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Los Personajes de "Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi"
SUREI
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Capitulo (5)
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Descubrimientos
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La tenue luz de la luna entraba por detrás de su corpulenta silueta, su cabello resplandecía como elegantes hebras platinadas que caían a sus costados, la brisa de la noche que traviesa se filtraba mermaba el fuego que corría en mi piel, el contraste de temperatura hacia más deliciosa las sensaciones que en ese momento mi cuerpo experimentaba, todo en él era tan embriagador, tan exquisito, tan infinito, no deseaba cerrar mis ojos, pero tampoco podía mantenerlos abiertos por mucho tiempo, aquellas sensaciones eran tan placenteras que me costaba estar totalmente cuerda.
Sonrió con malicia, era consiente de lo que estaba causando en mí, de aquella lucha interna ante las diferentes explosiones de placer , sabía de lo perdida que me encontraba en aquella locura, amplio más su sonrisa al tomarme con más firmeza de las caderas, elevándome un poco y extendiendo más mis piernas, su movimiento fue un tanto salvaje, más duro, con fuerza y mi espalda se arqueo involuntariamente ante aquel acto, mi boca se abrió buscando el aliento que en este instante me era robado, mi corazón palpitaba eufórico, descontrolado, me costaba respirar, esto era un delirio total.
No solo perdía el aliento ante sus impulsos, mis labios eran capturados y devorados con pasión, con un frenesí que los dejaba sonrojados e hinchados, hizo lo mismo con mi barbilla hasta bajar a mi cuello, para de nuevo subir hacia mi boca, mis jadeos eran imposibles de controlar, la humedad de mi piel resbalaba como perlas en mi dermis producto del calor que emanaba la pasión del momento, se inclinó cerca de mi oído y con voz ronca me habló.
-Amaré por siempre el color que dejo en tu piel con mis besos... –al terminar aquella frase mordió ligeramente el lóbulo de mi oreja haciéndome jadear un poco más audible para él –Son la prueba visible de que tu piel es mía, que tu calor es mío, tu intimidad... tu esencia... tu aliento, toda tu eres mía… mi Reina, toda mía... –mientras sus palabras me embriagaban su cadera golpeo fuerte dentro de mí, haciéndome jadear de nuevo, ardiendo de nuevo entre sus brazos.
-Ya... soy… soy tuya... –logre articular con dificultad –siempre me tendrás –unas embestidas más recias y pude experimentar como su carne golpeada más profundo en mí, algo se encendió, algo en mí se disparaba, lo cual me elevaba al mismo cielo para tocarlo, dejándome caer entre nubes, una última embestida más y una corriente eléctrica inundó mi ser, mi cuerpo se estremeció con tortuosa delicia, con satisfacción y poco a poco mis fuerzas se perdían en la dicha total.
Sus besos seguían cubriendo mi cuello, mis hombros, pecho y mi clavícula para al final depositar la miel de su boca en la mía.
-Siempre mía mi Reina... siempre mía...-
Desperté de súbito, con el calor palpable en la piel y la humedad en mi entrepierna.
-No, no otra vez... –me lamenté, creí por un momento que esto acabaría, que ya no habría más de esos sueños. Me lleve las manos al rostro con angustia, esto ya era agotador, noté las evidentes reacciones en mi cuerpo por este sueño fuera de lo normal, esta vez fue mucho más intenso, tanto que mis senos dolían y mis piernas se sentían débiles –Maldición... esto no puede seguir así– estaba tan sumergida en mi "Agonía" que no me percaté del lugar donde mi cuerpo yacía, me encontraba en una cómoda y elegante cama, me removí desconcertada y un poco desubicada, alguien me había colocado sobre aquel confortable colchón, traté de salir de entre las sabanas cuando una voz masculina me asustó.
-¿Algún mal sueño? –Escuché y giré para verle sentado junto al ventanal, tenía en su mano una copa de cristal la cual la hacía girar, el líquido dentro de ella bailaba al compás de sus movimientos, sin derramar el contenido, su cabello estaba atado en una larga coleta baja y unos cuantos mechones rebeldes caían a sus costados, tragué en seco no era buen momento para tenerlo cerca – ¿Te sientes mal? me pareció escuchar que jadeabas, estas... sonrojada –
Se puso en pie, irguiendo en su totalidad la alta figura que poseía, de manera inmediata la sangre que tenía acumulada en mis mejillas cubrió totalmente mi rostro, podía experimentar el calor subir hacia mi cara. Aquel hombre solo usaba unos ligeros pantalones que caían sobre la estrecha cadera, estos eran de una tela parecida a la seda en color gris claro y en la parte superior un tipo de bata abierta en un gris más oscuro, la tela dejaba ver una gran brecha de su atlético torso, desde la parte baja de su abdomen hasta sus amplios pectorales.
Volví a tragar con dificultad, pero esta vez no me dejaría intimidar por su imponente presencia, ya no… no seguiría con esta actitud sumisa y temerosa, yo no era así.
- No… -fue mi contestación tajante –solo tuve un mal sueño –expliqué mientras le observaba caminar hacia mí a pasos lentos, sin quitar su insistente mirada de mi aterrada integridad, me examinaba con intensidad, alzó despacio su mano con la copa en ella y bebió el líquido color dorado que se movía al compás de sus movimientos, la bebida que rosaba sus labios asemejaba el hermoso color de sus ojos.
-Lástima… creí que habías tenido un sueño más... satisfactorio –fueron sus palabras al terminar de beber el líquido, una masculina sonrisa surcó su rostro al ver mis expresiones.
-Pues no lo era, además ¿qué hace aquí? , sabe que me incomoda su presencia, le pido de favor se marche –hablé lo más firme posible, si quería sonar convincente tenía que aparentar que su presencia me daba igual, tenía que sonar segura e indiferente.
-Solo quería cerciorarme de que estabas bien atendida, es todo, pero te encontré en ese rincón de la habitación dormida, así que decidí ponerte cómoda sobre la cama... –
-Le agradezco mucho su atención, pero quisiera seguir durmiendo… márchese… -endureció su mirada, una ligera frialdad atravesó sus ojos que me escrutaban con desazón, sin perder la serenidad estiró su brazo hacia una de las mesillas de la recamara para colocar la copa vacía sobre ella.
-Como gustes, mi Reina... –al pronunciar esas palabras una corriente corrió en mi interior, cerré los ojos tratando de disimular lo que provocaba en mi –pero ten muy presente que esta habitación es mía también, al igual que tú y cuando menos lo pienses estaré de nuevo entre tus sabanas y entre tus piernas –
Abrí los ojos ante tales palabras, el sonrojo en mis mejillas era muy notable, como no reaccionar a sus palabras tan directas.
-Por favor márchese... –logre hablar una vez más "indignada" caminé unos cuantos pasos dándole la espalda, no quería verlo ya que solo verlo por el rabillo del ojo era una tentación, y no quería caer en ella, lo que quería era irme de aquí cuanto antes.
Escuche como la puerta se cerró, solo que esta vez no hubo azote con ella, deje salir el aire que no sabía que retenía y caminé a una puerta chapada en metales dorados, la abrí dejando ver una habitación amplia como el baño de una mansión, todo era de piedra blanca pulida y cristal.
En uno de los extremos visualicé una cascada que fluía desde la pared, un espejo flotante adornaba de manera mágica aquel recinto, todo era tan hermoso e irreal, con mis manos tomé el agua que corría de aquel manantial y mojé mi rostro esperando que con aquel fresco liquido apaciguará el calor de mis mejillas, observé el reflejo en las cristalinas aguas y no me reconocí, cada vez veía más a otra persona y no era yo, Akane Tendo.
Deslicé mis dedos entre los mechones de mi cabello el cual era visiblemente más largo, casi rozando la altura del codo, no entendía la razón por la cual este crecía mucho más rápido de lo humanamente posible, hasta ahora era el único cambio en mi físicamente visible, pero el estar aquí rodeada de tanto lujo, vistiendo estas ropas confeccionadas en seda no me hacía sentir yo, la chica a la que le gustaba las artes marciales, la que soñaba poder graduarse y ejercer su profesión y talvez un día unirse a la persona que ama, esos anhelos ahora los veía tan lejanos e imposibles.
Me llené de impotencia, frustración, rabia y tristeza, creí que ya no me pasarían este tipo de cosas, pero por azares del destino siempre seré un imán para los problemas y las desgracias, ahora estaba lejos de casa preocupada por mi familia y por Ranma ya que presencié como había salido herido en el enfrentamiento con Ziomaru, desconocía su estado, solo rogaba que él estuviera bien.
Ahora me encontraba en un lugar que no conocía, con un ser que ponía en duda todos mis sentimientos, mi estabilidad y mi cordura.
-¡Maldición! –Golpeé con los puños la base de cristal que adornaba el espejo, esta se quebró al instante lastimando mi mano con los afilados trozos de aquel cristal, el ardor en mi piel cortada no se hizo esperar, la sangre comenzó a brotar –esto me hace recordar que lo que estoy viviendo no es un sueño... –
Rápidamente coloqué mis manos bajo la corriente de agua de la cascada esperando ver como el líquido puro y frio se tornaba rojizo, pero eso jamás pasó, vi con sorpresa como las heridas se curaban por sí solas sin dejar ningún tipo de marca en mi piel.
¿Sería el agua? ¿El agua era curativa? por eso mis cortes habían sanado de manera mágica... solo existía una forma de averiguarlo.
Busque con la mirada sobre el piso algo que me ayudara a resolver la duda que rondaba en mi cabeza, tome con cuidado un trozo de cristal lo bastante filoso para lastimar a alguien, sin pensarlo mucho lo sostuve con fuerza, dirigí la afilada punta hacia mi ante brazo e hice un corte largo a mi propio cuerpo, sentí como aquella punta se abría paso por sobre las primeras capas de piel y lo largo de mi carne, el escozor era inevitable, caminé de prisa para colocar la herida bajo el chorro de agua una vez más, pero cual fue mi sorpresa que la herida se estaba cerrando por si sola sin ayuda del agua. Hice otro corte con desesperación sobre mi piel, al ver como este sanaba hice otro y otro más y las heridas se cerraban ahora con más rapidez que antes.
¡¿Qué estaba pasando?! ¿Cómo era capaz de hacerlo por mí misma?
Necesitaba respuestas y la única persona que podía dármelas era él. Sin pensarlo, sin meditarlo siquiera salí lo más rápido que pude del " baño" atravesé la gran habitación y abrí la puerta, era la primera vez que salía de ella y no sabía a donde dirigirme, había un pasillo de blanco mármol y remaches dorados, candelabros de cristal y en las paredes pinturas de paisajes y praderas, caminé descalza arrastrando la túnica que era parte del vestido que usaba ¿A dónde ir? Me pregunté.
Encontré una puerta igual que la de mi habitación solo a unos veinte metros, algo en mi interior me decía que era ahí, que en ese lugar lo podía encontrar.
Golpeé la puerta con algo de desesperación, quería saber que pasaba conmigo, porque aunque me hiciera daño este era solo momentáneo. Aunque mis golpes sobre la gran puerta eran fuertes esta no era atendida por nadie, seguí golpeando la fina madera sin respuesta alguna.
-¡Abre por favor! –fue mi audible demanda, increíblemente la puerta se abrió totalmente, mostrando su impecable físico, estaba con el pecho descubierto, sus largos cabellos caían sueltos a sus costados, no supe como describir su mirada pero la ignore, necesitaba saber que pasaba conmigo.
-¡¿Qué es esto?! ¿Por qué... porque no puedo herirme? –pronuncie aquellas preguntas totalmente asustada, tratando de comprender lo que mi cuerpo hacía.
-Pasa... –fueron las únicas palabras que me dio, un tanto frías pero aun así entre.
-¿Tú sabes que pasa conmigo verdad? –mi interrogatorio seguía él solo se limitó a asentir mientras me observaba -¿Por qué... por qué pasa esto...? –tomé el cristal de nuevo y volví a hacer otro corte en mi brazo, puse más presión, más fuerza al hacer el corte, el pedazo de cristal cortó tan profundo que por momentos creí que llegaría hasta el hueso, grite por el dolor y la sangre broto sin control -¡Dímelo! –ordené mostrándole la gran herida.
Mostrando como la herida volvía a sanar con tal rapidez que resultaba increíble, causándome miedo al mismo tiempo que asombro, en cambio Ziomaru miró mi brazo con desinterés, después dirigió su dorada mirada hacia mis ojos con tal tranquilidad y despreocupación tomó el cristal de mis manos e hizo un corte profundo e irregular en su pecho abarcando desde el pectoral derecho hasta su cadera, mis ojos se abrieron incrédulos, el solo hizo un pequeño gesto de molestia, la herida no dejaba de sangrar.
-¿Pero qué hiciste?.. –reclamé su acción al ver lo que había hecho en su cuerpo, tomó mis manos que estaban temblando al ver como la sangre que corría sin control hacia sus piernas manchando su prenda inferior y el pulcro piso.
-Sssshhh... Observa –colocó mi mano sobre la horrible herida y esta comenzó a sanar, las gotas de sangre dejaron de caer para posteriormente cerrar la mortal lesión ante mis ojos.
Ziomaru sostenía mis manos haciéndome rozar a todo lo largo de la herida, mis dedos caminaban de arriba hacia abajo tratando de no lastimarlo, conforme mis manos tocaban esta se iba cerrando a mi paso fue sanando hasta no quedar rastro del corte, su blanca piel seguía siendo perfecta y suave, sus músculos y abdominales eran tan marcados, definidos que la herida no había mancillado en nada.
Lo miré de nuevo buscando la anhelada explicación y el solo sonrió levemente.
-Esto es lo que tú eres, eres mi otra mitad, yo cuido la vida, la protejo y tú sanas, la restauras... es así de simple -le miraba tan tranquilo tan pasivo y yo... no lo asimilaba.
-Yo... no, yo no puedo ser esto que tú dices que soy, soy solo yo... alguien normal, común y corriente, alguien que vive el día a día entre mis estudios y los problemas con mi familia y ahora un día apareces de la nada diciéndome que te pertenezco... –estaba por volverme loca de tanta información adquirida en poco tiempo – ¡¿Que soy tu reina?! ¿Cómo quieres que pueda sobrellevar el hecho que tengo el don de poder curar? ¡Cuando la mitad de mi vida fui débil, siempre estando rodeada del peligro, salvada de ser herida muchas veces! ¿y por qué ahora? ¡¿por qué no antes?! –mis lágrimas comenzaron a caer con desespero por mis mejillas, me sentía sola, sentía que me hundía en un mar de agua fría y turbia.
Sentí como sus brazos me rodearon, la diferencia de estatura era grande, me sentía insignificante entre los masculinos brazos que me consolaban.
-Tranquila... –pronunció con calma tratando de consolarme –yo te ayudaré a entender todo lo nuevo que ahora te abruma –la calidez de su mejilla sobre mi cabeza era relajante.
Estaba tan confundida, por un lado, su abraso se percibía anhelado y reconfortante, por otro comenzaba a ser incomodo y no dejaba de pensar que esto no estaba bien.
Mi rostro en su pecho, era imposible no respirar su aroma, un aroma tan diferente y pleno, de pronto los sonidos, las sensaciones, las miradas que pude experimentar en mis sueños regresaron haciéndome sentir una corriente en mí, me separé de él como si su solo contacto quemara, esto me asusto.
Él me miró con una visible preocupación ante mi arrebato, de manera inmediata cambio su semblante a uno de desilusión, para terminar con un perfil de total frialdad.
-Yo... yo tengo que irme de aquí... –hable retrocediendo, mirando alrededor confundida.
-No, no puedes y no te dejare ir –pronuncio con autoridad –tu lugar está a mi lado, entiéndelo solo yo puedo ayudarte, solo yo puedo librar tus dudas y tus temores –aquellas palabras parecían más una amenaza que una salida a mis problemas.
-¡Eres tú él que tiene que entender! –Grité derrotada –No es fácil para mi todo esto, y lo empeoras diciéndome cosas así... no lo hagas, si de verdad me ayudarás mantén tu distancia, no me toques... no me hables como si de verdad fuéramos algo, como si de verdad fuéramos una pareja... –
-Está bien, aceptaré –dijo con molestia y ofendido –...por ahora, pero no me daré por vencido Surei, después de tanto tiempo ¿Crees que aceptare el hecho que te tengo cerca y no pueda tocarte, de sentirte? se ve que el tiempo que estuviste en la tierra te hizo olvidar lo mucho que toda tu eres mía... –
-Le repito... si va ayudarme desista en su forma de hablarme de esa manera, si no lo hará, lo hare yo misma –me giré y caminé hacia la puerta, limpie los restos de lágrimas de mi cara, no me gustaba que me vieran llorar, me sentía tan inútil e infantil, la puerta estaba abierta y cuando estaba por cruzar el umbral de esta, habló.
-Mañana... sabrás quién eres y lo que eres capaz de hacer, también sabrás la importancia que tiene tu presencia aquí –decidí no mirarle solo salí de aquella habitación y me dirigí a la que actualmente yo estaba habitando.
El día sería largo ahora que descubriría todo lo que ignoraba.
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POVS Ziumaru
Después de verla marcharse de la habitación una parte de mí se iba con ella, era increíble lo mucho que mi ser la necesitaba y era totalmente doloroso experimentar su rechazo.
Desde el momento que supe dónde se encontraba Surei, la vida y el sentido regresó a mí, pero ahora al tenerla aquí con su actitud, su repudio era todo aún más doloroso y desolador, al mismo tiempo era una tentación no poder amarla como lo hacíamos en tiempos pasados, donde cualquier lugar era bueno para hacerle ver, sentir y probar lo mucho que era ella para mí.
Ahora todo este sentimiento me consumía por dentro y amargaba mi alma, lo único que podía hacer por el momento era lo que pidió, ayudarla con su habilidad, el estar a su lado aunque fuera a la distancia, eso serviría para no volverme loco, ya se me ocurriría algo para que ella regresara a mí.
Exhalé cansado y pase la palma de mi mano por el "corte" de mi pecho, había pasado mucho tiempo desde la última vez que me curó con su poder, aun así podía recordar la sensación placentera que su tacto causaba en mí. No esperé a que el cielo se iluminará por completo, me vestí y use mi espada para transportarme al gran palacio de Zoll, en un segundo ya me encontraba fuera del imponente castillo de cristal y oro.
Las Inmensas puertas se abrieron y de ellas salía Zarin, el sirviente de Zoll, se dirigió a mí con paso delicado y con una sonrisa que llegaba a molestar.
-Pero que agradable sorpresa, mi señor –hablaba mientras se inclinaba en una perfecta reverencia –pase por favor –
Zarin dio media vuelta y caminó de regreso al interior del gran palacio, lo seguí a una distancia prudente por el largo pasillo lleno de pinturas y esculturas muy conocidas para mí. Entramos a un área abierta, llena de vegetación, adornada por miles de plantas y flores de diferentes especies, algunas las conocía otras eran desconocidas para mí.
Junto a un riachuelo se encontraba Zoll, aquel Dios miraba con devoción como crecía una semilla ante sus ojos, sonreía y le hablaba muy despacio a aquel fenómeno de la naturaleza, hacia movimientos con su mano queriendo tocar con delicadeza la semilla de la cual emergía vida. Cuando por fin el sirviente y yo estuvimos lo suficientemente cerca de él este nos observó momentáneamente, pero de inmediato sus ojos volvieron a su objetivo principal.
-Bienvenido Ziomaru, que gusto verte por aquí –una vez terminó de ver el brote de vida de la semilla, dirigió su dorada mirada a mi persona escrutando cada uno de mis gestos, Zarin desapareció detrás de mi dejándonos a solas –Me enteré que tienes a tu reina contigo de nuevo, me alegro por ti –el Dios de los universos se enderezó y tomó agua con sus manos del riachuelo que corría de manera pacífica para dejarla caer sobre la pequeña semilla que mostraba pequeños brotes verdes.
-Ahora pequeña... crece hermosa y fuerte –y como si el pequeño grano supiese quien era el ser que le hablaba, comenzó a abrirse con fuerza para dejar salir un pequeño tallo que pronto se convirtió en un botón y una flor salió de este –muy bien hecho hermosa... –fijó de nuevo su vista en mí y sonrió a un más.
-¿Eres feliz ahora? –preguntó pero ni siquiera tuve tiempo de contestar cuando ya se había respondido el mismo –por supuesto que sí, ahora podrás cuidar bien del mundo que está bajo tu cuidado, porque los pasados años tu desempeño ha decaído... –no me gustó para nada escuchar esas palabras, el saber de mis faltas y errores era tan humillante –pero como ya tienes a tu reina todo mejorará... –
-Por supuesto... –contesté seguro de mis palabras –jamás lo dudes –
- Me parece fantástico, pero... no entiendo el honor de tu visita –caminó a una mesa de cristal donde había un juego de té y algunas frutas, tomó el recipiente y sirvió en otro más pequeño –Sabes que puedes contar conmigo… -me sonrió tratando de demostrar comprensión de su parte.
-Es Surei... no recuerda del todo su vida en los Ziellos, pero si tiene sueños recurrentes y eso en lugar de ayudarla la confunden más –observó mi desconcierto y su sonrisa disminuyó un poco, pero no desapareció hizo un movimiento con su mano invitándome a tomar asiento, pero preferí estar de pie, él en cambio el sí lo hizo y disfruto del cálido y dulce líquido.
-Ya veo… sabía que esto podía suceder –soltó sin más –recuerda que su vida en la Terra era muy diferente… -hizo una breve pausa y siguió con su dialogo –conociéndote y conociendo la adoración que tienes por ella, todo será más abrumador para Surei –apreté mis puños teniendo conciencia como se jactaban de conocernos –Aun me sigo preguntando si fue buena idea dejarte ir por ella a la Terra, su castigo fue renacer como una mortal, perdiste mucho por traerla de vuelta – me recordó fríamente aquel hecho.
-Perdí lo necesario –comente firme.
-Así lo ves tú, pero yo veo la situación de otra manera... no puedo perder otro Dios, aun no puedo reemplazar a tu hermano... no quiero imaginar el trabajo que sería para mi reemplazarte a ti –
-No habría motivo para llegar a tal extremo, seguiré con mi tarea... –si buscaba enfurecerme lo estaba consiguiendo.
-Lo sé, pero el amor es tan complicado, es un sentimiento poderoso... incluso yo tengo mis problemas por él, sabes del amor que tengo por cada uno de ustedes, los amo por igual, pero...-me miró fijamente y su semblante cambió –si tengo que intervenir y olvidarme de ese amor lo hare -Su afirmación la sentí como amenaza a mi integridad
-Estoy consciente de eso – le asegure
-Lo único que puedes hacer es dejar que todo transcurra a su paso, ayúdale a recordar, pero no la obligues, tendrás que ser paciente –esto último lo dijo señalando su cabeza –yo sé que no te gusta la idea… en realidad lo siento… -tras escuchar sus pausadas palabras trate de tranquilizarme un poco, la idea de que tuviera que esperar no me caía en gracia –Ese es el consejo que puedo darte... por ti no puedo hacer más Ziomaru –
-Lo entiendo... también estoy aquí para hacerte saber que mientras estaba en Terra yo... –
-¿Hablas del humano a quien le quitaste la vida? –Acepté avergonzado mi gran falta –es lamentable que pasara algo así –colocó sus dedos sobre la mesa de cristal y los hizo bailar pensando detenidamente, tamborileando sobre el fino vidrio –Como ser divino sabes que puedes disponer de la vida de la humanidad, de toda pequeña pero importante vida en ese mundo… -asentí –pero solo si es requerido, si es necesario, no solo por tu voluntad y tú lo sabes –
Por su puesto que lo sabía, no era necesario que me lo hicieran saber, conocía cuales eran mis obligaciones, incluso sabia las obligaciones que no eran para mí, pero simplemente en esta ocasión se me había ido de las manos, la furia me cegó.
-Envié a Sia para arreglar el problema, pero fue muy tarde –
-También lo sé, como fue tu espada la que le rebató la vida a esa pobre criatura, tendré que darle una mejor vida en la próxima –dijo como si estuviera en deuda con esa alma.
-De acuerdo, me retiro entonces... –Por un momento me estaba arrepintiendo de haber ido, en realidad no había resuelto mis dudas ni nada en sí, solo siguió confirmando mis miedos.
-Ziomaru... – me llamo.
-¿Si? –detuve mi andar.
- Te pido que tengas cuidado y pienses con claridad el camino que vayas a tomar en un futuro, sabes que lo que hizo Surei no estuvo bien y pagó su precio al igual que tú, NO quiero intervenir porque si lo hago no será para favorecerte –no respondí nada, simplemente analicé sus palabras y seguí con mi andar – ...por cierto mi hermana quiere verte –
Cuando llegué a la salida Zarin me esperaba paciente –por aquí señor… -caminamos de nuevo por el pasillo para cruzar un gran salón donde el techo simulaba el Ziello amaneciendo, llegamos a otra puerta estas se abrieron dejando ver una habitación con una iluminación a medias, Zaria miraba una esfera con atención.
-Zaria… -le llame a manera de saludo, Zaria dejo de lado lo que hacía y me saludo.
-¡Ziomaru!, me alegra saber que Surei está de nuevo contigo –Zaria era muy diferente a Zoll, ella era muy extrovertida y expresiva, si no fuera por ella yo estaría cayendo en el abismo oscuro en el que me encontraba.
-Agradezco tu ayuda Zaria, pero lamento informarte que no todo es miel sobre hojuelas –no pude evitar decir esas palabras con algo de sentimiento. Desde que había perdido a Surei mi personalidad fría, calculadora y seria se había quebrado, ahora inconscientemente mis sentimientos se reflejaban en mi rostro.
-¡No! ¿Qué ocurre? –preguntó ignorando por completo el problema que le abrumaba.
-Para Surei no es fácil el estar aquí de nuevo, hace unas horas descubrió su habilidad y no lo tomó como yo quisiese, es mucho mas complicado de lo que aparenta o puede ser –hablé un poco del agobio que me consumía, el semblante de Zaria se tornó de manera instantánea en uno comprensivo, al ver la pena en mi rostro.
-Entiendo… era de esperarse, la vida que tubo en la tierra fue algo común… -la manera en la que pronuncio aquellas palabras llamaron mi atención, intuí que algo sabia y quise saber.
-Si sabes algo que yo deba saber, dilo…. podría ser de ayuda, tu mejor que nadie sabes cuánto me dolió su partida, y ahora que la tengo de vuelta no puedo soportar su rechazo –
-¡¿Rechazo?! ¿Ella te rechaza? –exclamó tan sorprendida que la vergüenza se apoderó de mí, no estaba acostumbrado a tener esos sentimientos, me hacía sentir débil y hasta cierto punto vulnerable.
-Tiene miedo, me evita, no quiere que este cerca de ella… y eso no lo puedo tolerar, ella y yo somos uno –traté de justificar mi sentir y cada una de mis acciones a causa de la pena que yo mismo sentía por mí.
Zaria rompió el contacto visual y caminó al lugar donde hace un momento estaba, volvió su atención a aquella esfera, por inercia le seguí, colocándome frente a ella.
-Ziomaru, entiendo tu desconcierto pero también entiende su posición, ella era un simple mortal, que tuvo muchas dificultades, tuvo muchos problemas…. incluso estuvo a punto de morir… -mis ojos se abrieron ante la información brindada –aunque no lo creas ella es un imán para situaciones como esas y si no fuera por el humano quien dice ser su prometido hace mucho que ella hubiera ido al Paradizo y tu no hubieras tenido la oportunidad de verla… -comprendí sus palabras, arqueé una de mis cejas involuntariamente no creyendo lo que decía.
-¿Estás diciéndome que si no fuera por él… por el humano, Surei no estaría conmigo? ¿Tengo que estar en deuda con el Humano? espero que no sean reales tus palabras –casi sentía la burla en cada una de sus palabras yo un Dios que gobernaba y reinaba, tenía que estar en deuda con un simple y común ser.
-En parte mis palabras son ciertas… si mi hermano te aconsejó tómalo en cuenta que yo te diré lo mismo –distinguí como Zaria sonreía mas abiertamente. Confió en ella, no había razón para no hacerlo, ya que a fin de cuentas ella fue quien me había dicho dónde estaba Surei.
-Gracias… es hora de marcharme, quisiera regresar con ella – era verdad que deseaba ir a ver a Surei, pero también la información que había recibido este día no me era grata de ninguna manera, vine a resolver dudas y lo que me llevo es una gran cantidad de incógnitas.
-Lo entiendo y me gustaría que cuando todo se normalice entre ustedes dos, pueda visitarla como antes lo hacía –sabía que Zaria era sincera, ella nos estimaba así que ante su propuesta yo solo afirme con la cabeza.
-Eres bienvenida, lo sabes… -caminé un poco alejándome de ella, sacando mi espada, haciendo que esta creciera e iluminara el lugar con su brillo –no es necesario que Zarin me escolte, me retiro – fueron mis palabras antes de que ella llamara a su sirviente.
-Descuida… y se feliz –la espada tocó el piso y en cuestión de segundos ya estaba en los Ziellos, para ser más exacto, me encontraba fuera de su habitación.
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Povs Colagne
No pude descansar lo necesario, me mantuve despierta la mayor parte de la noche pensando en que podría hacer si no llegaba a encontrar una solución con respecto a mi yerno, por ende el problema se hacia mas grande incluyendo el terrible fin que tendría Xiampu.
No pude esperar más y partí muy temprano hacia china necesitaba aclarar muchas cosas.
Por fortuna Mousse había entendido la gravedad de la situación y cumpliría con su palabra, sabía que no me defraudaría.
El viaje fue pesado como siempre para una anciana como yo, no era agradable reconocerlo, pero los años vividos me estaban cobrando factura.
Cuando llegué a la aldea ya era medio día y no debía perder tiempo alguno, la matriarca de la tribu accedió a tener una reunión conmigo, sabía que yo no era de su agrado y haría lo posible por exhibirme no solo a mí, sino también a Xiampu.
Fue difícil poder sacarle algo de información, lo que sabía de nuestras raíces es que la Gran Amazonia se presentó a un grupo de mujeres que estaban entrenando en las profundidades del bosque, al ver la dedicación y el esfuerzo que estas mujeres le otorgaban, les dio el conocimiento, la fuerza para ser unas guerreras y el privilegio de vivir entre ellas.
Esa era la historia que todos sabían, una historia digna de pasar de generación en generación era el clásico cuento que se les leía a las niñas amazonas antes de dormir.
Pero algo en mi interior me decía que no todo era verdad, que existía algo más allá detrás de esa magnifica historia, y tenía que descubrirlo.
La única opción que tenía era acudir a la más anciana de la aldea, eran tantos sus años que ella misma ya había perdido la cuenta. Ella permanecía en su choza descansando, en ocasiones su mente divagaba, pero en otras su sabiduría era grande.
Fue difícil también conseguir un permiso para verle, pero al final pude concretar reunirme con ella.
Al llegar a la choza de Zhuuming esta permanecía recostada junto a una de las ventanas laterales, parecía estar tranquila con una sonrisa apacible en su arrugado rostro.
Entré con cautela a paso lento, había un olor característico entre inciensos y aceites que me recordaban a mi difunta madre.
-Buena tarde gran hermana –la gran Zhuuming giró un poco su rostro para verme, pero no contestó mi saludo –estoy aquí para pedir de su ayuda… sé que es un atrevimiento de mi parte molestarla, pero la gran duda que ronda en mi cabeza no me deja seguir con mi vida cotidiana digámosle así.
Zhuuming estiró su mano hacia mí, en una petición muda pidiendo que yo le tomara de la mano, a lo cual accedí de manera inmediata contestando su gesto, la cansada anciana asintió dándome unas leves palmadas con sus temblorosas manos, entendí que aceptaba ayudarme.
-Gracias hermana… vera, quisiera saber de la Gran Amazonia, es acerca de una versión que escuche y no es la que todos sabemos…. yo sé que usted hermana podrá ayudarme –
Zhuuming solo palmeo una vez más nuestro contacto, pude ver que había una diferencia entre nuestras manos, pero a final de cuentas eran iguales ya que el envejecimiento por los años y el entrenamiento no era en balde.
-Dígame hermana… ¿Qué es lo que sabe? –traté de preguntar con cautela, aunque interiormente me moría por saberlo todo.
-Hace… mucho tiempo, mi abuela… dijo que Amazonia les… había dado el poder y la fuerza…. A cambio de la… vida… la vida de… sus hombres y que ellas… las mujeres tendrían que…. poner su nombre en alto… ellas besaron sus bocas y… y… ellos murieron –hablaba de manera pausada, entrecortando las frases, pero afortunadamente todo era claro.
-¿Entonces la historia que se cuenta entre la tribu no es cierta? –cuestioné con algo de asombro, aunque yo conocía esa versión.
-No del todo… Amazonia era peligrosa… por eso el… el… el… -los ojos de Zhuuming dejaron de verme, para regresar a la ventana –el cielo…. cuando atardece es hermoso –comprendí que era toda la información que podía obtener de ella, era tan anciana que no podía molestarme de sus lagunas, que su cordura podía ponerse en duda, miró a la ventana donde claramente no estaba atardeciendo.
-Gracias hermana y descansa –solté despacio su mano y salí de ahí.
Tenía algo muy en claro, la información que obtuve era idéntica a la que había dicho esa tal y Sia, pero tenía que estar cien por ciento segura, necesitaba confirmar aquello.
Caminé decidida a las afuera de la aldea con dirección a la cima de la colina donde estaba la pagoda de Amazonia, todas en la aldea conocíamos esa pagoda, cuando una niña, se convertía en mujer dejaba una ofrenda en el templo, cuando una joven se hacia guerrera dejaba una ofrenda en el templo, cuando una guerrera encontraba al mejor hombre, dejaba su ofrenda. Era algo que nos llenaba de orgullo, mi hija lo hizo, yo lo había hecho, Xiampu lo hizo y esperaba que pronto lo volviera hacer.
Me paré frente a las puertas de color rojo y verde, que tenía la silueta de una mujer fiera y hermosa. Estas puertas siempre se mantuvieron cerradas, cuando era joven las niñas a veces especulaban muchas cosas, pero nadie sabía que había dentro.
Con una técnica muy bien aprendida para mí, reuní fuerza en mi dedo, solo la suficiente para que, al toque de mi índice en la cadena, esta reventara a mi contacto, dejándome tener el acceso que yo necesitaba.
Abrí las puertas despacio y estas rechinaron a cada pequeño avance, entré antes de que alguien me viera y cerré las puertas detrás de mí.
Podía sentir magia en el lugar, todo era limpio y reluciente, como si el tiempo no pasara por ahí. Mire todo a mi alrededor, detallando cada espacio en ese lugar, había una especie de trono y tras de el una cortina, era una habitación muy bien arreglada, alguien vivió aquí hace mucho tiempo, y ese alguien había sido ella.
Noté que alrededor de la pagoda había cinco signos, los cuales nunca había visto antes. Seguí con mi búsqueda, pero no había algo diferente en ella o algo que llamara mi atención, estaba por irme cuando sentí un desnivel en el piso. Estaba cubierto por una muy colorida alfombra. Con el bastón hice a un lado el gran tapete encontrándome con una puerta de madera, la moví hacia un lado dejando al descubierto unas escaleras bien formadas con piedra y teja.
Bajé las escaleras llena de curiosidad, sentía la emoción correr por mi piel marchita y arrugada, algo me decía que estaba de suerte.
Cuando llegué al final de las escaleras había una cuarto, al fondo junto a la pared estaba una mesa antigua de madera, en esta se encontraba una caja de cristal, con un diario y una botella con un líquido blanquizco aperlado dentro.
Algo me decía que había encontrado un tesoro y que mis problemas habían sido solucionados, Salí lo más deprisa que pude de ahí, nadie debía saber lo que encontré, llegué a mi cabaña, cerrando con desesperación cada ventana y recoveco que en mi maltrecho hogar existía, abrí el libro hecho de cuero y remaches dorados, había algunas inscripciones, pero también tenía ilustraciones detalladas.
Mi rostro se iluminó, jamás me había sentido tan feliz por algo tan simple como estos objetos, ahora sería diferente, todo estaba a mi favor y Xiampu sería la más beneficiada por ello, esta oportunidad era nuestra única esperanza para unirla por fin a su prometido.
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Paradizo : Paraíso
Yo se que pasaron muchos meses desde que subí una actualización, pero es que me era difícil plasmar lo que tenía en mente y cuando lograba escribir terminaba borrándolo, este capítulo debió quedar hace como dos meses, pero cuando estaba por finalizar la compañía eléctrica se le ocurrió hacer corte de luz y se perdió todo, No sé en qué estaba pensado, esto me pasa confiada.
Bueno, pero al fin quedo!
Quiero darle las GRACIAS a cada una de las personitas que se tomaron el tiempo de pasar a leerme, también quiero agradecer su paciencia y el apoyo, tratare de no tarda en actualizar.
Y GRACIAS también JALY por el apoyo incondicional en TODOO, de verdad muchas ¡GRACIAS!
También para los lectores de Después de ti, después de todo. Que voy lento, pero ahí voy, pronto tendrás su capitulo y les digo que no pienso dejarlo ya que no falta mucho para su final.
Quisiera también invitarlos a que se unan y sigan la pagina de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma que recientemente cumplió sus 8000 seguidores,también a su página hermana gemela jajaja Es Tu Mundo Fanfics.
chic s aquí encontraran las actualizaciones de sus fics favoritos y también a los nuevos escritores que recién comienzan en su camino en esta fantástica actividad.
Pasen y descubran las actividades que tendremos y los días temáticos.
Una vez más ¡GRACIAS!
16/07/2021
