- Era Theo - Comentó Mark aun desnudo - Vendrán a buscarte.
- ¡¿Qué?! - Se exaltó Molly graciosamente - No pueden retenerme en contra de mi voluntad. Ya perdí demasiado tiempo hoy, yo…
- ¿Perdiste el tiempo? - Preguntó entre molesto y ofendido.
¿Por qué Molly se empeñaba en arruinar el momento? ¿Hacer el amor con él era perder el tiempo? Joder, Mark se sintió tan conectado con ella. Sentir esa piel tersa y ese aroma a algodón lo hicieron creer por un segundo que estaba en su hogar. Ahora se sentía como un imbécil con letras mayúsculas.
- Sí… Digo no - Corrigió luego de notar su error, Molly se vestía con movimientos torpes y nerviosos mientras buscaba las palabras adecuadas - Esto fue increíble, gracias. Sin embargo no cambia nada, tengo que regresar a Londres y recuperar mi vida.
Diablos… Tal vez deberían haber hablado antes de acostarse, así al menos se hubieran estresado antes del sexo y ahora estarían con una sonrisa en la cara y un cigarrillo entre los labios. Por ser tan impaciente y no poder contenerse cerca de Molly, ahora estaban discutiendo en lugar de darse palabras de cariño. Una soberana estupidez.
- Si regresas a Londres, pierdes la vida. Esto no es un juego, Molly. No puedes salir porque te aburriste. Esto es serio - Señalaba Mark mientras se ponía el pantalón.
- ¡Yo sé que es serio! Pero no pueden tomar decisiones por mí, como si fuera una niña estúpida - Reprochaba tercamente Molly.
- Eres la mujer más lista que conozco, pero en este momento efectivamente te estas comportando como una niña estúpida.
- ¡Para de insultarme!
- No te estoy insultando…
Toc, toc, toc… Alguien estaba tocando la puerta del motel. Mierda, la caballería llegó.
Debería estar contento porque finalmente aparecieron los familiares y amigos de Molly para llevarla a un lugar seguro. Sin embargo, no pudo evitar sentirse frustrado porque no podría conversar a solas con la mujer que lo tenía loco. ¡Esa familia estaba llena de entrometidos! No tendría chance de llevar a Molly a un lugar a solas y establecer en que punto de su relación se encontraban. ¿Relación? ¿Ahora tenían una relación? La idea le agradaba en gran medida, pero Molly no tenía ni una pista de lo que pasaba por la cabeza del guardaespaldas, y viceversa. ¿Qué tal si para Molly todo esto solo fue un juego para desestresarse?
De mal humor pero a la vez aliviado porque Molly estaría a salvo (una sensación completamente confusa), Mark abrió la puerta de la pequeña habitación del motel. Un hombre de más o menos su edad, mucho más robusto que él y con una pistola de bolsillo en la mano entró bruscamente y le apunto directamente al pecho.
- ¡¿Tú?! - Chilló Molly empalideciendo completamente.
- Pensé que eras decente, Molly. Pensé que me esperarías, que me serías fiel y que no te comportarías como una maldita zorra…
No debería intervenir cuando un desequilibrado mental lo apuntaba con un arma (sobre todo cuando su propia pistola estaba en la mesita de noche y estaba demasiado lejos como para combatir cuerpo a cuerpo), pero el acosador estaba insultando a Molly…
- ¡No la insultes! - Gruño Mark al acosador.
Desafortunadamente el sonido de un disparo fue lo que le siguió a su amenaza. Mark sintió un dolor punzante y conocido en el hombro, el dolor de una bala adentrándose en su carne. El disparo hizo que involuntariamente cayera al suelo, sintiéndose peor por dejar a Molly sin protección, que por la bala que penetró sus músculos.
Mark no podía dejar de reprocharse su estúpido comportamiento mentalmente. ¡Todo era culpa suya! Si no hubiera actuado instintivamente… Si tan solo hubiera esperado un poco para besar a Molly… Si no se hubieran acostado juntos, ahora tendría la pistola en mano, habría estado pendiente de la seguridad de una de las personas más importantes de su vida y Molly no estaría en peligro de muerte.
- ¡Mark! - Chilló Molly con lágrimas en los ojos, haciendo un ademán de acercarse al herido.
- No te muevas, perra - Amenazó el acosador.
- Ben… Ben, por favor… Detente. Esto es entre nosotros, deja que llame una ambulancia…
¿Ben? ¿El ex novio de Molly? ¿El imbécil que la dejo con el corazón roto? ¡Sabía que era una amenaza pasional! Molly era demasiado increíble, cualquier hombre perdería la cabeza por ella. Obviamente eso no justifica el comportamiento de ese idiota psicópata, pero lo hacía más fácil de comprender.
- ¿Para salvar a tu amante? - Se burló el bastardo - No lo creo, Molls. ¿Sabes? Yo vine hasta aquí con la intención de asesinar a Isaac Collins. ¿No es él con quien me engañaste?
- ¿Engañarte? Joder, Ben ¡rompimos hace años! - Lloraba Molly.
¡Muy bien, nena! ¡Pon en su lugar al bastardo!
- Y deberías haberme esperado. No me gustó que prefieras el hospital que estar conmigo, te di una llamada de atención terminando contigo. Luego tus primos fueron a golpearme… no me importó, de todas formas sabía que volveríamos.
- Estás loco - Lloraba Molly - Tú… tú entraste a mi departamento y… y contrataste a los sicarios…
- Me enteré que salías con Isaac, pensé en darte un par de alertas al enviarte las cartas. Eres una chica lista, ingenuamente pensé que lo entenderías. Cuando me di cuenta que no tenías intención de dejar de salir con él, decidí dejar mi semen donde debería estar. ¿Cómo no te diste cuenta? ¿Quién más tiene derecho a dejar su semen en tu cama, Molly? - Preguntaba Ben como si estuviese decepcionado. Mark sintió que una furia asesina lo envolvía ante cada palabra que salía de la boca de ese infeliz - Te fuiste a California y decidí que debía poner fin con esto. Pensaba que eras mía, pero te estabas comportando como una zorra. Llamé a Dustin ¿recuerdas a Dustin? Vive en Los Ángeles y arregló el asunto de los sicarios.
- ¡Maldito cobarde! - Gruño Mark aun en el suelo. Era estúpido, nunca se comportaba de manera estúpida en el trabajo. ¿Por qué ahora que su misión no estaba impulsada por dinero o adrenalina, sino por amor, tenía que comportarse como un adolescente impulsivo?
- El amante está molesto - Se burló Ben - Dime, Molls ¿Qué tengo que hacerle al tercer hombre que se acostó con mi mujer?
- No soy tu mujer - Lloriqueaba Molly - Quisiste asesinarme, contrataste sicarios, ahora quieres hacerlo tú…
- Mi mujer se convirtió en una cualquiera. - Explicaba Ben como si fuera lo más lógico del mundo - Lo más gracioso es que estaba considerando perdonarte, obviamente cuando pensé que solo se trataba de Isaac. Hubiera podido perdonártelo ¿sabes? Pero esto… - Indicó Ben mientras señalaba a Mark tendido en el suelo con un enorme charco de sangre a su alrededor - Esto es intolerable.
- No… Por favor, Ben - Lloraba Molly.
- Es por tu bien. Las zorras como tú no merecen vivir - Sentenció mientras la apuntaba con la pistola.
