Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.


El Umbral

Capítulo 18:

Retorno

"Las posibilidades son infinitas, vidas millones, decisiones…pocas, por nuestra limitada cantidad de vida…pero ¿Quién dijo que eras tú quien decidía?"

"¿Qué motivaba a un ser, a enfrentar a miles de ángeles, los dominios…e incluso al ser supremo?"

Del cielo mármol apareció una gigantesca mascara que levitaba sobre el aire, era blanco resplandeciente, perfilaba un rostro serio y alargado, los labios curvados hacia abajo y unos ojos blanquecinos carentes de pupila, que, con el ceño fruncido, miraban acosadores…

-Fate Testarrosa…estás aquí para tu juicio final- le dijo con voz imponente, que el cielo y la tierra retumbaron juntos- soy Aquerium, regente de las dimensiones…dominios, que rigen los universos…y soy yo quien ha mandado traerte ante mí…siempre creíste que tu enemigo estaba tras tus huellas, pero es un mandato divino, el que te ha permitido tocar tierra sagrada a tu inmerecedor e inmundo ser…tu don lo hizo bien, pues te trajo ante mí…como verás no había razón alguna para tomarme la molestia de buscarte por mi cuenta…no mereces ni el intento de mi esfuerzo…pero si estás aquí, para tu suerte, no es para recibir tu merecido castigo…es para que aspires a tu absolución y la de los que amas…- miró a Nanoha y la paralizó el acto, cayendo sobre el cultivo soltando a Vivio en el proceso…

- ¡Nanoha!- impávida, viviendo un irreal o una historia de terror, Fate sentía que cada palabra fue narrada y escrita por ella.

-…-Fa…te…-chan...- Vivio quedó a centímetros de su madre, pero esta no pudo alcanzarla, inmóvil como se encontraba-…Vi…vi…o…- Fate estuvo a punto de echar a correr para ayudarla…

-Detente…o no respondo de sus destinos- la rubia apretujó sus dientes tensando su mandibula, su entrecejo fruncido, puños cerrados-…ahora regresarás a ser…un ser celestial…

Fate levitó junto a su don, y en el aire fue fusionada nuevamente con él. Un dolor recorrió su cuerpo de pies a cabeza, y un grito desaforado dejó su garganta, las sensaciones eran indescriptibles, entrañablemente, lo percibía como antaño, un viejo sentir que retornaba a ella, algo tan conocido, sus alas desgarrando su espalda y la energía fluyendo en cada fibra de su ser. Todo era tan nostálgico y abrumador, sobre todo al retornar a su mente los recuerdos de cientos de miles de años…fue consciente de lo mucho que amaba a Nanoha incluso desde que era un guardián de los dones, y al tomar la decisión del pecado solo la condenó, a ella y a todos los seres mortales y no mortales. Qué ingenua había sido al creer que era la mejor opción, por qué no pudo mantener firme su determinación esa que ahora recordaba con fuerza de las palabras del ser supremo "siempre hay una forma, Fate".

-Oh gran Aquerium ¿Cómo puedo salvar a Nanoha?...

-Deberías preocuparte por ti, pues si ni siquiera tú puedes salvarte ¿Cómo la salvarás a ella?

-Haré lo que sea…- Aquerium sonrió por la osadía…

-Espero no te retrates de tu palabra…

Del otro extremo, el dominio más poderoso de todos, liberó un sello antiguo y maligno, que encerró a un ser por milenios, haciéndolo emerger de la tierra, cubierto por una armadura gigantesca, que simulaba un ser etéreo tipo demonio, se posó ante Fate, quien reconoció aquel ser misero, causante de su desgracia, sino hubiera sido por ese demonio, ella jamás hubiera lastimado a Nanoha, nunca hubiera traicionado al ser supremo, un sentimiento que condenaba profundamente al demonio lleno su corazón, era nada más y nada menos que un odio profundo, con un fuerte deseo de venganza. Aquerium despojó de la armadura al demonio, la que cayó con estruendo sobre el campo dorado, dejando al descubierto a una persona, una humana que se miraba más joven que Fate, cabello marrón, ojos aguamarina, mirada vacía y perdida.

-Fate Testarrossa, tienes ante ti al demonio que maldijo para siempre tu destino, de no ser por esta miserable humana, jamás hubieras traicionado al ser supremo, nunca hubieras procreado una abominación nacida de tus pecados…nunca hubieras lastimado a Nanoha- pausó para darle un golpe de realidad a Fate, para que se arraigará su más grande ira-…el deseo del ser supremo ahora, la única voluntad que debes cumplir…es acabar con la existencia de este mísero ser…y no solo regresarás a ser un guardián de los dones, Nanoha y Vivio vivirán, y el ser supremo te bendecirá y te recibirá en su reino para la eternidad…recupera tu honor y dignidad…o pierde para siempre está única oportunidad.

Fate le miró detenidamente, canalizando sus poderes desde su interior, tensando cada musculo, rememorando sus habilidades y sus capacidades. Despegó del suelo, y arremetió con gran fuerza contra su contrincante, atinándole un golpe haciendo temblar el cuerpo de su oponente y haciéndolo caer a una distancia tras la cual la tierra fue removida por el movimiento y el impacto. La rubia se puso en guardia, sabía que aquello no sería tan fácil como parecía, sobre todo al ver levantar a su oponente casi como si nada, hasta entonces le miró enfocarle y devolverle la mirada. Y sucedió, al arrojarse ambas al encuentro con un choque de sus puños, que hicieron temblar por completo el lugar.

- ¡No sabes…cómo te detesto!

Fate esquivaba y asestaba golpes a la par de su enemigo.

-¡No tienes una sola razón, para ganar está pelea! ¡Ríndete! ¡No te condenes más! - le vociferó.

-Rin-…- inteligible, luego de no usar su voz por milenios, su enemigo hizo un intento por responderle.

-¡No permitiré….que por tu culpa…LASTIMEN A NANOHA!

-¡RINNE!

La explosión del último ataque fue inmensa, agotando a ambas contrapartes, que se colocaron en pie nuevamente para continuar el combate.

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-Te escuchó, Cinque-chan, es hora de que hables- al ver a su novia, la de cabello plateado supo que estaba en problemas, aun así, sabía que no hubiera podido hacer las cosas diferentes…

-No es que haya querido ocultártelo, Ginga- le dijo con un tono que denotaba culpa-…es solo que no podía decírtelo. Pero ahora que está ante mí Brida, creo que no habrá problema…

-¿Quién es Brida?- preguntó Subaru curiosa, pues en ese lugar no había nadie con ese nombre.

-Antes de responder, debo decir algo más, una historia ancestral- las miró a todas con absoluto misterio- Hace mucho tiempo, cuando desapareció de la nómina celestial el don de la vida y la muerte, se esperaba que regresaran milenios más tarde, fue una promesa del ser supremo en su infinita bondad. Cuando en los cielos desaparecieron los dones, también se condenó a los mortales a los umbrales y las divinidades a la no existencia. Pero el ser supremo dijo "que guiados por el guardián de la muerte aparecería Brida, quien tocaría la puerta de los dominios para retornar el equilibrio a toda la humanidad", y Brida no es sino un ángel nacido entre mortales, compadecido y bondadoso ante la tragedia, y que su amor, haría nacer al otro protagonista de la historia. Teana, tu eres brida ante los cielos, el ser supremo guio tu encuentro a Fate, ella que estaba destinada a retornar al mundo etéreo y te traería consigo, para que cumplieras tu destino al mismo tiempo que se sellaba el de ella. Tu amor no está destinado a cumplirse en tierra de mortales sino más allá, en los confines de la divinidad.

-Wow, Cinque-chan, eso fue increíble, pero no comprendí más de la mitad…

-¿Yo, Brida? Creo que hay un error, yo conocí de casualidad a Fate-san…

-No existe la casualidad, tu eres un ángel ante los cielos, y la razón de esto no es lo que has vivido o tu encuentro con Fate, sino la pureza de tu corazón, por la que el ser supremo te reconoce incluso ahora…Brida, es decir, Teana, la razón por la cual Fate no fracasará es gracias a ti…

-… ¿Yo…y Fate-san…?

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Pese a la adrenalina y el dolor, el cansancio y el sudor, el poder y la grandeza, el sentimiento de haber sido un humano no dejaba a Fate, ser el guardián del don de la muerte ya no se sentía como algo suyo, esto hacía que cada vez que golpeara al demonio, se sintiera como si matara su par, a su igual, no comprendía la razón, pero no le agradaba la sensación, sobre todo porque en cada golpe, su mente se perdía entre visiones, como si con cada impacto reconociera a su oponente, como digno de reconocimiento…era completamente inaudito, sobre todo al reconocer que era digno no solo de reconocimiento sino también…de compasión...algo que solo tenía cuando era la guardián del don de la muerte… ¿A cuál de los dos debía obedecer? ¿A su lado divino o a su lado humano?

Un golpe más, una visión más…

Caminando en un viejo y polvoso sendero, cargando una bolsa del tamaño de su pequeño cuerpo, Fuuka arrastraba el encargo que su padre le ordenó traer a casa desde el poblado. Con los pies lastimados y sucios…descalzos, llegó a casa, donde su padre le dio una tremenda paliza por ensuciar la parte externa de la bolsa, alegando que esperaba no hubiera dañado nada del contenido. Quedó con un ojo moreteado, su boca reventada y con la nariz casi rota, escuchando a su padre alegar, que maldecía tener una niña inútil de hija, que desearía tanto que ella hubiese sido chico, que era inservible y que al menos se ganara el pan de cada día, era lo menos que podía hacer.

Su día a día era miserable, era menos que una esclava, su padre le hacía hacer todos los mandados y los quehaceres de la casa, y aparte recibía sus golpizas cuando hacia las cosas mal, cosa que era casi siempre según su padre. La vida de la pequeña Fuuka era un fango oscuro, hasta que un día se escapó de casa, para tener un poco de libertad y descanso, aunque al regresar sabía que le esperaba el infierno. En una de esas escapadas, Fuuka tuvo un encuentro quizás predestinado. Estaba sucia y con ropa maltrecha, pero ante sus ojos, ella era un ángel de cabello plateado y ojos lila…le ayudó a levantarse y le preguntó su nombre…era Rinne, pues fue solo lo que dijo la niña con voz suave y tímida. Se encontraron entre los espavientos de la desgracia, teniendo vidas miserables, pero encontrando consuelo la una con la otra. Viéndose y esperando cada encuentro. Conociendo la calidez del cariño que podrían brindarse dos personas, las sonrisas sinceras, las caricias tiernas y sin malicia, los alegres jugueteos, encontrando un hogar fuera de sus "hogares" a donde debían regresar luego de estar en su paraíso, en su sitio preferido, su sitio perfecto donde solo estaban ellas dos.

Los recuerdos no solo llegaban a Fate, sino también envolvían a su enemigo de quien brotaban amargas lágrimas de sangre por los recuerdos, que involuntariamente compartía con Fate a senda de golpes.

Ella y Rinne crecieron en aquel infierno, y desde pequeñas afrontaron sus destinos, uno que teniéndose una a la otra, podían soportar. Hasta que algo comenzó a cambiar. Rinne dejó de ser un lindo ángel, a ser una hermosa dama, a sus doce años, lucia tan hermosa, Fuuka no podía creer que ella pudiese ser más hermosa de lo que ya era, pero así fue. Fue cuando empezó una nueva pesadilla.

Fue un día en el que Rinne no llegó a su lugar de encuentro, así que Fuuka se escabullo en casa de Rinne. Y lo que vio destrozó su corazón por completo. En el patio, cerca de los desechos y la basura, se encontraba Rinne, desnuda, tirada y desangrada, de su labio salía sangre y de los múltiples moretones de su cuerpo, parecía estar muerta, Fuuka pensó lo peor…no quiso aceptar que, de ser real, era el destino más benevolente para su amiga. Le escuchó un leve quejido y el alma de Fuuka le regresó al cuerpo. La llevó a un lugar mejor, cerca del estanque de su casa para limpiarla…se aterrorizó al ver que sangraba de su entrepierna, apretó sus dientes, y se tragó la furia, y la cubrió con la capucha que cargaba. Recuerda que se quedó con ella, la sintió febril entre sus brazos y al despertar le sonrió entre lágrimas, diciéndole que le alegraba poder verla, luego del horror, Fuuka lloró a su par, y le prometió una mentira, Fuuka le dijo que ella la protegería, Rinne solo sonrió una vez más.

Lamentablemente esos sucesos se repitieron una y otra vez, el cuerpo de Rinne, era vendido, usado, humillado y vejado, por dinero, por placer, para satisfacer los bajos instintos humanos, o como Fuuka los miraba, unos demonios, que se atrevían a lastimar a tan bello ángel. Aunque ella seguía siendo golpeada por su padre, jamás le hizo tal cosa, pues la miraba tan inútil y poco agraciada, que ni siquiera le "serviría para eso" le decía. Aunque sentía su corazón desgarrar, cada vez que encontraba a Fuuka tan herida y lastimada, que deseaba tomar su lugar cada vez, no poder salvarla o siquiera ayudarle le hacía sentir tan miserable, sobre todo al ver que le sonreía a pesar de su tortura y ver que seguía siendo la misma niña "inocente" como cuando la conoció. Fue aterradora la primera vez, al saber que, a los quince años, Rinne quedó embarazada. No lo podía creer, era impensable que ella esperará el hijo de alguno de esos desgraciados, pensar que era tan inútil al no ayudar a Rinne, su padre tenía razón si ni siquiera podía ayudar a la persona que amaba. Luego del impacto que le dio la noticia, tuvo un ligero alivio al pensar, que, a lo mejor ahora, dejarían a Rinne en paz. Cuanto se equivocó, al encontrarla un tiempo después, lastimada, herida y nuevamente violada. No mucho después, Rinne perdió al bebé por las constates golpizas, pasó días críticos, y afortunada e infortunadamente, se recuperó. Dicha situación se repitió tres veces más. Veces en que Fuuka no soportaba verla de esa manera, no imaginaba como se sentiría su amiga.

Ideó un plan, pues ya no era tan pequeña ni tan ignorante del mundo. Empezó reuniendo dinero para comprar en secreto una carroza y un animal que la halara, además de provisiones para poder escapar. Espero con paciencia y dolor, esperaba que Rinne le perdonara no actuar antes. Cerca de la primavera de sus 16 años, le propuso a Rinne irse lejos, donde nadie las volvería encontrar jamás y vivirían en paz.

-Fuu-chan…tengo miedo…- dijo, después de tantos malos tratos, se victimizaba también así misma, tanto que aceptaba los castigos de su padre sin chistar. Fuuka hasta cierto punto la comprendía, pero no le permitiría retroceder.

-…Rinne, escucha…- las lágrimas se asomaron por los ojos aquamarina de la chica- nos iremos lejos, nunca nos encontraran, y podré cuidarte, como siempre lo prometí…-

-No…Fuu-chan…- Rinne lloraba con ella, no quería ser una carga para su amiga-…vete tú, puedes tener una mejor vida lejos de aquí, ser libre, olvídate de mí…yo…

-¡No Rinne! ¡Nunca podría olvidarme de ti! ¡Nunca te dejaré me oyes! - la abrazó en al acto, tenía que convencerla a como diera lugar.

-Fuu-chan…- estrechó el abrazo, pero aun así no podía-…lo lamento tanto…yo…estoy embarazada, otra vez…-…Fuuka comprendió.

-¿Es por eso que no quieres irte conmigo?- preguntó a pesar de ya conocer la respuesta.

-Fuu-chan, no quiero ser una carga para ti, y menos así, mereces algo mejor…- lloró resignada.

-Lo mejor para mí, eres tú...- sosteniendo la mejilla de Rinne con una de sus manos, realizó una tierna caricia y un osado movimiento.

Se acercó lo suficiente para plantarle un tierno beso a Rinne, quien al inicio abrió sus ojos con sorpresa, para luego recibir el beso de su amiga por completo. Rinne, nunca pensó que un beso pudiera sentirse tan bien, que fuera tan suave y delicado, pues sus recuerdos contrastaban enormemente, de ninguna manera se negó a profundizarlo, pues se trataba de Fuu-chan, que con ese acto borraba esos malos recuerdos que tanto la asqueaban, alguna vez pensó así de Fuuka y se sintió culpable pues era su amiga, si ella se dejaría tocar por alguien, ese alguien sería solo Fuuka, ahora lo sabía.

-Te amo Rinne, todo de ti…y sin importar nada más…- le dijo con gran determinación.

-Fuu-chan…- soltó con emoción-… ¡Yo también te amo!

Esa fue la parte fácil, decidir fugarse. Se largaron del lugar durante la noche, un día que, Rinne no sería usada como la prostituta del lugar, y el día en que, Fuuka decidió emborrachar a su padre hasta el desmayo. Las horas era apremiantes, el corazón les latía a mil por hora, mientras la brisa nocturna les acariciaba cada uno de sus cabellos, deseando que fuera eterna para huir a ojos ciegos de cualquiera que pudiera verlas. En el amanecer se encontraron con transeúntes que se dirigían en direcciones contrarias, extrañados de ver a una mujer llevando un carruaje con mercancía de carga. Al darse cuenta de su error, Fuuka decidió que se haría pasar por hombre, para no llamar tanto la atención, no sería extraño de ver a una pareja, que ver a dos simples mujeres viajando en una extraña travesía.

-¿Qué te parece Miles?- preguntó Fuuka a Rinne.

-¿Te gusta ese nombre?- Rinne sonreía, sintiendo paz y tranquilidad por primera vez en su vida.

-No lo sé, es solo una idea…- respondió abochornada.

-Me parece bien Fuu-chan…- dijo y la besó en la mejilla-…a partir de ahora me presentaré como la señora de Miles…- Fuuka se sonrojó notoriamente.

Encontraron un pequeño poblado para asentarse, fingiendo ser una pareja normal, Fuuka construyó una pequeña casa de madera, y encontró un trabajo en el campo. Teniendo que actuar como hombre, haciendo trabajos pesados, aunque eso no era ninguna dificultad para ella. Regresar cada día a casa, y que Rinne la esperara era lo más maravilloso. Pasaron casi ocho meses en esa maravillosa rutina, sintiendo que al fin habían alcanzado la libertad de sus verdugos. Pero el pasado siempre nos busca y nos encuentra, es por eso que al final, sin saberlo sus demonios las buscaban, hasta que un día dieron con Rinne, y sin piedad ni tregua, le arrebataron la vida y la de su bebé sin tregua alguna, mientras Fuuka estaba lejos.

Esa tarde, encontró el cuerpo de su amada en su hogar, tendido sobre su sangre, ojos vacíos con lágrimas, y un rostro perdido. Se culpó una vez más, por no estar ahí para protegerla, por no poder hacerla feliz, por ser una inútil que no cumple sus promesas. Dejando salir un grito desaforado que rompió su garganta, juro la peor de las venganzas…juró que todos pagarían…y juró a ella, aunque inerte, aunque no le escuchara…devolverle la vida.

Asestando un fuerte golpe sobre el abdomen de Fuuka, Fate la hizo caer al suelo, ya cansada y agotada, Fate la superaba con creces, no solo por ser, un ser divino, sino porque también fue una guerrera, mientras que Fuuka poco a poco perdía el poder etéreo que robó alguna vez de tantos entes, la miró levantar y dirigir el puño a la cara de Fate, que fácilmente esquivó.

La rubia la sujetó de las solapas de esos harapos viejos que vestía; la que una vez fue un pseudodemonio, le asestó un rodillazo haciendo separar a Fate, y mirándola con furia y determinación, haciéndole ver que no se rediría, no lo hizo antes y no lo hizo ahora…la señalo…

-Si…te mato…me dijeron, que devolverán a Rinne…yo…- se tambaleó-…no puedo perder…

-¿Eso es cierto? ¡ ¿Aqueriun?!- preguntó Fate furica.

-Por supuesto, Testarrosa…eres tú o ella, vida por vida, cada una está presente para redimir su propio pecado…- le confirmó el ente que regía las dimensiones.

-No…No… ¡NO! ¡No puedo! - gritó Fate-…esto no puede ser…

-Tic toc…el tiempo se acaba Testarrosa…- Fate no comprendió. Solo miró como Fuuka caía al perder al fin sus fuerzas.

-¡Fate-chan!- un grito estrangulado por el dolor la sacó de su ensoñación, Vivio comenzó a llorar, y Fate corrió a auxiliarlas a ambas.

Vivio tenía la piel oscura, siendo absorbida por la muerte como cada día de sus pocos días.

La guardiana de la muerte, recogió a Vivio en sus brazos y la llevó con Nanoha.

-De-be…mos a ayu…dar a Vivio…- logró decir la cobriza con la voz cortada.

-Sí…- dijo Fate.

-No…- arremetió Aquerium- Se acabó el tiempo Testarrosa, la maldición se consumará cuando Nanoha salvé a Vivio, ella morirá, en su pecho, las marcas atravesaran su corazón y morirá cuando Vivio reciba el máximo don de la vida, la pequeña será consumida por tal poder, no podrás salvarlas…a menos, que acabes con la vida del demonio que te maldijo y por consiguiente a ella…solo debes acabar con su vida, está acabada, es tu oportunidad…

-Fate-chan…

Fate solo comprendía que amaba a Nanoha y no podía dejarla morir…

Pero Fuuka, también esperaba por Rinne, por eso se atrevió a llegar tan lejos, por eso fue capaz de hacer tal cosa, la furia y el odio la consumieron, y aquel demonio, la tentó a tal grado que la hizo capaz de superar sus barreras mortales, hizo por su ser amado lo humanamente imposible, en cambio ella, solo se fue por la salida más fácil, dañando a Nanoha en el proceso…no se trataba de quien era más mala, o de quién fue el peor pecado. Ella era un ser divino y comprendía por esa divinidad que, matar Fuuka no era la solución, pues de hacerlo, Fuuka nunca podría alcanzar la absolución, y nunca jamás podría ver a Rinne. El castigo que ella merecía por ser alguien divino, era semejante, pues nunca volvería a ver a Nanoha, pero le daría la mejor de las libertades, una que no implicaba culpa alguna…

Si mataba Fuuka ahora, estaría para siempre con Nanoha, que viviría siempre con la culpa de vivir a costa de la felicidad de otro, y condenaría por siempre a Rinne y a Fuuka…pero sino, podría salvarlas a las tres, y la única que perdería sería ella…era un precio justo…

-Fate-chan…- Vivio se miraba tan mal, Nanoha no comprendía todo lo que acontecía, deseaba salvar a Vivio, pero no estaba segura de si eso estaría bien…

-Salva a Vivio Nanoha, todo estará bien…

-Pero…

-Te lo prometo…- le aseguró, dando un beso sobre la sien de Nanoha.

Acomodaron a Vivio sobre el pecho de Nanoha, y un resplandor las cubrió por completo a ambas.

-Te amo Fate-chan…- la voz de Nanoha comenzó a escucharse lejana.

-Nanoha…- Fate la miraba con lágrimas en sus ojos…

-…descuida, comprendo porque lo hiciste…- dijo comprensiva, regalándole un fugaz beso de despedida.

-…siempre te amé Nanoha, no lo olvides…- Nanoha sonrió.

Entre destellos de luz que ascendieron al firmamento, Nanoha desapareció entre el brillante cielo azul.

-Esa es tu decisión Fate Testarrosa…

Pasos lentos, tambaleantes se acercaron a ella…

-Que así sea…

Fuuka tomó a Fate por el cuello, con un cuchillo dorado amenazaba con cortar su garganta, arma otorgada por Aquerium, para darle a Fate el toque final.

-Fate Testarrosa...yo soy el demonio...que maldijo tantas vidas...y aun así no pudiste matarme, quizás cometiste...el más grave error…

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Continuará...

Lamento decepcionarlos con el final que se nos alarga, no fue una batalla epica después de todo jeje

Nota: Que la luz de la Estrella y el Rayo ilumine sus corazones.