Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

El Umbral

Capítulo Final:

Un rastro de luz

Caminaba entre la torrencial lluvia, nunca creyó que su tormento y su sufrimiento podían ser más grande de lo que una vez fueron, pero lo era. No creía que al regresar ese día encontrara a su amada Rinne muerta entre sangre y mugre, verla con una creatura inocente también asesinada era una escena tan cruenta difícil de creer que fuese real. Sin vacilar buscó a los culpables del suceso, llevaba consigo un machete con tal filo que cortaba al simple roce, de esos que utilizaba para la siembra y el cultivo para quitar la maleza. No muy lejos, los encontró, en las afueras del poblado, resguardados en una cueva por la lluvia. Los miró reír y beber, eran su padre y el padre de Rinne, con otros de sus compinches que solían violar de Rinne con anterioridad, hablaban mientras bebían, su sangre hervía cada vez que se atrevían a mencionarla, cuando la referían rogar por su vida o por la de su bastardo recién nacido, sostuvo con fuerza el arma letal, derramando lágrimas de furia, tristeza e impotencia, ni el frio de la lluvia era tan cruento como el dolor y vacío en su corazón. Espero que se durmieran por el abuso del licor, y entonces, se acercó sigilosa, e hizo rodar cabeza por cabeza, no tuvo piedad de nadie, ni siquiera de su propio padre. El único al que torturo fue al padre de Rinne, que, aún desmembrado y castrado, rogó por su vida y piedad, hasta que casi moribundo, le asestó el último golpe, no decapitándolo, sino partiendo su cabeza justo por la mitad, deformándolo hasta ser irreconocible.

Una campana resonó en el salón de la nada, el conteo del reloj en la puerta del tiempo había llegado a su final, el momento llegó, después de tantos milenios, al fin Cinque sería libre, pues su misión, estaba cumplida, resguardar la puerta de los dominios hasta que esta se abra.

-¿Cinque-chan?- la nombrada se acercó a su pareja, poniéndose de frente en un gesto protector.

-No te muevas Ginga.

De la gigantesca puerta surgió un estruendoso crujido, para luego comenzar a abrirse de par en par.

-Ahora deben entrar- habló Cinque suavemente.

-¡No! ¿Por qué Subaru debe entrar?- cuestionó.

-Porque es la compañera destinada para Brida…- se sonrojó-…así como tú estabas destinada para mí, Ginga…

Tanto Teana como Subaru fueron rodeadas por un aura blanca y negra, respectivamente.

-¡Subaru!- Ginga no lo podía aceptar, temía por su hermana.

-Está bien Onne-chan. Estoy feliz de verte, me alegra que encontraras la felicidad en esté lugar, pero yo…seguiré a Tea a donde sea que deba ir- dijo sin ninguna pizca de duda en sus palabras.

-Te lo agradezco Subaru- dijo enternecida Teana, pues había algo que le decía que ese era su destino, al ver abrir las puertas, no tuvo más dudas, aunque no lo comprendiera, y que su amiga estuviera con ella, le generaba alivio.

Comenzaron a caminar en dirección a la puerta, se tomaron de la mano, y atravesaron el umbral de la puerta.

Ginga abrazó con fuerza a Cinque, en un intento de buscar consuelo, en el mundo astral, el tan llamado "destino" podía ser algo tanto bueno como malo, desde aguardar vigilando una puerta ancestral en el mundo de la nada, hasta estar destinado a ser un alguien maldito. Rezaba porque a su hermana no le deparara un tormentoso destino, tanto como ángeles, guardianes y dominios tuvieron alguna vez.

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-Fate Testarrosa, yo soy el demonio que maldijo tantas vidas, y aun así no pudiste matarme, quizás cometiste un grave error…-Aquerium sonrió, Fuuka estaba a punto de dar el último golpe. Por fin la espera interminable acababa, luego de que el ser supremo lo castigara por permitir que sus poderes fueran arrebatados, se sentía mancillado, y ya fuera Fuuka o Testarrosa debían pagar por haberle hecho vivir algo tan bochornoso, siendo él regente de los dominios.

A Fate se le secaron las lágrimas, no tenía más para llorar, aceptando su fatídico destino, no hizo la mínima intención por soltarse…ahora que lo pensaba, los humanos eran seres tremendamente afortunados, mucho más que ella, incluso siendo un guardián de un don de dios, siempre creyó que por eso era mejor que ellos, pero cuanto se hubo equivocado. Los dones de dios eran deseados por los demonios, para poder corromper el orden establecido por dios, los ángeles luchaban en eternas guerras contra el mal en nombre del ser supremo…la eternidad, era una zozobra y una pesadilla, mientras que los mortales, en su efímera vida, no debían preocuparse por nada más que vivirla, los más afortunados la vivían, amaban y morían en paz, los más desafortunados morían en el infortunio, pero en ambos casos, tenían la fortuna de retornar con el ser supremo, sin preocuparse por nada más, incluso teniendo la oportunidad de optar por la redención sin ninguna clase de impedimento…en lugar de perder la divinidad y ser condenado por un error, con el que pretendió resguardar el don del ser supremo, replicando el pecado como única salida en lugar de abogarse al ser supremo como su valsa en un mar tormentoso, sin importar las acciones de Fuuka, este era su error, y pagaría un alto precio, pues entre más alto se está, más grande es la caída.

-…yo también…pude ver a través de tus ojos…- Fuuka habló, al tiempo que su agarre se debilitaba-…y créeme, no eres tu quien debe morir hoy…- Fate se sorprendió grandemente por esas palabras.

Su verdugo apartó el arma de su cuello, y se puso frente a ella, se inclinó y volteó el arma, colocándola en las manos de Fate…

-…después de milenios pude comprender, lo que tu comprendiste en solo unos breves instantes…Rinne no querría volver a la vida, a costa de tanto dolor, pues nadie más que ella, comprendió lo que es sufrir…- el espacio enmudeció al momento que Fuuka, sosteniendo las manos de una catatónica Fate, se atravesó con el arma de oro a sí misma…-…la fortuna de los seres divinos, es que aunque viven en zozobra y mueren en nombre del ser supremo, lo han visto y conocido, los mortales jamás tendremos esa dicha y seguridad de verlo con nuestros propios ojos…pues yo nunca lo veré, pero espero que a Rinne la resguarde entre sus alas…

Fuuka vagaba sin rumbo luego de cometer el mayor crimen de su vida, del cual no se arrepentía para nada, pero su mente era una bruma negra, pensar que no podría ver a Rinne más, la estaba llevando a la locura interminable. Pernsaba y repensaba, ¿Qué podía hacer para volver a ver a Rinne? ¿Si quiera había una posibilidad? ¿Debía matarse para llagar al otro mundo y buscarla? Ja, ni siquiera sabía si existía ese otro mundo ¡Que idiota!

Fue así como caminando, entre la lluvia y el fango con sus manos llenas de sangre y sus ojos sin vida, porque sin Rinne ya no vivía, solo existía por el simple acto de espirar. Pero entonces el viento se agito, su sed de sangre, odio y dolor, le hicieron presa de un demonio, un demonio que, caído, anhelaba su venganza hacia los cielos, pero necesitaba de un mortal con voluntad inquebrantable y de hierro.

-…tú, deseas que tu amada Rinne esté entre tus brazos una vez más, yo puedo cumplir tu deseo…

Lo miró ante ella, el ser que, con cuernos, cola y alas, se transformó en un hombre cualquiera, le ofrecía la mano con una propuesta más que tentadora para su desesperación que le carcomía con cada segundo.

- ¿Quién eres tú? - preguntó por inercia.

-…soy un demonio, uno que puede traer a tu amada de vuelta…no te pido tu alma, ni ninguna de esas tonterías, solo…si tomas mi mano, cumplirás tu deseo, y al hacerlo, cumplirás también el mío…sin trucos, obtendrás lo que quieres y yo lo que quiero- dijo con malicia-…pero si te interesa, mi nombre es Pierce un ángel caido…pero muchos me conocen como Jail Scaglietti en mi anterior vida…soy alguien que, que desea obtener su venganza.

Jail Scaglietti, era un ángel caído, que, al traicionar al ser supremo, perdió a su legión y a sus más importantes capitanes, a las cuales hubo bautizado con números. Su más grande deseo era tomar el lugar del ser supremo, pero fracaso en el intento, así que fue despojado de su divinidad, de su ejército y de su acceso al cielo. No podía cruzar el astral divino por lo que siempre abusaba de mortales ingenuos para sus metas. Pero jamás creyó encontrar en esa mortal sin ambición propia, la herramienta que casi le hizo alcanzar sus objetivos. Pues Fuuka no solo llegó a obtener la faz etérea que le permitió el acceso a lo astral, sino que fue capaz de engañar al mismo Aquerium y por poco y obtiene el poder del don de la vida.

En cada paso, y en cada victoria, Fuuka fue perdiendo su humanidad, cegada por las palabras de Pierce y bajo su guía, logrando lo que muchos nunca pudieron. A veces, al pensar en Rinne se decía que valía la pena, solo por volver a ver sus bellos ojos, su sonrisa, escucharla una vez más, era su anhelo, pero se olvidó de lo más importante ¿Rinne querría regresar a la vida? ¿A Rinne no le importarían aquellos a quienes lastimó y sacrificó en el proceso? Por supuesto que no sería así, en cambio, se culparía, y pese a tenerla, viviría sufriendo por aquellos desafortunados a quienes se llevó en el encuentro solo por devolverle la vida.

Por sus actos Fuuka fue consiente que nunca obtendría el perdón, ahora lo sabía, pues muchos sufrieron a causa de ella y su ingenuidad…ingenua por creer que podría volver a Rinne a la vida.

-Tú…-…Fate no lo creía…

-…sí la ves alguna vez, dile que siempre la amé…- fueron sus últimas palabras antes de morir, después de sentir arrepentimiento por haber tomado la mano de aquel demonio, de no haberlo hecho a lo mejor, y hubiera tenido, aunque sea una oportunidad de volver a ver a Rinne en el mundo astral.

-¡TRAICION! ¡Cómo se atreven a desafiar la voluntad del ser supremo!

La furia de aquerium oscureció los cielos e hizo temblar la tierra, mientras acumulaba en él, una terrible irá, al final, ni Fate ni Fukka culminaron el acto más importante, la ambición y el asesinato, la victoria de Fate no era válida, pues no ganó por su propia mano, sino por el hecho de que Fuuka se rindiera al último momento, al ser así, Aquerium no podría tener su propia redención ante el ser supremo.

-… ¡PAGARAN EL PECADO DE SU INMUNDICIA!

Un trueno cayó sobre Fate, dejando en un halito su vida, despojándola nuevamente de su divinidad, regresó a ser mortal, haciéndola caer al lado de Fuuka.

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Los ecos de sus pasos se desplegaban como ondas en el suelo, silencioso y quieto. Desde el momento en el que entraron no hubo retorno, pues la puerta desapareció tras ellas, haciendo inevitable tener que avanzar simplemente en el entorno del espacio vacío y oscuro.

- ¿Dónde estamos Tea?- Subaru no soltó en ningún momento la mano de su compañera.

-Yo…- deteniendo su discurso, una campanada resonó en el vacío para después de un leve tremor iniciar con el levantamiento del telón.

Dos bolas blancas aparecieron en lo alto, deformándose y retorciéndose hasta formar, lo que parecían dos marcaras que miraban fijamente en dirección de ambas. Las chicas contuvieron el aliento.

-¡Brida!- chilló con alegría la máscara que posaba una sonrisa y ojos curvados. Mientras que la otra, sin boca, que atravesaban sus ojos una raya vertical al centro de cada uno, se mantuvo impávida-… ¡Que alegría verte una vez más!

-Guarda la compostura…Tempo…- dijo con burla la máscara seria.

- ¡No me llames de esa manera tan desagradable!¡Oh querida Brida, disculpa sus malos modales! ¡Siempre le gusta fastidiarme!...

-Es un gusto, mi nombre es Teana, sus divinidades…- les saludó alterada y apresuradamente, los reverenció, forzando a Subaru a hacer lo mismo.

-No te apresures Teana...- habló la máscara seria, la cual poseía una voz más templada y gruesa que la otra cuya voz era más chillona e irritante-…pero antes de saber porque estás aquí, no debes olvidar, que ese es tu nombre mortal, tu nombre divino es Brida, y por tanto es a lo que debes responder al ser supremo…pues naciste en los cielos, y fuiste enviada con los mortales, a encontrarte con el ex guardián de la muerte, para que alcanzaras justo este día.

-Comprendo…- dijo no tan segura.

-Yo soy el dominio del espacio, el cosmos, o del universo…tengo muchos nombres, pero puedes llamarme Locus, y el otro dominio que vez ante ti es Chronos, quién controla el tiempo. Como puedes ver somos etéreos, nos hemos manifestado en esta forma, solo para que puedas vernos…

-Brida, incluso nosotros siendo dominios, no conocemos la voluntad del ser supremo, pero siempre hemos presumido su perfección- habló Chronos-…y en ella, te nombró a ti como el ángel de la inmortalidad desde antes, y a partir de ahora resguardarás un don…el don de la vida…

-Y a tú compañera, mortal Subaru, ahora serás conocida como el ser divino Justa, protegerás por siempre a Brida, pues serás nombrada ángel de la eternidad, y resguardarás el don de la muerte…- terminó de explicar Locus.

-…Brida ¿Estás dispuesta a sacrificarte en nombre del ex don de la muerte y la vida? ¿Estás dispuesta a cargar con tu compañera a quien arrastraras a tu destino? ¿Estás dispuesta a cumplir con la voluntad del ser supremo sin importar lo que pase y a ser leal a los tuyos como lo fuiste por quienes considerabas tus hermanas del alma?- le increpó Chronos, Brida tenía la última palabra, solo entonces se manifestaría el nuevo camino-… ¿O tu humanidad te ha quitado la compasión y el don de servicio?

-Jamás…- declaró con seguridad-…cumpliré la voluntad del ser supremo, y seré siempre leal a mis amigos. Subaru y yo, cargaremos con la voluntad del ser supremo…- declaró. Subaru la miraba con admiración y asintió a sus palabras.

Sin más explicación levitaron, de Taena surgió un brillo haciendo resurgir su don interno y resguardado, se retorció en medio del dolor, Subaru se preocupó, pero antes de poder hacer o decir nada, los dones fueron puestos ante ambas, que sin dilación les fueron entregados. Subaru sintió el mismo dolor de su compañera, y hasta más, pues era la primera vez que poseía la divinidad de los dones del ser supremo. Dotándolas de alas y poderes extraordinarios, agitaban alas blancas y negras a la par, aunque fue doloroso, pasó cual hiel que entra por la boca y muere hasta el estómago.

Se encontraba en un tribunal, muchos ángeles y divinidades reunidas ante el ser supremo, cuchicheaban y dubitaban, sin poder creer que alguien se atreviera a cuestionar los designios del ser supremo. Antes todos ellos, ella alzó la voz.

-¡Ser supremo, se lo suplico, perdone a Fate…ella solo deseaba resguardar el don de la vida que es tan importante tanto para mortales como inmortales!- el ángel de la inmortalidad, Brida, alzaba la voz pidiendo misericordia y piedad para su amiga, pues ella alguna vez conoció a Fate, quien de no ser por su gran amor por el ser supremo, la creía incapaz de cometer tal pecado por su propia y mera voluntad.

-…Brida- habló el ser supremo-…conoces las reglas, ella merece un castigo…- le acordó.

-… ¿Nanoha-san también? ¿Qué hay del hijo de ambas, el ser que nació muriendo? Es un ser inocente…- Brida, al igual que todos conoció a detalle el suceso, así como todos los sucesos que en el nombre del pecado manchan la pulcritud del ser supremo.

-…Nanoha consintió el pecado, su amor por Fate le impidió resistirse, en cuanto al ser que nació de ambas, es hijo del pecado de ambas…- respondió con simpleza.

-…por favor, no puede…condenar a las tres…-dijo al borde del llanto, pues su amistad por ambos dones era muy importante. Recuerda como Fate le enseñó a volar en sus años mozos, y le enseñó la máxima lealtad al ser supremo, mientras que Nanoha le enseñó cada espacio y cada creación del ser supremo, enseñándole de ese gran amor y misericordia, incluso por los mortales. Les tenía demasiado aprecio como para simplemente quedarse callada.

-…Brida…no debes preocuparte por mis designios, el camino para Fate y Nanoha, a pesar de convertirse en mortales, no está perdido…pero, si deseas ayudarles a ambas, deberás interceptar su camino, y traerla devuelta al mundo astral…

-… Pero ¿cómo haré eso…? - preguntó-… ¿Qué debo hacer?

-…deberás tú también, convertirte en mortal, solo así aceptaré tú petición, pero dependerá de Fate tener su redención, la será mantenerte siempre leal…- fueron las últimas palabras del ser supremo, antes de aceptar sus palabras y de que Brida olvidara su tiempo como ángel de los cielos.

Teana recordó su vida como ángel del ser supremo en un instante. En sus mentes, pudieron conocer los recuerdos, de las dueñas anteriores, con tristeza Teana fue testigo de la travesía de Fate y Nanoha, lágrimas escaparon de sus ojos al conocer la muerte del anterior don de la vida, la cual partió con una sonrisa estando entre las manos de Fate. En cuanto a Subaru, solo compadeció a sus compañeros, y comprendió el dolor que recorría la faz de Teana.

-Llegó la hora…- dijo Locus.

Una luz los absorbió a los cuatro, haciéndolos desaparecer junto la puerta de los dominios.

Cinque no dejó de abrazar a Ginga, y la mantuvo al tanto de lo que sucedía con su hermana, era algo prohibido espiar a los dominios, pero por la tranquilidad de su amada, haría eso y más. Ginga se sorprendió cuando supo que su hermana cargaría con algo tan importante, más que ser un ángel y poseer el don de la muerte, debía proteger a la nueva dueña del don de la vida, una carga de más pesada.

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-… ¡DESAPARECERAN PARA TODA LA ETERNIDAD!

Antes de explosionar por completo el lugar, desvaneciendo el cuerpo de Fuuka y acabar con la vida de Fate, un rayo blanco atravesó el impacto, deteniendo toda acción de Aquerium, que atónito detuvo su actuar, pues solo existía alguien capaz de detener su poder…y ese alguien, era nada más y nada menos que el ser supremo…quien llegó manifestándose con sus otros dos dominios y los ángeles de la inmortalidad- vida y la eternidad-muerte.

-Aquerium…- al hablar todo enmudeció, todo pareció ser por quien estaba presente, el ser más puro de la existencia, mientras que comprensivo y benevolente, con una voz suave, delicada e indescriptible ordenó a Aquerium detenerse-…abandona el rencor y el odio, no debes culpar por tus errores a ellas. Fuiste engañado por Fuuka pero yo no te culpo…recuerda, que lo primero que debes hacer, es perdonar…- le recordó aquello por lo que, el obtuvo la misericordia del ser supremo.

-Ser supremo…- le reverenció y apartó del lugar. Recuerda que hace más de mil años él fue perdonado por ese error fatal, del cual estaba inmerso junto a las mortales que debía hacer confrontar, y hacer cumplir su parte, pero aún debía expiarse.

-Mi voluntad, la has cumplido al pie de la letra, a partir de ahora, yo mismo me haré cargo…

-…como ordene ser supremo…- no hubo objeción alguna, pues el ser supremo era el único superior a él.

-Aquerium…- Locus se dirigió a él-…retorna con los dominios, tú eres nuestro regente, el ser supremo siempre te ha reconocido, recuerda que hasta él flaqueó alguna vez cuando fue humano…y ya has cumplido tu parte…el mundo de los mortales ha sido un caos más grande sin ti, recuerda nuestro propósito…

Sin quererlo admitir, Chronos también esperaba que Aquerium regresase pues, desde que se apartó debido a la vergüenza, los dominios estuvieron sin rumbo rigiendo sin liderazgo, con la poca prudencia de sus propias sabidurías.

Así, Aquerium desapareció…para reaparecer y posarse entre ellos dos, quienes proclamaron un gesto de alivio, jubilo y victoria, de nuevo volvían a ser los tres regentes de los dominios.

El ser supremo, con la forma humanoide resplandeciente, se acercó a Fate y la sostuvo entre sus brazos. La rubia no pudo ni articular palabra pues, se encontraba a solo un paso de la muerte.

-…mi querida Fate, cómo has sufrido por tanto tiempo…pero ya no sufrirás más…- le dijo desbordando el mayor cariño que alguien puede sentir, con una calidez, que viene desde dentro y termina en el infinito.

Fate derramó fraguas lágrimas al no tener voz.

-…al final, tanto Fuuka como tú, fueron capaces de manifestar mi mayor don, y por eso, la próxima vez al despertar, todo esto que has vivido, lo olvidarás…- Fate perdía las fuerzas y la vitalidad con cada segundo, sin poder creer que tuvo ante sí a nada más que el ser supremo…no creyó que eso fuera posible, y con sus ojos cubiertos en lágrimas perdió el brillo.

Fate murió entre los brazos del ser supremo, la vida se le escapó en un suspiro.

-Mis dominios, con mi poder y la ayuda de los ángeles de la inmortalidad y la eternidad, cumplan mi voluntad…- habló y dictaminó el nuevo rumbo de los mortales.

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Era hora de comenzar un nuevo día, se despertó antes de que saliera el sol. Se guió por la tenue luz que surgía de entre las montañas. Se colocó el atuendo para hacer su trabajo, alistó sus herramientas y antes de salir, regresó a su habitación, la que compartía con su esposa. La admiró en silencio, su corazón latió fuerte en su pecho, y recordó que ella y su futuro bebé eran la razón de seguir adelante y trabajar cada día. Sigilosamente salió de casa, se montó sobre la carreta y dispuso a tomar marcha luego de aporrear lo necesario al caballo para que trotara.

Llegó al campo donde araba la tierra para sembrar, se encontró con sus compañeros y se dispuso a trabajar. Las horas de la mañana eran las más ligeras y tranquilas, pero no mucho antes de llegar el medio día, el sol se alzaba en su punto. Durante el almuerzo charlaban a la sombra de un frondoso árbol, era uno de los pocos momentos de tranquilidad. Pero el trabajo tenía que continuar, ante el calor del manto de un sol que no daba tregua a piedad. Al terminar su jornada, un par de horas antes de llegada la noche, tomaba de su alforja una botella y bebía el último trago de agua para poder resistir el camino de regreso a casa.

Ansiosa se apresuraba por el camino anhelando llegar y poder ver esa sonrisa que le brindaba fuerzas sin importar lo cansado que tuviera.

-¡Señor Miles! Qué bueno que lo veo…- un chico que venía desde la distancia le habló al alcanzarlo.

-¿Sucedió algo Chriss?- preguntaba amable con una sonrisa.

-¡Es su esposa! ¡Justo ahora está dando a luz al bebé! ¡Debe llegar pronto! ¡Deprisa!

Preocupada, Fuuka aligeró el paso hasta hacer correr al caballo. La ansiedad creció en su interior. Ellas vivían solas en casa, su esposa Rinne solo la tenía a ella para apoyarla, daba gracias al cielo de que las personas aledañas fueran amables, en especial sus vecinos, aunque parecía una locura el haber decidido escapar con Rinne y hacerse pasar por hombre, aun así, no se arrepentía, lo único que se reprochaba era el poco tiempo que le podía dar a su esposa sobre todo estando ella embarazada.

Llegó encontrándose con una gran sorpresa, su esposa había dado a luz a una hermosa bebé, cuyos tenues cabellos eran plateados y los ojos idénticos a los de su esposa, Fuuka que se hacía pasar por Miles, agradeció a la divinidad por tan grato regalo, parecía una extensión de Rinne tan maravillosa creatura…

-Fuu-chan…es una niña…es hermosa- dijo con júbilo al ver llegar a Fuuka.

-Rinne ¿te encuentras bien? - se acercó para apreciarla tan hermosa sosteniendo al bebé…no le importaba nada más…si ese bebé era de Rinne, ella lo cuidaría…

-Ahora que estás conmigo, todo estará bien…- con alivio y gratitud respondió, daba gracias al cualquiera que fuese el ser superior, por tener a Fuuka a su lado.

-Siempre estaré contigo…- le prometió una vez más, besando dulcemente sus labios-…los cuidaré con mi vida…

Más allá, sin que supieran, un infortunio merecido, cayó sobre sujetos ruines, el padre de Rinne murió al caer del acantilado junto a otros compinches, que, buscando a su hija, le hubieran arrebatado la vida por haber escapado con su amiga. Ese día cayó una torrente lluvia, los truenos resonaban, pero el hogar de Fuuka y Rinne, era tan cálido, aislado de toda tempestad. Tras un relámpago, se reflejó sobre el desdichado camino, el ángel de la imortalidad, quien desapareció en el fulgor.

Por otro lugar, el don de la eternidad se manifestó frente al demonio que deambulaba en el limbo de ambos mundos, buscando al próximo mortal que cayera antes sus engaños, debía de haber alguno capaz de lograr aguantar un cuerpo etéreo, de lograr cruzar a lo astral y de obtener el don de la vida, así crearía a su propio ejército y podría por fin destruir el cielo y tomar el lugar del ser supremo.

-¡¿Quién eres?!- pregunto exaltado y temeroso, al percatarse que era seguido por alguien- ¡Muéstrate cobarde!- al voltear pudo apreciar al ángel de la eternidad frente a él.

Sin responder, el ángel de alas negras invocó una espada sagrada que brillaba como mil soles contenidos, agitándola sacando fuego atacó al demonio, que con tan solo un ataque fue partido a la mitad y desaparecido su existencia en la oscuridad. Ahora los cabos habían sido atados, por siempre ella y su compañera protegerían las vidas de quienes eran importantes…por órdenes del mismo ser supremo.

Alguien se apareció en su lugar.

-¿Subaru, has terminado?- le preguntó.

-Sí, todo estará bien ahora…- le sonrió a Teana que también sonreía. Parecía que ahora todo iría bien…excepto-… ¿Qué será de ellas Tea?- como ser divino que era, aún no comprendía del todo los designios del ser supremo.

-Una nueva vida, ya verás, todo saldrá bien…desde ahora- sonrió con ternura, tomó la mano de su pareja y se fueron despareciendo en un haz de luz.

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El tiempo se retorció a sí mismo, y Chronos absorbió dentro de sí todos los sucesos desafortunados causados por los umbrales. El reloj dio marcha atrás. Locus reordenó espacios y lugares, deshizo las uniones entre dimensiones y universos…Aquerium, puso en orden al curso de la vida mortal e inmortal, cada cual a donde pertenecía por órdenes del ser supremo, y por eso mismo….

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-Ah…- abrió sus ojos, el nuevo amanecer cegó su mirada brevemente, pero fue consiente de los poderes que ahora poseía. Era extraordinario y exorbitante-…esto es increíble…- se encontró a sí misma como conociéndose una vez más.

-No lo es, es solo el orden normal de las cosas…así es como siempre debió ser…- una rubia de ojos azul cielo se acercó a ella. Por inercia la castaña la abrazó sin poder creer que fuese verdad.

-Carim ¿Cómo es posible? - dijo aún sin poder creerlo.

-Es algo circunstancial, recuerda lo que has vivido hasta hoy, y cómo nos conocimos…ahora puedes ver que fuiste tú quien me enseñó todo lo que se cómo maga de la pureza, nunca fue una proeza mía- la rubia afianzó el abrazó-…nos conocimos de pequeñas y estamos juntas desde entonces, ahora tu poder se conecta al mío, a tal grado que armonizamos, podemos vernos sin barreras…en cuanto al suceso de nuestra vida anterior, seguramente Fate-san, Nanoha-san y Teana-san lo lograron…- dijo con alegría-…restauraron el orden, los umbrales han desaparecido.

Hayate comprobó que las palabras de su pareja eran una verdad infalible, había conocido a Carim, ambas como magas de pureza desde muy jóvenes, la pregunta era ¿Por qué? ¿Por qué era que recordaba el asunto de los umbrales hasta hoy? ¿Por qué Fate volvía a sus recuerdos sin razón aparente? Pues en está ocasión sus destinos no se habían cruzado.

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El caos siempre reinaría en el universo, pues la maldad nunca podría desapareces. Pero los umbrales no atormentarían más a nadie.

Lejos de conocer cualquier cosa del incidente que surgió de lo astral, o del cambio que había surgido en los mundos. Fate regresaba luego de combatir en una batalla en las afueras de la ciudad, llevando la victoria a sus filas. Fate Testarrosa llegaba a casa donde su pareja y su hija la esperaban, ansiosa apresuro el paso, hasta que al fin pudo llegar.

-¡Nanoha, Vivio, estoy en casa!- anunció.

-¡Fate-mama!- fue recibida por su pequeña de unos 5 años, a quien abrazó y cubrió de besos por completo- ¡Te quiero Fate-mama!

-Bienvenida a casa- Nanoha llegó, y presenció el cariño tan grande que tenía su esposa por su hija-…Vivio, ve a preparar la mesa, seguramente Fate-mama trae mucha hambre- le pidió cuando Fate bajo a la menor.

-¡Hai!- dijo y se marchó para cumplir con el pedido de su madre.

-Nanoha te extrañé tanto- sin esperar abrazó a la cobriza quien la recibió más que dispuesta.

-Yo también Fate-chan, siempre estoy tan preocupada, preguntándome si vas a volver…- no quería decirlo, pero a veces vivía con ese constante miedo.

-No digas eso, yo siempre volveré con ustedes- sin deshacer el abrazó la miró de frente- además, así es como me siento cuando eres tu quien se va…

-Fate-chan…- se acercaron y se besaron despacio, tanteando sus labios, presionando despacio, y profundizándolo solo levemente, pues su hija no se encontraba lejos. Tener a Nanoha en sus brazos, para Fate era lo mejor que podía haber en el mundo.

-Te amo- dijo la rubia con mucho anhelo al separar sus labios.

-No digas eso, o no querré dejar tus labios…- las distancia entre ambas era a penas de milímetros.

-No lo hagas…- la incitó.

-Más tarde, ahora debemos cenar, Vivio nos espera- le dio un casto beso y la guió a la estancia de la sala-…y Fate-chan, yo también te amo- la nombrada solo sonrió.

Por la noche ambas estando en su habitación, apagaron las luces y se recostaron juntas en su cama.

-Nanoha- comenzó Fate-… ¿no tienes la sensación de que esto ya lo vivimos? - Nanoha se extrañó.

- ¿A qué te refieres? - no comprendió la pregunta.

-Ya sabes, tú y yo estando juntas…no lo sé, siento como si, hubiéramos vivido muchas vidas juntas, pero al fin puedo estar feliz contigo y Vivio sin importar nada más…- Fate abrazó a la cobriza por la espalda.

-…es verdad- confesó- a veces siento que ya pasamos por todo esto juntas…no lo sé, pero desde que te conocí cuando era niña, me siento de esa forma. Sentía que debíamos estar juntas, no, más que eso, yo quería estar contigo sin importar nada…intento no darle mucha importancia porque, te tengo aquí conmigo y eso me basta- casi terminando la voz de Nanoha se debilitó.

-Lo siento, no quise hacerte sentir mal, yo también quiero estar contigo sin importar nada Nanoha- Fate quiso estrechar el abrazo, pero Nanoha se volteó entre sus brazos, y capturó inmediatamente los labios de Fate, era de las sensaciones más sublimes que Nanoha sentía en su vida, presionaba sus labios con necesidad, y sin esperar demasiado profundizó el beso, jugando con sus bocas, acariciando sus lenguas y haciéndolas subir al cielo con ese simple acto…-…Nanoha.

-…quiero estar contigo para toda la eternidad Fate-chan- le dijo con la mirada brillante y esperanzada, de poder cumplirlo.

-Yo también Nanoha, no importa el pasado, no importa el futuro, yo siempre permaneceré a tu lado.

Sin saber, se encontraban viviendo una nueva oportunidad, pues su amor había trascendido y conmovido al ser supremo, mismo quien se encargaría de cumplir ese deseo a Nanoha, la eternidad para su amor, una realidad sobre los confines del universo, por el sacrificio de Fate, quien fue capaz de renunciar a su amor y tuvo compasión de su enemigo, por la lealtad de Nanoha, al ser supremo y a las personas que ama.

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Fin

Nota: Bueno este es el final, no sé si dejé algunos cabos sueltos, creo que sí.

Tal vez me anime a escribir un epilogo o unos extras, quien sabe, pero no será dentro de poco.

En fin, espero hayan disfrutado la lectura, nos leemos en la próxima.

Que la luz de la Estrella y el Rayo ilumine sus corazones.