#7 Yo atrapó a la villana
Sakura se volvió una super villana el día que todo le estaba resultando muy mal por mucho que ella se esforzará, estaba callendo en un estado de frustración y enojo que cada día se acumulaba con mucha mas intensidad, el día en que todos le encontraban imperfecciones y errores , ella no podía explotar porque no estaba permitido, era una detective con ética y moral, además había leyes que protegían los criminales, debía respetar aquello y proceder los casos como era debido, desgraciadamente ella ya se estaba cansando de aquel sistema y ver cómo todos sonreían hipócritamente una vez dichas descaradas mentiras, se volvió la mejor villana el día en el que simplemente se había quedado completamente sola y aferrándose a que llegara una señal divina informándole que todo mejoraría, y así fue; obtuvo sus poderes de aquel astro caído a unas calles de llegar su casa, solamente ella lo vio, eran altas horas, tuvo el morbo de ver qué era esa cosa que había aterrizado en el parque, ¿Alguna parte de un satelite?.
Sin embargo, al parecer era peligroso, pues al instante en el que lo toco aún con un equipo de protección, su piel desprendió un brillo segador acelerando su pulso dejándola inconciente por lo que ella sintió fue media hora.
Cuando volvió sintiéndose demasiado débil y ligera a casa se dio cuenta al instante que, su cabello se había aclarado más de lo que estaba, era ahora un bello rosa palo acariciando hermosamente sus hombros, su mirada, ojos jade ahora tenían un extraño brillo y maravillosa visión podía ver el más mínimo detalle (en miniatura) de su hogar, también sentía poseer ahora unos extraños reflejos y habilidades de olfato, sus sentidos estaban mucho más despiertos que antes.
Alarmada por todo lo extraño que se estaba sintiendo pensando fríamente en la vida real y no en todos los cómics que conocía de Stan Lee decidió tomar un baño y dormir. Se había quedado dormida en la tina
"Sakura Haruno, de sexo femenino con 24 años vividos en el planeta habitable llamado Tierra, seleccionada y merecedora del poder total de el planeta 998 ahora extinto. Felicidades, llevarás ahora el propósito de su existencia"
La mujer abrió los ojos abrumada, encontrándose completamente sumergida en el agua, asustada busco el aire por instinto, no por necesidad.
-¿Que demonios...?
* 2 años más tarde*
-Asi que tu eres quien ha estado aterrorizando a la humanidad.- hablaron con voz lo suficientemente valiente detrás de ella.
Sakura, quien sacaba del pecho de un hombre anciano su brazo transformado en una afilada daga y lo dejaba caer muerto a sus pies
-Estoy haciendo justicia, la humanidad me lo agradecerá muy pronto.-dijo girando todo su cuerpo para ver al intruso.
Sentado en el borde de la ventana, en el piso más alto del hotel más lujoso de la ciudad de Konoha estaba un hombre de cabellos grises, no podía ver su rostro pues llevaba una máscara cubriéndole a excepción de un único ojo color violeta.
-¿Estás segura que no estás aterrorizandoles? No los veo muy agradecidos.
-¿Quien eres?.- pregunto la pelirrosa afilando la mirada al desconocido que no lucía muy asustado como otros testigos que había tenido.
El peligris camino hasta ella, que Sakura se imagino la entrada espectacular de un salvador, entonces conecto todo, incluso el aire entre ellos ahora era pura tensión, una muy delicada.
-Soy el colmillo blanco, ¿No has escuchado de mi en las noticias?.- estaba muy animado frente a ella confirmando sus sospechas, se sentía como un reto.
-No, y no me interesa.- Sakura giro en busca de su segunda víctima, el jefe de una organización que se deshizo de por lo menos 1900 personas para bien personal quien estaba escondido debajo de un escritorio.
-Deberia.-recalco El colmillo apareciendo frente a ella nuevamente.
-Fuera de mi camino.- su voz fue severa.
-Crei que esté poder quedaría extinto después de que mi gente extinguió tu planeta.-murmuro el hombre analizandola de pies a cabeza con su único ojo visible.-Sin embargo eres su hija... Ahora lo entiendo.
-¡¡P...por...por favor...no me maten!!.-grito por su parte el tipo bajo el escritorio
Ignorando por completo al hombre Sakura sonrió a su nuevo enemigo, un igual. Con la velocidad nunca antes permitida lo hizo retroceder arrancándole la máscara de la cara y aferrándose con la fuerza suficiente a su cuello.
-Es de muy mala educación que no pueda ver tu cara, Hatake Kakashi.- pronunció la pelirrosa.
Ella lo supo hace año y medio de su origen, era hija legítima, la única del planeta 998 era por eso la herencia de su poder sobrehumano, estaba contenta, había aprendido a usarlo durante ese tiempo ejerciendo lo que para ella era la justicia que se necesitaba a escondidas de todo mundo. Más todo se puso tenso cuando poco después escucho de un ser anónimo que volaba sobre las ciudades pisándole los talones. Su historia simplemente se resumía en guerra y romance, una tonta maldición que decía que existirían ambos sentimientos y su final será la destrucción, era inevitable y algo inventado según Sakura.
-Asi que nuestro destino seguirá el mismo curso.-susurro el peligris sin tener la mínima intención de defenderse
Sakura frunció el ceño
-Olvidalo, no firmaré mi condena, así que pierdete.
"Tiene razón" Escucho dentro de ella la verdad
Lo soltó como si el simple hecho de tocarlo fuera lo más desagradable y se apresuró extender su mano al criminal solo sabía escabullirse. Era otro poder, solo debía imaginarse algo en su mano y hacer de eso lo que quería, está vez solo necesitaba "triturar"
Satisfecha decidió caminar hasta la ventana e irse.
-Quiza tú no firmaras nuestro destino, Sakura Haruno.- su voz impostada y su nombre real la hizo detenerse. El colmillo blanco se movió hasta ella y Sakura trato de huir está vez -Pero yo lo acepte el día que supe de ti.
El fuerte agarre de el sobre sus hombros obligándola a verlo antes de que ella pudiera brincar el balcón, su empuje sobre de ella retrocediendo hasta que chocó contra el borde
-Alej...
Los labios de el no la dejaron continuar, sus palabras quedaron atrapadas entre un beso inesperado.
Sus manos fuertes y grandes mantenían su cabeza inmóvil, Sakura no podía moverlo a el ni un centímetro lejos.
Esa era su condena, el lo había aceptado y la había obligado a ella a tomar ese destino juntos con un simple beso, Sakura lo supo, leyó como sería ese contacto y se había prometido a si misma a evitarlo.
Sus cuerpos lo sintieron, ese toque ya no era suficiente ahora, necesitaban más y la ropa estaba siendo un estorbo.
-Basta... Basta.- logro decir sin fuerza, Sakura no quería que sus días estuvieran contados, quizá si ella lograba romper esa maldición podría...
¿A quien engañaba? Lo había sentido en el primer momento que vio una de sus fotos en la red, era atracción, el era un hombre guapo 6 años mayor que ella con hermosos ojos onix.
Había sentido lo que sus antepasados sintieron, "amor" "pasión" "atracción" "dolor"
-Kakashi...- susurro entre besos dejándose hacer en sus brazos, el la cargo y ella pudo enredar sus piernas en su cintura, sintiendolo.
Juntos se adentraron a la habitación donde hace unos momentos había dos criminales con vida...
