#13 golpear diferente

"Advertencias

El contenido a continuación puede ser perturbador para algunos lectores, reserva tu salud mental y omite este capítulo o léelo bajo tu propia responsabilidad"


Sakura era una cazadora de mafiosos, algo así como una sicaria.

Había matado tantos peces gordos que se había colocado en la mira de ellos.

A veces era muy cómico, alguien "X" le daba el nombre de a quien querían ver muerto y después "Y" le mandaba a matar a "X"

Solia ser siempre así, y le pagaban maravillosamente.

Esta vez buscaba a cierto tipo, se hacía llamar Red raven, gracioso, pocos se ponían sobrenombres para ocultar su identidad en el mundo de la mafia pero este tipo lo hizo. Controla una buena organización, muy grande y reconocida al parecer, quizá sea un poco difícil llegar al tipo pero Sakura nunca fallaba.

No tuvo la oportunidad de saber algo sobre su aspecto, más si sobre sus cercanos, esta noche uno de ellos cuyo nombre sería Yahiko se encontraría con el en un lujoso edificio para tipos de élite, una fiesta en honor a alguien que no venía al tema en su misión.

Su plan fue simple, el edificio poseía una excelente seguridad tanto interna como externa, sin embargo, sería facil colarse ahí con el nombre y aspecto de la persona que estaba atada a la silla en ropa interior, una bella modelo de ojos dorados y el cabello rosa, justo como el de ella, corto. Tuvo que arreglar su peinado al estilo Marilyn Monroe, vestir un largo vestido de espalda descubierta color negro y caminar con unos tacones altos.

No estaba acostumbrada a vestir tan elegante, pero realmente está oportunidad le había costado un poco.

Había escondido unas armas con anterioridad en el edificio, aún así escondió una arma de bolsillo y un dardo por si algo se salía de sus manos.

Así, con una identidad falsa y otras intenciones en mente escondió a la modelo inconciente y salió a dónde esperaba el auto por ella para llegar al lugar.

Era un ambiente completamente diferente, al llegar fue recibida y guiada al edificio exclusivo con un suelo blanco brilloso, pilares y esculturas admirables, había luces color azul cambiando lentamente a verde o a amarillo iluminando todo el lugar según el ritmo lento de la música de medianoche, con respecto a la seguridad logro pasar desapercibida, de hecho coqueteo un poco con el tipo.

Ya dentro bebía un poco de whisky mientras se paseaba por el lugar y correspondía a los saludos con elegancia, Yahiko aún no llegaba y no identificaba a Red raven. Aburrida camino hasta un pasillo apartado, segura de que no había cámaras o gente pasando, abrió una reja de ventilación y saco un pequeño equipo que se acomodo en una pierna debajo del vestido, seguido volvió al salón.

-Pero que honor encontrar aquí a mi modelo favorita, Pétale.

Sakura giro muy despacio topandose con unos increíbles ojos onix, un hombre alto de cabellos largos acomodados en una trenza baja vistiendo un traje color carmín y una camisa negra, su rostro era increíblemente atractivo, nariz perfilada, mandíbula en V, sus ojos acompañados por unas largas pestañas y un poco de ojeras que lo hacían lucir realmente... Amenazante.

Un caliente y elegante hombre cuyo atractivo era amenazador. Irónico lo que cruzaba por su cabeza.

-Chérie, c'est un plaisir de se rencontrer. (Cariño, es un placer encontrarnos).- le saludo ella seductoramente, como había hecho con todos.

-¿Tan temprano y ya estás bebiendo?.- soltó con voz increíblemente orgásmica mientras le quitaba su vaso y se lo terminaba por ella.

- Es la noche indicada.- respondió volviendo a mirar de reojo a los invitados, donde rayos estaba Yahiko.

-Estas un poco distante hoy querida, ¿sucede algo?.- pregunto aquel tipo y Sakura dudo de su relación con el, se había asegurado de estudiar y preguntar lo suficiente de Pétale para pasar desapercibida pero este tipo parecía recibir otro tipo de trato la pregunta era ¿Cuál?

Atino a hacer un pequeño movimiento un poco atrevido, sus dedos marcaron un camino lento desde el pecho de aquel tipo hasta su mandíbula, dio un paso al frente para estar lo suficientemente cerca de su rostro para murmurar.

-La noche está un poco aburrida.

Entonces el pelinegro hizo un gesto que a Sakura la hizo dudar de si misma, los ojos onix miraron algo detrás de ella y paso sus dedos por el cabello acomodandolo de lado, muy en el interior de ella identifico aquello como que se encontraba incomodo

-Hasta que lo encuentro señor.- hablo alguien más detrás de ellos

Sakura solo miro por el hombro del elegante azabache y se encontró con quién busco toda la noche, Yahiko.

El hombre frente a ella la sorprendió tomándola de la cintura y acercándose peligrosamente a su rostro en señal de besarla, ella levantó en defensa sus brazos colocándolos como barrera entre ellos pero el pelinegro acaricio su cabello y lo coloco detrás de su oreja, susurrandole

-Si tú quieres, yo quiero; si te atreves, me atrevo.

Dicho esto se alejo acompañado de Yahiko hasta otro lugar.

Sakura estaba descolorada en su lugar, conocía esa frase perfectamente, ella solía acompletarla repetidas ocasiones mientras aprendía autodefensa cuerpo a cuerpo. El tipo que había estado frente a ella era el, había aparecido después de tantos años sin saber nada, después de haberla dejado abandonada y rota en mil pedazos.

El la había reconocido de alguna manera.

Y ella tenía la misión de acabar con su vida.

Acabar con la vida del hombre que amaba, del hombre que la completaba, con el que creció aprendiendo todo lo que sabía hasta ahora, acabar con aquel con quién la vida le negó formar una familia.

Se sorprendió así misma temblando. ¿Porque temblaba?

Lo había tenido claro desde que despertó sola aquella mañana.

A él no le había importado nada.

Solo debía colocarse en el mismo lugar donde permaneció el resto de sus días, como una jodida sicaria. Matarlo e irse entregando su cabeza.

Sacudió la cabeza y respiro hondo.

Solo debía encontrar la manera de encontrarse a solas como tenía planeado y disparar.

Continuo paseando por alrededor del salón hasta que las luces se apagaron, el escenario brilló. Un hombre de aspecto similar al de una serpiente saludo a todos.

-Es un placer tenerlos a todos por aquí. - dijo y todos aplaudieron.- En honor a nuestro festejado especial hemos organizado está fiesta con la finalidad de satisfacerlo.

Sakura vio como iluminaban a alguien sentado a primera fila del escenario, un hombre de cabellos blancos acomodados hacia atrás, tenía una enorme cicatriz alrededor de su cuello vestía un traje blanco, llevaba el pecho descubierto mostrando tatuajes y más cicatrices.

-¡Asi que no perdamos el tiempo y entreguemos los primeros regalos!.- dijo el tipo del escenario extentiendo ambos brazos, a su espalda forzaba a dos mujeres y un joven no mayor de 19 años completamente bañados en sangre - como Saben, a nuestro buen amigo Hidan le encantan los rituales.

-¡Por la vida eterna!

Y entonces comenzó lo horrible, Sakura era asesina con razones de sobra, cada una de sus víctimas merecía ser exterminada, nunca había asesinado simplemente por el hecho de satisfacción como lo estaba haciendo ahora "la secta de Jashin"

Retrocedió un poco dispuesta a irse antes de ver lo peor, Hidan había terminado de asesinar y ahora daba de beber su sangre a sus invitados, Red raven se lo impidió.

-Vine aquí con el propósito de terminar con esto Sakura, únete a mi.- le susurro detrás de ella.

Hidan se colocó frente a ella y las luces la iluminaron.

-Ah... Querida mía, ansiaba este momento.- dijo el peliblanco y tomo la sangre que había en el recipiente, ella trato de retroceder pero la el cuerpo imponente de Red raven se lo impidió.

Hidan se acercó a ella tomándola con más fuerza de lo que esperaba de la mandíbula y la beso pasándole toda la sangre a ella, no se separó después si no que estiró su mano hasta su trasero tocándole a la vez la entrepierna.

Sentía náuseas.

-¡Ha, parece que abrimos ya con el siguiente festín, nuestro Hidan ya eligió a su pareja, es vuestro turno!.- dijo el tipo en el escenario retirándose .

Con Hidan invadiendo su boca con su asquerosa lengua viscosa, Sakura noto que todos comenzaban a hacer lo mismo, hombres con hombres , mujeres con mujeres, mujeres con hombres etc.

Hidan no tenía intención de ser delicado Sakura lo supo al momento en el que apreso sus manos por su espalda y la empujó al respaldo del sofá obligándola a tocar con su frente las almohadillas mientras su trasero estaba completamente para el.

-¡Mira esto Raven, Pétale tiene un corazón perfecto de culito uh!

Y comenzó a empujar con fuerza sus caderas contra su trasero varias veces, Sakura sentía el miembro erecto sobre toda la ropa que llevaban.

-Anda Raven, compartamos está zorra.- pidió Hidan al azabache y este camino hasta el otro lado despacio, mirándola fijamente.

Sakura no estaba dispuesta a recibir tal trato, los ojos de Red raven, o mejor dicho, Itachi Uchiha le ofrecieron la salida. Y la iba a tomar.

Movió sus caderas a un lado y le propinó un rodillazo en las costillas causando que Hidan aflojara un poco su agarre, la pelirrosa aprovecho esto para levantar su cuerpo y golpear la linda mandíbula del peliblanco con su codo desequilibrandolo, el tipo nunca borró su asquerosa sonrisa de su rostro y Sakura placer de sacar su arma y pegarle tres tiros en la cabeza.

El salón se llenó de gritos y otros comenzaron a dispararles, Sakura junto a Itachi y Yahiko se escondieron detrás de los pilares disparando a sus enemigos mientras los demás corrían semidesnudos a algún refugio.

Para Sakura no eran más que simples escorias que merecían morir así que no se limitaba en sus tiros lastimando gravemente a uno que otro invitado.

-¿Estás bien?.- pregunto Itachi a su lado.

Sakura por su parte estaba atenta asomándose para identificar la posición de sus nuevos enemigos.

-No te preocupes por mí Uchiha.

Corrían por el pasillo que los conducía a una puerta trasera, habían estado bien matando parte de la secta de Jashin pero en algún momento aquellos enemigos les ganaban más y más en número, el disparo en la cabeza a Yahiko hizo que tomarán la decisión de retirarse, al fin y al cabo que Hidan ya estaba muerto.

-¡Voy a lanzar una granada!.- aviso Itachi quitando el seguro del objeto.

-¡hazlo ya, estamos cerca de la salida!.- respondió Sakura lanzandose a la pueta.

Itachi lanzo la granada logrando salir del lugar y corrieron juntos al auto que esperaba a Itachi llevándose los muy lejos.

Sakura estaba cubierta de sangre que no era suya, al igual que el pelinegro, sus ropas estaban desarregladas y rotas de algunas partes, sin embargo ya estaban a salvo en el hotel donde se había registrado Red raven.

-Planeabas matarme también ¿Quién te mando?.- pregunto Itachi

-No es de tu incumbencia.

-Esta bien.- señaló alzando los brazos en señal de rendición mientras se quitaba los zapatos y la ropa - ¿y aún tienes munición? Es tu oportunidad perfecta princesa

Sakura lo fulminó, era obvio que había terminado con cada carga de sus armas hace un rato, claro, sabía pelear cuerpo a cuerpo.

Itachi la miro detalladamente, ya no era como la recordaba, había cortado su cabello, y su rostro había obtenido una atrayente belleza, labios carnosos color carmín, nariz abotonada y unos ojos hermosos que ahora eran color dorado, seguramente llevaba lentillas ocultando el jade que recordaba, además su cuerpo había desarollado un poco más, unos pechos redondos, algo pequeños, una cintura más diminuta resaltando su cadera, lucía bien en el vestido y al parecer tenía unas lindas piernas acompañado por un buen trasero, como había dicho el maníaco en el salón.

Noto que en su cuello y mandíbula tenía la marca de unos dedos, al igual que en sus muñecas, sin duda alguna, Hidan no había medido su fuerza para nada.

Camino despacio hasta ella dispuesto a sanar un poco los moretones.

-¿Que crees que haces?.- pregunto la pelirrosa alerta de que el Uchiha diera un paso más.

-Ve a ducharte, te prestaré algo de ropa.

-No la necesito. No aceptare nada que venga de ti, ya coopere lo suficiente contigo

-Vamos cariño.- Murmuro Itachi sonriendo retadora mente -No querrás que te oblige.

Pero la chica se hizo la difícil.

-Comenzare por quitarte la ropa

El Uchiha sonrió satisfecho, y camino decidido hasta ella.

Cuando Sakura vio que estiraba el brazo hasta ella lo tomo para derrumbarlo al suelo en un solo segundo, Itachi no se iba a quedar sin hacer nada. Utilizo sus piernas para hacerla caer de rodillas, advirtió un codo en dirección a su rostro pero lo detuvo antes de tiempo.

Desarrollaron un combate cuerpo a cuerpo que consistía en golpear esquivar, sin darse cuenta que Itachi la guiaba hacia la ducha.

Desnudos envueltos entre sábanas moviéndose uno sobre otro llegaron a un clímax que habían extrañado por tantos años.

Itachi se aferró al cuerpo desnudo de la mujer que amaba debajo de el y ella le correspondió envolviendolo entre sus brazos.

Lo que pasó a continuación fue que Sakura e Itachi se encontraron en la difícil situación de que la otra cara de la humanidad los buscaba por todos lados con el fin de deshacerse de ellos, sabían mucho... Y ellos simplemente eran los buenos.