Encuentro

Los personajes no me pertenecen son de la Gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Bueno mis queridos lectores, éste one shot fue como una picada, sí. Me dio la regalada gana como quien dice, tenía unas ideas de esas locas en mente, es un one shot bien pasional, exceso de Lemon oh sí! para todos aquellos que aman leer las pasiones desatadas de nuestro amado trenzudo, sin más a leer. Ya saben que si les gusta dejen su voto, lo aprecio mucho y comenten que amo responder. Disfruten!

ALERTA! SI ERES MENOR DE EDAD, SU CONTENIDO ES EXPLÍCITO, ERÓTICO, SENSUAL, LEER BAJO TU CRITERIO Y RESPONSABILIDAD. TODAS MIS OBRAS CONTIENEN EN SU MAYORÍA ESCENAS DE LEMON, SI NO ES DE TU AGRADO ABSTENTE DE LEER.

Esto comenzó en pleno invierno, nevaba y el frío se hacía sentir con mucha fuerza, era mi primer día de trabajo, estaba algo nerviosa pero me daba ánimos, una buena amiga me había instado a participar de la entrevista y luego de una semana de espera quedé seleccionada, pensarán que quizás era un puesto difícil, pero no. La verdad era que solo apliqué para telefonista, sí de esas molestas mujeres que te llaman para ofrecer o "solucionar" problemas con tu compañía de celular. A mis 29 años postulaba a tan sencillo y hasta mediocre puesto de trabajo pues estaba aburrida de administrar una céntrica cafetería en pleno Tokio, el sueldo era buenísimo pero estaba muy estresada y quería algo simple no tan demandante. Entonces fue que renuncié descansé un mes y aquí estoy, parada frente a un enorme edificio lleno de ventanas brillantes e imponentes, acomodé mi abrigo negro que llegaba justo al borde de mi planchada falda, cubriendo justo por debajo de la rodilla, vi mi reflejo en la platinada puerta y entré sin más.

Ahí fue precisamente donde lo vi la primera vez, frente al elevador. Estaba a su izquierda unos dos pasos atrás, su perfume invadió mis sentidos como una bofetada, era cuero y madera y quizás algo de sándalo, llevaba un cardigan largo color marrón, sus zapatos brillaban y su postura era firme y relajada, su espalda ancha y su cabello azabache como la noche era largo y pese a la formalidad de su atuendo, la llevaba atada perfectamente en una coleta. Conversaba muy ameno con otro chico, por un breve momento pensé que el bendito elevador demoraba en llegar, hasta que sonó la típica campanita se abrieron sus puertas y las diez personas que esperábamos por él pudimos al fin subir.

Los guantes que llevaba puestos por el frío comenzaban a molestar, y decidí sacarlos de una vez, el edificio tenía 30 pisos en su totalidad, en cada piso trabajaban distintas compañías, mi piso era el 19, una vez todos marcaron sus números afiancé el agarre de mi cartera a mi hombro, no era tan pequeña pero la llevaba algo pesada, el aire acondicionado comenzaba a hacer efecto y al menos la mitad de los presentes desabrochaban sus abrigos, hice lo mismo dejando a la vista la blusa de color rosa que llevaba debajo, eso fue bueno pues el maldito abrigo me tenía sofocada, hubiese querido sacarlo pero el espacio era limitado, la capacidad del ascensor era de 15 personas, llegando al piso 5 subieron dos más por lo cual tuve que moverme hacia atrás quedando en el rincón o esquina de éste, como una especie de dominó todos a su vez se movieron pude sentir su aroma de nuevo, y cómo no, si había quedado a mi lado, nuestros brazos rosaban era inevitable por la falta de espacio, miraba fija el horizonte como si estuviesen pasando la mejor película de la vida, quería verle el rostro esa era mi verdad, pero no podía ser tan obvia, entonces escuché su risa, algo suave por lo incómodo del lugar, su acompañante le daba pequeños golpesitos en el hombro que hacían que rebotaran en mi menudo cuerpo lo que de cierta forma me molestó, giré leve mi rostro y lo clavé en el chico, que por cierto era hermoso, unos ojos color miel y una sonrisa encantadora, lo vi seria a lo que él reaccionó abriendo su par de ojos con expresión de "lo siento", con eso me bastó y volví a mirar al frente, pero noté la mirada de él encima, estaba segura de que me veía curioso, no quise moverme ni un centímetro hasta que al fin llegaba a mi piso, para ese entonces solo quedábamos unas 6 personas lo extraño era que no se movía de mi lado, podría haberse acomodado más lejos pero no, estaba pegado a mí, di un paso adelante para que cuando se abriera la puerta poder salir lo más rápido de allí, justo al sonar la llegada escuché su voz llamarme.

-Señorita!... exclamó de súbito, frené en seco y voltee contrariada, lo vi con su cuerpo inclinado recogiendo algo, vi su rostro subir por mis piernas lentamente hasta que ese par de zafiros azules se clavaron en mí, su mirada era tan hermosa como el cielo de verano, sentí mis mejillas colorear y mi corazón comenzó a latir demasiado rápido, entre abrí mis labios y pude ver sus ojos observando detenidamente mi gesto, entonces extendió lo que tenía en su mano, uno de mis guantes.

-Se le ha caído esto... dijo muy tranquilo, lo tomé con premura y le di las gracias, acto seguido salí del elevador antes de que este siguiera subiendo.

Luego de ese extraño encuentro, una persona a cargo me ha recibido e indicado mi nuevo módulo de trabajo, dio algunas indicaciones de las tareas a realizar, agradecí enormemente de forma interna que fuese así, con ello pude distraerme de la sensación loca y extraña que había provocado ese hombre en mí, una vez instalada en mi cubículo pude dar un enorme respiro y comenzar con mi trabajo, así estuve hasta las dos de la tarde, tenía una hora para almorzar, cogí mi cartera y salí nuevamente hasta el elevador, esperaba no volver a verle, a quién engaño moría por encontrarlo, pero no fue así. Después de comer algo ligero en una pequeña cafetería, regresé hasta el edificio, tenía 20 minutos aún, entonces una compañera me ha pedido que la acompañe hasta la azotea a fumar, una vez arriba la vista era de ensueño, realmente se veía toda la ciudad y los carros eran miniatura, mientras echaba ojo a mis redes sociales ella echaba su humo a unos metros de mí.

Fue entonces que lo vi, venía sonriendo con su amigo de la mañana, ya no traía su abrigo y se veía endemoniadamente sexy con ese traje entallado, noté como se aflojaba la corbata, lo veía sutil por encima de mi celular hasta que nuestras miradas cruzaron, fue fugaz pero intensa. Su amigo se acercó hasta mi compañera y la saludó con total familiaridad, se quedaron conversando de no se que, pues estaba concentrada viendo al sujeto de ojos azules que revolucionaba mis hormonas, su rostro se veía tranquilo hasta que vio la pantalla de su móvil, evidentemente algo le molestó, su cara mostraba enfado chasqueó su lengua y lo guardó apresuradamente en el bolsillo de su costosa chaqueta.

Miré la hora y le hice una seña a mi compañera indicando que me iba, ella solo asintió echando carcajadas y más humo por su boca, presioné el botón del elevador, pasé mis manos por mis delgados brazos, que solo los cubría una delgada blusa haciendo un lastimoso amague de querer entibiarlos y extrañé mi abrigo. Se abrieron las puertas y entré a paso acelerado para refugiarme del frío, justo antes de que este se cerrara vi una mano masculina en el borde de ésta, el oji azul entró me dedicó una mirada rápida y presionó el piso 21, mi cuerpo se tensó de inmediato y crucé mis brazos por encima de mi busto, comenzó su descenso él se posicionó a mi lado pero no tan cerca como en la mañana. Sacándome de mis ensoñaciones emitió palabra.

-Hace mucho frío para que ande sin abrigo... dijo mirando el suelo, arrugué el entre cejo extrañada por sus palabras, aunque eso era obvio, lo que me descolocó era el simple hecho de que me hablara.

-Pues creo que la próxima vez lo traeré sin dudas... contesté tímida

-Es nueva aquí ¿cierto?

-Sí, hoy comencé.

-Eso pensé, nunca la había visto... eso lo dijo mirándome a los ojos, pestañee rápido e intenté mirar hacia otro lado, él sonrió seductor por mi gesto nervioso cosa que me molestó un poco, quizás éste era un engreído de lo peor, es decir no se podía negar el dios griego que era, entonces me picó el orgullo y lo miré desafiante. Entonces llegamos a su piso, avanzó hasta el borde de las puertas y justo antes de salir volteo y dijo: " se ve hermosa cuando se enfada"

Dejándome estupefacta! abrí mis ojos como platos, él volvió a sonreír y bajó.

Así pasaron los meses, exactamente seis! en los cuales cada mañana nos "encontrábamos" a las afuera del elevador, algunas veces iba solo otras con su amigo, pero lo que más me ha llamado la atención es la tipa que últimamente lo rodea, ella era hermosa en verdad, ojos grandes carmesí de cabellos largos color lila, su piel parecía una porcelana y siempre le sonreía con coquetería, a esas alturas ya sabía su apellido, en más de una ocasión escuché que lo llamaban por Señor Saotome, era todo lo que sabía de él, en algunas ocasiones saluda con un simple gesto, o una mirada amable con sus azules brillando, realmente derretía con su presencia, imaginaba que aquella chica era la novia, o algo más pues siempre lo tomaba del brazo, él no la alejaba pero tampoco notaba que le correspondiera el coqueteo, quizás él ni siquiera ha notado mi existencia, a veces sentía que me ignoraba o simplemente no notaba que estaba allí, comencé a dar por pérdida la insípida idea de que se fijara en mí, es cierto no era tan linda y despampanante como aquella mujer que poseía unas caderas de ensueño, es más a su lado me sentía muy pequeña, eso me deprimía de sobre manera porque no había comparación, de seguro él las prefiere así, en realidad ese hombre podría tener a cualquier mujer, de seguro por su cama han pasado varias así, al estilo de la peli lila, pensando en ello bajo el agua tibia que corría por mi piel en la intimidad de mi baño decidí no seguir dando vuelta a esos sentimientos tan negativos, cada quien con lo suyo, mi cuerpo estaba bien, tenía un rostro armonioso y si un día despertaba el interés de alguien esperaba que me quisiera tal y como soy.

Hoy comenzaba la Primavera, fui por ropa más ligera, elegí un vestido semi formal ideal para el trabajo de color azul príncipe, acentuaba mi pequeña cintura caía justo sobre mis rodillas, mis largas y blancas piernas lucían perfectas luego de agregar un nuevo emulsionado que una amiga había recomendado, subí el cierre, un par de zapatos de tacón medio color nude, la chaqueta con cuello que hacía juego, un poco de pintalabios, ordené mi cabello azulado, última ojeada en el espejo, mentalmente me convencía de cambiar o no el vestido, en fin creo que era una buena elección. Salí de mi apartamento en dirección a la calle principal, tomé un taxi y en 7 minutos estaba frente al enorme edificio que proporcionaba mi fuente laboral.

A pasos firmes fui hasta la máquina de café, introduje unos yenes y en menos de un minuto tuve el delicioso brebaje en mis manos, capuccinno vainilla sin azúcar, aspiré su aroma y enseguida mis sentidos despertaban, giré en mi centro y pude apreciar la vista de todos los días, el oji azul conversaba animadamente con su amigo, caminé hasta quedar lo más cerca del elevador , tomé un sorbo de mi café y así estuve por un minuto hasta sentir su calidez en mi cuerpo, a penas se abrieron las puertas entré hasta el fondo, ellos se posicionaron a mi lado solo que esta vez el amigo rosaba conmigo y el oji azul estaba de lado casi de frente concentrado en la conversación, sentía que me observaba fijamente mientras continuaba bebiendo el apetecible café, de pronto y no sé en qué momento solo quedábamos los dos, ni siquiera su amigo estaba junto a él, los nervios y un leve cosquilleo en el centro de mi vientre no se hicieron esperar.

Íbamos en el piso 15 cuando el elevador paró bruscamente y las luces bajaron de súbito! un leve chillido salió de mi garganta asustada.

-Tranquila... dijo él, colocando ambas manos en cada uno de mis pequeños hombros, solo asentí.

-¿Por qué se habrá parado de esa forma?

-No lo sé, es la primera vez que estoy en una situación así. Intentaré usar el botón de "ayuda".

Luego de unos cinco minutos de un fatídico intento, echó una maldición por lo alto.

-Maldita sea! gruñó... para ese entonces estaba hecha un bollo en la esquina de éste.

-Esperemos, pronto se darán cuenta de que estamos atorados.

-Hay una salida por el techo, dijo apuntando hacia arriba...

-Eso no es seguro, repuse firme.

-Vamos... necesito que me ayude, eres pequeña puedo subirte sobre mis hombros, echa un vistazo y listo, así sabremos si estamos a medio camino o directamente en un piso.

-Está bien... respondí en lo que él extendía su mano para ayudarme a levantarme, retiré los tacones de mis pies y quité la chaqueta para mayor comodidad, acomodé mis pertenencias en el sitio donde hace instantes estaba sentada, de pronto sentí sus ojos encima, me veía de pies a cabeza como si se tratase de una barra de chocolate, sentí el calor en mis mejillas.

-Bien señorita...¿?...

-Tendo...

-Estupendo! soy Saotome Ranma, trabajo dos pisos arriba del suyo, pero ahora veamos si podemos salir de este embrollo ¿le parece?...asentí positivamente y de pronto sus manos estaban cada una en los costados de mis caderas y de un solo jalón quedé de pie en sus hombros, por lo que sus varoniles manos comenzaron a bajar despacio por mis muslos y piernas hasta llegar a mis tobillos, menos mal estaba perfectamente depilada y con mis piernas extra humectadas pensé.

-Señorita Tendo, intente levantar esa tapa, no se preocupe que no la dejaré caer... pesa menos que la pluma que utilizo en mi escritorio.

-Está atorado... dije jalando con fuerza la maldita manilla... escuché un suspiro de resignación por parte de él, entonces hice un último intento y con fuerza pese a lo incómodo de mi posición logré abrir la dichosa "tapa". Pude asomar mi cabeza por la abertura y notar que efectivamente estábamos a solo centímetros del piso, quizás con un poco de suerte mi fuerte acompañante podría abrirla a pulso. En el momento en que sacaba mi cabeza de allí, el elevador crujió feo y las luces terminaron por apagarse lo que hizo que gritara aterrada perdiera el equilibrio, y me deslizara como mantequilla por el cuerpo de mi sostenedor que gracias a Kami nunca soltó mi menudo cuerpo.

-La tengo! dijo a milímetros de mi rostro, sus manos sostenían firme mi cintura y mis pies ni siquiera tocaban el suelo, mis dedos rosaba su pantalón. Ese aroma que llevaba invadía mis sentidos y la calidez de su aliento chocaba con mis labios, tardó solo unos segundos en que mi vista se acostumbrara a la oscuridad, lo único que brillaba en ese maldito o quizás bendito elevador eran nuestros ojos viéndose los uno a los otro.

-Creo que... ya puede bajarme, dije muy suave, creo que casi inaudible... muy despacio bajé hasta que mis pies sintieron el suelo, de pronto su mano izquierda la alzo hasta mi rostro acarició mi mejilla y pasó su dedo pulgar por la comisura de mis labios, llevándose éste hasta su boca lamiendo su dedo, creí que infartaría! su acción fue inesperada pero exquisita.

-mmm... capuccinno con vainilla, buena elección. Dijo tan seductor que me sentía desnuda, mi respiración se aceleró y di un paso en falso hacia atrás muy torpemente, haciendo que casi cayera, sino fuera porque otra vez sus enormes manos sujetaban mi cuerpo. Lento pero seguro volví a enderezar mi cuerpo, definitivamente su cercanía me estaba volviendo loca, un calor avasallador subía pasos agigantados y mi corazón desbocado latía con tanta fuerza que en cualquier momento él lo escucharía. Se acercó hasta mi oído y sin soltarme susurró en él provocando un cosquilleo que excitó más mi atolondrado cuerpo, sintiendo su aliento tan caliente como lo estaba el mío. "Me encanta la vainilla...pero más deliciosa es con sabor a usted".

Qué rayos! sucedía! esto ya no era normal, se me estaba ¿insinuando?, por que mi boca añoraba un beso de esos labios carnosos y sensuales. Mis piernas no respondían estaba en total merced de él, eso era malo, muy malo. ¿O no?

De pronto la luz volvió, él elevador se movió algo brusco y por consecuencia nos separamos. Acomodé mi vestido que iba más arriba de su lugar, puse mis zapatos, cogí mi cartera y chaqueta. Increíblemente el maldito elevador paró en mi piso (19) apenas abrió di un paso hacia afuera pero él me llamó.

-Señorita Tendo!... por favor reciba esto. Miré sus dedos que extendían una tarjeta de presentación, la recibí nerviosa y al fin tocaba el suelo de mi piso. Fui directo al baño, para calmar mi emoción, luego de eso trabajé como siempre, aunque claro después de aquel encuentro sin dudas nada sería igual entre los dos, extrañamente nadie dijo nada del averiado ascensor.

Ese mismo día y sentada frente al monitor de mi computadora pasaba la tarjeta por mis dedos con total nerviosismo, en ella salía su nombre completo, su número de teléfono, coreo y el nombre de su compañía, su cargo llamó mi atención, "Gerente" decía. Quise llamarlo pero luego pensé que sería muy atrevido o más bien demasiada confianza, entonces le envié un correo.

"Estimado señor Saotome, por este medio quiero agradecer su grata compañía esta mañana en el averiado elevador"

Tendo Akane._

No pasaron ni cinco minutos cuando el buzón de mi correo dio aviso de que llegaba un e-mail.

"Señorita Tendo, aunque fueron tan solo 15 minutos de total expectación por lo acontecido, me alegra saber que haya sido conmigo con quien compartió ese momento de miedo en un principio"

Pd: Su nombre es hermoso, al igual que la portadora.

Saotome Ranma._ GERENCIA GENERAL RECONY COMPANY

La emoción volvía a embriagarme, no podía creer que ese hombre estaba interesado en mí, creo que si hubiésemos estado unos minutos más en ese elevador, lo besaba sin falta. Leí unas diez veces las cortas líneas que había dedicado hasta que entró otro e-mail.

"Me encantaría poder verla más tarde, quizás a la salida si usted no tiene inconvenientes"

Saotome Ranma._GERENCIA GENERAL RECONY COMPANY

Si ya estaba nerviosa y emocionada podrán imaginar el pequeño grito que di cuando leí claramente que quería verme!, mis compañeros alrededor me veían curiosos, sobre todo Yuki quién siempre lo pillaba mirando mis piernas, él estaba prácticamente en frente por lo que siempre estaba pendiente de mis movimientos cosa que me desagradaba.

-¿Porqué la emoción Aki? dijo muy gracioso...

-Leí un chiste nada más, y por favor no me llames Aki! te lo he dicho antes, AKANE! ¿ok?

-Uy... andas sensible... de seguro es un hombre, dijo adivinando.

-No es tu asunto, continúa en lo tuyo!... dije muy seria y respondí inmediatamente.

"Está bien, podría ser en el estacionamiento a las 18:00 hrs"

Tendo Akane._

Se preguntarán por qué lo cité en el estacionamiento, pues hoy una de las guardias que trabajaba allí quedó de devolverme un dinero prestado, justamente diez minutos antes de mi "cita" con él, y la verdad es que no tenía ni idea qué iba a suceder, ¿querrá hablar?, o quizá saber más de mí, o disculparse por ser tan atrevido al estar tan cerca de mí en el ¿elevador?

Las horas pasaron volando y luego de dejar mi escritorio despejado corrí al baño por un último vistazo a mi look, bueno el vestido azul que había elegido se veía muy bien, salí veloz hasta el elevador directo al estacionamiento subterráneo, una vez allí encontré a la guardia charlé unos minutos con ella nos despedimos y caminé hasta quedar en un lugar visible para él.

Miraba la hora en mi reloj de pulsera y tan solo faltaba un minuto para las 18:00 hrs, comencé a jugar con un mechón rebelde que caía sobre mis ojos, cuando siento una mano tocar mi hombro.

-Pensé que no estaba, ha llegado antes... dijo muy suave pero con voz firme.

-Eh... sí, pero solo fue un par de minutos... en ese momento se acercó tanto que estaba acorralada entre la pared y su cuerpo.

-Señorita Tendo...

-¿Sí?... fue lo único que salió de mí en ese momento, su aliento pegaba contra mis labios.

-Hace...meses que... quise acercarme, pero... entonces ladee mi cabeza tan solo un poco, quedando a solo un! sí, un! milímetro de su boca... la abrí un poco porque sentía que me faltaba el aire, él notó el gesto y pasó su lengua suave y lento por su labio inferior, entonces me besó...

Sus labios se hundieron en los míos suave y lento en un principio, pasó una de sus manos por mi cintura y con la otra sostenía mi nuca, los movimientos eran delicados pero pronto sentí su lengua asomar juntándose con la mía en estocadas cada vez más demandantes, no me quedaba atrás y le respondía sin reservas a tan delirante beso, algo ansioso como si ambos estuviéramos esperando anhelantes este momento, su mano comenzó a subir por mi espalda por debajo de la chaqueta y sentí como bajaba suave y tan solo un poco el cierre de mi vestido, palpando con sus dedos algo de mi piel cosa que quemaba al tacto, sentía el deseo inmenso de devorarlo y creo que me ha leído la mente, entre jadeos y húmedos besos dijo: quemas...

Mis manos acariciaban su rostro pero entonces las pasé por alrededor de su cuello rosando suave el inicio de su nuca y jalando de vez en cuando su cabello largo, un ruido fuerte nos sacó de nuestro delicioso encuentro, ambos nos miramos con evidente candencia, él se alejó un poco para verificar y no era más que un auto a lo lejos, miré el elevador y venía bajando lo que indicaba que alguien saldría en cualquier momento de éste, con señas le indiqué aquello, rápido tomó una de mis manos y me alejó de allí, salimos por una puerta de escape que daba a una salida trasera.

Ambos reímos por la subida de adrenalina, creo que algo de nervios, parecíamos dos niños jugando a hacer lo malo, pero no! así no era. O eso pensé en ese momento.

-Me gustaría... y lo interrumpí

-¿Vamos a comer?... él me vio curioso

-Porque no, vamos!

Caminamos unas cuadras y encontramos un local tranquilo, pedimos algo y mientras esperábamos pude enterarme un poco de su vida o de su trabajo en la compañía de su padre, sí era hijo único y a puertas de heredar un verdadero imperio de las telecomunicaciones, es más era la competencia directa de la cual yo trabajaba, detalles en realidad.

-Bien señotira Tendo, creo que ya sabe lo principal de mí, creo que es mi turno.

-Está bien... pero antes una última pregunta, dije curiosa a lo que él solo asintió. ¿Quién es la chica que muchas veces te acompaña? ... muy hermosa por cierto.

-ah... sí, ella... bien señorita Tendo hablaré con verdad, dijo serio... mis sensores se pusieron en alerta y pensé lo peor! sí, de seguro era la novia... Ella es, mi prometida,pero no es lo que crees! por favor permite que te lo explique! dijo muy suplicante.

-Ya veo... entonces... no deberías estar conmigo aquí.

-Por favor, todo ese compromiso es un arreglo de mi padre con ella, todo tiene que ver con dinero, la empresa de mi familia pasó por un apuro económico y esa mujer nos ayudó a salir de una enorme deuda por una mala decisión de mi padre, entonces como ella tenía interés en mí... pues mi padre me pidió que aceptara el compromiso, solo así ella daría por saldada la deuda.

-Pero eso es muy arcaico! es decir, aunque así fuera... ¿tú le correspondes siquiera?

-En lo absoluto! dijo negando firmemente, es más... ella no me agrada es que es muy... insinuante, y fría a la vez, su personalidad me confunde, la verdad es que aunque en su momento le agradecí por su ayuda no es la mujer que remueve mi interior. Es complicado, por ahora.

-Tú y ella...

-Nunca la he tocado!.. su respuesta me causó algo de gracia y a la vez alivio.

-No era eso... sino que ...¿viven juntos?

-Por supuesto que no!

-¿Cómo lidias con eso, osea con el compromiso sin tener contacto con ella?

-Bueno, ella sabe que no la amo, sabe que no siento nada por ella, pero creo que eso no le importa.

-Me impresiona!...

-Qué cosa!

-Que no te mueva nada, ella es hermosa! es perfecta! el típico modelo de mujer que a ustedes los pone locos... es más no entiendo que me ves al lado de ella!, en ese momento sentí ese bicho del orgullo picar justo ahí.

-Primero que todo, sí ella es hermosa eso no se discute. Segundo y muy importante! No te compares con ella ni con nadie! por favor no lo vuelvas a hacer, eres una mujer bellísima cautivas a cualquiera y lo más relevante la única que me interesa ahora!

-Eso no me lo esperaba... dije sorprendida pero lo que confirmó y disipó alguna duda fueron sus labios besando los míos con total entrega.

Ese fue el comienzo, estuvimos alrededor de una hora charlando un poco de todo, regresé a casa encantada de la vida pero luego de ello, no pudimos tener otro encuentro cercano, sólo en elevador como todos los días. Solo que ahora era distinto, cada día que pisaba ese lugar, ambos nos buscábamos con ansias, esperando esa mirada furtiva, una sonrisa, o simplemente un rose de brazos dentro del elevador, ese condenado que fue testigo de todo y cada uno de nuestros encuentros, quizás no como los que quisiera pero al menos nos veíamos cada mañana, de más está decir que a la hora de almuerzo se me había hecho costumbre subir hasta a azotea, donde él siempre estaba acompañado de su amigo, nos lanzábamos miradas cómplices cada tanto rato hasta que debía regresar entonces él se apresuraba detrás, su amigo se quedaba allí, entraba casi pegado a mí al bendito elevador y sin más nos besábamos con extrema pasión extrañándonos, sus manos viajaban por mi cuerpo deslizándose por mi espalda hasta llegar a mi trasero donde siempre daba un ligero apretón que además de excitar hacía que jadeara un tanto, cosa que a él le encantaba, sus manos buscaban fervorosas mi piel y pronto sentía sus dedos recorrer mis muslos, una semana de aquel beso sin frenos en el estacionamiento y deseaba a ese hombre como a ningún otro! ese día llevaba una blusa verde musgo que me quedaba grande de hombros, (se caía un poco, dejando ver mi piel blanca), entre besos bajó por mi cuello, corrió tan solo un poco y sin esfuerzo la blusa y ha puesto sus dientes allí! sí, una leve pero exquisita mordida creí desfallecer... de pronto paró el elevador, nos separamos como siempre con respiración agitada, removí la tela de mi blusa para cubrir la "evidencia" y sube nada más ni nada menos que la despampanante peli lila, sí su prometida.

Iba con su asistente, nos miró con sorna aunque a mí con mucho desprecio, y se acercó hasta él para aprisionar su brazo y posar su cabeza sobre él, tratándolo de mi amor, y de la cena y una dichosa fiesta y puras mierdas que me llenaron de celos! sí lo sé soy una idiota! pero el hombre estaba interesado en mí, y era mutuo, aunque había un pequeño gran detalle, y ese era ella y su compromiso.

Veía claramente como el cuerpo de Ranma se tensaba por la cercanía de ella, la miraba sin interés cosa que ella notaba y en realidad cualquiera lo notaría, tanto la asistente de la peli lila como yo pudimos atestiguar la frialdad de él, eso incomodó de sobre manera a la bella chica.

Justo llegábamos al piso de él, recordando que esta vez bajábamos desde la azotea, entonces ella plantó sus labios en la comisura de éste, mirándome con desdén con sus ojos carmesí y pestañas exuberantes!, bajó junto a él. Cuando al fin llegué a mi piso, salí de allí con la moral hasta mis tobillos y recordé que ella sería la esposa, sus noches serían de ella, no de mí, Akane! esto no es más que una locura, un maldito pasa tiempo, uno que amo, uno que disfruto como nunca, uno que deseo con ansias, uno que cada vez que lo tengo cerca siento la necesidad de poseerlo con demencia, sí! estoy loca de amor por ese hombre y no quiero que se dé cuenta de ello, no aún, quizás es muy pronto, quizás sería mi condena.

Por lo que me había enterado la bella peli lila era la dueña de dos pisos de este edificio, ella se dedicaba a la moda, y era muy reconocida en ese mundo, pensaba en lo bien que ambos se veían juntos, cuando mis compañeros daban alaridos de emoción los miré curiosa y pronto llegó a mis manos una invitación, era una fiesta en un prestigioso hotel de la ciudad, celebraban el aniversario y como competencia de la otra marca estábamos invitados a asistir, sería interesante en verdad. De pronto llegó un e-mail...

"Espero que ya tenga en sus manos la invitación, deseo que asista"

Saotome Ranma._ Gerencia General RECONY Company

Eso quería decir que él estaría presente y obviamente era una oportunidad de verle! emocionada por el acontecimiento, sin dudarlo respondí un rotundo: "allí estaré"

Así fue como pasó una semana más, increíblemente al pasar los día no lo había podido ver y sus e-mail ya no eran seguidos cosa que me ha deprimido de sobre manera, hasta hace un día exactamente, donde un enorme ramo de rosas rojas ha llegado a mi lugar de trabajo, cuando mencionaron mi nombre en la recepción quedé helada e impresionada, la mujer que me las pasó miraba con renuencia y fastidio o quizás envidia, tomé la tarjeta, mis ojos no creían lo que leían.

"Sé que he estado algo ausente, han sido unos días con mucha carga laboral, pero no crea que la he olvidado, estaré ese día en la fiesta sin dudas, pero quisiera que nos viéramos antes a las 18hrs allí, indique mi nombre por favor tengo todo preparado"

Con sincero afecto Ranma Saotome._

La sonrisa radiante de ese día no podía borrarla, me sentía como una chiquilla, es que nadie de mis anteriores novios había tenido un gesto tan bonito, sí aunque sea cliché, a qué mujer no le gustan las flores! caminé feliz bajo la atenta mirada de mis compañeros de trabajo y al terminar mi día laboral llevé mis 20 rosas a casa.

Hice cita con un salón de belleza y me prepararía de sobre manera para el evento del sábado por la noche, con el Viernes encima y en mi hora de colación fui por una exfoliación de cuerpo completo y porque no una depilada suprema, osea de punta a punta, me sentía como una algodón de azúcar, muy suave y dulce. Regresé hasta el edificio por la media jornada que aún debía completar, cuando al fin y luego de seis días lo volvía a ver, no iba solo. Estaba con su amigo de siempre pero éste iba muy entretenido con su asistente, a penas me vio me dedicó una sonrisa amplia la cual respondí sin miramientos, subimos los cuatro al elevador, la parejita no dejaba sus arrumacos sin importarles lo público de la situación, Ranma sin dudarlo se acomodó a mi lado casi en el otro extremo de ellos, su cercanía me puso nerviosa y más cuando puso una de sus manos específicamente la derecha sobre mi espalda muy cerca de mi cintura comenzando a bajar suave por mi redondo trasero haciendo un reconocimiento por toda su curva llegando a mis piernas con total disimulo levantando mi vestido que caía en una especie de campana sobre mis muslos, pensé "está bromeando" pero no, sus orbes azules expresaban gustosos al sentir mi desnudez, y es que al salir de mi súper depilada la persona quien había realizado muy satisfactorio trabajo había aconsejado que no usara mi ropa interior por el rose y lo sensible que queda la piel.

Así comenzó su "tour" por mi piel expuesta a sus dedos quienes muy gustosos se adentraron por uno de los sitios más íntimos de una mujer, casi de forma instantánea mordí mi labio inferior y en un casi imperceptible quejido gemí por su osadía, él continuó explorando mi femineidad desde esa posición y en esa situación la adrenalina, la emoción y la excitación estaban a flor de piel, moví solo un poco mi posición para quedar más cómoda ante su aventura, pronto mi intimidad reaccionó a su estímulo humedeciendo a ese par de visitantes que gustosos palpaban ese botón que me llenaba de placer. Fue entonces que llegaba a mi punto máximo, pero el elevador hizo lo suyo y sus puertas abrieron de par en par en el piso 19 sí, justo donde debía bajar, respiré profundo él se dio cuenta de aquello y al fin me liberó, di un paso al frente y justo en el borde de éste me tomó con fuerza desde mis hombros girándome frente a él y hundiendo sus labios y lengua en un apasionado beso que me ha dejado sin habla y sin aire.

Quedando atónita junto a los presentes quienes se reían cómplices y divertidos de la situación, por inercia di dos pasos hasta atrás las puertas se cerraron y la recepcionista del piso me veía incrédula y con la mandíbula hasta el piso. Fui hasta mi módulo y con piernas cruzadas y una infinidad de sensaciones intentaba calmar ese ardor y el deseo que acababa de sentir y recorrer por todo mi cuerpo.

Al fin era sábado y la ansiedad me comía por dentro, hice todos mis quehaceres y luego de almorzar una ensalada, fui directo al baño a comenzar la rutina para la fiesta, un buen baño, una dosis considerable de mi mejor loción, y el vestido, esa parte fue la más difícil, luego de una discusión interna por no parecer una ofrecida de la calle pero tampoco una mojigata encontré algo fresco y vivaz! un vestido en tonos rojos italianos que resaltaban lo necesario, entallado en la cintura,, un escote preciso, y el largo era hasta mis rodillas cayendo en campana, agregué un maquillaje adecuado para la ocasión, un aretes y nada más no quería verme sobre cargada de nada, la idea era que me vieran a mí, no las joyas que llevaba puestas.

Eran las 17:55 minutos cuando llegué al Hotel donde tendríamos la fiesta, caminé hasta la recepción y la señorita muy amable me indicó un ascensor y una me entregó una tarjeta sí, de esas que abren las puertas de las habitaciones, continué mi rumbo hasta llegar a la #309.

Entonces estaba allí, lucía espléndido!, elegante, y demasiado sexy con ese frac, sonrió ampliamente al verme, se acercó para sostener mi abrigo, saludar con un delicado beso en el dorso de mi mano.

-Te ves hermosa... susurró sobre mi boca cuando llegó hasta mí, sin dudarlo pasó sus manos por mi cintura acercándome más, teniendo que arquear algo la espalda para respirar y no desfallecer ante la situación.

En ese momento besó mis labios profunda y apasionadamente colocando una de sus piernas entre las mías, tomando mis caderas para juntar más nuestras pelvis y sentir lo emocionado que estaba por tenerme a solas, nos separamos por falta de aire.

-Preparé ésta habitación para estar a solas contigo, dijo algo nervioso para agregar... el chef ha preparado dos menús, no sabía cual te agradaría más, tomó de mi mano con cortesía y dulzura dirigiéndonos hasta la hermosa mesa que estaba dispuesta para dos, un mantel delicado y hermoso blanco adornado de copas, y una comida que olía delicioso, velas, y no podía faltar el vino, una exquisita reserva Merlot del 2010, Viña Dominica, como todo un caballero acomodó la silla y luego de sentarme él hizo lo propio, sirviendo el exuberante líquido para ambos.

Rápidamente pude dar cuenta de lo hermosa y lujosa de la habitación por algo la placa plateada de la puerta decía "Suite Club", además de la hermosa velada habían un par de sillones muy finos pero no pude ver una cama, lo cual me extrañó por completo, y no piensen que solo quiero aquello, bueno sí! pero ya que era una Suite esperaba ver una enorme cama en ella.

Observé el enorme ventanal que daba una vista preciosa de mucho verde y de donde entró una brisa cálida que pegó en nuestros rostros.

-La vista es hermosa, dijo él... sacándome de mi ensoñación.

-Lo es... respondí a sus ojos, sosteniendo su mirada.

Estaba realmente embelesada por todo el romanticismo y el esfuerzo que había colocado en esa cita, una que anhelaba con ansias, al fin solos, sin interrupciones, sin nada, solo él y yo. Y no era un sueño.

-Que rico huele... dije sonriente

-Deben ser las fresas... respondió con sutileza

-O quizás es el vino... agregué gustosa dando el primer sorbo, a lo cual me acompañó sin dejar de vernos por el borde de nuestras copas.

De pronto mi vista se fue hasta detrás de él, quedando hipnotizada por mi descubrimiento, cosa que lo sacó de trance, escuché cuando se remeció de la silla para ver lo que llamaba tanto mi atención, pude ver como sus mejillas se ponían rojas, y cómo no, si en el fondo y con luces bajas y envueltas de paredes verde olivo se encontraba la cama.

-Lamento eso Akane, les pedí que la sacaran pero dijeron que era parte de la habitación y que...

-Me encanta!... además es la primera vez que me llamas por mi nombre, en la oficina eres más formal.

-Oh... sí, es que no quise ser tan inapropiado...

-Bueno, creo que eso se acabó ayer... ¿recuerdas? le dije con agudeza por su intromisión en el elevador. Lo vi pasar saliva cosa que me causo gracia, se llevó por segunda vez la copa de vino a su boca.

Probé por segunda vez la crema de espárragos que estaba servida y entonces comprendí que habían cosas más deliciosas por probar, perdiendo todo el interés por la gourmet comida que estaba servida.

-¿Estás bien? preguntó Ranma tocando el borde de su camisa, para encontrar algo de frescor ante la situación vivida.¿Quieres comer otra cosa? agregó nervioso.

-No, dije y armándome de valor apreté mis piernas y agregué, que ya no tenía más hambre, no de comida... musité suave, entonces me levanté de la silla y él muy contrariado por mi actuar me siguió imitando por cortesía acercando su cuerpo hasta mí para auxiliarme en lo que le pidiese pero lo miré decidida y le pedí una sola cosa.

-Siéntate! dije exigente y con muecas serias, pero él me vio confundido y repetí, Siéntate Ranma!

Titubeante y confundido obedeció mi petición con cara triste, entonces solté un gran suspiro, posicioné ambas manos en mis caderas y con mis delgados dedos más unos cuantos movimientos de cadera deslizando las sexys bragas que había elegido pero que ya no las necesitaba, bajaron como miel por mis tersas piernas hasta mis pies, con una mano las cogí y vi su rostro de impacto por mi osado actuar, tenía la boca abierta sin reacción.

-Akane... siseó a duras penas.

No podía hablar y lo único que hizo fue moverse un poco de su silla para tener mejor detalle de la mujer que tenía en frente, apreté las bragas en mi mano y me acerqué timorata hasta él.

-Tengo hambre, Ranma, pero de ti. Murmuré lo más cerca de él, estudiando sus expresiones, sus azules oscurecieron y deseaba entender que ocurría dentro de su cabeza. Por un momento sentí miedo por arrojarme a sus brazos así en la primera cita pero todo cambió y el alivio vino cuando sin aviso me tomó por la cintura y de forma ruda me deslizó por su cuerpo quedando a horcajadas sobre él.

Nuestras bocas se juntaron de inmediato mientras de forma suave mecía mi pelvis por encima de la de él, enroscamos nuestras lenguas húmedas saboreandonos como nunca, nuestras manos se deslizaban por el cuerpo del otro sin tapujos, sintiendo y riendo ante la oscilación de cada movimiento que cada vez era más caducante.

Podía tener mucha paciencia, mecerme por sobre su pelvis y su miembro duro por largo rato disfrutando de cada rose, caricia y beso, pero no podía negar que cada beso que Ranma dejaba sobre mis labios, cuello, hombros y mentón, me transportaban cada vez más lejos, debilitando toda la fuerza que tenía al estar entre sus brazos.

Luché con su saco elegante deslizándolo con fuerza por sus brazos, anhelando desnudarlo. Deseaba sentirlo pues en los encuentros en el elevador siempre era él quien resultaba beneficiado con su contacto al tocar y hundirse en mí, nada justo pues quedaba con un fuego quemando en mi centro desde la primera vez que lo había visto.

Con las manos tensas desabotoné su camisa para poder palpar su piel bajo la fina tela perfectamente estirada que lo hacía lucir más apetecible. Entonces nuestras bocas volvieron a encontrarse entre suspiros entre cortados que mostraban la verdad. Mis dedos luchaban con los malditos botones de su camisa, mis dientes se clavaron en su labio inferior devorándole a mordidas, mientras él rozaba mi cuello con su lengua ágil y clavaba sus dedos en mi culo buscando la ansiada humedad de mi centro.

Conforme avanzaban las caricias jadeaba cada vez más alto al sentir que no había decisión alguna entre ambos además de sentir que los roses se volvían más duros.

Fue entonces que pude levantarme satisfecha de sus piernas cuando al fin logré abrir la camisa por entero y encontrarme con su torso desnudo e impregnado en un perfume tan masculino que tuve que separarme de él por unos segundos para recuperarme.

Él hizo lo mismo al levantarse y desabotonar y sacar con apremio sus pantalones y liberar de una buena vez su miembro erecto, que vibraba con furor debajo de las telas, ya no aguantaba más, al fin se había roto el hielo saliendo de total tensión ilógica que nos avasalló en un principio.

Se quitó los zapatos quedando solo con su ropa interior que para entonces era lo único que se interponía, me acerqué sin pudor y deslicé mis dedos por encima de la tela, palpando por primera vez, abrí la boca al sentir su tamaño y él cerró los ojos al disfrutar de mis caricias desvergonzadas, las que descendieron hasta la base de su falo, repitiendo la acción con un deleite único que lo obligó a suspirar aliviado.

Terminé por desnudarlo y sin pensarlo demasiado me agaché, estaba tan excitada que todo el gozo que recorría mi sangre no dejaba pensar con mucha coherencia, dejando atrás los miedos sobre todo cuando él bajó su vista y acarició una de mis mejillas con dulzura, mirándome a los ojos con vehemencia.

Tomé su miembro entre mis manos, las que se vieron pequeñas ante el tamaño y cuerpo de éste deslizando mi lengua con timidez por la corona de su masculinidad, formando círculos delicados pero húmedos que a él lo hicieron temblequear.

Sentí sus grandes manos tibias en mi rostro dejando que engullera su miembro a mi propio ritmo, liberando sensaciones inexploradas, sonriendo emocionado por el cosquilleo que le provocaba en las piernas, caderas y luego su pecho y espalda. Podía sentir sus músculos tensarse ante el trabajo lleno de esmero que realizaba, lo saboree como lo había imaginado cada noche y cada ducha fría que tomaba pensando en él.

Sus dedos recorrían lento el costado izquierdo de mi delicado cuerpo ascendiendo con caricias lentas y estudiadas, mientras que con la otra mano sostenía mi nuca aferrándome hacia él para que siguiera lamiéndolo como a él le apetecía. Poniéndose más duro entre mis labios, se escuchaban mis gemidos con cada succión, sintiéndome más lujuriosa e inquieta que antes.

Simplemente no pudo reaccionar cuando me levanté colocándome de puntillas para besarle con alevosía sin olvidar su miembro inquieto y con mis manos seguí masturbándolo guiándolo hasta la silla donde todo había empezado.

Cada beso era más apasionado que el anterior, volviendo las cosas sin control nuestras manos no tenían contención, Ranma se sentó en la silla con la espalda recta y con el pecho subiendo y bajando a ritmo apresurado, esperando por mí pacientemente al igual que lo había hecho por esos casi 7 meses cada día en el elevador.

Seductora y con mirada oscura y llena de deseo me acerqué hasta él para volver a tocarlo, deslizando una de mis manos por su pecho masculino, maravillada con la textura sedosa que mis dedos sintieron y lo abracé aún con el vestido puesto, besé su cuello y oreja volviendo a esa zona tensa donde se dibujaba la yugular, donde cada latido de su corazón marcaba contra su piel tibia, enterrando mis uñas sobre sus hombros redondos y gruesos.

Nos excitamos por igual cuando volví a tocarlo y contuve la respiración cuando lo escuché gruñir, lo podía hacer gemir y suspirar y eso me descontrolaba aún más. Posicioné mi cuerpo en el filo de sus piernas nuevamente para comenzar con ese exquisito vaivén, sin las bragas pero con el vestido puesto, sus manos recorrieron mis muslos levantando poco a poco la tela que cubría mi piel con sumo cuidado buscando mi centro, ese que ya había explorado junto a sus dedos hace un día en el elevador.

Con mis manos enrosqué el vestido hasta mi cintura mostrando todo mi monte de venus suave y delicado como un algodón, sus dedos la acariciaron por encima y antes de atreverse a más y romper toda esa tensión que nos descontrolaba, tomó su miembro erecto y lo rozó en mi centro, sintiendo la humedad y suavidad de mi intimidad, el que se retorcía de puro goce ante cada mirada y masaje provocador.

Cerrando los ojos los dos al mismo tiempo para sentirnos el uno al otro, tan pequeña y flexible levanté mis piernas para permitir que él se hundiera en mi centro y con ese primer rose ya no pudimos detenernos. Ranma penetró lentamente con los ojos bien abiertos saboreando el momento, ese primer encuentro que marcaría un antes y un después en nuestra relación.

Por un momento recordé que llevaba meses sin un encuentro tan ardiente y el primer contacto se sintió duro y apretado, sentía como su miembro grueso y rígido abría centímetro a centímetro invadiendo mi ser, tuve que gritar cuando cuando por fin pude sentirlo por completo en mi interior, causando una presión inigualable que me obligó a gimotear dolorida.

-Sí! gimió él, excitado tomando mis muslos para guiarme en los movimientos lentos que poco a poco empezaban a coger mayor viveza, Sí! quiero escucharte! volvió a decir... jadeando lleno de vigor cuando solté pequeños gritos de placer y que ya no pude contener, arrastrando con fiereza todo lo que llevaba aguantando por largos meses.

Luego de dejar que me intimidad se acostumbrara a su visitante sintiéndome lista, bajé los muslos engullendo por completo su falo, moviendo mis caderas a mi propio ritmo uno que pude tolerar y disfrutar.

Ranma tomó mi cintura y bajó la tela para devorar mis hombros clavando sus dientes besando con vehemencia, mientras continuaba meciéndome sobre su rígido miembro, sorprendida de lo excitada que me encontraba y en donde un placer dominante invadía ese espacio apretado que su hombría ejercía y que me llenaba por entero, como nadie había hecho.

Toda mi piel comenzó a verse perlada por el ejercicio efectuado, con movimientos de arriba y abajo, permitiendo que Ranma se hundiera una y otra vez, sintiendo una agitación y calor extremos, mis entrañas se estrechaban y nunca me había sentido tan mojada y excitada en mi vida, como en este momento con él.

Fui más lejos entonces rozando el hueso de su pelvis, teniéndolo por completo en mi interior y saboreando cada gemido que salía de su boca, los cuales recibía gustosa con los labios entre abiertos, disfrutando el movimiento reiterado de nuestras caderas.

Fatigada por las sensaciones que me nublaban confundida y atemorizada por ese ardor que nacía en su centro y que comenzaba a expandirse por cada esquina de mi cuerpo con tanta fuerza que no era capaz de entenderlo, mis movimientos perdían ritmo y fue Ranma quien logró contenerme antes de que desperdiciara tan esplendorosa oportunidad.

-Dámelo amor!, exigió Ranma, clavando sus manos en mis glúteos, haciendo la penetración más imperativa, podía sentir mi centro apretar fuerte alrededor de su hombría, Dámelo Akane! gruñó haciendo cada embestida más dura y violenta, pero también excitante.

Pude abrir los ojos al escuchar mi nombre salir de sus labios, encontrando su mirada oscura y cargada en deseo, la que ayudó a que apretara sus brazos, fue ahí que tuve esa sensación, la que inició al unificarse con el vientre bajo y emocionó al notarse cerca del orgasmo, dejándome arrastrar por el placer, dejándolo crecer, confiada en que terminaría gritando, gimiendo como nunca, alborozada y desvergonzada.

-Ahí viene... logré decir

Abrí la boca y me ahogué por un par de segundos para después gritar gimiendo de placer.

Mi corazón latía de prisa, un ardor granítico recorría toda mi piel, quemándome, sentía arder mi centro, contrayéndose sin parar ante la intrusión del miembro de Ranma, quien mordisqueaba mi hombro y clavaba sus dientes, enloqueciéndome con el rose de su lengua, sus manos y su hombría, el que logró satisfacerme por completo.

A penas pude resistir tamaño orgasmo cayendo sobre su pecho quien respiraba la mismo ritmo que el mío.

Ranma acariciaba mis glúteos con total suavidad subiendo por mi pequeña cintura, recorriendo cada centímetro de piel humedecida por todo el sudor que nuestros cuerpos habían creado, escarbó bajo el vestido para sentir por primera vez ese pedazo de piel y cerró los ojos cuando busqué su boca para besarlo, premiandolo por aquel placentero orgasmo que me había regalado, haciéndome sentir tan completa y tan aliviada a la vez, que no dudé en aceptar que él era perfecto.

Ranma aferró mi rostro con ambas manos para obligarme a verlo a los ojos, anhelaba perderme en su preciosa mirada, no obstante cerré los ojos.

-Abre los ojos, Akane y mírame... exigió con tono autoritario.

Lo miré con dificultad y es que después de tanto tiempo sin sexo y placer, mi cuerpo no era capaz de asimilar todo aquello que estaba ocurriendo, aún convulsionaba excitada cuando él se levantó de la silla en que descansaban y con el mínimo esfuerzo me llevó hasta la cama. Inquieta en sus brazos me aferré a su cuello sintiendo su miembro erecto chocar contra mi trasero.

Ranma me tumbó en el centro de la enorme cama con delicadeza quedando frente a mí, apoyándome en los codos inclinada levemente pude admirar mejor y casi atragantar con mi propia saliva cuando vi su miembro rígido rozando su propia pelvis, marcándose algunas venas que conducían hasta su abdomen, una fina línea que me ha hecho pasar saliva y sentir más deseosa.

Mis mejillas se colorearon y calentaron más cuando él se montó sobre mi cuerpo, separando mis piernas con la presión de sus gruesas caderas, exponiéndome ante él. Besando mis labios con brusquedad, causando un picazón y quemazón con los roses de sus dientes.

Sus dedos se clavaron por mis níveos muslos y sin dejar de mirarnos a los ojos rozó la punta de su hombría por toda mi apertura, retorciéndome de placer, y es que aún retenía los últimos vestigios de mi primer orgasmo.

-Ahora me toca a mí, amor... dijo serio, con sus orbes oscuros y penetrando con fuerza, con ímpetu y todo para escucharme gritar. Caí rendida ante él, entregándome por completo, comprendiendo que esto acababa de comenzar.

Fin._

Y bueno, ¿qué tal? ... cuéntenme sus impresiones por favor! porque me la pasé la semana completa escribiendo este suculento one shot, ustedes son los mejores y sé que me llenarán de comentarios, y votos. Debo mencionar que pensé en dividirlo pues son 8993 palabras, oh sí mis queridos lectores, es la primera vez que escribo tanto en un shot, quizás me fui al extremo pero es que conforme desarrollaba la historia me dejé llevar.

El comienzo, pues sí ésta pareja fue de menos a más, y sin dudas Akane salió muy beneficiada de su primer encuentro, ese trenzudo hacía de las suyas en el elevador, dejándola con la presión por las nubes, hasta que hubo un desquite! oh sí! todo para ella y él lo quería! deseaba darle su primer orgasmo sin miramientos, antojadísima nos salió Akanita y con un hambre que aún no se sacia por completo, es por eso que quisiera saber ¿si alguien más quedó picado de hambre?

Solo si lo piden podría realizar la continuación, sí un fics a partir de ésta suculencia. Dejen la timidez y escriban #QUESIGALASUCULENCIA.Si no lo quieren pues la dejamos así que igualmente está picosa.

Sin más que decir o escribir se despide una fanática más de Ranma 1/2 con cariño desde Chile.

Sweetsimphony._