#23 Hawái

ItaSaku


Disfrutaba del ambiente, música todo volumen para olvidarte de lo que hay afuera, luces de colores por doquier, entre ratos el lugar se llenaba de humo con la finalidad de ambientar más el lugar, y de vez en cuando bebía de mi copa, una y otra pero no estaba lo suficientemente ebria.

Lo veía a el.

Itachi Uchiha.

¿Porque estaba, de todos los lugares del mundo, justamente aquí?

Teníamos muchos amigos en común, está noche el estaba con algunos de ellos, también con su novia. Justo cuando yo había decidido alejarme definitivamente.

La conocí a ella cuando meses después de nuestro rompimiento la posteo: "ella es mi cielo" puso en la descripción, mientras le daba un beso en la mejilla, parecían tener una cena romántica.

El sabor amargo del alcohol abrazo mis sentimientos todas esas veces que ví sus fotos.

Lo veía abrazar a su chica, hermosa, no lo negare, cabello largo y castaño lindo en comparación al mío, corto hasta mis hombros y color rosa palo, poco común. Sus ojos grandes brillantes por el mientras se contonean bailando al ritmo de la música.

Mientras el me había encontrado a mi, sus ojos brillaron y su expresión se tenso. Por mi.

Era obvio lo que hacía ahora.

Quería darme celos.

Pero el no sabía los motivos por los que me había alejado.

Por lo que lo había terminado.

Decidí pedir otra bebida un poco más fuerte mientras volvía a mirar a mis amigas y a los tipos que se nos habían unido esa noche. Salí a bailar con uno de ellos, un tipo alto, de cabello blanco revuelto, parecía ser algo hiperactivo. No me importaba.

Solo quería tomar una decisión.

Tomada de la mano de Kaneki comencé a bailar, recordando para mí desgracia todas aquellas veces que la pasamos juntos.

Nuestra primera cita con un helado de chocolate que se derramó sobre nosotros cuando nos dimos nuestro primer beso, el era alto, tuve que ponerme de puntitas aún cuando llevaba tacones, manche nuestras ropas cuando el tomo mis manos.

O aquella ves que lloro cuando le di un pastel de cumpleaños cuando recién despertaba, dijo que no solía festejarlo, pero estaba muy feliz, todo el día lo estuvo, y yo también.

Teníamos un perrito, Holly es su nombre, lo adoptamos una tarde cuando salíamos del centro comercial; unas pequeñas llevaban cachorritos, Holly era la única que les quedaba, el regreso corriendo a la tienda por alimentos, una cama y juguetes para la pequeña.

Era la cosita más tierna y esponjosa que teníamos.

Ahora el la tenía.

Y su nueva novia la amaba también, la pequeña Holly era feliz con su nueva mamá.

Las manos de Kaneki acariciaron mi cintura y su frente se pegó a la mía, parecía ser muy cariñoso, y yo cerré los ojos disfrutando eso, la música pareció desaparecer por un buen rato.

Solo hasta que volví a abrir los ojos encontrándome de nuevo con Itachi.

Sonreía.

Brindaba.

Estaba feliz.

A él no le faltaba nada.

Aparentemente...

Cuando termino la canción me excuse para ir al baño. Me acomode el cabello hecho rulos hacia un lado, me puse un poco más de labial carmesí, y quite un poco de maquillaje que tenía debajo de mis ojos color jade.

Recordé cuando también había llorado por el.

La misma noche en la que el lo hizo por mi.

Había comenzado a usar maquillaje para disimular mis ojos inchados y mi nariz roja. Su hermano menor, Sasuke, fue testigo de como nuestros corazones se rompían en mil pedazos bajo la excusa de terminar en buenos términos, los días habían avanzado bien, hasta que nuestra ruptura cayó sobre nuestros hombros.

Estaba demasiado acostumbrada a el.

Estaba demasiado enamorada de él.

Y Sasuke me contó que Itachi sentía lo mismo por mi aquellos días.

Baje un poco mi vestido, era corto, y pegado a mi cuerpo, no solía usar estos estilos, pero Ino, mi mejor amiga, me lo había dejado en la habitación y se había llevado mi maleta. Me hacía sentir cómoda porque llevaba mangas, y ocultaba un poco mis hombros con un suave encaje.

Llevaba botines de tacón más alto del que solía usar, Ino supo vestirme bien.

El ambiente estaba explotando, y la música era más prendida, yo ya estaba agotada y el alcohol estaba haciendo efecto en mi, Kaneki, junto con los otros chicos y mis amigas habían insistido en que me quedará.

Había decidido volver al hotel para dormir.

De reojo solo pude ver a Itachi y su novia junto a sus amigos aún en el lugar.

Esperaba no volver a encontrarmelo más.

La calle estaba desierta, así disfrutaba más la brisa fría de la madrugada, deliciosa junto con el sonido de las olas, las luces del camino parecían estrellas iluminando mi camino al hotel.

Pero algo más había llamado mi atención y cambie mi rumbo retirándome las botas en el camino.

La luz de las farolas ahora no iluminaba tanto en comparación de la luna acariciando el mar. La arena masajeo mis pies y camine por la orilla del agua por un rato hasta que llegue debajo de un puente de madera.

-No debiste seguirme...- dije mirando aún al mar abrazándome a mi misma.

-Disculpa por eso.- respondió a unos metros de mis espaldas.

Quería estar sola, de verdad que quería, y tenerlo a el... ¿Porque estaba aquí?

-Esta bien.- murmuré sin atreverme a voltear.

Entonces hizo algo que no esperaba, algo que derrumbaría todo lo que había soportado durante el año.

Su pecho se pegó a mi espalda y sus brazos me envolvieron por completo por encima de los míos, su nariz se hundió en mi cuello

-No contestaste mi mensajes...

-No debía porque, tu y yo ya no somos nada.- aclare apartándome de sus brazos.

-¿Porque Sakura?

Quede callada, por fin lo mire a los ojos, frente a frente, la felicidad que había visto antes en la fiesta ahora no estaba. Sus ojos ahora parecían más cansados y ojerosos, incluso el parecía más delgado

-¿Porque...?

-¿Porque decidiste que lo nuestro terminará?.- sus ojos se inundaron en lágrimas y su voz se quebró

-Itachi...- El nudo familiar en mi garganta volvió. Pero debía aparentar.

-Aun te amo. Holly te extraña, todo se siente tan vacío ahora... Y tú solo...- continuo hablado con voz cada vez más baja.

Acaricié su mejilla y el me miro dolido.

Tenía un fuerte dolor en el vientre, iba hecha ovillo sosteniendo mi estómago pegando dolorosos gritos mientras me llevaban en una camilla a emergencias.

-Dra Haruno ¿Cuánto tiempo lleva de embarazo?.- pregunto una enfermera, Hinata Hyuga, una colega.

-Do...dos...meses, ¡AGH!... Por favor, por favor díme qué todo va a estar bien.- le pedí con los ojos llorosos, sin embargo mis manos tintadas de rojo me quitaron la esperanza.

Iba a decirle a Itachi.

Esa noche, cuando el llegará de su trabajo.

Le diría que estaba esperando un hijo suyo.

Sin embargo, el dolor había aparecido tan repentino.

Era tanto que tuve que acudir a mi propio hospital.

-Es mejor así, ¿no lo crees? Ella puede darte lo que yo jamás...- le dije acariciando sus cabellos azabache

-Tu me lo dabas todo, ¿Que te hace creer que ella es mejor? Yo luché por ti Sakura.- respondió al instante tomando mis caderas.

Llore.

Cuando desperté ya nada dolía, y eso me asusto aún más.

-Sakura...- murmuró Hinata con mirada lastimosa.

Y lo supe.

Abracé a Itachi como nunca antes, y lo bese, el me correspondío de inmediato y caímos de rodillas.

Sumergidos en ese mundo donde solo éramos el y yo.

Me acaricio y yo me deje.

Lo busque, y lo encontré, siempre lo hacía.

-No le digas a el...-Pedi a Hinata, la única que había estado a mi lado aquellos pocos días, había recibido mi odio, mi dolor, como una buena amiga.

-Esta bien. Pero Sakura, la mentira caerá algún día... El está preocupado preguntando por ti, llama todos los días buscándote.

Había despertado en mi habitación, abrazada al cuerpo de quién siempre había amado.

Pase por lo menos una hora contemplando su rostro, angelical, parecía tan pequeño dormido.

Y entonces tome mi decisión.

Itachi abrió los ojos lentamente sorprendiendome.

Me senté de golpe cubriendo con las sábanas mi cuerpo desnudo.

-Buenos días.- dijo dándome un beso en el hombro abrazándome por la espalda.

-¿Porque estás aquí?.- pregunté roja mirando mis manos seguramente me veía horrible con mi maquillaje, mi cabello.

-Venimos anoche y...

-No, hum, aquí en ... Hawái.- recompuse sin mirarlo a la cara.

Hubo un largo silencio.

-Supe que vendrías de vacaciones.- respondió por fin, tímido.- yo queria verte.

-Itachi, sabes que lo nuestro...

-¿De verdad quieres eso?.- su voz sonó débil y su frente callo sobre mi cuello.

-No podré hacerte feliz...

-Soy feliz contigo, soy feliz en nuestro pequeño departamento, soy feliz con Holly, incluso cuando estamos en los peores días, estoy bien si estás conmigo.

El sol entraba por la ventana iluminando por completo la habitación, sin embargo, hacía frío.

Aparentaba estar dormida aún, sentía su mirada y sus dedos recorrer cada centímetro de mi piel hasta el cuello de mi pijama, acomodaba mi cabello y se quedaba quieto durante tantos minutos.

-Casate conmigo...-susurro.

No supe en que momento deje de respirar y me hundí en su pecho.

Llore.

-Disculpame...- le dije a Itachi negando su petición, no podía hacerle esto, no a el.

-Entonces explícame, que es lo que pasó ¿Que hice mal? ...- pregunto con voz débil, casi ausente.

Quizá era momento de sacarlo de mi pecho, amaba tanto a Itachi, merecía saberlo, no quería lastimarlo más.

Lastimarnos más.

Giré mi rostro para hacerle frente.

Itachi tenía los ojos brillantes, a punto de derramar las primeras lágrimas su cabello azabache caía desordenado por su hombro derecho.

Tan hermoso.

-Estuve embarazada... Íbamos a tener un bebé- le dije por fin.

Sus ojos se abrieron un poco más cuando lo dije, después frunció el ceño entendiendo el "estuve" "íbamos"

-Sakura...- me llamo con la mirada perdida cuando caminábamos por un parque.- ¿Te imaginas a un pequeño que tenga tus hermosos ojos? Corriendo con quizá los cachorros de Holly por todo el jardín de nuestra casa. Quizá tú estarías arreglando esos claveles que tanto te gustan...

Me sentía terrible, está mañana había llorado tanto que no respondí a su pregunta,"casarnos", el creyó que estaba tan feliz por eso. ¿Cómo no iba a serlo? Por fin me había preguntado lo que espere por casi un año ¿Cómo no iba a ser feliz? Si me hizo reír después de verme llorar tanto, el había malinterpretado mi risa esa mañana.

No podía soportarlo más ...

-Itachi... Creo que... Yo... Nesecitamos hablar.

-Pero... ¿Recuerdas aquella vez que me quedé con Hinata por una semana?

Itachi asintió despacio aún sin poder reaccionar.

-Lo perdí... Perdí a nuestro pequeño de dos meses ...- continué relatando volviendo a sentir el dolor de aquella vez, me faltaba la voz, pero aún así continué, a pesar de las lágrimas de Itachi y sus brazos extendiendoce a mi.

-Pero... Pero no pasa nada ... Porque no me lo dijiste... Yo debí estar ahí para ti... Yo...

-Lo perdí por una razón...- le interrumpí sintiendo sus dedos limpiar mis húmedas mejillas, no me sentí lista para decírselo, pero salió solo de mis labios.- En poco tiempo, voy a morir.

FIN

Ahhhh, ¿Que dijeron? "¡No puede acabar así!" Pues dejo otro pedazo acá abajito.

-Estas...Estas mintiendo ¿verdad?...¿Verdad Sakura? Dime qué lo haces, no lo hagas...- me pedía en un estado peor al mío, sus manos acariciaron mi piel como si comprobarán que estuviera ahí, piel física y sana, no un fantasma.

-Es por eso que debes ser feliz, con alguien que pueda darte una familia, unos pequeños que jueguen con Holly todo el día...

-No.- negaba

-Imagina esos pequeños con tu cabello, tu humor molestando a tu hermano menor pidiéndole dulces...

-No, Sakura...- lloraba envolviendome en sus brazos, yo solo trataba de mirarle a los ojos.

-Porfavor Itachi... Se feliz eternamente. Por mi.-le pedi

-No lo entiendes...No debiste haberlo escondido, no debiste irte...

-Itachi...

-Me quedaré a tu lado. En esta y en las siguientes vidas...no importa el obstáculo. Tu eres mi felicidad.

Y así fue como viví mis últimas dos semanas, cada día más débil que el anterior. Pero Itachi alegraba todos mis días, me besaba todos los días, corría a mi lado, jugábamos, me llevaba en sus brazos cuando estaba por dormir, y... aunque hubiera preferido dejarle algo de mi para el resto de su vida.

Se que estaremos juntos en la siguiente vida...