#25 call me by your name
Karin-Sakura
#25 call me by your name
ADVERTENCIA.
CONTENIDO ADULTO, LGBTQ.
LENGUAJE VULGAR.
LEA BAJO SU PROPIO CRITERIO
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Esa mañana la llamada de Sakura me había despertado.
-Ven a mi casa un rato.- me pidió una vez que puse el teléfono en mi oído
-Dios Sakura ¿Porqué estás despierta tan temprano?.- musite tallandome los ojos
-Karin veeeen, me siento sola, Itachi se fue temprano. Kariiin, Kariiiiin...- suplicaba con voz melodiosa la chica.
La noche anterior en la que bebía alcohol mientras la miraba bailando con otros tipos sobre la mesa, el amargo sabor trataba de aliviar el dolor en mi pecho, mientras ella, Sakura Haruno contoneaba sus caderas de un lado a otro mientras un pelinegro acariciaba su espalda y daba lengüetazos por su cuello juguetón.
-¡Bieeeen! Cerezo, voy para allá, después de todo no tenía nada que hacer hoy...- respondí volviendo a la realidad, levantándome de la cama para darme una rápida ducha.
-¡Cool!.- grito emocionada y colgó
Horas anteriores recordaba la música, era fuerte, pero no lo suficiente para sacarme de mi mundo en aquella fiesta, un mundo donde estaba solo con mejor amiga.
Labios rosados, brillando junto con las luces de colores por el gloss que recurre a ponerse al baño cada 2 o 3 horas, Yo suelo acompañarla, compartimos el mismo labial la mayoría de veces, cuando en realidad muero tomarla de las caderas y besarla como loca cuando ella se lo esta colocando frente al espejo, saborear el dulce en sus labios. Sin embargo, otro lo hace, un rubio de ojos azules se aferra a su cintura y se atreve a robarme mi fantasía, pasando su lengua sobre sus labios como muchas tantas veces yo soñé. Aferré una de mis manos al sillón y termino mi quinta bebida, quizá necesite muchas más.
Sakura sabe quién es, aprovecha el momento en el que su pareja no está para meterse con otro, uno poderoso, porque a ella le gusta controlar el poder, o bien, ser ella quien ejerza el poder. Se cuelga del cuello de aquel rubio para profundizar ese beso dejando al otro pelinegro en el olvido, mi primo, Naruto, sonríe por eso y la recibe gustoso.
Maldito.
Los dedos del rubio acarician la espalda desnuda de Sakura, piel suave y blanca que suelo acariciar con bloqueador solar en nuestras salidas a la playa, enreda sus dedos en el cabello color rosa pálido de ella, el público grita de emoción.
Al fin y al cabo tenían algo de porno frente a sus narices.
Su casa era grande, producto de el esfuerzo y trabajo de ella, en comparación a la mía, un pequeño departamento de soltera, aún asi, en nuestras salidas, el espacio y lujo era lo de menos.
De camino a su casa el frío golpeaba mis mejillas, solo atiné a ponerme la capucha de mi sudadera mientras subía la ventana de mi auto. Ella vivía a unas cuadras de mi casa, pero me agradaba usar mi coche.
Cuando abrió la puerta de abalanzó hacia mi en un abrazo que no dude en corresponder. Quería meter mi nariz entre su cuello pero me encontraría con el repugnante olor de su "no oficial" con quién se estaba acostando, aquel que se había ido tan temprano está mañana.
¿Quien diablos se levantaba antes que el sol después de una increíble fiesta de dos días? pues el "no oficial" Itachi Uchiha quien creía por cierto, que era el chico oficial.
El verdadero aroma a miel dulce de Sakura era simplemente uno muy discreto.
-Dios, Frentona ¡estás pesada!- le dije separándome de ella, aún en pijamas y el cabello desordenado le ofrecí un café que había comprado en la tienda de conveniencia en el camino, no entendía porque alguien dulce como ella tomaba las cosas tan amargas.
-Voy a llorar...- me dijo mientras me jalaba de la mano hasta la sala principal.- a Itachi le gusta otra...
-¿Que? ¡Pero si se acuesta contigo, sale contigo, ya hasta te presento a su madre!.- hizo todo lo que yo no. Me tumbe en el sofá sin animos de escuchar sus problemas amorosos con otro, aún así éramos amigas, debía fingir interés...
Ella se sentó en mis piernas, algo nuevo.
-¿¡Pesas 80 kilos o algo así!?.- grite, en realidad estaba fingiendo, mi chica ideal se había sentado en mis piernas, estaba tan cerca, era obvio que quería gritar de emoción.
-Me lo dijo anoche... bueno no, en realidad... estoy segura de que no lo recuerda, digo ... me llamo por otro nombre mientras...
-Que jodido coraje. Amiga no vale la pena ¿Porque sigues con el?.- la interrumpí tomándome el atrevimiento de acariciar su cabello.
Ella recargo su cabeza en mi hombro y pude sentir su respiración en mi cuello.
Sus ojos tan brillantes mirándome directamente, hacia pucheros y fruncía levemente el ceño, como si realmente le doliera el hecho de que Itachi Uchiha le llamara por otro estúpido nombre.
-Lo sabes... sabes porque estoy con el.- murmuró como si estuviera cayendo en un sueño profundo.
Entonces mire todas esas drogas sobre la mesa, Itachi Uchiha era uno de los mejores Dealer* además de buen apostador escondido detrás del título CEO de prestigiosas empresas internacionales; Sakura Haruno estaba saliendo con el por el mero hecho de que el tipo era difícil, y a ella le gustaba aquello.
Cuando en realidad ella hacia mejores cosas que el jodido pelinegro.
-¿Crees que ese tipo se arrodille a besarme los pies?.- pregunto mirando a través de las gafas de sol mientras se llevaba una cucharada de helado a la boca.
Yo busqué lo que suponía que ella miraba, un tipo alto, fuerte y guapo envuelto en un elegante traje azul rey y de cabello trenzado color azabache, Itachi.
-Deberias probarlo...- respondí.
-En realidad me aburrió.- hablo de repente acariciando mi cuello con su nariz.- inventé que había dicho el nombre de otra chica.- su aliento acaricio la zona más sensible de mi cuello mientras ella seguía acariciando.
Con un cosquilleo por todo mi cuerpo siendo fuertemente sujetado bajo las riendas(caricias) de ella en mi cuello me atreví a mirarla.
-Estoy satisfecha del tipo, y ahora me interesa otra persona.- con voz melosa aclaro mis pensamientos.
Mis ojos se encontraron con los jade de ella y entonces me percate de lo cerca que estábamos.
Unos centímetros más y podía besarla.
-¿Quien es ahora?.- pregunté, de reojo me encontré con su lengua puesta sobre sus dientes, como si estuviera esperando por mi pregunta.
Sonrío lentamente, fascinada.
-Tiene carácter, es fuerte - Sonrió mirando mis labios, luego a mis ojos.- Quizá yo le guste ya...solo que se resiste a decírmelo.
No podía referirse a mi ¿Cierto?
Quizá estaba tan enamorada que sentía sus palabras caer sobre mi.
Acaricio mi cabello, apreciando a detalle por dónde recorrían sus dedos, mi cabello rojo, aún húmedo callendo sobre mis hombros, podía sentir su aliento sobre mis labios
De verdad quería besarla.
¿Ella iba a hacerlo por mi?
-¿Quien es, Sakura?.- pregunté sumergiéndome en sus encantos, deje que me acariciara el cabello y que su nariz comenzará a hacer círculos sobre la mía
-Ella...
Era un "ella"
-Ella...- pude sentir sus labios rosar con los míos, tan suaves, estaba sintiéndome ansiosa.- ¿Debería decírtelo?
-¡Neeee!, cerezo ¿dónde estás?- grito alguien bajando de las escaleras.
Sakura sonrio y corrió hasta aquel que había interrumpido escapando de la burbuja que ella misma había creado, arrebatando me su calor y piel, cambiándome por Naruto Uzumaki, el rubio que había bailado con ella la noche anterior, mi primo.
Mi corazón estaba ardiendo.
Mi respiración se había detenido.
Y un nudo en mi garganta apareció de repente.
-Naruto, ¿Tienes hambre? Muero de hambre.-le pregunto tomandolo de la mano como había hecho conmigo cuando llegue y lo sentó en otro sofá.
-Un Ramen ¿Quieren?.- dijo el jalando a Sakura de las caderas para que se sentará en su regazo, mirándome.
Yo estaba tranquila aparentemente, ante ellos, había tenido la oportunidad de haber besado a mi mejor amiga, incluso meter mis manos bajo su pijama para encontrarme con su piel antes de la interrupción.
Siempre había odiado a mi primo, pero está ocasión deseaba matarlo por irrumpir en mi momento.
Y odiaba a Sakura por lo que había dicho ¿Acaso se refería a mi? ¿Soy yo quien ahora tiene su atención? ¿O acaso es otra jodida chica con quien ahora tenía que convivir hasta que ella se aburriera nuevamente?
Debía comprobarlo, y si para ello debía jugar sucio lo haría.
-Un ramen suena bien, llamaré a alguien para que nos acompañe, a mi en realidad.- murmuré audible levantándome del sofá dirigiéndome al segundo piso, precisamente a la habitación de Sakura bajo sus atentas miradas Naruto solo soltó una risa entendiendo el mensaje. Solo iba a ponerme algo de ropa y maquillaje, no iba a salir al exterior con un short de coloridos lunares de circo y un suéter XL díez veces mi talla, mi reputación era pura elegancia.
¿Quien soy yo?
Karin Uzumaki, una reconocida modelo (cuya marca era variable sin embargo, prestigiosa) y actriz cuya carrera comenzó desde la infancia en películas monótonas de acción y fantasía, varias de ellas reconocidas hasta el día de hoy como cultura y arte cinematográfico con excelentes actuaciones, producción... Si no conocían mi cara, aparentemente no sabías de, por lo menos cine. También tenía reconocimientos y campañas en la política, en ciencias, forenses, y claro... Promoviendo el amor propio. Pero al mundo solo le interesaba mi vida en el entretenimiento. Pero eso era solo lo que había logrado.
Yo solo era una chica. Una chica aparentemente libre que amaba controlar, dormir, la música RB, lecturas tontas de ciencia ficción, ciencias biologicas y una chica de cabello rosa que jodia con calientes tipos de élite no para lograr más, si no como simple diversión, su mente era simplemente como la de "un principe malvado"
Sakura me había seguido con la escusa de ponerse algo decente también.
Corrió hasta su clóset ganandome la delantera y saco una playera de red con una falda de mezclilla de talle alto dispuesta a prestarmelo. Yo no estaba para para salir hoy.
Cerré la puerta del closet y camine hasta ella mientras me relataba lo lindísimo que lucirá mi cintura con el corte de esa falta, no ponía atención a sus palabras.
La acorrale hasta el tocador que tenía dentro obligándola a sentarse mientras presionaba sus labios contra los míos.
-No me importa quien sea la nueva chica que atrapó tu interés ahora. Quiero que sepas de una vez por todas, Sakura, que tengo unas jodidas ganas de meter mi lengua entre tus piernas cada vez que te veo.
Ella sonrió desvergonzada y jalo las cintas de mi capucha para acercarme más a ella abrazándome la cintura con sus piernas .
-¿Crees que puedas hacerme correr en menos de 5 minutos? Tengo un invitado esperandonos para desayunar.- Murmuró metiendo su mano en mi short frotando su dedo en mi botón.
Sonreí atrapando sus labios de nueva cuenta acariciando la suave piel de sus piernas empujando como si tuviera un pene erecto entre su entrepierna. El contacto era mi placer por ahora.
-Lo haré pero, ¿Olvidas que somos chicas? Podemos tardar todo lo que queramos.
Ella sonrió y me atrajo en un abrazo para unirnos en un beso apasionado mientras mis manos sacaban su ropa.
Posiblemente está sería la única vez que disfrutaría de Sakura Haruno así, o quizá una de tantas.
Pero Dios, se sentía tan bien.
