Los personajes no me perteneces, si no a Gorila senpai, Hideaki sorachi, tampoco la imagen de portada, esa pertenece a su respectivo dueño, lo único que me pertenece es la historia.
Aclaraciones:
Los personajes puede contener Out of Character (OoC): fuera del personaje .
Cursiva y comillas- recuerdos anteriores.
" Comillas" pensamientos.
Universo alterno
Advertencia: el siguiente fic contiene momentos triste y habla sobre el maltrato animal, si usted es sensible a temas sobre es preferible que no lo lean, por el contrario si usted puede soportar leer algo que es tan real en la vida diaria continuo.
Si bien este fic empieza triste, el final no lo será.
Capítulo beteado por Cris ~ShiawaseDay~
Este capitulo esta dedicado a: Tobitaka97,Shiawase Day,coni2016.
Muchas gracias por su apoyo :) espero que se encuentre bien.
Capitulo 2.-Lección dos: aún hay gente bondadosa.
Era un día caluroso, Kagura caminaba maldiciendo por ser tan olvidadiza y no tomar su paraguas, el calor está siendo sofocante, la joven pelirroja dejo salir un suspiro, ni siquiera se puso una gorra, a este paso sería carne asada antes del almuerzo, debido a delicada piel nívea.
Kagura era una jovencita de veinticinco años, tenía unos bonitos ojos azules, su esposo decía que le recordaba al mar, la joven pelirroja se quedó mirando la pantalla de su celular, hasta hace unos minutos había cortado comunicación con su marido, se sentía raro en llamarlo así, esposo, marido, aun no podía creer que estuvieran casado desde hace un año.
Para ella seguía siendo Sougo, el estúpido bastardo con quien solía pelear en horas de clases, el chiquillo que se burlaba por su poca feminidad, el mismo niño que le dijo que nadie se casaría con ella y de forma irónica él término casándose con ella.
Nunca pensó que algo nacería entre ellos, mucho menos que se casarían, ella y Sougo desde siempre estuvieron juntos, pero no fue hasta la preparatoria que su relación se transformó en algo más que simple rivales con derechos.
Aunque su noviazgo paso por varias etapas, no fue hasta hace un año que Sougo por fin le pidió matrimonio, no fue la gran boda que todos esperarían, más bien fue una sencilla ceremonia pero muy divertida, rodeado de todas las personas que tanto quería, si bien Sougo se quejaba de los gastos innecesarios de la boda, Kagura sabía que su esposo jamás se arrepentiría de haberse casado, él mismo se lo dijo en su noche de bodas.
"No me importa haber gastado tanto, lo volvería hacer solo para verte vestida con ese kimono blanco", le confeso a media cama con Kagura recostada en su pecho. Era una tontería casarse si ya tenían más de cuatro años viviendo juntos, pero aun así, él quería que Kagura le perteneciera en todos los sentidos, físicamente y legalmente.
La señora de Okita, le resultaba estúpido incluso escuchar que otros la llamaran así, obviamente no se cambió de apellido, siguió manteniendo el que su padrastro Sakata Gintoki le había dado cuando tenía cinco años, si bien Sougo acepto su decisión, eso no le impedía molestarla llamándola "China de Okita".
Y ella lo molestaba llamándolo perro de gobierno, debido a que trabaja como policía, la pelirroja recordó la plática que sostuvo tan solo unos minutos atrás, Sougo dejaba de cuestionar en donde se encontraba y si estaba bien, a veces le abrumada que él se preocupara tanto, pero tras lo ocurrido meses atrás era compresible, no obstante Kagura sentía algo de culpa por provocar todo eso.
—Sougo— dejo salir— no pienses en estupideces —se dijo a sí misma, no era bueno para ella seguir estancada en el pasado, mientras caminaba al súper mercado decidió que era bueno hacer algo delicioso para el almuerzo, quizá también haría un delicioso postre para su marido.
Estaba tan metida en sus pensamientos que no presto atención a nada, no fue hasta que un alarido la sacó de sus cavilaciones, Kagura se detuvo a media calle buscando al causante de ese aullido. Miro por todos lados hasta que lo encontró, al frente de ella en un juego infantil, se estaba acercando un gran perro blanco de ojos grises, que lloraba a lado de un perrito más chico, podía sentir el olor a descomposición proveniente de más pequeño.
Sintió asco. No por los perritos, sino por la gente que pasaba a su alrededor, ignorando como ambos animalitos sufrían, ¿Cómo podía existir gente así? Kagura no lo dudo, se acercó al gran perro blanco, este intento moverse, en sus ojos veía miedo.
—Tranquilo bonito, no te hare daño ~aru— musito suavemente, estiro su mano para acariciarle la cabeza, el can la miro con ojos llorosos, no tardo mucho y se quedó dormido, ella no lo pensó dos veces, saco su celular y marco a su esposo, quien le contesto al segundo timbrado.
—Sádico —su voz sonó agitada, causando que su esposo dejara de hacer su papeleo, Kagura se escuchaba alterada, rápidamente se preocupó que algo malo que hubiera ocurrido.
— ¿Qué pasa Kagura?— cuestiono mientras buscaba las llaves del auto— ¿estás bien?— Kagura se dio cuenta de su error, la voz de Sougo se escuchaba preocupado.
—Yo… tranquilo no me paso nada, pero necesito que vengas al parque de Edo…—pidió—por favor, no tardes— este no dudo en dejar su papeleo y salir corriendo al auto de policía. — Yo... Necesito que me ayudes Sougo, creo que está enfermo…— se podía escuchar desde la otra línea.
— ¿De qué hablas, Kagura? ¿Quién está enfermo? — entro al auto de policía y rápidamente lo puso en marcha.
—Se ve muy mal.
—Kagura…
—No quiero que se muera— fue lo único que escucho Sougo antes de cortar comunicación.
…
Sougo Okita no estaba feliz, cuando su esposa le pidió ayuda jamás se imaginó que terminaría yendo por ella y cargando a un perro moribundo, a quien termino llevando en el asiento de atrás con una Kagura bastante alterada.
Quizá fuera un cabrón pero no podía dejar a un animal en ese estado, más al ver lo alterada que estaba su China, se sintió algo celoso por la atención que su mujer le estaba dando al perro, pero todo eso paso a segundo plano, al mirar por el espejo retrovisor como su mujer intentaba por todos los medios despertar al can.
—No quiero que se muera, sádico— musitó ella bastante afligida.
—Aún respira, tranquilízate— tenía que mantener la calma, para que Kagura no se altera más de lo que ya estaba.
—Pero—sus ojos se llenaron de lágrimas, jamás fue alguien sensible, pero parecía que en los últimos meses la joven Sakata se volvió más sensible.
—Kagura, tranquilízate, la llevare con Shinpachi. — comunico, recordado que cerca de ahí, Shinpachi tenía su consultorio. —No te preocupes, no llores, ya verás cómo Megane lo ayuda.
—Sougo— el joven policía no quería ver a su China llorar, no quería verla nuevamente sumida en esa tristeza que hasta hace poco la albergaba.
…
Shinpachi Shimura era un joven veterinario que poseía una pequeña clínica cerca del centro de Edo, además de dar clases de taekwondo en su pequeño dojō que poseía en casa, estaba casado con la doctora Soyo Tokugawa.
Shinpachi era amigo de la infancia de Kagura y Sougo, por eso mismo atendió rápidamente a sus amigos, sobre todo cuando el can comenzó a vomitar.
—Esta intoxicado— menciono el hombre mientras revisaba al can — al parecer comió algo que no debía—fue su diagnóstico — tendré que hacerle un lavado de estómago lo antes posible.
— ¿Qué quieres decir con que comió algo en mal estado? — pregunto Kagura.
—Tranquila China. —Shinpachi la miro con tristeza.
—Lo envenenaron, Kagura-chan— dijo tristemente el hombre— últimamente alguien ha estado dejando comida envenenada por los alrededores, no es el primero que ha sido envenenado, en la última semana tuvimos al menos cinco casos similares, incluso en uno de los refugios en donde presto mi servicio regalaron comida envenenada.
— ¿Qué?
—Puedes creerlo, hasta qué punto ha llegado el odio de las personas por estos animalitos que tuvieron la desgracia de nacer en la calle o ser abandonado — explico el hombre de lentes— ahora sí, Kagura, Sougo, si me disculpan necesito que salgan del consultorio, no puedo permitir perder más tiempo, necesito hacerle un lavado gástrico.
—Shinpachi — Kagura se acercó al veterinario— ¿verdad que no morirá? — el joven policía abrazo a su esposa.
—China.
—Claro que no, Kagura-chan— le dijo suavemente— lo has traído a tiempo, deja todo en mis manos, nada malo le pasara, confía en mí— le sonrió al momento que Sougo sacaba a Kagura de la habitación.
…
Media hora después, el can descansaba en una pequeña camilla, le tenía puesto suero, Kagura no dejaba de acariciar al perro blanco.
—Gracias—musito Kagura.
—No hay de que, es mi trabajo— musito el hombre de lentes— dime Kagura-chan, ¿el perro tiene algún nombre? — ella negó con la cabeza.
—No, lo encontré en el parque, creo que es un perro callejero.
—Ya veo, bueno en ese caso, ¿no te gustaría ponerle un nombre? — cuestiono Shimura.
— ¿Quién? ¿Yo? — el hombre asintió.
— Si, tú le salvaste la vida.
— Pero no hice nada.
— Lo trajiste conmigo, sino lo vieras hecho seguramente él no estaría aquí, vamos, dime, ¿Cómo te gustaría que se llamara? — la pelirroja se quedó mirando un largo rato, miro a su amigo y sonrió.
— Sadaharu. — musito dulcemente, para Sougo no pasó desapercibido el tono de su voz, mucho menos las caricias que le daba.
—Bueno, entonces Sadaharu tendrá que permanecer un par de días en observación hasta que ustedes decidan llevárselo.
— ¿No tienes algún refugio donde pueda quedarse? — intervino Sougo, debía ser directo con Kagura y Shinpachi sobre ese perro.
—Okita-san.
—No me mal intérpretes, pagare por tus servicios prestados.
—No es necesario. — respondió rápidamente.
—Insisto— dijo el hombre— es justo que pague por tu trabajo. Sin embargo, no podemos quedarnos con el perro. —Tras decir esto miro a su esposa, debía ser directo.
—Sádico…
—Escucha Kagura, tú sabes bien que nuestro hogar no es tan grande como para albergar a un perro de esta magnitud.
—Pero— Kagura deseaba alegar, decir algo, pero se contuvo, no podía tomar una decisión de esa forma, no era solo su opinión sino también de su esposo, y por más que deseara quedarse con Sadaharu, no podía presionar a Sougo, no cuando en los últimos meses no dejaba de consentirla, no podía seguir abusando de él, hasta ella sabía que su sádico tenía un límite.
— Bueno en ese caso, no se preocupen— intervino el veterinario con una sonrisa— me pondré en contacto con alguno de los refugios donde laboro— Shinpachi vio el rostro triste de su amiga— no te pongas triste, Kagura-chan, ustedes salvaron la vida de este perro, ahora dejen que yo le busque un hogar, la gran mayoría de los perros que llegan a los refugios son adoptados. — menciono el joven de lentes.
Kagura sonrió, anhelaba que Shinpachi tuviera razón.
Notas del autor:
Hola :) ha pasado mucho desde la última actualización, agradezco infinitamente por su apoyo, lamento la tardanza, he aquí este capitulo :) este fic realmente es corto, pero no he podido editarlo para poder finalizar, a lo mucho creo que ser capítulos.
Kagura y Sougo pasaron por un momento difícil, pero quizá sadaharu sea esa pieza que falta en sus vidas para seguir adelante ¿o no?-
Espero que les guste y próximamente actualizare galletas uwu se viene unas actualizaciones seguidas :D
Los comentarios son bien recibidos ;)
Cuídese mucho, un fuerte abrazo y un beso a la distancia, nos vmos :)
Con cariño frany
10/10/2021
