Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que cree para esta historia. La historia es mía.
Capítulo 8: Compromiso
La alarma sonó a las 7 de la mañana. Rosalie suspiró de agotamiento y apagó el reloj despertador de su mesita de luz, se sentó en la cama mientras trataba de orientarse. Aún era muy temprano, pero tenían cosas que hacer. Suspiró quitándose las mantas de encima y levantándose para ir al cuarto de baño.
Pegó un grito al ver a Emmett sin nada de ropa encima en su baño. Se había olvidado completamente que ahora vivían juntos. —Wow bombón, deberás acostumbrarte a este cuerpo o vas a tener un infarto — sonreía con el cepillo de dientes en su mano. Rosalie se llevó una mano a la cara y salió de allí.
Llevaban cuatro días conviviendo. Cuatro días de una difícil convivencia. Difícil ya que Emmett se había pegado al plan del matrimonio sólo para recuperar a su hermana, mientras Rosalie estaba confundida con sus sentimientos y Emmett no ayudaba mucho que digamos. Al apegarse al plan, apenas amanecía tomaba algo para desayunar y se iba de la casa a buscar empleo, a Rosalie no le molestaba aquello, de hecho le parecía genial que Emmett lo hiciera. Lo que a la rubia le molestaba, era que más allá de eso, Emmett no regresaba a casa hasta después de la cena. Ella no era quién para cuestionar dónde había estado, pero las dudas consigo misma le estaban comiendo la cabeza y las horas que pasaba en el trabajo no parecían ser suficientes, sobretodo cuando Emmett seguía siendo un imbécil y se comportaba de esa manera tan histérica con ella… si es que de verdad la estaba histeriqueando.
—Tal vez no vuelva hoy, tendré mi fiesta de soltero. — comentó el grandulón mientras comía una tostada. Rose lo observó desde la mesa donde comía su desayuno.
—Nos casamos mañana.— le recordó.
—Lo sé nena. Ahí estaré. Tú encárgate del papeleo y de estar sexy para entonces — le sonrió — ¿Sabes? Podrías usar el vestido que llevaste al buscarme de la cárcel. Tus piernas son un…— no pudo terminar ya que Rosalie le tiró el periódico por la cabeza — ¡Rose!
— Deja de ser un idiota. Mañana a las 11 en el civil. — señaló con su dedo índice. Emmett se quedó tildado un momento viéndola, Rosalie enarcó una ceja y él reaccionó.
—Ahí estaré.— sonrió y salió apresurado. Ella negó con la cabeza mientras terminaba su café.
No pudieron tener información de Brook esos días, Rosalie sabía que no debía insistir, tampoco pidió información del paradero de la niña por obvias razones. Emmett dejó de insistirle al respecto ya que ella le había amenazado con su falso matrimonio y no quería eso.
Tampoco supieron nada de Edward y Bella. Rose se había enojado con su hermano por lo sucedido la última vez, sólo esperaba que ellos no jueguen en contra suyo.
—Dios qué demonios estoy haciendo. — se cubrió el rostro con ambas manos, cayendo en la realidad de que iba a casarse. Realmente no era la forma en la que le hubiera gustado hacerlo, ni siquiera tenía una relación estable con Emmett aún.— Será sólo una firma pequeña… recuperaremos a la niña y… cancelaremos el matrimonio. — dijo para sí misma tratando de convencerse.
Unos golpes en la puerta cortaron sus pensamientos, llevó los cubiertos al fregadero y se dio un vistazo al pequeño espejo del living antes de ir a abrir.
Se sorprendió al ver a la esposa de su hermano en su puerta, luego de lo sucedido dudaba que Bella quisiera verla.
—¿Bella?
—Rose…— Bella cruzaba sus brazos abrazándose a sí misma — Quisiera hablar contigo… ¿Puedo?
—Yo...
—Tranquila, yo te alcanzo al trabajo. — dijo sin dubitar — Y… pasaré a buscarte cuando salgas. — agregó al caer en que si la llevaba, Rosalie tendría que volver en autobús y tardaría más tiempo de lo que haría en auto.
—De acuerdo…
Dejó que su cuñada pase a su casa mientras ella terminaba de arreglarse.
—Este… —Bella suspiró, Rosalie la observó mientras se ponía sus botas, parecía que Bella no lograba encontrar las palabras adecuadas.
—¿Sí?
—Nunca terminé de entender lo que sucedía entre tú, Emmett y la niña...
—Brook.
—Sí… bueno, me gustaría saber cuál es el problema y por qué mi marido está tan consternado con tu relación con ese tipo.— Rosalie rio.
—No tengo ninguna relación con él.
—¿No vas a casarte? — los ojos de Rosalie la miraron con asombro.
—Eh… sí, pero… ¿cómo sabes eso?
—Puede que a Edward se le haya escapado. — comentó encogiéndose de hombros. — ¿Creen que así lograrán tener la custodia de Brook?
Rosalie miró a la pelinegra un momento, le resultaba extraño su visita tan temprano y por qué fue directa con el tema. Entrecerró sus ojos, pensativa antes de responder.
—¿Quieres a Brook? — preguntó sin darle mucha vuelta. Bella comenzó a jugar con su cabello.
—Apenas la conozco, Rose…
—Lo sé pero por algo estás preguntando. — Se puso de pie frente a ella. — Tengo que irme al trabajo ya.
—Te llevo y hablamos en el auto. — Rosalie asintió y salieron de su casa. ¿Por qué Bella estaba tan misteriosa con el tema? No es como si Rosalie fuera a enojarse con ella por querer comprometerse con la causa.
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Rosalie llegó aquel día agotada. Decidió tomar un par de cervezas sola mientras veía una sitcom y comía pizza. Era su plan favorito, Alice y ella lo tenían de tradición cada viernes.
Esperó a Emmett lo que pudo pero el cansancio fue más pesado que ella y terminó cayendo dormida sin apagar la televisión.
Al día siguiente, no sólo contaba con resaca sino que no notó la presencia de Emmett ni una hora antes de salir hacia el civil.
—Idiota. — dijo cortando nuevamente la séptima llamada que realizaba. Se sentó en la cama mirando su aspecto en el espejo de cuerpo entero. Se preguntó cómo llegó hasta allí en la noche ya que no lo recordaba. Sospechó que Emmett tal vez sí había pasado la noche en casa, pero se extrañaba no haberlo visto. Sólo esperaba encontrarlo en el civil.
Condujo con manos sudadas hasta el civil, todavía temblaba y no lograba calmar sus nervios. Aún sin noticias de Emmett ingresó al lugar deteniéndose un momento en el baño de damas, volviendo a llamarlo sin obtener respuesta. Suspiró mirándose en el espejo del lavabo.
No sabía qué cálculo hizo mal para llegar a ese momento. Ella había organizado su agenda con el fin de llegar a Forks, instalarse en su nueva casa, instalarse en su nueva oficina y ganarse la vida trabajando de lo que más amaba porque para eso había estudiado cinco años.
Pero no, desde que había llegado a Forks, nada, absolutamente nada, había salido como lo había planeado.
Ahora se encontraba en el civil esperando por su futuro esposo a quien detestaba y llevaba más de quince minutos de retraso.
No fue solo su decisión, él también había estado de acuerdo. De todas formas era la única manera que ambos encontraban para recuperar la custodia de Brooklynn.
Sólo había pasado un mes y medio de su duro reencuentro con Emmett y ya se estaba casando con él. Sería el sueño de cualquier mujer enamorada pero no era su caso. No sabía cómo iba a ser su vida a partir de ahora, lo único que sabía con certeza era que había llegado a Forks sin nada y ahora iba a tener un marido y una hija… si es que la justicia lo permitía.
Observó las parejas que llegaban, entraban a la pequeña oficina y salían felices, con una celebración por parte de sus invitados. Ellos no le habían comentado a nadie, sus padres iban a ofenderse, su hermano tendría ganas de matarla y ella… ella estaba dispuesta a soportar todo eso con tal de recuperar a su niña y hacerla feliz.
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Pov Emmett
La convivencia con Rosalie me estaba costando, ambos éramos muy distintos en muchos aspectos que me era difícil acostumbrarme a esta nueva rutina. Eso sí, ella hacía los mejores desayunos de todo el pueblo.
Unte un poco de queso en una tostada mientras me bebía todo el jugo del vaso antes de irme—Tal vez no vuelva hoy, tendré mi fiesta de soltero. — comenté todavía con la tostada a medio comer en mi mano. Ella me observó desde la mesa donde comía su desayuno. Rosalie era distinta en las mañanas, su piel era perfecta, sus ojos brillaban al punto de perderme en ellos y su expresión siempre lucía relajada.
—Nos casamos mañana.— me recordó. Ya sabía eso, no necesitaba que me lo dijera, era una cita importante que no estaba dispuesto a perder.
—Lo sé nena. Ahí estaré. Tú encárgate del papeleo y de estar sexy para entonces — sonreí con picardía — ¿Sabes? Podrías usar el vestido que llevaste al buscarme de la cárcel. Tus piernas son un…— Rosalie me lanzó el periódico a mi cabeza, impidiendo que termine lo que iba a decir — ¡Rose! — me quejé.
— Deja de ser un idiota. Mañana a las 11 en el civil. — señaló con su dedo índice. Observe su dedo… claramente no habíamos organizado bien esto, ella no tenía un anillo. No teníamos anillo. Necesitaba conseguir unas sortijas para nosotros. Rosalie enarcó una ceja y volví a la realidad.
—Ahí estaré.— sonreí en respuesta y me apresure a irme.
Caminé toda la maldita mañana buscando un empleo que me sea útil, pero según ellos yo no contaba con los requisitos que necesitaban. Al parecer, con sólo tener ganas de trabajar no era suficiente.
Estaba frustrado mientras comía unas donas cuando vi el aviso en un periódico. Me acerqué al puesto y le eché un vistazo. Memoricé la dirección del lugar y me puse en marcha. Decía que la contratación era inmediata así que me apuré a llegar a tiempo para la entrevista.
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Llegué pasadas las dos de la mañana, agotado por el primer día de trabajo. No me importó que mi turno fuera de pocas horas, le pedí a mi jefe hacer horas extras y se me escapó decirle que iba a casarme y ni siquiera tenía alianzas, el tipo pareció compadecerse y me cedió el lugar, mañana iría temprano, haría unas horas y él me daría el pago correspondiente de esas horas. Tal vez no era mucho pero con lo que tenía guardado de segunda mano para vender, fuera suficiente.
Me sorprendí al encontrarla dormida en el sofá. Ella no hacía eso desde el día que llegó aquí. Las botellas de cerveza se encontraban tiradas en el suelo y la televisión seguía encendida.
— ¿Noche difícil, nena?—susurré. Me acerqué despacio, quitando las botellas del camino. Dudé si estaba bien lo que iba a hacer o no pero Rose no se veía en buena posición para dormir y no quería que tuviera un mal día mañana. Con cuidado de no despertarla la tomé en brazos, no pesaba tanto como pensaba, ella balbuceó algo entre sueños que no llegué a entender. La llevé hasta su habitación, quité sus zapatos y la arropé en su cama.
—Hmm...Emmett— dijo dormida. De acuerdo, eso sí lo había entendido con claridad.
—Descansa, rubia— sonreí y me acerqué a dejar un beso en su frente. Tal vez estaba dormida pero que sueñe conmigo y diga mi nombre… me daba mucho en qué pensar.
Al día siguiente me fui antes de que ella despertara, necesitaba trabajar y conseguir las sortijas, aunque eso me llevó más tiempo del que esperaba.
Ben iba a prestarme uno de sus trajes, aún enfadado conmigo por no decirle lo del casamiento. Eso no fue todo, tuve que pedirle sus anillos prestados ya que lo que tenía de dinero no me había alcanzado, me odié por eso. Ben aceptó ya que con Angela habían cambiado sus anillos hacía poco y me aseguraba que de momento no los usaban, sólo esperaba que Angela no lo notara.
Me quedaba menos de media hora para llegar al civil. Tenía mucha prisa y muy poco tiempo. Sabía que no llegaría a tiempo pero esperaba que Rosalie lo entendiera.
—¡Ya estoy aquí!— casi grité al ingresar al lugar. Busqué a Rose con la mirada, ella estaba sentada a un lado apartado del pasillo. Su mirada se encontró con la mía, estaba molesta, muy molesta.
—¿Dónde mierda estabas? ¿Alguna vez vas a tomarte algo de esto en serio, Emmett?
—Rose…— sonreí culpable, encogiéndome de hombros — ya estoy aquí, ¿no? — Ella se cruzó de brazos, sus mejillas se enrojecieron debido al enojo y echaba fuego por los ojos.— No quería hacerlo mal, lo siento.
— No veo que hayas mejorado.
—¿Cambiarías de opinión con esto?— pregunté sacando la cajita con las alianzas. Su rostro cambió de expresión en ese instante, sus labios soltaron un "oh" que no llegué a escuchar.
—¿Cómo…?
—No iba a casarme contigo sin anillos. Debía ser cien por ciento creíble.— ella medio que sonrió — Ahora casémonos de una vez.
—Emmett… — llamó cuando empecé a caminar — Sí has mejorado.
—No sé si tanto, los anillos son alquilados. — me di la vuelta rápido para ir a la oficina donde íbamos a casarnos.
—¡¿QUÉ?! — la escuché gritar. Sabía que no iba a salir libre de esta.
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—Muy bien, terminemos con esto rápido.— dijo la rubia mientras agarraba la pluma dispuesta a firmar. La miré con cara de pocos amigos, ella seguía molesta.
—"¿Terminemos con esto rápido?" Fue tu idea. — Rosalie me miró con la típica mirada de "cierra el culo o nos hundirás a ambos". Rodé los ojos y dejé que procediera mientras el juez nos miraba uno a uno sospechando de nuestra farsa.
—Señores, no quiero presionarlos, pero espero que este matrimonio no sea por obligación ni motivos ajenos a sus sentimientos.
—¿Usted cree que…?— me reí mirando a Rosalie quien me siguió el juego.
—¿... que nos estamos casando por obligación?—dijo ella terminando la oración— Pff…
—Nos amamos— dijimos ambos. Como el juez nos seguía mirando sospechosamente, miré a Rosalie fijamente para que entendiera mis intenciones y me acerqué a ella para darle un beso rápido en los labios. Ella no se apartó, era consciente de que si se apartaba ya no podríamos casarnos y todo se iría al carajo. Obviamente cuando salimos me gané una buena patada en la entrepierna.
—¡La próxima vez no armes tanto romanticismo para decirme que alquilaste un par de anillos, idiota!
—¿Próxima vez? — pregunté adolorido mientras la veía irse hacia el auto. Maldita sea.
Buenas! Disfruté mucho escribiendo este capítulo, lo cierto es que ya tenía una parte escrita antes así que no fue tan difícil. No conté mucho de la ceremonia ya que ellos lo están haciendo más allá de lo que sienten por el otro, tal vez si llegan a casarse mas adelante sea todo más romántico como a Rosalie le gustaría, quién sabe. Al fin están casados y sólo queda esperar si logran recuperar a la hermana de Emmett. Quise enfocarme en ellos solamente en este capítulo y de paso agregar el punto de vista de Emmett. ¿Qué les pareció? Muchas gracias por seguir aquí, al pendiente de la historia, me alegra mucho. En fin... hasta la próxima actualización!
