Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.
Capítulo 9
Bella llegó a su casa después de haber dejado a Rosalie en la suya. Edward estaba descorchando una botella de vino, aún con el delantal de cocina puesto. Se sonrieron a la distancia y ella dejó sus cosas a un lado antes de quitarse las botas e ir hacia su esposo y besarlo.
—¿Dónde has estado?— preguntó Edward mientras servía vino en ambas copas.
—Dejé a Rosalie en su casa… Hoy pasé por su casa y la llevé al trabajo, así que me correspondía llevarla de regreso.
—¿Hablaste con Rosalie?
—Sí, Edward... Acabo de decirte. — señaló la morena — Iré a darme un baño antes de la cena, se me ha hecho tarde.
—¿Quieres que te acompañe?
—Estoy segura que ya tomaste una ducha apenas llegaste y no quiero demorar más la comida. — sonrió acercándose a su marido y le dio un tierno beso en los labios antes de retirarse.
Cenaron tranquilos, hablando de su día de trabajo. Edward estaba ansioso por saber la conversación que su esposa tuvo con su hermana pero sabía que Bella lo estaba demorando a propósito.
—... así que Cat dijo que no iba a estar esos días. ¿Edward?— preguntó al ver que su marido no le estaba prestando atención.
—Lo siento cariño, pero en serio. ¿Qué fue lo que Rosalie te dijo?
—Rosalie no me dijo nada. Me comentó unas cosas que le había preguntado. ¿Sabes que ella va a casarse mañana?— sonrió — Una mala para tí, creí que debías saberlo. Después de todo, no es de tu incumbencia con quién hace Rosalie su vida, ella no se metió en lo nuestro y…
—¡¿ROSALIE VA A CASARSE?!— Edward se puso de pie, asustando a su esposa.
—Sí. Sé que no es lo que querías pero debo decir que estoy con ella. Si quisieran quitarnos a nuestro hijo, yo haría lo mismo. Me casaría de ser necesario, vendería toda mi vida, me mudaría a otro país. Haría lo que sea.
—Bella. — Edward la interrumpió nuevamente — No digo que no iríamos a hacer lo mismo, pero Rosalie ni siquiera está emparentada con esa niña…
—¡¿Y eso qué tiene que ver?! Edward maldita sea, entiéndelo. Ella los conoce, conoce a Emmett desde hace tiempo. Los está ayudando, les hace un favor al casarse con él e intentar mantenerlos juntos. ¿Por qué estás tan en desacuerdo con la idea? — Bella observó como Edward estaba colapsando mentalmente, probablemente no queriendo admitir su verdadero problema, los celos hacia su hermana siempre le parecieron infantiles, incluso ahora que Rosalie había preferido mudarse lejos de ellos para tener su propia vida sin sus influencias. Edward tiraba de su cabello y cerraba los ojos con fuerza, Bella bebió el vino que quedaba de su copa mientras esperaba una respuesta.
—Ella se está arruinando la vida con esto.
—Bien pero no puedes protegerla de tod…
—Tampoco es como si esto les asegurará conseguir la custodia, Brook ya fue puesta en el centro de adopciones.
—¿Cómo sabes eso? — Bella se puso más seria — ¿Edward?
—¿Contactos? — se encogió de hombros — Bells por favor… no es la gran cosa, sabes que tengo amigos en todos lados…— Edward seguía parloteando sin escuchar las interrupciones de Bella.
—Podríamos adoptarla.
—... aún así, creo que la niña está bien. Digo, a comparación de hace unas semanas…— rió.
—¡Edward! — Bella golpeó la mesa con su puño. Edward detuvo su palabrerío y la observó atónito.— Adoptemos. Podríamos adoptarla. Ganamos todos.
—¿Qué?
—Sólo piénsalo… Tú mismo dijiste que ellos no tenían posibilidades. Adoptar a Brook… le daríamos una familia, no perdería contacto con su hermano, le daríamos una vida feliz llena de posibilidades, sé que no es lo que planeamos pero sigue siendo una niña…
—No.
—Edward…
—Creo que te has involucrado mucho, no sé qué cosas te ha dicho Rosalie pero no creo que adoptar a la hermana que ahora es…— dijo entre risas — el esposo de mi hermana… sea lo correcto.
—Rosalie tampoco cree que puedan recuperar su custodia. — dijo en un volumen más bajo.
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Pov Emmett
Seguí a Rosalie hasta su casa… bueno, ahora ¿nuestra? Todavía no tenía muy en claro ciertas cosas. Ella me ignoraba mientras yo trataba de comprender su comportamiento en la corte. Aún me encontraba adolorido.
—Vamos Rose, hicimos esto por una causa. ¿No estabas segura? ¿Es eso? — pregunté de nuevo, observando cómo se quitaba los zapatos y rodaba los ojos ante mi pregunta.
—¿Me estás jodiendo, Emmett? No te pedí nada a cambio, en ningún momento. Realmente lo hago por amor. Quiero a Brook tanto como tú, espero que lo entiendas de una maldita vez.
—Lo entiendo pero… tu actitud en el civil…
—Emmett, por favor, ¡me diste una alianza que tomaste prestada! ¿Cómo esperabas que reaccione? — de acuerdo, reconozco haber estado mal en esa parte.
—No sabía que realmente querías todo auténtico…— intenté remarla. Me encogí de hombros tratando de parecer inocente, claramente para Rosalie seguía siendo un idiota.
—Como sea… devuelveles esto a tus amigos. Estoy segura que estarán en primera fila cuando los invites a una boda real. — Rosalie tomó mi mano y depositó el anillo en mi palma. Observé la sortija y luego la miré subir por las escaleras.
—El matrimonio no es nada fácil.— Suspiré sentándome en el sofá.
—¡Te escuché! — me reí por lo bajo al escucharla.
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—¿Estás segura de esto? — pregunté a Rose nervioso mientras entrabamos al juzgado. Extrañaba a Brook a horrores, no era sencillo pasar los días sin detenerme a pensar en ella al menos un millón de veces.
—Han pasado varios días, lo ideal sería presentarnos como posibles tutores de ella, demostrar que has cambiado tu estilo de vida y por qué no, conseguir que nos den una visita. No te la han dado porque no tenías un hogar propio, pero ahora… — Rosalie se arregló el saco que llevaba puesto. Estaba muy arreglada, me hizo usar camisa lo que hacía que me sintiera estúpido ya que no era mi vestimenta habitual, pero dijo que mostrarme arreglado y si cuidaba mis palabras podríamos sacar algo positivo de esto.
—¿Y si dicen que no? — no desconfiaba de ella, al contrario, pero mi vida estaba tan aferrada a la mala suerte que no quería hacerme ilusiones.
—Buscaremos otras opciones, pero Emmett…— se giró para verme a la cara, arregló el cuello de mi camisa mientras hablaba. — Vamos a conseguir que veas a Brook, ¿está bien? — sonrió y me dio un beso en la comisura. ¿Qué demonios? La observé caminar y no pude evitar ver su trasero marcado por el pantalón sastrero que llevaba. Rosalie estaba sexy, siempre se veía de esa manera cuando se arreglaba para trabajar. Qué digo, siempre estaba sexy, hasta con las remeras que me había quitado para usar de pijama.
—¿Emmett?— me llamó y tuve que despertar de mi ensoñación. Calma tus hormonas Emmett, ya no tienes trece años. Le sonreí y me apresure a seguirle el paso.
El juez no estaba muy convencido así que pidió volver a revisar el caso, por lo que aún no podía ver a mi hermana, incluso aunque Rosalie lo hubiera exigido. Ellos necesitaban cerciorarse de que todo era real. El casamiento no fue suficiente y no necesitaba que Rose me lo diga.
—Conseguiremos una cita de visita, no pueden negartela mucho tiempo. Es malo incluso para Brook.
—Se supone que yo sé lo que es bueno para ella, Rose. Siempre he sido lo mejor para ella. No mi padre ni mi madre, yo. La he cuidado toda su vida, nadie puede asegurarme que ella está bien lejos de mí porque ambos sabemos que ¡no es así! — me quejé. Ya estaba harto de toda esta situación. Qué mierda necesitaban para entender que la separación que estaban provocando es la peor decisión que pudieron haber hecho. Unos brazos cálidos me rodearon en un abrazo, me dejé consolar por Rose. Ella se mantuvo con la frente en alto todo este tiempo.
—Tengamos un poco más de paciencia. Brook necesita que peleemos por ella.
—Se lo prometí. — Rose se apartó para verme — Le prometí que iba a pelear por ella, le dije que incluso daría mi vida. — suspiré — Fue en un momento muy distinto, claro. Nunca creí que tendría que pelear de verdad…
—Bueno… no estás solo ahora. — Observé sus ojos, azules. Nuevamente el océano en ellos me arrastraba, me perdía en sus ojos y olvidaba que mis pies estaban en el piso. No. Pensé. No podía hacerle esto a Brook. Rosalie y yo teníamos un propósito, no podíamos arruinarlo.
—N-no. — aparté mi rostro. Rose no dijo nada pero supe que la había desilusionado. No era el lugar ni el momento, la situación no lo ameritaba. Caminamos hasta su auto y ella condujo a casa.
—¿Quieres que cocine yo esta vez? — pregunté después de habernos acomodado de nuevo.
—Como quieras. — ella no me dirigió la mirada, se sentó en el sofá y se puso a hacer zapping en la tele. ¿Le había molestado tanto mi actitud de antes? ¿Ella no…? Diablos, si Rosalie tenía sentimientos por mí, la había cagado… aunque…
—Podemos pedir una pizza más tarde. — comenté mientras me sentaba a su lado. Ella se sobresaltó al escucharme, claramente perdida en sus pensamientos. Me miró confundida.
—¿La pizza no es tu comida favorita?— sonreí.
—Sí, pero…
— No digas nada.— la silencié y atraje su rostro con mis manos, fundiéndonos en un beso. Ella no tardó en responderme, ella esperaba que la besara desde hacía tiempo. Lamento ser tan lento, nena.
—Emmett…— ella susurró apartándose un momento en busca de aire. — Olvídalo.— sonrió.
—Eso pensé.— le correspondí la sonrisa y ella volvió a besarme. Tal vez hayamos hecho todo al revés, casarnos, besarnos y toda la cosa, pero me gustaba. Rosalie comenzó a gustarme, podría ser por el hecho de que la veía todos los días, conocía su rutina, sus estados de ánimo, me había adaptado a ella. No teníamos que arruinar esto, no teníamos motivos para arruinarlo, podríamos arreglarnos. Llegar a ser algo de verdad. Ella lo merecía, ambos lo merecíamos.
