Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.
Capítulo 10
Pov Emmett
Una de las cosas que siempre me repetía a mí mismo era que nada podría empeorar. Lo repetía cada mañana cuando salía tarde al trabajo, lo repetía cuando no tenía dinero para el almuerzo o gasolina en el auto. Y lo repetía cuando mi hermana tenía un berrinche… pero mi vida había cambiado ahora y simplemente quería pensar en que las cosas podrían llegar a mejorar.
Sonreí observando cómo el amanecer iluminaba el cuerpo de Rosalie dándole a su piel un brillo único. Estaba cubierta por la sábana así que no había mucho que pudiera apreciar pero su rostro relajado mientras dormía merecía la pena.
Me levanté despacio, tratando de no despertarla y busqué ropa que ponerme. Me arreglé para el trabajo y para buscar algún trabajo mucho mejor que el que había conseguido.
—¿Emmett? — estaba afeitándome cuando Rose se acercó al baño. Le sonreí a la distancia manteniendo mi concentración para no cortarme.
—Tengo que trabajar. No voy a dejarte pagar todo esto sola. — le comenté, ella no pareció sorprendida.
—Me parece bien… — salí del baño y ella me siguió con la mirada — Sobre eso… — dijo sentándose en la cama.
—¿Si? — comencé a buscar alguna camisa, no solía tener ropa muy arreglada, tendría que trabajar para poder comprar un par si quería estar a la altura de Rosalie… aunque lo odiara.
— Creo que puedo ayudarte a conseguir un empleo.
—¿Y me lo dices ahora porque…? — Ella se levantó y caminó hasta el ropero, comenzó a buscar y sacó un par de camisas.
—Bueno, eres mi esposo… —sonrió mientras ponía las camisas en mi pecho, tratando de ver cuál me iría mejor.
—¿Desde cuándo las tienes?
—Las compre en caso de necesitarlas para algún juicio, cuando estabas malherido vi que no tenías mucha ropa elegante. No te preocupes, no he gastado mucho en ellas. — besó mi mejilla. — Te espero abajo. — sonrió mientras dejaba la camisa elegida en mis manos — por cierto… Hay unos jeans que creo que irán bien con la camisa, están en el segundo cajón. Lo guardé para ti. — alcé una ceja. ¿Sexo? ¿Eso cambió el humor de Rosalie? No.
Tomé aire y conté hasta diez antes de pensar cualquier cosa y cagarla de nuevo. Esto era un nuevo comienzo para nosotros y no podía arruinarlo. Brook me mataría. Brook.
Bajé las escaleras en cuanto terminé de vestirme, Rose estaba terminando de preparar el desayuno, ya estaba vestida. ¿Acaso tenía un cambio de ropa en otra habitación y no me había enterado?
—¿Cómo has dormido? — pregunté mientras me sentaba en la mesa. Ella trajo nuestras tazas y dejó un plato con tostadas.
— Mejor que nunca. — sonreí con ella.
Terminamos el desayuno y me despedí de ella para ir a trabajar. No podía permitirme llegar tarde, era lo único que tenía asegurado de momento y tenía que hacer buena letra.
El día se me estaba haciendo eterno, la ansiedad me estaba consumiendo así como iba perdiendo la paciencia. Aparentar estar bien cuando te sientes miserable es agotador.
Llamé a mi padre en el descanso ya que esperaba obtener alguna ayuda de su parte para acelerar el trámite, pero no obtuve respuesta. Me preocupaba no ver a mi hermana, no saber de ella, nunca habíamos estado tanto tiempo separados.
Esa misma tarde luego de un descanso al llegar a casa, lo intenté de nuevo.
"El número al que usted llama no está disponible…"
—¡Maldita sea! — arrojé el teléfono contra el sofá, Rosalie me miró a la distancia, dejó lo que hacía y se acercó a mi lado.
—¿Qué va mal, Emmett? — acercó su mano a mi hombro, mostrándome apoyo.
—He intentado comunicarme con Tobías pero el imbécil no responde. Creo que cambió de teléfono.
—¿Tobías?
—Mi padre. Quiero pedirle que hable en el juzgado, que me ayude a tener a Brook de vuelta. Sé que es difícil ya que el hijo de puta se borró de nuestras vidas, pero aún así… una firma no le costará nada, ni siquiera ser testigo, ¿no?
—No lo sé, Emm… tú has reconocido que él no quiere tener nada que ver con ustedes, dudo que incluso quiera tener noticias tuyas y mucho menos colaborar contigo en esto, él nunca reconoció ser padre de Brook, involucrarse en esto sería reconocerlo.
Suspiré de cansancio y me volteé a verla. Sus ojos azules me transmitían la calma que necesitaba, pero no era suficiente en estos momentos.
—¿Qué se supone que deba hacer? He hecho todo lo que me pediste. Me mantuve al margen para no complicar las cosas, incluso con todo eso no parecen complacidos conmigo, con nosotros. ¿Qué hay de Brook, Rose?
—Debemos tener un poco más de paciencia. No es nada fácil pero es lo único que podemos hacer ahora, confiar en nuestras cartas.
—¿Y cuáles son esas cartas? Ya nos hemos casado, creo que esa es la más arriesgada.
—Mejor será que nos sentemos… — Rosalie tomó mi mano y me guio hasta el sofá, me senté a su lado esperando que hablara, pero la veía muy nerviosa.
—¿A quién mataste? — bromeé para ablandar la situación.
—A nadie. — rio — Escucha… no sé… no creo que te guste mucho lo que voy a decirte pero
—¿Qué hiciste, Rose?— le costaba mirarme a los ojos, pero finalmente lo hizo.
—Yo… Bella habló conmigo el otro día, antes de que nos casemos... ella vino a verme antes que fuera al trabajo… le expliqué la situación, ella quería entender qué es lo que pasa y… — suspiró.
—Ve al punto Rosalie.
—Sabía que habían pocas posibilidades de recuperar a Brook con sólo casarnos así que puede que indirectamente le haya tirado la idea de ser una tutora para ella… — dijo lo último en casi un susurro.
— Te rendiste.
—¿Qué? No, Emmett… — me puse de pie y ella me siguió — No es lo que crees. Sólo piénsalo, nos daría más tiempo. Además, mi hermano no querrá adoptarla y dudo que por su historial ambos quieran hacerlo, sé que sólo buscan niños más pequeños que Brook. Pero podrían ser una gran ayuda si les otorgan la tutela. No adoptarla… ser sus tutores nada más. — me reí.
—No veo diferencia alguna.
—Emmett… no pienses mal de esto, es… — ella se acercó pero me alejé.
—Básicamente te has rendido y has entregado a mi hermana a la primera pareja mejor establecida que has encontrado.
—No fue tan así, Emmett. ¿Me crees capaz de hacer eso? Sólo busqué un plan B por si las cosas no salían como esperábamos, estando con ellos Brook no estará lejos y tú podrás mantener el contacto con ella.
—¡No es lo que acordamos, Rosalie! Si ibas a hacer esto nunca nos hubiéramos casado.
—¿Te arrepientes de haberte casado conmigo?
—Ese no es el punto. ¡Necesito ver a mi hermana, maldita sea! — agarré algo que encontré a la vista y lo arrojé contra la pared, asustando a Rosalie.
—Emm…
—Ahora no, Rose. Déjame solo. — Tomé mi abrigo y salí de la casa. Me sentía traicionado. Rosalie había tomado decisiones a mis espaldas, ni siquiera me lo había consultado. ¿Qué mierda se le pasó por la cabeza?
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Creo que iba por la segunda lata de cerveza cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado. No había ido muy lejos, compré cerveza en un pequeño supermercado y caminé hasta el parque más cercano, sentándome en el pasto.
—Lamento lo que hice, sé que no estuvo bien. — miré a Rosalie a mi lado y volví la vista al frente, tomando otro sorbo de la bebida.
—Para nada. Debiste habérmelo dicho.
—Estaba desesperada y sabía que no estarías de acuerdo. Emmett, quiero a Brook tanto como tú lo haces, no soportaría que se la llevaran a un lugar donde no sepamos nunca de ella. Sé que no es la mejor decisión que pude haber tomado pero es una de las mejores opciones que ambos tenemos ahora.
—No lo entiendes, Rose. Brook creció a mi lado, yo cuidaba de ella mientras mi madre estaba enferma. La vi dar sus primeros pasos, la escuché decir sus primeras palabras. Ella me buscaba cuando tenía un mal sueño, no a mamá. — suspiré — Estoy seguro que no la está pasando bien estos días y… realmente estoy preocupado. — Rosalie acarició mi espalda y apoyó su cabeza en mi hombro.
—Realmente ustedes tienen un lazo muy fuerte… pero Emm, no eres su padre. Tu siempre serás su hermano y debes permitirte vivir aparte de ella. Quedaste a cargo de una niña aún siendo un niño, ¿nunca te detuviste a pensar en eso? — El silencio se hizo presente unos minutos. Dejé la lata vacía a un lado y tomé una de las manos de Rosalie.
—Nunca tuve otra opción. No iba a dejarla. No busqué posibilidades, siempre fuimos ella y yo. ¿Las cosas hubieran sido distintas si la dejaba con alguien? Tal vez. Pero no me arrepiento haber sacrificado todo eso por ella.
—Realmente lamento todo esto, Emmett.
—Rose… — me aparté un momento para mirarla, ella levantó su cabeza para verme — Gracias por estar aquí. — sonreí apenas — No podría hacerlo solo. — Ella soltó mis manos y me dio un abrazo. La atraje más a mi cuerpo correspondiendo a su cálido abrazo.
—Gracias a ti… por dejarme estar. Me gusta estar aquí contigo. — Sonreí. Mantuvimos nuestro abrazo varios minutos hasta que decidimos que era momento de volver a casa.
No íbamos a rendirnos fácilmente, ya no importaba lo que Rose había hecho, ahora debíamos encargarnos de que las cosas se den a nuestro favor, pero primero que nada, íbamos a conseguir la maldita visita.
—Me temo que no será posible. — habló la asistente social en cuanto solicitamos una visita con Brook.
—¿Pero por qué no? Piense en el mal que le está provocando a la niña con esto, ella necesita ver a su hermano. — Rosalie hablaba calmada, aunque sabía que estaba furiosa por dentro.
—¿Hace falta recordarles que el señor McCarty no sólo irrumpió en el hogar de acogida en el que estaba la niña sino que terminó preso y sobre todo, Brooklynn escapó después de lo ocurrido? No confiamos más en usted señor McCarty. Seguramente se lo cite para cuando la niña sea adoptada.
—¿Adoptada? — preguntamos ambos.
—Pues claro. ¿Creían que obtendrían la custodia sólo por estar casados?
—Señora, con todo respeto. He conseguido un mejor trabajo, comparto el techo con mi esposa, tenemos los fondos suficientes para mantener un niño, Brook podría vivir conmigo nuevamente sin problemas…
—No está en mi lugar decidirlo, el juez evaluó la situación. Aunque ella esté contigo le faltará una familia. ¿Y qué pasará cuando ustedes se separen? Su matrimonio ha sido muy repentino, ¿cómo creen que ha caído eso para el juez? Además…— agregó— ya hay una familia que está interesada en ella. Realmente vemos a la pequeña muy cómoda con ellos.
Salimos del juzgado en silencio, sin dirigirnos la palabra. Habíamos perdido. Yo había perdido. Y había roto mi promesa.
—¡AAAAH! — grité con todas mis fuerzas. Rosalie a mi lado no parecía asustarse. Sus brazos me rodearon y descansé mi cabeza en su hombro.
—Lo siento mucho, Emm. No voy a rendirme, hablaré con conocidos, Carlisle conoce muchos abogados buenos… estoy segura que alguno tendrá contacto con alguien de aquí, podría darnos una mano…
—Ya no importa Rose. — susurré derrotado — Tengo que encontrar la forma de hablar con Brook, de explicárselo antes de que… Tengo que hablar con ella.
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Brook había sido peinada con dos mechones de cabello a ambos costados de su cara sujetados con unas hebillas en forma de mariposa y vestida con un vestido blanco y las zapatillas amarillas que Rosalie le había comprado. La habían llevado a la oficina de la directora del instituto en el que se encontraba, miraba por la ventana el hermoso día que hacía afuera y se preguntaba si ella era la responsable de haber terminado en ese lugar alejada de su hermano. Extrañaba muchísimo a Emmett, no había sabido nada de él en días y estaba muy triste, las ganas de llorar nunca desaparecían.
La señorita Kate le había dicho que pronto iría a casa y estaría bien. Ella no le creía, sabía de lo que trabajaba y era consciente de la situación en la que se encontraba. Las probabilidades de regresar con su hermano eran escasas.
—Brooklynn— habló Kate ingresando a la habitación con una sonrisa tímida. Brook se puso de pie y observó a la pareja que había ingresado con la señorita Kate— Ellos son Edward y Bella, querían conocerte…— Brook contuvo el aliento al reconocerlos, claramente no eran las personas que esperaba ver. Apartó la mirada de ellos ya que no quería que Kate note que los conocía.
—Los dejaré solos— sonrió Kate al notar que Brook no iba a saludarlos y salió de la habitación.
Edward y Bella intercambiaron miradas, Brooklynn solo los miraba detenidamente, observando cada mínimo movimiento que alguno de ellos hicieran.
—Hola, bonita— saludó Bella acercándose despacio para no asustarla. Brook la miró a los ojos y retrocedió, chocando contra la pared que estaba a su espalda. Bella sonrió apenas— Tranquila, está bien Brooklynn…— susurró tendiendole la mano, Brook la miró pero no accedió. No iba a ser nada fácil.
—Hola nena— saludó Edward, poniéndose de cuclillas— sé que esto es… nuevo para tí. Lo que menos queremos es que te sientas incómoda...sólo queremos ayudarte. ¿Te gustaría pasar el rato con nosotros?— Brook lo miró desconfiada, Edward no le caía bien. — ¿Te gustaría un caramelo?— ofreció sacando un caramelo de su bolsillo. Bella lo miró entrecerrando los ojos pero sin quitar su sonrisa. Edward realmente lo estaba intentando.
—No me va el chantaje. — respondió Brook haciendo que ambos adultos rieran. — ¿Dónde está Emmett? — Bella y Edward se miraron entre ellos, sin saber bien qué responder.
—No lo sabemos, nena…— Bella observó los juegos que Kate había dejado y agarró un rompecabezas — ¿Te gustaría armarlo?
—¿Qué hacen aquí? — preguntó. Bella se mordió el labio.
—Hemos venido a pasar el día contigo, Brooklynn…— respondió Edward — ¿Armamos el rompecabezas?
Brook se encogió de hombros y no volvió a hacer preguntas. No era muy comunicativa con ellos pero ambos se las ingeniaron para sacarle alguna palabra o simplemente hacer que se ría. Sabían que no le gustaba que la compraran con golosinas u otras cosas así como que no la trataran como si fuera una niña. Para tener sólo siete años, actuaba con demasiada madurez. Ambos estaban encantados con ella, ya que anteriormente no habían tenido oportunidad de conocerla realmente. Pero claro, sólo era una barrera que Brooklynn les ponía para no demostrar lo asustada que estaba.
—Hey, Brooklynn…— llamó su atención Bella, quien estaba sentada a su lado mientras coloreaba. Brook la miró de reojo pero siguió con su dibujo— ¿te gusta este lugar?
Edward miró a su esposa un momento antes de que continuara, Brook no parecía sorprendida por la pregunta, siguió concentrada en su obra de arte sin dirigirles la palabra. Los tres se encontraban sentados en almohadones de colores, Brook dibujaba en la mesa ratona en medio de ellos.
— Lo que Bella quiere preguntar en realidad, cariño… es si te gustaría venir con nosotros, a nuestra casa. — habló Edward, intentando correrle el pelo de la cara. Brook se sobresaltó y se alejó de él, chocando contra el pecho de Bella ya que estaba en medio de ambos. No le gustaba estar sentada en el medio. Bella ni se movió, dejó que ella volviera a acomodarse en su lugar manteniendo la distancia.
—No puedo ir con ustedes. — respondió volviendo a tomar el lápiz de color rojo.
—¿Por qué lo dices, cielo?— preguntó Bella observando lo que Brook dibujaba. La niña dejó de escribir, se cruzó de brazos y los miró a ambos.
—Mi hermano vendrá por mí. Emmett no va a dejarme. — Edward y Bella se miraron.
—Cariño…— comenzó Edward. Brooklynn lo miró dispuesta a interrumpir.
—No me digas cariño. — le señaló con el dedo— Yo sé que ustedes quieren adoptarme, pero legalmente mi hermano tiene mi custodia.
—Entonces ¿por qué no estás con él?— preguntó Bella, observando la actitud defensiva de la niña.
—Pasaron cosas y los de servicios sociales se metieron. Están haciendo todo mal. Ustedes saben eso.
Bella y Edward intercambiaron miradas pero no dijeron nada al respecto. Ambos estaban de acuerdo en que querían lo mejor para ella y en cuanto más rápido puedan sacar a Brook de ese lugar, más rápido podrían completar la adopción y así… hacer que vuelva a ver a Emmet, pero no podían decirle nada todavía. Bella confiaba en que los contactos de Edward puedan persuadir al juez para conseguirlo.
—¿Confías en nosotros? — preguntó Edward. Brook lo miró con mala cara.
—No confío en ti. Dejaste a mi hermano en la cárcel. — La pareja se miró con preocupación, sabían que sería difícil pero Brook tenía muy en claro quienes eran ellos y no parecía tener ganas de colaborar. Si Brook no se llevaba bien con ellos lo más probable es que no les dieran la custodia.
