Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.
Capítulo 11
Los cuatro adultos se mantuvieron en silencio unos minutos, procesando lo ocurrido. Bella les había comentado a Emmett y Rosalie cómo había sido la visita con la pequeña, dicha visita que habían avisado antes de asistir, por ese motivo Rosalie les pidió no comentar nada de su plan al respecto, Brook era una niña y podía echarlo todo a perder.
—¿Entonces?— Emmett seguía inquieto, Rose apretó su mano.
—Será difícil, tal vez si ustedes consiguen verla…— comenzó a decir Bella.
—Brook no confía en nosotros, Bells, ese es el gran problema. Y ya sabes lo que le han dicho a Emmett, a menos que la niña sea adoptada…— Rosalie fijó la vista en su hermano.
— Yo hablaré con ella.
—¿Y cómo harás eso, Rose? — Edward se rio.— Será sospechoso…
— Será como cuando fui a la casa hogar y terminé preso. — le dijo Emmett.
— Y Brook escapó. — acotó Edward. Rosalie rodó los ojos.
—Lo mejor será esperar. Tal vez podamos hablar con Brook… ella sabe que nosotros somos cercanos…
— Cercanos — bufó Emmett.
— Sabrá que hablamos en serio.
— Suerte con eso, Bella. — Emmett se puso de pie y abandonó la habitación. Rosalie contempló a su hermano y cuñada mientras juntaba sus manos nerviosa.
— No está siendo nada fácil para él…
—Rose… — Edward tomó la palabra — ¿Estás segura de esto?
—Yo hablé con Emmett… le expliqué…
— Ambos entienden que esto puede llegar a ser permanente ¿no? — interrumpió Bella.
—Es lo mejor para Brook, es eso o que la envíen a un lugar donde Emmett la pierda por completo. — Rosalie se puso de pie y salió a buscar a Emmett.
Edward tomó la mano de su esposa, para ellos tampoco estaba siendo sencillo. Edward no esperaba que el niño o niña que fueran a adoptar tuviera la edad de Brook.
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Los días pasaron, Emmett había perdido completamente la paciencia, Rosalie no podía culparlo, lo entendía perfectamente pero aun así mantenía un ojo en él para evitar que cometiera cualquier estupidez.
Al tercer día, Emmett finalmente había recibido la llamada que tanto esperaba. Tenía permiso de visita para ver a Brook.
Lo cierto es que Rosalie había presionado a su hermano para que le concedieran la maldita visita, la manera en la que los servicios sociales se estaban encargando no le parecía correcta.
Ambos discutieron bien cómo iban a encarar dicha visita y luego de convencerse de que todo estaría bien, se dirigieron a la institución donde verían a Brook.
La familia de acogida con quienes la niña se estaba quedando no estaría presente, una asistente social se encargó de buscar a la pequeña y llevarla al instituto donde tendría la visita supervisada.
Emmett entró en el salón donde finalmente vería a su hermana, Rosalie prefirió que entrara solo, después de todo era un momento muy esperado por parte de los hermanos.
—Hola enana…— las manos le sudaban, estaba nervioso porque sabía cómo debía de estar su hermana. Ni siquiera esperaba un abrazo de su parte a la primera, lo que realmente no esperaba y no estaba preparado, era que Brook se acercara a él para darle muchos golpes con sus pequeños puños. Su rostro comenzó a tornarse color rojo mientras lo golpeaba.— ¿Brook?
—¡Te odio! ¡Nunca viniste a verme, nunca viniste por mi!
—Brook, siempre quise verte. No me lo permitían. — Emmett se puso de rodillas para estar a su altura, las lágrimas caían como catarata en el rostro de su hermanita y no sabía cómo detenerla, él también quería llorar.
—Tu nunca dejas que nada te detenga — sollozaba — me dejaste sola.
—Lo siento enana, realmente lo siento.— Emmett la atrajo a sus brazos, Brook había dejado de golpearlo y sólo lloraba contra su cuerpo.
—Sácame de aquí.
—Nada me gustaría más. — suspiró. Esperó a que Brook se calmara un poco para separarse de ella. Secó sus lágrimas con sus pulgares y acarició su mejilla con cariño.
—¿Puedo irme contigo ahora?— hipó. Le rompía el corazón verla de esa manera, Brook no era la misma niña que él recordaba.
—Eso quisiera, peque, pero no puedes… — se puso de pie y la tomó en brazos para ir a sentarse con ella en el sofá. La sentó en sus piernas como cuando era más pequeña y Brook se recostó sobre su pecho.
—Por favor no me digas que…
—Ellos han decidido que lo mejor para ti es tener una familia de verdad.
—Pero tú eres mi familia, Emmett. Eres mi hermano. — Brook se separó de su pecho para mirarlo directo a la cara.
—Sí pero… ellos no creen que yo pueda cuidar de ti, al menos ya no.
—Demuéstrales que eso no es cierto. — sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo.
—Lo he intentado, he hecho de todo, Brook. En serio. — La niña hizo un puchero, abrazando a su hermano y aferrándose a su cuello. No dijeron mucho más, ninguno tenía ánimos para aprovechar el rato con algún juego, no sabían cuándo sería la próxima vez que pudieran verse y el miedo a que eso no vuelva a pasar era cada vez más grande.
La asistente social les avisó cuando se acabó el tiempo, costó que Brook soltara a su hermano, nuevamente Emmett no iba a obligarla. Fue una dura despedida. Rosalie se acercó a él para ayudarlo y darle un abrazo, sus ojos conectaron con la mirada llorosa de Brook antes de que se la llevaran.
—Van a volver a verse. — le prometió a Emmett, quien dejó caer su cabeza en el hombro de Rosalie.
Salieron desanimados, aferrados en un abrazo. Esperaban poder tener noticias positivas pronto, saber que su niña estaba bien.
—Oh vamos, mírate ahora. Todo esto ha dado buenos resultados, Emmett. Cambia esa cara.
La pareja levantó la mirada hacia la procedencia de esa voz, Rosalie miró confundida, tratando de reconocer a aquella persona que se posicionaba despreocupada frente a ellos.
—¿Qué haces aquí?— Emmett dio un paso adelante, Rosalie sostuvo su mano y se relajó un poco al ver que Emmett no la soltaba, tenía miedo de la reacción que podría llegar a tener, su tono no había sido amable.
