Abrió sus ojos con pereza, su cuerpo se sentía pesado y algunas partes de esté, extrañamente le dolía.
Se sentó con lentitud en la mullida cama, intentando recordar los eventos pasados, pero la creciente jaqueca no le daba tregua.
Parpadeó un par de veces viendo un montón de almohadas a su alrededor, al igual que sábanas, por los supresores que usaba normalmente apenas tenía los primeros síntomas de celo, jamás tuvo la necesidad de hacer un nido.
Lanzó un suspiro llevando sus dedos a su sien, esperaba que después de tomarse una tableta, su recuerdos fueran claros.
Se incorporó de golpe, sintiendo como aquellos fluidos escapaban de su entrada, mojando su ropa interior, y posiblemente sus pantalones, antes de cualquier cosa, tomaría un baño y eliminaría cualquier aroma sobre su cuerpo.
En el camino a su baño personal, tomó su teléfono vislumbrando muchas llamadas perdidas de su hermano, al igual que mensajes de texto.
Ayer por la importancia de la reunión, decidió dejarlo en la habitación, una buena decisión al ver la gran cantidad de llamadas de Tian.
Los mensajes no le decían nada más que "hermano" escrito muchas veces.
Dejó escapar un suspiró, cuando su madre murió, Tian era tan pequeño, por lo que, él como hermano mayor se ocupó de la crianza de esté.
El instinto natural de Omega de Cheng se evocó en proteger y mimar al miembro más joven de la manada.
Concediéndole en muchas oportunidades los caprichos a su hermano, incluso cuando esté ya era lo suficientemente grande para cuidar de sí mismo.
Sí bien, de vez en cuando disfrazó sus intenciones con gestos manipuladores, muy bien sabía que sí Tian le pedía más de una vez algo, cedería a sus caprichos sin ningún tipo de condiciones.
Su pequeño hermano no conocía el poder que tenía sobre él, y las cosas estaban mejor así, no se quería ni imaginar que haría Tian con ese tipo de información en sus manos.
Sostuvo entre su oído el teléfono, lo más probable es que Tian se encontrará bien, y este no fuera más que un capricho del Alfa. De lo contrario, los mensajes serían más claros.
De soslayo pudo apreciar su reflejo cortesía del espejo de cuerpo completo que tenía el baño.
Al captar esa imágen, su cuerpo se volteó de golpe, sus dedos colgaron el teléfono, dejándolo de forma descuidada en el lavamanos.
Sus manos tomaban la tela de la camisa.
Desde que despertó no se fijo que la ropa que usaba, pero ahora, viéndose frente a un espejo, era obvio que esa camisa no era suya.
El color negro era tan sobrio como las que él usaba, pero el material no se sentía como lana, lino, algodón egipcio, mucho menos ceda, al tacto era diferente... ¿Acaso estaba usando una camisa de poliéster?
Cuando se quitó la prenda, develando su pecho desnudo, sus ojos se abrieron, notando a través del espejo, muchas marcas en éste, se acercó para ver mejor, y fue cuando notó la herida de su labio.
Sus ojos se abrieron por la impresión, y algunas memorias lo golpearon, haciéndolo trastabillar, un sabor amargo inundó su paladar, que esto no fuera lo que estaba pensando.
Las memorias seguían algo disfuzas, por lo qué, guiado por su instinto natural, las yemas de sus dedos se deslizaron por su cuello, buscando cualquier indicio de la marca del lazo.
-No te preocupes, estás bien _Cheng giró su cuerpo, encontrándose con un joven Omega que sostenía una taza de sopa.
El ceño estaba fruncido, pero de alguna manera la expresión del Omega de su hermano lo tranquilizaba, tal vez eso de debía a la pequeña cantidad de feromonas que el pelirrojo soltaba.
Por el tipo de aroma, y el efecto que producían a su cuerpo, supo que eran feromonas calmantes, capaces de apaciguar hasta la ira de los Alfas, por obvias razones nunca uso esas feromonas, ni siquiera sabía cómo controlarlas.
Al notara mirada fija del He mayor, Mo giró su vista a otro lado.
Ayer.
Sabía que ir a esa mansión era una mala idea, desde el momento que Tian comenzó a molestarlo para que lo acompañará lo sabía.
Lo que nunca imaginó fue que al entrar al territorio, dos aromas claramente excitados los golpearan, al tener un lazo formado, tanto él como Tian encontraron los olores del Alfa y el Omega desagradables, tanto así que la nariz les picaba.
Mo estaba a punto de marcharse, lo que no esperó fue ver los colmillos de Tian afuera, como si presintiera que alguien estaba en peligro.
Cuando su pareja comenzó a correr, con sus orejas ya afuera y sus cola saliendo de los pantalones, tomó la decisión de seguirlo.
Una buena decisión, puesto que al llegar, Mo Guan Shan miró a Qiu en el piso, noqueado posiblemente por un golpe en la nuca, alejado de esté se encontraba Tian, sus afilados dientes estaban visibles, mientras sus largas uñas se encajaban en el piso, como si se estuviera preparando para matar al Alfa albino.
El pelirrojo no entendió el comportamiento, o al menos no lo hizo hasta que su mirada se topó con un cuerpo detrás de Tian, que se retorcía, y emitía quejidos lastimeros.
Un Omega en celo... Pero no cualquier Omega, el hermano mayor de Tian era un Omega y estaba en celo.
El entendimiento lo golpeó, los instintos de Alfa actuaron por He Tian, a pesar de que el menor de los hermanos tenía un Omega, su instinto natural consideraba a Cheng como parte de su manada, y aunque en su momento no supiera que era un Omega, apenas el aroma de su hermano golpeó los sentidos de Tian, supo que debía protegerlo de cualquiera que quisiera aprovecharse de su celo.
Sin hacer ningún movimiento brusco liberó sus feromonas calmantes, sabía que Tian no le haría daño jamás, pero si se acercaba estaría más cerca del Alfa tendido en el piso, y Tian vería al albino aún como peligroso y no dudaría en matarlo.
En poco tiempo las uñas de Tian regresaron a su tamaño normal, y sus orejas desaparecieron, los ojos del Alfa lo vieron por dos segundos antes de voltear a ver a su hermano tendido en el piso quejándose.
-Será mejor que lo llevemos a su habitación, le suministraré los supresores _Mo se acercó tomando la mano de Tian, terminando de calmarlo.
Con un pequeño asentimiento, Tian caminó hasta donde su hermano se encontraba sufriendo, y lo alzó ignorando su semidesnudes, el Omega de Cheng ni durante su ciclo de celo lo veía como un posible compañero, sino más bien como su cachorro, por lo que cuando su hermano mayor se restregó contra su mejilla buscando transmitirle que todo estaba bien, Tian no lo apartó, después de todo eran sus instintos de madre Omega.
Tian no pudo evitar sonreír de medio lado, tal vez debía tomar una foto de esto para chantajear a su hermano y asegurarse que su boda fuera perfecta.
Lo dejó con cuidado en la cama, apartándose, era extraño ver a su hermano que siempre estaba ahí para cuidarlo retorcerse en la cama, suplicando por el Alfa que yacía inconciente, antes de que pudiera tomarle una foto o grabarlo en un video, Mo Guan Shan entró tapando con sus dedos su nariz, y la otra sostenía una camisa negra que desprendía un aroma que lo hizo gruñir.
-No te atrevas, mantén a ese tipo y su asqueroso aroma lejos.
El pelirrojo rodó los ojos, e ignorando a su pareja comenzó a vestir a Cheng, ambos eran omegas, su entendimiento no necesitaba palabras, sabía que otro Omega estaba sufriendo y eso era más que suficiente para que su instinto de protección emergiera.
Una vez que Cheng estuvo vestido, Mo acomodó la cama como si fuera un nido, ignorando el ceño fruncido de su pareja, todo para que el Omega de los He estuviera cómodo.
-Busca los supresores _Su voz sonó suave, extrañamente calmada, como la de una madre que temía despertar a su cachorro enfermó.
Tian chasqueó la lengua, pero al ver a su hermano quejarse, comenzó a buscarlos, revisando varios cajones hasta encontrarlos, se los entregó a su pareja, y esté se encargó de suministrarle la dosis.
Desde la distancia pudo ver cómo Mo acariciaba la espalda del Omega que sufría continuos escalofríos esperando que el supresor hiciera su efecto, ver a su amado pelirrojo comportarse de esa manera lo hizo sonreír con calidez, era bueno que pesé a las dificultades su pareja se adaptaba al rol que le tocará, por lo general siempre lo hacía con gritos de por medio, pero ahora por la situación se le veía tan calmado, sin duda sería la perfecta madre de sus hijos.
No había manera que sintiera celos de su hermano, Mo solo respondía a sus instintos de protección, y Cheng se encontraba tan mal, que de ninguna manera podía alejarlo.
-No quiero a ese Alfa cerca de mi hermano _Los brazos de He Tian rodearon por detrás la cintura del pelirrojo, se acomodó lentamente en la cama, al tiempo que inhalaba el olor a cereza que Mo desprendía, necesitaba relajarse.
-No es algo que tú decidas mierda de perro _Mo se sacudió un poco intentando alejarlo, pero al tercer intento desistió.
-Es que no lo entiendes pequeño Mo, ¿Sabes la situación traumática que pasé? Ese lunático y mi desprotegido hermano mayor, puede que se lo mereciera hace unos años, pero yo creía que mató a mi perrito, puede que un par de veces quisiera que alguien lo golpeará fuerte, pero esto... Es tan injusto pequeño Mo, era tan joven, tenía tanto que vivir.
El pelirrojo rodó los ojos ante el dramatismo de su pareja, estaba exagerando nuevamente las cosas, en momentos como este, se preguntaba ¿Porque Tian no estudió actuación? Estaba claro que sería muy bueno para los papeles dramáticos.
-¡He Jodido Tian déjate de bromas! Tu hermano está bien.
-Por poco pequeño Mo, ¿No viste como ese malnacido lo tenía acorralado? ¡Lo iba a marcar! ¡Se iba aprovechar del celo para marcarlo! ¿Quién hace eso?
El pelirrojo alzó la ceja, volteando para ver los ojos de su pareja.
-¿Te recuerdo lo que me hiciste Jodido Tian? _Su tono de voz se elevó, haciendo que el Omega ya dormido se removiera.
-Eran otros tiempos bebé, además, yo jamás me aproveché de tu celo _La ceja alzada lo hizo tragarse una risa- ¡Esa vez tú querías! Llegué a la ciudad y me invitaste a tu casa ¡Hasta me diste un anillo! Estábamos celebrando nuestro compromiso, tenía que marcarte, no fui una bestia para hacerlo a mitad del pasillo.
La expresión de Tian cambió, mirando con recelo la puerta, recordando la amarga sensación que lo embargó al ver a ese Alfa intentando marcar a su hermano.
Aquel que si bien no le dio la vida; lo cuidó desde pequeño, velando siempre por su seguridad, consintiendolo, y jamás dejándolo solo, pesé a la renuencia que Tian le tenía a su presencia, por lo ocurrido con el perrito, pero ahora, con esa aspereza limada, le tocaba a él proteger a su hermano de ese Alfa, de ninguna manera permitiría que ese degenerado se quedará con su hermano.
Continuará.
Aclaración; al tener instintos de lobos, poco a poco se desarrollan vínculos con los que tienen a su alrededor, y el Alfa los considera parte de su manada.
A pesar que tenga una sola pareja, el Alfa líder de la manada buscará proteger a otros omegas de su círculo.
Aún no sabemos a qué edad perdió Tian a su madre, pero yo quiero asumir que fue durante la lactancia, la conexión que se crea entre una madre y su cría es fundamental, la madre impregna con su aroma al recién nacido y esté se adapta a ella, más adelante por la dependencia de la cría por estar siempre con su madre, reciduos del aroma de la cría se entremezclan con el de la madre.
Para Tian lo más cercano a eso era su hermano Cheng, que se encargó de alimentarlo, así que de forma inconciente Tian asociaba a Cheng como su madre, por eso a pesar de no percibir su aroma hasta el momento que llegó en la mansión, su instinto de Alfa lo reconoció, y al saber que se trataba de que su "madre" estaba en celo y otro aroma que no pertenecía a SU manada se mezclaba con el de "ella", corrió a socorrerla, apartandola del peligro a toda costa.
La relación a partir de ahora entre Tian y Cheng puede pasar de madre e hijo, esto se debe a que el Alfa de Tian sigue sintiendo que Cheng es su madre, y al saberlo Omega buscará protegerlo a toda costa.
Alguna duda, no duden en preguntar.
Nos leemos luego.
Angel sin Luz/Blekk-Universe.
