La confesión de Shaoran había producido un remolino de sentimientos dentro de mi ser, me quedé atónita, paralizada, sin poder pronunciar ni una sola palabra, vi cómo se alejaba mientras me decía que me cuidara mientras regresara a casa, juro que ese momento me pareció eterno, creo que me quedé en ese lugar un millón de años o eso me pareció, ¿Qué acababa de suceder?, mi cerebro trataba de procesarlo mientras caminaba a mi casa, llegué corriendo, no quería hablar con nadie, vi que en la cocina se encontraba mi hermano y Yukito pero no estaba de ánimo para saludarlos, me sentí mal por ello pero había algo más profundo dentro de mí, me recosté en mi cama y escuche como Kero trataba de averiguar lo que me sucedía, me preguntó si estaba con fiebre
No es nada – le dije – estoy bien
¿En verdad estaba bien?, ¿qué es toda esta oleada de sentimientos dentro de mí?, trataba de poner todo en orden pero cada vez que pensaba en Shaoran, el corazón me latía a mil por hora; ese día no volví a salir de mi habitación, mi hermano me había traído algo de comer, vi su cara de preocupación pero no dijo nada, Kero había preferido irse a dormir temprano, así que prácticamente estaba sola en la habitación y muchas ideas volvieron a inundar mi mente, ¿desde cuándo sentía eso Shaoran?, ¡que despistada eres Sakura! me dije, ¿cómo no me di cuenta antes?, literalmente pase toda la noche pensando en ello, hasta que por fin logré quedarme dormida.
El ruido estrepitoso de mis 5 alarmas sonaron
¡Sakura, Sakura debes ir a la escuela! –me dijo Kero, prácticamente me lo grito
¡Hoeeeeeee¡, ¡ya amaneció! – dije de mala gana, sentándome lentamente en mi cama, por un momento había olvidado lo sucedido el día anterior, mientras me arreglaba, los recuerdos cayeron como cascada dentro de mi mente – ¡Shaoran! – suspire, mi corazón volvió a latir desbocado, solo de imaginar que lo iba a volver a ver, que lo iba a tener sentado en el asiento de atrás, ¿qué iba hacer?, debo darle una respuesta, pero, ¿que siento?
Tuve que correr para no llegar tarde a la escuela, pero era algo inevitable, ya estaba tarde, en mi mente solo tenía una cosa, que apenas abra la puerta del salón el estaría ahí, sentado, con su cabello todo desordenado, sus ojos ámbar, que tal vez me verían como buscando una respuesta, cuando llegué, tome aire, tome el cerrojo de la puerta y la abrí, pero ¡ohh!, Shaoran no estaba, entré extrañada al salon mientras me acercaba lentamente a mi asiento.
Hola querida Sakura, ¿te encuentras bien? – Tomoyo me sonreía con esa hermosa sonrisa con la que siempre me veía – Haz tenido suerte, el profesor aún no ha llegado, pero Li – regreso a ver a su asiento – aun no llega, ¿le habrá sucedido algo Sakura?
Baje la mirada – Ho-Hola Tomoyo, estoy bien, solo que veras yo….este… ayer…Shaoran….Yo – vi como mi amiga trataba de descifrar lo que mi boca trataba de expresar, pero era algo infructuoso
¡Tomen asiento muchachos! – el profesor había entrado, regresé a ver al asiento de atrás, vacío, un viento frio recorrió mi ser y ¡bum!, una punzada de dolor en el corazón.
Las horas pasaron y Shaoran no llegó, el receso había llegado y por fin pude hablar con mi amiga.
Sabes Tomoyo, ayer – sentí como nuevamente la sangre se me paralizaba en el rostro – Shaoran me dijo que yo…. que…. – otra vez no podía articular las palabras.
¿Te dijo que te amaba? – mis ojos se abrieron como dos platos al escuchar a Tomoyo, quien me veía con un sonrisa que me decía, que yo era la única que no me había dado cuenta – y ¿le dijiste tu respuesta?.
Cerré mis ojos con tristeza- Tomoyo yo he tratado pero cada vez que pienso en él, el corazón me late tan fuerte que no me puedo concentrar – agarré mi pecho con mis dos manos como si literalmente el corazón se me hubiese salido.
Querida Sakura, no te preocupes, la respuesta ya se encuentra dentro de ti, si cierras tus ojos y tratas de sentir en lo más profundo de tu ser, te darás cuenta de tus verdaderos sentimientos – y me abrazó, estaba agradecida con la vida por haber puesto en mi camino a alguien tan maravilloso como ella un ser de luz que siempre estaba conmigo apoyándome, siendo mi mano derecha en todo.
Gracias a Tomoyo pude calmar un poco la ansiedad que había dentro de mí, las clases terminaron y Shaoran no llegó, ¿Qué debía hacer? ¿Por qué no había venido a la escuela? ¿Debería irlo a visitar?, tal vez estaría enfermo, empecé a caminar hacia su casa, pero….. ¿y mi respuesta?, otra vez esa sensación extraña volvía a envolverme. Mientras caminaba hacia su casa, empecé a recordar ciertos hechos que antes no les paré mucha atención, claro como estaba tan ilusionada de Yukito, esas sensaciones se desvanecían rápidamente.
Recordaba aquella vez que Meilin había llegado, apenas vio a Shaoran lo abrazó, una pequeña punzada recorrió mi corazón, ¿acaso eran celos? ¿Cómo otra niña podía recibir los abrazos de Shaoran?, era esa época en la que me costaba transformar las cartas Clow a cartas Sakura, siempre terminaba cansada pero recordaba que después de cada cambio terminaba en los brazos de Shaoran, de alguna u otra manera, él siempre estuvo ahí para protegerme, para extenderme sus brazos cuando lo necesitaba, me acostumbré a despertar en sus brazos y yo bueno, no me di cuenta si no hasta ahora, y esa vez que me consoló con lo de Yukito, debió haber sufrido mucho, ¡mi querido Shaoran! exclame, ¡como se debió haber sentido viéndome ilusionada de otra persona!, volví a agarrar mi pecho, fui yo la que lo hizo sufrir, recordé las palabras que me había dicho Yukito cuando le confesé que lo quería, que encontraría a alguien que me amaría y me correspondería como nadie en este mundo, y tenía razón, lo había encontrado y no permitiría ver esos ojos ámbar tristes otra vez. Empeze a correr y…..
