Sabía dónde estaba su cabeza al momento de invitar a Qiu a su habitación, no era un niño para justificar de manera estúpida sus acciones.
En las semanas que estuvo alejado del platinado, se planteó seriamente que hacer, sabía que borrar de la mente del Alfa ese incidente sería imposible, al igual que esconderse eternamente, más cuando estaban habituados a estar siempre cerca del otro.
En cualquier momento Qiu, quién no gozaba de paciencia, llegaría a la mansión exigiendo explicaciones del cambió tan extremo de su comportamiento, mostrando esa fachada molesta, que hacía que su ceja sufriera un tic y su labio inferior se elevará.
Por eso, se suponía que esperaría después de la boda para tomar una decisión, pero, su necesidad pudo más, quería verlo, ese era su objetivo principal, y ahora que el Alfa estaba en la mansión, no sería un cobarde, escondiéndose de aquello que provocó.
A estas alturas, poco le importaba como Qiu lo viera, o si tenía de nuevo esa mirada de lástima por saber su "condición" de Omega.
Sí una vez pudo ganarse su respetó, el que ahora lo viera como un Omega no sería mayor obstáculo.
Cuando sintió el aroma tan característico de Qiu acercándose a su habitación, se acomodó el cabello, aunque sabía que su apariencia era perfecta, para después abrirle.
Lo agarró desprevenido, se notaba por la posición en la que lo encontró. Incluso se notaba nervioso, un comportamiento inusual en Qiu, más cuando en las misiones se caracteriza por tener nervios de acero.
No pudo evitar sonreír de la forma más discreta que podía, le resultaba hasta curioso, y más cuando repitió dos veces el saludo.
¿Acaso se sentía incómodo por aprovecharse de algún modo del celo?
Probablemente era eso, no encontraba otra explicación lógica por la que Qiu actuará tan extraño en su presencia.
Se hizo a un lado, esperando que su mano derecha ingresará a la habitación, pero pasaron cinco segundos y esto no pasó.
Su ceja se alzó, mirando a Qiu que se encontraba con la mirada pérdida en algún punto de la habitación.
Las dudas comenzaron a inundar su cabeza, por lo que se aproximó a él y agitó su mano frente a la cara del Alfa.
-A-Qiu _Lo llamó como acostumbraba hacer cuando estaban solos, pero él simplemente no respondía- Qiu _Intentó nuevamente, y al no obtener respuesta, se acercó hasta quedar a solo centímetros del albino. Estaba a punto de tocar el hombro de Qiu, más al ver como parpadeaba lentamente, como si se estuviera recuperando del letargo se detuvo.
-Menta _Dejó escapar en un murmullo tan sutil que apenas llegó a los oídos de Cheng.
El He alejó su mano, dando unos pasos atrás, la vergüenza inundó su cuerpo pero su rostro dio la apariencia de estar calmado.
No era posible que Qiu pudiera sentir su aroma natural, aún le quedaban varias horas para que el neutralizador de olor dejará de hacer efecto, incluso, él percibía su "propio" aroma de Alfa.
El albino salió de su letargo, ¿Dijo eso o lo pensó? La expresión de Cheng no le daba una pista, pero su distanciamiento sí.
Genial... Simplemente genial, cuando tenía la oportunidad de enmendar su error, su boca simplemente no cooperaba, primero; ocasionando que pasará el ridículo que ayudó a que Cheng le sonriera y se mostrará más cálido y ahora, diciendo cosas inapropiadas ocasionaba que su jefe se alejará una vez más.
Últimamente, iban de extremo a extremo, no tenían un punto medio. Y es que, solo a él se le ocurría mencionar el aroma de Omega que emanaba su jefe, pero después de que Cheng le diera esa sonrisa su sistema se reinició.
¿Cómo podía actuar normalmente sí He Cheng le sonreía?
¿Cuántas sonrisas vio en la cara de su jefe a lo largo de los años?
Estaba casi seguro que está era la primera, por eso, no pudo evitar quedarse un rato procesando la información obtenida.
Y solo cuando aquel olor a menta dejó de ser sútil fue que su mente regresó a la realidad, dejando escapar el nombre de aquel aroma, al menos no sonó como si estuviera suspirando, eso le agregaría más vergüenza (si eso era aún posible) a la situación.
-Cheng... Yo... Realmente no quería...
-Pasa _Se hizo nuevamente a un lado, tanteando sus bolsillos en busca de un cigarrillo, no porque lo necesitará, sino para menguar el olor a menta que llegó de alguna forma a la nariz de Qiu, se estaba comenzando a sentir cosas incómodo, tal vez las cosas nunca serían como antes, y la confianza que se formó con el pasar de los años, ahora era destruida.
Detuvo su búsqueda al recordar que en todo ese tiempo, con los preparativos a la boda, su hermano y el Omega pelirrojo se quedaban en la mansión, y Tian, para proteger a su cachorro, ingresó sin su autorización a su habitación, tirando todos los cigarrillos, ocasionándole más estrés en la madrugada cuando no podía conciliar el sueño.
Giró su cuerpo, caminando hasta el armario.
-¿Te cambiarás la ropa? Pero si esa se te... _El alfa se silenció a sí mismo antes de decir algo que podría ser malinterpretado, ahora, sentía que debía cuidar lo que dice para no sentirse incómodo y en especial no hacer que su jefe se sintiera así- Está bien para la ceremonia.
-No es para mí _Respondió mirando de reojo a Qiu cerrar la puerta- ¿Sabes anudar una corbata?
Qiu sonrió ladino ante la broma, a pesar del rostro serio del He, a lo largo de los años, aprendió a detectar los matices que tomaba la voz de Cheng.
-¿Quiere probarme jefe? _El albino colocó su brazo sobre el buró, recargando su peso hacía adelante para acercarse al He.
Qiu se dejó llevar, era difícil medirse, por lo general, la mayor parte del tiempo (Que no estaban en misiones) He Cheng y él tendían a mantener conversaciones jocosas, que podían pasar como coqueteos, claro, si no fuera porque eran dos alfas...
El albino abrió los ojos, y se contuvo de golpear su frente, su jefe era un Omega...
La incomodidad se adueñó nuevamente de su cuerpo.
¿Ahora cómo debía tratarlo?
Por un lado podía seguir con su comportamiento de antes, pero eso podría ser ofensivo par su jefe, era tan difícil ahora saber que era lo correcto.
Nuevamente de estar cómodo con su jefe pasaba al extremo opuesto, sin saber que decir o que era correcto.
-Quizás luego _El Omega se le acercó lo suficiente como para dejar la ropa en los brazos de Qiu- Eres libre de usar lo que quieras de mi baño, te esperó aquí.
El Alfa parpadeó un par de veces confundido, su mirada iba de la ropa en sus brazos a su jefe.
-¿Qué es esto? _Preguntó erguiéndo su cuerpo- Digo, sé que es ropa _Se corrigió al ver la ceja alzada de Cheng- Quiero saber ¿Para qué es?
-¿Piensas estar en una boda vestido así?
-No estoy invitado, tu hermano me odia.
-Te estoy invitando. Lo de He Tian es por su Alfa protegiendo a los miembros débiles de su manada _El tono combinado con el rodar de ojos de He Cheng ocasionó que Qiu soltará una carcajada.
Los ojos color noche de Cheng detallaron cada gesto de su acompañante, y como esté poco a poco comenzaba a entrar de nuevo en confianza, todo parecía regresar lentamente a la normalidad, de vez en cuando pudo notar un flaqueó en Qiu, pero este desaparecería con el pasar del tiempo.
-Tal vez deberíamos informarle a He Tian que su hermano mayor es capaz de patearme el culo sin ningún esfuerzo.
-Me aseguraré de hacérselo saber _Cheng alzó la comisura de sus labios.
Qiu parpadeó un par de veces dos sonrisas en un día sin duda era un especie de récord, esta vez, se aseguró de prestar atención a cada detalle de la sonrisa, se notaba maliciosa, por uno de los extremos se podía apreciar una parte de la blanca dentadura, en las mejillas de Cheng resaltaban duendecillos en cada mejilla, dando más encantó en aquella sonrisa.
-Qiu, ¿Necesitas algo más? _Cheng alzó la ceja sin borrar su sonrisa.
-Nada _Qiu vió la sonrisa de su jefe por última vez, intentando memorizar los detalles, para después entrar al baño y encerrarse en el durante un buen rato.
OoOoOoO
Cuando Qiu salió, Cheng alzó la vista de la pantalla de su teléfono.
Sus ojos escanearon el cuerpo de su subordinado, la camisa le quedaba perfecta, ciñéndose en cada uno de sus músculos, le daba una apariencia más estilizada, tanto así, que después le pediría a su sastre que hiciera algunos trajes con la medida de Qiu.
Sus ojos se detuvieron en un punto específico.
El Alfa acomodaba las mangas de la camisa con cuidado de no dañarla, toda la ropa de Cheng era hecha con telas suaves, pero sobre todo muy caras, si llegaba a dañar la camisa, tendría que trabajar eternamente para los He.
-Quédate quieto _Escuchó la voz de su jefe susurrar en su oído, de una manera tan aterciopelada que hizo que el pelaje de su lobo se erizara, mientras los vellos de su nuca se alzaban.
Era una orden, aunque no tenía el tono de demanda que otras personas usaban, Cheng tenía una manera diferente de ordenar las cosas, cuando lo hacía, era como si un ronroneo profundo saliera de su garganta cada sílaba era pronunciada perfectamente, de forma lenta, hipnótica, una orden directa, que no admitiría réplicas.
No obstante, si Cheng no se lo hubiera ordenado, igual no podría moverse. Al menos no mientras los dedos de su jefe rozaban su nuca, y su mejilla rozaba con la del He.
La vergüenza inundó su rostro hasta el punto que sus orejas se encendían.
¿Qué estaba haciendo su jefe?
Un escalofrío atravesó su cuerpo al sentir una caricia bajar por su hombro, eso era demasiado íntimo.
Su lobo parecía un cachorro con la lengua afuera rogando por más caricias, mientras él, por... Olvidó cuántas veces iban... Sentía su sistema operativo dejar de funcionar, lo único que quería era que aquella caricia se volviera más que un roce.
Al estar tan cerca de He Cheng, el aroma a menta se sentía más intenso, y tan delicioso que su boca se hacía agua, si se movía un poco, podía amoldar su nariz al hueco entre el cuello del Omega.
Pero no podía, tenía una orden de no moverse, y no podía ignorarla.
Sus manos picaban, quería rodear la estrecha cintura de Cheng y acercarlo más a él, restregarse, hasta que ese aroma artificial de alfa desapareciera y su aroma se encontrará mezclado con el de menta.
Los ojos color plata fueron a parar a la cama, estaban cerca, solo debía moverse un poco y tumbarse sobre el Omega, lamerle todo el cuerpo y reclamarlo como suyo...
No...
Era su jefe, no era cualquier Omega, y le ordenó quedarse quieto.
Sus pensamientos fueron varias veces de extremo a extremo, su lobo estaba igual de inquietó, y el Omega parecía estarlo torturando, a pesar de que solo llevaban pocos segundos en esa posición.
Los dedos de Cheng se deslizaron siguiendo el borde del cuello de la camisa hasta el frente, alejó un poco su cuerpo, dejando que el albino viera el objetivo de su acercamiento...
-Creí que sabías como usar una camisa _Los ojos de Cheng se fijaron en los oscurecidos de Qiu.
El Omega solo le estaba acomodando el cuello de la camisa, y él pensando en como devorar a su jefe.
-Gracias _Soltó, el tono de su voz salió ronco, algo que prefirió ignorar.
-Vamos _Y al parecer Cheng también, puesto que se alejó varios pasos de él.
Qiu fijó sus ojos en el piso, y su mano rascó su nuca, sintiendo aún el hormigueo de los dedos del Omega en su cuello, de nuevo, iban de un extremo a otro, estaban tan cerca y ahora tan lejos.
Ni siquiera sabía que decir, así que solo seguiría al mayor de los He, y luego buscaría una escusa para irse.
En un principio no quería ver a Cheng, por la vergüenza de lo que pasó en el celo de esté, luego, con el distanciamiento comenzó a extrañar estar casi veinticuatro horas junto a su jefe, y ahora, quería de nuevo alejarse.
Escuchó el sonido de la puerta abriéndose, para milisegundos después cerrarse.
Extrañado, alzó la vista.
-¿Qué pa...? _Su pregunta quedó a medias cuando la mano del He lo jaló de la camisa, ocasionando que sus labios chocarán con los del contrario.
Los profundos ojos de Cheng dieron con los sorprendidos suyos, y eso fue suficiente para perder la poca cordura que le quedaba y rendirse ante sus deseos...
Y así, volvían al otro extremo... O tal vez a uno nuevo.
Continuará.
Espero que disfrutarán.
Nos leemos luego.
Ángel sin Luz/Blekk-Universe.
