Advertencia: Lemon, sí eres menor de edad se recomienda saltar el capítulo, si sigues será bajó tu responsabilidad.

La ansiedad pronto se adueñó del beso, sus labios se movían desesperados, anhelantes de tomar todo lo que podían del contrario, como si tuvieran el temor que ese encuentro no fuera más que una ilusión creada por el anhelo.

Era como si viejos amantes de reencontraran después de mucho tiempo.

Y puede que eso no distará tanto de la realidad.

Pronto, los besos eran insuficientes, mordidas, lamidas eran esparcidas en los labios contrarios en un afán de satisfacer sus deseos.

El Alfa tenía una sensación cosquilleante recorriendo sus manos, su necesidad por recorrer el cuerpo de su jefe se intensificó, sin embargó, sus deseos era ligeramente reprimidos por la idea de que si hacía algo que molestará a su contrario, su jefe lo dejaría solo, el que pudiera despedirlo era la última de sus preocupaciones.

Cheng acarició los brazos del albino, haciéndolo erizar, sus dedos trazaban un camino, hasta llegar a la nuca donde procedió acariciar de arriba abajo está, para luego adentrarse en las cortas hebras de cabello, causándole nuevos escalofríos.

Sin poder aguantar más tiempo, Qiu rodeó la cintura de Cheng con sus brazos, al notar que no fue bruscamente serparado, se permitió ser ambicioso.

Sus manos recorrieron la espalda baja hasta llegar al trasero, con la palma de su mano acarició la superficie de estos, de forma lenta, como si quisiera memorizar cada detalle. En el momento que sus manos llegaron al final del perfecto trasero de su jefe, se permitió apretarlo, ocasionando que Cheng soltará un jadeó ahogado entre besos.

La sangre comenzó acumularse en su zona baja, y por la cercanía, podía notar que no era el único.

Pronto el calor aumento al igual que el libido, dio unos pasos atrás, obligando a Cheng a caminar con él, necesitaba llegar a la cama, de lo contrario, tomaría al Omega ahí sin ningún tipo de delicadeza, solo que, con su mente omnibulando, no recordaba en que dirección se encontraba dicha cama.

No quería abrir los ojos, si esto era una ilusión, o un sueño, no quería que se viera arruinado.

Por suerte para él, el He al notar sus pasos trastabillantes, supo exactamente que pretendía.

Las manos del Omega bajaron por la nuca, sin dejar pasar la oportunidad de tocar la zona, llevó sus dedos hasta los hombros del Alfa, y lo condujo sin abrir los ojos.

Qiu sintió lo mullido de la cama chocar contra la parte adversa de su rodilla, se sentó con cuidado, arrastrando a Cheng con él para no romper el beso.

El pesó extra sobre sus piernas fue desplazado por el escalofrío que lo recorrió al sentir el miembro de su jefe rozar con el suyo, era increíble la sensación tan satisfactoria que lo recorría aún con varias capas de ropa.

El He rompió el beso, ocasionando que los ojos de Qiu se abrieran, maravillandose con el rostro de Cheng a pocos centímetros de él, aquellos ojos tan profundos le devolvieron la mirada de una manera que lo hizo tragar saliva.

Ambos se mantuvieron así por unos segundos, que parecieron eternos, el único ruido capaz de romper el silencio que reinaba; era el de sus respiraciones pesadas y el latido errático de sus corazones.

Los ojos de Cheng recorrieron con la mirada el rostro de Qiu, a sus treinta años, el mayor de los He encontraba ridículo actuar como el adolescente que nunca fue.

Él tuvo que madurar rápido para encargarse que su hermano tuviera una infancia y adolescencia lo más normal que personas como ellos podían, su prioridad fue educar a su hermano, poco le importaba su vida amorosa, o la nula existencia de está.

Pero, después de ese celo, y con el pasar de los días, donde los recuerdos de Qiu tocandolo se volvieran tan nítidos, tenía la necesidad de volver a sentir las mismas sensaciones.

Darle rodeos las cosas no era lo suyo, por eso tanteó el terreno con el Alfa, Qiu no actuaba como normalmente era él, parecía nervioso, como si cuidara sus palabras, por eso pensó en posponer su encuentro hasta después de la boda, pero, su lobo por primera vez se negó, haciéndolo actuar como un chiquillo impulsivo, la diferencia entre él y un adolescente, era la experiencia y que jamás jugaría al gato y al ratón.

Los dedos de Qiu acariciando su mejilla lo hizo sorprenderse, la delicadeza empleada en la caricia era algo nuevo para él, por eso, se permitió cerrar los ojos y restregarse como si fuera un cachorro contra aquella mano, robándole al Alfa una sonrisa.

No necesitaban palabras para comunicarse, años conociéndose les daba las herramientas para saber algunos pensamientos que pasaban por la mente del otro, y como ambos estaban de acuerdo en mantener lo que sea que pasará entre ellos y esas cuatro paredes.

No necesitaban formalizar nada, ni siquiera darle nombre aquello que estaban a punto de experimentar, todo estaba implícito entre besos y caricias que eran reanudadas por el Alfa sobre el cuello del Omega.

La sensación para Cheng era placentera, algo que inició siendo dulces y delicados roces en su cuello, se distorsionaron hasta convertirse en mordidas superficiales y chupones que dejarían marcas.

Sus manos se movieron hasta la camisa que Qiu portaba, y sin delicadeza, jaló los laterales de la prenda hasta que los botones cedieron, rodando alrededor de la habitación.

El pecho esculpido de Qiu era algo que vió infinidades de veces, pero ninguna de esas ocasiones experimentó tantas ganas de recorrerlo como ahora.

-Yo no pagaré eso _La voz ronca del Alfa chocó contra su oído generando un cosquilleo en su cuerpo.

-Lo harás, de otra forma.

Una carcajada escapó de los labios del albino.

-¿Ahora bromea? Pues bien jefe~ _Deletreo lentamente cada sílaba- Dígame, ¿Cómo quiere que se lo pagué? _El doble sentido se hizo presente en su tono de voz, siendo seguido de unas lamidas detrás de la oreja del Omega.

Cheng ladeó su sonrisa, era extraña la sensación que le recorría al escuchar ese tono ronco contra su oído, más cuando era acompañado de esa sugestiva caricia.

-Se me ocurren muchas formas _Sus manos recorrieron la espalda desnuda de Qiu, delineando cada músculo, cuando llegaron al final, encajó superficialmente sus uñas, rasguñando la espalda hasta sacarle varios gemidos al Alfa.

Ambos chocaron miradas, y fue todo lo que necesitaron.

La dulzura fue reducida, sus cuerpos ansiaban experimentar más placer, sus ropas fueron un estorbo, Qiu terminó rasgando la camisa de Cheng, haciendo al mayor de los He alzar la ceja.

-Tómalo como una venganza _El alfa sonrió acariciando el pecho del azabache, sus uñas, ahora más largas, delinearon el contorno de los pezones erectos, para luego sujetarlos entre sus dedos.

La presión que ejercía sobre estos no era ni muy floja, ni con tan poca delicadeza como si fueran botones de una radio, era la presión perfecta para robarle gemidos a su jefe.

Su boca estaba segregando saliva, como si un manjar estuviera frente a él, y eso no era tan alejado de la realidad, por eso, una de sus manos se acomodó en la cintura de Cheng acercándolo más a él, generando una fricción entre ambos que los hizo gemir al unísono, aún con la tela de los pantalones dividiéndolos, el más mínimo roce era un deleite, sus dedos daban caricias circulares a la espalda, al tiempo que sus labios se cerraron alrededor del pezón, y la otra mano seguía estimulado el otro pezón.

Chupar.

Besar.

Lamer.

Contornear la superficie del pezón con su lengua, para luego succionar, usando los músculos de la lengua, pronto, sus dientes se afilaron, ejerciendo presión sobre la zona blanda, jugueteando de forma delicada con estos.

La habitación comenzó a llenarse de jadeos, la espalda de Cheng se arqueó dándole mayor acceso aquella parte tan erógena.

Qiu degustaba como si fuera una pequeña fruta a la cual quería sacarle toda su dulzura, de alguna manera, sentía que podía volverse adicto a degustar los pezones de su jefe.

El bulto en sus pantalones comenzaba a ser molestó y doloroso por la presión que ejercía la tela sobre este, y el echó de que aquel aroma de "alfa" que tenía Cheng mermaba para dar pasó al olor a menta del Omega, no hacía más que aumentar sus deseos de poseer al Omega.

Era increíble como sus aromas se sincronizan de una forma tan armoniosa que daba la impresión de que debían mantenerse juntos. Ese tipo de conexión jamás la experimento antes, si bien cuando estaba con algunas omegas sus aromas se entremezclan, no era a un punto que parecía fusionarse con el suyo, se preguntaba si algo tenía que ver el tiempo que conocía al He, o la sincronía que ya existía entre ellos antes de llegar a lo sexual, pero eran preguntas que retomaría en la soledad de su apartamento, ahora solo quería seguir disfrutando.

Inhaló profundamente, para luego expulsar el aire por los labios, justo en el pezón erecto, ocasionando un escalofrío en Cheng.

Desabrochó el pantalón del He, tomando el miembro entre sus manos, el líquido preseminal escurría por el falo erguido hasta mojar sus manos.

-Qiu _La voz del Omega salió suave, mientras sus ojos se cerraban por el placer que le recorría al sentir el movimiento de la mano sobre su pene- No juegues.

-No estoy jugando _Su mano bajo y subió un par de veces lentamente- Esto es jugar.

-Qiu no hay...

-Lo sé _Mordisqueó el pecho de Cheng, mientras sus manos bombeaban con mayor velocidad.

Necesitaba tiempo para probar cada centímetro de la piel frente suyo, más si ésta sería la primera y última vez.

Sin embargo, era lo que menos tenía con la boda a pocos minutos, si el He no se presentaba, alguien podría venir a buscarlo y sus feromonas darían un indicativo de lo que estaba ocurriendo, y podría dejarse al descubierto la identidad de Omega de su jefe.

-Qiu _Cheng volvió a llamarlo, está vez su tono era autoritario, por acto reflejo, su cuerpo detuvo todo movimiento, Cheng se incorporó.

Por un momento, el Alfa creyó que hizo algo mal, o que ofendió a su jefe, más al ver como éste se bajaba el pantalón, junto al bóxer, entendió que ya no era momento de jugar.

Antes de que Cheng le ordenará, o incluso, le bajará el pantalón, él se adelantó, liberando su miembro erguido a más no poder.

Se tomaron unos segundos, detallando la desnudez completa del otro, y como si estuvieran sincronizados, sus labios se encontraron con los del otro comenzando una nueva danza, Qiu atrajo con sus brazos el cuerpo de Cheng. Generando que sus miembros se rocen, esta vez sin ningún tipo de restricción, la ola de placer que los recorrió, dejó un cosquilleo en cada parte de su cuerpo.

Qiu se sentó nuevamente en la cama, sentando a Cheng sobre su regazo, sus manos que se encontraban en la espalda baja de este, comenzaron a bajar, sus ojos se encontraron de forma traviesa con los de Cheng al momento que sus dedos acariciaban la entrada húmeda de su jefe.

Los labios del He se abrieron, más antes de que pudiera decir algo, Qiu introdujo un primer dedo sacándole un respingo al Omega, los brazos de Cheng rodearon el cuello del Alfa, al tiempo que sus uñas se encajaban sobre la piel expuesta.

Los gemidos llenaron la habitación justo cuando Qiu comenzó a mover su dedo en el interior mojado de Cheng, las caderas del Omega iniciaron un vaivén casi involuntario buscando obtener más de esa sensación, por el movimiento del peli azabache, sus miembros comenzaron a rozarse generando una fricción.

-Hazlo de una vez, déjate de juegos _Gimió en el oído del albino aferrándose a él, más al sentir un segundo dedo ingresar en su interior, y sumarse a lo que comenzaba a ser tortura.

-Nunca te ví tan impaciente _Su voz sonó ronca, mientras un tercer dedo ingresaba en el interior de Cheng, a este punto, sus piernas se encontraban mojadas por la lubricación natural que salía de Cheng- Solo falta un poco más, no quiero que después me despidas porque no puedes caminar.

El Omega se separó del cuello de Qiu, mostrándole su ceño fruncido de una manera que hizo sonreír al Alfa.

Su otra mano se posicionó en el cuello de Cheng, acercándolo hasta juntar sus labios en un demandante beso, mientras sus dedos se movían en el interior del Omega, no sabía si está era la primera vez de Cheng recibiendo un Alfa, y por la forma en la que guardaba ese secreto podía suponer que si lo era, por eso, tenía que tener cuidado, de lo contrario un despido era la menor de sus preocupaciones.

Los gemidos eran ahogados entre besos, Qiu sacó sus dedos del interior de Cheng, haciendo que este soltará un gruñido, las manos del Alfa se acomodaron en la cadera del Omega, alzandolo un poco, hasta colocarlo unos centímetros arriba de su miembro, por la seguridad del He, prefería que por el momento se quedará este arriba, lo mantuvo así mientras una de sus manos tanteaba el pantalón aún lado de la cama, buscando la protección.

No quería ningún tipo de embarazo, y estaba seguro que Cheng pensaba igual. Se colocó el condón especial para los Alfas.

Al ver las intenciones de Qiu, Cheng alineó mejor su entrada con la posición del miembro, sin esperar a que el otro guiará, descendió lentamente, él mejor que nadie sabía que sí se apresuraba, el encuentro que debía ser placentero, terminaría siendo doloroso, al menos para él.

Cuando la punta del miembro se encontró rozando su entrada, no pudo evitar morder su labio, cerró los ojos, y fue descendiendo, sintiendo como la glande se abría paso en su interior, soltó un jadeó que fue apaciguado por los labios de Qiu.

Una de las manos del Alfa se aferró a su cintura, hasta el punto de dejar marcas en ella, mientras la otra comenzaba acariciar su cuerpo, sabía que el albino se estaba conteniendo para no tirarlo en la cama y darle con tanta fuerza que de verdad lo dejaría sin poder levantarse.

Para Qiu, la experiencia era lenta, tortuosa, su pene se abría pasó lentamente por el interior de Cheng, los fluidos facilitaban un poco su entrada, ni siquiera iba la cuarta parte de su miembro y el interior del Alfa se sentía apretado... Tanto que era algo doloroso.

Sus ojos escanearon a Cheng y lo notó algo tensó, sus besos comenzaron a bajar por el cuello de este, relajandolo poco a poco, podía hacer una broma de lo apurado que estaba el azabache antes, pero no era el momento.

Dio una corta estocada, adentrándose un poco más en el interior de Cheng, su manos acarició hasta llegar al miembro del Omega, acariciando este, el descenso inició una vez más, haciéndolo soltar un jadeó, el interior del azabache, sin esa presión extra se sentía perfecto, necesitaba más de esa sensación.

El placer y el dolor explotaban en el cuerpo del Omega, ambas sensaciones estaban sincronizadas sin sobreponerse sobre la otra, sabía que sí se quedaba así, el dolor no disminuiría, y nunca fue un hombre de echarse para atrás, así que manteniendo una respiración regular, descendió cada vez más, adentrando la mayor parte del miembro en su interior.

Qiu ya no aguanto más, en un movimiento rápido, tomó entre sus brazos el cuerpo de Cheng invirtiendo sus posiciones, sus ojos mercurio adquirieron un tono azulino brillante, manifestándose de forma parcial su Alfa, su cola y orejas hicieron su aparición.

La espalda de Cheng chocó contra la suave superficie, más esa fue la menor de sus preocupaciones, el vaivén de su acompañante empezó lento, mientras repartía lamidas por su cuello.

El lobo estaba sincronizado con la parte humana de Qiu, y ambos querían lo mismo, sumergirse en el placer sin descuidar el disfrute de su acompañante.

Una sensación de dolor lo recorrió al sentir en su totalidad el miembro del Alfa en su interior, las lamidas dieron paso a beso y mordidas mientras aquellas manos ajenas masturban su miembro, dándole una sensación entremezclada entre el dolor y el placer.

-Hazlo _Hablo entre gemidos ahogados, a este punto, sus orejas azabaches y su cola hicieron su aparición, sus ojos adquirieron un tono violeta.

-¿Seguro?

-Te estoy dando una orden _Cheng frunció el ceño, y un revuelo creció en el vientre de Qiu, sin importar la ligera capa de perlado sudor en su frente, o lo disparejo de su cabello, o el dolor oculto entre esa cara de póker, Cheng siempre se vería y sería igual de autoritario.

Sus movimientos iniciaron lentos, más al ver como pesé al dolor las caderas de su jefe se movían en su encuentro, sus estocadas aumentaron la intensidad, su mano seguía estimulando el miembro.

El dolor fue desplazado totalmente del cuerpo de Cheng, sentir el pene de Qiu deslizarse en su interior era cada vez más placentero, y que la mano de este se moviera sobre su miembro no hacía más que hacerlo temblar del placer, sus gemidos llenaban la habitación.

Sus cuerpos se movían en sincronía, la delicadeza paso a segundo, casi tercer plano, dejándose embriagar por las sensaciones que los recorrían cada que Qiu arremetía con fuerza en el interior de Cheng.

En sus mentes solo tenían una cosa, buscar mayor contacto, mayor placer, Qiu sujeto las piernas de Cheng acomodandolas sobre sus hombros, teniendo mayor control y soporte, llegando así más profundo en el interior del Omega.

Cheng arqueó su espalda, al sentir como el pene del Alfa tocaba un punto que hizo que todo su cuerpo sufriera una descarga eléctrica.

La sonrisa del albino se extendió, aumentando la velocidad de su mano, y sus estocada iban dirigidas al punto G del azabache.

Cheng jadeaba, aferrando sus uñas a las sábanas, su cuerpo llegaba al límite, y Qiu lo sabía, la presión que ejercía el interior del Omega le daba un claro indicio de que su éxtasis estaba cerca, por eso, acomodó una de sus manos en la cadera de Cheng, haciendo que sus estocadas fueran más rudas y profundas, en el último momento, Qiu sacó casi todo su pene, para luego arremeter con una estocada final.

Un gemido unísono se extendió por toda la habitación cuando el placer del éxtasis los recorrió de pies a cabeza como un escalofrío.

El vientre de ambos, al igual que la mano del Alfa quedó llena del semen de Cheng.

Su respiración era pesada, sus ojos se encontraron, y con la atención de Omega, el albino llevó su mano hasta su boca lamiendo de forma lenta el semen, de una manera tan desvergonzada y sensual que hicieron erizar a Cheng.

Continuará.

Es la primera vez que escribo lemon entre chicos y me tomó más de 3000 palabras, así que espero que quedará bien.

No tenía tiempo de actualizar porque estoy participando en una dinámica de dibujos en un grupo de Facebook de 19 Days, y todos los días es un dibujo nuevo por todo este mes, aún así, hice un espacio.

Espero que disfrutarán.

Nos leemos luego.

Ángel sin luz/Blekk-Universe.