Qiu enterró su nariz entre el cuello de Cheng mientras sus manos acariciaban indiscriminadamente la espalda media hasta bajar al trasero, donde apretó con fuerza ganándose un jadeó contra su oído.
Las manos del He recorrían su pecho desnudo, deteniéndose cada que los besos de Qiu daban pasó a lamidas y pequeñas mordidas.
El calor ascendía, y la ropa prontamente fue un obstáculo.
Los invitados estaban demasiado alejados como para notar el olor de un alfa y un omega entremezclandose.
El albino retiró la camisa de su jefe, contemplando como el nácar de la luna bañaba perfectamente el cuerpo semidesnudo, se relamió los labios antes de sumergirse de nuevo en ese cuello que emitía un suave aroma a menta.
Cheng enredo sus piernas alrededor de la cintura de Qiu, dejando que las manos del alfa lo sostuvieran de su trasero, chocando sus erecciones en el proceso.
En ese lugar pudieron haber pasado muchas cosas, hasta que el amanecer amenazara a revelar lo que el manto de la noche protegía.
Infortunadamente, un estruendo seguido de varios olores demasiado fuertes para ignorar los hicieron separarse.
Sus ojos chocaron para luego acomodarse la ropa lo más rápido posible.
Estaban bajo ataques, y los disparos y gritos no hicieron más que confirmar las cosas.
Ambos comenzaron a correr al lugar donde los invitados estaban reunidos encontrando todo el caos, las personas corrían escapando de lobos... No, esos no eran solo lobos, su tamaño era el doble de un lobo real, y algunos de ellos tenían partes de su cuerpo se asemejaban más a humanos con pelaje.
-¡¿Qué demonios está pasando aquí?!
Algunos invitados se encontraban rodeados por los "lobos" mientras los guardias se encargaban de disparar a las bestias que tenían sus fauces abiertas segregan saliva mientras sus colmillos brillan con las luces del salón.
La sacerdotisa que estaba en medio de la pista de baile unió sus manos en oración.
Y no era para menos, si bien dentro de alfas y omegas residían lobos, y de vez en cuando dependiendo del humor se podían manifestar rasgos de lobo como orejas, garras, colmillos y cola, la transformación total estaba prohibida.
Sí bien la fuerza de un lobo total era dos veces la de un alfa, la velocidad aumentaba al igual que el sigilo, para obtener una transformación en lobo se debía sacrificar algo, matar toda la humanidad entregando el control del cuerpo por completo al lobo.
-¿Tienes un arma? _Cheng preguntó a su acompañante, y como respuesta este alzó su camisa revelando la pistola- Bien, saca a los invitados de aquí Qiu, asegúrate que mi hermano este a salvo. Yo te abriré camino entre estas bestias, evita la confrontación si es posible, tu tarea es que todos especialmente mi hermano y su Omega estén a salvo.
Qiu no podía protestar, He era su jefe y cualquier orden era irrefutable, aún así, no pudo evitar preocuparse, no se estaban enfrentando a un mafioso cualquiera, sino a bestias con sed de sangre y sería un error subestimarlas.
Cheng sacó su arma disparando al lobo más cercano. Quién ante el impacto de la bala se giró hacia su atacante, su nariz se arrugó haciendo que sus incisivos fueran más visibles en clara señal de amenaza.
El He ante la proximidad de la bestia, apuntó a la cabeza, dando un disparó certero, tumbandolo a mitad de la pista, sus ojos se despegaron del cuerpo inerte enfocándose en su próximo objetivo.
-Santa diosa luna _La sacerdotisa llevó su mano a la boca viendo como el lobo se incorporaba pesé a la herida en la cabeza.
La sangre gotea en el piso, gruñido grutural dame sale de su fauce alertando a Cheng.
Sí aún conservará su lado humano, escaparía del He apuntandolo con el arma, más no había racionalidad, solo una bestia dominando sus acciones, destruyendo y matando todo a su paso.
El dolor al forzar el cuerpo a dicha transformación u ocasionado por heridas era desplazado solo por la sed de pelea y sangre, entrando así un modo berserker.
La embestida fue inminente, la espalda de Cheng tocó el piso, podía sentir como aquellas garras traseras se clavan en su abdomen, una sensación tibia recorrió la piel de su abdomen advirtiéndole que estaba sangrando.
El olor a sangre pareció calentar a la bestia, pues las patas delanteras arremetían con fuerza con la intención de rasgar su piel dándole paso al hocico para hundirse el la yugular.
El Omega alzó sus brazos, protegiendo su cara de las brutales garras que arremetían con fuerza, farfullo una maldición al sentir como el peso sobre el comenzaba a restringir su respiración, su fuerza no era la suficiente, agradecía que el lobo sobre él constaba de varias heridas que disminuían su agilidad y fuerza, de lo contrario ahora estaría muerto.
La bestia abría y cerraba su mandíbula en un intento de atrapar su cabeza, la baba escurría hasta formar un pequeño charco en la camisa de Cheng, el arma entre sus dedos era inútil si no encontraba la forma maniobrar aquellas garras.
Un nuevo grito lo hizo fijarse en la sacerdotisa que estaba siendo rodeada por un lobo, maldijo por lo bajo, necesitaba acabar con esto pronto, aunque tuviera que arriesgar un par de extremidades, era imposible incluso para él salir bien librado de toda esta situación.
OoOoOoO
Con su arma en mano, Qiu rastreaba sobre el ambiente buscando a sus principales objetivos, a su vez, concentrándose en percibir al enemigo.
Sus pasos guiaban a algunos invitados a una habitación de seguridad, dejarlos ir sin saber exactamente a qué o quién se debía el ataque no era una opción lógica, nada les aseguraba que una vez fuera de las instalaciones no se encontraría una manada de lobos esperando, por lo que la opción más segura era dejarlos en la mansión He.
El aroma de He Tian le llegó a la nariz, parecía estar lanzando feromonas calmantes, seguramente para su Omega, Qiu se iba a dar vuelta para buscar al He menor más una mano lo detuvo.
-¡Te ordenó que te quedes aquí! _Escuchó la voz de un hombre de contextura tonificada y cabello rubio brillante, por los decibeles usados, podía afirmar que era una voz de mandó.
Qiu arqueó una ceja, si fuera otra situación le enseñaría a ese cretino como era una verdadera voz de mando, pero no tenía tiempo, debía asegurarse que He Tian estuviera bien y luego volver con Cheng.
-Yo no recibo órdenes tuyas _Gruñó enseñando sus colmillos antes de alejarse para buscar el lugar donde estaba He Tian.
Solo esperaba que Cheng estuviera bien y que aquellos lobos no le dieran tantos problemas.
Continuará.
Y así las cosas comienzan a calentarse
Nos leemos luego.
Angel sin Luz/Blekk-Universe.
