Hola a todos!
Literalmente han pasados años, lo lamento, me han pasado muchas cosas y no había podido continuar. Realmente no estoy segura de que esta historia tenga seguidores porque no me han comentado absolutamente nada, ni malo ni bueno, ¡NADA!; saben, eso desmotiva un poco.
Sinceramente me gustaría conocer la opinión que tienen sobre cómo va la historia.
Recuerden que los personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.
Y sin más, los dejo con el siguiente personaje…
ASTORIA (PARTE 1)
Desde el día en que nació, sus padres la criaron bajo una estricta disciplina, se le fueron impuestos ciertos ideales de la pureza de la sangre; y aunque a su parecer no eran tan importantes, nunca tuvo el valor de contradecir a sus padres. Así mismo desde muy pequeña fue tristemente comparada con su hermana mayor, Dafne; que si Dafne había aprendido más rápido, que Dafne era más inteligente o más obediente, que no contestaba cuando sus padres daban una orden, en fin, Dafne era perfecta y ella solo la hija que los decepcionaba todo el tiempo; a pesar de ello no le tenía ningún rencor a su hermana, la amaba, era su mejor amiga y su confidente.
Cuando entro a Hogwarts sintió un gran alivio al no tener que estar bajo los regaños de sus padres todo el tiempo; sin embargo, estuvo sólo a un paso de volver a decepcionarlos, el sombrero seleccionador estuvo a punto de mandarla a Gryffindor, tuvo tanto miedo que en su mente le suplico al sombrero que la colocará en Slytherin, al parecer se compadeció de ella y cuando gritó un fuerte "Slytherin" soltó todo el aire que sin querer guardaba en sus pulmones.
A pesar de todo sus padres seguían molestándola frecuentemente, que las calificaciones, que su hermana esto y lo otro, ya no les hacía caso, ahora pasaba más tiempo en el colegio que cerca de sus padres, así que poco a poco dejo de tomarlos en cuenta para muchas cosas. Conforme pasaba el tiempo aprendía mucho de otras casas y de otros alumnos, sobre todo de los Gryffindors, admiraba mucho su valor y entrega cuando se trataba de ayudar a algún amigo o a alguien en problemas, lástima que no podía expresar esa admiración abiertamente ya que también había conocido la gran rivalidad que existía entre su casa y la de Gryffindor, prefería mantenerse al margen de todo, buscaba no meterse en problemas; entre todo lo que más llamó su atención fue la gran rivalidad que existía entre Draco Malfoy y Harry Potter que eran una generación más grande que la de ella, la verdad no era ningún secreto para nadie del colegio que esos dos no podían cruzar dos palabras sin pelear, desconocía las razones pero sospechaba que iba más allá de la rivalidad entre las casas.
Quien más le genera dudas era el rubio sangre pura, podía observarlo más seguido ya que al estar en la misma casa a veces lo miraba de reojo en su sala común, no parecía ser lo que aparentaba ante todos, por lo poco que tenía entendido sabía que sus padres le exigían más que los suyos y también que era hijo único, tenía tantas ganas de conocerlo mejor y conversar con él, saber quién era en realidad, pero siempre que quería hablar con él terminaba acobardándose; en momentos así pensaba que esa cobardía era la razón por la cual había terminado en Slytherin y no por las súplicas que le hizo al sombrero.
Cursaba su cuarto año cuando sus padres le anunciaron que estaba formalmente comprometida con Draco Malfoy, decir que estaba sorprendida era poco, tenía muchos sentimientos encontrados, se sentía triste por no poder escoger ella misma con quien compartir su vida, al mismo tiempo le generaba emoción tener por fin la posibilidad de conocer realmente al rubio, y finalmente miedo e incertidumbre de pensar que tal vez ella no fuera del agrado del chico ni como prometida ni como amiga. Sus padres organizaron un gran baile en navidad donde obviamente los Malfoy eran los invitados de honor para hacer oficial el compromiso, es decir presentar a los novios el uno con el otro, desconocía si Draco tenía idea del compromiso, así que decidió esperar al gran día para intentar conversar con él.
Cuando el baile empezó los novios fueron presentados y empujados a hacer la apertura del baile, con cuidado y como todo un caballero, el rubio tomó su cintura para empezar a guiarla a través de la pista en un compás suave y delicado, al mismo tiempo que las demás parejas empezaban a bailar también.
—Un gusto conocerte— se sentía tonta, no sabía que decirle en realidad.
—El gusto es mío— respondió con cortesía.
—Yo ah...— no sabía cómo empezar una conversación decente.
—No tienes por qué estar nerviosa, te he visto en Hogwarts, me he dado cuenta que me observas en la sala común y en el comedor cuando crees que no me doy cuenta— acaso era tan obvia, creía que había tenido cuidado, pero al parecer la descubrió, —dime una cosa, ¿ya sabías acerca del compromiso?—
—No, me acabo de enterar hace unos días, y tu ¿ya lo sabías?— para que negarlo esa era una pregunta que andaba rondando en su cabeza desde hace tiempo.
—Me enteré hace algunos meses, poco antes de que empezara el curso—
Poco a poco la conversación entre ambos se fue tornando más amena, ambos tenían dudas sobre su futuro cónyuge, cuando la música término ambos buscaron un lugar lo suficientemente apartado para que nadie los escuchara, pero en un punto que fuera visible para sus padres, quienes estaban encantados con la interacción de los jóvenes.
Conversaron de muchas cosas, diferencias y similitudes entre ambos, lo que habían sido sus vidas hasta ahora, lo que realmente pensaban acerca de su compromiso y muchas otras más. Esa noche entre ellos se formó una amistad muy especial, ambos pensaron que si se iban a casar obligados, al menos con un amigo sería más agradable la situación.
Desde ese punto los años se pasaron muy rápidos para ella, con la batalla de Hogwarts su familia no tuvo ningún problema, no estaban ni a favor ni en contra de nadie, y al ser desalojada del castillo junto con toda la casa de Slytherin nadie salió herido, con las remodelaciones los alumnos de último año que no habían podido terminarlo adecuadamente, fueron a obligados a terminar para que pudieran ingresar a alguna universidad mágica sin ningún problema, entre ellos se encontraba Draco quien tenía que terminar sus estudios como parte de su condena, de esa manera se vio compartiendo clases con su amigo.
Por otra parte al ser de dominio público la situación de los Malfoy sus padres decidieron que no querían tener ningún tipo de relación con ellos, y de esa manera dieron por cancelado su compromiso, y le prohibieron que volviera a hablar con Draco, era la algo que ella definitivamente no quería hacer pero si no obedecía no sabía de qué eran capaces sus padres; así que con todo el dolor de su corazón empezó a evitar al rubio de manera sutil.
Al ser mayor de edad podía usar su magia fuera de Hogwarts, así que cada vez que podía salir a Hogsmeade aprovechaba la oportunidad para visitar el mundo muggle mediante aparición, tanto que poco a poco le fue gustando lo que veía, la forma de vida que llevaban era tan distinta, todo le parecía increíble, un día sin mucho que hacer en particular se dirigió al centro comercial, como siempre llevaba suficiente dinero, compro algunas cosillas interesantes y cuando tuvo hambre entró a un pequeño restaurante sencillo para almorzar.
Tan distraída estaba pensando en los acontecimientos más recientes en su casa que no noto cuando un apuesto chico se le acercó para tomar su orden.
— ¿Lista para ordenar? — pregunto amablemente el camarero como estaba acostumbrado.
—Si claro— dijo sin despegar los ojos del menú — voy a querer un ah...—cuando por fin levantó la vista se quedó sin palabras, frente a ella se encontraba un apuesto chico de cabello castaño, ojos color avellana, delgado y alto, que no rebasaba los 20 años, jamás había visto unos ojos tan hermosos en su vida.
— ¿Señorita? — el apuesto joven la sacó de sus pensamientos — ¿se encuentra bien? —
—Ah sí, estoy bien—se sintió tonta al quedarse mirándolo sin ser consciente y descubierta en el acto, así que trato de disimular —voy a querer un capuchino y una rebanada de pastel de chocolate con almendras—
—Enseguida se lo traigo señorita— el joven era tan amable, aunque ese era su trabajo, ella ya había entrado a otros restaurantes y cafeterías, había meseros que parecía que simplemente hacían su trabajo a fuerza y por obligación, a diferencia de ellos, este muchacho mostraba una sonrisa sincera, parecía que disfrutaba su trabajo.
Su orden fue traída de manera muy rápida, nunca había disfrutado tanto un postre como esta vez, tuvo la oportunidad de observar al mesero que tanto había llamado su atención mientras esté atendía diferentes pedidos. Cuando por fin término pidió su cuenta y se retiró del lugar con una sonrisa en el rostro, pues dentro de la cuenta además de una muy generosa propina, dejó una nota para el apuesto muchacho:
"Muchas gracias por el excelente servicio, nunca me había atendido alguien tan amable y atento como tú, sigue atendiendo a tus clientes con esa alegría. Pronto volveré y espero tener la suerte de que seas tú el que me vuelva a atender.
Andrea
Tal vez cambiarse el nombre no fue la mejor de las ideas, pero se suponía que era una bruja y nada tenía que estar haciendo en el mundo muggle, y así se convirtió en Andrea.
La siguiente vez que visito el lugar fue atendida por el mismo joven, pero esta vez parecía tener un brillo especial en sus ojos. Cuando trajo nuevamente su orden con cuidado y muy discretamente colocó junto a su plato una pequeña hoja doblada con suma delicadeza:
"Gracias por tus palabras de la última vez, siempre procuro hacer mi trabajo lo mejor posible pero nadie lo nota, eres muy linda. De ahora en adelante cada que vengas aquí yo te atenderé.
Louis
Las palabras estaban escritas con una caligrafía impecable y muy hermosa, se sentía dichosa de que el chico hubiera respondido a su nota, pensó que quizá la consideraría rara, pero contrario a ello ahora incluso conocía su nombre, incluso podía jurar que se había sonrojado porque el chico más guapo que había visto en su vida la consideraba linda, eso la hizo muy feliz, así que cuando pidió su cuenta y se retiró nuevamente dejo una nota para su encantador mesero.
"En ese caso volveré muy seguido para seguir viendo esa sonrisa que contagia alegría a donde quiera que vas, espero ansiosa por volver a verte"
Andrea
Esperaba no parecer tan atrevida al dejar ese mensaje pero para cuando se sintió apenada y un poco arrepentida ya estaba de regreso en el mundo mágico. Sin embargo eso no le impidió regresar el siguiente fin de semana ahí y como siempre fue atendida por Louis quien le dedicó una hermosa sonrisa que parecía ser diferente a la que le daba a los demás clientes, y como la vez anterior con su orden recibió una nota.
"Esperaba ansioso tu regreso, tienes una mirada que ilumina al mundo entero y la sonrisa más bonita que he visto, espero y no te parezca atrevido pero eres una chica muy linda y me gustaría invitarte a salir algún día para conocernos mejor, claro si tu así lo quieres"
Louis
Su corazón se emocionó con cada palabra, y la oportunidad de salir con ese chico no la iba a desperdiciar ni por todo el oro de gringotts. Sin perder tiempo mientras el joven traía su pedido escribió su respuesta y se la entregó cuando recibió su orden
"Claro que me encantaría salir contigo, tengo disponibles solo los sábados, tú me dices cuando puedes"
Andrea
Cuando pidió su cuenta recibió su respuesta y sus ojos se iluminaron de alegría.
Genial, entonces si gustas nos podemos ver el próximo sábado en el parque que está a dos cuadras de aquí. ¿Te parece bien a las 10 de la mañana?
Louis
Con suma emoción leyó la nota y sin darse cuenta una boba sonrisa se instaló en sus labios la cual no pasó desapercibida por el mesero la hacía suspirar, quien no había perdido detalle de ella desde que le entregó la nota. Sin dudarlo ni un segundo contestó la nota y la dejo con cuidado en la cuenta y la propina de siempre junto a su pago por lo que consumió, salió lo más rápido que pudo ya que si no lo hacía su cuerpo la iba a traicionar y se iba a poner a saltar de la emoción.
"Por supuesto ahí nos vemos"
Andrea
Tan emocionada estaba de pensar que iba a salir con el muchacho que se descuidó y no pudo evitar toparse con Draco al salir de una clase. Con cuidado y sin lastimarla la tomó de la mano y cuidándose de que nadie los viera entró a un aula vacía para encararla finalmente.
—Y bien— comenzó el rubio —me vas a decir ¿porque has estado evitándome desde que inició el curso?— entendía muy bien la molestia de su amigo, pero le tenía tanto miedo a sus padres que no tuvo el valor de buscarlo a escondidas o más bien ni siquiera se le había ocurrido eso hasta ahora. —Entiendo que tus padres hayan cancelado el compromiso, pero creí que éramos amigos— Draco suspiró con una voz cansada, ya que ella parecía no querer decir nada y ni siquiera le miraba a los ojos, —lo esperaba de todo el mundo sabes, menos de ti— su voz se quebraba poco a poco mientras finas lágrimas traicioneras se escaparon de sus ojos, —no creí que tú, de entre todas las personas me considerará peor que basura igual que los demás—
Fue en ese momento que la chica noto que Draco estaba sentado en el piso abrazando sus rodillas mientras intentaba controlar sus lágrimas, se sintió como una traidora por haberlo lastimado así, —oh Draco lo lamento— se arrodilló y lo abrazo de una manera maternal, —yo no pienso eso de ti— las lágrimas del rubio parecían haber parado —fueron mis padres los que me prohibieron acercarme a ti, y yo me comporte como una cobarde por no haber defendido nuestra amistad — ahora ella era quien lloraba.
—Ya Astoria no llores, discúlpame a mí, yo debí suponer algo así y no sólo juzgarte— algo irónico entre ellos era que siempre que uno se sentía mal el otro lo consolaba y terminaba siendo consolado igual, al parecer las cosas no habían cambiado, se sonrieron y ambos se levantaron del piso —sabes tenías razón, tus padres son horribles— ambos rieron y se abrazaron sintiendo nuevamente esa paz que siempre se transmitían mutuamente.
—Esto se acabó—dijo de pronto la chica sin perder su sonrisa, —no voy a dejar que mis padres sigan escogiendo mis amistades de esa manera tan frívola— su voz se oía completamente decidida —no me voy a volver a alejar de ti—
—Te lo agradezco en verdad, pero no quiero meterte en problemas — ella era su mejor amiga y no quería perjudicarla en absoluto.
—No voy a volver a dejarte sólo, aunque no lo demuestres sé que me necesitas ahora más que nunca — así era ella siempre preocupándose por él antes que por ella misma.
—Si— admitió —te necesito, no lo voy a negar, pero tus padres...— antes de que continuará Astoria puso una mano sobre sus labios.
—Eso es todo lo que quería escuchar, por mis padres no te preocupes que no tienen que enterarse jeje—
—Wow quien eres tú y que hiciste con la tranquila y obediente Astoria Greengrass jeje— sólo con ella se permitía bromear así.
—Soy la misma, pero ya me arte de todas esas tonterías, no te voy a volver a abandonar — la seguridad con la que dijo esas palabras conmovió a Draco, pocas personas lograban tocar realmente su corazón.
—Gracias — por cosas así es que confiaba tanto en ella, —ahora dime ¿cómo vamos a hacer para que tus padres no se enteren que seguimos siendo amigos?—
—Muy simple, usaremos la sala de menesteres— para ella esa era la solución más viable.
—¿Tú conoces ese lugar?, ¿has estado ahí?— pocas eran las personas en Hogwarts que podían entrar a ese lugar, así que no pudo evitar preguntar ya que no tenía idea que ella supiera de eso.
—Por supuesto — dijo con simpleza — siempre pensé que era una leyenda pero con lo que sucedió cuando Umbridge fue directora supe que en realidad existía y al principio del año necesitaba un lugar tranquilo para relajarme y estudiar sin que nadie me molestará y la puerta se me presento sola, así que desde entonces suelo ir ahí cuando no quiero ver a nadie— término su explicación y el rubio estaba más que sorprendido pero igualmente le pareció una buena idea.
Con cuidado salieron el salón y vigilando que nadie los viera llegaron a la sala de los menesteres, ahí pidieron un lugar tranquilo para poder estudiar y platicar a gusto, conversaron de muchas cosas se pusieron al corriente de todo lo que había sucedido con ellos desde que acabo la guerra y Astoria le contó a su amigo del chico de la cafetería con el que iba a salir y este le aconsejo que tuviera mucho cuidado.
El fin de semana llegó y con ello la tan ansiada cita que tenía tan contenta a la chica, a Draco le hubiera encantado ir con ella pero debido a la condena que tenía que cumplir tenía prohibido salir de los terrenos de Hogwarts, Astoria le dijo que no tenía nada de qué preocuparse, y le prometió contarle todo a su regreso.
Para Astoria la cita fue increíble, llevaba el suficiente tiempo visitando el mundo muggle y conocía varias de sus costumbres y los lugares a los que iban eran fantásticos, fueron al cine y después por un helado, hablaron de muchas cosas, descubrió que Louis era un chico de clase baja, había sido hijo único y sus padres habían muerto en un accidente hacia un año, no tenían mucho dinero, pero con ayuda del seguro de vida que le habían dejado había tenido lo suficiente para pagar los servicios funerarios y para sostenerse por un par de meses mientras se estabilizará, trabajaba en la cafetería para pagar sus estudios, apenas llevaba tres semestres en la universidad pero soñaba con convertirse en un gran arquitecto y eso hizo que ella sintiera una gran admiración por él.
Cuando fue su turno de hablar le contó casi toda su vida, claramente omitiendo todo acerca de la magia y lo relacionado con el compromiso arreglado que había tenido con Draco, le contó lo estrictos que eran sus padres y lo mucho que la comparaban con su hermana mayor. Se sintieron muy cómodos el uno con el otro y acordaron volver a verse.
Cuando regreso al castillo busco a Draco y lo arrastró a la sala de menesteres para contarle lo bien que le fue y lo maravilloso que era el joven. Al principio sus citas eran cada dos semanas pero poco a poco la necesidad de verse era tanta que empezaron a verse todos los sábados sin falta.
Seis meses transcurrieron muy rápido para la pareja, y el último curso de Astoria en Hogwarts estaba por concluir, y justo ahora la joven acababa de recibir una noticia que había acabado con la felicidad de sus últimos meses, sus padres nuevamente la habían comprometido para casarse con un joven escocés proveniente de una familia muy adinerada cuyo nombre no recordaba ni quería hacerlo.
—¿Qué es lo que vas a hacer? — pregunto el rubio que miraba directamente a la chimenea que les había proporcionado la sala.
—No lo sé— suspiro cansada después de tanto pensar en eso, —no creo poder hacerlo, ahora que conozco el amor de verdad, no voy a poder casarme— sin proponérselo había terminado enamorándose irremediablemente del joven mesero, y sus sentimientos eran correspondidos.
—Y para cuando tienen planeada la boda —
—Mis padres planearon que tres meses después de que me gradué de Hogwarts— estaba intentando relajarse para poder pensar en una solución — ese es mi límite para pensar en algo, ya han empezado con los preparativos— algo se le tenía que ocurrir para salvarse de ese matrimonio.
—Quisiera poder ayudarte— en verdad deseaba hacerlo, pero justo ahora estaba en medio de una situación difícil y tenía que contarle algo muy importante —tengo algo que decirte — no sabía cómo iba a tomar la noticia pero no podía ocultarle algo así, —he estado hablando con mi mamá y hemos tomado una decisión —
—¿Que sucede Draco?, tu suspenso me está asustando—
—Mi madre y yo estamos de acuerdo en que ya no pertenecemos a este mundo—
—¿A qué te refieres con eso?— eso podía tener muchos significados así que no quería errar el curso de la conversación.
—Al mundo mágico — soltó por fin —todos nos miran con rabia y rencor— esas palabras dolían más de lo que quisiera admitir, —así que decidimos irnos—
—¿Irse?— Draco asintió con la cabeza en respuesta, —¿a dónde?— su duda era más que comprensible.
—Al mundo muggle, es el único lugar donde vamos a estar tranquilos, ahí nadie nos conoce y no estaremos bajo vigilancia constante —
—Entonces ¿ya es un hecho?— decir que estaba llena de dudas era poco, pero muy dentro de ella se estaba formulando una idea para solucionar sus problemas.
—Así es, mi madre le ha enviado una carta al ministro informándole todo, y al parecer está encantado con la idea— suspiro con algo de cansancio —su respuesta llegó demasiado "rápido" —menciono haciendo comillas con sus dedos para dar a conocer su punto —se ofreció a ayudarnos con la venta de la mansión y dice que en cuanto termine el año escolar mi madre y yo podemos pasar a dejar nuestras varitas y seremos libres de toda condena para que podamos mudarnos al mundo muggle —
—Valla quien lo diría— contestó una vez que salió de su asombro —parece que el ministro está más entusiasmado con la idea de que se muden que ustedes mismos—
—Así es… — hizo una pequeña pausa —¿no estas molesta? — pregunto con un poco de miedo.
—Por supuesto que no Draco, nunca podría molestarme por eso— hizo una pausa y se acercó más para acariciar su mejilla —yo entiendo perfectamente por lo que están pasando, sé que es horrible vivir en donde no te sientes cómodo— sin poder contenerse más unas lágrimas salieron de sus ojos y lo abrazo con fuerza —te voy a extrañar mucho— dijo cuando por fin pudo dejar de sollozar —pero sé que es lo mejor para ti —
—Astoria...—no sabía que decirle —también te voy a extrañar— a pesar de las pocas palabras que había podido decir, para ellos ese abrazo expresaba todos sus sentimientos.
—Sabes Draco — dijo una vez que se separaron un poco, —ya se lo que voy a hacer— el rubio le dio un asentamiento para que continuará —yo también me voy a ir del mundo mágico —
—¿Qué? — sin poder evitarlo había levantado la voz más de lo que pretendía, —¿estas segura?, esa no es una decisión que puedas tomar a la ligera—
—Lo sé— era una decisión difícil y una vez llevándola a cabo no habría marcha atrás —pero lo amo y no pienso dejar que me alejen de él—
—¿Qué es lo que tienes pensado hacer? — por la cara de su amiga estaba casi seguro que estaba planeando hacer algo muy arriesgado.
—Voy a hablar con él — contestó decidida.
—Pero, ¿qué le vas a decir?— la sonrisa que Astoria le dedicó le confirmo lo que tanto temía, —no estarás pensando en contarle toda la verdad ¿o sí?—
—Claro que si Draco, le voy a contar absolutamente todo— en su rostro no había ni una sola pizca de indecisión.
—Estas completamente segura— el no conocer al joven del que su amiga estaba enamorada le daba un poco de inseguridad.
—Completamente, lo amo y sé que él me ama a mí también, necesito contarle la verdad antes de que el curso acabe para poder saber si cuento con él para hacer esto—
—Y qué pasaría si él no lo entiende y no está dispuesto a apoyarte, ¿qué harías? — por ningún motivo deseaba que su amiga viviera algo así, pero era una situación muy riesgosa y ella tenía que estar preparada para cualquier escenario si pretendía hacer esa locura.
—Si él no lo entiende significará que no me ama de verdad— su voz se quebró un poco pero casi al instante su semblante volvió a verse seguro —pero aun así no estoy dispuesta a casarme con ese niño rico— hizo cara de desprecio y luego volvió a su cara de felicidad —pero eso no pasará, estoy segura de que él me ama tanto o más que yo a él —
—Está bien— puso una mano sobre el hombro de Astoria — sabes que cuentas con mi apoyo incondicional—
—Gracias Draco— sin contenerse un minuto más se abrazaron con gran emoción y soltaron unas lágrimas silenciosas. Una vez que se separaron a Astoria se le vino otra cosa a la mente, —cambiando de tema—
—Si dime— intentaron acomodarse un poco.
—¿Que vas a hacer con Potter? — el rubio no pareció sorprenderse mucho por el repentino cambio tema, ellos sabían todo el uno del otro.
—No hay nada que hacer con ese asunto— quiso desviar la mirada pero una mano de la chica se lo impidió.
—¿De verdad no vas a hacer nada?, ¿estás dispuesto a dejarlo ir sin que él se enteré de tus sentimientos? — ella lo sabía, hacía años que se lo había dicho y esa era una de las razones por las que confiaba tanto en ella, era la única que conocía su secreto y no lo juzgaba.
—He tratado de hablar con él durante todo el curso, he querido pedirle perdón por todo, pero siempre esta con "Ella"— querer ocultar sus sentimientos a su amiga era inútil.
La ira contenida en la última palabra era evidente, "Ella", siempre "Ella", ¿porque tenían que ser así las cosas?, después de todo lo que Draco había sufrido, ¿acaso no merecía ser feliz?, ¿ser correspondido finalmente?.
Astoria sabía que a Harry Potter no le era indiferente Draco Malfoy, pero no encontraba la manera de ayudar a su amigo para que su sueño de amor se cumpliera.
—Déjalo así Astoria— la chica se sobresaltó, fue totalmente evidente que había sido sorprendida mientras se perdía en un sin fin de pensamientos, que si bien el rubio no comprendía del todo, podría asegurar de qué se trataba a través de su mirada que siempre había sido transparente para él.
—No tiene ningún caso seguir con ese asunto, él será feliz y eso es lo que importa— Astoria no podía creerlo, cómo podía darse por vencido sin ni siquiera intentarlo. Ahora que entendía el amor de verdad le costaba trabajo entenderlo. Pero al fin de cuentas ella no era nadie para juzgarlo, además de no había duda de que las cosas con Potter eran ya de por sí complicadas, así que decidió no interferir más en el tema.
Pasaron los días demasiado rápido y su siguiente encuentro con Louis llegó. Justo como lo había planeado le confesó toda la verdad, acerca de su magia y de su mundo, acerca de sus padres y del compromiso arreglado, acerca de Draco y la guerra, no omitió nada.
Cómo era de esperarse el pobre muggle estaba impactado por tan tremendas declaraciones, pero a final de cuentas, resultó que Andy (como él le decía) no le había mentido respecto a su personalidad y a sus sentimientos. Decidió que no le importaba nada ya que amaba a la chica más que a nada en el mundo.
En ese mismo instante le pidió matrimonio y todo fue felicidad para ambos. Estar juntos era todo lo que deseaban, como todo en esta vida no sería algo sencillo. Louis quería hablar con sus padres y explicarles lo mucho que la amaba, pero eso no sería posible, ya que si los padres de Astoria se enteraban de la situación no permitirían bajo ninguna circunstancia que ellos estuvieran juntos. Le explicó con lujo de detalle su plan pero sobre todo el motivo por el cual todo debía de permanecer a escondidas de sus padres. Si se enteraban serían capaces de desmemorizarlo y no soportaría que él la olvidará.
Astoria tenía la intención de irse con Louis antes de terminar el colegio, pero después de meditarlo un poco, llegó a la conclusión de no podía hacerlo, si lo hacía Draco sería la primera persona a la que sus padres buscarían para obtener respuestas, y sus padres no dudarían en usar veritaserum o un imperius para conocer sus planes y su ubicación. Con la poca credibilidad que tenían ahora los Malfoy, el ministerio no movería ni un solo dedo para ayudarlos, así que esa no era una solución factible.
No le quedó otro remedio que aceptar que tendría que esperar al menos un mes después de terminar Hogwarts para poder llevar a cabo su huida sin riesgo alguno.
Afortunadamente su madre tenía la horrible costumbre de planificar todo hasta el más mínimo detalle y anotarlo en una agenda mágica para no olvidar absolutamente nada, y en esta ocasión sería extremadamente útil para sus planes. Cómo era de esperarse los preparativos para su boda se estaban llevando a cabo siguiendo estrictamente la agenda de su madre y dos meses habían pasado ya desde que había terminado la escuela. Después de mucha planeación al fin había encontrado un hueco en la agenda para poder huir.
Ya estaba casi todo listo, ese día tenía que supervisar el decorado del salón donde sería el ensayo para la boda y dónde finalmente conocería a su futuro marido ("no si ella podía evitarlo"). Después de supervisar el salón junto con su madre, debía ir a medirse su vestido de gala para el ensayo, con el fin de que se hicieran los ajustes necesarios para que todo fuera perfecto; iría sola, ya que su madre se encargaría del banquete, y ella debía alcanzarla en cuanto terminará con su vestido, pero era ahí donde ella escaparía.
Desde antes de salir de Hogwarts había tomado las medidas pertinentes, había guardado en un pequeño bolso toda su ropa muggle y solo lo indispensable, usando un hechizo de expansión indetectable. Así que una vez que se despidió de su madre dio marcha a su plan, espero a estar completamente segura de que su madre estaba donde debía estar y antes de llegar con la modista se escondió en un callejón y desapareció.
Como dice al principio esta es la parte 1 de la historia de Astoria, la anterior fue más corta porque todos ya conocemos todo sobre Draco durante sus años en Hogwarts. Tenía que profundizar un poco en el pasado de Astoria para que ustedes tuvieran una mejor comprensión de lo que ha vivido y lo que se viene el futuro del personaje.
Tratare de ya no ausentarme tanto y continuar con esta historia y si me lo piden también con la de "Decisiones" que deje inconclusa.
Les pido que comenten, que me digan que piensan, para seguir motivando que suba más capítulos, malo o bueno comenten plis.
Ya estoy trabajando en la continuación de este personaje, así que pronto estaré actualizando. Bye!
