Esta es una nueva historia, espero les llame la atención.
Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capitulo I. Pecado mortal.
Elsa.
Me despierta el sonido de mi celular, apenas y he podido dormir unas cuantas horas.
Contesto apenas se donde está ese infernal aparato.
- Elsa Arendelle.
"Detective Arendelle, ha habido un suicidio en el hospital de la santa luz"
De inmediato me pongo en alerta, en ese hospital está internada mi hermana.
Me visto con la misma ropa que ayer, y aunque no quiero tono mi arma.
Apenas salgo de mi departamento, subo a mi camioneta y manejo hasta el hospital.
Los recuerdos de ayer aún me atormentan.
Siento que el aire me falta, ¡no puedo respirar!
Agarro el crucifijo que cuelga de mi cuello.
"¡Dios, por favor perdóname!"
Apenas llegó al hospital veo la camioneta del equipo forense.
Bajo de la camioneta y camino hacia un oficial.
- ¿Donde fue el incidente?
El joven se tensa apenas me ve, y evita mi mirada a toda costa.
- Detective Arendelle, no creo que se...
- ¡Te pregunté donde fue el incidente!
- En la zona de psiquiatría, habitación 33. - me dice casi gritando.
Yo siento como todo mi cuerpo se tensa y empiezo a correr hacia la habitación.
¿Porque?
¡¿Porque?!
¿¡PORQUE?!
Sigo corriendo y no me importa haber empujado a una mujer en el proceso, ni siquiera me disculpó.
¡Solo necesito verla!
Mi superior Fergus me toma de la cintura e impide que siga corriendo.
- ¡Cálmate!
¡Pero no puedo hacerlo!
Delante de mí está la habitación, está delimitada por una cinta amarilla, por dentro es una de las escenas mas macabras que he visto, la sangre está esparcida por todo el lugar, la ventana que da al jardín está rota.
- ¿¡Quien fue?!
Durante no se cuánto tiempo trato de hacer que Fergus me suelte, pero no lo hace hasta mucho después. Y solo me suelta una vez me calmo.
- Fue un suicidio.
- ¡Ella no haría algo así! ¡Elin no haría eso!
- Elsa, las grabaciones lo muestran.
¡Carajo!
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Estoy en la catedral de Arendelle, necesito hablar con el arzobispo.
Delante de mí está una mujer, se me hace extrañamente familiar.
Un padre se acerca a nosotras.
- El arzobispo Jackson la espera.
- Ella va primero. - digo señalando a la pelirroja, pero me extraña que este fumando dentro de la iglesia.
- Ella espera a alguien más. - me dice el padre un poco incómodo.
Camino junto al padre, y me acerco al arzobispo, lo he conocido desde que soy una niña, cuando mi madre murió y mi hermana empezó a tener ataques de esquizofrenia, mi padre nos hizo ser devotas de la iglesia, y en ese tiempo el padre Jackson era el único que lograba calmar a mi hermana.
- Padre.
- Hija, siento tu pérdida. - veo como le es difícil hablar. - Lo siento, pero no puede tener un funeral católico.
- Pero padre, Elin creía que Dios era el único que la amaba. - siento como la voz se me rompe con cada palabra.
- Lo se. - Me sonríe con cierta tristeza. - Pero el suicidio sigue siendo un pecado capital, y la iglesia lo sigue viendo con malos ojos.
- Padre por fav...
- No puedo hacer nada, La Paz del señor este contigo.
Y se da la vuelta dejándome sola aquí.
Camino a la puerta, y para colmo de males está lloviendo, no creo sea buena idea que maneje con el estado de ánimo que tengo.
En la puerta está la mujer, tiene el cabello cobre peinado en dos coletas, viste un traje negro, y se pone un sombrero lista para irse.
Justo enfrente nuestro está un taxi.
- ¿Gusta compartir el taxi?
No sé porque le dije eso, no soy una persona que le hable a desconocidos de la nada.
- Gracias, pero no creo ser buena compañía en estos momentos.
Y aunque su voz fue suave, un escalofrío recorre mi espalda, siendo policía estoy acostumbrada el sentimiento de peligro, pero esta vez fue diferente, y antes de que pueda hacer algo, ella comienza a caminar sin importarle un mínimo mojarse con la lluvia.
Una joven sale del taxi.
- ¡Anna! ¿¡A dónde vas?! - La joven parece desesperada. - ¡Se está cayendo el cielo! ¡Vuelve!
Pero Anna sigue caminando sin voltear atrás.
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En la puerta de mi departamento, hay un par de cajas, no hace falta mucho para saber que son las cosas de mi hermana, también hay un par de discos duros sobre de ellas.
Meto todo a mi departamento, no tengo ni la menor idea por donde empezar.
Sé que mi hermana no haría algo así, entonces alguien debió de hacerlo, o alguien debió de obligarla a hacerlo.
Enciendo mi computadora y conecto los discos duros, son las grabaciones de la habitación de Elin, al parecer había estado teniendo un progreso, pues la habían dejado de inyectar calmantes, hago que el video se reproduzca más rápido, vendo que los únicos que tuvieron contacto con ella fueron los doctores y enfermeras del lugar, llegó hasta el punto del incidente, el reloj de la grabación marca las tres y media de la mañana, Elin se levanta de la cama y voltea a la cámara, a pesar de que el video no tiene sonido, juro que dice "Anna Månen", retrocedo el video, pero solo logró ver sus labios moverse, y es cuando empieza a azotar su cabeza en contra del cristal hasta romperlo, los vidrios se esparcen por el suelo, toma un pedazo de vidrio y por última vez voltea la mirada hacia la cámara, mientras que corta sus muñecas.
Cierro el video y comienzo a llorar, alguien debió obligarla a hacer eso.
- Anna Månen.
Abro la base de datos de la policía, en el buscador pongo el nombre... nada.
Ni una multa, ni un arresto, nada.
Abro el buscador de internet, y pongo el nombre, debe saltar cualquier cosa... nada.
Facebook... nada
Instagram... nada.
Wattpad... sin capítulos nuevos.
No sé me ocurre otra cosa más que buscar más al fondo...
Abro un programa que esconde mi ip, y cuando arranca abro Orion Browser, pongo la dirección de la Haiddenwiki, sé que se supone es ilegal esto, pero si no hay nada en la web normal, debe haber algo en la Deep Web.
Tarda un poco en cargar pero en cuanto lo hace, no tardó mucho en dar con algo.
Una web, no parece más que una página de videos snuf...
Pero hay unos cuantos relatos que dan el nombre, "Anna Månen", sigo leyendo, con algo de suerte puedo encontrar dónde puedo encontrarla.
- "La única alma por la que Lucifer subiría en persona"
Y una imagen, yo conozco ese lugar, es una heladería en el centro, en la puerta a un lado de la heladería, una persona, no se ve con mucha claridad, pero estoy segura es la mujer de la iglesia.
Cierro todo y cuando tomo mis llaves, una caja de las pertenencias de mi hermana cae al suelo.
Desenfundó mi arma, y me acerco con cuidado.
Cuando estoy cerca un cachorro de gato juega con una muñeca de trapo, la recuerdo, mi madre la hizo para nosotras.
Pero de dónde carajo salió el gato.
Y veo que deje la ventana abierta, debió tener frío y entro buscando calor.
No soy tan desalmada como para sacar al pequeño, y no me haría mal un poco de compañía.
Tomo una manta de mí ropero y le hago una improvisada cama al felino, de mi refrigerador saco la leche y le sirvo en un plato.
Con eso debe bastar hasta que vuelva.
Ni tardo mucho en llegar a la heladería, no hay mucha gente adentro, hace frío por la lluvia es de esperarse que no a mucha gente se le antoje comer helado.
Entro por las escaleras para subir a la planta de arriba, y al fondo de ellas hay una puerta de madera.
