El amanecer en el reino de Tous pasó de manera tranquila, la pequeña princesa ahora tendría oportunidad de participar en una de las reuniones de los 4 puntos.
-Se encuentra mejor que esta mañana princesa-Expresé con una sonrisa que claramente no le gustó a la platinada.
-No se de que hablas, yo no tenía nada-Contestó con obvia molestia y un evidente sonrojo. Dejando de lado sus quejas, era una joven muy valiente, desde hace un tiempo comenzó a tener pesadillas, siempre reclamándome de no estar presente en ellas.
Muchos de nuestros escribas teorizaban que era posible que la pequeña heredera al trono haya sido bendecida con el don de la premonición.
-(No creo que el tener pesadillas signifique tener un don, pero no estoy capacitado para dar esa respuesta)-Por lo que al final esa idea pueda ser posible, la magia no era muy común en nuestra tierra, pero no era algo de otro mundo.
Ya había escuchado historias de los aventureros; que en el gran continente del occidente había toda clase de personas con habilidades fuera de lo común.
Aquellos con el don de controlar a voluntad el fuego, otros con gran capacidad para la alquimia y, como la princesa, tener la visión de Chronos y dominar el tiempo.
-Profesor Morin, que es lo que sigue en esta parte-Esas palabras reventaron la burbuja en la que me había sumergido desde el amanecer.
-Me disculpo! joven Tantull-Me acerqué para apoyarlo en el problema que había formulado. Pronto tendremos una pequeña expedición en el bosque Solaris, por lo que los estaba informando acerca de las plantas, la estructura del terreno y como la altura podría afectar el desarrollo silvestre a la naturaleza misma.
La princesa parecía absorta en la información dada para su educación, a diferencia de los otros chicos en la clase, ella sobresalía. Era claro que su potencial como futura gobernante se mostraba en sus capacidades de comprensión y análisis.
Sin embargo, su mirada, que podría pasar de estar molesta para el resto, era algo que de un tiempo a la fecha se reflejaba en sus pequeños orbes dorados.
Preocupación y miedo, la pequeña princesa tirana debe sentir el peso de la responsabilidad que recaerá en ella si la Reina Hana no mejoraba de salud pronto.
El mismo Rey Soujin, junto con el núcleo de los Cavaliers está al tanto de lo que se habló con el Consejo de Tous.
Gadea Morin, la matriarca de los Morin y mi abuela, nos informó sobre lo que sucedería si la Reina perecía. La pequeña princesa, ahora de 11 años, se convertiría en la monarca más joven después de su tátara ancestro.
-(¡Bien Tetsuhiro, debes ayudar a tener el mejor ambiente para la princesa!)-Exclamé para mi mismo, debía encontrar la forma de regresarle la sonrisa que tenía cuando era mucho más joven.
Sonrisa que puede cautivar a cualquiera con los ojos puestos en la belleza de la princesa. Menos a mi. Mi corazón latía por quien por mucho tiempo creí querer como a un hermano. Masaki, de los mejores espadachines de nuestro grupo y guardaespaldas de la Reina Hana y el Rey Soujin. De basto conocimiento en la estrategia.
Dicen que el amor puede llegar en el envase que tu corazón deseé y al parecer mi mente y mis pensamientos solo eran para él.
Nadie en mi familia lo sabe, no por el temor al que dirán entre conocido, si no por la reputación de nuestra familia en Tous.
Una de las estrictas reglas de mi clan era "Preservar para Proteger", lo que significaba que tarde que temprano comenzarían a preguntar cuando sería buen momento para sentar cabeza, casarme y formar una hermosa y enorme familia.
-(Que fastidio ser un varón en mi familia)-Caminaba alrededor del escritorio, perdido en una ilusión que esperaba se hiciera realidad.
Terminada la clase, el resto de los estudiantes a excepción de la princesa quedaron en el aula. Por la expresión en el rostro de la pequeña era claro que quería decir algo.
-¿Sucede algo princesa?-Al preguntar, las mejillas de la platinada se sonrosaron
-No. En realidad no lo se-Contestó evitando verme a los ojos, cuyo caso significaba que se trataba de mi lo que le acongoja.
Me acerqué a su pupitre y vi que temblaba y lucía como remolacha...oh no.
-(Aún es muy joven como para pensar de esa manera...¿o no?)-Al no decir nada, la tirana jaló la manga de mi prenda.
-Debes irte tonto Morin, el profesor Wynn vendrá pronto.-Comentó con un temple más sereno.
Asentí a su petición ya que a final de cuentas soy un subordinado a cargo de su cuidado, si ella me pedía que me retirara, como su guardián debo procurar y acatar las órdenes que me de. Me incliné y anuncié mi salida cerca de la entrada.
-Oh! Lo lamento Morin, pensé que la clase había terminado-El maestro de Minen, Wynn estaba abriendo la puerta cuando yo estaba saliendo.
-No te preocupes, le anunciaba mi salida a la princesa-Con un sonrisa, me despedí para dejarlos tener su clase. Manteniéndome cerca en caso de que alguien intentara hacer algo malo.
Me quedé pensando en esa expresión de amor platónico dibujada en la pequeña cara de la princesa, puede que esté equivocado y solo se avergonzó de pedirme que me fuera, pero luego recuerdo de quien estoy hablando y la manera en la que siempre me pide que me retire.
"-Ya terminó la clase tonto Morin ¡lárgate!"
Ya debe estar pasando por la etapa dolorosa como lo es la pubertad y todo lo que conlleva. ¿Qué puede doler tanto como el amor?
Pensé por un largo rato que sin darme cuenta, quien robaba mis pensamientos pedía mi atención.
-¿Tetsuhiro...?
-¡Ah! Perdón Masaki, no era mi intención.
-No tienes que disculparte, aún no decía nada cuando me acerqué-Contestó con una sonrisa ladina, no se si era mi imaginación, pero la luz que chocaba con la ventana hacia la puerta le daba un aire angelical.
Maldije para mis adentros el no poder decir esta clase de cursilerías por ser varón. Dejé de pensar en nimiedades para poner atención a lo que me decía.
-¿Y que haces aquí Masaki, no es común que te alejes del recinto de su majestad la Reina?-Pregunté pues era cierto que eran raras las ocasiones que abandonaba su puesto.
-Pues verás. Su majestad está al tanto de que en unos días saldrán al bosque Solaris, así que ofrecí darles seguridad al grupo junto con mi grupo-Eso me sorprendió, esperaba que un grupo formado por mi hermano Kunihiro fuera quienes se ofrecieran a protegernos, pero conforme avanzaba la conversación dejó claro que mi hermano estaba haciendo preparativos para sus próximas nupcias.
-¿C-Casarse?!¿Mi hermano va a casarse?-Estaba sorprendido, pero molesto, nunca me mencionó que se casaría, ahora comprendía el porque Masaki se había ofrecido el cuidado de nuestro grupo.
-Imagino que te molestó no haber sido notificado por tu familia.
-En realidad no esperaba que me comentaran, al menos no hasta cercana la fecha a la ceremonia-Contesté con soltura, no quería que notara mi molestia por siempre dejarme de lado de las cosas importantes en la familia.-Haberme enterado de esta manera fue lo mejor, así no sentiré la presión de casarme al menos por un tiempo.
-Jajajaja, en eso estoy de acuerdo-Carcajeó en respuesta-Al menos no estaremos bajo la presión de ser obligados a casarnos, tu por no ser primogénito y yo por estar en una de las ramas secundarias de la familia Morin.
Reímos sórdidamente que hubo quienes pasaron por el pasillo a vernos de manera incómoda. -Chicos, siento interrumpir, pero estamos en clase-Mencionó Wynn en la entrada del aula, no se en qué momento la princesa salió para mostrar autoridad.
-Si tienen tiempo para estar riéndose, mejor dedíquense a trabajar ¡par de tarados!-Y con un rostro colorado y furioso regresó dentro del aula.
-Mis disculpas-Mencionó Masaki para destensar el ambiente-Tetsuhiro, hablaremos de los detalles cuando termines aquí, debo regresar a mi puesto.
Se despidió tanto de mi como de Wynn que aun no regresaba a la clase.
-Lo siento Wynn, no creí que se escuchara tan alto.
-Descuida, está bien. Ahora debo volver a la "boca del lobo"-Dijo lo más quedito posible pero aún de ese manera la pequeña princesa escuchó.
-¡Te escuché torpe Minen!-Y finalmente la clase terminó con la princesa saliendo con molestia del aula.
-No te preocupes Morin, ya había terminado de explicarle los temas del días de hoy, ella tendrá mejor conocimiento una vez que se adentren al bosque.
-Te lo compensaré de alguna manera Wynn-Contesté alejándome a prisa para alcanzar a la princesa.
Ya no se que esperar de una princesa preadolescente.
...
No lo entiendo, de verdad no lo entiendo
-(¿Qué demonios le pasa a mi cabeza?)-Me pregunté al sentirme molesta con Morin desde hace un año.
Claramente me estoy enfermando, pero no se que es lo que sea esto en mi pecho, ya que jamás le he contado esto a nadie.
-Ni lo haré, ¡enterraré este malestar para siempre!
-¿Qué enterrarás mi pequeña loup?-Un brinco de sorpresa me sacó de mis pensamientos, Era el viejo, mi padre hacía acto de presencia en mi alcoba.
-Su majestad-Dije inclinándome ante su presencia.
-Mi Souichi, sabes que no es necesario que te inclines ante mí. Soy tu rey, si, pero primero soy tu padre-Se adentró a la sala de mi habitación y se sentó, le seguí con la mirada esperando que hablara.
-¿Mi pequeña ya no le quieres contar a tu viejo padre que te sucede?-No es que no quisiera hablar de lo que sea con mi viejo.
Era mucho más sencillo cuando solo me enojaba con Morin por sus estúpidos cuidados excesivos. Ahora me inquieta que me mire y que sonría después.
-Papá, creo que hay algo malo conmigo-Dije finalmente.
-¿Algo malo en ti? Pero no es posible, mi pequeña loup no es más que un manojo de perfección para mis ojos-Comentó melosamente tratando de hacerme cosquillas en los costados.
-¡Basta viejo!-Dije alejándome-Por eso no quería contar nada, parece que mis palabras las tomas como broma a pesar de ser la primogénita y futura Reina.
-Lo siento cariño, es que verte tan frágil y cohibida no es muy común-Comentó más sereno acomodando su brazo en el reposabrazos del sofá.-Entonces hay algo que te aflige y no sabes que hacer. Bien cuéntame lo mejor que puedas.
Tomando una gran bocanada de aire, le dije que desde hacía casi un año padezco de una pesadilla recurrente que me provoca el insomnio en muchas ocasiones; también le hice saber de mi malestar por Morin y todo el torbellino de emociones que provoca en mi.
Mi padre asentía y tomaba su barbilla de momentos para pensar supongo. Después de sacar toda palabra de mi me sentí mucho mejor.
-Creo que es todo, su majestad, papá...-Comenté resoplando, tantas palabras dichas en un solo momento me fatigaron, pero me sentía mejor luego de decirlas y el viejo se dio cuenta.
-Veo que te sirvió sacar tu sentir con respecto a tus problemas, mi pequeña Loup. Sin embargo, temo no darte una respuesta a lo que te mantiene con esos pensamientos.
Eso me tomó por sorpresa, normalmente el viejo siempre tenía una forma de solucionar hasta el más pequeño problema que me pasaba, aún con mi insistencia de no querer su ayuda.
-Le contaré a la Reina lo que sucede y te daremos una respuesta ambos, ¿te parece bien?-Asentí, no había más que hablar y le reverencié en su retirada de mi alcoba.
Ahora que pude sacar lo que tenía guardado en mis pensamientos me hizo sentirme más ligera y con un apetito que no tenía en días. Por lo que le pedí a una de mis damas de compañía me trajera algo para merendar.
-Revisaré los pormenores de la próxima salida al Bosque Solaris-Solo lo decía para que el resto de las damas se retirara a sus habitaciones.
La cabeza me daba vueltas y solo había algo en mi mente.
-(No puedo parar de pensar en el idiota de Morin)-Sentí como mi cara se calentaba de solo pensarlo y ahora estaba muy segura de que esto no era normal y el tiene la culpa!
Por la impotencia de no poder sacar esos pensamientos de mi mente, lancé uno a uno los cojines que adornaban el baúl frente a mi cama.
-¡Oye ten más cuidado!-Me detuve de golpe al escuchar su quejosa voz
-¿Qué haces aquí torpe Morin?-Dije con una mezcla de rabia e inquietud. Él menos que nadie debía saber lo que me pasaba.
-El rey me pidió que hiciera compañía mientras tus damas descansaban antes del almuerzo.-Me miraba como una niña, lo podía notar.
La diferencia en cómo observa a un adulto a cómo observa a un infante, detestaba esa manera de mostrarse amable con todos.
-No pedí al viejo que te trajera. Serás mi sombra pero no te necesito a todas horas, puedes irte.-Se quedó quieto, pero sus ojos no se apartaban de los míos. Me ponía de los nervios verle tan fijo que opté por girar mi vista a otro lado.
-Al parecer...hay algo en mi que le inquieta, princesa Souichi-Me dijo poniendo una de sus rodillas al piso para tener mi mirada a una misma altura.
-No sé de que hablas. Estás viendo cosas que no son.
-Puede que así sea princesa; pero debe saber que siempre estaré a su lado, sin importar lo que usted sienta por mi.
Esas palabras hicieron que mi corazón se fuera a la cabeza.
