Disclaimer: ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. Yo tan solo realizo este FanFic por diversión, sin ánimos de lucro.

Advertencia: Universo Alterno (AU)| Uso super descarado delOoC | ErenxLevi| Ereri| De desconocidos a amantes |Ocultación de identidad| Levi doncel| Contenido sexual explicito| Primera vez| Uso de drogas y alcohol| Mpreg

Notas iniciales: Estoy muy agradecida con la aceptación que recibió esta historia en su primer capitulo, hace ya casi un año atrás. Por lo que estoy apenada por haber tardado tanto en actualizar. La verdad es que había perdido la chispa para esta historia, y solo hasta ahora he podido empujar este nuevo capítulo. Espero les guste tanto como el primer.

Por favor háganmelo saber a través de un comentario. Son gratis y me ayudan muchísimo. Son mi alimento mental.

Un agradecimiento especial a FrozenMarsdes por betearme mi chochinero. Sos un amor, dear.

Espero les guste.

Por favor lean las notas finales.


El amor es como una paloma

.2.


"Cría cuervos...

...y te sacarán los ojos"


Eren ya conocía a Levi desde antes de la noche de su encuentro.

Si bien no lo conocía como tal; sabía quién era. Porque Zeke, su molesto y hostigador hermano mayor le había enviado una noche, una foto del "hombre de su vida", más un montón de cursilería adjunta, hablando de boda y mil planes hogareños, invitándolo a la reunión de compromiso que haría en dos semanas.

Eren, desmadejado sobre el viejo sofá de su destartalado apartamento, con la cabeza media nublada por el estruendoso ruido de las notas del rock proveniente de parlante perdido en algún lugar de la habitación y el humo conjunto de la marihuana que él y Jean se acababan de meter, había visto la foto y pensado en que Zeke estaba equivocado.

Ese chico no era para él.

Levi, como se llamaba el dueño de los suspiros de su hermano, era un hombre bajito, de cabellos negros, ojos azul grisáceos de mirada aburrida, con labios delgados y rosas que prometían locura, y una piel blanca, blanquita en la que seguramente si apretabas lo suficiente, quedarían marcas rojas que durarían por un delicioso largo rato. Una cosita bonita y perfecta para magullar y hundir los dientes.

La encarnación de sus más profundos deseos primitivos y animales.

Definitivamente no para Zeke.

Zeke, el estereotipo de tipo decente y buen hombre, que trataría a Levi como si caminará sobre cáscaras de huevos.

Delicado.

Delicado.

Lo convertiría en un esposo trofeo para tener y admirar. Un tesoro para empolvar que languidecería en su torre de marfil.

Y si bien Eren era un perdedor en muchas cosas, en leer en la gente era lo único en que era bueno; y con solo verlo a través de esa imagen pixelada podía decir que Levi era un hombre que anhelaba un fuego que lo quemará.

Esa relación no iba a acabar bien, había pensado mientras le dedicaba una paja a la imagen de Levi pegada a su retina, todo sonrojado, jadeante y oliendo a él por todos lados.

No sintió culpa por dejar vagar su mente con la alusión perversa a su ya casi cuñado, de todos modos no lo trataría en el futuro inmediato porque no iría a la dichosa reunión de compromiso. Y muy probable tampoco lo vería nunca.

Porque Eren se había largado a varios miles kilómetros de su familia dos años atrás, alejándose de lo que una vez había conocido, harto de no llenar las expectativas de su padre, y si este ya decía que le avergonzaba a pesar de todo, Eren tomó un camino completamente distinto a sus deseos. A Eren le gustaría ver la cara que su padre pondría al ver lo que era ahora su vida.

Zeke quizás había sido siempre el intermediario entre la relación tirante entre su padre, y cuando Eren se había marchado, él lo había seguido e insistido en mantener comunicación, con ojos de cachorro esperanzado en que su hermano pequeño regresará algún día.

Su tonto hermano.

Eren, con la mano manchada de su semilla y gorgoteando un trago de ron barato, le deseó la felicidad. Que ese tal Levi le recompensará sus esfuerzos en su disfuncional familia.

Entonces, el destino, algún dios pagano o un demonio nocturno hizo que Eren fuera este concierto de Unzucht, en su antigua ciudad; y su camino se estrelló con el de Levi.

Al principio, cuando lo reconoció entre los cuerpos agitados de la multitud bulliciosa y tan apestosa a drogas y alcohol robado como él, Eren solo quiso acercarse para saludar, decir "Hey! Soy Eren, el hermano descarriado de tu futuro marido. Es un idiota pero hazlo feliz. "

Pero entonces Eren le vio la mirada a Levi, y lo que había sentido semanas atrás con su foto se removió, y sus colmillos picaron.

Hambriento.

Oh, pensó Eren y le sonrió con intensión descarada, se le acercó y le dijo la primera estupidez que le salió por la boca mientras lo rodeaba con el brazo.

Así de pegado a Levi, Eren le olió como un perro y lo tocó con pretensión, adhiriéndosele como un pulpo; y para cuando la canción estaba en sus últimos estertores, tenía metida la lengua en la garganta de Levi, agarrándolo del culo y mordiéndole los labios.

Veinte minutos más tarde estaban en el asiento trasero del auto (que no había prestado) de Jean, con Levi aplastado bajo su cuerpo, medio desnudo temblando como un animalito herido tras el orgasmo apresurado que le había sacado con las manos. Eren había sonreído con toda la maldad del mundo cuando Levi había cerrado las piernas al internar terminar de sacarle los pantalones y meterle la polla.

—¿Qué? —Le había preguntado con un gruñido al ver frustrado su movimiento — No te pongas remilgoso. No es como si nunca te han follado por el culo ¿verdad? —Levi había rehilado, con el aliento tembloroso y las mejillas coloradas y Eren supo la respuesta — Oh, pobre palomita perdida —se rió Eren echándose atrás y rebuscando en la guantera, sacando un tubillo blanco y un paquete de lubricante. Hubo un clic de encendedor y luego el inconfundible y abrumador olor de la marihuana inundando todo el espacio. Eren tomó unos cuantos tirones profundos antes de volver a descender sobre Levi. Tenía la boca cerrada y el pecho lleno de humo y cerró los labios sobre Levi, exhalando y llenando los pulmones de Levi.

Levi tosió, dejando ir nubecillas de humo entre cada espasmo.

—Déjalo estar —le dijo Eren, dando otro tirón y pasándole el humo de segunda mano a Levi otra vez. —Esto te relajará para que no te la pases mal. Para que lo disfrutemos los dos. —siguió y le besó la boca sintiendo como el suave zumbido del efecto de la hierba ya está funcionando en Levi, que mezclado con los restos del resplandor de su orgasmo lo hizo dócil y flexible. —Porque quieres esto ¿no es así, palomita? ¿Quieres que te folle, verdad?

Levi boqueó como pez pero asintió suavecito, y en los labios de Eren se deslizó una sonrisa lobuna, hambrienta y depredadora.

Eren lo levantó de la cintura con un mínimo esfuerzo, volteándolo sobre su frente sin preocuparse por manchar de gasto su ropa y la superficie bajo él. Le sacó los pantalones junto con la ropa interior de un tirón, haciendo lo mismo con los suyos un segundo después.

Levi dejó escapar un pequeño grito de sorpresa cuando su mano grande aterrizó dura y plana en su bonita nalga, la bofetada resonando en el espacio apenas iluminado por el pequeño foco interior del auto, la marca rojiza floreció como amapola en primavera y luego Eren tiró de las blancas caderas hasta que Levi arqueó la espalda, con el trasero inclinado hacia arriba.

—Joder —gruñó Eren, arrodillándose entre los muslos de Levi. Agarrando palmadas del trasero de Levi y apretando, separó las nalgas y vertió una cantidad generosa de lubricante sobre su entrada y rastrilló sus gruesos dedos sobre el apretado fruncimiento. —Eres precioso. Te verás genial en mi polla.

Con la cara pegada al cuero húmedo del asiento trasero, Levi jadeó y giró a medias su rostro, sus ojos desenfocados. Lo vio como esperando a que lo abofetee de nuevo, casi suplicando que lo follará, que lo usará como le gustará a Eren. El otro, al verlo y como si pudiera adivinar sus pensamientos, le dijo:

—Mi nombre es Eren. Quiero que sea lo que grites cuando te haga venir, bebé.

—Eren… —hizo eco Levi, levantando la cabeza hasta que pudo ver a Eren en sus periféricos, en equilibrio sobre él y sin duda listo para abrirse camino —Por favor —sollozó.

—Por favor ¿qué? ¿Que folle tu apretado culito virgen? ¿Que te joda bien y duro? Dímelo, bebé. Dilo y te lo daré.

Levi se quejó, inseguro de la respuesta. Pero entonces levantó un poco las caderas, jorobándose hacia la polla de Eren y diciendo apresuradamente: —Por favor, jódeme duro y bien.

Eren dejó escapar un gemido de satisfacción, y luego tomó un puñado del cabello húmedo de Levi y tiro de él para darle un beso húmedo con la boca abierta mientras se acomodaba entre sus piernas. Usando su peso presionó su polla hacia adentro del agujero de Levi. Levi gritó, sus dientes raspando el cuero cuando la gorda punta de la polla de Eren se abrió camino a través del interior de Levi.

Tenía el rostro desfigurado por el dolor y la incomodidad; y era la vista más hermosa que Eren ha contemplado. Más deliciosa que la que había imaginado aquella noche semanas atrás.

Eren lo abrió más con sus pulgares, incómodamente amplios, empujando un poco más fuerte, mirando con avidez la forma en que el cuerpo de Levi lo tragaba. Delicioso. Delicioso. Se relamió los labios y empujó otro pequeño tramo, diciéndole a Levi palabras como relajarse y abrirse que Levi ni siquiera pareció que pudiera comenzar a procesar, porque se estaba retorciendo como gusano, intentando con una mano empujar el abdomen de Eren hacia atrás.

—Duele. —le escuchó murmurar a Levi, y Eren podía sentir eso. Estaba tan jodidamente apretado.

—Shh —murmuró Eren, usando su agarre en las caderas de Levi mientras se hundía más profundamente. —Puedes soportarlo, no te dolerá por mucho tiempo —le dijo y dio otro empujón, casi el último para estar completamente dentro y cuando lo logró con el abdomen pegado al trasero de Levi, Eren le dio un minuto. Levi jadeó con un suspiro tembloroso, gimiendo adolorido y ahogado.

Eren recorrió un dedo a lo largo de su columna vertebral, acumulando sudor.

—Voy a follarte. —le susurró sobre la concha de la oreja a Levi, y Levi gritó cuando la polla de Eren en retirada tiró de sus entrañas, y se dejó caer, ser aplastado por él, dejándose hacer como una muñeca flexible cuando Eren comenzó un ritmo lento, exhalando sus propios sonidos complacidos en el oído de Levi.

Cuanto más amplias se volvieron sus embestidas, los gemidos de Levi pasaron de ser dolorosos a mezclarse con el placer, y pronto pareció adaptarse a ser jodido, sus gemidos se armonizaron con los suyos, fuertes y guturales. Su mente dejó de concentrarse en el dolor a sentir que con cada embestida, una "corriente eléctrica" le recorría de cabeza a los pies convirtiéndose adicta a ella y a desear más de ella.

El aire se llenó con sus respiraciones trabajosas, el golpe de piel contra piel cuando los muslos de Eren se encontraban con los de Levi, la pelvis golpeando contra su trasero.

—Joder, sí que eres bonito —dijo Eren y se sentó. Así, en esa posición era capaz de controlar mejor sus embestidas, con las manos agarrando y abriendo las nalgas de Levi de nuevo, regalándose una mejor vista de cómo se hundía en Levi.

Gruñendo, abofeteó el trasero de Levi de nuevo y aceleró. Una idea se le formó en la cabeza viendo como sus dedos quedan pintados en rojo tierno sobre la blanca piel de Levi.

—¿Me dejarías lastimarte? —le susurró en el oído a Levi, y Levi medio perdido parpadeó confundido.

—¿Eh? —farfulló, la saliva escurriendo de la comisura de su boca.

—Prometo que no será algo duradero. Solo un poco.

—Yo... ¡Ahhh!—lloriqueó Levi. Eren le dio una embestida profunda y Levi soltó un gemido dulce abriendo la boca en una perfecta 'O'.

—¿Okey? —preguntó él y Levi bajo suyo asintió suavecito.

Respirando pesadamente, Eren se liberó. Acariciando húmedamente su propia polla por un momento, luego volteó a Levi sobre su espalda nuevamente, le abrió los muslos de par en par y esta vez Eren se abrió camino de regreso hasta la raíz.

Hay fascinación es sus ojos ante la forma en que Levi se arqueó con un pequeño gemido de dolor.

—Joder, que bien me tomas —soltó, plantando ambas palmas a ambos lados de la cara de Levi, la mirada fija en su expresión mientras tomaba el ritmo de nuevo.

Levi levantó sus caderas en él, persiguiendo la fricción y el profundo dolor de estar lleno.

—Eso es —lo animó Eren, apartando el cabello de los ojos de Levi, inclinando su cabeza con una palma áspera para que sus miradas se cruzaran. —Te gusta, ¿verdad?

Levi jadeó un poco, asintiendo.

—Toda una pequeña puta —dijo Eren levantando la rodilla de Levi sobre su cadera para follarlo bien y profundamente. —Mi pequeña puta.

—Sí… —suspiró Levi, perdido en la fricción por el nuevo ángulo, echando la cabeza hacia atrás. Su cara era un poema cuando las manos de Eren se cerraron alrededor de su garganta, el dedo grueso y el pulgar ejerciendo presión contra su suministro de sangre mientras que la carne de su palma cortaba las vías respiratorias de Levi. No usó demasiada fuerza, pero las manos de Levi volaron de todos modos, los ojos llenos de miedo.

—Espera —gimoteó Levi, pero Eren solo lo calló, acariciando ligeramente cada lado de la manzana de Adán de Levi.

—Dije que solo un poco. —le calló, agregando presión nuevamente.

Y así continuó durante el siguiente minuto más o menos; Eren empujaba su polla hacia adentro y hacia afuera, los duros empujes se volvían más rápidos, mientras apretaba intermitentemente la garganta de Levi, respirando ardientemente sobre él, con la mirada fija, encendida por lo impotente que lo tenía.

Eren perdió todo sentido del ritmo entonces, usando su peso para sentarlo en lo más profundo, las caderas moviéndose ahora con sacudidas cortas.

Levi tenía esa mirada de que esperaba a que el agarre de su garganta se aflojara, pareciendo que contaba los segundos, retorciéndose cada vez un poco más. El pecho le comenzó a tartamudear, tosió luchando por su próximo aliento, pero Eren no se detuvo esta vez, no aflojó su agarre y el miedo en los ojos de Levi cambió al pánico.

Eren sabe que debió verse maníaco, como si estuviera tan atrapado que se olvidó de que Levi necesitaba respirar.

Levi se aferró desesperadamente a las gruesas muñecas de Eren, le clavó las uñas, los pies escarbando, haciendo chirriar el cuero oscuro del asiento mientras trataba de girarse, encogerse sobre sí mismo para poder volverse lo suficientemente pequeño como para escapar del agarre de Eren.

Eren podía sentir los erráticos latidos del corazón de Levi bajo su mano, como los ojos se movían frenéticos, seguramente con bordes oscuros en su visión.

—Shhh —Eren respiró de nuevo, apretando más fuerte ahora para mantener a Levi quieto mientras lo follaba en rápidos y cortos empujones. Cada uno de los tirones de pánico de Levi creando una fricción insoportable en el interior que hizo a su polla más hinchada.

Levi resolló, y cuando su pecho comenzó a contraerse, también lo hizo su agujero, apretando en apretados pulsos alrededor de la gorda polla de Eren.

Y es allí cuando Eren finalmente lo soltó, su polla aún martillando por dentro, y Levi aspiró una profunda y desesperada bocanada de aire húmedo, se arqueó como un arco tenso y de repente estaba viniendo, fuerte y duro, con espasmos impotentes que apretaron deliciosamente alrededor de la polla de Eren, y Eren lo sigue follando a través de él. Fuerte y rápido, embistiendo sin contemplaciones contra el cuerpo dócil bajo suyo.

Cuando Eren finalmente llegó, fue con un rugido cercano, fuerte y gutural, que sonó al borde del dolor mientras se vaciaba en pulsos apretados y espasmódicos.

Su peso cayó sobre Levi por un momento, la polla empujando profundamente.

—Joder, eso fue... —no terminó de decir nada porque el puño de Levi se estrelló sobre su mandíbula haciéndolo chocar contra el asiento de copiloto.

—¡Eres un idiota! —le gritó Levi, con el rostro teñido de ira, rastros de pánico todavía en sus llorosos ojos, pero ya está metiéndose en sus pantalones, tomando sus zapatos, empujando la puerta contraria y saliendo a trompicones del auto.

—Espera —alcanzó a decir Eren, yendo tras de él sin importarle salir desnudo hacia la noche, porque de todos modos estaban en un zona árida de la carretera.

—No —le ladró Levi, apuntándolo con el dedo en una señal de detenerlo, la amenaza escrita en toda su postura. Pero Eren siempre ha sido un bastardo impulsivo suicida y se acercó a Levi hasta a un paso de él.

Levantando las manos en son de rendición él dijo: Lo siento. Solo quería que lo disfrutaras más.

—¿Casi matándome? —le escupió con saña Levi. —No lo creo. —terminó y le dio la espalda, empezando a caminar (más cojear que otra cosa) en dirección opuesta.

—¡Oye! —le gritó Eren y Levi se volteó con molestia hacia a él. —Está bien. Fue una estupidez de mi parte, aunque tú aceptaste —Levi le vio mal y él volvió a levantar las manos —Okey. Lo siento. Al menos déjame llevarte de regreso a la ciudad. Es muy tarde y aquí no es muy transitado. No encontrarás nada en que regresar.

Levi pareció considerarlo por un largo minuto, después más resignado que nada volvió sobre sus pasos y se metió al auto. Eren solo se puso sus pantalones y se puso en marcha. Después de varios minutos, él le preguntó donde vive, Levi sin siquiera mirarlo le respondió con una dirección de la otra ciudad. A casi dos horas de viaje de donde están, porque Eren viró más hacia su propia ciudad cuando se había metido entre besuqueos con Levi en el auto.

—Mi casa está más cerca —dijo como si nada. —Puedes tomar una ducha, descansar hasta que amanezca y luego tomar el metro a tu ciudad.

—¿No puedes llevarme ya? —le preguntó con enojo Levi y Eren cabeceo un poco aquí y allá

—Si puedo. Pero te ves realmente jodido y no querrás que tus vecinos te pillen así ¿no?

Levi parpadeó sorprendido y luego vuelve a tener esa mirada pensativa.

—Está bien —dijo finalmente. —Pero no vuelvas a intentar nada o te romperé la cara.

—Correcto —aceptó Eren y se estaba riendo, porque sabía que era una promesa vana.

Una hora más tarde, había un moretón en su ojo a juego con su mandíbula, y estaba durmiendo en el sofá, porque el imbécil de Jean dejó con llave su habitación. En la suya, Levi se ha encerrado.

Por la mañana cuando Eren se despertó, Levi ya se había ido. Y Eren se dijo que estaba bien así, porque así es mejor. Su encuentro quedaría en un secreto y él no tendría que afrentar nada por ello.

No hay arrepentimientos.

Pero hay va, que al parecer las cosas con Levi siempre serían un asunto impredecible y contrario. Y la noche siguiente lo tenía en su puerta, con el rostro pintando con mezcla de fastidio y contrariedad.

Eren, siendo un idiota con él como desde el principio, le soltó la chorrada de: —Pensé que no querías volverme a ver.

Y se rió y Levi le pegó un empujón contra la esquina de la puerta que le deja un dolor agudo en la columna, apartándolo para pasar y sentarse en su sofá.

—Sí. Es lo que debía. Pero creo que me he enfermado de tu estupidez.

Eren parpadeó confundido, sobándose un poquito la espalda.

—¡Ouch! —dice y no está ofendido.

—Iba a casarme —continuó Levi. —Pero ya no.

—Pero ya no —repitió Eren y cabeceó. —Y asumo que es mi culpa ¿no? —añade y Levi lo miró como si fuera el bicho más ignorante del mundo. —Ok —largueó. Hay un minuto incómodo de silencio después de eso y Eren cambia de un pie a otro varias veces. —¿Quieres embriagarte y drogarte para olvidar un rato de que acabas de joder tu futuro inmediato? Porque es lo que yo hago todo el tiempo.

Levi le vio mal por un par de segundos, luego chistó asintiendo.

—Trae esa mierda. Y espero que sea buena.

—Que boquita —se ríe Eren, pero ya se estaba encaminando hacia la cocina, donde rebuscó sus suministros y tras ello regresó con una bolista de marihuana. —Y cariño, claro que es buena ¿o no recuerdas como te puso hace unas horas, dulce palomita?

Levi se sonroja, y no dice nada.

Ellos fuman y se atragantan un poco con chupitos de tequila de una botella que Eren encontró debajo del sofá. No están completamente drogados, solo calientes cuando empiezan a follar en el sofá. Levi sobre el regazo de Eren, brincando rítmicamente sobre su polla.

Jean los encuentra cuando están a medio paso del orgasmo, no los interrumpe, solo toma los restos de tequila y se encierra en su habitación.

Ellos se vuelven a encontrar todos los días del resto de la semana. Follan más que hablan, comen demasiada comida chatarra y se drogan solo un poquito entre cada vez. Al final de la semana, Levi con la respiración todavía agitada por el último orgasmo le dice a Eren que se vaya con él a su casa, que está harto de viajar para joder con él, que en su hogar tiene comida y un cuarto de invitados por si a Eren se le da de estar de molesto. Eren se ríe y le dice que mejor le diga que si quiere que sea su sugar baby. Levi bufa pero hay anhelo en sus ojos aunque levanta los hombros y le dice que da igual, palabras más o palabras menos. Eren sabe que hay algo allí, pero a como le nota a Levi, no le dará nombre. Pero está, y Eren no se resiste a ello.

A la mañana siguiente Eren está mudando todas sus pertenecías mundanas a la casa de Levi; y cuando mes y medio después, tras una semana aplastante en la que Levi parecía más una fiera enojada que otra cosa, descubren que Levi está preñado, Eren con el gesto mitad impregnado de sorpresa y mitad de resignación, le da un sonrisita inocente y le dice abrazando a un desconsolado Levi:

—Creo que entonces debo llevarte con mamá. Quiero que las personas más importantes en mi vida se conozcan.

Eren agradece que su padre no esté el día que regresa a su antiguo hogar. Su madre, tan ella como siempre, recibe a Levi con amor; y en el fondo Eren se pregunta si ella sabía que Levi era el prometido de su hijastro, pero conforme el día avanza su comportamiento le habla de que no es así. Carla les dice que vuelvan al día siguiente, que quiere tener otra tarde con ellos. Eren casi se niega, pero su madre replica antes, susurrándole que Grisha, su padre está de viaje toda la semana, que está bien. Y Eren no se puede negar a los ojos de su madre. Acepta.

Su madre los convence de quedarse a una cena improvisada (que Eren sospecha no es así) en honor a su relación y al bebé (por el que su madre chilla de emoción durante un tiempo ridículamente largo). La cena va bien, porque son solo ellos, su madre e Isabel, su pequeña hermana de doce años. Zeke no se presenta por cuestiones de trabajo, y Eren agradece a cualquier oscura deidad por eso.

Levi tiene una sonrisa suave en su rostro y Eren siente que se obsesiona otro poquito con él. Quiere esa sonrisa entre jadeos, su cuerpo enrojecido y los ojos brillantes por la lujuria y la ternura que hay en ese gesto. Lo arrastra a su antigua habitación donde lo jode con desenfreno hasta que la voz y el rostro de su hermano se asomó por la puerta.

Todo va cuesta abajo después de eso. Zeke lo golpea y él le regresa el golpe. Se enredan en una lluvia de puños y patadas que los lleva a las escaleras, desde donde ruedan hacia abajo aún golpeándose e insultándose.

A Eren le duele más la mirada herida de Zeke que los golpes que recibe. Pero cuando Levi le quiebra una escoba en la cabeza a Zeke, deteniendo la pelea mientras le grita "Deja en paz a mi Eren, imbécil" Eren siente que a pesar de todo no se arrepiente de sus decisiones de mierda.


...

Notas finales:

Eren se ve bien cretino (como que lo es, pero no tanto) XD. Deben saber que Eren pueda que actualmente es un marihuano, pero es también un buen hombre. Al menos para Levi lo será. JAJAJA Será un buen bebé de azúcar que le prepará galletitas con miel y mota a Levi.

Ay, amo mi Eren marihuano.

Próximo capítulo: Zeke (Sparrow)