Lo que tu alma ve

Capítulo 3: Olores

A veces Tsukasa sentía un olor a podrido, y descubre que provenía de él.

Se ríe, se agita, y le grita a su vecina.

Sabe que se llama Sakura, toda una dama, una señorita con delirios de grandeza.

Aun así, hará todo lo que Tsukasa le diga.

Ella no lo escucha ahora mismo, su habitación está insonorizada después de todo.

A Tsukasa no le importa, sigue gritando, es mejor que no lo escuche, así, puede imaginar todo lo que quiera las caras que ella tendría.

A Tsukasa le gusta hablar, pero no le gusta escuchar, no le gusta estar quieto, pero le gusta cuando los demás lo están.

Se siente seguro.

Para Tsukasa, la mayor felicidad es el silencio y el caos coexistiendo.

En su opinión, todos deberían gritar, todos deberían estar en silencio.

Todos deberían simplemente morir, por supuesto, eso lo incluye a él y a Amane.

Lamenta tanto no conseguir que Amane lo asesinara como a sus padres, pobrecito, Tsukasa ama a Amane, así que, por supuesto que quiere estar con él en esta vida y la siguiente.

Recuerda que cuando eran pequeños, Amane era muy frágil, no puede estar ahí fuera sin él, después de todo, Amane también lo ama.

Son ellos dos contra el mundo.

De repente, Tsukasa se calla, demasiado sensible.

Demasiado ruido, es demasiado así que no hay que hacer ningún sonido.

Su respiración es ruidosa, sus pensamientos son ruidosos, su ropa es molesta, su alrededor lo enoja.

El aire huele demasiado fuerte, huele a óxido, antisépticos, no huele a hogar, no huele a Amane, no huele a muerte.

Tsukasa lo odia.

Todo lo distrae, todo parece demasiado, y no comprende qué es lo que es demasiado.

Tiene vagos recuerdos de que le explicaron algo sobre sobrecarga sensorial.

Pero Tsukasa estaba muy ocupado mirando las lágrimas de Amane como para prestar atención.

El estómago de Kou rugió apenas sintió el olor de la comida, ni siquiera se había dado cuenta que tenía hambre, Akane se burló un poco de él por eso.

"¡Es normal tener un poco de hambre!" Después de todo, Kou entrenaba para ser el mejor, él debía alimentarse, debía mantenerse fuerte.

"Sí, sí, lo que digas"

Por algún motivo, a Kou, le parecía que Akane estaba algo decaído, tal vez sea porque no estaba hablando de Aoi, tal vez porque no protestó mucho, a pesar de que a Akane le encantaba recalcar sus defectos a los demás.

"¿Estás bien?" Era antinatural, normalmente Kou no interactúa mucho con su senpai, no más de lo que era necesario al menos, no es que no se llevaran bien, pero, era incomodo considerando que él era amigo de su hermano.

"¿No extrañas salir de aquí?" Kou no lo entiende, salían, con un familiar, de vez en cuando, cuando estaban mejorando.

Era lo mejor estar ahí, para ser fuertes y no tener de qué depender de personas como su senpai y su hermano.

"¿No?" Akane se burló, pero dejó el tema.

Akane iba a ser dado de alta pronto, sería libre, o al menos es lo que prometieron.

"Si no ocurre ningún contratiempo, deberías poder irte en una semana"

Sabe que ese lapso es para comprobar si el solo saber que ya no estaría con Aoi generaba un retroceso.

Sus manos pican, y sus ojos ansiosos observan todo a su alrededor, luego se burla de sí mismo.

No quiere irse, no quiere ver la cara de Terū cuando le pregunté por su hermano y Aoi, no quiere ver la tristeza en sus ojos.

Se siente como si debiese estar ahí, como si le debiera el mundo, y debería quedarse ahí cuidando de Kou y confortando a Aoi.

Cree que es lo correcto, como una especie de deber.

Kakō, explica lentamente que no, él no le debe nada a nadie, no, no lo querrán menos por darse un poco de prioridad.

Akane no protesta, pero en su mente corre el pensamiento: él se querrá un poco menos por eso.

El día antes de su ida, tiene su "fiesta" de despedida.

Inesperadamente, Tsukasa está presente.

Pocas veces, se le ha considerado lo suficientemente estable como para poder socializar, a veces lo dejan salir, después de un periodo especialmente largo, no con la esperanza de mejorar, sino, de no empeorar.

Akane estaba ahí cuando Tsukasa atacó a su hermano en un episodio de manía.

Akane estaba ahí para ver el miedo de Hanako cuando lo veía.

Pero hoy ambos hermanos reían, ambos comían torta y hablaban con naturalidad.

Nene distraía a Aoi, tranquilizó a Akane saber que alguien cuidaría de ella.

Kou miraba a todos sin conocer realmente a nadie, había demasiadas personas que no conocía, Sakura, por ejemplo.

Personalmente, Akane tampoco conocía a muchos, pero, sabía las historias de todos.

No le importaba realmente, Kakō solía decirle que era una persona que vivía en el presente, sin preocupaciones por el futuro o el pasado, Akane no estaba seguro, pero, tampoco tenía un contraejemplo, así que lo aceptó, fácilmente.

Sintió que podía llorar cuando Aoi le dio un reloj de bolsillo como despedida.

"Lo decore con tus iniciales en la parte de atrás, la idea fue de Amane, Nene sugirió que el reloj se pudiera abrir, así que colocamos una foto de todos ahí dentro, Yako lo compro"

Akane sabe que era una actividad, de la misma forma que algunos pintaban, o leían en sus tiempos libres, seguramente fue una excusa para distraerlos uno de estos días, lo sabía, y aún era sumamente feliz.

Realmente no quería irse.

Pensó en ello, pensó en volverse loco apenas volviera a su hogar, y quedarse ahí para siempre, solo 5 minutos, 5 minutos más.

Yugi Amane lo miró comprensivamente, cuando lo sugirió.

Supone que era una mirada de apoyo, que estaba de acuerdo con el pensamiento, pero, se veía tan triste, que lo hizo desechar la idea.

Tuvo demasiado tiempo prestado, en pausa, su familia lo esperaba, sus amigos, no es como si no pudiera visitar, pero no era lo mismo, aquí tenía una rutina, tenía un futuro congelado.

Luego los vio a todos, vio la tristeza en la mirada de Aoi, y decidió que debía irse.

No puede quedarse, porque quedarse en congelarlos a todos con él, Aoi no se irá pronto, Aoi que se está despegando de él para depender de Yashiro, aún no comprende cómo ser independiente, no comprende como ser su propia persona, no comprende lo maravillosa que es, lo inteligente que es.

No comprende que lastimar y salir lastimado es importante.

Así que Akane se debe ir y la lastimara en el proceso.

Volverá, siempre vuelve a ella, pero, puede dejarla, es suficiente para que no interrumpan sus vidas, es suficiente para volver a la sociedad.

El objetivo siempre fue ese, nunca ha sido cambiarlos, cambiar su relación, forzarlos a algo que no quisieran.

Se trataba de mejorar su calidad de vida, manteniendo las partes importantes.

Cuando cruza la puerta para irse, siente el olor a aire puro, su familia esperando.

No huele a hogar, pero, está bien, Akane encuentra cierto alivio al ver que es así, no está traicionando sus sentimientos por Aoi.

Alguien le pregunta qué quiere cenar, el olor a su hogar se siente con nostalgia.

Así que, en realidad, no quiere nada especial, no quiere que sea un evento feliz, es solo un día más, no ha pasado nada.

No es tan terrible, ni es tan feliz.

El olor a moho en su armario deja evidencia del paso del tiempo, limpia y ordena, ve los colores de su habitación, le recuerda a los momentos en que eran niños.

Recuerda salir a jugar, recuerda ir a la casa de Aoi, recuerda como la quemó, se pregunta cómo se siente la familia de ella al saber que él está libre, pero no su pequeña.

Nunca pregunto qué paso después de eso, nunca supo si sus padres tuvieron alguna discusión al respecto, si la relación entre ambas familias estaba rota de forma irreparable, supone que debería escribirlo en un cuaderno, y hablar de eso la próxima vez que tenga cita con el psicólogo.

Cree que es importante hablar de cómo se siente hoy en día.

De la culpa, la incertidumbre, la confusión por no sentirse protegido en su propia casa.

Tal vez sea porque le arrebató su hogar a la persona que más quiere en este mundo.

Tal vez lo que quiere es justicia.

Tal vez quiere un castigo, tal vez quiere compensarlo de alguna forma.

Pensó que la cena sería tensa, luego se pregunta porque pensó en eso, no es que dejaran de hablar con él.

Un hecho es: no hablan sobre lo que ha pasado en el psiquiátrico, no hablan sobre cualquier cosa sobre Aoi.

Parece tan perfecto que le molesta, como si Aoi fuera una mancha en sus vidas, y no es así, la mancha es Akane.

Akane que no puede controlar sus impulsos, Akane que confunde lo que es el amor, Akane, que arruina todo lo que toca.

Repentinamente, el olor de la comida que debía darle tranquilidad elevó su ansiedad.

¿Cómo es que su amor está mal?

Nunca encontró una respuesta, porque nunca existió tal pregunta, amar nunca fue lo que estuvo mal.

Fue como lo expresaron, fueron los sentimientos que se enredaron a ello, fue todo lo demás.

Así que discutieron.

"¡Qué ingenuidad!" "¡Creí que te habrían arreglado!"

Pero Akane nunca reconocerá que es un error.

Nunca se disculpará por amar a Aoi, pero, lo hará por sí mismo.

"Lamento ser una decepción, pero Aoi no tiene la culpa"

Ella no tiene la culpa que un estúpido se haya enamorado.

"¡Casi mueren por su culpa!"

Y puede decir, es algo que ambas familias se gritaron mutuamente.

Es curioso, porque aun con los gritos, no quería retroceder, no quería volver a como estaba todo antes, ni quiere ir al futuro.

Aun, lo único que desea, es que el tiempo se detenga.

Aoi, mientras tanto, jugaba con su cabello, arreglaba arrugas inexistentes, y sonreía.

Era la primera noche que estaba tan lejos de Akane en mucho tiempo, no recuerda una vida sin él en ella.

Aunque Nene la intentaba distraer, Aoi quería que se callara, ama a su amiga, de verdad, pero hoy no tiene fuerzas para hablar con ella.

No tiene ganas de ser fuerte por las dos.

Entonces, el hombre de los huesos estaba a cargo de ella hoy.

Los demás le decían Shinigami-sama, pero a Aoi siempre le gusto el estilo del hombre, así que, en vez de llamarlo la muerte, le gusta apodarlo, el hombre de los huesos, a diferencia de Yako que era la enfermera designada para el sector de Tsuchigomori, Shinigami-sama quien también era un enfermero, lo hacían rotar entre algunos casos, tal vez sea por su experiencia, Aoi no sabe cómo funciona el sistema.

Solo sabe, que cuando alguien tenga una crisis inminente, él estará ahí.

Yako se rio una vez de él, por eso decían que su deber era resucitar a los muertos.

Porque los traía de vuelta a la realidad cuando ellos solo querían desaparecer o llorar en autocompasión.

Cuando Nene tuvo una crisis, y Hanako fue aislado, se suponía que él debía estar ahí, o al menos eso entendió Aoi cuando Tsuchigomori le explicó que no dormiría en la misma habitación con Nene en 48 horas.

Se veía frustrado, Aoi creía sinceramente que Shinigami-sama no daba tanto miedo.

Hanako se burló de ella por ese pensamiento, dijo que realmente ella era el sacrificio perfecto.

Ahora, conociendo a Tsukasa, se pregunta si es algo de familia hablar de forma tan burlona.

"Si te sientes incomoda, no dudes en decirnos"

Todos esperaban que se rompiera, que hiciera una estupidez.

Lo que no tiene claro, es qué es exactamente esa estupidez.

Quiere preguntarle a Shinigami-sama, si sería más fácil para el darle un somnífero. Si no es más fácil dejarla ser una muñeca inconsciente en lugar de vigilar en espera de una crisis inminente.

"Estas equivocada, no queremos que seas lo que la sociedad espera de ti, queremos que estés bien, ahora mismo, cualquier desorden que tengas, no es un desorden químico, usar cualquier fármaco, es innecesario, y hasta contraproducente"

Aoi lo sabe, Aoi sabe que no quieren que se vuelva dependiente de cualquier remedio, sabe que, si pueden evitarlo, no se lo darán, órdenes de Tsuchigomori, algo sobre resistencia, tolerancia y dependencia.

De todas formas, Shinigami-sama no tiene la autoridad para recetar un fármaco.

Aoi sabe que la única forma en que le den alguna pastilla es que tengan que aplacar los síntomas, cuando la angustia se vuelva demasiado.

Natsuhiko usualmente está bajo el cuidado de Shinigami-sama.

Así que, cuando supo que Aoi estaría hoy en su radar, lo primero que le dijo fue que a pesar de lo tosco que era, de lo frío que parecía, resultaba confortante, al menos para él.

Aoi está de acuerdo.

No siente la culpa de ser una molestia, porque él recalca que gana dinero cuidándola.

No se siente sofocada en su vigilancia, porque él actúa como si ella fuera insignificante.

No se siente sola, porque está en constante observación.

Es reconfortante, su frío, Aoi siente que él es la clase de persona que sacrifica al amor de su vida si así salva el mundo.

Y siguiendo esa metáfora, Aoi se siente como el amor de su vida.

Amada y desechada al mismo tiempo.

Esa noche Aoi no duerme, demasiado ansiosa, mira constantemente la puerta, relee la misma página de su libro una y otra vez.

Solo puede pensar en que Akane no está con ella.

Solo puede pensar que está en peligro.

Solo puede pensar que está siendo una idiota.

Y luego Shinigami-sama interrumpe sus pensamientos.

"¿Es demasiado?"

Y Aoi niega, se obliga a pensar que todo estará bien, no pasará nada.

Cuando amanece, tiene sudor en su nuca y frío en su espalda.

Pero Shinigami-sama sonríe.

"¿Vez el amanecer? El cielo no es negro, ni azul, tal vez un color de gris, todos los días es distinto, igual que todas las personas"

Aoi entiende, es su forma de decir "Un día a la vez" Así que asiente y sonríe de vuelta.

Aoi finalmente no desencadena en una crisis hasta una semana después.

Tanto Tsuchigomori como Shinigami-sama le dicen lo orgullosos que están de ella.

Tsukasa conoció a la niña que le causaba náuseas solo verla, el día en que n°1 se fue del psiquiátrico.

Decidió que era asquerosa como el pescado.

Hablaba con Amane, pero decía cosas raras, ella era tan desagradable.

No lo llamaba por su nombre o su apellido, si no por el horrible apodo que le dieron.

Amane es Amane, no Hanako.

Amane es su hermano, Amane es su todo.

Tsukasa considera que la niña no merece respirar el mismo aire que ellos, está loca, habla con el aire, y se ve muy feliz.

(Yashiro en cambio, ve flores, pequeñas Lycoris crecer entre las baldosas, huelen bien).

Cuando se acerca, le pregunta cuando matara a su hermano, ella pareció desconcertada.

Tsukasa se pregunta porque, después de todo, el amor se debe demostrar, y la niña de las flores debía amar a su hermano.

No hay nadie que no pueda amar a Amane.

Tsukasa abrazo a su hermano, y discutieron sobre astronomía.

Ah, la niña es tonta, lo ve en su rostro, no entiende nada de lo que dicen.

No sabe sobre las leyes de Kepler, no sabe sobre el fondo de microondas, no sabe nada.

Realmente, ¿Qué está esperando para irse?

Claramente hace un mal tercio.

Tsuchigomori lo está observando esta noche, sabe que es en estas oportunidades en que se debe portar bien o lo separaran de su hermano.

Así que no pasa de abrazos con su hermano.

Sakura se lleva a la niña de las flores, ofreciéndole dulces.

Tsukasa se siente particularmente feliz después.

Estando solos, Tsukasa puede concentrarse en su hermano.

"¿No has necesitado ir al médico?" Su hermano es frágil después de todo, por eso que Tsukasa muchas veces debió darle parte de su médula ósea cuando eran pequeños.

Tsukasa teme el día en que su hermano no se mueva más.

Teme el día en que no pueda ver el rojo en su piel.

Teme el día en que no siente el pulso en su piel.

Teme que sus padres se lo arrebaten.

Teme que no puedan jugar juntos nunca más.

Quiere estar junto a Amane en toda la eternidad.

Por los siglos de los siglos.

Amen.

Cree que puede lograrlo, en esa eternidad que otorga la muerte.

"Estoy bien"

Entonces Tsukasa sonríe, porque si su hermano está bien, todo está bien.

Tsukasa siempre ha estado, y siempre estará dispuesto a darlo todo por su hermano.

"Me alegro"

A ojos ajenos, puede parecer mentira, pero la sonrisa aguda y sus palabras, por una vez, no estaban destinadas a ser filosas.

Era suave y genuina.

Kou estaba confundido.

Era la primera vez que alguien se fue desde que llegó a ese lugar.

Se sintió perdido, ¿Expulsaron a Akane? No lo creía, pero, tampoco cree que Akane se haya vuelto lo suficientemente poderoso como para graduarse,

¿Estaba abandonando su camino?

Su senpai dijo que no lo sabía, que las flores no se lo dijeron.

Minamoto Kou no entendía.

Le hizo preguntarse, no por primera vez, que clase de lugar era ese.

Estaba Hanako, que, aunque era molesto, a veces parecía tan frágil que se podría romper, estaba su senpai demasiado excéntrica, estaba Tsuchigomori con sus libros extraños.

Libros que hablaban del pasado y del futuro de una persona.

Después de todo, Tsuchigomori ya les había dicho que Akane se iría pronto.

Entonces, Kou, se pregunta si no es culpa de su profesor cara de araña que Akane se fuera.

Yako solo lo mira en silencio, cuando se lo pregunta.

Entonces, un día, cuando Terū habla con Tsuchigomori, y se va contento, Kou cree que si, es culpa de él.

"¿Qué le dijiste a mi hermano?" Tsuchigomori solo cierra el libro que tenía su nombre y lo guarda en su estante.

"Que pronto podrías pasar a la etapa 2 del duelo" Y Kou cree que están hablando de una pelea.

"¿Cuál era la primera?" Tsuchigomori suspira, cansado de tener que repetir la misma respuesta.

"Negación" Un mecanismo de defensa.

No es verdad, no está pasando.

Mitsuba está vivo.

Kou traga saliva,

"¿Y la segunda?" Suena débil, con un hilo de voz, no pregunta qué está negando.

"Confusión"

Bueno, ciertamente está confundido.

Quiere saber en qué momento es que pasó la primera etapa.

Puede ser, en el momento en que, aceptó que el cuerpo mortal falleció.

Tsuchigomori siente lástima por el chico, puede permitírselo, él no es su psicólogo, es su psiquiatra, puede permitirse tener lástima.

Tsuchigomori lo ve contando con una sonrisa en la cara las aventuras de cada día, y todas se ven desesperadas.

Aunque Kou no lo dirá en voz alta, ya está aceptando que Mitsuba ha muerto.

Se pregunta quién es la persona que le explico el concepto de muerte al niño, si en algún momento usaron palabras confusas.

Después de todo, aunque aceptó que no verá más a Mitsuba, aún no acepta que se ha ido.

Esa fantasía que engendró su mente para protegerlo apenas puede ocultar la verdad.

Y Kou ya está dudando, tal vez haya sido algo que dijo Amane, no lo sabe, pero Kou, ya no habla sobre mejorar su propio poder espiritual para ver a Mitsuba.

De alguna forma, acepto que no lo verá más.

Poco a poco, las incoherencias que él mismo está describiendo, romperán su ilusión.

Por supuesto, le han explicado miles de veces que está en un psiquiátrico, porque está ahí, y aun los tacha de mentiras.

La primera etapa de duelo es la negación.

Y Kou está justo en medio entre la primera y segunda etapa.

Aún niega gran parte de la realidad, pero a su vez, está intentando aceptar la otra parte de la realidad que es amable con él.

Nene, Hanako, Aoi, Akane, en realidad han sido una gran ayuda para él.

Nene que, aunque alimenta sus fantasías, también le hace ver las incongruencias.

Nene que le dice que Mitsuba está vivo, y Nene que le dice que es su amigo, que siempre estará ahí para él.

Hanako que siempre se burla y los contradice, Amane que con paciencia está con ellos aceptándolos.

Hanako que dice verdades crueles y dulces mentiras.

Nunca le ha dicho una mentira cruel o una verdad dulce, Amane que desconoce que la vida puede ser amable.

Kou se ve obligado a considerar cosas que normalmente no está dispuesto a aceptar.

Y Akane, Aoi, quienes están cercanos a lo que era su normalidad.

Todos se tiran en los extremos y lo juntan en formas que no conocían.

Kou, poco a poco, está dudando de esa mentira que creo.

Tsuchigomori no se sorprendería si el día de mañana, Kou comprendiera, que nadie le ha mentido.

Cuando el día finalmente llega, Kou huele el océano en sus lágrimas.

La primera vez que Hanako entró al psiquiátrico, él fue un desastre.

Aún tiene las marcas en su piel de esos tiempos.

La última vez que está ahí, aún se siente un desastre.

Se siente triste irse cuando prometió que no lo haría, prometió quedarse ahí para siempre.
Él no tenía futuro dentro de esas paredes, y era exactamente la vida que quería.

Pero cumplió la mayoría de edad, no había mucho que hacer al respecto.

Aún se sentía como un niño que quería llorar en los brazos de su madre, aún se sentía como el niño que quería hacer feliz a su hermano.

Aun se sentía como una decepción.

Nunca obtuvo su alta, nunca pudo ser considerado lo suficientemente estable como para poder reinsertarse en la sociedad y vivir una vida normal.

Se pregunta cuáles eran los requisitos.

Se pregunta si había algo que le faltaba, su mente traidora menciona: "ganas de vivir"

Se pregunta si es porque aún no considera la vida como algo preciado, se pregunta si es porque aún le parece una opción razonable para enfrentar sus problemas.

Se pregunta si es porque nunca tuvo realmente un problema, si en realidad, él era el que los inventaba, haciendo más grande algo de lo que realmente es.

Le dijeron muchas veces que no, que no merecía nada de lo que le pasó.

Pero, aunque se lo dijeran, la experiencia demuestra ser más sabia y demuestra lo contrario, porque, si no se lo mereciera, no estarían pasando estas cosas.

Tsukasa no se habría suicidado, Tsukasa no se habría odiado lo suficiente como para decidir irse sin él; es por eso por lo que no ha hecho lo mismo, si Tsukasa quisiera que estuvieran juntos, habría sugerido el suicidio doble; pero, Tsukasa se fue solo, y lo dejo ahí. No lo quiere molestar, no quiere terminar en el mismo lugar que él, así que se queda.

En sus recuerdos, sus padres huelen a la sangre, al metal, y un toque almizclado.

Es asqueroso.

En sus recuerdos, Tsukasa, huele a shampoo, a dulces y té.

Amane siempre pensó que, si uno de los dos cruzaba al otro lado primero, habría sido él.

En cambio, Tsukasa, respondió por sus pecados.

Amane se culpa a sí mismo, pero más que a sí mismo, culpa a Kou.

Siente una emoción agria acumularse bajo su pecho, pesadez en su estómago e ira en su nuca.

Se parece al arrepentimiento.

Odia el momento en que se permitió ser débil y lloró.

Odia el momento en que confío en Yashiro y Kou.

Odia el momento en que les contó cuanto se odiaba.

Tsuchigomori había dicho que era bueno, y él, iluso lo creyó, creyó que podría ser como los demás y permitirse confiar en alguien.

Adivinen qué, se equivocó.

Todo estuvo bien por un tiempo, demasiado bien.

Aoi obtuvo su alta, cree que pocas veces vio a N°6 tan expresivo como ese día.

Finalmente lograron la mezcla correcta de fármacos para Nene, pero aún estaba en observación.

Kou rompió su fantasía, pero aún no lo dejaban irse. Tsuchigomori actualizó su diagnóstico oficialmente de "Depresión con síntomas psicóticos" a "Distimia".

Fue un pequeño paso, pero era importante.

Incluso Tsukasa estaba más estable en esos tiempos, incluso pasaron más tiempo juntos.

Y un día como cualquiera, sin motivo alguno, Kou y Tsukasa empezaron a discutir.

Tsukasa se burló de la culpa sin motivo de Kou, Kou respondió con que Tsukasa no sentía nada, que debía sentirse culpable de ser una molestia para Hanako.

Amane nunca le perdonará decirle eso.

Pero ¿Como culpar? Amane en su desdicha lo había dicho, cuando hablo de sus padres, cuando hablo de cómo ganó su apodo, cuando hablo de su hermano, claramente lo dijo, cuánto odiaba la vida.

No quería decirlo de esa forma, pero pensándolo de nuevo, se pudo tomar de esa forma.

Su hermano que había estado tan estable, grito, después de todo, eran el mundo del otro.

Amane sabía cuánto lo amaba su hermano.

Ese día, Tsukasa se bañó, y luego fue a tomar el té con galletas con Sakura.

Una forma de desestresarse dijo.

Voluntariamente, le pidió tiempo, Amane se lo concedió sin saber cómo enfrentarlo.

Horas más tarde, encontraron a Tsukasa ahorcado con sus sábanas y las de Sakura.

Ella seguía tomando el té mientras lo observaba tan impasible como siempre.

Amane no recuerda del todo lo que pasó después.

Cree que peleó con Kou, si el ojo morado decía algo.

Sabe que lloro, sabe que se aferró a sus propias sábanas considerando si debía seguir a su hermano con el mismo camino.

Lo intento, pero, las sabanas no eran lo suficientemente largas, o resistentes para permitirlo, es por eso por lo que Tsukasa uso las suyas junto a las de Sakura, pero Hanako no podía hacer lo mismo, la única persona que estaría dispuesta a ayudarlo en un suicidio, es decir, la misma Sakura; no estaría sin vigilancia pronto.

No lo recuerda, pero sabe que tienen que haber ido los forenses, sabe que trasladaron a Sakura de psiquiátrico, sabe que Natsuhiko pidió un traslado junto con ella.

Y así, ellos desaparecieron de su vida.

Escucho a Kou pedirle perdón desde el otro lado de la puerta.

Hanako nunca lo perdonó.

Hanako pierde la capacidad de perdonar al mundo, estaban allí para mejorar; pero Tsuchigomori le falló, Yako le falló, Shinigami-sama le falló, Kou le falló, Nene le falló, todos le fallaron.

Si nadie pudo salvar a su hermano, todos fallaron.

Él le falló.

Tsuchigomori considero trasladarlo, no se sintió apto para seguir con su tratamiento, no ahora que, Hanako lo consideraba su enemigo personal.

Ya no se trataba de una relación profesional con un paciente, ahora, era parte del calvario de un pobre niño.

Kakō no aprobó el traslado, Hanako no tenía padres, no podía permitirse un psiquiátrico privado, y el gobierno no tenía otro centro.

Así que Amane se quedó ahí.

Lloraba en el baño sintiendo el olor del shampoo.

Ese fue el inicio del rumor:

"Sabías, Hanako siempre está llorando en el baño"

Y como nadie que sabía lo que paso, decía algo al respecto, los nuevos decidieron su propia historia.

"Hablemos sobre el misterio número 7"