Fecha: 29 de Junio del 2283
Hora: 2:14 P.m.
Planeta: Io7
Lugar: Neo Acapulco. Sitio vacacional y Recreacional.

Allí en la hermosa playa de la isla Acapulqueña una hermosa mujer caminaba por la blanca arena, escuchando las olas rompiendo contra el mar, ella llevaba un largo vestido de verano junto a un enorme sombrero con una flor apostada en un listón, su vestimenta era tan oscura al igual que su cabello, el cual se movía con el viento que movía las enormes olas, que chocaban contra la arena y regresaban al mar.

Al pasar cerca de un par de Pescadores, ambos se le quedaron mirando, no solo por la altura de la majestuosa mujer, sino por la belleza que emanaba de su ser, incluso el mayor se detuvo a contemplarla en todo su gótico esplendor.

―Hey hijo ya viste a esa belleza? ―Le preguntó admirando a la enorme mujer que había pasado junto a ellos, mientras ambos cargaban con redes de pesca, sedales y demás para ayudarlo en su trabajo como marinos.

―Vaya, esa mujer es alta… de verdad, incluso ese vestido a penas le cubre los tobillos. ―Comentó el joven al lado del adulto, la mujer miró a sus espaldas, aparentemente al haber captado su atención.

― ¡Hey preciosa! ¿Ese vestido no te queda demasiado corto? ―Preguntaba el adulto tratando de llamar la atención de la enorme mujer, ella miró sobre su hombro, apretando fuertemente su puño, aunque antes de encararlos sintió una mano sobre su hombro que logró tranquilizarla

―Tranquila Shizuka… No les hagas caso. ―Murmuró un hombre trajeado que había aparecido a su lado, al escucharlo ella regresó su mirada hacia él, mirándolo entre tranquila y ansiosa, de verdad quería destrozarlos a ambos.

―Malditos humanos… los aborrezco, todos son viles, ruines y asquerosos, me enferman, desearía exterminarlos a todos…―Murmuró acompañando al hombre de cabello oscuro y ojos azules lejos de la orilla, donde podrían distanciarse de las atrocidades cometidas en ese lugar después de haber finalizado su trabajo.

―Lo sé… pero tranquila, ya pronto terminaremos aquí. ―Declaraba el hombre trajeado tranquilo, después de todo para poder disfrutar de las maravillas del planeta, debía dejar ir esas ideas de exterminio hasta tuvieran más humanos que cosechar.
―Recuerda que la marca de Sangre aún no está terminada, si queremos que la semilla reciba la sangre suficiente es menester darle de comer y beber más almas y sangre humana. ―Añadía sonriendo tranquilamente, siguiendo el plan que los dioses del sueño y de la muerte habían trazado para él.
―Aquí no hay suficiente, será mejor seguir hasta la siguiente Isla… la de esos dos no saciará su hambre, ¿comprendes? ―Interrogó haciendo que ella asintiera levemente.

―Hummm, tiene razón señor Artorias… aun así, detesto a esos humanos…―Murmuró con odio aún presente en sus palabras. En verdad quería matar… aunque fuera a un par de humanos más.

―Tranquila… debes recordar que nosotros también fuimos humanos antes de ser Espectros…―Declaraba cerrando sus ojos levemente, pensando en todas las cosas que ambos harían una vez encontrasen a más personas para… cosechar.
―Ya habrá tiempo para hacer pagar a toda la humanidad por sus crímenes. ―Murmuró abriendo sus ojos los cuales poseían una luz oscura en sus pupilas centelleando.

―Huh… parece que ella ya está tomada, bueno ya sabes lo que dicen muchacho siempre habrá más peces en el mar. ―La mujer hizo un extraño sonido, casi como si ella estuviese gruñéndoles a ambos, por algún motivo ella parecía más extraña delo que parecía… Incluso sus colmillos parecían más afilados de lo normal y luego estaba… esa extraña marca que cruzaba desde su mejilla hacia la otra que parecía una cicatriz.

Parecía… pues el enorme sombrero y su cabello oscuro casi no les dejaban ver que era en realidad.

Ambos subieron al barco las herramientas que iban a utilizar aquél día para hacer su trabajo, no era la gran cosa pero al menos era un empleo honrado, aunque por alguna razón no había nadie en la costa, ni en los otros botes.
Era raro pues a esta hora del día muchos ya debieron haber zarpado a ganarse el pan de cada día.

Aunque el joven hombre no podía evitar fijarse en algo, los botes de sus demás compañeros aún seguían en sus lugares, como si ellos jamás hubiesen zarpado y eso era extraño porqué usualmente las labores de Pesca comenzaban a primera hora del día, pero… Ahora ellos parecían estar solos en la enorme playa.

―Qué raro… ―Murmuraba confundido del porqué los demás no habían zarpado aún, a estas horas del día ya nadie debía estar en el puerto.

― ¿Que pasa muchacho? ―Preguntaba el adulto dejando los artículos de pesca en su lugar, sin prestar mucha atención a su alrededor.

―Los Jiménez no han zarpado a aún, tampoco los Ramírez o los Álvarez… ¿que estarán haciendo? ―Se preguntó confundido comenzando a quitar las sogas que aseguraban el barco en el puerto ayudando a su padre para zarpar de una buena vez.
―Parece que hoy llegaron más tarde, suerte para nosotros, ¿no lo crees?

―Esas son buenas noticias para nosotros, si ellos aún no han zarpado quiere decir que nosotros seremos los primeros en hacerlo y que la pesca será más abundante. ―Comentaba sonriendo por la buena noticia, usualmente llegar tarde significaba perder Peces, pero hoy parecía su día de suerte.
―Jeh, tenemos suerte después de el contratiempo que nos hiciste pasar muchacho…―Añadía después de desatar una de las sogas para entonces ir a por el aparato que recogía el ancla, a pesar de todo era un bien día para pescar, el cielo estaba despejado, las aves cantaban y la luz del sol del planeta brillaba con intensidad, en verdad era un día maravilloso.

―Perdóname papa, es solo que mi Rodrigo necesitaba ayuda con su tarea y se me fue la onda. ―Murmuraba apenado el joven ante los regaños insistentes de su figura paterna, quitando la última de las sogas para comenzar a zarpar.

―Mira, da gracias por qué ya estamos aquí, sino nos quedaríamos sin trabajo, tu especialmente.

―Ya pedí disculpas papá…

―Las disculpas no son suficientes para que no te descuente de tu mesada por habernos hecho llegar tarde. ―Declaró el padre poniendo el motor en marcha para ír hacia el profundo mar.

― ¿Qué? Oh, amigo…―Se quejó recargándose sobre el brandal del bote, viendo como poco a poco se alejaban de la costa, aunque al mirar hacia la playa para ver a los turistas, no había nadie ni nada, claro había sombrillas, toallas, incluso una que otras hieleras con comida, agua o botellas de cerveza abiertas pero no había más nadie, parecía que todos habían desaparecido así como así.
―Eh… papá… ¿y los turistas? ―Preguntó el joven confundido de lo que sucedía, si esto era una broma ¿a quién se la estaban haciendo o por qué razón? Aunque… desde que vieron a esa mujer enorme y a su compañero, no había visto a nadie desde que llegaron a la playa.

―Ya llegarán, dales tiempo aún es temprano…―Comentó sin mayor importancia, los turistas en sí no eran importantes al menos no hasta que trajeran dinero al negocio, entonces sí podían ser tomados como algo importante, sobre todo aquellos que invertían en el negocio de la familia.

―Sí pero la playa está muy vacía… que extraño. ―Murmuraba totalmente confundido, por donde quiera que se viera esto no era normal por mucho que su padre lo dijese, ni los trabajadores y tampoco locales o turistas se encontraban en la playa, era extraño… muy extraño y al mirar hacia arriba podía ver a las aves del planeta volando en direcciones extrañas.

Algo no estaba bien y no sabía que era… pero su instinto le decía que algo malo estaba a punto de suceder o que ya había sucedido, aunque él era más prudente que su padre… estaba seguro que él también se preguntaba las mismas cosas que él, siendo un marinero experto, aunque intentará negarlo nada de esto podía ser normal…
Incluso si trataba de convencerse de lo contrario.

Una vez llegaron a mar abierto el adulto dio la orden de soltar las redes de pesca, lo cual el joven hizo sin dudar, aunque al momento de soltarlas, notó algo raro en el agua algo que parecía incluso fuera de lugar, humano…
no se movía pero tampoco estaba estático, al verlo más de cerca se horrorizó, no era uno… eran cientos miles, lo suficiente para llenar el mar con su presencia para casi hacerlo vomitar, pero en su lugar dio un grito que alertó a su progenitor.

― ¡Papá! ¡Papá!

― ¿Ahora qué te pasa? ―Preguntó desde el timón viendo al joven a sus espaldas.

― ¡Ven a ver esto! ―Exclamó aterrorizado, aun sin poder creer lo que estaba mirando.

―Si nuevamente intentas zafarte del trabajo te descontaré más de tu mesada. ―Declaró ladeando la cabeza, si no conociese a su hijo diría que solo estaba haciendo bulla para no hacer su trabajo el día de hoy, no estaba para holgazanerías de parte del muchacho y menos llamados de atención sin importancia.

―Eso no importa, ¡ven! ―Pedía en un tono de voz que le helaría la sangre a cualquiera que estuviese viendo los horrores que él estaba viendo en esos instantes.

― ¿Que te sucede aho… ra…? Oh por dios…―Miles, sino cientos de personas se encontraban bajo el agua, sus cuerpos habían sido arrastrados por algo desconocido, pero no solo era eso, algunos estaban destrozados, despedazados, mejor dicho, mientras que otros se encontraban intactos, muchas de esas personas parecían haber sufrido en sus últimos omomentos de vida y parecían seguir sufriendo aún después de muertos, no fue sino cuando de sus bocas, ojos oídos, etc. Comenzaron a sangrar, tiñendo las azules aguas claras de un rojo carmesí, ambos veían impotentes como la sangre de todas esas personas se elevaba hasta convertir las aguas de aquí hasta la costa en un mar rojo.
―Creo que… fue bueno haber llegado tarde hoy…―Murmuró contemplando como los cuerpos de esas mismas personas comenzaban a ascender para comenzar flotar, parecía una pesadilla, pero era real…

Era tan real que llevaría a cualquier persona que admirara esta obra macabra a la locura, primero fueron unos cuantos, luego unos miles para finalmente ser cientos, incluso desde el cielo se podría ver la mancha roja que lo que sea que hubiera sucedido aquí estaba dejando en el agua.

Un mar repleto de Cadáveres se alzaba frente a ellos, miles de turistas, locales, hombres, mujeres, ancianos y niños flotando en un inmenso mar de color rojo… todas las personas que se suponía que debían haber estado en la playa se encontraban aquí, con sus cuerpos flotando en este mar teñido por su sangre. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo habían llegado hasta aquí? No estaban seguros pero de algo estaban totalmente seguros, de haber llegado más temprano a trabajar.
Ellos también habrían sido parte de este mar carmesí.

Caballeros del Zodiaco: Guardianes del Universo.
Libro 1: El Nuevo Despertar de Hades.
Capítulo 17: Batallas de Bronce y Plata, Segunda Fase.

Ante la llegada de la hora final que había marcado el reloj espiritual, los ganadores de la contienda se encontraban reposando en la cámara del patriarca, siendo atendidos médicamente por Shiki su alumno y por las Saintias protectoras de Athena.
Lo que habían perdido regresaban a los transportes que los habían traído al santuario, los caballeros de plata que habían asistido al evento para ayudar a los dorados ayudaban a limpiar los pedazos de armadura, escombros, manchas de sangre, vómito además de otras cosas que los desafiantes habían dejado a su paso por las 12 casas, el deber de los caballeros era cuidar del santuario al mismo tiempo que mantenerlo limpio y seguro de cualquier amenaza.

Pero de entre todos uno se destacaba, en la tercera casa el caballero de Géminis le daba un fin a la ilusión de su templo, la realidad se reformaba dentro de la constelación Gemela, otorgándole nuevamente la percepción de la realidad que el santo de géminis le había arrebatado para su prueba, él caminó fuera cargando su casco dorado consigo bajo el brazo.
Aunque antes de salir notó algo en el suelo… una inscripción que no pudo ver hasta ese momento.

Al agacharse y contemplarla detenidamente sonrió… comenzando a reír tranquilamente, "Trust Sixth Sense." Así que… gracias a este pequeño muchos habían logrado pasar su templo, tenía que reconocerlo, ella era una verdadera prodigio.

―Bien hecho niña… no solo lograste engañarme a mí sino a todos, te felicito. ―Aclaraba el caballero de Géminis palpando la tierra con sus dedos, para que con un revés de su mano esta desapareciera al instante, un mensaje tan pequeño como ese podía ser peligroso en las manos equivocadas, así que lo mejor sería borrarlo.

Arorios se levantó para seguir su camino hacia las escaleras que conectaban con el templo de Tauro, hasta sentir una presencia justo a sus espaldas.
―Arorios…―Habló la voz de una mujer a sus espaldas captando su total atención, por supuesto que no podía ser otra que la guardiana de la casa de Virgo: Seishin.

―Ah me preguntaba cuando aparecerías Sira…―Hablaba Arorios fijando su mirada hacia su compañera dorada, quien se mantenía igual de serena e imperturbable que siempre, aunque el deseo de ella era conocer el destino de Arorios en estos instantes.

― ¿A dónde te diriges Arorios? ―Le interrogó haciendo que su voz resonara dentro de la mente del soldado dorado de Géminis, quien se mantenía sonriente frente a ella, aquella expresión no le decía nada, aunque al mismo tiempo decía todo.

―Voy a seguir buscando las 108 cuentas en las diferentes dimensiones donde pudieron haberlas ocultado… pero eso ya lo sabías. ―Decía cerrando sus ojos, totalmente consiente de que ella podía leer cada uno de sus pensamientos, nunca había podido esconderle nada, ni siquiera ahora.
―Quizá tenga suerte y las encuentre antes que tú, o quizás tú lo hagas antes que yo…―Comentaba riendo tranquilamente, después de un largo día de trabajo requería un descanso, pero quizá eso sería después de terminar la guerra, ahora habían cosas más importantes de que ocuparse.

― ¿No avisarás al patriarca que te retiras? ―Indagó nuevamente admirando como él abría sus ojos únicamente para mirarla a ella directamente, apreciando su preocupación, aunque siendo dos de los caballeros de oro más fuertes del santuario la preocupación que ella sentía por él era más un cumplido que algo que lo fuese a desenfocar de su misión.

―Para eso te tengo a ti. ―Declaró en un tono soberbio que tenía la intención de ser molesto para ella, aunque la Santa dorada de Virgo no lo tomó de esta forma, más bien lo había tomado como un halago, la confianza ciega que Arorios tenía en ella era incondicional.

Cosa que, aunque quisiera negarlo la hizo sentir complacida, pero justo antes de que él se marchará miró hacia sus espaldas una última vez hacia su compañera, quien podía percibir que tenía una segunda petición para ella.

―Oh, por cierto, mi hermano se quedará a vigilar la casa de Géminis en mi ausencia. ―Recalcó sorprendiendo enormemente a la santa de Virgo, ¿En esta ocasión Arorios no lo llevaría consigo? A menos de que estuviera planeando algo, Seishin indagó más para conocer las razones del porqué no llevaría a su hermano menor con él… aunque su razón, fue algo que no esperaba ver en la mente de Arorios… realmente era un gran hermano asegurando nuevamente la razón del porqué ella lo apreciaba, pues ella era la única persona en todo el universo a quien le dejaría una tarea tan importante como esa.
―Cuídalo por mí, ¿sí? ―Pidió para finalmente colocarse su casco dorado sobre la cabeza, preparado para emprender su viaje.

―Entendido… Arorios…―Murmuró la santa de Virgo siendo testigo de cómo él abría un portal hacia Otra Dimensión frente a él, que distorsionaba la realidad física a su alrededor.

―Bien, espero que nos veamos pronto Sira. ― Finalizó adentrándose en el portal, para finalmente desaparecer una vez este se cerró a sus espaldas resumiendo su viaje a través de las realidades físicas para hallar el artefacto que les otorgaría la victoria en esta horrible guerra.

Sira solo pudo suspirar larga y pesadamente, no entendía lo que ese hombre provocaba en ella, pero… ardía con la misma intensidad y fuerza que la estrella omega, volvió a suspirar mirando hacia sus espaldas, al sentir la mirada de alguien sobre ella, era Aroria quien silenciosamente había visto a su hermano partir solo hacia otro mundo totalmente diferente a este, siempre queriendo ser el héroe, la cara de la justicia que él representaba, para su mala suerte a él le tocó ser todo lo opuesto a Arorios…
La cara del deshonor y la injusticia, Seishin podía ver lo que pensaba, él se odiaba por haber nacido en una estrella oscura, pero por esa razón ella estaba aquí, para guiarlo a través de esas tinieblas que desolaban su alma de plata.

Entonces… En los aposentos del Patriarca.

Seinma finalmente había despertado, mentiría si hubiese dicho que no quería hacerlo ya que los sueños que había tenido esa noche se sintieron como años, años y años atrapado en los recuerdos a pesar de haber pasado solo un par de horas en las memorias de un hombre que jamás había conocido, pero que ahora conocía un poco mejor, su batalla, sus dudas, su miedo, todo pudo sentirlo en carne propia, cada sentimiento de ira o dolor.
Cada momento en el que sentía que su esperanza se desvanecía en la nada, hasta que esta fue consumida por la oscuridad, Seiya era tan humano como él lo era…

Seiya había pasado por cosas terribles o peores, ahora comprendía mejor su pasado y su presente, pero al conocerlos… sentía tanto temor de su propio futuro, Seishin le había dicho cosas en la casa de virgo que él trataba de evitar confrontar, algunas más duras que otras.
Pero aquella que más le costaba aceptar era que… para ganar tenía que sacrificarlo todo, su identidad, su ser, a su familia y amigos desechando todo lo que lo hacía él.

Cada cosa que lo hacía humano desaparecería así sin más, él no estaba preparado para eso, para abandonar su propia humanidad así como así, Seinma tenía tantas cosas que pensar que el sueño no volvería a él de nuevo esa noche.
A pesar de todo solo podía mirar hacia el cielo preguntándose ¿qué sucedería con él y con todas las personas que él estimaba? ¿Qué pasaría si su misión terminaba condenándolo a una vida miserable? ¿Qué pasaría… si la tragedia que Seiya vivió se repetía de nuevo y su destino era perder a Seika nuevamente?

Ahora era el momento en el que se interrogaba ¿cuáles serían las consecuencias de sus elecciones? ¿Cuál sería el punto en el que esta misión fallaría rotundamente? Y por supuesto… ¿Cuál Sería el final?
Seinma posó una mano en su rostro tratando de racionalizarlo, incluso si la amenaza no venía del exterior esa misma podría venir justamente de aquí, del santuario por el que en algún punto de su vida había pensado sacrificar su vida, pero viendo lo que le había sucedido a Seiya y viendo como las cosas se habían torcido horriblemente para él como para Saori…
Lo único que podía pensar era en Seika y en lo mucho que necesitaba verla en estos momentos, si tan solo sus músculos no estuvieran asesinándolo habría salido de esa cama improvisada para dirigirse a su casa en ese mismo instante…

Si había sido duro e imposible de razonar para Seiya… ¿cómo debió ser para Seika? A pesar de estar tan cerca de su diosa en estos instantes, se sentía muy, muy lejos de casa.

―¿No puedes Dormir, Sein? ―Una voz preguntó a su lado, obligándolo a desviar sus ojos hacia esa dirección, encontrándose con Kiva, su compañero de bronce que no había podido participar en el torneo por instrucciones de su mentor.

―No Ki, no puedo…―Respondió el joven caballero de Pegaso colocando sus manos detrás de su nuca para acomodarse mejor, aunque al alcar nuevamente sus brazos el dolor de sus articulaciones volvió a pasarle factura, ese día había peleado como nunca antes en su joven vida, dándole una idea muy clara de las cosas que le faltaban por luchar en esta vida.

―Tranquilo, el efecto del estabilizador debería estar haciendo efecto pronto, eso y que tus huesos se regeneren, pronto estarás de pie nuevamente. ―¿Le había colocado un estabilizador? Si así era no lo sentía en lo absoluto, se sentía tan apaleado como cuando había llegado a la cámara del patriarca, aunque teniendo en cuenta que todo el día sus músculos no habían encontrado un segundo para descansar lo suficiente para volver a la batalla… era obvio que se iba a sentir tan adolorido.

Sobre todo, rememorando que había sido golpeado por varias de las técnicas más poderosas y dolorosas de los caballeros de Oro, que pudiese mantenerse consiente era más un milagro que su simple pero siempre presente fuerza de voluntad.

―No es eso lo que no me deja dormir…―Confesó el joven Pegaso suspirando pesadamente, a pesar de todo, su mente era lo que no lo dejaba estar tranquilo, desde que vio los recuerdos de Seiya en su mente solo podía preguntarse: ¿qué sucedería el día de mañana?

Eran esas preguntas lo que no le permitían volver a conciliar el sueño.
―¿Entonces que es amigo? ―Preguntaba el santo de caballo menor curioso de que era lo que mantenía a su compañero despierto, Seinma se lo pensó bien antes de si quiera responder.

Decir que había sido una pesadilla producto de sus memorias pasadas no estaría lejos de la realidad, pero lo que en verdad había sucedido es que había visto a Seiya en su momento más bajo después de haber sido traicionado por su Diosa y después del abandono de su esposa.

―Si te lo dijera no me lo creerías. ―Declaró Suspirando pesadamente, después de todo ¿cómo era que comenzaba a explicar todo lo que había visto en las visiones de su antepasado? Incluso para él se le haría una locura si no hubiera experimentado esas memorias tan vívidamente como antes.

―Oh… bueno, si no quieres contarme no, supongo que no debería meterme en asuntos ajenos. ―Murmuraba avergonzado, no sabía que era tan difícil de explicar y no quería molestar a su amigo con detalles incomodos para él, podía comprender que nadie buscaba

―No es eso Ki…―Trató de decir el Pegaso evitando que Kiva se sintiese mal por preguntarle, pero en verdad no sabía cómo comenzar a abordar ese tema sin sentirse como un lunático, incluso él sabía que era una locura todo lo que había visto pero… esa era la realidad que Seiya había vivido y la realidad que él tendría que vivir algún día lo quisiera o no.

―¿Entonces qué es Sein? ―Interrogaba una vez más tratando de obtener las respuestas que necesitaba para saber lo que le sucedía a Seinma, para comprender mejor su posición.

Pegaso mantuvo silencio por unos instantes que se hicieron eternos antes de volver a suspirar, no sabía dónde empezar a ciencia cierta, podía comenzar hablándole sobre sus visiones de sus vidas pasadas, del reino astral de sueños, de Aria o que ser el heredero del gran héroe legendario lo estaba poniendo en la posición donde debía empezar a tomar decisiones serias que determinarían su futuro como hombre, como persona, como ser humano, como ente consiente de sus alrededores y de sus falencias.
Pero ese era el problema aceptar lo pequeño que era en un mundo enorme lo hacía sentir más insignificante que otras cosas que sí tenían importancia para este universo tan complejo

―¿Si supieras que tu vida está destinada a la tragedia, seguirías por el mismo camino que has recorrido hasta ahora? ―La pregunta fue más contundente de lo que esperaba, la expresión de sorpresa en el rostro de Kiva era imposible de ignorar.

No les había dicho nada a ellos, nada sobre el medallón, la mujer y Hades, Seinma no tenía forma de saberlo así que esa pregunta no estaba totalmente dirigida a Kiva, quizá le estaba dando muchas vueltas al asunto.
Pero desde que descubrió que él sería el recipiente de Hades solo podía desear que, si el día de mañana los espectros venían a por él, solo quería que su muerte fuese a manos de uno de sus amigos, de su maestro o de los caballeros que había empezado a considerar como su familia, por qué ese pensamiento era mucho mejor que imaginarse a él mismo asesinando a toda esa gente que él tanto estimaba. Todo parecía mejor que tener las manos manchadas de sangre inocente.

―La verdad no lo sé…―Respondió Kiva suspirando larga y pesadamente, momentos como estos lo hacían pensar si de verdad quería seguir viviendo o simplemente terminar con su vida antes de que el daño fuese irreparable, muchas cosas eran inciertas en esta vida a excepción a una: La muerte y si para detener al dios por el que estaban librando toda esta guerra era necesario morir… lo haría con tal de evitar más dolor y sufrimiento.
―A veces yo también me pregunto esas cosas, ¿qué sucederá conmigo, que sucederá con mi maestro? ―Kiva alzaba su mirada hacia la salida de la cámara del patriarca, imaginando un mundo en el que todo lo que estaba ocurriendo era simplemente una pesadilla y que pronto despertaría en su cama rodeado por toda su familia para disfrutar de un nuevo día.
―No puedo sino pensar a veces que fui condenado con una maldición en el momento que nací y eso me perturba en las noches cuando no puedo dormir…―Seinma no comprendía que cosas decía el muchachito, pero le causaban la misma preocupación que le causó hacía unos instantes al caballo menor, ¿por qué decía eso?
―Pero si lo que dices es que preferiría jamás haber nacido para no tener que afrontar al mañana, no… Amo esta vida, amo a las personas a mi alrededor, las que me han dado un propósito por el cual vivir y amo vivir, incluso si todo se vuelve una pesadilla. ―Dada esa Sentencia Seinma bajó la mirada al suelo, quizá él y Kiva eran más parecidos de lo que había imaginado en un inicio, lo que no evitaba que ahora se sintiese mal por haberle interrogado algo tan complicado.
―Preferiría morir preservando todos los valiosos recuerdos de esas personas que vivir sin haberlas conocido, ¿tiene sentido lo que digo?

Lo tenía, maldición sí que lo tenía, Kiva puede que fuera muy joven pero poseía una gran sabiduría detrás de toda esa timidez, quizá haber pasado la mayor parte de su vida al lado de un caballero Dorado lo había hecho así, o quizá había sido otra cosa, pues él también había pasado mucho tiempo al lado de su mentor, el Caballero de Libra: Genki…
No creía ser más sabio que él, siendo francos, Genki era mucho más sabio de lo que Seinma jamás sería, o eso pensaba el joven Pegaso, pues no se sentía más de lo que eran su mentor o sus compañeros, siempre se sentía perdido o lleno de dudas existenciales que lo acosaban en las noches solitarias y frías como lo era esta.

―Sí…―Murmuró desviando su mirada hacia arriba, obteniendo parte de las respuestas que necesitaba. ―Gracias Kiva, creo que necesitaba escuchar eso…―Añadió un poco más tranquilo, quizá después de esta pequeña charla finalmente podría encontrar la paz que necesitaba para descansar tranquilamente esa noche, o por lo menos hasta que sus heridas sanaran por completo.

―No hay problema Sein. ―Declaró Kiva levantándose para volver a vigilar a los demás caballeros que reposaban en la misma sala, aunque antes de retirarse interrogó una última cosa.
―¿Algún día me contarás que te pasó amigo? ― Seinma al instante volvió a dirigir su mirada a Kiva sonriéndole plácidamente.

―Cuenta con ello…―Finalizó admirando como el joven de caballo menor se alegraba retirándose con una sonrisa, mientras que Seinma regresaba a su expresión meditabunda…

¿Por qué él era así? ¿Por qué sus pensamientos siempre jugaban en su contra? Seinma necesitaba un momento para relajarse, no encontraba paz en sus sueños, menos en sus pensamientos, suponía que esa era naturaleza suya, sobre pensar las cosas hasta darle mil y un vueltas al asunto.
Aunque siendo aún más honestos, Seiya también había tenido estos momentos de duda que lo asolaban, ¿es que acaso sería el destino que los caballeros de Pegaso siempre serían acosados por los fantasmas de las incertidumbres?

¿Quién sabía esas cosas? Solo existía una cosa segura y era que cuando crecía como caballero, menos avanzaba como persona, siendo atrapado por estas interrogantes sin, él miró hacia las afueras, admirando la hermosa luna azul, se preguntaba si algún día todo este misterio que era conocer su pasado se resolvería, si su destino era repetir las memorias de su vida pasada una y otra vez, era totalmente frustrante, pero nada más frustrante que tratar de lidiar consigo mismo y con sus pensamientos, esa era una verdadera tortura.
Tratar de comprender lo que salía de su mente y lo que esta misma le mostraba, crecer era difícil… muy difícil.

Cerró sus ojos intentando conciliar el sueño aunque tenía entendido que no podría lograr dormir, al menos esperaba que el día de mañana las cosas fuesen un poco más tranquilas, después de haber luchado por las 12 casas para pasar a la siguiente ronda era lo mínimo que se podía esperar.
Quizás habría otro momento para sobre pensar las cosas.
Pero ahora necesitaba reposar, que sus músculos necesitaban el descanso para ver que anuncio hacía el patriarca el día de mañana.

Quizá vería a Sariah… Sariah, es cierto, con toda la conmoción se había olvidado por completo de Aria, todo ese día había tratado de evitar utilizar la fuerza Pegasus que se había olvidado por completo que Aria había estado allí para ver su avance por las 12 casas, Seinma cerró sus ojos tratando de conciliar el Sueño, tratando de relajarse y vaciar su mente justo como la santa de Virgo se lo había dicho, encontrar buscar el sitio donde se sentía en paz.
No tardó mucho para que ella apareciese frente a sus ojos, ahora se encontraba en el reino estelar, donde siempre iba cuando dormía si no le tocaba la buena o mala suerte de caer en uno de los recuerdos de Seiya.

―Sein…― Saludó el alma guardiana con una gran expresión de alegría, aunque siempre hablaban telepáticamente solo cuando dormía podían verse mutuamente.

―Aria…―Respondió él sonriendo, realmente era un verdadero gusto verla después de ese día tan movido.

―Lograste llegar a la cámara del patriarca, muchas felicidades Sein―Hablaba su alma guardiana cerrando sus ojos dulcemente, congratulando a su protegido con gran alegría, se había esmerado mucho para alcanzar la cima del santuario y merecía que su esfuerzo fuese reconocido.

―Gracias Aria… Aunque creo que jamás lo hubiera conseguido … sin la ayuda de mis queridos amigos. ―Comentaba rememorando cada uno de los actos que sus compañeros habían hecho para otorgarle una ventaja a Seinma, sobre todo a Danny, cuya inteligencia prodigiosa los había sacado de tantos contratiempos, asegurando así el lazo que ambos poseían.

―Lo sé, los vi pelear con tanta pasión en cada una de las pruebas, a pesar de lo difícil que se volvió no dejaron de pelear hasta alcanzar la cima. ―Argumentaba Aria rememorando los eventos puntuales en el que la fortaleza de Seinma y la inteligencia de Aria habían logrado sobrepasar las pruebas físicas más desafiantes de todas.

―Sí… fue difícil, pero lo logramos como un equipo… aunque no sé si los demás lo consiguieron. ―Murmuraba el Pegaso preocupado de los demás, en especial de Shinryū y de Benjamín, desde la casa de Leo no supo más de ellos dos… esperaba que la fortuna les hubiera sonreído a ambos y si no, esperaba que ambos hubieran llegado lejos en los desafíos de los templos restantes.

―Estoy segura de que lo hicieron Sein. ―Eso alegró en cierta medida al Pegaso, pero al recordar las memorias de Seiya su expresión cambió a una más afligida, No se sentía bien y Aria lo Sabía
―¿Que sucede? Te noto distante. ―Murmuró viendo como él suspiraba larga y pesadamente, las encrucijadas del destino volvían a jugar con su mente y no le agradaba a que direciion estas lo estaban llevando

― ¿Hum? ―Alzó su mirada, encontrándose por nueva ocasión a su compañera, quien retenía una expresión de preocupación que era imposible de ignorar.
―Bueno… creo que viste mi sueño, ¿no es así?

―Sí, los vi… aunque ya tenía conocimientos de ese evento. ―Reveló un tanto apenada por lo que su Pegaso había tenido que pasar en esas memorias, sin lugar a duda eran algo que ella jamás quiso que Seinma viera, pero… ella tampoco tenía control en las cosas que él podía y no recordar, muchas de esas memorias se encontraban enterradas en el alma de Seinma, esperando a ser liberadas apenas el momento y el sitio fuesen adecuados.

― ¿En serio? ―Preguntó el Pegaso sorprendido.

―Saori solía relatarme la historia, además yo estuve presente cuando sucedió. ―Relataba rememorando las veces que ella le había hablado sobre su viaje al pasado, su batalla entre el ejército de Athena y Hades del siglo XIV, el como el titán la había engañado para entregarle el alma de una humana, todo lo que ese evento desencadenó con su guardián más leal.
―Lamento habértelo ocultado pero no estaba segura de como ibas a reaccionar si te lo decía. ―Aunque para ser honesta quería ser ella quien le contase esta historia, para así evitar los errores del pasado, pero… quizá esta había sido la mejor forma de que él conociese su pasado para evitar cometer los mismos errores que se suscitaron con Seiya y con la Athena de aquella era.

―No te preocupes, entiendo tus motivos… aunque…―Seinma miró al suelo nuevamente, pensando en que el destino de su anterior vida y como todo se había torcido de aquella forma tan cruel y horrible.
―Me pregunto si Sariah también conoce esta historia. ―Al nombrar a su amiga Aria levantó el rostro de Seinma para que la mirará a los ojos.

―Si lo hace, yo se la conté…―Habló tan tranquila como solo ella podía hacerlo, lo cual no hizo sino
―Ella ya la conocía hace más tiempo que tú. ―Reveló con la esperanza de que Seinma comprendiese porqué le había revelado esta historia primero a ella que, a él, aunque… no comprendía realmente como lo había hecho, de hecho… no entendía como era que ella había presenciado aquel evento en el tiempo que sucedió.

Había miles de cosas que no entendía pero una le era clara: Dado el momento, la diosa de la humanidad debía tomar una decisión, sus guerreros o toda la humanidad que ella estaba destinada a proteger, debía poner cualquier sentimiento personal lejos de su misión como la diosa protectora de la humanidad.
Aún si eso significaba dejar morir a las personas que más apreciaba en su camino como la diosa de la Justicia y de la paz en los mundos humanos.

―Hmmm, comprendo. ― Seinma también compartía ese sentimiento, pero de ser total y completamente Honesto no estaba seguro si le gustaba… los dioses y los humanos aún estaban muy lejos de entenderse mutuamente, ayudaba un poco… aunque no era mucho si se ponía a imaginar que ella solo era una de miles… o que sucedería si nunca la hubieran tenido a su lado desde un inicio.

― ¿Qué piensas? ―Aria volvió a interrogar al verlo tan meditabundo, cuando él comenzaba a quedarse callado con la mirada perdida, sabía que pensaba en algo que internamente lo estaba hiriendo o que le estaba causando aún más dudas.

Seinma tardó en responder, pero apenas puso sus pensamientos en orden solo pudo responder:
―No mucho… solo que no puedo creer lo que Seiya pasó… lo que, le hicieron pasar por querer saber la verdad sobre nuestra hermana y…―Entonces recordó como todos y cada uno de los caballeros dorados que estaban en aquél momento se enfrentaron a él sin ofrecer una pizca de misericordia a un hombre que solo estaba en búsqueda de respuestas, respuestas que se le fueron negadas no una sino varias veces.
―Bueno, que todo se haya acomodado de una forma tan horrible. ―Declaraba sintiendo el peso de su pasado en su presente, obtener respuestas jamás había sido tan doloroso… y ciertamente jamás había sido de esta forma que solo creaban más dudas en él como en su misión de cuidar de Athena.

―Lo sé… sé que es desalentador y triste, pero no dejes que esto te detenga de seguir luchando nunca Sein. ―Pedía Aria, pues más que querer proteger al guerrero más leal de Athena deseaba ayudar a este muchacho que lo quisiera o no le recordaba tanto a Koga, el hermano que la vida y los eventos desafortunados le habían arrebatado.

―No lo hará, lo prometo…―Respondía Seinma sonriendo, aunque aún habían muchas cosas de las que hablar y preguntarse, estaba cansado de que todo fuese tan confuso y complicado, necesitaba tiempo para asimilar lo que sucedía dentro y fuera de su mente mancillada por la realidad en la que era participe.
―Es solo que me pregunto… si lo mismo me sucederá… y si me pasa, ¿qué haría en esa situación, como respondería ante aquello? ―Declaraba desanimado, era una tortura imaginarse que él estaba condenado a repetir y vivir esa misma tragedia, eso lo lastimaba aún era demasiado joven como para preocuparse de temas tan complicados como esos.
―Creo… que son preguntas que ojalá nunca tengan respuesta…―Finalizó tratando de quitarse esos horribles pensamientos de la mente, odiaba sentirse de esta forma para que sus penas y dudas recayeran en ella o en sus amigos.

―Sí… de cualquier forma, me alegro de que hayas logrado llegar a la cámara del Patriarca Sein. ― Declaraba de nuevo sonriéndole afablemente como ella siempre lo había hecho, Aria sin lugar a dudas era un rayo de luz en esta infinita oscuridad.

―Gracias Aria… ―Respondió sonriéndole con total alegría… aunque al recordar la penúltima prueba, Seinma rememoró que durante su combate contra el santo de Acuario algo le había sucedido, algo que… no tenía mucho sentido al razonarlo cuando pidió que Aria no se manifestará en caso de caer derrotado.
―Por cierto, durante mi enfrentamiento con el caballero de Acuario Yuri…―Seinma mencionó captando la total atención de Aria, quien enfocó su mirada sobre el caballero Pegaso curiosa por lo que él deseaba contarle.

― ¿Um?

―No recuerdo bien lo que pasó, o cómo fue que lo derroté… Las memorias de ese momento son difusas. ―Comentaba tratando de rememorar el momento exacto en el que derrotó a Yuri, pero lo único que podía ver eran sombras, sombras… y más sombras con la forma y lugar de los eventos, pero faltaban hechos relevantes para asegurar que él había sido quien derrotó al caballero de Acuario.
―¿Tuviste algo que ver con ello? ―La pregunta hizo que Aria se sorprendiera enormemente, pero al instante ella relajó su expresión, negando con la cabeza.

―A decir verdad, quería hacerlo, pero no fui yo… Aunque tengo una idea de quien pudo haber sido. ―Comentaba alzando sus ojos celestes hacia el cielo, algo que hizo que Seinma también llevase su mirada hacia arriba, únicamente para encontrarse con su constelación guardiana brillando intensamente en el infinito vacío del espacio.
―Creo que fue el instinto grabado en tu alma…―Dicho eso las estrellas comenzaron a resplandecer con fuerza, cubriendo todo con la poderosa luz que emanaban, fue así que la luz comenzó a ser tan intensa, que cubrió a los dos al instante.

Seinma abrió los ojos, aún seguía en la cámara del patriarca junto a los demás caballeros que habían pasado la prueba, al levantarse su cuerpo aún le dolía, pero no tanto como antes… Miró a su alrededor admirando como algunos otros también se levantaban, otros ya se habían levantado y algunos más permanecían dormidos.

Seinma entonces miró a la marca de su brazo derecho admirando bien el tatuaje del Pegaso… Si Aria no había sido entonces solo había otra entidad que pudo haber tomado posesión de su cuerpo en esos momentos.
―Pegaso…―Murmuró colocando su mano derecha sobre su brazo, acariciando la marca con el pulgar, había dicho que era el instinto grabado en su alma, pero eso no hacía sino crear más preguntas, ¿ese instinto era suyo o era de alguien más? Había querido pasar las 12 casas por su cuenta sin la ayuda de nadie, pero si Pegaso le había ayudado en ese momento… ¿realmente se merecía haber llegado aquí?

Era una pregunta que lo iba a dejar pensando por días… aunque ya se encontraba aquí, Seinma se levantó del futón donde descansaba apartando las sábanas que cubrían su cuerpo, revelando las vendas y banditas adhesivas que cubrían todo su torso, hombro derecho rostro.
Con el único objetivo de ir a buscar a sus amigos… o a aquellos que hubieran logrado pasar la prueba al igual que él.

Aria había mencionado que lo habían logrado, pero aun así necesitaba verlo para creerlo, así era como él funcionaba, trató de caminar a pesar de todos sus músculos aún seguían heridos, Kiva había mencionado que el estabilizador que le habían inyectado aliviaría el dolor de sus extremidades pero eso no hizo más que confirmar que la agonía interna seguía siendo intensa, aún habían muchas partes por curar y que con medicina o no, la misma no era todo milagrosa.
Por eso al seguir avanzando necesitó apoyarse de las paredes, contemplando a muchos de los caballeros que habían alcanzado la cima, en efecto eran menos que cuando llegaron podía contar la mitad de los presentes durante el rito de iniciación.

La mayoría eran caballeros de plata, otros eran santos de bronce.
Eso significaba que los demás debieron lograrlo, eran igual de capaces de llegar

Quizá más que él… después de casi haber sido derrotado por Yuri, aún no dejaba de pensar que había sido eso que lo había salvado, aria dijo que era el sin tinto grabado en su alma, pero él… no estaba totalmente seguro de que ese fuera el caso.

A pesar de todo aquí estaba, queriéndolo o no eso le permitió ganar.
No tardó mucho hasta finalmente encontrarse con ellos, con sus amigos, todos en el mismo estado que él, cubiertos de vendas bandas adhesivas y apaleados, pero bien, riendo al haberse reencontrado y al verlo se alegraron, saludándolo con toda la energía que sus cuerpos heridos podían ofrecerles.

― ¡Sein! ―Danny exclamó llamando a su compañero a su lado, él caminó lo más rápido que pudo hacia ellos.

―Muchachos… están bien. ―De haber corrido a abrazarlos lo habría hecho, pero sus piernas le advertían que sí volvía a tomar una carrera como el día anterior iban a tener una seria discusión al respecto… o al menos así era como se sentía. Simplemente se acercó, con sus brazos rodeó a Johnathan y Danny, quienes también rodearon a Shinryū y Benjamín.
―Me alegro tanto de que lo hayan conseguido chicos…―Todos quedaron en silencio unos momentos ante esta pequeña reunión, desde que las cosas comenzaron a ir mal en Leo, tuvieron que separarse, pero ahora que estaban en la cámara del gran patriarca, se sentían tranquilos de que todos habían logrado llegar a la cima del santuario.

Finalmente todos podían suspirar tranquilos sabiendo que la lucha había valido la pena, desafiar los 12 templos fue complicado, pero nada más complicado que tener que separarse con el miedo de morir, para nunca más volver a verse.
Era cierto lo que decían, toda buena lucha tenía su recompensa al final.

―Sabíamos que lo lograrías Sein…―Declaró Johnathan sonriendo tranquilamente a su compañero, no había dudado que esa infinita fuerza de voluntad lo había llevado a superar la última prueba, el camino de rosas demoniacas del caballero de Piscis.

―Sí, tuvimos fe en ello, después de todo tu nos alentaste con tus palabras en los pisos inferiores. ―Añadía Shinryū totalmente feliz de volver a ver a su amigo, a pesar de todos los contratiempos Seinma había cumplido con su promesa de verlos a todos en la cima del santuario

―Je jeh, veo que mi mensaje llegó a muchos, no solo a ustedes. ―Murmuró el santo de pegaso apenado, no esperaba que realmente fuese a causar tal impacto, pero… rayos lo había hecho, todo gracias a su optimismo y ganas de llegar hasta la cámara del gran patriarca.

―Sí lo hizo. ―Respondió Benjamín sonriendo al igual que los demás, era extraño verlo alegrarse así, pero no por eso era el aprecio era menor, sin duda su sonrisa era una buena señal de que su lazo se estaba fortaleciendo.

―Y nosotros también estamos felices de verte Sein. ―Declaraba Danny con una expresión de regocijo inigualable, aunque al estar en igual o peor estado que sus demás compañeros, ella estaba totalmente feliz de poder tener a sus amigos reunidos nuevamente bajo un mismo techo.
―Cuando supimos que un par de caballeros de bronce llegaron primero a la cámara del patriarca sabíamos que solo podías haber sido tú. ―Seinma mantuvo su expresión afable unos instantes, hasta la inmediata realización de que Danny había declarado que un par había llegado

―Espera, ¿un par? ―Interrogó genuinamente sorprendido, cuando él llegó nadie se encontraba a su lado, incluso antes de desvanecerse él no había percibido a nadie entrar, a menos de que poco después de haberse desmayado alguien hubiese llegado después de él
―¿Pero que no tú te quedaste atrás para ayudar a Danny John? ― interrogó con la esperanza de que quizá uno de ellos dos hubiese alcanzado la cima después de él.

―Sí lo hice…―Murmuró mirando a su prima, quien se encontraba a su lado, creando una interrogante aún mayor para el joven caballero del Pegaso.

―Entonces… si ustedes no fueron ¿quién más fue el que llegó después de mí? ―Preguntó mirando a su alrededor esperando que alguno de sus amigos le respondiera, lo único que no pudo prever era que la respuesta vendría a sus espaldas.

― ¿Por qué no piensas de nuevo idiota? ―Preguntó una inconfundible voz a sus espaldas, allí se encontraba ni más ni menos que Kobu, el caballero del unicornio en el mismo estado que todos los demás, cosa curiosa por qué a diferencia de Seinma él no se veía tan mal considerando que el bazo izquierdo lo tenía enyesado y colgando de un soporte de tela además de que cojeaba al caminar.

― ¿Kobu, tu llegaste después que yo?―Preguntó el santo de Pegaso sorprendido, posando ambos ojos café sobre el guerrero que había reclamado el segundo lugar en la prueba de los 12 templos.

―Así es, te dije que no te lo dejaría fácil… pero…―Fue entonces que su acercamiento se hizo más agresivo cuando lo tomó de las vendas que marcaban su pecho y brazo derecho alzándolo hacia él violentamente, causándole un fuerte dolor en su extremidad Derecha.
―¡Nuevamente te llevaste el reconocimiento de mi victoria robándote el primer lugar maldito imbécil! ―Exclamó iracundo, después de todo lo que había hecho para llegar primero nuevamente era él quien se llevaba el reconocimiento arrebatándole su debido lugar como el caballero que

― ¿Qué? ¡Yo no robé nada! ― Declaró ofendido por el cómo lo estaba tratando, nuevamente volvían a los insultos, a veces Seinma no comprendía porqué Kobu lo odiaba tanto, estaban en el mismo bando deberían actuar como si fuera el caso, pero en lugar de eso solo se la pasaban luchando como dos niños inmaduros a cerca de cosas que francamente, no valían la pena.

―Di lo que quieras, yo debí haber llegado primero, ¡¿escuchaste?! ―Exclamó el Unicornio harto de él y de que siempre estuviera un paso delante de él siempre.

―Kgh… yo no tuve la culpa de que fueras tan lento Kobu. ―Reiteraba Pegaso harto de la actitud del unicornio, harto de que siempre lo estuviera culpando y harto de que él lo tratase como a un enemigo.

― ¡Cállate! Desde que te conocí no has sido más que una molestia siempre llevándote todo el crédito, reconocimiento y admiración. De los demás, pero ya no más. ―Le escupía con total desprecio, era casi como si él estuviera depositando todas sus frustraciones en
―Cuando descubra el fraude que eres todos lo verán y cuando eso pase, dejarás de ser un maldito obstáculo en mi camino. ―Acusaba severamente ante la mirada confusa de todos y de Seinma, quien no comprendía porqué decía tales cosas… a menos… que él supiera algo más que otros no.

―Ya me harté de que me trates como basura, si todo esto fue por ese empate dilo y ya, pero si quieres pelear entonces ponte tu armadura para resolver esto de una vez. ―Indicó buscando en su pecho el cristal de su armadura al igual que Kobu, pero al percatarse de que no lo tenían ambos fijaron sus miradas sobre sus pechos, percatándose de que sus armaduras habían sido retiradas por alguien-

Fue en ese mismísimo instante que a todos sintieron una corriente helada que le sacó un escalofrío a más de uno de los presentes, y al dirigir su mirada a quien producía este gélido cosmos pudieron percatarse que era un hombre esbelto, con un largo cabello plateado, de un único ojo de color verde que los miraba fijamente, mientras que en su otro ojo llevaba un parche oscuro, este comenzó a caminar hacia ellos manteniendo su mirada fija en ellos.
Sobre todo en ellos dos.

―Es demasiado temprano para que empiecen las disputas entre compañeros. ―Los reprendía a ambos fijando sus fríos ojos en el Pegaso y Unicornio de bronce que habían comenzado a discutir tan temprano, ante la mirada de sus demás compañeros, sus colegas de bronce y plata.
―Si lo que desean es pelear, no los detendré, pero antes de que lo hagan pónganse a pensar que están en la cámara del patriarca, en donde bajo ninguna circunstancia el sabio maestro desea ver pelear a sus caballeros, o a nuestra diosa Athena, pelear aquí sería un insulto para ambos…―Kobu y Seinma se relajaron, mirándose el uno al otro aún con total desprecio, de cierto modo el caballero de Cristal tenía razón, pero el humor aún seguía muy agitado, solo un ajuste de cuentas entre ambos podría calmar el humor del momento
―Además que muy pronto la segunda fase del torneo comenzará, peléense entre ustedes dos si quieren, pero tengan en mente que cuando comience la etapa de los Duelos, ninguno tendrá piedad con ustedes. ―Declaraba creando conciencia tanto en Kobu como con Seinma quienes entre sus reprimendas se separaron rápidamente uno del otro.
―Si no se recuperan bien para entonces, no esperen que les den una pelea justa, al final los únicos que saldrán perjudicados de un conflicto en este lugar son ustedes sin siquiera haber llegado a la tercera y cuarta fase del torneo Galáctico, eso es todo lo que les digo. ―Finalizó retirándose de allí dejando a todos en silencio, ese caballero de plata tenía la razón.

Sería estúpido empezar un conflicto en este lugar, estaban en el templo del patriarca, en donde el respeto debía permanecer, ante todo antes de ser rivales eran caballeros de Athena y debían respetar sus leyes, en la segunda fase del torneo tendría todo el tiempo del mundo para zanjar este asunto como caballeros, pero hasta que eso sucediese debían hacerse a un lado o sufrir las consecuencias de sus actos…

Kobu miró a Seinma con su ojo Azul, mientras que este mismo no apartaba sus ojos castaños del unicornio, ambos desviaron la mirada despectivamente del otro para volver a sus asuntos.
Si pelear era lo que querían eso era lo que tendrían, pero hasta entonces solo debían ser pacientes y esperar a que la segunda fase del torneo diese inicio.
Solo debían esperar… y tendrían el intercambio acalorado de puñetazos que tanto habían deseado desde que se enfrentaron por primera vez.

―Hola muchachos, escuchamos todo el alboroto y vinimos a ver que sucedía. ―Anunciaba una pequeña de cabello azulado y ojos del mismo color, acompañada de un muchacho mucho más grande y fornido, no había duda de que ellos dos eran los poseedores de las armaduras que representaban al carro estelar.

―Mabel-chan, Mattew-kun que alegría verlos, ustedes también pasaron las pruebas. ―Shinryū dijo alegre de verlos a ambos después de esa escena tan poco agradable de presenciar para todos los presentes.

―Claro que sí… aunque aún siento todo el cuerpo pesado…―Mencionaba el Mattew, sobándose el brazo, para su cuerpo debieron haber utilizado al menos 3 rollos de vendas para poder proteger las áreas afectadas durante el combate, era tan masivo que bien eso pudo haber sucedido mientras lo sanaban.
―Me sigue doliendo todo el cuerpo y eso que mi armadura resistió mucho durante los desafíos…―Anunciaba dejando en claro que para una montaña de músculos como lo era él tampoco fue sencillo, todo lo contrario era una verdadera suerte que hubiese llegado hasta acá.

―Me imagino que lo hizo gigantón. ―Decía Johnathan dándole un ligero golpe en el hombro, lo suficiente como para sacarle una pequeña risa al lado de un quejido de dolor.

―Je je jeh, sí lo hizo bien…―Murmuró tapándose el área del impacto con su mano derecha..
―Veo que empezamos el día con el humor a Tope. ―Declaró después de haber presenciado la acalorada discusión entre el Pegaso y el Unicornio.

―Sí… supongo…―Murmuraba Seinma apartando su mirada, en verdad no comprendía por qué Kobu lo despreciaba de la forma en que lo hacía.

―Tranquilo Sein, estoy seguro de que ustedes dos arreglarán sus diferencias pronto. ―Mabel trataba de Consolarlo abrazándolo, aunque conociendo su fuerza y lo herido que ambos estaban solo rodeó su cuerpo para evitar matarlo una segunda vez.
―Digo… no pueden estar enojados por siempre.

―Eso supongo Mabel... ―Murmuró el Joven de cabello castaño desviando sus miradas al suelo, para acto seguido suspirar larga y pesadamente.
―Aun así me alegro que estén aquí… sobre todo ustedes, sé que serán buenos oponentes en la siguiente fase. ―Al decir eso les recordó a todos por qué estaban aquí, atrayendo nuevamente la atención al tema que atañía el día de hoy, ver contra quienes les tocaría pelear durante la parte de los combates.

―Eso es verdad, parece que tendremos competencia para la segunda fase. ―Danny mencionaba mirando a todos los que habían aprobado, entre ellos Ahiri, Kazuto, Albión y Darrel, los demás miembros del equipo de Kobu.

―Y que lo digas, ¿ven a Darrel? ―Preguntó Matthew apuntando en dirección al caballero de Orión, a primeras parecía que no había anda raro en él, aunque un ojo bien entrenado podría ver fácilmente porqué querían que lo vieran específicamente a él de entre sus demás compañeros de bronce como Ahiri o Kazuto.

―Sí, ¿qué tiene? ―Preguntó Seinma confundido de lo que Matt quería decirles.

― ¿Notan algo extraño en él? ―Interrogó obligando a todos a mirarlo detenidamente, fue extraño al comienzo, pero mientras más lo observaban podían darse cuenta de algo que les heló la sangre a todos incluso al silencioso Benjamín.

―Uh… sí, no tiene heridas o vendajes. ―Murmuró Danny sorprendida, todos y absolutamente todos tenían vendajes, banditas adhesivas y en los casos más extremos una bolsa de líquido al lado, pero él… no tenía nada de eso, ni vendas, ni bandas adhesivas… rayos no había moretones o rasguños aparentemente sobresaliendo de su piel pálida… él estaba totalmente limpio.

―Nadie sabe cómo, simplemente lo hizo…―Reveló Matt nuevamente posando sus ojos en sus amigos Herederos.

―¿Cómo fue que pasó? ―Preguntó Shinryū totalmente sorprendido de que él de entre todos los caballeros de Bronce y plata fuese el único sin heridas expuestas al contrario que todos los demás.

―Nadie lo sabe, ni siquiera nosotros, nos separamos a medio camino. ―Declaraba el caballero del oso Mayor igual de consternado que sus compañeros, que él de entre todos los caballeros de Bronce y plata que habían participado no presentaran rasgos de golpes era toda una proeza que nadie entendía de como se había realizado.
―Solo sé que cuando llegamos… él estaba así…―Recalcó rememorando esa escena en concreto, mientras él llevaba a su pequeña hermana en su espalda y él estaba hecho una sopa y Darrel, estaba como si nada hubiese sucedido. Él se encontraba igual que como cuando llegaron a hacer las pruebas doradas.

―Ah, recuerdo que antes de desmayarme yo le pregunté como lo había conseguido y él solo respondió que…―Mabel entonces rememoró que antes de caer ante la fatiga el dolor y la falta de descanso en su cuerpo Darrel dijo una cosa curiosa.
―Solo se dedicó a escuchar y mirar, el resto fue fácil. ― Todos quedaron en silencio ante las palabras de la Osa menor, ¿mirar y escuchar, así fue como pasó las 12 Pruebas? ¿Los escuchó y miró mientras todos hacían el trabajo duro, para entonces irse sin ninguna herida? Eso… era impresionante, a decir verdad.

Nadie habría logrado salir de la misma forma que Darrel lo había hecho, o él era muy bueno… ¿o tenía una habilidad de combate que nadie más poseía? Cualquiera que fuera la respuesta parecía que John era el único que la conocía por la forma que se le quedaba mirando al caballero del Cazador.

―Hummm, ya comprendo…―Murmuraba el Fénix sin apartar sus ojos de Darrel, quien al sentir la mirada del Fénix puso ambos ojos azules sobre los de Johnathan, con la misma mirada que un rival mira a su adversario mortal, con la misma seriedad y expectación como si estuvieran a punto de debatirse en un duelo a muerte.
―¿Eres un bastardo bastante duro no es así Darrel? ―Parecía que lo había escuchado pues cuando lo hizo comenzó a reír levemente, sin llamar la atención de ninguno de sus amigos cercanos a él.

―Bueno de cualquier forma, me alegra que todos estén bien, sobre todo ustedes muchachos. ―Seinma dijo sonriéndoles a ambos caballeros de Ursa.

―Digo lo mismo Sein. ―Desveló Mabel sonriendo gentilmente, fue entonces que sus ojos se dirigieron a Shinryū, con quien deseaba hablar después de que se separaron en la casa de Escorpio.
―Por cierto, ¿cómo les fue en las demás pruebas Shin? ―Le preguntó al Dragón quien sorprendido ajustó sus lentes para responder.

―Nos fue bastante bien en realidad gracias por preguntar Mabel-chan, ¿cómo les fue a ustedes? ―Preguntaba igual de alegre que ella, le agradaba mucho era una joven con la que se podía tener una buena charla al igual que su hermano mayor.

―Ugh, terrible, recuerdas cuando Ben y tú se fueron, poco después de eso tuvimos que ír a la casa de Sagitario y allí las cosas se pusieron fatales, horribles y déjame decirte que…

Así fue como la pequeña Mabel comenzó a relatar sus desventuras al lado de su hermano y compañeros por las casas de Sagitario en Adelante.
Cosas que ellos… ya conocían de antemano pero vistos desde otra perspectiva ayudaba a comprender que tan infernales habían sido algunas para aquellos que no poseían una gran habilidad de manejo en el cosmos, cadenas que ayudaban a la batalla, una enorme percepción, un enorme juicio de la situación o mínimamente una voluntad inquebrantable.

Eso… era de admirar… Las cosas siguieron naturalmente charlando sobre cómo cada uno de ellos afrontó los desafíos a su manera, hasta que ya era hora de pasar a la parte más importante, que el patriarca citara a todos para declarar la segunda etapa del torneo que los había reunido a todos aquí.

Más tarde ese Día.

Fue así que el Patriarca apareció de detrás de la Cortina, siendo acompañado por una jovencita que cargaba un objeto pesado debajo de una manta de color blanco. El maestro miró a todos los presentes dentro de su enorme cámara, eran muchos más que el estimado que se tenía en mente, muchos creían que unos 10 o 20 pasarían, pero la noticia de que 52 participantes habían calificado corrió como pólvora por todos los centros de entrenamiento y educativos que el santuario administraba.
Muchos de los participantes que habían aprobado eran del campo de entrenamiento Prometheus, otras eran de la isla Andrómeda, algunos más de Shinrra.
Pero la mayoría concordaba que Palestra era quienes más alumnos habían calificado en las pruebas.

Habían subestimado a los alumnos de Arkhamira, ella a pesar de todo sabía cómo guiar a toda una generación de futuros soldados dispuestos a entregarlo todo por Athena, eso subiría mucho la percepción que se tenía de la academia.
Pero lo importante era anunciar como, cuando y donde sería la segunda fase del desafío.

―Mis nobles caballeros, es un placer estar frente a todos aquí a los 52 participantes que lograron llegar hasta aquí… muchos de ustedes, están aquí por sus habilidades, otros por su fuerza, algunos más por su inteligencia, pero si están aquí es por qué perseveraron hasta llegar al final de la encomienda. ―Declaraba mirando a todos sus caballeros, quienes se habían arrodillado frente a él en la muestra más absoluto del respeto al gran Maestro que daba su sermón..
―Incluso aquellos que se apoyaron unos a otros están aquí por qué en el momento de mayor desesperación no dudaron ofrecerles una mano a sus compañeros, lo que muchos tomarían como una deshonra yo lo considero como un regalo, pues como en la batalla de las doce casas, los caballeros que lucharon contra tal tiránica guía de un falso patriarca se apoyaron unos en otros, hasta que uno logró llegar hasta él para desafiarlo y terminar con su reino de terror, por lo que a mí respecta, eso también tiene el mérito de ser reconocido. ―Aclaraba dándole reconocimiento a los esfuerzos de todos incluyendo a aquellos que habían ayudado en su camino a los demás, sobre todo del equipo que había llevado a sus amigos como a más de la mitad de los presentes en la apertura del torneo.
―En fin… puedo ver que muchos aún están tratando de recuperarse de la batalla, así que seré breve, como muchos se han dado cuenta, sus armaduras se les fueron retiradas, yo les pediré atentamente que no se preocupen por ellas. ―Pedía revelando el paradero de quien las poseía, después de todo muchas de esas armaduras habían quedado hechas pedazos y necesitaban la atención de dos expertos en reformar armaduras para que estuvieran listas antes de la siguiente fase.
―El caballero: Shiki de Aries y su Alumno están poniendo todos sus esfuerzos para repararlas en estos instantes, ahora la mayor preocupación que todos ustedes deben tener es de descansar para la segunda Etapa del torneo, la cual se decidirá en la arena de Duelos de Palestra, donde celebraremos los combates para decidir al guerrero supremo, ya sea de Bronce o de Plata. ―Con eso dicho, empezaría a hablar de lo que realmente importaba, el cómo se organizaría la siguiente fase del desafío que había traído todos estos caballeros de Bronce y plata ante la mirada del gran patriarca.

―Todos deberán presentarse en la arena el día primero de Julio desde las 12 Am, hasta la 2 Pm asistirán a la ceremonia de iniciación, donde serán puestos en la lista de contendientes y a quienes se enfrentarán ese día, quien llegue tarde a la misma o no asista, será tomado como rendición y por lo tanto quedará fuera del torneo. ―Declaró reiterando la importancia de que todos debieran asistir a la ceremonia, y no era para menos pues con ella comenzarían los primeros combates que darían paso a la siguiente fase del torneo, cosa que nadie deseaba perderse.
―Una vez se decidan sus contrincantes serán puestos a pelear en la arena, serán combates sin límite de tiempo, duelos de uno contra uno gana aquél que pueda derribar a su adversario, tienen permitido utilizar todo tipo de técnicas de combate, las únicas reglas serán no atacar a sus compañeros que estén fuera de la arena de combate y que no se les permitirá matar a sus rivales, tienen permitido rendirse si una situación los supera, aunque ustedes saben lo que conlleva rendirse. ―Anunciaba las reglas dando a entender que cualquier incumplimiento sería penalizado con severidad, entre ellas el exilio del santuario, los dirigentes del santuario eran muy duros con esa última, obligando incluso a sus caballeros más fuertes a obedecerla al pie de la letra.
―En el primer y segundo día se celebrarán 13 de 26 combates, pero a medida que se vaya avanzando en el desafío todos ustedes avanzarán o serán descalificados, individualmente pelearán cinco combates en el lapso de esos cuatro días hasta que el número de participantes se reduzca a solo 2 contendientes al quinto, del que solo ganará el mejor. ―Declaraba llenando de energía y esperanzas a sus jóvenes caballeros, quienes estarían dispuestos a entregarlo todo para continuar en el torneo, no era para menos… la competitividad era lo que mantenía a todos con energías para ser condecorados como el guerrero definitivo de Athena.
―El vencedor recibirá el título del Guerrero Supremo, será puesto en la guardia del santuario y se le otorgará la sangre de la anterior Athena como reconocimiento a su valor. ―Dicho eso la joven Saintia se acercó frente a la mirada expectante de todos, retirando la manta blanca para mostrar que lo que ella cargaba era una urna dorada, donde todos creían que se encontraba la sagrada sangre de su diosa, algo de tan incalculable valor para ellos que solo una gota haría que sus armaduras recibieran la bendición celestial.
―Esfuércense al máximo, entrenen, pero por sobre todo intenten descansar, nos volveremos a ver el Lunes de la próxima semana, hasta entonces… pueden retirarse. ― Declaró retornando a sus aposentos, seguido de sus guardias y de la Saintia que había cargado consigo la urna de oro.

Todos habían tenido grandes expectativas sobre el torneo, pero la apuesta había subido radicalmente conociendo el trofeo que el patriarca estaba poniendo en juego para que todos se animarán a luchar con sus corazones y almas dispuestas a darlo todo por la batalla.
Para ellos no había un honor más grande que el poder servir al santuario, a su diosa y por supuesto a la mismísima emisaria del olimpo: Athena.

Con eso en mente muchos comenzaron a retirarse deseando que fuese Lunes para comenzar con la batalla, algunos decidieron quedarse hasta que sus heridas sanaran por completo, otros directamente regresaban sobre sus pasos para ír a casa a prepararse como debían para la contienda, todos estaban emocionados y no era para menos.
El torneo tenía miles de promesas, pero solo una era relevante, 52 competidores solo un vencedor.
Aquél que estaría destinado a convertirse en el Guerrero Supremo.

Poco después, Seinma salía del templo del patriarca, el cuerpo aún le dolía, pero no lo suficiente para mantenerlo quieto sin hacer absolutamente nada, ese día quería pasarlo en casa, con su hermana, Mitsuki y Shira…
Para aligerar su mente y estar preparado para la segunda fase del torneo, había muchas cosas que tenía que pensar y hacer, pero por sobre todo quería verla una vez más, después de ese sueño tan doloroso, se sentían siglos desde la última vez que la vio a pesar de haber sido solo ayer.

― ¿A dónde vas Sein? ―Preguntó la joven Saintia de Andrómeda al ver como su compañero se retraba al igual que muchos otros antes que él.

―Voy a casa… quiero… quiero descansar allí y ver a mi hermana antes de que comiencen los combates de la segunda fase. ―Respondió sonriendo levemente al mirar hacia sus espaldas, donde los demás herederos lo miraban partir por su propio lado.

―Bueno, es que nosotros queríamos quedarnos en el santuario y queríamos ver si querías quedarte también. ―John mencionaba posando su mano izquierda sobre el hombro derecho de su compañero, causándole una pequeña molestia en su herida hecha por el caballero de Leo, no lo suficiente para arrancarle un grito de dolor.

―No… gracias, pero no, tengo que sacar algunas cosas de mi cabeza. ―Aclaraba el joven caballero de Pegaso rascándose la cabeza, aunque al poner su mano sintió una leve jaqueca, que lo obligó a apartarla al instante. Había partes de su cuerpo que dolían con intensidad y otras que aún se sentían entumecidas por el efecto de los calmantes.
―Tengo muchas cosas que pensar y hacer, pero… los veré a todos en palestra, lo prometo.― Aseguró sonriéndoles a todos y cada uno de sus compañeros, dispuesto a continuar la batalla junto a sus compañeros, aunque el día de mañana el destino los pusiese como rivales, ellos siempre serían amigos.

―Me parece bien, entonces te veremos allí, ¿entendido? ―Preguntó Johnathan dándole la mano.

―Entendido John… ―Respondió Seinma para unirse en un fraternal apretón de manos, acto seguido ambos se miraron con la determinación de que cualquiera que fuera la pelea en la que fuesen puestos, ambos seguirían luchando como hermanos de honor.
―Cuídense Muchachos. ―Pedía mirando a sus demás amigos antes de irse por donde vino.

―Tú también Seinma-San. ―Pedía Shinryū haciendo una leve reverencia a él en señal de reconocimiento a su compañero heredero.

―Será mejor que te vea allí, estoy ansioso de verte pelear. ―Declaraba benjamín alzando un pulgar al aire, reconociéndolo también como un igual, dedicándole una de sus mejores y más modestas sonrisas al santo del corcel alado.

―Nos veremos pronto querido amigo…―Declaraba Danny siendo la única en abrazarlo, su lazo se había fortalecido más que nunca durante las pruebas, había sido una gran aventura a decir verdad con ellos deseaba pasar tantas aventuras como le fuera humanamente posible al joven caballero del Pegaso.

―Igualmente Danny. ―Finalizó Seinma el abrazo mirando a los ojos de la compañera que se había encontrado a su lado durante toda la prueba, incluso si las cadenas se habían ido, ellas aún seguían aquí como el lazo que los unía a la batalla como hermanos.
―Bien, será mejor que me apure, esos escalones no se bajarán solos. ―Declaró echando un último vistazo a sus amigos antes de despedirse, sin duda alguna él no sabía que habría hecho sin ellos.

Gracias a esta experiencia, al entrenamiento que les había dado Arkham y al lazo que poseían ahora era una certeza que lograrían sobrevivir a la guerra, estaba completamente seguro de ello, en el pasado había dudado, había dudado de si iban a conseguirlo, de si verían el final del día cernirse en el atardecer nuevamente una vez pisaran el campo de batalla.
Ahora esa duda se había desvanecido, mientras permaneciesen unidos, nada ni nadie podría detenerlos jamás.

Seinma siguió descendiendo hasta toparse con alguien, una persona que en lo personal no quería ver, pero sabía que eventualmente volvería a encontrarse, con ambos brazos cruzados se encontraba recargado en una de las estructuras del santuario, él miraba al suelo… aunque al sentir su presencia levantó su mirada admirando al muchacho de ojos y cabello castaño a través de sus cabellos de plata, fijando su ojo azul y café sobre su eterno rival.
Al mismo tiempo que Pegaso se dedicaba a verlo en total silencio, había tención en el ambiente, más de lo que hubo durante su pequeña riña en el templo del patriarca, había odio de por medio… las diferencias que ambos tenían el uno con el otro eran imposibles de ignorar.

La pelea era la única forma de resolverlas, ganara quien ganara…. Solo una cosa era segura, la mala sangre solo encontraría un final en el momento que los puños chocaran una última vez entre los dos.

―Te veré en el Torneo idiota…―Advertía Kobu amenazantemente, sin duda alguna él ganaría y una vez lo hiciera haría que todo el mundo lo viera y reconociera como el Caballero más poderoso del Universo.

―Así será… Kobu…―Respondió Seinma alzando su puño, esta rivalidad solo terminaría en el momento que uno de los dos dejara de pelear, pero el momento que eso sucediese uno de los dos abandonaría este mundo.

No le gustaba imaginar que ese sería el inevitable suceso que daría fin a la rivalidad de Ambos caballeros, pero… Seinma era un ser de infinita determinación, Kobu era igual a él con un leve impulso de ira.
Ninguno de los dos se rendiría, incluso si sus corazones dejaban de latir ambos pelearían hasta que sus cuerpos se convirtieran en cenizas y sus almas se desvanecieran ante la cruel llama del combate que tanto apasionaba a ambos caballeros.

Más Tarde ese mismo día…

Seinma paseaba tranquilamente por las calles de su comunidad, saludando alegremente a las personas que se encontraba a su camino, las cuales le respondían igual de animados aunque al ver su rostro lleno de bandas adhesivas que revelaban moretones en su piel se preocupaban, no comprendían en qué clase de aprietos se metía ese muchacho para salir tan lastimado en ocasiones, algunos especulaban que estaba metido en una pandilla, algunos otros que se metía en cosas ilegales, mientras que algunos más solo podían especular que ese muchacho simplemente era un amante del peligro y que buscaba las aventuras más alocadas para darle más emoción a su vida.

Todo en base que lo veían entrar al bosque maldito cercano a la montaña de la esperanza, de donde muchos decían que atravesar era imposible y que podían pasar días, semanas caminando allí pero en realidad solo pasarían un par de días.
Aunque esa última teoría de que le gustaba el peligro, siendo el típico arquetipo del muchacho de granja idiota que a pesar de ser tranquilo en casa y frente a los vecinos era un tarado que le gustaba meterse en problemas, no estaba totalmente equivocados respecto a eso, pero tampoco era la más acertada… Quizá mientras menos supieran de lo que él hacía sería mejor, después de todo el santuario pedía total discreción con lo que sucedía dentro y fuera de sus instalaciones… Cosa que él aún no entendía totalmente, pero por algo debió haber sido

Algo que el Santuario, Shun o Arkhamira no contaban, algo de lo que el santuario trataba desesperadamente ocultar, quizá… tal vez, ¿Quién conocía tales cosas? Seinma rezaba por aquellos que conociesen la verdad absoluta de este universo tan complejo pero simple a la vez…

No tardó mucho para encontrar su camino de regreso a casa, siguiendo el camino de tierra árida, era fácil saber a dónde ír después de pasar por la granja de los Bertolucci.
Allí a pocos metros más adelante se encontraba la Propiedad de los Loverne, hogar donde Seika había comenzado una nueva vida después de que su anterior vida se le fuese arrebatada bruscamente de las manos.
Allí en el pórtico de la casa se encontraba Mitsuki descansando con la cabeza entre sus patas delanteras, al instante de sentir su presencia el perro alzó su cabeza hacia la entrada de la cerca, agitando la cola alegremente al ver de quien se trataba, una vez Seinma cruzó la puerta el perro fue corriendo directamente hacia él ladrando alegremente ante su llegada.

―Hola Mitsuki… ¿cómo estás amigo? ―Preguntó acariciando el pelaje de su perro, quien no paraba de dar saltos a su alrededor de lo contento que estaba de ver a su joven dueño, deteniéndose frente a él únicamente para sentir las manos del muchacho acariciar cu cabeza y rostro.
―Veo que estás muy bien je jeh…―Respondía alegremente acariciando el adorable rostro afelpado, cosa que Mitsuki respondió animadamente lamiendo el rostro del muchacho, haciéndolo reír por el cariño que el perro le estaba demostrando al lamer sus mejillas.

Teniendo cuidado de no mover las banditas que cubrían su rostro, Seinma finalmente se levantó siendo seguido por el perro hacia su hogar, en donde Seika salía al escuchar a su perro ladrar con tanta alegría, encontrándose con su hermano menor. Cosa que le sacó una enorme sonrisa.

―Sei, que alegría verte, ¿qué sucedió? ¿cómo estás? ―Preguntaba Seika acercándose a su hermano, aunque al verlo con tantos vendajes y heridas ella se preocupó.
―¿Que te sucedió? ¿Te lastimaste en el torneo? ―Interrogó acercándose a él comprobando su estado revisando sus heridas

El joven no respondió… Simplemente la abrazó, Seika ante esta acción se sintió más confundida aún y de la confusión pasó rápidamente a la preocupación, pensando que algo malo había sucedido, pero él la tranquilizó diciendo.
―Todo está bien hermana, solo… tuve un par de contratiempos…―Declaró sonriendo de la misma forma que siempre lo había hecho con la misma alegría y entusiasmo de siempre, por supuesto que durante el torneo había sido herido pero… todo estaba bien.
―Oye… ¿podemos hablar tu y yo a solas? ―Respondía tranquilo, como si todos esos hematomas en su piel fueran algo de todos los días, algo con lo que se había acostumbrado poco a poco a vivir, yendo directo al grano del porqué deseaba hablar con ella con tanta anticipación el día de hoy.

― ¿De qué se trata? ―Interrogaba Seika confundida, la forma en la que su hermano había llegado y la forma en la que estaba actuando era muy extraña, queriéndolo o no eso le estaba preocupando

―Es personal, se trata de Seiya, tu hermano menor…―Al decir eso la joven granjera miró al Pegaso totalmente sorprendida… ¿qué era lo que decía? ¿Su hermano? ¿Qué era lo que él deseaba contarle sobre Seiya que ella no supiese?

― ¿Eh? ¿Qué dices? ―Interrogaba de nuevo aún confundida, pero Seinma rápidamente la tomó de la mano para que lo siguiera.

―Ven, vamos…

No mucho después el muchacho comenzó a relatarle la historia que había visto en sus sueños, omitiendo ciertos detalles por supuesto, las cosas que experimento en sus sueños añadiendo aquellas cosas que había sentido durante sus sueños, además de otros sueños que había tenido a lo largo de su vida rememorando su vida pasada.
Al inicio Seika no lo creía, pero Seinma lo relataba como si él hubiese estado allí, justamente en esos momentos puntuales. Viviendo y experimentando cada cosa que había vivido en esos recuerdos, cada momento de esperanza o desesperación, Seinma lo había vivido y ahora comprendía más lo que ella sentía, el como ella veía al mundo y la razón por la que se negaba a aceptar muchas cosas de la actualidad, pues ella había vivido en una realidad totalmente distinta a la actual

Ella lo había perdido todo al igual que Seiya, pero ambos habían tenido la oportunidad de reiniciar sus vidas, de empezar de nuevo mientras que Seika lo estaba logrando, Seiya jamás pudo superar lo que sucedió en el santuario, a Saori… ambos hermanos habían perdido todo al momento de perderse el uno al otro…
Ahora Seinma lo único que deseaba era que Seika supiera que a pesar de todo él seguía aquí, que Seiya aunque había muerto su alma seguía viva en su interior al igual que todas las memorias que había creado después de haber perdido a su querida hermana mayor.

―Entonces… ¿quieres decirme que tú tienes sus memorias, sus recuerdos? ―Interrogaba Seika desde la cabecera de su cama, abrazando y acariciando a Mitsuki, mientras que Seinma miraba al suelo desde la orilla derecha de la misma, la más cercana a su hermana mayor.

―Sí y no en realidad, es un tanto confuso, a decir verdad. ―Mencionaba mirando a su mano derecha, rememorando esos eventos que había vivido en el cuerpo y los ojos de su anterior vida, una vida que se comunicaba con él de formas misteriosas así como casuales, Seinma había encontrado una forma de comunicarse con ellos, pero aún no lo había perfeccionado del todo.
―Cuando duermo… puedo ver sus recuerdos, algunos son claros… otros son confusos, algunos más… son difíciles de descifrar, pero puedo ver sus memorias tan vividas como en el momento que ocurrieron. ―Declaraba rememorando partes de la vida de Seiya, momentos en los que no entendía lo que sucedía y eventos en los que sí podría comprender que pasaba, pero la mayoría de veces sucedían en momentos en los que él se sentía tan confundido de lo que había sucedido anteriormente. ―Lo he sentido todo, desde su alegría hasta su desesperanza, desde sus anhelos hasta sus tragedias, desde su dolor… hasta el más profundo amor. ―Desvelaba rememorando a un par de personas en concreto, a una mujer de cabello Verdoso y ojos del mismo color… como a una mujer de cabello violeta y ojos azules, si Seinma no estuviera imaginando cosas… pensaría que esas dos mujeres eran igual a Shira y Sariah… pero si lo eran él se sentía extraño de que todas las cosas que le estaban ocurriendo no se sintieran como casualidades, sino como un hecho premeditado que estaba destinado a suceder.
―Sé que suena loco pero es verdad. ―Anunciaba sin ápice de duda en su voz, Seika le había enseñado muchas cosas y mentir no era una de ellas. Por lo que ella estaba finalmente conociendo un lado que jamás creyó conocer de su hermano pequeño, algo que… le daba una

―No Sei… no suena como ninguna locura en lo absoluto. ―Murmuraba Seika acariciando el pelaje oscuro y café del perro que ella había adoptado, al igual que había adoptado a ese muchacho para ser parte de su familia.
―Si algo he aprendido de todos estos años es que nada es imposible para los caballeros, ellos pueden lograr cosas que muchos creemos imposibles, cosas que solo veríamos capaces de lograr en sueños y eso es increíble…―Añadía suspirando remarcando aquella idea con una sonrisa, incluso rememoraba que Shun había logrado cosas excepcionales y aun así tener tiempo de enviarle cartas cada vez que podía, el único límite era… viajar más allá de las barreras del tiempo.
―Yo… yo solo quiero saber una cosa… ¿mi hermano… fue feliz a pesar de que yo ya no estuviera a su lado?

Seinma miró a sus espaldas en silencio, él no tenía el corazón para decirle que… no, que Seiya se había desviado tanto de su camino que el único alivio que había encontrado hasta ese punto de su vida era pelear… él no podía decirle eso por mucho que ella necesitara de respuesta, además el joven Pegaso sabía que ese no había sido su final… aún existía mucho más…

―No, en su vida tuvo varios contratiempos… varios momentos desafortunados. ―Revelaba tratando de recordar detalles más allá del momento donde su vida comenzó a ír en declive, ciertamente existieron momentos de su vida donde fue feliz más allá de todo lo malo que le sucedió, pero eran tan pocos que solo podía mencionar al menos 5 de esos eventos. Los demás… no valía la pena si quiera ser mencionados.
―Él no dejó de buscarte, jamás dejó de buscar por tí hasta el triste desenlace de su viaje. ―Decía pensando en el instante que él se despojó de su armadura para adentrarse en un mundo de dolor que ningún hombre o mujer debería conocer en sus vidas.
―Pero sé que no todo fue malo para él, logró tener una familia con una mujer que él quería y sé que eso logró llenar el vacío que le provocaba tu ausencia, aunque…―Aunque no estaba seguro de cómo hablar de aquél momento tan oscuro de su vida con su Hermana, quizá lo mejor era que algunas cosas se mantuvieran ocultas… quizá sería lo mejor mantenerlo en secreto, hasta conocer el después de esas noches tan tristes, si es que alguna vez tuvieron una culminación aceptable.

― ¿Aunque? ―Preguntó Seika después de la abrupta pausa de Seinma, cosa que él sostuvo ladeando su cabeza para finalmente mirar a sus espaldas.

―No, creo que lo mejor es… que algunas cosas permanezcan mejor olvidadas. ―Aclaraba tratando de evitar entrar en detalles horrorosos, no quería preocupar más a Seika de lo que ya se veía.
―Seika, quiero decirte que aunque no soy Seiya… y sé que jamás seré Seiya, pero… si lo fuera, quiero que sepas que eres la persona más importante de mi vida. ―Declaraba mirándola con una expresión triste y pero a su vez parecía feliz, sobre todo por entender que aunque Seiya y él no fuesen iguales no tenían por qué serlo, él era feliz siendo quien era a pesar de todas sus fallas.
―Me diste un hogar, me diste una familia, me otorgaste todo lo que mi hermano de sangre jamás me ha dado y… no puedo sino estar agradecido por ello. ―Correspondía sonriéndole, aunque una sensación de tristeza comenzó a invadir su ser.
―Sé que no somos hermanos… pero tú eres mi familia… quiero que sepas que jamás permitiré que lo que sucedió contigo y con Seiya se repita con nosotros. ―Revelaba su más grande miedo, pensando que al igual que todo, esto solo sería temporal, que era otro sueño del cual estaba a punto de despertar… y eso era lo que no deseaba.

No quería sentirse igual que Seiya cuando descubrió la verdad, miserable… triste por haber perdido a la única familia que él tenía, sin dirección, sin motivos para seguir adelante hasta que una persona le recordó por qué la vida era tan hermosa y porqué a pesar de haberlo perdido todo, siempre tendría un camino de regreso a casa.
Pensaba en esa idea que tanto daño le hacía, hasta que sintió los brazos de su hermana rodeándolo por la espalda, sintiendo como su cabeza se posaba en la suya abrazándolo tiernamente, dispersando todas esas dudas de su cabeza por completo, Seinma acarició el brazo que se encontraba cerca de su cuerpo pensando en lo mucho que no quería que esto se perdiera nuevamente.

― ¿Sabes Sei? Cuando desperté en este mundo todo me cayó de repente. ― Relataba rememorando el momento en el que despertó en este nuevo universo, tan diferente a lo que ella solía conocer y creer, sin idea de lo que había pasado mientras dormía.
―El mundo que conocía ya no existía, las personas que conocía habían desaparecido… y que mi hermano estaba muerto, estuve perdida por mucho tiempo, hasta el punto que solo pensaba que debía cerrar ese capítulo de mi vida para bien. ― Pensaba en voz alta, imaginando como habría sido su vida si jamás hubiese conocido a Seinma, pero al pensar eso, también pensaba en todas las alegrías que jamás habría tenido, en todos esos momentos de felicidad autentica donde se sintió plena nuevamente, donde por unos instantes verdaderamente pudo sentir que había recuperado la felicidad que le habían arrebatado de las manos.
―Ahora sé que mi hermano no ha muerto aún, una parte de él vive en tí… sus memorias, sus recuerdos gracias a esto… finalmente puedo cerrar la herida que mi llegada a este siglo dejó… Finalmente… puedo sentirme tranquila conociendo que él y tu están conectados, sea por causas del destino o por una coincidencia, no importa… gracias… por darme la segunda oportunidad que tanto le recé a dios. ―Declaraba mirando a su joven Pegaso, pensando en que Seiya y Seinma eran uno solo, con eso en mente estaba más que feliz de aceptar su nueva realidad al vivir sabiendo que parte de su hermano vivía en su pequeño potro, con ese pensamiento en mente podía aceptar el mañana con una sonrisa.
―Tienes razón aunque no tenemos un lazo de sangre que nos una, pero… somos una pequeña familia feliz… y no lo preferiría de otro modo…

―Te quiero Seika. ―Seinma decía apoyando su cabeza en el hombro de su hermana, listo para resumir su vida, sin miedo a que los errores cometidos en el pasado se repitieran en el presente otra vez.

―Yo también Seinma…―Declaró firmemente en que esta ocasión las cosas serían diferentes y que nada ni nadie volvería a separarlos nuevamente, como había sucedido tantos siglos atrás,
― Solo prométeme, que no importa a donde te dirijas, que parte de la galaxia sea tu destino o cuanto tardes en volver… tu regresarás a mí. ―Se separó solo para que él la viera a los ojos.

No era necesario que ella lo pidiera, aún si no lo hubiera hecho, él viajaría de un extremo del universo al otro únicamente para volver a casa junto a ella.
―Lo prometo, hermana…―Asintió recibiendo una leve caricia en su mejilla derecha, solo para volverse a abrazar… eso hasta que Mitsuki se interpuso exigiendo que le compartieran del mismo cariño fraternal que se estaban demostrando en aquellos instantes.
―Je jeh, nosotros también te queremos Mitsu…

―Je je jeh, ¿quién es un buen chico, quien es un buen chico? ―Preguntaba Seika acariciando el rostro de su perro, mientras que él comenzaba a lamerme las mejillas en un adorable jugueteo, las cosas no iban a ser como antes, pero gracias a esto Seika sabía que no tenían que serlo.

Tenía una nueva realidad que disfrutaba tanto, que nada ni nadie podría arrebatárselo jamás, tenía todo lo que necesitaba, no pedía más, ser codiciosa solo la llevaría a más decepciones e infortunios, las cosas estaban bien como estaban.
Así se sentía feliz, se sentía plena, pero entre el jugueteo de ambos hermanos con el perro de la familia una sombra solitaria miraba desde el pasillo, no era necesario decir que se sentía tan lejana a este sentimiento… que no quería interrumpirlos.

Las palabras de Seika habían sido claras, eran una familia ahora, pero Shira aún no se sentía parte de esta familia… le había tomado tanto tiempo aceptar que ahora tenía un hogar, que seguía siendo difícil asimilarlo correctamente.
Quizá era por su misión o por otra cosa pero… solo se sentiría feliz, cuando el universo se alineará a sus exigencias para que le permitiese vivir y amar esta vida como ella deseaba.
Sin que ningún dios le recordase a la persona que tenía que asesinar para obtener eso que tanto anhelaba.

Mucho tiempo más tarde.

Seinma se encontraba admirando la belleza del paisaje bajo la luz de la luna, los bellos campos verdes se habían tornado de una hermosa sombra azul crepuscular, hayando en la oscuridad una belleza que parecía imposible de creer que existía, siendo que en la misma muchos se ocultaban tratando de poseer al mundo que él y sus compañeros del zodiaco trataban de proteger.

Seinma encontraba en este momento cierta tranquilidad, el silencio de la noche que era interrumpido por los grillos a la distancia… era una noche tranquila y eso era decir mucho teniendo a Mitsuki a su lado, ambos se habían acomodado en el pórtico de la casa después de un largo día ayudando a Seika en el campo, ahora que ella descansaba en su cuarto Seinma no encontraba un momento de relajación para mantener sus pensamientos a raya… por esa razón se encontraba aquí… tratando de encontrar paz en esta hermosa noche.
Imaginando la razón por la que su mente aún no conciliaba un sueño apropiado… quizá era por lo que había soñado la noche pasada con las memorias de Seiya… o quizá por qué en realidad no sentía ninguna urgencia de dormís más que contemplar las estrellas al lado de su querido amigo Mitsuki… Esto le traía paz de algún modo…

Aunque esa paz pareció terminarse cuando el perro alzó su cabeza, mirando hacia la entrada gruñendo levemente

Solo había una persona a la que Mitsuki le gruñiría apenas la viera… o la sintiera, Seinma alzó su mirada a sus espaldas, encontrándose cara a cara con Shira, quien se veía… inquieta por así decirlo, especialmente por el como ella lo miraba con atención.

― ¿Qué haces aquí afuera a estas horas Sein? ―Interrogaba la joven de cabello oscuro cruzándose de brazos, no era común verlo a él levantado y tan tarde, casi siempre se iba a dormir después de Seika, pero ahora… estaba aquí contemplando la noche junto a ese perro que siempre le ladraba o gruñía cuando la veía.

―No podía dormir así que salí a tomar un poco de aire fresco. ―Respondió acariciando el pelaje de Mitsuki para que se relajará, el perro por supuesto que logró tranquilizarse un poco, aunque no lo suficiente ante la presencia de la chica frente a la puerta de entrada.

― ¿Tu solo? ―Interrogó Shira arqueando una ceja.

―No…. Mitsuki está conmigo. ―Le dijo Seinma mirando a sus espaldas, aunque el perro simplemente no pudo soportar más la presencia de Shira, levantándose del suelo para retirarse sin más.

―Ah, entonces estás solo…― Mencionaba de manera divertida, siendo ahora ella quien se sentaba a su lado.

― ¿Sabes? No entiendo aún porqué Mitsuki y tú no se llevan bien, llevas meses viviendo aquí, ¿no? ― Le interrogaba aún confundido de porqué se llevaban tan mal ellos dos, parecían perros y gatos… bueno, aunque Mitsuki era un perro mientras que ella representaba a una cobra, bueno se llevaban peor que perros y serpientes.

―Algo así… supongo que no es fácil acostumbrarnos el uno al otros, sobre todo yo, que no estoy muy acostumbrada la gente o a los animales. ―Mencionaba reposando su brazo derecho sobre su pierna mientras se recostaba en la espalda de Seinma para relajarse.
―Excepto claro a ti. ―Mencionaba sonriendo levemente, cosa que también hizo sonreír al Pegaso… aunque al instante su sonrisa se borró, rememorando las cosas que había visto en los sueños de Seiya y de esa mujer llamada Shaina.

―Sí… eso supongo… Respondió el muchacho bajando la mirada al suelo.

―¿Que más te pasa Sein? ―Interrogaba Shira confusa, no era normal ver a Seinma tan… sumergido en sus propios pensamientos por tanto tiempo, siempre encontraba una manera de distraerlo, pero ahora parecía más distante con ella que antes.

―No estoy seguro Shi… creo que es todo esto del torneo lo que me tiene tan distraído. ―Mintió esperando a que no se diera cuenta de lo que de verdad le pasaba, las cosas que había visto y vivido en ese sueño que pareció haber durado una eternidad, aunque fuesen solo un par de horas… todo le recordaba a ese sueño… más ella que queriéndolo o no se parecía a esa mujer que había acompañado a Seiya en esa noche tan amarga.

―Hablando del torneo, escuché en Palestra que lograste pasar a la siguiente ronda, bien por ti. ―Reconocía la cobra al Pegaso dándole un leve golpe en el hombro, cosa que él respondió riendo levemente, sí que las noticias volaban rápido.

―Gracias. ―Respondió el muchacho mirando a la muchacha 3 años mayor que él agradecido del cumplido, queriéndolo o no ella sabía cómo sacarle una sonrisa de vez en cuando.
―Pero ahora que se supone que tenga que relajarme y descansar… simplemente no sé cómo debería hacerlo hasta que llegué el lunes. ―Añadía preocupado, si no lograba descansar y entrenar lo suficiente para cuando comenzara la segunda fase, lo más probable es que lo harían pedazos la primera ronda. Tenía que hallar una manera de mantenerse lo más positivo posible antes de que ese día llegara y no se le ocurría nada que pudiera ayudarlo a alcanzar esa paz.

Shira por su parte no sabía cómo ayudarlo, él estaba mal, podía sentirlo podía sentir que su alma estaba pasando por un momento muy duro, no habían muchas formas de levantarle el ánimo a un hombre que estaba imaginándose lo peor, aunque… conocía un par de secretos, sobre todo de como levantar el espíritu de un hombre siendo una mujer.

―Hummm… ¿y qué te parecería si duermo contigo esta noche? ―Preguntó de manera bromista, aunque había un extraño jugueteo en sus palabras, parecidas a las del coqueteo que solía tener con él de cuanto en cuanto.

―¿Qué? No… no… no he dormido junto a nadie desde que tenía 5 años… al menos en la misma cama, no es como en palestra que tenemos literas. ―Respondió inocentemente, la última vez que durmió con alguien más en la misma cama era prácticamente un bebé que le seguia temiendo al monstruo del armario, ahora era un muchacho de 13 primaveras cumplidas cuyo mayor miedo era no poder proteger a la gente a su alrededor como había sucedido con su vida pasada.
―Además, mi cuarto no tiene una segunda cama, no creo que sea cómodo para ti. ―Declaraba sonriendo tímidamente, aunque realmente necesitaba la compañía, no era la clase de compañía que esperaba tener esa noche, incluso dormir con Mitsuki parecía una mejor opción.

―No me refería a eso Sein…―Declaraba coquetamente acercándose aún más a él, tomándole de la mano invadiendo su espacio personal, obligándolo a recluirse en sí mismo, como un animal que estaba siendo acosado por una venenosa serpiente.

―Entonces… ¿a qué te refieres? ―Preguntaba avergonzado de tenerla tan cerca, ella siempre tenía acercamientos de este tipo… siempre eran directos y muy personales, pero este era diferente, era más cercano hasta el punto en el que podía sentir su aliento apoderándose del suyo.

―Oh vamos… no me digas que en verdad eres tan inocente. ―Murmuraba tomando la delantera en el asunto, obligándolo a mirarla a sus profundos ojos violetas, que ante la obscuridad y luz de Alfa, parecían haber sido envueltos por un millar de estrellas.

―Uh… Shi… ¿qué haces? ―Interrogó el muchacho, sintiendo como sus mejillas se enrojecían… no entendía por qué de todas las ocasiones que ella se había acercado a él jamás había sentido esta sensación de inseguridad, como si estuviese temiendo a algo que ella fuese a hacer… no fue hasta que ella sonrió, de esa forma que hacía temer por su vida.

―Tú sabes muy bien lo que hago. ―Susurró uniendo nuevamente sus labios con los de él, acercando su cuerpo a él hasta el punto en el que el espacio personal era inexistente, con sus cuerpos pegados uno contra otro, sintiendo el latir del corazón resonando en el pecho de ambos, ambos eran acelerados, ambos eran frenéticos… y ambos necesitaban más, fue entonces que Shira comenzó a toquetear por debajo de su playera, sintiendo los músculos de su abdomen bien definidos, bajando cada vez más hasta que para el muchacho parecía insoportable sentir dedos ajenos acariciando su piel de una forma tan intemperante, él se separó tratando de recuperar el oxígeno, solo para encontrarse con los ojos violetas fijados en él quien reía levemente por sus reacciones, levantándose tranquilamente de las escaleras, tomándolo de la mano para guiarlo nuevamente a casa.
―Ven, te quiero mostrar algo…―Murmuraba de esa forma que le provocaba perder poco a poco el control de sus emociones.

―Y… ¿qué es? ―Preguntaba genuinamente confundido de a dónde estaba llevándolos todo esto, Seinma estaba seguro de que ella tenía intenciones mucho más adultas con él, pero… el joven Pegaso no estaba seguro de que hacer eso fuese correcto para ninguno de los dos.

―Shushhh, no hagas ruido, solo sígueme…―Pedía entrando al hogar, siguiendo el camino hacia escaleras arriba, dirigiéndolo hacia su cuarto, donde… instintivamente cerró la puerta detrás, ya ahí Shira lo empujó violentamente hacia su cama, en donde él cayó suavemente, confundido pero aun sintiendo la emoción que se estaba desatando en esos instantes miró hacia arriba, solo para observar como ella se quitaba la camiseta, revelando debajo sus atributos femeninos más atractivos, ella comenzó a acercarse con una forma y actitud que le recordarían a un felino sin apartar ni un instante sus ojos de ella.
―¿Te gustan? Esto es lo que les gusta a los chicos ¿no? ―Preguntaba ante el avergonzado muchacho que apartaba la mirada, pero al mismo tiempo seguía mirando con cierto asombro los hermosos senos de la amazona de cobra, quien lo tenía a su merced.

―Hummm…―Seinma no respondía… no estaba seguro de que decir en esta situación, estaba confundido, sentía algo extraño cosquilleándole todo el cuerpo, una sensación que no entendía si le gustaba o si lo estaba haciendo sentir más incómodo.

―Hey, ¿no te han dicho que es de mala educación no mirar a las personas cuando te hablan? ―Interrogaba tomándolo de la mejilla para que la viera a los ojos, esa mirada lo estaba haciendo sentir todo un mundo de sensaciones nuevas que estaban despertando algo que creía prohibidas, era extraño… pero intrigante y a la vez emocionante, no fue sino hasta que ella se quitó el sujetador que la aprisionaba para finalmente liberar su cuerpo superior, Pegaso tragó saliva pesadamente al verla, tan hermosa… tan peligrosa… tan bella y tan poderosa como era en realidad.
―¿Quieres tocarme? ―Interrogó, tomando la mano derecha del muchacho, para así posarla sobre su piel desnuda, él nuevamente apartó la mirada avergonzado pero sus ojos regresaban a ella nuevamente como si ella hubiese puesto un hechizo sobre él, era tan suave pero al mismo tiempo tan firme… estaba cautivado pero al mismo tiempo se sentía tan atemorizado por lo que sabía que podía llegar a suceder si no se detenían.

―Shi… yo, no creo que debamos hacer esto. ―Murmuraba nuevamente tragando saliva, no sabía que decir, como responder o tan si quiera si debía hacer algo, solo sentía que el calor se estaba intensificando en su pecho dirigiéndose a una zona de su cuerpo que solo respondía con la naturalidad con la que este tipo de encuentros le ocasionaba.

―Tranquilo, mira…―Mencionaba ella acercándose más y más para que las manos del pequeño potro la sintieran, para que la tocara, cada toque le daba un pulso de adrenalina a su cuerpo que gritaba de desesperación por hacerlo más y más personal, hasta que ya no existiera nada que separase a sus cuerpos del rose prohibido.
―Se siente bien, ¿no es así? ―Interrogaba ella bajando sus manos nuevamente a la parte baja del muchacho, quien apretaba los dientes con fuerza, era cierto se sentía bien, se sentía muy bien… ¿cómo era que algo que se sentía de esta forma fuese tan prohibido? Él hasta este punto solo jadeaba desesperadamente tratando de recuperar el aliento que el rose de sus cuerpos le estaba provocando, estaba sediento… pero aun así una parte de sí mismo le gritaba que debían detenerse antes de que llegaran al punto sin retorno.
―Entonces si se siente bien… no debe ser malo, ¿verdad? ―Interrogaba ella acariciando con extrema delicadeza su parte más noble mientras que al mismo tiempo podía sentir la de él, con eso ella procedió a quitarse su prenda inferior, tomando la iniciativa si esto iba a suceder esta noche, sería mejor disfrutarlo antes de que los rayos de Omega comenzaran a alumbrar el planeta.

Sin más demora ella nuevamente volvió a besarlo, con la misma intensidad que antes, Seinma no podía respirar, no podía pensar, ¿esto era correcto? ¿Qué estaban haciendo? Aún eran muy jóvenes, demasiado jóvenes, parecía correcto al sentirse así pero no lo era y él lo sabía, mientras ella le quitaba su camiseta él se aferraba a la idea de que debían detenerse…
No era Aria o algún otro instinto de caballero, ninguno le estaba llamando la atención de que hacer esto fuese prohibido, era que… no quería hacer algo de lo que sabía que se iba a arrepentir, algo que le provocaría más dudas, más dolor y más preguntas.

Ella era como una serpiente, asfixiándolo hasta el punto de que parecía que iba a asesinarlo con su jugueteo, atrapándolo entre sus caricias y besos, llevándolo a la locura.

Fue justo cuando ella estaba lista para quitarle la última prenda que cubría su parte inferior corporal que él la detuvo en seco…
―Shi, espera… espera…―Pedía desesperado, tomando sus manos para que ya no siguiese, no podían hacer esto, no así… no esta noche, no podía ser esa noche después de haber estado nuevamente tan cerca de Sariah, no podía hacerlo… no quería hacerlo.

― ¿Qué pasa? ―Preguntó confundida, ¿que había hecho mal para que él la tuviese que detener así? Justo cuando su lazo se haría más fuerte que nunca, justo cuando ella finalmente podría tenerlo sometido para así cumplir con su objetivo y obtener lo que tanto anhelaba.

―Yo… no me siento listo para esto…―Declaraba como un niño asustado, cosa que a ella le parecía adorable, él no era un niño asustado, era un caballero y por ende era un hombre, como tal debía hacerse responsable de esta pasión que había ocasionado en ella.

―Jeh… no importa…―Declaró acariciando el rostro del joven sonriéndole como si esto no fuese más que un juego. ―Tu tranquilízate, yo me encargaré de todo…―Declaraba nuevamente bajando sus manos hacia su parte más íntima, pero Seinma ya no quería esto, era suficiente por eso la tomó de las manos para que se detuviera, alzándose para estar nuevamente frente a frente.

―Hablo en serio… yo… si me gustas Shi y me gustas mucho, pero, yo… no sé si esté preparado para esas cosas de Adultos…―Declaraba negándose a seguir adelante, estaban en presencia de Athena, cerca de la montaña donde el santuario reposaba, hacer esto frente a ella sería un insulto… o al menos así lo consideraba, pues, aunque quisiese a Shira de la misma forma que ella, su corazón estaba con su diosa.

― ¿Quieres que me detenga? ―Preguntó desanimada, admirando como todo su esfuerzo se había echado a perder por la negativa del caballero Pegaso.
―Entiendo…―A leguas podía verse que ella estaba frustrada, enojada mejor dicho de que él hubiese detenido esto, lo único que ella deseaba era tenerlo para ella sola, poder demostrarle lo mucho que lo quería antes de cumplir con el deber que los dioses le habían otorgado… aunque pensar en eso la hacía sentir más culpable, en verdad no podía reclamarle nada después de lo que estaba intentando hacerle… Shira suspiró levantándose de la cama para tomar su camisa y así cubrirse… esto no pudo haber sido peor, pero al mirar hacia Seinma podía ver que él también se sentía culpable, ambos eran demasiado jóvenes para entender lo que sentían el uno por el otro, ese era el verdadero problema que se tenían y la razón por la que su relación quizá jamás funcionaría si no empezaban a ser honestos consigo mismos.
―Entonces… ¿solo podemos acurrucarnos? ―Preguntó ella con la esperanza de que por lo menos esta noche ninguno de los dos tuviera que pasarla solo, el muchacho asintió recostándose en la cama mientras que ella lo abrazaba gentilmente por la espalda.
―Bien… ¿así está mejor? ―Preguntaba nuevamente posando su cabeza sobre el hombro del muchacho.

―Sí…―Declaró sintiendo nuevamente el calor que ella producía, un calor que ya no emitía una llama apasionada, solo una pequeña chispa para darle calor a esa noche tan fría.

―Bien…―Murmuró apegándolo a su pecho… ahora ella estaba confundida, creía que este evento fortuito le daría lo que tanto anhelaba, pero la verdad era que no, nada le daría lo que ella quería, nada ni nadie

Ni siquiera él, al menos no hasta que pudiera descifrar este enigma dentro de su mente para descubrir que era lo que ella realmente quería, matarlo para tener de vuelta a su familia… o resumir su vida con la familia que ya tenía aquí, no estaba segura, solo eso necesitaba estar segura de algo en su maldita vida.

―Shi…

―¿Sí? ―Preguntaba mirando a Seinma quien alzó la mirada lo mejor que pudo para verla.

―Quizá… cuando seamos adultos, quizá hagamos esas cosas de adultos… pero me gusta esto, así como está. ―Declaró acurrucándose entre los brazos de la cobra, sentir a alguien así de cerca, le daba paz a su mente invadida por la confusión y la duda, quizá eso era lo que más necesitaba a pesar de todo, necesitaba a alguien que lo acompañara en la oscuridad para poder caminar nuevamente hacia la luz.
―Me gusta más… sentirte a mi lado cuando me siento tan confundido…―Al decir eso Shira suspiró apoyando su cabeza en el hombro del muchacho, ¿cómo era que ella iba a asesinar… a alguien que la hacía sentir tan viva? ¿Por qué tenía que hacerlo? ¿Por qué se lo habían ordenado? ¿Por qué los dioses así lo querían? ¿Qué clase de broma cósmica era esta?

―A mí también… Sein…―Murmuró rendida ante la dura verdad que jamás sería capaz de superar, no a menos que fuese lo suficientemente fuerte como para ganar o perderlo todo.

― ¿Podemos estar así por siempre, aunque solo sea una noche? ―Preguntó nuevamente el Pegaso.

―Sí… ¿por qué no? ―Murmuraba alegremente la Cobra, como una pequeña niña enamorada, aunque en sus palabras también había tristeza y desconsuelo.

―Shi…

―Sein…

―Gracias…―Murmuró una última vez, antes de finalmente conciliar el sueño logrando encontrar la paz suficiente para poder dormir.

Mientras él había encontrado paz en una acción tan pequeña, ella se debatía que se suponía que debía hacer a continuación, con sus brazos rodeando su cuerpo fácilmente podría inyectarle un veneno con sus garras para matarlo, sin dolor… sin agonía… dejarlo tener dulces sueños por toda la eternidad, mientras que… por otro lado ella quería seguir disfrutando de esto que tenía, era tan cruel imaginar que al completar su objetivo nunca más habría momentos como estos, solo quería estar tranquila… solo quería estar en paz, no había motivos para despedirse de él tan pronto, no cuando tenía su corazón en sus manos.

―No hay de qué, pequeño tonto…― Por poco lo había olvidado, a pesar de su fuerza y de su convicción, Seinma seguía siendo un niño con los mismos problemas y dudas existenciales que solo un niño podía tener, siendo tan fuerte físicamente y tan débil mentalmente, ella aún se preguntaba cómo es que alguien así se había convertido en un caballero… aunque, mejor dicho, ¿cómo era que siquiera ella si quiera seguía aquí? De alguna forma ambos seguían siendo niños atrapados en el mundo cruel de los adultos.
―Ahhh… algún día… algún día…―Murmuró colocándole un pequeño beso en la mejilla, acariciando su cabello castaño en un intento de tranquilizarse, para poder acompañarlo más allá del cielo y el infierno.

A la Mañana Siguiente.

Seika se levantó ante los primeros rayos del Sol acariciando su rostro y al sentir la húmeda lengua de Mitsuki lamiendo sus mejillas, dejándole en claro que desperdiciar tiempo del día sería malgastar la luz de Omega, luz que los retoños de maíz y cerezos necesitaban para crecer grandes, fuertes y deliciosos.
Ella se levantó acariciando la cabeza del perro con cariño, sonriéndole a su fiel amigo quien como siempre parecía tener una adorable sonrisa en su adorable rostro afelpado.

Acto seguido ella comenzó a estirarse para empezar a calentar los músculos de su cuerpo que aún seguían adormecidos, entonces instintivamente y como siempre alzó su mano hacia la banda roja que se encontraba en su mueble de noche, a un lado de su tableta holográfica.
Ella tomó el delgado pedazo de tela entre sus manos acariciando la estrella blanca que se encontraba en el centro, alineándola para ajustarla en su cabeza, amarrándola en su nuca aunque… antes de apretarla sintió algo extraño.

Por alguna razón el lazo empezaba ya no ajustaba bien, no por qué el mismo no cubriera bien su frente y su nuca, sino por qué por alguna razón ya no sentía que era necesario llevarla puesta, no sabía por qué, pero… por alguna razón llevar esa banda por años la había hecho sentir segura y tranquila, pero hoy… le pesaba más que nunca.
Sin más dejó la banda roja sobre el mueble cercano a su cama, apartando las sabanas que cubrían su cuerpo para finalmente prepararse para este día productivo.

No sin antes dar un último vistazo hacia atrás, observando la banda roja puesta en su lugar, para finalmente continuar hacia adelante.
Ella camino por el pasillo siendo acompañada por el can hasta llegar a la habitación de Seinma, a abrir la puerta dirigió su mirada hacia el bulto entre las sabanas de aquella cama pegada a la pared, sonriendo con ternura, quizá era hora de dejar atrás el pasado y seguir adelante con lo que ya tenía, con lo que ya no deseaba perder…

Ya era hora… ella suspiró cerrando la puerta tras de sí, aunque al ver ropa tirada en el suelo, no pudo evitar dar otro suspiro pero agotado, este muchacho debía empezar a ser más organizado.
―Ahhh… Ay, ¿es en serio? ―Interrogó Seika alzando la voz caminando al centro de la habitación para recoger las prendas tiradas en el piso.
―¿Seinma cuantas veces te he dicho que no dejes la ropa sucia tirada en el sue…?―Su voz comenzó a apagarse al instante que vio un sostén negro con bordes rojos, y pantalones de mujer al lado de la camisa roja del muchacho… fue en ese instante que los dos jóvenes comenzaron a despertar, bostezando pesadamente mientras los brazos del otro dejaban de rodearse mutuamente para mirar a quien producía todo ese escándalo.

Solo para encontrarse con Seika quien los miraba entre sorprendida y confundida de lo que creía que había sucedido en ese cuarto la noche anterior.
―¿Que están haciendo? ―Preguntó fijando sus ojos cafés sobre ambos adolecentes, quien al recordar en qué lugar estaban y la situación en la que se encontraban se separaron rápidamente avergonzados.

―Ehhh, no es lo que parece, nosotros estábamos.

―Durmiendo, sí y a noche no podía dormir así que decidimos compartir una misma cama para…

―Descansar ya sabes, necesitábamos compañía y decidimos que lo mejor sería pasar la noche juntos. ―Shira hablaba después de Seinma y viceversa, tratando de aminorar la situación, pero rememorando que ambos no estaban totalmente cubiertos y ambos estaban en una situación vergonzosa.

―Aja… ¿y por qué están semidesnudos? ―Preguntaba cruzándose de brazos, admirando a Seinma que sin camisa apartaba la mirada rascándose la nuca y a Shira cuyas piernas estaban al descubierto, no hacía falta ser un genio para saber que el sujetador que tenía en sus manos le pertenecía a ella, se veía a leguas que no lo llevaba puesto.

―Eh… hacía Calor. ―Dijo Seinma

―Hacía frío y creímos que sería mejor para calentarnos…―Dijo Shira.

Ambos habían respondido al mismo tiempo, si la situación no era peor de lo que ya era, que no pusieran coordinar sus pensamientos llevaba esta situación embarazosa aún más al sur.
―Sí… escuchen ¿qué tal sí nos dejamos de mentiras? O ustedes dos necesitan un momento para poner sus historias juntas. ―Dicho eso ambos volvieron a apartar la mirada de ella avergonzados.

―Te juro que no es lo que parece… Shira y yo solo estábamos…

―Mira, ¿por qué no mejor se visten y lo platicamos en el almuerzo? Ustedes están en serios problemas jovencitos. ―Decía Seika entre molesta y aun no logrando discernir que habían hecho esos dos niños tontos, tendría una sería conversación con ambos sobre responsabilidad, pero les daría la oportunidad para inventarse la mejor excusa que se les pudiera ocurrir.

Por lo pronto dejó sus ropas en la cama para que se vistieran, estaba deseosa de escucharlos, pero más deseosa de decirles que hacer esto y así a escondidas estaba muy, muy mal, sin más que decir comenzó a caminar por donde vino cerrando la puerta detrás de ella de un portazo.

―Bueno… ya veo por qué no quisiste hacerlo a noche. ―Comentó sarcásticamente la amazona de la cobra, avergonzando aún más de lo que ya estaba al muchacho de Pegaso.

―Ugh… no empieces tú también…―Comentó fastidiado, pero había un rastro de regocijo en su voz debía admitir que esta situación era graciosa se viera por donde se viera, aunque sabía que lo que seguiría a continuación no sería tan divertido.

―Oye, ¿por qué no lo hacemos ahora? total ya nos descubrieron. ―Decía entre jovial y atrevida abrazándolo nuevamente por la espalda, cosa que le sacó una leve risa a ambos, aunque él aún seguía contrariado de lo que acababa de suceder.

―No, no juegues conmigo así…―Murmuraba tratando de no reír por las ocurrencias de Shira, sin duda alguna le alegraba el día a pesar de que todo hubiera comenzado con el pie izquierdo.

―Je je jeh, está bien… solo porqué a noche realmente la pasé bien si sabes a lo que me refiero. ―Comentaba de forma burlona separándose de él, para tomar sus cosas y comenzar a vestirse, al igual que Seinma, quien solo trataba de mantenerse en silencio evitando no morirse de la vergüenza.
―Pero ya en serio, a noche... fue agradable de verdad… no he dormido así en años. Deberíamos repetirlo más seguido…―Declaraba volteándose nuevamente hacia él para plantarle un pequeño beso en la mejilla.

―Claro, si Seika no nos mata primero. ―Murmuró desviando sus ojos nuevamente al suelo, siendo rodeado por uno de los brazos de Shira, quien comenzó a reír tranquilamente.

―Jeh… Seika es una persona comprensiva, estoy segura de que entenderá que todo esto fue un enorme malentendido…―Declaraba ella acompañándolo hacia la puerta de salida, para encarar a Seika.

―Sï eso espero…―Murmuró él cerrando la puerta del cuarto tras de sí, rezándole a Athena que Seika no lo asesinara.

Como esperaban el castigo no se hizo esperar con ambos, Seika solía ser severa de vez en cuando, pero la situación tan bochornosa que había sucedido en la habitación del muchacho no era nada en comparación a lo que ella se tenía guardado, teniendo que explicarles a ambos la enorme responsabilidad que conllevaba hacer cosas de adultos siendo un par de chiquillos que apenas poseían los conocimientos necesarios a cerca del tema, en la casa había reglas, ella no estaba en contra de que se quisieran.

Pero Seinma apenas tenía 13 años, Shira le doblaba la edad habiendo visto 16 primaveras a lo largo de su vida, ambos eran demasiado jóvenes, demasiado tontos aún, había demasiadas cosas que hacer en esta vida como para empezar a desperdiciarla en placeres insignificantes.
Debían pensar mucho en lo que deseaban hacer con sus vidas a futuro, antes de embarcarse en una aventura tan grande como lo era esa.

―Espero que haya quedado claro que no voy a tolerar ese comportamiento por parte de ninguno de ustedes dos jovencitos, si van a empezar a hacer esas cosas deben entender que aquí hay reglas y mientras vivan bajo mi techo deben seguirlas. ―Regañaba a ambos muchacho, quienes estaban frente al sillón, Seinma mirando hacia el suelo con ambos brazos apoyados en sus piernas y Shira manteniendo su actitud relajada de siempre, aún no comprendía como ella podía mantenerse tan serena en una situación así.
―Shi, te permito vivir en nuestra casa por qué sé lo que no es tener lugar a donde ir, pero si vas a empezar a tener esas necesidades necesitas aprender a cuidarte, tu sabes bien que hacer… eso sin protección te puede dejar encinta. ―Argumentaba mirándola, incluso si ella se veía tan despreocupada el bochorno en sus mejillas era imposible de ocultar.
―Y no me hagas empezar de nuevo contigo jovencito, que no creo que esa academia tuya enseñe únicamente cosas de caballeros, debes de tener clases de biología básica como para comprender donde vienen los bebés. ―Por su lado el caballero de Pegaso no podía alzar sus ojos hacia ella sin sentir la mirada molesta de su propia hermana y eso que ayer habían pasado un momento más o menos agradable, solo para que lo estuviese tratando como a un niño torpe y tonto cosa que… no era totalmente falso.

―Sí… perdón hermana, pero es la quinta vez que nos repites eso…―Decía en un tono enervado, mirando humillado a su hermana mayor, realmente lo habían arruinado.

―Y lo seguiré repitiendo las veces que sean necesarias, estoy muy decepcionada de ustedes dos. ―Declaraba cruzándose de brazos, no había visto a su hermana tan molesta desde… bueno desde que era un chavalo irresponsable que iba en contra de la autoridad fraternal.

―No lo volveremos a hacer lo juro, pero de verdad no es como lo piensas, no hicimos nada malo, ¿verdad Sein? ―Preguntó Shira mirando a su lado al muchacho, quien respondía afirmativamente asintiendo con la cabeza.

―Es verdad, nosotros solo nos…

―Miren… no me interesa saber las cosas que hicieron ustedes dos, eso es algo privado de ustedes dos… lo único que les pido es que se cuiden, son muy jóvenes para hacer esa clase de cosas. ―Interrumpió totalmente desinteresada de conocer qué clase de cosas habían hecho la noche pasada, no quería ni necesitaba saberlo, aún si era cierto lo que decían cualquier cosa que hubiese sucedido en ese cuarto era única y exclusivamente cosa de ellos dos.
―Créanme, es difícil criar a un niño, yo lo sé por experiencia y ustedes no poseen la suficiente para hacerlo aún si ambos están juntos…―Añadía rememorando lo que había pasado ella criando a su hermano pequeño Seiya y a Seinma, que con o sin la ayuda de Sora fue tan complicado como la primera vez que fue, hermana, mamá y papá al mismo tiempo
―Sobre todo teniendo en cuenta que ambos son caballeros… y que la vida que ustedes eligieron lleva a funestas consecuencias…―No hacía falta que lo dijera… Ambos sabían eso a la perfección, sobre todo Pegaso, quien había visto la muerte y la destrucción que la guerra santa ocasionaba tanto en los soldados, como en los civiles…

―Lo sé…―Comentó comprendiendo perfectamente porqué lo decía, la vida de un caballero era dura y en muchas ocasiones, se llevaba todo de una persona, lo había visto con Seiya y esperaba que jamás le sucediese lo mismo que a su vida pasada.

―Por eso les pido que sea lo que sea que vayan a hacer háganlo con responsabilidad, ustedes saben que los amo con toda mi alma… son mi familia. ―Comentaba en su tono comprensivo, casi maternal con ellos, realmente los adoraba, eran la familia que tanto quiso tener.
―Pero eso no me detendrá a ponerlos en su lugar cuando se lo merezcan. ―Añadió dándole un golpe en la cabeza a Seinma, quien se cubrió la zona del porrazo con ambas manos

― ¡Ouch! ¡Eso si me dolió Seika!

―Por qué esa no es forma de tratar a las señoritas Seinma, creí haberte educado mejor. ―Y lo había hecho, gracias a su educación había detenido a Shira antes de que el contacto se volviese más íntimo y personal, si no lo hubiera hecho, ¿quién sabe qué tan lejos habrían llegado? Pero, aunque intentará justificarse ella no le iba a escuchar.

―Pero yo no hice nada. ―Murmuró

―No me importa, eres un caballero compórtate como tal…―Declaraba cruzándose de brazo y alzando la cabeza de forma digna, en verdad que podía ser dura cuando se lo proponía, pero sus intenciones no eran sino altruistas, todo lo que ella le importaba era su querida familia aquello a lo que se aferraba a su nueva realidad y no quería perderla.
―Y… en dado caso que tengamos otro niñito… ¿cómo le pondrían? ―Interrogó en tono entre serio y de broma, ocasionando que Seinma alzara la mirada avergonzado hacia ella.

― ¡Hermana! ―Exclamó Seinma con sus mejillas tornándose de un color tan rojo como el de un tomate.

―No lo sé, creo que Hilda suena bien. ―Añadió la cobra siguiéndole el juego a la mayor.

― ¡Shira! ― Volvió a gritar Pegaso incrédulo de que de pasar a hablar de responsabilidad se pusieran a hablar de nombres para un bebé que no iban a tener… por ahora por lo menos.

― ¿Qué? Ella preguntó. ― Shira expuso divertidamente ante un avergonzado caballero de Pegaso.

―Hilda suena lindo… pero si es niño podrían ponerle Kyojuro o tal vez Ryuma, aunque Yoshiki siempre me gustó, suena adorable. ―Las dos chicas comenzaron a reír ante un nervioso muchacho que también reía, ella sí que tenía las formas más curiosas pero eficientes de hacer que un ambiente pesado se volviera agradable en un abrir y cerrar de ojos, pero justo cuando ambos jóvenes reían sintieron los brazos de Seika rodeándolos a ambos, acercándolos a ella con cuidado.
―Los quiero mucho chicos… pero por favor, tómense su tiempo para crecer. ―Al decirlo ambos escucharon en silencio rodeándola también, comprendían lo que ella deseaba contarles… y por qué lo hacía, eran su segunda oportunidad… y haría lo que fuera para no perderla.
―No hay ninguna prisa. ―Seinma no dijo nada, solo se quedó junto a ella, recostando su cabeza sobre el hombro de Seika…

Mientras que Shira, solo pensaba en las últimas palabras que ella había dicho, no había prisa en crecer… si tan solo ella supiera lo que ella estaba haciendo y lo que haría. No tenía forma de verla a los ojos, no tenía el valor para corresponder a todo el afecto que le ofrecían, tres huérfanos en un mundo diferente y ella era la única que aún no consideraba a esta familia su familia…
Aún estaba demasiado lejos de casa y lo único que buscaba era encontrar el camino, con ellos a su lado o sin ellos ¿una traidora si quiera merecía permanecer aquí y compartir un momento tan cálido con estas hermosas personas?

Solo el tiempo lo diría…

1 de Julio del 2283
Hola: 1:00 P.m.
Lugar: Bosques de Palestra.

Segundo día del Torneo Galáctico.

Todos los desafiantes incluyendo aquellos que habían deseado no participar en el evento se habían presentado puntualmente para ese día en concreto.

La ceremonia de apertura del segundo día del torneo galáctico para anunciar la segunda fase del desafío, por lejos el día más importante para los desafiantes, quienes iban a luchar en el enorme coliseo que se había construido en el bosque de Palestra, donde se organizaban los entrenamientos al aire libre.

Al evento no solo habían arribado los concursantes, sino también los maestros, los directivos y lo que más sorprendía, que un par de caballeros de Oro se habían presentado para el evento, siendo Shiki de Aries como asistente Médico en jefe y Genki de Libra, quien estaba allí para observar los combates e intervenir en caso de que fuese necesario, pero más específicamente para monitorear que el examen transcurriera sin percances.

Incluso la directora Arkhamira se le veía emocionada por que comenzará el evento principal, al ingresar al domo los estudiantes quedaron absolutamente maravillados, las instalaciones parecían un enorme coliseo futurista con varios asientos distribuidos alrededor de un enorme punto blanco en el cual el símbolo de los caballeros y Athena: Nike.

Estaba pintado en el suelo alrededor de un millón de baldosas color blanco, a un lado se encontraba una enorme cabina de mando, en donde se podría monitorear los duelos, misma que se aglomeraba hacia una única dirección dirigida a la arena de combates.

Por encima había varias luces y reflectores que apuntaban hacia el suelo, junto a algunas que apuntaban a las gradas que iban en descenso hacia el campo de batalla, donde se detenían gracias a una vaya de contención debajo. Y Frente a ella las 52 armaduras del zodiaco de los poseedores que habían pasado exitosamente las 12 pruebas doradas

La directora Arkhamira dio un paso al frente, portando su máscara orgullosamente en representación de los altos mandos del santuario para dar el monologo inicial, todos los desafiantes se colocaron en fila y firmes para escuchar lo que ella tenía que anunciar.

―Caballeros, Amazonas, Saintias… Están todos reunidos aquí por una razón, para celebrar la sana competencia, el compañerismo, pero por sobre todo para representar a cada uno de los campos de entrenamientos liderados por el santuario, unidos bajo un mismo estandarte, un mismo símbolo… el símbolo de Niké, la diosa de la victoria que se posa en la mano Derecha de Athena…―Todos los presentes la veían con atención al dar su discurso, no era secreto que todos estaban aquí para ganar. Pero más que una competencia era un honor ser recibidos en la casa de Palestra, sin importar que vinieran de otros campos de entrenamiento, todos pertenecían al mismo estandarte… todos le pertenecían a la diosa Athena.

―Todos ustedes se ganaron el derecho de estar aquí, pero como saben solo uno tendrá el poder suficiente para salir victorioso…―Arkhamira entonces se hizo a un lado mostrando los cofres de armadura.

―Hoy hay 52 cajas de pandora… pero el día de mañana habrá menos hasta que solo queden 2…― nuevamente se giró hacia sus compañeros caballeros.

―En representación del patriarca y de Athena les deseo Suerte… a quien sea que gane, este solo es el inicio de la leyenda que contarán sus vidas, esfuércense al máximo, luchen con sus corazones y demuestren porqué merecen ser conocidos como el Guerrero supremo. ―Dicho eso ella comenzó a retirarse lentamente para dar paso a uno de los profesores de Palestra que todos conocían perfectamente.

―Muy bien ya que Elizabeth dio la introducción me toca a mí explicar cómo se dividirán las fases del Torneo. ―Marco anunciaba mostrando en el enorme tablero los nombres y número con el que habían llegado a la cima, siendo el primero Seinma y el Segundo Kobu. Creando una enorme expectativa en estos dos de que el primer combate que tendrían sería el uno contra el otro.

―Esta es la lista de los contendientes, como ven están organizados desde el 1 hasta el 52, pero como habrán imaginado no será de esta forma en la que se repartirán los combates. ―Al decir eso todos se sorprendieron, esperaban que les tocará pelear en la primera ronda con alguien fuerte o con la persona que había llegado antes o después de ellos.

―Los combates serán elegidos al azar en el orden que les toque luchar, por lo tanto si ustedes llegaron primero o en último el orden en el que hayan llegado a la cámara del patriarca no determina si ustedes serán los primeros en luchar, solo determina el puesto que aseguraron al alcanzar la cima, con eso dicho…―Eso tomó por sorpresa a todos, Fue entonces que él tomó una tableta holográfica mostrando en la pantalla dos ramas de combates, una del lado izquierdo con una A azul con 26 puestos disponibles y la otra del lado derecho con una B roja con la misma cantidad de puestos disponibles para los participantes.

―Al haber calificado 52 participantes, tendremos que dividir los combates entre A y B… los de la Rama A pelearán el día de Hoy, mientras que los de la Rama B pelearán mañana dividiendo la segunda fase en dos días, en total tendremos 13 suelos en dos días, pero a medida que avancen, este número se irá reduciendo eventualmente. ―Nadie quería quedarse en la rama de combates B, todos querían comenzar a luchar, pero esa ya no era decisión de ellos sino de la suerte que les tocará caer en una de las dos ramas de combate.

―Muy bien ya que dejamos en claro como se distribuirán las peleas de los próximos días, mucha suerte y que gane el mejor.

Con esas últimas palabras, Marco se retiró para que en la pantalla de selección los números del 1 al 52 se colocarán automáticamente al lado del nombre y la armadura del desafiante, en una línea se encontraban los que pelearían del lado A y los que pelearían del lado B, todos los participantes se mostraba en el orden con en el que habían llegado a la cámara del patriarca.

Fue así que en la pantalla todos los números y puestos comenzaron a intercambiarse aleatoriamente a una velocidad increíble, todos esperaban ser los primeros en pelear, entre las ramas de combates había mucha tensión, pues nadie sabía contra quienes iban a pelear, si hubieran dicho que pelearían en el orden en el que habían llegado a la cámara del patriarca sería conveniente, sobre todo para aquellos que tenían asuntos pendientes que zanjar, el tablero finalmente se detuvo mostrando los resultados.

Remarcando la sorpresa que todos sentían en el resultado, en el segundo combate se encontraba Seinma, con el puesto 3 en la rama del lado A.

Mientras que a Kobu le tocaba en el penúltimo combate estando en el puesto 48 de la rama B, mientras que Danny se encontraba en el puesto 31 de la rama B, Johnathan estaba en el puesto 19 de la rama A, al igual que a Benjamín y Shinryū a quienes les había tocado el puesto 25 y 29 en la misma rama.

―Ahhh… veo que tendré tiempo para pensar mis estrategias, que bueno…―Danny murmuraba aliviada de que le hubiese tocado en la rama B y no en la A, aunque le habría gustado pelear los mismos combates que sus demás compañeros de equipo, para ver qué clase de contendientes le esperarían en las siguientes fases.

―Ahhh no puede ser… ¿en serio tengo que esperar a que ustedes terminen de pelear? ―Preguntaba Johnathan enojado de que le tocará en un puesto tan bajo, él de entre todos era el primero que quería comenzar a pelear.

―Ja jah, mejor suerte para la próxima Johnathan. ―Darrel decía jocosamente, pues su número estaba muy por encima del de Fénix, por lo cual él sería de los primeros en pelear ese día, después de un par de combates que estaban por encima de él.

―Bah… esto es una basura…―Murmuró el caballero del Lobo completamente fastidiado, él al igual que otro quería pelear contra la persona contra quien tenía una rivalidad acérrima, pero al parecer ese no sería el caso, de ser así debía perdurar hasta quedar en la pelea que tanto ansiaba tener contra la Saintia de Andrómeda.

―Les deseo mucha suerte a todos para el siguiente día del torneo. ―Declaraba Shinryū sonriente, tanto a sus amigos como a sus rivales, esperando que todos dieran lo mejor de sí, sobre todo a sus amigos, para poder enfrentarlos en un combate futuro.

―Me tocó primero… ¿qué más se podía esperar del número uno? ¿No lo creen chicos? ―Preguntaba Ahiri Arrogantemente a su alrededor, solo para ver como los demás apartaban la mirada enfurecidos de que ella y otro chico fuesen los primeros en luchar, cosa que molestó enormemente a Kobu.

―Sí, sí… como sea. ―Declaraba enojado yendo directamente hacia las gradas, odiaba tener que esperar, pero si así tenía la oportunidad de zanjar cuentas con Seinma con gusto esperaría hasta que fuese su momento de luchar para terminar con esta rivalidad de una buena vez.

"No importa si soy el último en pelear… te venceré pase lo que pase." Pensó dedicándole una mirada de odio al Pegaso, mirada que él pudo notar antes de que se retirase al igual que todos los demás cuyos lugares habían quedado en la rama B.

―Parece que después de Ahiri y Romm seguimos nosotros Sein. ―Comentaba Matthew a espaldas del joven de cabello castaño, quien sonreía tranquilo de saber que no tendría que enfrentar a Kobu ese día… al menos aún no.

―Esto será divertido, ¿no lo crees Sein?

Al preguntar el levantó su mirada sintiendo enérgicamente con la cabeza.

―Lo mismo digo amigo.

No era lo que habían esperado, pero en la línea de todos les tocaban oponentes fuertes, Siendo a la mayoría de los muchachos pelear en la rama A, el primer combate al que Seinma le tocaría enfrentar sería contra Mattew del Oso, en total todos enfrentarían 5 combates de uno contra uno, pero siendo demasiados competidores, dejando a los competidores de la rama A tener los primero 13 combates del día para que en el segundo día los de la rama B se batieran a duelo por el siguiente puesto en la competencia.

A leguas se notaba que iba a ser una competencia reñida por la supremacía, de ser este el caso, todos y cada uno de los presentes debían entregar todo en la pelea si querían ganar el título del guerrero supremo.

En los vestidores el joven Pegaso se preparaba a su combate, después de Ahiri las cosas quizá supondrían complicadas con Matthew, él era demasiado fuerte no lo decía físicamente pues sus músculos eran más grandes que su cabeza, sino por qué para haber pasado las 12 pruebas sin apenas haber utilizado su cosmos y con daños mínimos estaba seguro que sería un hueso duro de roer.

―Ahhhh ¿ya te estás preparando Sein? ―Preguntaba Johnathan al igual que los demás calentando para el combate que vendría mucho después del de Seinma y Darrel, ojalá le hubiera tocado primero, para saber con quién se enfrentaría después de haber barrido el suelo con su oponente.

―Sip, ahhh… no puedo creer que me toque pelear en el segundo enfrentamiento…―Decía alistándose para el combate haciendo varios calentamientos con brazos y piernas.

―Y que lo digas… a mí me toca después del combate de Meinya de Paloma y Kota de Lagarto…―Decía Johnathan fastidiado, aunque viendo el lado positivo era bueno que le hubiera tocado en la línea A, de haber quedado en la B como Danny lo más probable era que hubiese muerto de aburrimiento.

―Así que tendré mucho tiempo para prepararme para mi combate contra Take de Auriga. ―Justo al decir eso Shinryū se acercó a sus compañeros feliz de prepararse para la batalla y conocer las habilidades de su adversario.

―Ustedes sí que tuvieron suerte a Benjamín-kun y a mí nos tocará pelear casi hasta el final…―Mencionaba sonrientemente, él al igual que Benjamín tendrían tiempo para planear sus ataques y movimientos de combate, pero también estaban deseosos de ver como los demás se desenvolvían luchando.

―Aunque no sé si eso sea mejor que lo que le Tocó a Danny-Chan, ella peleará el siguiente día del torneo. ―Comentaba pensando en todas las tácticas que inventaría para derrotar a todos los participantes del torneo, sin duda alguna ella era una estratega muy competente para ver todo desde un ojo crítico y reflexivo.

―Jeh, creo que será una ventaja para ella, después de todo es buena recopilando datos y técnicas de otros, haber quedado en la línea B le quedó como anillo al dedo, ya debe estar creando estrategias para derrotar futuros rivales…―Murmuraba Johnathan conociendo a la perfección a su prima.

―Jeh… sí supongo que tienes razón. ―Murmuraba Seinma lo más tranquilo que podía estar sin su armadura puesta, según habían dicho las armaduras las tomarían cuando fuesen convocados al combate… ahora sería un buen momento para hablar con Aria, pero no… esto era algo que debía hacer por su cuenta.

― ¿Y tú Ben, no te sientes emocionado? ―Al preguntarle el joven de cabello rubio levantó su mirada, incluso sabiendo que hoy era el día más importante del torneo, seguía manteniendo su temple tan frío como siempre.

―Sí… un poco, la verdad es que estoy más emocionado por el segundo día del torneo. ―Comentaba captando la atención de los demás, ¿lo decía por qué había competidores más interesantes en la Línea B? ¿O por qué quería ver a Danny en Acción?

―Quizá haya competidores que valga la pena ver… aunque no niego que…―Fue entonces que sus ojos azules se fijaron en ellos tres, con una intensidad que… jamás creyeron que verían proviniendo de él.

―Me encantaría poder pelear contra ustedes… para ver el alcance de sus poderes…

―Quizá lo hagas… si es que logras llegar hasta mí pato tonto... ―Declaró Johnathan igual de emocionado por partirle la cara a Golpes, quizá el torneo era más que una excusa de poner caballeros a Pelear… era la excusa perfecta para saldar todo tipo de rivalidades pasadas.

―Jeh…―Benjamín rio levemente, no iba a negarlo… sería interesante ver que sucedería si ambos se enfrentaban en un duelo uno contra uno, hielo contra fuego, dos aves nacidas del polvo, uno de la nieve y el otro de las cenizas… ¿Cuál sería el resultado de ese conflicto? Quizá solo habría una manera de averiguarlo.

―¡Eso fue increíble, Ahiri de Hidra logró inmovilizar a su oponente utilizando sus garras, rematándolo con una buena patada al rostro, esto asegura su puesto en la segunda ronda del torneo! ―Los tres miraron hacia una pantalla holográfica que se encontraba en el techo de la enorme habitación, desvelando a la ganadora del primer encuentro, mientras que su contrincante era llevado en camilla para que atendieran sus heridas hechas en batalla, él se veía… francamente fatal, como si se hubiese congelado en una posición de angustia y dolor inexplicables.

―En cuanto habilidad no vimos mucho por parte de la Saintia de la Hidra, pero fue su uso de su veneno y su habilidad lo que logró darle la ventaja en combate, sin duda se perfila como una de las guerreras más fuertes del torneo, ni siquiera recibió un solo rasguño…―Seguían comentando los detalles de la batalla, ¿era verdad que él no había logrado conectarle ningún golpe?

―Esperemos que para la segunda ronda podamos ver más acción por parte de la santa de la Hidra, el siguiente combate será entre Seinma de Pegaso y Matthew del oso, no podemos esperar a ver su despliegue de habilidad…

―Huh… supongo que ya sabemos contra quien se enfrentarán en la siguiente ronda…―Murmuró Johnathan mirando a Seinma a su lado, sí él ganaba ella sería su contrincante y todos conocían lo mal que a él le iba luchando contra de mujeres…

El siempre evitaba golpearlas, pero… no ganaría simplemente quitándole una bufanda, si él quería ganar debía luchar, sin importar a quién se enfrentará.

―Sí… eso creo…― Seinma murmuró mirando hacia la salida con duda, no quería pelear contra una mujer, pero… tampoco se iba a dar el lujo de dejarse vencer para no hacerlo.

Tenía un objetivo, convertirse en el guardián de Sariah, eso solo lo conseguiría luchando, colocando todo su corazón y alma en la batalla, así sin más él se adentró en la arena de Duelos, donde todos los presentes miraban hacia el centro en las gradas, atentos a él y a su adversario quien caminaba en dirección opuesta a él, el referí los miraba a ambos con atención… no se dio cuenta hasta ese momento pero era Marco quien supervisaría el combate además de los santos de oro presentes, no debía sorprenderse tanto pues él había sido quien dio el anuncio de los contendientes…

Una vez ambos rivales se acercaron al otro el caballero del Lince comenzó a hablar.

―Ambos contendientes han entrado en la arena, por favor, muestren sus respetos y tomen sus armaduras. ―Pedía haciendo que ambos se acercaran, levantando el puño hacia el otro como muestra de respeto.

―Que gane el mejor Sein. ―Dijo el oso sonriéndole al Pegaso.

―Sí, que gane el mejor Matt…―Respondió el caballero de cabello castaño al guerrero de cabello azulado.

Ambos caminaron hacia donde se encontraban los cofres de armaduras, buscando la suya propia entre todas las que había, a Seinma no se le dificultó mucho encontrarla, pues era la primera de la derecha, él la tomó, mirando el símbolo del Pegaso, aunque al mirar a su alrededor pudo percatarse de que todos lo estaban mirando fijamente, todos los alumnos de palestra incluidos los demás caballeros de otros campos de entrenamiento.

Todos esperaban ver que era lo que el primer caballero que había llegado a la cámara del patriarca podía hacer.

Había grandes expectativas en él, sin más demora, Seinma retiró su cofre de armadura, caminando hacia su puesto, al ver detrás de sí pudo ver a su mentor; Genki, quien levantaba un pulgar hacia arriba dándole suerte, además que al escuchar atentamente pudo ver a Danny apoyándolo desde las gradas, junto a Mary quien lo saludaba y no muy lejos de allí estaba Kobu quien… tenía su ojo fijo en él. No estaba totalmente seguro de lo que estaba pensando, pero al igual que los demás que lo miraban detenidamente sin apartar sus ojos de él, estaba seguro de que centraría toda su atención en él para encontrar formas de derrotarlo.

Pero Seinma tenía varios trucos bajo la manga que no utilizaría, al menos no en su primera batalla.

―Ahora, tomen posiciones y colóquense sus armaduras, una vez ambos estén listos daré la orden de empezar el duelo. Prepárense para pelear…―Sin más ambos se dieron vuelta arrodillándose en el suelo frente a sus armaduras, tomando la cadena que aseguraba los cofres, tirando de ellas para desbloquearlas y así las formas de sus respectivas corazas se revelara ante ellos, en un rápido resplandor ambas se ensamblaron en el cuerpo de sus portadores, quienes tomaban posiciónes para combatir.

― ¿Pegaso estás listo? ―Interrogó viendo como el joven guerrero del corcel se colocaba en posición de defensa alta.

―Sí…―Respondió haciendo que la tiara se acoplara a su cabeza automáticamente activando el modo de combate desplegando las mejillas de protección.

― ¿Oso mayor estás listo? ―Preguntó de nuevo esta vez mirando al contrincante con atención.

―Yo nací listo…―Manifestó activando el modo de combate de su tiara, acoplando la máscara de combate en su rostro.

―¡Que empiece el Combate! ―Exclamó dando el trompetazo de inicio, al duelo entre santos de Bronce.

Seinma se movió rápido por el campo de batalla acercándose peligrosamente a la zona de Matthew, en donde él lo esperaba en una posición de guardia elevada, lo suficiente para evitar golpes directos al rostro o a su pecho.

Seinma en estas situaciones siempre era el primero en dar el primer golpe y en esta no fue la excepción, lanzando un par de ataques hacia los brazos de Matt para bajar su defensa, pero como tenía entendido él era como una pared de ladrillos, no se movería a pesar de que estuviese golpeando con toda la fuerza que sus brazos podían ofrecer, por lo que al instante cambio de estrategia moviéndose por su lado izquierdo lanzando un derechazo hacia su rostro el cual fue rápidamente detenido, al acercarse lo suficiente, la mano izquierda de Matthew había sido lo suficientemente rápida para detener ese golpe a centímetros de impactar contra su rostro.

Apartando su mano antes de que su rival cerrara la suya, utilizando ese mismo brazo para tratar de golpearlo en el vientre, pero el guantelete derecho se posó en esa área evitando el impacto de Seinma por completo.

Pegaso en esta ocasión comenzó a contrarrestar con una serie de golpes rápidos y precisos que eran absorbidos sin ningún reparo por la armadura de Bronce del Oso.

Impidiéndole conectar impactos de forma satisfactoria, su ofensiva estaba siendo controlada con la defensiva acérrima del santo del Oso.

El santo del Corcel Alado cambió de estrategia, alejándose para comenzar a cargar su cosmos utilizando sus brazos para trazar su constelación, cosa que a Matthew le pareció una buena oportunidad para taclearlo, utilizando su hombro derecho, corriendo a toda velocidad hacia él, Seinma logró esquivarlo milagrosamente dando un salto mortal hacia adelante, para que una vez estar a sus espaldas, volver a trazar su constelación, logrando concentrar su cosmos lo suficiente para atacar.

― ¡Estrella Fugaz de Pegaso! ―Exclamó el joven guerrero lanzándose al ataque a una velocidad increíble, obligando al caballero del oso a cubrirse nuevamente con sus brazos cruzándolos en el punto de impacto al que Pegaso apuntaba, logrando conectarle un poderoso puñetazo que lo obligó a retroceder.

Matthew sintió que su cuerpo había sido impactado con un meteorito a toda velocidad, amenazando con atravesar su cuerpo, sus pies se arrastraron por toda la arena hasta que su espalda chocó contra la pared de piedra, con la suficiente fuerza como para hacerla tambalear…

―Jeh… nada mal Sein…―Declaraba mirando al caballero de Pegaso, detenidamente, por una razón se le consideraba como un genio a la hora de combatir, pero él tenía un par de secretos bajo la manga también.

― ¿Recuerdas cuando te dije que al momento de pelear era mejor recibiendo golpes que dándolos?

―Sí lo recuerdo bien. ―Comentaba Seinma curioso del porqué Matthew mencionaba eso justo en un momento como este.

―Bueno eso es por qué cuando los doy…―Fue justamente en ese instante que cuando se movió él desapareció completamente de la vista del Pegaso, únicamente para reaparecer frente a él listo para dar el contra golpe.

― ¡Nadie puede resistir más de uno! ―Por un instante Seinma creyó que iba a perder la conciencia al instante que el puño del Oso impactó contra su rostro, se sintió mareado, casi a punto de caer derribado por aquél golpe.

Luego sintió como si todo se volviese oscuro y por unos instantes que se volvieron pudo ver una luz, una luz que lo regresaba a la conciencia momentánea que parecía perderse entre la oscuridad de la inconciencia, segundos eternos en esa estada hasta que él regresó en sí, solo para darse cuenta de que estaba cayendo al suelo, únicamente para corregir su caída y plantar sus pies firmemente en la tierra, aquél impacto le había movido las ideas, por poco se había olvidado en donde se encontraba parado, hasta que al mirar hacia el suelo se dió cuenta de que no estaba en su habitación, o en el santuario, estaba justo en un campo de batalla, pero…

¿Por qué estaba allí? Al mover sus ojos podía ver luces muchas luces y él… estaba llevando su armadura… ¿por qué se la había colocado?

¿Que había estado haciendo? No podía racionalizar nada solo escuchaba ecos a la distancia que lo llamaban, lo llamaban a él preguntándole algo… algo que no podía entender, sentía algo más, algo húmedo en la cabeza, al tocarse y sentir aquella cosa húmeda, caliente decidió inspeccionarla… era rojo, le tomó mucho darse cuenta de que era sangre.

¿Estaba sangrando? Fue cuando nuevamente miró hacia arriba ajustando sus ojos a la luz, percatándose de un enorme marcador que decía: "Pegaso Seinma vs Oso Matthew." Aquello le recordó que era lo que estaba haciendo y porqué… estaba peleando contra su compañero para decidir quién sería el guerrero supremo, había recibido un golpe por parte de Matt…

Golpe que casi lo había Noqueado… que aún se mantuviese consciente después de eso era más un milagro que su simple fuerza de voluntad.

―Estás bien, ¡Seinma responde! ― Gritaba Marco preocupado por él, no respondía, apenas se movía en verdad parecía que lo único que lo mantenía de pie era su determinación pues sus ojos estaban perdidos en la nada.

―Estoy… estoy bien… solo un poco mareado…―Revelaba entre la conciencia y la inconciencia, realmente había sentido como si ese impacto le hubiera querido arrancar la cabeza, quizá eso no estaba lejos de la verdad, pero necesitaba recuperarse en seguida, no podía pelear así.

― ¿Detengo la pelea? ―Preguntó Marco esperando a la señal de rendición, pero como lo pensaba él no iba a rendirse, iba a seguir luchando

―No… Aún puedo pelear…―Respondió apretando sus puños, Genki había estado viendo todo, aunque se había sentido como una eternidad, solo había pasado un minuto, su muchacho seguía en la pelea, pero un golpe directo de esa forma lo terminaría por rematar, si no había intervenido era porqué conocía a su alumno era más fuerte que un muro de acero, pero otro golpe directo al cráneo y así tendría consecuencias funestas.

―No te ves muy bien amigo, creo que lo mejor será detener la pelea…―Matt decía igual de preocupado que los demás, si seguían con esto Seinma iba a morir y solo le había dado un golpe, pero él, negaba rotundamente con la cabeza.

―No… no… Estoy bien… solo, solo necesito respirar y recomponerme…―Declaró alzando nuevamente su postura, ese había sido un golpe de suerte… no se dejaría derribar fácilmente.

En las gradas también había conmoción Danny y Mary veían como Seinma se mantenía de pie por un milagro que ni ellas mismas comprendían, ambas pudieron ver como ese impacto le había destrozado la protección del lado derecho.

―Que le sucede a Sein Mary, vi como ese golpe le destrozó la tiara, ¿cómo es que sigue de pie? ―Interrogaba Danny igual de consternada que los demás, ¿cómo era que después de tal contundente golpe él pudiera mantenerse de pie?

―No lo sé… pero ya había visto algo así antes…―Murmuró rememorando el instante que Seinma derrotó a Filrro, después de haber sido noqueado, él… simplemente se había levantado como si nada hubiera sucedido, a pesar de su muñeca y costillas rotas él siguió peleando hasta ganar contra todo pronóstico.

―Algo me dice, que estamos a punto de ver un espectáculo…―Murmuró fijando su mirada en Seinma, esperando a ver ese despertar tan glorioso que vio el día que recibió su armadura de bronce, ella al igual que todos esperaban ver el alma del Héroe Pegaso en acción, que aún ante la cara de la derrota seguía luchando sin importar las heridas ocasionadas en su cuerpo.

No descansaría hasta ganar… algo que Kobu también deseaba ver con sus propios ojos, ese poder que él había despertado la primera vez que se enfrentaron.

―Bien, ¡resuman el combate! ―Exclamó Marco, devolviéndolos a la pelea, Matt aún se veía inseguro, pues Pegaso aún estaba consiente porque su voluntad seguía siendo más fuerte, la única razón por la que a Seinma no se le había salido el cerebro por la nariz era porque la tiara lo había defendido, pero después de ese golpe lo único que le quedaba de ella era la mejilla y ala derechas.

Lo demás lo había pulverizado el puño de Matthew, era verdad que nadie que no tuviera una voluntad de acero podría soportar un golpe de su parte y su velocidad… demonios era como enfrentar a Mabel otra vez, solo que en esta ocasión si recibía otro golpe sabía que no la contaría en esta ocasión.

Debía ser más inteligente, estratégico, justo como Danny lo era, ella siempre tenía un plan para todo, él también debía empezar a formular las preguntas y respuestas correctas a la velocidad de la luz.

Seinma tuvo que retroceder para poder pensar en un plan, la defensa de Matthew era más fuerte que un muro de acero sólido, el que su estrella fugaz lo hubiese hecho retroceder había sido un golpe de suerte literalmente hablando, el cómo Matt se movía era algo completamente imposible para alguien de su tamaño.
Lo sorprendente es que no había sentido ningún cosmos, esa era toda la fuerza que un caballero de su tamaño poseía, Seinma tuvo que pasarse el dorso de la mano por la frente para limpiarse la sangre.

Matt siempre actuaba de manera dócil frente a todos tratando de no llamar demasiado la atención, pero cuando se trataba de pelear en serio, la bestia salía a cazar y los colmillos y las garras del gran oso salían a relucir…

Esta sería una pelea de fuerza contra poder, una fuerza imparable contra un objeto inamovible…
Ambos cederían o ningúno lo haría, ese sería el desafío al que Seinma se enfrentaría en su primer combate en el torneo galáctico.
Entonces si ese sería el desafío, debía convertirse en esa fuerza imparable que rivalizara contra la fuerza inamovible, una vez más comenzó a acercarse y como esperaba Matthew comenzó a cubrirse con sus brazos, pero en esta ocasión cambió de estrategia, en lugar de atacar a puntos específicos comenzó empujando fuerte golpeando duramente hacia los brazos de Matt, los cuales resistían los impactos, pero estos comenzaban a aumentar de velocidad y fuerza, volviéndose tan veloces como el abrir y cerrar de un ojo, esto por supuesto no hacía sino hacer que los guanteletes de Matt temblasen, él estaba a otro nivel de fuerza… y aunque Seinma fuese rápido él era más poderoso, con un poderoso golpe que se dirigió nuevamente al Pegaso trató de terminar la pelea, tratando de evitar golpear nuevamente su cabeza y matarlo en el proceso.
Pero antes de que su puño pudiera chocar contra su pecho Seinma hizo algo sorprendente, este esquivó el golpe a una centésima de segundo, logrando esquivarlo a tiempo únicamente para responder con un golpe directo al punto que la armadura no cubría a un costado del abdomen, lo cual lo hizo toser con fuerza, seguido de un contundente impacto a la quijada de Matthew, que logró desorientarlo.
Aunque era enorme podía notar que el dolor era igual para él que para todos, los músculos no eran suficientemente resistentes para no evitar llevar dolor al cerebro, combinado aquellos puños que lograban destrozar losas de piedra, esto no era nada…
Solo otra pelea contra un oponente en las mismas condiciones, Matthew regresó a cubrirse pero en esta ocasión Seinma estaba preparado.

Aunque su defensa fuese perfecta había partes que sus brazos no cubrían, por ejemplo, la cadera arremetiendo con un fuerte cruzado por encima del cinturón de la armadura, ocasionándole una fuerte contusión en esa parte obligándolo a bajar su guardia solo para recibir otro puñetazo directamente al rostro.

Ser más bajo que un adversario jamás había sido tan beneficioso, siempre había buscado golpear hacia la cabeza para hacer Knock outs rápidos, pero lo que no comprendía era que para vencer a un enemigo más grande que él era necesario atacar en los puntos más débiles del cuerpo.
En este caso las áreas más descubiertas de la armadura.
Aún si estaba en desventaja, podía ganar un poco de terreno atacando a estas zonas que para un blanco tan grande eran fáciles de acertar, aún si seguía en una clara desventaja de fuerza, la superaba con velocidad, aunque hablando de velocidad Matthew parecía un poco más lento comparado a como se movió cuando lo atacó por primera vez…
¿Por qué sucedía esto?

Matt estaba en problemas, pues cuando él lograba cubrir una parte de su cuerpo Seinma atacaba a otra totalmente diferente, obligándolo a retroceder, este no parecía el Pegaso al que había golpeado en la cabeza y que estaba nada de caerse desmayado, este era un Seinma más centrado, más firme.
Que compensaba su falta de fuerza con velocidad y destreza, algo que obviamente no se podía dar el lujo de que sucediese, debía ponerle un alto antes de que lo dejase fuera de combate fue por eso que lanzó un poderoso gancho elevado dando un paso hacia adelante, conectando con Seinma, quien a su vez y con la herida de su cabeza escupió sangre…

Matt creía que lo tenía, pero nada más lejos de la verdad, antes de que él pudiera arremeter en su contra Seinma había utilizado su brazo izquierdo para defenderse, aunque el golpe había roto el guantelete eso le permitiría seguir en la pelea, al menos por un tiempo más.

Pegaso fue levantado del suelo bruscamente volando por varios metros hasta casi tocar el techo, únicamente para que dé un giro hecho en el aire en el momento exacto, logró caer de pie, lo suficientemente situado para evitar caer torpemente al suelo… a diferencia de la primera vez, cuando Mabel lo golpeó, no estaba preparado para un impacto tan brutal.
Pero ahora con la experiencia recopilada había logrado defenderse antes de que el puñetazo de Matt le extrajera todo el aire de los pulmones, protegiendo especialmente su pecho.

Pero ahora tenía otro problema, su brazo estaba dislocado tenía que reacomodarlo antes de que… Seinma tuvo que desviar la cabeza hacia un lado a la velocidad del relámpago cuando Matt apareció frente a él, rozando su puño contra su mejilla.

Seinma dio un salto hacia atrás retrocediendo, estaba seguro que un golpe de esos sería suficiente para dejarlo en coma… por lo que debía ser cuidadoso.

Matt por su lado se preparó nuevamente para atacar… y Seinma pudo ver algo curioso, su postura era extraña… casi como si estuviera preparándose para saltar hacia adelante… no fue hasta que desapareció nuevamente de su vista que pudo comprenderlo…
Seinma nuevamente dio un salto mortal hacia atrás para evitar el impacto del Oso que esta vez pasó más cerca de él que antes, al ponerse en esa posición tan extraña… Matt se lanzaba al ataque utilizando la fuerza que poseían los músculos de sus piernas para moverse a esa velocidad tan escalofriante…

Ahora entendía la razón del porqué había desaparecido de su vista y más por qué su golpe fue tan contundente, de no haberlo esquivado, ahora estaría en el suelo retorciéndose del dolor y otra cosa que podía notar es que cuando no se movía era más lento, por lo que, tenerlo en una única posición lo hacía lento mientras no le diera oportunidad de avanzar él no tendría oportunidad de atacar.
Aunque era más sencillo decirlo que hacerlo pues tal y como lo había previsto Matt se movía demasiado rápido y atacaba a la misma velocidad, Seinma necesitaba un plan o la siguiente cosa que sabría sería que él habría perdido el combate en una camilla de la enfermería de palestra.

Debía empezar a ver sus movimientos… pero con este brazo sería imposible cargar su cosmos.
Debía pensar… pensar en un plan o todo se iría al demonio demasiado rápido, debía pensar en una opción… en algo que lo sacara de este embrollo, hasta que se le ocurrió una idea demasiado estúpida que podría resultar, solo debía esperar con anticipación al siguiente golpe…

Y justamente cuando Matt desapareció de Su vista Seinma dio un salto mortal hacia adelante evadiendo el ataque de su adversario, quien apareció justo en el momento para ver como nuevamente Seinma lo evitaba, aunque la forma en la que descendía le daba tiempo de un ataque más, por lo que y posicionándose correctamente detrás de él para darle una fuerte embestida con el hombro, Seinma fue golpeado con la fuerza de un auto en el brazo izquierdo, Recolocándolo en su lugar de manera dolorosa.
¡Pero efectiva! El hombro de Seinma regresó a su posición, cosa que aprovechó para comenzar a cargar su cosmos en el aire siendo capaz de cargar la energía cósmica de su interior perfectamente, aunque no estuviera en el suelo, él miró hacia sus espaldas, percatándose que en el suelo se encontraba un aterrizaje doloroso, por eso en un movimiento rápido hizo que su cuerpo girará en el aire apenas siendo apenas capaz de mantenerse estable cuando su espalda chocó contra el suelo, aunque esto en lugar de ser una desventaja fue una ventaja que le ayudó a reincorporarse al instante.

Aunque… al mirar hacia el Frente Matt ya estaba a solo centímetros de él con un nuevo golpe dirigiéndose hacia su rostro, con la visión Cósmica parecía tan lento pero él sabía que solo tenía segundos para actuar.
Por eso él salto hacia adelante pasando por debajo del golpe de Matt y con su puño derecho logró darle un poderoso puñetazo en el rostro.

Que lo hizo tambalear, seguido de otro puñetazo directo hacia el costado y uno más justo en la quijada, pero al instante Matt se recuperó defendiéndose tomando el brazo de Seinma… incluso su agarre era poderoso, tanto que Aunque Seinma intentase liberarse no podía hacerlo, eso… hasta que las enormes manos de Matt rodearon su cuello.
Impidiéndole moverse con libertad. Si antes había estado en problemas… ahora estaba más en problemas al sentir como el Aire comenzaba a ser Mínimo, sino nulo… no podía respirar o pelear, su tráquea estaba siendo bloqueada por las poderosas manos del Caballero de la Ursa Mayor. Impidiéndole moverse o respirar.

―Este… es el agarre de la Osa Mayor una vez te tengo en mis manos no te soltaré hasta que te rindas, que te que desmayes o que tu cuello se rompa por la presión. ― Seinma apenas podía escuchar el oxígeno que pasaba a sus pulmones no era suficiente como para mantener sus funciones auditivas a su 100%.

Mientras más forcejeaba sentía que más lo apretaba, hasta el punto en el que las venas de su frente comenzaron a marcarse y su rostro comenzará a tornarse de un color purpura.
Seinma estaba luchando con todas sus fuerzas.
Pero parecía inútil, miraba atentamente a Matt mientras poco a poco todo se volvía oscuro a su alrededor, perdiendo la conciencia lentamente… aunque al instante en su mente venían memorias… recuerdos…

Seinma había escuchado de esto, cuando el cerebro cree que está a punto de morir empieza a recordar eventos puntuales que le ayudarán a sobrevivir por enésima vez en una vida las memorias de toda su vida cruzaban por su mente… Pero él no tenía ninguna que le ayudará a escapar de esta situación…
―Debes de romperlos…―Seinma escuchó la voz distante de una mujer que jamás había escuchado en su vida, no era la de Aria, Seika, Sariah, Mary o cualquier otra mujer importante en su vida. Era la voz de otra mujer… una mujer que solo
―Despierta… despierta tienes que continuar….―Al escuchar esa voz solo pudo escuchar con atención.

―Perdona Marín. ―Escuchó a lo lejos otra voz que no parecía ser la suya, sino de otra persona.

―Es muy importante lo que estoy enseñándote, así que escucha atentamente. ―Justo después de que ella hablara escuchó una débil risita a lo lejos, una risita que se desvaneció una vez la voz de aquella mujer comenzó a explicarle algo.
―Si el enemigo te toma la delantera debes vencerlo en su propio terreno, si da patadas rómpele una pierna, si ataca con la cabeza golpéalo en la mitad de la frente, si utiliza los puños con destreza quiébraselos. ¡Ah! ¿Otra vez te has dormido? ―Interrogó otorgándole una idea que no creyó utilizar… debía romper sus brazos para ganar el combate…

*Debes derrotarlo en su propio terreno. * Seinma nuevamente alzó sus manos pero esta vez se dirigieron hacia las manos de Matt que tenía bien sujeto su cuello.
―Solo ríndete Sein… no tienes porqué sufrir más. ― declaraba sorprendido de la tenacidad del Pegaso quien con sus propias manos comenzaba a reconocer cada uno de los dedos, hasta encontrar los que buscaba, los pulgares…

― ¿Rendirme…? ¿Qué es eso? ―Preguntó imponiendo su fuerza en los pulgares de Matthew, doblándolos para que estos comenzaran a ceder obligándolo a perder fuerza en su agarre por la gran fuerza de Seinma.
―¡Yo no conozco esa palabra! ― Al tirar hacia arriba Matt pudo sentir el doloroso sentimiento de los huesos de ambos de sus dedos siendo doblados hacia arriba, haciendo que su agarre perdiera potencia, lo que le dio la oportunidad a Seinma de comenzar a soltarse, lentamente logrando liberar su cuello para finalmente y con un movimiento rápido de su vientre y la pierna derecha lograr conectarle un puntapié que lo dejó aturdido.

Para entonces cubrirse el rostro en donde su nariz comenzaba a sangrar a litros, esa patada le había roto la nariz con ese movimiento preciso y rápido…
Fue así que Seinma logró liberarse para continuar con el combate respirando agitadamente, su cosmos aún seguía ardiendo, pero ese agarre lo había debilitado lo suficiente como para que la visión cósmica comenzara a desaparecer, así que debía comenzar a ser rápido, si la mejor opción era ganarle en su propio terreno entonces solo había una forma de hacerlo… Debía romperle los malditos brazos.

Aprovechando que Matt seguía aturdido Seinma comenzó a cargar nuevamente su cosmos, listo para atacar de frente una vez más, distraído Matt sintió como la fuerza de Seinma aumentaba, obligándose a levantar la mirada solo para verlo en la posición de Pegaso listo para el contrataque.
―¡Estrella fugaz de Pegaso!

Seinma se lanzó a toda velocidad con la estrella fugaz centelleando en su brazo derecho, Matt ya lo esperaba, cruzando sus brazos para evitar el contra golpe… pero algo había sucedido, en lugar de sentir la presión del impacto en sus guantes fue testigo de cómo estos eran totalmente atravesados por la técnica de Seinma en un solo instante, ocasionando que ambos guanteletes se destrozaran al impacto.
Él… estaba genuinamente sorprendido, ese golpe tan solo lo había hecho retroceder, pero ahora le había destrozado los guanteletes en un solo instante.
Eso había sido increíble, sabía que la técnica que Seinma había creado era capaz de perforar todo lo que se encontrará a su alcance…
Pero jamás creyó que la misma fuese capaz de destrozar partes de una armadura como si de papel se tratase… había perfeccionado esa técnica hasta su límite, intercalando entre un golpe contundente y la perforación… algo que jamás se hubiera imaginado ver… ese realmente era un despliegue de habilidad que era digno de admirar, Matt retrocedió antre el bruzco empuje que lo envió nuevamente al otro lado de la arena
Si Matt era un escudo, Seinma era una poderosa Lanza.

Como tal Iba a reconocer su valor peleando a su 100% también, entregando todo de sí para que esta pelea fuese digna de un caballero como lo era Seinma.
―Bien hecho Sein… Lograste romper los brazos de mi armadura, eso fue impresionante sin duda…―Declaró Matt sonriendo de la hazaña que el caballero de Pegaso había conseguido, realmente había destrozado los brazos de su armadura por completo hasta el punto en el que ambos se habían caído a pedazos, aquél había sido un movimiento excepcional que merecía de una respuesta excepcional.
―Como respeto hacia ti yo también pelearé utilizando todo mi poder… ¡Prepárate. PEGASO! ―por primera vez Seinma pudo sentir el Cosmos de Matt, era realmente poderoso, incluso podía sentir como la tierra comenzaba a temblar a su alrededor, ¿este era el elemento que él controlaba? ¿La tierra? Fue en ese preciso instante que su mano se hundieron en el suelo comenzando a jalar hacia arriba un enorme pedazo de baldosas y concreto, tan grandes como el tamaño de un aerodeslizador.
―¡Golpe de La Ursa Mayor! ―Exclamó lanzando la enorme piedra en dirección a Seinma, para tratar de golpearlo lanzándole. La cual estaba a punto de embestir a Seinma para terminar con la pelea.

Al instante Pegaso la esquivó haciendo uso de sus mejores habilidades como caballero, pero eran poco efectivas cuando Comenzó a ser atacado por una roca más y otra, nuevamente debía empezar a pensar como un estratega, si a él lo empujaban debía empujar más fuerte, por lo que nuevamente cambió su estrategia , comenzó a correr tratando de evitar los lanzamientos que su compañero estaba haciendo, dándole poco o nada de tiempo para pensar antes de que el siguiente lanzamiento fuese efectuado.
Incluso en un par de ellos tuvo ge utilizar su cosmos y sus puños para destrozar los proyectiles que se dirigían a él con violencia total…
Hasta que en un momento en específico él destrozó un fragmento de piedra que se dirigió rápidamente hacia él, estallando en polvo y escombros. Nublando su vista por unos segundos solo que para que una roca que venía detrás de esta impactara contra su pecho, destrozándose al instante obligándolo a caer al suelo.

Eso había dolido, con armadura puesta o n, no importaba en lo más mínimo… eso lo había golpeado directamente, Seinma se levantó del suelo tratando de recuperar el aliento después de haber aspirado el polvo de la enorme roca, hasta que sus ojos se fijaron una vez más en Matt… solo para darse cuenta de que cargaba una enorme roca sobre su cabeza, lo bastantemente grande como para enterrarlo a él vivo…

―Esta es mi técnica final ¡Toma esto! ¡Golpe Devastador de la Ursa Mayor! ―Exclamó Matt lanzando la enorme roca en dirección a Seinma, quien solo podía contemplar como esta se dirigía rápidamente hacia él.

No había tiempo para imaginar lo que sucedería si llegaba a golpearlo. así que tuvo que actuar con rapidez, la roca era demasiado grande como para destruirla con su cosmos disponible, así que reuniendo lo último que quedaba de su cosmos en su brazo derecho, lo concentro todo en un solo ataque, sabía que no sería muy efectivo a distancia y menos con la cantidad que le quedaba, pero de cerca sería un golpe devastador.

Dio un poderoso salto que logró estar a la par del enorme pedrusco que se dirigía a él a toda velocidad, en un momento específico en donde la enorme roca iba a golpearlo él logró pasar por encima de ella a pocos milímetros de ser embestido por el enorme peso del objeto contundente.
Logrando hacer una maniobra en el aire que le salvó el pellejo en el aire logrando esquivar el ataque para consecuentemente ir a por su contrincante, con el cosmos ardiendo en su mano derecha con la fuerza de una estrella joven, desatando su poder estando a solo 2 metros de él al mismo tiempo que el ataque de Matthew chocaba contra el suelo de mármol, destrozándolo al instante..

―¡Meteoros de Pegaso! ―Exclamó liberando una ráfaga de golpes de luz, los cuales impactaron con fuerza a Matthew, quien, aunque pudo levantar su defensa a tiempo no pudo evitar ser arrasado por la lluvia de meteoritos que lo envió contra la pared detrás de él, agrietándola al impactar creando un enorme estruendo al mismo tiempo que una gran pantalla de humo.

Todos estaban pendientes a ver qué sucedería una vez que el humo se disipara, todos y absolutamente todos presenciaron a un Matt que seguía con la guardia alta, respirando con dificultad, con la mayor parte de su armadura deshecha… Él entonces bajó sus brazos contemplando a su adversario, sonriendo tranquilamente únicamente para decirle algo…

―Vaya… jamás me habían dado una paliza así… felicidades… Sein-ma…―Y finalmente cayó desplomado sobre la arena de combates noqueado, hubo un largo silencio que se extendió durante un minuto completo.

Hasta que una persona en el público comenzó a aplaudir, era Mary quien al igual que los demás estaba conmocionada por ese final de película, entonces Danny se reunió y uno más lo hizo hasta que casi toda la arena alababa la victoria del caballero Pegaso, quien no entendía que sucedía…
¿Lo estaban alabando a él? ¿Había ganado?

―¡Y el ganador por Knock out es Seinma de Pegaso! ― Marco anunciaba con gran entusiasmo a todos los presentes, quienes vanagloriaban la victoria del caballero del corcel alado, una victoria bien merecida para alguien que había utilizado cada ventaja a su favor, derrotando a alguien que en la vista de todos era un muro de roca sólido lo había derrotado…

No era mentira que cada vez que él peleaba era un genio del combate… él aún seguía sin creerlo, quizá era la falta de aire o de sangre, pero que la multitud exclamara su nombre, dibujó una sonrisa en su rostro y alzando su puño al aire, él se dispuso a reconocer su victoria segundos antes de caer desmayado al suelo.

La gente en las gradas estaba conmocionada, ese había sido un duelo muy parejo Ambos caballeros habían dado todo de sí mismos para asegurar que el combate fuese espectacular hasta sus últimos momentos, mientras los equipos médicos se apresuraban al campo de batalla, los asistentes con cosmos de tierra ayudaban a reconstruir la arena tal y como había quedado momentos antes del enfrentamiento.

Danny Y Mary se apresuraron rápidamente a ír a ver a Seinma para asegurarse de que él se recuperaría de los brutales puñetazos de Matt, mientras que Kobu solo podía ver a lo lejos al caballero de Pegaso siendo transportado en una camilla al lado de Matt.
No había sido lo que esperaba, realmente era hábil y no necesito del poder que él había utilizado durante su primer enfrentamiento…
Aun así se negaba a reconocerlo como un igual, debía aceptar que tenía talento… mucho talento para haber logrado vencer a alguien tan fuerte como Matt que había ayudado a guiar en el sendero del sentido que iba más allá del sexto, pero hacía falta más que talento para aceptar que tanto él como Seinma eran iguales en la batalla…
Hacía falta mucho más que eso para saldar las cuentas que aún había pendientes.

Poco tiempo más tarde…

Seinma se encontraba en la enfermería, con la cabeza enteramente vendada… Al abrir los ojos sentía que todo le daba vueltas… al mirar hacia su brazo izquierdo pudo ver otra venda que cubría su brazo izquierdo desde el pecho, hasta el hombro por debajo del deltoides, incluso su manos estaban vendadas… tocando su frente se dio cuenta de que tenía una venda que le cubría el ojo derecho en donde podía sentir una enorme hinchazón al intentar, levantarse sentía todo que todo el cuerpo le temblaba horriblemente… Él no estaba totalmente seguro de que esto fuese normal…
Pero después de los puñetazos que había recibido y resistido habría apostado que si no le dolía era por qué le habían inyectado los suficientes analgésicos para dormir a un toro…
Aunque apenas comenzó a moverse el dolor se presentó, apoderándose de todo su cuerpo hasta su espina, haciendo que él se recostará de nuevo por la agonía que sentía en sus brazos y piernas.

Esa pelea lo había agotado a niveles drásticos… pero aún tenía energía suficiente para volverse a levantarse, pero pelear sería complicado en este estado, rayos… incluso mover los dedos era difícil debido a las heridas que se había hecho durante el combate al tener que romper las rocas que iban en su dirección a darle un final poco menos que doloroso.

― ¿Sein estás bien? ―Preguntó una voz a su lado siendo la de su compañera más joven, la heredera de las cadenas de Andrómeda. ―Ughh… sí… Pero me duele el hueso del todo…―Reía levemente apenas siendo capaz de aguantar el dolor provocado por las heridas de su anterior combate.

―Je jeh… ya se te pasará… ―Denotaba con una pequeña sonrisita de que Seinma estuviese bien, a su lado también se encontraba Mary, quien con afecto colocó su mano sobre el dorso vendado del Joven Pegaso.

―Fue una buena demostración Sein…―Declaraba Mary otorgándole sus mejores deseos, después de todo esa había sido una grandiosa demostración de su habilidad actual como caballero de Athena.

―Gracias… Ahhh ¿de qué me perdí? ―Pregunto acomodándose mejor tratando de evitar que la herida en su cabeza se agravara, apenas podía ver con el ojo derecho debido a las vendas y la hinchazón, por eso sus amigas se habían juntado a su lado izquierdo para evitarle más suplicio.

―Bueno ganaste tu primer enfrentamiento, ¡avanzaste a la siguiente ronda Sein! ― Danny comentaba animada, sonriendo de oreja a oreja por la victoria de su compañero, no había sido una victoria fácil, pero una victoria era una victoria se viera por donde se viera.

― ¿En serio? No recuerdo bien ese momento…―Comentaba un tanto confundido no rememoraba exactamente cuándo o qué momento eso había sucedido, solo recordó que había alzado el puño pero nada más antes de caer desmayado… Aria no había intervenido o al menos eso creía, ¿el golpe había sido tan duro como para hacer que las cosas se le olvidarán? Si era así… debió haber sido más que un puñetazo, pero al posicionar su mano sobre su frente rápidamente tuvo que apartarla por el intenso dolor que aún sentía.
―Ouch…

―Debe ser por el golpe que te di anteriormente…―Murmuró una voz a su lado derecho, al no poder mirarlo Seinma tuvo que desviar su rostro hacia esa dirección donde Matt también descansaba después de la paliza que le habían dado, no estaba peor que Seinma… pero tampoco estaba totalmente ileso, ese último ataque le había dejado serios moretones en toda su piel.
―Hola amigo. ―Murmuró sonriéndole

―Matt, ¿cómo estás? ―Preguntó Seinma más preocupado por él que por sí mismo.

―A pesar de sentirme como si me hubiera arrollado un metro en movimiento, no me siento nada mal… Je jeh. ―Mencionaba riendo levemente, realmente parecía que los golpes le habían hecho cosquillas al estar tan jovial… lo que le hacía preguntarse si él había ganado realmente la pelea.
―¿Y tú Sein?

―Bueno… he estado mejor…―Comentó riendo débilmente cerrando sus ojos de roble.

―No lo dudo, je jeh, fue una grandiosa pelea…―Admiraba con cierta envidia, él era pura fuerza bruta, casi no utilizaba su cosmos y cuando lo hacía era torpe y dejaba ventanas abiertas para cualquier contrataque contundente, realmente debía empezar a utilizarlo más seguido, sino sería derrotado de la misma forma que Seinma lo había hecho.
―De verdad que te luciste…

―Tú también Matt…―Declaraba Seinma sonriéndole a su compañero, en verdad había sido divertido pelear contra él, a pesar de todo fue un buen combate y eso era lo que valía tanto para el muchacho de Pegaso.
―Fue una buena pelea…―Añadió riendo amigablemente, como si nada hubiera sucedido, como si lo que habían tenido no hubiese sido casi un duelo a muerte y todo hubiese sido una disputa entre amigos.

―Sí… muy buena en verdad…―Reconocía Seinma afablemente, a pesar de todo debía reconocer que se había divertido mucho.

―Ahora supongo que irás a la segunda ronda del torneo… Qué envidia. ―Murmuraba adolorido pero genuinamente feliz por haber peleado contra el joven caballero del Pegaso, había sido una gran experiencia.
―Pero supongo que debí ser más cuidadoso contigo je jeh. ―Murmuró después de resentir sus huesos molidos por la fuerza de sus meteoros.

―Sí… pero a decir verdad me diste muchos problemas… sobre todo con ese primer golpe a la cabeza je jeh. ―Murmuraba señalando a la enorme venda que cubría su frente, de la que se podía notar una gran hinchazón que tardaría en desinflamarse.

―Lamento eso… Ahhh, pero bueno lamentarse no sirve de nada cuando ambos guerreros se respetan, ¿no es así? ―Comentó levantando su puño hacia Seinma en señal de respeto, cosa que lo sorprendió y alegró aún más por partes iguales.

―Claro…―Dijo alzando su propio puño en dirección a Matt, aunque no lo alcanzaba ambos se sentían unidos, gracias a un lazo invisible que se había establecido durante esa pelea Seinma entonces movió sus dedos levemente haciendo una pequeña onda con ellos.
―Pum, puño fantasma…―Ambos muchachos rieron por ese momento tan fraternal entre ambos, los caballeros tenían un dicho que rezaba que no conocías a una persona de verdad hasta pelear contra ella.

Esto sin lugar a dudas había reforzado la amistad y el respeto que se tenían, las chicas miraban y escuchaban a ambos muchachos alegremente… hasta que las puertas de la enfermería se abrieron abruptamente, de allí varios enfermeros entraron cargando consigo una camilla que flotaba tan rápido hacia una de las máquinas del lugar, nadie comprendía que sucedía…
Pero al ver al muchacho lleno de quemaduras y laceraciones se dieron cuenta del porqué… Había sido un combate violento y doloroso para él.

Shiki entró poco después listo para hacer su labor como médico de Campo.
―Vamos, vamos deprisa, conéctenlo. ―Ordenó a los asistentes para comenzar a revisar los daños que había sufrido en combate mientras era conectado a una extraña máquina que comenzó a emitir extrañas líneas, checando su pulso.
―¿Signos? ―Interrogaba Shiki colocándose los guantes esterilizados para empezar la operación

― Estables pero débiles… ―Declaraba uno de los enfermeros mirando la pantalla cercana con total atención.

―Nivel de presión… ―Fue entonces cuando una de las enfermeras checó su muñeca las pulsaciones por minuto.

―Baja…

― ¿Y su respiración? ―Interrogó de nuevo Shiki manteniendo un temple tranquilo a pesar de que el sujeto estaba en traje, debía asegurarse que el daño no hubiese destrozado sus órganos vitales.

―Es irregular…

―Maldición Entúbenlo…―Pidió tomando las herramientas que utilizarían para el procedimiento, debían tener extremo cuidado en este momento, ahora era tiempo de tener miedo por la vida no por uno sino por dos de los caballeros de Athena y sus futuros.

―¿Qué fue lo que sucedió? Ese es… ¿Koichi de Brújula? ―Preguntó Danny totalmente sorprendida al ver a su compañero de clases de Historia en ese estado totalmente demacrado, era casi como si un tueno le hubiera caído encima…

Koichi no era por lejos el caballero más poderoso que ella había conocido en su vida…
Pero tampoco era débil, comparándolo con varios de sus compañeros de séptimo y octavo año en palestra.
Ahora estaba siendo atendido por los enfermeros de la academia como si él fuese a morir en cualquier instante, el combate que debió haber enfrentado debió haber sido tan brutal que le debieron haber dado debió haber sido tan brutal que ahora su vida pendía de un hilo

―Sí lo es… Pónganle un estabilizador, que su pulso sea rítmico y su respiración también, no puede morirse aquí, así no… ―Comentaba el caballero dorado de Aries mirando con atención a los enfermeros colocando el tubo de oxígeno en la tráquea del muchacho, ese golpe casi lo mataba.

―¿Quién fue el que le hizo todo esto? ―Preguntó Danny preocupada, se suponía que los duelos debían ser agresivos… pero jamás esperó ver que estos llevasen a este resultado tan monstruoso en el torneo Galáctico...

―¿Por qué no lo ven ustedes mismos? ― Les preguntó encendiendo la pantalla holográfica para mostrar el resultado del último enfrentamiento

―Esa fue una victoria electrizante, por decirlo de alguna manera amigable. ―Empezaba comentando uno de los locutores que había estado presenciando la batalla entre el caballero de Bronce y Plata.
―La pelea fue más corta que la de Pegaso y Oso, pero no por eso fue menos interesante. ―

―Efectivamente, Koichi de Brújula tenía una buena técnica, su defensa era rápida y su ataque preciso, pero no fue suficiente para derrotar al caballero Darrel de Orión, que de un solo golpe derrotó a su adversario con su técnica: "Orión Devastador" ―El segundo comentarista agregaba mostrando las imágenes del tercer encuentro del día, Todos los presentes vieron a Koichi atacando y retrocediendo tan prudentemente para regresar a la defensa con la intención de volver a Atacar, mientras que Darrel solo se quedaba allí de pie, esperando y mirando con atención cada movimiento de su adversario… hasta que en un punto de la pelea, pareció aburrirse o cansarse de esto simplemente levantó su brazo al cielo, para que una luz intensa hiciese que las cámaras se desactivaran, y para el momento que estas se volviesen a activar, el equipo médico había llegado para retirar a un mal herido Koichi, mientras que Darrel solo caminaba sin más hacia los vestidores, con un rostro de insatisfacción.
―Sin lugar a dudas el caballero de Plata tiene una habilidad de Temer para sus siguientes oponentes en el torneo.

―Darrel… ¿Derrotó a su adversario de un solo golpe? ―Se preguntó Seinma aún sin poder creer lo que había visto en la transmisión holográfica… al igual que los demás, no solo había logrado pasar las 12 pruebas doradas sin un solo rasguño, sino que ahora había derrotado a su primer oponente del torneo utilizando una sola técnica.

Al parecer, el torneo sería aún más difícil de lo que esperaban en un inicio…

Continuará…

Más allá del eterno cielo, el gran mar o el profundo infierno existimos nosotros, los humanos de carne y hueso.

Seres que destruyen, pero al mismo tiempo crean, seres que odiaban a muerte pero también anhelaban amar y ser amados, los humanos eran seres complejos en un mundo aún más complejo, crueles pero al mismo tiempo bondadosos.
Capaces de cometer las fechorías más terribles, pero a la vez ayudar a su prójimo en los momentos de mayor desesperación.

La humanidad era esto pero podía llegar a ser más, incluso si sus defectos superaban a sus virtudes, no estaban perdidos.
Por lo menos aún no.

Α/Ω

Fecha: 20 de Junio del 2018
Hora: 3:00 P.m
Lugar: Campos de Piamonte, Milán Italia.

En aquella comuna italiana existía un pequeño hogar, un hogar destinado a una familia que ahora solo vivía en un futuro lejano, ahora solo los remanentes de una quedaban, una mujer totalmente enferma estaba frente a ese oscuro abismo que representaba la muerte.

La mayoría de sus días los pasaba dormida y las noches las pasaba en vela, escribiendo algo en varias hojas de papel plasmar todo lo que ella pensaba y sentía bajo los efectos de la maldición que la estaban matando, tratando de dejar un testimonio para antes de que su juicio final llegase.

Ese día… ese día como de costumbre dormía plácidamente en su cama, respirando profundamente hasta que un frío que solo podía anunciar lo peor, el fin de sus días… todo vino en base a un dolor o mejor dicho a la falta del mismo, solo podía sentir el frío que se había llevado sus piernas, para finalmente abrir sus ojos después de escupir un largo coagulo de sangre que manchó sus blancas sabanas de rojo, dejando un largo hilo carmesí que bajaba desde sus labios hasta su mentón, su último riñón había fallado finalmente, pronto estaría experimentando la falla de sus demás órganos internos, pronto sería su hígado, el páncreas, sus intestinos, pulmones y poco a poco su corazón…

Shaina estaba totalmente segura de que pronto no tendría la fuerza suficiente para seguir manteniendo su cuerpo funcionando sin la ayuda de sus órganos primordiales, por eso llamó a Koga a ella para que se hiciese cargo de toda una vez ya no tuviera la fuerza necesaria para seguir con vida.

―Maestra Shaina, ¿qué sucede? ―Preguntaba Koga presentándose frente a ella, aunque sus llamados de ayuda eran eclipsados con la poca fuerza de sus pulmones, pudo sentir que ella necesitaba de socorro a través de su cosmos.

―Koga… ya no me queda mucho tiempo, puedo sentirlo…―Murmuraba respirando con dificultad, comenzando a sentir el dolor de su parte inferior subiendo por su columna vertebral hacia todo su cuerpo superior, invadiendo sus brazos y pecho en el proceso.

―¿Que? ¿Tan pronto? No puede ser, así no…―Koga le decía en completo Shock, realmente no esperaba que esto fuese a suceder hoy y por supuesto que no ahora… pero sabía que eventualmente sucedería tarde o temprano, después de haber pasado 2 semanas al lado de ella y de Seika… que justamente sucediese hoy lo había tomado totalmente por sorpresa.

―¿Mamá, hermano que sucede? ―Preguntó la pequeña Seika, acercándose a Shaina, desde que Koga fue a verla no había regresado y eso la había preocupado.

Para su buena o mala suerte, su hija había llegado para verla en su lecho de muerte… ella siempre llegaba en los momentos más oportunos, pero en dado caso había llegado para presenciar a su madre en los últimos momentos de su vida.

―Yo… yo no…― Koga no supo que responder al instante, él no se había preparado para explicarle a Seika que sucedería una vez que la condición de Shaina empeorase.

Ahora con esto que estaba Sucediendo, necesitaba un momento para pensar, antes de que el alma de Shaina abandonase su cuerpo, no quería que Seika estuviera presente para ver eso, ningún niño tenía por qué ver como sus padres morían frente a sus ojos.

Nadie tenía porque soportar esto…

―Koga, Koga está bien…―Shaina le decía colocando su mano sobre su hombro, mirándolo directamente a los ojos, su visión se estaba volviendo borrosa apenas podía reconocerlo, pero sabía que él estaba preocupado de lo que tenía que hacer a continuación y porqué.

―Está bien… ―Trataba de tranquilizarlo, Shaina sabía que estaba depositando una enorme responsabilidad en sus hombros pero lo único que le preocupaba no era que la muerte estuviese a su lado, tocando su cuello suavemente, sino ella; Seika. ―Ya sabes que hacer, llévala al santuario allí la protegerán…

―No, no… no puedo dejarte sola… alguien tiene que quedarse aquí para cuando…― Koga no supo que decir, no podía dejarla aquí sola pudriéndose mientras él llevaba a Seika al santuario, se negaba rotundamente a abandonar a su maestra así, pero Shaina simplemente lo consoló posando su escuálida mano en su rostro, dándole consuelo a su alumno.

―Koga… no te preocupes, sabía que esto sucedería…―Fue entonces que ella alzó su brazo hacia la mesita de noche, alcanzando tres sobres de papel, los cuales eran difíciles de cargar entre sus manos los cuales se tambaleaban mientras los entregaba, uno con el nombre de Saori escrito y otro con el nombre de Seiya…

―Toma, ten esta carta, entrégasela a Kiki cuando lleguen al santuario…―Koga al mirarlos detenidamente pudo notar que dos de los tres sobres eran más grandes que los demás y solo uno era una carta más ligera, la carta que estaba dirigida a Seiya… no sabía por qué pero su mentora debía tener sus razones, quizá había algo que ella debía contarle a Saori con tanta urgencia..

―No sé cuánto pueda resistir, pero sé que no será mucho… por eso deben irse de inmediato…― Murmuraba tratando de respirar pero ya podía sentir como sus pulmones estaban empezando a fallar.

―¿Qué es? ―Interrogó el santo de Pegaso mirando a las cartas entre sus manos, dirigidas hacia su madre y al padre de Seika.

―Una petición… y una disculpa, además de esto…―Ella se había anticipado a todo a diferencia de él, quien se encontraba dudando de qué hacer y cómo hacerlo, era su maestra después de todo… ella siempre tenía que anticiparse. ―Ponla a salvo primero… Cuando lo hagas… Regresa por mí… ¿entiendes? ―Lo entendía perfectamente y eso iba a hacer, todo lo demás podría esperar su maestra no… una vez se encargará de todo lo que se tenía que hacer, regresaría para encargase de lo que se tenía que hacer, no era bueno enterrando a la gente que tanto estimaba y esperaba jamás acostumbrarse, pero…

Siendo el caballero de Pegaso, la muerte era la constante de su vida.

―Sí. ―Murmuró desviando la mirada, haciéndose a un lado para que mamá e hija compartieran un último momento juntas, había tanto que decir, tantas cosas que hacer… tanto tiempo por vivir…

Solo unos segundos para poder decirlo todo, Shaina no se arrepentía de nada… esos 6 años de su vida lo habían sido todo… pero deseaba que fuesen más, poder estar allí en cada momento de duda, en cada instante de miedo, incertidumbre, dolor o alegría…

Anhelaba estar allí para verla crecer, deseaba verla vivir los momentos más felices de su vida y apoyarla en los más oscuros, deseaba… tantas cosas, pero al final ella no estaría allí.

Shaina moriría, no existía nada que ella pudiera hacer para evitarlo, pero, aunque su cuerpo desapareciera y se hiciera cenizas, su espíritu seguiría aquí, al lado de su hija para guiar sus pasos a través de la infinita oscuridad.

Estaría a su lado gracias al hilo de sangre que las conectaba una a la otra, en esta vida o en la siguiente.

Pero era tiempo de despedirse, era el momento de decir adiós.

―Sheik…―Shaina habría comenzado a llorar si hubiera podido, pero ya no era capaz de hacerlo, sus lágrimas al igual que su cuerpo se habían secado, lo que no evitaba que el profundo dolor que sentía en su pecho se comparará con el de su interior apagándose podo a poco.

―Mami…―Seika susurró acercándose a ver a su mamá una última vez, antes de que el olvido se apoderase totalmente de ella por siempre.

―No te preocupes, todo va a estar bien…―Declaraba tratando de darle consuelo a Seika, ella sabía que no iba a ser así pero aun así trataba de ser fuerte, trataba de no romperse a llorar como su madre sabía que lo haría, no era tiempo para llorar… eso sería después. ―Tu Hermano te llevará a un lugar especial… allí estarás a salvo. ― Seika no comprendía que hablaba su mamá, ¿a dónde iban a ir? ¿No se iban a quedar? Aquí era donde la necesitaban.

― ¿Y tú, que pasará contigo mami? ―Seika interrogó totalmente confundida, ella solo quería estar con su mamá, pero Shaina no quería que ella estuviese cerca una vez falleciese, sobre todo por el oscuro porvenir que se avecinaría, antes de que eso sucediese, tenían que irse y no había mejor momento que el ahora.

―Tranquila… todo va a estar bien, todo va a estar bien…―Shaina respondió acariciando al suave cabello de su hija, siempre amó tanto su cabello, después de todo ella había sido el último regalo que he había otorgado su esposo antes de su triste separación, ahora era igual de descorazonador que aquella vez.
―Recuerda, sé fuerte, no tengas miedo…―Le pedía solo para que Seika respondiese abrazando por última vez a su madre, deseando que nunca tuvieran que decir adiós, pero… como ella lo había dicho, tarde o temprano había que decir adiós por más cruel que fuera.
―Eres lo más importante que tengo en la vida… eres mi orgullo y mi alegría… eres lo que siempre quise y más…―Le susurraba, rodeando con sus brazos a su hija por última ocasión, a pesar de todo lo había hecho bien, con el profundo pesar de que toda su vida había conocido el odio y la desesperanza finalmente había conocido el amor verdadero, había conocido una dicha que creía prohibida para una persona como ella. La había encontrado con eso finalmente podía irse en paz.
―No llores, nos volveremos a ver… te lo juro…―Declaró finalmente mirando a su bebé con una sonrisa tranquila, un niño no tenía por qué ver a sus padres morir de esta forma, jamás por eso… era mejor que se fuera antes de que la debilidad le hiciera querer resistirse más tiempo a la maldición que le estaba arrebatando la vida, viviendo atrapada en su cuerpo hasta que ya no pudiera resistir más.
―Koga… vayan…

El caballero Pegaso asintió tomando a su pequeña hermana por los hombros, atrayéndola a él listo para retirarse, él tampoco deseaba irse de poder hacerlo se habría quedado a su lado hasta su último suspiro, pero había hecho una promesa y tenía que cumplirla.

―Vamos, Seika… tenemos que irnos ya. ―Odiaba esto, odiaba tener que dejar atrás a las personas que tanto estimaba, odiaba ese sentimiento de impotencia, la vulnerabilidad sabiendo que no había nada que él pudiese hacer, habiendo alcanzado el Omega y habiendo derrotado a Saturno ahora se sentía nuevamente como ese niño débil e indefenso que no pudo evitar que Marte secuestrará a su figura materna.

Ahora no era muy diferente de aquella ocasión, aunque a diferencia de aquella vez, sin importar lo que haya hecho, los enemigos que hubiera derrotado o las vidas que había salvado, ahora una de la que más le importaba iba a morir.

Y tal como sucedió con Aria lo único que pudo hacer era alejarse para ver como el alma de su mentora se extinguía hasta desvanecerse lentamente en la oscuridad.

―Sí… ―Seika asintió siguiendo lentamente a Koga fuera de la habitación, aunque antes de Salir Seika miró una última ocasión a su mamá a sus espaldas, para decirle una última cosa.

―Te quiero mami…

―Yo también… Seika…―Murmuró suspirando pesadamente, admirando la belleza de Seika ante el resplandor de la luz que se filtraba por la casa.―Koga…―Ante su llamado él simplemente se quedó estático en el pasillo, tratando de no mirar hacia atrás, pero realmente necesitaba hacerlo… necesitaba mirar a la mujer que le había enseñado todo sobre ser un caballero de Athena.

―Gracias por todo…―él Había prometido nunca más mirar hacia atrás, al igual que Edén… esta fue la primera vez en años que rompió ese juramento, mirando a su maestra por sobre su hombro asintiendo levemente para finalmente cerrar la puerta detrás de él, dejando a Shaina finalmente sola con sus pensamientos.

Ella miró hacia arriba tranquilamente, la vida había sido muy cruel con ella, pero a su vez había sido muy justa, le había otorgado miles de bendiciones y maldiciones, se sentía en paz con eso, se sentía tranquila reconociendo

―Parece que… tenía razón… desearía no haberlo hecho…―Murmuraba para ella misma, desabotonando su camisa, revelando la imagen de una serpiente oscura que recorría todo su vientre y pecho hasta llegar a la base de su cuello, la cual comenzó a brillar de un tono violeta oscuro, dejando salir un humo oscuro al instante que sus ojos comenzaron a centellear de un color carmesí.

―Me hubiera encantado verte una última vez Seiya… hablar… y recuperar el tiempo que perdimos, tal vez… en nuestra próxima vida será…―Se decía, arrepentida de no haber visto al hombre de su vida al menos una última vez antes de que esto sucediese, pero ya no había tiempo para lamentarse, de hecho ya no había tiempo para más nada al alzar su brazo hacia el cielo, mientras que su verdugo poco a poco se deslizaba por debajo de las sabanas de su cama, como un humo negro que se tornaba blanco una vez abandonó su refugio debajo de las mantas.―Quizá eso sea lo único que lamento, pero no me arrepiento de nada más…― Añadía sonriendo tranquilamente, sacando pequeños rayos y chispas de sus dedos color violeta, llamando a la furia de los cielos para que la asistiera en su última pelea.

―Fue una buena vida… realmente lo fue, así que… si vienes por mi vida, reclámala ahora… ―Advirtió observando a la representación espiritual de una serpiente blanca que se había formado delante suyo, con manchas oscuras en todo su cuerpo representando el veneno que recorría todo su ser hasta el símbolo de Ofiuco, el cual se s encontraba justo en el pecho de la criatura, esta se trataba de un bastón alado, rodeado por dos serpientes, Shaina fijó sus ojos esmeraldas en a aquella figura alargada pálida que la miraba a los pies de su cama, ocasionando que el tatuaje de su pecho palpitara con una agresiva fuerza que trataba de someterla, enfocando sus ojos sangrientos sobre ella para evitar que se resistiera aún más, causándole más dolor representado en la pequeña cascada de sangre que sus labios empezaban a desbordar, pero a ella no le importaba en lo más mínimo, si iba a morir moriría con esa cosa llevándosela consigo al poso más ruin y profundo del inframundo, en donde ella lo haría sufrir por toda la eternidad por haberle arrebatado su vitalidad junto a todos los años que iba a pasar al lado de su hija.

―Pero ni siquiera con eso te voy a consentir. ―Aclaró haciendo arder lo último de su cosmos, convocando por encima de la casa una enorme nube de lluvia, una nube que comenzó a entonar el imponente sonido de los relámpagos que Zeus comandaba.

―Yo vivo y muero bajo mis propios términos, ¿me escuchaste? ―Le preguntó a esa figura blanca que la miraba atentamente, con esos ojos rojos como la sangre iracundos por querer ser ella quien reclamase su alma. ―Mi nombre es Shaina de Cobra… ¡Y te jodiste! ― Con ese último comentario sus ojos se afinaron al igual que los de esa serpiente albina, como la orgullosa guerrera que era, tomaría el asunto entre sus propias manos, no dejaría que una estúpida maldición le arrebatase su vida, incluso hasta el final ella se oponía a que le impusieran una muerte que ella no quería, finalmente Shaina cerró su puño llamando a ella el implacable poder del relámpago para que su vida terminase con el estallido del cielo, ante la fría mirada de la serpiente espectral que rabiaba por la fuerza de esa cobra moribunda.

Koga y Seika caminaban por el largo sendero lejos de casa en silencio, el caballero Pegaso había hecho lo imposible para mantenerse fuerte y recto, solo bastó escuchar un relámpago a la distancia para sentir como el cosmos de su mentora se había extinguido por completo para cerrar fuertemente los ojos evitando su expresión dolida por el fallecimiento de su mentora.

Había luchado la pelea de su vida y aunque la había perdido… Koga se sentía tan orgulloso de haber sido el alumno de una amazona conocida como: Shaina de Cobra.

Una guerrera formidable que luchó hasta el final…

Seika por su lado solo bajó su rostro al suelo, tratando de entender que había sentido… en un momento su mamá seguía allí y al siguiente su esencia se había desvanecido. No sabía que había sucedido, pero algo era cierto, ella ya no estaba con vida.

―La llama de mamá se extinguió…―Murmuró con pena bajando su mirada al suelo.

Koga escuchó, abriendo sus ojos hacia Seika, quien no apartaba su mirada del suelo, él… no supo que decirle… no tenía nada para aliviar la pena que su pequeña hermana sentía al haber perdido a su madre, él sabía exactamente como se sentía… había perdido a alguien que apreciaba de la misma forma hacía tantos años.

Aún le dolía su partida y no había día en el que no pensara en ella, Seika rodeó sus brazos en su cintura abrazándolo fuertemente, Koga respondió acarició levemente su cabeza, no había palabras para decirle que todo estaría bien, no había forma de decirle que sentía tanto la pérdida de su mamá… Solo podía estar allí para cuidarla y tratar de consolarla.

Ya habría tiempo para llorar al igual que lamentarse por la vida que se había perdido… pero ahora debía cumplir con la última voluntad de su mentora y llevar lo más importante de su vida al santuario.

Así concluye Este episodio de Caballeros del Zodiaco Guardianes, después de culminar con la temporada del Épisodio Zero, este último capítulo fue complicado de hacer por qué no me encontraba en mi 100%, actualmente me ha regresado la depresión y eso a base de pasar por una de las peores rachas de mi vida, perdiendo mi trabajo, mi dinero y además un par de cosas que eran importantes para mí.
Me gustaría decir que de todo lo malo ha salido algo positivo pero la verdad es que… aún estoy en proceso de asimilar muchas cosas, pero como diría el gran maestro Frank Sinatra:
Así es la vida.

Eso es lo que dice toda la gente en abril estás en lo más alto, y en mayo en lo más bajo, pero sé que lograré cambiar esa melodía cuando vuelva a estar de nuevo en la cima en junio

Pues así es la vida y por muy gracioso que parezca algunas personas se divierten pisoteando los sueños de otros.
Pero yo no lo dejo, no dejo que me deprima, porque este viejo mundo, sigue dando vueltas

He sido una marioneta, un mendigo, un pirata, un poeta, un peón y un rey.

He estado arriba, abajo, sobre y por fuera y solo sé una cosa cada vez que me encuentro de bruces contra el suelo, me levanto y regreso a la carrera.

Te digo que no puedo negarlo, he pensado en abandonarlo, nene. Pero mi corazón simplemente no puede aceptarlo.
Y si no creyera que vale la pena un solo intento, me subiría a un gran pájaro y volaría lejos de aquí.

Por eso continuaré siguiendo mis sueños a pesar de todos estos contratiempos, a pesar de todo y a pesar que sé que a veces la vida es total y completamente Injusta yo seguiré intentándolo, por qué si no, ¿quién más cumplirá mis sueños si no lo hago yo mismo?

Un grand merci à ma lectrice ShainaCobra qui me donne toujours un bon sourire à chaque commentaire, qu'il s'agisse d'un feedback, d'annotations ou simplement d'une salutation ; tout cela me maintient à flot pour continuer à emmener l'histoire vers les horizons que nous devons atteindre... Merci pour tout chère amie et désolé pour si peu.
J'aimerais pouvoir faire plus pour vous que de vous envoyer un petit mot de bienvenue, mais c'est tout ce que je peux vous offrir pour l'instant.

También al invitado que comentaba los capítulos del Épisodio Zero, ojalá te guste la historia regular tanto como a mí me gusta hacerla, y si no espero que encuentres algo que te agrade entre los párrafos y páginas de esta historia a la que le he puesto mucho amor, pasión y empeño.

A los demás solo puedo decirles que gracias por las visualizaciones y lecturas, que eso me ayuda también a seguir escribiendo Caballeros del Zodiaco: Guardianes del universo.
Espero que les haya gustado y nos veremos hasta la próxima.

Hasta Siempre.
Eddy B.