Fecha: 31 de Junio del 2283
Hora: 4:55 P.m.
Lugar: Gran Santuario de Athena.

Durante el día varios impactos de relámpago se habían escuchado con el transcurrir de la tarde, algunos habían sido más débiles que otros, pero solo uno tuvo el poder y la fuerza de parecer el verdadero rugir de los cielos en una noche oscura y relampagueante.
Al ver el terreno debajo parecía que una bomba había impactado contra el suelo, pero nada más lejos de la verdad, mucha de la destrucción que se había ocasionado en el lugar habían sido por los intentos fallidos de replicar una técnica, pero uno sobresalía de los demás, uno que se encontraba en el centro habiendo hecho un enorme cráter, con el objetivo a destruir siendo meros remanentes de polvo y piedras esparcidos por el suelo.

Al caminar por el terreno y los escombros, la armadura de oro resplandecía con la luz de la estrella dorada encima de ella, las alas se movían al mismo tiempo que su portador avanzaba, caminando hacia el centro del cráter.
Al arrodillarse miró al otro caballero de Oro que respiraba agitadamente en el fondo tratando de recuperar el aliento después de haber puesto todas sus energías y cosmos en replicar una sola técnica.

―¡Hey! No lo hiciste nada mal… y solo te tomó 60 intentos conseguirlo. ―Sora de Sagitario decía arrodillándose frente al gran cráter, siendo quien estaba dentro Alexander de Leo, quien respiraba agitadamente…

―Cierra la boca…―Respondía intentando recuperar el aliento desesperadamente, haber replicado la técnica del Rugido del trueno lo había llevado a un nivel exhaustivo tal que podía sentir como cada parte de su cuerpo temblaba al moverse…aunque quizá la peor parte se la habían llevado sus piernas en las cuales había puesto la mayor parte de su fuerza y cosmos para hacer el salto con el que logró descender al suelo como un furioso relámpago.
―Ahhh, ahhh… ¿por qué no me dijiste que hacer esto sería tan complicado? ―Preguntó sentándose en el suelo, alzando la mirada colocando el dorso de su mano sobre su frente para limpiar la acumulación de sudor.

―Por qué nunca en mi vida lo he hecho, ya te dije que esas técnicas pertenecían a mi padre y a la armadura de Leo. ―Declaraba Sora riendo levemente rememorando a su padre, el anterior caballero del león dorado: Sebastián de la Torre. De cierto modo Alexander le recordaba mucho a él… no lo suficiente pero haber sido él quien heredara la armadura de su difunto padre le traía buenos recuerdos.
―Aunque quisiese replicarlas sería imposible para mí debido a la barrera elemental y la afinidad con las técnicas. ―Al decir eso hizo descender su mano hacia el caballero dorado dentro del foso para ayudarlo a salir de allí.
―Vamos déjame echarte una mano…―Alex miró a Sora sorprendido… no era que fuesen buenos amigos, pero tampoco lo odiaba, después de todo él le estaba enseñando las técnicas de su padre y, al fin y al cabo él era el hijo del hombre que lo precedió.

Sin más Alex alzó su mano para tomar la de Sora, quien utilizando las alas de su armadura hizo un leve aleteo para ayudarlo a compensar su fuerza y ayudar al santo dorado del león a salir del hoyo que el impacto de su ataque había provocado.
Al mirar atrás pudo percatarse del gran daño ocasionado por el golpe… en verdad esta técnica era increíble, si la primera tenía tal impacto y poder, ¿como serían las demás?

―Gracias…―Murmuraba recuperando un poco el aliento, a decir verdad… apenas podía sentir las piernas o más allá de las rodillas, al inicio el canalizar el cosmos desde sus piernas a sus brazos parecía imposible, pero una vez lo consiguió el resultado era sorprendente.
―¿Y me dices que tu padre creo cada una de estas técnicas desde cero? ―Interrogaba genuinamente curioso de que a un solo hombre se le hubiese ocurrido una técnica que desviarse el cosmos de una zona a otra en un segundo, para los caballeros concentrar el cosmos en las diferentes partes del cuerpo era fácil, lo complicado era hacer que este fluyese de una zona a otra cruzando por todo el cuerpo sin perder la intensidad, el poder o que la misma mantuviera o superase la fuerza con la que se aplicaba una técnica.

Las leyendas eran ciertas, él último Héroe de la Tierra era un prodigio en el combate.

―Así es…―Murmuraba Sora sentándose a su lado, quedando espalda con espalda, sin lugar a dudas él se sentía orgulloso de ser el hijo de un gran hombre como lo había sido Sebastián de Leo.

―Vaya, sí que era un maldito genio…―Susurró desviando sus ojos hacia el suelo.

―Lo fue…―Por un segundo Alex había olvidado con quien estaba hablando, pues a su lado estaba el primogénito del caballero dorado que lo precedió.

―Digo no lo quise decir de esa forma, solo quería decir que él…

―No te preocupes, lo comprendo…―Interrumpió Rápidamente Sora sin quitar su sonrisa tranquila, había escuchado comentarios de ese estilo antes, no era la primera vez, pero en lugar de tomarlo como insultos al hombre que alguna vez fue… se sentía honrado de que Sebastián aún fuese recordado como un grande entre los grandes, que se sacrificó para proteger lo más valioso del universo para él.
―Él fue… mi héroe antes de que fuese el último héroe de la tierra.

―Entiendo… aun así, no sé cómo fue que a él se le ocurrió crear tres técnicas de este tipo, ¿Y dices que todas pueden derrotar a cualquier enemigo de un solo golpe? ―Preguntó curioso de cuál sería la siguiente técnica que Sora le enseñaría a dominar, pensando que sin importar lo complicada que fuese de dominar, lo haría al igual que dominaría el "Rugido del Trueno"

―Algunas más que otras, en especial la última. ―Mencionó pensando en la última técnica que su padre concibió antes de su muerte, esa técnica era totalmente diferente a las demás, pues a diferencia de las demás que estaban sujetas a una restricción y afinidad elementales, esa última requería algo más, era por así decirlo algo que solo los que compartían un lazo de sangre con él podían replicar de la misma forma que él lo había hecho antes de su fatídica muerte.
―Él siempre me dijo que esa técnica era un último recurso por si todo lo demás fallaba, esa además de… bueno…―Decidió que era mejor guardar ese secreto, aún si Alex lograba dominar las 3 técnicas de su padre, no estaba seguro si él lograría dominar la cuarta y última de sus habilidades, aquella que le permitió a Sora convertirse en el santo dorado de Sagitario.

―¿Y cuál es esa técnica? ―Preguntó mirando a sus espaldas, Sora por un momento dudó en revelársela… pero entonces se relajó, Alex era bueno pero le faltaba mucho para convertirse en un prodigio, primero debía aprender a dominar la primera habilidad, luego habría tiempo de hablarle sobre la 2 técnicas restantes.

―Tranquilízate, aún tienes que dominar el "Rugido del Trueno" y después la "Lanza Relámpago", si puedes con esas dos podrás dominar la última y más poderosa de las técnicas que él creó.

―Eso espero… necesito ese poder… para derrotar a todos mis enemigos. ―Susurró pensando en alguien en específico, cualquiera diría que sus motivaciones eran menos que deshonrosas, pero Sora comprendía ese sentimiento… comprendía la razón del porqué buscaba ese poder y a quien deseaba derrotar con ello.
―Sobre todo… a ese malnacido que nos traicionó…

―Comprendo…―Murmuraba Sora pensando en ese hombre también, el hombre que su padre había considerado como un hermano, hombre que reveló sus verdaderas intenciones una vez él murió y el hombre que lo dejó a morir…

Ambos quedaron en total silencio al rememorar al mentor de ambos, algunos incluso lo habían catalogado como el hombre más cercano a un dios, el hombre más fuerte y el más noble de los 12 caballeros dorados.
Que al lado del patriarca parecían ser 2 haces de luz que resplandecían más allá de las tinieblas que el ocaso cernía en el universo, nadie pudo comprender como fue que la luz del soldado más noble y valiente se había corrompido de un día a otro.

Algunos habían dicho que: como Saga, la envidia de no haber sido elegido como el gran maestro del santuario desembocó en un profundo odio por parte del caballero de Sagitario de la anterior generación.
Otros más decían que siempre había sido así, ocultando su maldad detrás de una máscara de nobleza, pero nadie entendía las razones del porqué el gran caballero de Sagitario que había vivido para ver a 2 generaciones de caballeros de oro alzarse había caído ante la oscuridad, no tenía sentido y muchos aún no podían concebir que el gran héroe, el centauro dorado que despertó la armadura dorada de Seiya terminase convirtiéndose en uno de los peores enemigos que el santuario había conocido.

¿Cómo era que un hombre tan noble y tan poderoso había sucumbido ante la oscuridad de esa forma? ¿Por qué lo haría?
Pero quizá la pregunta más importante era: Si un hombre tan noble y tan fuerte como lo había sido el anterior Santo de oro había cedido ante la oscuridad que se ocultaba dentro del corazón humano. ¿Qué evitaría que otros hombres o mujeres iguales a él cedieran ante la maldad que dormía dentro del espíritu?

Quizá la respuesta sería más aterradora que las suposiciones y lo mejor que ambos podían hacer uno por el otro era no pensar en ello.
por ahora…

No fue hasta que la amazona de Plata de la copa apareció rápidamente para dar un aviso urgente.
―Sora, Alex. ―Los llamó a ambos caballeros de oro, quienes desviaron sus miradas hacia la guerrera de plata que había aparecido de improviso.

― ¿Que sucede Eriana? ―Preguntó Alex notando la urgencia en su voz.

―Ocurrió una desgracia en Io7, el mar… el mar de la playa de Neo Acapulco está repleto de cadáveres. ―Ambos al escuchar eso se levantaron del suelo rápidamente, Ío era el lugar a donde Alex había ido para vigilar que no hubiera actividad de los espectros de Hades y se retiró, únicamente por que lo necesitaban nuevamente en Ninbus... ¿y ahora Eriana le estaba diciendo esto? ¿Que clase de broma cósmica había sido esta?

― ¿Qué dices? ―Interrogó perplejo, casi sin poder creer lo que ella le decía, tal vez si hubiese regresado inmediatamente… nada de esto hubiera sucedido.

―Se sospecha que fue un ataque de los espectros de Hades… el patriarca ha pedido intervención inmediata en la zona cuanto antes. ―Declaraba igual de nerviosa que ambos santos de oro, ambos se miraron el uno al otro al mismo tiempo, se viera por donde se viera… Alex bajó la mirada al suelo imaginando quien pudo haber ocasionado esto, aunque al pensarlo mejor solo había una persona capaz de causar tal muerte sin ser descubierto o sin crear sospechas… solo pudo haber sido uno de entre las 108 estrellas malignas.
―Además, que un par de pescadores avistaron a dos personas, una era una mujer alta, de cabello oscuro con una cicatriz en el tronco nasal. ―Esa descripción encajaba a la perfección con la imagen de la mujer que intentó enfrentarlo durante el asedio de Neo Belfast… y si esa mujer estaba presente durante el ataque entonces…
―El otro era un hombre alto de cabello oscuro y ojos azules. ―Como lo había imaginado, esa mujer no se apartaba ni un centímetro de él, era su mano derecha, su confidente y su soldado más leal, además no había duda algina de que la descripción del hombre no podía ser de otra persona más que de ese traidor.

― ¿Crees que sea trabajo de él? ―Preguntó Sora indagando aún más en el asunto, no lo había visto en 13 largos años… pero había escuchado los rumores, había sentido lo ocurrido aún estando a billones de años luz de distancia de los eventos y había sido informado de las acciones de su mentor y las atrocidades que había cometido en nombre de Hades.

―No hay duda… es Artorias…―Respondió Alex devolviendo su mirada hacia Sora, quien en un acto reflejo apretó los dientes, en una expresión de odio absoluto contra quien alguna vez consideró su ejemplo a seguir después del deceso de su padre y madre.

―Yo iré…―Declaró Alex, en total convicción por detenerlo, aunque fuese por poco tiempo… Si la inmortalidad que el dios Hades había puesto sobre sus espectros era legitima sabía que no podría asesinarlo por mucho tiempo, pero mientras pudiese arrancarle la cabeza por lo que había hecho se sentiría tranquilo hasta el momento que volviesen a enfrentarse.

Necesitaba esto, necesitaba vengar a todos los que habían sido asesinados por su traicionera mano, a todos… incluyendo a su querida Lilith.

―Espera, deja que te acompañe. ―Pedía Sora deteniéndolo antes de que fuese a la cámara del patriarca a solicitar despliegue de combate, esta sería su primera misión como caballero de oro y si iba a ser la última, tenía que verlo cara a cara, por primera vez en años.

―No, este es un asunto que yo debo resolver, se suponía que debía quedarme en Io a proteger a esa gente y ahora…―Dijo caminando directamente hacia el santuario pese al cansancio de su cuerpo, este era un asunto que debían zanjar de una vez y por todas, aunque antes de dar un paso más se detuvo al sentir una mano sobre su hombro.

―Por eso te acompañaré…―Pedía mirando a Alex totalmente serio.―Él también es mi problema, si realmente él se volvió un enemigo del santuario debo verlo con mis propios ojos. ―Tenía que comprobarlo, aún si ya lo había asimilado, aún si ya había aceptado la realidad del predecesor de la armadura que él portaba, debía atestiguarlo, corroborar que lo que le habían dicho no era solo un rumor… y que el hombre que él conocía había muerto en verdad aquél día hace 13 años.
―Ese malnacido me dejó a morir y si se ha convertido en un enemigo es mi deber ponerle fin. ―Decía determinado a que la flecha de su arco fuese lo último que ese hombre viese antes de ser enviado una vez más hacia el Inframundo, lugar de donde él jamás debió haber salido.

―Kgh… será mejor que no me retrases…―Comentaba Alex molesto, la última vez que tuvo un compañero las cosas no salieron bien… y no quería que la sangre de otro de sus camaradas manchase sus manos como la última ocasión.

―¿Yo? ¿Y quién te está enseñando las técnicas que te ayudarán a derrotarlo? ―Remarcaba Sora enojando aún más a Alex, quien apartaba la mirada furiosa.

―Agh, ¡ya cállate…!

―¿Vienes Eriana? ―Preguntaba el santo de Sagitario mirando hacia sus espaldas

―Por supuesto, ¡vamos! ―Ella asintió acompañándolos con determinación, después de todo si había heridos debía atenderlos, ella como la amazona de la copa era responsable de curar con el agua que se vertía en su armadura de plata, las heridas de aquellos que habían sido heridos en batalla, fuesen aliados o civiles.

Necesitaban toda la ayuda posible y mientras más fueran más bajas evitarían, el enemigo al que se enfrentarían no sería fácil, de hecho lo conocían bien, era uno de los estrategas más peligrosos que se pudo haber unido al bando de Hades.
Lo que ignoraban es que este no era otro ataque al azar más, este era el momento clave que comenzaría un conflicto a mayor escala, el momento que daría inicio al final de la humanidad.
Liderado por un hombre que se había acercado a la divinidad.
Para convertirla en la oscuridad más desoladora conocida por los caballeros que cuidaban de este universo.

La Guerra Santa estaba a punto de estallar y nadie estaría a salvo de sus oscuras garras.

Caballeros del Zodiaco: Guardianes del Universo.
Libro 1: El Nuevo Despertar de Hades.
Capítulo 17.2 Batallas de Bronce y Plata, Tercera Fase.

El día se había movido rápida y agitadamente, en palestra se seguían celebrando los duelos del torneo galáctico, uno a uno los concursantes iban participando, encarando con valentía a sus adversarios o muy por el contrario siendo derrotados vergonzosamente apenas empezados los combates, algunos habían dado todo de sí mismos para ganar y al final habían perdido… Algunos otros con el mínimo esfuerzo habían conseguido pasar a la siguiente ronda con algo de estrategia y suerte.
Pero todos habían luchado con determinación, entregándose al fulgor del combate como los guerreros santos que eran.

Aunque fuese en la victoria o en la derrota, existía honor y respeto, cosas que jamás debían perderse ni olvidarse.
Siendo guerreros que luchaban bajo un mismo estandarte, jamás debían olvidar quienes eran sus aliados y cuál era el enemigo al que debían destruir.

No tardó mucho para que el combate de Johnathan de Fénix contra Takemura de Auriga hubiese dado inicio, ambos contendientes se miraban fijamente el uno al otro, analizándose mutuamente antes de comenzar el combate.

Uno era un guerrero temperamental, explosivo, directo y con un excelente manejo en su cosmos ígneo, siendo el segundo de los elegidos, orgulloso que llegaba a ser impulsivo en la mayoría de los casos, valiente, decidido y siendo elegido como el líder de los Caballeros de Bronce que habían heredado sus armaduras, siendo el primero de sus compañeros en despertar el Séptimo sentido.

Mientras que el otro era un caballero de Plata, con una mirada penetrante, ojos de color magenta y cabello de color rojo pálido, tenía fama de implacable un guerrero que no se tentaba el corazón al atacar con sus discos afilados, tenía una ventaja y esa eran sus armas, platillos que lograban cortarlo todo al contacto, al ser lanzados adquirían la velocidad que una sierra mecánica necesitaría para empezar a mutilar con facilidad partes del cuerpo.
Eso además de su ventaja de rango, un caballero de plata no era poca cosa… contra un caballero de Bronce las cosas se pondrían complicadas para el segundo.

Pero era Johnathan de quien se hablaba, él convertía el metal en cenizas en un instante, era el más fuerte y además había alcanzado el nivel de un caballero de Plata.
En este escenario aunque no lo pareciese estaban en igualdad de condiciones.

― ¡Comiencen! ―Al dar el pitido de inicio ambos sin dudarlo se lanzaron al ataque, como dos fieras dispuestas a devorar a a la presa frente a ellos, aunque ambos fuesen depredadores Apex. Dispuestos a demostrar su supremacía frente al otro.

Johnathan comenzó acercándose lanzando poderosos golpes bañados en las llamas danzantes que cubrían sus brazos, impactos que harían temblar la tierra haciendo que el viendo se incinerará a su alrededor.
Mientras que el caballero de Auriga se mantenía a la defensiva permaneciendo entre una defensiva imponente al mismo tiempo que utilizaba una táctica de esquive bastante efectiva tratando de moverse lo menos posible de su lugar para evitar perder terreno y que el Fénix lo hiciese retroceder, su mayor ventaja era el combate a Distancia, lanzando sus discos afilados y manteniendo a su enemigo a raya.

Muchos considerarían esto una táctica simple pero efectiva, cuando tenías un apoyo de tu armadura, aunque las armas no estaban permitidas los aditamentos de las armaduras no podían considerarse 100% como armas, debido a que la pelea se seguía siendo a puño limpio.

Johnathan cambió su táctica de combate si la distancia era como él quería jugar entonces jugarían el mismo fuego, sus puños intensificaron las llamas, lanzando varias ráfagas iracundas en dirección al santo de plata frente a él, las cuales eran esquivadas y partidas a la mitad por los discos voladores de Auriga, desvaneciéndose a solo centímetros de alcanzar a su objetivo, mientras que los proyectiles de plata se dirigían a toda velocidad hacia Johnathan quien lograba esquivarlos con aparente facilidad, saltando en el aire evadiéndolos girando su cuerpo 360 grados antes de descender al suelo.

John miró al frente con determinación, antes de mirar hacia su brazo derecho, su vientre y su pierna izquierda, las cuales poseían leves cortadas, su pantalón y playera habían sido desgarradas, exponiendo las heridas que los discos habían provocado en su piel, sin duda tenían, Johnathan más que adolorido estaba confundido, los discos apenas habían rozado su piel… Aunque al mirar a su espalda pudo notar como estos regresaban a él tratando de cortar nuevamente sus extremidades.
Teniendo que esquivar los ataques manteniendo aún más distancia de ellos, aunque al instante su mejilla y el hombro de su armadura resultaron dañadas, eso ni siquiera había hecho contacto con él directamente.

Johnathan comenzó a esquivar con más y más agilidad esperando en que en algún punto los discos no lograsen alcanzarlo, pero estos se movían a una velocidad que le era imposible predecir su trayectoria o dirección, casi parecía que el viento mismo los estaba moviendo a su alrededor, cortando cada vez más partes importantes de su cuerpo.
Como su frente, su el costado izquierdo, la base del codo y su pierna, casi parecía que su contrincante iba a ganar.

Aunque a John no le tomó mucho para descubrir que sucedía, era una técnica que utilizaba el cosmos de viento para manipular la dirección de sus discos y así ocasionar daño con las ondas que provocaban al girar en el aire.
Era un buen truco, pero nada más que eso un simple truco.

―Jeh, esperaba a que tuvieras una habilidad más interesante…―Decía levantándose del suelo para comenzar a ajustar su cuello haciendo que este crujiera levemente.
―Pero veo que esto será más fácil de lo que esperaba…― Murmuró sonriendo presumidamente, cosa que no agradó a Take, quien sacó debajo de sus mangas un nuevo par de discos con los que procedió a atacar a Johnathan lanzando los dos discos a la vez, sacando uno extra debajo de su manga para lanzarlo a toda velocidad.

Los tres objetos se dirigieron rápidamente hacia el caballero Fénix, quien se mantenía tranquilo ante el ataque que se dirigía a él a una velocidad que haría palidecer a cualquiera, pero en lugar de esquivar o protegerse Johnathan hizo arder su cosmos causando una fuerte explosión de cosmos ardiente que convirtió los objetos de plata en simples remanentes chamuscados.
El despliegue de poder fue tan abrumador que incluso en las gradas pudieron sentir como la onda calórica los golpeaba, obligándolos a cubrirse, a pesar de los escudos de energía que evitaban que un golpe diese contra los compañeros y espectadores que admiraban la pelea, el calor fue imposible de ignorar, parecía que habían recibido un fuerte golpe de calor provocado por sol en pleno día de verano.

¿Aquello había sido el despertar del Séptimo sentido? Incluso los caballeros de oro presentes estaban impresionados de que alguien que apenas había despertado ese poder tuviera el control de entrar y salir de ese estado a voluntad, aunque seguía siendo un cosmos pequeño a comparación de un caballero de oro tenía el potencial de estar a la altura de alcanzar el nivel dorado.

Incluso el caballero de Auriga tuvo que cubrirse con sus brazos ante el despliegue de fuerza de Johnathan nublando su vista de su objetivo, aunque al apartarlos se percató de que Johnathan ya no se encontraba allí, en cambio lo que sintió fue como si una fuerza descomunal estuviese a punto de embestirlo, aunque logró cubrirse a tiempo eso no evitó que una bola de fuego impactase contra su cuerpo obligándolo a retroceder.

Era como un enorme meteorito cubierto en llamas, pero no, era Johnathan quien se había abalanzado hacia él golpeándolo con la furia de un sol joven a punto de estallar.
Por poco perdió la concentración, era verdad debía mantenerlo a raya para evitar que lo golpease, aquel primer impacto de calor lo había aturdido, pero el segundo lo había despistado totalmente, sentía como si todo a su alrededor lo estuviera sofocando, debía contratacar lanzando una nueva ráfaga de discos voladores en dirección a Johnathan para contratacar, logrando atravesar la barrera de fuego que cubría al soldado de Bronce.
Pero cual fue su sorpresa al percatarse de que al disiparse la llamarada, Johnathan ya no se encontraba más allí.

Un muro de fuego se alzó a su alrededor consumiendo el oxígeno a su alrededor obligándose a cubrirse, sentía como su cuerpo ardía, sus extremidades se debilitaban y su boca se secaba, necesitaba escapar, pero al mirar a su alrededor pudo notar que el fuego se extendía hasta el techo… ardiendo y girando… como si de un tornado hecho de fuego se tratase.
Tarde se percató de que no parecía, era un tornado de fuego… que lo había arrancado bruscamente del suelo, quemando su piel y su armadura al instante.

Johnathan por supuesto ya no se encontraba creando el vórtice, sino en el techo preparándose para dar el golpe de gracia, utilizando la gravedad y la fuerza de sus piernas para lanzarse hacia su enemigo, con su brazo derecho envuelto en las llamas incesantes de su cosmos, convirtiéndolo en la técnica insignia de su armadura.

―Ave… ¡FÉNIX! ―El fuego cubrió al caballero plateado de Auriga, hubo un alarido seguido de llamas y finalmente hubo silencio una vez Johnathan y el cuerpo de su contrincante descendieron.
Uno aterrizando de pie y el otro cayendo de espaldas, totalmente desvanecido.

Al mirar atrás John pudo percatarse de que su contrincante seguía respirando, lo cual era bueno, no quería que nadie muriera por una imprudencia suya, pero eso no le evitó alzar sus brazos aceptando su victoria.

―Por Knock out, ¡el ganador del séptimo combate es Johnathan de Fénix! ―Anunció creando aún más

No solo había demostrado sus mejores habilidades, también había dado un gran espectáculo todos lo estaban aclamando, el Fénix estaba haciendo honor a su título dejando en claro por qué era el caballero más fuerte entre los herederos.

No mucho después…

En la enfermería Johnathan y Take estaban siendo atendidos, los daños sufridos en combate por parte del caballero Fénix eran mínimos o nulos, dependiendo de lo profundo de sus heridas, usualmente no necesitaban más que un par de puntadas y banditas adhesivas para ayudarlo a cerrar las heridas hechas durante el combate.
Pero los discos afilados de Auriga habían logrado rebanar su carne, por suerte no había logrado cortar sus músculos o alguna arteria importante, de lo contrario se habría desangrado en el lúgar.

Mientras que Take había sufrido quemaduras de primer grado, se recuperaría, John aunque siempre se dejaba llevar por la emoción del combate jamás habría asesinado a su contrincante, aunque lo hubiese herirlo de gravedad.
A la hora de pelear el hombre dormía y la bestia tomaba control sobre él y sus acciones, casi parecía estar poseído por el espíritu del Berserker, lo cual en ocasiones le parecía la cosa más aterradora que pudiese experimentaren su vida, perder el control de sus acciones y de sus puños… era una experiencia sumamente abrumadora.

―Ahhh maldición… eso duele…―Decía evidentemente molesto al sentir las agujas entrando a su piel para salir del otro extremo, aunque él comprendía que era para ayudarlo a curar sus heridas expuestas no evitaba que siguiera sintiendo como si el maldito objeto afilado y el hilo le estuvieran haciendo pasar más fatiga que los mismos discos que le habían rebanado la piel.

―Huh demasiado duro para soportar un par de discos voladores pero muy débil para una pequeña aguja. ―Decía el caballero de Oro Shiki mientras cocía la herida de su brazo derecho, haciendo un trabajo… un tanto desastroso por las reacciones automáticas de dolor que el cuerpo de Johnathan

―Al menos los discos fueron rápidos… esto es lento, me gusta cuando las cosas son rápidas. ― Declaró rememorando que los dolores ocasionados por los discos de Auriga no habían sido muy diferentes a los ataques de Zobek de Capricornio… aunque en esta ocasión no tuvo necesidad de cauterizar ninguna cortada de su piel, quizá eso era lo único bueno de todo esto.

―Claro… Tan solo deja de moverte para que esto termine rápido. ― Declaraba finalizando con su brazo, para continuar con su hombro, el cual también había recibido un enorme tajo.

―Entendido…― Murmuró fastidiado, en verdad odiaba sentir una aguja en su cuerpo… pero era mejor a tener que utilizar fuego para cerrar sus heridas.

―Bueno como estaba diciendo el final de tu combate fue increíble John. ―Seinma mencionaba con gran alegría a pesar de aún estarse recuperando de sus heridas en el combate contra Matthew, aunque la cabeza aún le seguía doliendo como el demonio.
―Fue impresionante como derrotaste a Takemura con una combinación de ataques, fue realmente extraordinario. ―Añadía con alegría demostrando su

―Jeh… algunos no lo piensan así, ¿no es así Take? ― Preguntaba Johnathan mirando con atención a su contrincante, quien parecía una momia con todas las vendas que habían colocado en su cuerpo.

―Cierra la boca presumido…―Murmuró el caballero de Plata apartando la mirada de Johnathan.

―Ese es un buen consejo amigo pero nada más que eso, un consejo…― Decía Johnathan burlonamente dejando en claro su actitud despreocupada , después de todo había ganado, ¿por qué no permitirse alardear de su victoria al menos un poco?
―Ahhh aunque mentiría que tus discos no me hicieron algo de daño… ¿Esto dejará marca verdad? ―Mencionó mirando sobre su hombro al doctor que lo estaba atendiendo… además de las demás cortadas de su cuerpo que ya habían sido suturadas y otras que aún estaban pendientes de ser atendidas.

―Así parece…

―Jeh no eres muy hablador, ¿o sí Shiki?

―Cuando trabajo no suelo hablar mucho, usualmente me concentro en lo que hago para evitar dejar a mis pacientes peor de lo que llegaron.

―Bueno yo creo que lo hiciste fenomenal, después de todo, utilizaste nuevas habilidades de combate para ganar, fuiste impredecible y diste un golpe de gracia espectacular.
―Aunque quizá lo más increíble fue tu manejo del séptimo sentido, jamás había visto a nadie entrar y salir de ese estado tan rápido, me sorprende que hayas logrado controlarlo en tan poco tiempo.

―Bueno… digamos que obtuve ayuda de un viejo bastardo…―Desvelaba suspirando pesadamente, sin importar lo duro que solía ser su padre al momento de enseñarle, daba resultados casi inmediatos… Aunque al recordar el cómo había logrado obtener el poder de un sol su mano automáticamente se dirigió hacia su pecho… rememorando la agonía que sintió la primera vez.

Por suerte había sido rápido y el dolor no se había extendido por todo su cuerpo… aún así, la agonía que este mismo causaba era aún más dolorosa que cualquier otra cosa que hubiese experimentado en su vida.
No solo era que su sangre ardiera en su interior, era como si su pecho estuviese en llamas.
Como si cada una de sus extremidades estuviese siendo consumida en el rabioso fuego de su cosmos.
Una experiencia que no podía comprender como era que Jacko lograba soportarlo… sobre todo cuando esa llama se apagaba y el frío se apoderaba de sus extremidades. Haciendo de la experiencia aún más agónica si se podía decir de alguna otra forma.

―Pasaste a la siguiente Fase John, ¿qué se siente? ―Interrogaba Danny a su lado sonriendo gentilmente a su primo, quien mantenía una expresión tranquila, aunque adolorida por los puntos que Shiki estaba colocando en su cuerpo.

―Bueno… no me siento diferente, supongo que necesito un reto de verdad para hacer que mi sangre hierva con total intensidad. ―Comentaba suspirando levemente, aunque era verdad que había sido relativamente fácil, lo cierto era que le hubiera gustado extender un poco más la pelea para ver el alcance de su séptimo sentido.

―Gracias por el ataque a mi moral, es casi tan doloroso como las quemaduras que me hiciste. ―Farfullaba el santo de plata que él había derrotado, ese mocoso presumido no tenía vergüenza.

―Creo que ya me disculpé por ello…― Pensó en voz alta tratando de acallar a las quejas del caballero de Plata, aunque tenía razón en algo a nadie le gustaba ser menospreciado, menos cuando se le había negado su mayor potencial… justo como a él le ocurrió durante casi toda su vida.
―Aun así, me gustó tu técnica, si hubieses sido más rápido que yo lo más probable es que tu habrías ganado…―Declaró sorprendiendo enormemente al santo de plata que no esperaba tales palabras de un mocoso tan impertinente, apartando la mirada un tanto alagado por las palabras de John.

En verdad no esperaba que ese niño tuviese tal consideración.
―Jeh… a pesar de todo reconoces mi valor… Sí que eres sobresaliente John. ―Decía Takemura sonriendo levemente.

―Gracias Take…― Murmuró John haciendo exactamente que su adversario, quizás no fuese el guerrero más respetuoso… pero era honorable y eso lo respetaba a pesar de su actitud arrogante.

―Entonces… ¿cuantos combates quedan? ―Preguntó Seinma mirando hacia la más joven de los herederos, quien comenzó a pensar colocando su mano derecha sobre su mentón, recontando las batallas que se habían dado durante el día.

―Bueno con Johnny ya ocurrieron 7 peleas el día de hoy, solo deben quedar 5 o menos con la que se está dando en estos momentos en la arena de duelos…―Desvelaba la más joven mirando a sus dos compañeros de bronce con atención.

―Ojalá ya sea el turno de Ben y Shin, estoy ansiosa de verlos pelear sus respectivas batallas. ―Declaraba emocionada de ver a sus compañeros en acción, cuando ellos dos luchaban jamás decepcionaban era solo que… había algo que los incomodaba al pensar en verlos luchar.

―Tengo fe en que ellos lo lograrán Danny. ―Desvelaba Seinma suspirando levemente, a decir verdad, había algo que lo incomodaba al igual que a sus demás amigos, sobre todo por el cómo se habían dado los combates anteriores.

―Yo también tengo fe en ello… no tanto por el pato idiota, pero sí por Shin. ―Declaraba John igual de incomodo con ellos sintiendo los últimos puntos de Shiki en su piel para finalmente colocarle un par de banditas adhesivas para agilizar su curación.

―Bueno… ya terminamos, trata de no hacer movimientos bruscos para evitar que se habrán las heridas, ¿de acuerdo? ―Preguntó mirando con total seriedad al caballero de bronce del Fénix.

―Entendido Shiki…―Respondió Johnathan mirando sus heridas recubiertas, si que era un buen doctor… hombres como él eran necesarios en este mundo, sobre todo ahora con esto del torneo galáctico así como en el futuro cuando la guerra santa diese el paso hacia su punto si retorno.

―Bien iré a revisar a los demás…―Finalizó el santo del Carnero dorado levantándose de su silla para entonces dirigirse hacia los demás guerreros de Bronce y plata que requerían su asistencia, estaba siendo un día ocupado como hace casi 3 días, debía ser rápido o las heridas que otros se habían hecho durante sus combates sería más severas de lo que ya eran de por sí.

El pequeño grupo de Herederos y Mary quedaron finalmente solos, hubo un corto silencio después de haber mencionado a Benjamín y a Shinryū, ellos dos formaban parte del equipo y al igual que los demás querían verlos triunfar.
Pero conocían como funcionaba todo esto, un día eran amigos, al siguiente serían enemigos… como tal deberían luchar los unos contra los otros hasta que uno cayera al suelo, no era algo que les gustara imaginar, pero sabían que era algo que eventualmente pasaría ante el pesar de los jóvenes que no deseaban pelear contra sus amigos o familia en el caso de Johnathan y Danny…

Pero para avanzar era necesario luchar.

No mucho después…

Los combates estaban llegando a un punto cumbre, 13 combates en un día sonaba como algo fácil, pero no había sido así, hasta llegada la noche, los caballeros que habían luchado trataban de descansar, la mayoría se encontraba en la enfermería desde los que habían perdido hasta los que habían logrado ganar sus enfrentamientos se encontraban en la enfermería tratando de sanar las heridas provocadas por los golpes recibidos durante sus respectivos duelos. La mayoría eran golpes que requerirían no más de unos días de tratamiento para recuperarse, mientras que otras eran el equivalente a una semana entera de reposo.

Los huesos que se habían roto durante el día serían los suficientes para mantener un hospital serio totalmente ocupado, además de los hematomas y heridas más severas que habían recibido durante sus respectivos combates.

Muchos apenas se mantenían despiertos mientras que otros reposaban lo mejor posible para sus siguientes enfrentamientos, había sido un día ocupado para Shiki de Aries eso era seguro, después de la última confrontación del día.
Esta había sido entre Benjamín de Cisne y Joshua del Telescopio, por suerte había logrado ganar a pesar de haber sido un combate reñido el santo del cisne había conseguido ganar gracias a sus habilidades en el dominio del hielo y los vientos congelados.
Para su mala suerte había conseguido algo de daño pero no lo suficiente para abatirlo, solo un hombro dislocado y un par de costillas rotas, pero gracias a su perseverancia logró salir de esa situación en una pieza, no como su adversario que quedó atrapado en un bloque de hielo solido el cual intentaban derretir para liberarlo antes de que su cosmos se apagara por completo.

―Bueno al menos eso salió bien…―Comentaba Benjamín cubriendo su pecho lleno de vendajes con la ayuda de Shinryū, gracias a que su brazo izquierdo se encontraba vendado, si no hubiese sido por su escudo, habría imaginado que el ataque de su contrincante le habría arrancado el brazo.

―Sí… pero debiste tener más cuidado Benjamín-kun, el ataque de Joshua casi te deja fuera de combate, su Enfoque Astral por poco termina abatiéndote. ―Comentaba Shinryū rememorando los últimos momentos del combate.

Realmente había sido reñido, si no hubiera sido por que Benjamín utilizó su "Polvo de Diamantes" en contra de su adversario ganando el enfrentamiento a pesar de que tuviese le brazo y el pecho gravemente heridos, en estos instantes de mayor tensión fue cuando logró liberar su poder sobre la escarcha para poder ganar el combate.
De otra forma habría terminado igual o peor que su contrincante, teniendo que reparar más que su brazo y costillas.

―Y que lo digas… aún me sigo preguntando como fue que lograste derrotar a tu contrincante de solo 3 golpes…― Murmuraba Benjamín enfocando su mirada en Shinryū, quien apenas presentaba hematomas notables en su piel, él realmente había tenido la suerte o la habilidad para ganar su duelo sin muchos percances.

―No fue fácil, a decir verdad, Lenz del Triángulo Astral fue un buen oponente, por poco logró atravesar la defensa de mi escudo, pero logré detenerlo a tiempo. ―Murmuraba sujetándose el vientre, rememorando el buen golpe que había logrado acomodarle después de haber descuidado tan solo un poco su defensa. En verdad había sido doloroso, pero por suerte había salido de esa con vida.

―Al menos lograron avanzar hacia la siguiente fase muchachos, ¿no están felices? ―Preguntó la joven de Andrómeda sonriéndoles a ambos quienes se sentían halagados por las palabras de la joven Saintia.

―Seguro…―Susurró Benjamín sin más, aunque mentiría si no se sentía bien por las palabras que la más joven de los herederos les dedicaba a él y a Shinryū.

―Ish… ni siquiera ganando te sientes feliz, vaya que eres especial pato idiota. ―Declaraba Johnathan a su lado a un 99% de su recuperación.

Al ser heridas tan superficiales eran fáciles de curar mientras que las heridas internas requerían más tiempo para cerrar y para atender…
―No me digas así por favor…―Pidió Benjamín tratando de evitar conflictos… ya tenía más que suficientes por un solo día.

―Fue increíble como lograron derrotar a sus adversarios muchachos, lástima que no pude estar allí para verlas, pero estoy segura de que podré ver la repetición de sus combates luego, ―Danny comentaba apenada, después de que John había sido herido… su atención dejó de fijarse en el torneo para dirigirse totalmente hacia su querido primo, al igual que cuando ella resultaba herida… él también se habría quedado a su lado hasta el final.

―Ojalá sea Así Danny-chan, estoy totalmente seguro de que recabar información sobre nuestros combates te ayudará a crear mejores estrategias de defensa y ofensiva. ―Respondía el caballero del Dragón con una expresión tranquila a pesar de las implicaciones que habían sobre sus palabras…

Recabar información… para poder ganarles si llegaban a enfrentarse en el futuro… encontraría formas creativas para derrotarlos… pero ella no quería derrotarlos de la misma forma que ellos habían derrotado a sus adversarios… No quería dañarlos de esa forma tan dolorosa, era lo que más quería evitar… Atacar a sus compañeros sin misericordia como si fueran enemigos a los que ella debía odiar.
O como los espectros a los que debían aniquilar para acabar con la guerra santa.

Incluso aunque estuviesen en bandos opuestos ella jamás vería a sus amigos como una amenaza latente a la que debía destruir ellos eran su familia, quizá la mejor parte de su vida actual y nunca buscaría una forma de dañarlos de la misma forma que sus rivales durante el torneo lo habían hecho.

―Je jeh, tienes razón Shin…―Decía ella tímidamente tratando desesperadamente de ignorar el hecho de que tendría que, llegado el momento ella tendría que enfrentarse a ellos para asegurar su posición en el torneo o en el final de este.
―Aunque la verdad, me gustaría poder apreciar sus fortalezas… para poder crear mejores estrategias en equipo, yo… desearía no tener que enfrentarme a ningúno, los quiero mucho chicos…―Declaraba dejando en claro su perspectiva respecto al torneo galáctico.

―Esa es una mentalidad idiota…―Comentó una persona que no había estado en ningún lúgar de la enfermería ni antes ni después de haber iniciado su duelo, ese no podía ser nadie más que Darrel de orión, el guerrero que había salido sin un rasguño tanto de su combate como del Santuario. Creando la enorme incógnita de cómo es que lo había conseguido en ambos casos. Incluso para alguien tan fuerte y habilidoso como lo era Johnathan ganar su enfrentamiento le llevó un par de heridas pero él… estaba tan limpio como cuando llegó a la arena de duelos.
―Es obvio que tarde o temprano se enfrentarán los unos a los otros, es imposible que no lo hagan.

―¿Que dijiste imbécil? ―Interrogaba Johnathan molesto, si no hubiera sido por que su prima lo detenía de cometer una tontería iría a romperle la cara a golpes por hablarle así a su querida hermana menor.

―Lo que escucharon, este torneo fue creado única y exclusivamente para determinar quién de nosotros será el guerrero supremo, nada más y nada menos…―Mencionaba como si él estuviera por encima de cada uno de ellos
―Ustedes pueden creer que no querer luchar entre ustedes mágicamente arreglará todo pero no es así, si ustedes desean ganar deberán luchar…
―La victoria es solo para aquellos que están dispuestos a tomarlas con sus manos sin importar a quien tengan que enfrentar para obtenerla, la gloría no es para los débiles.

Una vez Darrel se Retiró John pudo relajarse, pero… aunque no quiera admitirlo, de cierto modo ese imbécil tenía razón… Para ganar debían luchar sin importar contra quien fuesen a enfrentarse mañana, fuese su mejor amigo, su familiar… o un rival, esa era la verdad de este torneo y aunque les doliese admitirlo… era la razón por la que estaban aquí… Para luchar en nombre de Athena y ganar…

El día de hoy eran amigos… pero mañana, se encontrarían en el mismo campo de batalla como adversarios, a los que no debían dudar en abatir si era necesario.

―Aunque sea así… no debemos olvidar de dónde venimos amigos…―Seinma finalmente habló, aunque la hinchazón de su cabeza aún no había bajado lo suficiente podía verlos a todos perfectamente para poder comunicarles lo que él sentía, lo que él apreciaba de toda esta situación a la que habían sido colocados.
―Puede… que el día de mañana nos enfrentemos como rivales, pero nunca debemos olvidar que somos amigos y que ya sea gracias al destino… o alguna otra cosa más estamos unidos y eso jamás debe de olvidársenos. ―Eso de alguna forma elevo el espíritu de compañerismo que Darrel quería destruir cruelmente, era verdad, pese a todo seguían siendo compañeros de equipo y como tal el respeto que se tenían jamás se perdería, fuese en un combate de entrenamiento o en un duelo real donde la victoria o la derrota definirían sus posiciones como caballeros atenienses.

―Tienes razón Sein…― ―Declaraba Johnathan sonriendo levemente ante las palabras de su amigo más cercano, más que incluso Shinryū o Benjamín.
―Sabes no sé cómo lo haces pero de alguna u otra forma siempre terminas inspirándonos…―Agregaba otorgándole a Seinma un sentimiento sobrecogedor de alegría.

―Ehhh, ¿de verdad? ―Preguntó Nervioso mirando a todos sus amigos, incluso a Mary quien parecía siempre permanecer callada, más que incluso el propio Benjamín.

―Así es… siempre encuentras las palabras correctas para darnos ánimos, aún frente a la cara de lo desconocido o de la duda, siempre has marcado el paso hacia el lado correcto para nosotros. ―Mencionaba Danny apoyando la idea que había surgido de su primo Johnathan, realmente era alguien que los inspiraba y les levantaba el ánimo cuando se sentían en el siuelo moralmente hablando.

―Oh bueno no sabía que lo hacía en verdad… solo quería darles algo de apoyo moral. ―Declaraba el Pegaso un tanto apenado por ser el centro de la atención, usualmente no le molestaría serlo… pero al ser el líder predilecto por sus compañeros, saber que le tenían tal confianza era suficiente para levantarle los ánimos.

―Realmente lo haces…―Apoyó Benjamín.

―Así es, Seinma-San. ―Añadía Shinryū Sonriente…

Incluso Mary asentía levemente dejando en claro que ella también sentía un gran aprecio por el espíritu tan noble del caballero de Pegaso, él sin duda siempre encontraba las palabras correctas o las acciones necesarias para levantar la moral de sus amigos y equipo, aunque él fuese tan despistado para no darse cuenta de lo que hacía.

―Y hablando de apoyo moral, ¿que sientes de que mañana sea tu primer combate en el torneo Bebe...? ―Preguntaba Johnathan sorprendiendo a Danny por la pregunta.

―Un poco nerviosa si soy honesta jamás había luchado frente a tantas personas antes… pero estoy segura de que todo irá bien. ―Decía ella sonriendo nerviosamente, en verdad esperaba dar un espectáculo tan increíble como el que sus compañeros habían hecho en sus respectivas batallas.

―Estaremos para apoyarte Danny…―Decía Mary colocando su mano sobre el hombro de su querida amiga.

―Gracias Mary, significa mucho para mí… y… ¡No me digas Bebé Johnathan! ―Exclamó molesta, dándole un leve golpe en el hombro a su primo, lo suficiente para hacer que sus heridas le pasaran factura y tuviese que colocar su mano en el área para calmar un poco la agonía de su brazo.

―Je jeh, Ouch… discúlpame…―Mencionaba Johnathan riendo y quejándose por el dolor que había invadido su extremidad que aún trataba de recuperarse.
―Pero creo que hablo por todos cuando digo que sabemos que darás lo mejor de ti…―Declaraba depositando su confianza ciega en ella como lo había hecho millones de veces atrás, sin importar cual fuese la situación, él creía en ella y en su capacidad de resolver las cosas gracias a ese gran cerebro entregado por los dioses
―De cualquier forma estaremos allí para apoyarte. ―Añadió siendo apoyado por los demás en que estarían allí para verla luchar, sin importar que sucediese estarían junto a la joven de cabellos anaranjados independientemente de cual fuese el resultado de su batalla.

―Muchas gracias muchachos. ―Dijo un tanto conmovida, derramando un par de lágrimas por el enorme soporte emocional que todos le estaban otorgando justo en esos instantes.
―Lo lograré, ya lo verán, no me quedaré atrás en la competencia, estoy segura de que lograré sorprenderlos a todos. ―Declaraba con convicción, casi sin poder esperar a que llegas el el día de mañana para sorprenderlos a todos, fuesen sus amigos o los demás asistentes del torneo, que sus palabras fuesen recordadas, iba a deslumbrarlos con sus habilidades de combate y estratégicas.

―No lo dudo Danny…―Murmuró Benjamín haciendo sonrojar levemente a la Saintia de Andrómeda con sus palabras.

Los seis compartían un ameno momento a pesar de tener un mañana tan incierto delante de ellos, Seinma tenía razón, aunque el día posterior a este se enfrentarán como enemigos, lo que importaba era el hoy, ya habría tiempo de preocuparse en como derrotar a sus compañeros… lo que de verdad importaba era que jamás perdiesen el respeto y la admiración unos por otros, mientras siguieran siendo amigos, unidos bajo ese lazo de amistad y fraternidad, nada podría detenerlos, ni siquiera este torneo que los quería obligar a ver al otro como un posible enemigo.

Mientras siguiesen unidos bajo ese mismo sentimiento, lo demás era totalmente irrelevante, entre todos se respetaban y admiraban y eso debía ser suficiente para permitirlos enfrentar el día de mañana con una sonrisa.

Ganar no lo era todo, el respeto debía de prevalecer aún ante la mirada ruin del tiempo, el mañana seguía siendo un misterio, por lo que debían disfrutar del hoy al máximo, sin importar lo que sucediese, debían disfrutar de la compañía del otro hasta que el destino los colocase nuevamente frente a frente como adversarios en una batalla de fortalezas y convicciones.

Así pues, que el más fuerte y determinado se hiciese con la victoria.

Muy poco después.

El muchacho de cabello y ojos castaños trataba de descansar, intentando conciliar el sueño a pesar de la incomodidad que le daban sus heridas… estaba por así decirlo tratando de descansar luchando contra su propio cuerpo para encontrar una forma agradable de dormir…
En verdad sentía como si todo estuviera tratando de asesinarlo y eso que su combate había ocurrido hacía casi 14 horas, aun así los golpes seguían doliendo como cuando lo llevaron a la enfermería estaba tratando de recuperarse lo más rápido posible debido a sus hematomas y moretones, en verdad dolía como los mil demonios pero ya estaba acostumbrado.

Se podría decir que estaba acostumbrado a que la vida lo golpease una y otra vez, sin parar… un par de cicatrices más no lo detendrían… al menos no por mucho, Seinma se volvió a acomodar en la cama de la enfermería tratando de mantenerse lo más estable posible para que el cuerpo no intentase asesinarlo, pero era inútil… mantenerse cómodo durante tanto tiempo sin sentir la cabeza o el cuerpo como si tratase de asesinarlo.

Era totalmente agonizante, no entendía como los demás lograban dormir con semejantes heridas… Alguno los entendía perfectamente pues seguían noqueados, pero a aquellos que habían recuperado consientes al final de sus combates o aquellos que habían ganado y por suerte se habían mantenido consientes ahora conciliaban el sueño, pero él y como siempre era el último en poder cerrar sus ojos y reposar.

Al tratar de acomodare pudo percatarse de que aún había alguien a su lado, era Mary su querida amiga y compañera de entrenamiento en Shinrra… quien descansando en una pequeña silla a su lado parecía dormir plácidamente o al menos parecía pues la máscara no le permitía ver bien su expresión, si era tranquila o si seguía despierta… en verdad estaba curioso de saberlo.

Por lo cual decidió hablar directamente con ella.
― ¿Mary sigues despierta? ―Interrogó genuinamente curioso, era bueno traduciendo el lenguaje corporal, pero por alguna razón cuando ella estaba demasiado quieta no sabía cómo interpretar que hacía o que sentía… Ella era un total misterio cuando se lo proponía, incluso cuando ambos se conocían de casi toda la vida.

Mary por supuesto que seguía despierta, pero ni siquiera ella podía mantenerse despierta por mucho, un segundo más y lo más probable era que caería dormida en cualquier instante, de no ser porque Seinma la había llamado

―Apenas… ¿qué sucede Sein? ―Interrogó la joven amazona somnolienta, por un instante Seinma se preguntó si ella había estado despierta todo ese rato o si simplemente se había despertado justo en ese instante.

Era difícil de decir a ciencia cierta…
―Oh… es que no podía dormir… y pensé, que hablar contigo me haría bien. ―Aclaró sonriendo levemente hacia su compañera, le resultaba extraño de cierto modo que ella hubiese se hubiese quedado con él pese a que los demás se habían retirado a sus habitaciones, ella se había quedado a su lado como siempre lo había hecho.

―Bueno, podríamos hablar si con eso puedes dormir más placenteramente. ―Decía la muchacha fijando su atención en el caballero Pegaso.

―Sí me encantaría. ―Murmuraba sonriendo levemente, aunque… tan pronto como esbozó su sonrisa esta misma desapareció, revelando que algo lo tenía despierto por alguna razón que no decía, pero que Mary ya podía imaginar de que se trataba.

― ¿Que tienes? ―Interrogó buscando que él se lo dijera con sus propias palabras en lugar de tener que especular lo que le sucedía al muchacho.

―Bueno… me duele todo…―Como ella suponía él estaba agonizando, el efecto de la medicina ya había pasado y el dolor que estaba experimentando en carne propia debía ser increíblemente agónico.

―Creo que puedo ayudarte a recuperarte más rápido, pero sabes lo que eso significa, ¿no? ―Interrogó dejando al caballero de Pegaso un tanto avergonzado, por supuesto que sabía como iba a hacer que su dolor se aligerará, pero no sabía si sería buena idea que ella expusiera su vitalidad de esa forma con él… de todas formas, sabía que no era totalmente su elección.

―Sí… pero no me gustaría que lo hicieras…―Murmuró apenado, pero Mary simplemente se levantó de la silla, subió a la cama con él ubicándose en la cabecera de la camilla sentándose a su lado de él.

―Tranquilo, déjame encargarme de esto…― Le pidió colocando sus manos en sus mejillas lista para comenzar el ritual de sanación haciendo elevar su cosmos lentamente a medida que comenzaba a canalizar su propia vitalidad a través de sus manos hacia el cuerpo del Pegaso.
―Águila protectora… Águila bondadosa, ofréceme la protección de tus alas para aliviar el dolor de un alma. Águila predadora, que cuidas a mis aliados como a tus hijos… dale la protección de tus alas a este hombre cuyos sueños no encuentran paz, ofrécele la protección de tus alas… Para aliviar el dolor de su alma…―Dichas esas palabras, Seinma pudo sentir como su cuerpo comenzaba a relajarse, tal y como había sucedido aquél día en Shinrra después de su pesadilla con Hades.

El calor que transmitía Mary hacia él lo tranquilizaba, sus heridas dejaban de dolerle como lo habían estado haciendo desde hace tiempo empezando una lenta sanación a manos de su compañera y amiga.
Aunque no debería ser ese el caso, se suponía que él como caballero debía defender y proteger a sus amigos… no al revés, pero quizá ese era un complejo suyo, no estaba seguro en verdad, pero que otros sacrificaran sus vidas por él… no le parecía correcto en lo más minimo…

― ¿Por qué me cuidas tanto Mary? ―Preguntó Seinma alzando sus ojos hacia ella, quien lo miraba hacia abajo mientras hacía el proceso de sanación.

―Digamos… que hice una promesa de mantenerte con bien mientras pudiese estar a tu lado y pretendo cumplirla, aunque me cueste la vida. ―Admitió sorprendiendo a su compañero, ¿una promesa? ¿A quién… o porqué la había hecho? ¿Eso tenía que ver con el hecho de que ella le había mostrado su rostro?

―No lo hagas sonar de esa forma tan… fatídica…―Decía con una forma triste, conociendo el violento mundo de los santos de Athena, la muerte era común, perder camaradas era algo que Seinma quería evitar a toda costa…
―Además no es necesario que me cuides yo puedo hacerlo solo, Ouch…― Se quejó al sentir la mano de Mary demasiado cerca del la zona donde Matt le había golpeado y casi noqueado.

―Disculpa…―Pidió quitando su mano para consecuentemente colocarla sobre su mejilla mientras continuaba con el proceso de sanación, manteniendo a Seinma lo más tranquilo posible, mientras enviaba su propia energía vital a través de sus manos hacia el santo de Pegaso.
―Aun así Sein, quiero hacerlo, puede que no lo comprendas, pero en el momento que te mostré mi rostro, te convertiste en una de las personas por las que daría mi vida. ―Justamente al decir eso Seinma rememoró su último día en Shinrra, rememorando el hermoso rostro de Mary sobre todo esos hermosos ojos azules.

―Perdona eso…―Pidió Seinma apenado… jamás debió mirar hacia atrás como la tradición de Shinrra dictaba… pero no pudo evitarlo… Mary, era su mejor amiga y quizá de las personas más importantes de su vida, no podría soportar verla morir… o sacrificar su vida por la suya sería algo que él no podría soportar… algo con lo que incluso él no sería capaz de lidiar por el tiempo de vida que le quedará.

―No, fue mi decisión, mi elección, así como portar esta máscara no es una condena o un castigo sino un honor, es una verdadera dicha poder decirte que esta vida mía te la entrego. ―Decía orgullosamente, sin arrepentirse, pues su camino aunque funesto era honesto y sincero consigo misma, ella elegía porqué vivir, porqué morir y por quienes hacerlo, a pesar de lo horrible que todo eso sonase.
―Mi alma dejó de pertenecerme una vez me puse esta armadura, así que te la entrego sabiendo que sabrás darle un buen uso.

Seinma al instante negó rotundamente aquellas palabras con la cabeza, ¿de que estaba hablando? ¿Darle un buen uso a su vida? Pensar en esas palabras lo hacía sentir horrible, Mary no era una cosa sin valor o significado, era una persona.
Como tal debía valorarla más en lugar de darla por sentado entregándosela como si no valiera nada.

―Pero… tu no eres un objeto Mary, eres una persona…―Decía Seinma mirando con total seriedad a su compañera, alzando sus ojos hacia ella totalmente confundido del porqué ella decía esas cosas, su mayor deseo era cuidar de sus amigos, mantenerlos a salvo del peligro y evitar que ellos saliesen dañados… si no lograba hacer eso… ¿que clase de guerrero sería él dejando morir a las personas que tanto le importaban?
―Y No quiero que sacrifiques tu vida por mí, jamás te lo pediría…―Declaraba con una enorme convicción en su voz pues era verdad, jamás le pedir´+ia a uno de sus amigos sacrificarse por él… no mientras él siguiera luchando hasta el amargo final.

―Lo sé…―Murmuraba ella con cierta melancolía en su voz, una melancolía que Seinma casi podía sentir, algo que lo hacía sentir inquieto y dudoso de cuales palabras serían las adecuadas para poder seguir la conversación.
―Pero Sein… aún si jamás hubieras visto mi rostro, créeme que siempre velaría por ti y por tu seguridad. ―Declaraba casi como si con eso deseará decirle algo más, pero cuyo significado se mantenía oculto detrás de su garganta, negándose a salir completamente.

―Eso lo entiendo, pero yo también veo por ti y por tu seguridad Mary… no miento cuando digo que, tu eres una de las personas a la que más aprecio le tengo…―Afirmó dejando en claro lo que sería por ella y lo mucho que le aterraba pensar que algo fuese a sucederle.
―Aunque digas que darías tu vida por mí… la verdad es que preferiría morir antes de que tu sacrifiques tu vida por salvar la mía…―Reafirmó con total seguridad, sintiendo como el cosmos de ella comenzaba a tornarse en uno mucho más suave y tranquilo, hasta el grado que sentía como si este mismo fuese a desbordar, lo que podía significar que ella estaba sintiendo una alegría inmensa de lo que Seinma le estaba diciendo… Pues este sentimiento era reciproco…

Ambos lo darían todo por el otro sin dudarlo por un solo instante.
―Sein…―Ella simplemente suspiró juntando su frente con la De Seinma evitando lo más posible que su máscara hiciera contacto con el área que había sigo afectada por el golpe de Matt, lo cual no importaría mucho, ya que gracias a su cosmos el dolor había cesado casi hasta desaparecer por completo.
―Realmente sabes cómo hacerme sentir bien, incluso cuando soy yo la que debería hacerte sentir así… más cuando estás tan lleno de heridas. ―Declaraba sonriendo debajo de la máscara, desde el ángulo que Seinma la veía ella estaba boca abajo pero aun así podía sentir esa bella sonrisa debajo de su máscara de Plata.

―Je jeh… supongo que no es lo mío ser animado sino… animar a los demás. ―Murmuró ríendo levemente, cosa que también la hizo reír y sonrojar por partes iguales.

―Tonto…―Murmuró nuevamente sintiendo una fuerte alegría proviniendo desde su corazón llenándolo de calor y seguridad como nunca antes lo había sentido.
―¿Te sientes mejor? ―Pregunto claramente notando el enorme cambio de humor en el caballero de Pegaso.

―Un poco… sí, gracias por todo, Mary. ―Declaró comenzando a cerrar sus ojos lentamente mientras que ella solo se dedicaba a transmitirle su cosmos para ayudarle a recuperarse.

―No hay problema Sein, trata de dormir. ―Pedía viendo como este asentía levemente comenzando a cerrar sus ojos por las dulces palabras que salían por sus labios de plata.
―Mañana es el combate de Danny… debemos estar allí para presenciarlo. ―Al decir eso él sonrió nuevamente, por nada del mundo se perdería eso, aún si él no era el chico más inteligente… una promesa era una promesa y él hacía siempre lo necesario para cumplirlas.

―Claro, no dudes que estaré allí. ―Murmuró para finalmente cerrar sus ojos y reposar, incluso ella sabía cómo hacerlo sentir tan tranquilo y relajado, así como sabia la forma de animarlo… ambos se necesitaban el uno al otro para sobrellevar miles de cosas y quizá… ahora es cuando se daban más cuenta que nunca antes.

―Lo sé… Descansa, querido amigo. ―Pidió acomodándose mejor en la camilla para poder descansar así también a su lado, no iba a negarlo, ella también se sentía cansad y aún más al haberle transmitido su cosmos para curarlo… realmente era apacible para ella utilizar su propia vida para salvar la de otros, más la de aquellos que tanto le importaban
Águila Protectora… ―Susurró su técnica de curación, cerrando sus ojos para acompañarle al mundo de los sueños, mientras abrazaba la cabeza del muchacho con un semblante tranquilo y en paz.

A la mañana Siguiente…

2 de Julio del 2283
Hora: 1:00 P.m.
Lugar: Bosques de Palestra.

Tercer día del Torneo Galáctico.

Seinma ya estaba 100% recuperado la habilidad curativa de Mary realmente hacia milagros, aunque la dejaba totalmente cansada, la noche había sido bondadosa con ella y con Seinma otorgándole a ambos el descanso necesario para empezar el día con una sonrisa, ambos apenas salieron de la enfermería se dirigieron hacia el Coliseo a toda prisa.
En donde encontraron ya a una enorme cantidad de Estudiantes y aprendices de todas la áreas de entrenamiento comandadas por el Santuario. Allí mismo fue donde encontraron a sus compañeros, Danny, Johnathan Shinryū y Benjamín a la espera de que iniciase los primeros encuentros del día hasta que fuese el turno de Danny quien se encontraba en el cuarto combate por suceder en las próximas 12 horas.

―Muchachos, ¿qué tal están? ―Preguntaba Danny sonriendo tan enérgicamente como siempre lo hacía, como ella estaba acostumbrada a hacerlo. Sobre todo, al ver a dos de los amigos que ella tanto estimaba finalmente lejos de la enfermería, sobre todo a Seinma quien habíapasado toda la noche en atención médica,

―Me siento mucho mejor, gracias por preguntar. ―Respondió Seinma en efecto viéndose mejor que el día anterior, casi parecía que el cerebro se le habría salido por las orejas y la nariz si no hubiese sido por que la armadura absorbió todo el daño recibido… Eso y por qué tuvo la suerte de mantenerse lo suficientemente consiente para que el impacto no le hiciese besar el suelo.

―Te ves bien Sein, ¿qué te dieron para verte como nuevo? ―Preguntó John cruzándose de brazos, esbozando una enorme sonrisa al ver a su compañero nuevamente a su máxima capacidad.

―Fue todo gracias a Mary, ella me ayudó a recuperarme a noche, posee habilidades curativas me ayudó a restaurar mi salud y energía. ―Explicó mirando sobre su hombro a su querida amiga, quien sonreía agradecida por el reconocimiento que su estimado pegaso le daba por otorgarle parte de su fuerza para sanar.

―Huh… ¿en verdad? ―Preguntaba John riendo levemente. ―Heh, bueno de ser el caso ¿por qué no haces lo mismo con la bebé aquí? ―Interrogó obviamente señalando a la joven Andrómeda a su lado, quien no solo respondió frunciendo el ceño, sino que le dio un buen golpe en el hombro al fénix, que realmente le hizo doler.
―Auch… ¡oye! ―Exclamó Johnathan molesto por la reacción de su prima hacia él… A pesar que por justa razón ella hubiera respondido de esa manera.

―No me digas Bebé… además quiero confiar en mi propia habilidad y fuerza. ―Declaraba totalmente enfurecida, aunque no lo suficiente para querer golpearlo nuevamente sí para mostrar su expresión de total frustración.

―Solo estaba jugando… vaya pero que genio tienes hoy…―Murmuró Johnathan sobándose el área del impacto… ella solía golpear muy duro cuando se lo proponía, quizá eso sería una enorme ventaja al enfrentarse a su adversaria ese mismo día, realmente podría utilizar la furia para ganar su primer enfrentamiento, aunque conociéndola primero trataría de utilizar la mejor estrategia para ganar ventaja y así ganar a pesar de la adversidad.

―Aún así no quiero depender de la ayuda de otros por siempre… Sin ofender Mary. ―Pidió apenada a su compañera de cuarto, pero es que ella también buscaba demostrar su bvalía en combate al igual que todos lo habían hecho.

―No estoy ofendida… de hecho aunque pudiera hacerlo mi habilidad de Águila Protectora solo funciona al sacrificar mi propia energía…―Explicaba la amazona del águila mirando hacia sus manos, que aún se sentían un poco entumecidas por la noche anterior, sin duda su tecncica de apoyo más poderosa le arrebataba mucha energía cada vez que la utilizaba, colocándola en la situación de que si no tenía cuidado no solo ella estaría en peligro, sino los demás que dependiesen de ella en el futuro.
―Así que a menos que sea una emergencia, no podría utilizarla, quizá cuando termine tu combate, pero por ahora… no siento que sea una buena idea… al menos si me quero mantener despierta todo el encuentro de la señorita Danny. ―Finalizó su explicación mirando en dirección a la más joven del grupo, quien se sorprendió al escuchar la explicación de Mary respecto a su habilidad curativa.

―Wow… no creí que fuese tan complicado utilizar aquella habilidad Mary…―Comentó racionalizándolo bien… y al pensarlo mejor… ¿ella no había ido a la habitación que ambas compartían la noche anterior justamente por haber estado curando a Seinma? Al pensarlo de esa forma tenía sentido, pero… se sentía curiosa de ver cómo es que aquella técnica actuaba cuando curaba a otros con su habilidad, de verdad quería sentir lo que Seinma sintió… lo cual solo reafirmaba su postura que debía ganar el combate para poder verla en acción si es que las cosas no salían de acuerdo al plan.

―De cierto modo lo es, pero si sirve para ayudar a mis amigos a mantenerse con vida, vale la pena el precio a pagar por utilizarla. ―Afirmaba Mary dejando en claro sus razones para seguir utilizándola a pesar de que la misma la dejase muy débil con cada uso.

―De cualquier modo… ¿estás preparada para tu combate Danny? ―Preguntó Seinma igual de emocionado que los demás por poder ver a la Saintia de Andrómeda pelear ese día.

― ¡Sí! ―Declaró alzando sus puños al nivel de su cara, sonriendo les a todos, preparada para dar todo de sí misma en su primera pelea del torneo.

―Estaremos allí apoyándote todo el tiempo. ―Declaró El caballero de Cisne sonriendo levemente únicamente para ella. ―No importa lo que pase, nosotros no nos apartaremos de tu lado.

―Gracias muchachos. ―Respondió ella determinada en seguir el ejemplo de Seinma, John, Shinryū y Benjamín. ―Haré mi mayor esfuerzo como todos ustedes ya lo verán. ―Declaró la joven Andrómeda con total seguridad de que ella al igual que sus amigos conseguiría ganar su enfrentamiento.

―No lo dudo, Danny-chan. ―Apoyó el caballero Dragón sonriéndole con total seguridad

―Entremos de una vez, no quiero perderme el primer combate del día. ―Finalizó Johnathan acompañando a los demás hacia el domo de duelos donde se celebraría el tercer día del torneo galáctico.

Los combates al igual que el primer día del torneo fueron brutales y agresivos, algunos más que otros, algunos tomaron su tiempo para finalizar y otros terminaron al primer pitazo de salida, eran combates donde la fuerza, la astucia, el manejo del cosmos, las habilidades o la inteligencia superaban en gran medida a sus contrincantes.
Combate a combate cada uno fue finalizando hasta que finalmente fue el Turno de la más joven entre los herederos.

Danny finalmente se presentaba a la arena al lado de una amazona que Seinma pudo reconocer casi al instante, era Kaguya de Aracne, otra ex compañera de Shinrra que había logrado llegar al torneo galáctico, él estaba feliz porque otra compañera de Shinrra hubiese logrado conseguir su armadura a pesar de todo.
Aunque apenas sabía… bueno, nada de ella en realidad sabía que había estado entre los 5 primeros del campo de entrenamiento y podía asegurar que se había retirado con todos los honores, después de todo siempre escuchó cosas muy buenas sobre ella y sus habilidades en combate.

Ambas guerreras se presentaron ante marco para entonces mostrar respeto entre ellas mismas, siguiendo el mismo procedimiento que se había tomado el día anterior para tomar sus respectivas armaduras, colocarse en sus posiciones para ponerse sus armaduras y empezar el combate.

Por supuesto que como siempre había tensión en el ambiente, por un lado teníamos a una maestra estratega, una guerrera que pensaba 10 veces sus movimientos antes de hacerlos viendo cada una de las alternativas para atacar, retroceder, defender y contrataca…

Mientras que del otro lado teníamos a… un completo misterio, no sabían nada sobre Kaguya, o sus habilidades en combate, Seinma solo sabía que era buena luchando y nada más, no tenía idea de cuáles eran sus habilidades de combate… o si acaso poseía habilidades resaltables además de que la apariencia de su armadura era atemorizante, no ayudaba mucho que su máscara tuviese la apariencia de tener colmillos y pintadas de guerra en toda su superficie… o que su cabello fuese de un blanco tan pálido como la nieve en verdad era una imagen atemorizante.

Pero no se preocupaba mucho, pues Danny al ser la persona más inteligente que conocía encontraría rápidamente una forma de derrotarla, ella crearía una estrategia que le a ayudase a ganar el encuentro de forma rápida y efectiva.
Ambas se colocaron en posición, de ataque y defensa respectivamente, Danny dejando caer sus cadenas al suelo para empezar con su estrategia infalible.

El pitido de inicio de la pelea no se hizo esperar, ambas contendientes se miraban fijamente.
―¡Defensa rodante! ―Exclamó cubriendo el suelo con sus cadenas de la misma forma que había hecho siempre, creando su barrera defensiva perfecta para comenzar su estrategia.

Aunque al ver esto Kaguya se abstuvo de hacer algún movimiento que llamase la atención de la técnica de Andrómeda, ninguna de las dos iba a atacar hasta que la otra lo hiciese, era natural que Danny esperase siempre el primer movimiento para así detectar los puntos débiles de los ataques, los patrones de movimiento y generarse una maniobra de contramedida para ganar el combate… pero… si nadie actuaba primero eventualmente este encuentro se volvería tedioso y ambas sabían esto.
Por esa misma razón Kaguya fue la primera en moverse, adoptando una extraña postura casi parecida a la de una bailarina de valet, por alguna razón esto toma por sorpresa a la joven Andrómeda, este no parece ser ningún patrón de ataque que ella conozca incluso si ella misma suele utilizar un estilo elegante y fluido para esquivar y contratacar.

Su cosmos ardía, pero con una intensidad tan baja para considerarla una amenaza… aun así sus cabellos parecían elevarse tranquilamente como si estuviesen danzando con la energía que esta misma desprendía de su cuerpo.

Pero ella parecía estar haciendo algo más, como si el movimiento firme y coordinado de sus piernas estuviese haciendo algo… como, si ella estuviese tejiendo algo alrededor de todo el campo de batalla, las cadenas de la joven Andrómeda comenzaron a vibrar erráticamente en el suelo, estaba bajo ataque, pero… No veía nada a su alrededor.
Sus ojos comenzaron a brillar del mismo color de su cosmos para tratar de detectar lo que ocurría a su alrededor… si estaba bajo ataque la mirada cósmica debía ayudarle a ver que estaba tramando, aunque al hacerlo se sorprendió bastante al percatarse que no había nada a su alrededor… ¿entonces qué clase de técnica era aquella que estaba utilizando?

Ella trataba de analizar más a fondo su técnica… hasta que… al intentar moverse solo pudo sentir como si su cuerpo estuviese paralizado, aún podía moverse, pero no con la misma libertad que ella desearía, batallando contra su propio cuerpo para liberarse aunque al intentarlo solo podía sentir como si ella estuviese apresada, por hilos invisibles a su alrededor, Entonces… aquello era lo que sus cadenas trataban de advertirle.

―Esta es mi Red de Seda, todo lo que queda atrapado dentro de ella no se podrá mover sin importar lo que haga. ― Al decir eso Danny finalmente pudo comprender que había estado haciendo, al afinar aún más su visión pudo percatarse que ella había utilizado su propio cabello como un ataque, los bellos eran tan finos que apenas pudo notarlos.

Ella había imbuido su cosmos en cada uno haciéndolos tan fuertes, resistentes y pegajosos como una telaraña de verdad, esto era fascinante, jamás había visto una técnica tan resistente como esta, incluso llegaba a admitir que la había tomado totalmente por sorpresa, pero aunque estaba fascinada recordaba perfectamente la situación en la que estaba y a la adversaria que la había puesto en tal predicamento.

No fue sino cuando miró hacia frente suyo como su adversaria corría hacia ella con intenciones letales.
Ni corta ni perezosa Danny tuvo que hacer arder su cosmos antes de que su adversaria lograse atacarla directamente, haciendo arder su cosmos transmitiéndolo más allá de sus brazos y piernas, directamente hacia sus cadenas.

―¡Defensa Rodante! ―La joven de cabello anaranjado exclamó destrozando los hilos que apresaban su cuerpo, convocando a su técnica defensiva predilecta, creando un escudo efectivo para el ataque de la amazona de Plata que la miraba con atención, una vez la técnica terminó las cadenas regresaron a su posición de defensa original ella miró hacia el frente esperando ver a su adversaria… pero ella se había desvanecido al buscarla con la mirada Danny supo que ya no se encontraba cerca…

No fue hasta que sus ojos se alzaron hacia el techo donde podía verla sobre el gateando encima de ella, verdaderamente parecía el arácnido que ella representaba, Danny no esperó más lanzando en su dirección la cadena triangular tratando de golpearla en el aire, pero sorprendentemente ella se movió ágilmente por las paredes esquivando el ataque, a pocos milímetros de que lograse golpearla.

Danny a su vez lanzó la cadena circular en un intento de no darle el tiempo para recuperarse, pero ella parecía bailar en el techo tomando alco con si mano ziquierda, sin darle la menor importancia a los ataques de Andrómeda quien lanzó una vez más si cadena triangular únicamente para verla saltar hacia el centro de la arena, agarrando un hilo invisible que colgaba en el centro del campo de batalla para entonces descender lentamente enredando su pierna en él.
En verdad estaba maravillada por su estilo de combate tan sofisticado, por un instante parecía que Kaguya solo estaba jugando con ella, como una araña cazando a su presa.

La más joven de los herederos se preparaba para atacar de nuevo, lanzando la cadena triangular una vez más hacia la amazona de Plata, únicamente para que, con su brazo izquierdo hiciese un movimiento brusco causando que el brazo derecho de Danny se alzara bruscamente, desviando su ataque, Danny no entendía que había sucedido, creía que se había deshecho de todos los hilos, pero no de uno, Kaguya giró majestuosamente en el viento, obligando al cuerpo de la joven Saintia a alzarse violentamente, aquél sentimiento… fue el equivalente de ser impulsada por una fuerza que la estaba manipulando a su antojo, trató de tranquilizarse tratando de liberarse cortando nuevamente los hilos de la araña…
Pero algo que no pudo prever fue que su cuerpo nuevamente fuese apresado por los cabellos convertidos en tela de araña en la "Red de Seda"

La joven de cabello anaranjado empezó a forcejear, tratando de liberarse desesperadamente de la tela de Aracne, pero mientras más lo intentaba más fuerte se hacía.
En esta situación, la joven heredera parecía una mariposa atrapada en la cruel tela de una cruel araña que estaba divirtiéndose con ella.

En las Gradas Seinma, los demás veían con cierta intriga y preocupación a su compañera, Danny era la más inteligente del equipo, la mejor preparada, la que siempre planeaba cada movimiento antes que su adversario, pero por primera vez en mucho tiempo la veían en un gran predicamento, era la primera vez que la veían de esta forma desde que se enfrentaron a Arkhamira por primera vez o en aquella ocasión que reto a la directora a un juego de Ajedrez.

Por primera vez su estrategia parecía estar siendo superada por la de su rival y ahora Kaguya la tenía donde quería.
Su brazo derecho comenzó a brillar bajo un aura violeta, se estaba preparando para el golpe de gracia, dando un salto hacia los reflectores, descendiendo velozmente hacia Danny para darle el golpe de gracia.

¡Colmillo de la Araña!― Exclamó con fuerza, con las garras de su mano listas para perforar el pecho de la armadura de Andrómeda.

Danny por supuesto sabía que ese ataque la dañaría o en el peor de los casos si era un golpe directo la dejaría fuera de combate debía anticiparse… o su primer duelo en el torneo sería el último.
Rápidamente y canalizando todo su cosmos en la cadena circular logró hacer que esta se moviera controlada bajo su voluntad logrando atacar a Kaguya, ella rápidamente desvío su ataque hacia el brazo izquierdo de Danny, haciéndola sangrar al instante, ella gritó de dolor al sentir como las garras de su adversaria rasgaban su blanca piel.
Aunque no todo fue un desperdicio, al haber fallado su objetivo, con su cadena circular el lado izquierdo de su cuerpo se había liberado, gracias al golpe fallido de su cadena para que al instante lograse liberar su lado derecho con ayuda de su cadena triangular.

Andrómeda descendió rápidamente al suelo, cayendo con gracia al suelo, aterrizando de pie aunque al instante cayó al suelo arrodillada, se sentía mareada por alguna razón… al mirar hacia su mano su visión se volvía borrosa, justo como lo había imaginado…
El ataque de Aracne la había envenenado, pronto comenzarían las náuseas y los dolores internos, debía apresurarse a terminar con la pelea o en lugar de ser los golpes de su adversaria sería el veneno el que terminaría derribándola.

―Como te sientes… pequeña niña? ―Interrogaba la Amazona de Aracne mirando desde el techo a la joven de cabello anaranjado, quien parecía estar confundida y despistada, su ataque estaba haciendo efecto.
―Lo sientes, ¿no? Ese es el veneno de Aracne, mientras más te muevas peor será. ―Dicho eso la joven Andrómeda miró hacia arriba totalmente confundida, ¿que era lo que decía? ¿Si se movía los efectos del veneno dentro de su cuerpo se intensificarían? Había escuchado de eso en el pasado con ciertas especies animales y de insectos, de ser este el caso entonces su adversaria estaba haciendo honor a la armadura que portaba.
―Primero empezarás a sentir mareos, dolores de cabeza y vértigo, después sentirás como tus extremidades comienzan a fallar una por una y finalmente sentirás como todo tu cuerpo se paraliza, dejándote sin más opción que rendirte…―Declaraba con malicia en su voz, Danny a su vez trataba de mantenerse consiente, no esperaba que el veneno actuase de forma rápida, pero la había atacado justamente en un área donde la sangre circulaba rápidamente desde el brazo hacia el cerebro, lo cual la había debilitado lo suficiente para sentir que el mundo empezaba a darle vueltas.
―A menos claro… que te guste el sufrimiento…

―No me rendiré… no tengo derecho a rendirme…―Decía la joven totalmente determinada en ganar, sin importar el sufrimiento al que se fuese a exponer. ―Mis amigos, pelearon con honor y determinación a pesar de todo…― Añadía alzándose frente a su adversaria, sabía que si se rendía ahora no tendría ningún derecho de pararse frente a sus amigos de la misma forma que lo había hecho durante todo este tiempo, demostraría que su cerebro igualaba a la fuerza y habilidad de sus compañeros herederos.
―Si quieres derrotarme… ¡tendrás que obligarme a caer! ―Exclamó con fuerza y determinación, haciendo que su cadena circular se envolviera alrededor de su brazo izquierdo, por encima de la herida que Kaguya le había provocado, esto para poder retrasar los efectos de su veneno, tal y como lo había hecho con el veneno de Jacko.

Pero conocía el riesgo de la larga exposición al bloquear los vasos sanguíneos con su cadena.
Al igual de lo que sucedería si permitía que otra dosis atacase otra zona de su cuerpo, a pesar de todo debía mantener la cabeza en el juego, debía concentrarse, pensar con claridad antes de que los efectos comenzaran a dañar su percepción de la realidad y profundidad, de otro modo estaría en muchos más problemas de los que ya se encontraba…

No le gustaba confiar tanto en las cadenas de Andrómeda, por el mismo motivo que sentía que depender de ellas sería un grave error al momento de planificar una estrategia, pero ahora que sus sentidos estaban siendo alterados, requeriría todo el apoyo que sus fieles cadenas pudieran ofrecerle… de otra forma este combate terminaría antes de que ella pudiese recuperarse de la picadura de la araña.

Danny finalmente se puso de pie, dejando caer las cadenas al suelo tratando de alzar la defensa rodante, pero a su vez sentía como si las cadenas de Andrómeda estuviesen siendo afectadas por el veneno, la percepción de Danny estaba siendo tan afectada que eso estaba afectando de igual forma a sus cadenas… para su mala suerte "La Defensa Rodante" era su mejor habilidad defensiva. Pero en este momento parecía que no podría completarla no sin poner todo su cosmos en las cadenas, lo cual al intentarlo la hacía sentir más débil, debía concentrarse… afinar todos sus sentidos, vista, oído, olfato, gusto, tacto y su cosmos.

Si los mismos eran alterados por las toxinas que su contrincante le había inyectado en el cuerpo, su cuerpo no resistiría mucho tiempo en combate, por esa razón debía ser más precavida con su siguiente movimiento.

Aunque al hacerlo sintió nuevamente algo sobre su piel, no era que estuviese siendo apresada, al admirar hacia su cuerpo pudo apreciar profundas cortadas en sus brazos, piernas y cuerpo eso era imposible, estaba lejos de su adversaria, pero al mirar detenidamente podía ver los hilos de seda a su alrededor, estos no solo tenían la capacidad de pegarse a su cuerpo sino de poder incluso cortarlo con la facilidad que tendría una hoja afilada con el mero revés de la mano de Kaguya.

Danny trató de retroceder utilizando la cadena triangular para atacar, pero a su vez su ataque fue rápidamente repelido cuando Kaguya alzó sus manos cortando el brazo derecho de Danny, creando heridas profundas en su piel, negándole responder como ella lo desearía…

Ahora estaba confundida, ¿cómo era que Kaguya sabía lo que iba a hacer? A menos que pudiera leer su mente ella no pudo prever que Danny atacaría, claro, sus movimientos podían llegar a delatar sus acciones, pero, aunque fuese así Kaguya no podía predecir cada uno de sus movimientos, eso era imposible…

Danny intentó defenderse, pero nuevamente sintió los hilos de la red deteniéndola, arañando su piel una vez más, nada de esto tenía sentido a menos… Al mirar a su alrededor pudo percatarse de que aún había hilos a su alrededor, pequeños pero lo suficientemente grandes para ser visibles.
La red… con eso era que ella sabía que iba a atacar o cambiar a defensa, era la misma red la que le decía lo que ella iba a hacer, ¿cómo fue que no lo vio antes? Kaguya al igual que el arácnido que su armadura representaba, sentía y veía todo lo que se movía dentro y fuera de su telaraña.
Advirtiéndole de todos los movimientos que ella realizaría antes de si quiera poder hacerlos…

De ser este el caso debía derrotarla en su propio juego.

Trató de pensar en algo, en alguna alternativa… pero se sentía cansada, no sabía si era por el veneno, por la pérdida de sangre, por el movimiento de su cuerpo o simplemente por as heridas causadas durante su enfrentamiento, pero esto no era normal…
Debía enfocarse, debía pensar con claridad o todo lo que había hecho hasta ahora sería en vano, debía concentrarse, tenía que concentrarse, planificar cada movimiento con suma precisión.

Miró su entorno, miró sus opciones, se tomó un momento para apreciar su estado de salud y mental, en este momento debía poner toda su concentración en un solo plan. Esta sería una movida arriesgada, pero si lo conseguía… podría ganar contra todo pronóstico.

Danny quedó totalmente inmóvil, con su rostro apuntando hacia el suelo Kaguya no comprendía que era lo que esa niña hacía, quizá finalmente se había dado por vencida… o quizá… estaba planificando si siguiente movimiento con precaución, sea como fuere, comenzó a tejer su red, tratando de expandirla por todo el campo de batalla hasta cubrir cada esquina con ella, fue justamente cuando Danny comenzó a hacer arder su cosmos, elevándolo más allá de los límites.

―Lo que sea que tengas planeado será inútil. ―Decía la amazona de Aracne lanzando sus redes hacia la muchachita que permanecía inmóvil, mirando con atención a su adversaria, sin apartar ni un segundo sus ojos.
―Red de Seda, ¡Capullo de Aflicción! ― Danny fue atraída hacia su adversaria, quien comenzó a tejer una densa capa de hilo sobre ella envolviéndola en su técnica, Danny seguía haciendo arder su cosmos, pero a su vez podía sentir como este se desvanecía entre la tela de la araña que la apresaba lentamente.
―Ahora estás atrapada, el Capullo de Aflicción roba tu energía vital lentamente hasta dejarte sin fuerzas, ya recibiste un Colmillo de Araña, ambas técnicas combinadas te dejarán en el límite de tu resistencia física, hasta que ya no puedas moverte más. ―Danny escuchaba con atención cerrando sus ojos conociendo finalmente como era que su enemiga había planeado su estrategia de principio a fin.
―Como una pequeña mariposa atraída hacia mi red, tu fuerza se irá apagando poco a poco hasta que no quede más lucha dentro de ti y como la araña yo simplemente esperaré a reclamar mi victoria.―Ahora podía comprenderlo, la seda la estaba debilitando también consumiendo su vitalidad con cada segundo que pasaba… podía comprender como funcionaba la red y como actuaba la técnica de Kaguya…

Con eso… podía empezar su contrataque, las cadenas rápidamente se dispararon hacia todas direcciones, golpeando las paredes, los escudos de energía, el suelo y el techo, a toda velocidad, Kaguya por un momento retrocedió creyendo que las cadenas la golpearían, pero jamás lohicieron estas comenzaron rebotar por todo el lugar golpeando todo a su alrededor, rompiendo un par de redes en el proceso, pero sin poder romper la enorme barrera de hilos que sujetaban a la joven de cabello anaranjado.

Seinma, John, Shinryū, Benjamín y Mary miraron con preocupación a la jovencita quien atrapada en el capullo creado por Kaguya, ella atacaba desesperada, siendo arrinconada, esperaban que ella tuviese un plan de respaldo, una solución final antes de que la batalla se inclinase totalmente hacia la Amazona de Aracne, pero esto parecía ser todo…
John sabía que Danny no dejaría que su adversaria la derrotase tan fácilmente, pero a medida que sentía que su cosmos se iba apagando, menos seguro estaba, obligándose a apretar sus puños en impotencia por no poder ir a asistirla, esta era una pelea que ella debía luchar sola, ya fuese que ganase o perdiese ella debía enfrentarlo sola… Pero él necesitaba ír a salvarla… quería ír a salvarla, su instinto se lo pedía.

Aunque esta situación fuese tan… complicada, confiaba que al final ella brillaría por sobre su contrincante y le demostraría a todo porqué ella era la mejor estratega del equipo.

Mientras que Danny solo seguía haciendo arder su cosmo tratando de concentrarse lo mejor posible, enfocándose en su enemiga, aprendiendo y entendiendo todo a su alrededor, afinando sus sentidos como nunca antes lo había hecho, siendo capaz de sentir el universo alrededor por una milésima, ¿este era… el Séptimo Sentido? No estaba segura de ello… de lo único que estaba total y completamente segura, era de que ya tenía la información que necesitaba para hacer su contrataque.

A pesar que su cosmos y su energía estaban siendo drenadas por la seda que cubría su cuerpo y que estaba a punto de sellar su destino…

Danny finalmente había sido totalmente cubierta por la técnica de Kaguya, quien admiraba como el cosmos dentro del mismo decaía lentamente.
Sabía que ella no se rendiría sin dar una buena pelea, así que como una despiadada araña, que aseguraba a su presa la atacó de nuevo con un nuevo "Colmillo de la Araña" Danny fue golpeada directamente, sin posibilidad de atacar o defenderse, mientras sus cadenas seguían chocando contra todo a su alrededor… su cosmos comenzó a descender rápidamente… hasta el punto que sus cadenas comenzaron a frenar levemente…

Kaguya miraba a la joven aparentemente derrotada, la tela de su red que apresaba su cuerpo estaba consumiendo su cosmos lentamente, pronto no quedaría nada y así podría derrotarla sin necesidad de seguir luchando, solo debía esperar hasta que su cosmos finalmente se rindiera para dejarla ir aunque, las cadenas seguían chocando contra las paredes así como al techo sin control… no entendía por qué lo hacían, quizá ella ya estaba perdiendo la razón, tratando de atacar hacia ninguna parte en un acto desesperado por liberarse, tal vez era un acto reflejo por sobrevivir…

No estaba segura, pero de algo estaba total y completamente segura, mientras más se resistiera peor sería para ella, poco a poco sus fuerzas se iban drenando… hasta que Danny comenzó a relajar su expresión, aparentemente cayendo inconsciente…

Finalmente la tenía… el combate había finalizado… o eso pensaba hasta que ella susurró unas palabras que la sorprendieron enormemente.
Cadena Circular…―Kaguya se alejó de Danny, mirando a su alrededor, hacia los lugares donde la cadena chocaba, las esquinas, entre los escudos de energía, el techo e incluso el suelo, todo parecía… como si fueran puntos en los que centraban a un mismo punto, o mejor dicho, en donde atacarían a una presa.
―¡Trampa de Cadenas! ―Exclamó con total fuerza y cinco voces emitieron su poder, las cadenas se abalanzaron hacia Kaguya, quien solo podía observar como su red era totalmente destrozada por las cadenas de Andrómeda, atrapándola a ella en un capullo hecho de las mismas, ella realmente lo había hecho, la había engañado y no era todo.

Ahora el cosmos de la joven incrementaba… eso era imposible, ella había sentido como su cosmos se estaba desvaneciendo y ahora… estaba ardiendo con la intensidad de una poderosa tormenta, ella pudo sentir como la corriente de aire se convertía en una fuerza relampagueante… ¿ese era su cosmos secundario? Sus preguntas fueron rápidamente contestadas, cuando la electricidad comenzó a recorrer su cuerpo en un instante.
Cadena Triangular, ¡Golpe de Voltaje! ― La amazona de Aracne sintió en carne propia como su cuerpo era golpeado por una descarga, apreciando que el capullo que contenía a su adversaria y toda su red de seda siendo pulverizada por la misma, ninguna red podía soportar una corriente eléctrica de este tipo, usualmente se incineraba al instante y eso era lo que estaba ocurriendo, Danny se había liberado de su "Capullo de Aflicción" como una bella mariposa desatando su poder renacido por la tormenta que se había gestado en su interior ¿ella había planeado todo esto? Dejarse capturar, dejar que la golpease otra vez con su colmillo de la araña y desperdigar su cadena por toda la arena ¿solo para poder contratacar con esto?

¿Ella había planeado cada paso hasta el final? No quería admitirlo, pero realmente la había engañado, había utilizado cada elemento a su favor, para liberarse y contratacar, sin duda alguna jamás debió subestimarla.

Una vez las cadenas la soltaron Kaguya esperaba poder recuperarse y contratacar… pero al mirar hacia el frente la joven Saintia había cambiado su cosmos nuevamente, con una enorme onda de viento cubriendo sus brazos, lista para rematar con su técnica más poderosa.

―¡Tormenta Nebular! ―Exclamó impactando de lleno el cuerpo de la amazona de la araña, quien fue arrojada violentamente hacia el otro extremo de la arena agrietando la pared al momento de que su cuerpo impactara contra la superficie de mármol…

Como una araña siendo golpeada por una cruel tormenta, la amazona de la araña fue totalmente obliterada por la fuerza de la Saintia de Andrómeda, quien sin dudar ni un solo segundo descargó todo su cosmos sobre ella.
No sentía sus brazos… apenas podía sentir sus piernas, incluso en desventaja ella había encontrado la forma de ganar contra todo pronóstico, aún si la derrota era inminente jamás perdió su temple, logrando convertir una derrota aplastante en un triunfo pírrico.

Todo lo que Kaguya podía decir al respecto era:
―Increíble… bien hecho… niña…―Murmuró la amazona desplomándose en el suelo inconsciente, aceptando la derrota de alguien que la había superado tanto física como mentalmente, otorgándole la victoria a la joven Saintia de Andrómeda.

Danny miró a su alrededor, alzando su puño al cielo, estaba cansada… apenas podía moverse y mantenerse de pie pero… estaba orgullosa de haber logrado una victoria en lo que parecía ser una abrumadora derrota… había ganado gracias a su esfuerzo y a su cerebro…
A pesar de que ella sabía que mostrar una de sus mejores cartas tan temprano en el torneo había sido un error por los futuros enfrentamientos en donde sus rivales ya conocerían su técnica, pero en esta situación había sido un acierto que le había otorgado su primera victoria, en la batalla debía pensar claramente depositando todos sus esfuerzos en el objetivo de ganar.
Fuese una victoria tambaleante o un triunfo sólido, no importaba.

La próxima ocasión, planearía cada movimiento con más precisión para evitar mostrar sus mejores cartas antes de tiempo.

Poco después…

Ella se encontraba en la enfermería, recuperándose del veneno de la araña gracias a la ayuda de Mary y los medicamentos que Shiki le había colocado, había pocas cosas que ella aguantaba en esta vida: Conocer un buen Manga y Anime solo para percatarse de que había sido cancelado, el que su cabello amanezca enredado, que Johnathan le dijese bebé, que un plan le salga mal… y el sentimiento que provocaba el veneno dentro de su cuerpo…
Era como ser invadida por una fuerza desconocida que le arrebataba su vitalidad poco a poco, negándole su entorpeciendo su percepción, su destreza y sus reflejos.

Era como estar enferma pero a diferencia de estar enferma existían billones de medicamentos para curar las distintas enfermedades conocidas por el hombre o la mujer.
La diferencia era que ninguna tenía bases cósmicas que seguían afectando su cuerpo mucho después de haber luchado contra su adversaria, lo cual era… sencillamente doloroso por decirlo de alguna palabra amigable…
Aunque siendo honesta no había nada de amigable en sentir como el veneno recorría cada parte de su cuerpo hasta llegar al cerebro, incluso podía sentir como sus defensas naturales luchaban contra él para evitar que causase más estragos en su sistema nervioso y motriz…

Aunque estaba segura de que esto no era peor a lo que había pasado en la casa de Escorpio… eso casi la había tumbado por la agonía que sentía recorriendo cada parte de su pequeño cuerpo, aquello había sido algo que no le deseaba ni a su peor enemigo… se preguntaba si el sacrificio de Jacko había valido la pena para obtener esa clase de poder…
Más aún se preguntaba que había sido lo que John había sacrificado para obtener el poder del un sol joven en la palma de sus manos, quizá lo descubriría tarde o temprano…
Pero no estaba segura de querer escuchar la respuesta.

Al menos no una que la hiciese entrar en una profunda tristeza por el futuro de su querido primo, al que amaba como a un hermano.

―Bueno al menos sabemos que los efectos secundarios del Veneno de Kaguya no serán para siempre. ―Declaraba Johnathan a su lado mientras que Shiki hacía revisión de rutina para asegurarse que sus órganos internos no estuviesen siendo afectados por el veneno que la amazona de la araña implantó en su cuerpo.

―Sí… pero duele… ay… ―Murmuraba la joven de ojos esmeraldas mirando hacia sus manos, las cuales parecían tener quemaduras leves en forma de cadenas alrededor de sus brazos.

―Tranquila, tu cuerpo está rechazando el veneno, en poco tiempo te sentirás como nueva. ―Declaraba el santo dorado de Aries, para proceder a vendar sus brazos, de haber sido un poco más precavida nada de esto le hubiera sucedido, pero no, decidió utilizar el cosmos de Relámpago y después el de viento afectando su cuerpo en el proceso… Kaguya si que la había llevado a la desesperación absoluta, razón por la que casi pierde la pelea

―Eso espero… a pesar de todo fue una buena pelea… Pero me duelen mucho mis bracitos. ― Decía viendo como Shiki los vendaba con sumo cuidado de no causarle más daño del que ya se había hecho.

―Es normal, aún se sienten entumecidos por la ráfaga que desataste…―Declaró Johnathan admirando a su joven prima siendo atendida por el médico experto.
―Eso y que tu habilidad de Relámpago te jugó una mala pasada, al no estar acostumbrada a utilizarlo, el mismo rebotó hacia ti afectando tus brazos. ―Explicaba el Fénix teniendo en cuenta lo poco que Danny solía utilizar su cosmos secundario y el poco uso que le daba, si estuviera más acostumbrada a utilizar el relámpago de la misma forma que utilizaba sus corrientes de viento otra cosa habría sido. ―Tienes suerte de no habértelos quemado, de otra forma el veneno sería lo de menos. ― finalizaba su explicación viendo detenidamente las marcas que se habían hecho en sus brazos, parecían ser profundas como dolorosas… por esa razón, los caballeros debían tener sumo cuidado con sus cosmos y de la manera en que los utilizaban de otra forma no solo terminarían dañando al enemigo, también se dañarían a sí mismos.

―Es verdad lo que Dice tu primo señorita Danny…―Declaraba Shiki terminando con su brazo derecho, para entonces empezar con el izquierdo.

―Lo sé, pero como bien dices Johnny… No estoy acostumbrada a cambiar mi cosmos de manera tan repentina, cambiar de un cosmos a otro es complicado incluso para los caballeros de oro. ―Decía rememorando lo que ella había visto durante las anteriores batallas de los caballeros de oro, sus cuerpos habían tenido que sufrir de severas heridas de combate debido a sus propios cosmos. Algo que ella por supuesto estaba experimentando de primera mano.
―Creo que tienes razón, pero al menos logré ganar. Saqué una victoria de la derrota, eso debe valer, ¿no? ―Interrogaba ella sonriendo levemente, era cierto que había ganado, poro poco había olvidado ese detalle después de haber caído desmayada.

―Depende de a quien le preguntes, porque Kaguya aquí no debe estar muy feliz de haber perdido contra ti. ―Johnathan respondió mirando hacia la amazona de plata que se encontraba cerca de la Joven Andrómeda, quien en un instante desvió su atención hacia la conversación donde había sido mencionada.

Esta como una guerrera orgullosa, no respondió, se quedó en silencio por unos instantes hasta que después de un largo suspiro decidió hablar.
―Al contrario, subestimé a la Joven Danny creyendo que era una niña débil, cuando debía tratarla como a un guerrero. ―Declaró tranquilamente, aunque no podían ver su rostro si uno de los ojos que donde la máscara se había roto revelando una frustración de alguien que creía que iba a ganar solo para ser golpeada inmisericordemente por la realidad delos combates entre caballeros.
―Fracasé al creer que sería una victoria fácil… pero fue todo menos fácil. ―Declaró en cierto modo humillada, pero aceptando la derrota como una autentica amazona de plata, esa chica de bronce la había superado… todo por no prestar atención en la batalla creyendo que había ganado.
―Por lo tanto acepto mi derrota, con la frente en alto y con la esperanza de que pueda perdonar mi imprudencia señorita Dannyela. ―Pidió agachando la cabeza por su fracaso.

―No hay nada que Perdonar Kaguya…―Respondió Danny nerviosa y preocupada alzando sus manos tratando de aminorar las cosas, no esperaba a que ella se tomase una pequeña derrota con tanta seriedad, pero teniendo en cuenta lo lejos que habían llegado, erade esperarse que la derrota fuese aún más dolorosa, en especial por los contratiempos que habían pasado en las 12 Pruebas Doradas.
―A decir verdad me gustó mucho tu técnica de "Red de Seda" ― Decía dándole crédito a Kaguya, quien se veía más sorprendida que ella por la mención de su técnica más poderosa.
―Fue impresionante como lograste convertir tu cabello en una poderosa barrera, como una araña, además de como lograbas afinarla, hacerla más resistente o pegajosa dependiendo de lo que requirieras que esta hiciera. ―Explicaba con gran alegría en sus palabras llenas de júbilo por rememorar el combate que ellas dos habían tenido no hacía mucho.
―Me gustó mucho pelear contra ti…―Aclaró cerrando sus ojos esbozando una tierna sonrisa hacia su compañera amazona, dejando a la guerrera de plata aún más sorprendida… pero indudablemente feliz de que alguien reconociese su talento en la batalla. Más aún de quien la había derrotado.

―Vaya… además de habilidosa eres bondadosa, dos cualidades dignas de respetar. ―Declaró Kaguya haciendo una reverencia hacia la joven de ojos esmeraldas, quien la miraba con la misma alegría que antes.

―Gracias. ―Comentó haciendo lo mismo, únicamente para ver como ella se retiraba de la enfermería, sin duda había sido una experiencia satisfactoria para ambas.

―La buena noticia es que te recuperarás, la mala es que estarás en recuperación por un largo tiempo, para que tus heridas sanen correctamente y para que tu cuerpo pueda expulsar todo el veneno que se alojó por tu torrente sanguíneo. ―Anunciaba Shiki después de terminar de vendar su brazo izquierdo de la joven Saintia de Andrómeda, aunque ya no se sentía tan mal gracias a Mary.

―Que bien, gracias Maestro Shiki. ―Respondió Danny mirando a sus brazos vendados, no dolía tanto como antes… pero de seguro que con esto ya no le dolerían en lo absoluto… o al menos eso esperaba, pues los estabilizadores no eran totalmente mágicos y necesitaban un tiempo para actuar en el cuerpo como requerían.

―No hay problema pequeña Danny, es mi trabajo curarlos, ahora si me permiten debo atender a otros, con su permiso. ―Aclaró el caballero dorado de Aries sonriendo levemente, para finalmente retirarse a atender a los demás jóvenes que necesitaban de su asistencia médica, el trabajo de un médico de campo nunca terminaba.

―Oigan, ahora que me doy cuenta ¿Dónde está Sein? ―Interrogó curiosa de que todos estuvieran allí excepto el caballero del Pegaso, Seinma siempre estaba presente incluso cuando nadie lo veía o tomaba en cuenta, lo cual la hacía preguntarse, ¿en dónde se había metido en esta ocasión?

―Una vez te trajo aquí él se quedó un tiempo junto a Mary esperando a que despertarás, se acaba de ir de hecho cuando anunciaron la onceava pelea…― Respondió Benjamín después de que Shiki se retiró, él siempre parecía estar y no estar al mismo tiempo, pero… ahora él se había mantenido a su lado en todo el proceso de curación.

― ¿Hummm? ¿La onceava pelea? ―Interrogó Danny curiosa, ¿que tenía de interesante la onceava pelea del día que no tuviesen las demás?

―Si mal no recuerdo esa es… La pelea de Kobu contra Shayura de Girafa, ¿no es así? ―Preguntó la más joven de los herederos genuinamente curiosa, quizá había sido porque estaba inconsciente, pero si no se equivocaba esa era la pelea que le tocaba luchar a Kobu.

―En efecto…―Replicó Shinryū tratando de rememorar las palabras exactas de Seinma, eran algo así que: si él conoce mis mejores ataques yo también debo hacer lo mismo para derrotarlo.
―Tal parece ser que ambos se están tomando eso de localizar la debilidad de su rival muy en serio. ―Murmuró rascándose la nuca, esos dos iban muy en serio con eso de querer superar al otro… sin duda su rivalidad se estaba acercando peligrosamente a una relación de enemigos mortales.

―Vamos a verla entonces… ¡Uy! ―Danny trató de moverse, pero prontamente su cuerpo le pasó factura gracias a las heridas que aún no había logrado sanar totalmente.

―Hey, tranquila, no hagas movimientos apresurados. ―Pidió Mary a su lado izquierdo evitando que ella se levantará, incluso ella se encontraba aquí… ella era igual o más sigilosa que Benjamín cuando se trataba de mantenerse en silencio.

―Como dijo Shiki tomará un tiempo hasta que tu cuerpo expulse el veneno de Kaguya, por lo que debes permanecer en la enfermería hasta nuevo aviso. ― Pidió Johnathan, Sabía que Danny necesitaba ver esa pelea, pero era más necesario que descansara, de otra forma el daño sería mucho más severo y era lo que él quería evitar a toda costa.

―Sí pero… Yo también quería ver la pelea de Kobu. ―Murmuró de forma triste, desando conocer las habilidades de Kobu para entender su forma de combatir y así que en el futuro, pudiera crear una táctica para defenderse de él, si es que ella lograba llegar mejor en la contienda del torneo galáctico.
―Estamos en la misma línea y sería ideal que pudiese recopilar datos de su combate por sí me toca pelear contra él en el futuro.

―Yo iré…―Dijo el santo de Fénix determinado en evitarle más a su joven prima.

―¿Johnny?

―De todas formas, yo también quiero ver de que es capaz ese idiota. ―Aclaró despejado sus intenciones, en verdad necesitaba ver de que era capaz el heredero olvidado, para haber llegado tan lejos en las pruebas y ser el segundo en alcanzar la cima debía ser alguien excepcional, digno de tener a consideración si avanzaba hacia las finales del mismo. ―Trataré de grabar la pelea por ti, trata de descansar, ¿quieres? ―Pidió esperando a que ella entendiese por las buenas, no quería hacer que la amarraran a la cama por su bienestar así que debía hacer lo que él le pedía, por su bien.

―Sí, lo intentare Johnny. ―Suspiró relajándose en su camilla de la enfermería.

―Yo también quiero ver. ―Respondió el Caballero dragón dispuesto a tomar notas para ella y ayudarla en su búsqueda de más conocimiento combativo.

―Genial Shin, ¿vienes con nosotros pato? ―Preguntó John dirigiéndose a Benjamín, quien no estaba seguro si ir o no.

―No lo sé…―Benjamín respondió indeciso, aunque la curiosidad también lo mataba por dentro… no quería dejarla sola, no podía permitírselo.

―Tranquilo, cuidaré de ella mientras ustedes observan la pelea. ―Respondió Mary con seguridad de que a su cuidado, Danny estaría en camino a una recuperación optima.

―Está bien Benji… puedes ir, Mary me cuida de todas formas. ―Decía Danny tranquilamente, alentándolo a seguir a los demás muchachos hacia el domo de combates, donde se daría lugar la pelea del Sexto heredero.

Aunque Benjamín no estaba totalmente convencido… sabía que podía confiar en ella, Seinma y Danny confiaban en Mary con sus vidas a pesar de que ellos apenas hubieran compartido palabra alguna, tal vez dejar la seguridad de la persona que más estimaba a esta chica que apenas sabía su nombre no estaría mal…
Dos personas que respetaba confiaban sus vidas a ella… así que él también confiaría, aunque fuese solo por esta ocasión.

―Hummm… de acuerdo, pero si no ocurre nada de mi interés volveré con ustedes. ―Finalizó Benjamín acompañando a los demás hacia la arena de duelos.

―De acuerdo, diviértanse muchachos…―Poco después que ellos se retiraron Mary tomó las manos de Danny, comenzando con la transferencia de energías por medio de la técnica del: "Águila Protectora" ayudando a la joven Andrómeda a recuperarse rápidamente, poco a poco el dolor que aún se negaba a dejar de punzar sus brazos dejó de arder, siendo meramente una molestia que desaparecía conforme ella continuaba con su curación.

Danny podía sentir como si su fuerza estuviese regresando a ella lentamente, como si toda la fuerza que había perdido durante su combate estuviese regresando a ella poco a poco, llenándola de la fuerza que tanto necesitaba para funcionar como normalmente lo hacía.

―Ahhh… realmente tienes un Don Mary, no sé cómo lo haces, pero ya no me siento tan mal… quizá deberíamos ir con los muchachos. ―Decía elogiándola por sus habilidades de apoyo, Aunque en Shinrra no pareciesen muy útiles y muchos pensaban que utilizarlas era una desventaja más que una ventaja, Mary se sentía bien que su habilidad para curar a otros le diesen la ayuda que necesitaban a sus amigos.

―Solo sigo órdenes del maestro Shiki Danny, no podrás irte hasta que te sientas bien totalmente.― Desveló la guerrera de plata evitando que ella hiciese más movimientos bruscos, necesitaba que ella siguiese descansando, así su energía cósmica lograría restaurar su fuerza y ayudaría a expulsar los residuos del veneno de su cuerpo.

―Pero estar aquí sin hacer nada es aburrido…―Decía Mary preocupada por el estado de salud de su única amiga del mismo género, usualmente no tenía muchas amigas… y ella era lo más cercano que tenía a una mejor amiga.

―No te preocupes, estoy segura de que quedarte aquí es la mejor opción…―Declaraba
―Además, podríamos ver uno de esos Animes que tanto te gustan si te sientes tan aburrida.

―¿De verdad? ―Interrogó entre sorprendida y feliz de que Mary quisiese ver un anime con ella, usualmente ellas nunca veían ningún anime pues Mary, nunca estaba interesada o disfrutaba más de la literatura ilustrada que la animación… Pero este día que ella necesitaba reposar… porqué no darle un intento a una de las grandes pasiones de Danny.

―¡Claro! ―Respondió Mary Sonriendo debajo de su máscara.

―¡Qué bien! Siempre he querido ver Sailor Moon con una amiga, esto va a ser genial. ―Decía emocionada casi saltando de la emoción si su cuerpo no le doliera lo suficiente como para ahogar un pequeño quejido de dolor, ella en verdad amaba el anime y su mayor deseo era poder disfrutarlo al lado de sus queridos amigos y hermanos.
―Muy bien trae mi tableta holográfica, está en el cuarto en el cajón superior de mi mesa de noche. ―Indicó Danny sin dejar de sonreír emocionada.

―De acuerdo. ―Respondió la águila de plata dejando de tomar las manos de la joven Andrómeda para levantarse de su asiento.

―Gracias Mary, por todo. ―Murmuró sonriéndole con ternura a su querida amiga, realmente era una dicha tenerla aquí a su lado, una dicha compartir algo que ella amaba con alguien que tanto estimaba la hacía sentir pl

―No hay de qué, es lo más que puedo hacer por una amiga. ―Respondió Mary finalmente saliendo de la enfermería para ir a por lo que Danny le había pedido que le trajese.

―Amiga…― Murmuró mirando a su querida compañera de cuarto retirarse rápidamente.

Quizá no todo había sido malo, claro le habían dado una paliza, envenenado y ahora se encontraba recuperándose de las heridas de su duelo con Kaguya sin la posibilidad de haber presenciado los demás duelos después del suyo gracias, pero gracias a su perseverancia y a su astucia logó sobrevivir para avanzar hacia la siguiente etapa del torneo.
Incluso de lo malo habían cosas buenas, cosas que a la vista parecían no ser muy relevantes o importantes.
Pero de todo se ganaba y perdía algo, incluso de las experiencias más desalentadoras existían revelaciones que ayudaban a mejorar día con día…

Quizá por eso aunque sentía el cuerpo pesado y torpe, ella seguía sonriendo con total honestidad, pues a pesar de todo en verdad se sentía feliz de que sus errores la hiciesen más sabia, más inteligente y mejor preparada, para los conflictos que existirían en el futuro.

Mientras tanto, no muy lejos de allí …

Johnathan, Shinryū y Benjamín habían llegado a la arena de duelos donde se iba a dar el antepenúltimo combate del día, Kobu Walker contra Shayura de Jirafa.

Pocos combates tenían tanta expectativa como el que iba a suceder en estos instantes, no muchos tenían conocimiento sobre las habilidades de Kobu, pocos lo habían visto luchar y solo uno había logrado sobrevivir a un enfrentamiento contra él y contarlo tal y como sucedió.
Allí estaban ellos dos alistándose para el combate, pero no había rastros de Seinma, hasta que al mirar fijamente hacia una de los asientos cercanos Shinryū pudo divisar el inconfundible cabello castaño del joven caballero de Pegaso.

Seinma miraba con atención a su eterno rival esperando a ver las mejores habilidades de su Kobu, el unicornio solía ser como él, un tanto impredecible y más obstinado que un toro, la fuerza que él poseía podría superar incluso a la de Johnathan... que era hasta el momento el heredero más poderoso de los 6 siendo el primero en despertar el séptimo sentido…
Para Seinma este combate significaría aprender lo mejor posible, no era bueno creando estrategias pero mientras pudiera reconocer sus ataques o su defensa podría empezar a crearse una contramedida efectiva… No fue hasta que llegaron sus amigos que su atención se desvió hacia ellos.

―¿Que sucede Sein? ¿Aún no comienza el combate? ―Interrogó John a su lado sentándose para ver el inicio de la batida.

―No.… apenas se están preparando… para luchar. ―Seinma respondió entre tranquilo y serio, mientras sus compañeros se posicionaban a su lado, siendo Shinryū quien comenzó a grabar el duelo entre caballeros.
―Pero, ya están a punto de comenzar la contienda. ―Declaró devolviendo su mirada hacia la arena, donde ambos caballeros finalmente se miraban el uno al otro listos para comenzar.

― ¿Unicornio, estás listo? ―Respondió con su tiara acomodándose en su cabeza, desplegando los protectores de sus mejillas al instante.

―Sí…

― ¿Jirafa, estás preparada?

― ¡Sí! ―Exclamaba ella, con su cabello rubio siendo recubierto por un casco de bronce el cual poseía la cornamenta del animal que representaba su armadura.

―¡Comiencen! ―Exclamó marco, dando el inicio del duelo.

Ante la llamada, ambos caballeros comenzaron a acercarse, rápida pero cautelosamente hacia su enemigo, lentos pero seguros, vigilando y observando con atención cada uno de sus movimientos, no era broma que al decir que si alguien atacaba o retrocedía primero era una ventaja que se ganaba o perdía en el combate, así que mientras menos errores cometieran durante el combate más serían sus posibilidades de ganar.

Kobu fue el primero en empujar, utilizando una técnica de Muay Tai, lanzó una patada giratoria hacia adelante, tratando de golpear la cabeza de su adversaria, quien logró esquivar el ataque, siendo rápidamente obligada a evitar el golpe de una segunda patada que se dirigía rápidamente hacia su pecho, utilizando sus guanteletes para amortiguar el impacto.
Kobu por su parte empujó de nuevo atacando ahora con sus puños, empezando una serie de combos que Shayura comenzó a esquivar fácilmente, él no era como Seinma para nada.
Mientras que él siempre medía sus golpes al pelear contra mujeres, Kobu no tenía esa limitación, por lo que sus golpes no poseían ninguna restricción al momento de atacar con toda su fuerza y velocidad.

En un momento Kobu lanzó un derechazo que logró desbaratar la defensa de su oponente, pero Shayura previendo esto se recuperó rápidamente para entonces tomar el brazo derecho que se dirigía a ella y con la misma fuerza de Kobu utilizada en su contra hacerlo caer al suelo con una llave de yudo.

Kobu evidentemente enojado se reincorporó tratando de atacarla nuevamente con una patada aérea utilizando su pierna derecha, pero en lugar de acertarla ella logró esquivarla, teniendo tiempo para barrer la pierna izquierda con la que había aterrizado.
Esto por supuesto molestó aún más a Kobu quien cayó al suelo visiblemente enojado, esto no parecía ser una pelea de verdad, más bien parecía que Shayura estaba jugando con él, probando su paciencia para ver cuánto soportaría los contrataques y esquives.

Sin dudarlo Kobu se levantó haciendo una patada elevada en el suelo para levantarse, obligando a su oponente a retroceder ante el ataque sorpresivo.
Kobu entonces volvió a la estrategia de las patadas, comenzando a hacer patadas voladoras que parecían ser casi invisibles a la vista por la velocidad en la que eran efectuadas.
Haciendo giros en el aire y maniobras dignas de un maestro del kick boxing.
Demostrando un control de terreno sublime al obligar a su oponente a tener que evitar cada patada que daba con la precisión quirúrgica de un médico de campo.

Sus patadas eran dados casi a la misma velocidad de un relámpago, Sharuya parecía estar en serios aprietos hasta que logró empujarlo utilizando una técnica, utilizando ambos brazos, golpeándolo justamente en el abdomen, obligándolo a retroceder por la fuerza de la Amazona de Jirafa.

Kobu se mantuvo de pie a pesar de que aquél impacto había logrado desorientarlo.
Por supuesto que ella sabía dónde se encontraba su punto de balance para evitar que la maza de su cuerpo la empujase hasta su esquina del cuadrilátero… si ella sabía cómo controlar su fuerza en su contra sabría dónde ubicar los puntos débiles en su ataque y defensa…
Haciendo de esta pelea aún más tediosa y complicada.

Debía empezar a contratacar sus contrataques, para ello necesitaba la ayuda de su confiable: "Galope de Unicornio" Pero si quería llegar a utilizar su técnica, tenía primero que esperar el momento adecuado para golpear, esto requería tiempo y mucha paciencia.
Un error y no solo perdería contra esta chica que suponía un reto para sus habilidades a corto alcance.

Así que sí deseaba ganar debía empezar a utilizar sus técnicas de largo alcance…
Pero… Al mirar hacia las gradas, pudo darse cuenta de que Seinma lo miraba con atención, observando cada uno de sus movimientos sin quitarle un ojo de encima…

Ese bastardo… debió imaginar que estaría aquí para verlo pelear, utilizar sus mejores técnicas quedó descartado al instante, lo mejor que podía hacer ahora era enfocarse, esperar al contra golpe y evitar que ella siguiese utilizando sus katas para noquearlo a punta de utilizar su fuerza en su contra.

La pelea comenzó a favorecer a Shayura, mientras que Kobu se encontraba en una desventaja clara, pero esto no duraría, él ganaría la ventaja tarde o temprano sin importar que tan adelante en la batalla se encontrase la amazona de Jirafa.

El primer movimiento había sido realizado por Kobu pero la primera ofensiva había sido de Shayura, era una partida de Ajedrez en donde ambos sabían que mover sus piezas significaba mostrar sus cartas al enemigo con cada avance o retroceso, cada ofensiva y contra ofensiva eran determinantes para el final del combate…
Mientras más empujaba el unicornio, más cautelosa la jirafa, siendo esta quien mantenía cierta distancia a la hora de comenzar a responder a los ataques de su adversario.

Un paso en falso significaría la derrota.
Kobu seguía con su serie de ataques feroces dispuestos a quebrar la defensa de Shayura en búsqueda de que ella atacase de vuelta, pero aunque esta se sentía tentada a detener al Unicornio no caía en su juego.
Pues Kobu era todo excepto un tonto, ella sabía que al instante que decidiera atacar, el ataque real del caballero del corcel de un solo cuerno daría inicio.

Esta solo era una provocación, como el que se daría en una pelea normal, donde uno de los peleadores se burla de su adversario al demostrar su superioridad en habilidad y combate, por supuesto su fuerza como guerrero…

Si ese era el objetivo, entonces debía mantener su ritmo…
Aunque en un mal paso Shayura pudo sentir como el ataque del unicornio había logrado atravesar su defensa, provocándole una herida en el vientre con una patada certera al estómago, la cual logró lanzarla varios metros hacia tras.

Ella por supuesto trató de recuperarse y reincorporarse pero fue tarde cuando recibió otra patada que iba directo a su rostro, la cual pudo evitar gracias a que logró alzar uno de sus brazos a tiempo.
Pero para su mala suerte está la lanzó esta vez hacia la derecha donde rodó por el suelo en repetidas ocasiones hasta parar cerca del muro de contención.

Esperaba que esos fuesen errores tácticos, pero no… Al igual que con todos los guerreros antes que ella, atacasen o no se habían vuelto predecibles…
Justo como ahora ella lo estaba siendo, esquivar en lugar de atacar le daba la oportunidad de reconocer los patrones de ataque, pero si el ataque no cesaba eso significaba que solo aquél que esquivaba sin atacar volvería su tiempo de reacción y evasión más y más obvia mientras más se extendiera el conflicto.
Kobu volvió a atacar, pero esta vez utilizando su puño dando un gran pisotón marcando la línea de golpe de forma recta sin posibilidad de esquivar nuevamente.
Lo cual la obligó a tratar de utilizar su famoso contrataque, con una llave de yudo para hacerlo perder su balance y así evitar el ataque.
Pero esto fue rápidamente interceptado con un fuerte rodillazo en la cara, para que entonces su técnica fuese rápidamente repelida con una contra llave de yudo, Kobu utilizando el propio peso de su cuerpo se obligó a caer de espaldas, colocando su pie derecho en su abdomen y así lanzarla fuertemente a la pared que se encontraba detrás de ellos.

Shayura estaba sorprendida… ¿Kobu realmente había logrado determinar cómo era que ella se movía y contratacaba? Eso era imposible… a menos… a menos que él estuviese analizando cada movimiento al detalle, lo cual era sumamente impresionante.
Casi tanto como su habilidad para contorsionar su cuerpo en formas que eran casi imposibles de realizar, a menos que él careciera de huesos en algunas zonas de las rodillas los brazos o la cadera…
O que haya entrenado su propio cuerpo para llevarlo al límite de su resistencia natural.

Era sumamente impresionante, pero él no era el único que había logrado esto… Shayura al instante encendió su cosmos haciéndolo arder, suceso que encendió todas las alarmas del caballero Unicornio, la pelea iba a dar otro giro impresionante

Aún si entendía el riesgo que significaba atacar directamente estaba dispuesta a arriesgarlo, con tal de dar pelea al unicornio…
Ella desapareció la vista y por un instante aquellos que no habían estado prestando atención sintieron que nuevamente un contrataque se avecinaba…
Excepto para aquellos que veían la pelea con atención y para el caballero del unicornio, rápidamente él lanzó otra patada al aire con la enorme velocidad que le otorgaban sus piernas, chocando estruendosamente con la pierna de Shayura, quien había aparecido nuevamente en ese mismo instante.

Totalmente impresionada por el tiempo de reacción del caballero Unicornio., para haberla visto venir aun habiendo desaparecido de la vista Kobu debía tener unos sentidos tan afinados como los de una bestia cazando a una presa.
Fue así que ella lanzó un golpe hacia la derecha siendo bloqueado por el brazo de Kobu y una patada más por la izquierda, la cual fue rápidamente bloqueada en la fracción de un pestañeo…

Ella se sentía abrumada pero entusiasmada al mismo tiempo, esta pelea realmente se había vuelto interesante.

Kobu lanzó una patada hacia su rostro y ella logró esquivarlo haciendo su espalda hacia atrás hasta casi tocar el suelo, lanzando una patada elevada hacia Kobu, quien logró evitarla desviando su el área de impacto: su quijada hacia arriba, mientras giraba sobre su propio eje para atacar él barriendo su pierna, algo que Shayura logró evitar haciendo una vuelta de carro para entonces hacer una patada giratoria que Kobu logró evitar moviendo su cuerpo hacia la derecha.

Ambos continuaron atacarse el uno al otro esquivando, atacando y contratacando, pareciendo más un baile rápido y frenético en el que el primero en equivocarse sería golpeado por su adversario.
Un bale que a la mínima equivocación sería castigado severamente, golpe tras golpe, ambos sabían que era cuestión de tiempo antes que el otro comenzara a cansarse para castigar al adversario, lo cual no tardó en suceder cuando Kobu al intentar lanzar un golpe cruzao fue rápidamente correspondido con un poderoso rodillazo a su pecho que logró desbalancearlo, Shayura ya lo tenía donde quería, ocasión que aprovechó para saltar a su cuello y con sus piernas lanzarlo hacia el suelo.
A pesar de encontrarse mareado Kobu logró mantenerse lo suficientemente estable para evitar golpearse la cabeza, solo para ser golpeado en la cabeza por uno de los puños de su rival… pero eso era imposible… no estaba proyectando ningún ataque o no estaba manifestando ninguna forma de cosmos que pudiera identificar con la mirada a no ser que…

Kobu logró reincorporarse solo para sentir como una poderosa patada directamente a su cráneo lo sacó de su enfoque….

Ella trataba de noquearlo pero era imposible que a 3 metros lejos de él ella lograse golpearlo… aún se seguía sintiendo terriblemente mal, la cabeza le daba vueltas y sus oídos podían percibir ruido blanco, lo cual no era una buena señal en el combate…
Otro golpe se precipitó hacia él… Y a lo lejos pudo escuchar algo interesante.

― ¡Extensión, Cuello de Jirafa! ― Kobu enfocó sus ojos en esa dirección solo para ver como a la distancia Shayura lanzaba su puño y este mismo se encontraba solo a centímetros de su cara, evitándolo en el último segundo.

¿Cómo era posible eso? A menos que ella tuviera unos brazos monstruosamente largos, cosa que no era… justamente por qué desde que inició el combate se había dedicado a ver, ese impacto jamás habría logrado alcanzarlo.
Kobu logró evitar el impacto de sus brazos gracias a sus reflejos y un poco de suerte, perdiendo su tiara en el proceso… él ladeó su cabeza para recuperarse, enfocando todo en sus oído y ojos para observar que demonios estaba sucediendo.

― ¡Cornada de Jirafa! ― Exclamó lanzando un poderoso golpe de su brazo en su contra obligándolo a retroceder al instante.

Kobu fue lanzado hacia la pared detrás de él, arrastrando sus pies en el suelo de mármol totalmente sorprendido por lo que había sucedido, pareció por un instante que su brazo se había extendido como el cuello de una jirafa, pero eso era imposible, ¿verdad? A menos que hubiera logrado dislocar su brazo y lanzarlo a la velocidad del sonido para así asestarle un golpe devastador.

Pero Kobu tenía que ganar la ventaja de nuevo… él se reincorporó lo más rápido que pudo, manteniendo su enfoque en su adversaria… sabía que permitir que lo atacase de nuevo sería un error fatal, Kobu comenzó a correr rápidamente hacia ella para volver a hacer el combate tan personal como lo había hecho anteriormente…
Pero en esta ocasión era aún más rápido que antes…
Sharuya trató de detenerlo lanzando más golpes a la velocidad del sonido pero Kobu lograba esquivarlos con una facilidad casi absurda, pero eso era imposible, él no podía predecir sus ataques… a menos que… el primer golpe de jirafa hubiese sido suficiente para que él localizará el patrón de su velocidad de ataque.

Ahora comprendía lo que sucedía… Como era que ella lograba moverse de esa forma tan anti natural como lograba extender sus brazos sin dislocarlos y como lograba pelear a distancia pesar de estar lejos de su adversario sin proyectar ataques, sus brazos se extendían gracias a que el codo se separaba de sus brazos, la piel y músculos se estiraban dando la impresión de que estos eran tan largos como el cuello de una jirafa.
Si tenía que adivinar, ella sufría de una condición médica en la que le faltaban ciertos huesos del cuerpo, con lo cual, hacer cosas como esquivar como si ella fuese de goma o estirar sus brazos de manera anormal fuese algo completamente normal…

Le impresionaba que alguien así hubiera llegado al rango de caballero de bronce, pero hasta aquí el secreto estaba desvelado… Ahora ya tenía lo que quería para atacar con todo lo que tenía, por supuesto Shayura no era una rival fácil, ella seguiría atacando hasta derribarlo, estirando sus brazos hasta él para evitar a que se acercará más… con él único propósito de finalizar con su avance y molerlo a golpes en el suelo hasta noquearlo o que su nivel de salud llegar a un estado crítico.
Por supuesto que él lograba evitar sus golpes, pero cada vez serían más letales y precisos, si para ganar esta pelea debía colocar su 100% en la batalla.
Entonces necesitaría ayuda de sus dos ojos, Rápidamente hizo a un lado su cabello revelando su ojo café, el cual al instante se volvió de un color verde brillante gracias al cosmos que recorría su cuerpo, al hacer esto el mundo a su alrededor se volvió mucho más lento lo cual no evitaba que Shayura siguiese moviéndose a velocidades increíbles, aún con la mirada cósmica, este seguía siendo un reto, por lo que Kobu tenía que actuar rápidamente como un relámpago y con la precisión de un francotirador experto.

Shayura focalizando su cosmos en su brazo derecho se dispuso a acabar con él con un golpe directo al rostro, pero Kobu fue aún más rápido desviando su cuello hacia la derecha, lo cual le dio tiempo para hacer su siguiente movida, pateando su costado izquierdo, obligándola a doblarse a esa dirección por el dolor, para seguidamente dar otra patada justo a su rodilla derecha obligándola a perder el equilibrio cayendo torpemente pegando una rodilla al suelo, momento que aprovechó para dar un salto y con una poderosa patada giratoria golpear su cabeza aturdiéndola al instante, ventaja que aprovechó para prepararse para su siguiente ataque.
Utilizando la rodilla de su adversaria como punto de apoyo, Kobu se impulsó en ella, para que con su otra pierna darle una poderosa patada elevada, en la quijada, enviándola por los aires totalmente desprotegida del siguiente ataque del unicornio.

Tanto Seinma, como Johnathan, Benjamín y Shinryū estaban más que impresionados… esa técnica de combate… esa ofensiva tan agresiva como contundente, junto con ese ataque tan bien coordinado no eran propios de una persona como él, Kobu por más talentosos en el combate que fuese jamás habría diseñado una técnica tan compleja en su ejecución…
Esos movimientos, esa técnica y ese ataque en específico habrían sido más naturales de ver para alguien como Mary… o más específicamente, estás habían sido diseñadas por su mismísima mentora: Elizabeth Arkhamira.
Lo cual estaba confirmando lo que ellos ya pensaban de él, había sido entrenado de primera mano por la Guerrera de Plata más poderosa conocida del santuario, de Palestra y Shinrra.

Este hizo una posición preparándose para saltar, focalizando todo su cosmos hacia sus piernas, despareciendo del suelo… únicamente para reaparecer frente a Sharuya, quien no pudo reaccionar a tiempo para su siguiente ataque.

¡Galope de Unicornio! ¡Técnica Mejorada Trote Aéreo! ― Exclamó Lanzando un millón de patadas al aire, Seinma al ver esto quedó conmocionado, las mismas se parecían mucho a la forma en la que él lanzaba sus meteoros con la obvia diferencia de que él solo estaba utilizando su pierna derecha, ¿él había replicado el Meteoros de Pegaso utilizando su galope de unicornio? Sharuya trataba de protegerse con sus guanteletes, pero el cosmos que él estaba manifestado estaba atravesando su armadura y pulverizándola al instante, dejándola expuesta al castigo del unicornio.

Kobu entonces hizo algo increíble, se impulsó en ella para ganar más altitud, únicamente para prepararse para el descenso cruel de su última patada.
¡Galope de Unicornio! ¡Lanza Destellante! ― Exclamó y 7 voces emitieron su rugido, impactando contra el pecho de su adversaria, para que ambos cayeran al suelo en un poderoso golpe que destrozó el suelo debajo de ambos, suceso que hizo que su cabello cayera nuevamente sobre su rostro cubriendo su ojo derecho al momento de finalizar con su adversaria.

Kobu salto hacia atrás haciendo un salto mortal. Mientras que la Amazona de Jirafa, solo se encontraba allí, en el suelo. Totalmente derrotada… Agonizando de dolor por el poderoso ataque de Kobu.
Marcó esperó unos instantes para ver si la amazona de jirafa aún podía dar más pelea… pero no fue así, esa había sido toda la pelea que ella poseía dentro de ella quien retorciéndose de dolor apenas lograba mantenerse consiente.

―Sharuya de jirafa ya no puede continuar, ¡el ganador es Kobu Walker! ―Declaró Marco hacia la audiencia quienes celebraban la primera victoria de Kobu, salvo unos cuantos, entre ellos el propio Kobu… quien poseía una expresión de insatisfacción en el rostro.

No porque su victoria haya sido rápida gracias a las técnicas que le había enseñado Arkhamira… Sino por qué, esta no era la victoria que deseaba… La victoria que tanto anhelaba se encontraba en las gradas, mirándolo directamente, así como él comenzó a mirarlo…
Los ojos de Kobu y Seinma chocaron unos con otros…

Ambos sabían que esto solo era una competencia para ver quien llegaba primero hacia el otro, una excusa para poner sus habilidades a prueba y enfrentarse nuevamente.
La excusa perfecta para pelear uno contra otro.
El mejor escenario para arreglar la mala sangre que se tenían y saldar todas las cuentas pendientes.
Este era solo un juego, una vez llegaran el uno contra el otro la batalla real comenzaría… pero hasta entonces, Kobu simplemente se retiró, para sanar sus heridas y preparase para su siguiente enfrentamiento.

Un tiempo más tarde...

Los últimos duelos ya habían tenido lugar en el coliseo, aquellos caballeros, amazonas y Saintias que habían logrado pasar por la prueba más complicada hasta el momento, enfrentarse a un igual en un combate limpio, donde toda técnica se valía y donde la muerte era la única restricción.
En las anteriores pruebas, eran ellos contra la fuerza imparable de la naturaleza.
Contra aquellos seres que habían sobrepasado las barreras del cuerpo, la mente, el alma y el cosmos para hacer cosas que para un humano normal serían imposibles.

Ahora se enfrentaban contra la fuerza humana más pura, siendo aquellos que la manifestaban los caballeros de Bronce y Plata, algunos tenían la suerte de haber llegado hasta aquí, ya fuese por un error de sus contrincantes, ya fuese por una suerte del destino que sus puñetazos lograsen atravesar la defensa que parecía impenetrable.
O simplemente por qué sus habilidades realmente superaron a las del otro por un margen bastante elevado.
En pocas palabras, pocos habían logrado pasar a la segunda fase gracias a que las condiciones habían sido óptimas para asegurar su victoria como había sido el caso del Joven Pegaso…

Mientras que guerreros con habilidades sobresalientes habían logrado avanzar gracias a su fuerza, su habilidad para crear y poner en práctica estrategias de combate en tiempo record, su enorme manejo en el cosmos o simplemente por llevar 10 pasos más allá de sus adversarios.
Los siguientes combates serían definidos por la habilidad más que por la suerte y ellos estaban al tanto de esto.

Por lo que empezara aprender de los errores sería crucial para tener una victoria que se sintiera autentica.

Frente a ellos apareció la máxima autoridad de Palestra y quizá de Shinrra, la gran Pluma de Plata: Elizabeth Arkhamira, portando su máscara de plata frente a todos sus alumnos y participantes de las demás instituciones de entrenamiento para caballeros de Athena.
Presentando los resultados y futuros combates que sucederían en el gran domo de duelos.

―Ahora que se encuentran los vencedores de los primeros duelos solo me queda decirles que buen trabajo para todos los presentes. ―Declaraba mirando a los 26 caballeros amazonas y Saintias que habían conseguido pasar a la tercera fase del torneo, gracias a todo lo que se había mencionado con anterioridad, fijándose en específico al grupo de herederos y al equipo de Kobu quienes habían logrado pasar en su gran mayoría, siendo Matt el único que había sido derrotado en su primer combate contra Seinma.
―Todos hicieron un gran trabajo mostrando sus habilidades de combate, de estrategia y manejo de cosmos. ―Añadía observando en específico a aquellos que habían logrado derrotar a sus adversarios utilizando menos habilidades que otros para asegurar su avance en el torneo, entre ellos el poderoso Darrel y Johnathan, el heredero con el cosmos más desarrollado de los 6…
―Como todos los presentes saben, ustedes han pasado hacia la siguiente ronda de eliminación, el día de mañana, el maestro Shiki reparará las armaduras de los caballeros que vayan a pelear el día de mañana y atenderá a aquellos que no hayan logrado avanzar a la siguiente ronda, les sugiero aprovechar todo ese tiempo para que aquellos que necesiten sanar heridas lo aprovechen en descansar y recomponerse. ― Dicho eso algunos lo sentían como un alivio mientras que otros… solo pensaban en que sería una completa pesadilla tener que recuperarse en tiempo record para continuar con el torneo… algunos incluso pensaban que quizá el premio aunque fuese algo enorme, no valdría la pena la sangre sudor y lágrimas que estaban invirtiendo peleando solo para avanzar un poco más en este torneo que ya parecía tener ganadores claros en la contienda para definir al guerrero Supremo de los presentes en la arena de duelos que estaba tan llena de escombros y sangre que aún no se habían logrado limpiar por completo de los últimos combates acontecidos.

―Los demás deberán prepararse para sus respectivos combates… En esta ocasión celebraremos 8 duelos en ambas líneas A y B, ahora que los combatientes se han reducido gracias a sus esfuerzos en el torneo… Pero como saben al avanzar en los desafíos solo hará que estos suban de dificultad. ―Eso era fácil de especular, teniendo en cuenta lo habilidosos que eran algunos de los caballeros presentes, sobre todo el equipo de herederos, los cuales poseían a varios de los ejemplares más prominentes de esta y la siguiente generación… al menos de la mayoría.
―Como he dicho, están aquí gracias a que lograron superar la fuerza de sus adversarios gracias a sus habilidades en combate y gracias a ello, ahora todos ustedes estarán enfrentándose a enemigos con mucha más fuerza y con una determinación más poderosa. ―Declaró elevando sus ojos hacia la gran pantalla encima de ella, los duelos que se darían en la siguiente fase ocurrirían desde la 1 de la mañana hasta las 12 de la noche, con suficiente tiempo para que los de la Línea B empezarán a luchar, quedando solo unos pocos para el siguiente día y así agilizar la forma en la que el torneo avanzaba dependiendo del desempeño que muchos habían demostrado en sus respectivas batallas.
―Las reglas serán las mismas, los combates serán iguales y el objetivo es el mismo, pero tengan esto en mente, una vez pasen hacia la siguiente fase, se determinará quienes de ustedes serán leyendas…―Declaró haciendo una pausa, mirando con severidad a todos, cambiando el tono del discurso a uno más turbio.
―Y quienes de ustedes serán peones…―Muchos quedaron en silencio… ¿a qué rayos se refería con esa última frase? Porqué de repente una sola palabra que la directora y representante del santuario había hecho que todos se mirasen confundidos por la razón de dar tales declaraciones.

Incluso los profesores que la asistían pensaban que ella se había dejado llevar por alguna razón que ningúno estaba entendiendo totalmente.
―Di…directora Arkham…―Murmuró Marco igual de confundido que los demás, pero ella simplemente cambió de tema ladeando la cabeza por unos instantes.

―Eso es todo… demuestren su valía bajo el crisol del combate. ― Sin más ella se retiró dejando a todos pensativos y confundidos… ¿qué rayos había sido eso justo ahora?

Todos estaban aquí para pelear y demostrar lo mejor de sí mismos, ninguno había llegado hasta acá para dejarse morir en la guerra Santa…
A menos que ella estuviese tratando de advertirles, que aun dando el 100% de sus habilidades en batalla, eso no sería suficiente para luchar la guerra más importante de todas, que aun utilizando sus mejores técnicas y habilidades la muerte sería tan repentina como lo que había sucedido en algunos duelos, donde solo un ataque o un movimiento había sido más que suficiente para derrotar a un oponente que parecía fuerte en un inicio, pero que por un error le había costado todo…

Era en este caso en el que debían empezar a pensar a poner todo de sí mismos en el combate… ír mucho más allá del 100%, obligarse a ír al 200, 500 o el 1000% de sus capacidades, incluso si eso significaba terminar muy mal…
La historia había dicho que seres increíbles con capacidades fuera de lo normal habían conseguido crear milagros de las derrotas más aplastantes conocidas por el santuario, sacrificando sus cuerpos o vidas en el proceso.
Ganar una guerra tan cruel y sangrienta como la que estaban enfrentando ahora, requeriría de que colocaran todos sus esfuerzos en alcanzar la victoria, fuese en el campo de batalla… O aquí en el domo de Duelos de Palestra.

Los ganadores escribirían la historia y los perdedores serían olvidados por la misma… Todos sin excepción deseaban al menos tener un papel en este conflicto que significaba la gran guerra santa contra el rey Hades.

Solo eso querían, que la historia los recordará como los héroes que ellos anhelaban ser.

Poco más tarde todos se encontraban en la enfermería donde Danny descansaba al Lado de Mary, después de maratonearse un anime clásico que… queriéndolo o no, la Amazona del águila llegó a disfrutar más de lo que esperaba.
Hasta traerle a ella los resultados del anterior combate entre caballeros, donde Kobu logró ganar pese a que estuvo en desventaja la primera parte de su combate.

―Bueno al menos la directora Arkham es honesta… no muchos podrán sobrevivir a la guerra santa…―Johnathan decía frente al equipo de herederos reunidos frente a la camilla de la joven guerrera de Andrómeda, quien miraba con atención el video que Shinryū había grabado para ella, le parecía impresionando la técnica de ambos… pero sobre todo del mismo Kobu quien había logrado reducir a su adversaria gracias a una de las técnicas insignia de la directora Arkhamira… Empezando a preguntarse de donde la había sacado o como la había aprendido.
―Aunque quizá ella fue demasiado directa en ese aspecto… no me imagino lo que los demás deben estar pensando respecto a lo que dijo en el segundo anuncio del Torneo…―Danny alzó la mirada apartando los ojos de la pantalla con la misma idea cruzando por su mente, la directora Arkham no solía ser así, siempre impulsaba a sus estudiantes a dar lo mejor de sí mismos, a entregarse al entrenamiento y a la batalla.

Lo que había dicho en el segundo anuncio del torneo en la arena de duelos había estado muy fuera de lugar, incluso la misma guerrera de Bronce podía asegurar que ella estaba diciendo esto por un motivo que no revelaba a nadie, ni siquiera a los jóvenes herederos de Bronce…
Algo estaban tramando con todo esto, con toda esta… cosa de poner a los caballeros de Bronce y Plata a luchar unos con otros.

―Yo tampoco John…―Murmuraba Seinma igual de consternado, después de la demostración de habilidades de Kobu se sentía abrumado, sumado a esto… ahora no sabía que rayos debía pensar.―Ahhh… e imaginar que no solo debemos demostrar que podemos pelear en el torneo, también debemos estar preparados para pelear en la guerra Santa…

―Tratemos de no pensar en eso… ya tenemos suficientes problemas como para añadir más a la lista… gracias Shin―Comentaba la guerrera de Andrómeda devolviéndole su dispositivo al caballero dragón a su lado, quien acepto asintiendo levemente con la cabeza.
―Al menos todos logramos avanzar a la siguiente ronda, ¿no están emocionados muchachos? ―Interrogó Danny mirando a todos a su alrededor, sonriendo, aunque los demás se veían claramente preocupados, sobre todo Shinryū y Benjamín.

―Define emocionados… yo estaré feliz cuando tenga a un rival que me dé una pelea de verdad. ―Dijo suspirando levemente… aunque al levantar sus ojos pudo encontrarse a sus compañeros Herederos… quienes iban a tener sus respectivos combates justamente el día de mañana.
―Quizá si Ben o Shin logran sobrepasarse el uno al otro la cosa finalmente se volverá interesante. ―Mencionó sonriendo levemente, imaginando el alcance y el poder de ambos una vez tuvieran a un rival digno de sus habilidades frente a ellos.

―Oh es cierto, el próximo combate que tendrán será entre ustedes, ¿no muchachos? ―Preguntó Danny curiosa desviando sus ojos hacia ellos dos… quienes esperaban abordar ese tema de otra forma… excepto de la que ella y John lo habían hecho.

―Eso es verdad Danny-chan. Sé que acordamos que mantendríamos nuestros sentimientos personales de lado en el combate, pues siempre seríamos amigos…―Desveló Shinryū sonriendo levemente… aunque en su voz se notaba algo de nerviosismo, después de todo su mejor amigo se encontraba justo a su lado y no quería ofenderlo, no por qué fuesen a enfrentarse, sino por qué era su compañero y amigo más cercano.
―Pero aun así no me veo peleando en serio contra Benjamín-kun…―Aseguró siendo lo más honesto posible, aún si era menester pelear con todas sus fuerzas… ningúno quería luchar casi a muerte contra el otro…

―Lo mismo digo amigo…―Respondió Benjamín al igual que Shinryū, tratando de ser objetivo, al final de todo estaban aquí para demostrar sus fortalezas… y lo mejor sería demostrar que podían luchar sin miedo a que eso terminase dañando al otro… Era un torneo de fortalezas y habilidades, y en esta situación era cuando más debían asegurar sus convicciones y su fuerza.
―Pero a decir verdad siempre he querido ver tu verdadera fuerza en un combate uno contra uno, para ver cuál sería el alcance total de tu fuerza y determinación. ―Declaró dejando en claro sus intenciones al tenerlo como rival en el próximo combate uno contra uno.

―No miento cuando digo que me siento igual que Tu, Benjamín-kun…―Respondió Shinryū sincerándose con él, incluso si el objetivo de su siguiente pelea sería derrotarlo utilizando lo mejor de sí mismo, lo haría con el único objetivo de demostrarle su respeto como guerrero.
―Como dijo Seinma-san… aunque el día de mañana nos encontremos como adversarios, no debemos olvidar de dónde venimos o hacia dónde vamos. ―Nuevamente hacían a colación a sus palabras, el muchacho de la armadura del corcel alado sin lugar a duda se sentía halagado de que lo tuvieran en cuenta, eso lo hacía sentir apreciado, aunque en cierta medida se sentía avergonzado.

―Es cierto, eso dije. ―Declaró Seinma, modesto como él solo podía llegar a ser.

―Aun así no puedo esperar a ver quién de ustedes dos será mi siguiente oponente en el torneo, ya sea Shin o el pato no importa, lo único que espero es una buena pelea y nada más. ―Declaraba Johnathan con un semblante tranquilo, casi indiferente, solo quería que el siguiente oponente que le tocará pusiera a prueba todas sus habilidades como caballero… Incluso si ese oponente a futuro fuese Darrel, estaría más que feliz de enseñarle una o dos cosas sobre respeto a ese engreído pedazo de basura.

―Huh… condescendiente como siempre… se ve que tú nunca cambias Johnathan. ―Decía Benjamín notablemente molesto, aunque no lo suficiente para cambiar su expresión fría e indiferente.

―Jeh, quizá no Pato, quizá no…―Declaraba el caballero Fénix apartando un mechón de cabello de su frente, realmente le gustaba molestar a Benjamín, pero lo hacía por qué entre su curiosa dinámica, aún existía algo de respeto entre los dos, sobre todo por qué él también deseaba conocer el límite de la fuerza de Benjamín para poder arreglar sus claras diferencias palpables.
―Siendo honesto no me importa con quién pelee, solo quiero que sea una batalla entre iguales, donde la habilidad y la fuerza sean las mismas, nada más. ―Declaraba alzando su puño derecho, incluso él necesitaba probar el amargo sabor de la derrota de parte de alguien que claramente pudiera superarlo en combate.
―Aún si pierdo quiero saber cuál es el alcance del Séptimo sentido, eso es todo. ―Aunque a ese punto eso era virtualmente imposible soñar no costaba nada. Rayos incluso pensaba que alguien con quien peleara en las últimas fases del torneo lograría hacerle frente y demostrarle lo que era una pelea de verdad, como la que tuvo con Jacko no hacía mucho tiempo para hacer arder la llama de su vida más allá del infinito.

―Cuando lo dices de esa forma no sé si te refieres a que quieres ayudarnos a alcanzar el Séptimo Sentido… o simplemente eres un idiota pretencioso que presume de ser el primero en alcanzar ese nivel. ―Decía Benjamín con evidente molestia en su voz, conociéndolo podía ser una u otra, incluso las dos… pero sabiendo cómo era él no se esperaría menos del chico que siempre presumía de su poder y fuerza.

―Tómalo como quieras verlo pato. Yo sé lo que dije…―Declaraba entre molesto y juguetón, en verdad parecía un idiota presumido y eso no le gustaba, si ganaba el combate entre él y Shin… finalmente podría borrarle esa sonrisa engreía a punta de golpes.
―Aunque mentiría si dijese que no me atrae la idea de ver hasta donde llegaré con esta nueva habilidad. ―Comentaba haciendo arder una pequeña bola de fuego en su mano, la cual se desvaneció una vez cerró su puño.

―¿Saben chicos? Creo, que por un momento yo también logré alcanzar el séptimo sentido en mi batalla contra Kaguya…―Danny reveló ante la sorpresa de todos, quienes no esperaban que esas palabras salieran justamente de ella, no porque la considerasen débil, sino por qué no esperaban que en su primera batalla en el torneo ella estuviese tan cerca de alcanzar la séptima esencia de la vida.

―¿En serio? ―Preguntó Johnathan antes que los demás lo hicieran.

―¿Y qué fue lo que sentiste? ―Preguntó Benjamín estupefacto al igual que los demás a su lado.

―No estoy segura… aunque por lo menos yo pude sentir como si… todos mis sentidos comenzarán a afinarse y como si pudiera sentir el universo entero alrededor mío… incluso el movimiento de las cosas solo por un instante…―Ella trataba de explicar, pero todo lo había experimentado en el momento, no había podido apreciar detenidamente lo que ella pudo sentir en el segundo escaño del cosmos, solo pudo sentir un par de cosas y luego… simplemente se desvaneció, había sido tan rápido que ella ni siquiera pudo darse el tiempo de tomar notas mentales de lo sucedido.
―No sé si así sea como funcione, he leído mucho al respecto y sé que el Séptimo sentido se siente totalmente diferente cuando otros lo despiertan…―Desvelaba rememorando los viejos textos que había sido capaz de leer de la biblioteca del santuario y muchas descripciones del Séptimo sentido eran difusas desde la perspectiva de un soldado de Athena como de otro que habían sido capaces de despertarlo casi a la par y la experiencias eran totalmente diferentes una de otra
―Es solo una especulación… pero, creo que este torneo es solo una excusa para ver quiénes de nosotros somos capaces de despertar el Séptimo sentido… ¿Tiene sentido lo que digo?

―Lo tiene…―Comentaba Seinma bajando la voz… a decir verdad todo esto era extraño, el torneo, el que les pidiesen enfrentarse entre ellos mismos… incluso pasar las 12 pruebas del santuario, todo parecía no tener sentido y a la vez tenerlo, pero no estaban totalmente seguros del porqué, quizá… todo esto era una prueba más, para determinar si estaban preparados para el conflicto real o no.
―Hummm… pero, si ese es el objetivo… ¿entonces por qué estamos peleando entre nosotros mismos?, ¿no sería mejor entrenar para alcanzarlo? ―La pregunta confundió a todos por igual, incluyendo a Johnathan, quien a su vez miró a los demás, incluso si Seinma no era el más fuerte de ellos, al menos debía comprender como funcionaba el cosmos.

―No funciona así Sein…―Comenzaba explicando Danny, dejando aún más confundido al Pegaso.

―¿Ah no…?

―No, el cosmos crece y se vuelve más poderoso entrenándolo, pero eso solo ayuda a manipularlo con mayor destreza, para hacer que el cosmos evolucione es necesario un combate entre dos guerreros con las mismas fortalezas y habilidades. ―Continuaba tratando de explicarle por medio de los ejemplos que habían contrapuesto anteriormente, incluso las pruebas del santuario habían sido clave para que sus cosmos incrementaran volviéndose más grandes con forme habían logrado superar cada reto, cada combate y prueba física los definía los volvía más experimentados, fuertes y eso incrementaba en gran medida el poder que ellos lograban dominar.
―Para que entiendas, el cosmos crece a medida que peleamos contra nuestros iguales o contra nuestros enemigos, evoluciona a través del conflicto, de la adversidad e incluso del fracaso, se vuelve más fuerte a medida que nos entregamos a la batalla… Es, como si cada vez que enfrentásemos a un rival este se desarrollará hasta alcanzar un nuevo nivel máximo. ―Con eso Seinma comenzó a comprenderlo… por alguna razón pensaba que si entrenaba lo suficiente lograría alcanzar aquélla esencia del cosmos… pero había olvidado esos pasos igual de importantes para poder alcanzar la propiedad más intensa del cosmos como lo conocía.

Quizá por eso siempre que Podía Genki lo ayudaba a entrenar, para seguir alcanzando una nueva potencia en el Cosmos.

―Hummm… no sabía eso… yo creía que, si entrenaba lo suficiente, podría alcanzar el Séptimo sentido eventualmente. ―Pensó ingenuamente, aunque se sentía tonto los demás debían darle crédito, siempre se esforzaba para aprender a dominar su propio poder con el mismo nivel de eficacia que Danny, Shinryū, Ben o que incluso el mismo Johnathan.

―Para alcanzarlo se necesita más que entrenar, se necesita experimentarlo, sentirlo e incluso sacrificar algo importante para aprender a moldear la naturaleza a tu voluntad…―El caballero Fénix continuó la explicación rememorando lo que había visto y sentido en aquella isla maldita, de la que esperó jamás volver… pero ante la víspera del torneo, fue necesario regresar a ella para adoptar la nueva forma de su poder.
―Como diría… mi padre… tienes que hacer que el poder se doblegue ante tu poder y manipularlo para que haga tu voluntad. ―Incluso si ese hombre siempre lo trataba como un pedazo de basura, debía admitir que sus enseñanzas llevaban a grandes resultados, aunque fuesen brutales, las mejores lecciones no se aprendían sin un poco de dolor.

―Ya veo… entonces supongo que tendré que seguir avanzando en el torneo para poder despertar mi propio Séptimo sentido. ―Mencionaba Seinma suspirando profundamente, al parecer esto sería mucho más complicado de lo que esperaba…

Ya de por si controlar su cosmos era complicado, ahora se le añadía una capa más de complejidad, ser un caballero realmente era difícil, Shiki le había advertido que lo sería y empezaba a asimilarlo… a pasos pequeños pero lo asimilaba…
De igual manera, no sería divertido si fue fácil, ¿no es así?

―Y ya que hablamos de eso… que tal tu Seinma-san, ¿emocionado por tu combate de pasado mañana? ―Interrogó el caballero dragón causando una gran incomodidad en Seinma quien a decir verdad, no se veía emocionado o alegre… más bien se sentía incomodo conociendo a la oponente a la que se iba a enfrentar.

―No mucho en realidad…―Murmuró suspirando nuevamente agarrándose el brazo derecho apenado por rememorar el resultado del primer combate del torneo y el suyo.

―Oh cierto… que te toca pelear contra Ahiri…―Comentaba Johnathan teniendo muy en cuenta el cómo actuaba Seinma al pelear contra las chicas, especialmente cuando su código como guerrero no le permitía si quiera levantar la mano en contra de ellas.

Se produjo un gran silencio en la habitación, entre los herederos que miraban detenidamente al Pegaso y este que no emitía respuesta alguna, le apenaba tener que decírlo, pero tenían razón en que en el momento de mayor duda era cuando más debían asegurar sus posturas…
Pero teniendo en cuenta una enorme cantidad de cosas que podrían suceder en el combate… A él solo le quedaban dos opciones.
Pelear o rendirse… y ninguna era una opción válida para él en esta situación.

―Sein, hasta ahora no he cuestionado tu principio de atacar a una mujer… pero, Sabes que Ahiri no se va a contener en atacarte… mucho menos va a retirarse porqué tu no ataques. ―Mary finalmente se decidió a hablar, dirigiéndose total y completamente a su único amigo varón, desde el inicio Seinma siempre fue precavido con sus oponentes femeninos, incluso con aquellas que le daban una paliza en los entrenamientos, siendo en muchas de esas ocasiones Shira y ella misma, pero ahora y con la adversaria con la que se tendría que enfrentar para avanzar a la siguiente fase… todo tipo de principios que él tuviera debía sí o sí dejarlos al lado para ganarse su pase hacia el siguiente escaño del torneo.
―Ella intentará destrozarte apenas empiece el combate, si tú no peleas, de seguro que acabarás muy mal.

―Lo sé… es solo que…―Seinma trató de decir algo, pero las palabras quedaron atrapadas en su garganta… le era tan difícil agredir a una mujer, incluso si era verbalmente, no podía hacerlo, no estaba en sus venas los recuerdos no le permitían convertirse en lo que él tanto odiaba y su corazón le obligaba a apegarse a su código de honor aun cuando la persona a la que estuviera a punto de confrontar no tuviera nada de eso.
―Es solo que no me veo a mí mismo golpeando a una chica, mucho menos si es para ganar…―Declaraba con una enorme pena en su mirada y en su voz… en verdad sentía mucha pena al decirlo pero era la verdad, era su verdad… e iba a afrontarla aunque fuese doloroso incluso imaginarlo.

―¿Y entonces que vas a hacer? Vas a quedarte allí a esperar a que se canse? He visto lo que su veneno puede hacer… y créeme terminarás igual o peor que Koichi… no puedes darte el lujo de seguir dudando o no Sein… tendrás que atacar si lo que buscas es seguir en el torneo. ―Mary añadía dejándole en claro lo que sucedería con él si no se hacía hombre y empezaba a actuar, no como un "Súper Héroe" Sino como un soldado, el caballero que él ya era, debía empezar a mancharse las manos si deseaba utilizar esa fuerza para defender a las personas que le importaban.

―Lo sé…―Murmuró suspirando una última vez, la verdad solía ser dolorosa, pero en su caso el dolor a veces no era suficiente para hacerlo entender, debía caer una y otra, y otra y otra vez hasta que las cosas se le metieran a esa dura cabeza suya.
―No se preocupen chicos, algo se me ocurrirá. ―Afirmó sonriendo levemente, cosa que los demás no supieron cómo interpretar…

Estaban seguros de la fuerza de Seinma, de su determinación infinita y su fuerza de voluntad, pero Ahiri era una guerrera despiadada, no le daría cuartel ni piedad al momento de atacar con su vasta variedad de venenos, Seinma tendría que disponer de un as bajo la manga si deseaba ganarle a alguien con una fijación en causarle dolor a sus adversarios antes de enviarlos a la enfermería de un golpe.

Quizá lo mejor sería tratar de no pensar en ello hasta que ese momento estuviera frente a sus ojos… Lo mejor sería optar por tomar el consejo de la directora y relajarse hasta que el jueves llegase.

―Bueno… hoy Mary y yo nos quedamos viendo Sailor Moon, ¿fue increíble es así Mary? ―Danny interrogó desviando el tema a uno al azar y más ameno para todos.

―Bueno a decir verdad fue más disfrutable de lo que me imaginé… sí. ―Comentó Mary un tanto apenada, no esperaba haber disfrutado un anime para niñas como ese, aún seguía negando su naturaleza femenina… pero aceptarla de vez en cuando no estaba mal, de hecho, la hacía sentir más tranquila… A pesar de todo negar lo que era no evitaba que llegase a entender ese lado que siempre trataba de ignorar e incluso de eliminar, pero que era totalmente imposible de conseguirlo.

Incluso cuando negaba activamente su naturaleza femenina, encontrar un punto medio en el que su naturaleza femenina no afectara su identidad como amazona, eso la liberaba de muchas formas que jamás imaginó conocer.

―Sabía que te gustaría je jeh. ―Declaraba Danny sonriendo dulcemente a su querida amiga, quien respondió sonriendo debajo de su máscara de plata. ―Y eso que aún no nos hemos visto las Ovas, o las Onas, estoy muy emocionada de mostrártelas, sobre todo Cristal, que es una de mis adaptaciones favoritas y…

A Seinma le seguía sorprendiendo la facilidad que Danny tenía de pasar de un tema a otro en cuestión de segundos, suponía que era una habilidad especial que tenía ella, además de todas las que ya poseía, ella simplemente era una caja llena de sorpresas, y de allí la conversación cambió de rumbo hasta terminar hablando sobre comida.

Seinma y los demás se sentían bien al pasar tiempo juntos, incluso teniendo a Mary con ellos hacía de su quinteto un grupo social más grande a pesar que ella no hablase mucho, le hacía bien tanto a Seinma como a Danny que ella estuviese presente con ellos.
Sobre todo a Seinma quien siempre alegraba con su presencia, conociéndola prácticamente de toda la vida.

Aunque mentiría si dijese que aún se sentía un tanto incomodo con la idea de tener que luchar contra una chica…
Puede que no fuesen amigos y que ella no le cayera bien en sí pero… Seguía siendo una mujer y él había jurado solemnemente jamás golpear a una mujer, tenía que planear algo… incluso si era pequeño, con tal de evitar convertirse en el monstruo que su voz interior clamaba por que aceptase su naturaleza cruel e inhumana…
Él no estaba preparado para convertirse en una bestia que solo servía para luchar, al menos aún no, mientras aún tuviera un ideal con el que aferrarse a su humanidad, seguiría haciéndolo, a pesar que eso le costase la vida en el futuro.

¿Quién lo sabía? ¿Quién determinaba esas cosas?
Incluso si él era el héroe que debía destruir a la oscuridad para salvar al universo, cuanta de esa oscuridad se colaría dentro de su corazón para desviarlo de su camino como Caballero, como Guardián…

Solo el tiempo diría cuales decisiones serían las correctas y cuáles serían las erróneas.
Solo el tiempo lo diría, solo el tiempo lo revelaría…
Solo el tiempo sería capaz de darle las respuestas a las interrogantes que afligían su ya herido corazón.

Días más tarde…

4 de Julio del 2283
Hora: 1:00 P.m.
Lugar: Bosques de Palestra.

Cuarto día del Torneo Galáctico.

El día comenzó tranquilamente, a pesar de todos los contratiempos que ocurrieron el anterior día, muchos estaban emocionados por los primeros combates del día, especialmente por que sería el combate de un heredero y una Saintia que había logrado derrotar a su adversario con un par de ataques.
Mientras que a Seinma le había tomado mucho para lograr derrotar a Matt, siendo que un solo golpe casi lo termina derrotando al segundo que el puño del Oso impactó contra su rostro.
Cosa que le terminaría pasando factura debido a una leve fractura en su cráneo que gracias a la intervención médica de Shiki y la ayuda de Mary la misma se había recuperado hábilmente.

Lo cual no significaba que esta área de su rostro estuviese vulnerable aún, lo cual significaba que cualquier golpe a esa zona sería peligroso para Seinma y para sus movimientos a la hora de combatir, aunque Seinma tenía algo más de que preocuparse al momento de luchar…
Eso era… Bueno que su adversaria era una mujer y a él no le iba bien peleando contra oponentes del sexo opuesto, una debilidad clara a quien era el caballero de Pegaso, un hombre demasiado noble y con principios tan dóciles para su propio beneficio.

Ambos contendientes se presentaron a la arena de duelos ante la mirada de todos los presentes. Sin duda alguna ambos estaban preparados para luchar, frente a frente para presentar sus respetos uno al otro.
―Buen combate, que gane el mejor. ― Seinma levantó su puño hacia la Saintia de Hidra, quien lo veía con desdén desde que ambos se vieron fijamente a los ojos.

―Gracias, pero eso ya lo sabía…―Declaró con desdén apartándose, sin tener la consideración de levantar su puño hacia el como muestra de respeto entre guerreros de Athena, o hacer que su… ella realmente creía que iba a ganar.

Mientras que Seinma solo miraba con extrañeza la forma en la que ella se retiraba a tomar su armadura, de ser otro tipo de evento competitivo eso se habría tomado como una actitud anti deportiva, pero ya se habían visto cosas peores en este torneo.
Ambos tomaron sus armaduras y se dirigieron hacia sus respectivos puestos para colocárselas, mientras se preparaban para el asalto.

Ahiri solo pensaba en que este combate sería Estaba totalmente segura de que la victoria sería total y completamente suya, no por nada Seinma era conocido como un caballero a la vieja escuela, alguien tan recto que no dañaría a una mujer ni siquiera con el pétalo de una Flor, eso justamente lo había visto en el primer y último combate contra Mabel de la Osa Menor… Si así había actuado contra Mabel era obvio que él no la iba a atacar, su orgullo como caballero no se lo permitiría jamás.
Pero ella era distinta, ella atacaría y seguiría acunando hasta hacer pedazos a ese tonto Pegaso… Tal y como lo había hecho con su anterior adversario, pensando en cómo lo iba a hacer, tal vez lo haría lenta y dolorosamente, o quizás rápidamente para evitarse la fatiga…
Solo una cosa era cierta, se aprovecharía de la debilidad del Pegaso para atacar con todo su poder y dejar claro una cosa a una persona en particular.

Sus garras atravesarían todo a su paso hasta llegar a él, eso era lo único que le importaba.
"¿Qué es lo que define a una mujer fuerte? ¿Es su belleza? ¿Su inteligencia? ¿Su intuición, su carácter, su forma de hablar vestir y manifestarse en el mundo? No… es el poder de convertir a otros en simple basura, en aplastar a otros bajo sus pies y que hagan su voluntad." Pensaba mirando a su bella armadura de bronce, la cual resplandecía con las luces de la arena de duelos, ella estaba más que preparada sacando las garras de su armadura y retrayéndolas jugueteando con ellas de la misma forma que un gato lo haría.
"Ejemplos de una mujer poderosa existen desde la era mitológica, tales como la diosa Eris, la emperatriz Cleopatra, la reina Isabel, la poderosa Juana de Arco, la hermosa Helena de Troya, e incluso la misma Atenea diosa de la sabiduría y de la guerra… Todas ellas utilizaron su fuerza, belleza y poder para subyugar, y tomar lo que por derecho era suyo." Pensaba haciendo leves estiramientos, alistándose para comenzar a pelear, incluso si esto no supondría ningún reto, el Pegaso solía ser escurridizo, ingenioso, incluso táctico, jamás habría esperado tales cualidades de un sucio lacayo como él… Aunque otorgándole algo de crédito, él era uno de los herederos, específicamente del Héroe de héroes, pero ese era todo el mérito que él poseía y nada más.

"Para mí el mundo es solo una pequeña joya, diseñada específicamente para que yo llegue y la tome." Con eso dicho La tiara de su armadura comenzó a acoplarse en su cabeza, al instante que ella estaba preparada para convertir a ese pequeño potro en menos que basura.
"Este es solo un juego y este es mi patio de diversiones." Añadió alzando levemente su mirada apartando un mechón albino de su frente para ver mejor frente a ella, buscando a alguien en la multitud.
"Yo tomo lo que quiero, cuando quiero y como quiero… Nada ni nadie es la excepción."
Agregaba localizando con sus ojos hacia la dirección de Benjamín, quien miraba hacia el campo de batalla sin ninguna emoción aparente… sobre todo a ella a quien solo veía con una enorme indiferencia.
"Incluso tu bello cisne… tu caerás ante mis garras lo quieras o no… "
Con eso dicho ella se levantó del suelo, dándose media vuelta para encarar al caballero de Pegaso frente a ella con una mirada soberbia mientras que él poseía una mirada llena de determinación
"Verás que puedo ser muy insistente cuando me lo propongo… sobre todo cuando tengo algo que ganar y yo deseo tenerlo todo."

― ¿Hidra estás lista? ―Interrogaba Marco desde una distancia segura para no interferir en el combate.
―Yo siempre estoy lista…―Respondió sonriendo levemente, para que al instante la máscara de su armadura cubriera su rostro, teniendo esta una apariencia atemorizante, como el de la criatura mitológica que representaba a su armadura de bronce.

"Yo deseo tenerte bajo mis garras querido cisne blanco, no importa que tenga que hacer para demostrarlo, no importa si tengo que masacrar a este estúpido granjero para llegar hasta tí, un sucio campesino jamás podrá acercarse a una reina como yo."

― ¿Pegaso estás preparado? ― Interrogó al muchacho al otro lado de la arena, él… aún se sentía inseguro de si hacer esto o no… su corazón lo estaba haciendo dudar justo en el momento en el que no debía hacerlo, pero con una mirada llena de determinación apretó fuertemente sus puños colocándose en posición de ataque justo al momento que su tiara y los protectores de sus mejillas aparecieron en su rostro.

"Pero si lo que quieres es jugar ven, acércate a mí… juega conmigo pequeño potrillo incauto, jugaré contigo hasta que tu fuerza se desvanezca entre mis garras."

― ¡Estoy listo! ― Exclamó sin una pizca de temor en sus palabras aceptando el nuevo reto que el destino le había puesto en frente.

―¡Comiencen! ―Declaró con energía dando el pitazo de salida para ambos peleadores de bronce.

"¡Acércate y prueba las garras de mi Hidra…!"

Seinma comenzó pisando fuertemente, en este momento debía enfocarse totalmente en su contrincante, en sus movimientos como en sus habilidades, había visto el video de la anterior pelea, las garras de Ahiri salían por encima y debajo de sus guanteletes, debía evitar que estas rosasen su piel a toda costa.
Debía obligarla a rendirse, aunque no estaba seguro aún de cómo hacerlo.

Pero algo se le ocurriría, él encontraría una forma de hacer que Ahiri aún si en el proceso debía conocer la dolorosa mordida de sus garras envenenadas.

Ambos comenzaron acercarse al otro, Ahiri lo hacía de manera amenazante mientras que Seinma se mantenía cauteloso, no era mentira que esas garras poseían el veneno para tumbarlo de un solo ataque, por lo que debía recordar lo sucedido en la casa de Escorpio y en la de Picis, en ambas pruebas había tenido que soportar dos venenos que eran imposibles de soportar para un humano normal.
Uno había tratado de destruir su cuerpo por el interior destrozar sus nervios uno a uno, mientras que el otro pretendía arrancarle cada uno de sus sentidos, aunque aún no conocía el tipo de veneno al que se estaría enfrentando Koichi solo recibió 3 ataques antes de caer al suelo…
Podían ser uno o ambos al mismo tiempo…
En ese caso, debía evitar que ella lo golpease tres veces con sus garras, dicho sea de paso, la habilidad que ella tuviera al pelear dependía también de cuantas técnicas no dependiesen de las garras de su armadura…

Por lo que en esa área Seinma aún poseía una clara ventaja respecto a Ahiri y es que él podía moverse rápidamente, aunque estaba inseguro de que tan rápido podía ser realmente Ahiri…
Si ella había pasado la prueba de la casa de Leo…

Entonces algo debió haber hecho para superar la velocidad de los relámpagos de Alexander… de una forma u otra… De ser así… Lo único que debía hacer era esperar al primer movimiento que hiciese la guerrera de hidra, aunque esta… solo parecía mirarlo detenidamente esperando que él hiciese el primer movimiento…
No sabía mucho del Ajedrez… de hecho no comprendía las reglas… o como se movían las piezas, algo que sí comprendía era que hacer un mal movimiento o una mala jugada determinaría el rumbo de la partida hacia la derrota y quería evitar eso a toda costa.

Ahiri solo sonreía debajo de la máscara de la Hidra, él no se atrevería a hacerlo… Su código como caballero no se lo permitiría jamás… lo único que le quedaba era intentar provocarlo, ríendo levemente pensando en lo divertido que sería esto.
―Vamos, que esperas? ¿No quieres tocarme? ―Preguntaba seductoramente, haciendo una pose extrañamente sugestiva, levantando sus brazos y juntando sus piernas, casi parecía una serpiente en la forma que se movía, incitándolo a atacarla, llamándolo hacia ella como un depredador pretendiendo ser una presa.

Seinma no iba a caer fácilmente en esos juegos, por supuesto que iba a tratar de provocarlo, pero él era más fuerte, más poderoso de lo que ella habría llegado a imaginar en un inicio, su resolución podía llegar a ser absoluta si se enfocaba en un objetivo en concreto…

―¿No vas a atacar? ―Interrogó mirando con cierta gracia al caballero de Pegaso…
―Bien… entonces ¡toma esto! ―Exclamó únicamente para cambiar su sonrisa tranquila a una Psicótica volviendo sus ojos a unos totalmente negros a excepción de sus iris los cuales se volvieron totalmente blancos …Estaba lista para comenzar con su ataque, Entregándose a la batalla de la forma más salvaje posible lanzando sus garras hacia adelante obligando al Pegaso a retroceder al instante, su ataque se extendió con un golpe lateral que parecía imposible de prever o ignorar excepto para él que logró desviarlo obligándola a retomar su ataque con más furia que antes.

Seinma por supuesto respondió esquivando su ataque, por alguna razón, aunque podía ver su movimiento no podía predecir lo que haría a continuación, era extraño… era como si… estuviera pensando en hacer dos cosas a la vez… lo cual parecía ser ilógico, hasta que una de sus garras estuvo a punto de arañar su vientre…

Seinma retrocedió mirando hacia esa zona, ella había logrado rasgar la tela de su camisa, revelando su piel debajo…
Estuvo demasiado cerca… demasiado cerca pero eso era imposible, había visto sus brazos todo el tiempo… A menos que, esas garras no provinieran de sus brazos…sino que, de otra parte de su cuerpo, pero eso era imposible… ¿verdad?

Sintió un gran escalofrío recorrer su cuerpo a al posar sus ojos sobre sus hombreras… ella tenía 3 garras que sobresalían de su hombrera derecha… Eso… era imposible, tenía que serlo, no había forma que de esta área en específico las mismas salieran de la armadura, a menos que Ahiri tuviera una habilidad que él no conociera.
Rápidamente se alejó solo para darse cuenta de que las garras de ese lado de su armadura habían desaparecido completamente…

¿Qué era lo que ella había hecho? Parecía casi surreal que las garras de su armadura apareciesen justamente en una parte de su armadura que no correspondían.
Aunque no tuvo suficiente tiempo para racionalizarlo cuando ella volvió a atacarlo, obligándolo a actuar en respuesta a su agresión utilizando una técnica de CQC para desviar el golpe de su adversaria, utilizando su propio brazo izquierdo para que con su brazo derecho lograse hacerla caer al suelo empujándola, utilizando su propia fuerza en su contra barriendo sus pies e inmovilizándola en el suelo al instante sujetando sus brazos con fuerza contra su cuello, aunque Seinma trataba de contenerla en el suelo, ella trataba de liberarse desesperadamente moviéndose para tratar de atacar nuevamente.

Pero era inútil, justamente como una serpiente, Seinma la tenía bien agarrada contra el suelo sin posibilidad de atacar o retirarse.

―¡Ríndete! ―Exclamó sujetando sus muñecas con fuerza impidiéndole moverse con libertad, imponiendo su fuerza para evitar que ella tratase de atacarlo nuevamente.
―Ríndete ahora, no es necesario que sigamos luchando, no quiero lastimarte, así que por favor desiste de seguir luchando y permíteme seguir mi camino en el torneo.

―¿Rendirme? ¿Qué no quieres lastimarme? Que estupidez…―Decía sonriendo con gracia, causando en Seinma una sensación de inseguridad, sabía que ella no se rendiría fácilmente, pero aún estaba pensando en una forma de derrotarla, o en la peor de las situaciones hacer que ella se rindiera, realmente no quería hacer esto, pero no había otra opción, si buscaba la victoria debía derrotarla, pero la pregunta era… como derrotar a alguien sin necesidad de darle ni un solo golpe.
―Eres gracioso, ¿que no rendirse no estaba en tu vocabulario? Además, no tengo porqué obedecer a un sucio granjero de poca monta como tú. ―Insultó sonriendo ampliamente mostrando cada uno de sus blancos dientes, los cuales casi parecían ser colmillos afilados que sobresalían de su boca, como los de una bestia o creatura que solo estaba esperando el momento indicado para atacar.
―Tu no me das ordenes, pero yo sí a ti, ¡ahora sé un buen chico y quítate de encima! ―Exclamó haciendo algo impensable, de debajo de sus brazos, en las correas de bronce de sus brazaletes las garras de la armadura salieron disparadas clavándose en la piel de Seinma, quien al sentir el dolor en sus extremidades se obligó a alejarse, demasiado tarde…

―¿Pero qué? ―Seinma se preguntó mirando a sus brazos, ella había logrado inyectarle su toxina experimentando los primeros síntomas del veneno de la hidra, presentándose como una sensación de un organismo invasor apoderándose de su cuerpo.
―Maldición… ¿cómo es que ella pudo…?―Ahora él estaba experimentando la agonía de sus garras invadiendo sus brazos, piernas y pecho al instante causándole una sensación horrible en todo el cuerpo que empezó a manifestarse con una visión borrosa además de un tambaleo incesante, que se apoderó de todo su cuerpo, casi parecía que estaba temblando pero no, era su propio cuerpo diciéndole que la cosa que le había puesto lo estaba devorando lenta y dolorosamente.

―¿Te gusta? Ese es el veneno de mi técnica preferida, ¡las Garras de la Hidra! ―Declaraba retrayendo sus garras no sin antes limpiar la sangre del guerrero que las había cubierto casi por completo.

―¿Qué es esto… siento como si todo me estuviera dando vueltas… además… siento la piel entumecida, ¿qué me está pasando? ―Se preguntaba tratando de mantenerse consiente, pero la toxina le estaba pegando con fuerza, alterando sus movimientos y sentidos, casi como lo que él había experimentado en la casa de Picis, solo que en esta ocasión al ingresar directamente a su torrente sanguíneo y no por el ducto respiratorio este estaba siendo más rápido en su ejecución.

―Primero comenzarás a sentir náuseas y mareos, después comenzarás a alucinar y a ver cosas que no están allí por último veneno se extenderá por todo tu cuerpo hasta que ya no puedas moverte más, cosa que aprovecharé para darte el golpe de gracia estúpido potro…―Decía acercándose lentamente casi jugando con él y con la posible victoria que reclamaría si el veneno de sus garras lograban colocarlo en la situación en la que había puesto a Koichi, quien después de tres inyecciones letales, había caído con una simple patada al cráneo que no poseía ni el 70% de su fuerza. ―Una dosis de mi veneno es suficiente para tumbar a un elefante, pero tu recibiste 2 de mis garras, por lo que ya deberías estar empezando a experimentar alucinaciones. ―Dicho y hecho, Seinma veía cosas extrañas frente a sus ojos… parecidas a estrellas y constelaciones, colores y formas extrañas y como el mundo se distorsionaba frente a su atenta mirada.
―Así aprenderás a no volveré a meterte en mi camino estúpido granjero…―Esas últimas palabras se clavaron a fuego en su mente.

"Estúpido Granjero" Desde que se conocieron ella siempre había sido condescendiente con él, siempre lo había tratado como algo inferior a un hombre, como una alimaña que no merecía su tiempo o atención…

―¿Eres un granjero? ¿El escaño más bajo de la sociedad? ―Le preguntaba ella tiempo atrás mirándolo como si de un insecto o una cucaracha se tratase.
―Jamás imaginé que el héroe de héroes reencarnaría en una persona tan vulgar… ¿estás seguro que tú eres el heredero de Pegaso? Por qué no veo a un héroe, solo a un mocoso pretendiendo ser uno…―Con una mirada arrogante, siempre mirando hacia abajo a otros ella lo veía a él con odio y desdén en sus ojos.
―¿Por qué no te devuelves a casa? Palestra no es para seres de tan baja estirpe…

Así era como él la recordaba… así era como él percibía a la Saintia de Hidra, siempre condescendiente con los demás que no estuviesen en el mismo estatus social que ella, quien había nacido en una cuna de oro, siempre teniendo al alcance de su mano lo que deseaba, sin esforzarse ni un poco para obtener lo que deseaban, Seinma jamás encontró en esos insultos una razón para odiarla… solo sentía un enorme rechazo hacia ella, siendo de dos mundos diferentes no comprendía porqué lo odiaba, o porqué poseía una opinión tan baja de él, siendo que Pegaso jamás hizo algo para ganarse su desprecio… Ella no tenía razones para odiarlo…
Pero aun así lo hacía porque para Ahiri podía pisotear a todos y a todo el mundo, eso era lo que había aprendido, pues jamás había conocido la humidad como muchas otras personas habían tenido que hacerlo a base de venir desde lo más pequeño.

Desde lo más simple pero no por ello menos complejo, bien rezaba el dicho que en dinero no daba educación o que la pobreza otorgara vulgaridad, eran los valores que aprendían desde casa, lo que los hacían quienes eran…

La razón por la que sus mundos chocaban irremediablemente uno con el otro, la eterna batalla de la humildad contra la soberbia.

Un choque de mundos que sí o sí estaba destinado a ocurrir.

Desde el momento que hubo un conflicto este se debía resolver, de una forma o de otra… y ella solo tenía una forma de solucionar las cosas, destrozando aquello que se encontrará en su camino… porque lo consideraba basura.
Mientras que él solo lo superaba porque era su único objetivo en esta vida, haciéndolo porque lo dictaba el deber o su código como caballero Ateniense.

No había ninguna razón para enfrentase de verdad a ella… hasta que se metió con una persona que tanto estimaba… con Mary, la primera vez que llegó a palestra.

―Así que tu eres la chica nueva y eres una amazona… Dime ¿no te molesta esa tonta máscara? ―Interrogaba en su tono arrogante de siempre, acercándose a Mary lentamente, como si se sintiera amenazada de ella por portar su máscara de plata.

―No… es un símbolo de honor para mí llevarla, la porto con orgullo y eso me basta. ―Respondía Mary orgullosa de portar ese símbolo de su título con orgullo, un orgullo del que no permitiría que cualquiera se burlará pues para ella era un vínculo sagrado con su mentora que no permitiría que ninguna persona insultará jamás.

―Ja ja ja jah, eso es adorable. ―Se burlaba molestamente de ella como si aquello fuese algo de lo que sentirse avergonzada. ―Ya sé honesta, ¿no crees que esa máscara es molesta? ¿Que no te permite ver más allá? ―Preguntó con severidad, buscando atacar directamente a sus ideales como amazona de plata. ―Te haré un favor y te la quitaré. ―Añadió acercando sus manos hacia el rostro de Mary para arrancarle su identidad como guerrera.

―Aparta tus manos de mí rostro. ―Declaraba Mary alejándose de ella intuitivamente, para que ella desistiera de intentar quitarle su máscara.
―Aléjate de mí… por favor…―Pedía amablemente tratando de evitar que ella siguiera acercándose o que insistiese en seguir tratando su identidad como Amazona como algo de que sentirse deshonrada.

―Que? Esto es solo para liberarte… vamos no tengas miedo, ¿o que me vas a decir que temes que un hombre te vea? ¿Por qué sabes que si ven tu rostro estarás obligada a amarlo o a matarlo? ―Interrogaba indagando en sus convicciones y en sus ideologías para hacer que entregarse su identidad a una completa desconocida que apenas verla la había insultado por el camino que ella había elegido.
―Vamos, sabes que tú lo que deseas es ser libre de ese anticuado código, lo único que tienes que hacer es quitarte esa estúpida máscara. ―Declaraba acercando sus manos hacia su rostro de nuevo para intentar quitársela.

―¡Te Dije que te alejaras de mí!

―¿Por qué ocultas tu rostro eh? ―Interrogaba Ahiri condescendientemente, acercando sus manos hacia ella para arrebatarle la pieza de plata que cubría su rostro.
―¿Que temes mostrar? ―Preguntó nuevamente colocando sus manos sobre el Rostro de Mary con total intención de arrancarle su careta.

―¡Eso es algo que no te importa! ―Exclamó Mary, empujándola con fuerza, casi haciendo que cayera al suelo. ―Es mi decisión portar esta máscara, yo decido portarla con honor, no tengo nada de que sentirme avergonzada, no tengo nada que ocultar, pues esta es quien soy yo en realidad. ―Declaraba Mary ultrajada por los comentarios de esta muchacha hacia ella, así como muchas Saintias habían decidido no portar la máscara para estar a la disposición de Athena, las amazonas seguían existiendo por qué al igual que sus hermanas de estandarte… Ellas habían elegido el seguir portando sus máscaras como muestra de sus identidades como Amazonas.
―Así que si no te gusta tienes toda la libertad de desaparecer de mi vista.

―Kgh, no eres más que otra basura presumida, como todas las de tu tipo. ―En sus palabras había más veneno que en su ataque preferido. ―Lo único que ocultan debajo de esas sucias máscaras, es lo molestas que son, todas ustedes son iguales, siempre creyéndose superiores a las demás. ―Decía con un enorme repudio hacia las Amazonas, quienes parecían ser menos que humanos ante sus ojos.
―Ojalá palestra no aceptase personas como ustedes, que se ocultan detrás de una máscara como cobardes. ―Declaraba con total desprecio a Mary.

Podían meterse con él, pero nunca con sus amigos… eso era imperdonable y era algo que nunca más iba a permitir, no mientras él estuviera aquí para evitar que los atacarán sin razón.

Seinma abrió los ojos regresando a la realidad, antes de que Ahiri lograse alcanzarlo nuevamente saltando hacia atrás de forma torpe, aún estaba alucinando pero su instinto le había advertido del peligro, rápidamente Seinma entonces utilizó ambas manos para cortarse los brazos desde el antebrazo hasta las muñecas, dejando caer su sangre al suelo, aquella sangre que había sido contaminada, para que en un rápido movimiento de sus dedos comenzar a presionar en los puntos específicos de los mismos, entre el codo hasta los deltoides deteniendo la hemorragia lo suficiente para evitar que esto terminase haciéndolo desmayar o peor.
Esta había sido una técnica que su mentor le había enseñado hacía mucho tiempo, cuando aún entrenaba en Shinrra, una técnica de supervivencia si era que alguna vez se encontraba con un animal venenoso que infectase su sangre, no era la mejor ni la más ortodoxa, pero si el veneno se extendía rápidamente por su cuerpo debía aplicarla si no quería que esto afectase todas las extremidades.

Un pequeño precio a pagar para mantenerse en la pelea.

―No vuelvas a llamarme… granjero estúpido, ¿te quedó claro? ―Interrogó Seinma limpiándose la sangre de sus brazos, arrojándola al suelo como muestra de desafío hacia ella.
―Escúchame bien… no me importa si eres mi adversaria, voy a derrotarte sin ponerte ni un dedo encima…―Decía Seinma resistiendo los efectos del veneno, firmando esa declaración con total seguridad de que lograría derrotar a Ahiri sin dañarla físicamente, lo único que necesitaba era ganar tiempo, ventaja y encontrar el punto débil de sus garras.

Esto sin duda dejó a todos confundidos, más a sus compañeros, ¿qué era lo que había dicho? ¿Que la iba a derrotar sin ponerle ni un dedo encima? ¿Es que acaso el veneno le había zafado un tornillo? O era acaso… que su voluntad sería capaz de sobreponerse a la de Ahiri sin causarle ni un solo rasguño al cuerpo de la dama tóxica…
Sería mejor que Seinma tuviera un plan en mente, un as bajo la manga, algo, lo que fuera en lugar de dejarse golpear una y otra vez…
Él debía tener algo con que contratacar, o de lo contrario sería masacrado por las garras de Ahiri.

Mary sin lugar a dudas estaba preocupada, no se notaba por su máscara, pero si por sus expresiones corporales y en la forma en la que ella movía su pierna derecha al imaginar que lo peor estaba a punto de sucederle al caballero Pegaso.

Ahiri en respuesta… solo comenzó a reír descontroladamente, parecía que se había vuelto loca por lo estridente y perversa que era su risa…
―Vaya, realmente seguirás con eso hasta el final, ¿no es así granjerito? ― Justamente al finalizar su pregunta ella alzó sus brazos, revelando 3 pares de garras en sus guanteletes, listas para perforar su piel una vez más.
―Entonces que así sea pequeño potrillo con alas, ¡yo seguiré atacando hasta que tu vida se desvanezca entre mis garras! ―Advirtió lanzándose a la batalla, lista para desgarrar su carne nuevamente de la misma forma en la que lo había hecho anteriormente.

Seinma esquivó rápidamente evitando los arañazos de Ahiri con toda la agilidad que aún tenía, con sus sentidos alterados y con sus brazos y piernas moviéndose a una velocidad mucho menor de la acostumbrada, él debía empezar a predecir cada golpe con la precisión que tendría si estuviera cazando a un animal.
Aún seguía siendo bastante veloz pero ella se movía tan rápido que le era imposible evitar todos sus ataques, eventualmente ella lograría alcanzarlo y Seinma no podría contrarrestar sin llevarse un fuerte daño por parte de su adversaria, eso sería catastrófico, viendo la situación en la que el se encontraba, debía empezar a cargar su cosmos o de lo contrario esta pelea ya estaría perdida.

Seinma dio un gran salto hacia atrás logrando aterrizar torpemente, incluso algo tan fácil como saltar se le estaba dificultando, cruzó sus brazos comenzando a trazar su constelación lo más rápido que podía reuniendo el cosmos necesario para tratar de canalizarlo a través de su cuerpo y sus ojos para así moverse más rápido que ella. Cosa que no evitó que Ahiri se abalanzará en su contra para tratar de romper su concentración.

Seinma en un instante logró esquivar su golpe, pero al siguiente recibió una patada en el costado de su cuerpo obligándolo a retroceder, eso había estado cerca… pero antes de poder hacer cualquier otra cosa observó cómo esta iba a atacar con un zarpazo elevado con su brazo derecho que intentó rasgarle la cara.
Seinma tuvo que alzar su cabeza con el fin de evitar el ataque de la Saintia de Hidra, consiguiendo esquivar sus garras, aunque eventualmente lo que sabía que iba a suceder pasó.

Al mirar hacia abajo pudo percatarse de que las garras de su brazo izquierdo estaban perforando su pierna derecha, atravesando los protectores de sus muslos con suma facilidad…

Aunque él intentase moverse para evitar otro ataque lo cierto fue que recibió otra patada en el costado, obligándolo a retroceder y caer de rodillas en el acto.
―Con esas son tres de mis garras que recibes, Pegaso… Dime ¿cómo se siente? ¿Te sientes con frío, con ganas de vomitar, mareado? Eso te pasa por no tomarme en serio. ― ¿No tomarla en serio? La estaba tomando con la seriedad que todo rival requería para poder luchar contra ella.

Sin embargo, su dilema se encontraba en que no podía golpear a una mujer, eso iba en contra de todo lo que él creía… Con fuerza tomó su propia pierna mirando directamente al punto donde ella lo había dañado… las botas habían logrado absorber el daño hecho, aunque aun así Ahiri había conseguido atravesarlas, la herida no era muy profunda pero aún podía sentir el veneno recorriendo el interior de su piel, a través de sus venas… esto era malo…
No podía pelear y sacar el veneno al mismo tiempo, por lo que tuvo que optar por tener que hacerse un corte por debajo del cinturón en la cadera para liberar el suficiente veneno que surcaba sus venas, como un intruso que buscaba hacerle todo el daño posible antes de rematarlo.

Seinma debía pensar con rapidez y claridad antes de que este comenzara a destruir su cuerpo desde el interior.
Utilizando la técnica de Genki logró detener el sangrado… pero no estaba seguro de cuánto tiempo podría seguir aguantando esto para evitar que el veneno se adueñara su mente y cuerpo.

Seinma tenía una única opción y esa era atacar… pero… aún si era una persona desagradable para él, seguía siendo una mujer…
Debía encontrar una forma de contrarrestar sin tener que dañarla directamente a ella.
―Que sucede, ¿te sientes cansado? Después de tirar toda esa sangre al suelo como si nada yo también lo estaría…―Decía mirándole frente a él con una sonrisa malévola pensando en lo que iba a hacer después con él.
―Vamos solo ríndete, así será más fácil acabar contigo…―Dicho Eso Seinma levantó su mirada hacia ella, apretando los dientes fuertemente.

― ¿Rendirme? Discúlpame pero no lo voy a hacer…―Declaró levantando sus brazos, parecía que finalmente iba a resignarse y pelear… pero en lugar de eso, comenzó a trazar la constelación del Pegaso con sus manos adquiriendo más de su cosmos al momento de canalizar su energía a través de su cuerpo.
―Si quieres derrotarme, ¡tendrás que hacerlo utilizando toda tu fuerza! ―Fue en ese momento que sus ojos adquirieron el color azul que caracterizaba su cosmos,

―Bien… ¡entonces enfréntate al poder de mis Garras de La Muerte!― Gritó Ahiri decidida en atacar, pero en esta ocasión Seinma ya estaba preparando, saltando hacia atrás, preparando un contrataque feroz.

Si quería tener la oportunidad de inutilizarla primero tenía que deshacerse de sus garras, tenía que actuar rápido, con precisión, un error y sería rápidamente reducido por su adversaria, Ahiri era una contrincante que no dudaba en asestar el golpe mortal, sus movimientos se habían acelerado gracias a su cosmos, pero también los de ella, aunque podía ver sus movimientos con mucha más facilidad la verdad era que ella también se había vuelto más rápida… cosa que no solo aprovecharía para seguir perforando su armadura y su piel, sino para ponerlo contra las cuerdas…

Seinma dio un salto hacia atrás esquivando los ataques de Ahiri, utilizando su propia habilidad para predecir los movimientos de su adversaria, tratando de evitar sus ataques esperando al momento exacto para contratacar.
Esperando al momento exacto para hacer valer todas sus habilidades en CQC para desarmar a sus adversarios, justo como Genki le había enseñado, estaba totalmente seguro de que si le arrancaba las garras de su armadura poco o nada le quedaría para atacarle, hasta donde había visto con Koichi y contra él, la única técnica que utilizaba eran las garras de su armadura, por lo que poseía una enorme ventaja sobre ella, su enorme perseverancia y su gran fuerza de voluntad.

Golpe a Golpe Seinma estaba totalmente seguro de haber ubicado cada uno de los lugares donde las garras de la armadura podían surgir, aunque al mirar detenidamente era en todas las partes hechas de bronce donde estas se desplegaban, aunque únicamente podía sacar dos pares de tres garras.
Con las que intentaba desgarrar su piel con total desprecio a la vida del pegaso, zarpaso tras zarpazo, Seinma empezaba a notar que sus movimientos comenzaban a ser más y más lentos.
Ella comenzaba a cansarse, no era la única, él comenzaba a sentir como la armadura comenzaba a pesar mucho más de lo que él habría deseado.
La pérdida de sangre, el veneno y el cansancio lo estaban golpeando como una mula, así que debía ser rápido.

En el último ataque que ella le arrojó con el brazo derecho, Seinma logró esquivar justo a tiempo para entonces localizar sus garras y con un poderoso movimiento de sus manos logró cortarlas, Ahiri notó como sus garras habían sido destrozadas, lo cual la obligó a atacar utilizando su brazo izquierdo.
Pero Seinma fue aún más rápido logrando cortarlas con sus propias manos, logrando evitar que estas perforaran su pecho cortando su hombrera izquierda junto con su arma tóxica.

Creía que con eso había logrado ganar ventaja sobre su adversaria… hasta sentir como algo se ensartaba en su costado izquierdo… y al dirigir sus ojos hacia esa dirección el brazo derecho de la Saintia clavaba las garras de su armadura justamente en su cuerpo, causándole un dolor sobrecogedor.

Seinma saltó hacia atrás… sujetándose el costado con fuerza… esto era malo, lo había atravesado justamente en el cuerpo, pero él… había cortado las garras, al mirar al suelo pudo notar que los pedazos de bronce seguían allí…
Pero al alzar su mirada hacia ella notó otros tres pares de garras, ¿que había sucedido? Como había logrado atravesar su defensa así de fácil… ¿que demonios había sucedido?

―Te ves confundido… será por qué mis garras volvieron a crecer…―Declaraba alzando las garras de sus brazos, mirando con atención al caballero Pegaso quien no podía volver a cortar su cuerpo para deshacerse del veneno.
―Al igual que el mito de la hidra, no importa cuantas veces cortes mis garras, estas volverán a crecer y a crecer infinitamente hasta que ya no puedas moverte más… ¿Comprendes eso?

"¡Kgh…! A este paso… voy a perder…" Pensaba Seinma manteniéndose despierto únicamente gracias a su fuerza de voluntad… pero su cuerpo había recibido demasiado veneno como para volver a moverse con la misma normalidad que él lo había estado haciendo.
"Me ha inyectado mucho veneno… apenas puedo moverme… apenas puedo pensar correctamente… piensa Seinma, esto no puede acabar de este modo… debes pensar… ser más inteligente… o de lo contrario…" Fue entonces él que miró hacia su mano completamente cubierta de sangre, mientras su visión se hacía más y más borrosa, oscureciéndose poco a poco. "Será mi fin…"

Lo estaba intentando todo, todo lo que era humanamente posible para él, todo para no romper su código de honor, pero era imposible a pesar de su infinita resistencia sabía que todo tenía un límite, pronto él estaría llegando al suyo, debía pensar en un plan para ganar esta batalla… cualquier cosa para evitar caer en las garras de Ahiri, pero las opciones se le estaban terminando más rápido de lo que había imaginado…
Era su orgullo lo que no le permitía ganar utilizando sus puños... y era el orgullo de ella el que lo estaba destrozando, era una pelea entre orgullos y principios, donde los de ella estaban aplastando cruelmente los suyos.
Si tan solo su código de honor no significase nada… si tan solo él solo pudiese liberarse de esas cadenas que lo ataban… pero no, él no era un monstruo.

Los demás Herederos y Mary Veían con preocupación la enorme lucha que se estaba dando, no porque fuese visualmente impactante o espectacular, sino por que Seinma estaba peleando dos batallas, una física y otra interna.
Él no se dignaría a atacar a una mujer aunque fuese para salvar su vida, lamentablemente Mary conocía esto de antemano, incluso en los entrenamientos Psíquicos él seguía conteniendo sus puños, seguía manteniéndose a raya… Ganando gracias a sus habilidades en CQC así como para suprimir a sus adversarios…
Pero, él nunca antes se había dignado a darle un golpe a ella y sabía que no empezaría a hacerlo ahora, ni siquiera cuando su victoria dependiera de ello.

Una bestia que se deleitaba del dolor de otros y con el suyo propio, justo como su voz interna se lo había dicho al confrontar a Sira de Virgo, él no era así… él no se iba a permitir dejarse ir de esa forma para entregarse a los deseos más oscuros de su corazón, pero ya no quedaban muchas opciones, si no empezaba a atacar en el peor de los casos él moriría y su destino como caballero finalizaría aquí, sin pena ni gloría, ante las garras crueles del combate que se estaba suscitando en esos instantes.

Si tan solo él fuese más fuerte para hacer lo que se tenía que hacer sin miedo a

Debía haberlo imaginado… él sabía que las garras de su armadura salían de cualquier parte de su armadura… más no sabía que las mismas podían regenerarse e incrementar de número…
Pero debió de haberlo imaginado, tal como en el mito de la hidra, una vez que se le era cortada una cabeza otra más surgía, cortar las garras no serviría de nada, de hecho haría esta situación peor de lo que ya era…
Seinma pensó… pensó en que debía hacer para ganar, como evitar que esas garras crecieran… hasta que una idea llegó a otra, justamente al ver como el pedazo de la hombrera que había logrado cortar, esta misma no se estaba regenerando, no como lo habían hecho sus garras.

Su armadura podía regenerar garras, pero no se podía regenerarse a sí misma, así que con eso en mente una nueva idea surgió, para ganar debía evitar que las garras siguieran creciendo, debía destrozar su armadura por completo.

Ya sabía que tenía que hacer… pero debía concentrarse en su objetivo o de lo contrario todo esto sería en vano.

― ¿Ya estás a tu límite no es así Pegaso? ―Interrogaba la Hidra acercándose lentamente hacia él, ante su mirada despiadada, ella estaba lista para darle el golpe de gracia, lista para hacerse con la victoria de esta contienda.
―Tranquilo, solo ríndete ante el dolor, ríndete ante mi veneno de hidra…―Hablaba mostrando las garras de su armadura de bronce.
―Ya todo terminó deja de luchar, solo entrégate a mí… y todo terminará pronto…

―¿Rendirme…? ¿Dejar de luchar? ―Preguntaba Seinma mirando hacia ella, con sus ojos cubiertos por su cabello castaño.
―Eso es algo que jamás he hecho… eso es algo que jamás haré.- A pesar del enorme dolor que dominaban sus brazos, Seinma logró levantarlos únicamente para hacer que su cosmos ardiera con mucha más intensidad que antes.
―Mientras mi vida aún arda… ¡Nunca me rendiré! ¿¡ESCUCHASTE!?

Ahiri se estaba dando cuenta tarde que poner a prueba la resistencia del Pegaso era un error colosal, ella seguía creyendo que él se mantendría apegado a ese código de honor al que se había arraigado con toda la fuerza posible… pero ese cosmos, ese cosmos no podía significar otra cosa que él estuviera preparado para arremeter.
Ahiri no se lo pensó dos veces antes de lanzarse hacia él con sus garras centelleando con intenciones asesinas.

Esta quizá sería na forma de caer a lo más profundo del abismo de la derrota sin oportunidad de poder salir de nuevo, independientemente de si lograba su objetivo o no, este golpe debía ser preciso si aún había una forma de ganar apegándose a su código como caballero… debía hacerlo, debía poner toda su fuerza en ello, aún si eso significara la derrota, Seinma debía ser rápido y preciso canalizando todo el cosmos de su cuerpo a través de su brazo derecho, listo para por primera vez en este combate, atacar a Ahiri con todo su poder…

Preparando su ataque más poderoso al canalizar todo su poder justamente al instante que hizo la pose del Pegaso.

―Meteoros…―El puño de Seinma se bañó en las llamas de su luz eterna justamente cuando Ahiri se encontraba justo frente a él.

―¡Muy tarde! ―Exclamó clavando sus garras en el pecho de Pegaso incrustándolas más allá del cristal de su armadura, perforando su armadura hasta llegar a su objetivo.
―Se terminó…―Susurró sonriendo levemente, creyendo que ese golpe había sido más que suficiente, Seinma no se movió, no hizo ningún sonido a excepción de un fuerte tosido acompañado de sangre…

Pero esto en lugar de ser una señal de Victoria, Ahiri miró horrorizada como los ojos cian del Pegaso se habían vuelto de un blanco pálido ya no había pupilas o iris, solo un resplandor que la empujó hacia atrás con un gran estallido de su cosmos de Luz.
―… ¡De PEGASOOOOOO! ― Exclamó liberando billones de golpes que se dirigieron a ella a la velocidad de un relámpago, atravesando la velocidad del sonido para acercarse peligrosamente a la Luz que estos mismos destellaban.

Ahiri logró cubrirse pero aunque lo hizo pudo sentir como esa avalancha de poder la empujaba, no había dolor, no había agonía… solo podía sentir como la fuerza del Pegaso trataba de aplastarla… No fue hasta que sus brazos piernas y pecho se vieron totalmente desprotegidos ante los incesantes ataques que él le propinaba.
Esto no podía ser posible, su armadura había sido hecha pedazos por completo, ya no tenía defensa alguna, él literalmente la había despojado de toda su bella armadura, convirtiéndolo en menos que polvo y remanentes de metal achicharrado que se esparcieron por toda la arena de duelos.

―No… esto es imposible… mi armadura… mi bella armadura…―Murmuraba Ahiri totalmente asustada al ver como toda la armadura de Hidra había sido destruida en un instante, no quedaba nada, ni su faldón, ni sus rodilleras o Botas, estaba totalmente desprotegida ante el Pegaso, quien después de haber lanzado ese último golpe pareció quedarse sin fuerzas para hacer otro movimiento… Eso le dio un alivio momentáneo a la Saintia de Hidra, al ver como los movimientos de su cuerpo se habían detenido por completo a pesar de permanecer levantando el puño

Nadie podía soportar el veneno de sus garras, sin importar cuanto intentarán soportarlo, nadie era capaz de aguantar más que 3 inyecciones de su veneno mortal, ni siquiera alguien tan obstinado y resistente como él, la pelea había terminado y ella había ganado, eso… hasta que nuevamente el Cosmos de Pegaso comenzó a arder dentro de él, revelándose como una llama azul que envolvía su cuerpo con un incesante resplandor.

Algo que captó la atención no solo de Ahiri sino del público que veía anonadado como este hombre aparentemente derrotado y consumido por el veneno aún poseía una fuerza que para alguien en el estado en el que se encontraba sería imposible de Manifestar.

Eso era imposible… pero Ahiri había olvidado algo, para los caballeros de Athena, nada era imposible cuando se tenía una meta y un propósito… Él poco a poco comenzó a caminar hacia ella casi poseído por una sed de Sangre que parecía que nadie podría controlar hasta ser saciada.

―Espera… espera tu no deberías seguir moviéndote… Cae, ya deberías estar en el suelo, cáete de una vez. ―Decía anonadada… le había travesado el maldito pecho, el veneno debió haber entrado directamente a su corazón, obligándolo a detenerse de una buena vez por todas… pero él, seguía de pie, avanzando lentamente hacia ella con esos ojos en blanco, casi pareciendo un Zombi.
―Recibiste más veneno del que un humano normal podría soportar, te apuñalé justamente en el pecho… tus brazos y piernas deberían estar totalmente inmovilizadas, no puedes seguir moviéndote, ¡detente! ¡Te ordeno que te detengas, no sigas avanzando más…!―Gritaba convencida de que su cuerpo debía haber sido consumido por el veneno de la hidra, nada ni nadie podría soportar tales cantidades, ella lo sabía pero a él… eso no le importaba, no parecía que la escuchaba, realmente parecía que una fuerza demoniaca había tomado posesión de su cuerpo, con la intención de atacarla cuando toda su defensa había sido totalmente obliterada.
―He dicho que pares… ¡d-deja de moverte ahora mismo! ―Exclamaba nerviosa, pero más que nerviosa atemorizada al haber presenciado lo que los puños de este hombre habían sido capaces de conseguir, despedazar por completo su armadura, dejándola totalmente expuesta a un ataque que fuera de todos sus sentidos en esta ocasión no dudaría en arremeter con un ataque tan sobrecogedor como ese para arrancarle la vida de un solo impacto a él ya no parecía importarle nada, ni su código, ni sus heridas, solo acabar con ella sin importar cual fuese el precio a pagar.

―No, no, espera… ¡Espera! Basta ya es suficiente…―Pedía lanzando una poderosa patada hacia su cabeza, pero él… en lugar de caer al suelo fulminado, siguió avanzando sin importarle el dolor, ella dio otro y otro hasta que en su nerviosismo pudo más, su orgullo había sido destrozado al ver como el veneno más poderoso que ella poseía no hacía que este hombre que estaba a un paso de la muerte se detuviera de seguir avanzando hacia ella y su cosmos seguía ardiendo con la intensidad de una estrella a punto de estallar, ese cosmos tan agresivo que solo declaraba que su final estaba cerca..
―¡Deja de acercarte! Tu no eres un Humano, no puedes ser humano, tu eres… una bestia… eres ¡Un m-maldito monstruo! ―Exclamaba en un intento desesperado porque ya no siguiera, pero él no se iba a detener, nada podía detenerlo ella siguió retrocediendo, hasta que su espalda chocó contra la pared, totalmente a merced de ese hombre que ya no parecía ser un hombre, sino algo totalmente salido de una pesadilla.
―¡Detente, detente ya, me rindo, me rindo! ―Declaró alzando sus brazos tratando de cubrirse con sus brazos, únicamente para sentir un suave toque en su frente y al abrir nuevamente sus ojos solo pudo ver como él tocaba suavemente su frente con su dedo anular, sonriendo tranquilamente después de escuchar sus palabras llenas de terror.

―Te dije… que te derrotaría… sin ponerte un dedo encima…―Susurró tranquilamente, con una pequeña sonrisa, antes de caer al suelo totalmente inconsciente, con su cosmos siendo totalmente sofocado, seguía vivo, pero ya no podía moverse más.

Ella no comprendía que había sucedido, en un instante él… había tratado de atacarla, pero ahora simplemente se había desplomado en el suelo, siendo abandonado por la poca fuerza que le quedaba.

―Por Rendición de Ahiri de Hidra… ¡El ganador del combate es Seinma De Pegaso! ―Declaró marco ante la multitud quienes, estaban impresionados por el resultado de la pelea, pero más que impresionados estaban sobrecogidos…

En verdad Seinma había logrado ganar sin golpear a Ahiri, ni siquiera los demás herederos podían creer que ellos habían conseguido ganar sin tener que asestarle ni un solo golpe directamente a ella.

Fue su orgullo… el orgullo de Ahiri lo que terminó derrotándola al final, ella realmente creía que sus convicciones mucho más poderosas que las del Pegaso, que por burlarse de él o tratar de destruir sus ideales, ella lograría vencer pese a la gran fortaleza que él poseía.
Ella al igual que su veneno eran fuertes, pero les faltaba pasión, les faltaba la determinación de llegar mucho más lejos por lo que deseaba, ella se había acostumbrado a ganar sin mucho esfuerzo, mientras que él siempre había colocado todo de sí para alcanzar lo que deseaba.
Bajo una determinación débil, todo deseo desaparecía en la nada…
Pero bajo una gran determinación de conseguir lo que se deseaba sin abandonar sus principios, era lo que hacía un deseo en una realidad, una victoria inesperada, bajo un triunfo totalmente inadvertido.

Seinma había ganado, gracias a que a pesar de haber sido el único que recibió daño durante todo el combate, se mantuvo firme hasta el final, siendo fiel a sí mismo y a sus principios como caballero de Athena, obteniendo la victoria gracias a su eterno valor cosa que a Ahiri le faltaba.
Algo que incluso consideraba como poco importante, le había demostrado que ante la cara de la derrota, mientras aún hubiera pelea dentro de sí mismo, cualquier derrota podría convertirse en una victoria.
Justo como los caballeros de Athena lo habían hecho desde tiempos inmemoriales.

Poco tiempo más tarde los paramédicos habían llegado para llevarse a Seinma, a quien llevaron de urgencias para determinar cuan grave habían sido los daños sufridos en combate, después de todo tratar con veneno era increíblemente difícil… Sobre todo con uno tan potente como lo era el de la hidra…
Él sobreviviría por supuesto pero tardaría mucho en recuperarse del altercado, no por nada Ahiri era conocida entre los caballeros como una de las Saintias con uno de los venenos más poderosos de todos.

Aunque imaginando quien ganaría entre el veneno y Seinma… Todos apostaban por Pegaso, él era demasiado testarudo para morir.

Mientras tanto Ahiri miraba con atención como se llevaban a su retador, en una camilla mientras que uno de los enfermeros sujetaba una bolsa de suero, Incluso ella se sentía impresionada por el resultado de la pelea…
Ella tenía todas las de ganar pero ahora sentía como la amarga derrota dominaba su cuerpo y sus pensamientos, ese tipo la había derrotado tal como lo había dicho sin ponerle un dedo encima, no tenía heridas expuestas, tampoco estaba en estado crítico, no como su adversario… En realidad, ella se encontraba justo como había llegado a la arena, lo único que había quedado hecho añicos era su armadura y su orgullo.

Realmente pensaba que esta sería una victoria fácil… Pero jamás estuvo más lejos de la verdad como el día de hoy.

Se necesitaba más que una habilidad poderosa para acabar con sus adversarios, ella creía que al haber superado las 12 pruebas ya lo había visto todo… ya lo había sentido y percibido todo, pero no fue así… Para ser un guerrero como los que estaban luchando en el torneo… Se necesitaba una enorme determinación así como una poderosa fuerza de voluntad.
Cosas que a ella aún le costaba mucho aprender.

―¿Que sucede Ahiri? Desde hace un rato que estás muy callada.―Interrogó el caballero de Orión acercándose a su compañera quien en sus manos tenía lo último que le quedaba de su armadura, una garra de bronce intacta, de esas que él había cortado anteriormente.
―Es por qué perdiste? ―Interrogó sonriendo levemente esperando que ella respondiera con su tono pasivo agresivo de siempre, incluso esperaba una respuesta sarcástica de su parte, pero en esta ocasión… algo fue completamente diferente.

―Sí…―Dijo sin más… Darrel por un momento no supo que responder o que decir… la dinámica entre ellos dos era que uno se burlaba y la otra respondía amenazante, pero en esta ocasión… no pareció el caso, ella realmente estaba afectada por haber perdido esta pelea en específico.

Por su parte Darrel pareció comprender lo que ella estaba pasando, había llegado muy lejos para que al instante de perder la confianza en sí misma arrojase su victoria a la basura, simplemente porque el miedo pudo más, por qué su Orgullo fuera destruido justo cuando menos lo esperaba.

―Jeh, no puedes culparlo, su poder te superaba por mucho y sin tu armadura no hubieras tenido oportunidad de ganarle. ―Declaraba Darrel remarcando los errores de su compañera, que sí era cierto que ella era habilidosa en el combate, pero sus habilidades en batalla diferían mucho… Ella se había concentrado mucho en su cosmos y en las garras de su armadura, jamás se concentró en pulir sus demás habilidades por qué creía que podía ganar cualquier pelea sin mucho esfuerzo y eso la llevó a su inminente derrota.

―Eso es lo que me temo… Yo no soy tan fuerte… No como él. ― Declaraba la Saintia de Hidra suspirando avergonzada, ella en verdad esperó, poder ganar sin mucho esfuerzo, estaba completamente convencida de ello… pero en su arrogancia olvidó, que había guerreros mucho más fuertes y preparados que ella para las más duras batallas.
―A pesar de tener todo en contra, consiguió acabar con mi determinación y convirtió su derrota en una victoria… ― Ella siempre era quien atemorizaba, quien infundía miedo en los corazones de los hombres y las mujeres más débiles que ella, pero en esta ocasión… ella había sido quien sucumbió ante el miedo, razón por la que perdió la batalla y permitió que su adversario avanzara hacia la siguiente fase del Torneo.
―Mientras que yo… dejé que mi orgullo me cegará… me dejé engañar por el hecho de que solo por qué él no me atacaba sería una victoria fácil, pero dejé que el miedo se apoderará de mí… y mi victoria se volvió la suya… Aunque, sigo sin comprender como es que su corazón logró soportar todo ese veneno, eso realmente debió haberlo hecho caer fulminado.― Comentó confundida, pero de alguna forma comprendía las razones de su derrota a manos del Pegaso.

―Hummm… Quizá, hayas aprendido algo de todo esto, supongo. ―Mencionaba Darrel mirando a su compañera, quien dudó en replicar, hasta mirar el pedazo de garra que tenía entre sus manos.

―Puede que sí, puede que no pero…―Así fue como ella miró por última vez a donde habían llevado al Pegaso, pensando no solo en él, sino también en Danny, Shinryū, Benjamín, especialmente en ellos habían sido entrenados para nunca retroceder, para jamás rendirse, ara no tener renunciar pese a lo cruel o doloroso que fuese una pelea, debían seguir peleando sin importar que sucediera, había tantas cosas en las que ella debía pensar, cuando se tocaba lo más bajo era momento de empezar los grandes cambios… Ahiri debía empezar a cambiar si quería sobrevivir a la gran guerra.
―Quizá… ese granjero no sea tan malo como me lo imaginaba… quizá, tal vez…―Recapacitaba la Saintia de bronce, si así se había rendido ella ante una persona que prácticamente había derrotado… solo podía imaginar que ese Cisne que tanto deseaba tener, ella también llegaría a soltarlo así de fácil.
―Buena victoria… Seinma…―Murmuró apartándose de allí para dirigirse a donde se encontraba el Maestro Shiki para que reparase lo poco que le quedaba de su armadura.

Mientras ella se alejaba Darrel solo miraba la repetición del combate en las pantallas, sonriendo al ver como ese guerrero se mantenía de pie pese a que su cuerpo estuviese totalmente envenenado.
―Vaya… realmente te estás ganando mi atención Pegaso… espero que honres nuestra pelea, otorgándome un buen combate. ―Murmuró alejándose él también de las gradas, para seguirle el paso a su amiga.

No iba a negarlo, realmente se sentía emocionado por pelear contra él en este torneo, realmente esperaba un buen espectáculo de él así como una formidable resistencia por parte del Caballero del Corcel Alado.
Pero quien más estaba emocionado o mejor dicho, ansioso de Enfrentarlo era el mismo Kobu, quien había visto con atención toda la pelea hasta su conclusión, había visto lo mismo que los demás y sentido lo mismo que muchos otros…
Una enorme sensación de inquietud al verlo encarando el peligro y el dolor sin flaquear o retroceder, Kobu se preguntaba si esa resistencia realmente le pertenecía a él… o era algo más…

Además de… esos ojos… una mirada tan pálida que centellaban la luz de su cosmos… ¿Que significaban, era una nueva forma de su poder o era algo que ya había visto antes? Aunque no estaba totalmente seguro de donde o cuando, solo sabía que una vez ellos dos se encontraran cara a Cara.
Vería esos mismos ojos reflejados en los suyos y para cuando ese momento sucediese, él ya no lo iba a subestimarlo, él estaría totalmente preparado para contratacar y en esta ocasión, finalmente habría solo un ganador.

Continuará…

Día con día, los combates se vuelven cada vez más agresivos, Las batallas más violentas y los desafiantes cada vez son más pocos, uno a uno caerá hasta que quede un vencedor.
Ustedes saben lo que tienen que hacer y cuando hacerlo.
Pero cuando las cuestiones personales o los lazos de amistado o familia que los atan se pongan en medio de sus victorias como es que responderán?
Se acobardarán o no dudarán en atacar sin importar quien se encuentre frente a ustedes.
Eso solo lo decidirán cuando los aliados se vuelvan enemigos… y los Amigos en Traidores…

¿Y Tú Has Sentido El Poder del Cosmos?

§

Fecha: 21 de Junio del 2018
Hora: 5:37 P.m
Lugar: Gracia, Santuario de Athena.

Un día viajando fue suficiente para que Koga y Seika arribaran a las puertas del santuario, él se detuvo antes de seguir avanzando más por el camino que llevaba directamente al hogar de las almas de oro… Alzó la mirada encontrándose por primera vez en meses con los templos de piedra como de mármol que a lo lejos custodiaban la entrada al reino de la diosa.
Al llegar había visto a los guardias, caballeros de Acero, junto con algunos aprendices, así como prospectos a caballeros de Bronce, Plata y Oro… No muchos tenían la suerte de llegar a convertirse en caballeros de Oro, usualmente solo existían 12 vacantes, actualmente habían 8 y no por mucho a pesar de que muy pocos cumplían con las especificaciones para convertirse en guardianes de las casas restantes, pero de vez en cuando, salían guerreros excepcionales.

Guerreros únicos y poderosos que domarían el poder del oro para convertirse en los legítimos guardianes de Athena.
Por suerte habían logrado llegar al santuario lo más rápido posible, después de todo Seika aún estaba de luto… necesitaba tiempo para asimilar que su madre había muerto, no podía imaginarse lo duro que estaba siendo para ella…
Ya era duro para él pero, aun así Shaina había sido mucho más cercana para Seika que lo fue para él, así como lo era Saori para Koga, si él la perdiera el sufrimiento que ambos sentirían sería el mismo.
La misma pena de dos niños que perdieron a sus madres bajo las crueles manos del destino.

Koga suspiró viendo a Seika caminando solitariamente al santuario, hasta que ella se detuvo al escuchar y sentir que Koga ya no se encontraba a su lado, ella miró a sus espaldas confundida, viendo a su hermano mayor detenido aunque deseaba dar un paso más, el camino que debía seguir de ahora en adelante debía ser sola.
Ya habían pasado por la peor parte, el camino hacia el santuario, ahora ella debía seguir por cuenta propia.

― ¿Hermanito Koga? ¿Qué pasa? ―Preguntaba confundida la joven de cabello castaño y ojos verde, al notar como Koga se había distanciado de ella repentinamente, Koga miró con pena a su hermana pequeña, no deseaba separarse de ella, pero había algo que tenía que hacer… no tenía el tiempo para decirlo, solo para hacerlo.

―Seika, desde este punto tendremos que separarnos, no te preocupes… solo sigue el camino recto y llegarás hasta el santuario…―Dicho eso, él apuntó hacia el camino de tierra que dirigía hacia el lugar donde descansaban las almas de oro, usualmente este camino sería mucho más difícil, para muchos sería imposible debido a que para llegar se debían cruzar varios peñascos de rocas y acantilados.

Pero gracias a la guía del Pegaso ya se encontraban finalmente frente a frente al gran santuario, en donde esperaban ser recibidos, aunque en esta ocasión solo recibiría a uno, por suerte Koga había tenido la consideración de estar lo suficientemente cerca para partir caminos.
De lo contrario no sabía cuál sería el destino de Seika, muchas personas incautas solían perderse en el sendero, muy pocos lograban llegar sin perderse, otros caían y se les olvidaba, pero Koga había considerado esto pues no quería que una pequeña niña se perdiera en ese sendero para nunca más ser encontrada… No otra vez.

―Pero… pero... ―Seika naturalmente se sentía asustada, ella no sabía lo que le esperaría al seguir adelante, no conocía que clase de cosas o personas encontraría allí, lo único que sabía era que al estar al lado de Koga ella se sentía segura y sin él… no sabría qué hacer.
―Dijiste que nunca te apartarías de mi lado…― Koga arrugó su expresión, no quería darle esa impresión… Pero debía hacer algo pronto, no podía decirle que era solo tenía que hacerlo era importante y no podía esperar otro día para hacerlo.

―Eso dije y es cierto…―Respondió Koga acercándose a ella y arrodillándose frente a ella para verla a los ojos, él lo había prometido y aunque le costase su propia vida iba a cumplirlo, no dejaría que algo malo le sucediera a su hermana, iba a hacer hasta lo imposible para evitar revivir viejas pesadillas.
―Pero tengo que volver… hay algo que debo hacer, ¿comprendes? ―Interrogó colocando sus manos sobre los hombros de Seika, con la intención de que ella lo viese a los ojos, Esto era importante para ambos, él debía regresar y ella tenía que comprenderlo, después de todo… no podían permitirse dejarla mucho tiempo para pudrirse sola.
―Tranquila… tienes la carta, ¿verdad?

―Si las tengo…―Respondió Seika tomándolas entre sus manos y apegándolas a su pecho.

―Bien, apenas llegues a la primera casa entrégaselo al hombre que custodie el templo, si ves a una niña entrégaselo a ella, ambos sabrán que hacer, ¿entiendes? ―Preguntó tomando sus manos para darle fuerza y el valor que ella requería para continuar por este camino ella sola.

Seika tardó un momento en responder, pero entonces fue cuando asintió levemente con la cabeza.
―Sí entiendo. ―Declaró desviando sus ojos, ningúno quería separarse, pero por ahora tendrían que hacerlo, pronto estarían juntos de nuevo y Koga cumpliría con la promesa que le había hecho a ella y a su mentora.

―Bien, volveré por ti apenas termine, ¿de acuerdo? ―Preguntó nuevamente viéndola asentir, aún se sentía insegura de esto… maldición él mismo se sentía inseguro si quiera apartarse de su lado… Pero él tenía que regresar para darle un entierro adecuado, de lo contrario se sentiría mucho más culpable por haberla abandonado así sin más.
―Tranquila, no tengas miedo… puedes hacerlo…―Declaró rodeándola con sus brazos, para darle la confianza que ella requería para seguir hacia el santuario, ella estaría bien en el santuario, con los caballeros de oro cuidándola, él sabía que estaría en el lugar más seguro de todo el mundo.
―Ve, estaré contigo antes de que te des cuenta. ― Koga decía otorgándole el permiso para que siguiera hacia el santuario, se reencontrarían de nuevo más adelante, pero por ahora, un abrazo fue suficiente para ambos.

Ambos se separaron después de un corto silencio que pareció durar una eternidad mirándose el uno al otro, hasta que Seika finalmente tuvo el valor suficiente para continuar adelante ella sola, Koga miró a la jovencita acercándose al santuario lenta pero segura, Koga continuó viéndola hasta alcanzar la zona segura donde la vigilancia era constante.
Para finalmente retirarse por donde había venido.

Seika intentó no mirar hacia atrás, pero cuando el cosmos de Koga comenzó a hacerse más y más distante ella tuvo que mirar a la dirección donde se había quedado su hermano mayor… únicamente para no verlo más allí.
Tímidamente tomó las cartas de su mamá apegándolas más a su pecho, continuando con su camino, temerosa pero segura de que lo que su hermano y su madre le habían dicho sobre este lugar era seguro para ella.
No reconocía nada, nada parecía ser familiar, por eso se sentía tan aterrada… mientras caminaba solitariamente podía escuchar sus pisadas sobre la tierra como contra el suelo de mármol.

Sollozando levemente mientras recordaba a su mamá, desde que nació esa presencia aunque intimidante así como fiera, siempre era protectora, poderosa y gentil, como una Cobra defendiendo a sus crías… siempre había estado allí cuando la necesitó pero ahora esa energía poderosa pero amable se había desvanecido.
Ahora ella se sentía que caminaba sin rumbo por un mundo de oscuridad sin fin, hasta que sus pasos finalmente la llevaron hacia un enorme templo, majestuoso a la vez que consumido por el tiempo y las batallas que había vivido, fragmentado como derruido… así como con una enorme sensación de tranquilidad y de paz.

Paz que solo podía ser igualada por la que solo podía sentir en su hogar, allá en las planicies de Milán.
Ella miraba a su alrededor entre una enorme curiosidad y un gran temor por lo desconocido, mientras pensaba en las palabras de Koga… Hasta que una voz se hizo presente.

― ¿¡Hey quien eres tú, que haces aquí!? ―Preguntó una voz a lo lejos, al mirar a esa dirección pudo percatarse de que era una niña, varios años mayor que ella, que con ambas manos en sus caderas trataba de mostrar una imagen imponente y amenazante para la jovencita que había llegado al santuario… aunque al percatarse de que solo era una niña pequeña la mayor se sorprendió mucho, no muchos niños venían al santuario totalmente solos.
―¿Eh, una niña? ―Se preguntó curiosa desapareciendo de la vista de Seika para reaparecer frente a ella como por arte de magia asustando a Seika por la repentina aparición de la chiquilla, cuyo rostro era peculiar, no poseía cejas solo un par de lunares en su frente que se asemejaban,
―¿Que sucede niña, estás perdida, como llegaste aquí? Te me haces familiar. ―Interrogaba poniendo más incomoda a la joven Seika quien no entendía como era que esta chica más grande que ella había logrado hacer eso.
―¿Vives cerca del santuario? ¿Eres de Rodorio, quieres que te ayude a regresar?

―N-no…―Murmuró desviando la mirada al suelo de la joven pelirroja. ―Yo… me enviaron aquí…

― ¿Te enviaron? ¿Quién te envió? ―Preguntó nuevamente Raki, quien a su vez no podía parar de ver a sus ojos, verdes como una hermosa esmeralda, Seika no estaba segura que responder, Koga dijo que le diera las cartas, pero… de cierto modo esta niña le daba mucho miedo.
―¿Oh disculpa te asusté? Discúlpame, pero necesito saber de dónde vienes y cómo te llamas para ayudarte. ―Explicó un tanto apenada por el cómo se había presentado, ciertamente muchos niños no entendían cómo funcionaba la teletransportación eso debió ser repentino y de cierto modo aterrador para ella, hasta que una segunda voz se escuchó en las profundidades del santuario.

― ¿Raki, que sucede? ―De las sombras del templo un hombre salió, este hombre causó una enorme impresión a la Jovencita de ojos verdes, quien admiraba la hermosa armadura de oro que cubría su cuerpo, cuyos detalles y porte, se asemejaban a las armaduras que los reyes del antaño utilizarían para el combate.

Aquella armadura de oro era una obra de arte en sí misma hecha de un material tan precioso a la vista que la hipnotizó apenas sus ojos se cruzaron con la superficie dorada de la misma.

El hombre miró hacia la dirección de su aprendiz curioso de con quien hablaba, hasta encontrarse con una pequeña niña de no más de 5 años… Era una vista curiosa pues ningún niño que no fuerce entrenado personalmente por los caballeros de Oro, Plata o Bronce podía cruzar más allá de las fronteras del santuario, más allá de lo que es posible permitir que los civiles se acercarán, mucho más para un niño que usualmente terminaba detenido por los obstáculos del camino o perdido por los tramos confusos que se debían tomar para llegar a la primera casa del santuario.
Pero debía verlo para creerlo…

―Maestro Kiki, no sé cómo, pero esta niña llegó al santuario, dice que la enviaron aquí…―Raki declaró alzando la mirada hacia su mentor quien caminaba lentamente hacia ellas, arrodillándose frente a la pequeña que temerosa e incrédula lo miraba sin apartar los ojos de él o de su armadura de oro.

Kiki se arrodilló frente a ella, al verla detenidamente notó algo interesante, desde sus ojos hasta su cabello todo era familiar, aunque no entendía por qué razón, desde sus ojos esmeraldas, hasta su cabello castaño y su rostro… eran símiles a personas que había conocido hacía un tiempo atrás…
Pero… no podía ser, ¿o sí?

Era demasiado Joven para ser una enemiga o una espía, en sus manos llevaba agarrado algo que parecía ser importante a pesar de que fueran hojas de papel, pero algo que había aprendido durante tantos años no era el cómo se transmitiera, sino el mensaje que contenían dentro.
Kiki alzó la mirada encontrándose nuevamente con sus ojos, los cuales le seguían recordando a alguien… no sabía a quién pero a alguien.

―Dime pequeña… ¿quién te envía? ―Preguntó Kiki serio, admirando a la jovencita frente a él, quien solo bajaba la mirada, nerviosa por la presencia de estas personas extrañas frente a ella, aunque a decir verdad solo volvía a levantar su mirada hacia el oro del que estaba hecha la armadura, reflejando su pequeño rostro infantil en la superficie dorada de la misma.
―Tranquila, todo está bien, no te voy a hacer daño, solo dime quien te envía…

―Me… Me envía mi mamá… y mi hermano Koga… él me dijo que le diera esto al Guardián de la Primera Casa…― ¿Su mamá, su hermano Koga? Las dudas en Kiki se intensificaron hasta el punto en el que él arqueó una expresión de confusión y sorpresa… Por alguna razón esta niña creaba aún más dudas sobre su origen, sobre su familia y la razón por la que se encontraba justo frente a él.
―¿Eres tú? ―Interrogaba ella un tanto indecisa de si entregarle el paquete a este hombre desconocido, pero fascinante, quien llevaba esta hermosa armadura puesta.

―Sí soy yo… ¿puedo? ―Preguntó Señalando a las cartas que tenía ella, Seika dudó… pero entonces se las entregó depositando los últimos vestigios de su propia madre en las manos del caballero dorado de Aries, Kiki tomó las cartas entre sus manos, leyendo el nombre y el destinatario al que iban dirigidas… Una de ellas iba dirigida específicamente a él, Kiki de Aries, escrita con el puño y letra de la antigua amazona de Ofiuco. Con calma comenzó a leer la carta que iba dirigido a él, conociendo el funesto desenlace que le esperó a la anterior amazona de ofiuco, así como la razón por la que había decidido desertar, pacientemente siguió leyendo las demás cartas para conocer más sobre aquello que la llevó a su muerte, todo había sido plasmado y detallado, Kiki pensó en leer más a fondo, pero decidió detenerse ya que esa información sería algo que el patriarca y Athena debían conocer por cuenta propia.
―Shaina… No puedo creerlo…―Murmuró colocándose una mano en el mentón, no hacía más de un día su cosmos había desaparecido totalmente, ahora una niña con sus mismos ojos aparecía repentinamente en el santuario, sola y con las cartas que la anterior guardaespaldas de la diosa Athena había dejado atrás, al lado de quien parecía ser su legado viviente.
―Dime pequeña… ¿cuál es tu nombre? ―Preguntó Kiki suspirando levemente, la joven tardó en responder, pero al ver la cálida sonrisa del caballero de oro sintió la confianza suficiente para poder responder.

―Seika…―Dijo haciendo que el santo de Aries abriera sus ojos con aún más sorpresa, al mismo tiempo que Raki quien se le veía confundida a la vez que se sentía por alguna razón que no llegaba a entender totalmente, pero más que sorpresa era alegría, después de todo… a quien tenía en frente era la descendencia directa de aquellos dos caballeros que desertaron el santuario.

Aquellos dos que escaparon juntos para vivir el sueño que se les había negado, para reencontrar lo que habían perdido y que como resultado dieron vida a una preciosa niña que juntaba lo mejor de ambos mundos, Kiki volvió a suspirar, colocando las cartas en su mano de forma que no dañaría ninguna de ellas, sabiendo de antemano lo que debía hacer.

―¿Seika? ―Preguntó viendo como ella asentía levemente, ahora comprendía por que se le había hecho tan familiar en un inicio, el cabello de Seiya, los ojos de Shaina y el rostro de la hermana del antiguo caballero de Sagitario. Lo mejor de ambos mundos, el legado que la Cobra dejó atrás como muestra de que ella vivió en este mundo, la emisaria de un destino que había tardado muchos años en llegar.
―Un nombre adecuado en verdad. ―Murmuró entregándole su mano libre a la pequeña para que lo siguiera hacia el templo del carnero de oro.
―Ven conmigo… sé de una persona que está ansiosa de conocerte…

Seika miró a la mano de Kiki con desconfianza, pero de la misma forma que él le había demostrado que era una persona de bien, el santo dorado de Aries hizo lo mismo que con las cartas, esperando a que ella le entregase su confianza, fue finalmente cuando Seika puso su mano en la palma de Aries, quien la sujetó con gentileza y bondad.
Levantándose del suelo finalmente para guiarla junto a su aprendiz hacia el reino de la diosa Athena.

Continuará…

Y finalmente aquí está la siguiente parte del torneo galáctico, el duelo entre caballeros de Athena más esperado desde que se anunció en el capítulo 8, Espero que les haya gustado pues lo que más me gusta de escribir estos episodios son los combates que ocurren entre los caballeros de la diosa de la guerra y de la Sabiduría.
En esta ocasión me he tardado más en subir el episodio debido a problemas personales que han tardado en resolverse, pero que pronto no serán más que una pequeña molestia o una piedra en el zapato.
Por suerte ninguno de ellos me impide seguir escribiendo, aunque sí me dificultan el proceso de escritura al que estoy acostumbrado.
Eso y que algunos combates son mucho más complejos de plasmar, como el de Danny o el de Seinma, quienes añaden una pizca de complejidad a la forma en la que se narran sus conflictos y de la forma en la que me gusta plasmarlos en papel.

Un grand merci à ma chère partenaire ShainaCobra, pour m'avoir toujours encouragé à aller toujours plus loin dans cette histoire pleine de conflits physiques, humains et psychologiques, qui me conduit de plus en plus sur le chemin de l'histoire et de la narration que j'ai tant envie d'écrire, maintenant et quand je me lancerai enfin dans l'écriture de mon premier livre.
Ce sera un vrai bijou et j'espère que vous serez à mes côtés quand cela arrivera.
Ce sont toujours des idées en l'air qui attendent d'être écrites, mais c'est ce par quoi commence une bonne histoire, une bonne idée.

Sin mucho que decir les agradezco a todos los que se quedaron a leer las palabras finales.
Yo soy Eddy B y nos vemos hasta la próxima.
Cuídense.