2 caballeros de Oro y uno de Plata se habían presentado frente al gran patriarca, para recibir instrucciones sobre la peligrosa misión que estarían a punto de enfrentar.
El infierno nuevamente se estaba desatando en una pequeña región del universo, pero muy importante sin duda alguna, la pérdida masiva de vidas humanas era algo que no podían permitir ni por asomo.
Cosa que debían evitar a toda costa para que subieran tan violentamente como lo hacían, pero cuando hablaban sobre el actuar de los espectros de Hades, los métodos más violentos eran la norma.
Parecía que ellos no tenían respeto por la vida o por las vidas de miles de millones de almas, tal y como su señor les había enseñado a despreciar la vida para alabar la muerte como una secta de bestias, listas para devorar, consumir las almas humanas que encontraran a su paso para complacer los deseos del amo Hades y de sus consejeros de guerra.
Pero no en esta ocasión, aún si había dos o los tres jueces del inframundo detrás de este atentado esta vez dos caballeros de Oro y una amazona de Plata bien entrenada irían a frustrar sus planes.
―Sora de Sagitario, Alexander de Leo y Eriana de la Copa… Ustedes tres tiene permiso de retirarse del santuario y dirigirse a Io7, lleven todos los refuerzos que necesiten. ―Declaró el gran patriarca firmemente frente a los 3 Santos frente a él quienes asentían levemente por las palabras del sabio maestro Shun.
―Que los dioses los acompañen en estos momentos de gran necesidad. ―Añadió otorgándole su bendición a los tres quienes se levantaban del suelo para observar al hombre más sabio entre los sabios, con respeto y benevolencia.
―Gracias Patriarca, le prometo aquí frente a usted que no fracasaremos. ―Declaraba Sora preparado para partir hacia el planeta de Io7 en cuanto antes, con la esperanza de detener lo que sea que estuviese sucediendo en ese planeta.
―Regresaremos con mejores noticias de la zona, espero. ―Dicho eso, el santo dorado de sagitario alzó su rostro en dirección a él gran patriarca, listo para retirarse en cuanto sus compañeros lo estuvieran.
―Acabaremos con ese maldito traidor y le daremos fin a sus actos viles contra la humanidad. ―Declaraba Alex con total determinación de terminar lo que se había iniciado en los bosques de Neo Belfast y en el templo de leo, con total intención de ser ahora él quien lo dejase desangrándose en el suelo y moribundo, esta vez iba a cobrarse todas las que ese malnacido había hecho tanto a él como a sus compañeros y a Lilith.
―Confío en que lo lograrán… pero aun así les ruego que tengan cuidado. ―Pedía el gran Patriarca, pidiendo por la vida todos ellos, no era secreto que él sentía un enorme apego por sus caballeros, sobre todo por aquellos que cuidaban del santuario y de Athena a su lado.
―Ese hombre ya ha hecho demasiado mal en el universo y lo último que deseo… es que mis nobles caballeros de Oro y Plata sean parte de su lista de víctimas, no de nuevo. ―Declaró sus temores al darles luz verde de tomar esta misión en específico, él tenía un mal presentimiento a cerca de esta encomienda más aún, dudaba que los estuviera enviando a una tarea de reconocimiento y eliminación de objetivos prioritarios… o a sus propias muertes.
―Que los dioses los protejan y los amparen. ―Pero no… él no iba a empezar a pensar eso justo ahora, cuando más necesitaban un avance en contra el enemigo, rezaría por sus vidas día y noche si era necesario.
―Nos retiramos… ―Finalizó la Amazona de plata, dándose media vuelta junto con los caballeros dorados a su lado, para entonces darse media vuelta e irse por donde vinieron.
Esta sería la misión más peligrosa que habrían tenido que afrontar en mucho tiempo, sobre todo el mismo caballero de Sagitario: Sora.
Esta sería su primera misión como caballero de oro si no contaba con la encomienda que le dio el patriarca durante el primer día del torneo galáctico, en esta ocasión se estaría enfrentando cara a cara contra su mentor, el hombre que lo había entrenado y abandonado a su suerte en el planeta tierra, por primera vez después de 8 largos años finalmente se verían cara a cara… Pero él no estaba seguro de que sucedería una vez ese momento pasara.
Lo único que él deseaba… Era que al instante de encontrarse nuevamente, él estuviera totalmente preparado para lo que sucediese.
Fuese bueno o malo, él lo afrontaría, portando la armadura de ese hombre con el orgullo que esa persona le había arrebatado por sus actos impíos contra el santuario, el patriarca y sus Santos.
―Vayan nobles guerreros de oro y plata, regresen con vida y con bien, sus hermanos y hermanas estaremos rezando por ustedes en el campo de batalla... ―Murmuraba Levemente Shun apreciando como ellos desaparecían por las puertas de su cámara, hasta desaparecer en el horizonte, él suspiró levemente al momento que las puertas se cerraron, dejándolo solo con sus pensamientos… o eso creía hasta detectar la presencia familiar de uno de sus alumnos aún en la gran cámara del patriarca.
―Sé que estás allí Jacko…―Declaró mirando hacia uno de los pilares del enorme templo, únicamente para ver como su primer alumno salía de allí con una expresión que más que molesta… parecía intranquila.
―¿Vas a preguntarme por qué no te envíe con ellos? ―Interrogó conociendo perfectamente a su alumno y su eterno apetito por el conflicto… Pero ocurrió algo que ni el mismo patriarca podría haber previsto… Jacko, simplemente negó con la cabeza, rechazando aquella pregunta rotundamente.
―No en realidad…―Dijo simplemente en un tono un tanto apagado, esto era… extraño… curioso por decirlo de alguna manera más amigable, Escorpio no era así, él habría luchado incluso incitado a una pequeña riña entre Maestro y Alumno como normalmente lo haría o simplemente utilizaría alguna cosa o evento del pasado para culpabilizarlo…
Pero ahora Jack se veía manso, eso era algo fuera de su personalidad explosiva y apasionada, por lo que Shun se veía confuso y preocupado por la razón de que ahora él decidiese simplemente evitar una posible discusión imposible de evitar para ambos.
― ¿Uh? ¿Sucede algo Jacko? ¿Te encuentras bien? ―Preguntó Shun acercándose lentamente a su alumno, como si esto fuese uno de esos momentos de paz y tranquilidad que solían tener cuando el escorpión era solo una cría de alacrán, buscando su razón de existir en este mundo.
―Sí…―Murmuró únicamente para suspirar larga y pesadamente por las palabras de su mentor. ―Eso creo…―Murmuró preocupando aún más a Shun, él conocía a su alumno mejor de lo que él se conocía a sí mismo, de hecho, le apenaba reconocer que lo conocía mejor que a su propia hija, aunque siendo totalmente justos, Jack y Seishin eran otros dos hijos que Shin quería al igual que los suyos propios.
―Que pasa, cuéntame, usualmente tu eres un poco más…
― ¿Directo? ¿Agresivo? ―Preguntó el escorpión interrumpiéndolo al instante sonriendo levemente, casi parecía arrogante pero… no lo era, quizá esta era la primera vez en muchos años en el que ambos se dejaban de tonterías, donde dejaban sus papeles de lado y hablaban como dos hombres que se respetaban y querían por igual desde que él obtuvo su armadura de oro hacía ya tantos años.
―Lo sé… usualmente reclamaría y te diría que por qué no me envías a mí a la misión, pero ahora…―Fue entonces que él desvió sus ojos al suelo, suspirando nuevamente, pensando en algo que había sucedido el día anterior.―Ahora simplemente no tengo ganas de discutir.
―Eso es un gran progreso sin duda. ―Murmuraba Shun con total intención de no sonar sarcástico, esta conversación, aunque parecía estar fuera de lugar era la primera vez que podía ver a Jacko tan… vulnerable, incluso podría decirse que Escorpio solo necesitaba sacarse algo del pecho con la persona que le había dado todo en esta vida.
―Supongo, la verdad es que… Sigo pensando en algo que me dijeron la pequeña Sabionda… y ese niño impertinente. ― El Patriarca arqueó una ceja… solo había dos personas a las que él se referiría de esa forma y si estaba en lo correcto, esas dos personas eran:
― ¿Danny y Seinma? ―Preguntó curioso, admirando como él desviaba sus ojos carmesíes hacia el patriarca, asintiendo tranquilamente, como si gracias a ellos se hubiese dado cuenta de algo que aún no podía discernir con total seguridad hasta ese momento.
―Sí… ellos me dijeron un par de cosas que… no puedo sacar de mi cabeza… aunque lo intente…―Declaraba caminando al lado del patriarca mirando hacia el trono del maestro, como si aquella visión comenzara a recordarle la vez que la pequeña a quien sirvió como un guardia personal estuviera allí, cuando fue traída por primera vez al santuario hasta la última que escapó del mismo.
―Ella me dijo que aún tengo algo hermoso que proteger y ese niño dijo que aunque era un perro, se sentía orgulloso de serlo aún si actuaba como un perro guardián. Un poco cursi si me lo preguntas pero…―Fue entonces que él miró nuevamente hacia su mentor, con una expresión… vacía, no había conflicto, solo un pensamiento que no dejaba de rondar en su cabeza constantemente hasta el momento en el que ese pensamiento se volvía una realidad que podía ver y casi podía tocar con sus propios dedos.
―No sé si tengan razón o no… pero, me gustaría creer que así es, me gustaría creer que… aquí soy más necesario… que ahí afuera en el campo de batalla…―Declaró casi percatándose de que el lugar donde él pertenecía, era justo aquí, junto a su mentor y a su compañera a quien siempre había visto como una molestia, pero que en realidad quería como aquella hermana a la que había abandonado apenas tuvo la oportunidad.
Acto por el que terminaría arrepintiéndose incluso ahora, pues tal como el escorpión de hirió a Orión, era leal a las personas con las que compartía un vínculo, fuese sanguíneo o sentimental, todas esas personas eran parte de él y de quien quería ser a pesar de todos los errores que había cometido en su larga/corta vida.
―Siendo honesto no sé si sea cierto, pero… si lo es, tan solo deseo que sea verdad, que aquí, puedo serte útil a ti, a la pequeña problemática… y a mis demás compañeros del santuario. ―El patriarca no necesitó de explicaciones para saber que se refería a Athena…
Aunque no le agradará que se expresase así de su Diosa, entendía que el vínculo que ambos compartían era igual o estaba a la par del que él compartía con Seishin de Virgo o con él mismo, después de todo, durante mucho tiempo fue su guardián personal.
Fue imposible para el escorpión de oro agarrarle cariño a su diosa, sobre todo por qué le daba una excusa de salir del santuario sino era para buscar problemas.
―Lo eres Jacko, lo eres más de lo que te puedes imaginar…―Declaró Shun posando su mano sobre el hombro de su joven alumno, sonriéndole con cariño y aprecio a su primer alumno.
―Tu eres valioso para mí, al igual que los demás caballeros que custodian el santuario. ―Dicho eso el caballero del escorpión de oro bajó la mirada, imaginando que él no era especial para su mentor, solo un caballero a su servicio más como todos los demás.
―Pero si debo ser honesto, tú y Sira tienen un lugar especial en mi corazón, ambos son una parte de mí que no deseo perder…―Al aclararlo, él devolvió su mirada hacia Shun sonriendo levemente… Eso en verdad había sido una verdadera dicha de escuchar.
―Sé que, en la guerra, es imposible evadir la muerte… Pero mientras ustedes se mantengan con vida, puedo seguir… Puedo… continuar creyendo en un mañana donde podamos sonreír juntos sin miedo al conflicto…
Ese era el sueño de Shun, poder sonreír al lado de su querida familia nuevamente, sonreír al lado de su esposa, su hija, su sobrino, su hermano y de sus dos alumnos a quienes quería como si fueran su familia.
―No sé tú… pero ese no parece un mundo ideal para mí…―Bromeó Jack riendo levemente. ―Lo mío es la batalla y el conflicto, pero si tú dices que eso nos hará bien supongo que debo creerte maestro. ―Aunque era honesto Shun no paraba de pensar en lo mucho que deseaba que él también encontrase en la paz un refugio más que en el conflicto, quería… no, necesitaba que Jacko empezase a creer en la paz de la misma forma que él y Seishin lo hacían.
―Hum… Jack, incluso si la guerra termina, siempre habrá una batalla más que luchar. ―Dicho eso el escorpión de oro bajó la cabeza al suelo, ¿cómo era que su mentor de una u otra forma siempre tenía la razón? Él nunca se equivocaba y las pocas veces que lo hacía eran específicos y escasos, cosa que chocaban con la visión que escorpio tenía de él, que era la imagen perfecta de un hombre que poseía todas las respuestas… lo cual le seguía recordando lo evidente.
Su mentor a pesar de ser lo más cercano a una deidad, seguía siendo tan humano como todos los demás y quizá por esos errores era la razón por la que seguía admirándolo tanto.
―Huh… ojalá sea así. ―Declaró el caballero de Oro tratando de convencerse de ello, incluso si la paz duraba lo mismo que un pestañeo, siempre habría un nuevo conflicto que resolver, una nueva batalla por luchar y un nuevo enemigo al que enfrentar.
Para su suerte o su desgracia, el caos era tan natural como la paz e impredecible como el movimiento del tiempo o el viento mismo.
―Con la mayoría de nuestras fuerzas desperdigadas no podemos descuidar nuestro hogar. ―Comenzó a explicar Shun pensando en todos y cada uno de sus soldados de oro, desde la primera casa hasta la última que terminaba en la suya, donde Athena era resguardada y protegida de los peligros que acechaban entre las sombras más oscuras del abismo infernal.
―Con Arorios constantemente Viajando entre Dimensiones, Lubofico más tiempo en el mundo de los muertos que en el de los vivos, Alex siempre en misiones fuera del Santuario, Sira quien está siempre vigilando el Santuario y Palestra, Genki supervisando el Torneo Galáctico, Sora en su primera misión fuera del santuario. ―Continuó admirando la situación en la que actualmente se encontraba el santuario, en sus tiempos al menos 2 caballeros de oro estaban ausentes y después de la gran batalla ocurrida en el santuario solo había quedado la mitad para proteger los 12 templos del ultimo asedio de las fuerzas de Hades.
―Shiki, Havel, Sira, Sovek, Yuri, Romeo y tu son las mejores defensas que tenemos ahora aunque Shiki al igual que Genki se encuentra monitoreando el torneo… nuestra defensa no es tan formidable como desearía que fuera, mucho menor ahora que la mayoría de los caballeros de oro están dispersados. ―Pensó imaginando que en el instante que sufrieran un ataque directo de los espectros del rey del inframundo, apenas estarían preparados para contratacar, no podían permitirse ni por asomo dejar que los espectros descubrieran debilidades en sus formaciones defensivas y de contraofensiva.
De lo contrario, la primera batalla que el santuario vería sería la última, así como la guerra santa tendría un final rápido y anticlimático, una derrota que Shun jamás iba a permitir, no mientras él siguiera con vida, poseyendo cada conocimiento y táctica que Harbinger le había enseñado. Aunque al pensar en él se percató de lo mucho que echaba de menos a ese grandulón…
―Entonces supongo que yo me quedaré aquí un tiempo más encadenado…―Murmuró Jacko desanimado, pero de cierto modo feliz de poder serle de utilidad a su maestro, a pesar de todo, él seguía siendo el hombre que le había enseñado todo y por el que daría su vida cualquier día sin dudarlo ni un solo segundo.
―Al menos hasta que sea necesario soltarme para luchar contra el enemigo fuera del santuario. ―Pensó en voz alta, imaginando que el día que finalmente fuese enviado a combatir fuera del santuario, esta guerra cambiaría de curso otorgándole finalmente la tan ansiada victoria a la diosa Athena, terminando con este ciclo de muerte y destrucción para siempre.
―De cierto modo, así es…― Murmuró el patriarca, imaginando aquél día que esperaba que no ocurriese pronto, sin la mayoría de sus fuerzas, debían recaer en la esperanza de que no sería ni hoy ni mañana, pero pronto, muy pronto el gran contrataque de los santos de Athena comenzaría para terminar el trabajo que él y sus amigos no lograron en su momento, pero este era el momento indicado para finalizar la batalla que daba inicio cada 200 años.
―Tranquilo, ya llegará tu momento, nuestras mejores cartas no deben ser reveladas aún… Al menos no, hasta que Hades revele sus verdaderas intenciones con estas supuestas semillas…― Declaró Shun sonriéndole a su alumno, dándole la seguridad que necesitaba para enfocarse en proteger el santuario hoy e ir a la batalla mañana. ―Explicó dejando en claro que Jacko era uno de esos ases bajo la manga una de sus mejores piezas con la que perforarían una vez más la oscuridad trayendo de vuelta la luz a este universo sumido en tinieblas.
―Terminaremos esta guerra, juntos, alumno mío…
Shun volvió a sonreírle con total confianza a su alumno, quien al igual que su segunda aprendiz se sentía particularmente orgulloso, a pesar de que había sido una charla corta, fue el momento perfecto para que ambos fuesen honestos uno con otro.
Maestro y aprendiz ya no se miraban como un soldado a un superior, sino como amigos, como iguales.
―Eso espero maestro. ―Murmuró dándose media vuelta para volver a su templo, por primera vez en mucho tiempo, en paz y serenidad.
―Eso espero…―Finalizo saliendo por la misma puerta que los demás caballeros de Oro habían tomado para salir, aceptando el destino que les había tocado afrontar a cada uno de ellos.
Caballeros del Zodiaco: Guardianes del Universo.
Libro 1: El Nuevo Despertar de Hades.
Capítulo 17.3 Batallas de Bronce y Plata; Cuarta Fase.
4 de Julio del 2283
Hora: 2:30 P.m.
Lugar: Bosques de Palestra.
Cuarto día del Torneo Galáctico.
Después del combate de Seinma, este mismo finalmente se encontraba estable, los enfermeros y el doctor a cargo de las operaciones médicas más importantes tanto de Palestra como del Santuario, obviamente esa persona se trataba de Shiki de Aries, el médico de campo que curaba los males de todos los caballeros que habían luchado las batallas más crueles y duras de todas, como su título lo decía era el "Guardián Herrero", Se dedicaba a reparar armaduras al mismo tiempo que arreglaba a sus portadores, como era el caso del caballero Pegaso.
Quien al haber ganado su duelo contra Ahiri de Hidra, ahora se encontraba inconsciente, conectado a una máquina que le ayudaba a respirar, a una bolsa de suero que le ayudaba a mantenerse estable, otra bolsa que contenía sangre la cual reemplazaba la enorme cantidad que él mismo se había quitado en un intento desesperado de detener la toxina, recibiendo varias dosis de antibióticos para ayudarlo a expulsar las enormes cantidades de veneno a las que se había expuesto durante su combate, entrando casi a un estado de coma donde por poco pierde la vida si no hubiera recibido atención médica inmediata.
Por supuesto que no se iba a dejar morir tan fácil por un veneno, pero el mismo había causado estragos dentro de su cuerpo que tardarían un par de días en arreglarse correctamente, sobre todo teniendo en cuenta que él mismo había logrado apoderarse de sus brazos y piernas.
Era casi un milagro que él hubiera logrado mantenerse consiente casi al final de la batalla, de lo contrario la toxina se habría apoderado de su cerebro y de su corazón, asesinándolo en el acto, aún no comprendían como es que había logrado superar a su adversaria teniendo brazos y piernas casi completamente inmovilizados.
Pero comprendían que la voluntad del Pegaso era igual o más fuerte que su puño, que en un instante logró convertir una armadura de bronce en menos que polvo.
Dos cualidades dignas de admirar y temer los futuros adversarios que tendría que afrontar, subestimar al caballero de Pegaso era un error, Ahiri lo había comprobado y eso le había costado la victoria.
Si los adversarios que se enfrentarán a él cometían el mismo error, no tendrían ninguna esperanza de victoria, por lo menos no, contra el caballero de bronce que convertía las derrotas en victorias aplastantes. Dicho eso, para derrotar al santo de Pegaso debían romper su voluntad…
Pero eso era más fácil decirlo que hacerlo.
Su voluntad era más resistente que el acero, quebrarlo sería casi imposible, pero al igual que el acero bajo cierta presión el mismo llegaba a doblegarse, algo que Darrel comprendía, puede que fuese fuerte y poderoso, pero seguía siendo humano, solo debía encontrar ese algo para poder hacerlo caer, haciéndose con la victoria.
―Bueno con eso debería bastar…―Declaró Shiki después de atender los cortes que se había hecho en sus brazos y piernas, logrando limpiar, suturar y vendar sus heridas en tiempo record, claro si hubieran sido cortes un poco más limpios el trabajo habría sido menos costoso, pero como entre su desesperación y su velocidad de reacción ante el peligro se hizo cortaduras en los brazos lo suficientemente profundas como para extraer el suficiente veneno de sus venas… Lo cual no evitaba que curar esas cortadas hubiese sido un trabajo riguroso en el que tuvo que emplear su concentración total para evitar causarle más daño del que ya se había provocado durante su batalla contra Ahiri.
―Estará bien, mientras no haga movimientos bruscos, o que haga algo que no deba… o que atente contra su propia seguridad como suele hacerlo… ―Aunque pensándolo mejor dejarlo por su cuenta sería la peor idea que alguien en la enfermería tendría conociendo su actitud indirectamente autodestructiva,
―De hecho, ¿por qué uno de ustedes muchachos no se queda para asegurarse de que se recupere bien? ―Preguntó haciendo reír a Johnathan quien sabía que alguien diría eso tarde o temprano, y sabía que sería o un caballero de oro o uno de ellos en cualquier momento, pero sin importar la situación alguien tenía que armarse de valor para decir una verdad incomoda.
―Yo lo haré…―Mary respondió tomando la mano de Seinma, la que se encontraba llena de agujas intravenosas con los líquidos que necesitaba para sobrevivir al veneno que había invadido su cuerpo casi por completo.
―Estaré con él, para asegurarme de que su recuperación sea óptima. ―Declaraba mirando al doctor Shiki con los fríos ojos de su máscara de plata, aunque debajo de esa mirada en blanco podía notar una mirada inocente en la amazona de plata… cosa que quisiera o no revelaba más cosas de la que ella deseaba.
―Me parece bien. ― Replicó el caballero de Aries sonriendo levemente a la muchacha, para finalmente retirarse de allí para atender a los demás pacientes que aún necesitaban recuperarse para sus próximos combates en el torneo.
―Je je jeh, parece que Shiki conoce mejor a Seinma de lo que parece. ―Declaraba Johnathan de manera hilarante, él no parecía tan preocupado como Danny o Mary, después de todo conocía al Pegaso, él era un hueso duro de roer… no iba a dejarse vencer por un pequeño veneno, cosas peor habían tratado de abatirlo y esto no era una de ellas.
―Me pregunto porqué será…
―Por lo menos se encuentra bien… gracias a los dioses él estará bien…―Mary comentó mirando hacia la dirección de Johnathan, para acto seguido desviar sus ojos hacia su amigo noqueado en la camilla, quien respiraba lentamente, esa chica Ahiri realmente le había hecho mucho daño.
―Ahhh… tonto, debiste haber atacado…―Añadió acariciando levemente su mejilla derecha, sin duda alguna había llevado su propio cuerpo al extremo solo por mantener su código de nunca golpear a una mujer, un código que le estaba pasando una factura terrible por todo su cuerpo.
―No sirve de mucho decírselo mientras se encuentra noqueado, deja que despierte será entonces que podremos decirle lo tonto que fue por hacer eso, por ahora déjenlo descansar…―Respondió el Fénix con una expresión tranquila, aunque en su voz podía notarse la evidente preocupación que él también sentía por su amigo. Pero como siempre hacia su mayor esfuerzo para parecer tranquilo y confiado.
―Aunque debo admitir… Que Seinma-kun se esforzó mucho para ganarle a Ahiri-chan sin darle un solo golpe. ―Mencionaba Shinryū rememorando el combate que había presenciado, Seinma se mantuvo fiel a sí mismo y a sus creencias… aún sí eso significaba recibir todos los ataques del combate contra sí mismo, sin duda esa había sido una muestra de tenacidad tremenda… o un ejemplo de la infinita terquedad por parte del santo de Pegaso.
―Eso es a lo que yo llamo, una determinación sólida.
―O una gran estupidez… independientemente de lo que haya sido, realmente logró lo que dijo, no creí que lo conseguiría, pero al parecer su determinación es igual de dura que su cabeza…― Sustentó Johnathan pensando en lo tonto que él había sido al casi permitirse perder solo para mantener un ideal anticuado, viendo lo fuerte que él era en realidad como para destrozar una armadura de bronce por completo.
―Aún así fue una reverenda tontería hacer algo como eso…― Declaraba Benjamín apoyando la teoría de la obstinación del corcel alado, jamás había visto a alguien tan apegado a sus ideales y principios como para llevarlas a las últimas consecuencias.
―Pero, hay que reconocérselo, hay que tener pelotas para apostarle todo a algo tan estúpido y aun así ganar contra todo pronóstico… Vaya que este idiota es fuerte. ―Pensó imaginando que clase de cosas debieron habérsele ocurrido durante la batalla para llevar a Ahiri a la sumisión voluntaria… Lo más probable es que no hubiera logrado nada, o quizá sí… La única forma de descubrirlo sería preguntarle directamente… Y esa no parecía ser una opción viable por ahora.
―¿Que no dijimos que no lo hostigaríamos hasta que despertará? ―Interrogó Danny irando a sus compañeros a su lado, confusa por como John había dicho una cosa y como ellos pasaban olímpicamente de ello.
―Él ya tuvo suficiente por hoy, se merece un buen descanso. ―Declaró al igual que Mary, preocupada por su estado de salir, a pesar de que él fuese más fuerte que un toro, seguía siendo tan frágil como cualquier humano normal y eso era algo que debían seguir teniendo en mente.
―Sí… Sí eso creo…―Murmuró Benjamín cruzándose de brazos y suspirando levemente. ―De cualquier forma, sigues tú, ¿no John?
―Sí… pero es contra ese idiota de Albión… Esto será pan comido. ―Musitó arrogantemente, seguro de que su próxima batalla sería pan comido, después de todo, su primer combate en el torneo había sido rápida y satisfactoria, no tenía razón para creer que la siguiente sería diferente o que terminaría de una forma inesperada.
―¿Seguro? Por qué muchos de los que se encuentran en el equipo de Kobu pasaron sin muchos problemas sus primeras rondas, no creo que sea fácil, ni siquiera para ti. ―Declaraba Benjamín, después de todo al haber pasado a la segunda ronda de la fase de combates haría de estos más complicados y brutales, independientemente de quienes fuesen sus rivales durante la batalla entre caballeros de Bronce y Plata.
―Hum… Tonterías…―Declaró confiado ciegamente que su próxima batalla sería igual de fácil justo como la anterior batalla contra el caballero plateado de Auriga.
―Además, ¿viste como dejé a Take? Aunque él porte el elemento fuego sería imposible que pueda derrotarme, nadie puede aguantar mis llamas. ―Aunque tenía razón de cierto modo, John se equivocaba a cerca de ello de tantas formas que sería imposible prever quienes lo encontrarían durante el torneo, para probarlo mal en esa teoría arrogante que se había maquinado él solo.
―No cantes victoria tan pronto. ―Dijo Benjamín un tanto incomodo por la actitud del Fénix, aunque a este punto ya estaba acostumbrad en cierto modo… Pero siendo totalmente Honesto aún seguía causando discordia entre él y el santo del Fénix.
―No lo hago, la entono por qué la victoria y yo somos buenos amigos. ―Dijo John sonriendo insolentemente como usualmente solía hacerlo, con la única diferencia que su mirada cambió en un instante cuando los resultados del combate que había dado lugar en la arena de duelos, entraron súbitamente a la enfermería en forma de un joven caballero de bronce totalmente derrotado por un golpe fulminante de su adversario.
―Ese es…
―Sí, Walter del Pez Volador… Darrel volvió a hacerlo. ―Dijo Shiki interrumpiendo a Johnathan, junto con su equipo de médicos especializados para empezar la operación, listo para hacer el mismo procedimiento que había hecho con Koichi, tratando de salvarle la vida al muchacho, realmente lo había hecho había ganado su segundo combate otra vez utilizando solo un ataque.
Johnathan y los demás estaban francamente sorprendidos, ese duelo debía haber comenzado a penas hace unos segundos pero Darrel ya había derrotado a su adversario a la velocidad del Rayo, ni siquiera había extendido la pelea por diversión…
Tan solo hizo su ataque y su adversario cayó como si de una mosca contra una trampa eléctrica se tratase, o bajo esta situación, como un Pez siendo golpeado por un cable eléctrico que conducía cientos de volteos.
―Huh… ¿Darrel eh? No quiero admitirlo, pero todo apunta que si llego a enfrentarme a él las cosas tal vez se vuelvan interesantes. ―Declaró Jonathan, sonriendo tranquilamente, aunque en verdad se sentía incómodo por la idea de que, en efecto, este torneo los había puesto uno contra el otro para que se ajustaran las cuentas que aún tenían pendiente.
Una rivalidad que al igual que la de Pegaso y Unicornio, solo se resolvería hasta que ambos se enfrentaran en un duelo en igual de condiciones, con la misma posibilidad de ganar o perder, dependiendo de qué tan habilidosos fuesen, pero para llegar al otro lo único que tenían que hacer era abrirse paso hacia el otro en el torneo Galáctico.
―¿Solo si te enfrentas a él? ―Preguntó Danny a su lado, obligándolo a recordar a los dos adversarios que estarían enfrentándolo pronto.
―Ahora que lo mencionas, quizá a ustedes Muchachos, pero depende de quién me enfrente. ― Decía mirando con atención a sus compañeros herederos, sobre todo a Benjamín.
―Si es Shin probablemente sea divertido y si es el pato… probablemente sea el combate más aburrido que haya tenido en mi vida. ―Al decir esto Benjamín fijó una mirada molesta hacia él, cosa que atrajo la atención de Jonathan al instante.
―Huh, ¿estás dispuesto a apostar todo a ello? ―Preguntó el caballero de Cisne con total seriedad.
―Lo apuesto y lo refuto pato idiota. ― Declaraba en el tono más pasivo agresivo que jamás pudo expresar en su vida…
El ambiente de un segundo a otro se volvió tan tenso que podría ser cortado fácilmente por una navaja afilada, sin lugar a duda esta era otra de esas rivalidades que debían resolverse bajo el incesante fulgor del combate, desafiando sus opuestos naturales, el Fénix y el Cisne, el ave de fuego contra el ave de hielo, el alma de cenizas contra el alma de escarcha, fuego y hielo…
Una batalla que estaba destinada a ocurrir.
Pero no sería hoy…
―Podrían evitar pelearse aquí en la enfermería, si tienen asuntos pendientes arréglenlos en el campo de batalla y no donde salvamos vidas. ―Decía el Doctor a cargo del área médica, molesto por la forma tan agresiva con la que estaban tomando el asunto justo en el lugar donde no debían hacerlo.
―El maestro Shiki tiene razón muchachos, este no es lugar para pelear…―Declaró Shinryū deteniendo una confrontación que parecía ser inevitable en esos instantes, si no fuese por la intervención del santo de Aries y el caballero dragón interponiéndose frente a ellos dos, quienes parecían buscar una excusa para enfrentarse el uno al otro.
Era obvio que el temperamento explosivo de Johnathan y la actitud fría de Benjamín iban a chocar tarde o temprano siendo el resultado de ese choque sería aparatoso como estruendoso, pero como todo, si querían enfrentarse y resolver sus diferencias, debían abrirse paso contra sus adversarios en el torneo galáctico.
―Huh entendido, de todas formas, debo prepararme para mi combate también. ―Declaró el santo del Fénix con total determinación, él arrasaría con todos en este torneo y se proclamaría como el guerrero supremo, eso era lo que él haría… a menos que alguien lograse frenarlo en seco, mirando una última vez hacia atrás a quien suponía sería su siguiente adversario después de esta pelea.
―Nos veremos en el campo de batalla, pato tonto. ―Finalizó John retirándose de la enfermería, yendo directamente a la sala de preparación, para enfrentarse a Albión en el combate que estaría próximo a ocurrir.
―Cuenta con ello, Johnathan. ―Respondió el caballero del Cisne determinado a enfrentarse a él y darle su merecido, era bien dicho en su tierra que si uno buscaba el respeto debía ganárselo… y él lo obligaría a respetarlo así fuese lo último que hiciera en esta vida.
―¿Debería tomarme eso como una amenaza Benjamín-kun? ―Preguntó Shinryū entre broma y en serio.
Cosa que obligó al caballero del Cisne a relajar su expresión con su mejor amigo, puede que Johnathan fuese un cretino, pero Shinryū era una de esas personas más agradables que había conocido en su joven vida, alguien con la que se sentía totalmente en confianza, las otras pocas personas serían Danny y Seinma y nada más.
Aún no había conocido a nadie con el que se sintiera en algo que fuese más parecido a un hogar, eso era algo casi imposible de lograr para él.
―No, al menos tú no, pero ten en cuenta que no te dejaré las cosas fáciles. ― Aclaraba Benjamín dejando en claro sus intenciones en su próximo combate, realmente deseaba enfrentarse a Shinryū en igualdad de condiciones, peleando hasta que uno de los dos ya no pudiera seguir adelante.
―Je jeh, me ofendería si no lo hicieras. ―Respondió el caballero de dragón sonriéndole tranquilamente, seguro de que sea lo que fuera a ocurrir, ambos darían lo mejor de ellos mismos en el combate.
―Sé que debemos hacer esto en la arena de Duelos, pero… que gane el mejor amigo. ―Dijo levantando su puño hacia él en un gesto de respeto y fraternidad.
―Lo mismo digo Hermano…―Respondió Benjamín chocando su puño con el de su compañero de lentes sonriendo levemente mientras lo hacía.
Ambos separaron sus puños y acto seguido comenzó a caminar en dirección a la zona de preparación, justo a donde Johnathan había ido con anterioridad, listos para enfrentarse el uno al otro en un duelo amistoso.
―¿Vienes Danny-chan? Vamos a ver los siguientes dos combates antes de prepararnos para nuestros respectivos duelos. ―Interrogó Shinryū mirando hacia la joven Andrómeda, quien no paraba de mirar hacia Seinma hasta que la llamaron directamente alzando sus ojos esmeraldas con curiosidad.
―Aunque básicamente son el mismo…―Murmuró Benjamín racionalizándolo un poco, cuando lo pensaba mejor más emoción le daba, en verdad esperaba que Shinryū lo enfrentará con todo su poder…
―No sé, me gustaría quedarme con Seinma… al menos hasta que recupere la conciencia. ―Declaraba preocupada por el estado de salud del caballero de Pegaso, aunque Shiki había logrado estabilizarlo, aún estaba preocupada.
La enorme cantidad de Veneno que había recibido habría sido suficiente para tumbar a un elefante…
Cláro que la fuerza de Seinma había logrado contrarrestar las toxinas de la hidra, pero aún seguía siendo humano y eso lo mantendría inconsciente hasta que su cuerpo fuese capaz de expulsarlo por completo, no se preocupaba mucho porque esto no sucediese, era un hombre fuerte y determinado. El problema era que no sabía cuanto tiempo le tomaría lograr recuperarse por completo, incluso ella aún sentía los efectos del veneno de Kaguya en su cuerpo, aún no se habían desvanecido por completo en realidad.
―Tranquila Danny… yo cuidaré de él, yo les avisaré cuando recuperé la conciencia. ―Pidió la amazona del Aguila tranquilizándola casi al instante, si había otra persona en quien confiará más para cuidar de Sein esa era Mary, su habilidad curativa era la mejor para devolverle la fuerza y vitalidad a alguien que estaba experimentando lo más cercano a una muerte en vida.
―No te preocupes, déjalo en mis manos, conozco a Seinma mejor de lo que creen, ambos crecimos juntos como hermanos en batalla… se podría decir que más que un amigo es mi familia. ―Declaró tomando la mano de su compañero, apretándola levemente, sintiendo como la fuerza regresaba a él, lento pero seguro.
―No lo dudo Liz... ―Respondió la joven Andrómeda sonriendo con total confianza a la amazona del águila, quien había cuidado de ella cuando se sentía mal y que ahora cuidaría de su mejor amigo.
―Muy bien, nos veremos después del combate. ―Dijo finalmente dirigiéndose a la arena de duelos para presenciar el siguiente combate entre caballeros, con ansias de conocer más sobre las habilidades de sus compañeros, pero más que eso, de conocer el poder que muchos ostentaban, reconocer sus técnicas, sus fortalezas y debilidades para que, sin importar quién o qué batalla se enfrentarán en el futuro, pudieran contrarrestarla con fuerza y valor de la misma forma que lo habían hecho antes.
Finalmente, Solos Mary miró hacia Seinma, quien era ayudado a respirar por las máquinas a su lado… Pero aun así ella sabía que él podría continuar respirando por su cuenta, poco, pero lo haría como lo habían dicho miles de veces hasta el cansancio, él era mesiado obstinado como para dejarse morir, su cuerpo no se daría por vencido tan fácil, pero… Aun así, necesitaba de estas máquinas para seguir manteniéndose con vida.
Lo cual denotaba el enorme esfuerzo que había hecho durante su combate, llevando su cuerpo hasta el límite físico que cualquier persona con 2 dedos de frente se podría permitir, pero él no era cualquier persona, era el mismo hombre que se había negado en atacarle aun cuando lo había golpeado con la ferocidad de un animal enfurecido.
Aun así se resistió formidablemente como el guerrero de Pegaso que era, haciendo honor a la armadura y a su nombre, tomando su mejilla para empezar con su ritual de Sanación.
―Águila protectora… Águila bondadosa, ofréceme la protección de tus alas para aliviar el dolor de un alma. ―Ella comenzó a recitar las palabras que siempre utilizaba cuando comenzaba a sanar a otros, evitando hacer el mayor ruido posible para interrumpir el procedimiento médico que el doctor y los enfermeros estaban realizando en esos instantes.
― Águila predadora, que cuidas a mis aliados como a tus hijos… dale la defensa de tus alas a este hombre cuyo cuerpo ha sido invadido por una toxina cruel, ofrécele el resguardo de tus alas…
―Deberías dejar de hacer eso…―La voz inconfundible de una mujer se hizo presente a sus espaldas la interrumpió justo en el medio de sus palabras.
―¿Eh? ― Al mirar hacia atrás Mary se encontró con nada más ni nada menos que con su mentora, portando la máscara que la representaba como la Amazona, de la misma forma que ella siempre la había visto y conocido, Elizabeth Arkhamira, la amazona plateada de la Gruya, quizá el símbolo de autoridad máximo que había conocido en su joven vida a parte del patriarca o de Athena.
―Ma… Maestra…
―Tu sabes el precio que pagas cada vez que utilizas esa habilidad, lo que pierdes después de cada uso, además de lo que sucederá por el constante uso de tu propia energía vital. ―Declaraba en un tono prudente , por no decir severo hacia ella, dejando muy en claro el peligro al que su alumna se exponía cada ocasión que ella utilizaba su técnica de: "La Protección del Águila"
―Valdrá la pena acortar tu vida, ¿solo para salvar la de otros? ―Al preguntar eso Mary dudó, incluso se replanteó la idea de dar su vida por alguien más que no fuese ella, hasta que miró hacia Seinma y esa duda se desvaneció casi al instante rememorando la razón exacta del porqué había revelado su rostro a esta persona en sus manos.
―Si… lo es…―Respondió sin dudar en sus palabras ni por un segundo, por las personas que ella estimaba, estaría dispuesta a entregarlo todo, su cuerpo, su vida… su ser, todo lo que ella y sería se los entregaría a esas personas y una de ellas, como no era su mentora, quien le había otorgado todo lo que ella conocía.
―Sé lo que opinas de mí y Sein, pero Athena me eligió para cuidarlo. ―Añadía sin temor de la misión que se le había sido otorgada. ―Pero, aunque en realidad utilizo la misión que me encomendó Athena como una excusa para acercarme más a él… Lo cierto es, que me alegra estar aquí, ser de utilidad y poder utilizar mis habilidades con tal de apoyar a los demás a seguir adelante… me alegra profundamente usar mi vida con tal de ayudar a los demás…―Era cierto, aunque usara su misión como una excusa la verdad era que se alegraba de estar aquí, al lado de otra persona que para ella significaba su familia,
―A pesar de todo, me siendo dichosa de estar aquí… Maestra.
Arkhamira había escuchado a detalle cada una de las palabras que habían salido de su joven alumna, ella aún era demasiado ingenua, pero comprendía porqué aún seguía siendo tan verde como una lechuga, aún no había tenido el infortunio de conocer la vida que la más longeva de las que la Gruya si había visto y vivido en carne propia… Deseando que su joven pupila jamás tuviera que sufrir el mismo destino que ella o que su hermana menor.
Solo los dioses sabían lo mucho que deseaba evitar que los pecados del pasado se volvieran a repetir.
―Comprendo…―Murmuró levemente haciéndose a un lado. ―Aún no apruebo tus métodos, pero comprendo tus razones. ―Declaró sin mirarla directamente, causando que el humor de Mary fuese rápidamente herido por las palabras de su mentora.
―Aún así me enorgullece que estés empezando a forjar tu propio camino en esta vida, lo único que te pido es que no malgastes esta hermosa vida que los dioses te han otorgado… por favor…―Dicho eso el semblante del Águila se alzó hacia su mentora, quien la veía ya no como una alumna, sino como una igual, pues como si mentora, Mary estaba forjando su propio camino con la misma determinación que ella mostró como cuando ella era igual de joven.
―Solo deseo que Vivas… y nada más. ―Finalizó revelando su único deseo por su muchachita, anhelando que ella encontraría un camino menos doloroso que el que lla o su hermana habían compartido, ya había perdido a muchas personas que le importaban, y no podría soportar si la perdía también a ella, fue entonces que ella se separó de sus alumnos, con una sonrisa que era ocultada por su máscara de la misma forma que la de la más joven de las Arkhamira ocultaba la suya.
―Gracias, lo haré… Maestra. ―Respondió Mary aliviada, no sabía si ella la había escuchado, pero tenía esperanza de que lo hubiera hecho a la distancia, pero más que eso, se sentía feliz de que su mentora finalmente la estuviera reconociendo como una guerrera, como una humana, como mujer… y como su hija.
Quizás no fuese mucho, pero esas palabras, le daban felicidad a su espíritu, Arkhamira no solía ser así con ella, casi nunca le demostraba afecto o si quiera reconocía su determinación.
Pero que lo hiciese justo así y justo de esta forma, llenaba el corazón de la Joven Águila de regocijo y despreocupación.
Tal y como siempre había soñado que esto sucedería.
Con eso en su mente Mary continuó con la sanación de Seinma, colocando toda su energía en su técnica curativa para devolverle su salud completa al caballero del Pegaso.
Poco tiempo más tarde.
Johnathan finalmente se encontraba en el campo de batalla, donde su segundo duelo iba a dar inicio, su rival sería Albión de León menor así que esta batalla parecía ser fácil, él era el que menos sobresalía de su grupo al lado de Kazuto por supuesto, aunque siendo totalmente honestos, si había logrado pasar a la segunda fase del torneo algo de especial debía tener, razón por la que John no podía descuidarse.
Por lo menos no ahora, una vez encontrará su punto débil, atacaría directamente y no dejaría de arremeter hasta que su adversario estuviera inconsciente en el suelo como bien estaba acostumbrado en hacerlo.
Ambos poseían esencialmente un cosmos de Fuego como elemento principal, Tanto León Menor como el Fénix tenían la habilidad de utilizar las llamas como armas ofensivas y defensivas, una autentica pelea de Fuego contra Fuego.
A excepción de que John tenía el poder de las estrellas de su lado, Albión no tendría mucha oportunidad de defenderse contra ese poder de incinerar incluso el fuego más ardiente que él pudiera ser capaz de manifestar.
John ya se encontraba un escalón por encima de los caballeros de bronce Comunes y su poder cada vez más iba en aumento, un poco más y quizá sería capaz de aguantarle una pelea mano a mano a un caballero de Oro… pero eso estaría por verse muy pronto.
― ¿Fénix estás listo? ―Preguntó Marco mirando hacia el ave eterna.
― ¡Sí que lo estoy! ―Declaró convirtiendo su tiara en un casco que cubría toda su cabeza desplegando un antifaz entre su nariz y ojos, los cuales se convirtieron en dos soles que resplandecían debajo de la máscara.
― ¿León Menor Estás Listo? ―Volvió interrogar el profesor, mirando a la cría de león.
― ¡Por supuesto! ―Respondió desplegando una máscara de combate que poseía el diseño de un rostro de un león y volviendo sus ojos cafés en anaranjado brillante.
― ¡Peleen! ―Exclamó dando inicio al combate.
Ambos comenzaron a caminar lentamente el uno hacia el otro, lento pero seguro, avanzando juntos hacia la batalla en frente de ellos, Albión parecía cauteloso como un león casando a una presa, mientras que John parecía más un depredador que sabía que tenía la ventaja en poder y fuerza.
En esta situación parecía ser la batalla de una cría de león contra un ave de gran tamaño y poder, con el que fácilmente podrían obliterar al cachorro.
Pero, aunque en su postura había cautela, no existía el miedo, él se seguía acercando de la misma forma que una fiera adoptaría al acosar a una débil presa frente a él, si fuese inteligente quizá intentaría evitarlo por completo, pero… Albión no parecía ser Inteligente… O simplemente no le tenía miedo al Ave de Fuego…
Y eso causaba intriga en el caballero del Fénix.
Alguien que lo conociese o que lo hubiese visto pelear anteriormente no haría algo tan imprudente… pero al parecer, Albión era esa clase de personas que buscaban enfrentar el peligro directamente a la cara…
Admirable… ¡Pero equivocado!
John como siempre comenzó empujando a su adversario con un golpe cruzado contundente tratando de golpear su cabeza, aunque antes de lograr impactar en contra de su adversario, pero este se movió por debajo del ataque esquivando el ataque antes de que este lograse conectarlo.
Albión retrocedió ágilmente utilizando un juego de pies excelente para confundir a John en qué dirección se dirigiría.
El ave fénix simplemente comenzó a avanzar rápidamente tratando de arrinconarlo, utilizando toda su fuerza dando golpes que Albión apenas lograba esquivar, moviendo su cabeza y cuerpo en la dirección a la que iban dirigidos los ataques para amortiguarlos.
En este combate estaba empezando raudo, con ambos caballeros avanzando y retrocediendo conforme uno atacaba y el otro esquivaba a la velocidad de un pestañeo.
El objetivo del muchacho de cabello oscuro era arrinconarlo en la esquina del cuadrilátero para así arremeter contra él con todo su poder, pero Albión utilizaba un juego de pies tan rápido que era imposible para que el Fénix pudiese predecir en qué dirección iba a moverse o a esquivar. Golpe tras golpe Johnathan seguía empujando a Albión llevándolo justo a donde lo quería…
Aunque con su siguiente patada Albión hizo un giro con su cuerpo para quedar al lado derecho de John, justamente en su punto ciego donde sería fácil atacar.
Pero el santo del Ave eterna reaccionando con rapidez logró Lanzar un rápido Golpe con su brazo izquierdo, cosa que el León Menor aprovechó para volver a evadir esta vez posicionándose a espaldas de John, dejándolo justo en la posición al que él había estado llevando a Albión, si él lo arrinconaba, su estrategia fácilmente podía convertirse en la de su adversario y eso debía evitarlo a toda costa.
Rápidamente el Ave de Fuego hizo un giro rápido para quedar justamente frente a frente de nuevo, utilizando un golpe directo impulsado con su pierna derecha para evitar que su contrincante atacase, pero Albión hizo algo sorpresivamente arriesgado, esquivando hacia adelante, dirigiéndose a la boca de la bestia.
Para muchos Esquivar hacia adelante sería un acto estúpido, suicida por decirlo de una mejor forma pero su idea era más compleja que simplemente dirigirse hacia el ataque de su adversario, lo que realmente iba a hacer era evadir su golpe para así dar un poderoso contragolpe con su brazo derecho justo hacia la quijada expuesta del santo del Fénix obligándolo a retroceder, chocando contra la pared detrás de él.
El caballero fénix se sentía aturdido, pero más que eso estaba totalmente confundido, ¿qué había sucedido? ¿Él lo había atacado? Parecía imposible que él hubiera logrado evadir un ataque directo como ese y contrarrestar con otro ataque del mismo calibre.
Eso de subestimar a sus enemigos era algo peligroso, más por qué el tiempo de reacción de los demás podía ser mucho más rápido que el suyo, Johnathan miró a su adversario dirigiéndose justamente hacia él con su puño ardiendo en llamas. Él trató de reaccionar rápido con un golpe directo hacia la cabeza del León Menor, recibiendo como respuesta un golpe certero justamente en el vientre, lugar donde su armadura de bronce no lograba defender de los ataques directos.
El santo del León Menor parecía tener la ventaja, pero…
Rápidamente John encendió su cosmos con una onda expansiva que lanzó a Albión varios metros hacia atrás, el despertar de su cosmos fue tan repentino que casi lo quemaba, de no haber utilizado sus guanteletes para defenderse quizá o habría logrado quemar.
Los ojos del Fénix ardían con la viva luz de su cosmos dejando ver dos soles gemelos en el medio de su rostro como la liberación de su poder.
Sabía que si jugaba con fuego tarde o temprano este trataría de quemarlo… Por suerte dos podían jugar al mismo juego, con una llamarada de poder Albión encendió su cosmos tratando de igualar la intensidad de las llamas del Fénix.
Ya se habían tardado en hacerlo, pero quizá mejor tarde que nunca.
Las llamas comenzaron a volar en el aire, las ascuas bailaban agresivamente en el viento desapareciendo varios metros después de haberse alejado del suelo, el ambiente se volvió denso de repente convirtiéndose en casi un infierno de llamas que todos en las gradas podían sentir con cierta incomodidad.
La pelea se estaba volviendo salvaje, tan salvaje que incluso se podía sentir que pronto, los reflectores, las pantallas holográficas y los escudos de energía comenzarían a derretirse por la fuerza que las llamas de ambos caballeros Adoptaban durante el combate.
En la primera fase de la pelea ambos querían probar la fuerza física del rival.
Ahora anhelaban conocer la fortaleza física del otro, para encontrar puntos débiles, ya fuera en sus ataques o en sus habilidades potenciadas, todo lo que fuera de ventaja la utilizarían para ganar la batalla, si John empujaba Albión Empujaba de vuelta.
Si John atacaba, Albión Atacaba en regresión y si John Retrocedía Albión utilizaría esa ventaja estratégica para empujar.
Repitiendo el ciclo una y otra vez, indefinidamente hasta que uno de ellos quedase de pie.
De cierto modo la pelea parecía equilibrada, de no ser por qué John comenzaba a llevar la ventaja en la batalla, lanzando puñetazos y patadas a la velocidad que un relámpago adoptaría al caer del cielo con la ira que solo Zeus podría encarnar.
Sin lugar a Dudas, Johnathan estaba empezando a disfrutar de la pelea, mientras más calor hacía y sus llamas se volvían más y más violentas en lo que iba del combate contra el caballero del León Menor.
Una prueba digna de lo que un combate entre dos usuarios del mismo cosmos elemental podrían hacer si se les otorgaba completa libertad para compartir un intercambio acalorado de impactos sobre una arena de duelos, teniendo en cuenta que todo valía excepto asesinar al contrincante.
Por lo que debían ser extremadamente cuidadosos de que el siguiente golpe no terminará por sepultar la tumba de ambos.
Algo que por supuesto ambos sabían, pero no los restringía de seguir golpeando con la misma persistencia y poder con la que habían estado haciéndolo durante varios minutos intercambiando ataques en la fracción de unos simples segundos.
Albión estaba demostrando porqué había logrado sobrevivir a las 12 pruebas doradas y a su primer enfrentamiento, era habilidoso al atacar y esquivar, algo que se le debía reconocer a pesar de todo, pero tan pronto como Fénix empezaba a fallar más ataques de los que podía acertarle comenzó a fastidiarse, viéndose reflejado evidentemente en su expresión de desesperación por que su adversario no pudiese mantenerse quieto por un segundo para poder acertarle un solo golpe de sus técnicas más poderosas y con gran diferencia de sus ataques básicos.
Él debía ser más agresivo si lo que buscaba era derribar a puñetazos a su adversario.
Mientras que los puños chocaban y las llamas se alzaban con la vida de ambos caballeros de Fuego más complicada se volvía la batalla.
Johnathan atacaba siempre de frente, determinado por conectar un solo impacto a Albión, cuyos movimientos rápidos y precisos hacían que estos fuesen rápidamente eludidos o suavizados en el punto de impacto, avanzando únicamente para responder a la agresión con una respuesta tan formidablemente contundente que hacía enfurecer aún más al Fénix, el león Menor no era como Shayura de Jirafa que se dedicaba a esquivar a atacar en momentos puntuales, lo que hacía aún más complicada esta pelea contra Albión.
Si veía un hueco por donde atacar lo aprovecharía y golpearía con la fuerza que le otorgaba su cosmos para empujar de vuelta a John de la misma forma que él lo hacía demostrando la fiereza que un joven león demostraba al cazar.
No obstante, John comenzaba a fastidiarse con el como Albión casi parecía jugar con él, pero debía mantener la compostura, A pesar de que Albión tuviera un enorme control en combate John también poseía una enorme fuerza para responder a las agresiones del caballero del León menor, sin embargo, Albión había aprendido mucho de su primer combate contra Takemura de Auriga.
Ahora conocía todos sus movimientos y sus ataques, por esa razón no era recomendable utilizar sus mejores técnicas en el primer duelo, cosa que Johnathan casi había hecho alarde de sus mejores habilidades…
Casi, si no hubiera guardado un par de ases bajo la manga.
John comenzó a retroceder haciendo justamente lo que había hecho en el combate contra Takemura, casi parecía que iba a retroceder para tomar un respiro de la batalla, aunque esto se alejaba mucho de la verdad.
Lo que en realidad iba a hacer era prepararse para lanzar uno de sus ataques más poderosos haciendo arder la energía de su cuerpo a través de sus brazos, canalizándolos en una enorme bola de fuego con la que iba a encender este lugar.
Eso hasta que vio como Albión se acercaba a él, Johnathan por inercia atacó antes de que él pudiera conectar un golpe hacia él, solo para que el León menor hiciera lo mismo que hizo al inicio de la pelea esquivar hacia el frente con su magnífico juego de pies, conectándole nuevamente un puñetazo en el estómago al Fénix extrayendo todo el oxígeno que sus pulmones albergaban, seguido de un golpe cruzado hacia su quijada, dejando al Ave de Fuego totalmente aturdido por segundos el caballero del León Menor bañó su puño derecho en llamas listo para lanzar su ataque contra John.
―¡Llama Forajida! ―Exclamó impactando contra el pecho del Fénix, cubriéndolo de llamas y lanzándolo lejos con un poderoso estruendo de su cosmos ígneo… El santo de fénix arrastró sus pies en el suelo de mármol tratando de detener su retroceso, mientras las llamas que cubrían su cuerpo se disipaban, siendo absorbidas por él mismo…
Eso realmente lo había tomado por sorpresa y eso que el Fénix tenía su mirada Cósmica activada, podía ver todo a cámara lenta, aun así Albión logró ir más allá que él, John ni siquiera había activado su séptimo sentido pero Albión ya estaba ganando la ventaja, tenía una gran forma al pelear tan rápida y agresiva de responder que le era imposible seguirle el paso…
Este si era un combate interesante… pero pronto iba a cambiar, un latido de su pecho comenzó a acelerar el calor que transmitía a través de su carne y sangre, encendiendo la llama en su pecho que comenzó a atravesar todo su cuerpo hasta su cerebro, llenándolo de adrenalina pura, cuándo John abrió los ojos y las llamas incesantes de su cosmos comenzaron a salir desde sus párpados con la furia incansable de una estrella joven.
Albión sabía que pronto la cosa se volvería aún más complicada, Johnathan desapareció de su vista en un parpadeo, Albión sabía que esto solo significaba que pronto aparecería para atacar, examinando todos los rincones de la arena con sus ojos esperando el momento en el que Fénix apareciera… Únicamente para que a su lado Fénix atacase con toda la furia de sus llamas, obligándose a evadir con una reacción y reflejos que solo un gato podía tener.
Doblando su cuerpo hacia atrás totalmente antes de que el ataque del ave de fuego lograra conectar contra su rostro.
El León Menor estaba esperando esto, había estado esperando justamente que John activara su séptimo sentido para hacer su contrataque más contundente empleando todas sus habilidades de combate en contra del caballero Fénix.
Johnathan comenzó a moverse a una velocidad que sería imposible de ver para los ojos normales, pero para un ojo bien entrenado que había recibido la bendición del Cosmos podría detectar la amenaza que representaba el caballero del Fénix.
Golpe tras golpe Patada tras patada, Fénix estaba dando todo de sí para golpear a Albión del león menor, pero poco o nada sabía que él también estaba poniendo cuerpo y alma en esquivar los ataques de Johnathan.
Esto no era normal, por donde se viera esto no podía ser normal, nadie podría esquivar los ataques del ave de fuego de la forma en la que él lo hacía, nadie podría si quiera igualar su velocidad de ataque y reacción de la forma que Albión lo estaba haciendo, pero no era por qué él tuviese una habilidad superior a la de su rival, o por qué su cuerpo hubiera sido diseñado para el esquive perfecto, sino por qué el caballero del León menor se había entrenado específicamente para pelear contra él.
Especialmente contra el caballero fénix en un duelo mano a mano, él había aprendido cada técnica, cada ofensiva, cada forma de ataque que le perteneciera al caballero del Ave eterna para derrotarlo y así ganarle en una pelea uno contra uno.
Él lo había estudiado a fondo durante los eternos días de entrenamiento, con el único objetivo de derrotarlo, cosa que Johnathan se percataría muy tarde al rememorar todos esos momentos puntuales en entrenamientos y combates en Palestra.
Sin duda, el único objetivo del león menor era superarlo a él específicamente, dejando a todos los demás como un premio adicional por su paciencia y perseverancia.
Johnathan debía empezar a ser más impredecible, por lo que, en un momento de posición ventajosa, él alzó sus brazos convocando las llamas de su Fénix, Batiendo sus brazos como las alas del ave de fuego invocando toda la fuerza de un Sol rabioso dispuesto a devorarlo todo con el poder de sus llamas.
― ¡Ave Fénix! ―Exclamó con el poder que le otorgaba la constelación de su armadura, lanzando un ave de fuego directamente hacia Albión que en una respuesta rápida cruzó sus brazos, listos para recibir el impacto.
La arena de duelos se llenó por completo de flamas, cubriéndolo todo el suelo con su fulgor flamígero, sin lugar a dudas esta era la muestra de poder que definía al caballero Fénix…
Pero, aun así al mirar hacia el frente justo donde se encontraba Albión del León Menor este estaba conteniendo el ataque de Johnathan entre sus manos, eso era… imposible…
A menos que Albión hubiese alcanzado un Nivel de control y fuerza parecido al de Arkhamira para contener una de sus técnicas más poderosas con solo sus manos, ese ataque debió haberlo golpeado con toda la intensidad que una técnica como esa debía poseer, pero Albión estaba soportando como todo un campeón.
Utilizando su propio Cosmos para absorber las llamas a través de su armadura de bronce, convirtiendo las llamas del Fénix en las suyas, bañando sus brazos de flamas colocándose en una posición retadora, alzando sus brazos hacia el caballero del Fénix casi de manera insultante… Albión estaba llamando a su muerte y John iba a responder al llamado con violencia total.
El Fénix se lanzó a él como una bola de fuego incandescente, dispuesto a borrarle esa presumida sonrisa del rostro, Albión solo se encontraba allí esperándolo, con sus puños apuntando hacia él aunque al instante hizo algo que Johnathan no pudo prever justo cuando ambos cosmos de fuego chocaron Albión golpeó a John con su puño envuelto en flamas...
― ¡Fuego Ardiente del León Menor! ―Exclamó cubriendo a John totalmente en llamas, el caballero Fénix tenía un límite de fuego que podía soportar y más siendo de un enemigo tan habilidoso como lo era Albión que poco a poco se convirtió en un tornado de fuego que comenzó a cubrirlos a los dos por completo, Albión lo tenía realmente parecía que lo tenía donde lo quería…
Hasta que al mirar a su brazo izquierdo pudo percatarse de que tenía una esfera de fuego que ardía en su mano, la cual estaba a punto de explotar, así que sin más dilación John la arrojó directamente al pecho de Albión
―¡Alas Llameantes Del Fénix!― Exclamó colisionando con el ataque que había hecho previamente.
Creando una enorme explosión de cosmos que sacudió la arena, si antes había sido imposible soportar el calor ahora era menos que sofocante, la batalla no había alcanzado su clímax máximo y ambos ya se estaban calcinando el uno al otro, ambos fueron separados por la gran explosión que los envió hacia la respectiva pared detrás de ellos, el Fénix logró amortiguar el golpe aterrizando sobre sus pies.
Al igual que Albión al que le costó mucho conseguirlo después de la explosión que lo había dejado aturdido… La pelea estaba poniéndose interesante, no solo porque las habilidades de ambos casi parecían estar a la par, pero ambos se estaban divirtiendo mucho en verdad.
Entregando todo a este combate.
Justo cuando Pensaba que esta pela Sería aburrida Albión le había demostrado a John porqué se había ganado su pase al torneo Galáctico.
Johnathan Sonreía de la emoción que le causaba enfrentarse a alguien con una determinación tan formidable por derrotarlo, que no le importaba si llevaba al extremo su cuerpo, iba a disfrutar cada segundo de esta pelea hasta el final.
Tanto uno como otro se lanzaron a su adversario con sus puños bañados en las llamas danzantes de sus cosmos, dispuestos a derribar al otro, colisionando en un poderoso estruendo que nuevamente sacudió la arena de duelos, causando un gran aclamo de agitación por parte de todos los espectadores, quienes aunque apenas podían soportar la extrema temperatura que se vivía dentro de la arena, estaban emocionados por lo que estaban presenciando.
Visualmente era uno de los combates más espectaculares que el torneo había visto y quizá más como este se verían más adelante en el torneo.
Una verdadera pelea de Fuego contra Fuego.
El intercambio de golpes continuaba con la misma furia de antes, con la misma ira desmedida que amenazaba con incinerarlo todo hasta las cenizas, ninguno dejaba de arremeter con toda la fuerza de sus brazos, piernas y cuerpo, empujando y empujando de regreso con más fuerza, Albión seguía moviéndose con la misma agilidad con la que había comenzado el combate, pero la sobreexposición al fuego y las quemaduras que su piel había recibido durante la batalla lo hacían lento, mostrando su evidente su cansancio, pronto ya no podría atacar o esquivar más.
Mientras que parecía que mientras más atacara o esquivara, el caballero del Ave de Fuego no parecía alentarse, de hecho parecía ir aún más y más rápido.
No entendía por qué, pero podía ver en sus ojos cubiertos en llamas que no se concentraba en el dolor que se adueñaba de su cuerpo, sino de un dolor más profundo e interno, que no pertenecía ni a los impactos recibidos o a las quemaduras en la piel.
Sino a algo más que lo incitaba a seguir luchando hasta las últimas consecuencias, convirtiendo las llamas que se apoderaban de su sangre en el poder que necesitaba para seguir atacando con la constante fiereza con la que lo hacía.
Albión atacó por el frente después de esquivar un golpe lanzando una poderosa patada al pecho del Fénix, quien logró esquivarlo para arremeter con un golpe cruzado hacia abajo intentando golpear su cabeza, consiguiendo rasgar su máscara, Albión entonces trató de atacar de nuevo arremetiendo con varios golpes hacia la cabeza del Ave de Fuego quien lograba evadirlos con una increíble facilidad, para entonces agarrar uno de los brazos de Albión y golpearlo justamente en el pecho.
Aunque Albión logró contrarrestar con una patada directamente a la cabeza de Johnathan, quien logró recuperarse rápidamente para darle un poderoso puñetazo en el vientre obligándole a escupir sangre, cosa que no lo detuvo que arremeter con un derechazo en la quijada del caballero del ave eterna y uno más en el cráneo.
Tratando de hacerse para atrás y volver a esquivar, pero algo lo detenía al mirar hacia abajo pudo notar que el pie del Fénix se encontraba sobre su propio pie, negándole poder seguir avanzando, una táctica sucia pero totalmente efectiva para que con un fuerte golpe de su brazo derecho la máscara que cubría su rostro fuese totalmente despedazada.
Sin protección Albión retrocedió torpemente, evidentemente aturdido, sacudiendo su cabeza únicamente para que al instante de recuperar la conciencia esquivase el puño que iba directamente hacia su nariz, recibiendo un corte en la mejilla que comenzó a sangrar.
Por lo que, sin pensárselo mucho, el león menor se lanzó hacia la batalla con total intención de repetir sus técnicas de esquive anteriores, pero poco sabía que el muchacho de cabello Oscuro ya estaba esperándolo, con una poderosa patada al vientre que casi lo terminaba noqueando por el anterior golpe en la cabeza y la falta de oxígeno en el aire y en sus pulmones.
Volviendo en un parpadeo rápido a la ofensiva total para obtener una ventaja en el combate contra el Fénix embistiéndolo y propinándole una lluvia de golpes que fue respondida de inmediato con un ataque similar.
Este acalorado intercambio culminó súbitamente cuando el león logró golpear la cabeza de John con un izquierdoso demoledor que lo hizo perder su casco seguido de un uppercut que lanzó al caballero Fénix hacia arriba, pero esto en lugar de ser una desventaja el caballero del ave eterna lo utilizó para hacer su siguiente ataque, girando en el aire con rapidez posicionándose en una posición más efectiva para impulsarse con todas sus fuerzas hacia abajo y golpear directamente el suelo, impactando contra las blancas baldosas y causando un estallido de llamas que logró alcanzar a Albión quien aunque logró cubrirse a tiempo fue arrojado varios metros hacia atrás, arrastrando sus pies por el suelo hasta que su espalda chocó contra la pared.
Estaba jadeando, sentía como si pronto la fuerza de su cuerpo estuviera a punto de abandonarlo por completo, aún así sabía que debía seguir peleando, su cuerpo tenía que seguir en la lucha antes de que se desvaneciera por completo, debía seguir adelante a pesar de que su cuerpo estuviera a punto de colapsar…
Debía seguir peleando hasta que su vida ya no pudiera dar más nada que ofrecer y esta se extinguiera en la obscuridad.
―Debo admitir… que estoy impresionado… eres un reto más complicado de lo que imaginé que serías. ―Reveló el caballero del León menor tratando de recuperar el aliento, el combate estaba llegando a un punto importante, donde la voluntad de uno superaría a la del otro y ambos lo sabían de antemano.
Como en un duelo de Samuráis o Pistoleros, aquél que desenvainara o disparará primero sería el ganador del combate, pero no solo dependía de eso, dependía de quien acertará el golpe mortal, en esta situación solo existía una forma de obtener la victoria, esa era superar al adversario en un choque de voluntades implacablemente como un relámpago de luz atravesando la noche.
―Jeh… digo lo mismo…―Murmuraba Johnathan sin apartar su mirada sobre su adversario aunque su sonrisa seguía siendo tan amplia que demostraba la pasión que estaba sintiendo por este combate en específico, realmente se estaba divirtiendo, pero como todo lo bueno sabía que pronto iba a terminar.
―Ha sido divertido y todo, pero es hora de terminar con esta pelea, ¿no te parece? ―Reguntó alzando su brazo derecho alimentando una esfera de fuego en la palma de su mano.
―Jeh, ¿sabes? yo Jamás he perdido una pelea en contra nadie… ni contra un caballero de bronce o contra uno de plata. ―Declaraba Albión haciendo arder su cosmos de la misma forma que John lo estaba haciendo, extendiendo el fuego a través de todo su cuerpo, dispuesto a estallar en cualquier instante.
―¿Huh? Que historia tan interesante… pero no me importa…―Declaro el caballero de cabello oscuro riendo levemente, mientras el dolor que se extendía de su pecho iba aumentando a medida que sus extremidades dejaron de hacer actividad física, cosa que no debía permitir porque una vez que el frío comenzará a dominar su organismo, la factura por haber utilizado esta habilidad haría que el dolor se intensificará a través de todo su cuerpo.
―Lo sé, he derrotado a todos los enemigos que se han puesto frente a mí desde que obtuve mi armadura, jamás he perdido ni un solo combate, hasta conocerte, Johnathan de Fénix. ―Al decirlo en su rostro una enorme sonrisa de alegría se dibujó mostrando cada uno de sus dientes frontales y encías.―Tu… tu eres el hombre que más deseo derrotar en este torneo, así que si para someterte debo poner mi 100% en la pelea. ―Fue así que el fuego que cubría su cuerpo comenzó a alzarse hasta que casi parecía tocar el techo de la arena comenzando incluso a afectar las pantallas y reflectores, que hasta el momento parecían haber soportado el intenso calor de la pelea, poco a poco comenzaban a dañarse o a derretirse ante el poder de ambos.
―Sacrificaré todo mi poder, para someterte en el suelo.
―Jeh… inténtalo si puedes Leoncito…―Comentó John Juntando sus brazos frente a él, convocando nuevamente el poder de las flamas solares a través de sus manos.
―Arde… ¡Arde Mi Cosmos! ―Exclamó listo para atacar en cualquier instante.
―¡Quémate, quémate al máximo cosmos! ¡Llama Forajida! ―Exclamó corriendo hacia Johnathan quien esperaba la arremetida del León menor con anticipación, preparado para soltar su técnica, contra Albión en un intercambió tan veloz que incluso parecía que no había sucedido.
Con el Fénix atacando con toda su fuerza en una ráfaga de puñetazos que eran esquivados con dificultad, hasta que uno logró golpear al León menor directamente al rostro, pero esto en lugar de noquearlo lo que hizo fue encender aún más su cosmos, tomando el brazo que había alcanzado su rostro, para en un movimiento veloz de sus piernas patearle la cabeza y acto seguido utilizar el cuerpo del Fénix como un impulso para saltar hacia atrás ofreciéndole una increíble patada voladora con ambas piernas, enviando al muchacho de Ojos en Llamas pocos metros lejos de él.
Albión aterrizó en uno de los escudos de energía, listo para volver a arremeter, canalizando todo su cosmos ígneo en su cuerpo, creando una barrera de flamas a su alrededor, para finalmente impulsarse nuevamente y lanzarse hacia Johnathan como una bola de fuego dispuesto a acabar con su adversario de una buena vez por todas.
―¡Bombardero… Del León Menor! ―Exclamó abalanzándose hacia el, dispuesto a embestirlo con su hombro para que con el poder que cubría todo su cuerpo ofrecerle una derrota digna de su fuerza.
Pero no iba a ser así, Johnathan estaba listo para atacar, después de haber conjurado toda su energía en sus manos, este estaba preparado, aleteando sus brazos como las alas de un ave de fuego preparado para arremeter contra el caballero del león y terminar con este combate de una buena vez.
―Alas llameantes del Fénix, Técnica mejorada. ― Fue allí cuando ambos caballeros finalmente chocaron, el bombardero del león contra las alas del fénix creando un remolino de llamas alrededor de ellos, Albión parecía que tenía a John pero él solo estaba conteniéndolo co una sola mano, mientras que con la otra haría estallar toda la fuerza del ave Fénix, justo como su padre le había enseñado.
―¡Llamarada Solar! ―Como una flecha carmesí, el puño del Fénix impactó contra el hombro de Albión convirtiendo el choque de energías en una inestable reacción en cadena que buscaba destrozar con solo la arena de duelos, sino que buscaba destrozar las gradas, e incluso todo el coliseo, todo parecía encontrar un final abrupto hasta que…
Finalmente, la armadura de Albión no pudo aguantar mucho más, rompiéndose desde la hombrera derecha hasta la pechera, terminando con el combate con él siendo arrojado brutalmente hacia la pared detrás de él rompiéndola al instante.
―Maldita… Sea… justo cuando pensé que podría derrotarte…―Decía Albión débilmente con toda su armadura superior totalmente destrozada.
―Sigues siendo demasiado fuerte… eres demasiado fuerte… para, mí… ―Último cayendo al suelo, totalmente inconsciente, derrotado por el guerrero que había superado el Sexto Sentido.
Albión no era el único que había sufrido grandes daños en la pelea, Johnathan apenas podía respirar con dificultad, sus pulmones le dolían, todo su cuerpo le dolía, la mitad derecha de su cuerpo había perdido su armadura, desde el guantelete, la hombrera y parte de la pechera revelando una horrible quemadura en todo su brazo, hombro además de su pecho, mientras que su lado izquierdo todavía seguía intacto… por poco.
El miró hacia todas direcciones, aun escuchando ruido blanco por sus oídos, hasta escuchar que en efecto él había ganado el encuentro, con eso y sin más fuerzas para seguir de pie, cayó de rodillas al suelo tratando de obtener el suficiente Oxigeno para seguir respirando, incluso mantenerse consiente era difícil.
Sus músculos le dolían, su pecho le dolía, todo le dolía… pero lo había disfrutado, por Athena que lo había disfrutado, cuando el equipo de enfermeros llegó comenzaron a apagar el fuego que aún seguía chamuscando en los alrededores, al acercarse a él tuvieron que hacerlo con cuidado, pues su piel seguía ardiendo, ya no tenía llamas cubriéndolo pero aún seguía muy acalorado, ninguna persona podría resistir tanto calor como lo hacían los caballeros, en especial los que poseían el elemento fuego como principal habilidad cósmica.
Aunque ellos no eran personas normales, incluso ellos tenían un límite que podían llegar a tolerar… y este era el límite del caballero del Fénix.
No mucho después…
Johnathan y Albión habían sido llevado a la enfermería para que sus heridas fuesen tratadas, ambos presentaban los mismos hematomas y quemaduras que tardarían un tiempo en recuperarse totalmente aún con la tecnología actual, aunque para ser justos Jonathan era quien peor se encontraba a diferencia de Albión a quien había derrotado anteriormente, después de que sus músculos se relajaron y el cosmos dejó de fluir por su cuerpo lo único que sentía era frío…
No podía moverse, apenas podía respirar con normalidad, eso era gracias al sobresfuerzo titánico que le había costado derribar a Albión.
Quien aún se encontraba respirando gracias a una máquina que le ayudaba, a seguir obteniendo el oxígeno que necesitaba su cerebro para que las funciones básicas de su cuerpo pudieran seguir trabajando con normalidad y así mantenerse con vida.
Pero debido a que ambos se habían llevado al límite el uno al otro era por lo que ahora la recuperación de ambos sería lenta y exhaustiva… aun así, John seguía consiente por poco, manteniendo su conciencia a pesar de que el dolor fuese tan
―¿Cómo te sientes Johnny? ―Preguntó Danny preocupada por su primo quien se veía evidentemente adolorido por todo lo ocurrido ese día, pero Fénix sentía como si el cuerpo y el alma siguieran ardiendo en llamas, sobre todo el lado derecho de su cuerpo.
―Sobreviviré…― Johnathan murmuró tratando de hacerse el gracioso… pero era difícil con todo el cuerpo quemándole, a pesar de todo quería mantener el buen humor entre él y su querida prima, la única familia que él apreciaba con su vida.
―Pero me duele todo…―Comentó entre riéndose y quejándose por el dolor, Danny también buscaba compartir ese ameno momento con él pero… se sentía incomoda con John… teniendo en cuenta el estado en el que se encontraba, porqué habían tenido que vendarle todo el brazo derecho hasta el pecho y hombro.
―Me lo imagino, hiciste un gran esfuerzo, llevaste tu cuerpo al límite… Mereces un descanso para sanar tus heridas. ―Decía Danny sonriendo levemente a pesar de todo se alegraba de que John se encontrará bien… a pesar de las crueles heridas de su cuerpo, aunque la mayoría no eran visibles a simple vista, podía notar que internamente todo estaba doliéndole, los músculos, los huesos incluyendo sus órganos, todo lo estaba tratando de someter de una forma u otra.
―Gracias… ―Susurró tratando de levantar si quiera un poco su brazo derecho… Pero al intentarlo una sensación punzante y desgarradora se apoderó de su extremidad obligándolo a cesar del intento de moverse más.
―Ahhh, debí de suponer que estar tanto tiempo expuesto al séptimo sentido me dejaría así, pero… creo que me lo merezco por haber sido tan descuidado…―Dijo levantando su brazo izquierdo, que aunque también le dolía no era tan agonizante como cuando intentó mover su extremo derecho.
Dicho sea de paso John lo único que buscaba era determinar cuánto tiempo necesitaría su cuerpo y de la medicina reparadora para volver a su 100% en el torneo, o de ser el caso tener que prepararse para recibir una paliza por parte de Benjamín.
Siendo eso algo que en los sueños del cisne iba a permitir, primer admitiría que los Cerdos podían volar a que ese idiota lo derrotase en un duelo mano a mano.
―No querría preguntártelo antes… por qué tenía miedo de tu respuesta, pero…―Danny nuevamente tomó la palabra, mostrando inseguridad y miedo en realizar su pregunta, pero ella necesitaba una pista para conocer qué era lo que había pasado en esa isla con su tío y con su primo. ―Dime, ¿qué fue lo que sacrificaste?
La pregunta dejó en silencio al caballero Fénix… era cierto que no había dicho nada para no preocuparla, había evitado el tema casi por completo casi por una semana entera, pero la verdad era que tarde o temprano tendría que decirle la verdad… Y la verdad no era algo que él deseará contar no sin hacerla sentir aún más temeroso del destino que le aguardaba de fracasar en su objetivo.
―Tendrás que Adivinar…―Respondió Johnathan sin dar ninguna pista más de lo que ella ya conocía al respecto.
Danny dudó en seguir preguntando, pero la duda la estaba matando y no podía esperar a que algo peor le sucediese a John… solo buscaba una respuesta, la única que sabía que él o su tío podían responder… y ella no solía ser tan cercana a Ikki.
― ¿Tu cuerpo? ―Preguntó sin recibir una respuesta por parte del santo del Fénix… creando una poderosa sensación de temor que comenzó a crecer segundo a segundo.―¿Tu Corazón…?―Una vez más preguntó, sin recibir ninguna respuesta… un nudo se formó en su garganta al tener que preguntar lo que más temía que John hubiese sacrificado a cambio de poder.
―… ¿Tu Alma…? ―En esta ocasión si hubo una respuesta, pero en lugar de ser pronunciada el caballero del Ave eterna solo alzó sus ojos hacia ella, afirmando la pregunta con su mirada.
Danny se cubrió la boca y apartó la mirada para evitar que los demás escucharán como una parte de ella se quebraba ante la revelación de su primo… esperaba que el precio fuese grande, más… no esperaba que fuese algo que progresivamente le arrebatase la vida a su primo poco a poco.
―Por esa razón decidí bautizar a mi habilidad Omega como Espíritu de Fuego… Queda bien al lado del Alma de Cenizas supongo… pero. ―Fue entonces que levantó nuevamente su mano izquierda, admirando las heridas que le había ocasionado Albión durante su combate, no eran tan severas como en su lado derecho, pero aun así dolían… más interna que externamente amplificadas por las quemaduras recibidas y los golpes, sin duda alguna esa había sido una de las peleas más desafiantes de su joven vida..
―El desgaste y el dolor son increíblemente fuertes… tanto que… incluso después de avivar mis fuerzas, cuando mi cuerpo se enfría solo queda una sensación de dolor agudo que se apodera de mi cuerpo por completo. ―Dicho eso él bajó su mano hacia las blancas sabanas de la camilla, para ver mejor a su pariente más cercana, quien… parecía querer romper en llanto por la revelación que él le había dado, pero estaba haciendo lo mejor posible para contenerse de hacerlo.
―Lo único que evita que esto pase es que mantenga mis brazos y piernas en constante movimiento… pero ni siquiera yo puedo hacer eso por tanto tiempo…
Danny se mantuvo en silencio por bastante tiempo hasta que sus pensamientos se encontraron en orden por fin, entendía las razones, más no las compartía, habían miles de maneras de obtener la fuerza de un caballero de plata y de oro.
Ninguna de ellas tenía que ver con morir a tan temprana edad… pero por supuesto que tampoco eran sencillas, este torneo era una prueba de ello, aun así… temía por la vida de John a quien quería como a un hermano mayor que siempre estuvo allí para cuidarla y procurarla.
Antes y después de haber sido separados uno del otro.
―¿Por qué no me lo dijiste? ―Preguntó nuevamente la jovencita de cabello anaranjado limpiándose los ojos, podía sentir como le ardían… pero aun así trató de contenerse, no quería culparlo por pecar de ingenuo o por haber tomado una decisión de esa magnitud sin su conocimiento, pero en verdad quería que él hubiese sido más honesto, enterarse de lo que hizo y de esta forma… le era algo tan difícil de aceptar, fue más difícil de lo que ella pudo imaginar en un inicio.
―No quería preocuparte…―Murmuró clavando sus ojos en el extremo opuesto a Danny en una de las esquinas de la enfermería, quería evitar el tema por completo pero… aunque lo hiciera tarde o temprano tendría que decirlo y quizá sería mejor ahora que nunca… antes de que algo peor sucediera.
―De cualquier manera, no es tan malo como parece. Duele, pero… son los efectos secundarios… yo sabía de antemano que si deseaba alcanzar el Séptimo sentido de manera Rápida… algo debía sacrificar a cambio. ―Revelaba acariciando el cabello de Danny tratando de tranquilizarla… ella no merecía que por sus descuidos o por su ambición por tener más y más poder ella tuviese que sufrir… ella no tenía por qué hacerlo… ella era una de esas partes de sí mismo que más deseaba proteger, que más quería preservar y evitar dañar a toda costa.
―No debiste hacerlo…―Murmuró la joven colocando su mano sobre la de John, dejando en claro su postura frente a la decisión que él había tomado por su cuenta.
―Lo sé, pero no te preocupes … si aprendo a dominar mis habilidades a la perfección… y evito que mi alma se incineré en el proceso, podré utilizar esta fuerza para proteger a todos a mi alrededor… incluyéndote. ―Aclaraba dejando entre ver la razón del porqué había decidido esto, porqué su deseo de obtener el poder que ahora tenía había sido más fuerte que la razón y la razón era porqué… todo lo que alguna vez deseó fue proteger a su hermana menor si podía hacer eso… su vida habría valido la pena, sin importar cual fuese el destino que le aguardase, lo único que deseaba era proteger lo más valioso de sí mismo, su humanidad por así decirlo…
Incluso si le tomaba años conseguirlo, lograría su cometido, pues nada era más importante para que él que obtener la fuerza necesaria para defender a su familia, quizá… su única familia ante la falta de su madre y la indiferencia de su padre.
Quizá, la única razón para entregar su vida efímera…
―Lo sé… pero me gustaría que no lo hicieras…―Comentaba sintiendo como John tomaba su mano, era difícil tener que aceptar que él tomó un riesgo tan grande por… bueno, por ella, pero, aunque le reprochara e hiciera una escena al respecto, ella conocía a John mejor que nadie, él cumplía con sus promesas a pesar de que en el camino se encontrará con cosas que no fuesen de su agrado.
Así era el camino de los caballeros, siempre habría un sacrificio más grande para proteger y defender aquello que se amaba con toda el alma.
―Aun así, prométeme, que si estás llegando a tu límite desistirás de seguir peleando, lo último que deseo… es verte morir Johnny…―Pidió Danny sonriendo levemente a su primo, quien, simplemente asintió con la cabeza.
―Descuida… no lo harás nunca… Bebé…―Ella arrugó un puchero de molestia, pero debido al estado actual de John… solo se contuvo de causarle aún más daño del que ya se había hecho.
―Hm… solo por qué estás convaleciente no te golpearé, pero…―Fue entonces que ella se acercó para darle dio un pequeño golpecito en la frente con uno de sus dedos.
― ¡Auch…!―Se quejó cerrando sus ojos levemente, no había sido algo extremadamente doloroso… pero en su estado, todo dolor se amplificaba a un 30 o 40% de lo que de verdad debía sentir.
―No vuelvas a llamarme así ¿oíste? ―Preguntó sonriéndole dulcemente, incluso ella sabía cuándo tomarse esas palabras como una broma y como algo totalmente en serio.
―No puedo evitarlo… para mí… siempre serás mi hermanita bebé…―No sabía como, pero John siempre encontraba las palabras adecuadas para tranquilizarla, aun sabiendo lo difícil que eso solía ser.
―Tonto…―Murmuró para entonces cubrirlo con las sabanas, si ahora sentía frío no quería saber cómo se pondría una vez que llegase la noche, así que debía asegurarse de que cualquier ínfimo detalle fuese cubierto para asegurar que su recuperación fuese imponderable.
―Volveré a la arena de duelo para ver el combate entre Shin y Ben… descansa mientras tanto ¿quieres? ―Preguntó viéndolo una última vez a los ojos antes de retirarse
―Entendido…―Respondió él suspirando levemente, en verdad ella actuaba como su madre en ocasiones, de la misma forma que John actuaba como el padre de Danny, en verdad ambos se necesitaban el uno al otro quisiesen admitirlo o no.
Eran… familia después de todo y a falta de sus progenitores, ambos habían encontrado un refugio en el otro.
Cuidando, así como procurando del otro por muy complicado o incomodo que resultase en ocasiones, el respeto y el cariño hacia el prójimo eran reales, más reales que el sol, la luna o el lazo que los había unido como hermanos de la misma sangre de sus padres.
Antes de Retirarse Danny miró en la dirección donde se encontraba la camilla de Seinma, sonriendo levemente al ver a Mary descansando acurrucada junto a él, abrazando con gentileza su cabeza, no estaba segura de si ella se encontraba dormida o seguía curándolo, pero asumía que ella estaba profundamente dormida después de haber utilizado su técnica para ayudarlo a recuperarse de sus heridas, quizá cuando regresará ambos estarían despiertos, así podría contarles sobre los increíbles combates de ese día…
Pero por ahora los dejaría reposar, ya habría un momento para contarles a cerca de los combates del torneo, pero por ahora solo guardaría su distancia y regresaría justo cuando ambos estuviesen consientes y en plenas capacidades, pues de nada servía contarles lo vivido ese día si ninguno iba a escuchar realmente.
Johnathan por su parte decidió tomar el consejo de su prima y descansar hasta el siguiente día para que sus heridas sanaran, a pesar de todo, él se sentía bien, una victoria bien peleada siempre merecía un buen descanso, aunque antes de si quiera relajarse sintió una presencia a su lado, algo que no era agradable… o mejor dicho alguien.
―Ese Idiota de Albión realmente creyó que podía derrotarte, pero como era de esperarse no pudo hacerlo. ―Decía Darrel a su lado derecho sonriendo como el cretino que era, él lo único que deseaba era incitar más a John cuando se diera el momento de su posible enfrentamiento y ambos lucharan con todas sus fuerzas.
―El único que tiene derecho a derrotarte soy yo…―Decía como si ese fuese un hecho escrito en piedra, destinado a suceder por los giros impredecibles de la realidad, pero el Fénix no estaba de acuerdo con ello.
―¿Eso es lo que crees? ―Preguntó sin muchos ánimos de seguir su juego, quería descansar, no ponerse furioso, ya habría mucho tiempo para hace eso en su próxima batalla contra Benjamín.
―¿Eh? Por supuesto, a pesar de todo tu eres el único que representará un reto para mí. Los demás son débiles a diferencia de nosotros dos. ―Declaraba con una enorme confianza en sí mismo de que sin importar quien se enfrentará a él, fuese un heredero o no terminaría superándolo como a todos.―No hay nadie que pueda derrotarme. ―Con eso dicho Darrel cerró sus ojos sonriendo levemente, aunque al instante John comenzó a reír tranquilamente cosa que llamó la atención del cazador al mismo tiempo que su furia.
¿A caso Johnathan no lo consideraba un digno oponente? Pero él había sido herido en ambas batallas que había tenido, siendo su última la que lo había dejado convaleciente mientras que Darrel no había sido dañado en ningún momento, es más, en esta situación era John quien debía estar rogando que no lo derrotará de un solo golpe como lo había hecho con la mayoría de sus rivales, pero… Simplemente a John no le importaba en lo más mínimo quien fuese a enfrentarlo, fuese él o alguien más, lo único que quería era probar el límite de su poder y encontrar una pelea que lo llevara a explotar todo su potencial.
―Piensa bien lo que dices… Pues si lo que quieres es enfrentarte a mí…―Fue entonces que Johnathan alzó nuevamente su brazo Izquierdo en dirección de una persona, una persona que se encontraba cerca a ellos y que ocupaba el manto del corcel alado.
―Primero tendrás que derrotarlo a él. ―Dicho eso Darrel alzó su mirada, ¿a ese tipo? ¿Él que con esfuerzos pudo vencer a Matt y dejó que Ahiri le diera una paliza? Parecía incluso ridículo que John sugiriera algo así, él no sería un rival adecuado para el caballero de Orión… Nadie lo sería más que John.
―¿Y qué? Lograré superarlo fácilmente como a todos antes que él ya lo verás. ―Dicho eso apartó la mirada del caballero Fénix, quien solo río levemente como si esa declaración le causase alguna gracia que a Darrel no.
―Jeh, te deseo suerte, la necesitarás. ―Dicho eso John bajó su mano, seguro de lo que había dicho y a quién, cualquiera podía subestimar a Seinma… Cualquiera por no tener un don como los demás herederos, pero hacerlo solo significaba una cosa: Derrota.
Si Darrel lo que buscaba era medir su fuerza contra la de Johnathan le deseaba mucha, pero que mucha suerte derrotando a aquél que no entendía el significado de darse por vencido.
―Tsk… como sea…―Murmuró molesto por lo anteriormente dicho por el caballero del Fénix, quien solo miraba con una sonrisa a su rival, quien se alejaba lentamente de él.
―Ganaré, no importa quien se ponga en mi camino, seas tú… o ese mediocre Pegaso. ―Declaró determinado en demostrarle a él que lograría derribar al Pegaso, no importaba si tenía que noquearlo o matarlo, iba a hacer que él cayera con un simple golpe.
―Al final… yo me convertiré en el Guerrero Supremo…
Sin más dilación Darrel abandonó la enfermería sin mirar atrás, la siguiente ocasión, no sería tan
Entonces en la Arena de Duelos.
Benjamín de Cisne y Shinryū de Dragón se habían presentado a la arena de duelos para comenzar el combate que correspondía, pocos eventos causaban el furor que este estaba generando, pero se justificaba con el hecho de que sería un combate entre Herederos y eso era algo que atraía la atención de todos incluso de los profesores.
Pocas cosas solían tener el impacto de ver a dos de los alumnos más fuertes de palestra enfrentándose en un duelo para avanzar hacia el siguiente nivel del torneo.
Incluso podría decirse que era un evento que solo se repetiría una vez, debido a la situación que se encontraba el universo en la actualidad, con la guerra santa en curso, con los ejércitos del mundo preparando estrategias de defensa y ataque ante las nuevas amenazas por las que debían prepararse para la guerra que se tendría que pelear en los meses siguientes.
Pero hoy esta sería la viva demostración de lo que dos luces poderosas podían conseguir peleando una contra otra.
Pero en este momento la atención se centraba en el segundo hijo de los Bei Long contra el Segundo Hijo de los Ledyanoi Lebed.
Ambos ya estaban preparándose para en encuentro. Mostrando sus respetos el uno al otro como los honorables caballeros que ellos eran.
―Buen combate, Benjamín-kun…―Dijo el caballero dragón haciendo una respetuosa reverencia a su mejor amigo.
―Buen combate Shin…―Declaró el santo del cisne bajando la cabeza en señal de respeto a su amigo y hermano.
―Ambos caballeros ya han mostrado sus respetos, ahora tomen sus armaduras, colóquenselas y prepárense para combatir…
Ambos obedecieron acercándose a los pedestales donde se encontraban sus armaduras, ambos tomaron sus respectivas corazas de Bronce y se las colocaron para acto seguido colocarse en sus posiciones, preparándose física y mentalmente para pelear.
Esta parecía una pelea en desventaja para el joven dragón debido a que el agua era el elemento más débil contra el hielo, en cualquier instante Benjamín podría congelar sus habilidades de agua y el combate terminaría en un abrir y cerrar de ojos…
Pero si Shinryū jugaba bien sus cartas, podría destrozar el hielo que Benjamín convocará… Un buen contrataque contra el hielo sería el fuego o el relámpago, pero bajo la desventaja elemental, el Dragón debía actuar con inteligencia y destreza si lo que buscaba era sobrevivir al combate contra el caballero de Hielo.
Aunque el muchacho de lentes poseía una ventaja que Benjamín no y es que su estilo de combate era a distancia gracias al gran manejo de su cosmos haría de esta pelea un infierno para Benjamín, bien podía utilizar sus mejores técnicas y en dos movimientos podría superar al soldado, quien siempre prefería jugar de cerca antes que atacar a distancia.
Sus manos siendo su mejor arma al lado de su cosmos que solía intensificar los vientos gélidos que inmovilizarían el cuerpo del caballero dragón.
Ambos tenían grandes ventajas, así como enormes desventajas, que puestas en contra del otro lograrían explotar cada debilidad a la vez que superioridad de combate y estrategia.
Para asegurar una victoria aplastante en contra su adversario.
―¿Dragón estás listo? ―Preguntó Marco mirando a la esquina del muchacho ce cabello oscuro y lentes.
―Estoy listo…―Respondió él, colocándose su máscara de combate, tornando sus ojos de verde brillante.
―¿Cisne estás listo? ―Interrogó ahora viendo en dirección al joven de cabello rubio y una horrida cicatriz cubriendo el lado izquierdo de su rostro.
―Afirmativo…―Agregó Benjamín haciendo lo mismo que su compañero, volviendo sus ojos de un color blanco pálido.
―¡Comiencen!
El pitazo de salida se escuchó por toda la arena de duelos, obligando a ambos caballeros de Bronce a ponerse en guardia preparados para hacer el primer movimiento ambos comenzaron a acercarse lenta y cautelosamente, ambos tenían sus razones para evitar atacar conociendo las habilidades del otro, debían hacer movimientos rápidos y premeditados de lo contrario este combate se acabaría en un abrir y cerrar de ojos.
Benjamín dio un paso hacia atrás antes de lanzarse a toda velocidad contra Shinryū, atacando al caballero del dragón, quien ya estaba esperando a la arremetida del Cisne, quien se acercaba como una flecha de hielo directamente hacia él, en un intento de perforar su defensa perfecta, Pero el joven cabello ébano ya lo estaba esperando, con un contundente contrataque elevado en forma de un dragón hecho de su elemento principal.
―¡Dragón Naciente! ―El rubio por su lado logró evadir el golpe a milímetros de que lograse efectuarlo en su contra, esquivando haciendo un salto mortal hacia atrás admirando hacia abajo como el golpe del Dragón se elevaba hasta el cielo impactando contra el escudo de energía creando una lluvia alrededor de él, que rápidamente fue evitada por el caballero de lentes.
Benjamín descendió al suelo de manera ágil y elegante, pegando una de sus rosillas al suelo evitando tocar el piso con sus manos.
―Jeh… sabía que atacarte directamente sería más difícil de lo esperado. ―Decía Benjamín conociendo perfectamente a su rival, Shinryū por su parte río levemente por su comentario, incluso si el ataque frontal de Benjamín hubiera funcionado, el dragón del norte encontraría una forma de contratacar sin que Benjamín lograse tocarlo con sus manos.
―Bueno que puedo decir? Conociéndote esa habría sido tu primera opción Benjamín-kun. ―Declaró el joven dragón bromeando con él, casi como si esta no fuese una pelea y más un entrenamiento entre dos amigos que hacían comentarios casuales sobre el combate.
Algo que incluso parecía una broma sin importancia entre amigos.
―Hm… bien… entonces tendré que jugar más estratégicamente…―Benjamín sin pensarlo dos veces comenzó a elevar su cosmos, un viento frío comenzó a apoderarse de los alrededores, ocasionando que muchos de los presentes comenzaran a cubrirse con sus abrigos o a exhalar vapor.
El cisne se preparaba para su jugara y el dragón podía notarlo, por lo que a su vez también comenzó a preparar su contrataque. Para ser imponente debía primero anticiparse a todos sus movimientos, incluso a la rapidez en la que podía convocar su escudo…
Benjamín estaba preparándose para triturar ese escudo a la mínima posibilidad, pero antes de si quiera poder hacer algo una ráfaga de agua se dirigió a hacia él a una velocidad temible, la misma casi logaba chocar contra su pecho si no se hubiera movido en el último instante.
Al parecer Ben no era el único en adoptar una postura más agresiva al iniciar el combate…
Sin más dilación ambos comenzaron el ataque, Shinryū comenzó a lanzando varios chorros de agua que parecían látigos que se movían como si tuvieran vida propia.
Mientras que Benjamín utilizaba sus habilidades de escarcha para congelarlos antes de que pudieran acercarse a él consiguiendo interceptar varios de esos ataques con suma facilidad, aunque uno en especificó logró sacarlo de su concentración siendo una poderoso golpe dirigido hacia él que rápidamente pudo convertirlo en un muro de hielo, muro de donde salió lanzando cristales de hielo los cuales Shin logró bloquear con éxito con su escudo…
Aunque al mirar la superficie del mismo pudo apreciar como estos comenzaban a adueñarse de la superficie sólida del mismo, por lo que al instante logró limpiarlo azotando el escudo contra la pared detrás de él quedando igual de limpio que al inicio de la batalla.
Shinryū sabía que Benjamín podía helar su armadura en un instante.
Restringiendo su movilidad y causando una bonificación de daño de hielo en sus extremidades, cosa que no permitiría que ocurriese, el muchacho de cabello ébano convocó a un nuevo dragón hecho de agua arrojándolo directamente contra Benjamín el cual se abalanzó con el hocico abierto para simular devorarlo, pero su intención real era y así darle un tremendo golpe, pero el caballero cisne respondió conteniendo la mandíbula de la criatura acuífera conteniéndolo entre sus manos, para entonces comenzar a congelarlo rápidamente, la criatura casi parecía forcejear en su contra hasta que su cabeza comenzó a tornarse en escarcha pura… hasta ese momento la criatura dejó de moverse, cuando todo el cuerpo del dragón fue totalmente convertida en hielo.
Benjamín trituró la figura a la mitad, dejando caer pedazos cristalizados al suelo, mirando hacia Shinryū en una postura casi de reto hacia su compañero heredero.
― Buen contrataque Shin, casi me tenías…―Municionaba Benjamín aún conmocionado por esa técnica tan sublime de su adversario.
―Je jeh, gracas Benjamín-kun, por poco creí que te vencería…―Aclaró el joven riendo levemente, en verdad se estaba divirtiendo mucho en ese duelo.
―Creo que me deje llevar un poco.
―Pude notarlo amigo, ¡ahora toma esto!
Benjamín atacó con una poderosa ráfaga de viento helado que golpeó súbitamente a Shinryū quien a su vez logro levantar el escudo a tiempo, bloqueando el impacto hacia la parte superior de su cuerpo, pero no hacia sus piernas las cuales comenzó a sentir entumecidas al instante al mirar hacia abajo pudo notar que estaba totalmente inmovilizado en el suelo, esto era malo y su suerte comenzó a ír en declive cuando vio hacia benjamín que se acercaba a él rápidamente, el joven de lentesutilizó su propio puño para destrozar el hielo debajo de sus pies consiguiéndolo en el acto.
Pero recibiendo una poderosa patada que lo envió volando a la pared detrás de él, lo que Benjamín no esperaba era que al instante de lanzarlo un poderoso golpe de marea llegó de frente a él impactando contra su pecho consiguiendo lo mismo que su adversario enviarlo hacia su respectiva pared trasera, el muchacho de cabellos ébano había logrado lanzar un puñetazo antes de que la patada de Benjamín lograse enviarlo lejos.
Benjamín y Shinryū se levantaron del suelo.
Uno totalmente empapado por agua y el otro cubierto de escarcha, no lo parecía por los comentarios anteriores, pero ambos se estaban tomando el combate totalmente en serio, respetando la fuerza y poder de su adversario como iguales, por lo que ambos resumieron el ataque contra el otro entregándose a la batalla, lanzándose técnicas de Agua y Hielo al unísono.
Atacando con destreza y poder, Benjamín mantenía una poderosa ofensiva lanzando ataque tras ataque de cristales de hielo que congelarían el alma de cualquiera, mientras que Shinryū se mantenía a la defensiva utilizando ataques a distancia, tratando de mantener a raya al santo del cisne, utilizando katas y técnicas de Kung fu que eran manifestadas en torrentes de agua que mantenían a raya a su contrincante dándole un momento difícil al intentar acercarse.
Sin duda alguna ambos estaban siendo demasiado agresivos el uno con el otro, tanto en la ofensiva como en la defensiva, manteniendo una distancia prudente del otro para evitar que los golpes tuvieran la intensidad que debían tener o que el efecto de congelación fuese inmediato, el ambiente húmedo combinado con el frío hacían que el ambiente fuese lo suficientemente frío como para que muchos tiritaran, era casi como en enfrentamiento entre Jonathan y Albión con la diferencia de que mientras más duraba el combate la temperatura iba descendiendo más y más.
En un intercambio feroz que no terminaría hasta que uno de los dos dijese que era suficiente o que uno de los dos se encontrará inerte en el suelo.
Como en todos los duelos de este torneo solo ganaría el que tuviera una fuerza y determinación que superará a la del otro, en una danza donde no parecía que ninguno de ellos tenía la delantera, entre los altos y bajos que la pelea ofrecía a duras penas Benjamín lograba congelar la armadura de Shinryū y el joven dragón no dejaba de arremeter con poderosos golpes de agua que solo las olas de una marea o el flujo de un río podrían ofrecer.
Golpes que podrían hacer trizas hasta el hielo o la roca más sólida y persistente, convirtiéndolo en pedazos al instante.
No parecía que habría un final en un intercambio tan sofisticado como ese. Al menos no aún, como en muchos combates anteriores solo se necesitaba de un miserable error para que el adversario tomara la ventaja y atacara con todo su poder.
Parecía un patrón que solía repetirse pero en esta ocasión ambos no parecían encontrar errores en la oposición del otro, como una partida de ajedrez bien jugada ambos analizaban cada jugada con detenimiento para hacer su siguiente movida, evitando acercarse o retroceder lo suficiente como para que el adversario tomara ventaja sobre el otro y así realizar un ataque que dañasen irremediablemente sus estrategias para golpear con total fuerza al adversario.
Ambos se conocían bien, tanto sus ataques como sus habilidades defensivas, por lo que era obvio que ninguno iba a arriesgarse demasiado sin oponer una formidable resistencia de por medio, una danza de armonía y caos, orquestada por dos maestros del combate como lo eran el caballero Cisne y el santo del Dragón.
Un baile de dos personas que conocían perfectamente los pasos que daría el otro.
Tornándose cada vez más agresivo con el pasar de los minutos.
Pasó un minuto entero entre el intercambio de ataques hasta que ambos se dieron cuenta que atacar a distancia no servía de nada.
No cuando ambos tenían casi la misma habilidad tanto de lejos como de cerca.
Así que debían adelantarse a los movimientos del otro, lo que se traducía en que, debían utilizar habilidades de cuerpo a cuerpo combinadas con cosmos para conseguir una clara ventaja frente al otro, así fue como ambos comenzaron a acercarse, primero lenta y luego rápidamente hasta que estaban corriendo uno hacia el otro dispuestos a derrotar al otro bajo el refinado arte del combate entre caballeros, colisionando en un choque por parte del puño de ambos, los cuales fueron bloqueados por el respectivo escudo de su adversario.
Causando un fuerte estruendo en todo el lugar, el escudo del Dragón y del Cisne resistían, el combate estaba cambiando la intensidad, al igual que los golpes, todo se estaba convirtiendo rápidamente en un combate aún más agresivo al paso de unos minutos.
Las cosas ya estaban subiendo de intensidad, los ataques del rubio eran contundentes, pero los movimientos de Shinryū eran más precisos, refinados por así decirlo al estar amaestrado en las artes del Kung Fu, utilizando su propio cuerpo como un medio de flujo de su fuerza y su habilidad para golpear evadir y atacar, mientras que Benjamín solo se especializaba en el ataque cercano y no en la evasión como lo hacía el dragón, sin utilizar las palmas de sus manos para atacar haciendo que el combate se extendiera más y más hasta el punto que parecía que ninguno de los dos se daría por vencido.
Hasta que el muchacho de Lentes inutilizó uno de sus puños desviándolo hacia arriba, tomándolo desde la muñeca, y posando su mano en el pecho de Benjamín para entonces lanzarlo hacia otra dirección, dirección donde Benjamín logró maniobrar en el aire para caer ágilmente al suelo, mirando desafiantemente al Dragón.
―Tuviste varias oportunidades de tocarme, pero no lo hiciste, ¿quieres extender la pelea Benjamín-kun? ―Decía Shinryū en posición defensiva, mientras que el joven de la cicatriz mantenía sus ojos fijos sobre su adversario, remarcando cada una de sus acciones
―No… solo quiero ver que tan bueno eres a corta distancia. ― Mencionó el santo de cisne lanzándose nuevamente a combatir contra su igual, contra su compañero.
Ambos comenzaron a pelear nuevamente, enfrentándose en un confortamiento a corta distancia, pero con la diferencia de que ahora el rubio no se contenía, lanzando sus manos hacia adelante tratando de tocar, aunque fuera una de las hombreras del caballero de Dragón, eso sería suficiente como para inutilizar uno de sus brazos, o hacer que perdiera una de sus protecciones.
Pero, aunque pudiera hacer eso el caballero dragón se movía aún más rápido, con una destreza y técnicas que fácilmente podrían superar a las de Benjamín, pero el caballero de Cisne no se rendiría hasta congelar una parte del cuerpo de Shinryū, quien hacía todo lo posible por mantener a su adversario alejado, incluso si eso significaba atacar con todo su poder nuevamente, el agua comenzó a fluir nuevamente por el aire, convirtiéndose rápidamente en un pequeño remolino bajo los pies del caballero dragón, Benjamín entonces supo que iba a suceder, dando un salto hacia atrás para evitar el ataque de su compañero, quien estaba a punto de liberar al dragón.
No fue sino cuando tocó el suelo que el hielo comenzó a extenderse en dirección hacia el Dragón del Norte cristalizando el agua que se arremolinaba en las piernas del dragón, el cual al instante de darse cuenta de lo sucedido, sus extremidades inferiores nuevamente se vieron totalmente atrapadas en el hielo, debió haberlo imaginado, él estaba esperando un descuido como ese para atraparlo nuevamente, el joven de lentes respondió rápido pero no con la misma rapidez con la que él desearía hacerlo.
Terminando con un doloroso entumecimiento en la parte inferior de su cuerpo, eso era malo… si perdía velocidad sería presa fácil de Benjamín, debía recomponerse de inmediato… aunque…todo esto más bien era parte de la estrategia que había estado formulando para tenerlo justo donde lo quería
Fue en ese instante que Benjamín consiguió crear una corriente de viento helado a su alrededor convirtiendo el ataque de Shinryū en una lanza de cristal que le arrojó de vuelta a su adversario, quien logró desviarla golpeando la punta con su puño destrozándola al contacto, aunque al ver hacia el frente el caballero cisne ya tenía preparada su técnica, haciendo un uppercut hacia arriba creando un torbellino de viento helado en el centro de la arena que comenzó a acercase a Shinryū.
―¡Холодный Смерч! (Kholodnyy Smerch/Tornado Frío) ―Exclamó Benjamín volviendo el viento congelado que cubría su cuerpo en un tornado de viento glacial que cubrió todo el terreno, el cual poseía cristales en su interior que congelaban todo lo que se encontraba cerca, incluyendo el agua que Shinryū generaba… Esto era malo, si ese tornado lo atrapaba sería su fin.
Debía crear una técnica que pudiera detener ese tifón congelado, antes de que su armadura fuese totalmente congelada, utilizando su cosmos se concentró en el tornado que se encontraba frente a él… Incluso el golpe que Benjamín había dado era muy similar al dragón naciente…
Con la única diferencia de que el viento estaba en constante movimiento, sería imposible evitar que este siguiese avanzando y cubriendo todo con escarcha… O eso parecía al principio… Pues aún poseía una ventaja siendo esos los cristales de hielo que se encontraban dentro del tornado, el hielo solo era agua cristalizada, Shinryū podía detectar aquellas las formaciones dentro de la técnica de Benjamín, él alzó sus brazos, haciendo diferentes katas hacia el tornado en frente suyo, concentrando su cosmos en esas pequeñas formaciones sólidas, lo único que necesitaba era mover la moléculas del agua dentro del hielo lo suficiente para que estas se calentaran concentrándose únicamente en ello, para así conseguir que estas volviesen a su estado líquido que con el frío en el que eran envueltas regresarían a un estado sólido y lo demás era pura ciencia básica, el tornado prontamente comenzó a solidificarse hasta el punto en el que se convirtió en una torre hecha de cristal helado…
Dragón suspiró cansado, aunque aún tenía fuerzas y el calor que emitía su cuerpo por la actividad física lo había mantenido firme ante el viento congelado, lo cierto era que había cierto grado de resistencia que él podía aguantar…
El frío comenzaba a afectar su cuerpo… haciéndolo más lento…
Aunque eso no evitó que Benjamín diese un increíble salto, con el puño bañado en cosmos glacial, el cual chocó contra el suelo despedazando la figura frente a Shinryū golpeándolo al instante y proporcionándole un daño adicional de escarcha a su armadura, quebrando el pecho de la armadura del dragón.
―Ey… ese movimiento es nuevo… realmente me sorprendiste Benjamín-kun. ―Declaraba el joven Dragón… levantándose del suelo adolorido… si hubiese sido un segundo más rápido habría podido levantar el escudo, pero su lado izquierdo estaba casi totalmente entumecido… por lo que esos segundos habrían parecido horas de agonizante dolor por tratar de retomar el control de ese brazo.
―Gracias, lo aprendí del mejor. ―Declaró Benjamín sonriendo levemente, cosa que hizo al muchacho de Lentessonreír como un niño pequeño.
―Je jeh, aprecio el halago, pero ahora es mi turno de responder…―Declaró preparándose para hacer su respectiva movida, incluso sus interacciones no parecían cambiar entre sí, ambos parecían dos niños que estaban jugando.
A pesar de que los ataques fueran lanzados con una velocidad mortal y cada ataque tuviese la misma pasión que todos los combates anteriores a este, luchando con el mismo poder y agresividad que habían adoptado desde el comienzo de la batalla.
Pero en realidad todo esto era un juego entre dos muchachos que estaban teniendo el momento de sus vidas al enfrentarse el uno al otro
El combate pasó de cercano a largo alcance en un instante… Ambos caballeros de Athena estaban preparados para un nuevo asalto, dando y recibiendo golpes que eran casi imposibles de evitar, haciendo un esfuerzo titánico en tratar de contrarrestar los ataques del otro con el objetivo de imposibilitar las habilidades de su compañero de baile.
Hasta que Shinryū encontró la abertura que requería para atacar, mientras Benjamín trataba de encontrar el Angulo adecuado para asestarle una buena patada al rostro, impulsándose hacia adelante, el dragón logró golpear con fuerza el pecho del Cisne quien no tuvo tiempo para levantar su escudo a tiempo.
Ese impacto en el pecho casi le había destrozado la pechera, en lúgar de eso dejó un gran hueco en donde se suponía que debía estar la piedra de su armadura, alejándolo de Shinryū finalizando con su espalda chocando contra el escudo de energía… Si hubiese sido un poco más rápido eso lo habría parado sin haber obtenido tanto daño de parte de su adversario.
―¡La Cólera del Dragón! ―El rubio fue azotado por un poderoso torrente liquido que lo hizo retroceder hasta la pared a sus espaldas, aunque sus manos lograban congelarlo, la presión era demasiado fuerte como para poder congelar el constante flujo que lo estaba sometiendo, teniendo que poner su escudo para que intercediera por él, creando una enorme barrera de agua que apenas podía mantener por su cuenta…
Sin dudas Shin aún tenía miles de trucos bajo la manga, pero el Cisne también los tenía, un torrente de agua solo se detenía cuando la temperatura era menor a los 12,77 °C bajo cero, momento en el que el agua dejaba de fluir convirtiéndose en hielo sólido… por supuesto que no sería un ataque perfecto… pero sería suficiente para detener el ataque de su compañero y poder neutralizarlo antes de que el mismo terminase sofocándolo o peor aún, despedazando su armadura por la presión que el agua estaba ejerciendo sobre su cuerpo terminando con su derrota a manos de Shinryū.
Siendo honesto, no le molestaba que él lo derrotará, era su igual, su mejor amigo y su compañero más apegado a él además de Danny, eso… si no fuera por qué en verdad deseaba continuar en la lucha… en verdad deseaba… enfrentarse a Johnathan…
Para demostrarle su fuerza en batalla y que de esa forma él nunca lo volviera a insultar o subestimar.
El viento helado que recorría su cuerpo comenzó a cristalizar el agua que cubría sus extremidades, inmovilizándolo por instantes… hasta que ese hielo que cubría su cuerpo comenzó a extenderse hacia su escudo el cual adoptaba una superficie más sólida a medida que la temperatura alrededor suyo iba descendiendo hasta niveles críticos, instante en el que Ben supo que era el momento de Actuar en contra del Dragón del Norte.
―¿Escudo… de Hielo! ―Fue un solo instante en donde todo se tornó blanco, el hielo se extendió del escudo de Benjamín como una barrera de cristal sólido, convirtiéndose en miles y millones de estalactitas que podrían fácilmente empalar a una persona…
Shinryū, aunque se encontraba a la distancia podía notar la colosal forma espinada que el escudo de hielo había formado, era increíblemente hermoso y peligroso… sin duda algo que solo un maestro del hielo podría formar.
No fue sino cuando Benjamín apareció detrás de la estructura que él lanzó un relámpago de hielo en contra de Shinryū quien correspondió con un nuevo ataque de agua, ambos ataques colisionaron uno con otro pasando solo a pocos centímetros del otro.
Impactando contra el escudo de su adversario… ambos estaban cansados, casi al límite, el frío había entumecido todas las partes de su cuerpo, sus sentidos se encontraban totalmente alterados… el combate se estaba convirtiendo en un total infierno para ambos, quienes apenas podían ver, sentir y percibir el mundo a su alrededor, tanto Benjamín como Shinryū tiritaban del frío… la situación parecía estar llegando hasta su límite… hasta que…
Una pulsación en el corazón de ambos los hizo percatarse de algo… una sensación… un… sentido, más allá de la vista, el oído, tacto, olfato, gusto o el cosmos… un sentido que iba más allá de los seis que ambos poseían… que se extendía y vibraba a todas direcciones…
― ¿Puedes sentirlo Benjamín-kun…? ¿Puedes sentir esa sensación recorriendo todo tu cuerpo? ― Preguntó Shinryū sorprendido por esta nueva sensación, casi se sentía emocionado por el como esta sensación se había presentado, no era desagradable pero tampoco era algo totalmente reconocible, algo que hacía que la piel de ambos se erizara aún más que con el frío que dominaba en el campo de batalla.
―Sí… lo siento…―Benjamín estaba anonadado mirando hacia sus manos, no era algo que hubiera sentido antes, ni siquiera en sus combates más feroces… esto se sentía como la primera ocasión que tocó el piano junto a su hermano o la primera vez que sus manos congelaron su violín… una sensación familiar pero a la vez desconocida para él.―Una fuerza que va más allá de los 6 sentidos…―Declaraba apretando sus puños, permitiendo que esta fuerza fluyera a travez de todo su cuerpo al igual que la de Benjamín.
―¿Esto será a caso?
―Sí… creo que sí lo es.
―El Séptimo…
―Sentido…
Ambos terminaban la frase del otro impresionados por el cómo justamente en este combate, ambos hubiesen despertado el Séptimo sentido, la fuerza viva del cosmos que hacía que toda materia cediera ante el poder que ambos poseían.
Fue entonces que ambos adoptaron sus respectivas poses, convocando a sus técnicas más fuertes, con Benjamín juntando sus manos frente a él, para entonces alzarlas hacia arriba, cargando todo el cosmos de viento helado que se arremolinaba en su cuerpo, creando estalactitas junto con cristales fríos en el suelo y copos de nieve a su alrededor.
Mientras que Shinryū movía sus brazos de manera firme y fluida, obligando al agua a aglomerarse alrededor del santo del Dragón, como el flujo de una cascada agresiva o de un tifón, alzándose ante el comando del caballero dragón, del cual se podía percibir la furia de una marea en plena tempestad.
―¡¿Estás Listo Shin?! ―Exclamó con fuerza el caballero del Cisne, listo para lanzar su ataque final.
―¿Contigo? ¡Siempre! ―Declaró el caballero de lentes
―¡Ohhhhhh! ¡Polvo de Diamante! ―Exclamó el Cisne bajando sus brazos con violencia, desencadenando una tormenta de hielo en dirección a Shinryū.
―¡Ahhhhhh! ¡La Cólera del Dragón! ―Gritó el santo del dragón arrojando su puño en dirección a Shinryū y con él el golpe de los crueles mares contra Benjamín.
La colisión fue estrepitosa en ambas partes, luchando uno contra otro por la supremacía de sus elementos, canalizando la fuerza de la naturaleza en sus brazos, siendo sus gritos de guerra, la perfecta sinfonía que acompañaba el caos elemental que acompañaba el choque de ambas fuerzas, ¿cual cedería y cual triunfaría sobre la otra?
Finalmente, y como no podía ser de otra manera, la colisión entre los ataques de ambos concluyó con una explosión…
El frío era insoportable tanto en el campo de batalla como en las gradas, todos estaban deseosos de conocer al vencedor de la contienda… y después de un minuto de silencio se reveló la figura de un dragón que se alzaba victorioso… pero una vez la neblina se disipó… se descubrió que el dragón había sido totalmente consumido por el hielo.
―Jeh… fue… un gran combate Benjamín-kun…―Decía Shinryū apenas consiente, aún de pie, con la mitad de su armadura superior deshecha en el suelo, hecha trizas gracias al ataque del caballero Cisne. ―Realmente… lo disfruté… amigo… mío…―Murmuró por última vez cayendo al suelo totalmente desmayado.
Mientras que en el otro lado Benjamín aún tenía ambos brazos extendidos hacia adelante, con su armadura apenas apegada a su cuerpo por los fragmentos de metal que no habían cedido ante la presión del ataque del caballero Dragón…
―El placer fue mío… Shin…―Murmuró intentando respirar, a pesar de que sus pulmones estuvieran sufriendo por el frío que dominaba todo el lugar…
―El caballero Dragón ya no puede continuar, ¡el ganador es Benjamín de Cisne! ―Exclamó Marco a travez de los altavoces, esperando el vitoreo de los estudiantes, si muchos de ellos no estuvieran muriéndose de frío a este punto.
Se había hecho con la victoria pero apenas podía racionalizarlo… aún sí toda la batalla parecía tener una ventaja elemental contra Shin, el dragón nunca se quedó corto, igualando o superándolo en miles de ocasiones diferentes, cosa que seguía creando la pregunta interna de: como rayos es que había ganado…
La respuesta era porqué… porqué su resistencia al frio era aún más elevada que la que el hijo de los Bei Long,
Benjamín se había entrenado específicamente para aguantar temperaturas bajo cero, aunque Shinryū había convivido con la humedad y el frío toda su vida nunca tuvo que enfrentarse a tundras totalmente heladas.
Solo a las bajas temperaturas de un bosque cercano a una cascada de noche… en comparación, los desiertos de hielo eran aún más infernalmente fríos durante la noche.
Por lo que Ben, había tenido la ventaja en todo momento, aún si Shinryū hubiera resistido formidablemente durante todo el encuentro, aún si Shin hubiera ganado, Benjamín se habría sentido satisfecho al haber enfrentado a un hombre tan admirable como lo era su mejor amigo.
Aún cuando los enfermeros llegaron a asistirlos, Benjamín fue el primero en asistir al Dragón, dándole su mano enguantada, como un soporte para que volviera a levantarse, reforzando una vez más, el profundo lazo de respeto, amistad y hermandad que se tenían mutuamente.
Más tarde ese día…
El cuarto día del torneo Galáctico había finalizado, gracias a los últimos combates del día, que habían sido tan vistosos y espectaculares como los que se vivieron en las anteriores etapas, pero el final del día llegó justo cuando el último guerrero quedó de pie frente a su rival totalmente fulminado por un impacto directo a la cabeza.
Pocos resistían un golpe directo en el cráneo, muy pocos aguantaban un combate de más de 10 minutos sin pararse a descansar un momento y muy pocas personas estaban dispuestas a soportar tanto castigo por tanto tiempo sin darse un respiro adecuado.
Finalmente todos los heridos estaban siendo atendidos por el Médico en jefe del torneo y del santuario, Shiki, quien nunca en su vida había tenido que atender a tantos pacientes a la vez, aunque al ser el elegido para atenderlos a todos, decía mucho de sus habilidades como doctor.
A pesar de que estaba lleno de trabajo, se sentía felíz de poder ayudar a los jóvenes caballeros que habían dado cuerpo y alma para ganar y aunque la mayoría había perdido, el mérito de haber peleado con honor y valor no se lo podría arrebatar nadie.
Por supuesto, como no podía ser de otra manera el equipo de herederos se reencontraba, Sanando las heridas que se habían ocasionado durante sus respectivas batallas. Siendo Seinma el único de ellos que aún se encontraba inconsciente, pese a que su combate hubiese finalizado hacía casi 10 horas, Todos suponían que su cuerpo aún estaba deshaciéndose de las toxinas restantes en su interior, pues, aunque el poder de Ahiri fuera más fuerte que el cuerpo de un humano, Seinma era demasiado testarudo como para dejar que un simple veneno lo derrotará en la batalla por vivir.
Su corazón no se rendiría sin dar la pelea de su vida primero.
Pero aparte de eso, los demás se dedicaban a hablar de sus respectivas batallas, así como de los futuros duelos que tendrían que enfrentar en un mañana no muy lejano.
Por ahora lo único que querían era reposar, hasta que el Sexto y séptimo día del Torneo Galáctico llegara, estaban ansiosos por volver a la batalla apenas las heridas sanasen y sus cuerpos se recuperaran.
― Bueno me alegra saber que la mayoría de haya pasado a la siguiente ronda…― Mencionó Danny mirando a todos sus compañeros en la enfermería, por supuesto que ella estaba feliz por la mayoría de ellos, aunque hubieran dos por los que se sentía un tanto triste, el primero era Shinryū quien había perdido su combate contra Benjamín y el segundo era Seinma que… aún no había despertado de su letargo.
―A excepción de ti Shin, lamento que no hayas conseguido avanzar a la siguiente fase del torneo.
―Oh, descuida Danny-chan, perdí contra el mejor y estoy satisfecho con eso, más de lo que la victoria podría otorgarme. ―Respondió el caballero dragón sonriendo ante su fracaso conociendo que él había dado lo mejor de sí para asegurar su posición en el torneo, aunque para su mala fortuna no pudo conseguirlo, él sabía que había conseguido demostrar su fuerza y valía en combate.
Algo que muchas personas envidiarían al haber llegado a la segunda fase de un torneo que se estaba volviendo más y más complicado con el pasar de los días, la mayoría estaba comprobando que solo los mejores pasarían a las últimas rondas y no serían muchos en sí, solo un puñado de caballeros que tuvieran la fuerza y el poder para abrirse paso por la larga lista de contendientes que aún preservaba el torneo.
―Huh… creo que tu definición de, "el mejor" Es un poco diferente a la mía. ―Comentaba Johnathan refiriéndose a Benjamín de manera despectiva, como… normalmente solía hacerlo, pero Ben no iba a dejar que eso pasara por alto.
― ¿Solo tienes insultos para la persona que te enfrentará la siguiente ronda del torneo? ― Preguntó con frialdad en su espacio donde sus heridas eran atendidas y curadas para su próxima batalla. ―Vaya… no sé qué estaba esperando siendo totalmente honestos. ―El Císne ya estaba harto de la actitud de Johnathan, tanto que ya no le importaba las cosas que dijese sobre él, la próxima ocasión John no la tendría fácil en su contra.
―Sí, muérete tu también… Idiota…―Comentó John molesto, benjamín debía ser honesto, molestarlo era divertido, podía comprender por qué él solía hacerlo gratuitamente de vez en cuando.
―¿Podrían dejar de pelear?, al menos un día… ustedes dos parecen perros y gatos por Athena…―Danny habló molesta por la actitud de ambos, no podría imaginarse que sucedería el día que ambos fuesen a pelear uno contra otro, probablemente tratarían de arrancarse la cabeza mutuamente.
―Bueno ambos son de elementos distintos… es obvio que entre ambos haya cierto choque de ideologías…―Mencionaba Shinryū de manera casi divertida, como si este fuese un juego o un chascarrillo que solo entendían ellos dos, en verdad parecía que tanto Cisne como Fénix se divertían mucho haciéndolo, aunque no estaba seguro de que tan lejos podría llegar aquélla broma.
―Aun así deberían tomarse un respiro, ya pasó lo más difícil, deberían dedicarse a reposar antes de quererse arrancar la cabeza el uno al otro…―Danny les pidió a ambos, quienes apartaron la mirada uno del otro, aunque aun así se sentía tensión en el ambiente.
Tensión que solo sería cortada cuando el quinto día del torneo llegase, por ahora un par de miradas de odio serían suficientes para mantener a estas dos aves de hielo y fuego a raya de querer asesinarse mutuamente.
―Tal vez…―Murmuró Johnathan resignado a tener que esperar… aunque de aquí hasta que llegase el día del torneo se sentiría como una larga y tediosa espera hasta ese momento donde arreglarían sus diferencias a golpes.
―A propósito ¿Sein aún no despierta? ―Preguntó Benjamín mirando en dirección a Mary, quien seguía traspasando su energía al cuerpo de Pegaso, aunque esto no parecía surtir mucho efecto en el muchacho, no parecía que su condición fuese a mejorar en un futuro cercano… o eso se creía a primera vista.
―No… sigue inconsciente a pesar de que hayan pasado un par de horas… me preocupa que no despierte. ―Declaró Danny en un tono triste, algo no le agradaba de ello… Seinma jamás había tardado tanto tiempo en recuperar la conciencia, ni siquiera cuando lo habían golpeado tan duro que los moretones eran imposibles de ser ignorados.
―Hummm… ey piernas bonitas, no ha habido cambios desde que lo vimos la última vez? ―Preguntó Mirando hacia Mary quien se veía aparentemente molesta por el comentario hecho por el Fénix, no le gustaba que hablaran de ella como si no fuese un guerrero … y por supuesto que no le gustaba que alguien que apenas conocía le faltase al respeto de esa forma.
―Mi nombre es Lizbeth y no… no ha habido mucho cambio desde la última vez que lo vieron. ―Respondió en modo tajante mirando en dirección a Johnathan totalmente molesta, aunque al bajar su mirada hacia sus manos, podía ver el rostro de Seinma que se encontraba totalmente tranquilo… como si estuviese teniendo un buen sueño a pesar de la pelea que casi le había causado un daño irreparable.
―Sé que está luchando internamente pero… algo me dice que él… no se encuentra bien… que algo en su interior lo mantiene en este trance sin poder moverse o hablar, pero no sé qué es…―Añadió mirando con preocupación al Pegaso que aunque hubiera recibido más energía de la que Mary se hubiera permitido otorgarle a otra persona él, simplemente no estaba reaccionando.
―Hummm… deberíamos, ¿hablar con el doctor Shiki? ―Preguntó Danny indecisa… temiendo que el daño hubiera sido peor de lo que el pronóstico del doctor a cargo de la enfermería dio en primera instancia.
―No lo sé…―Murmuró Mary acariciando levemente su mejilla… algo no iba bien, pero no sabía bien que podía ser, hasta que la preocupación se extendió a los demás herederos presentes, quienes también esperaban a que el caballero Pegaso regresará al mundo de los vivos.
―Vamos amigo… reacciona… no te has dado por vencido antes y sé que no lo harás ahora… pero debes despertar. Por favor…―Pedía John, al igual que los demás muchachos, él nunca se había dado por vencido, por eso debía seguir luchando.
Por Favor…
Por Favor…
Por Favor…
Para poder seguir en esta aventura que llamaban vida juntos… como equipo, como amigos, como familia.
Qué triste y que cruel sería… que uno de los herederos no pudiera pelear más por un cruel veneno que había tomado su cuerpo, hasta convertirlo en solo un recipiente del que su alma jamás pudiera escapar.
Los rezos de los cinco se hicieron palpables, hasta el punto de que las voces de ellos comenzaron a alcanzar su corazón con la petición de que no se rindiera nunca, rezos que comenzaron a resonar más allá del sueño… más allá del mundo terrenal, al reino celestial de las estrellas, donde él siempre iba a parar.
El joven Pegaso alzó la mirada, al escuchar el eco de sus amigos resonando a través de las paredes de esta dimensión, pero Seinma simplemente suspiró bajando su mirada hacia su espíritu guardián, únicamente para ver en las partes donde a él había sido perforado en aria, con marcas moradas en toda su piel albina, donde el veneno se había introducido al cuerpo del Pegaso marcas que comenzaban a desaparecer poco a poco.
Pero que él sabía que la toxina la estaba hiriendo.
Eso lo hacía sentir culpable por haber resistido tanto castigo por parte de Ahiri, si hubiera sabido que al hacer esto estaba lastimando a Aria realmente hubiera respondido a la agresión de Ahiri… pero nuevamente sus ideales y principios se interponían entre su salud y la de su alma guardiana.
―Sein…―El espíritu de luz le habló llamando nuevamente su atención, aunque Seinma… apenas podía mirarla a los ojos por lo que le había hecho pasar a su protectora, sin lugar a dudas… esta vez lo había arruinado en grande por su necedad.
―Aria…―Murmuró apenado a ella, en verdad no tenía como verla a los ojos… Solo sentía arrepentimiento y culpa por lo que había hecho… todo por aferrarse a sus ideales hasta el doloroso final.
―¿Comprendes lo que te dije? ―No necesitaba que lo repitiera, ella había sido muy clara con él… tanto que si seguía ignorando una situación que le costaba mucho afrontar, incluso si era difícil de concebirlo un día el debía tomar una decisión y si no lo hacía la que estaría en riesgo de morir sería Aria… y él no deseaba que una persona tan importante para él fuese a morir de esa forma tan cruel.
―Sí…―Susurró después de un largo suspiro, el caballero Pegaso trataba de mirarla a los ojos, pero su mirada siempre descendía hacia las partes que el veneno le estaban afectando y él había comprobado lo agonizante que era de primera mano… que Aria haya tenido que tomar la mayor cantidad del mismo, era prueba de que se preocupaba por su bienestar… y lo mucho que la había herido en ese combate.―Lamento haberte hecho pasar por esto, de verdad… lo lamento mucho Aria.
Pero ella simplemente ladeó la cabeza, Seinma no tenía por qué disculparse, pero era necesario que aprendiera de este error para no volver a cometerlo en el futuro, porque mientras él siguiera con vida, lo demás de poco importaba.
Pero eso debía quedársele muy cláro en la mente, en esta guerra no había espacio para debilidades.
―Ya pasó, tranquilo… aunque ahora tu cuerpo se encuentre en un estado de letargo, pronto despertarás. Yo me aseguraré de ello. ―Afirmó tratando de hacer sentir mejor a su Pegaso, aunque no lo suficiente como para que la culpa que sentía se disipará por completo…
―¿Y qué hay del veneno que tú…?
―Tranquilo… como ya te dije antes, sanaré pronto, como espíritu no puedo morir otra vez, aunque no puedo evitar que termine siendo dañada, absorbí la mayor cantidad del veneno ahora tu cuerpo debe estar libre de él de acuerdo a mi clarividencia, solo trata de no hacer nada que te dañe los próximos días… y se que lograrás recuperarte totalmente. ―En verdad no necesitaba repetirlo, pero… tenía que hacerlo para dejarle en claro el peligro que ambos sufría ante los combates más difíciles y dolorosos, no solo para Seinma, sino para ella quien resistía el dolor a su lado.
―No debíste hacerlo… ―Murmuró apenado por lo que su Guardiana había hecho por él… si hubiera sabido esto habría aguantado el veneno por su cuenta incluso si eso lo mataba, todo para evitarle el sufrimiento a ella, a quien siempre procuraba y cuidaba que no saliera más lastimado de lo que debería en sus combates.
―Estas son mis batallas, mis peleas… tu no deberías luchar por mí… yo debería hacerlo para tener que evitarte… esto… ―Declaraba con la misma decisión y determinación que solían caracterizarlo como guerrero, pero… aun así Aria ya había tomado una decisión desde que tomó total responsabilidad de él, desde el momento en que nació bajo un destino terrible que lo guiaría al peor de los infiernos.
―Tranquilo… ya hablamos de esto. ―Pidió el alma de luz que custodiaba el cosmos y a las estrellas, pero que por sobre todo de él, así como de su salud. ―Y… aunque tengas razón, ambos sabemos que eso es imposible en este punto de nuestras vidas… ―Remarcó sus palabras con total seriedad, incluso si ella fuese totalmente ajena a los conflictos que Seinma vivía era imposible no estar al tanto del bienestar y la salud de su muchacho, seguiría protegiéndolo hasta que su tiempo en este plano terrenal finalmente cesara de existir.
―Mi alma está conectada con la tuya, tus batallas también son mis batallas, ¿o debo recordarte que desde hace tiempo hay dos mentes dentro de la tuya? ―Preguntó haciéndolo sonreír levemente, pero eso no hacía sino darle mucho más en que pensar al joven caballero del Corcél alado.
―No… pero… ―Seinma quedó en silencio unos instantes, antes de declarar lo que tenía que decirle a su querida compañera de alma.
―No puedo evitar pensar… que cada vez que yo, permito que me hagan daño tú tienes que sufrir conmigo.
―Bueno, es el precio que ambos debemos de pagar por estar unidos. ―Respondió ella sonriendo levemente hacia él, tratando de darle cierto consuelo a sus pensamientos.
―Trata de ya no preocuparte por ello, tan solo recuerda lo que te dije y por favor, aunque sientas que no debes hacerlo… que tú debes mantenerte firme ante tus ideales… debes recordar que primero está el deber y luego está todo lo demás. ―Seinma asintió levemente, reconociendo la verdad que se ocultaba detrás de las palabras de su guardiana.
―Está vez lograste mantenerte firme ante tus ideales y convicciones… pero pronto deberás sacrificarlas por el bien mayor tendrás que estar preparado, por qué… cuando nuestras vidas pendan de un hilo delgado, deberás tomar una decisión, tu enemigo… o nosotros. ―Fue entonces que ella tomó su mejilla alzando su mirada hacia para que dejase de ver sus heridas y se concentrará únicamente en sus ojos celestes.
―Y tu no deseas que acaben con dos vidas a la vez… ¿verdad? ―Preguntó mirando directamente a los ojos de Seinma quien… solo pudo cerrar los parpados, para que al momento de abrirlos sus ojos demostrasen la determinación que definía su existencia completa…
―No… ―Respondió totalmente seguro de su respuesta… La siguiente ocasión no permitiría que esto volviese a suceder, él aprendía del ensayo y error, si tenía que caer una y otra vez para aprender lo hacía, todo para evitar que sus amigos sufrieran por sus errores y falencias.
―Bien… ―Murmuró posando su frente con la de su querido Pegaso, quien comenzó a respirar lentamente a medida que iba recuperando poco a poco su conciencia.
―Trata de abrir tus ojos lentamente, no lo hagas muy rápido así no dañarás tu visión y no levantes tu cuerpo pues sentirás el golpe del veneno residual, te encontrarás en una cama de la enfermería, entre los brazos de una persona que tanto estimas, rodeado de tus amigos y rememorando la pelea contra Ahiri como un muy mal recuerdo. ―Con eso dicho la luz que ella emitía comenzó a hacerse tan intensa y radiante que todo comenzó a desaparecer a su alrededor…
―Gracias… Aria. ―Murmuró por última vez, abriendo sus ojos hacia el mundo real… poco a poco su conciencia tomó posesión de su cuerpo, encontrándose con las luces de la enfermería que dañaban sus ojos al tener contacto, tal y como dijo Aria comenzó a despertar lentamente, tratando de no hacer movimientos bruscos que dañaran su ya precaria salud.
―Ahhh… ahhhh… mi cabeza. ―Murmuraba colocando su mano derecha sobre su frente… aunque al hacerlo sintió algo más sobre su rostro, una mano que no era de él y al mirar a esa dirección se encontró con la mirada inexpresiva de Mary, quien debajo sonreía de verdadera alegría por ver sus ojos abrirse nuevamente.
―Chicos… ¡chicos ya despertó! ―Exclamó Mary de manera leve atrayendo la atención de los demás Herederos hacia ella, quienes no dudaron en ír a asistirla, únicamente para encontrarse con el muchacho que les había pegado un susto por la larga siesta que había decidido tomar después de su combate.
―Tranquilo, tranquilo, levántate poco a poco… ―Pedía Mary ayudándolo a levantar su torzo, para ver a todos sus amigos, quienes sonreían por verlo consiente nuevamente.
―Ahhh, ahhh… ¿que sucedió? ―Preguntó agarrándose la frente con evidente molesta, sentía una jaqueca de los mil demonios, gracias a los dioses había avanzado a la siguiente fase, o de lo contrario se sentiría peor consigo mismo de lo que se sentía en estos momentos.
―¿Quieres la explicación corta o larga? ―Preguntó Johnathan sentándose a su lado al igual que todos los demás que tomaban un lugar a su lado para poder conversar más agosto con él.
―Las… ¿dos? ―Preguntó el Pegaso haciendo reír a sus compañeros, incluso en esta situación no perdía su ameno sentido del humor
―Jeh… tal vez será mejor darte la explicación corta en esta ocasión, ya sabes, ahora que regresaste al mundo de los vivos. ―Dijo sin dejar de sonreírle a su compañero pegaso, quien al mismo tiempo estaba felíz de que Aria tuviese razón y estar rodeado de la gente que tanto estimaba.
―Me alegra verte despierto finalmente Sein. ―Declaró John alzando su mano hacia él, dándole la bienvenida a la realidad de la que se había alejado por mucho más tiempo del esperado.
―Igualmente muchachos… ―Respondió Seinma, estrechando su mano como respuesta.
Un par de horas más tarde…
Danny había grabado la mayoría de los enfrentamientos en el torneo y gracias a ellos Seinma pudo ver muchos de los combates que acontecieron, incluyendo los combates entre Jonathan, Benjamín y Shinryū, para poder tener cierta ventaja estratégica al instante que fuesen a enfrentarse.
Aunque nuevamente Danny no tenía ninguna grabación del combate de Darrel el caballero al que Seinma se enfrentaría en su siguiente combate.
Persona que además había derrotado a su adversario con un solo golpe nuevamente justo como en su primer combate, nadie entendía como era que él lo hacía, pero para que sus combates duraran menos de un minuto debía tener una habilidad superior a la del resto, una habilidad que podía acabar con la resistencia de cualquiera.
Siendo su elemento principal el Relámpago, podía destrozar la salud de cualquiera si un relámpago atravesaba todo el cuerpo de su rival.
Causando un terrible daño a los órganos internos, ocasionando que estos comenzaran a fallar por el impacto.
Los elementos del cosmos tenían la habilidad de destruír a una persona de tantas formas diferentes que era casi imposible imaginarlas todas… a pesar de que muchas de ellas ofrecieran una muerte dolorosa, la mayoría de esas formas solo podía ser maquinada por una mente sádica y retorcida.
Al finalizar Seinma miró a sus compañeros sorprendido por todos los acontecimientos dados ese, sin lúgar a dudas fue un torneo difícil no solo para él, sino que para los demás herederos quienes habían afrontado batallas incluso más difíciles que la que él tuvo que pelear contra Ahiri de la Hidra.
― Bueno fue un día bastante movido por lo que me dan a entender, aunque no comprendo una cosa…― Fue entonces que sus ojos se dirigieron hacia el muchacho de lentes.
―Shin… ¿Tu perdiste contra Benjamín? ―La pregunta sorprendió al caballero del dragón quien a su vez sonrió levemente, Incluso psi la derrota era de cierto modo amargo, no se sentía mal… se sentía satisfecho con haber podido alcanzar el séptimo sentido y eso era lo único que debía de importar por ahora.
―Bueno, fue una pelea bastante reñida en sí… ―Contestó el joven de cabello ébano, sonriendo levemente a su amigo recién despertado.
―Porqué lo preguntas Seinma-san?
Por su lado Seinma bajó la mirada al suelo, con un pensamiento recorriendo su mente, después de todos los enfrentamientos que había visto y vivido con sus compañeros de equipo, los enfrentamientos siempre terminaban en un empate o en una victoria indefinida.
Especialmente por qué el poder que tenían era enorme pelear eran casi los mismos,
―Huh… no nada… es solo que creía que los combates entre herederos… bueno, siempre terminaban en un empate. ―Mencionó haciendo que los demás herederos se vieran entre sí, Seinma tenía razón en verdad casi todos los duelos entre herederos terminaban en un empate o en una victoria a medias, en un uno a uno el combate era tan reñido que era casi imposible determinar quien sería el vencedor o el perdedor.
Sobre todo teniendo en cuenta que no todos tenían la misma disciplina, habilidad o nivel de manejo en el cosmos, aquello era… sin duda alguna una situación curiosa por decir menos.
―Usualmente es así, pero en esta ocasión Ben logró superar a Shin―Declaró Danny rememorando todos los combates que se habían tenido entre herederos… incluso en los combates donde John peleaba contra Shin o Ben nunca existió una victoria pírrica en realidad, solo un combate entre dos adversarios que tenían la misma voluntad de vencer que su rival.
―Bueno… lamento que no hayas podido avanzar a la siguiente fase Shin. ―Declaró el Pegaso apenado, pero el caballero dragón negó rotundamente con la cabeza, aceptando su derrota como un guerrero honorable.
―No lo hagas Seinma-san… todo está bien, peleamos demostrando nuestras mejores habilidades y nos demostramos respeto como guerreros de Athena, peleamos hasta el final, dimos lo mejor de cada quien y me siento muy satisfecho con el resultado final. ―Declaró el caballero del Dragón tranquilo, a pesar de que el cuerpo aún lo tuviera entumecido y varias banditas adhesivas cubrieran sus brazos y rostro él estaba felíz de haber compartido un combate con su mejor amigo de toda la vida.
―Bueno, me alegra que te hayas tomado bien la derrota Shin… y―Dijo Seinma sonriéndole a su compañero de lentes, para entonces mirar a su amigo de la horrida cicatriz en todo su lado izquierdo de su rostro.
―Felicidades por haber pasado a la siguiente ronda Ben. ¿Estás emocionado por tu siguiente combate?
―¿Cláro por qué no…? Aunque aquí mi rival no se ve muy emocionado por ello. ―Respondió el Cisne de Cristal mirando al Ave de Fuego, con eso Seinma entendió al instantequien sería el adversario de Benjamín en la siguiente ronda.
―Espera… ¿John y tu van a enfrentarse en la siguiente ronda? ―Preguntó a Benjamín nuevamente, solo para que fuese el Fénix quien respondiera.
―Creo que omitimos ese detalle, sí… pero el resultado es obvio… este pato idiota no podrá contra mí.―Desvelaba Johnathan con total desinterés, cosa que por obvias razones hizo enojar a Benjamín, pensando en un buen remate para responderle a ese cretino que solo quería llamar a su ira.
Pero… quizá sería mejor tratar de no darle la atención que tanto necesitaba.
―Perdona que este neandertal que solo piensa con los puños haya respondido tu pregunta Sein pero… Sí, me enfrentaré a este esperpento humano en mi siguiente combate―Johnathan no se le lanzaba al cuello porque Danny estaba a su lado… Y porqué en medio se encontraba Seinma.
―¿Podrían por favor, muchachos…? Sein apenas acaba de despertar, podrían dejarlo al menos para cuando su combate de lugar. ―Preguntó el caballero de dragón tratando de mantener la compostura, las cosas no podrían estar peor entre esos dos caballeros.
―Por favor… Johnny Benji… Por favor…―Danny les rogaba a ambos que dejaran de pelear, solo por hoy, mañana podrían pelear e incluso discutir cuanto quisieran, pero por ahora debían estar unidos por un amigo.
―Bueno… está bien, solo por esta vez…―Declaró Benjamín suspirando levemente, él también quería evitar conflicto, pero… el conflicto con Johnathan parecía más que una simple rivalidad, había odio entre ellos dos, pero quizá la verdad era aún más compleja de lo que se quería ver a simple vista.
―Está bien…―Murmuró John recostándose en el respaldo de su silla, cansado tanto por sus heridas como por esta discusión, no estaba seguro si era por qué Danny se lo había pedido, por sus músculos o por Seinma… Pero hoy se sentía más tranquilo, manteniendo su temple.
Hubo un corto silencio entre ellos hasta que, Pegaso decidió romper el hielo con una pregunta para da joven de ojos esmeraldas.
―Y hablando de los combates falta el tuyo, ¿no es así Danny? ―Preguntó cambiando de tema radicalmente.
La muchachita alzó la mirada con sorpresa, no esperaba que el siguiente tema de conversación de la escuadra fuese ella, pero quizá fuese mejor que nada.
―Sí así es Sein…―Murmuró Danny sonriendo levemente, esperaba que alguien le preguntase pronto, ahora se alegraba de que fuese Seinma quien lo hubiera hecho.
―Mi próximo duelo será con Mabel. ―¿Mabel? No estaba tan sorprendido de que ella hubiese avanzado tanto en el torneo, conociendo lo fuerte que ella era en combate, pero se preguntaba si ella había derrotado a sus anteriores oponentes de un solo golpe como bien era conocida la pequeña Osa menor.
―Mabel, ¿la hermana de Matt? ―Preguntó Seinma sorprendido de que ella fuese su siguiente adversaria, si no tenía cuidado ella podría derrotarla de un solo golpe justo como a él le había sucedido.
―Sí, mañana me enfrentaré a ella, no sé qué tan difícil se vuelva, pero estoy dispuesta a intentarlo. ―Declaraba con determinación, después de su primera victoria estaba emocionado por llegar a la segunda y de esa segunda a la tercera hasta finalmente llegar a la pelea final.
―Bueno… yo ya me he enfrentado a ella y no es broma cuando digo que pega como un tren…―Respondió el Pegaso rememorando ese golpe tan contundente que ella le había propinado, incluso de recordarlo le dolía el brazo.
―Eso he oído… y visto pero tengo una estrategia que tal vez podría funcionar, solo necesito ponerla en práctica. ―Mencionó Danny sonriéndole a su compañero del Pegaso, quien también rememoraba los acontecimientos de ese combate, el cual había sido rápido y sorpresivo, sobre todo ese final anticlimático donde ella casi le destrozaba ambos brazos de un solo impacto.
―Bueno, espero que lo consigas Danny-chan, si Mabel-chan pega tan fuerte como Matthew-san puede que no resistas mucho. ―Declaró el caballero de Dragon rememorando los combates que Seinma y ambos hermanos Armstrong habían tenido, aunque su manejo de cosmos era… prácticamente nulo, lo compensaban increíblemente con la fuerza física.
―Oigan no soy tan débil para no resistir un golpe. ―Declaró la joven Andrómeda en un puchero de molestia, lo cual la hacía adorable en los ojos de John quien sonreía al verla así, esa expresión infantil siempre le causaba cierta ternura.
―No lo digo por eso, sino mira a Seinma-san, él resistió un golpe de ambos y apenas pudo mantenerse consiente. ―Declaró obligándola a mirar nuevamente al pegaso y la marca morada que aún se le veía en el rostro a pesar de que la hinchazón se hubiera desvanecido por completo.
―Si ella te atrapa en una mala movida puede que te derribe de un solo impacto como lo Hace Darrel. ―Nuevamente hubo silencio… tocando un tema que… era en sí complicado de tocar, sobre todo con aquél que había derribado a sus adversarios de un solo ataque que nadie podía ver, que nadie podía grabar o registrar, solo tener constancia de que el golpe era tan fugaz y tan contundente que derribaba a todo el que se encontrara en su radio de alcance.
―Creo que ya que tocamos el tema del Tirano, tengo que decirlo antes de que llegue ese duelo y es que me preocupas Sein… ―Mary comenzó a hablar, con total seriedad, ella no decía nada a menos que fuese algo importante… y por supuesto que Seinma era muy importante para ella.
―Tu próximo combate será con Darrel… y ya escuchaste que él ganó nuevamente con un solo golpe…
Seinma bajó la mirada hacia los pies de su cama, con una expresión… afligida.
―Lo sé…
Mary lo miró unos minutos en silencio, no era secreto que el estado actual del Pegaso la tenía preocupada, pero la batalla que iba a enfrentar en unos días, le dejaba mucho en que pensar, muchas cosas que podrían salir mal… Y la posibilidad que, al pelear, esta fuese la última pelea que Seinma enfrentaría en esta vida.
―Será difícil, sé que no te rendirás sin dar una buena resistencia pero… esto no es algo que podamos pasar por alto Sein…―Explicaba John mirándolo con total seriedad, en esta situación la muerte podía ser tan real como que ahora todos se encontrarán reunidos aquí ante una crisis que azotó al círculo cercano de cada uno con Seinma y nuevamente ocurriría otra crisis si Darrel lograba derrotarlo de un solo golpe como a sus adversarios anteriores.
―Apenas sobreviviste, pero si no te preparas bien para ese combate, puede que sea tu último.
―Hey, lo dices como si fuera a morir je je jeh, je jeh…―Trató de bromear, pero los demás no se lo tomaron igual, menos cuando miraron a sus espaldas, para ver a las dos victmas anteriores de Orión, quienes apenas se mantenían con vida gracias a las máquinas que los ayudaban a respirar y a mantener su pulso.
Pelear contra Darrel no era un juego, parecía casi una sentencia de muerte, tal vez realmente lo fuera, pero Seinma había bailado tantas veces con la muerte que ya hasta parecían una pareja que se reencontraba de vez en cuando para charlar de la próxima vez que se reencontrarían.
―Bueno… con lo que te hizo Ahiri… y como Darrel ha dejado a todos sus rivales… Tenemos más que una razón para preocuparnos. ―Declaró Benjamín igual de serio que los demás, borrando la sonrisa despreocupada del Pegaso, quien reconoció que tal vez no sería una buena opción luchar el próximo combate pero… no iba a declinar.
Había llegado demasiado lejos, no se iba a rendir simplemente porque la fortuna no parecía sonreírle, si algo había aprendido en todas estos años y batallas era que los caballeros creaban su propia suerte, él lograría ganar contra las adversidades como lo había hecho mil veces antes, que la situación fuese complicada no significaba que fuese imposible.
Tan solo que debía poner toda su fuerza y empeño en ganar a pesar de tener a un rival del que prácticamente no sabía nada y cuyas habilidades fácilmente podían superar a las suyas.
Pero Genki no lo había entrenado para retroceder a la primera señal de peligro, su mentor lo había entrenado para soportar y darle la vuelta a la más dura de las batallas.
―Sí lo sé…―Murmuró suspirando lenta y pesadamente, algo se le iba a ocurrir, él no caía sin dar una buena pelea… Pero si en esta ocasión el reto lo superaba debía pelear con aún más intensidad y fuerza, de lo contrario el único futuro que le esperaría sería la muerte de él y de Aria.
―Tranquilos, sé que todo saldrá bien yo lo sé, necesito que confíen en mí.
Ante sus palabras todos se miraron los unos a los otros con cierta desconfianza e incredulidad, no era que no confiasen en su fuerza o en su talento en combate, era natural en la batalla, el problema era… que había recibido golpes muy peligrosos, uno más y ya estaría cerca de las puertas de la muerte por enésima ocasión en una vida.
―Sein, si no te has dado cuenta nuestra confianza total se encuentra apostada en ti pero…―Danny comentaba igual de insegura que los demás, ella confiaba absolutamente en Seinma, era su mejor amigo… Pero Darrel, como dijo Mary era un tirano, capaz de dejar peor que mal a Seinma en su combate, lo último que quería era que ese golpe fuese fatal, que la perdida de un amigo tan cercano como él dejase de ser una pesadilla a volverse una triste y dolorosa realidad.
―Darrel es un bastardo bastante fuerte, un mal golpe y estarás en otro tipo de camilla, en un sueño el que quizá ya no despiertes. ―Agregó John fijando sus ojos azules en su amigo, quien comprendía porqué todos estaban preocupados por él, había pasado varias horas dormido y ahora que había despertado, tendría que prepararse para su próximo combate en los próximos días contra uno de los contendientes más fuertes del torneo.
―Pero no permitas que eso te desanime Sein, eres fuerte, quizá el hombre más fuerte que he conocido…―Mary Habló dejando en claro que todo lo que se le decía era por su propio bienestar, a pesar de que él tuviera más interés en ello que en las matemáticas que él solía reprobar olímpicamente, pero por que lo apreciaban sus amigos se preocupaban por él y viceversa, por esa razón debía escucharlos y planear una buena estrategia antes e convertirse en la próxima víctima del cazador.
―Sé que lo lograrás, tan solo esta vez no dudes en atacar… Sé que Darrel es un hombre y así tu sientes que es una pelea justa. ―Pedía, esperando que en esta ocasión, él comprendiera de todas las formas posibles que de ahora en más, cualquier error, cualquier momento de durda o debilidad serían rápidamente respondidas por la muerte.
―Pero no vuelvas a dudar más Sein, nunca vuelvas a dudar…―Él sabía por qué se lo decía y de la forma que se lo pedía, no sería fácil abandonar un principio tan arraigado en su ser como lo era jamás herir a una mujer… un ideal que Seika le inculcó desde que era un pequeño niño, pero las verdades más difíciles de aceptar siempre eran las que más dolían siendo esta una de ellas la que más le había costado afrontar hasta el día de hoy.
―Te lo pido, por favor…
Primero Aria ya ahora Mary… en verdad el mundo se esforzaba en obligarlo a sacrificar algo para poder seguir adelante, nadie obtenía nada sin sacrificar algo a cambio eso se lo había dicho incluso la misma Seishin… Pero…
¿Cuánto tendría que sacrificar? Cuanto más tendría que
―Jeh… ¿tu también eh? ―Preguntó mirando a Mary, esbozando una sonrisa tranquila que más bien parecía melancólica, aunque ella no pudo comprender a que se refería él con eso de "Tú también" Él sí comprendía que su camino era duro, complicado y que eventualmente lo llevaría al peor de los destinos, pero… mientras pudiera seguir al lado de sus queridos amigos, lo demás ya le daba igual.―Está bien, ustedes ganan… no volveré a dudar otra vez…―Suspiró tocándose el pecho con total seguridad de que la próxima vez, sin importar quien se pusiera frente a él, fuese hombre o mujer, si era un enemigo jamás dudaría en responder a la agresión.
―Se los juro… por mi corazón. ―Firmó esa promesa, sintiendo el latir de su propia vida que siempre parecía estar en juego, pero ahora le importaba más por qué sabía que una vez pisaran ese campo de batalla todo cambiaría irremediablemente.
Él tendría que luchar por todos y cada uno de ellos, entregando su vida a la batalla, pues estas personas hermosas eran lo que le daba sentido a su existir, una razón más del porqué debía seguir peleando hasta que su vida se extinguiera en la nada.
Una vida que no dudaría en sacrificar, por cada una de las personas frente a él.
Una vida que valía la pena vivir al lado de ellos, sus queridos amigos en combate.
Sus hermanos a los que seguiría y acompañaría hasta el cruel final de su vida.
5 de Julio del 2283
Hora: 2:30 P.m.
Lugar: Bosques de Palestra.
Quinto día del Torneo Galáctico.
El día había empezado animado, los primeros combates del dia no fueron ni tan impresionantes, pero tampoco fueron aburridos.
Algunos de los combates fueron tan agresivos como el día anterior, convirtiéndose en maravillas de estrategia, combate dignos de uno de los torneos más importantes del santuario, ahora tocaba el turno de Danny de Andrómeda y Mabel de Ursa Menor, dos saintias que poseían grandes fortalezas, como enormes debilidades, virtudes así como flaquezas que la otra no popseía a primera vista, pero que podían llegar a sorprender a aquellos que las subestimaban, sobre todo los que no las consideraban amenazas reales.
Pero ese era el primer y último error que cometerían, pues al agarrar su ritmo en la pelea, nada podía detenerlas, ni siquiera aquellos que las superaban en fuerza o tamaño.
Por lo que en esta situación ambas poseían una ventaja sobre su adversaria, un perfecto contrataque a la debilidad de la otra.
El gran cerebro de Danny contra la monstruosa fuerza de Mabel.
― Saludos señorita Danny, espero que este sea un increíble combate.
― Yo también lo espero Mabel…
―Ambas contendientes se encuentran en la arena de combate, tomen sus armaduras y prepárense para pelear…
Un evento que muchos de los presentes ansiaban conocer la resolución pues no todos los días se podía ver una pelea tan desigual y al mismo tiempo tan igualada.
Las expectativas se incrementaron una vez ambas estaban preparadas para luchar.
Conociendo la fuerza que conservaba la joven Ursa, un solo impacto de sus puños sería suficiente para hacerse con la victoria en este duelo, de eso no cabía ninguna duda.
Pero teniendo en cuenta la habilidad magistral de Danny en planear estrategias en 0,1 segundos la situación rápidamente podía tornarse a su ventaja, solo necesitaba esperar y golpear cuando el momento fuese indicado.
―¿Andrómeda estás lista? ―Preguntó Marco observando a la primera herdera.
―Lo estoy―Respondió la joven heredera, colocándose su tiara, la cual más pronto que tarde se convirtió en una máscara de combate, dejando destellar debajo sus ojos de un profundo color rosado, al igual que su cosmos.
―¿Ursa Estás Lista? ―Preguntó de nuevo mirando hacia la dirección de la segunda guerrera de Bronce.
―¡Sí! ― Exclamó colocándose su máscara de combate la cual tenía el diseño de un pequeño oso, tornando sus ojos de un profundo café que brillaban levemente en el centro de su pequeño rostro.
―¡Comiencen! ― Como en todos los combates se esperaba que ambas Saintias de bronce fuesen premeditadas y esperasen a que la otra atacara primero, pero esto fue rápidamente descartado cuando Mabel fue directo haca la batalla, sorprendiendo no solo a la joven Andrómeda sino a todos los presentes quien la veían corriendo directamente hacia su adversaria, sin una estrategia, sin un plan, solo con sus puños listos para atacar con total ferocidad.
Danny estaba preparada, esperándola para evadir, aunque sus cadenas lograran localizar al enemigo, Danny era quien tenía que adelantarse a sus movimientos,
Danny rápidamente tuvo que moverse, para evitar el golpe de su adversaria, pero antes de que este lograse impactar Mabel desapareció de su vista, la había perdido totalmente de su rango de visión, hasta que sus cadenas la localizaron en el aire a punto de golpear el suelo, la joven Andrómeda tuvo que dar un salto hacia atrás, evitando el impacto, siendo testigo de como el suelo se destrozaba debajo de sus pies, al instante que Mabel impactó su puño contra el suelo.
Eso la había tomado por sorpresa, la fuerza y velocidad de Mabel eran impresionantes, si no hubiera sido por sus cadenas jamás habría visto venir a Mabel caer desde las alturas. Esa niñita tenía una habilidad feroz, y la peor de todo era que si ese impacto daba en el blanco Danny sufriría un impacto doloroso que posiblemente probablemente la dejaría fuera de combate al instante.
Mabel miró hacia la dirección de Danny sorprendida de que hubiera podido esquivar ese ataque, pero no había tiempo para pensar en lo genial que la heredera de Andrómeda se veía, sino en atacar por lo que impulsándose hacia ella preparó sus puños para volver a atacar a la joven Andrómeda con un puñetazo directo hacia el pecho de la más joven de los herederos, quien logró responder rápido convocando a su cadena circular para que la defendiera del ataque a la velocidad de un destello de luz, solo para que al instante que el puño de la ursa chocara contra la punta de la cadena cicrular se provocara un gran estruendo en todo el campo de batalla.
Entre el forcejeo Danny pudo presenciar como su cadena triangular comenzó a romperse, adquiriendo grietas en toda su superficie, otro impacto de la Ursa Menor iba a romperlas en mil pedazos.
― Hey eso no es justo, tú tienes cadenas y yo no, se suponía que ese golpe debía derrotarte. ―Decía como si esto fuera un juego casi como si ninguna de ellas estuviera tomándoselo con la seriedad que requería.
―¿Eh?
―Tal vez necesite golpear con algo más de fuerza, así podré romper tu defensa. ―Volvía a decir Mabel sonriendo debajo de su máscara de combate, esta chiquilla en verdad parecía estar jugando, alguien tan imprudente como ella jamás habría llegado tan lejos en el torneo si no hubiera sido por su fuerza descomunal
Danny no tenía ninguna duda de que esta chiquilla podría destrozar sus cadenas con otro golpe como ese, pero si perdía su cadena circular también podría llegar a perder su cadena triangular.
Dos golpes y sus cadenas estarían fuera de combate, al igual que ella, al mismo tiempo podría utilizar toda la información recabada al inicio de la batida para generar una estrategia rápida para evitar que la pequeña Ursa la derrotase en menos tiempo del esperado.
Las arremetidas de la jovencita continuaron durante un tiempo más, hasta que Danny estaba lista para atacar, incluso si no tenía suficiente información de combate contra ella, podría hacer un Jaque mate casi perfecto en su contra, solo necesitaba esperar al momento adecuado para contratacar.
Incluso el viento parecía reaccionar a sus golpes, pareciendo más el movimiento de un vehículo a toda velocidad que los golpes que una jovencita daría, lo cual reafirmaba las razones del porqué había llegado tan lejos en el torneo, pero en el torneo galáctico la fuerza no lo era todo, la estrategia y el manejo del cosmos eran lo que convertía un combate entre caballeros en un verdadero duelo de habilidades.
En un pequeño descuido Mabel perdió de vista a Danny mientras se abalanzaba hacia ella para arremeter con toda su fuerza, no tardó mucho para ser recibida por un contundente golpe de la cadena triangular que la mandó varios metros en el aire, Mabel intentó recomponerse rápidamente pero no fue lo suficientemente escurridiza para cuando la cadena triangular comenzó a descender rápidamente hacia ella, golpeándola en el pecho y siendo sacudida de un lado hacia otro en la forma que la cadena zigzagueaba en el aire. Para finalmente ser azotada contra el suelo agrietando el suelo de mármol casi al instante.
Mabel se veía visiblemente adolorida, pero seguía riendo como si este fuese un juego inocente.
―Eso fue divertido, ¡otra vez, otra vez! ―Exclamaba emocionada la ursa menor a pesar de que sintiese su cuerpo pesado por las sacudidas que la cadena había hecho en el aire con ella.
― ¿Eh? Mabel no te sientes mal o herida? ―Preguntó Danny preocupada, no había sido un golpe ligero exactamente, había utilizado la mayor parte de su fuerza para causar un daño contundente. Pero ella se volvía a levantar como si nada hubiera sucedido.
― No al contrario es increíble. ―Declaraba alegremente, realmente parecía que se estaba divirtiendo a pesar de que hacía unos momentos se le había abalanzado, como un oso tratando de arrancarle la cabeza, aunque la comparación era casi hilarante lo cierto era que un golpe y Danny probablemente estaría viendo estrellas.
― finalmente puedo probar mis habilidades contra una de las herederas más poderosas, ¡esto es increíble!
―Huh… Bueno, avísame si te sientes mal… Ese golpe no fue exactamente de los más suaves que he realizado. ―Respondió aún preocupada, después de todo esta chica tenía algo especial en ella, no sabía decirlo a ciencia cierta porqué pero que hubiera recibido un golpe de esa magnitud de sus cadenas y aún así lo hubiera tomado como algo divertido.
―Espera ¿te estabas conteniendo? Rayos esperaba que me hubieses golpeado con todo tu poder. ―Comentó entre sorprendida y decepcionada, esperaba que la Guerrera de Andrómeda no se contuviera en ningún momento con ella, pues al golpear Mabel casi nunca medía la fuerza con la que daba sus ataques.
Aunque podía llegar a equivocarse, la resistencia de Mabel podía llegar a ser igual de poderosa que sus puñetazos, pero incluso el guerrero más fuerte y determinado tenía un límite o una debilidad que si se explotaba correctamente sería el final del adversario en cuestión.
Tal y como dictaba la leyenda de Aquiles.
―¿Eh? Pero ese ataque tenía casi toda la fuerza de mis cadenas. ―Mencionó totalmente anonadada por las palabras de la Ursa Menor y es que el ataque, tanto de su cadena triangular como circular tenían casi el mismo impacto que podría noquear a cualquiera si recibían un ataque directo de ellas…
―¿En serio? Lo sentí un poco ligero si soy honesta. ―Dijo más confundida aún, pocas cosas podían conseguir que cayera totalmente rendida, muy pocas eran lo suficientemente grandes o fuertes para que ella palideciera o dudará y en esta ocasión no era muy diferente.
A menos que Andrómeda tuviera un truco bajo la manga que la hiciera caer de dos impactos justo como ella misma lo hacía.
―Lí-gero? ―Murmuró más que sorprendida, aterrada, Si Mabel lo decía fuera de broma entonces ella tenía una resistencia que haría palidecer a cualquiera, no por nada había logrado tan lejos en el torneo a pesar de ser tan pequeña.
―¡Bueno entonces aquí voy! ―Exclamó haciendo que sus puños fuesen envueltos por las llamas de su cosmos para entonces lanzarse al ataque en contra de Dannyela quien eln un movimiento rápido logró evitar su ataque por poco.
La saintia de Andrómeda ya conocía la velocidad y el rango de alcance de los ataques de Mabel, lo que no evitaba que estos mismos siguieran siendo tan terribles como el que por poco destrozó su cadena circular, generar una estrategia no sería fácil. Menos con un objetivo que atacba aleatoriamente a la primera provocación.
La pequeña Ursa por su parte siguió tratando de arremeter contra Danny causando un daño increíble en el entorno cada vez que un golpe fracasaba en dar en el blanco, incluso el viento mismo parecía peligroso al ser empujado con brutalidad por los pequeños puños de la estrella polar.
Sin duda alguna subestimarla era un error que aquellos que se habían permitido lo habían pagado con la derrota más vergonzosa de todas.
Pero Danny no era una chica que subestimará a sus rivales y ciertamente no era una persona que no diseñara un plan complejo para derrotar a alguien con un poder físico tan colosal como para que las corrientes de viento que generaba fueran capaces de crear fracturas en las superficies de roca sólida o hacer que los escudos de energía se estremecieran hasta casi romperse con la fuerza de sus impactos.
Siendo una pelea del intelecto contra la fuerza solo se podía resolver de una manera, utilizando la fuerza en su contra re direccionándola, ella poseía una técnica que podría conseguir esto, pero para eso se tendría que sacrificar algo valioso, pero Danny ya estaba al tanto de esto, en un combate donde solo dos golpes serían decisivos para determinar quién ganaba o perdía se necesitaba mucha paciencia y esperar al momento exacto para arremeter con total fuerza.
Mabel por su parte se acercaba peligrosamente hacia la joven Andrómeda con cada paso firme que daba hacia adelante la heredera de Shun retrocedía, reconociendo que tal vez en uno de esos puñetazos la estrategia fallaría y terminaría en una grieta con su forma en la pared detrás, Mabel parecía no notarlo, pero Danny estaba llevando todo su cosmos desde su cuerpo hacia sus condenas, pero si buscaba hacer el mayor daño posible tenía que calcular todo el cosmos que necesitaría para hacer su jugada, preparándose para dejar salir todo su poder.
―Eres muy buena señorita Danny, aunque esperaba que atacaras más, no te estarás conteniendo como lo hacía Sein ¿verdad? ―Preguntó curiosa, esperaba que esta pelea fuese más divertida, pero Danny lo único que hacía era esquivar y calcular posibilidades para un contrataque
―Tranquila, no lo hago, solo espero el momento adecuado para contratacar. ―Respondió Danny concentrada, preparada para hacer su movida tan pronto Mabel la hiciera.
―Ah sí? Bueno entonces lo impediré a toda costa.
―Toma esto, mi mejor técnica, ¡Puño Pequeño de la Estrella Polar! ―Justo como lo había imaginado, Mabel había desaparecido de su vista al arrojarse hacia ella como un proyectil humano, el concreto bajo sus piues se destrozó ante su imponente avance hacia la saintia de Andrómeda, quien ya estaba preparada para esa arremetida.
―¡Defensa rodante! ―Exclamó convocando sus cadenas frente a ella, las cuales comenzaron a girar furiosamente formando un escudo frente a la guerrera de Andrómeda, el cual fue golpeado con brutalidad por el puño de Mabel, quien con la poderosa arremetida esperaba quebrar las cadenas de Andrómeda las cuales estaban cediendo ante su fuerza, rompiéndose lentamente ante su fuerza… aunque en el último momento pudo notar algo que no había visto antes, la cadena triangular estaba apuntando hacia ella con total intención de abatirla.
Y con una poderosa exclamación Danny se dispuso a liberar todo el poder de sus cadenas.
―¡Flujo de Inverso! ―Las cadenas se desplegaron en dirección a Mabel quien fue azotada por el mismo poder que ella había golpeado a Dannyela, millones de chistas saltaron al instante que su armadura fue totalmente despedazada por la energía acumulada de sus propios puños contra las cadenas de Andrómeda, las cuales habían cedido ante la brutal fuerza de la Urza al re direccionarlo hacia su adversaria, había sido una jugada riesgosa, pero las mejores apuestas no se hacían sin un poco de riesgo agregado.
Mabel fue brutalmente golpeada por la corriente nebular de Danny, destrozando la pared detrás de ella cayendo de rodillas al suelo, intentando dar más pelea de la que su pequeño cuerpo podía ofrecer.
―Je jeh… fue divertido Señorita Danny, realmente fue divertido…―Esas fueron sus últimas palabras antes de caer al suelo totalmente fulminada, debía admitirlo su fuerza era demasiado incluso para ella misma.
Así fue el combate terminó, con una victoria no impecable pero por lo menos satisfactoria para la guerrera de Andrómeda, quien sabía que para poder ganar necesitaría sacrificar ambas cadenas de Andrómeda para cumplir con su cometido, pero ella tenía entendido que ganarle a Mabel sería imposible si no sacrificaba algo a cambio de una ventaja avasalladora, claro desde el inicio pudo utilizar la defensa rodante e inutilizar su rango de alcance hasta que el cansancio y las heridas hechas durante el combate la dejarán prácticamente derrotada, pero todo habría podido suceder.
Tanto que Mabel haya logrado encontrar un nuevo punto débil en sus ataques, que su fuerza hubiera sido tan aplastadora como para destrozar sus dos cadenas o que simplemente en un descuido la hubiera noqueado por un mal golpe a cualquier zona expuesta de su cuerpo.
Por suerte fue una estrategia fácil de realizar, pero no por eso menos complicada de realizar, Mabel fue una adversaria admirable y por eso Danny seguiría demostrando su enorme respeto hacia ella como adversaria, justo como Shinryū lo había hecho, sin importar que hubiera ganado o perdido habría aceptado cualquier resultado de la pelea con honor.
Pero en su victoria reconocería la fuerza y el valor de Mabel, tendiéndole la mano a su contrincante por el buen trabajo de haber puesto su cerebro a trabajar mucho más rápido que ningún rival antes pudo hacerlo.
―Y esa fue la repetición del Combate entre Dannyela de Andrómeda y Mabel de Ursa Menor. ―Declaraba uno de los comentaristas en la pantalla holográfica frente a todos los herederos presentes en la enfermería, quienes veían la repetición del duelo entre la Saintia de Ursa menor y Andrómeda.
―Así es, no fue larga pero fue una victoria rápida y elegante por parte de la primera heredera. ―Declaró su compañera al lado, mostrando los resultados de desepeño y daño que se había hecho durante la batalla.
―Así es, tal y como se imaginaba los herederos están sobresaliendo en este torneo, aunque uno de ellos ya ha caído, aún quedan 5 herederos más en la contienda, por lo que las expectativas en los siguientes combates son altas, esperemos que la alineación de Herederos siga impresionando y que nos ofrezcan combates como los vistos en los primeros días del torneo.
―Así Fanny, ahora presenciaremos el próximo duelo entre Kazuto del Lobo contra Gary de Zorro, quédense sintonizando para ver a detalle la pelea. ―Pidió el primer locutor terminando la transmisión.
En verdad ayudaba mucho que esos dos muchachos grabaran los combates, lamentablemente además que por políticas del santuario y de palestra debían eliminar todo rastro de los combates que se celebraban en el torneo, incluyendo a los eventos de temporada que el santuario solía anunciar, todo para que su credo siguiera esiendo un secreto oculto frente a las narices de todos.
―Huh… realmente te luciste en ese combate Danny. ―Seinma declaraba sonriéndole a su compañera de Andrómeda, quien también se sentía orgullosa por su victoria contra Mabel, aunque sus cadenas terminaron totalmente destrozadas.
Por lo que una victoria impecable no fue.
―Je jeh, gracias, pero el merito lo tiene Mabel, ella fue quien me puso en una situación precaria, si me hubiera golpeado lo más probable es que el combate habría terminado demasiado más rápido.
―Oh no, tu eres quien ganó señorita Danny, si no me hubiera descuidado no me habrías golpeado con esa técnica de Flujo Inverso. ―Mencionaba la pequeña Mabel en una de las camillas de la enfermería, aunque sus heridas no eran graves tenía varias banditas adhesivas cubriendo su rostro junto a una venda que cubría su brazo derecho, el cual recibió la mayor parte del contragolpe de las cadenas de Andrómeda.
―Y hablando de esa técnica, ¿donde la aprendiste? Jamás te había visto utilizarla. ―Preguntó John curioso, ya casi totalmente recuperado de sus heridas hechas en combate, aún así no parecía necesitarlas ya que al ser una chica demasiado extrovertida al que parecía que el Dolor le era totalmente indiferente.
Cosa que sorprendía incluso al mismísimo Johnathan, quien era el más resistente al daño se preguntaba cómo era que ella aún se moviera con las mismas energías con las que se enfrentó a Danny siendo que él no pudo levantarse de la camilla hasta el día de hoy.
Sin lugar a dudas una persona digna de ser examinada detenidamente.
―Bueno… es una técnica que aprendí no hace mucho tiempo, durante las doce Pruebas doradas en las Doce Casas. ―Declaró Danny rememorando el momento exacto donde se le ocurrió dicha técnica ofensiva/defensiva, aunque el mérito se lo llevaba la subordinada del caballero Yuri quien le dio la idea de darle un uso a sus cadenas aún más complejo del que ya conocía.
―¿Ah sí? ¿Como? ―Preguntó Seinma totalmente curioso, alzándose con ayuda de Mary para ver a su amiga a los ojos.
―Me di cuenta de que mis cadenas tienen el poder de transmitir así como redirigir energía siempre que yo lo comande, esta energía puede ser manifestada en un choque eléctrico o en un golpe de la misma magnitud de la energía que se recibe. ―Ella comenzó a explicar mirando sus manos, tal y como si estuviera explicando los principios básicos de la energía eléctrica, aunque en realidad no eran tan diferentes una cosa de otra siendo su elemento secundario el relámpago.
―Por ejemplo, mi cadena circular recibe energía negativa, mientras que mi cadena triangular genera energía positiva al recibir una carga en el lado negativo puedo hacer que la misma sea expulsada desde el lado positivo. ―Todos comenzaron a prestar total atención de la explicación de la joven Andrómeda, aunque muchos no comprendían lo que decía los más atentos podían
―En resumidas cuentas, mientras mayor carga negativa se obtenga en la cadena circular, mayor será el impacto que otorgue la cadena triangular.
―Huh… como la electricidad, ¿me equivoco? ―Preguntó Shinryū sorprendido de que ella hubiera logrado idealizar una técnica tan compleja pero al mismo tiempo tan simple, redirigir el impacto recibido hacia el ataque para contra atacar con la misma energía impuesta en el golpe recibido…
Algo que al mismísimo caballero dragón le impresionaba y emocionaba por crear una técnica de ese estilo, combinar el ataque y la defensa en una sola técnica, algo con lo que sus ancestros solo pudieron soñar.
―Es correcto. ―Declaró Danny sonriéndoles a todos sus amigos, se sentía particularmente orgullosa de que su técnica hubiera funcionado correctamente, por que de lo contrario estaría igual o peor que sus compañeros en este momento.
―Al dominar el elemento viento y relámpago he aprendido a dominar ambos cosmos así como a entender la naturaleza de cada una para aplicarla en combate. ―Exponía mirando a sus manos, de cierta forma incluso ella representaba la dualidad de sus elementos, el viento tan suave como una briza y tan poderosa como un tornado como el Relámpago furioso rápido fulminante y letal como el castigo de los cielos comandado por el mismo Zeus.
―Oye Danny-chan ¿y que pasa si la energía es demasiada para ser contenida tanto por la cadena triangular o circular? ―Interrogó Shinryū totalmente interesado en el funcionamiento de la técnica creada por su compañera, necesitaba toda la información posible para que quizá en algún futuro pudiese replicarla a su modo.
―Creo que ya lo vieron, tal y como ocurre con los magnetos al recibir cargas iguales producen un choque entre sí, por lo que se repelen mutuamente. ―Declaró rememorando los últimos momentos del combate, viendo totalmente estupefacta como sus cadenas eran convertidas en remanentes de metal y bronce, estallando en millones de pedazos frente a una herida Mabel que no pudo resistir el golpe de su propio puño en su contra.
―En esta situación, el golpe de Mabel llevaba mucha carga positiva, mientras que su armadura actuaba como carga negativa amortiguando el ataque de mis cadenas, siendo este el caso ambas terminaron destrozadas por el choque entre energías. ―Con eso Mabel finalmente comprendió que fue ron esos destellos y chispas que habían salido entre la arremetida de las cadenas, cláro había dolido como el demonio pero había sido impresionante verlos de primera mano
―Sabía que llegaría a suceder, aún no perfeccionaba mi técnica y sabía que el resultado terminaría destrozando mis armas, dejándome expuesta en el combate, pero me alegra decir que mi contrataque salió bien a pesar de que mis cadenas terminaron totalmente trituradas.
―Sí, lamento eso Señorita Danny. ―Respondió la pequeña Mabel rascándose la nuca apenada por haber destrozado las partes más importantes de la armadura de Andrómeda.
―No te preocupes, de todas formas si vas a experimentar con la única mentalidad de que todo saldrá bien, entonces no sabes que significa experimentar. ―Parafraseo una de las mejores frases que había escuchado hace tiempo y es que era totalmente cierta, sabía que podía llegar a salir mal todo, incluyendo regalarle su victoria a Mabel, apostándolo todo a una sola técnica, pero habría valido la pena ser derrotada si con esa derrota lograba aprender que o no hacer al utilizar su nueva habilidad de combate.
― Al no haber refinado mi técnica tenía entendido que todo podría salir mal, incluyendo que al tratar de contratacar mi defensa rodante sería pulverizada y que te llevaras la victoria, pero estaba dispuesta a arriesgarla para poder comprender que hacer o no hacer al aplicar el Flujo Inverso.
― Ahora supongo que tienes muchos datos para trabajar en tus siguientes combates, ¿no es así? ―Preguntó Shinryū alegre por su compañera, la más inteligente de los seis quien en tiempo records había conseguido crear una técnica en base a recibir ataques para convertirlo en una ofensiva aplastante.
― Por supuesto… aunque ahora que mis cadenas están rotas, tendre que esperar a que el maestro Shiki las repare. ―Mencionó riendo levemente, la joven de cabello anaranjado apenada por darle más trabajo aún al herrero de armaduras por excelencia del santuario.
― Bueno al menos lograste ganar, debes sentirte orgullosa, ¿no es así Danny? ―Preguntó Seinma tranquilamente hacia su compañera, cuya sonrisa parecía imborrable ahora que había logrado conquistar su tercera batalla.
― Je je jeh, sí, algo así... ―Respondió cerrando sus ojos, dedicándole su sonrisa más enternecedora al joven caballero del Pegaso blanco, para entonces recostarse en una de las camillas cercanas para reposar su cuerpo.― ¡Ahhh! Al menos finalmente podré descansar, realmente me pusiste en aprietos Mabel.
―Suelo causar esa reacción en la gente ji ji. ―Mencionó la jovencita regresando a su camilla para poder reposar, no lo parecía pero se sentía cansada, podría dormir todo un día si así lo quisiera, pero tal vez no hoy… tal vez cuando llegase la noche, sí eso sonaba como un maravilloso plan.
― Genial mayoría pasamos a la siguiente fase, todos deben sentirse felices con los resultados, ¿no? ―Preguntó Seinma dirigiéndose a todo su equipo, quienes algunos se veían más alegres que otros, sobre todo Benjamín y Johnathan.
― Mayormente, aunque aun así hay algo que me desconcierta… ¿y es cómo vas a enfrentarte a Darrel? ―Finalmente Mary hizo la pregunta que no todos se animaban a hacer, entre tanto por qué el santo de Orión sería un guiso duro de roer incluso para él, el caballero de Pegaso.
―No se preocupen muchachos, tengo un plan. ―Declaró seguro de sí mismo y de lo que haría en su próximo duelo contra uno de los caballeros más poderosos a los que se hubieran enfrentado, aunque al decir eso todos se le quedaron mirando confundidos…
―¿Porqué me miran así? ―Incluso la pregunta parecía una broma pues a seinma nunca se le ocurrían los mejores planes de acción, sino solo tenían que ver los resultados de su primera y segunda pelea contra Matt y Ahiri.
―Bueno… no miento cuando digo que la mayoría de tus planes… casi nunca salen como esperas. ―Declaró Johnathan con cierto aire de ironía, sino que pesimismo en sus palabras, algo que por supuesto no le agradó del todo a Seinma.
―¿O tenemos que recordarte lo que pasó en tus anteriores dos duelos? ―Preguntó benjamín haciendo que recapacitará en sus errores, había tenido mucha suerte, pero si no empezaba a aprender de sus fallos y a actuar sobre ellos la suerte que lo había ayudado a llegar hasta aquí se terminaría en el chispazo de un relámpago azotando contra su cuerpo.
―Sí tienes razón…―Murmuró avergonzado, era cierto que su desempeño no había sido el más… óptimo durante sus dos primeros enfrentamientos, pero ya no iba a permitirse bajar la guardia más, iba a empezar a actuar justo como un caballero de Athena debía hacerlo.
―Pero en esta ocasión tengo un plan que sé que podré poner en marcha. ―Declaró con total seguridad, pero… aun así los demás no parecían estar muy convencidos al respecto.
―Pues espero que sea muy bueno, Darrel… es un bastardo bastante fuerte, necesitarás más que un plan si quieres ganarle. ―Danny comentó tratando de mantenerse positiva, pero, aunque ella lo hubiera querido no tenía ningún plan contra él, no tenía conocimiento de sus ataques o técnicas… ese chico era todo un misterio en como realizaba sus ataques que derrotaban de un golpe a cualquiera.
―Eso es verdad…―Declaró el Pegaso bajando la voz levemente. ―Pero tengo varios ases bajo la manga aún. ―Dijo volviendo a sonreír con determinación de enfrentar cualquiera que fueran las habilidades del caballero de Orión
―Pues guarda alguna para más adelante, aún si ganas o pierdes no los utilices todos en un solo lugar. ―John comentó recordándole que aún si lograba ganar contra Orión había otras 2 batallas más delante de él y si todos conocían cada una de sus técnicas, una vez llegará al final ya no habría ninguna sorpresa y su adversario ganaría por amplio margen de ventaja al conocer todos sus movimientos.
―Es lo que me dijo Genki. ―Afirmó rememorando las enseñanzas de su mentor, quien no mucho tiempo atrás le había enseñado un par de cosas extra sobre su cosmos y habilidades, sin mencionar que él le había enseñado una nueva habilidad la que estaba esperando al momento adecuado para utilizar en sus siguientes combates.
―Tranquilos, si todo sale bien… podré ganar contra Darrel, ya lo verán. ―Declaró mlevantando su puño con determinación solemne en ganar contra el santo plateado de Orión, así mismo entendía los riesgos que existían en luchar contra alguien con un poder sobrecogedor como lo eran el caballero del Cazador…
Pero por esa razón tenía un plan que esta vez no podría fracasar.
Por supuesto que no todos sus planes salían como él los esperaba, algunos incluso salían mucho peor de lo que él los esperaba, pero no podían culparlo, muchas cosas salían mal por tener una pésima planeación o una falta terrible de visión o simplemente porque los sucesos se daban de formas muy diferentes a las que él habría planificado en un inicio, por supuesto que no todo saldría bien, pero mientras una cosa saliese justo como ello esperaba entonces se sentiría por bien servido.
De cualquier forma… no solo iba a ganar por qué se lo pidieran sino porqué había dos personas conviviendo en su cabeza y una de ellas estaría todo el tiempo a su lado en esta pelea.
Ayudándolo si la situación se ponía demasiado peligrosa o arriesgada.
Seinma confiaba con su vida en Aria y Aria confiaba plenamente en Seinma.
Su unión sería la diferencia entre una victoria pírrica o una derrota abrumadora.
El día siguió con normalidad, con los combates restantes hasta llegar al de Kobu, el cual fue brutal y agresivo, el santo del unicornio había utilizado todas sus habilidades de combate de forma casi magistral ganando su combate casi en tiempo Record.
Por supuesto que se guardó sus mejores ataques para el final, tratando de no mostrar sus mejores cartas hasta el final, el Caballero del Unicornio había asegurado su posición una vez más luchando de la misma forma que los demás herederos lo habían hecho.
Demostrando su superioridad en control de cosmos y fuerza, ganándose su bien merecida victoria en base a su esfuerzo y su experiencia en combate.
Que mal que no podía decir lo mismo de sus demás compañeros los cuales algunos no habían logrado pasar de la primera o segunda fase, siendo Darrel, Kazuto y él los únicos que habían conseguido pasar a la tercera ronda de eliminación.
Él sabía que no todos lograrían llegar tan lejos en el torneo, pero esperaba que al menos la mitad de su equipo pudiese llegar más lejos, él ayudó a entrenarlos, pero ahora… Solo sentía una gran decepción respecto a Ahiri, Mabel, Matt y Albión.
Esperaba más de ellos pero, peleando contra los 5 mejores de palestra ganar sería mucho más complicado de lo que imaginó en un inicio, incluso en la batalla entre Cisne y Dragón las cosas se complicaron demasiado para ambos caballeros, tenía entendido que las batallas entre herederos solían terminar en un empate.
Sería complicado llegar hasta el final incluso si tenía que enfrentarse a la Saintia de Andrómeda en un futuro cercano, poco importaba quien fuese su adversario en las batallas por venir pelearía contra Seinma y le ganaría en un combate mano a mano, no descansaría hasta conseguir su cometido.
Si un combate entre herederos no había culminado en un empate, entonces existía la posibilidad de derrotar a su rival de toda la vida.
Aún sí era mínima la aprovecharía y se coronaría a sí mismo como el guerrero supremo.
Así pues, el día finalizó reuniendo a los más de 12 participantes que habían completado con éxito sus combates, frente a la gran arena de duelos que había visto mejores días desde su apertura hasta el día de hoy, apenas habían logrado reemplazar la mayoría de baldosas y las paredes no podían estar más agrietadas, así como llenas de marcas de combates recientes, sería un trabajo titánico devolver todo a su estado original como era antes.
Más después del último duelo que dejó un enorme Hueco en el centro de la arena, repartiéndose entre los caballeros presentes, se encontraban los pocos caballeros que quedaban de ambas líneas A y B.
Se miraban los unos a los otros, de los 52 caballeros que habían participado en el desafío de las 12 casas solo quedaba un puñado de ellos. Justo como se había planeado en un inicio.
Como era ya una costumbre la emisaria del Santuario: Elizabeth Arkhamira se presentaba frente a todos los desafiantes, aspirantes al título del Caballero Más Poderoso, título que solo uno de todos ellos podría ostentar.
― Me alegra ver que todos ustedes lograron pasar a la Cuarta Fase del Torneo. ― Comenzó a anunciar mirando a todos los jóvenes caballeros que se encontraban firmes frente a la Santa de Plata más poderosa que aún se encontraba caminando en la tierra de los vivos.― De los cincuenta y dos caballeros que logrado pasar por el desafío de las doce casas, solo dieciséis se mantienen de pie frente a mí… con gran dicha les digo que: muy bien hecho. Ustedes son el ejemplo de lo que los caballeros de Athena representan, valor, poder, fuerza, pasión, control y sabiduría.―Declaraba alabando a cada uno de los caballeros de bronce y plata que escuchaban atentamente a la guerrera de plata, aunque en esta ocasión ella parecía un poco más… templada que la última vez que habló con todos sus alumnos e invitados de los demás campos de entrenamiento al mando del Santuario.
―Todos llegaron lejos, pero como saben solo los mejores llegarán hasta la cima y solo uno tendrá el poder para convertirse en el guerrero supremo. ― dichas esas palabras, muchos ya se veían ostentando el título del campeón de Athena, estando a su lado en el santuario y peleando al lado delos ilustres caballeros de oro, quienes eran admirados y envidiados por partes iguales.
Siendo la élite de la élite en la orden sagrada de los Caballeros que defendían al universo y a la humanidad de los terrores que se ocultaban ante las sombras más oscuras del abismo infernal.
―Dieciséis caballeros y dos rondas más para avanzar o caer, siendo los únicos que forjen sus propios destinos ustedes mismos. ―Con eso alzó la mirada hacia el marcador el cual había visto mejores días, aún funcionaba pero debido a su larga exposición al cosmos y habiendo recibido varios impactos accidentales ahora funcionaba de manera lenta además de presentar errores y glitches en toda su superficie, mostrando las rondas que faltaban para la recta final así como a los peleadores y sus respectivos adversarios en la tabla de clasificación.
―Jóvenes caballeros, las leyendas se forjan en el fuego, ante el ardor de la batalla, usen sus vidas como catalizadores de la esperanza y hagan arder sus cosmos al son de una estrella eterna. ―Declaraba mirando a todos sus alumnos con atención, esperando grandes cosas de aquellos a quienes personalmente había entrenado, aunque le hubiera encantado verlos a todos reunidos en la arena de Duelos, sabía que eso sería imposible, debido a que no podían existir los empates en un evento tan colosal como lo era el Torneo Galactico.
―Luchen, ganen y desafíen a la noche como desafían a sus adversarios en el campo de batalla. ―Había sido más breve que la vez anterior ocasión, pero esta vez ella había dicho lo que muchos querían escuchar y lo que pocos deseaban saber
―Nos veremos el Lunes a primera hora del día, eso es todo… pueden retirarse a recuperarse de sus heridas, los veré pronto desafiantes del Cosmos.
Con eso finalmente dicho la Santa de la Gruya se retiró para dejar descansar a sus alumos y que los ayudantes empezaran las labores de reparación y reconstrucción, iban a ser 3 días de arduo trabajo pero serían recompenzados.
Mientras que los jóvenes presentes aprovecharían esos tres días para descansar recuperar energías y tal vez mejorar sus habilidades para los siguientes combates, eso si no temían que al hacerlo terminasen igual o peor que al finalizar sus combates, eso si tenían suerte de que los músculos no les fallaran al tratar de refinar sus habilidades en batalla, descansar en verdad parecía la opción más sensata para evitar que los daños se incrementaran, además que recostarse en cama para reposar podría llegar a ser más productivo que abrirse las heridas nuevamente.
Por lo que sin más, muchos de los presentes simplemente se retiraron para regresar a sus habitaciones o a sus casas y aprovechar todo ese tiempo únicamente para recuperarse.
En otro momento se dedicarían a entrenar hasta prácticamente morir.
Pero por ahora, solo debían tomar el consejo de la directora Arkham y dedicarse únicamente a recuperarse hasta que el lunes de la siguiente semana llegase.
9 de Julio del 2283
Hora: 1:00 P.m.
Lugar: Bosques de Palestra.
Sexto día del Torneo Galáctico
El día empezaba con gran ánimo, existían enormes expectativas con el primer combate que sucedería en el día, no todos los días uno de los herederos se enfrentaba a uno de los prospectos más sobresalientes del Torneo.
Seinma el Pegaso contra Darrel de Orión, un combate que generaba curiosidad entre los expertos en la batalla, pues el santo de Orión tenía habilidades que podían darle un final rápido a la batalla.
Mientras que el Pegaso a primera vista no tenía nada que lo hiciera sobresalir, pero su fuerza innata y su voluntad inquebrantable eran los mejores combos para pelear contra un adversario tan temible como lo era el caballero del Cazador.
Pero al no tener ninguna experiencia previa antes de luchar contra su adversario, o datos plausibles de sus anteriores dos duelos, tendría que jugarse el todo o nada para poder ganar este duelo, en una pelea donde uno tenía una enorme ventaja al haber visto sus combates anteriores y donde el otro solo había escuchado simples anécdotas.
Esperaba que la pelea fuese en igualdad de condiciones pero con esta enorme desventaja sería imposible.
O al menos eso parecía a primera vista.
Pues la verdad era que Seinma si conservaba una única ventaja y esa era que a su lado alguien pelearía, parecería hacer trampa y de cierta forma era hacer trampa…
Pero necesitaba la ayuda para poder hacerle frente a Darrel, él haría toda la parte física mientras que ella se encargaría de analizar y monitorear cada movimiento que el santo de Orión hiciese.
Ella era quien se encargaría de ayudarlo a anticiparse a todos los movimientos de su adversario, a mantener su ritmo de cosmos constante, pues siempre que necesitaba recargar su cosmos se quedaba vendido por unos segundos hasta que la suerte se le terminará drásticamente.
Debía enfocarse en la batalla y preocuparse por todo lo demás después, ahora tenía un enemigo que poseía una fuerza impresionante. Al lado de una habilidad que le había ganado el título del "Tirano"
En algún punto de toda esta contienda se preguntaba si a él le otorgarían un título así dado por los caballeros que admiraban las peleas que se celebraban en el domo.
Esperaba que en algún momento él fuese reconocido de la misma forma que sus amigos lo eran, esperando que lo reconociesen por su fuerza y por su perseverancia al seguir en la pelea, aunque fuera solo por lo lejos que había logrado llegar a pesar de ser el más débil de sus compañeros.
El menos poderoso, talentoso, inteligente o premeditado… Pero el que más se esforzaba por seguir adelante en la lucha, el que siempre daba su 110% en cada combate…
Hoy debía ir más allá que eso si deseaba ganar.
―Ambos caballeros han entrado a la arena de duelos, ahora presenten sus respetos. ―Pidió el referí de cada batalla: Marco Lapham tratando de que ambos guerreros mostrasen honor antes de que iniciase el combate.
―Que sea un buen combate, Darrel. ―Declaró Seinma levantando su puño hacia su adversario con una mueca alegre. ―Demos lo mejor en esta pelea.
―Lo lamento Chico… pero no puedo perder. ―Declaro Darrel arrogante como siempre, él siempre tenía la delantera en cada combate y en esta ocasión no sería diferente, derrotaría a Pegaso de un solo golpe justo como había derrotado a sus anteriores adversarios.
―No he perdido nunca contra un hombre o contra un maldita bestia, pero gracias, me aseguraré de que tu derrota sea rápida e indolora. ―Esto obviamente era atacar psicológicamente al caballero del Pegaso y hacerlo temer, pero Seinma simplemente sonrió.
―¿Dices que nunca has sido derrotado? Pues este es un torneo para salir de nuestras Zonas de Confort.
―¿Por qué no te abres a nuevas experiencias? ―Eso era extraño… no entendió bien porqué había dicho tales palabras, o cual era el motivo de querer provocarlo… pero dentro de él cierto sentimiento de satisfacción se comenzó a formar cuando al ver su rostro este apartó su sonrisa altanero a un semblante iracundo.
―Eres un…―Fue entonces que Darrel comenzó a acercarse con intenciones de golpearle el rostro a ese desgraciado, pero antes de que si quiera pudieran hacerse algo Marco los separó uno del otro.
―¡Hey, hey, tranquilos! Guárdense esas emociones para cuando comience su duelo. ―Dijo el referi manteniéndolos a raya de empezar a dialogar con los puños sin siquiera haberse colocado sus armaduras. ―Choquen sus puños. ―Ordenó haciendo que ambos acataran a la instrucción del profesor, chocando sus puños con más agresividad de la que era común en los duelos de bronce.
―Bien ahora vayan a tomar sus armaduras, tomen sus posiciones y prepárense tanto física como mentalmente. ―Estableció comandando a los dos caballeros de Athena a ir a por sus cajas de pandora.
Incluso desde el primer momento que comenzó el combate ya se podía sentir la presión entre ambos caballeros de Bronce…
Un duelo que anticipaba todo y al mismo tiempo nada, pues dos de esos guerreros poseían habilidades que lograrían desafiar a cualquier oponente tanto física como mentalmente. Ambos tenían todas las de perder, por ende, todo por qué sacrificar por su tan merecida victoria.
―Aria… déjame esto a mí…―Pedía Seinma acercándose a su caja de pandora, tocando el cofre de la misma para sentir el frío metal de su armadura, aunque por algúna razón estaba cálida casi parecía la piel de una persona o un animal cuando entró en contacto con las yemas de sus dedos, era una sensación extraña más no desagradable, casi parecía que la armadura estaba con vida prácticamente hablando. "Sein, solo ten cuidado… Y recuerda lo que John te dijo." Aria le habló, haciéndolo rememorar la charla que tanto Seinma como Jonathan habían tenido antes de que pisaran el campo de batalla, algo que él debía escuchar antes de enfrentarse a Darrel… Y de lo cual él podría tomar ventaja si era lo suficientemente rápido o lo suficientemente fuerte para resistir sus ataques, todo dependería de él y de que tan bien haya podido procesar la información otorgada por su amigo.
―Sí… lo recuerdo bien…―Respondió suspirando levemente, tomando su armadura y colocándose en posición para finalmente abrir el cofre de su armadura admirando el modo objeto de su pegaso de bronce, preparando su mente así como su cuerpo para el combate que acontecería ese día… Apenas había logrado recuperarse de sus heridas hechas por Ahiri de Hidra, por eso debía tener sumo cuidado, o esta podría ser quizá la última pelea de su vida, estaba nervioso y se podía apreciar por su postura, curveada e inquieta, pero al mirar hacia arriba pudo apreciar a sus amigos que lo observaban tranquilamente, dándole ánimos en quizá, su combate más complicado hasta la fecha, levantando su pulgar a ellos y en especial a John para asegurarles que todo iría bien.
"Tranquilo… sé lo que sientes y lo que piensas, incluso si tu y yo luchamos esta batalla juntos debes entender que ambos somos un solo ser, una sola mente, no existe razón para que tengamos que contener nuestro poder." Al ensamblarse su armadura en su cuerpo Seinma podía seguir sintiendo esa calidez, pero ahora recorriendo todo su cuerpo, en verdad parecía que la armadura estaba viva aunque no comprendía porqué justo hoy en este momento la misma estaba respondiendo de esta manera… tal vez conocía al temible adversario al que se iba a enfrentar y quizá por eso estaba anticipándose a los movimientos de su adversario, así como al ataque que lograba derrotar a cualquiera de un solo impacto, independientemente de cual pudiera ser, estaría preparado para todo en esta batalla.
"Si en este torneo vale todo, tendremos que pelear juntos solo así podremos triunfar… y proteger a Athena unidos." Con esas palabras Seinma miró hacia atrás listo para comenzar a pelear.
"¿Este tonto quien se cree? Si realmente piensa que puede derrotarme realmente, debe de ser más idiota de lo que parece." Darrel pensaba después de haber readquirido su armadura, rememorando cada pelea que había tenido hasta este preciso momento, desde que era un aprendiz hasta obtener su armadura, todo lo que él había conseguido hasta este instante, todo gracias a su fuerza, la fuerza de un hombre que había retado a todos los que se habían opuesto a él y a su fuerza y a todos los había derrotado de una u otra manera.
"Yo entrené mi cuerpo para llevarlo al extremo físico, para ser un relámpago viviente, un destello que atraviese los cielos nocturnos con la furia de los mismísimos dioses." Se decía mirando sus puños con atención, apreciando sus músculos, los músculos que habían logrado someter a todos antes que él.
"Me conocen como el Tirano, pues mi poder es bastantemente magnánima como para subyugar a cualquiera que se encuentre en mi camino, aunque mi título autentico desde que obtuve esta armadura ha sido El Cazador." Fue entonces que él se dio media vuelta mirando fijamente al caballero del Pegaso, la nueva presa que él estaría a punto de liquidar, él se había librado una y otra vez de caer en el torneo.
Ambos se quedaron mirando el uno al otro por un segundo que pareció eterno, dos fuerzas imparables chocando una contra otra, dos caballeros se miraban como enemigos con el objetivo de abatirse mutuamente, lo único que los detenía era el pitazo de inicio para la batalla.
Dos caballeros, una victoria y cientos de espectadores mirándolos con atención esperando a que el primer golpe fuese dado.
"Y ahora mi siguiente presa se encuentra frente a mí, ante los ojos de un acechador que anhela abatir a su siguiente gran presa, otra de las bestias que se detiene ante mí con una mirada retadora… creyendo que un simple animal puede vencer a un depredador Apex…."Darrel comenzó a hacer crujir sus nudillos, donde corrientes eléctricas atravesaban sus dedos y brazos, él sonreía tranquilamente, anticipando el final de la contienda, rápida y satisfactoria como todos los que se habían suscitado antes de este.
"Los cazadores nacieron para esto, para abatir a las bestias que se imponen frente a nosotros, para abatirlas, con ellas, hacer honor a nuestro nombre, con cada animal que acabamos nuestra leyenda crece y nuestro título se convierte en el combustible de las pesadillas de aquellos que osan desafiarnos." Fue entonces que Darrel miró hacia las gradas, donde el caballero Fénix lo miraba con atención, conociéndolo bien él habría visto sus combates anteriores y no le importaba si lo había hecho o no, nada de lo que el Fénix le lanzara sería suficiente para detenerlo ahora, su poder estaba más allá de lo que él podía imaginar, poder que ni siquiera habiendo dominado el Séptimo sentido lograría derrotarlo.
"Pero… la bestia que realmente deseo cazar eres tú, Johnathan, observa atentamente y presencia… como convierto a tu amigo en mi próxima presa…"
Finalmente, preparados ambos se colocaron en sus respectivas posiciones de ataque y defensa respectivamente, este combate sería recordado para la posteridad.
―¿Pegaso estás listo? ―Preguntó Marco mirando en la dirección de Seinma
―¡Sí! ―Exclamó Seinma colocándose su tiara, de la cual salieron los protectores de mejillas casi al instante.
―¿Orión estás preparado? ― Fue así que el referí miró hacia la dirección del caballero de plata.
―Claro…―Murmuró colocándose su casco y máscara de Combate, ocasionando que sus ojos brillaran en un tono violeta, listo para terminar con todo esto, Pegaso iba a conocer la furia del Relámpago rabioso que él controlaba, una batalla en el que el vencedor parecía ser evidente… pero quizá Darrel estaba demasiado lejos de la verdad.
―¡Comiencen! ―Exclamó finalmente dando inicio al combate.
Apenas empezar Seinma comenzó a adoptar la postura para trasar sus estrellas, necesitaría de todo el cosmos de Pegaso que fuese necesario para pelear contra Darrel, aunque sorpresivamente este le estaba permitiendo adquirir todo el cosmos que él requiriera.
Parecía que no se tomaba a Seinma como una amenaza seria, más bien como otro caballero de bronce al que derribaría sin muchas dificultades, tal vez esto era una ventaja más que ser una desventaja pues su estrategia requería de que tanto se confiara el caballero de Orión, tan pronto logró almacenar todo su cosmos el caballero del corcel alado adoptó una postura más ofensiva, haciendo un movimiento de pies rápido y preciso, acercándose cautelosamente hacia Darrel quien ya lo estaba esperando preparando su arremetida para hacer desaparecer a ese idiota de su vista, elevando su mano al cielo, convocando una corriente eléctrica que comenzaba a dominar sus alrededores, relámpagos furiosos comenzaron a caer en la palma de su mano, generando así más y más rayos a su alrededor, comenzando a alterar los circuitos de las cámaras, reflectores como las pantallas a su alrededor.
Estaba a punto de someter a otra bestia divina con su fuerza de cazador… e iba a arremeter con todas sus fuerzas.
"Sean testigos de cómo mis relámpagos eliminan al corcel alado."
Con un poderoso estallido de poder su brazo derecho se llenó de energía eléctrica, suficiente para abatir a una persona con una sola descarga, uno de los principios básicos de la electricidad era que el cuerpo humano solo podía resistir 250 voltios y corrientes continuas desde 2,5 hasta 16 amperios, atacar con más intensidad o con un flujo contante quemaría su cerebro o sus órganos vitales, pero si lo atacaba con la mitad de ese poder podría abatirlo en un solo instante.
Seinma logró acercarse peligrosamente a Darrel, lanzando un puñetazo hacia adelante, pero tan pronto sus nudillos se acercaron a la superficie de plata de su armadura, este desapareció de su vista… el ataque ya había comenzado.
Seinma retrocedió buscándolo de un lado al otro con la mirada, hasta percatarse de que el ataque no venía desde el suelo, sino desde arriba, Darrel había dado un gran salto, hasta casi llegar a los reflectores, con la electricidad chocando contra las vigas de metal y los escudos de energía descendiendo a toda velocidad hacia él dispuesto a terminar en tiempo record con este combate con un solo golpe.
―Devastación de Orión…―Susurró lanzándose hacia él con los iracundos relámpagos devorando el campo de batalla a su alrededor, el muchacho de ojos azules miró con atención la técnica de Darrel, su velocidad era demasiado apabullante como para poder esquivar, y la fuerza que ese puño contenía era más que suficiente como para terminar con la pelea en un solo instante.
Pero en el último momento Los ojos de Seinma se volvieron de un color totalmente blanco, centelleando con la luz de su cosmos de luz.
"Lo Tengo… Sein…" Murmuró Aria preparada para contratacar, los incesantes destellos de poder que reflejaba el ataque de Darrel serían suficientes para acabar con cualquiera, no por nada había conseguido abatir a sus adversarios anteriores con suma facilidad.
Pero En esta ocasión no se estaba enfrentando a cualquier otro caballero, se estaba enfrentando a uno de los herederos.
Específicamente al hombre que nunca se rendía sin dar una buena pelea.
Por el espectáculo de luces frente a él, Darrel apenas pudo ver lo que había golpeado, pero tarde se dio cuenta que no era el Pegaso, era el suelo el cual lo había destrozado casi por completo, al buscarlo no pudo encontrarlo por todas partes, aunque al mirar hacia su derecha, allí se encontraba cargando en su contra.
Con el puño bañado en la luz incesante de su cosmos, atacando furiosamente en contra de Orión.
Darrel tuvo pocos milisegundos para reaccionar interponiendo su brazo derecho en el punto de impacto del Pegaso recibiendo un puñetazo en la dura superficie de su guantelete enviándolo lejos de su adversario al instante.
Darrel logó detener su retroceso con sus pies, arrastrándose hasta casi llegar hasta la pared detrás de él, el caballero de Orión y la audiencia que lo miraban estaban anonadados, ese era el primer golpe que habían logrado registrar del santo de Plata por parte de un caballero Rival.
―Huh… esto es… Curioso. ― Murmuró Darrel mirando a su guantelete, el cual tenía una enorme grieta en toda su superficie.
―Lograste esquivar mi ataque… no solo eso, conseguiste golpearme… ya veo que te hace único, pero no te sientas muy especial solo por haberme dado un solo golpe. No tienes la fuerza suficiente para vencerme. ―Monologó Orión sonriendo levemente, limpiando su brazo de los pequeños restos de plata que se habían desprendido durante el impacto, aunque al mirar detenidamente pudo admirar un leve hilo de sangre que se deslizaba desde sus dedos hasta caer al suelo.
―Jeh, lo mismo debería decirte, que solo por una técnica te creías invencible. ―Decía Seinma con sus ojos retomando el color de su cosmos original, revelando sus iris de color azul metálico, levantando su guardia nuevamente para volver a la ofensiva.
―Pero si puedes sangrar entonces puedes ser derrotado.
―Solo hiciste una pequeña herida no es para tanto… pero…― Fue entonces que Darrel también se colocó en posición de ataque, preparado para continuar con la batalla, la cual no hacía poco creía que sería fácil… que tan lejos se había encontrado de la verdad.
―Espero que lo hagas más interesante que los tontos que te precedieron.
―Oh tranquilo, vas a necesitar más que un golpe para abatirme. ―Respondió Seinma mirando con atención a su adversario, desde sus piernas hasta sus brazos, todo debía analizarlo con cautela y estudiarlo para así poder arremeter nuevamente con todo su poder.
―Bueno siempre he dicho que si vas a atacar debes tu ataque más poderoso primero. ―Declaró recuperando una sonrisa que no era arrogante o pretenciosa, más bien de emoción al tener a un adversario que quizá sería digno de su tiempo.
―Jeh… entonces tu y yo tenemos diferentes interpretaciones de lo que una batalla de verdad debería ser…―Aclaró el Pegaso sin despegar sus ojos de él comenzando a moverse hacia la derecha de su oponente, donde había logrado crear un punto débil para concentrar sus ataques.
―Aunque hayas logrado destruir una armadura de Bronce necesitarás más que eso para derrotarme, mi armadura de plata es más fuerte y resistente. ―Habló caminando en la dirección contraria a Seinma, casi como si ambos empezaran a rodear el centro de la arena con cautela del siguiente ataque de su oponente.
―Tal vez sea verdad… pero no lo sabré si no lo intento. ― Declaraba el Pegaso determinado a que esa arremetida inicial fuese la primera de muchas.
―Pues entonces inténtalo, ese primer golpe fue un regalo de mí para ti, para los siguientes tendrás que necesitar más que suerte. ― Último el santo del Cazador retando a su adversario a que tratara de hacerlo nuevamente.
Las palabras se silenciaron tan pronto ambos se detuvieron, como en un duelo de pistoleros o espadachines, solo ganaría el primero que lograse atacar a su rival primero, los segundos pasaban y esta era la pelea más larga que había tenido el caballero Darrel y la más compleja para Seinma.
En un instante todo podía revertirse y la única forma de determinar quién vencería sería en un enfrentamiento de Luz contra Luz.
Ni corto ni perezoso ambos caballeros de Bronce se lanzaron al ataque embistiendo con brutalidad al otro, sus brazos chocaron con el de su adversario ocasionando un estribillo que recorrió todo el campo de batalla, al momento ambos estaban frente al otro, pero al siguiente estaban arremetiendo con todas sus fuerzas a su adversario, tratando de conectar golpes lanzados a una velocidad inhumana.
Seinma acaba por la derecha, mientras que Darrel atacaba de frente empujando al pegaso hacia atrás, aunque lograban impactar los golpes que daban ningún era lo suficientemente letal como para que el otro cayera derrotado al suelo.
Usualmente estos impactaban en una parte dura de la armadura o eran esquivados, se esperaba que al ser el inicio de la pelea ambos esquivaran y contratacaran rápidamente, pero allí estaba el problema, ninguno iba a la defensiva o a la ofensiva.
Ambos solo se acercaban rampantes hacia el otro en una entramada danza de golpes esquives e impatcos que parecía no tener fin, con el único objetivo de abatirlo a su contrincante a puñetazos, el santo del Pegaso solo se acercaba ofreciéndole a su adversario golpes y golpes de sus puños cubiertos en la luz de su cosmos.
Mientras que Orión se dedicaba a arremeter con ambos brazos conduciendo millones de voltios hacia su adversario, quien a duras penas lograba soportar las descargas eléctricas que eran enviadas hacia su cuerpo.
Seinma no era una roca o un pedazo de madera, era tan humano como todos y recibir descargas de electricidad directamente hacia su cuerpo de manera tan rápida e inmisericorde, una agonía que se amplificaba debido a que su armadura de bronce estaba hecha de metal.
Metal que conducía la electricidad directamente hacia su cuerpo, no importaba que los golpes dieran a parar hacia sus guanteletes, pechera, rodilleras o botas, todos conducían directamente hacia su cuerpo.
Algo que iba a empezar a debilitarlo poco a poco, sin lugar a dudas era una batalla demasiado complicada físicamente para él a pesar de haber resistido el veneno de la hidra como todo un campeón.
Pero las corrientes eléctricas que atravesaban su cuerpo desde sus pies hasta la cabeza eran imposibles de evitar, el Pegaso estaba en serios aprietos pero él no estaba preocupado por él mismo, sino por qué Aria era quien recibía la mayoría de esos impactos.
Debía evitarle más agonía de la que Darrel le estaba provocando, por ello comenzó a esquivar con aún más rapidez y versatilidad a pesar de que la parte superior de su cuerpo se sintiera pesada o entumecida, las zonas de impacto habían sido variadas, pero pocas no le permitían moverse rápido.
Por lo tanto Seinma se dedicó a evadir con velocidad, hasta que pudiera recobrar un poco de la vitalidad que había perdido durante el asalto del Cazador, lo cual sería difícil ya que él lo estaba obligando a moverse mucho más rápido de lo que podía generar energía, cosa que terminaría siendo su ruina si no pensaba en un plan rápido.
Con un salto hacia atrás Pegaso trató de esquivar el ataque de su Adversario, pero Darrel previendo esto, se lanzó hacia adelante tratando de golpearlo directamente en el pecho, pero en un movimiento rápido de sus brazos y piernas, Pegaso logró esquivar, saltando por encima de él utilizando su brazo como apoyo para ganar más altitud, consiguiendo de esa forma ganar un poco de ventaja.
―¿Aria te encuentras bien…? ― Susurró Seinma justo cuando sus brazos y piernas empezaban a sentir como el dolor se desvanecía lentamente, Pegaso estaba seguro de que el ataque de Orión estaba dañando a Aria pero, gracias a eso su fuerza estaba regresando a él.
"Tranquilo… estoy bien…" Respondió Aria en la mente de su protegido, se le escuchaba evidentemente adolorida.
"No te preocupes por mí, estaré bien mantente enfocado en nuestro adversario y no permitas que nos siga haciendo daño." Aunque sintiese como si un relámpago la hubiera golpeado de lleno, estaba dispuesta a seguir otorgándole a su guerrero la fuerza que necesitaba para luchar.
―Tranquila estoy en eso…―Declaró apuntando sus ojos hacia Darrel quien lo observaba esperando a su siguiente movimiento. ―Llevemos la Fuerza Pegasus a un 60%. ― Dichas esas palabras el tiempo comenzó a moverse aún más lento de lo que se vería teniendo su visión cósmica original.
Con esto su cerebro podía procesar el tiempo y la realidad mucho más rápido de lo que normalmente podría lograrlo.
Incluso Darrel pudo notar el cambio en su mirada, allí había algo que no terminaba de cuadrar, algo… que lo hizo estremecerse casi al segundo que miró hacia sus ojos, esta pelea pasaba de volverse interesante a convertirse en un reto para Darrel, reto que no permitiría que se le fuera de las manos.
Seinma aterrizó únicamente para arrojarse hacia su adversario como un proyectil humano, sus puños eran bañados por la furibunda luz de su propio cosmos.
Tornándose en un haz de energía pura arrojada contra su adversario con la furia de un estallido solar.
Darrel tuvo poco tiempo para moverse respondiendo con un puñetazo que logró interceptar el ataque del caballero del Pegaso, un estallido de energías fue suficiente para sacudir los escudos de energía alrededor de ellos.
Parecía incluso broma pero ambos estaban dando todo de sí mismos en la pelea, atacando eufóricamente a su adversario, retroceder o avanzar eran eventos que se sucitaban a cada instante.
Los rugidos del relámpago eran igualados por los estallidos de luz que el Pegaso lanzaba.
Avanzar o retroceder, eventos que eran tan comúnes se volvían un intrincado duelo de habilidades reflejos y ataques que debían ser efectuados a la velocidad que un rayo tardaba en tocar el suelo.
Un intercambio acalorado que derribaría a cualquiera que no estuviera entrenado en el refinado arte del combate entre caballeros.
Un rápido Jab a la quijada de Darrel fue suficiente para que Seinma ganará una pequeña ventaja lanzando un cruzado hacia la derecha con el objetivo de tumbarlo al suelo, golpe que fue eludido en un instante por su adversario, lanzando una poderosa patada al cráneo del Pegaso quien contorsionando su cuerpo hacia atrás consiguió evitar el impacto, el juego de pies que él estaba utilizando le eran de gran ayuda gracias a su habilidad al boxear, siendo pasos firmes, rápidos y diectos.
Para entonces lanzar una veloz ráfaga de puñetazos hacia su contrincante, los cuales eran interceptados por la lluvia de golpes que Darrel efectuaba al unísono, metal contra metal, el sonido más imponente y glorioso que se había escuchado una y otra vez en el transcurso de este torneo, haciendo eco en toda la arena de Duelos.
Eco que fue interrumpido después de que Pegaso lograse conectarle un golpe en el vientre obligándolo a curvearse hacia adelante, seguido de un derechazo que lo hizo retroceder, rodando en el suelo unos segundos antes de reincorporarse y volver a la batalla.
Atacando furiosamente a Seinma, quien trataba de moverse a travez de los ataques de Darrel, lo cual resultó imposible cuando de una patada a la rodilla logró sacarlo de su balance.
Seguido de varios golpes directos al rostro, aunque la mayoría eran amortiguados por los protectores de sus mejillas, los demás dolían como los mil demonios.
Darrel en un momento de la pelea lo tomó del cuello para cercarlo y propinarle un rodillazo directo al estómago, cosa que lo hizo escupir sangre, aunque esto le otorgó la distancia que necesitaba y los motivos a Seinma para lanzarle un poderoso gancho hacia la quijada, seguido de una serie de golpes cruzados con la izquierda y derecha que lograron arrancarle la máscara del rostro.
Seguido de un uppercut que Darrel logró esquivar saltando hacia atrás.
Al tocar su rostro pudo percatarse de que no poseía heridas expuestas, tan solo un dolor que fue incrementando en su rostro lentamente. Este tipo realmente lo estaba poniendo a prueba, pero no podía demostrarlo, pues eso sería admitir que había encontrado a un rival digno de sus mejores habilidades que no era Johnathan.
― Odio decirlo, pero eres bueno peleando… ―Declaró Darrel mirando al caballero de pegaso fijamente, a pesar de ser el que menos sobresalía de los 6 herederos tenía una determinación sólida en combate.
―Pero ya es hora de finalizar este combate.
Seinma sonrió la pelea estaba lejos de terminar, sin importar que utilizará nuevamente su "Orión Devastador" él ya conocía su técnica y Aria también, sería imposible que pudiera abatirlo utilizando el mismo truco dos veces en un caballero.
―¿Terminar?, si apenas estoy calentan…
Seinma no pudo seguir hablando cuando Darrel apareció frente a él, atacando al Pegaso con un fuerte choque eléctrico en el pecho seguido de una poderosa patada a su costado, continuo de un par de golpes directo al vientre de Seinma extrayendo todo el oxígeno de sus pulmones al mismo tiempo que su cuerpo era totalmente dominado por una sensación de agonía producida por la electricidad que dominaba sus nervios.
―Impacto Negro. ― Dijo envolviendo su puño en poderosas descargas eléctricas, para finalmente darle un poderoso golpe en el cráneo, cargado de electricidad que sería suficiente para derribar a un hombre.
Aquella combinación fue lo suficientemente eficiente para aturdir al punto de arrebatarle la conciencia a su adversario por unos instantes.
Seinma cayó arrodillado, para que finalmente su rostro golpeará el frío suelo de mármol.
―Huh… ya fue suficiente, él no volverá a levantarse…―Murmuró Darrel dándole la espalda al caballero que creía haber derrotado, nadie podría resistir un combo como ese incluso si él tenía la resistencia y fuerza para aguantar varios de sus golpes más poderosos.
En las gradas los muchachos veían con sorpresa y preocupación como el cuerpo de su amigo se encontraba en el suelo totalmente inerte, realmente parecía que ese era el final del caballero Pegaso, pero… tan pronto las ideas de la derrota del Pegaso comenzaron a formularse algo sorprendente sucedió.
La alarma del final de la batida jamás sonó, de hecho lo que más le sorprendió fue escuchar los quejidos de una persona a sus espaldas, el Pegaso nuevamente se levantaba del suelo tambaleando torpemente, pero firme, alzando su guardia una vez más hacia su oponente, dispuesto a seguir con la pelea.
―Hey…. Aún no escuché la campana…―Declaró sonriendo con seguridad, preparado para otro asalto, Darrel miró incrédulo a sus espaldas, encontrándose al caballero de bronce que lo retaba a seguir luchando.
―Vamos, esto no se termina… aquí te espero.
El caballero de Pegaso lo llamó a él, sonriendo desafiantemente nadie en su vida había logrado soportar dos de sus técnicas más fuertes y volver a levantarse como si nada… era totalmente inconcebible que un hombre como él pudiese soportar tal castigo y regresar a la batalla.
Era ilógico… era increíble, pero aun así era totalmente real… este hombre resultaría ser un entretenimiento a la altura de sus exigencias, o tal vez alguien lo suficientemente testarudo como para dejarse vencer tan fácil… Sea como fuera, la llama dentro del caballero Orión se encendía, con ganas de continuar la batalla hasta las últimas consecuencias.
Con un grito de guerra ambos se lanzaron al ataque, resumiendo el combate.
Seinma atacaba con firmeza y perseverancia, empujando a Darrel al centro de ring, el caballero de Orión arremetió con fuerza pero Seinma se movía demasiado rápido como para permitirse ser golpeado por su rival, no parecía que en realidad hubiese sido derribado, su fortaleza física y mental eran demasiado fuertes como para dejarse vencer así como así.
Aria estaba pelando a su lado y honraría la promesa de no permitir que ella sufriera por sus descuidos.
Darrel por su lado iba directamente a la ofensiva, atacando furiosamente al Pegaso con una técnica impecable, demostrando su superioridad al combatir, ambos atacaban y retrocedían a una velocidad sin precedentes.
A veces era rápido, otras veces era lento pero la mayoría de ocasiones ambos atacaban con todas sus fuerzas, manteniendo el combate constante fluido y sin interrupciones,
En un momento de la Pelea Darrel hizo una jugada muy sucia barriendo los pies del caballero Pegaso consiguiendo hacerlo caer, para después tratar de arremeter con un puñetazo en el suelo, apuntando hacia su rostro, Seinma logró esquivarlo por suerte, lanzando una patada al rostro de Darrel, quien consiguió cubrirse con éxito, antes de tratar de pisotearlo en el suelo.
Pegaso consiguió evadirlo por mera suerte, aunque para su desgracia una patada directa a su vientre lo envió rodando varios metros lejos de él.
Recuperándose en tiempo Record, Seinma se levantó a duras penas del suelo, con ganas de vomitar por el tremendo puntapié que le habían otorgado, aguantándose las náuseas para regresar a pelear.
Darrel se percató de que aquel impacto había surtido efecto, por lo que ni corto ni perezoso regresó a la acometida a la velocidad de su elemento principal, apuntando con sus dedos hacia él, como si fuese a chasquearlos….
― Danza del Trueno, ¡Estallidos Fulminantes!― Hizo un par de chasquidos convocando dos relámpagos los cuales azotaron al caballero Pegaso atravesando partes de su armadura, como lo eran sus hombreras, su peto y sus botas, dejándolas con enormes daños.
Seinma no entendía que había sucedido, solo pudo sentir como varios relámpagos atravesaban su cuerpo al instante que aquellos haces de luz eléctricos descendieron hacia su cuerpo, dañándolo casi al instante. No entendía que había sucedido, pero más pronto que tarde su enemigo apareció con todas las intenciones de abatirlo a puños.
Seinma intentó moverse rápido, pero sus extremidades apenas podían reaccionar debidamente de acuerdo a las heridas que esos relámpagos le habían ocasionado. Afectando severamente sus funciones motoras.
Darrel consiguió golpearlo en el vientre nuevamente, aunque el dolor se extendió desde esa zona hacia todo su cuerpo, arrancándole un quejido de agonía al caballero Pegaso, aunque el golpe había sido doloroso, ese no era el fin de su ataque, pues una onda de energía eléctrica comenzó a formarse en la palma de su mano para que al segundo que esta se encontrará en su punto de energía máximo la hiso estallar en el cuerpo del Pegaso.
― ¡Esfera negra! ―Ese golpe fue tan devastador que lo lanzó al otro extremo de la arena, Seinma escupió sangre dando a parar hacia la pared detrás de él, chocando brutalmente contra la superficie de mármol para finalmente caer rodando al suelo, piezas de su armadura que habían sido dañadas comenzaron a desprenderse como sus hombreras.
El cinturón de bronce que se había encontrado en su cintura cayó duramente al suelo, Seinma apenas podía respirar, esta sensación de agonía combinado con sus extremidades y sentidos fracasando en mantenerse estables era… algo que tenía el infortunio de haberlo experimentado al menos 3 veces en una sola vida o en varias, no estaba totalmente seguro, pero había algo dentro de él que le decía que esta no era la primera vez que experimentaba algo como esto.
―Aria… llevemos la fuerza Pegasus a un 100%...― Murmuró tratando de mantenerse conciente… pero era difícil, dos golpes directos a la cabeza cargados de energía eléctrica no eran algo de lo que él pudiera zafarse con facilidad… necesitaba ser más rápido y fuerte para derrotar a este adversario.
"Sabes lo que sucederá si hago eso…" Advirtió la guardiana del Pegaso recordándole lo doloroso que se volvería todo si se permitía ír más allá de sus propios límites, a pesar de que podía escuchar sus pensamientos y que él estuviera totalmente consiente de que todo esto sería una mala idea, lo único que importaba ahora era ganar a toda costa.
―Lo sé… pero no ganaremos si no peleamos a nuestro 100%...―Añadió golpeando el suelo, para readquirir la fuerza que necesitaba para volver a levantarse.
"Bien, solo prepárate, esto va a doler…"―Con eso dicho los ojos de Seinma comenzaron a brillar con total intensidad… tal y como había sucedido antes, pero esta sensación… era extraña.
Casi parecía que podía sentir el mundo moverse alrededor suyo… podía sentir el movimiento del viento, las olas del agua al menearse, los átomos de las piedras romperse o separarse… e incluso el fuego arder, aunque nada de eso parecía estar cerca él… podía creer que todo el mundo a su alrededor estaba entrando en contacto con él y por supuesto la energía que producía la luz…
Casi parecía que todo aquello se estaba comunicando con él y con su cosmos…
No estaba seguro que era esta sensación que recorría su cuerpo, pero… era totalmente distinta a todo lo que había sentido anteriormente… aunque de manera casi incomprensible esto era totalmente familiar, tanto que casi estaba seguro que había experimentado esta sensación más de una vez en un millón de vidas.
En las gradas los muchachos se sintieron sobrecogidos al ver a su amigo, alcanzando un nuevo nivel de cosmos, sabían que él lograría alcanzar el séptimo sentido tarde o temprano, pero Danny simplemente no estaba totalmente segura de que ese fuese el siguiente escalón en su cosmos, sobre todo por qué la intensidad con la que el despertar se había dado era… muy diferente al que había sentido por parte de John, Shinryū o Benjamín.
Era, de cierta forma, como un empujón a la dirección correcta.
―Eso es…― Murmuró Benjamín sorprendido por que el último de los herederos en despertar el Séptimo fuese Seinma y en esta misma pelea.
―Parece pero no estoy segura de que lo Sea…― Murmuró Danny insegura de lo que estaban presenciando.
―A que te refieres Danny-chan?—Interrogó Shinryū confundido por las palabras de su compañera, las cuales tampoco parecían tener mucha notabilidad, pues se veía y percibía como la séptima esencia del cosmos, pero… algo tenía de razón la joven Andrómeda, se sentía extraño e inclusive algo fuera de lugar.
―Lo he visto así como sentido antes y temo decir no es el despertar de la séptima esencia del cosmos, tal vez me estoy equivocando pero aunque se vea y sienta como el despertar de su séptima habilidad no se siente como si lo fuera.― Mencionaba ella centrando su atención en el muchacho que estaba dándolo todo en esta pelea, entregando su cuerpo a la pelea como un verdadero caballero de la diosa Athena.
―No sé cómo explicarlo… se siente poco natural, casi artificial…como que algo o alguien está manipulando su cosmos… no sé realmente que sea… ¿Tú qué opinas Johnny?― Preguntó ella admirando a su primo, quien ya estaba dominando su séptimo sentido, de cierta mera incluso se podría decir que él estaba tomando prestado el poder de alguien más para estar a la par con Darrel.
―Que, ¿qué opino? ―Preguntó sonriendo levemente, por supuesto que era y se sentía muy extraño, pero de donde sea que fuera que él hubiese adquirido este poder, estaba totalmente seguro que lo utilizaría para dar una de las mejores peleas vistas en el torneo Galáctico.
―Sea artificial o no, esto será todo un espectáculo. ―Afirmó sonriendo listo para ver de que era capaz Seinma con esta nueva fuerza que había adquirido.
Mientras que Mary solo observaba en total silencio admirando el combate desde su asiento prestando total atención ella también podía percibir el cambio en Pegaso en el cómo su cosmos estaba incrementando rápidamente.
Esto era conocido, familiar en cierto sentido pues… de cierta forma lo había visto varias veces en anteriores ocasiones con Seinma y nunca le prestó atención creyendo que era él despertando su cosmos en momentos puntuales, pero… al haber entrenado nuevamente con él y el haber visto y presenciado su cosmos en varias ocasiones podía decir sin error a equivocarse que parecía que el cosmos de su amigo se había fusionado con el cosmos de otra persona.
En cuanto a Kobu solo admiraba impaciente esperando el siguiente movimiento de su eterno rival, deseando ver más de él, nadie tenía derecho de derrotarlo Salvo Kobu.
Si dejaba que Darrel lo derrotase sería un peor insulto que su adversario podría ofrecerle, él reclamaría su justa victoria y en esta ocasión ninguna habilidad oculta le robaría la gloría que por derecho le pertenecía al caballero del Corcel de un solo Cuerno.
―Aria… ¿que es esto? ― Preguntó Seinma consternado, mirando a sus propios brazos tratando de discernir que estaba sucediendo.
"Esto, es la fuerza Pegasus a su 100% la esencia vida del cosmos." ¿Lo era? No estaba totalmente seguro de sí lo era o no, pero… al pensarlo detenidamente el cosmos que fluía en su interior parecía ser más libre, podía canalizarlo con mayor facilidad a través de sus brazos piernas o pecho…
―Hey ¿ya terminaste de hablar contigo mismo? ―Preguntó el cazador impaciente de seguir con la pelea, en sus ojos se le podía ver un entusiasmo que nunca en su vida había sentido y del que no podría deshacerse así de fácil y dela única forma en la que lograría hacerlo, sería derrotando a este hombre. ―Ven aquí y pelea… Pegaso…
―¡Orión! ―Exclamó corriendo directamente hacia él, en búsqueda de más y más pelea, esto no aún no iba a terminar, al menos aún no, hasta conseguir que su adversario se encontrará inerte en el suelo en un charco de su propia sangre.
Golpe tras golpe, la arena se iba llenando más y más de pedazos de bronce que caían de la armadura de Seinma, él parecía estar en desventaja, pero no parecía ser el caso, de hecho estaba yendo a la par de Darrel, quien jamás había encontrado a un oponente tan resistente y formidable que no fuese Johnathan.
Esperaba utilizar el amplio repertorio de técnicas, que tenía bajo su ala contra su némesis de toda la vida, pero ese no parecía ser el caso, tan solo le quedaban un par de trucos bajo la manga cuando Orión y el Fénix se enfrentasen, pero si esto seguía así… no parecía que ese combate fuese a darse en algún momento en el futuro
Seinma atacó por el frente utilizando ataque rápidos y certeros, siendo Darrel quien esquivó con suma dificultad, uno de esos golpes por poco acierta, tumbándolo en el suelo de un golpe directo a la quijada, Darrel trató de contratacar lanzando un fuerte cruzado con su brazo derecho, el cual Pegaso esquivó agachándose para de nueva cuenta tratar de arremeter contra él con un cruzado hacia la izquierda seguido de un jab fulminante que casi le abría una profunda herida en la ceja.
El cazador por supuesto que no pudo aceptar que algo así sucediera, utilizando su hombro para arremeter con un poderoso placaje que apartó al caballero del corcél alado lo suficiente para comenzar a concentrar su cosmos de plata en sus puños.
Preparado para su siguiente técnica destructiva.
Sin embargo Pegaso seguía arremetiendo en su contra, tal y como si la energía que adquirió al volverse a levantar le otorgara la fuerza para seguir luchando con la misma agresividad con la que había empezado la batalla.
Sin detenerse, sin flaquear, firme como un verdadero corcel criado para soportar las batallas más complicadas en la historia de la humanidad, Seinma trató de arremeter ahora lanzando una patada hacia Darrel, era tiempo de utilizar las piernas para algo que no fuese moverse con rapidez y precisión.
Aunque al hacerlo, su adversario comenzó a retroceder más y más hasta el grado que parecía que buscaba escapar de él, pero nada más lejos de la verdad, lo que en realidad hacía era tomar distancia para poder efectuar su siguiente técnica.
Pegaso lanzó nuevamente un golpe hacia adelante que en esta ocasión logró hacer una enorme grieta en el pecho de Darrel, obligándolo a arquear una mueca de incredulidad e ira.
Dando un salto mortal hacia atrás finalmente obtuvo la distancia que necesitaba para preparar su siguiente contraataque.
Este insolente Pegaso lo estaba haciendo retroceder… nadie en su vida había conseguido hacer eso, ni siquiera el maldito de Johnathan… parece que finalmente no le quedaba otra opción… debía utilizar esta técnica, era lo único que podría asegurar su victoria, aún si con esto su victoria contra el Fénix se viera comprometida, todo lo valía si significaba derrotar a este hombre de una vez por todas.
Acumulando toda la energía eléctrica en sus piernas y brazos Darrel tomó un gran impulso como el que había hecho al inicio de la pelea, cargando en ambos brazos toda la energía de su cosmos eléctrico.
Dispuesto a descargar la ira de los dioses sobre el Pegaso, pero esta técnica era muy diferente al "Orión Devastador" Un ataque que no solo descargaría con ira, sino con el poder rampante de su rayo, una técnica con la que no dudaría acabar con el Pegaso de una buena vez por todas.
―¡Exterminación de los Cielos! ―Exclamó siendo 7 los estallidos que repitieron la voz del caballero de plata con el rugir del trueno, azotando sus puños contra el suelo generando un poderoso relámpago que sacudió toda la arena, Seinma se vio en la obligación de hacerse ua un lado rápidamente pero aún si el Pegaso hubiese logrado esquivar el primer impacto los siguientes serían imposibles.
Los truenos lo cazarían hasta que uno solo de ellos fuese capaz de alcanzarlo y romper su determinación.
Pero si Darrel aún no hubiese puesto la suficiente atención, la voluntad del corcel alado era inquebrantable, él no solo comenzó a esquivar los rayos que caían uno después del otro a su alrededor, sino que uno de ellos impactó directamente en su brazo derecho, pero como si fuese una lama broma él mismo lo había detenido con sus manos desnudas, sin imponer su guantelete de bronce, colocando la palma de su mano como un escudo contra el rayo…
¿Se había vuelto loco? Que le había picado para hacer tal sinsentido, eso era lo que todos pensaban incluyendo al mismísimo caballero de Orión…
Pero lo que Seinma en realidad hacía era absorber la energía eléctrica a través de su cuerpo, para convertirla en su propia energía, aunque parecía ser una locura, después de lo que dijo Danny sobre los flujos así como las energías positivas y negativas.
Con Seinma siendo el lado que recibía toda la carga negativa, siendo Aria quien purificaba y convertía el poder del rayo en cosmos de luz puro, la energía de Seinma iba aumentando poco a poco… hasta obtener la fuerza que necesitaba para hacer su contrataque.
Por supuesto esto le dolía como los mil demonios a ambos, pero gracias a la locura que él estaba realizando ahora tenía el cosmos necesario para efectuar su técnica más poderosa.
Apenas el relámpago fue totalmente consumido por Seinma, este cerró su puño que destellaba de la imponente luz de su cosmos, a pesar de presentar leves quemaduras en sus dedos, él corrió en contra de Darrel, apuntando hacia él con el dedo índice de su mano izquierda, dispuesto a descargar la furia de sus meteoros contra el cazador.
―¡Meteoros… DE PEGASO! ―Las agresivas ráfagas de luz se abalanzaron en contra de Darrel quien tuvo que responder rápido juntando toda la energía que sobraba en su brazo derecho formando una esfera de energía, abriendo la palma de su mano frente a su adversario justo al momento que el ataque trató de conectar con él, creando una barrera defensiva.
―¡Danza del Trueno! ― Esta técnica resistía la arremetida del Pegaso, pero no era capaz de repelerla, estando tan cerca de su oponente, recibiendo todo el poder de su técnica, directamente, el poder de los meteoros lo empujaban lentamente… nadie jamás había sido capaz de empujarlo con tal brutalidad, la agresividad de sus meteoros era tal que incluso su armadura de plata comenzaba a ceder, presentando evidentes quebraduras y abolladuras en toda su superficie de plata.
―¡Kgh…! Tu no me derrotarás… nadie más que él me derrotará…―Murmuraba focalizando todo su cosmos en su brazo libre, alzándolo hacia arriba, preparándose para contratacar a este insolente que lo desafiaba después de haberlo derribado dos veces.
Orión se mantenía firme, reconociendo la debilidad de este ataque, aunque era poderoso su alcance no era eficaz, aún si lo empujara como un toro esta habilidad no sería suficiente para derrotarlo… apenas el rango de alcance dejase de ser efectivo arremetería con otra de sus técnicas más poderosas…
Aunque algo se sentía fuera de lugar… algo que incluso hizo que su sangre se helara, su puño izquierdo… estaba brillando con intensidad, no era posible… ¿o sí? Él no tenía la capacidad de lanzar su técnica simultáneamente con ambos brazos ¿verdad?
―¡Ohhh! ¡Arde… al máximo… MI COSMOS! ―Exclamó canalizando todo su poder, el cual se extendía desde su pecho, atravesando todo su cuerpo hasta llegar a sus brazos, amplificando el ataque de su extremidad derecha hacia su izquierda, para finalmente lanzar su puño hacia adelante con un estruendo que sacudió el suelo debajo de él.
―¡Meteoros de Pegaso, Ráfaga Doble!
En esta ocasión Darrel sintió como su cuerpo era azotado con violencia por el ataque del Pegaso, a pesar de que su barrera aún resistía su cuerpo era golpeado una y otra vez por los ataques inmisericordes del corcel alado, su armadura, su piel y sus ropas estaban siendo golpeadas con ferocidad por las ráfagas gemelas del caballero del Pegaso.
Nadie comprendía como lo había conseguido, ni siquiera sus compañeros podían explicarse como había logrado conjurar su técnica con ambos brazos, lo único que tenían entendido era que el muchacho de cabellos castaños estaba arremetiendo con el 100% de su cosmos para acabar con la racha invicta de Orión.
Soportando como mejor podía él mantenía su barrera relampagueante a pesar de que los meteoros comenzaran a quebrar más y más su armadura de plata, hasta el grado de que uno de esos veloces golpes le hubiera abierto una profunda herida en la mejilla, esto era inaceptable… sí él continuaba de esta forma Darrel enfrentaría su primera como última derrota en el torneo más importante para todos.
― ¡Oahhh! ¡Orión Exterminador! ―Darrel nuevamente convocó un relámpago sobre su mano derecha, para luego concentrar todas sus energías replegándola hacia atrás para finalmente arrojarla hacia adelante convirtiéndola en una poderosa ráfaga de poder que colisionó con los meteoros que seguían impactando a la velocidad del sonido, pero, aunque estuviera colocando todo su cosmos en este ataque seguía siendo un caballero de bronce.
Darrel comenzó a empujar en contra del Pegaso imponiendo su fuerza contra la de su adversario imponiéndose ante él como una tormenta en contra de un animal que era arrinconado lentamente.
Seinma sabía lo que hacía, el poder de sus meteoros apenas era lo suficientemente fuerte como para rivalizar a la del caballero de plata, a pesar de que oponía una formidable resistencia Seinma sabía que si no empezaba a actuar con inteligencia este sería su final.
Solo tenía una última técnica que funcionaría contra él, Genki le había dicho después de enseñarle a hacer esta tecnica que este debía ser su último recurso en batalla, que tenía que utilizarlo únicamente cuando fuese una situación de riesgo o que la batalla se volviera tan complicada que esa fuese su última carta bajo la manga…
Le hubiera encantado guardarla para el final del torneo… pero si no era ahora no sería nunca.
Darrel siguió descargando su furia sobre Pegaso hasta que… la resistencia del corcel alado se desvaneció de un segundo al otro… él dejó de atacar viendo que a lo único que él estaba golpeando era a una pared la cual conservaba una profunda quemadura de energía.
No entendía que había sucedido, ¿había ganado? ¿Había pulverizado al Pegaso? Pero esas ideas se desvanecieron cuando al sentir nuevamente su presencia miró hacia arriba, encontrándose con él, con su puño derecho recubierto en las llamas danzantes de su cosmos…
Casi parecía… volar con alas hechas de luz, alas que brillaban con la eterna luz del alba, majestuoso y letal, casi parecía que el tiempo se había detenido a su alrededor.
Darrel quería evadir pero la imagen de ese hombre con esa estrella pulsando de energía en su puño, lo había paralizado por completo.
Seinma apuntó su dedo hacia su objetivo bloqueándolo en su vista para finalmente desatar el poder de esa estrella, de ese…
―¡Cometa… DE PEGASOOOOOOOO! ―A diferencia de los meteoros, ese golpe de luz era monumental, no eran como una estampida de caballos hechos de luz era… como una estrella enorme viajando a través del universo.
Hubo un alarido, una explosión de luz y luego silencio.
Cuando Seinma aterrizó detrás de donde estaba Darrel su cuerpo se encontraba Exhausto… adolorido… con el pecho doliéndole como los mil demonios, esto era la fuerza Pegasus a su 100% era doloroso, no estaba acostumbrado a llevar tan lejos el poder de Pegaso… además de por supuesto que su cuerpo no estaba preparado para hacer locuras como convertir el relámpago de un adversario en cosmos propio o realizar el "Cometa Pegaso" después de haber realizado dos Meteoros simultáneamente después de haber recibido tal sobrecarga de poder.
Pero tal y como había previsto, esa táctica resultaría ser efectiva, a pesar de haberse puesto a él y a Aria en peligro, su táctica cuasi suicida había conseguido darle un golpe decisivo a su adversario…
Pero sabía que eso no lo había derrotado, pues él aún se encontraba de pie a sus espaldas incrédulo de lo que había sido víctima.
―Felicidades Pegaso… finalmente lo hiciste. ―Declaró saliendo lentamente del agujero que el Cometa Pegaso había provocado en el suelo, su armadura de plata presentaba daños que eran ahora imposibles de ignorar con todas las grietas causadas sobre toda la superficie de plata.
―Me has hecho tomarme una pelea totalmente en serio…―Dijo en un tono entre ofuscado y tranquilo, cosa que solo podría anunciar que el infierno se iba a desatar.
―Y como muestra de mi respeto hacia ti, permíteme utilizar mi técnica más poderosa. ―Sentenció convocando una vez más a su cosmos eléctrico, el cual comenzó a recorrer todo su cuerpo en un instante.
Esto no podía ser bueno, había soportado todo el castigo que su contrincante le había arrojado sin parar… pero ya había agotado casi todas sus fuerzas además de haber efectuado casi todos sus trucos…
Estaba más que agotado, si seguía empujando de la misma forma que lo había hecho, la pelea finalizaría con un resultado peor que funesto, Aria tenía razón haber forzado la suerte de esta forma habría demostrado ser un error, pero si aún existía una manera de derrotarlo fuera la más mínima tenía que aprovecharla… no podía darse el lujo de rendirse habiendo llegado demasiado lejos…
―¿Su técnica más poderosa? ―Se preguntó atento a todos los movimientos del Cazador de Plata, quien se alistaba para hacer su último movimiento, el ataque que se había guardado especialmente para el duelo que ahora quizá nunca tendría contra Johnathan todo por este persistente hombre que se había negado a caer en más de una ocasión ante sus ataques más fuertes…
A ver si en esta ocasión podría contratacar o esquivar este golpe… Su última ofensiva.
"Cuidado Sein, su aura no es normal… estate atento pues él atacará con toda su ira hacia nosotros."
Aria advertía del peligro inminente que representaba el cambio de postura y la mirada del caballero de Orión, Seinma por su lado estaba al tanto de esto, conocía el riesgo que implicaba, pero a este punto de la pelea retroceder había dejado de ser una opción viable.
―Lo sé, pero si es su segunda técnica más poderosa tenemos que prepararnos antes de que…―Incluso teniendo la vista cósmica activada no pudo seguir sus movimientos cuando reapareció ofreciéndole un poderoso golpe en el vientre que lo hizo escupir sangre, seguido de dos poderosos golpes al rostro que lograron aturdiéndolo para finalizar con un par de chasquidos seguido de un par de rayos de color violeta que perforaron sus rodillas.
―¡Kgh! ―Seinma cayó al suelo arrodillado sujetándose el abdomen intentando levantarse, aunque para ese momento diferentes partes de su cuerpo habían dejado de responder como debían.
Su mente seguía procesando la información obtenida a toda velocidad, tratando de encontrar una forma de salir de esta situación, encontrándose a merced sin poder invocar la fuerza suficiente para escapar…
Únicamente para rememorar la charla que él y Johnathan habían tenido justo antes de que el combate diera inicio.
―Sein… ¿tienes un momento? ―Preguntó el caballero Fénix, deteniéndolo antes de que si quiera pudiese tocar el suelo de la arena de combates.
―Cláro John… ¿qué sucede? ―Interrogó el caballero de Pegaso Curioso por lo que su compañero tenía que decirle.
―Sé que esto no te servirá de mucho si no tienes una referencia visual, pero ten cuidado con Darrel… no es secreto de que él ha llegado muy lejos gracias al uso de una técnica que le ha valido dos victoras impecables hasta ahora. ―Relataba el santo del Fénix, haciéndole rememorar los anteriores combates, o mejor dicho recordar lo que se había dicho de ellos, pues los mismos nunca habían sido grabados o siempre omitían las partes importantes de los mismos por problemas técnicos.
―Es… cierto…―Murmuró Seinma levemente, pensando en cómo era que él había conseguido dos victorias sin ninguna herida presente en su cuerpo y más aún como había pasado las 12 pruebas sin haber recibido ningún daño aparente en su cuerpo o armadura.
―Escucha… su primera técnica se llama "Orión Devastador" esa es la habilidad que ha estado utilizando hasta ahora para derrotar a todos sus oponentes…―Explicó rememorando un poco de los combates que él y Darrel habían tenido a lo largo de su vida académica, los cuales eran suficientes para ser contados con los dedos de su mano pero lo suficientemente memorables para recordar aquellos ataque que casi lo habían conseguido derrotar de un solo golpe.
―Y la segunda es un poco más complicada que la primera… pues no es una técnica que se pueda decir… conveniente al momento de efectuarla, pues lo que él hace es algo que muchos considerarían ilegal en el torneo Galáctico. ― Dicho eso Darrel en el presente comenzó a alzar su mano, convocando varios relámpagos que caían del cielo hacia su palma, anticipando el majestuoso estacazo que se avecinaba de los cielos apenas reuniese toda la energía que requería para castigar al Pegaso.
―Él desensamblará partes de su armadura y las ensamblará de nuevo en la forma de un mazo cargado de su cosmos de Rayo. ―Tal y como John lo había dicho Darrel comenzó a desensamblar partes de su armadura, tales eran sus hombreras, su brazal izquierdo y el Guantelete derecho, formando así un poderoso maso de guerra que era impregnado por los destellos de luz eléctricos que descendían hacia él…
―A esa técnica la llama…―La voz de John resonó por última vez antes de que el Joven de Pegaso retornara a la realidad al ver como ese mazo se alzaba frente a él imponente y peligroso como el hombre que lo sujetaba.
―Así que ese es…
―¡Castigo… DE ORIÓN! ―Gritó con ira, haciendo Descender el mazo hacia la cabeza de Seinma, quien totalmente impotente recibió el impacto directamente en la cabeza.
Hubo un leve sonido de ruptura, seguido de un relámpago que cayó sobre el cuerpo del Pegaso a medida que era azotado por el arma improvisada de Darrel…
Tanto los espectadores como los Maestros y el Arbitro estaban en Shock… el uso de las armas entre los caballeros de Athena estaba terminantemente prohibido, aunque en este punto con las Cadenas de Andrómeda, los Manguales de Cerbero, Las Flechas de Sagita y los Discos Voladore de Auriga no se había roto ninguna regla debido a que Darrel había utilizado piezas de su propia armadura para crear su arma, aunque aun así él había convocado un arma en el duelo, utilizándolo de una forma tan abominable para derrotar a su oponente…
Era el fin de la pelea y todos lo sabían después de haber visto el cuerpo de Seinma desplomándose en el suelo, con un pequeño charco de carmesí tiñendo el suelo donde reposaba su cabeza.
"Sein, Sein levántate… Sein… no puedes terminar así, levántate, ¡Sein, Sein!" Escuchaba la voz de Aria, pero ya no podía sentir el mundo a su alrededor, este sentimiento tan familiar… se hizo presente nuevamente, un sentimiento sobrecogedor, pero a la vez lleno de paz, ¿acaso este era su fin, en verdad iba a morir?
"¿Recuerda tu promesa Sein? Tu promesa de jamás rendirte, no puedes dejar que esto termine así, levántate por favor, tienes que levantarte, ¡debes levantarte… Seinma!"
Seinma no lo sabía, pero aún seguía consiente, pero su cuerpo ya no respondía, trataba de moverse, pero sus brazos ya no se levantaban y sus piernas estaban totalmente inmovilizadas, después todo fue oscuridad, simple fría e infame obscuridad…
Todos y absolutamente todos miraron hacia el centro de la arena, donde Seinma yacía inconsciente, nadie había esperado eso, ni siquiera los mismos caballeros de Oro, quienes veían impotentes como el Caballero del Corcel Alado finalmente caía derrotado…
Ese había sido el fin de la pelea…
Incluso sus compañeros en las gradas veían con enorme preocupación el estado actual del caballero Pegaso, en especial Mary quien resistía la urgencia de ír allá y atacar a Darrel por lo que le había hecho a Seinma, él había dado una resistencia formidable pero ni siquiera una persona como lo era el caballero del Corcel Alado era infalible… seguía siendo humano y esto lo reafirmaba, incluso el guerrero más fuerte determinado y poderoso no estaba exento de caer, ese había sido un combate doloroso de presenciar…
Pero ya había finalizado.
Pero a quien más hacía enfurecer esto era a Kobu… Quien apretaba los puños con decepción, esperaba que él diera al menos más resistencia que eso el hombre que lo había igualado y casi derrotado no podía darse por vencido así, no ahora, no habiendo llegado lo suficientemente lejos.
Apretando a su vez los dientes por querer entrar allí y darle una paliza para que se reincorporará para volver a pelear contra su adversario.
O eso creían todos, pues dentro de la mente de ese muchacho que había sido abatido con crueldad, la llama seguía ardiendo… esa llama que jamás se extinguiría en su corazón ardía, pero sin un cuerpo que pudiera responder a su llamado, solo le quedaría extinguirse…
Hasta apagarse por completo, no fue, hasta que una voz comenzó a hablar, susurrándole algo que tenía que escuchar…
"Levántate… levántate… Debes Seguir Luchando… No Tienes Derecho A Rendirte…" No era Aria, era algo o alguien más, una persona que ya había escuchado varias veces atrás, pero que ahora se presentaba nuevamente frente a él como lo había hecho tantas veces antes, pero ahora era él quien lo obligaba a levantarse, otorgándole su poder, otorgándole su cosmos eterno al guerrero que había sido derrotado en tantas ocasiones diferentes.
"Tu Solo Descansarás Cuando Tu Cuerpo Finalmente Haya Perecido… Pero Hasta Entonces No Tienes Ningún Derecho a Rendirte…" Reprendía devolviéndole la fuerza a sus brazos para levantarse y a sus piernas para moverse.
Justo cuando Marco iba a dar el pitazo para finalizar el combate, algo extraordinario estaba sucediendo, todos incluyendo a los 5 herederos presentes eran testigos de cómo el cuerpo del caballero Pegaso se alzaba lentamente del suelo, a pesar de todo, a pesar de tener una cruel mancha de sangre cubriendo su rostro él se estaba reincorporando nuevamente, ante la mirada incrédula de Darrel.
El Pegaso nuevamente estaba alzando su vuelo.
Los muchachos en la multitud estaban absortos… Este sentimiento que estaban experimentando no era normal, lo que sucedía en la arena no podía serlo, pues frente a ellos estaba Seinma pero… no era Seinma, no era su amigo quien controlaba su propio cuerpo.
Incluso el cosmos que emanaba era diferente, extraño en todos sentidos, como si ese fuese un cascarón vacío y un ente o entidad totalmente diferente pero igual a Seinma estuviese controlando su accionar…
Más temprano que tarde todos sintieron un escalofrío recorriendo sus cuerpos. Hasta el punto en el que sentían que la persona que se encontraba en peligro era Darrel y no el caballero que había sido derrotado por el mazo de Orión momentos antes.
Pero quien más se encontraba en Shock de entre todos ellos era el Mismísimo Kobu quien ya había visto esto antes… eso fue lo mismo que sucedió en aquella primera ocasión, la vez en la que ellos dos se enfrentaron cuando Seinma llegó a Shinrra.
Fue esa misma presencia la que sintió durante el final de su combate lo que lo perseguiría hasta este día, en el que finalmente vería la furia desatada de ese… "Ser" contra otro caballero de Athena.
Sobre todo, Mary… quien ya había sentido esto con anterioridad, lo había visto en dos ocasiones anteriores y ahora era tan aterrador como en aquellas veces,
―No puede ser… no debería si quiera moverte…―Murmuró Darrel dándose media vuelta ´para encarar a su adversario… quien se levantaba del suelo como si estuviera poseído por una fuerza que nadie podía ver o escuchar.
―No deberías siquiera haberte levantado…―Continuó perplejo, admirando esos ojos, esos ojos en blanco que destellaban una luz antinatural que estaba destinada a convertirse en el palpitar refulgente de una estrella eterna.
―Cómo es que te sigues levantando, ¿qué es lo que te impulsa a pelear de esta manera? ―Preguntaba Darrel nervioso, casi aterrado por la imagen de ese hombre que no parecía responder al dolor o a las heridas que él le había causado, solo a un instinto, un instinto primordial que había sido grabado a fuego desde que el primero de los suyos despertó en el mundo de los humanos.
―¡Respóndeme…!―Exclamó buscando una respuesta, pero la única que recibió fue del caballero del Corcel alzando sus brazos al aire, trazando cada una de las estrellas que componían a su constelación guardiana.
"Tu y Yo Compartimos un Mismo Destino" Esa voz en su mente lo obligaba a moverse, despertando en él el instinto de conservación primordial, la lucha eterna del hombre por vivir y respirar un día más, el instinto de Supervivencia, que se amplificaba gracias al cosmos que esa entidad le estaba otorgando al momento que adoptó la pose del Pegaso para dar fin a la pelea de una buena vez por todas.
―Meteoros… De Pegaso…― El destello de los millones de golpes de luz no se hizo esperar, arremetiendo contra Darrel, quien solo tuvo unos milisegundos para reaccionar, utilizando el poco cosmos que le quedaba para contrarrestar con una sola técnica.
―Ohhhh ¡Orión Exterminador! ―Exclamó colisionando su ataque en contra del Pegaso tratando de empujar lo mejor posible, pero ya casi no le quedaban fuerzas, habría jurado que el Castigo de Orión sería Suficiente para hacerlo caer, pero no fue ese el caso, en verdad parecía que nada era suficiente para abatirlo, nada era suficiente para que él se quedara quieto en el suelo.
―Tu No podrás vencerme… no te permitiré vencerme tu no… Tu no…―Darrel trató de anticiparse a todo, incluso a una doble ráfaga de Meteoros o un nuevo cometa de Pegaso.
Pero eso jamás pasó, en su lugar, pues su adversario jamás estuvo apuntando a sus brazos o a sus piernas, sino a ese leve corte que había hecho en el pecho de su armadura de plata, desapareciendo de su vista apenas la ráfaga de meteoros logró hacerlo bajar su guardia.
Darrel no supo que había sucedido con él o como, pero al mirar debajo del ataque con el que estaba contratacando lo pudo ver, con su puño derecho destellando un destello imperecedero.
―¿Me… vencerás? ―Se preguntó sin tiempo para poder responder, únicamente para observar como él se lanzaba a su dirección.
―Estrella Fugaz… ¡de Pegaso! ―El final llegó como destello de luz perforando las tinieblas, Pegaso había conseguido atravesando el pecho de la armadura de Orión con su puño, Darrel escupió sangre, la cual manchó el suelo debajo de él, siendo expulsado hacia atrás por Seinma… el caballero del cazador logró detener su retroceso, pero no pudo evitar que el dolor se extendiera desde su pecho hacia las demás partes de su cuerpo.
Ocasionando que el mismo se volviera imposible de tolerar incluso para un guerrero tan fuerte como lo había sido él.
―No… esto no es posible… tu no pudiste… tu no debiste tu no…―El santo de Orión escupió sangre nuevamente dejando salir su último aliento antes de que todo el oxígeno restante de sus pulmones fuese expedido.
―¡Agh…! Maldito… ¡Seas…!―Exclamó por última vez cayendo finalmente al suelo derrotado.
Había una enorme conmoción en las gradas debido a ese final tan cardiaco. ¿Qué había sucedido? El caballero de Pegaso había sido derrotado hacía unos segundos, pero… entonces se levantó del suelo para perforarle la armadura al caballero de Orión y así abatirlo en el acto.
Nadie estaba seguro de que había sucedido, ni siquiera el propio Seinma podía explicarlo, él… seguía inconsciente, de pie únicamente por puro instinto, más aún como para darse cuenta de que fue lo que había sucedido con él y con Darrel…
Apenas sus ojos dejaron de brillar y el pitazo de victoria lo eligiese a él como el vencedor de la contienda, su cuerpo finalmente se desplomó en el suelo, sin más pelea en su interior para ofrecer, escuchando esa voz que le seguía susurrando a su oído aquellas palabras que por los eventos suscitados en la arena de duelos, podía entender con claridad.
Mientras Tu Corazón Siga Latiendo…Tu Seguirás Peleando Hasta El Oscuro Final.
Seguirás Luchando Hasta Que Tu Llama Se Apague… Solo Así Tendrás Permiso Para Sucumbir.
En Esta Vida O En La Siguiente.
Lucharemos… Hasta Que La Muerte Nos Separe Nuevamente.
¿Y Tú Has Sentido El Poder Del Cosmos?
Α/Ω
Fecha: 21 de Junio del 2018
Hora: 8:37 P.m
Lugar: Gracia, Santuario de Athena.
Allí en los aposentos del gran patriarca una pequeña niña sollozaba, mientras era custodiada por tres de los seres más poderosos en el planeta y una diosa.
Quien se dedicaba a leer las cartas con sorpresa además de millones de sentimientos acumulados en su pecho, cada letra que leía había sido escrita por el puño y letra de su antigua guarda espaldas, revelándole muchas cosas de las que estaba segura desde que vio entrar a esa pequeña por primera vez al santuario, los ojos, su cabello, su rostro, todo le recordaba a esas dos personas y el sentimiento se hacía aún más fuerte después de descubrir que en efecto, ella era la hija que Shaina había dejado atrás.
El su legado y el de Seiya.
Saori finalizó de leer la última carta cubriéndose la boca por la sorpresa y además de la profunda tristeza que le daba conocer el funesto descenlace de una persona que la protegió hasta el día que su soldado más leal se apartó de su camino.
Ambos habían encontrado en el otro lo que habían extraviado y gracias a ello el producto de su unión era esta pequeña niña que ahora sufría por haber perdido todo su mundo gracias a la maldición de la armadura de Ofiuco.
Saori se sentía responsable de lo sucedido, pues si no hubiera sido por ella muchos de los eventos infortunados del pasado jamás habrían sucedido como ocurrieron hoy…
―Eso era todo lo que traía consigo, me tomé el atrevimiento de leerlas todas antes de traerla frente a usted señorita Saori…―Kiki decía al lado de la pequeña Seika, quien no paraba de sollozar, pasando sus pequeñas manos por sus ojos, limpiando las lágrimas que no paraban de salír, era comprensible después de todo ella acababa de perder a su madre.
―Pobrecilla, no puedo ni imaginar lo que debe estar pasando en estos instantes…―Comentaba Integra, tratando de consolar a la jovencita, después de todo ella había tenido que pasar por algo similar al perder a su hermana y a sus padres, ellas de cierto modo eran similares al no tener a nadie más en este mundo, lo cual era debatible pues ella aún tenía a su padre y a Koga.
Pero eso sería aún más complicado de decir pues… Seiya no se encontraba en su mejor momento además que Koga tenía una vida propia, dependiendo de lo que sucediese con ellos dos a Seika solo le quedaría el santuario y con ello a Saori quien se encargaría de cuidarla y protegerla, como la hija que jamás pudo tener.
―Yo sí puedo imaginármelo…―Comentó el gran patriarca, mirando con pena a la joven frente a ellos, era curioso por decirlo de alguna forma… aunque tenían en frente a la hija de dos desertores, sentían una profunda pena por la pequeña.
A penas había comenzado a vivir y ya estaba experimentando varias de las cosas más dolorosas que una persona podía soportar, Harbinger quien de pequeño no tenía nada ni a nadie comprendía lo que era sentirse perdido por un mundo frío, cruel e indiferente.
En donde nadie que no tuviera la fuerza necesaria para sobrepasar las adversidades podía salir con vida, él era la prueba fiel y digna de que solo los fuertes lograban convertirse en más que lo que el destino o la vida los obligaba a ser.
―¿Que haremos con ella señorita Saori? No se puede quedar en el santuario a menos de que usted lo permita…―Harbinger decía con antelación, viendo los posibles futuros que le esperaría a la jovencita frente a ellos, tal vez y como sus padres se volvería una guerrera excepcional entre los rangos de Bronce o Plata, aunque viendo su estado actual eso sería cruel pues acababa de perder a su madre obligarla a pelear sería lo menos adecuado a pesar de como se decía en las cartas, Shaina la había entrenado para convertirse en una guerrera, para afrontar los peligros del mañana ella sola, pero… a su vez Seika quizá lo que necesitaba era regresar a una vida normal al lado de una familia amorosa que velaría por ella y su bienestar, esta sin duda era una situación complicada que no se resolvería con facilidad.
―Tampoco podemos enviarla de vuelta a casa, puede que no sea parte de nuestro estandarte… pero no somos monstruos como para dejar que una niña huérfana regrese después de lo ocurrido…―Dicho eso Saori miró al patriarca designado por ella y los demás santos de oro, únicamente para bajar su mirada hacia la jovencita que seguía lamentando la pérdida de su progenitora.
Era verdad, en ambos casos nadie sabía cuál sería el desenlace que le esperaría a la hija de la Cobra y el Pegaso, aunque tuvieran presentes la armadura de la copa, el destino solía ser mucho peor de lo que se anticipaba, Saori había visto lo que sucedería con Seiya.
A la vez que había visto lo que ocurriría con Shun y lo que pasaría con Shaina, conocer el destino siempre llevaba a conclusiones imprevistas, que a veces eran peores de lo que se anticipaban…
¿llevándola a preguntarse cómo estarían Shin, Ikki y June en el Futuro? Tal vez de aquello jamás obtendría una respuesta tangible, tan solo imaginar que todo estaría bien…
Sin embargo el tema que importaba ahora era que hacer con la pequeña Seika, que a sus ojos era preciosa, ambos mundos se habían combinado en perfecta armonía para dar a luz a una niña que si bien no era el reflejo vivo de sus padres, poseía cualidades de ambos que ante sus ojos la hacían única.
Siendo la hija de su Pegaso cobraba aún más afecto por ella, tal vez si ella jamás hubiera nacido como una diosa, su rostro, cabello y ojos serían diferentes.
Pero aún así era la criatura más hermosa que hubiera visto en su vida, Saori finalmente se puso de pie, dejando las cartas en manos de sus Asistentes, quienes la acompañaron al lado de la jovencita, quien a su vez miró hacia la diosa humana.
―Seika… tienes un lindo nombre. ―Declaró la mujer que había heredado el espíritu de la diosa de la guerra, sonriéndole afablemente a la chiquilla quien alzaba su mirada hacia la diosa de la tierra, confundida por la razón por la que había sido traída hacia ella, pero… su presencia y la energía que emanaba de ella era tan gentil que hizo que sus lamentos se suavizarán tan solo un poco.
―Mi nombre es Saori, Saori Kido… ¿tu mamá te habló sobre mí? ―La pequeña miró a los ojos de la doncella, que a su vez era amable con ella limpiando sus ojos con sus dedos, Seika trató de responder, pero aún se sentía muy afectada por lo sucedido ocultando su mirada desviándola hacia el suelo, ante su nula respuesta la diosa de la guerra comprendió al instante, esta era la primera vez que se veían o hablaban formalmente.
―Entiendo, tranquila comprendo lo que estás pasando… yo también perdí a mi abuelo cuando tenía la misma edad que tú, él era mi única familia en ese entonces y yo era demasiado joven para comprender que había sucedido además de comprender que sucedería conmigo en el futuro…―Fue entonces que ella alzó su mano hacia Seika, sin quitar su sonrisa templada dándole la confianza para que la tomara entre las suyas.
―Pero tranquila, ya estás a salvo… yo cuidaré de ti, ¿entendido? ―Preguntó sintiendo como los pequeños dedos de la jovencita se deslizaban en la palma de su mano, tomándola con delicadeza y cuidado.
―Señorita Saori…―Harbinger trató de objetar, pero… no había nada que objetar en este momento, al ser el patriarca estaba a las ordenes de su diosa y ya no quería desobedecer su voluntad después de la última ocasión que decidió actuar por cuenta propia, ese día perdieron a dos de los mejores caballeros que el santuario jamás había tenido.
―No te preocupes, ya se nos ocurrirá algo…― Respondió la diosa de la tierra mirando a su patriarca tranquilamente, ella no tenía ningún plan en esta ocasión, nada en verdad tan solo dejar que las cosas fluyeran como tuvieran que fluir… ya después habría tiempo para pensar más a detalle lo que sucedería con Seika… Pero por ahora, lo único que deseaba era conocer más a la hija de su guardián más leal.
―¿Tienes hambre? ¿Quieres comer algo? ―Preguntó amigablemente, tratando de que Seika se tranquilizará… la pequeña simplemente respondió asintiendo levemente con la cabeza, Saori comprendía lo que estaba sufriendo, pero necesitaba que se mantuviera tranquila para poder proceder a su lado, de lo contrario lo único que lograría sería asustarla y afectarla más de lo que ya estaba.
―Bien, veré que te traigan algo rico de comer, mientras tanto acompáñame, quiero saber más de ti, las cosas que te gustan hacer, como has vivido hasta ahora y que es lo que te gustaría que hiciese por ti. ―Declaraba levantándose para que la pequeña niña la siguiese, a pesar de la pena que abrumaba su joven alma, la hija del Pegaso entendía que esta amable señorita no buscaba hacerle daño así como todos los presentes.
Lo único que buscaba era su seguridad, así como su bienestar y nada más… pero lo único que Seika de verdad deseaba en estos momentos era una sola cosa.
―Me gustaría… que mamá estuviera aquí…―Murmuró limpiándose nuevamente los ojos que le ardían por tanto llorar, al escuchas sus palabras, la mujer de ojos verdes no pudo evitar mirar hacia la jovencita con pena y remordimientos.
―Lamentablemente… no tengo el poder para hacer eso, creo que nadie lo posee…― Saori decía totalmente acongojada por no cumplir el deseo de esta pobre jovencita a la que la vida la había golpeado de la manera más cruel posible, mientras la guiaba por la gran cámara de Athena.
―Pero tranquila, donde quiera que ella esté… te aseguro que ella estaría triste de saber que tú lo estás…―Declaraba guiando a la pequeña a sus aposentos, deteniéndose únicamente para arrodillarse frente a ella y sonreírle de esa manera que tranquilizaba el herido corazón de Seika.
―Ella no querría que tu estuvieras triste, ¿verdad? ―Le preguntó acomodando un mechón de cabello de la muchachita detrás de su oreja, para apreciar mejor esos hermosos ojos Verdes que su madre le había heredado.
―No…―Murmuró pasándose el dorso de su mano por última vez por los ojos, antes de volver a mirar a los ojos de esta diosa humana que la trataba como si fuese su propia madre.
―¿Ves? Tranquila, todo estará bien…―"Su alma descansará, al lado de todos mis queridos guerreros… te lo prometo, aunque su cuerpo haya sido efímero, su alma será eterna." Pensó para volverse a poner de pie y resumir su guía más allá de este valle de lágrimas, aunque todo esto parecía fortuito Saori sabía que tenía que hacer, el último regalo que Shaina había dejado en el mundo lo cuidaría y protegería, para cuando el momento en el que debiera ser reunida con su padre.
El hombre con el que jamás dejó de pensar hasta este mismo día, tal vez esto sería una forma de compensar todo el daño que había causado, tal vez era una forma de sacar provecho y verlo una última vez…
Pero no, ella no deseaba que esto fuera así.
A pesar de todo lo único que deseaba era reunir a esta pequeña con su padre y nada más, sin importar lo que sucediese una vez Seika fuese entregada a Seiya lo único que deseaba era que su pequeña hija lo ayudará a regresar al camino de luz que él había extraviado.
Aunque si esto no funcionaba, siempre estaría aquí para ella, tomando la batuta que Shaina había dejado y adoptar a la hija de sus nobles guardianes como si siempre hubiese sido suya.
Mientras tanto… En Piamonte, Milán Italia.
Koga ya había arribado al antiguo hogar de Shun y actual residencia de Shaina y Seika… aunque en este punto ahora era el hogar únicamente de Seika… Al entrar la casa estaba en un silencio sepulcral, no había ningún cosmos, haciendo más que evidente lo que había sucedido.
Aunque pudo sentir el rastro de un cosmos desconocido, que lo hizo activar todas sus alertas, esperando a que esta presencia desconocida no fuese la de un enemigo.
Al subir las escaleras se acercó a la habitación donde reposaba el cuerpo de Shaina…
No deseaba entrar… Koga deseaba quedarse con la imagen de su mentora antes de morir, quería que sus últimos recuerdos de su maestra fuese de ella habiendo perdido toda su fuerza no deseaba eso… pero ya se encontraba aquí.
Había dejado que Seika fuese al santuario Sola únicamente para poder darle un entierro adecuado, aunque fuese difícil alguien tenía que hacerlo, él finalmente abrió la puerta, encontrándose con la carcasa terrenal de su maestra, su alma ya se había ido pero aun así su expresión aguardaba una serenidad y tranquilidad inigualables…
Lo cual solo podía dictar que ella se había ido en paz… Koga tenía miedo de entrar por conocer el desenlace de su mentora… pero al verla así, solo pudo suspirar tranquilamente, pudo notar que la luz se filtraba por un boquete en el techo, él recordaba que había escuchado un relámpago caer y al mirar hacia su pecho pudo ver una leve quemadura hecha por lo que podía pensar que había sido ese mismo rayo, ella peleó hasta su último momento y se fue en sus términos.
Quizá el descenso de su Maestra le doliera profundamente en el alma… pero ella se había despojado de sus ataduras terrenales en paz, quizás aquello era mucho más importante que seguir agonizando en un sufrimiento sin fin.
Koga la cubrió con las sabanas y lo envolvió en las mismas, para finalmente cargar su cuerpo con sumo cuidado.
Llevandola por la misma hacia el jardín trasero, allí comenzó a cavar un agujero lo suficientemente profundo como para depositar su cuerpo, no fue difícil encontrar una pala y un sitio agradable donde sepultarla, después de todo la pradera a sus espaldas era espectacular, hermosa en todos sentidos.
Un lugar adecuado para ella, no estaba seguro si le gustaría o no… pero aquí había pasado los mejores años de su vida y quizá sería el lugar más adecuado para encontrar su descanso eterno al finalizar el hoyo Koga depositó suavemente el cuerpo de su maestra, para que finalmente con ello comenzar a tapar el agujero con la misma tierra con la que había iniciado a escarbar, hasta que la pequeña montaña de tierra se convirtió en un pequeño tumulto de tierra…
Finalmente, Koga buscó una piedra lo suficientemente grande y Liza para poder escribir en ella. Dictando estas palabras en la superficie dura de roca:
"Shaina de Cobra, Amazona de Plata."
Poderosa Guerrera, Maestra Excepcional, Querida Esposa, Amada Madre.
20 de Junio del 2018."
A falta de las fechas en las que había nacido Solo pudo colocar la fecha de su defunción, le hubiera gustado agregar algo más… le hubiera encantado haber hecho algo más, pero… No había mucho que hacer… Ella le pidió que pusiera a su hija a salvo.
Cumpliendo con su última voluntad al pie de la letra, pero ahora que había finalizado con su última encomienda, no sabía que más decir o que hacer. Solo mirar a la tumba y lápidas improvisadas, esperando que donde quiera que ella estuviera, se encontrará en paz…
Él no era bueno dando palabras finales para despedir a la gente, era lo que más odiaba; despedirse de las personas que habían dejado un gran impacto en su vida.
Pero como tal dictaba aquél rezo antiguo, del polvo venimos y al polvo regresaremos… Tarde o temprano había que decir adiós… pero ¿por qué era tan difícil decir adiós?
Koga se sentó en el suelo, pensando en su maestra, tratando de imaginar palabras para poder decir, ahora que el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, el ocaso de la vida siendo eclipsado por la oscuridad de una noche cruel y silenciosa…
Tal vez no era necesario decir nada, pero él deseaba hacerlo, así significase dejar ír finalmente a su mentora, quien le había enseñado todo lo que él sabía.
Era difícil, pero dentro de sí mismo sabía que era lo más adecuado que hacer en esta situación…
―No sé que decir exactamente, no sé si deseas que diga algo o que sea yo quien lo haga en tu sepultura… pero somos los únicos aquí… o bueno soy el único presente. ― Comenzó a decir frente a la tumba de su mentora, con tantos sentimientos acumulándose en su pecho y con tantas cosas que decir que… no sabía si podría decirlas todas allí frente a ella. Pero algo tenía que decirse pues se estaba despidiendo de la mujer que lo había entrenado a convertirse en caballero.
―No sé la verdad, lo único que sé es que… perdóname si no fui el mejor de los alumnos, perdóname si fui demasiado rebelde o incrédulo, perdóname si… en algún instante te falté yo al respeto maestra…―Trataba de disculparse, pero… a este punto no sabía si ella podía escucharlo, tenía la esperanza de que ella donde sea que se encontrará pudiese escucharlo, que ella pudiera verlo y decirle que había hecho bien su trabajo… Solo eso deseaba.
―Te desee muchas cosas cuando era niño… pero jamás te desee la muerte, eso es algo que nunca hice pues… nadie lo merece, ni siquiera los enemigos a los que acabé con estas manos…―Murmuró mirando a sus extremidades con las que había golpeado a sus enemigos hasta la muerte, aún recordaba cada una de esas personas… aún podía sentir como sus puños atravesaban sus cuerpos y finalizaban sus vidas, de cierto modo se sentía tranquilo al saber que ninguno de ellos seguía existiendo pues no la herían más daño a nadie, aunque de cualquier forma seguían siendo personas desde el inicio hasta su cruel final.
―Hay gente que merece vivir y gente que merece morir, es algo con lo que… me ha costado mucho vivir, pero yo no soy quien para decir quien merecía lo que les pasó, yo no soy un juez jurado o verdugo, solo soy un soldado que luchó las mismas batallas que tú, pero… puedo decir sin temor a equivocarme tu no eras de esas personas que merecían la muerte… pues aunque eras dura eras justa, aunque eras cruel tenías un lado sensible que solo pocos pudimos ver, aunque repartías justicia por mano propia… sé que nunca fue con malas intenciones, pero si lo fue… tan solo deseo que aquellas personas a las que heriste hayan merecido lo que tú les otorgaste. ― Después de terminar de recitar sus oraciones Koga pausó unos instantes, había escuchado tantas cosas de su mentora antes de convertirse en la amazona que era ahora… o que fue…
Ella era cruel, sanguinaria y despiadada, sin contar que sus acciones eran poco menos que deshonrosas, nada que si quiera pudiese acercársele a la mujer que él conoció, aunque dura era disciplinada, con un enorme sentido del deber, noble leal y una guerrera ejemplar.
Honorable hasta su trágico deceso…
Koga no entendía las razones por las que Shaina fue así en su juventud, pero… le alegraba saber que esa no era la mujer que la representó, la que conoció, entrenó y lucho a su lado, deseaba quedarse con el recuerdo de esa Shaina, de esa maestra que aunque lo golpeaba como a un costal de papas siempre lo trató como a un igual y jamás como un gusano, como alguien inferior a un hombre.
Incluso en esos crueles golpes que le propinaba cuando entrenaban, Koga había encontrado justicia, pues en sus acciones siempre hubo respeto hacia su alumno y si alguna vez fue demasiado dura con él fue para enseñarle la crudeza en la que muchos caballeros de Bronce y plata vivían, o para darle una buena lección a ese mocoso idiota e cada ocasión que él la desobedecía o le faltaba al respeto o a aquél que se convirtió en el amor de su vida.
Koga suspiró nuevamente, mirando hacia la tumba improvisada que le había hecho a su mentora, pensando en todo eso mientras trataba de despejar su mente.
―Nadie es perfecto todos somos humanos… aunque no comprendía tus palabras y acciones jamás desprestigié tu nombre, jamás maldije quien eras o fuiste, pues… de cierto modo yo te admiraba, mientras fui creciendo comprendí mejor tus motivos, tus palabras así como la misión que me encomendaste… el mismo día que conocí a nuestro autentico enemigo. ―Mencionaba rememorando el ataque de Marte hacia Saori, lo impotente que se sintió al no poder proteger a su figura materna y ver como su segunda figura materna era golpeada por la oscuridad del dios de la guerra. ―Tu me enseñaste todo, me convertiste en el hombre que soy ahora… pero lamentablemente nuestro tiempo juntos se terminó demasiado rápido. ―Dijo con una enorme pena recorriendo su cuerpo, si hubiera sabido que en esos cinco años su vida finalizaría, la habría buscado nuevamente por cielo mar y tierra hasta encontrarla, la habría ayudado sin importar cual hubiese sido el costo, ayudándola a criar a Seika… tratando de encontrar una cura para su maldición, todo para tenerla cerca al menos solo un momento más, tanto tiempo perdido, tantas historias que jamás pudieron ser… todo para que al final se encontrará el frente a su tumba, diciendo estas palabras que debieron decirse antes de que la tragedia azotase.
―Casi 20 años no fueron suficientes… no son suficientes… si tan solo… pudiera retroceder el tiempo para evitar todo lo que pasó lo haría, pero yo no poseo ese poder, creo que nadie posee ese poder.
Nuevamente hubo silencio, quietud que fácilmente era interrumpida por el sonido del viento dirigiéndose a todas direcciones, chocando contra las ramas y hojas de los árboles y arbustos cercanos, meciendo la hierba alta de la región quizá eso era lo que más le dolía.
Que a pesar de todo el mundo seguiría, las aves seguirían cantando, las flores seguirían creciendo, el viento seguiría soplando, la vida seguiría, pero sin ella a su lado.
―Pero sí aún me escuchas, quiero que sepas, que donde quiera que te encuentres hayas encontrado esa paz que muchos de los nuestros hemos buscado hasta la muerte, ahora… que te has convertido en una estrella, cuídanos desde el cielo… al igual que todos aquellos que se fueron antes de tiempo. ―Pidió pensando en Aria, pensando en Genbu, Celeris, Subaru, Paradox, Sonia, todas aquellas personas que al igual que él, vivieron en este mundo cruel, amando, anhelando, buscando algo o a alguien y cuyas vidas finalizaron en un solo instante. Flores que habían sido llevadas por el viento, hacia otra vida lejos del sufrimiento terrenal.
―Me aseguraré de que Seika siempre tenga lo necesario, sin importar lo que sea siempre estaré a su lado, te lo prometo por mi corazón. ―Declaró colocando su puño en su pecho, firmando aquella promesa con total determinación.
―Ahora descansa tranquila, nosotros estaremos aquí… esperando pacientemente al día en el que volvamos a reencontrarnos, para reír de las historias que tengamos que compartir… pero hasta entonces. ―Fue entonces que él se arrodilló a la tierra aún fresca bajo sus pies sintiéndola entre sus dedos, esperando a sentir la cálida piel de su mentora solo una última vez.
―Solo duerme pacíficamente… no diré adiós por qué sé que algún día nos volveremos a encontrar, solo diré hasta pronto… maestra…― Finalizó levantándose finalmente libre de toda culpa o remordimiento que hubiese tenido antes.
Ya se sentía tranquilo, ahora podía regresar con Seika para mantener su promesa, pero antes de eso tenía que hacer una última cosa antes de hacerlo, algo que debía hacer antes de que cayera la noche.
Fue rápidamente hacia la casa y tomó el teléfono, escribiendo una serie de números antes de detenerse en seco para que empezará a conectar la llamada.
― ¿Yuna? ―Preguntó una vez escuchó como el teléfono era descolgado.
―¿Koga donde estás? Me tienes preocupada, hace días que no llamas. ―Decía la Santa de la Águila intranquila por su prometido, hacía semanas que se había ido de casa sin decir a donde se dirigía, solo le dijo que iba a estar lejos un tiempo llamándola de vez en cuando para asegurarse de que todo estuviese bien en casa.
― ¿Que sucede? ¿Estás bien? ―Preguntó nuevamente, en busca de respuestas pero no había respuesta por parte de Koga.. hasta que al escuchar un leve suspiro finalmente escuchó nuevamente la voz de su amado.
―Sí… estoy bien… ¿Tu como estás Yu? ―Interrogó él rascándose la nuca en un acto reflejo, por supuesto que él estaba feliz de escucharla de nuevo, pero… aunque hubiese dado su última despedida finalmente después de haber enterrado a Shaina su voz y temple se comenzó a quebrar,.
―Estoy bien pero estoy preocupada por tí, ¿dónde estás? ―Preguntó nuevamente la ex amazona del águila escuchando como su voz comenzaba a
―Estoy en Milán… Piamonte―Mencionó con voz temblorosa, a punto de romper en llanto.
―¿Piamonte? ¿Qué haces allá Koga? ¿Estás bien? ―Sonsacó una vez más preocupada del porqué su amado estaba sollozando al otro lado de la línea.
―Ya voy a casa Yu… Ya voy a casa. ―Fue lo único que pudo decir antes de finalmente quebrarse, cortando finalmente la llamada, para entonces desplomarse en el suelo y lamentar su reciente perdida.
Ahora más que nunca necesitaba a su prometida, la mujer con la que quería casarse y vivir el sueño de una familia, pero su voz fue suficiente como para hacerlo sentir tranquilo.
Pero ahora lo único que necesitaba era desahogarse, dejar ir su sufrimiento, este era el momento indicado ya no tenía por qué seguir guardándoselo, había soportado muchas cosas pero… ahora que se encontraba solo finalmente podía dejarse sentir lo que no se pudo permitir frente a Seika o su Mentora.
Incluso los más fuertes necesitaban un momento para llorar, incluso el hombre que pudo derrotar a un Titán merecía sentirse destrozado, incluso aquél que alcanzó el Omega necesitaba un momento para poder sentir y así recordar que seguía siendo humano.
Continuará…
En la amada memoria de:
Amado Enrique López Castillo.
1975-2021
Un Gran Tío, Hermano, Padre y Amigo.
Hasta pronto Maestro Jedi, Que La Fuerza te Acompañe.
Ha sido… Muy difícil escribir este episodio, sobre todo por muchos de los eventos desafortunados que he tenido actualmente, a veces es difícil sacar algo bueno de lo malo pero si les soy honesto, ya tengo trabajo de nuevo, lo malo es que por cuestiones de familia estoy pasando por momentos demasiado duros tanto en casa como en mi vida personal.
Aunque le estoy dando la atención a mi cuerpo que tanto necesitaba no me siento exactamente bien considerando las épocas en las que vivimos.
Han sucedido muchas cosas y apenas puedo comenzar a relatar todos esos eventos infortunados de la actualidad, no puedo empezar a resumir que fue lo que sucedió pues… al estar en el ámbito de escribir Fics muchos no me conocen lo bastantemente bien, aunque tengo contacto con varios de mis seguidores me es aún difícil explicar los eventos que han ocurrido actualmente…
Tan solo les puedo decir que estoy bien, en estos tiempos me he dado cuenta que tener salud y alimentos es más importante que todo lo demás.
De cualquier manera aquí seguiré escribiendo esta historia que tanto aman ustedes, para llenar el vacío en mi corazón doliente.
Comme toujours, j'envoie un grand salut et un câlin à ma chère amie ShainaCobra parce qu'elle et son soutien ont été vitaux pour maintenir cette histoire en vie, nous terminons déjà l'année et j'aimerais finir avec l'arc du tournoi galactique, mais ayant à écrire beaucoup d'événements et d'actions, il est difficile pour moi de le terminer avant Noël et le Nouvel An.
Quoi qu'il en soit, je suis satisfait de la façon dont j'ai géré cette histoire jusqu'à présent, j'ai dû négliger beaucoup de mes autres histoires, mais Knights of the Zodiac le mérite, car c'est l'histoire que j'aime le plus écrire, celle qui me passionne le plus et celle dans laquelle j'ai investi une grande partie de ma vie, merci beaucoup, pour tout vraiment.
Vous m'inspirez pour continuer à alimenter cette histoire avec encore plus d'éléments que mon moi de 12 et 15 ans aurait aimé voir sur le papier... Ou plutôt sur l'ordinateur.
A todos los demás que se han quedado hasta el final les agradezco mucho, gracias a sus lecturas como a su apoyo he rebasado mis propios límites, espero de todo corazón que lo hayan disfrutado.
Yo soy Eddy B y nos vemos hasta la próxima.
Bendiciones y Buena fortuna para todos.
