Red Monday Retcon Parte2.
Para cuando la luz se disipó alrededor del cuerpo de los gemelos, ambos aparecieron en la misma oficina en la que habían estado, pero ahora no era media noche, sino que era el medio día.
-Vaya… no puedo creerlo… -dijo Len mirando a su alrededor.
El lugar se veía de manera similar, excepto a que casi todo era de un color más… grisáceo, sin mencionar que había una mancha de quemadura exactamente en donde estaban.
-Funcionó… esta cosa es una verdadera máquina del tiempo… -dijo Rin con una gran impresión.
-¿Co… cómo lo sabes? -dijo Len extrañado.
-Mi celular, tiene la capacidad de ajustar su fecha con respecto a la red que lo conecta… -dijo ella presumiendo su dispositivo simple, pero que mostraba la fecha siendo esta 2015.
-Ah… no puedo creerlo de verdad fuimos al futuro… -dijo asombrado Len-. ¿Pero… porqué avanzamos siete años?
-Fue el tiempo que quise avanzar, para este tiempo ya tenemos más de veinte años, lo que significa que podemos vernos como adultos hechos y derechos -propuso la Kagamine con emoción.
-Solo tendremos… como veinte años… veintiuno, quizá no seamos tan diferentes -insistió Len, analizando el lugar.
-Pero habrá muchos cambios, y quiero verlos… -Dijo Rin asombrada-. Para empezar… me gustaría ver si ya me has pedido matrimonio para este entonces…
-¡¿Qué?! -dijo Len avergonzado-. ¿Cómo supiste que te pediría matrimonio cuando cumpliéramos veinte años? -dijo asombrado y algo apenado.
-No me lo dijiste, pero era muy obvio que así sería… -Dijo ella ahora viendo que la puerta ya no tenía la seguridad de antes-. ¿Quiere salir de aquí e investigar?
-Siento que tenemos que tener cuidado, no podemos dejarnos ver por cualquiera… -dijo Len tomando sus precauciones-. Podríamos causar una paradoja… de hecho, si nos vemos a nosotros mismos, lo mejor sería no interactuar…
Pero antes de que pudiera decir algo, Miku llegó con su voz de siempre, saludándolos a ambos.
-¡Hey, Len, Rin! ¿Qué hacen en la oficina del Master? -dijo elevando la mano.
Ella ya se notaba algo más grande que como la habían visto, más alta, con el cabello un poco más larga e incluso un poco más desarrollada, aunque no demasiado.
-¡Miku! -dijo Len asustado, debido a que ellos dos eran obviamente sus versiones del pasado.
-¿Se encuentran bien por el viaje? -dijo aparentemente sabiendo que es lo que había pasado.
-¿El viaje? -preguntó Rin tratando de sonar algo más madura, como si supiera lo que era crecer de pronto siete años solo con su voz-. No sé de qué hablas…
-Vamos chicos, la máquina del tiempo es mía, actúan como si no pudiera saber cada vez que se activa -dijo señalando otra igual en su mano.
-¿Entonces… lo sabes? -dijo Len saliendo de la oficina.
-Claro que sí, aunque… ¿Ustedes vienen de 2010 o de 2008? -preguntó colocando su mano en su boca.
-De 2010, inicios -dijo Rin rápidamente.
-Mmmm ya veo, bueno, no hay nada de malo en eso -comenzó a caminar- Aunque los recodaba más altos en ese año… bueno, no importa.
-¡Espera! -dijo Len acercándose a Miku-. Vienes del futuro… tengo tantas preguntas… es algo impresionante… -decía aun sin poder creerlo.
-¿Cómo es el futuro? -preguntó rápidamente Rin.
-Todo es automático, color de cromo y nuestra energía viene de reactores nucleares seguros del tamaño de un horno de microondas… -contestó Miku-. Todo lo demás que puedo decirles es que sigue siendo más o menos lo mismo, no hay mucho que puedas hacer… quizá las ciudades son un poco más verdes que antes -aclaró comenzando a bajar una de las escaleras, dirigiéndose a la cocina.
-Bueno, hemos avanzado solo siete años, no creo que haya nada muy nuevo -dijo Rin notando como su celular era incompatible con muchas de las páginas de internet-. Solo quería entrar a internet…
-Mejor no veas las noticas, pasan algunas cosas que no podrás evitar, créeme, es mejor así… -les sugirió Miku a los dos.
-Pero… si eres del futuro, ¿No podrías regresar al pasado a evitar las grandes tragedias que han ocurrido en la humanidad? -comenzó a decir Len sintiéndose más desesperado.
-Claro que podríamos, de hecho, gran parte de la historia ha sido cambiada por el acto de los humanos que descubrieron primero el viaje en el tiempo -explicó la pelo verde de manera ordenada como si le preguntaran de música, que era lo que más le gustaba-. Funcionó al principio, logramos salvar a la mitad de la humanidad de la explosión del Krakatoa, y Napoleón no ganó la guerra en contra de Rusia, evitando un genocidio terrible… pero -su voz cambió a una un poco más seria-. Hubo un cierto punto en el cual nos dimos cuenta de que ciertos eventos en la humanidad pueden ser reducidos en su magnitud, pero no evitados por completo…
-Por ejemplo… ¿Los ataques de Gas Sarin del metro de Tokyo? -preguntó Len.
-Reducidos a su mínimo posible, pero cuando intentábamos eliminar a Shoko Asahara, la cosa se propagaba hasta convertirse en una guerra civil… -dijo para la impresión del adolescente.
-¿Qué hay del asesinato de Inejirou Asanuma? -dijo Len.
-Nosotros enviamos a Otoya Yamaguchi -respondió Miku-. Creo que con eso entiendes que hay ciertos actos que tratan de mantener todo el equilibrio del mundo, tratar de corregir demasiado las cosas provoca sufrimiento innecesario, mientras que otros actos que podrían parecer muy malos en nuestro tiempo, causan realmente una mejora…¡como en esa película de Ashton Kutcher! Nos la enseñaron en la escuela, en la materia de "Efecto Mariposa", ¡Imaginen tener que aprender múltiples líneas temporales en sus exámenes de historia!
Protestaba la chica, sintiéndose cómoda finalmente de poder hablar de eso con alguien.
-Espera… ¿porqué te dejaron a ti viajar en el tiempo y establecerte en nuestro año? -preguntó Rin-. Ni siquiera eres… muy activa en lo que haces, o no veo que te encargues de hacer las cosas como deberían ser para evitar catástrofes.
-Oh, otros se encargan de esas cosas de interferir con los eventos catastróficos, mi misión es más artística -dijo ella señalando hacia arriba-. Les dije, fui asignada para proteger los sonidos del pasado para que estos puedan alcanzar el futuro…
-¿Protegerlos de qué? -preguntó Len con miedo.
-Bueno, ya saben… tras la cuarta guerra mundial, casi todo el material musical de mediados del siglo veinte a mediados del siglo veintiuno se perdieron, mi misión es asegurar ese legado artístico humano -explicó para el horror de Len y Rin.
-¿Cuarta? -dijo Rin en voz baja.
-¿Habrá una tercera? -dijo ahora Len más horrorizado.
-Si, pero no se preocupen, sus vidas ni las de sus hijos serán tan largas como para ver la cuarta, y sobrevivirán a la tercera… creo… por si acaso, quédense viviendo en la zona rural de Japón… lejos de Tokyo… -les hizo la advertencia.
-Ah… no sé como esperas a que nos mantengamos calmados con eso… -dijo Len-. Espera… ¿Dijiste Hijos?
-¡Es cierto, queríamos ver cómo era nuestro futuro! -dijo Rin con alegría.
-¿Podemos hacer eso? ¿No traerá consecuencias como el final del universo o de nuestra galaxia? -preguntó el muchacho a su amiga.
-¿Crees que eres el centro del universo? Claro que no hay problema, pueden verse ustedes mismos a sus versiones futuras -contestó Miku-. Para ellos no habría mucho problema, los recordarán a ustedes como si fuera un sueño pasajero… como en esa historia de Borges…
-Entonces no hay problema con eso -dijo Rin comenzando a buscar como encontrarse.
-Claro, aunque eviten tocar a sus versiones futuras… -hizo esa pequeña advertencia-. Hay un efecto que ocurre con personas que son cercanas a uno, en donde las memorias pueden ser traspasadas de una mente a la otra… es algo extraño, de esas cosas que se relacionan con la conciencia del cuerpo… conceptos cuánticos que aun nadie entiende, muchos científicos incluso dicen que esa es la muestra de que existe el alma… -Trató de seguir hablando pero los Kagamine ya la habían abandonado.
-¿Cómo podemos encontrarnos? -preguntó Len-. Eso suena raro…
-Ya sé, también Miku diciendo que no nos toquemos a nosotros mismos -soltó una pequeña risa junto a su hermano.
Empezaron a buscar entre las habitaciones que antes eran de ellos, sin encontrar a muchos de los que antes eran sus amigos. De hecho, muchas de las habitaciones que antes habían estado llenas de vida ahora no tenían casi nada de lo que ellos recordaban. La casa se sentía algo más fría y al encontrar una de las habitaciones con voces detrás de ella se sorprendieron. Comenzaron a abrir la puerta lentamente, hasta que al final lograron ver lo que había adentro.
Había un aura de tranquilidad en todo el lugar, y el aroma de la suavidad misma embriagaba sus narices tan pronto como llegó hasta ellos. Había cobijas y juguetes de colores alegres alrededor.
Se sorprendieron al encontrar a un par de personas rubias sosteniendo a algo entre sus brazos.
-Hola… ah… -trató de decir Len, pero se quedaba sin palabras.
-Somos ustedes… del pasado… -dijo Rin con la voz temblorosa.
-Ah… claro… -Dijo la chica rubia-. Ya recuerdo esto… es cuando Miku dijo que era una viajera en el tiempo -dijo la Rin de una edad más adulta, quien llevaba aun una bata puesta, con el pequeño bebé dormido en sus brazos.
-Si, de esa vez en la que entramos la oficina del Master y Yuki nos asustó -dijo Len en su forma adulta riéndose, recordando los detalles de esa misma noche.
-¿Entonces nos recuerdan? -dijo Len asombrado.
-Por supuesto… somos ustedes… -dijo Ahora su versión mayor, quien se recargaba sobre la cama, al lado de su hermana.
No era difícil de verlo, como Len había imaginado. La versión adulta de Len se veía mucho más alto, con el cabello más corto y un suéter que sustituía su ropa común que a veces era lo que lo distinguía de Rin por su estilo. Pues su hermana ahora dejaba caer su cabello lacio y largo, solo con sus distintivos broches aun en el flequillo, ahora más alta, esbelta, desarrollada, tenía una mirada en la cara que hacía enfatizar su cansancio rebosante de satisfacción.
Empezaron a hablar, se entregaron detalles acerca de lo que habían hecho en las últimos siete años de vida y en como se habían librado las batallas en favor de la vida de su hijo y de cómo habían llegado a ir incluso con un sacerdote para que los bendijera.
-Aun así… yo tenía muchas dudas… -dijo Rin de pronto, sorprendiendo un poco a su hermano-. No puedo decir que estaba preparada para todo esto… para la maternidad, para el matrimonio…
-Pero al final hemos hecho que todo valga la pena… -dijo ahora Len tomando del hombro a su gemela-. No ha sido fácil enfrentarnos a gente que nos rechaza y demás cosas… pero aun así, hemos podido pasar por todo…
Y sus palabras eran reconfortantes para su gemela, más no eran la garantía de que todo lo que dijo era cierto. Al menos así lo vio Rin, quien trataba de comportarse sin cuestionar todo lo que decían, tomando la mano de Len, sintiendo algo… curioso en el fondo de su estómago.
-¿Y… cómo se llama el bebé? -dijo Rin acercándose-. ¿Es un niño?
Miró entonces al pequeño que seguía envuelto entre las sábanas, apenas con unos mechones de rubio medio transparente en su cabecita, con ambos ojos cerrados y los puños juntos.
-Se llama Vigo… -dijo Len.
-Igual que nuestro bisabuelo… -susurró el Len menor mientras se acercaba a verlo-. ¿nació bien? ¿No tiene…?
-¿Cola de puerco? No, aunque come como uno… -dijo Rin riéndose un poco mientras acariciaba la frente de su bebé.
-Vaya… creo que todo valió la pena…-dijo la Rin menor, pero en su voz aún se notaba tanta duda como antes.
Len quiso tocarlo un poco, pero Rin le detuvo, recordándole lo que Miku les había advertido.
Se hicieron las últimas despedidas y para cuando ellos hubieron asegurado las cosas, se comenzaron a despedir nuevamente, creyendo que ya había sido todo.
-Esperen… ¿Alguna última recomendación? -preguntó Len llamando l atención de sus versiones futuras-. Algo que no sea demasiado spoiler…
-Bueno, yo les tengo la recomendación de que… no confíen mucho en Luka… -dijo Len con un tono algo más serio que antes.
-Si, hay amigos que les darán la espalda, también tengan cuidado de con quien admiten sus pecados -añadió Rin.
-¿Algo en lo cual invertir? -dijo la menor mientras los miraba con interés.
-No caigan en estafas Ponzi -advirtió su versión mayor.
-Hagan que la mejor inversión sea en su educación y en propiedades… -añadió Len.
-Si, no cabe duda de que eres tu -le dijo Rin a su hermano.
-Muchas gracias por todo… cuiden a Vigo… -Dijo Len comenzando a cerrar la puerta.
-Y ah… cuando tengan una hija, podrían ponerle… -comenzó a decir la Rin menor.
-Mili… si, fue lo que acordamos -dijo su forma mayor mientras se reía junto a ella.
Una vez que terminó este último intercambio de palabras, ambos salieron de la habitación, mirando a su alrededor.
-No puedo creerlo… todo ha sido tan mágico… admito que me ha dado mucho miedo, pero no deja de ser impresionante… -dijo Rin tomando las manos de su hermano.
-Lo sé… estoy bastante emocionado… -dijo Len con sus piernas casi temblando-. Rin… esto es justamente lo que me esperaba… creo que por una vez uno de tus planes ha tenido un buen resultado -dijo él colaborando con el chiste.
-Si, bueno, tengo que ser honesta, no esperaba a que fuera real todo esto de los viajes en el tiempo, solo quería molestarte un poco -contestó ella.
-Bueno, podemos volver… no quiero quedarme aquí o cometer algo que cause un problema… -dijo Len comenzando a caminar en dirección a la oficina del Master, en donde podrían tener un espacio seguro.
-Espera Len… -Dijo Rin mientras que le jalaba de la manga-. Quiero hacer algo antes…
-Ah, ¿Quieres peguntar acerca de Yuki? -dijo Len recordando a su pequeña amiga-. No la he visto por aquí, ya tiene que tener unos dieciséis años…
-¡¿Por quede pronto tanto interés en Yuki?! -dijo Rin enojada.
-Ah… yo… bueno, es nuestra amiga… de nosotros dos, ¿Verdad? -dijo sintiéndose culpable de un momento para el otro.
-De seguro quería verla para ver que tal se puso… ¿no? -dijo ella mostrando sus celos.
-Para nada… -dijo Len nervioso-. Mejor ya vámonos… ella hará lo que quiera luego… -dijo tranquilamente el muchacho, tratando de disipar los celos de su gemela.
-Bueno, yo quería hacer una cosa más -dijo Rin-. Quiero ir al futuro, quiero ver a Mili, nuestra pequeña hija… -le susurró con ternura a su hermano.
-Podríamos ir… pero realmente no creo que podamos adivinar en que año nacerá, o si es que tendremos mas hijos… -dijo dudoso Len.
-Créeme Len, vamos a tener más hijos -sonrió Rin de manera cómplice-. Pero quiero que estemos seguros de que va a nacer… -Dijo ella mientras miraba al suelo, pensando-. ¿En cuantos años crees que pueda nacer?
-Podríamos viajar dentro de unos dos años al futuro, creo que es una buena laguna de espera para poder tener a otro hijo…
-Buena idea, peor creo que sería mejor idea si pudiéramos ir a unos ocho años en el futuro -dijo ahora Rin-. De esta manera podríamos conocer a nuestra hija siendo una niña, y ahora si podríamos jugar con ella, cargarla, y de igual manera podríamos hacer eso con Vigo… -le contó su plan con alegría.
Len no pudo sino sonreír ante esa idea.
-De acuerdo, vamos a ver cuantos hijos hemos tenido en ocho años -dijo colaborando con su hermana, ambos juntándose uno al lado del otro para comenzar a hacer funcionar la máquina del tiempo.
