Red Monday Retcon 4


La luz se disipó alrededor de ellos una nueva vez más, llevándolos a un sitio completamente distinto. En este caso, una base de madera que no tenía paredes, techo, y tampoco lo que antes había sido la casa que ellos tenían.

-Vaya… la cosa si que ha cambiado… -dijo Len mientras que se cubría del frio.

-Bueno, han pasado casi veinte años, ¿No creerías que seguiríamos viviendo en esta casa, o si?

-No, pero me esperaba a que la casa siguiera aquí… -dijo Len mirando a su alrededor.

Se encontraron con el mismo camino de antes, ahora partido y destrozado por el tiempo y la vejez, pero la reja que antes conformaba el portón era ahora un muro sólido de un par de metros de altura. Len y Rin siguieron una de las orillas, internándose ahora en un bosque un poco más denso de lo que lo recordaban, cubierto en casi su totalidad por la nieve de invierno que acallaba los rumores de la avenida más cercana.

-Algo me dice que seguimos dentro de la propiedad… -dijo Rin mirando a su alrededor-. Dijiste que querías vivir en un lugar con muchos árboles, ¿No?

-Me parece algo sospechoso… -dijo Len algo inconforme, sacando su teléfono celular, enterándose de que toda la infraestructura de comunicación ya no era disponible para su teléfono.

-Casi treinta años de diferencia… es obvio que ya no iba a funcionar demasiado -dijo la chica.

De esta manera no tenían comunicación con Miku, dificultando las cosas aun más. Explorando entre los árboles finalmente escucharon el sonido de la madera partiéndose a lo lejos los alertó a los dos. Al mirar a lo lejos, vieron una figura entre la nieve, partiendo leña usando un hacha.

Se acercaron con cuidado, hasta que finalmente vieron a un joven mayor que ellos dos. Era rubio, como ellos, y de piel blanca y clara que se marcaba con el movimiento de su cuerpo al hacer cada uno de los cortes con el hacha.

-Vaya… se ve como tu… pero…

-¿Más fuerte? -dijo Len, pensando que aquel sería su versión adulta, aunque… se veía demasiado joven.

Al verlos, el muchacho se detuvo, usando un pañuelo para limpiar el sudor de su cara.

-Ustedes…¿Qué hacen aquí? -dijo mirándolos a los dos, respirando de manera profunda mientras su cuerpo sacaba algo de vapor por el calor.

-Tu eres… -trató de decir Rin.

-¡Vigo! -otra voz gritó-. Tenemos pocas horas de sol perfecto, ¿Por qué dejas de cortar leña?

De entre los árboles, un joven un tanto mayor que Vigo surgió, con una cámara en mano y unos lentes oscuros. Su piel era un poco más oscura y su cabello, aunque corto, mostraba ser rizado.

-Hey, lo siento, es que no recordaba que hoy sería una visita especial… -dijo Vigo colocando el hacha en el suelo-. ¿No tenemos suficiente metraje? Creo que he cortado madera por dos horas seguidas…

-¿Están grabando un video? -preguntó Len interesado.

-Un videoclip para una de nuestras nuevas canciones, aun no decido cual, pero creo que eso lo decidiré con el tiempo -contestó el sujeto nuevo-. Son familia, me imagino… -dijo de pronto a Vigo.

-Mis padres… del pasado… -dijo él lamentándose un poco, empezando a caminar mientras les daba la espalda.

-A nosotros también nos agrada verte, hijo mío… -dijo Rin extendiendo los brazos, solo para ser vista con rareza por ambos adultos.

-Pensaba que solo era Hatsune la que podía usar esas cosas -dijo él de pronto, volviendo a hablar con su amigo, ignorando a la Kagamine.

-Algo así, pero creo que ellos tienen una licencia especial, o algo así, porque han viajado un par de veces para verme…

Mientras hablaban ellos dos, Len y Rin le siguieron a través de la nieve hasta aproximarse a una cabaña diminuta, apenas algo más que un cobertizo en donde Vigo tomó una camisa y se la puso.

-¿No vas a presentarnos de manera formal? -dijo Len a quien era su hijo.

-Su nombre es Junk, aunque quizá no puedan pronunciar ese nombre -dijo con cierto tono condescendiente.

-No los culpes, no es su culpa que tengan ese engañoso acento engrish, -dijo su amigo, quien hasta ese entonces había hablado con un claro acento japonés.

-Bueno, pensaba que habría algo más de alegría por este pequeño reencuentro, estas viendo a tus padres a una edad en la que jamás lo habías hecho -dijo Rin con molestia.

-créeme, no esperaba a que estuvieran aquí, venían casi cada ocho años, pero al parecer dieron un salto mayor -dijo Vigo excusándose con su amigo, nuevamente ignorando a Rin.

-No hay problema, si quieres retomamos la filmación mañana, quería pasar al vado de todos modos -contestó su amigo como si quisiera evadir igual a Rin, haciéndola enojar nuevamente.

-Está bien, nos vemos mañana… -dijo el Kagamine como tratando de despedirse.

-¿Vas a decirles…? -comenzó a preguntarle a Vigo, pero este solo miró a Rin de pies a cabeza, pareciendo ver con atención algo en su ropa.

-Si… creo que estará bien… -dijo él-. Llevo un buen rato preparándome para esto…

Los Jóvenes Kagamine comenzaron a sentirse incómodos con eso, despidiéndose de Junk, quien al parecer no tenía problemas con salir de la casa por él mismo.

-Es un amigo algo curioso… -dijo Rin.

-¿Es musulmán? -dijo ahora Len, pensando en ser observador.

-Es ateo, como muchos otros de su pueblo… creo que no sirve de mucho decirles que tantas cosas han pasado… creo que Miku les ha dado reglas, ¿No? -preguntó solo a su padre.

-Algo así… ¿Sigues hablando con Miku? -dijo él mientras que se acercaba un poco a Vigo, dejando atrás a Rin.

-Es como mi madrina, me ha apoyado un poco ahora que quiero incursionar en el mundo de la música… -se si soy sincero, nos queremos distanciar del estilo Japones, no les sorprenda saber que el Anime dominará la cultura mundial.

Mientras reía entró a la casa, ahora un tanto más austera pero de cualquier forma, siendo aun una casa de dos pisos.

-¡Increíble! -dijo Rin mirando a todas partes-. No está mal, para haber sobrevivido a la tercera guerra mundial.

Pero de nuevo, Vigo no contestó a nada de lo que decía.

-¿Y tus hermanos? -preguntó Len algo interesado.

-¿Y Mili? -intervino también Rin, como si quisiera tener al fin palabras de él.

-Kiiro y Shino se fueron a la Universidad, primero Kiiro y Shino recibió una colegiatura completa… ambos estudian programación -dijo satisfecho.

-Que bien, estoy feliz por Shino… ¿Sigue con su asunto de sus ojos? -preguntó Rin.

-Dije en el futuro que eso no se cura… -dijo Len a su gemela.

-Mili salió con su madre al centro comercial, no tardará en llegar -parecía que Vigo al fin había respondido a la pregunta de Rin, pero había algo raro en su voz.

-¡Len te dije! -llamó a su hermano-. Había tenido la idea de que de alguna manera había fallecido y que por eso no pude verme a mi misma en el pasado… bueno, en el futuro -dijo confundiéndose ella misma.

Pero antes de poder seguir con el discurso, la puerta superior se abrió de pronto, bajando alguien de las escaleras del segundo piso.

-Vigo, dile a Junk que si tiene hambre puede tomar cualquier cosa del refrigerador, excepto por mi fruta -habló la voz de Len, más madura y grave de lo que jamás habían escuchado.

Evidentemente, la persona quien hablaba así era Len Kagamine, Mucho más adulto que antes, se notaban entradas en la parte frontal de su cuero cabelludo, pero se había dejado una cola de caballo mucho más larga que las veces anteriores. Su cuerpo se notaba más endurecido, y algunas arrugas se comenzaban a formar, pues tenía ya más de cuarenta años.

-Hey… tenemos invitados -dijo Vigo al ver a su padre.

-¡Hola Len! -dijo Rin-.¿Me dejarás verme a mi misma hoy? -dijo Rin alzando la mano para luego dirigirse a su hermano en edad menor-. Len, no voy a mentir, eres como el vino -le dijo al oído.

Pero como en las veces anteriores, este Len solo miró a su hijo, ignorando a Rin.

-Vigo… ¿Por qué los trajiste? -preguntó incluso ignorándose a si mismo.

-¿Por qué no? Ellos querían verte a ti y en especial a… "Mili" -alzó las manos e hizo unas comillas al decir eso.

-¡¿Y crees que eso será bueno para ella?! -le preguntó ahora a Len a su hijo-. No tienes idea de las consecuencias que podrían haber si ellos se enteran… si ellos conocen… -trataba de decir algo pero se quedaba trabado.

-Lo he razonado muchas veces -le contestó su hijo-. Y creo estar seguro de que todo esto sería mejor si hubieras confrontado el asunto desde hace años, desde la raíz… -contestó Vigo con una voz firme, como si hablara con un capitán de escuadrón-. ¿No crees que habría sido mejor decir las cosas como se tenían que decir en lugar de esperar a que se formara todo el bodrio de familiar que tuvimos?

Esas palabras comenzaron a hacer que los gemelos se pusieran nerviosos, tomándose de las manos.

-¡No tienes idea de cómo eso puede alterar las cosas! -volvió a decirle a su hijo-. Esto podría alterar el nacimiento de Kiiro, o de Shino, o incluso de Shikari o de Huyu…

-¿Quiénes son ellos? Me refiero a Shikari y a Huyu -preguntó Len, queriendo intervenir.-. ¿Seguimos teniendo más hijos?

Pero ante esa duda, el Len adulto puso su mano sobre su cara.

-Vigo, trata de corregir esto antes de que… de que llegue ella -trató evadir decir cierto nombre.

-¿También quieres quitarle la oportunidad a Setsu de tener su confrontación? -dijo Vigo, alzando ahora la duda de un nombre más.

-Ella no tiene que confrontar a nadie… ella no necesita eso…

-¿Quién es Setsu? -dijo ahora Rin-. ¿Y podrían decirme por qué me ignoran? En serio que no tienen harta con eso…

Pero antes de que pudiera decir más, la puerta de entrada finalmente se abrió. Por ella entraron un par de personas, una chica con una capa rozada hecha de lana que le cubría su cabello ligeramente anaranjado. Era una adolescente, y llevaba una pequeña bolsa de víveres en la mano. A su lado, una mujer de cabello negro la iba tomando de la mano, tenía un par de largas coletas a los lados y un flequillo parejo frente a sus ojos; parecía no tener más de treinta, pero la verdad es que tenía cuarenta años recién cumplidos.

-¡Mili! -habló Rin al instante, mirando a la joven adolescente, quien reaccionó abriendo los ojos de par en par-. ¡Eres Mili, lo sé, conozco esos ojos en cualquier lugar! -dijo con emoción que no podía contener.

-¿Ella es Setsu? -preguntó Len algo interesado mirándose a los ojos a su versión futura, entendiendo con la mirada una respuesta positiva-. Espera… Setsu… ¿Yuki? -dejó salir ese nombre al darse cuenta de la pronunciación alterna.

-¿Ella es la sirvienta? -dijo ahora Rin, mirándolas a las dos-. Vaya, así que ahí tienes la respuesta, Len, la contratamos como sirvienta, puedes decirle que no hay ningún problema, cuyo futuro está asegurado por nosotros.

Pero de entre las otras cuatro personas que había en esa misma sala, nadie parecía seguirla. La miraban, pero no le hablaban, hasta que la joven de cabellos anaranjados, de su misma edad, tomó la mano de Yuki con más fuerza.

-Ella no es una sirvienta… ella es mi madre -respondió con firmeza, con una voz bastante suave, algo rasposa pero dulce-. Y mi nombre no es Mili, ¡Es Shikari! -gritó esta última parte para el asombro de los Kagamine más jóvenes.

-Shi… tranquila -le dijo Yuki mientras la abrazaba por el cuello y la pegaba a si misma.

-¡¿Tu Madre?! -dijo ahora Rin-. ¡¿De que habla?! ¡Exijo respuestas! -comenzó a gritar Rin de nuevo.

-No me digan… -comenzó a decir Len menor-. Ustedes… se casaron… -dijo de manera apartada, como si quisiera separarse del asunto, distinguirse del Len ajeno-. ¿Después de que Rin murió?

-No… Rin no está muerta… -dijo Len adulto con tranquilidad.

-Aunque quizá sería lo mejor que lo estuviera… -dijo Vigo con resentimiento.

-¡No digas esas cosas, no le desees la muerte! -dijo Len.

-Lo dices como si yo no hubiera sufrido durante el tiempo en el que ella fue tu esposa… -dijo Vigo casi al borde de lo sufrimos, por eso creía que tu al menos nos dejarías reclamar algo.

-Pero ella, aun no ha hecho las cosas horribles… -trató de describirlo, pero vio a Shikari comenzando a alterarse, tapando su boca con ambas manos.

-¡¿Qué está pasando aquí?! -preguntó Rin hartándose-. ¡Lo único que puedo pensar es que esa maldita perra me ha arrebatado a mi familia! -Apuntó a Yuki.

-¡No te atrevas a decirle de esa manera! -ahora fue Shikari la que intervino sin que Yuki pudiera decir nada-. Ella es mi verdadera madre, ¡Tu me apartaste de ella durante años! -dijo elevando la voz como pocas veces antes, dejando que sus lágrimas salieran de sus ojos.

-Pero nosotros te vimos… -dijo Len tratando de ayudar a su hermana-. Te vimos como nuestra hija, estabas en tu cuna… -trataba de tranquilizar a su hermana, quien parecía estar más furiosa que nada.

-Y si hubieran regresado una semana antes, habrían visto cómo era robada de los brazos de mi madre en el hospital y entregada a una mentirosa… manipuladora… desgraciada… -comenzó a ventilarse de más mientras cerraba sus ojos.

-Tranquila, Shikari, tranquila -Yuki, quien no decía casi nada, sujetó a su hija para abrazarla con cariño mientras que Rin reaccionaba a esto.

-¡No te atrevas a tocarla, ella es mi hija! -reclamó acercándose a las dos.

Pero Shikari abrió los ojos, respondiendo, empujando un instante corto a Rin. El toque que produjo hizo que la Kagamine cayera contra su hermano.

-¡Ya basta! -intervino ahora Len adulto, apartándolos sin tocar a su versión del pasado.

-Ya, Shikari, tranquila -dijo ahora Vigo, igualmente interviniendo-. Si traje aquí a Rin fue para decirle la verdad -la miró con gravedad, encontrándola aun con una mirada algo perdida-. Escucha… tu eres mi madre… nada más, me tuviste como un accidente, eso es todo lo que te debo, porque lo demás que hiciste fue serle infiel a mi padre, todos estos años, como un secreto que era más una burla a tus votos matrimoniales… te burlaste de él, de su matrimonio, de nuestra familia, incluso llegando a hacerlo cuando yo estaba en tu presencia… -describía, para el horror de Len, quien comenzaba a estar más consciente de todo lo que pasaba-. Shino y Kiiro son hijos tuyos, pero solo son medios hermanos míos… y ya escuchaste lo que le hiciste a Shikari, manteniéndola alejada de su verdadera madre biológica por casi quince años…

-Su… su nombre… -Rin reaccionaba lentamente, tocar a la chica se había convertido en algo distinto para ella-. Se llama Kagamine Mili…

-No… mi nombre es y siempre fue Shikari, es el nombre que mi madre me puso desde que estuve en su vientre -se abrazó de Yuki con fuerza-. Mi nombre es Kaai Shikari -sentenció.

-Len…-ahora dijo el adulto, mirándose a si mismo-. No sé si esto lo recordarás tal y como está pasando ahora, o si es que acaso servirá de algo la advertencia que te hago… sé que para nosotros esto será como un mal sueño, una mala pesadilla, pero para ti, quiero que tomes esto en cuenta -se serenó más que todos-. Ten cuidado en quien confías… no creas que tienes el amor garantizado de alguien quien sabes que tanto puede mentirte… no vivas un engaño

Diciendo esas palabras, su mirada parecía envejecer… ahora reflejaba todas las cosas que no había dicho, un peso que había aguantado durante tantos años sin poder decirle a nadie, algo que había llevado en el fondo de su corazón.

-Esto es injusto… yo no he hecho nada malo… -dijo Rin llorando, empujando a su hermano, apartando a Yuki y a Shikari y saliendo por la puerta.

-¡Rin! -Len se movió para perseguirla, no sin antes detenerse en la puerta y mirarse a si mismo, a la nueva familia-. Quiero pensar que lo que dices es verdad… pero también, tienes que entender cual es mi naturaleza con respecto a esto.

-Lo sé, no te culpo, me tomó casi veinte años darme cuenta… -respondió el Len adulto.

-Felicidades… por tu familia… -respondió el menor, saliendo por la puerta.