Red Monday Retcon 5
En mitad de todas las palabras que se escuchaban desde la planta baja, algunas de ellas habían terminado por despertar al pequeño niño que dormía apaciguado en su propia cama, rodeando de peluches y de cobertores. Su cabeza ya no le dolía, y se sentía fresco como pocas veces antes en el invierno, moviéndose para tomar un pequeño peluche de mono que estaba descansando a su lado. La puerta se abrió con la misma paz que reinaba en la habitación, y entró Yuki, con una de las bolsas que había llevado del centro comercial.
-Hola pequeño… -dijo Yuki al verlo-. ¿Cómo te sientes?
-Me siento mejor, ahora… -dijo él levantándose-. ¿Están todos bien? Escuché a papá y a Vigo discutiendo abajo.
-Si, estamos bien, tuvimos visitas, pero… no paso nada malo -dijo ella en lo que se acercaba a su hijo.
El nombre del pequeño era Huyu, sus cabellos eran negros como los de su madre, pero su rostro era una forma exacta del de Len, incluso con unos ojos que se veían idénticos a los suyos. Haberlo mantenido en un relativo secreto los primeros años de su vida llevó su trabajo, pero cuando finalmente Len y Yuki se casaron, el pequeño tuvo el encanto de finalmente tener un papá con quien compartir.
-¿Papá está bien? ¿Y Shikari? -preguntó ahora el pequeño en lo que su mamá acariciaba su frente y le ponía una pequeña banda para medir su temperatura.
-Si, amor, todo está bien, no tienes que preocuparte… -contestó Yuki besando su frente, para después sonreírle ampliamente-. Tu descansa, que tienes que recuperarte, recuerda que tu papá te prometió que irían a probar el nuevo trineo en la colina nevada -le dijo ella a su hijo mientras sacaba algunas de las medicinas.
El pequeño se alegró, recibiendo un jarabe para la tos y unas pastillas, al lado de una inyección que serviría para suministrarle los antibióticos que necesitaba.
-Duerme otro rato, la medicina tiene que a hacer efecto… -le dijo a su pequeño en lo que trataba de alegrarlo con otro abrazo más.
-Gracias mamá, estaré bien -dijo el pequeño de diez años, quien, de cualquier manera, siempre se sentía adormilado luego de recibir sus inyecciones.
Pero para Yuki estaba bien, fuera del invierno, en las pacíficas tardes de verano, primavera y hasta otoño. Huyu era un chico de lo más común posible, energético, quizá algo quisquilloso al momento de comer, pero siempre jovial y cariñoso. Esa misma enfermedad que tenía su hijo habría acabado con la vida de su propio hermano cuando este apenas era un niño, así que era una ventaja que la medicina hubiera hecho su avance para permitir que el pequeño tuviera una vida más normal.
Yuki salió del cuarto, pegándose contra la puerta, respirando aliviada. Todo el rato había tenido el temor de que su pequeño hijo tuviera el infortunio de… dejar de existir. El pequeño había nacido fuera del matrimonio de sus padres, cualquier cosa podría ser posible.
En la planta baja, Len estaba llamando a Shino y a Kiiro, informándoles del hecho y preguntando si es que se sentían bien o si es que seguían existiendo. Mientras que Shikari y Vigo estaban sentados en uno de los sofás.
-No salió tan mal… -dijo el hermano mayor a la chica, abrazándola por el hombro.
-No… creo que no… no supe cómo reaccionar… -dijo Shikari aun sintiendo que sus manos temblaban.
-Quizá si te hubiera avisado desde antes, podrías haber pensado mejor en que decirle a Rin… -haló Vigo con claridad.
-No creo, quizá solo me habría puesto peor -contestó-. Es que… había tantas cosas que me habría gustado decirle en esa última vez que nos vimos, pero mamá me dijo que no lo dijera, que no valía la pena envenenar mi alma con todos esos pensamientos negativos que ella me provocaba…
-Y tenía razón… -dijo Vigo ahora disgustado consigo mismo-. Quería mejorar las cosas con todo esto, me parece que Setsu tenía razón, perdonar a la gente es quizá la mejor forma de regresarles todo lo que hicieron.
-Creo que así no es la lección… -contestó Shikari-. Creo que lo importante no es buscar la forma de vengarse, o de demostrar ser mejor que la otra persona, sino de poder ofrecer la misma misericordia que Dios nos ofrecería a nosotros… creo que hay una parábola de eso.
-Bueno, ustedes dos son las que tienen más de la virtud de la fe -contestó Vigo, sabiendo que se consideraba a si mismo algo "Desviado" en el sentido de la espiritualidad.
-Quizá… pero aun así siento que perdí mucho el control… -dijo ella con una voz de arrepentimiento claro-. Ella… no era la Rin que nos hizo todo eso, ¿Verdad?
-No, no lo era, pero al verla, y al tener contacto con ella… sentí algo similar a lo de antes, es la misma persona, al fin y al cabo -contestó Vigo-. Yo trataba de corregir las cosas… es un sueño que he tenido desde que recordé lo del viaje en el tiempo… si tan solo tuviera la capacidad de volver en el tiempo y… hacer que todo eso no pase…
-Entonces no habrías nacido… -dijo ella-. ¿No crees?
-Quizá, o quizá te puse en riesgo a ti y a Huyu… -dijo algo apenado.
-Tal vez, pero seguimos aquí, entonces no creo que sea tan problemático lo que ha pasado… -respondió su hermana-. Aunque no estoy segura de que haya una forma de modificar el tiempo que vivimos… quiero decir, nada ha cambiado hasta ahora ¿Cómo sabemos que no dejaremos de existir mañana? -preguntó con más curiosidad.
-Bueno, creo que eso depende… pero algo me dice que simplemente nosotros seguimos existiendo… -dijo él sin entender mucho, pero tomándola de la mano, para asegurar que seguiría al lado de ella todo el tiempo.
-Gracias… realmente espero que todo esté bien -en ese momento la chica empezó a tener unos instantes de mayor claridad-. Pero…sabes, creo que lo mejor sería que las cosas cambiaran, me refiero a que… tanto mi mamá como Rin terminen siendo ambas personas rectas, personas correctas sin nada de lo cual arrepentirse…
-Para eso tendrías que cambiar la naturaleza de Rin… -dijo Vigo dudoso.
-Pero ella puede arrepentirse, todos pueden… -dijo con algo de esperanza.
-¿Quisieras volver a ser Kagamine Mili? -preguntó él con una mirada curiosa.
-¡No! Me gusta Kaai Shikari, es un nombre mucho más bonito, y significa una canción de amor constante, es mejor -dijo la chica reclamando-. Solo digo que… no quiero que ella termine de esa manera…
-Bueno, no puedo decir que opino eso… ella tendrá lo que merece, tarde o temprano -contestó Vigo, mirando ahora a Shikari-. A mí también me gusta más tu nombre, y tu apellido.
-Si, pero recuerda que cuando nos casemos, volveré a tener el apellido Kagamine -dijo la menor abrazando a su hermano por el cuello.
-Shi… oye… -trató él de separarse un poco, pero la miraba jugando con la mirada y sacando su lengua de manera adorable.
-Ahora solo somos medios hermanos, no tendríamos tanto problema… -le habló de manera suave poniendo su cara contra su pecho.
-No… no quita el hecho de que sigues siendo una chica menor… -dijo él tratando de alejarse.
-Pero dijiste que te casarías conmigo para cuidarme… -contestó ella.
-Ah, si es que no conseguías novio… -dijo él algo apurado, viendo si su padre no decía nada al verlos, pero seguía en la llamada.
Pero antes de que pudieran continuar con lo que tenían por hablar, escucharon a Yuki bajando por las escaleras, separándose del agarre que tenían antes.
-¿Cómo está Huyu? -le dijo Len en cuanto la vio, tomándola de los hombros para tratar de tranquilizarla.
-Está bien… no tienes idea de cómo tuve miedo de no encontrarlo en su cama -dijo algo preocupada, abrazando a su esposo.
Len acarició el cabello negro de Yuki, de una forma que a ella siempre tranquilizaba cuando ella ponía su cabeza contra su hombro, espirando su aroma con ternura.
-¿Qué podemos hacer ahora? -digo Vigo algo apenado, pensando que todo eso era su problema.
-No creo que haya nada que podamos hacer… conociéndome, y conociendo a Rin, lo más probable es que vayan a… verla a ella -contestó Len.
-Yo habría pensado que irían a ver a Miku… para exigir respuestas.
-Ese es al lugar más seguro, pero no creo que sea su primera opción, querrán escuchar la "otra versión" -dijo Len mirando a su hijo.
-¿Y nosotros podremos ir a ver a Miku para tranquilizarnos un poco? -dijo Shikari tomando a su madre de la mano.
-Le mandé un mensaje avisándole… me dijo lo que yo esperaba, que no me preocupara de nada… -contestó Yuki acariciando los cabellos de su hija.
-Bueno… entonces quizá no debamos preocuparnos… -dijo ahora Vigo estirando los brazos-. Si nada va a cambiar aquí, esto ha sido un buen ejercicio de relajación y de liberación, no creo que haya problemas a futuro…
Y tratando de deslindarse del asunto, caminó hacia la cocina, llegando al refrigerador y sacando un bocadillo en especial.
-Oh, para nada, creo que es la hora de preocuparse, aunque sea un poco… -escuchó a una voz decir de alguien desconocido.
Se volteó y encontró a una persona algo particular. Era un sujeto más o menos de unos veintiocho años, usaba un traje que se podría describir como el de un astronauta antiguo de un pesado color verde silvestre. Pero lo que más llamaba la atención de él era su cabello, un poco similar al de Miku, verde claro, pero con la particularidad de producir un brillo claro pero apagado.
-Mamá, Papá… hay alguien dentro de la casa… -dijo Vigo tratando de alcanzar su espalda de manera disimulada para sacar un cuchillo oculto que llevaba en su pantalón.
-Oh vamos, no hay necesidad de hacer esas cosas, conozco a tus padres…bueno, al menos conozco o conoceré… a tu padre -dijo el visitante, tomando su tiempo para decirlo mientras comía un poco de fruta.
-¡Oye! -gritó Len al entrar y verlo-. Ese es mi plato de fruta -reclamó al sujeto.
-Oh cierto… olvidé que las bananas están por extinguirse -contestó él, retirando la cuchara y dejando el plato de lado.
-¿Lo conoces? -le preguntó Yuki al oído a Len.
-Si… me parece que si, aunque no puedo recordar exactamente de donde… -dijo confundido.
-Nadie puede recordarlo, no de manera precisa… -contestó el sujeto-. Pero recuerdas cual era mi nombre, ¿No?
-Si, te llamas Zed -dijo él-.¿Eres conocido de Miku? -preguntó tratando de encontrar una referencia para él.
-De hecho, si, aunque es curioso que ella sea mi mayor conexión con esta época… -contestó con carisma y alzando ambos brazos a los lados.
-Entonces eres parte de la policía del tiempo ¿O algo así? -dedujo Vigo.
-Sorpresivamente, lo soy -volvió a extender más las manos-. No hay un cuerpo policiaco como tal, pero me encanta hacerme llamar "Policía del tiempo" hace sonar mi trabajo muy Vintage -dijo para luego reír un poco.
-Supongo que te encuentras aquí por el asunto que acaba de ocurrir con… mi versión del pasado, ¿No? -dijo Len comenzando a preocuparse.
-Algo así, un cien por ciento correcto, aunque puede que la respuesta no sea tan sencilla… -dijo Zed, acercándose a la estufa-. ¿Tienen café o solo té?
-Tenemos algo de té, el café nos cae mal… puedo preparar para todos -dijo Yuki apresurándose en ir por la tetera.
-El mío con algo de leche, por favor -hizo una reverencia algo exagerada, como si quisiera imitar las costumbres de otro tiempo-. Bueno, mientras tanto, hablemos del problema.
-¿Quiere decir que hay un problema? -dijo Vigo sentándose frente a él.
-¡Claro que lo hay! ¿No les enseñan acaso a evitar desviaciones temporales y cambios de tipo efecto mariposa en la escuela? -preguntó Zed, aparentemente enojado-. No, en serio, ¿No se los enseñan? A veces olvido el año en el que todo empezó a volverse un caos en el tiempo… -dijo preocupado para consigo mismo.
-Bueno, en mi defensa tengo que decir que lo único que quería hacer era darle un pequeño escarmiento a Rin, algo para que quizá enderezara sus caminos, que ya empezaban a desviarse… -habló Vigo sintiéndose como un viejo al decir eso.
-Eso no tiene nada de malo, es posible dar lecciones al enseñar que tan raro es el destino -dijo Zed-. Le llamamos el tratamiento de Scrooge, pero este consta de enseñarle a la persona algunas cuantas visiones del futuro a la persona… no acusarla de cosas que aún no ha hecho.
-Tampoco… puedo decir que ella haya sido muy inocente, lo desde el tiempo en el que vino -dijo Len con angustia.
-Bueno, cual sea la causa, de su problema, al parecer esto ha desencadenado algunos cuantos asuntos… -dijo él con claridad.
-¡¿Qué ha pasado?! ¿Vamos a desaparecer? -dijo Shikari asustada.
-Para nada -se apresuró a decir Zed-. No es tan sencillo.
-Pensé que Miku había dicho que encuentros como estos no causarían ningún asunto de riesgo… -dijo ahora Len, intentando recordar lo que había ocurrido.
-Y no deberían, de ninguna manera… a menos de que la hubieran asesinado -respondió Zed, quien aparentemente estaba al tanto de todo lo ocurrido-. No obstante, han ocurrido algunas cuantas anomalías que no logro comprender del todo, y se los dice alguien quien tiene más de diez mil años de servicio activo en este cuerpo policiaco -los miró sorprenderse por este número, pero levantó las dos manos-. Parece mucho, pero uno acumula muchos años viajando a través de las líneas de tiempo.
-¿Podemos concentrarnos en lo que es el problema? -dijo ahora Vigo, más exasperado-. Esto ha sido mi culpa, quiero saber cómo se puede solucionar…
-Ah, no, tranquilo, pese a que esto parece ser tu problema, en realidad tu pequeña actuación no ha sido lo que me ha traído hasta aquí, a contactarlos de manera directa -dijo él con tranquilidad-. En realidad, es ella la que ha provocado que venga hasta aquí…
Y con eso apuntó a Yuki, quien apenas estaba por servir el té a todos los presentes.
-¿Yo? -preguntó Yuki, mirándolos a todos.
-¿Qué tiene que ver ella con este asunto? -dijo asombrado Len, acercándose a Yuki y abrazándola.
-Obviando lo obvio… -dijo Zed lamiendo sus dientes para luego probar su té-. Es su vida lo que es una anomalía, y por lo tanto la vida que ha procedido de ella… por cierto, el té está delicioso, ¿Es Chía? -preguntó agradándole el sabor de la bebida.
-¿Quisiera apresurarse y decirnos lo que ocurre? -dijo Shikari-. Si su vida es una anomalía, por lo tanto, la mía y la de Huyu también lo son…
-Oh no, la tuya no… solo la de tu madre y la de tu hermano, son las que han… comenzado a existir… -dijo algo extrañado.
-¿Eso es posible? -dijo ahora Len comenzando a desconcertarse cada vez más-. ¿Mis acciones en el pasado cambiaron algo?
-No… es por eso por lo que todo esto es una anomalía… Si supiera exactamente lo que está ocurriendo, nada de esto importaría -luego volteó a ver a Shikari-. Lo único que sé es que, hasta hace poco tiempo, tus eras aun la hija de Rin, y tus hermanos, todos ellos hijos de Len… pero algo pasó, y sé que es culpa de ella, de alguna manera… -volvió a apuntar a Yuki-. Porque la última vez que estuve en este tiempo, más o menos hace un año… Ella estaba muerta, desde hace década y media.
-¡¿Cómo?! -gritó ahora Len, mientras la cara de Yuki se ponía blanca.
-Muerte por suicidio… no daré muchos detalles, pero no hubo nada que se pudiera hacer, no era como si un pequeño fallo o una llamada hubieran cambiado el asunto -explicó Zed con claridad.
-¡Eso es imposible! -gritó Shikari-.¡Yo no podría haber nacido si no fuera hija de Yuki! -se trató de defender, mirando a su madre asustada.
-Es posible, tu podrías haber nacido, conservar tu misma alma, aun cuando tus padres fueran diferentes, es una ley Divina, que una vez que se pone un alma en la tierra los cambios temporales no harán que cambie esta, solo la situación en la que surge… -dijo con cierta claridad ominosa.
-¿Y Huyu era también hijo de Rin? -preguntó Vigo.
-No… él no existía… -dijo extrañado mientras que seguía consumiendo su té-. Es algo que no logro entender, no sé qué punto de la historia ha cambiado para que de pronto él esté vivo… junto a su madre.
-¿No tienes idea de qué ha podido cambiar todo? ¿O si es que se revertirá y…? -quiso Len decir que Yuki dejaría de existir, pero solo pronunciar eso le causaba un terrible dolor en el pecho.
-Puede ser que todo esto se haya movido por otra causa… -dijo Zed comenzando a deducir-. Dime Len… cuando fue la primera vez que desarrollaste sentimientos románticos por Yuki… Me refiero a sentimientos verdaderos, no algo que se levantó en la mañana antes que tú de la cama… -dijo de forma explícita.
-Ah… bueno, no tenías que decirlo así -dijo Len apenado-. Eso sería… en los días en los que me enteré de que Shino no era mi hijo… él tenía solo nueve meses de haber nacido, y yo por cuestiones médicas terminé entrándome de que no era compatible mi sangre con la suya… -comenzó a recordar-. Vigo, cuando solo tenía seis años me había dicho que veía hombres entrando a la habitación con Rin cuando yo me iba a trabajar… y esa fue la gota que derramó el vaso.
-Fue en diciembre, cerca de estas fechas… recuerdo que llegaste a mi casa, y solo te abracé al ver que llorabas… -dijo ahora Yuki-. Esa tarde toqué una canción para ti, y… creo que empezó todo…
-Entonces eso fue hace más de dieciséis años… -concluyó Zed-. Y en todo ese periodo, Yuki… ¿No intentaste suicidarte? -preguntó con más curiosidad.
-N-no, ni una sola vez… no pensé en eso gracias a Len… él en serio me ayudó mucho… -explicó ella con claridad.
-¿Cuándo fue cuando tú te diste cuenta de que estabas enamorada de Len? -dijo Zed ahora-. Sé que no hicieron nada hasta ese día, pero cuando tuviste tú tus sentimientos claros por Len.
-Yo me había resignado a que él y Rin estarían juntos… pero lo cierto es que no sentí nada con fuerza sino hasta que tuvimos ese viaje al Hokkaido, cuando yo tenía dieciséis años… hasta antes de eso, habría sido mi crush durante cinco años -dijo ella riendo un poco, sonrojándose-. Fue con Miki y Piko, estuvimos todos juntos hasta que una tormenta nos atrapó solo a nosotros dos en un pueblo abandonado en donde habíamos decidido explorar… entonces en la tormenta fue cuando… cuando hablamos… mucho rato, hasta que dejó de llover y dormimos en bolsas de dormir separadas. De alguna manera, lo que hablamos de verdad cambió mi vida, me hizo ver las cosas de manera diferente…
Shikari estaba encantada con esa historia, para ella podía imaginar la situación con claridad como si de una película se tratara.
-¿No se besaron esa vez? -preguntó la jovencita.
-Él tenía veintiún años, yo dieciséis… no habría sido apropiado… por eso tuve que enamorarme en silencio -dijo Yuki mirando a su hija.
-Ya veo… suena… interesante… -respondió Zed-. Len… dime, ¿Algún recuerdo de Yuki y tuyo antes de que cumplieras los dieciséis años? -preguntó con claridad.
-Bueno… esa cosa que ocurrió con Hime… -dijo Len con detenimiento-. Shikari,,, esto creo que ya te lo ha contado tu madre… pero ella sufrió un ataque por parte de alguien quien era su amiga…
-Lo era, pero quería algo más -dijo Yuki-. Ella y su hermano… Shikari, por eso te he dicho que no confíes en la gente que piensa que tiene derecho sobre ti…-volvió a tener delicadeza con su hija por lo que estaba a punto de decir-. Ella y su hermana quisieron aprovecharse de mí, de no haber sido por Len, no sé lo que habría pasado…
-¿Len? -preguntó Zed-. ¿Len te salvó?
-Y casi muero en el proceso, uno de ellos, Mikoto… quien pensé que era mujer, tenía un cuchillo y me atacó, casi no la libro ese día -en eso Len comenzó a tocar su pecho-. Aún tengo la cicatriz…
-Una cicatriz… -dijo Zed-. ¿Puedo verla?
-Supongo que no hay nada de malo con eso… -dijo Len abriendo un poco su camisa para dejar ver la marca que había en su pecho.
Había sanado, años atrás, después de la sutura y las puntadas, y aun se podía ver tras todos los años, y Len incluso podía percibir el frio metal entrando en su torrente, desgarrando lo que había cerca de su corazón, sobreviviendo solo porque su atacante no deseaba matarlo del todo.
-Vaya… -dijo Zed alejándose.
Vigo y Shikari habían visto esa cicatriz desde antes, muchas veces, a veces preguntando de donde había salido hasta que la respuesta se volvía una anécdota que ninguno de los dos se sentía con la libertad de compartir.
- ¿Hay algún otro recuerdo que tengan ustedes dos? -preguntó nuevamente Zed-. El primer recuerdo agradable que tengan, más allá de cuando ingresó Yuki a Vocaloid…
-Bueno, no hablamos mucho cuando nos conocimos -dijo Yuki-. Éramos conocidos, pero no realmente amigos hasta que yo tuve unos catorce años…
-Espera, si hay un recuerdo -dijo Len-. En ese viaje al estadio Saitama, cuando nos sentamos en el camión, recuerdo que tenía hambre y tú me diste una de tus manzanas -recordó con una sonrisa-. Ni siquiera te la pedí, solo viste que estaba hambriento y me la diste.
-Claro que te la di, aunque era la única que tenía, se veía que tu tenías más hambre que yo -dijo Yuki con alegría-. Eso fue antes de que fueras mi crush, así que no pienses que fue de forma interesada -se rio un poco para aligerar el ambiente.
-Ya veo… todo esto ha sido ligeramente revelador -dijo Zed parándose tras terminar su té-. Afortunadamente ahora tengo una pequeña conclusión que daros -parecía que podía ponerse serio.
-¿Pudiste deducir algo de todo lo que anduvieron diciendo? -preguntó interesado Vigo.
-Lo hay… puedo decirles que he tenido contacto con este periodo del tiempo de forma constante, gracias a Miku, es como tratar de cuidar a un niño con un arma de fuego -dijo para aclarar-. A pesar de que he podido estudiar algo de sus vidas, puedo decirles que todo lo que me han contado… hasta hace poco, no existía -explicó con serenidad-. Aunque… pueden remover el concepto de temporalidad de la frase que acabo de decir, ya que no tiene sentido en este contexto.
-¿De qué hablas? -dijo Len alterado-. Esos son recuerdos que tenemos desde hace años… No puedes decir que no pasaron…
-Lo sé, lo sé, no dije que no existieran, es por eso por lo que aclaré que no tenía sentido agregar temporalidad, pues esos recuerdos ocurrieron… pero antes no existían…-Dijo tratando de no complicar mucho las cosas.
-¿Estás diciendo… que estamos viviendo en una línea temporal distinta a la que has visitado? -preguntó ahora Vigo, tratando de comprenderlo.
-Algo así… un poco más complejo que eso… -comenzó a explicar Zed-. Escuchen, lo pondré de una forma que lo entiendan. Imaginen que el tiempo es un tipo de rio, porque en cierta manera, siempre está fluyendo, y cada momento de la historia permite el flujo del tiempo a través de este. Para las mentes normales, las almas, el tiempo los lleva a través del agua, los hace experimentar las curvas, las aceleraciones, los estanques… todas esas cosas, normales.
-Pero para mí, y cualquier otro que sea capaz de viajar en el tiempo, el gran espacio continuo le parecerá más como el delta de un rio, dividido en múltiples arroyos que se desvían, se entrecruzan, se bifurcan… para uno, cada uno de los caminos so hechos que en su momento ocurrieron, pero para quienes lo viven, este hecho es fluido, constante, o, dicho de otra manera, analógico. Tengo que aclarar que normalmente estos caminos, cada flujo, si bien puede representar la vida de cierta persona, una vez marcados, son sumamente inamovibles, y lo único que puede hacer el flujo del tiempo es desviar su dirección, pero no degradar o remover el camino en sí mismo -movió sus manos para representar el flujo del agua-. Énfasis en la palabra "Normalmente".
-¿Entonces… estamos en una línea temporal que se alteró? -dijo Vigo comprendiendo lo que decía.
-Todo indica que si… esa es la anomalía que había detectado, pero que ahora veo con mayor claridad, habiendo observado los recuerdos que ahora forman parte de la vida de los padres de esta familia -contestó de manera educada.
-¿Y esto ocurrió por el viaje que Rin y yo hicimos o porque Vigo trajo a Rin con nosotros? -preguntó Len.
-Por ninguno de los dos… -dijo Zed-. Por eso les pregunté por su primer recuerdo… si el escarmiento verbal que le dieron a Rin hubiera servido de algo, ese camino, o flujo de tiempo, habría simplemente seguido otra ruta, dejando esta intacta… pero lo que está ocurriendo va más allá de eso; piensen en un huracán cuya fuerza es capaz de deformar la jungla entera, modificando el delta en sí mismo, creando nuevas lagunas, arroyos, islas, etcétera…
-¿Y qué lo provoca? -dijo ahora Vigo intrigado.
-No puedo saberlo, pero tiene algo relacionado con Yuki porque su vida ha sido el detonante de todo esto… -dijo algo consternado.
-Yo nunca habría pensado en quitarme la vida… -dijo ella, tratando de defenderse.
-Lo que reafirma mi teoría de que algo en ese día tuvo que haber pasado… o quizá mucho antes de eso, no lo sé, es una teoría -se excusó Zed.
-¿Entonces es algo que tienes que corregir? -preguntó Vigo.
-Puede que si… tendría que hacer algunas cuantas consultas con mis superiores… -aclaró, dejando más dudas que respuestas.
-Pero si ese es el caso, entonces mi mamá… ¿Volvería a… morir? -dio Shikari la duda que más le adolecía.
-Y Huyu no existiría, ¿O sí? -dijo ahora la madre, quien tomaba las manos de su esposo entre las suyas.
-Ah… estos son la clase de dilemas morales que este trabajo ofrece al por menor… -dijo Zed, sintiéndose incómodo de pronto, estirando sus brazos-. No sé si estemos viviendo una línea temporal correcta, pero el hecho de que incluso a mí, alguien con miles de años de experiencia, solo haya observado esto un par de veces antes significa que es un caso muy anómalo.
-¿Y qué pasó en aquellos casos? -dijo Len conmocionado, queriendo llegar al final del asunto.
-Si soy sincero, todos esos casos fueron de resultados inconclusos… hasta cierto punto, fueron lo que desafiaron mi escepticismo… soy alguien quien nació en una sociedad enteramente laica y recibí educación de unos paganos, pero puedo decir que a esos casos solo les puedo atribuir una cualidad de divinidad
Para cuando dijo eso, los cuatro presentes se quedaron callados por completo, sin poder decir más palabras.
-Hay casos y cosas muy curiosas en este mundo, y viendo todo desde esta perspectiva, puedo asegurar que lo mejor que ustedes pueden hacer es gozar de esta vida que tiene -entonces volvió a ver a Yuki-. Sobre todo, usted, quien a mi parecer, ha recibido una segunda oportunidad…
-créame, que es algo que no sabía hasta ahora, pero no me arrepiento de uno solo de mis días vividos al lado de mi familia -aseguró ella, mirando a Len a los ojos por unos instantes.
-Eso es todo lo que necesitaba saber -dijo Zed, preparándose para irse-. Pueden quedarse tranquilos de que nada de esto se perderá.
Esas palabras pusieron en calma a Shikari y a Vigo, y Len, de forma cariñosa, acarició el cabello de su esposa.
-Muchas gracias por decirnos eso… -dijo el Kagamine mayor.
-Por ahora, lo único que tenemos que hacer es ir por sus versiones del pasado, quiero decir, por las versiones de Len y Rin del pasado… no podemos dejar que anden por allí poniendo las cosas en riesgo mientras ocurre una anomalía como esta.
-¡Te acompaño! -digo Vigo rápidamente-. Fue mi culpa que mucho de esto pasara, no pienso permitir que las cosas sigan empeorando…
-Justamente iba a decir que necesitaba la ayuda de alguien para aplicar fuerza sobre los dos, ya que pienso que la línea temporal podría alterarse más si es que los toco yo -dijo Zed.
-Yo también voy -dijo ahora Shikari-. Si no puedo ayudar mucho, al menos quiero estar allí para… tratar de ser mejor con Rin… -admitió su pena mientras miraba a su hermano y al policía temporal.
-Está bien, pueden venir los dos, este usualmente no es un trabajo complicado o peligroso, a menos de que tenga que ir a una guerra mundial o con los hombres lagarto gigantes de siglo XXIX -respondió Zed-. Pero que sepan que la policía temporal no les ofrecerá remuneración por esto, así que tendrán que trabajar gratis.
-Por mi no hay problema -dijo Vigo con alegría.
-Para mi tampoco hay problema, pero lo mencionaré en mi hoja de vida cuando quiera entrar a la universidad -añadió Shikari.
-Aparte… tendré que pedirles que ustedes conduzcan, no tengo vehículo, y tampoco licencia, sería muy difícil conseguir una para cada periodo del tiempo -añadió apenado Zed.
-No hay problema, tenemos una camioneta -habló ahora Len-. Solo no olvides ponerle gasolina…
-Oh, aun usan gasolina en estos tiempos -dijo Zed impresionado-. Bueno, en ese caso, si aceptan coin puedo invitarles el almuerzo.
Y dicho esto se dirigió a la salida de la casa, cerrando la puerta al lado de los otros dos jóvenes, no sin que antes estos se despidieran calurosamente de sus padres, como si pudieran ir a un viaje desconocido en cualquier momento. Al finalizar, dejaron a Len y Yuki en la sala de la casa, viendo a la puerta, pensando en todo lo que había ocurrido. Pero para el momento en el que Yuki se sentó el sofá, Len se acercó a ella, abrazándola por la cintura y pegándola a él, mirándola cara cara.
-Así que… ¿Dijiste que te he gustado desde que tenías once años? -dijo el Kagamine con una sonrisa, causando que las mejillas de Yuki se enrojecieran.
-Ah… solo era un pequeño crush, eras el chico más guapo de todo Vocaloid, creo que todas tuvimos un crush contigo en esos tiempos… -admitió ella abrazándolo, pegando su cara contra su pecho, como si quisiera ocultarse de él, algo que seguía haciendo incluso después de más de una década de admitir que lo amaba-. De haber sabido que eras un chico tan bueno en esos tiempos… si me habrías enamorado perdidamente.
-Bueno, quizá en esos tiempos yo era diferente -contestó Len, sintiéndose seguro de lo que recordaba, pero temiendo que algo de lo que dijera surgiera como nuevo-. Bueno, no es por ser un lolicon, pero siempre me pareciste muy adorable, como un peluche -respondió más ampliamente, abrazándola con firmeza.
-Tu también eras como un peluche, y lo sigues siendo -ella lo volvió a abrazar, suspirando por la suavidad que tenía en sus brazos.
Para Len no había mejor momento que aquellos en los que podía asegurar una intimidad tal con su amada esposa, percibiendo su calor y su cuerpo. Incluso si le había tomado tantos años para los dos en poder estar juntos, valía la pena por cada abrazo compartido.
De ese momento, pasó a acariciar el cabello negro de Yuki, sintiéndola relajarse contra él, para luego romper el momento y moverla un poco, con tal de volver a encararla, besándola de lleno en los labios. La escuchó suspirar nuevamente, nerviosa, como si fuera la primera vez que se besaban, admitiendo tímidamente el roce de las lenguas, con una inocencia que le era característica solo a ella. Sus respiraciones se juntaron nuevamente en lo que sus manos volvían a explorar el cuerpo del otro, con Yuki comenzando a acariciar el cabello de Len, jalándolo un poco como si quisiera dominarlo.
Pero antes de que pudieran seguir, se escuchó el ruido de una puerta. Ambos se separaron y miraron hacia arriba. El pequeño Huyu estaba parado en las escaleras, con su pequeño mono entre las manos.
-Oye Mamá… papá -saludó con cortesía algo de más-. Ah… huele mucho a té de chía… ¿Puedo tomar un poco? -dijo mostrando lo hambriento que estaba.
-Ah… claro que si -dijo Len, sin haberse dado cuenta de que el aroma del té se había esparcido por toda la casa-. Espera… ¿Oliste el té? -dijo curioso.
-Si… -dijo el niño levantando la nariz y olfateando.
-¡Recuperaste el olfato! -dijo alegremente Len, acercándose a su hijo y abrazándolo-. Significa que estás mejorando.
El pequeño sintió el contagio de la alegría de su padre y se lanzó a sus brazos para abrazarlo.
-Vamos por té, y te haré algo de comer, lo que tu quieras -aseguró su padre mientras lo llevaba cargado.
-¿Puede ser pay de banana? -sugirió el pequeño.
-Ah… claro que si, espero que tengamos -contestó Len.
Yuki suspiró con tranquilidad, pensando en que aquel pequeño era el único al cual Len podía darle su fruta favorita sin sentirse mal.
Había muchas cosas que ella misma tenía que reflexionar. La idea de su suicidio en tiempo pasado sonaba como toda una locura… pero de alguna forma, tan real… ¿Qué habría sido de ella si Len no hubiera estado en los momentos fundamentales de su vida? ¿Realmente habría terminado arrebatando su propia vida? Después de todo, fue el contacto con Len, cuando ella tenía dieciséis años, lo que la hizo acercarse nuevamente a Dios, desde un punto positivo, en lugar de algo temeroso. ¿Qué tanto tendría que pasarle para llegar a pensar de esa manera? Pero todas esas dudas se acumulaban junto a su última idea, su consideración más terrible. Y es que, si todo lo que había dicho Zed era verdadero, eso significaba que ella había recibido otra oportunidad. Pero ella no era la única.
Miró hacia la cocina, en donde se encontró a su esposo cocinando al lado de su hijo. Huyu… ese no era el mismo nombre que su hermano había tenido durante su corta vida, que se extendió apenas un poco más de una década, y jamás se habría atrevido a decírselo a alguien más debido a la memoria que este le provocaba. Pero cuando ella estaba embarazada, cuando el bebé que llevaba en su vientre se llamaría Hanako, a petición de Len, un sueño claro como la realidad misma le mostró a su hermano hablándole con cierto cariño y ayudándole a ella a soltar esa terrible carga de recordarlo con pesar. Fue por ese sueño tan claro como una premonición lo que a ella le hizo elegir ese nombre para su hijo, y Len, entendiendo de donde provenía, aceptó con gracia a que ese fuera su nombre.
Segundas oportunidades… esa idea ahora la perseguía. No podía dejar de pensar en que la enfermedad de su hijo era exactamente igual a la de su hermano, que le habría constado la vida hacía más de treinta años en el pasado. Todo parentesco físico era algo explicado con la genética, pero si era verdad que podían darse segundas oportunidades…
Suspiró nuevamente, no le hacía bien pensar en esas cosas. Solo podía dejarlo todo en manos de sus hijos y de ese sujeto llamado Zed.
Contestación a los reviews.
MilaBela: Espero que este capitulo haya dejado claro la forma en la que se desarrolla esta historia y el ejercicio que representa el tomar este, el primer fanfic que hice.
