Red Monday Retcon 9


Naturalmente, cuando Len y Rin llegaron al punto en el cual se habían transportado en el tiempo, el edificio en donde Miku se había construido su oficina no existía, en su lugar, cayeron en un almacén en donde un montón de revistas habían sido invadidos por roedores desde los años noventa. Saliendo de ese lugar, sabían a donde tenían que dirigirse, y esto era a su antigua casa, a la mansión que era posesión de Salta, y que a ellos dos les había servido de hogar durante los primeros años. Y es que, al darse cuenta de que la energía de la máquina del tiempo de Miku se había agotado, su siguiente mejor idea fue la de buscar a la diva para poder conseguir baterías nuevas.

-Creo que tuvimos suerte de sobrevivir… -dijo Len al acerarse hasta la mansión por la parte exterior.

-Si, ya lo creo… esto no habría pasado de no haber sido por la batería de esta cosa… -se quejó ella mientras golpeaba la máquina de Miku.

-¿Crees que las cosas sigan iguales? -decía Len preocupado, al ver que la reja era algo distinta.

-No lo sé… quizá Yuki ya haya cambiado las cosas… esa miserable cucaracha rastrera… -se quejó la chica mientras encontraban la entrada, al parecer con la cerradura de antes vencida.

-De por si la casa ya se sentía raro cuando vinimos hace varios…¿Cuánto tiempo ha pasado? -preguntó Len confundido por el tiempo en el que habían estado fuera.

-No lo sé… unas diez horas tal vez… -dijo Rin.

-No he sentido hambre o ganas de dormir…¿Será efecto del viaje en el tiempo? -dijo Len convenciéndose de que era solo por eso.

-Espero que lo sea… -pero antes de que Rin pudiera decir algo, notó que su tarjeta de identificación que comúnmente llevaba no servía para abrir la puerta-. Vaya… todo esto está cambiado… -dijo ella molesta mientras que trataba de abrir la puerta a golpes.

-Pareciera que las cosas han cambiado más… -dijo Len preocupado.

-Esa Yuki… su mano tramposa ya nos alcanzó… -añadió la gemela-. Vamos a la entrada secreta…

Y diciendo esto, recorrieron el exterior de la casa hasta encontrarse con una pequeña ventana hacia el sótano, que la chica comenzó a golpear en uno de los lados hasta que se soltó la aldaba que lo cerraba. Una vez obteniendo el acceso, fueron capaces de entrar gracias a sus pequeños tamaños.

-Tanta seguridad… y el Master no puede tapar esta pequeña ventana… -dijo Rin.

-Lo sé, la astucia le gana a los sistemas de seguridad -presumió el gemelo.

-Y las balas le ganan al ingenio -escucharon a sus espaldas en lo que la luz del sótano se encendía.

Voltearon y se encontraron con Salta, ya no con su apariencia pulcra y antigua, sino como un hombre sucio, con una abundante barba y una mirada de desprecio, como si hubiera pasado años en soledad. Y una escopeta, pero eso era normal en él.

-Oh… Master… nos alegra mucho verlo… -dijo Len levantando las manos.

-Yo los extrañé como extrañaría tener una bala en el pecho… -dijo él apuntándole al muchacho.

-Sabe… no sé si se ha dado cuenta, pero realmente no somos Len y Rin de estos tiempos… somos del pasado, ¿Ve que somos menores? -dijo Rin golpeando la mano de su hermano.

-Lo sé, y no me importa, las víboras bebés también inyectan veneno… -les indicó a los dos que se movieran conforme apuntaba con el arma.

Los hizo caminar hacia la planta baja de la casa, en donde se notaban las diferencias que no pudieron ver las cosas que habían cambiado en su última visita. No había ningún rastro de que aquella fuera la casa en la que habían vivido, ni de los muebles de la sala de estar, ni los de la cocina, ni nada más. En su lugar, la casa estaba llena de cajas de madera y algunas cajas de metal de apariencia militar.

-Vaya… ¿Se está preparando para la tercera guerra mundial? -dijo Len nervioso mientras notaba una bolsa llena de explosivos.

-Hey, que bueno eres adivinando cosas como siempre, pero tranquilo, no las usaré en ningún japonés, sería como desperdiciar balas con moscas -dijo Salta-. Estas cosas de aquí son para cuando lleguen esos repugnantes Chinos intentando tomar el mar amarillo.

-Pensaba que ellos eran comunistas… igual que usted que es ruso… -dijo Rin sin comprender mucho.

-¿Hola? ¿Sabes lo que fue la partición sino-Soviética de los años cincuenta? No soporto a esos Maoistas de porquería -contestó Salta amenazando a Rin más de cerca,

-Si, Rin, todos en el mundo saben eso de la historia -dijo Len decepcionado de los conocimientos de su hermana.

-Bueno, se tendrá que esperar de un fanático como él, y de un maldito nerd como tu… -le dijo Rin a su gemelo con furia.

-Oh, lamento tener curiosidad por el mundo, pero al menos sé lo que fue el periodo Showa… -dijo con tono condescendiente el chico.

Pero decir eso causó que su hermana le jalara el cabello molesta, mientras que este respondía jaloneando el moño a su gemela, comenzando a pelearse como si fueran niños pequeños.

-Oigan, el truco de pelear no sirve si tengo una escopeta, esta cosa tiene suficiente esparcimiento como para matarlos a los dos y a lo que haya detrás de ustedes -les dijo Salta.

-¿Por qué nos apunta? Sabe quienes somos, no venimos a robar ni nada, solo venimos a ver a Miku -reclamó Rin con ferocidad.

-Miku no vive aquí desde hace meses, ella se fue a Shanghái junto contigo, luego de traicionarme, con tal de poder hacer sus malditas audiciones con esos amarillos de porquería -respondió Salta.

-¿Traición? -preguntó Len-. No me diga… ¿Usted también fue traicionado? -pregutó Len.

-¿"También"? -preguntó Rin ofendida.

-Claro que si, ¿Creen que esta casa se ve así por gusto? Fui despedido del proyecto de vocaloid, todo porque Rin convención a Miku de usar su influencia accionaria en la junta ejecutiva para separar el proyecto de Vocaloid en dos partes. Ahora existen los Piapro, y los Vocaloid, y por desgracia yo ya no tengo cabida entre ambos grupos -les explicó con hartazgo.

-¿Y convencí a Miku de hacer eso? -preguntó Rin-. ¿Por qué?

-Porque su fama era suficiente para impulsar a Crypton, por eso, y porque al parecer Vocaloid está lleno de fracasados, como el profesor que se confunde con oro ejecutivo, o la niña con voz depresiva que solo es un chiste para casi todos -Añadió Salta-. Aunque me atrevo a decir que cuando crezca, su horrorosa voz servirá para hacer música depresiva… sería popular en Rusia.

-¡Rin! -le gritó Len a su hermana-. De esto… de esto ya habías hablado, ya habías comenzado a discutir con Miku… -dijo Len alarmado.

-Era una idea leve que le dije en una tarde en la que no dejaban espacio para cantar esos idiotas de Gakupo y Gumi… -dijo ella con molestia.

-Pero… esto es a lo que se refería tu yo del futuro… Esta no es una acción que surgió de la nada, es parte de tu naturaleza… -dijo consternado el muchacho.

-Oh, perdona que mi naturaleza sea la de destruir a mis oponentes y triunfar… -dijo Rin-. Dígame maestro, desde que dejamos a los vocaloids, ¿Los Piapro hemos aumentado en nuestra fama? -preguntó la chica.

-Si con eso te refieres con que ahora los demás son ahora simples asalariados, en lugar de estrellas, si, más o menos -explicó Salta sin dejar de apuntar con el arma.

-¿Lo ves? Más dinero para nosotros -dijo Rin.

-Pero Rin… el dinero lo necesitaban los otros para varias coas… Gakupo lo usaba para mantener a sus padres y tenerlos fuera del asilo… IA para ayudar a su hermano con la universidad en extranjero… -le recordó su …para pagar los medicamentos de su padre…

-Oh, claro que tenías que mencionar a esa desgraciada… -dijo Rin disgustada.

-¡¿Ni siquiera te importan las demás personas?! -preguntó Len enojado, casi gritando.

-Si quieren hacer dinero, que canten mejores canciones -respondió cínicamente la rubia.

-Sabes, Len, no sé que te sorprende de esto, elegimos a Rin para interpretar a la princesa Rilliane en La Hija del Mal, porque era una perra desgraciada… igual que el personaje.

-Por eso me sentía tan bien en ese papel -dijo Rin sin arrepentirse.

-Sabe… Maestro, puede dispararnos, para este punto ya no me importa -dijo Len bajando las manos, sintiendo un fuerte dolor en su corazón.

-Esta cosa ni siquiera tiene balas, solo iba a golpearlos con ella si intentaban hacer algo -contestó Salta.

-Espere… ¿Habla en serio? -preguntó Len molesto.

-¡¿Y para qué nos sigue apuntando?! -exclamó Rin iracunda.

-¿Cuál es el problema? ¿Acaso no confías en mi? -dijo Salta, levantando el arma y colocándola contra la frente de Rin-. Sabes…lo peor es que por un instante… por un diminuto instante, yo confié en ustedes dos, más en tu hermano que en ti, pero en ese momento era más o menos lo mismo, porque todos decían que ustedes dos era como una sola alma en un solo cuerpo… bueno, no esperaba a que también sacrificaras a tu hermano con tal de jodernos a todos…

-Espere… ¿A mi también me traicionó? -preguntó ahora Len extrañado.

-Si, con un ejecutivo de nombre Sekikawa, más alto, guapo, y con un pene mas grande que el tuyo… -dijo Salta-. ¿Cómo lo sé? Rin se aseguró de que todos lo supiéramos.

-Pero…llegamos meses antes de lo que ocurrió en el pasado… -reflexionó Len-. Para este entonces tú tendrías que estar embarazada de Vigo… -dijo viendo a su hermana.

-¡Ya lo sé, te digo que todo cambió por culpa de Yuki! -exclamó la chica.

-¿Culpa a Yuki de que sea anduvo revolcando con media mesa directiva? -se burló Salta.

-Aun no sabemos lo que pasó… -dijo Rin con furia.

-Yo sé muy bien lo que pasó, dejaste a tu hermano de lado, lo sacaste de la jugada con tal de quedarte con más, y ahora él es tan inútil que tiene que juntarse con los otros Vocaloid para que lo dejen hacer algo de música -dijo riéndose con ironía.

-Entonces… es en ese punto en donde te hiciste más cercano a Yuki… -dedujo Rin.

-Master… habando de Yuki… ¿Ella estuvo a punto de ser violada por… Hime?

-Si, así es, uno de los peores episodios, peor incluso que cuando tuvimos que detener a esos secuestradores que trataron de atrapar a Miku -dijo él sin tapar nada.

-¿Y yo fui quien la salvó? -preguntó Len.

-Si, todo porque te dije que le pusieras un ojo encima para evitar que Hime… -bajó el arma un poco-. En esos tiempos, Hime había alejado a Yuki de Miki y de Kiyoteru, incluso había amenazado a este de denunciarlo por acoso sexual si se metía en su "relación" con Yuki, que era más bien un abuso total… -contó con tranquilidad-. Por suerte tú eras el crush de Yuki, así que pudo confiar en ti, y gracias a eso te involucraste…

-¿Y cómo fue el asunto? -dijo ahora el muchacho tocando su pecho, pensando en la herida.

-¡Terrible! Nos llamaste diciendo que se habían llevado a Yuki a un almacén, y en lugar de esperar a la policía y o al menos a que yo llegara, te lanzaste como un soviético a las metralletas alemanas, y terminaste apuñalado en el pecho -le contó con claridad-. Al menos te defendiste entrando con un palo de escoba…

Len tocó su pecho, sintiendo la sangre enfriarse en su cuerpo.

-Vaya Len… arriesgándote por ella… -dijo Rin con desprecio.

-Y…¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo fue que sobreviví?

-Llegamos muy tarde para evitar eso, y para cuando entramos… -se contuvo un poco Salta-. Ya habías retirado el cuchillo de tu pecho, y lo usaste para apuñalar a Mikoto en el cuello, muy valiente de tu lado… si tengo que admitirlo, esa tarde ganaste mi respeto, aunque sea un poco.

-Vaya… entonces hasta llegaste a matar por ella… -dijo molesta Rin.

-No… no pensaba que sería capaz de eso… -dijo el Kagamine, poniendo su mano contra su frente.

-Eras tú o él, así que estuvo justificado… -explicó Salta.

-¿Entonces No hubo problemas con la ley?

-No, no hubo, clasificaron el caso como desapariciones…aunque yo habría elegido "Suicidio" pues el tiro en la cabeza de Hime quedaba excelente para eso -dijo burlándose.

-Tal vez… ese punto es en el que todo cambió… -dijo Len consternado-. Master, ¿Puede… ayudarnos a encontrarnos con Miku? -dijo Len-. No tenemos suficiente.

-Jodanse, por mi pueden tragar mierda y morirse -les dijo Salta, sentándose en el único sofá que quedaba, aun con su escopeta-. Pueden largarse cuando quieran, pero si vuelven a acercarse no los amenazaré con un arma sin carga. Sabré quienes son… -les advirtió.

-Aun podemos hacer algo… se me ocurre una idea -dijo Rin-. Master, sabe usted si… yo, bueno, mi versión de este tiempo, ¿Está embarazada de Len? -preguntó con interés.

-Los rumores dicen que esperas a un bebé, y esos rumores tienen más verdad que mentira… si, Len es el padre… -dijo él con una sonrisa sarcástica.

-Eso es, lo único que tenemos que hacer es contactar a la Yuki de estos tiempos y decirle eso… En cuanto sepa que el Len de este mundo va a tener un hijo, se alejará -propuso Rin.

-Eso suena bien, pero… -dijo ahora Len protestando-. Bueno… Yuki esperó unos veinte años para poder… estar conmigo, e incluso aceptó a Vigo como su hijo, pese a todo -se preocupó por lo que decía, pues su hermana lo miraba con desprecio por cada palabra-. No estoy diciendo que ella quiera ser madre a los dieciséis años, obviamente no, pero no suena a una solución a largo plazo.

-Sin mencionar que tendrían que convencer a la versión adulta de Rin de que regrese con su hermano y tenga una familia feliz con él… -trató Salta de decirlo, pero solo se burló tanto que no pudo contener la risa-. Sin mencionar que es probable que ya ni siquiera exista ese bebé, lo más seguro es que ya lo haya abortado…

-¡Eso es ridículo! -dijo ahora Len a la defensiva-. ¡Rin Jamás haría eso! -volteó a ver a su hermana, quien estaba pensando las cosas a profundidad.

-¡Eso es, que buena idea! -dijo Kagamine-. Le diremos a Yuki que si no se aleja para dejarnos ser felices a ti y a mí, entonces abortaremos al bebé, se asustará, y de seguro retrocederá, ya sabes que es religiosa, y esas cosas le importan -dijo burlándose la Kaai.

-¡Rin, eso suena terrible! -dijo su hermano-. No puedes usar la vida de un bebé ni siquiera para hacer esa clase de amenazas.

-¡Oh vamos, no empieces con eso de nuevo! -dijo Rin hartándose-. Ni siquiera es un bebé aun, es solo… una masa de células, no es humano.

-Tal vez no ahora… -dijo Len contrariado-. Pero… tu misma lo viste nacido, viste su carita y sus manitas… y jugamos con él… ¡No puedes decirme que no sentiste nada por verlo con vida!

-Eso era cuando era ya un niño, no ahora

-¡Pero incluso así, si fueras a matarlo en estos momentos, nada de eso llegaría a existir! -dijo el Kagamine.

-Y aparte, no llegaría a faltarme el respeto como lo hizo siendo adulto, ¿Verdad? -dijo Rin con desprecio-. Sabes, la idea de abortarlo ya no suena tan mal, así nos ahorraríamos a un traicionero que se fue con Yuki aun cuando yo era quien lo tuvo…

-Tienes que estar bromeando… -dijo Len, sus nervios estaban enervándose-. No puedes hablar en serio así de nuestros hijos…

-¿Vas a hablarme del valor de la vida y todas esas cosas que viste en internet? -preguntó ella en tono de burla.

-No… no dije eso… -dijo Len sonrojado de la pena intensa que le causaba ella.

-Sigo sin entender porqué te crees esas tonterías, antes eras más inteligente, creías que la ciencia siempre tenía la razón, y eso lo entendía, eres todo un nerd…pero ahora siempre te vas por e camino de las "humanidades" -se siguió burlando ella.

-Si, Len, ¿Acaso no eres Japonés? -añadió Salta como burlándose de todos, en lo que se distraía con su celular.

-Bueno… tal vez esos valores de la ciencia y demás… solo dependan de lo que nosotros podemos interpretar… tal vez hay un valor humano en todas las cosas que hacemos… -trató de explicar.

-¿Según quien? -dijo Rin-. Quien puede levar ese cuento del Karma o de la justicia si ni siquiera sabes si existe un Dios… -cruzó sus brazos, como si diera su argumento final.

-¡No lo sé! -gritó Len-. Pero… ¡Las cosas importan! ¡Algo tiene que importar! -gritó con unas pequeñas lágrimas saliendo de sus ojos.

-Ah… ahora te va a dar un ataque de nervios, ¿No? Eso es lo único que sabes hacer cuando te encuentras algo contra lo que no puedes argumentar, ¿Verdad? -dijo Rin, desafiando a su hermano, empujándolo un poco.

-Rin, basta… -alejó a su hermana-. Pareciera como si a ti no te importara cuando me siento mal por algo que tu misma causaste.

-Quizá porque para ser un hombre, eres bastante blando, como si cualquier cosita pudiera lastimarte -dijo golpeándole el hombro con un solo dedo, causando que el gemelo perdiera un poco el equilibrio.

-¡Y tu eres un psicópata! -dijo ahora Len, elevando la voz-. Tengo que estarte cuidando todo el tiempo… sacrificarme por ti…como el sirviente que dar su vida por la princesa que fue una maldita…

Para cuando se dio cuenta de eso, Salta solo empezó a tararear la melodía de la Hija del Mal, solo si todo eso fuera una obra.

-Y aceptaste ser ese sirviente, Len -dijo Rin con una voz tranquila, abrazando a su hermano-. Por eso tu y yo somos la mejor pareja de hermanos, porque tu eres dudoso, y yo soy segura, porque tu eres débil, pero yo te doy la fuerza para levantarte, y porque aunque tengas tus momentos de humanidad, yo puedo tomar las decisiones por ti -acarició su mejilla y lo miró con lo que, desde fuera, era una sonrisa sincera.

-¿Y si no quisiera ser eso? -dijo Len de pronto.

-¿De que hablas? No tendrías nada más… -dijo Rin.

-Claro que no tendría… tu no eres toda mi vida… no tienes que ser toda mi vida… -dijo Len como si de pronto se liberara-. Si… si algo he aprendido de esta situación, es que podría conseguir a otra persona que me quisiera… jamás había pensado en eso…

-¿Hablas de traicionarme? -dijo Rin levantando sus manos como si hubiera sido lastimada.

-No… Hablo de que terminemos… -dijo con la voz temblándole-. De hecho… terminamos, punto -trató de remarcar su decisión.

-Oh vaya… nací muy tarde para ver la destrucción de la monarquía de Europa, pero justo a tiempo para ver la caída de la monarquía Kagamine -dijo Salta desde lejos.

-Len… -Rin empezó a lloriquear-. De verdad quieres… ¿Terminar conmigo? -parecía que le dolían las palabras de su hermano.

-Te… te irá bien en la vida Rin, solo consigue a un buen hombre… -dijo Len, sintiéndose mal por hacer llorar a su hermana, tocándole el hombro.

-¡Mientras tu vas y te revuelcas con Yuki! -Contestó Rin, cambiando su expresión de pronto, sujetando los dedos de Len y doblándolos hacia atrás, para luego ponerlo de rodillas en el suelo.

-¡Rin, espera! -gritó Len llorando! -¡Me vas a romper los dedos!

-¡No creas que me voy a quedar como una dejada en contra de esa pequeña zorra! -lo amenazó, tumbándolo másal suelo y colocando su rodilla sobre la espalda del muchacho-. ¿Crees que voy a ser solo Rin Kagamine? El punto de los hermanos es que vamos de dos en dos… no me harás quedar mal.

-¡Lo siento, lo siento! -gritó Len, sintiendo el dolor de sus dedos anular y medio doblándose más de lo que tenían que doblarse.

-De acuerdo, pero para pedir perdón, te romperé dos dedos… podrías tocar el teclado con la otra mano -respondió Rin, dejando de enojarse, sacando la lengua como si fuera un juego.

Pero antes de que pudiera romperle los dedos, recibió un golpe en la nuca que la hizo caer al suelo, al lado de su gemelo, quien sostuvo sus manos con dolor. Al parecer Rin se había desmallado de un culatazo dado por Salta.

-Siempre quise hacer eso… -dijo Salta-. Lástima que no traje balas o habría hecho la otra cosa que me gustaría hacerle con esta arma.

-Master… -Len se levantó llorando-. Gracias… jamás pensé que haría algo bueno por mi…

-No lo digas, lo hice porque tus manos siguen siendo propiedad de Yamaha, si los rompen tendríamos que darte diez millones de yenes en seguro, que en 2010 es bastante.

Y dicho esto,volvió a sentarse, dejando a su hermana en el suelo.

-Vaya… eso se puso intenso… -se escuchó una voz desde un lado, saliendo Zed de las sombras.

-¿Quién eres tú? -preguntó Len-. ¿Lo conoce Master? -dijo Len.

-Si… conozco a este sujeto… me multó una vez por culpa de los viajes en el tiempo de Miku, me cobró sesenta mil coins… y ahora cuestan 850 dólares cada una… -dijo con furia.

-Y espera dentro de siete años, llorarás sangre cuando veas el precio… -contestó Zed con una risa.

-¡¿Qué dijiste?! -preguntó Salta, levantando la culata de su escopeta de nuevo.

-Fue solo una broma… -susurró él.

-Entonces usted es el policía del tiempo… -dijo Len mirándole-. Debo decir que estoy algo deepcionado… -se sinceró.

-¿Esperamos algo como una patrulla y una placa o un soldado tipo robocop? -dijo Zed con molestia.

-No… ¡Esperaba a que me ayudara mientras estaba siendo atacado por Rin! -reclamó Len-. Casi me rompe los dedos.

-Oh si… a veces olvido esas cosas -dijo el viajero en el tiempo-. Me llamo Zed, pero lo olvidarás después…

-Zed… mucho gusto -dijo Len-. ¿Nos metimos en problemas por viajar en el tiempo? -dijo con nerviosismo.

-Algo así… pero aun tengo que ver más las evidencias -dijo tomando la máquina del tiempo del bolsillo de Rin-. Eso es lo que hacía, trataba de analizar el comportamiento de ustedes dos, solo para ver cómo resultarían las cosas a futuro.

-¿Entonces usted entiende lo que está pasando? ¿Estos cambios? -dijo Len con interés.

-Aun no entiendo lo que pasó… Entre ustedes, me refiero. Viendo como ella te trataba, me sorprende que exista una línea temporal en donde ustedes hubieran estado casados por unos veinte años.

-Ahora a mi me suena imposible haber soportado eso… -dijo Len-. Lo peor de todo es que esto no es nuevo de Rin… una vez me tiró de las escaleras luego de que acepté unos chocolates de una chica de la escuela… lo bueno es que teníamos escaleras alfombradas, y teníamos siete años.

-Bueno, al menos diste un paso importante, que fue alejarte de la gente incapaz de pensar en tu integridad física y emocional al mismo nivel que la suya… -dijo tranquilamente el viajero del tiempo.

-¿Eres psicólogo? -preguntó Len extrañado.

-Soy muchas cosas, cuando viajas en el tiempo tienes oportunidad para hacer muchas cosas y aprender muchas más, y tratar víctimas de abuso emocional y psicológico viene bien cuando la palabra "Policía" te representa.

-Tiene sentido, supongo -dijo Len-. Aun así esto es demasiado para mi, Rin era… demasiadas cosas… -dijo él mientras acariciaba el cabello de su gemela, notando el moretón.

-Hey, eres guapo, y lo serás más, tendrás más oportunidades en encontrar a la chica indicada para ti… -le dijo Zed con confianza.

-Pero Rin era mi hermana… -añadió Len como protesta.

-Anda… estás en Japón, ¿tienes idea de lo fácil que es encontrar a una chica que te diga Onii-chan? -le dijo tratando de animarlo.

-Si tienes un billete de diez mil yenes, cualquiera puede decirte eso -dijo Sata desde atrás de los dos.

-No… me refería a eso… -dijo Len incomodado.

Pero antes de volverá a hablar de cómo se sentía, vio como Rin empezaba a despertar.

-Ah si, mejor aseguro a la fiera -dijo Zed, tomando unas esposas de color azul hechas de un tipo de metal especial asegurando las manos de Rin.

-¿Estamos arrestados? -dijo Len preocupado.

-Solo le puse esto para poder mantenerla contenida y que no le rompa los dedos a nadie -dijo con tranquilidad.

Dicho esto, frente a él volvió a abrirse un círculo verde, desde donde una esfera se formó y esta misma se abrió para mostrar unos cuantos asientos. Arrastrando a Rin al interior del vehículo, apenas ella estando consciente.

-Ahora, esto tardará un buen rato, de mientras, hablemos de como se conocieron -les dijo a los dos.

-Bueno, todo empezó desde que nací… -dijo Len, antes de que la esfera se cerrara y volvieran a irse a través del portal, dejando a Salta solo.