Red Monday Retcon 10
Esperar afuera de la estación de metro era algo muy tranquilo para Vigo y para Shikari, quienes se habían sentado a descansar por fuera de las vayas de contención de la calle, resultándoles impresionante que en aquellos tiempos se pudiera hacer eso. 2015 para ellos era un mundo diferente.
-Oye Shi… -dijo Vigo a la menor-. Perdón por… haber negado todo lo de nuestro compromiso, no me pasó por la cabeza que Zed lo comprendería.
-Está bien, no es algo que se debería decir a todas las personas que conocemos, lo entiendo -dijo la pequeña sintiéndose tranquila.
-Aun así, no quiero que pienses que es un compromiso que no me tomo en serio -dijo en lo que seguían viendo al exterior de la estación de metro.
-Claro que no pienso en eso… -dijo Shikari, mirando a su hermano y acercándose a lo suficiente para ponerle su mejilla sobre el hombro-. Ya hemos hablado mucho del asunto, incluso si no me quisieras, me iría lejos de ti, pero continuaría queriéndote, apoyándote de todas las maneras posibles, sería tu mejor amiga -puso sus brazos alrededor de la cintura del muchacho.
-No te dejaría hacer eso… incluso si hubiera rechazado tu propuesta, te haría que buscaras a otra persona mejor que yo, alguien que si valiera la pena -contestó abrazando a su hermana, correspondiendo al acariciar su mejilla.
-Eso no pasaría… -dijo ella con una sonrisa sincera-. Vigo, yo te conozco más que a nadie en el mundo, sé como eres, sé como es tu naturaleza. No podría amar a otra persona como te amo a ti.
-Pero podrías amar a alguien más de lo que me amas -contestó Vigo-. Si de algo me he dado cuenta con esta experiencia, es que nuestro padre cayó en el error de creer que conocía a Rin a profundidad…
-¿Entonces piensas que no puedo confiar en ti? -preguntó Shikari.
-No dije eso… pero soy hijo de Rin, de su sangre, temo que alguna vez esta… me pueda ganar
-Pero eres mucho más inteligente que ella -le contrarió su hermana-. Yo seré la hija de Yuki, pero en ti he notado una actitud que ella misma tiene, y es que los dos se torturan demasiado pensando en lo que es correcto y en lo que no -le susurró con tranquilidad.
-Es curioso, yo pensaría que eso era algo que unió a Len y a Setsu en primer lugar -dijo el muchacho.
-Tal vez eso los hizo congeniar, pero desde el punto en el que yo lo veo, fue que ambos se cuidaron mutuamente cuando más o necesitaban… -le dijo Shikari a su hermano.
-Bueno… espero que nos parezcamos más a ellos de lo que nos parecemos a Len y a Rin… -le dijo a su hermana menor, tomándola de la mano.
-No tengo muchas ambiciones, ya te lo he dicho, mis ambiciones serán las tuyas, te obedeceré en lo que sea general, pero en lo completo seguiré a mi propia conciencia.
-Esta bien…
Pero antes de que Vigo pudiera replicar del todo, Shikari se levantó de su asiento de tierra que se había hecho, al ver a alguien de interés salir del metro.
-¿La ves? -preguntó a su hermano mientras señalaba a alguien de entre un montón de gente-. Es ella… es mi mamá… -pronunció con un aire entrecortado.
Y justamente entre las personas que salían, una chica bajita que se confundiría con una niña. Su cabello era de un negro profundo, arreglado con un par de colitas caídas que no habían perdido su estilo, igual a cuando era un infante, mientras que sus piernas eran tan delgadas que parecía que se podrían doblar en cualquier momento, estaban cubiertas por unas medias negras, que sumadas a su pálida piel y su sudadera gris, le daban una apariencia monocromática.
-Vaya… parece que la moda de los 10's era muy sencilla… -dijo Vigo sin mucha emoción.
-Se le llama depresión… -contestó Shikari-. En este entonces estaba decaída aun… -trató de explicarlo.
-Pensé que para este entonces, ya Len habría ayudado a levantarle el ánimo… ya sabes, saliendo con ella y con Miki y Piko -dijo recordando a quienes consideraba sus tíos.
-No es tan sencillo, incluso con pláticas y con el apoyo necesario, superar esta clase de asuntos depresivos lleva tiempo… -dijo Shikari con algo de resentimiento-. La Yuki que conocemos ahora, siempre tierna y cariñosa es el resultado de muchos años de crecer y de aprender y…
-Y de pronto tiene sentido que se hubiera quitado la vida en un mundo en donde todos la habían dejado de lado… -acabó por decir Vigo.
-Ah… no… tal vez… -reflexionó ahora Shikari, viendo a la chica desde lejos-. No sabemos por lo que habría pasado en esos tiempos…
Desde lejos, Yuki se veía aun como una pequeña e inexperta niña. Se veía tan frágil, como si cualquier persona desde el exterior de su mundo pudiera acercarse a ella y pudiera lastimarla. A Vigo le provocaba un sentimiento extraño, aun con el color de cabello y lo demás, tenía la misma compostura que su hermana, e instintivamente, quizá por ser hijo de Len, había un intenso deseo por cuidarla. Y curiosamente, Shikari no pensaba de manera diferente. Se puso de pie y empezó a caminar.
-¿A dónde vas? -preguntó su hermano, pero no se dio cuenta de cómo los ojos de la menor se habían llenado de lágrimas-. ¿Por… por qué lloras?
-No lo sé… pero creo que ahora siento cómo ella se sintió cuando me vio… -contestó comenzando a caminar hacia ella.
-Espera, Zed nos dijo que no interviniéramos demasiado con ella -le advirtió a su hermana.
-No voy a hacer mucho… solo quiero hablar un poco con ella -le contestó rápidamente-. Siento que necesita que le dé ánimos.
-Eh… está bien… pero trata que no se entere de que eres su hija… no creo que eso sea fácil de asimilar -le advirtió el mayor.
-Gracias… -respondió Shikari.
Empezó a caminar rápidamente detrás de Yuki. Esperaba a que su ropa no fuera demasiado rara por ser del futuro, aunque era un pantaloncillo y una chaqueta rosada. Pensó en que un pequeño broche de manzana que llevaba en su cabello la revelaría, así que se lo quitó, dejando que su flequillo cayera más en su frente.
Pero conforme iba caminando, sus piernas empezaron a dudar. Su madre se veía tan… distinta, tan desolada y a la vez tan segura. ¿Qué podría decirle ella a una persona que había sufrido la pérdida de un hermano, de su padre, y que había sufrido una traición de alguien quien era su amiga…? Y luego su pérdida, pensar que su hija había muerto… ¿Cómo podía Yuki seguir siendo la madre agradable que ella conocía, después de todo el sufrimiento por el que había pasado?
Continuó teniendo estas ideas y más, sin darse cuenta de que los paso de Yuki se habían detenido, y ella estuvo a punto de chocarle de frente.
-Disculpa… -le dijo Yuki, mirándola con ojos inexpresivos-. ¿Por qué me estás siguiendo?
Shikari se detuvo en seco, pensando que había cometido un error grave, siendo que la civilidad había cambiado bastante con los años en Japón.
-Pe… perdón… no te seguía… -dijo Shikari sin saber muy bien cómo empezar la conversación-. Solamente… quería hablar un poco contigo -habló sin saber que decir.
-¿Hablar conmigo? -preguntó Yuki-. No creo que te conozca, no tenemos asuntos que tratar…
-No, no nos conocemos, pero…
-¿Tienes idea de lo raro que es que sigas a otra persona cuando salgas del metro? -dijo Yuki mirándola, asumiendo que quizá era extranjera o de sangre mezclada-. No es algo que se haga aquí… es solo una advertencia, otras personas no lo tomarán tan bien…
Hablaba con cierta frialdad y hostilidad… pero no podría esperar algo menos de una persona que tantas veces le había advertido no confiar en cualquiera.
-Yo… yo te conozco… -dijo ahora tratando de iniciar desde otro punto.
-No me digas… me reconociste como Kaai Yuki, la antigua cantante de Vocaloid, ¿No? -preguntó con un tono de sarcasmo.
-¡Si, así es! -confirmó Shikari-. Me encantan tus canciones, como Calalini, LagTrain, Lost Umbrella, Rainy Boots… -empezó a hablarle de sus canciones que eran sus favoritas, pero Yuki solo giró sus ojos.
-Oye… si vas a fingir ser mi fan, tan siquiera habla de canciones que yo he cantado… al menos acertaste una -respondió con esa misma hostilidad de antes, volviendo a girarse.
Shikari tuvo que castigarse por haber nombrado canciones que no existirían sino hasta dentro de algunos años más. Por unos instantes quiso darse por vencida, viéndose ahora humillada, como alguien quien solo se le había querido acercar por conveniencia. Solo se le ocurría un tipo de sinceridad mayor.
-Está bien, puede que me haya confundido, pero tu voz, realmente me gusta -le dijo con tranquilidad.
-Bueno… gracias por eso, nunca me sentí como que encajara demasiado entre todos los demás vocaloid… todos ellos con tantos éxitos… ahora ya ni siquiera puedo ver a los que admiraba tanto -se lamentó.
-Pero sé que cantarás muy buenas canciones, Estoy segura, podría jurarlo por… -se detuvo antes de decir lo siguiente-. Puedo asegurarlo -repuso.
-Eso no lo sé… hay más cosas en la vida que cantar…muchas más. Pero gracias por hablar conmigo, es raro encontrar a una fan… -y su expresión cambió por unos instantes a algo más relajado.
Quizá eso habría sido lo suficiente, pero no para Shikari. Ver ese cambio de expresión le hizo sentir todo lo que había conocido de Yuki ya desde antes de saber que era su madre. Una cálida amistad, sincera como pocas otras, atenta, igualitaria que miraba a los demás como personas. Cosas como esas. Solo por eso, decidió seguirla un poco más, y cuando Yuki se dio cuenta de que no era el final de la conversación, se volteó de nuevo a verla.
-Sabes… tu manera de hablar con la gente es muy rara… no creo que sea fácil para ti hacer muchos amigos… no te culpo -respondió Yuki al silencio de Shikari.
-Yo… no tengo muchos amigos, cierto… pero desde que supe de ti… has sido como una amiga a la distancia, alguien con quien quería ser más cercana, sin siquiera saber si podría existir algo así. Y pese a todo lo que pasó, estuviste allí para mí, ayudándome mucho… solo quería agradecerte, y decirte que hay cosas muy bonitas en esta vida… -trató de explicar más, pero no sabía como hacerlo.
A lo lejos, pasaban ciertos vehículos, y un Vigo vigilante se estaba empezando a cansar de verlas conversar desde lejos.
-Muchas gracias… aunque no creo haber cantado tantas cosas tan bonitas… de alguna manera he pensado de esa forma apenas hace poco… -describió Yuki, al pensar en su amigo Len.
-¡Es que es la verdad! Gracias a ti superé tantos momentos tan difíciles… -se acercó Shiakari a la chica de pelo negro-. Logré entender lo que era más importante en mi vida, logré entender que casi nada de lo que hay en este mundo es importante, mas que el amor, que es vida, y que vivir es el mayor acto de amor, y que en mitad de todas las tragedias que hay en la vida, hay pequeños instantes de luz que son lo que nos guía… y que cuando uno puede vivir libremente, sentir esos destellos de luz hacen que todo el universo valga la pena… -suspiró, pues aquellas palabas eran las que ella misma, de una edad mayor, le había dicho con claridad, en sus momentos mas escabrosos.
Pero Yuki no lo tomó del todo bien, o quizá si, pero su expresión solo empezó a entristecerse, hasta el punto de las lágrimas.
-Ah,,, ¿Qué dije? -se apresuró la rubia a decir, levantando las manos.
-¿Quién te dijo esas cosas? -preguntó entre sollozos.
-Fue… alguien… muy cercano a mi… -trató de hablar, sintiendo como ella misma también comenzaba a llorar-. No lo dije con mala intención…
-Esas mismas palabras -interrumpir Yuki-. Son las que mi hermano solía decirme… -ahora no podía evitar decirlo.
-¿Huyu te las dijo? -preguntó impresionada Shikari, sin saber lo que acababa de hacer.
-¡¿Cómo sabes su nombre?! -dijo ahora Yuki alterándose aun más-. ¿Hasta que punto me has espiado? -haberlo escuchado de alguien más era algo tan inusual, más aun porque jamás lo dejó salir.
-No… ¡No te estuve espiando! -se apresuró a contestar-. Yo… yo… -no podía simplemente confesar de donde conocía ese nombre así que decidió arriesgarse-. Yo conocí a Huyu… él era como un hermano para mi… -empezó a explicar con calma-. Su cabello era negro, pero muy desordenado, era muy listo pero quisquilloso para la comida, y siempre que hablaba se trababa al pronunciar las palabras que empiezan con G… nunca conocí a nadie que me pudiera hacer reír con solo una oración… -para este punto había combinado todo lo que su madre le había contado de su fallecido tío, pero lo había combinado con su propio Huyu, su pequeño hermanito quien era también su adoración.
-¿Lo conociste? ¿De verdad? -se sinceró Yuki, comenzando a dejar caer las lágrimas, sin furia y sin molestia.
-Si… fue en el hospital… fuimos compañeros de cuarto -tuvo que inventar algo rápidamente-. Incluso si solo fueron unas semanas, fue… como un hermano -dijo sintiendo como su propia voz se adolecía, pensando a la vez en su propio hermano, sin poder imaginar lo que sería perderlo a esa edad.
Pero Yuki no pudo contestar nada, solo se sentó en el suelo, llorando sin parar, como si no le importara hacerlo en mitad de la calle. Shikari se acercó a ella, sentándose enfrente, viéndola llorar mientras ella misma soltaba algunas lágrimas. Hasta que finalmente entre todas estas, con las mangas empapadas, comenzó a componerse.
-Muchas… gracias… -dijo sollozando aun más, realmente agradecida-. No sabía lo mucho que necesitaba de esas palabras… y de cómo necesitaba llorar…
-No hay de qué… -dijo ahora Shikari-. Siempre quise serte de ayuda… -estuvo a punto de llamarle "mamá" para cuando se contuvo.
-Aun no sé bien quien eres… me resultas muy familiar, pero a la vez pareces de otro país… -le dijo-. Jamás tuve la oportunidad de visitar a mi hermano en el hospital.
-No, no nos conocemos, pero siento que no es la última vez que nos vemos
-¿Cómo te llamas? -preguntó-. Quisiera saber tu nombre, de verdad me gustaría…
-Yo me llamo… -durante unos instantes planteó en decirle que su nombre era Mili, solo para poder despistarla, porque sabía que hubo otra Shikari en la familia Kaai antes que ella. Pero no estaba dispuesta a retomar ese nombre de otra persona-. Me llamo Shikari…
-¿Shikari? -dijo Yuki extrañada.
-Si… ah… ¿Que tiene de raro?
-Ese era el nombre de mi tatarabuela -dijo con tranquilidad.
-¿En serio? -preguntó Shikari asombrada, al fin sabía de donde provenía ese nombre.
-Si, es una pena de ella…fue secuestrada por el mismo ejército Japones y llevada a ser prostituida para los soldados que invadieron corea… -reveló.
-¿De allí viene mi nombre? -dijo asombrada, solo para luego reponer-. Quiero decir… Que, es raro que mi nombre tenga ese parentesco…
Pero pasados unos segundos en los que Yuki puso la mano sobre su boca, comenzó a pensar más y más.
-No voy a preguntar cual es tu apellido, creo que voy a adivinarlo -se atrevió Yuki a decir-. Creo que tu apellido es Kaai, una canción de amor… por lo tanto, tu nombre podría ser descrito como constante canción de amor…
-¿Qué? Ah… no, eso es absurdo, sería decir que tu y yo somos familia… -trató de encubrirse la rubia.
-Tan absurdo… como esa vez en la que Miku dijo que tenía una máquina del tiempo… nadie le creyó, pero ella dijo que alguna vez veríamos que era verdad -dijo Yuki con una sonrisa triunfal-. Vaya… la gran diva de Vocaloid jamás decepciona…
-Espera…¿Estas segura de que yo soy tu hija? –preguntó Shikari, fingiendo su sarcasmo para evitar seguir cayendo en la trampa.
-No dije que fueras mi hija… solo dije que tenías que ser mi familiar… -contestó Yuki con una emoción contenida-. Ya… sospechaba que eras mi hija porque desde que escuché el nombre de Shikari, siempre pensé en que, si tenía una hija, le pondría así, para que pudiera tomar mi apellido, y que su nombre fuera una canción de amor constante… -describió, sintiendo que se le saldría el corazón.
-Dios santo… siempre ha sido tan inteligente… -se rio Shikari-. Desearía haber heredado tu inteligencia…
-¡¿Entonces lo eres?! -soltó un grito-. Realmente eres mi hija… ¿Del futuro?
-Ah… si, lo soy… vine aquí, te vi cabizbaja… no pude evitar hablarte para animarte… -suspiró, viendo como su madre ponía sus manos sobre la boca.
-E… espera… y entonces tu padre es… -comenzó a decir.
-Creo que sería mejor dejar eso como un misterio, ¿no crees? -intentó al menos defender ese secreto.
-Es Len… ¿Verdad que es Len? -preguntó sin dudar.
-¿Cómo fue que lo supiste? -le reclamó la chica-. ¿Estás haciendo trampa de alguna manera? ¿Lees las mentes?
-No… -Yuki no podía evitar sonrojarse-. Solo… que eres rubia, y mucho… y no podía pensar en un solo chico rubio con el que quisiera hacer un bebé que no fuera Len…
-Eh… eso es mucha información… -dijo Shikari.
Yuki solo se sonrojó más al darse cuenta de lo que había dicho, pero gracias a la ligereza del asunto, se echó a reír por la expresión de quien ahora comprendía, era su hija.
Mientras Vigo las veía a lo lejos vio cómo ambas se sentaron en una banca, comenzando a hablar. Shikari le dio a entender que había muchos detalles de los cuales no podría hablar, y que la conversación pasaría a ser para ambas como un sueño debido a los efectos del viaje en el tiempo, así que tendrían que mantenerlo limitado. Aun así, fue la primera vez en la que Shikari pudo hablarle con una sinceridad diferente, no como si hubiera barreras que se lo impidieran antes, sino que ahora la veía como a una persona más vulnerable que antes.
-¿Y en el futuro morí? -preguntó Yuki sin querer alterarse.
-No… bueno, hasta donde yo he vivido, tu sigues viviendo. Es solo que estuvimos separadas mucho tiempo, por eso quería conocerte más joven… -le explicó.
-¿Y cómo me veo? Digo, tienes que venir de un tiempo en el cual yo ya tenga unos cuarenta o más, ¿No?
-Te vez como si tuvieras treinta, comes años sin problemas
-¿Y que hay de Len?
-Sigue vivo… y… bueno, en donde yo estoy tengo un buen concepto de ustedes dos, tienen una buena relación, son muy cariñosos -trató de explicar con vaguedad.
-Y de Huyu… Supongo que no fue posible que lo conocieras…
-No, pero describí a mi Huyu… me refiero a mi hermanito menor, que no sabía que lo era hasta hace poco… siempre me has dicho que te recuerda a tu propio hermano.
-Oh…nunca pensé que le pondría así a un hijo mío… pero si es verdad lo que dices, entonces es un buen nombre… me gusta mucho-. Su corazón se llenó de alegría al pensar en ello-. ¿Y solo son tu y Huyu? ¿Tuvimos más hijos? -preguntó con interés.
-Es algo… complicado… recuerda que un hijo no es solo por la sangre, sino a quien uno cría y hace crecer con su enseñanza… -quiso dar esa alternativa, pero para ese momento Vigo se acercó a toda velocidad.
-¡Hey… Shikari! -trató de decir con cuidado de no decir algo que no tuviera que decir-. Nuestro… padre, nos acaba de hablar para decirnos que tenemos que irnos… así que despídete de tu amiga…
-¡Vigo, ya sabe que soy su hija! -le dijo con mucha alegría.
-Era una de las pocas cosas que te dije que no podías decirle… -contestó golpeando su cara con su mano.
-Oh vaya, ¿Quién es él? -preguntó Yuki con interés.
-¡Es mi novio!
-No, soy su hermano… medio hermano… -respondió Vigo como si se le hubiera acusado de algo.
-Bueno, es mi hermano, pero tenemos otro tipo de relación que va más allá de eso -trató de explicar la chica con un sonrojo.
-No tenías que decirle eso… -dijo Vigo aun más apenado que antes.
-Ella no nos conoce, podríamos haberle dicho que éramos algo más o decir que éramos novios -dijo ella con una pequeña idea.
-Vaya… se nota que ustedes dos son Kagamine de sangre… -dijo Yuki al escucharlos discutir-. ¿Tú también eres mi hijo entonces?
-No exactamente… digamos que soy hijo de Len, de su primer matrimonio… -trató de explicar sin dar muchos detalles.
-Oh… ¿Cuántos ha tenido? -dijo ahora Yuki, mirándolo con detenimiento.
-Solo dos, tu eres del segundo, el que si dura -le dijo Shikari con tranquilidad.
-¿Crees que es buena idea decirle que Len se ha casado con ella? -preguntó Vigo a su hermana.
-Claro que si, es su crush, y lo olvidará luego de dormir, pensará que fue un sueño… -contestó Shikari.
-Son una pareja muy curiosa… me alegra haberlos conocido -dijo Yuki levantándose de la banca-. No sé que más puedo decir… nunca me sentí preparada para llegar a ser mamá, y ahora mismo, no puedo decir que enterarme de todo esto me haya preparado más… solo me alegra mucho que las cosas se hayan dado de esta manera, que al menos a ti, Shikari, te haya hecho… creo que vales más que cualquier canción que podría haber cantado en mi vida…
-Gracias… me harás lloriquear… -contestó la chica, sintiendo sus ojos humedecerse-. no puedo quedarme mucho, pero te aseguro que en el futuro del que vengo, todas las tardes y noches te doy muchos abrazos y besos, y siempre que te digo "mamá", lo siento en el fondo de mi corazón… -y dicho esto, Shikari se lanzó a abrazarla.
Solo fue unos instantes, pero Yuki se impresionó tanto que sus ojos se abrieron de par en par.
-Shi, la vas a asustar… -dijo Vigo tratando de alejarla, pero el abrazo solo fue correspondido.
-Gracias… -dijo Yuki separándose-. De verdad muchas gracias por todo, tus palabras… tu presencia… incluso si esto es un sueño para mi futuro, será de lo más apreciado para mi -miró un poco al suelo, habiendo sentido por un instante un millar de recuerdos acumulándose en su mente-. Yo también tengo que irme… cuiden mucho a su Huyu, por favor… -les pidió.
-Lo haremos… no te preocupes -indicó Shikari levantando la mano con alegría.
Yuki sonrió, para luego despedirse de ellos e irse tranquilamente por el camino.
-Vaya… se llevaron muy bien… -dijo Vigo mirando a su hermana.
-Es mi mejor amiga… claro que nos íbamos a llevar bien -dijo Shikari en respuesta.
-Lo supiste manejar mejor de lo que me imaginaba -dijo Zed, pero no se veía desde ninguna parte.
De un solo paso, se materializó de la nada, cargando en una mano a Rin, a la cual le había puesto un bozal para evitar que tratara de morder a alguien, y en la otra mano escoltando amablemente a Len.
-¿Te puedes hacer invisible? -preguntó Vigo impresionado.
-Este traje no es de un simple astronauta, sino de un Supernauta -presumió mientras empujaba a la gemela con su mano y le daba el paso a Len.
-¿Desde cuando nos veías? -preguntó Shikari.
-Desde hace tan solo unos quince segundos, le había llamado a Vigo para que te avisara que estaría aquí
-No pensé que sería tan literal que estuvieras aquí… -dijo el hermano mayor.
-¿Esa era Yuki? -preguntó Len impresionado-. Se veía… tan…
-¡Linda! -dijo Rin.
-Adorable -opinó Vigo.
-Más bien… sexy… nunca pensé que me gustarían tanto como se le veían las medias -admitió con un sonrojo.
Rin se enfadó desde su encierro con su bozal, queriendo matar a su hermano.
-Hey, Len… lamentamos haber sido tan hostiles con ustedes dos… -dijo Vigo.
-Si, creo que no fue la mejor forma de tratarlos… -dijo Shikari también concordando con su hermano.
-No, creo que tenían algo de razón… -dijo con tristeza Len-. Mi hermana está… un poco loca, esto fue lo que me hizo por terminar con ella -les enseñó su mano, ahora vendada de los dedos que habían sido doblados.
-¡Terminaron! -gritó Shikari-. Nunca pensé que estaría tan feliz de escuchar eso.
-¿Te trató de romper los dedos? Suena a algo que ella haría -concordó Vigo, mirando a Rin, quien habría deseado escupirle en la cara.
-Solo para saber… Cuando me divorcié de Rin en el futuro… ¿Me hizo algo similar? -preguntó Len curioso.
-No, en lugar de eso destruyó a casa en la que habían vivido -contestó Vigo.
-¡¿Qué?! -se asustó Len-. ¿Fue ella?
-Si… pero solo lo hizo porque pensó que estábamos adentro de ella, así que fue intento de homicidio -añadió Shikari-. Llegó con una aplanadora y destruyó todo…
-No puedo creerlo… -dijo Len, mirando a su gemela-. Lo peor es que es algo que podría esperar de ti.
-Está bien, dejemos esas cosas de lado -dijo Zed-. Ahora que están capturados, finalmente pude hacerme con su máquina del tiempo robada, y ahora podremos manejar esto como se tenía que manejar -al decir eso, sacó la pequeña máquina de Miku con la que Len y Rin habían viajado.
Pero antes de poder decir algo más, Rin movió sus brazos y las esposas cayeron al suelo, solo para después de eso tomar la máquina del tiempo de la mano de Zed.
-Oye… eso no es tuyo -dijo Zed, reaccionando bastante lento.
-¿De verdad pensaste que no me podría quitar esa cosa? -preguntó Rin con una burla-. Aprendí a soltar esposas desde los seis años.
-Si, es una historia algo triste… -trató de decir Len, solo para que su hermana lo sujetara del cuello, presionando la máquina del tiempo y desapareciendo en un parpadeo.
-Vaya… esperaba a que se quedara dando un discurso muy largo… no es una villana de película después de todo… -dijo Zed impresionado.
-Oye… acaba de robar la máquina del tiempo -le dijo Vigo-. Pensaba que estarías más alerta por ello…
-Aun podemos atraparlos, pero tendremos que rastrearlos… -dijo Shikari decepcionada.
-¿Pensaban que eso no era parte de mi plan? -dijo Zed-. Puse un seguro policiaco en su máquina del tiempo, lo único que hará será regresarlos a su mismo punto desde el que iniciaron, y no podrán moverse de allí -dijo con astucia.
-Entonces… ¿Las esposas eran falsas? -quiso pensar Vigo.
-No… eran de verdad… sigo sin comprender cómo lo hizo… -dijo tomando las esposa reales-. Tengo que admitir que tiene habilidad.
-Los tenemos donde queremos… -dijo Shikari con agrado.
-Así es… ahora, acompáñenme, veremos como termina esto.
