Red Moday Retcon 12


Para la Yuki de once años que había visto a los Kagamine partir en un parpadeo, el sueño ahora era difícil de alcanzar. Decidió sacar una manzana de su mochila, una provisión siempre preparada para los casos como ese, en donde quedara atrapada en lugares, como era de costumbre, debido a su tamaño tan pequeño. En una ocasión pasó dos días en una camioneta de viaje porque se quedó dormida, hasta que Kiyoteru la volvió a encontrar. Era algo a lo que se había acostumbrado.

-Me pregunto si cuando regresen me dejarán ir a ver a Huyu… -decía mientras comía su manzana, mirando su reloj, viendo que pronto amanecería.

En eso, un brillo se produjo sobre ella, apartándose solamente por temor a que contaminara su comida. De un momento a otro los Kagamine aparecieron y cayeron uno al lado del otro.

-¡Len! -gritó Rin-. Volvimos a 2010… pero no es el mes que seleccioné, tenemos que ir al verano…

-¿Sigues con eso? -preguntó Len molesto.

-Te estoy dando una oportunidad de redimir lo que diiste más temprano al ayudarme a regresar todo a la normalidad ¿y asó me lo agradeces? -lo tomó del cuello y activó de nuevo la máquina.

La luz los volvió a cubrir, volviendo a transportarlos en el tiempo. A un segundo al futuro para ser exactos, una habilidad que les serviría si es que deseaban ser villanos de la mafia, pero no para lo que querían en ese momento.

-¡Ese idiota de Zed! -dijo Rin-. No recargó esta porquería.

En su frustración, comenzó a presionar una y otra vez la maquina del tiempo, tratando de viajar con ella, solo saltando segundos cortos en lo que la intentaba destrabar.

-Es inútil, Rin, no podremos volver… al futuro… -dijo Len mientras se daba cuenta de lo que acababa de decir-. Creo que es lo mejor… desearía que nunca hubiéramos ido.

-Vaya… entonces no podré ir a ver a mi hermano… -dijo Yuki detrás de ellos, lamentándose.

Len miró hacia atrás, para encontrarse con la pequeña Yuki, aun comiendo su manzana. Miró a Rin, y esta tenía también sus ojos sobre Yuki, pero los ojos de su hermana parecían emitir una clase de energía maligna, un odio casi palpable. Si una mirada pudiera hablar, diría "Te mataré".

-Yuki… -le dijo Len-. Corre…

-¿Oh? ¿Por qué? ¿A dónde? -preguntó la niña de forma inocente, aun comiendo su manzana.

-Yuki… no voy a tomarme la molestia de ir al futuro… te eliminaré aquí mismo -dijo Rin enojada.

-¡Corre! -gritó Len mientras empujaba a Yuki, apenas esquivando al agarre de Rin.

-Pe… pero ¡¿Qué hice?! -gritó la pequeña mientras empezaba a correr alrededor de la oficina.

Rin se lanzó hacia ella como un tigre que trata de capturar a un conejo como su presa, y la pequeña no podía hacer sino dar vueltas rápidas, saltando entre el escritorio, el sillón y los demás muebles.

-¡Rin, déjala, eso no va a solucionar nada! -gritaba Len aterrado de que fuera a lastimar a la niña.

-¡Aun así se sentirá bien aplastarla como a un ratón! -gritó Rin, tratando de atrapar a la chica.

Len trató de despertar a Salta, quien seguía dormido por el efecto del alcohol, pidiéndole ayuda para que detuviera a Rin, pues él era una de las pocas personas que podía hacerlo. Pero por más que lo movía y lo sacudía, este no despertaba.

-¡Maldita sea! -gritó Rin, tras haberse lanzado al suelo, fallando con atrapar a Yuki-. Si no fueras tan enana, podría atraparte…

-¡No soy enana, mido doce manzanas grandes! -gritó la Kaai en lo que comenzaba a escalar uno de los libreros del Master, gracias a su ligereza, pudo subir sin muchos problemas.

Pero a Rin no le importó y comenzó a subir también el librero como una araña que se aproxima a una mosca a matarla. Por desgracia para ella, su peso acusó que el librero se viniera para abajo, con Rin en mitad de este, siendo aplastada por el pesado mueble junto con todos los libros. Para Yuki, quien estaba en la parte superior, apenas tuvo tiempo para reaccionar, intentando no caer con mucha fuerza, se hizo bolita, cayendo directamente en los brazos de Len, quien la salvó de la caída.

-¡Me salvaste! -gritó la pequeña abrazando al Kagamine por el cuello.

-Ah… no tanto, en realidad solo prolongué las cosas, porque luego de matarte a ti, me querrá matar a mi… -dijo el muchacho, sosteniendo a Yuki como si nada.

-Pero… fue aplastada por el librero… -dijo Yuki, solo para después escuchar como la madera del librero se partía por la mitad, comenzando a salir Rin desde esta parte.

-vámonos de aquí… -dijo-. Le dijo a la menor mientras la seguía cargando-. Vaya… eres muy ligera.

-Claro, peso lo mismo que 88 manzanas -dijo ella con alegría, colgándose del Kagamine para no caer, comenzando este a correr nuevamente en lo que Rin lo perseguía.

Mientras que toda esa batalla, o mejor dicho, persecución, se llevaba a cabo, Miku caminaba por el pasillo oscuro, pues eran apenas las cinco de la mañana. En sus manos había una hoja de color verde claro, con un sello azul que brillaba en mitad de la oscuridad.

-Si, si… ya te dije que era muy necesario… el Master no me regresará la máquina del tiempo hasta que le presente el recibo jurídico… -hablaba Miku por teléfono, una voz le recriminaba haberle despertado a esas horas-. Sabes que puedes simplemente regresar unas horas al pasado y dormir más…¿Verdad? Eso es lo que yo hago en los conciertos… -le dijo a su locutor, quien se quedo callado para luego despedirse de ella-. Si, gracias Zed, hasta luego.

Se despidió Miku, llegando hasta la oficina del Master. Le sorprendió que la puerta estaba cerrada, y más aún, porque se escuchaban sonidos del otro lado. Sonidos muy violentos como los que uno esperaría de una caricatura de Tom y Jerry. Decidió finalmente hacerse a un lado cuando escuchó la voz de Len, gritar ""Rin, no lances esa silla!".

Justo a tiempo que se retiró, la puerta entera se vino abajo a causa de la silla de escritorio que había sido arrojada, partiendo la cerradura en pedacitos. En la silla seguía sentado el Master, quien ahora estaba de cabeza con la espalda doblada, adolorido por no haberse despertado antes.

-¡Master! -gritó Miku-. Que bueno que lo encuentro, vengo a entregarle la disposición jurídica que me permite recuperar la máquina del tiempo…

-Miku… -contestó Salta-. ¿No ves que acabo de ser defenestrado? -preguntó él mientras se lamentaba del dolor en la cabeza.

-De hecho, Master, defenestrar se considera únicamente cuando se lanza a alguien por una ventana, y usted acaba de ser arrojado por una puerta, así que el término no sería correcto.

-Siempre tienes que ser más inteligente cuando menos lo necesito… -contestó el Master.

-Claro que si, y muestra de eso, es el hecho de que ya he conseguido mi autorización judicial para usar la máquina del tiempo -le enseñó la hoja a Salta en la cara.

-Vaya… esta cosa es legal en muchos más países de lo que lo soy yo -dijo él al verlo-. Está bien, te daré la… -pero al buscar la máquina del tiempo del tamaño de un disco, encontró su bolsillo vacío-. Esto es raro… no está por ninguna parte.

Pero antes de poder decir más, Len salió corriendo por encima de la puerta derribada, llevando en sus brazos a Yuki, la cual no dejaba de gritar aterrorizada.

-¡Aunxilio, Rin nos quiere matar! -gritó la niña.

-Hola Len, hola Yuki -dijo Miku tranquilamente, para luego ver a Rin saliendo por la misma puerta, con los restos de un televisor en la cabeza, saltando con locura sobre el Master y persiguiendo a su hermano y la Kaai-. Hola Rin -saludó Miku a su amiga sin que esta le hiciera caso-. Me alegra que hayan hecho nuevos amigos, todos ellos son como mis hermanos…

Mientras que Rin los perseguía, todos en la casa fueron despertando, viendo como Len corría valerosamente entre pasillos y muebles con Yuki en sus brazos, en lo que Rin empujaba tantas cosas como podía y trataba de lanzarle proyectiles a su hermano para que se detuviera.

Y mientras que todo aquello se ejecutaba, por el exterior de la casa se dirigían algunos otros vocaloids, más específicamente Miki, Kiyoteru y como un agregado iracundo, Meika Hime.

-¡No puedo creer que se les olvidara Yuki! -gritaba Hime en lo que volvía a golpear el hombro de Kiyoteru-. Ella es la persona más importante de este maldito grupo, y ustedes se olvidan de ella.

-No fue mi culpa, el tequila de Meiko era muy fuerte -dijo Kiyoteru en respuesta.

-Eso suena a lo que diría un pedófilo… -le contestó como si tratara de amenazarlo de alguna manera

-No empieces con eso, vamos a ir por Yuki y ya -respondió ahora Miki, hostil en respuesta de lo que dijo Hime.

-Más les vale, no pienso perderme la oportunidad de ir con ella a las aguas termales -dijo Hime mientras imaginaba el cuerpo desnudo de Yuki.

-Primero que nada… tu no estás invitada a nuestra salida de año nuevo -dijo Miki mientras daba un golpe en la nuca de Hime, aprendiendo a no hacerlo sobre su cabeza, debido a los cuernos-. Y segundo, no te dejaría acercarte a Yuki en un lugar privado, antes preferiría arrancarte esos cuernos que tienes.

-Realmente eres muy molesta en mi relación con Yuki, cuando entenderás que ella me ama a mi y solo a mi… -dijo la peli rosada menor.

-Eres realmente un caso extraño… -musitó Miki.

Justamente en lo que seguían hablando, la puerta de la entrada de la mansión se abrió, dejando salir a Len, cargando aun a Yuki en sus brazos, mientras que detrás de él se escuchaban los sonidos del infierno mismo liberado.

-¡Oye, esa es mi loli! -gritó Hime al ver pasar a Len a su lado.

Pero tan pronto como lo hizo, Rin pasó sobre ella, empujándola con la misma fuerza que si una aplanadora lo hiciera, dejándola con cara contra la nieve de la noche anterior.

-Oh no, los gemelos se están peleando otra vez, pero ahora metieron a Yuki en el asunto -dijo Miki mientras los veía perseguirse el uno al otro.

Lentamente los otros habitantes de la casa empezaron a salir uno tras otro a ver el escándalo.

-Master… porqué tenemos que vivir con una persona que es básicamente un animal… -dijo Meiko viendo a Rin arrancando arbustos para arrojarle a su hermano.

-Bueno, en mi experiencia, Meiko, todos ustedes son animales, solo que algunos son más que otros -contestó él mientras que se acercaba a tratar de detener el asunto.

Pero antes de que pudiera ponerle un violento final a la carrera de Rin, Miki, la única otra persona que podía detenerla, sujetó a la rubia con sus brazos mecánicos, ambos lo suficientemente fuertes para contener la ira Kagamine liberada.

-¡Suéltame! -gritó ella con furia, tratando de morderla.

-Rin, ya sabes el procedimiento, si me matas, los brazos solo se cerrarán más alrededor de ti, y no creo que tengas una máquina que corte tungsteno contigo…

-Maldita seas Miki, déjame vengarme, solo quiero romperle el cuello a Yuki y a Len por haberme robado lo que es mío, y por haberme traicionado… respectivamente -dijo ella escandalizando a los que estaban cerca.

-No es normal que Rin quiera matar a alguien antes de las ocho de la mañana -dijo Miku.

-¿Pueden explicar qué fue lo que pasó? -dijo Salta tomando a Len por el hombro-. Len, puedes bajar a Yuki, ya no hay peligro -le dijo al muchacho.

-¡Espera! -gritó Yuki-. Esto es como un sueño hecho realidad -dijo en lo que se abrazaba más de Len, sintiendo que era tan suave como un solo de felpa.

Pero a pesar de esto, Len decidió bajarla de sus brazos, en especial porque si Hime se levantaba y lo veía con la chica en sus brazos, ahora tendría a dos chicas tratando de asesinarlo.

-Viajamos en el tiempo… al futuro, usamos la máquina de Miku -explicó Rin-. Al principio todo era hermoso… teníamos la casa, nuestros hijos, una hermosa niñita llamada Mili… pero tras viajar unos años, nos encontramos con que Yuki había robado a nuestra familia, controlando a Len, ¡Y abusado sexualmente de mi hija hasta el punto en el cual se había vuelto como su esclava! -acusó a la menor mientras le apuntaba con el dedo.

-¡Yo hice eso! -dijo asustada Yuki.

Los demás no se pudieron sino poner de manera similar, desconcertados de imaginar un futuro como ese.

-Rin, no digas mentiras… -dijo Len-. Yo estuve allí, las cosas no pasaron así, estás inventando los detalles.

-Es cierto, eso no pasó -dijo Miku ahora-. Puedo distinguir cuando alguien miente del futuro -agregó con una risa.

-¿Y por qué no mencionas que me fuiste infiel con muchos otros hombres? -dijo ahora Len-. Solo es natural que hubiéramos terminado al final…

Al decir eso, la mayor parte de los vocaloid se quedaron callados, dejando que Len ahora se viera como algo raro.

-¿Dices que tenían una relación incestuosa? -dijo Kaito.

-Si… -contestó Len con lentitud.

-Y supongo que se volvió en una relación dependiente, llena de abuso y de desconfianza que al final solo causó sufrimiento… ¿Verdad? -preguntó Meiko mirando al menor.

-Tal parece que así fue… -añadió Len, apenado, mirando al suelo.

-Oh vaya, parece ser que alguien aprendió que las relaciones incestuosas no son buena idea… -dijo Gakupo para agregar a la burla, causando que la mayor parte se rieran de los gemelos.

-Jodanse todos ustedes -dijo ahora Rin-. No entienden lo que nos unía, Len y yo somos un equipo, si yo mando a un ejército a matar a toda una población inocente, Len se vestiría de mi para tomar mi lugar y dejarme sobrevivir -explicó con lágrimas saliendo de sus ojos.

-Rin, creo que ese no era el punto de la canción… -dijo Len ahora-. El punto era que, como una muestra de misericordia humana, de amor y de entrega… -comenzó a considerar sus palabras-. Eso es lo que yo estaba dispuesto a hacer por ti…

-Ok, muy conmovedor -dijo ahora Salta-. Rin, maldita zorra, estuviste usando la puta máquina del tiempo, ¿Verdad? -preguntó más agresivo que de lo normal, a lo que Miki la dejó ir, ahora que estaba frente a la otra persona que podía detenerla.

-Si, pero esta porquería se agotó… -dijo ella mientras tomaba el disco que solo tenía un lado.

-Hey, le pusiste un bloqueo -dijo Miku viendo su máquina-. Nivel tres de bloqueo policiaco… interesante… significa que trataste de cometer un acto equivalente a un crimen de guerra… -se asombró, más que preocuparse.

-¿Eso que significa? -preguntó Salta, de pronto viendo cómo un nuevo portal se abría frente a todos.

De este, una persona salió, alguien de traje verde, con cabello corto y despeinado, similar en color al de Miku con excepción de que este brillaba como con una energía interna. Llevaba unos lentes oscuros, y su mirada era como la de aquellos robots asesinos provenientes del futuro que buscaban eliminar a sus objetivos del pasado.

-Muy bien… -dijo el viajero del tiempo-. He recibido una señal desde este punto específico del espacio tiempo, he recibido la información de que alguien ha viajado a través de tiempo, causando múltiples distorsiones, atentando contra la seguridad de múltiples personas, y mucho peor, viajando sin licencia -habló de una forma seria, tal que parecía incluso ser una clase de máquina-. No voy a hacer segundas preguntas, y me dirán todo lo que necesito, o los haré…

Pero antes de poder continuar con su discurso, Miku empezó a reír, tratando de calmarse.

-Lo siento Zed… es solo que cuando tratas de hablar como si fueras un juez o algo así, realmente das risa, parece que actuar -dijo ella mientras lo miraba como a un amigo que no había visto en muchos años.

-¡Miku! -se quejó Zed-. Quería quedar como alguien serio con ellos, es la primera vez que los conozco -dijo molesto, apuntando a todos.

-De hecho, Rin y yo ya te conocimos… -dijo Len.

-Me multaste el día de ayer con una moneda que no conozco -agregó Salta.

-Oh… ¿En Serio? -preguntó él asombrado-. Lo siento, es que tomo mis servicios conforme a la seriedad, y a veces me confundo con quienes he conocido y quienes no… -dijo él-. Debería tener una línea del tiempo con esos registros.

-Zed, Rin hizo algo con mi máquina del tiempo, ¿Puedes revisarla? -dijo Miku mientras le daba la máquina.

-Oh vaya… estuvieron viajando bastante… -dijo molesto-. Miku, ¿Les diste una licencia provisional a estos dos para que pudieron viajar en el tiempo?

-No, pero me imagino que la Miku del futuro se las dio -dijo ella con gracia-. ¿Verdad, Len, Rin? -les dijo con una sonrisa.

-No realmente… -dijo Len.

-Len, cállate, nos vas a meter en problemas, tu di que si -le susurró Rin.

-Bueno, según el registro de almas… la persona quien estuvo usando esa máquina fue solamente Rin Kagamine… si, así es, tengo un registro biométrico -dijo enseñando la máquina a la rubia.

-Pero… Len también viajó conmigo… -dijo ella, tratando de juntar a su hermano en el asunto.

-Si vas conduciendo un auto sin licencia, ¿Se arresta solo al conductor o también se arresta a los pasajeros? -preguntó Zed con retórica.

-No lo sé, no tengo licencia de conducir -respondió Rin.

-Vaya, si yo fuera tu, dejaría de hablar, que solo te estás incriminando más y más -y dicho esto, le puso un par de esposas azules-. Rin Kagamine, quedas arrestada por viajar en el tiempo sin licencia, y por proponer alterar la línea del tiempo por medio de una violación -dijo para la impresión de todos.

-¡Esto es injusto, no he hecho nada! -gritó ella, tratando de quitarse las esposas.

-Ese es el punto de la policía del tiempo -dijo Zed.

-Tranquila, Rin -le dijo ahora Miku-. Los juicios del tiempo son rápidos, yo seré tu abogada -dijo con gracia.

-Llévenme a la horca de una maldita vez… -dijo Rin, resignada.

Y tras esto, Rin desapareció al lado del viajero en el tiempo. Pero antes de que el asunto pudiera pasar desapercibido, Hime comenzó a levantarse.

-¿Qué fue lo que pasó? -dijo tratando de superar el dolor de cabeza.

-No me creerías, pero acabamos de recibir a un viajero en el tiempo… -dijo Miki mientras trataba de levantarla.

-¡Master! -gritó Len-. Tiene que escucharme, Hime es malvada, ella quiere a Yuki… de una forma sexual, tratará de hacerle daño junto a su hermano.

-Len, he tenido a Hime como sospechosa desde que expresó que su deseo era poder casarse con Yuki… quien quiere eso con una chica de once años, solo alguien enfermo -contestó el Master.

-Esas acusaciones son absurdas -se defendió Hime.

-Es cierto, son solo sospechas -dijo ahora Miki.

-Gracias, es obvio que Yuki corre con más riesgo de ser violada por ti, que por mi -dijo Hime con seguridad.

-¡¿Por mi?! -gritó Len ofendido.

-Claro, que si, porque la violación es un acto que solo puede ser cometido por los hombres, yo soy mujer como Yuki, cualquier cosa que le hiciera sería con amor, y sé que Yuki querrá aceptar todo lo que yo quiera hacerle, porque me ama intensamente… -dijo con tranquilidad, mirando a la pobre Kaai con ojos que no podrían interpretarse como algo inocentes.

Esta solo tomó el brazo de Len y se escondió detrás de él, aterrada de las palabras de Hime.

-Miki… -dijo Salta-. Manten a esta loca alejada de Yuki, voy a levantar una denuncia por acoso, con eso que acaba de decir es suficiente -dijo él en lo que le daba la orden a la chica.

-Con todo gusto, Master -dijo Miki mientras tomaba a Hime del hombro y comenzaba a llevársela.

-¡No me toques, no tienes derecho! -protestó Hime-. No pueden someterme a una acusación como esa, le diré a todos en Twitter, terminarán cancelados, lo juro…

Gritó mientras que era llevada.


Lejos de allí en la azotea de la casa, Vigo, Shikari y Zed habían visto todo el espectáculo, y ahora sus ojos se centraban en Len y Yuki, mientras el muchacho trataba de tranquilizar a Yuki por todo lo que había pasado.

-Entonces… así conociste a mis padres… -dijo Shikari-. Imaginaba algo más interesante…

-La mayor parte de historias son así -dijo Zed como respuesta.

-Entonces eso fue lo primero que hiciste, y luego fuiste a nuestra casa -dijo Vigo.

-Y en unas horas tengo que llevarle la multa a Salta a causa de Miku, pero para eso tengo que volver unas cuantas horas al pasado desde aquí, tengo tiempo -dijo el policía del tiempo.

-Es raro que hagas las cosas así, ¿No crees?

-Es más cómodo de esta manera -dijo él-. Ahora solo me hace falta llevármelos a su casa de nuevo, y todo estará solucionado -añadió.

-Aún tengo muchas dudas -dijo Shikari-. Acabamos de… cambiar el tiempo, ¿No? ¿Significa que ahora una nueva línea del tiempo se creará? ¿Qué pasará con Vigo? -sostuvo el brazo de su hermano-. Si Len y Rin no tienen relaciones, entonces él no nacerá…

-Si… no había pensado en ello… -dijo Vigo ahora-. Aun me queda una duda ¿Porqué pasó todo este cambio? Me refiero a lo de Setsu volviendo a la vida luego del suicidio y todos los cambios…

-De acuerdo, tenemos tiempo, responderé a sus preguntas de forma general -dijo Zed-. Empezando por lo primero, esto no ha causado una nueva línea del tiempo, más bien se han causado dos nuevas líneas del tiempo, siendo la original la de ustedes, la segunda, la que provocaron al hablar con Yuki, pues al parecer esa plática le dio los ánimos que necesitaba para volverse la novia de Len… a los dieciséis años…

-¿En serio? ¿Solo por nuestra plática? -dijo Shikari.

-Vaya… nuestro padre tiene veintiún años… espero que la policía no se entere del asunto… -añadió Vigo.

-La tercer línea temporal… es esta, la que se acaba de crear con estos sucesos, no puedo asegurar nada, pero digamos que no es la última interacción entre Len y Yuki -les guiñó el ojo a los dos.

-Pero eso significa que Vigo no existirá en este mundo, ¿O si? -preguntó Shikari.

-No puedo saberlo… lo cierto es que hay muchas cosas que el tiempo determina de una manera o de otra, eso es lo que he aprendido -dijo Zed con tranquilidad-. Incluso con todo mi poder, no soy más que un simple avatar de la fuerza de la gravedad del universo, mis conocimientos son aún muy limitados.

-Impresionante… ¿Cómo hiciste para llegar a ser eso? -preguntó Vigo con interés.

-Un incidente durante un ataque terrorista… -dijo Zed-. Era joven, estúpido, no entendía ni siquiera lo que pasaba. Pero al obtener este poder traté de hacer las cosas diferentes, traté de salvar la vida de mi hermano, quien moría mientras a mi me ocurría el accidente que me volvió de esta manera, pero por más que intentaba prolongar su vida, pasados los años, algo causa su muerte, fuera algo natural, algo de su propia mano, o incluso el más absurdo de los accidentes. Su vida tenía el final en cierto punto, determinada por algo superior al destino. De igual manera, yo no podía evitar mi nacimiento, mi alma tenía que estar sobre esta tierra.

-Entonces… siempre que Vigo tenga un alma… -dijo Shikari.

-Entonces volverá a esta tierra, de una manera o de otra… -aseguró Zed-. Su línea del tiempo sigue existiendo, es como si el agua siguiera pasando por el arroyo, y seguirá como si nada a través del tiempo.

-Espera…¿Alma? -dijo Vigo-. ¿Eso existe realmente?

-Si, es extraño asumir que no -dijo Zed.

-Eso implica la existencia de algo más allá de la muerte… por lo tanto… ¿Existe Dios? -preguntó algo extrañado el Kagamine.

-Si, así es, ¿Con quien crees que fui a hablar cuando se dieron la vuelta?

-Dijiste que era con un superior… -dijo Vigo.

-Si, y mi único superior es Dios… -contestó Zed.

-¿Significa que eres un ángel? -preguntó Shikari interesada.

-Para nada, esos tipos son unos nerds, en especial los de las altas jerarquías, nunca trates de hablar con ellos que te volarán la cabeza, yo sigo siendo un humano, con naturaleza y alma humana -dijo como si nada.

-No puedo creerlo… ¿Porqué no has dicho a nadie que Dios es verdad? -dijo Vigo impresionado.

-Los que ya creen, ya lo saben, a los que no creen, no les importaría -contestó Zed-. Se llama libre albedrío.

-Si Vigo, ni aunque los muertos caminaran sobre la tierra bastaría para eso -dijo ahora Shikari de manera presuntuosa.

-Lo que me lleva a la segunda duda -dijo el viajero del tiempo-. Como lo pensé, todo esto pasó debido a que hubo un cambio en el tiempo. Era cierto, Yuki se habría quitado la vida, ella no tenía mucho que ver en sus vidas…

-Eso quiere decir que… ¿No era mi madre? -preguntó Shikari.

-Ahora es difícil de determinar, pues ese tiempo en el que eras Mili se ha perdido para siempre -dijo Zed-. Pero no era demasiado diferente, excepto por el final de Len, quien terminaba enterándose de que su esposa le había sido infiel toda la vida, a la edad de 83 años, solo para quitarse la vida a esa edad…

Los hermanos se quedaron impresionados.

-¿Y qué cambio las cosas? -dijo Vigo.

-Solo puedo describirlo como un milagro… Yuki seguramente acabaría en el infierno, como es el destino de quienes rechazan el regalo de la vida, pero debido a que todo fue causa de los pesares de su vida mundana, se le dio una segunda oportunidad, y en esta segunda oportunidad, otra persona también huyó de su destino. Esa otra persona fue Len, quien, en un acto de amor desinteresado, salvó a Yuki de su muerte segura. Habiendo sobrevivido los dos, ahora unidos por algo más, este acto de amor empezó a cambiar el tiempo, hacia adelante y hacia atrás, como una onda moviéndose en el agua. Este acto rompió el ciclo.

-¿Cuál ciclo? -preguntó Shikari.

-El ciclo que condenaba a Len y a Rin a seguir juntos, en una relación dependiente, que terminaba por consumirlos a los dos -explicó Zed-. Ahora que esto se ha roto, ambos son más libres que antes. No solo en este mundo Len terminaría siendo la pareja de Yuki. En otro mundo, Rin será feliz teniendo al hijo que siempre quiso con Gakupo. En otro mundo, Miku se casará con su amor de la Juventud, Len, luego de ocho años de noviazgo. En otro, una Luka de cincuenta años perdona a su esposo por una infidelidad y ambos vuelven a vivir con su hija. En otro más, una Gumi adolecida por ser pobre, es tomada bajo el cuidado de Len y se vuelve su esposa con el tiempo. Muchas cosas pueden pasar ahora que son libres.

-Pero eso me hace pensar… -añadió ahora Shikari-. Si todo eso tiene posibilidad de existir ¿Qué valor tiene lo que nosotros decidamos? ¿Qué valor tienen nuestras vidas en este universo que se multiplica indefinidamente?

-Oye, seguimos vivos -dijo ahora Vigo-. Zed, no sé si esto sea lo que contestarías, pero en lo personal, no cambia las cosas. Llámalo absurdísimo, pero tener una sola vida o tener varias da igual, cuando la muerte nos arrebataría todo. Aun con eso, creo en que hay valores perpetuos, verdaderos, como lo son el amor, el respeto, el cariño…

-El amor a Dios… -añadió Shikari.

-Supongo que si Dios es cierto… podemos darle una oportunidad a creer en él ¿No? -preguntó Vigo a Zed.

-No lo sé, yo no soy muy religioso -respondió el viajero.

-Pero…acabas de hablar con Dios… -dijo Vigo exasperado.

-Sé que existe, pero no tengo que amarlo, o hacerlo el centro de mi existencia -y dicho esto, se dio la vuelta y se dirigió a la esfera que los llevaría de vuelta a su casa.

-Este sujeto… es increíble -dijo Vigo golpeando su frente con su palma.

.¡Por cierto! -se apresuró a decir Shikari-, Ya que existen millares de universos distintos… ¿Existe alguno en donde mis papás tengan la misma edad? -preguntó interesada.

-Ah si, existe, pero tienen otros nombres -contestó Zed-. Y a la edad de doce años quedaron atrapados en un bucle del tiempo en donde una misma tarde de verano se repetía y uno de los dos tenía que morir en ella, durante diez años -describió.

-Definitivamente tienes que contarnos de eso… -dijo Vigo impresionado.

-¡Suena horrible! -dijo Shikari.

-Al final lograron salir con la ayuda de un montón de sujetos diferentes, pero fue un caso extraordinario, y lo uso como referencia para saber como deshacer bucles temporales -contestó Zed, sentándose en la esfera-. Prepárense para la historia, todo empezó en una tarde de verano…

Y diciendo esto, la esfera se cerró, regresando a los hermanos Kagamine a su tiempo.