Las obras y personajes son propiedad de Akira Toriyama y Reki Kawahara
I
7. La cruzada
Es un hermoso día afuera, el cielo pulcro y las nubes siguiendo la única brisa del viento hacía el este, las puntas finas del césped peinadas por la misma, el sol radiante resplandecía los haces de luz contra la superficie terrestre protagonizando una cálida atmosfera. En esta época de Aincrad los monstruos salvajes aumentaban el precio de recompensa por cabeza, y decir que era una oferta limitada es equivalente a la peligrosa extinción de un animal.
Normalmente a esta altura de la fecha solían presentarse parejas enamoradas en los campos de flores del piso 47 a oler y recostarse en los miles campos de flores; tener una exquisita cena en el restaurante más popular y costoso para contemplar los lujos y bienes que un noble podría regocijarse en un plato con una variedad de pan, queso, aceitunas y berenjenas sobre la mesa; pasar la noche en un hotel para hacer quien sabe que en la habitación de hospedaje para un acto censurado para los ojos de un virgen. Entre las miles de actividades que se pudieron realizar, Gohan, junto con Asuna, Kirito y otros soldados de los Caballeros de la Hermandad de la Sangre, no querían ausentarse en el velo de un amado y cariñoso guerrero.
Dos escoltas izaron la bandera de su emblema hasta lo alto del mástil, sin frenar el movimiento de las poleas procedieron, luego de un par de segundos, a descender y afianzarla por la mitad. La ceremonia se llevó a cabo en uno de los tantos campos de entrenamiento, justamente donde abarcaba la base de piedra del asta, vistiendo el distinguido uniforme blanco con solapas rojas. Heathcliff estaba parado frente a la multitud a un lado del mástil, se habían dividido en tres grupos de soldados en cuadricula, teniendo a la vista en orden a cada uno de ellos.
Pese a ser un buen día, las ondas del fallecimiento de Godfrey, a quien en lugar de fingir un entierro formal en un cementerio, pues los cuerpos físicos solo desaparecían en una explosión de cristales binomios correspondiente a un simple programa de computadora, lo mejor que pudieron hacer fue colocar un atril con la foto del sonriente y barbudo capitán. Aun así la intención es lo que cuenta, el hombre era muy querido en su unidad como en cualquier otra, no era por una especie de favoritismo, porque este día conllevaba un mensaje importante.
Gohan se encontraba dentro y desapercibido de la multitud de soldados, sus amigos no estaban cerca de él por lo que debían estar apartados en algún lugar. Más fue su sorpresa que el silencio haya permanecido intacto desde que los juntaron a todos los reclutas. Si bien no conocía o no solía entablar conversaciones con desconocidos, podría asegurar que compartían el furor e impotencia por la muerte de un aliado al cual apreciaban y admiraban por su optimismo. Sonaba ridículo que una persona que haya pasado por dos años en este encierro pudiera mantener una salud mental sana, de seguro tuvo sus inseguridades, y a pesar de eso él reía alborozado como si se tratara de un vikingo.
–Para todos es una perdida enorme, y debe ser difícil para la mayoría de ustedes aceptar que un gran hombre se apartó de nuestras vidas. Godfrey fue alguien quien siempre mantenía la cabeza en alto, voluntario entusiasta y dispuesto ayudar al prójimo –El comandante no requería de un minucioso papel del cual tenia que ensayar, ya de por si era meticuloso y fiel a sus palabras–. Pero no estamos aquí solo para llorar la muerte de Godfrey, sino la de aquellos que cayeron en nuestras batallas, liberando los pisos de Aincrad para llegar a donde estamos actualmente. Por eso quiero pedirles que no tiren la toalla, pues aun no hemos terminado de pelear por el honor que representa nuestro emblema.
Los soldados asintieron en comprensión de la rectitud que gobernaba Heathcliff, era bien sabido que varios pensaban en renunciar o transferirse a otro grupo menos exigente y apto para ellos, a pesar de eso el miedo podría ser tangible al enfrentarse a las aberraciones más crueles creadas por el hombre. Y aun así muchos estaban reconsiderando quedarse, en el trayecto habían desbloqueado nuevos niveles y con ello la fortaleza para enfrentarse a lo que venía detrás de una puerta gigante.
No habían, a excepción de Kirito, Beta Testers que pudieran proveer información sobre las futuras plantas que forjaban el orden estructural anillado del castillo flotante. En caso contrario carecería de importancia con lo poco que podrían aportar, ya que solo era una prueba Beta y no se conocía más allá del nivel 25 o 30. De nuevo, depender de ellos como lo hicieron la mayoría en el primer piso no serviría de nada, por eso tenían que mantenerse unidos sino solo el tiempo que sus cuerpos reales puedan resistir dependerá que tan lejos podrán avanzar.
–Son momentos como este que tenemos permanecer activos y luchar en nombre de todos ellos –Continuó mesurado–. Hemos perdido ha suficientes hombres por la corrupción de este sistema, todavía nos queda camino por recorrer y nos necesitamos a cada uno de nosotros. No solo por ellos, sino para los que dependen de nosotros.
La horda de aplausos no se hizo esperar, un ritmo sosegado en comportamiento del velorio, pero admirados por las palabras de quien representaban con orgullo a su comandante. No obstante, para el entusiasmo de Gohan, redujo su clasificación oral a dos aplausos secos, por suerte no tuvo problema ya que todos los ojos estaban enfocados en Heathcliff retirándose con una pequeña mueca, indeciso si sonreír por el discurso fausto que regocijo a sus hombres o mantener una compostura de acuerdo a la situación actual por la que estaban pasando.
Se retiraba junto a los hombres del Consejo, al mismo tiempo se disolvían los soldados divergiendo sus pasos en las respectivas direcciones de ellos. Gohan buscó de reojo a Kirito o Asuna y, para su suerte, la mano enguantada sin dedos sobre su hombro dio a conocer la amigable sensación de estar junto a sus dos amigos. Los tres partieron a una banca lejos del asta para evitar reprimir sentimientos negativos que, ya con el tiempo, estaban acostumbrados.
Este día desfavorable quitó el hambre, reanudaban la charla entre sí cuando el silencio dominaba un plazo de dos a tres minutos y solo mantenían expresiones neutrales, sin saber exactamente como sentirse con todo esto. En pocas palabras, hoy era un día de mierda.
–¿Les encomendaron una nueva misión? –Preguntó Gohan en el extremo izquierdo de la banca. Estaba con el cuello inclinado, observando el movimiento regular de las nubes con el fin de encontrar una forma ridícula que lo divierta.
–Sobre eso... –Antes de que Kirito tomara la palabra, podría haber jurado escuchar los golpeteos contra su pecho, obviamente Asuna incitándolo– Nosotros estaremos ausentes por un tiempo.
Aquella declaración abstrajo cualquier pensamiento del saiyajin para sentarse con los de dedos entrecruzados. Titubeaban en quien o como podrían explicar la situación, las risas nerviosas y el rubor en las mejilla denotaban que era delicado, o quizás solo se avergonzarían después de afirmarlo.
–Asuna y yo nos vamos a casar.
El tiempo transcurría de forma natural, algunos soldados pasaron frente a ellos platicando sobre una o dos cosas que Gohan no pudo captar. Mantenía aquel semblante serio, paralizado sin mover una pulgada, a excepción de los mechones que ondeaban a la frecuencia del viento. Dadas las circunstancias seguía analizando con detenimiento y sin fallos verbales en la oración de Kirito.
En un parpadeo espontaneo su quijada no pudo caer más bajo y sus orbitas se ensancharon como dos platos hondos a punto de salirse de sus cuencas. Esto, sin más, no tuvo más que una locución que describía su sorpresa en tan solo una palabra:
–¡¿QUEEEE?! –Prolongando las fuerzas exclamaciones vocales, no pudo evitar que su voz expandiera un radio en todo el castillo de la hermandad, e incluso unas palomas que se habían instalado en un nuevo recinto en la muralla desplegaron vuelo.
Los más afectados fueron los jóvenes, mayormente Kirito al estar a su lado, que estaban en la misma banca cubriéndose con las dos manos o los dedos índice en lo más profundo de sus oídos. Gohan, a pesar de ridiculizarse a sí mismo, no podía creer para nada la confesión que ellos habían preparado, parecía ridículo. Incluso cuando existe una forma de recrear el matrimonio legitimo en SAO, se trataban de dos adolescentes, hasta donde intuía por su tamaño y forma de hablar, que acaban de iniciar una relación hace tan solo un par de días, o quizás llevaban tiempo saliendo juntos y no se percato, no es como si estuviera todo el día apegado a los dos.
–¿N-No creen que es algo pronto para eso? –Aclaró la garganta antes de preguntar, todavía no conseguía quitarse el estupor de hace rato.
–Lo estuvimos pensando detenidamente y creemos que sería lo mejor si lo hacemos lo más rápido posible –Hubo un momento que intercambiaron miradas, asintiendo en aprobación.
–La verdad es que, con estos dos años, no sabemos cuanto tiempo nos quedara a nosotros. Es posible que antes de llegar al final, nuestros cuerpos allá afuera pierdan sus signos vitales, nadie puede durar en un estado vegetativo por mucho tiempo. Hemos subsistido en esta forma durante meses, sin cambios que identifiquen la maduración de nuestros cuerpos –Dijo observando la palma de su mano, la cual perduraba en la misma síntesis desde la primera vez que inició sesión–. Es por eso que preferimos vivir los mejores momentos juntos, creando algo especial para los dos.
Kirito inconscientemente se había perdido en sus propias palabras, entendiendo lo que había dicho y, sin jactarse, la razón que para todos era innegable. Habían perdido tiempo, algunos podrían jurar que no reconocían el rostro de sus padres, la locura paso a la aceptación, de esta la convivencia perpetua en el mundo fantástico de Kayaba. Para el reconfortamiento de él, Asuna apretujó su mano izquierda entrelazando sus dedos con los de él, le sonrió en señal que todo iba a estar bien, el mensaje no podía ser más claro, pues ella lo alentaba persuasivamente.
–En ese caso, confió en que harán un buen trabajo manteniéndose unidos para toda la eternidad –Endulzó los rasgos faciales trazando una sonrisa. No necesitaban su bendición ni nada por el estilo, pero estaba agradecido que hayan compartido aquel detalle.
–Por cierto, quiero que seas el padrino.
–Olvídalo.
–¿Eh? –Ahora era el turno de Kirito y Asuna de sorprenderse. Gohan negó en seco pero manteniendo una actitud amable, como si realmente no le importara o entendiera lo crucial que representaba el rol– ¿Por qué no? –Preguntó Kirito perplejo por la súbita negación.
Antes de contestar, Gohan escuchó que alguien lo llamaba del lado opuesto de la banca, volteando para encontrarse al próspero Heathcliff caminando hacía ellos. No sabía que querría ahora, mucho menos en un día de luto, las actividades y entrenamientos habían sido suspendidos por la ceremonia, por lo que debería tratarse algo importante, solo para sus ojos y oídos.
Suspiró cansino al no tener una tercera opción más que levantarse y dirigirse al comandante, fingiendo que no habían rencores en absoluto mientras mantenían una relación casual y formal. Si Kayaba no lo notaba realmente no le interesaba en lo más mínimo o era un completo ciego, en realidad nadie sería capaz de percatar las verdaderas afecciones contra el comandante de los Caballeros de la Hermandad de la Sangre.
–Simplemente no creo ser el adecuado para cumplir con ese papel –Dijo con un sabor áspero en la boca. Dejándolos a ellos embrollados sin tener una pizca de a lo que se refería con exactitud.
Saludó al comandante con respeto y, siguiendo sus ordenes de acompañarlo en una platica mientras caminaban, se despidió del par de tortolos agitando la mano. No entrarían en la Sala del Consejo, ya que para gusto de él prefirió rodear el perímetro del cuartel general vislumbrándose con el diseño que él mismo había perfeccionado en sueños. Tampoco era misterioso que no haya seguridad, al menos los que cumplían su horario en las puertas de entrada y salida permanecían en sus posiciones, la gran parte se despidió hacía sus hogares o decidieron pasar el rato afuera del cuartel.
Por alguna razón, Gohan notó a Heathcliff contento, algo debió haber ocurrido para que iluminara su día y no sea opacado por la administración de jugadores desconectándose del servidor. Probablemente lo mejor sería no preguntar al respecto y mantenerse indiferente. Sin embargo, en lo que llevaban recorriendo en silencio el exterior de las instalaciones, no había meditado ninguna palabra.
–¿Obtuvo algo de Kuradeel? –Indagó a base de suposiciones, aunque tampoco sería descabellada la idea que sea la cuestión.
–Logramos que confiese la ubicación del escondite de Ataúd Risueño. Al parecer usan la zona segura del piso 70, una cueva escondida amplia y con varios puntos de salida –Explicó sereno, sin mucha prisa por empezar, seguramente porque necesitarían reclutar varios miembros si quieren asegurar una victoria que no involucre un derramamiento de sangre brutal.
–Tendrían que enviar un escuadrón de investigación para confirmar que es cierto, y no caer en una emboscada de parte de ellos –Heathcliff asintió. No podrían fiarse de un recluta de asesinos, siempre fueron precavidos y con un plan extra para salirse con la suya, a veces incluía sacrificar al miembro más débil de la cadena y salir ganando.
–Ya he encontrado a los miembros de tu nuevo equipo –Cambió el tema de conversación, llamando la atención de Gohan hacía él–. Te los presentare cuando acabe la boda –Atónito por la revelación, la risa genuina del comandante dio a entender que no era el único que estaba al tanto sobre el enamoramiento de Kirito y Asuna–, ¿Una locura no es así? Siendo tan jóvenes y deciden adelantarse a las responsabilidades del matrimonio. Por supuesto, les permití con gusto organizar la boda en el piso 22, más aun, un receso en una de las tantas cabañas sería perfecto, ¿No crees?
–C-Claro, si usted lo dice... –Estaba desconcertado, y sin mucho que agregar al respecto. No estaba acostumbrado a celebrar ese tipo de festejos, sabía que eran eventos concurridos entre varias familias y conocidos, y con varias capas de pastel.
Peor era que Heathcliff lucía cautivado por el desarrollo de eventos imprescindibles, será una sorpresa para todos. No obstante, odiaría ser quien lo dijera primero, el descubrimiento de los cuarteles de Ataúd Risueño era primordial para todos, aquel grupo estuvo aterrorizando los pisos de Aincrad eliminando a sus jugadores y sin quitar el hecho que el servicio que brindan es pernicioso, una mafia contigua al comprador restringiéndolo de sus bienes en aumentos no acordados y, probablemente, perjudicial para la otra persona.
Existían rumores que sus servicios no eran, obviamente, limpios, utilizaban a los compradores para encubrir los actos del gremio ganando una mejor suma de dinero, sin importar si el o los terceros sobrevivían a las tareas encomendadas a realizar. Y, por lo que farfullaban las lenguas veteranas, suelen exterminar cualquier prueba evidente de un incriminatorio que hayan despistado, el responsable pagaba el doble y recibía un castigo mortífero. Así llevaban el negocio desde los dos años que comenzaron agruparse y expandir sus ideales.
–No será fácil encontrar grupos dispuestos a colaborar, quizás el Ejercito envíe soldados batalladores, pero no serán suficientes –Replicó Gohan retornando al tema fundamental. Una mirada de reojo ponderando su objetivo resaltó su interés.
–Tiempo nos sobra, por ahora debemos reclutar y prepararnos adecuadamente –Gohan bufó para el otro costado simulando que el comandante no lo escuchó. Intuir que tenían tiempo era una falacia, resultaba molesto ignorar este hecho que sofocaba las mentes de los usuarios–. Además, es como dices, no debemos subestimarlos por tener aquella ventaja. De momento esperemos la oportunidad para atacarlos desprevenidos.
Sin mediar otra palabra, concluyeron la conversación despidiéndose formalmente, Gohan observo como Heathcliff se adentraba hacía las instalaciones del cuartel general, probablemente a la Sala del Consejo. Reflexionando inmóvil en el patio trasero sobre los próximos acontecimientos que surgirían de todo este asunto, porque incluso con Ataúd Risueño fuera del mapa, los problemas no acabarían. Muchos ignorarían por completo que aun quedaban varios pisos por desbloquear, peor será la decepción que se lleven y Gohan sea el único en saberlo con antelación.
Kayaba lo había dejado en claro, deseaba acabar con Ataúd Risueño y aquellos miembros de jugadores rojos que se anteponían contra sus ideales perfeccionistas. Ambas máscaras cumplían con su objetivo, el comandante era susceptible y determinado, lo suficiente para hacer las cosas de la manera correcta y, aun con todo en su contra, obtener la victoria, pues el comando de SAO estaba oculto como una carta trampa.
–¿Algo importante? –Gohan espabilo al reencontrarse con Kirito, sacudiéndolo devuelta a la realidad, y Asuna a su lado.
–Oh, no, solo me comento que les permitió organizar la boda en el piso 22 –Esto último no era mentira, pero ocultaba gran parte de la verdad y de lo discutido con Heathcliff respecto a la información extraída de Kuradeel. Por no mencionar que para ellos sonaba un desvió del tema.
–Me siento un poco mal por eso. El comandante insistió mucho en darnos unos días libres, pero tal vez un pequeño descanso no este mal –Asuna se rascaba nerviosamente la mejilla, para su vergüenza no quería exigir más de lo que ya tenia. En lugar de Kirito, que solo permanecía callado sin reclamar por los servicios brindados, prefería algo más sencillo.
–¿Seguro que no quieres ser el padrino? No estás obligado, pero sería agradable que tomaras ese lugar –Kirito persistió en la oferta, honestamente tampoco tenía muchas opciones, y Gohan podría intuirlo. Klein no era mala opción, y aunque estaba agradecido con él, Gohan formaba parte de un vínculo más cercano e -nunca admitiría en voz alta- intimo.
El saiyajin cerró los ojos y cruzó brazos reconsiderando en una tabla de probabilidades mental para determinar sus opciones. No estaba equivocado en decir que no estaba acostumbrado a ese tipo de cargo, normalmente asistía a celebraciones pequeñas en la Corporación Capsula y, según los comentarios de Krillin y de la propia Bulma, no eran muchas, sino más bien todo lo contrario. No obstante, representar dicho papel no podría ser tan malo, no tenía idea que presentaba exactamente, pero nunca lo sabría si no lo intentaba primero.
Además, era una manera de expiar sus frustraciones de la guerra fría contra Heathcliff y su designio corrupto para encarcelar a la humanidad hasta el fin de los tiempos. Más aun para su beneficio, podría pasar tiempo con Lisbeth, Egil y Klein que seguramente participaran en el evento con gusto, también podría comer pastel y si confiaba en las artes culinarias de Asuna valdría la pena en participar.
–Al diablo, aceptó –Dijo para su consuelo, hasta juró notar que las pupilas de Kirito se dilataron al afirmar su contestación.
–¡Genial! Ahora nos falta celebrar una noche de solteros –Palmeó contra su espalda, advirtiendo que los planes podrían salirse de las manos.
–Pero sin mujeres –Alzó la mano derecha deteniendo su entusiasmo a lo cual recibió un ceño fruncido en desaprobación.
–Aguafiestas –Instantáneamente sintió recorrer por su espina dorsal la gélida y penetrante la presencia perversa de Asuna detrás suyo. Evitó establecer contacto con ella, pero con solo ver que Gohan sudaba en frenesí por su intimidación lo decía todo–. Qu-Quiero decir, por supuesto, por supuesto. Solo hombres –Como un interruptor, aquella aura inflamada de fuego cobrizo se aplacó, sin antes resoplar hacía otra dirección.
La noche de solteros se prolongó hasta el alba, el circulo pequeño conformado por Egil, Klein, Gohan y Kirito aprovechó la noche lo mayor posible en un restaurante libre, comiendo tanta cantidad como ellos podían, los dos adolescentes rechazaron cualquier gota de alcohol con lo cual Klein no dudo, en su grado de consciencia, burlarse de ellos antes de caer al suelo. Sumando conversaciones sacando risas y anécdotas, hasta tuvieron la oportunidad de ver una pelea de dos borrachos, uno grande y corpulento contra un alto fornido, un mano a mano totalmente parejo respecto en fuerza y balance. Gohan quería interferir por la seguridad del local, pero Klein lo detuvo para observar como termina y apostar unos cuantos Cor.
Entre más copas de cerveza ingerían Klein y Egil, más difícil fue para ellos controlarlos y que se maten al intentar conquistar mujeres en un rotundo fracaso. Resultaba gracioso como el alcohol artificial no causaba los mismos efectos que el autentico, pero resaltaba a la realidad con un simple mareo, tal vez así era como se sentía. También asistieron a un karaoke que promocionaba el restaurante, tomando turnos individuales por mesa, las voces embriagadas del dúo estaban intrincadas en un mar de palabreríos mientras se abrazaban por los hombros en un vaivén de costados, Gohan también se sumó al teatro de no ser porque Kirito lo empujó al frente cuando llamaron por otro candidato, para vergüenza suya no tuvo forma de volver cuando Egil incitó pronunciando en silabas su nombre produciendo una ola.
Sin otra opción tuvo que esquivar las miradas del público enfocándose en la única pantalla holográfica de arriba, citando las letras sin la menor idea si lo estaba haciendo bien. Los aplausos de la audiencia fue un conforte para él, bajo del escenario sonrojado volviendo a su asiento con el grupo de 3. Escucharon otros grupos cantando y, sin sorpresa alguna, sonaban mejor que Klein, Egil o Gohan por la falta de experiencia, el trío de idols femeninas fue un deleite para la vista de todos los hombres, quitando al saiyajin que solo disfrutaba de la canción, luego apareció un grupo instrumental que dejo mucho que desear, la lista continuaba hasta que cerraron.
Kirito esperaba volver a casa y dormir, eso pensó y no pudo estar más equivocado hasta que se acercó hacía ellos el mismo grupo de idols al reconocer a Gohan. Le habían encantado su versión de una banda coreana que él no podía distinguir, pues no solía escuchar mucha música en la casa del Monte Paozu, esto las conllevó a que pasen el rato con ellas. Klein estaba feliz y la mayor parte del tiempo intentó coquetear con una de ellas, siendo inútil ya que solía confundirse mucho sus nombres, aun más para su envidia tanto él como Egil y Kirito notaron que dos chicas estaba pegadas a Gohan, tratando de arrancarle los brazos mientras tironeaban de él, discutiendo a quien le tocaba hablar.
La que estaba fuera de ese problema parecía ser la comprensible del grupo, la líder probablemente, las separó al instante en el momento que le preguntaron quien era la más bonita o con quien querría salir en una cita, y Gohan se quedó mudo viendo la brusca mirada en sus ojos. De no ser por las cantidades de alcohol las habría confrontado severamente, pero tuvieron que marcharse antes de que un revuelo se manifestara otra vez. Dejando a Gohan muy confundido y también a Klein y Egil irritados por su falta de concepción en el mundo del harem, apuntando un dedo sobre su pecho criticándolo a base de insultos que pasaba por alto, para su ayuda Kirito tomó la cabeza de Klein y luego la de Egil remojándolas en la fuente de agua del parque donde terminaron su junta con las chicas.
No había tomado consciencia de la hora hasta que Kirito revisó su menú y advirtió que eran pasadas las 5 AM, en un par de horas él tenía que estar arreglando algunas cosas sobre la boda en el piso 22 con Asuna, no había descansado los ojos en toda la noche y tenía que prepararse. Gohan se encargó de llevar a los dos inconscientes tumbados en el piso, debido al cansancio y no al exceso ya que, como había aclarado antes, no producía la misma sensación. A Egil lo dejó en su tienda sobre la barra, sin antes mencionar que estaba muy agradecido de haber conocido a un puercoespín parlante, y con Klein fue más fácil ya que el gremio Fuurinkazan lo buscó siguiendo su rastro en el mapa.
–Y eso fue lo que paso –Comentó Gohan con una pequeña risa, trató de buscar al dúo con la mirada, resultaba difícil no ser capaz de reconocer a tanta gente con traje y corbata amontonada.
–Vaya, veo que la tuvieron complicada –Contestó Lisbeth a su lado, sorbiendo un poco de vino blanco apoyando sus finos labios rosa crepe sobre el borde de la pequeña copa.
Dos días después las invitaciones llegaron puntualmente antes del mediodía, a pesar de estar escrito en la fuente de un mensaje común y corriente resaltaba formalidad. Gohan tuvo que pedirle ayuda a Kaede, quien también estaba invitada, el híbrido no tenía idea sobre que vestir y necesitaba comprar un regalo, y que mejor opción que una chica cautivada por el evento. Tomaron su tiempo en probarse ropa, mayormente Kaede indecisa entre tres conjuntos de vestidos, buscar el regalo fue algo que habían planeado juntos mientras caminaban en las diferentes tiendas de ropa.
Un cuadro decorativo podría resaltar para su pequeño hogar, aunque no estaban seguros si vivirían juntos después del receso en la cabaña, pero suponiendo que estarían juntos sería un regalo perfecto.
En cuanto a la situación de ser el padrino, Gohan solo tenía que quedarse quieto al lado de Kirito en el altar y sonreír, esperando a Asuna en su vestido blanco. La organización era tan pequeña como la recepción; al aire libre con sillas de madera blanca, mesas cubiertas por manteles repletas de diferentes bocadillos, bebidas, carnes, salsas, vegetales y aderezos, un bufet completo, y, no podía faltar, el abundante pastel cremoso de tres capas junto con pequeñas figurillas del novio y novia encima. El padre, Egil, descansaba los hombro sosteniendo una replica de la Biblia sobre sus manos a la vez que portaba una sonrisa, narrando como era habitual para los novios y los expectantes.
Gohan sonreía fidedigno observando al público sentado, todas sus miradas en regocijo a la pareja, entre ellos estaban soldados de los Caballeros de la Hermandad de la Sangre, incluyendo a Heathcliff en algún lugar que no detectaba, los Fuurinkazan, Klein estaba conteniendo las lagrimas mientras unos de ellos lo reconfortaba, la pequeña Silica una amiga de Kirito que salvó hace unos años atrás, Lisbeth resultó la madrina de Asuna, vistiendo un atuendo semejante al que suele usar, pero con colores idénticos en sincronía con su cabello. No eran muchos, los suficientes para que la fiesta de un vuelco enorme.
Y con la pregunta definitiva para ambos sosteniendo la mirada en el otro, no había que esperar cuando aceptaron sin necesidad de que un tercero interrumpa la ceremonia. En el segundo impaciente que Egil autorizó a Kirito besar a la novia, fue Asuna que tomó dominio, abrazándolo del cuello enterrando un dulce beso de lengua a la vez que inclinaba una pierna en ángulo recto, Kirito asombrado por el salto repentino solo suspiró con una sonrisa tonta a juego con su rubor. Los aplausos no se hicieron esperar, Gohan reía alegre por su amigo y Lis se secaba una pequeña lagrima.
La juerga empezó en un baile en pareja protagonizado por marido y mujer siendo el centro de atención aun cuando algunos hombres buscaban bailar con la primera joven que encontraban, pues habían más hombres que mujeres. Gohan se apartó hacía el área de comida agarrando un poco de cada cosa en su plato, si alguien pensaba invitarlo a la pista de baile solo recibiría un rechazo afable, no sabía bailar y tampoco quería ser el centro de ello. Solo agradecía que Lisbeth haya aparecido junto a él con un par de copas de vino blanco que él dejo sobre la mesa.
–De no ser por Kaede creo que habría dado una mala impresión al entrar –Especuló señalando su traje, un abrigo fino negro a juego con un pantalón de vestir, debajo una camisa blanca abrochada y zapatos de cuero, era lo más conveniente y holgado que podría ajustarse a sus medidas. Pero al final terminaba odiando cualquier traje.
–Deja de quejarte, tienes que estar presentable –Gohan reprochó el comentario de Lis. La herrera rio cuando encontró a Asuna enterrando un pedazo de pastel en la boca de Kirito para diversión de ella mientras el espadachín se ahogaba–. ¿Tu también planeas casarte?
Gohan escupió los pequeños pedazos de pan y arroz que engullo en la boca, el estupor fue tal que Lisbeth sintió asco y arrepentimiento por preguntar. Se aclaró la garganta golpeándose el pecho, las mejillas se ruborizaron por la pregunta y perdida de aire.
–¿Estás loca? No estoy listo para ese tipo de compromiso –Discutió ofendido, Lisbeth estaba apuntó de decir algo más hasta que otra voz se acercó a ellos en busca del saiyajin.
–Oh, genial, sigues aquí, Gohan –Kaede apareció con un vestido celeste hasta la altura de las rodillas y sin mangas, la parte de la cintura estaba ajustada por una faja blanca que holgaba en una falda que cubría sus piernas y mostraba los tacones incomodos para la vista de Gohan–. Pensé que te irías pronto.
–Así es, este tipo de cosas no son lo mío, pero me iré dentro de unos minutos –Estaba conforme al estar presente, tampoco tenía que hacer mucho aquí por lo que solo estaría perdiendo el tiempo produciendo un efecto soporífero automáticamente en él.
–Bueno, en ese caso, ¿Te importaría ceder a esta dama un baile? –Tendió su mano enguantada hasta el codo, Gohan perdió cualquier rastro de motivo dentro de aquella pregunta, pero Lisbeth no era ninguna descerebrada para desconocer sus intenciones, o al menos eso intuía.
–Sí, claro –Gohan pareció dudar unos segundos, pero no darle ese pequeño beneficio a su amiga sería grosero.
–¿No era que no estabas listo para ese tipo de compromiso?
–¿Eh?
–Nada –Lisbeth esquivó su mirada confundida, sorbiendo un poco de la copa de vino. Gohan fue arrastrado por Kaede en un tirón, enfocando nuevamente su mirada en el terco joven que bailaba en torpes pasos siguiendo las instrucciones de Kaede–. Heh, que idiota.
La boda concluyo exitosamente, llena con un fruto de emociones inconmensurable, Gohan recibió varias fotos de la pareja; sonriendo, haciendo caras tontas, burlando con dedos de conejo, riendo, Klein bailando como un estúpido para impresionar a las damiselas, eso último hubiera sido gracioso de ver. No podía imaginar que tan cansado estarían Kirito y Asuna después de todo eso, quitando cualquier calamidad que hayan sufrido juntos, es su turno de tomar un apacible descanso solo para ellos dos.
Tenía que admitir que el páramo del piso 22 era lo más cercano a su hogar de las montañas, la pradera extensa unida a las enormes lagunas de pesca y viviendas rústicas, rodeado por un bosque regocijado en su compleja naturaleza silvestre. La definición de paraíso y hogar estaban a la vista por todo el panorama, un hermoso lugar imposible de plasmar a la realidad. Si bien no se acercaba a la envidiable vegetación del Monte Paozu, para Gohan fue un regalo nostálgico.
Al día siguiente lo superó, ahora recostado con la espalda detrás de una piedra en el campo de entrenamiento exterior del castillo descansando el tiempo perdido en la cama por culpa del horario. Supuestamente formaría grupo con dos personas recién capacitadas en sus labores según el mensaje de Heathcliff que envió hace dos horas, acordando una reunión para presentarlos. Incomodo sin duda, formar un nuevo grupo con personas desconocidas no era su fuerte, mucho menos cuando fue marcado como Hiken no Gohan, sería probable que lo juzguen por ser -y no lo es- un cheater.
Escuchando las pisadas provenientes de la pequeña lomada, se levantó y acomodo su traje habitual sin perder el rastro de las tres personas, uno era el comandante y los otros dos eran jóvenes de distinto género acompañándolo detrás en los dos lados. Si los había visto anteriormente no podría reconocerlos, no vestían el uniforme del gremio, la chica de melena negra tenía puesto un kit de armadura purpura; hombreras puntiaguda afiladas, la coraza cubría el pecho seguido por un blindaje negro ajustado cubriendo la piel a excepción de los brazos y manos, los cuales eran parte de la armadura solida. El chico parecía más simple, al igual que Klein tenía una bandana café a juego con su cabello de un tono más claro, corto y desordenado, vestía una camiseta blanca por debajo de un chaleco abierto marrón tostado, pantalones de tela negro y botas marrones, tampoco llevaba un arma consigo a diferencia de la chica que sostenía la funda de una espada en el lado izquierdo de su cadera.
–Gohan, estos son tus compañeros de equipo, Sketch y Yue. Ambos son recientes reclutas, poseen una buena habilidad en el frente de batalla –Confirmó dejando espacio a los jóvenes que caminaron frente a él, fue más para su incomodidad cuando el nombrado Sketch se asomó su cara con el ceño fruncido hacía él con los dedos bajo el mentón.
Gohan retrocedió medio paso, confuso por su expresión, Sketch analizaba de arriba a bajo a cuerpo completo, juzgando al saiyajin sin perder rastro en el par de ojos onix. No sabía que estaba pasando por su cabeza al examinarlo, pero lo ponía nervioso.
–¿De verdad eres él, el jugador que derroto al Demonio de Ojos Azules de un golpe? –Interrogó sin mover un centímetro, para Gohan resultaba curioso que no sepa identificarlo por lo que su respuesta fue una risa nerviosa.
–Déjalo en paz, Sketch –Yue aferró una mano al cuello de su camisa, arremetiendo su cuerpo hacía el suelo quedo vulnerable y adolorido mientras se rascaba la parte trasera–. Lo lamento, mi amigo puede ser un poco necio la mayoría del tiempo. Un gusto en conocerte –Tendió la mano derecha. Inmediatamente los identifico como un dúo cómico y clásico, ella tenía mejores modales mientras que el otro parecía un rebelde juvenil.
–N-No pasa nada... –Apretujó su mano, fuerte y pesada, asemejada a la garra de un dragón. Ya de por sí estaba experimentada en el campo de batalla habitualmente, quizás en el mundo real pudo haberse preparado en clases de Kendo– Es un gusto conocerlos.
El comandante había recibido un mensaje, al anunciar su despedida tan pronto supondría que sería algo importante del Consejo, de cualquier forma eso los dejaba solos. Regresaron a los cuarteles con el fin de recibir tareas, realmente no había mucho que hacer a parte de mirar a los nuevos en su entrenamiento básico, pero ni una misión pudieron obtener. Sketch protestó al encargado exigiendo en tono abrupto, para no empeorar las cosas un golpe de Yue en el cráneo fue suficiente. Al parecer estaban trabajando en un asunto privado, solo para los ojos de los superiores, según la persona a cargo en el tablón de misiones.
Si esto era cierto, Heathcliff obviamente estaría presente, planeando y diversificando estrategias entre otros puntos de vista para capturar Ataúd Risueño, recopilando información de cada uno, al igual que sus fuentes y conexiones. Muchos jugadores permanecían en pisos inferiores, incluyendo el primero, conveniente para los que querían estar bajo el radar del Ejercito o en protección de ellos, más bien para estar seguros.
No tuvieron otra opción que dar un paseo por la ciudad del piso 52, un poblado grande con muchos mercader de diferentes rubros postulando sus productos en una mesa, el número de edificaciones construidas están mayormente dirigida a los comerciantes y otros servicios, no obstante, se podía disfrutar de los parques enormes y sus actividades recreativas. Pero el objetivo era encontrar una misión que valga la pena, dicha idea fue propuesta por Yue, quien estaba acostumbrada a buscar encargos óptimos y prometedores, una cazarrecompensas por decirlo así.
Trabajando de forma individual lograron exterminar 10 coleópteros gigantes de aproximadamente 3 metros, no poseían una buena agilidad pero recompensaban sus defectos por la resistencia debido al escudo compacto de rocas que disponían en el cuerpo. Algo simple y rápido, en esa brecha Gohan estudio con ojo vigilante a sus compañeros, dirigiendo una mayor preocupación y seguridad en ellos.
Sketch habilitó una espada de acero, aparentando ingenuidad en el único armamento, siendo solo una fachada para revelar en el gran manejo del arte de la espada, utilizando sus atributos de velocidad, reflejos y gran mejora de armas que moldeó a base de sus propias expectativas. Por otro lado, Yue se exponía libremente, con gran talento dedicado a la experiencia destacando sus virtudes en el ataque cercano, un defecto notorio era el peso de su armadura delimitando los movimientos y reduciendo su velocidad, aun así el daño hacía sus oponentes resultaba gratificante.
Para un día común el híbrido saiyajin aprendió de las cualidades de sus nuevos compañeros, sin mucho dialecto, manteniendo la concentración en sus tareas actuales. Volvieron a la ciudad para cobrar la recompensa y dividirla, llegando de nuevo a un punto muerto. Afortunadamente, opacando la incomodidad por el silencio entre ellos, Gohan observó el reloj de su menú verificando que era la hora del almuerzo.
–Diablos, ya era hora, estoy hambriento –Dijo Sketch entrelazando los dedos detrás de su cabeza. Gohan compartía su pensamiento y, seguramente, degustaba las comidas tanto como él.
–Conozco un lugar –Sugirió inmediatamente. No dudaba que ellos la apreciarían tanto como él, más por su comida que embelesaba sus alrededores en un placer de infinitos colores.
Siguiendo sus pasos y las coordenadas de teletransportación del piso 43 se encontraron con un establecimiento de madera y al entrar resultó engañar sus perspectivas, pues por alguna razón o quizás solo ver la parte dorsal y el simple letrero asumieron que se trataría de un local pequeño. La taberna de Kaede esta vez representaba una cantidad reservada de gente ocupando las mesas, optando por usar las silla de la recepción se encontraron a Kaede entrando por la puerta advirtiendo su entrada.
–Oh, Gohan, es bueno verte –Su mirada luego se enfocó hacía sus dos acompañantes detrás de él, conservado su sonrisa procedió a dirigirles la palabra–. Ustedes deben ser sus nuevos compañeros, un gusto en conocerlos –Tanto su sonrisa como su piel delicada y brillante u otros puntos que haya detectado Sketch, fue suficiente para provocarle un ligero ardor en sus mejillas.
–E-Es un gusto... –Saludo ladeando su torso y cabeza hacía el suelo, ya fuera por resaltar formalidad u ocultar su enrojecido rostro.
–Huh, que raro. No creo que nunca lo vi hacer eso –Dijo Yue, hasta donde recordaba, su actitud despreocupada y poco considerada a cualquier otra persona no sucumbía a estos recientes efectos–. ¿Ustedes ya se conocían?
–Hace tiempo, este lugar es como mi zona de confort. Aquí paso regularmente las noches y me alimento –Respondió Gohan, luego volteó hacía Kaede– ¿Cómo sabías que tendría un equipo?
–Asuna me comentó que el comandante Heathcliff decidió dividirlos –Continuó, llevando un dedo índice a la altura del mentón tratando de averiguar un dato que quizás resultara importante–. También mencionó que te sería difícil, debido a que eres un antisocial de poco carisma y-
–¡Y-Ya con eso es suficiente, Kaede! –Interrumpió con ojo blancos, ignorando a sus espaldas las risas sofocadas que trataban de escaparse de las manos de Yue y Sketch.
Los tres tomaron asiento en los bancos de madera y ordenaron, Sketch y Gohan elegían múltiples platillos entrando en una competencia autómata en quien podría ingerir mayor alimento, causando un infierno en la cocina de Kaede así que con suerte ella y sus ayudantes que había contratado semanas atrás hicieron todo lo posible para preparar la mayor parte de sus pedidos y los otros clientes. Yue no ocultó su aversión hacía el escandalo que formaron en sus bocas, entre el cúmulo de comida en sus bocas y las palabras que seguían, resultaba desagradable a simple vista quitando cualquier apetito.
Luego de acumular una columna de platos y tazones estos fueron retirados de la mesa, los jóvenes sobaban sus estómagos abultados, Sketch no logró terminar su comida y cayó rendido hacía el suelo mientras que el saiyajin estaba satisfecho por este día y, quizás, hasta el posterior. Pero ignorando la ridícula prueba de consumo, conversaciones salieron a la luz entre el nuevo grupo, narrando el progreso que desarrollaron desde el incidente de hace dos años, como se alzaron inexpertos y moldearon las habilidades que proporcionaban aquellas cualidades físicas pertenecientes en comics o un libro de fantasía.
Obteniendo algo más que un equipo, Gohan empezó a relacionarse con ellos con charlas divertidas que interrumpían brevemente los bocados masticables. Él también contó parte de su historia, ciertos eventos que prefería guardar por un tiempo seguían ahí, describiendo algunos de sus mejores momentos con Kirito y Asuna, relatando algunos combates que arrasaron contra las gigantes bestias que encontraron en los pisos 44 y 47, quien había forjado el arma que empuñaba actualmente y como casi se deja atrapar por una de las estafas de Egil.
La conversación se prolongó mientras caminaban por el centro de la ciudad, Gohan decidió pagar la cuenta gastando más de lo esperado, y aunque el dinero nunca fue un sustento que priorizaba, no pudo evitar sentirse pavoroso con la sonrisa macabra que Kaede pretendía sostener exhibiendo el monto total frente a su cara, tal vez habían exagerado demasiado con la comida. De cualquier forma, entre otros temas que salían a luz, Gohan se sintió muy cómodo y más relajado socializando con ellos.
–Entonces, ¿Es cierto que derrotaste al Demonio de Ojos Azules de un golpe? –Formuló con las manos detrás de su cabeza, recordando la primera impresión de él cuando Heathcliff los guio.
–No exactamente, todos nos esforzamos para acabar con él, yo solo gane con estilo –No hubo detalle que olvidara aquel día, las flamas del fuego se sintieron tan reales y dudaba que podría reconocer la sensación en cualquier combate que vivió años atrás.
–¡Y vaya forma de hacerlo! –Yue lo empujó aun lado con el codo– Nadie es capaz de utilizar un hechizo ígneo, ¡ni siquiera es posible!
–No es un hechizo, tonta, es poder puro –Sketch blandió una sonrisa, recibiendo otro golpe en la cabeza–. De todas formas, ¿Pudiste replicarlo?
–Me temo que no, lo intenté varias veces pero no conseguí nada –No resultaba extraño, aquel día tuvo suerte de encontrarse con aquella anomalía que, para los ojos de Kayaba, resaltaba fuera de lo que ya había programado.
No existía un margen o probabilidad que verifique un segundo intento, y si fuera así, sería muy escaso esperar que vuelva a suceder. De cualquier manera, no necesitaba de un extraño glitch que emergía de sus puños, mucho menos tratándose de un elemento altamente destructivo y vivo como el fuego, su habilidad con la espada resaltaba maestría y dominio del arte. Por ende, estaba satisfecho con lo que tenía hasta ahora.
Aquel pensamiento se detuvo cuando el pitido anaranjado de la pestaña de mensajes apareció individualmente para los tres, Yue dispuso a leer en voz alta el anuncio de parte del gremio. Una reunión establecida a los soldados activos y, para aquellos que valieran la pena reclutar, mejores grupos determinados a base de discusiones premeditadas en buen juicio. Llevando a cabo una misión de alto rango, es decir, sumamente peligrosa, no obstante, tienen pensado concertar una estrategia para entrar desapercibidos en los cuarteles de Ataúd Risueño.
–...Se les pide la colaboración de todos los miembros seleccionados, dentro de lo posible discreta, sin divulgar con otros individuos que no estén dentro de este circulo –El temblor en su voz era palpable, pese a estar acostumbrada enfrentar peligros inminentes los nervios atacaban antes de lo previsto–. Tenemos una hora para regresar –Finalizó cerrando con el dedo índice el panel escrito, los demás asintieron imitando el mismo gesto en sus propios mensajes.
–Y pensar que formamos unas horas este equipo antes de entregar nuestras almas al diablo –Comento Sketch sin gracia, aunque fingió posar una sonrisa el sarcasmo y el tono monótono no cumplía con las expectativas.
–¡N-No digas eso, inútil! Si nos reclutaron es porque tienen confianza en gente como nosotros, personas expertas y avezadas en batallas muerte.
–Yue tiene razón –Dijo Gohan atrayendo su atención hacía él–. Nos eligieron con el motivo de acabar con Ataúd Risueño, tengamos en mente que ellos y el gremio adiestran unidades capaces y consienten las repercusiones que conllevan. La diferencia es que nosotros estaremos mejor preparados –Aseguró alzando energéticamente un puño a la altura de su mentón, contagiando su pequeña sonrisa con Yue y, por consecuencia, Sketch quien relajo los hombros soltando un suspiro.
–No tenemos otra opción, ¿verdad? –En respuesta solo recibió una ligera risa parte de ambos, rendido bajo la influencia enérgica aceptó sin quejas ni tampoco manifestar alguna inquietud.
La reunión se llevó a cabo en una habitación grande sin nada más que una pizarra ubicada cerca de la pared del fondo, algunos soldados ya estaban presentes conversando entre ellos. Entre más esperaban unos cuantos ingresaron a la sala, más para sorpresa de Gohan se percató que no eran el único gremio en participar en esta emboscada, miembros de la Alianza de Dragones Divinos, el Ejercito e inesperadamente los Fuurinkazan. No debería ser tan extraño que requieran el armamento de otras fuerzas militares, aunque el grupo de Klein no era exactamente uno de ellos.
Gohan advirtió su presencia y saludó al samurái, parecía nervioso y fuera de lugar dentro de masas tan poderosas, casi excluidos de la multitud. Klein confirmó que, si bien la captura del gremio de asesinos cobraba una buena recompensa compartida, en mayor parte quería deshacerse de esas alimañas que aterrorizaban los rincones más oscuros de Aincrad. No pudo estar más de acuerdo, el valor de la recompensa sería más agraciado para el Ejercito, ya había escuchado algunos murmurar sobre la división del mismo, pero de cualquier forma todos estaban aquí por la misma razón.
Si alguien de casualidad reputaba una clase de resentimiento entre distintos gremios habría sido imposible encontrar una chispa de conflicto, el objetivo de capturar a Ataúd Risueño era la prioridad de todos. Quitando la recompensa para los no miembros de los Caballeros de la Hermandad de la Sangre debido a que fue decisión de ellos arriesgar sus vidas en contra de asesinos, estaban haciéndole un favor a la humanidad.
En ese preciso momento, cuando la habitación se aglomeró considerablemente por los tantos soldados dispersos entre otros grupos, la puerta del lado izquierdo de la pizarra indico la llegada del Consejo o al menos dos de ellos, el comandante y un miembro vestido en un armadura de acero. Los bisbiseos extinguidos remontaron su atención hacía Heathcliff, los gestos fruncidos del líder provocaron un ligero estremecimiento en algunos presentes, aunque su postura imperturbable era un rasgo familiar para el gremio en general.
El acompañante de Heathcliff paso al lado de la pizarra colocando imágenes recortadas, específicamente de unidades de Ataúd Risueño, cuando se detuvo en la cuarta fotografía Gohan dedujo que debían de tratarse de lideres o los más buscados, quizás ambos. Volteó hacía los soldados a la vez que aclaró su garganta.
–Les agradecemos a todos por venir, ahora daremos comienzo a esta jornada. Pedimos que presten atención, cualquier duda que tengan serán contestadas al final.
La reunión no llevó más de una hora, el plan resultaba bastante sencillo en la teoría, pero cuando llegara la practica no podían asegurar que cumpliera con aquella expectativa. Los batalladores ingresarían a la mazmorra del piso 70, una cueva escondida constituida por una estructura de piedra turmalina y cristales luminosos. No sería extraño que un culto decidiera ocultar su escondite en profundidad, es decir, agregar una puerta oculta en una cueva, ya de por sí, subrepticia.
Prosiguió a revelar un mapa holográfico al frente de todos, los senderos intersectaban en diferentes direcciones respecto de los cuatro cuadrantes. Interesado en el recorrido desde el punto de entrada, Heathcliff se acercó a la proyección visual apuntando el dedo índice trazando de memoria una línea roja hasta la sección noroeste, deteniéndose en una pared solida sin una escalera ascendente o puerta que introdujera una expansión del calabozo.
–En este punto se encuentra la entrada secreta de Ataúd Risueño –Exhalaron sorprendidos, alguien estaba por preguntar algo antes de que el comandante alzara una mano–. Aquí yace una puerta oculta, una fuente de nuestro equipo de investigación confirmo su hallazgo.
–Hasta este tramo deja de ser una zona segura, así que seguramente piensen atacar a la primera señal de intrusos, tenemos que ser discretos –Prosiguió el acompañante, quien antes de empezar a explicar se proclamo a sí mismo como el general para presentarse ante todos.
El trayecto ascendente visualizado con el puntero laser de Heathcliff marcó un sendero angosto que expandía su tamaño rodeando un arco semicircular al otro extremo. Amplificando la escala del mapa, el general de la operación dibujo un rectángulo suponiendo ser una plataforma, el centro de batalla y campo de guerra. Si había otras secciones que considerar en caso de enfrentar arqueros escondidos o entradas encubiertas, no fueron advertidos. Ataúd Risueño era un culto de asesinos familiarizados con espadas, estoques y machetes, sin escudos o cualquier tipo de defensa, ofensivos eficientes, dicho esto sus defensas serán su mejor ofensiva.
Sin embargo, no significaba que debían subestimarlos, harían lo necesario para ganar y salirse con la suya, más aun considerando que los miembros más expertos y violentos. Llegando a este punto, el general se dirigió a la pizarra señalando una de las fotos; encapuchados, enmascarados, rasgos faciales ocultos y ojos mayormente rojos, portando cuchillos. Gohan no tuvo el mínimo interés en saber quienes eran Johnny Black ni Zaza el ojirrojo o cualquiera de ellos, tomó notas mentales sobre las formaciones estratégicas de ataque y defensa para contrarrestar y aplacarlos en número.
El comandante fue escueto al mencionar que nadie debía afrontarlos solos, aunque fuera solo uno, sería suicidio y estúpido siquiera intentarlo. Tenían que combatir en grupos pequeños, encerrarlos y forzarlos a que se rindan. Un soldado del Ejercito soltó una ligera risa, a pesar de la aglomeración de personas, Heathcliff lo encontró con la mirada instantáneamente y echándole una mirada gélida exigió una respuesta a su falta de respeto.
–C-Con todo respeto, comandante –El temor era palpable, incluso cuando escondía su rostro en aquel casco de acero–, pero, ¿De que sirve hacer que se rindan? Quiero decir, no sería mejor si... ya sabe... –Trago saliva, indeciso de terminar la frase pese a la incomodidad de ser la única voz que compartía la misma idea que su gremio y otra persona de acuerdo a este punto, le faltaba coraje para discutir contra él pero nadie más lo hubiera hecho.
–Dígame, ¿Se sentiría mejor cargar con el peso de las almas que arrebato, aunque fueran seres malvados que alguna vez, hipotéticamente hablando, fueron personas normales? –Por parte de Gohan, no supo identificar cual parte sonaba más hipócrita y molesta, viniendo de la boca de alguien que premedito una prisión cibernética involucrando sus vidas. Pero, desafortunadamente, parte de ello tenía razón.
Sí, Ataúd Risueño posee miembros que mantienen una estética mortificante y algunos de ellos ya eran asesinos, antes y después de ingresar a SAO, viven de la adrenalina y sed de sangre. Las capuchas, vendajes en brazos y piernas, el primitivo instinto del cazador activo y el estúpido tatuaje icónico impreso en la piel, solo era la imagen de ellos, pero detrás de todo eso coexistía un alma, un ser vivo transformado en ideales criminales. Algunos podrían ser la excepción, personas trastornadas por los eventos transcurridos debido a la persona que todos tenían enfrente y no tenían la más remota idea de que el creador estaba formando un plan para liberarlos de Aincrad con riesgos menores.
La ironía, cruel e injusta.
De cualquier forma, la pregunta retorica del comandante no fue contestada, un silencio incomodo adorno la sala, Heathcliff se dirigió a todos los presentes cabizbajos.
–Matarlos no nos hará mejores que ellos, que ninguno. Tenemos la responsabilidad de liberar a las personas que siguen esperando, y la forma correcta de hacerlo es capturarlos y encerrarlos –Recibió asentimientos de cabeza, con todo esto afirmado, Heathcliff no tuvo nada más que agregar y concluyeron la reunión.
Sin nadie que tuviera el atrevimiento de discrepar contra el razonamiento de Heathcliff, la multitud se disperso saliendo por la única puerta distribuyéndose en ambos lados. El grupo de Klein prosiguió a despedirse una vez que el amontonamiento de personas no estorbaba, el equipo de Gohan también estaba por salir de la puerta hasta que una mano se poso en el hombro del joven saiyajin.
De nuevo el comandante trazó una sonrisa en sus labios en disculpa por la reciente intervención, cualquier cosa que tendría en su mente tendría que haberlo discutido antes con él.
–Serás promovido a teniente –La mandíbula de Yue y Sketch colgaban del suelo después de procesar correctamente las palabras del líder, mientras que Gohan se encontraba estupefacto, sin saber considerar si tenía que agradecérselo o no–. Para esta operación, claro esta. Confió en tu juicio de como guiarlos y en tu experiencia de combate.
Estaba perplejo, obtener un rango mayor así de repente era inusual, muy fuera de lo común para cualquier soldado omitir los siguientes puestos. Y aunque no estaba interesado en alcanzar el nivel de elite, no quería decepcionar a otros en una misión suicida. Dentro de toda esta situación, Gohan entendió que Heatchcliff no quería formar parte de esto, en ningún momento de la reunión aclaró que participaría en la emboscada.
–A pesar de que estoy agradecido por otorgarme esta oportunidad, ¿No sería más eficiente si usted viniera con nosotros? Usted es el más fuerte del gremio –Comentó Gohan, sin simular una pizca de alago o desprecio, pues este hecho estaba confirmado por los combates registrados en múltiples victorias y destacados en las noticias.
Al comandante no le agradaba alardear de sus increíbles capacidades de combate, cuando alguien remarcaba este factor trataba de desviar el tema o se rascaba una mejilla por el cumplido. Tampoco era para tomar a la ligera, Gohan mejor que nadie tomaba nota de ello, la postura de combate con el enorme escudo cubriendo áreas al descubierto era de por sí una defensa perfecta y a la vez una espectacular forma de contrarrestar los ataques del rival.
Un rumor detallaba que, en los pocos combates contra jefes gigantes, la barra de salud no disminuía más del porcentaje amarillo, peor aun, algunos teorizaban que los atributos de ataque y defensa aumentaban el doble, o quizás más. Eso quería decir que Heathcliff no era invencible, difícil de obtener su nivel de experiencia, pero existía esa ínfima posibilidad.
–Me parece justo que los acompañe, pero tengo asuntos que atender con el Consejo. Tenemos que tomar medidas estrictas y organizar las siguientes estrategias para otro ataque en los otros niveles –Afirmó. Yue y Sketch encontraron este argumento razonable, de todas formas estarían otros gremios igual de destacados.
Gohan decidió no responder y simplemente reprimió sus quejas mordiéndose los labios, despidiéndose del comandante, quien advirtió que dejaría en claro con un mensaje que él sería el teniente a partir de ahora. Su nuevo equipo empezaron a elogiarlo por su ascenso, temporal, pero aun contaba como un bonus increíble para ellos, habría preferido que hubiera dejado en claro ese punto antes de finalizar la jornada y ahorrarse las molestias de Klein comenzaría cuando se reencuentren.
Cumplieron con el trayecto establecido sin problemas, fue tal como dijeron, una puerta secreta corrediza del mismo solido que estaba diseñado la cueva abrió un extenso camino ascendente. Por el eco de voces sorprendidas, Klein y Gohan advirtieron que nadie esperaba que fuera cierto lo discutido en la reunión. Predeciblemente era Gohan quien tomaba la delantera al lado de Yue y Sketch, junto con el grupo Fuurinkazan a sus espaldas con el resto, y si alguien tenía una queja respecto al teniente no manifestaron ninguna.
Alcanzaron los escalones delgados de cristal traslucido, los pasos retumbantes no parecían alterar a ningún miembro escondido quien estuviera escuchando. Nadie había dicho una palabra desde que entraron por la puerta, pero el miedo era ostensible para todos, ignorando cualquier jugador que tuviera el mejor ranking de combates ganados entre ellos, eso carecía de importancia en estos momentos. Aun así, nadie decidió rendirse ni mucho menos escaparse, ellos seguramente confiaban en el número que contaban, la fortaleza o la suerte. Porque de preferencia querrían al comandante presente.
La respuesta de Heathcliff, al menos para el saiyajin, sonaba como una excusa, no paraba de pensar que simplemente quería observarlos en el derroche de sangre sentado en su trono. Y cuando el general explicaba detalladamente el plano junto con su líder, se preguntaba si estaba enterado sobre la verdadera identidad del comandante, si también era una victima suya o si trabajaba con él, cualquiera que fuera la respuesta no creía, no, estaba seguro que no seguiría las ordenes de un criminal. Pero eso no justificaba la razón para no pelear a su lado, ¿De que sirve ser el líder, si no es capaz de ayudarlos en una pelea que no faltarían muertes?
–Bien, señor teniente, ¿Cuál es el plan? –Sketch se acercó a su izquierda, Gohan había dejado en claro su opinión a Yue y él sobre este puesto, lo detestaba, aun así eso no evitaba para su equipo burlarse.
–Capturar a Ataúd Risueño, ilesos.
–¿Huh? ¿No deberías plantear una estrategia infalible o, por lo menos, dar un discurso de aliento a nuestros camaradas? –Gohan se volteó hacía él enfrentándolo con el entrecejo fruncido.
–De nada sirve planear algo a último momento, todos saben que hacer. Cumple con esta simple orden –Lo señaló con el dedo índice, provocando un ligero retroceso en los pasos de Sketch–: No mueras –Retrajo su acusación reanudando el paso al frente.
El paso de los soldados se dividió en dos hileras evitando el estorbo de Sketch y, en el momento que se acercó hacía él, Yue. Nadie mostró importancia y en cambio siguieron a su patrón.
–¿Qué le pasa? –Preguntó Sketch cruzándose de brazos, observando como la figura de Gohan se perdía entre la multitud.
–Obviamente esta asustado, solo que lo oculta enfocándose en la misión –Yue poso una mano sobre su hombro. Su compañero pareció entender, buscó con la mirada las expresiones de los demás, encontrando rostros acentuados y otros con un par de gotas de sudor en la frente. La presión era mutua para todos.
Asintió en comprensión, volviendo a caminar pasando de costado los brazos enormes proporcionado por las armaduras de cada gremio retomando su antiguo lugar. Gohan no desvió la mirada para verificar que ellos dos seguían allí, pero cuando alcanzaron la plataforma rectangular central alzó una mano para detenerlos.
Escudriño los ojos en las bases de cristal encima de ellos, examinando las capuchas raigas y brazos vendados portando espadas. Estaban aquí. Observándolos como búhos ladeando las cabezas, probablemente enumerándolos, no le tomo mucho tiempo para desenvainar su espada y dar la siguiente orden en alto.
–¡Están aquí, prepárense!
Imitando la acción del teniente, aferraron la empuñadura de las espadas y mango del escudo, liberando un rugido ensordecedor adentrándose en la batalla. Los encapuchados saltaron con vigor luciendo una sonrisa lúgubre, empuñaban mayormente escotes de punta fina otorgándoles mayor agilidad e impacto critico. Sin embargo, las armaduras de acero como las del Ejercito y los Dragones Divinos podían resistir tantos golpes directos como era posible.
No había tiempo para dictar ordenes a diestra y siniestra, contrarrestaban y devolvían la embestida de golpes en singular, y al momento de llegar a un rincón o un miembro de Ataúd Risueño se encontraba rodeado habían quedado inmovilizados. Pero el rigor perceptible en sus ojos inyectados en sangre por la adrenalina impedía que reconocieran la derrota, quizás porque les prohibieron fracasar en la batalla, o por el deseo de matar llegaba a niveles desproporcionales exigiéndoles a su sistema nervioso continuar.
Ellos no querían rendirse, tampoco les importaba morir si fuera el caso. Aquella señal de desesperación estaba impregnada en su esencia, la naturaleza de asesinos, ninguno era la excepción.
Gohan, manteniendo a mano zurda la espada forjada de Lisbeth contra un encapuchado de pelo plateado, no podía creer hasta donde estaban dispuestos a llegar. A pesar de sus risas macabras carecían de emociones humanas, programados únicamente para cumplir con sus cometidos. Nada que no haya visto antes, pero reconocer la viva imagen del genocidio perturbo sus pensamientos, y al mismo tiempo, preguntándose como un humano podría vivir con ello.
Las armas se cruzaron chisporroteando en frenesí, el encapuchado apuntaba directamente a los órganos y áreas vitales (pulmones, yugular, corazón), desviando los ojos luego de que Gohan bloqueara con anticipación el filo contra su piel. Aun con su frustración creciente volvía atacar más rápido, la ráfaga de ataque fue interrumpida cuando Gohan anuló sus ataques maniobrando la espada para alejarlos y brindarle una oportunidad de atinar para, al menos, aturdirlo. Ahora se encontraban cruzando la hoja fina y puntiaguda del estoque contra la suya, ambos luchadores se fulminaban con la mirada.
En aquel instante, el villano se agachó sobre las rodillas estirando una de sus piernas, con el intento de derribar a su oponente con una rápida barrida logró desestabilizar su equilibrio provocando que cayera de espaldas. Gohan abrió los ojos luego de perder un segundo de concentración cuando su cráneo chocó contra el suelo, encontrando al encapuchado suspendido en el aire por el salto, apuntando su arma blanca hacía su cara. Rodó a la derecha, presionando la palma de una mano para reincorporarse, a tres pies de distancia el asesino enterró el filo y, después de intentar retirarla manualmente de un impulso, se llevó una mano debajo de la capa.
Antes de meter los dedos en el mismo, viró su cabeza a su izquierda viendo el filo de la espada a centímetros del puente de su nariz. Elevó las pupilas para encontrarse a cara de nuevo con Son Gohan, observándolo con el cejo fruncido y sin ánimos de tomar su propia vida.
–Ríndete, y serás perdonado –Dijo, sin mover la espada en amenaza para que obedezca. No buscaba ensuciarse las manos, no con un asesino.
Sin moverse ni resistirse, esperó un par de segundos y de pronto, luciendo una sonrisa más grande advirtiendo a Gohan, saltó en retroceso y sacó un puñal en su mano derecha. Avanzó algunos pasos y a mitad de camino dio un saltó liberando una risa horripilante, llevando el arma a la altura del hombro. El teniente se preparó mentalmente para contrarrestar el ataque directo con la mano diestra, posteriormente lanzaría su cuerpo hacía el suelo e inmediatamente alejaría el puñal de su alcance.
Pero un grito desgarrador interrumpe sus pensamientos y, luego de ver hacía la fuente de dicho sonido, el puñal atravesó aproximadamente cerca de la clavícula superior izquierda, siendo él quien grito de dolor esta vez. Frunció los gestos apaciguando levemente el dolor, antes de que retirara el filo de su cuerpo, atrapó su muñeca logrando que sus dedos soltaran el mango, lo derribó bocarriba lanzando su cuerpo detrás de él. Escupió saliva y sentía un enorme dolor en la espalda, estaría entumecido durante un tiempo.
Sin perder otro segundo, volvió a su izquierda y sus ojos se abrieron aterrorizados. Yue fue apuñalada por la espalda, el sable de la espada atravesaba el abdomen de la armadura, la abertura liberaba algunos fragmentos rojos en el tejido. Agonizaba, no había nadie atacándola, probablemente la hubiera tomado por muerta, aferraba la hoja de la espada intentando retirársela con las pocas fuerzas que tenía.
Corrió hacía ella, sin advertir con anticipación, tan pronto como colocó los dedos en el mango de cobre retiró la hoja de la espada. Exclamó en dolor, el cuerpo no respondió, se tumbó contra el suelo suavemente, en cuanto entendió porque el aterrizaje observó a Gohan tirando a un lado el arma y se volvió a ella. Un alivió la rodeó por completo teniendo una breve oportunidad de sonreír, aun con la barra de vida disminuyendo lentamente.
–Descuida, estarás bien solo necesito... –Antes de poder abrir el menú en la sección de pociones, el cuerpo de Yue estalló en fragmentos de cristal revoloteando suspendidos en el aire.
Algunos fragmentos golpearon el rostro inmutable de Gohan, perturbado ante la repentina explosión de datos, si hubiera revisado con antelación la salud de Yue habría actuado de inmediato en lugar de apresurar su muerte o quedarse sin hacer nada. Simplemente desapareció, sentía como el aliento cortaba la salida de sus fosas nasales, temblaba impotente, escuchando los aullidos sordos y las explosiones de los avatares. Sin sangre, pero el dolor era artificial, modificado para sentir un leve choque eléctrico en el sistema nervioso.
No volteó hasta que escuchó el grito violento de Sketch, en cuanto giro su cabeza hacía la izquierda el cuerpo había desvanecido luego de ser apuñalado tres veces en el torso, cerca de los pulmones. Sin tener oportunidad de ver su rostro, reconoció al culpable fácilmente, pese a confundirse con los demás de su gremio, era el único quien forzaba aquella espeluznante sonrisa en sus labios secos, el mismo integrante que buscaba matarlo hace unos momentos.
A través del manto oscuro cubriendo su rostro, excepto por su característico semblante, pudo ver lo que buscaba de él. Quería llenarlo de odio, furia, desesperación, destrozarlo por dentro y por fuera. Siendo medianamente consciente de sus acciones, se levantó sin perder la vista hacía él, observándolo con ojos negros como si fueran simples puntos. En cuanto dio un paso consistente hacía adelante, el encapuchado ensancho su facciones faciales y corrió con el estoque apuntando a su hombro izquierdo delante suyo.
En medio camino se encontró con la palma derecha de Gohan enterrada en su rostro, ardiendo, liberando volutas de humo desde la puntas de los dedos hasta la muñeca. El arma se tumbó hacía el suelo, reemplazando el agarre aferrando sus dos manos en el antebrazo para retirar su cabeza, el esfuerzo ineficaz sucumbió a un dolor férvido en la piel y algunos pelos que rozaban con sus dedos. El bramido estaba siendo sofocado por la mano, cuya cual empezaba a tornar un color rojo anaranjado, soltando un mar de llamas infernales superponiéndose con la piel.
Gruño con vehemencia, iluminando sus ojos con el reconocido rubí lleno de ira, sentía las llamas artificiales incinerando la piel. Elevó el cuerpo del encapuchado a centímetros del suelos, el encapuchado seguía resistiéndose, ahogándose en fuego mientras buscaba la forma de escaparse de él. No aguantó demasiado cuando Gohan aplastó su cráneo contra el suelo, en situaciones normales habría fracturas irreparables, pero simplemente estalló en fragmentos.
Observando la garra incendiada, respiraba profundamente haciendo todo lo posible para mantener la cordura, con la cabeza agachada revisó ambas manos, una normal y la otra ardiendo. No sentía dolor, tampoco perdía el control del fuego. Pero encontrarse de nuevo con este escenario, donde sus camaradas eran asesinados frente a él, observando en dilación como sus almas se pierden y despiden, fue como viajar al pasado. Los yermos donde tuvieron su pelea contra Nappa, el saiyajin que mató brutalmente a los amigos de su padre y su maestro; Namekusei, el planeta natal del señor Piccoro, antes masacrado y extorsionando por los soldados de Freezer; el torneo de Cell, cuando dio a luz durante su combate y sus hijos empezaron a torturar a todos los participantes.
Exactamente como así, tras lapsos de parpadeos en imágenes visualizadas en la perspectiva de Gohan, justo ahora pasaba algo similar, no podía salvarlos a todos. Y menos tenía el poder para hacerlo, mucho menos podía traerlos de vuelta sin las esferas del dragón a su disposición. Impotente de no poder salvarlos, culpándose por no actuar cuando era necesario, por no tomar las decisiones correctas. Las cadenas que lo ataban para permanecer calmo, desaparecieron.
Irguió la columna rugiendo en cólera, algunos soldados e incluso encapuchados detuvieron su enfrentamiento para desviar la mirada hacía Gohan, estallando las brasas de fuego a grados desproporcionales en dos brazos. El aura dorada que lo habría rodeado y bañado con su propia energía despertada fue sustituida por el ardor de las llamas disparándose abruptamente. Al mismo tiempo que su corazón palpitaba enérgico en niveles fuera de lo común, subconscientemente atraía una posible muerte en el mundo real.
Empleando las manos atacó, quemo, perforó y mutiló a cada encapuchado que decidió enfrentarlo, personalmente se encargó de ellos sin importar las consecuencias que podría afectarlo como teniente o en el gremio. Se suponía que tenían que arrestarlos y llevarlos ante la justicia, pero Gohan ya no soportaba las manipulaciones de Kayaba para continuar bajo su régimen. Estaba harto del sistema de justicia impartido por Heathcliff.
Estaba sentado en el suelo, respirando con pesadez, estaba exhausto y le faltaba el aliento, guio la mirada a las tropas que caminaban de un lado a otro sosteniendo firmemente las muñecas de los asesinos de Ataúd Risueño. Podía asegurarse que algunos estaban casi conscientes de lo que sucedía mientras que otros no tanto, quedaron menos de la mitad vivos, solo por suerte al azar. Podía recordarlo con diafanidad, cada uno de ellos sucumbieron ante el arrebato de ira, un poder nuevo y que, en cierto modo, le recordó cuando estaba acorralado y su poder oculto despertaba por un breve momento.
No logró reconocer o diferenciar sus caras, les pareció a todos idénticos del mismo modo que sus intenciones, les quitó la vida sin piedad o titubear. Lo peor de todo, fue consciente de lo que hacía, no se trataba de un ímpetu megalomaníaco sobre su única habilidad de fuego, quería hacerlos sufrir por el daño permanente que provocaron por todos estos años, quería que estuvieran en los zapatos de los muertos. Gohan quería matarlos, y darse cuenta de ello hizo que las palabras de Heathcliff merodearan una vez más sobre su cabeza, ambos eran malvados en su propio ser.
Sin embargo, lamentaba decirlo incluso cuando Piccoro o su padre no estaban presentes, pero no se arrepintió de haberlo hecho. Kayaba ya le arrebató suficiente como para perdonar su vida, y ahora Ataúd Risueño, aunque podría considerarse un gremio rojo que su única tarea era despachar a sus objetivos siguiendo el role-play de su culto, se sumó al cúmulo de odio de Gohan. Yue y Sketch, su nuevo equipo, estaban muertos, junto a otros soldados que también perdieron la vida, la responsabilidad caía en él y sus superiores.
–¡Teniente! –Un soldado fornido compuesto por la armadura de acero de los Dragones Divinos llamó su atención, cuando volteó enfurruño el cejo directo al encapuchado arrestado delante suyo. Gohan se levantó para examinarlo de cerca, si no fuera por la mascara de calavera podría confundirlo con cualquier otro– Dice que tiene algo para usted –No lo vio a los ojos, pero pudo percibir el tono temeroso como si pudiera faltarle el respeto.
–No me interesa, llévalo con los otros y asegúrense que estén todos presentes –Dijo irritado, asintió en respuesta y procedió a dar la vuelta. En el intervalo de tiempo que tenía clavada su mirada en el miembro de Ataúd Risueño frente a él, denotó los labios expuestos de la mascara curvarse hacía arriba. Confundido mantuvo la mirada en el sujeto pese a estar obstruida por la espalda del guerrero mientras caminaba para juntarse con el resto.
–Mi nombre es...
No pudo terminar su oración, tan rápido como la repentina brisa que fluyó detrás de ellos producida por el infalible movimiento y agilidad con la espada, encontró la punta de dicha arma apuntando a su yugular. La sonrisa trazada desapareció al ver de frente los ojos negros rabiosos de Gohan, no sintió miedo ni mucho menos pavor, se sostuvo inmune ante él. Alzó el mentón cuando la hoja se acercó levemente, el agarre de sus brazos por la espalda se prensó aun más debido al imprevisto ataque del teniente.
–No quiero saber tu nombre. Si dices una palabra más, te arrancare la cabeza –No era clemencia, sino más bien una excusa para impartir miedo ante enemigos y aliados, y, quizás, para convencerse a sí mismo de tomar la decisión correcta en lo que estaba haciendo.
Retirando su espada del prisionero, el combatiente de los Dragones Divinos no necesitó afirmación de Gohan para proseguir con su tarea. Afortunadamente, no tuvo que lidiar con otro gesto descarado de ningún miembro de Ataúd Risueño, también estaba atento a las miradas de las demás facciones militares, percibió incomodidad y miedo al acercarse a él. Exhaló cansinamente llevándose el dedo índice y pulgar al entrecejo, una mano se apoyó en su hombro derecho, alertado por los instintos precavidos del saiyajin, se volteó para encontrarse con una cara familiar que paso desapercibido desde el ataque.
–¿Estás bien? –Klein simuló una sonrisa pero melancólica acorde al tono de voz lánguido. Aunque hayan ganado la guerra, también habían perdido bastante.
–Sólo quiero irme y descansar –Respondió agotado, quiso aparentar una sonrisa para no preocupar a su amigo, pero su consternación y el entorno funesto le impedía disfrazar sus emociones– ¿Cuántos de nosotros sobrevivieron? –Klein buscó sobre el hombro por un momento, pasando de las armaduras pesadas hasta los atuendos de samurái de su gremio.
–Somos varios, pero presiento que habían más.
No era una sorpresa para nadie, por supuesto que habían más de ellos cuando llegaron, aunque el hedor emanado de los cuerpos era reemplazado por una limpia explosión de cristales, no es imposible percibir la atmosfera tétrica y la falta de esperanza. Suspirando de nuevo por el incómodo silencio espaciado entre ellos, Gohan retomó su caminar hacía la salida por donde vinieron.
–Iré a informar al comandante sobre la misión –No le habló a nadie en particular, tampoco necesitaba ordenarles algo más, podrían manejarse ellos mismos.
–¿Quieres que vaya contigo? –La voz de Klein retumbó levemente en el espacio abierto de la zona.
–No hace falta, pero tú y tu gremio pueden ayudar al resto –Confirmó sin detenerse o ver hacía él, acompaño su respuesta con un pulgar arriba antes de marcharse y perderse en los escalones descendentes.
Gohan procedió a relatar los dichos sucesos de la misión al Consejo de Heathcliff; las repercusiones de la trampa de Ataúd Risueño, como todos ellos estaban dispuestos a sacrificarse con el fin de mantener la boca cerrada, la cantidad aproximada de sobrevivientes y esposados. Cuando finalizó no hubo respuesta, algunos se limitaron a asentir o intercambiar miradas, su líder parecía procesar toda la información permaneciendo en su postura con los dedos entrelazados bajo el puente de su nariz y los codos apoyados.
Se guardó para sí mismo sobre el usó de su habilidad ígnea, prefería ahorrarse aquellos detalles irrelevantes respecto a sus enemigos caídos frente a él para luego ahogarse en pecado consigo mismo. Además, mientras menos describa la función de sus poderes únicos, el Consejo no tendría que recurrir a inculcar otras personas averiguar sobre este fenómeno, que suceda dos veces es demasiado como para denominarlo un "error del sistema" o simple "coincidencia".
Pero si de algo estaba seguro, aunque al principio discrepo al respecto, su posición como teniente inculcaba una gran responsabilidad bajos sus hombros. Por ende, las muertes de los soldados era su culpa, incluyendo a los que él mismo mató cuando su tarea consistía en arrestarlos. Fracaso pese haber ganado la batalla. Y aunque supo que no podría salvarlos a todos, la persona que tenía enfrente no tardaría en refregárselo en la cara.
–Has cumplido tu parte, Gohan. Guiaste, no solo a tu equipo, un escuadrón entero hacía la victoria. Esto nos garantizara una mejor seguridad entre nuestra gente e inocentes, serán bien recompensados –Heathcliff fue honesto, trazando una pequeña sonrisa en sus labios. Gohan simplemente lo miraba tosco, no podía pretender orgullo o un gramo regocijo ante él. Luego el semblante del comandante se torció con dejo decepcionante–. Sin embargo, debo remarcar que no estoy complacido con que hayas tomado acción por tu propias manos, –Gohan estaba por interferir, pero la mano alzada de su jefe lo detuvo en seco– entiendo que fue completamente en defensa propia, pero no justifica tú comportamiento y reacción. De haber razonado con mejor criterio podríamos obtener mejor información de todo sus reclutas, pero ahora, por tu falta de convicción, tenemos que conformarnos con lo que podemos conseguir de los prisioneros.
Gohan empezó a temblar disimuladamente, intentó reprimir su furia apretujando la mandíbula y los puños, esquivo la mirada irritada de Heathcliff al suelo. Sí, él tuvo la responsabilidad desde que le otorgaron su título sin su consentimiento, no pudo negarse y parte de él sospecho que era una jugada de Kayaba para sofocarlo, pero aceptaba la culpa de haber perdido a Yue y Sketch, junto al resto que peleó desesperadamente. Sus amigos podrían decirle que no tiene porque culparse, pero cómo no hacerlo, cuando fue él quien tuvo el control todo este tiempo y no un simple acto para desaforarse.
Quería argumentar contra Heathcliff, desacreditar cada una de sus palabras, pero de nuevo, no llevaría a ningún lado. De cualquier modo, el comandante tenía razón, al menos, respecto a la responsabilidad del escuadrón y la misión, simplemente podía acortar su respuesta afirmativa por compromiso.
–Muy bien... Caballeros, ustedes pueden retirarse. Me gustaría tener un momento a solas para conversar sobre las acciones del joven Gohan –Sin tomar objeción, los concejales asintieron levantándose de sus asientos prosiguiendo a marcharse. El saiyajin permanecía con la cabeza baja sin hacer contacto visual con sus superiores pasando de lado, uno de ellos palmoteo contra su hombro en gesto de compasión.
En cuanto la puerta detrás de ellos se cerró, la atmosfera fue suplantada por un silencio gélido e imperecedero, Heathcliff no cambió su posición de manos o, por medio de su comandos, devolverlos aquel espacio oscuro indeterminado. Gohan no sabía que esperar de él ahora, llevaban poco más de un minuto sin mediar palabra. No supo descifrar si realmente estaba molesto con él o tan solo quería provocarlo, pero sí tenía una sospecha desde el principio, esperaba estar equivocado.
No obstante, Kayaba era una mente complicada de entender, si sus ideales de justicia implementaban deshacerse de Ataúd Risueño por cualquier medio posible, ¿Por qué no tomar acción por sus propias manos? Él puede proclamarse el Dios de Aincrad y su salvador, pero no tenía sentido dejar su trabajo a los demás cuando podría dirigir el ataque con una mayor probabilidad de victoria sin desperdiciar vidas.
–¿Usted sabía que Ataúd Risueño preparaba un plan de ataque contra nosotros? –Preguntó, no quería asumir nada hasta tener una respuesta clara. Heathcliff arqueo una ceja, medito su respuesta un par de segundos después de abrir la boca.
–No, no lo sabía –Contestó aportando una pausa–...Solo tenía un presentimiento.
–¿No creé que todo esto pudo resultar diferente con su asistencia? Podríamos haber reducido el número bajas.
–Ellos estaban dispuestos a entregar sus vidas para llevar a cabo la misión, fue un compromiso y un riesgo dispuesto a tomar. De cualquier manera, se habrían perdido vidas, sin importar la cantidad.
La sangre de Gohan empezó a hervir, Kayaba no buscaba reparar el daño que había hecho, lo único que quería era deshacerse de Ataúd Risueño y cualquier otra persona que se interpusiera en su camino. Y aun así, le daba igual la vida de los demás, civil o soldado, héroe o villano, al final todos estaban dentro de su plan con respectiva posición tal como él quería.
El saiyajin aborrecía el sentido de justicia que anhelaba Kayaba, esto no era paz tampoco lo será cuando lleguen al piso número 100 y se encuentren con absoluta decepción. Gohan mantuvo la cordura lo suficiente para no hacer una estupidez, se acerco a Heathcliff lentamente, al momento de colocar las manos sobre la mesa el comandante siguió el contacto visual sobre él, la mirada irritada con los ojos negros profundos dilatados reflejaron la furia e impotencia.
–¿Me esta diciendo que prefiere esté penoso mundo en lugar de su gente?
–¿Mi gente? –No vacilo ante la mirada inquietante de Gohan, ensimismado en odio haciendo un esfuerzo constante para no golpear la cara de su líder– Por más que haya formado un gremio, no significa que me compare con los que me rodean. Sí, me importan y haría todo lo que este a mi alcance para protegerlos, pero no me confundas con los demás, Gohan.
En aquella breve pausa lo entendió, o al menos, a donde iba esto.
–No eres Kami, Kayaba.
–Pero me asemejo mucho a uno –Sonrió, trazando una delgada línea en sus labios–. Soy el arquitecto de mi propio mundo de fantasía. Yo dirijo este mundo como me plazca; la tierra, los mares y océanos, el cielo, las edificaciones, las criaturas.
–¡Pero no a las personas! –Teniendo suficiente, lo agarró del cuello de la traje negro debajo la armadura escarlata. Ninguno perdió contacto con el otro, Gohan frunció el ceño y profundizo su voz– Te daré 24 horas para liberarlos a todos. Desbloquearas el botón de salida y no sacas a todos de aquí –Kayaba no se inmutó, se mantuvo procesando las palabras y el significado detrás de ellas.
–¿Estás amenazándome? –Arqueo una ceja, ganó un gruñido salvaje revelando alguno de sus dientes. Gohan soltó a Heathcliff, manteniendo en pie su semblante circunspecto– Si no tienes más que decir, puedes retirarte.
La atmosfera seguía tensa ante los dos guerreros, Gohan no perdió más el tiempo, se dio vuelta y camino hacía la puerta. Ya tuvo suficiente, al igual que todo el mundo, vivir en un mundo falso y corrupto, lleno de mentiras, y para colmo, todos estaban siendo engañados. Si Kayaba no haría algo al respecto para solucionar su error, entonces tendría que hacerlo por su cuenta. No es como si realmente esperara a que las cosas fueran tal como deseaba.
–Oh, una cosa más antes de que te vayas –Gohan detuvo los pies, apenas giró la cabeza para aprestar atención– ¿Qué te hace pensar que no haría totalmente lo opuesto? Podría matarlos a todos sin remordimiento con solo presionar un botón, incluyéndote de antemano –No pudo verlo, pero supuso que, con el tono despreocupado, estaría formando otra sonrisa.
–Porque si lo hiciera probaría que tenía razón –Volteó hacía Heathcliff, quien al parecer apagó su anterior aspecto facial por uno asombrado. Los ojos dilatados de Gohan brillaron de un nítido rubí comparando la furia acumulada dentro de él–, que usted me teme.
Continuara...
Woah, casi un año inactivo, supongo que muchos me tomaron por muerto. Cooooomo sea, ESTOY VIVO, otra vez... en Latinoamérica... ugh.
Planeaba lanzar este capítulo en Diciembre del 2020, pero entre falta de motivación y circunstancias personales ocurriendo en mi vida impidieron que lo hiciera. Cada vez que estaba más cerca de terminarlo, la 'chispa' de mi cabeza se apagaba dejándome sin ideas como continuar, aunque ya tenía planeado de principio a fin todo armado, pudo ser más largo pero creo que con esto es suficiente.
También estuve planeando nuevos proyectos para publicar, otros tenían una base pero decidí reestablecerlas porque no estaba conforme por donde iba la trama y como quiero planificarlas a futuro. Pero para que tengan una idea, prefiero ubicar las historias en un AU (Universo Alterno), al menos la mayoría y utilizando un poco elementos terciarios. Sin embargo, me gustaría eso significaría que tendría que pausar entre lapsos este proyecto y tardaría más en publicar capítulos (más de lo que yo mismo me permito).
Eso sería todo por ahora. No puedo prometer cuando subiré otro capítulo, de momento descansare por un lapso de tiempo y veré continuara, Survivor's o un siguiente proyecto (DBZxMHA, probablemente).
~Elchico 64
