«¿Cómo llegó aquí?»

Marinette toda su vida estuvo bendecida de muchas alegrías, sus padres siempre la habían apoyado y eso la hacía sentir afortunada, pero nunca creyó que una enfermedad así, destruiría su vida y desataría la desgracia para su familia y todo su alrededor, porque su racha de buena suerte había terminado y ahora debía aferrarse a la realidad, una cruda realidad...

Una realidad en donde Marinette estaba afligida y triste en una habitación semivacía preparándose para ver a su amado deshecho, débil, todo porque él estaba luchando por su vida pero eso no era suficiente por el cáncer fase IV que tenía Luka. Una lágrima silenciosa amenazaba con salir de su azulejo, mientras miraba a través de la ventana de aquella sala completamente blanca.

Desde aquel diagnóstico, sintió que toda su vida pasaba ante sus ojos, como un flash de recuerdos que pasaban uno detrás de otro. Nunca supo que el padre de Luka hubiera muerto de cáncer, hasta ahora... que muchas verdades salían a la luz, donde las verdaderas amistades se mostraban y donde su familia demostraría el apoyo verdadero que tanto deseaba.

Reina... ─ la abrazó por detrás ... ─ Creí que vendrías abajo ¿o es que acaso mi linda esposa se cansó de mi? ─ murmuró en el oído de la azabache.

Marinette se sobresaltó ante el murmullo de Luka en su oído y se volteó para ver esos ojos azules que tanto amaba, pasó sus brazos por el cuello del pelinegro para apoyarse y lo miró pícara.

─ Como podría cansarme de ti, mi vida ─ sonrió mientras acariciaba la melena oscura y delicada de su pareja.

Marinette desde que supo de su diagnóstico no paró de investigar, no paró de hacer preguntas al doctor para poder apoyar a Luka, y el lo valoraba, ella fue una pieza importante en esa fase tan dura para el, ella siempre estuvo a su lado a pesar de que la mayoría de sus amigos se había alejado, Marinette nunca pensó que su amado pasaría por una de las pruebas más difíciles, una maldita enfermedad que lo estaba carcomiendo por dentro, ella no podía hacer nada y eso la amargaba, se sentía insuficiente y eso le dolía

Luka la tomó de los hombros y la miró fijamente.

─¿Entonces dime porque tienes esa carita? Me duele que no confíes en mi─ hizo un puchero y de Marinette salió una risilla

«Esa carita me gusta más»

Pensó Luka, que muy adentro sufría por su esposa, porque temía no volverla a ver nunca más, temía que todo lo que habían construido se derrumbara, nunca pensó que la vida les daría obstáculos muy difíciles de enfrentar, pero si quería que su amor no sufriera, debía mantener su sonrisa, porque por ella, él sonreiría ante las adversidades.

─Estoy cansada de todo ... ─Confesó sollozando, ella pensaba que era una carga para todos porque no podía soportar verlo así, no quería que el se vaya tan pronto de mundo─yo... ¡te quiero Luka! ¡T-te amo! y yo no puedo verte asi, no quiero. N-no te vayas por favor, nunca te vayas.─ finalizó quebrándose para abrazar al ojiazul con todas sus fuerzas. Luka la correspondió y se abrazaron como nunca, ellos se apoyaron en las buenas en las malas como el amor verdadero dictaba pero la vida tenía otros planes para Marinette...

La vida era muy cruel, pero si querían pasar las todas las vallas en la carrera de la vida, tenían que ser fuertes, las semanas pasarían y solo debían esperar los resultados de sus esfuerzos por salir adelante.

En la penúltima semana de quimioterapias, el estaba recostado en la cama del hospital junto a Marinette, quien no paraba llorar, cada semana se había vuelto una tortura para ella, más que el propio Luka. Todos los días lo abrazaba y lo besaba como si fuera el último día porque lo amaba.

El ojiazul no soportaba verla así, le dolía que ella sufriera por él y por ello pidió que paracen con los tratamientos, eso solo debilitaba más y más, lo hacía verse más demacrado y eso a Marinette no le gustaba, de todos modos él sabía que iba a morir, ya lo había aceptado pero no la persona que más le importaba, su esposa.

Los dos se fueron del hospital y la pareja de enamorados se fue de viaje a Islandia, ese siempre había sido el sueño Luka y no era exactamente el lugar, sino estar al lado de quien amaba. Las alucinantes auroras boreales eran un escenario perfecto para la pareja de enamorados que querían dedicar sus últimos momentos juntos.

Cada momento lo disfrutaron al máximo, y Marinette cada momento sentía que se enamoraba mas de el, era posible aquello a pesar de tener la certeza que ya estaba enamorada por completo? Miles de sonrisas suyas eran provocadas por Luka quien parecía estar disfrutando cada instante.

Un dia antes del fin del viaje en la noche, los dos se sentaron sobre el césped, hacia frio pero no lo suficiente como para formarse hielo, lo que era común allí. El hotel se ubicaba en un campo por lo que el lugar era abierto, para correr y pasear, en su caso, solo descansaron ahí sentados mientras mientras abrazados, miraban las hermosas auroras boreales que iluminaban el cielo.

─¿Sabes que te amo, verdad?─ preguntó Luka igual sabiendo lo que su hermosa dama diría.

─ Claro que si, y yo te amo con toda mi alma─ le susurró al oído tiernamente haciendo que el pelinegro se sonrojara, solo ella lograba sacar eso de él. Esa noche fue muy significativa para ellos, se sintieron en paz despues de haber estado en tensión con lo de su enfermedad

Los días pasaban y cada noche eran los 2 y nadie más, a Marinette se le había salido la cabeza la idea de no volver a verlo por todos los momentos tan agradables con él pero esos mismos instantes se terminaron cuando él cayó... su enfermedad había avanzado, Luka le hizo prometer algo pero ella sabía que no lo cumpliría.

Cuando el tiempo de Luka acabó, la felicidad de Marinette se desvaneció para siempre...