Hooolaaaaa! ¿Cómo están? Al fin estoy de vuelta pudiendo subir un nuevo capítulo.

Como compensación por la demora es un poquito más largo que de costumbre... Ustedes se lo merecen por la paciencia y por no abandonarme... ¡Espero que lo disfruten!

CAPÍTULO 46 – ÚLTIMA MISIÓN: SEGUNDA PARTE – ASALTO

– Saku. ¿Me oyes? – sintió en su oído.

"Esa voz…" pensó mientras libraba una batalla en su interior contra la inconciencia, que amenazaba cada vez más con llevársela.

Sasori la había colocado acostada a lo largo en el asiento trasero del SUV, sin que se resistiera, con su cuerpo casi inerte y sin fuerzas. La dejó ahí, sin preocuparse de que pudiera hacer algo. Sin embargo, ella confiaba en que el antídoto que le había inyectado Karin hiciera efecto y la ayudara a contrarrestar el veneno que estaba en su sistema, aunque fuera para mantenerla despierta un rato más. Aún así, debía tener mucho cuidado en dar alguna señal de ello, pues si Sasori la descubría, seguramente se encargaría de que perdiera el sentido por completo, y no podía permitir que eso pasara.

Cerró los ojos un momento, tratando de disimular, antes de que el pelirrojo se pusiera al volante y ya no pudiera ver su rostro, para darle la tranquilidad de que lo que le había dado, había hecho efecto y estaba funcionando. Sin embargo, no se esperó que ese simple acto le costara tanto, sus párpados se volvieron al instante tan pesados que le parecía una tarea imposible abrirlos. La situación pareció empeorar cuando el SUV comenzó a moverse, la vibración del motor hizo que se sintiera como si la estuvieran arrullando. Se concentró en la misión, en sus amigos, en los pasos que debería seguir, pensó en cualquier cosa que se le ocurriera en ese momento para evitar caer rendida al sueño que la embargaba.

Estaba segura de que el antídoto estaba contrarrestando el veneno, porque ya no sentía tan entumecidas sus extremidades, estaba volviendo la movilidad a sus manos y pies, algo que comprobó con movimientos casi imperceptibles, o ¿acaso había sido su imaginación? Le resultaba tan difícil abrir los ojos. Hasta que escuchó su voz. – Saku. ¿Me oyes? – La voz de Sasuke era música para ella, y en esos momentos la ayudó a reaccionar, a ser consciente de que tenía que seguir peleando, no podía entregarse al sueño y al cansancio que la embargaban.

– Si me escuchas pasa tu mano por delante de la cámara – le dijo, a lo que ella decidió arriesgarse, pues no podía responderle de otra forma. Luchó contra la pesadez que dominaba su cuerpo hasta lograr abrir los ojos, lo suficiente para ver a Sasori concentrado en el camino, lo que le daría el tiempo de hacer lo que le pedía su novio, o eso esperaba al menos. Con mucho esfuerzo por sus extremidades aún adormecidas, movió la mano para confirmar que los escuchaba.

– Estamos contigo – dijo Naruto, sin dar explícitamente la información de que estaban con Sasuke debajo del SUV en el que era trasladada, como habían planeado.

– Todo va a estar bien – agregó Sasuke, palabras que iban más allá de su significado, palabras que terminaban en un "te amo".

Shino estaba monitoreando todo desde la base y le iba informando al resto de la ubicación del vehículo y a todos de lo que veía en la cámara, todos escuchaban lo que captaba el micrófono que tenía incorporado la misma.

"Chicos" pensó Sakura con alivio, sabía que podía confiar en ellos. El consuelo al escucharlos fue tan grande que sintió ganas de llorar, minutos antes había estado tan aterrada al pensar que podrían borrarlos de sus recuerdos nuevamente que se sintió desfallecer de dolor, pero ahora… volvía a respirar.

Tenía que concentrarse. Tenía miedo de volver a cerrar los ojos, aún así, si le habían dado algo que tenía un somnífero, no debía levantar sospechas de que no había funcionado. Se concentró en su respiración y cerró los ojos, queriendo escuchar más a los chicos. Ahora que sabía que estaban ahí, el terror que sintió al principio, comenzó a disiparse y su mente comenzó a trabajar más fríamente, prestando atención a lo que hacía su acompañante y al tiempo que demoraban en llegar a destino, de ese modo sabría aproximadamente cuán lejos estaría de su casa actual.

– Kabuto – escuchó decir. – Prepara todo, mi chica necesita una nueva sesión.

– ¿Enserio hombre? La serpiente quiere que… – Sakura escuchó que alguien le contestaba por altavoz, seguramente pensaba que ella estaba dormida, de otro modo no se permitiría regalar información. Aunque claro, si pensaba en borrarle la memoria nuevamente, eso no sería un problema.

– Enserio, estoy yendo para ahí – interrumpió.

– De acuerdo, ¿en qué nivel está?

– Cinco.

El hombre al otro lado de la línea permaneció en silencio por unos segundos, como sopesando una posibilidad.

– ¿Seguro que estaba tomando lo que te di?

– Seguro, a menos que las hubiera cambiado.

Kabuto emitió una carcajada – ¡Esa chica! – exclamó divertido. – ¿Sabes que será difícil cierto? La última vez casi la perdemos y ni siquiera había superado el segundo nivel; ni siquiera había pronunciado algo que no fuese "Sasuke, Sasuke…" – terminó imitándola.

– La regla es la misma que antes, si no la tengo yo, no la tiene nadie.

– Estás loco, viejo. De acuerdo, pero quiero que sepas que también hay posibilidades de arriesgar su mente y que quede viva siendo un vegetal, babeando, con fuertes jaquecas de por vida o algo por el estilo, no creo que te resulte igual de sexy de ese modo – se burló.

– Tú solo prepara todo, luego lidiaré con las consecuencias.

Si en algún momento había sentido pena por Akasuna y lo que habían vivido en el último tiempo, eso se había esfumado por completo. Ella había sentido pena por alguien que en realidad no existía, por un monstruo que prefería destruirla a perderla.

Las miradas de sus compañeros, de los que habían escuchado aquella conversación a través de su micrófono, se ensombrecieron al instante.

Las palabras de Kabuto resonaron en la mente de Sasuke… "La última vez casi la perdemos…" Dolía escuchar cómo, sin saberlo, había estado a punto de perderla para siempre porque Saku había dado indicios de recordarlo; no, más bien porque lo estaba recordando. Todo concordaba con lo que le habían contado Suigetsu y Karin, que no tenían el conocimiento de qué era lo que le había sucedido a Sakura cuando Sasori se la había llevado. Ahora él lo sabía, y era más terrible de lo que había imaginado. Le habían hecho una intervención que casi le había costado la vida una vez más, y solo para que no lo recordara y continuara viviendo en ese mundo de mentira. Solo de pensar en ella llamándolo sin que él siquiera lo supiese le provocó náuseas, su corazón se estrujó de dolor al escuchar aquello. – Maldito – susurró apretando los puños fuertemente de donde se estaba agarrando debajo del vehículo.

Naruto, que estaba igual de furioso, puso una mano en su hombro, intentando darle ánimos. – Pronto terminará, Sasori será nuestro para ajustar cuentas – terminó, deseoso porque llegara ese momento. Su amigo se limitó a asentir.

Mientras tanto, en La Hoja, Kakashi había limitado la misión y toda la información referente a la misma, a pocas personas, a aquellos que conocía más y que eran de su entera confianza y de la de Sakura, aquellos que sabía que apreciaban a la pelirrosa. Habló de inmediato con Hashirama y Jiraya para que se ocuparan de la investigación que debelaría si tenían un traidor dentro de la organización, puesto que él en ese momento no se podía ocupar, y cuanto antes lo averiguaran, tendrían mayores probabilidades de éxito, un cabo suelto era un gravísimo error. Cuando supiera de quién se trataba él mismo se encargaría de aleccionarlo, pero ahora, sus prioridades eran Sakura y esa misión, su completa atención debía estar centrada en que todo fuera un éxito.

Cuando sintió el SUV detenerse todos sus sentidos se pusieron en alerta. El corazón le dio un vuelco, sin embargo, se concentró en lo que vendría; esperó, con el estómago revuelto mientras escuchaba atenta cada respiración del pelirrojo, cada movimiento que realizaba.

Habían entrado a algún lugar, se dio cuenta enseguida al no sentir los tenues rayos de sol que momentos antes traspasaban los polarizados del vehículo. Sintió el momento en que Sasori apagó el motor, cuando abrió su puerta y se bajó… y, finalmente, cuando abrió la puerta de atrás para bajarla a ella. Su cuerpo respondió de inmediato y se tensó, pero rápidamente se compuso para que el Akasuna no sospechara. Se dejó hacer, se concentró en dejar su cuerpo lo más flojo posible para que no notara que estaba despierta. Confiaba en su equipo, estaba segura de que no le habían perdido el rastro. Hasta sospechaba que habían podido colarse debajo del SUV como habían planeado; quiso reír de satisfacción por la competencia de su novio y su hermano de corazón, sin dudas eran el mejor equipo y ella no se quedaría atrás.

Sasori la tomó por las muñecas para sentarla y de ese modo poder agarrarla con una mano tras su espalda y otra por debajo de sus rodillas Se atrevió a abrir los ojos al darse cuenta de que algo de su cabello caía sobre ellos cubriéndole parte del rostro, no parecía haber nadie más con ellos y seguramente, si había cámaras, estarían colocadas en lo alto. Avanzaban por un pasillo estrecho, algo descuidado y viejo, se podía ver claramente, pero la iluminación parecía tener problemas, con algunas lámparas tintineando, el lugar le hizo acordar a un hospital abandonado, de esos que salen en las películas de terror, mas decidió no hacer conjeturas. ¿Qué hospital viejo y abandonado había en su ciudad? Concluyó en que ninguno, por lo que esa teoría no parecía muy acertada. Su mente trabajaba a mil analizando toda la situación. Parecía que ese sitio no tenía mucha seguridad, no podía ver si había cámaras, pero las puertas que habían pasado parecían comunes y no se habían cruzado con ningún guardia. ¿Acaso había calculado mal la distancia y estaban en un lugar demasiado oculto y remoto para tener mayor seguridad? No, no podía ser eso, estaba segura de que aún seguían en la ciudad. Pero, ¿qué edificio había con esas características? Desde ese pasillo no escuchaba ruido de vehículos o de personas que pudieran transitar por la calle. Lo único abrumador que llegaba a sus oídos eran las pisadas de Sasori.

– Despejado – susurró Naruto, a la vez que se soltaba del SUV, quedando bajo el mismo, sobre el suelo húmedo, al igual que su compañero. Quien tomó un aparato electrónico para escanear el lugar.

– Bicho – llamó este último, poniendo un código en el escáner. – Está listo.

– De acuerdo. Dame unos segundos para ver qué tenemos – respondió Shino mientras tecleaba rápidamente desde su computadora en la base.

– Vamos, vamos – susurraba Sasuke algo exasperado.

– Lo tengo. Hay una cámara apuntándolos a ustedes. Blanca está en posición, los irá guiando, yo me encargaré de congelar las imágenes. Aguarden un momento.

Los agentes de la Hoja se desplazaban con una fina coordinación. Todos estaban sumamente concentrados, como si fuera la mayor y más importante misión de su vida. Los dedos de Shino se movían velozmente sobre su ordenador, escaneando los planos del lugar, rastreando las cámaras y sensores que pudieran haber. Rin le pasaba esos planos a Tenten para que, junto con Shino, pudiera guiar a Sasuke, Naruto y al resto de los chicos que esperaban para entrar. Lee, Temari y Sai ya estaban sobre los techos linderos a la espera de instrucciones para usar algunas de las ventanas. Kakashi se encontraba en posición junto a Tenten cerca del lugar por cualquier imprevisto que pudiera surgir. Al parecer Akasuna los había dirigido a una dependencia abandonada de un viejo hospital psiquiátrico, casi a las afueras de la ciudad, pero no lo suficientemente apartado como para que la zona estuviera desierta. Más bien parecía un barrio normal con varias casas, algunos comercios y unas pocas edificaciones, no tan grandes, de apartamentos.

– Listo – dijo Shino para que se pudieran mover.

– Diríjanse al pasillo principal, detrás de ustedes – fue el turno de Tenten de comenzar a guiarlos. ¿Bicho tienes las cámaras?

– Hecho. Las del pasillo están congeladas.

Con los planos a disposición Tenten comenzó a encargarse de guiar a los chicos mientras Shino se centraba en de los dispositivos que los pudieran delatar. Rin colaboraba en todo momento con el pasaje de nueva información, controlando incluso las cámaras de zonas aledañas. Todo era transmitido también a Yamato, Zabuza y Minato, cuya misión estaba centrada en cubrir todas las salidas y evitar que miembros de Akatsuki pudieran escapar. La captura de todos aquellos que estuvieran en el lugar, o que pudieran aparecer, era sumamente importante para terminar de una vez por todas con aquella organización.

– La tercera puerta a la izquierda parece ser un viejo lavadero – continuó la chica. – Entren y aguarden ahí.

– ¡¿Qué esperemos aquí?! – Exclamó incrédulo Naruto.

– Sshh… no conocíamos el lugar de antes, tenemos que esperar que el resto esté en posición.

– Cejas, Viento, mmm… – Tenten pensó un momento sin saber cómo llamarlo.

– ¿Lo ves? – dijo Sasuke, mostrando su punto.

– Chico de Suna, tienen una entrada a las seis y otra a las diez en punto, divídanse. Cullen – decidió llamar a Sai de aquella forma ya que no habían establecido un código con anterioridad. El resto de los chicos rio ante tal ocurrencia, Sai solo hizo una mueca de disgusto. – Ve a las seis, estará esperándote uno de los nuestros.

– Entendido – confirmó, yendo hacia donde le habían indicado. – ¿Qué no tenías otro nombre para darme? – preguntó sin poder controlarse mientras corría por el tejado hacia la ventana.

– Cullen te queda bien, Edward – se burló Naruto. Sasuke se limitó a sonreír.

–Tsk, zorro apestoso – farfulló, para luego, cambiando su semblante a uno burlón, agregar: – parece que te gustan las novelas de chicas, tienes bastante claro a quién se refería moñitos. – Refiriéndose a Tenten de aquella forma con clara intención de devolverle algo de lo que le había dado.

– Solo es algo de conocimiento general – se defendió Naruto ofendido.

– ¡Moñitos! – escupió Tenten molesta, más para sí que para el resto.

– Esta vez tú te lo buscaste – se escuchó a Temari por la línea.

– De acuerdo chicos. Concéntrense – fue el turno de hablar de Kakashi para parar una de las tantas discusiones tontas que surgían en las misiones con sus jóvenes subordinados.

– Zorro, Halcón – llamó Shino. – Pueden salir.

Los aludidos asintieron entre sí, ahora serios.

– Bien – Tenten sonó sus dedos antes de comenzar a dar instrucciones nuevamente. – Cejas, Viento – llamó. – Una vez que entren, verán una escalera a su derecha por la que pueden bajar al segundo piso. Parece despejado, pero hay dos personas tras la primer puerta a la derecha.

– Las quiero fuera de combate y sin escándalo – dijo Kakashi haciendo énfasis en esto último, mientras miraba en los monitores de la camioneta, las cámaras y planos con sensores de calor.

Los chicos asintieron. – Cuenta con ello – respondió Temari.

– Niebla, Madera – hablaba a su vez Rin a Zabuza y Yamato. Comunicándose por el momento solo con ellos para no entreverar al resto, que recibía indicaciones de Shino y Tenten. – Parece haber una puerta trampa debajo del sótano. No se llega a ver bien en el escáner, pero el espacio vacío podría indicar alguna salida de emergencia hacia el alcantarillado de la ciudad.

– De acuerdo – respondió Yamato. – ¿Cuál es la entrada más cercana?

– En la esquina, pero está demasiado transitada.

– No es una opción.

– Lo sé, la siguiente está a dos calles hacia el oeste en un callejón. Tengan cuidado, es demasiado… – lo sopesó un momento, – conveniente – concluyó.

– Parece una excelente forma de salir y entrar sin ser vistos – concordó Zabuza.

– Enseguida les mando el plano del alcantarillado.

– Lo tenemos cubierto. – Y sin dar más detalles, ambos se dirigieron hacia el callejón que les había descrito.

– La oficina está vacía Bicho – decía por otro lado Minato, que estaba siendo guiado junto a Sai por Shino.

– La mayoría debe estar donde Sakura – pensó en voz alta el rubio.

– De seguro es todo un circo para ellos – soltó Sai, de acuerdo con su compañero. – Malditos – exclamó en voz baja.

– De acuerdo – volvió a hablar Minato. – Despejaremos la primera planta y serviremos de refuerzo para los chicos donde sea que tengan a Sakura.

El chico de Suna asintió en respuesta.

– Vamos.

– Zorro, Halcón. Las cámaras están desactivadas. Al final del pasillo tomen el camino de la izquierda – instruyó Tenten ni bien le había informado a Lee y Temari donde ir. – En la segunda puerta de la derecha hay demasiado movimiento, tengan cuidado.

– ¿Está Sakura ahí?

– No, al parecer la llevaron al sótano porque su señal es más débil. Deben seguir por ese pasillo y doblar a la derecha, donde verán una escalera. Deben bajar, pero esperen a que el resto esté cerca, pueden aguardar en la habitación que está al lado.

– ¿Nos pasaremos toda la misión escondidos o qué? – expresó impaciente Naruto.

Sasuke no contestó, pero no pudo evitar estar pensar lo mismo que su amigo.

– ¿Por qué no pateamos unos traseros mientras tanto? – preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

– Hacer escándalo podría provocar que escaparan o que Sakura corriera peligro. Baaka...

El rubio puso los ojos en blanco. – Ven, tengo una idea – dijo de pronto, dirigiéndose donde aparentemente habían unos cuantos miembros de esa organización.

– ¡Dobe… Zorro! – susurró casi gritando Sasuke, ¿qué haces? Ven aquí.

Su amigo lo ignoró, yendo hacia la puerta doble. Sacó un dispositivo de uno de los bolsillos de su pantalón y lo pegó en la cerradura. Lo activó y enseguida se produjo una pequeña explosión que no produjo sonido, pero que fue lo bastante potente como para derretir el metal, dejando así las puertas selladas.

– No eres tan tonto después de todo – dijo el Uchiha con suficiencia.

– ¿Qué te piensas? Tengo más años que tú en esto – respondió orgulloso.

– Hmp – Sasuke sonrió. – Bien pensado.

– Por lo menos esto los detendrá un momento y provocará bastante ruido para alertarnos si intentan salir – agregó Naruto antes de continuar por donde les había indicado Tenten.

– Moñitos. Los monos quedaron encerrados. Vamos a bajar.

Tenten miró a Kakashi interrogante, a la espera de que el capitán le diera una orden para los chicos. Este asintió. – De acuerdo, tengan cuidado.

Revisaron que todo estuviera despejado antes de comenzar a bajar. Ya eran conscientes de que el resto del equipo estaba dentro así que, con sus armas en mano, avanzaron lentamente. Ahora solo debían esperar los demás estuvieran en posición...

– Estamos dentro – escucharon a Lee.

– Segunda planta: dos enemigos caídos, despejado.

– Primera planta: despejado – agregó Minato.

– Bien, reúnanse en planta baja para ir al sótano – ordenó Kakashi. – Rayo, voy a entrar, necesito tu apoyo en la entrada.

– Entendido, voy para ahí.

El capitán de la misión se volvió hacia Tenten – ¿Estarás bien?

La joven asintió. – Soy un agente de la Hoja, sé cómo defenderme – respondió orgullosa, sonando incluso algo arrogante, mientras sonreía de lado.

Su maestro asintió en respuesta. – Lo sé, es solo que no quería que quedaras sola aquí, reducir el equipo para esta misión por un posible traidor es un asco.

– Lo es – respondió algo triste Tenten. – ¡Ahora ve y patea unos cuantos traseros por mí lobito! – agregó entusiasta para darle ánimos, haciendo una seña con su puño hacia el frente.

Kakashi levantó una ceja... Y solo en ese momento la joven agente se dio cuenta de cuánto había pasado la línea. –Eehh... qui… quiero decir que... queee… ¡Confío en este equipo señor! – Terminó firme, haciendo la venia.

Su maestro asintió y salió de la camioneta, provocando que suspirara aliviada... Mas Kakashi sonrió al cerrar la puerta del vehículo.

– ¡¿Lobito patea traseros?! ¡Tonta! – se reprendió a sí misma golpeándose la frente con la palma de la mano.

– Teeenn – saltó al escuchar la voz de su maestro. – Tu micrófono – aclaró.

– ¡Miérda!

Hatake sonrió aún más... " Esta chica... " – exclamó.

Notó como Sasori la llevaba a través de una escalera luego de doblar un par de veces por el pasillo… Sus sentidos estaban en alerta pero todo estaba muy silencioso, no escuchaba otra cosa que no fueran los pasos del chico.

Se detuvieron antes de traspasar una puerta en la que aparentemente el joven tuvo que ingresar un código. Cerró los ojos y se concentró en controlar su cuerpo y en cada sensación a su alrededor.

Traspasaron el umbral y la diferencia de iluminación se hizo sentir a través de sus párpados. El murmullo que iba surgiendo a medida que avanzaban le indicó que por lo menos habría unas ocho o diez personas dentro.

– Ya era hora Romeo – no le pasó desapercibido el tono de burla del hombre con el que había hablado Akasuna mientras la llevaba a ese lugar.

Sasori la colocó lentamente en una camilla.

– El jefe está en camino – continuó. – Había planificado una reunión pero quiere hablar contigo antes de que salgas con tu muñequita.

Sakura se sorprendió ante aquello y le pareció que algo andaba mal. Mas Sasori no pareció preocuparse. – Así que le dijiste que haría una intervención – supuso tranquilamente.

– Vamos hombre, el tipo es un genio. Y no se necesita serlo para darse cuenta de que se haría algo cuando comencé a reunir al personal y equipo necesarios.

Sakura se imaginó al otro sujeto pasándole un brazo por los hombros y a Sasori asintiendo. Sin embargo, pensar que el pelirrojo no parecía haber reaccionado ante la mención de su jefe, dejaba una espina en su pecho que le hacía pensar lo realmente peligroso que era y la importancia que debería tener ahí dentro, para no preocuparse por el hecho de que el hombre detrás de semejante organización quisiera hablar específicamente con él.

Otra idea vino a su mente… quizá esta inquietud se debía a que había asumido que Sasori hacía todo lo que se refería a ella a costillas de las cabezas de Akatsuki para que no descubrieran que se había quedado con un agente de la Hoja "en su poder". Ya que, de no ser así, lo más probable es que la hubieran utilizado para su beneficio, o que por lo menos hubieran intentado sacarle información. No tenía claro cómo funcionaba ese "reseteo" que le habían hecho a su cabeza, pero un escalofrío la recorrió al pensar que podrían haberla manipulado para que hiciera algo criminal o para que actuara en contra de su familia, amigos o compañeros.

Pensando en todo esto, no tenía sentido que los superiores de Sasori tuvieran conocimiento de su existencia. Pero… ¿y si era tan poderoso como para decidir quedarse con ella a pesar de que otros ahí eran conscientes de que vivía con él? No creía que algo como eso fuera permitido. No, definitivamente eso sonaba ridículo. A no ser… ¿qué tal si para ellos era alguna especie de experimento? Le seguía pareciendo ilógico. ¿Qué no estaba viendo? Algo faltaba en aquella ecuación.

"Un momento…" pensó de pronto. ¿Y si el único sobreviviente de las explosiones en aquella horrible "cárcel" donde había estado junto a Sasuke, había sido Sasori? Eso podría tener sentido. Quizá los implicados en ese incidente no habían tenido tiempo de avisar que tenían un agente para interrogar, o simplemente los superiores de la organización no creían que dicho agente hubiera sobrevivido. Eso podría ser. Tal vez para ellos solamente era una pobre chica con la que estaba obsesionado el Akasuna, y por eso le permitían tales procesos, además de que les servía como sujeto de prueba…

– Bien, llévenla al tomógrafo para hacer una evaluación y prepárenla. – Una voz fuerte, que no había escuchado hasta entonces, la sacó de sus pensamientos.

"De acuerdo" pensó Sakura. Una evaluación en un tomógrafo no implicaba borrar nada, tenía un poco más de tiempo antes de que se dispusieran a prepararla... "¡Un momento!" Por su actividad cerebral seguramente se darán cuenta de que estaba despierta cuando empezaran con su valoración. "¡Mierda!" pensó.

Se quedó muy quieta escuchando lo que pasaba a su alrededor. – ¡¿Otra vez esta niña?! – Comenzó alguien aparentemente muy molesto. – Ya les he dicho que no. Es muy arriesgado.

– Pero señor, son órdenes de...

– No me importa de quién sean órdenes. La última vez era una locura y casi la perdemos, no haré eso otra vez.

A Sakura de pronto ese hombre no le cayó tan mal. Seguramente sería el responsable de darle el tiempo que necesitaba antes de que su equipo pudiera entrar.

– En qué grado está?

– Cinco.

– ¡¿Cinco?! – se sorprendió. – ¿Están locos o qué? ¿Quieren freírle el cerebro?

Aquellas palabras le provocaron un escalofrío, ese "doctor" era su salvación por ahora. Solo tenía que confiar en que siguiera peleando un poco más.

– Kizashi, amigo mío – comenzó tranquilamente el hombre que ahora claramente reconocía por su voz: Kabuto. – O lo haces tú que eres el mejor y te aseguras de que sobreviva o le pido a otro... De todos modos quedará en tu conciencia – Rio y Sakura no pudo evitar detestarlo un poco más. "Infeliz"...

Tardó un poco en reaccionar ante la mención de ese nombre: Kizashi… Tan familiar que provocó que se estremeciera ¿sería posible que…? "No" se dijo a sí misma de inmediato. "No puede ser…" ¿Acaso el tal Kabuto la estaba probando? ¿Se estaba burlando de ella? No escuchó que el otro hombre le respondiera una negativa por haberlo llamado así…

De pronto su estómago se transformó en un revoltijo de sensaciones, provocándole vértigo ante la idea de que ese fuera su progenitor. De que además, fuera la misma persona que la había intervenido la primera vez. No podía ser que fuera su padre el encargado de tal atrocidad, que fuera el responsable de haberle robado su vida… Según los últimos informes que habían recibido, Kizashi Haruno había muerto luego de que se descubriera la base en la que había estado secuestrada junto a Sasuke. Sin embargo, le resultaba difícil pensar que hubiera otro científico tan calificado y trabajando para Akatsuki con su mismo nombre. No sabía que pensar, pero si de algo estaba segura, era de que no era el momento, si ese hombre era su padre, ella misma se encargaría de obtener las respuestas que necesitaba y, llegado el caso y aunque le doliera, ponerlo en su lugar.

Dejó ese hilo de pensamientos a un lado y se concentró en su misión. Hasta ahora las transmisiones de su micrófono se pasaban directamente a la base y si había algo que informar, rápidamente Rin o Shino, según quien estuviera monitoreándola en ese momento, iba poniendo al corriente a los chicos. Así como también le iban dando órdenes a ella, además de mantenerla al tanto de lo que pasaba a su alrededor... Sin embargo, cuando traspasó el umbral, no escuchó más nada. Si era por precaución de que alguien encontrara su intercomunicador y se delatara que sus compañeros habían entrado, además de sus ubicaciones, o si simplemente se había quedado sin señal, no tenía como saberlo en ese entonces.

La pelea del que podría resultar ser su padre con Kabuto parecía perdida, ya no estaban discutiendo donde estaba ella, los escuchaba lejos pero no lograba entender lo que decían, al parecer Kizashi le estaba dando argumentos de lo malo que sería hacer aquello, pero no lo podía asegurar.

Los minutos corrían y comenzaba a ponerse ansiosa... Pero no pasó mucho más hasta que sintió que su camilla era movida hacia otro lugar.

Una vez que se detuvieron, sintió como varias personas se movían a su alrededor. "¿Se saltearán la tomografía?" se preguntó. "Esto no está bien".

Le colocaron en las sienes unos chupones para controlar los impulsos eléctricos. – Quiero todos los monitores prontos y sus signos vitales, presión, fiebre, etcétera, donde pueda verlos cuando regrese – dijo un hombre, bastante autoritario de hecho, pero no era el mismo que había discutido con Kabuto.

Enseguida sintió como los que quedaban se ponían a trabajar y una puerta, un poco más allá de sus pies era cerrada de un golpe. Le colocaron una especie de pinza en el dedo para medir el oxígeno en sangre, un termómetro electrónico, cuya temperatura, por lo que había oído se veía en un monitor, al igual que un aparato para controlarle la presión arterial.

– Colócale la vía para pasar el suero, iré a llamar al doctor – oyó la voz de una joven unos minutos después.

"¿La vía?" repitió Sakura en su mente. "Oh, no. Nadie va a meter una aguja en mi cuerpo hoy". Con ese pensamiento por delante y sin poder aguantar más tiempo quieta aquella situación, abrió los ojos, pestañeando un par de veces para enfocar su mirada.

El joven a su izquierda, que parecía ser un enfermero y estaba a punto de colocarle la aguja, fue el primero en ver que había abierto los ojos, llevándose una gran sorpresa. Quedó estático por unos segundos, lo que lo hizo ver como un novato en aquel lugar, y luego miró a su compañero, haciéndole una seña para que se fijara en la chica sobre la cama. Sakura lo siguió con la mirada, con cautela, sopesando sus opciones. Decidió que lo mejor sería tratar de hablar con ellos sin que llamaran la atención de más personas. – ¿Qué… hacen? – les preguntó, fingiendo confusión. – ¿Qué me pasó?

Los jóvenes volvieron a mirarse, sin saber qué hacer. Uno de ellos giró la cabeza hacia la puerta de vidrio, pero Sakura vio sus intenciones antes de que pudiera hacer algo más. No podía permitir que llamara a alguien, aunque seguramente, pensó después, la enfermera volvería pronto con el doctor. – ¡Al diablo! – expresó levantándose y sacándose todo, consciente de que fingir no iba a funcionar.

– Señorita, tiene que quedarse en la cama, su estado...

– Ahórratelo – lo cortó. – Ya estoy harta de esto.

Le pareció percibir pánico en la mirada de uno de ellos, cuando abrió los ojos alarmado.

– Ni lo sueñes – le dijo Sakura al otro, que estaba dispuesto a salir corriendo por ayuda, al tiempo que lo noqueaba de un golpe. Besó su puño satisfecha, extrañaba sentir ese tipo de adrenalina.

Miró de nuevo al chico que le iba a colocar la aguja. – Hay dos formas…

– Ppppp... por fffaaaa… vooor – comenzó el chico aterrado. – Nnno mme haagas nnnaada.

Sakura frunció el ceño, parecía realmente aterrado; claro que podría estar actuando, era lo más probable, aún así, le dio pena. Sin embargo, no iba a dejar cabos sueltos. Avanzó rápidamente por encima de la cama y le puso la mascarilla, abriendo el pase de la anestesia para dormirlo. "Reglas son reglas, solo ahorré un golpe".

No había hecho ruido al noquearlos, sin embargo, pensó que alguien podría haberla visto a pesar de que la puerta y ventanas de vidrio estaban cubiertas por una cortina de esterillas, lo único que le daba algo de privacidad a la habitación. Se acercó sigilosa a la puerta para tener una mejor idea del espacio a su alrededor y de lo que pasaba en su entorno, a la vez que intentaba comunicarse, sin éxito, con sus compañeros; evidentemente no tenía señal. Necesitaba salir de ahí y que la escucharan lo antes posible para revelarles su posición e informarles que el jefe de Akatsuki se dirigía a esa base, no podían permitir que se escapara.

Nadie parecía haber notado que ella se había levantado y había dejado fuera de combate a los dos "enfermeros" encargados de prepararla para acabar con sus memorias. El grupo de científicos fuera de ese pequeño cuarto, seguía enfrascado en sus tareas sin aparentes perturbaciones.

Puso el pasador a la puerta para trancarse y darse tiempo de buscar una salida. Tenía que pensar en algo antes de que volviera aquella chica con el "doctor". Miró alrededor, pensando, buscando. Hizo una mueca de desagrado al percatarse de cuál era su única opción. Sin dudas no era de sus cosas favoritas entrar a un lugar pequeño y asfixiante, donde su movilidad sería casi nula. Le daba claustrofobia, pero era su mejor opción hasta pudiera comunicarse y encontrarse con su equipo, que, por lo que había alcanzado a escuchar antes de que Sasori la llevara a esa planta donde no había señal, ya estaba dentro, listo para perpetuar el asalto a Akatsuki.

Hasta aquí este nuevo capítulo, espero les haya gustado y lo hayan disfrutado. Como siempre, mil gracias por seguir esta historia y no abandonarla, a pesar de las demoras de la autora (yo) para actualizar. "Hilos Rojos" no existiría como tal si no fuera por ustedes que tanto apoyo me brindan.

DULCECITO311 - Muchas, pero muchísimas gracias por tu comentario y apoyo de siempre, desde el principio de esta historia. Muy acertada como siempre con tus especulaciones... :D Por el momento, parece que todos nuestros chicos están en posición. Habrá que esperar para ver cómo soluciona Sakura para ponerse en contacto con el resto para poder intervenir... Por otro ladooo OMG! Sigo trabajando respecto a ese posible traidor, que aunque aún no es un hecho, puede ser una posibilidad. Muchas gracias nuevamente. Espero de corazón que no tengan que esperar tanto para la conti...