Capitulo 4
Las puertas de la Aldea estaban a la vista como un notorio recordatorio de que su largo viaje finalmente había acabado.
Después de entregar el reporte a una muy diferente Lady Tsunade, Tenten se preparaba para regresar a su apartamento un poco apesadumbrada.
- Adiós Menma - Se despidió tratando de sonar casual. Evitando el contacto visual para que no notara su decaimiento - Nuevamente, gracias por todo. De verdad, necesitaba salir y recibir un nuevo aire; tal vez.
Se esforzaba por sonreír, intentando ocultar tras esa sonrisa falsa la nostalgia que sentía ante la inminente separación. Menma lo había notado y su corazón dio un salto de emoción. ¿Tal vez ella sentía ese mismo anhelo que él?
- No debes despedirte todavía, aún nos falta una cosa más por hacer - Dijo Menma decidido a detener su andar - Sígueme.
Tenten lo miró sorprendida ¿De que estaba hablando? No había más nada que hacer, una vez entregado el reporte la misión se daba por terminada; Menma ya no necesitaba seguir usando su tiempo en ella, probablemente tendría asuntos importantes de que ocuparse y Tenten no quería hacerlo perder su tiempo.
- Vamos - Ordenó Menma amablemente cuando notó que la chica permanecía inmóvil en su lugar. Podía leer el desconcierto y la intriga en su expresión pero lo que faltaba por hacer era muy importante.
Él debía cumplir su promesa con ella. Le hizo una seña con su mano, solo hasta entonces la castaña se puso en movimiento.
...
Caminaban por las concurridas calles del centro de la Aldea, muy cerca de la Torre del Hokage. Tenten conocía el lugar solo de vista, realmente nunca se había detenido a pasear por esas zona del centro. Era una chica ocupada, siempre estaba en alguna misión, los campos de entrenamiento estaban en los extremos de la ciudad, su casa quedaba hacia las afueras por lo que cuando entregaba sus reportes se iba a toda velocidad sin detallar lo que le rodeaba, sus compras las hacía cerca de casa y los restaurantes que solía frecuentar con su equipo o sola estaban del otro lado de la zona central. ¿A dónde se dirigían? Se preguntaba cuando Menma se detuvo frente a una colorida y bonita casa de tejas rojas, elegante, de dos pisos, con el diseño tan extravagante que caracterizaba la arquitectura de la Hoja. Si estuvieran en otro país y viera ese diseño sabría sin preguntar que los dueños son oriundos de la Aldea de la Hoja. Solo hasta ese momento cayó en cuenta de la realidad. Menma la había traído a su casa, lo que significaba una cosa.
- Oh por Dios - Dijo en un susurro sin poder creerlo cuando captó la idea.
Desde su posición Menma observaba la ventana principal de su casa antes de decir - Mi madre está en casa - Informó cuando detectó la presencia de su progenitora.
¡Si! ¡Menma le iba a presentar a sus padres! Dios, era tan emocionante conocer a dos héroes famosos de la Hoja. Había leído tanto sobre ellos, incluso antes de saber que eran los padres de Naruto. El cuarto Hokage era muy famoso y Kushina fue una se las kunoichis más influyentes de la Hoja. Era curioso que lo supiera pues la información sobre ellos era clasificada, especialmente sobre la mujer, sin embargo, durante su época en la academia se las había arreglado para investigar todo lo que pudo encontrar sobre Tsunade y el resto de las kunoichis más reconocidas de la Hoja. Su, a veces imprudente sensei, le consiguió un libro que mencionaba a Kushina como miembro del antiguo país del Remolino y un clan casi extinto, tal vez Gai-sensei no pensó que un libro clasificado en manos de una joven se consideraría peligroso o quizás había admirado la pasión con la que ella hablaba de sus heroínas que no pudo resistir la tentación de motivarla. Fuese lo que fuese, el libro no represento un riesgo para nadie, en el explicaba escuetamente las habilidades como ninja de las mujeres más influyentes en el mundo ninja.
Oh, aquello fue toda una revelación para Tenten. En sus primeros días como gennin Gai-sensei determinó que tenía talento para el Fūinjutsu, luego de leer que esa misteriosa kunoichi pertenecía a un antiguo clan que se especialicaba en técnicas de sellado su investigación tomó ese rumbo, aquellos representaron sus primeros pasos para convertirse en una kunoichi especialista en técnicas de transporte y sellos. No era tan sofisticada como los miembros de ese clan, le faltaba la herencia innata pero con mucho esfuerzo y dedicación logro consolidarse como tal. Su capacidad en cuanto a sellado de objetos nunca estuvo en discusión. Sonrió con ironía, incluso ese antiguo libro no mencionaba que ese clan era el Uzumaki. Bien, ella era muy joven en ese momento, incluso si lo hubiese mencionado no lo habría relacionado con Naruto.
Esta era una situación única, ni siquiera en la guerra tuvo oportunidad de acercarse al revivido Minato, a penas pudo verlo de lejos pero en este mundo estaba vivo de verdad ¿Qué tan diferente podría ser a la realidad de lo que ella había leído sobre él, sobre ambos?
- No era necesario venir hoy mismo - Le dijo a Menma siendo presa de un repentino ataque de nervios y timidez.
- Mis padres están en la Aldea pero siguen siendo ninjas activos - Repuso el rubio con lógica - Es probable que en cualquier momento tengan alguna misión y podrían tardar días en regresar o tal vez tú estés en alguna misión ¿No te parece que desaprovechar la oportunidad de hoy sería un error?
Como era de esperarse el chico tenía toda la razón. ¿Cómo era posible que siempre fuese tan persuasivo? Ella bien sabía lo que era ir de misión para regresar e inmediatamente salir a otra, cuando estaba libre solo quería dormir todo el día sin que nadie la molestara hasta su siguiente misión. Si, definitivamente era una oportunidad única, una invitación que no rechazaría por nada del mundo. Aunque hubiese querido cambiarse antes o al menos tomar una ducha.
- Tienes razón - Admitió decidida.
- Entonces vamos - Respondió el chico triunfante.
Comportándose como todo un caballero le dio el paso para que empezara a subir las escaleras primero. Por lo general, sus compañeros de equipo olvidaban ese pequeño detalle de que ella era una chica, así que pocas veces había recibido ese tipo de gestos; no le molestaba, se había acostumbrado a ser algo ruda y poco femenina por lo que la delicadeza que Menma mostraba con ella la hizo sentir algo abochornada, esas sutiles acciones la hacían sentir alagada y un poco avergonzada.
Cuando llegaron a la entrada de la casa Menma le prestó unas pantuflas para que pudiera dejar sus sandalias en el armario correspondiente para los zapatos y anunció que había llegado a casa.
La Kunoichi pelirroja estaba haciendo los preparativos para empezar la cena pues ya la tarde había dado paso a la noche y los últimos rayos del sol habían menguado. Lo saludó con entusiasmo desde la cocina sin darse cuenta que su hijo había llegado con una invitada.
- ¡Ya llegaste hijo! ¡En un segundo voy! - Dijo efusivamente mientras dejaba su delantal verde en la encimera. Iba dispuesta a guindarse en su cuello cuando notó que el rubio no estaba solo.
- Oh, pero... ¡Has traído a una invitada! - Exclamó más que sorprendida logrando que el rostro de Tenten, si era posible, se volviera más rojo.
- Mamá, ella es Tenten, fue mi compañera en esta misión - La presentó Menma - Me tomé la libertad de invitarla a cenar.
Kushina no dejaba de mirarlos alternadamente mientras la sospecha creía cada vez más en su interior. Algo estaba ocurriendo ahí y ella iba a descubrirlo a como diera lugar.
Por otro lado, Tengen estaba tan avergonzada que no se atrevía a mirarla. Paseaba de un lado a otro su vista por el interesante y admirable diseño de la moqueta del suelo.
A la inquisitiva madre no se le pasó por alto ningún movimiento, ni la timidez encantadora de la chica castaña, ni el casi insignificante gesto de Menma cuando tocó por más de un milisegundo el hombro de la muchacha, dándole un apretón cabe destacar. Sin mencionar esa mirada radiante que nunca había visto en el rostro de su hijo... ¡Definitivamente estaba pasando algo! Su Menma era demasiado reservado para ese tipo de acercamientos.
Tenten finalmente levantó su sonrojado rostro y luego de mirar el rostro de la admirable Kunoichi hizo una exagerada inclinación de respeto - ¡Es un placer conocerla, señora Kushina! ¡Lamento si mi visita repentina le ha causado alguna molestia!
Kushina percibió que aura de la chica era agradable y además era muy bonita.
- Oh, no digas tonterías. No es una molestia. Cualquiera de los amigos de Menma son bienvenidos en esta casa - Dijo animadamente, agregando el último comentario mirando con complicidad a su hijo.
Menma la miró con indiferencia mientras Kushina estrechaba a Tenten por los hombros y ella casi se sintió colapsar ¡Esa si que era una situación que jamás se hubiese imaginado!
- Gracias - Respondió Tenten más tranquila - Lo siento. Acabamos de llegar de un largo viaje ¿Podría usar su baño para lavarme las manos?
- ¡Por su puesto! Menma muéstrale donde puede asearse - Ordenó - ¡Insisto en que tomes una ducha! Sé lo que es llegar de una misión ¡Es agotador! Te prestaré ropa si es necesario. No te preocupes por nada.
- ¡Oh, no es necesario! Por favor no se moleste - Dijo Tenten comentamente abochornada. Su rostro estaba a punto de llegar al punto de ebullición.
- ¡No es molestia! Ve con Menma - Respondió la pelirroja regresando a la cocina para buscar nuevos ingredientes. Esa inesperada sorpresa requería una cena un poco más elaborada de lo usual.
El rubio se esperaba una actitud así de su madre, siempre alegre y emocionada por cualquier novedad, sobretodo cuando se trataba de él. Deslizó sutilmente su mano por el codo de la castaña indicándole que lo siguiera por el pasillo hasta su habitación.
Ese gesto tampoco se le escapó a Kushina, ni el hecho de que Menma no hubiera discutido su decisión, ni que estuviera colaborando con gusto ante su sugerencia. No había dejado de revolver la cocina buscando los ingredientes que necesitaba mientras pensaba alegremente que su hijo había encontrado otra cosa que le interesaba tanto como su carrera ninja.
- Tu madre es encantadora y es muy hermosa - Elogió Tenten mientras seguía al chico por el pasillo. Realmente estaba atrapada en un sueño porque cosas así no ocurrían en la realidad.
- Es un poco emocional pero tienes razón, mi madre es una mujer muy especial - Respondió Menma abriendo la puerta para que la joven entrara - Puedes usar el baño de mi habitación, yo usaré el de huéspedes. Solo tomaré lo que necesito. Adelante, pasa.
Informó el joven mientras dejaba su bolso sobre la repisa del estante, luego habría de organizar todo el contenido en el lugar que le corresponde. Se acercó al armario para sacar algo de ropa y le ofreció a Tenten una toalla limpia. La joven soltó una modesta carcajada, divertida por la situación en la que estaba y negó con la cabeza en señal de rechazo; no hizo ningún otro gesto, ni dijo una palabra, no era necesario, solo sacó de su bolso un pequeño pergamino que agitó juguetonamente sin dejar de sonreír con travesura. Menma le devolvió la sonrisa entendiendo por completo lo que significaba ese pergamino. La chica no necesitaba nada, estaba preparada para todo.
- Puedes sentirte como en tu casa - Le dijo antes de cerrar la puerta.
Cuando la castaña se quedó sola en la habitación se permitió curiosear un poco, al menos con la vista, no iba a tocar nada sin el permiso de su dueño. Con tan solo un vistazo podía notar la presencia del joven en el lugar, su personalidad, incluso su aroma particular. Menma es muy organizado, probablemente su madre se había encargado de limpiar el cuarto durante su ausencia pero era evidente que él mismo se ocupaba en mantener el orden, todo estaba meticulosamente en su lugar. Al parecer tenían eso en común. Ella era un poco perfeccionista y evidentemente Menma también lo era.
Su corazón palpitó con emoción ante la idea de tener cosas en común con él. Ya no podía evitar el curso de sus pensamientos ni de sus sentimientos, tarde o temprano tendría que aceptarlo, Menma le gustaba y tal vez, solo tal vez, a él también le gustaba ella.
O puede que solo pensara que estaba un poco loca y se compadecía por ella. Al parecer la Tenten de este mundo era torpe y antisocial, quizás solo estaba preocupado por ella como compañeros que eran, ya había demostrado ser un excelente camarada cuando investigó sus intenciones antes de juzgarla como traidora. ¿Quizás solo era empatía lo que sentía o hasta lástima? Ese pensamiento la hizo sentir triste. Realmente esperaba que él la notara por lo que era.
¿Pero en qué diablos estaba pensando?
Se sacudió esas ideas de la cabeza con gracia, burlándose de sí misma por estar pensando en tonterías y decidió tomar un baño, eso le ayudaría a despejar su mente del montón de escenarios ilógicos que estabas imaginando sin razón alguna.
...
Menma dejaba que el agua de la regadera relajara sus músculos, después de todo había sido una larga misión en la que solo pudieron descansar en sus sacos de dormir y en el último tramo no había dormido nada pero jamás se quejaría de eso. Sonrió ante la ternura de sus recuerdos, aún podía sentir a Tenten recargada delicadamente sobre su pecho. Nunca había experimentado nada parecido.
Aún así, no era solo su agotamiento físico, ni la dulzura de esos nuevos sentimientos que lo embargaban lo que lo mantenía en un estado de modorra, nunca antes había sentido tanto agotamiento mental, sus sentimientos eran un torbellino de emociones que necesitaba poner en orden. No había parado de pensar en todas las cosas que Tenten le había contado sobre su mundo, todo eso le había preguntarse ¿Qué es real?
Porque todos sus recuerdos se sentían muy reales, sus sentimientos, el dolor, el pasado que su mente recuerda ¡Tenía que ser cierto! Se negaba a aceptar la idea de que su vida era producto de una dimensión invertida de la verdadera realidad; una simple ilusión creada por un ninja poderoso; aunque mientras más lo pensaba, más sentido tenía.
No valía la pena mencionar la gran cantidad de cosas que estaban fuera de lugar en su mundo, ni las contradicciones evidentes. Siempre había sido muy astuto, mucho más que cualquiera de sus compañeros y sabía que Tenten decía la verdad. Aunque probablemente nadie más le creería.
De todos modos, la Tenten que él había conocido antes no tenía esa capacidad de imaginación, ni tampoco se hubiese vuelto una experta en armas de la noche a la mañana, todo lo que ella decía tenía sentido.
Además, todo lo que ella había relatado le hizo recordar el extraño incidente que ocurrió hace un par de años lo cual terminaba de confirmar la teoría de los mundos paralelos o dimensiones espejo. Incluso Sakura había contado que tuvo un extraño sueño una vez en el que todos eran diferentes a lo que ella conocía, por supuesto, él nunca le prestó demasiada atención a lo que decía y ella misma afirmó que había sido un sueño, no había razón para pensar lo contrario.
Algo similar le había ocurrido cuando fue poseído por los Nueve Espíritus de las Bestias Enmascaradas. Había perdido la memoria de ese tiempo que transcurrió, solo recordaba algunos fragmentos que no tenían sentido y sus padres tampoco recordaban demasiado de aquella época. Nadie lo hacía, era como si esos momentos se hubiesen quedado nublados en los recuerdos de todos por lo que no pasó demasiado tiempo hasta que todo regresó a la normalidad, a pesar de eso, una parte de él siempre supo que algo faltaba.
- Así que era eso - Susurró mirándose en el espejo luego de salir de la ducha. Tal vez ese tiempo muerto en su memoria se trataba de un momento en que las dos dimensiones se conectaron. Tal y como le había pasado a Sakura.
Reflexionó sobre eso un buen rato. El vapor del baño que había empañado parte del cristal ya había desaparecido y al mirarse se imaginó a sí mismo como "Naruto" preguntándose si alguna vez Tenten sería capaz de verlo como "Menma" sin recordar a su antiguo compañero.
Ese pensamiento lo hizo sentir melancólico, una vez mas. Ya había reconocido que la castaña le gustaba y mucho, no tenía caso seguir engañándose a sí mismo. Si ella nunca lograba mirarlo como lo que él era en este mundo jamás habría posibilidad alguna que correspondiera sus sentimientos.
Era demasiado deprimente pensar en eso. Sería muy duro de superar pero al final todo seguiría su curso, él le había ofrecido su amistad incondicionalmente y ella había aceptado ser su amiga, nada más.
- ¿De nuevo pensando cosas deprimentes? - Cuestionó Kurama. Menma no respondió - ¡Ya basta! ¿Acaso eres un cobarde? ¡Por supuesto que no! Eres el mejor ninja de tu generación ¡No hay mejor partido! Esa chica sería muy estúpida si llegara a rechazarte.
Las palabras del Biju lograron animarlo un poco. Era extraño como su relación había cambiado después de aquel incidente. Aunque el zorro usaba un tono de reclamo, Menma sabía que se preocupaba por él porque había llegado a tenerle afecto y agradeció en silencio sus palabras.
El terreno que estaba pisando le era completamente desconocido. No sabía nada sobre mujeres, ni relaciones sentimentales, no sabía cómo crear un acercamiento de ese tipo. Sabía que era considerado atractivo entre las mujeres pero eso no era suficiente, no con ella. Sasuke y Neji también lo eran y ya había visto como Tenten los rechazaba por sus personalidades. Bien, al menos a él no lo había rechazado.
Caminaba por el pasillo hacia la cocina tan inmerso en sus pensamientos que chocó con la chica cuando esta salía de la habitación interrumpiendo sus pensamientos que casualmente rondaban en torno a ella misma.
Ella le sonrió encantadoramente.
Si supera que cada vez que le sonreía se le inundaba el corazón de ternura. Eso no estaba nada bien, si solo iban a ser amigos tendría que pedirle que dejara de sonreírle de esa manera. Aún así no pudo evitar devolverle el gesto.
En esos momentos le pareció mucho más bonita. Quizás fuese su actitud relajada o era un efecto ocasionado por verla usar un sencillo vestido qipao azul oscuro, con aberturas en los costados que no dejaban ver nada ya que usaba un pantalón de color borgoña bajo éste. ¿Qué pensaría sobre él si supiera que observar sus brazos desnudos se le hacían increíblemente atrayente? Seguramente pensaría que era un chico extraño.
- ¿Cómo te sientes? - Preguntó Menma. Quizás hablar lo distraería.
- Un baño después de una larga misión siempre ayuda ¿No? - Respondió la chica estirando los brazos sobre su cabeza.
Menma pensó que ese atuendo le daba un aspecto mucho más estilizado y femenino. Tuvo que desviar su mirada para no fijarse en sus pechos cuando estiró el torso o en lo diminuta que lucía su cintura al hacer aquel movimiento o en la deliciosa curva que creo su columna resaltando la firmeza de su trasero.
Es hermosa.
Se miraron durante un instante. Ambos pensando por su cuenta si el otro sería capaz alguna vez de notar su presencia como algo más que un simple compañero de trabajo.
.
.
.
