Capitulo 5


Kushina cocinaba con mucho más entusiasmo de lo normal. Estaba tan distraída en su labor que cuando Minato llegó a casa no lo notó.

La pelirroja trabajaba arduamente cuando el rubio la sorprendió abrazándola por la espalda con seductora lentitud antes de empezar a dejar un reguero de besos húmedos en su cuello sin importarle que estaba interrumpiendo su labor. Aquellos besos siempre lograban que la mujer olvidara lo que estaba haciendo para entregarse al placer que su esposo le proporcionaba. Sabía cómo seducirla, sabía dónde tocarla para someter su voluntad ante él. Suspiró, lamentablemente esa noche no podría dejarse provocar.

- Lo siento, debes detenerte - Le dijo con mucho pesar.

- ¿Acaso no te gusta? - Respondió el hombre provocativamente dando pequeños mordiscos en el lobulo de su oreja mientras respiraba en su oído. Sabía que eso la volvía loca. Si posaba su mano en la nuca y jalaba levemente su cabello sabía que estaría perdida.

- No estamos solos querido - Informó la mujer separándose a regañadientes de su abrazo mirándolo elocuentemente con resignación.

- Oh, ¿Menma regresó? - Cuando su esposa asintió Minato se sintió algo triste. A pesar de que le alegraba que su hijo hubiese regresado sano y salvo no podía dejar de lamentarse y pensar que ya no tendrían tanta privacidad como pareja.

El último mes había sido como una luna de miel para los dos. Aprovechando su ausencia habían hecho un pequeño viaje al País de las Aguas termales, pasaron una inolvidable semana en aquella lujosa posada. Aún eran jóvenes llenos de energía y pasión que desbordaron sin ninguna restricción. Al llegar a casa su rutina no había cambiado. A pesar de que salía todos los días para hacer seguimiento a una investigación que dirigía siempre que regresaba compartían una amena cena seguida de una noche de pasión en cualquier rincón de la casa, después de todo estaban solos. Al parecer tendrían que limitarse sólo a la privacidad de su cuarto.

Su esposa detecto la pesadumbre del rubio. No necesitaba sus habilidades sensoriales para comprender lo que él sentía. Ella también lo lamentaba y mucho. Pero, por otro lado, tal vez no todo tendría que regresar a su antigua rutina, menos ahora que Menma había encontrado algo más que lo mantendría distraído.

- No te pongas así amor - Dijo Kushina mirando el encantador rostro entristecido de su marido, adoraba sus gestos de niño tierno. Si estuvieran solos lo habría arrojado sobre la mesa para luego arrancarle la ropa con los dientes y someterlo ante ella. No obstante, el momento de pasión se había esfumado, le dio un casto beso y observó el pasillo en dirección a los dormitorios para comprobar que ninguno de los jóvenes aparecería. Moría de ganas por contarle las nuevas noticias a su esposo - ¡Vino acompañado! - Chilló en un susurro - ¡Menma invitó a una chica a cenar!

Por lo general, Kushina se emocionaba demasiado por las cosas más simples, tenía una personalidad muy explosiva y nunca ocultaba sus sentimientos, a Minato no se le hacía extraño que ella tuviera esa tendencia a reaccionar exageradamente ante alguna noticia relacionada con su hijo pero esta vez tenía que darle la razón.

Minato conocía muy bien a Menma. Tenían una increíble relación padre e hijo; la confianza entre ellos tan sólida que solía discutir sobre temas de trabajo con él, a pesar de que solo era un chunnin; no solo eran familia sino que también eran amigos. Menma sabía todo sobre Minato y Minato sabía todo sobre Menma. Ciertamente el chico nunca invitaría a su casa a una persona a quien no apreciara de verdad, era demasiado reservado en todo los aspectos y apreciaba mucho su privacidad. Solo en contadas ocasiones había invitado a sus amigos a casa.

Kushina tenía razón, realmente era una novedad que trajera compañía, mucho más si se trataba de una chica que, evidentemente no era Sakura, la hija del héroe. El padre sabía bien que su hijo era muy popular entre las féminas por ser un ninja que se destacaba en cualquier tarea que se le presentase, además de su evidente atractivo físico; pero el joven nunca se había interesado en ninguna mujer antes, ni siquiera en la difícil etapa de la adolescencia. Vivía centrado en su objetivo profesional, cuando bromeaba con el sobre la admiración que Sakura le profesaba el chico decía que no tenía tiempo para pensar en cosas como el romance o las citas, incluso ahora que ya había cumplido sus dieciocho años seguía manteniendo esa actitud. Ahora bien, si Menma había invitado a una joven a cenar era porque, tal vez, había cambiado de opinión al respecto.

Kushina lo miraba con su rostro resplandeciente por la emoción, había llegado a la misma conclusión; debía admitir que también había surgido en él una gran curiosidad por conocer a esa misteriosa chica. Dejó un último y casto beso en los labios de su mujer antes de dirigirse a su habitación para cambiarse de ropa y asearse luego del largo día de trabajo. Sin embargo su recorrido se vio interrumpido cuando escuchó las voces en el pasillo.

Los jóvenes hablaban de lo relajante que era regresar de una larga misión para poder descansar unos días en su hogar pero el flujo de la conversación bajó y entonces se quedaron observándose mutuamente; aparentemente ninguno de los dos se había dado cuenta de cuánto tiempo habían pasado mirándose sin decir nada, tampoco habían notaron la presencia del inoportuno espectador. Parecían estar absortos en sus pensamientos, aunque era evidente que ambos pensaban en el otro sin darse cuenta.

Kushina había tenido razón, a Menma le gustaba esa chica y, para fortuna de su hijo, ella también le correspondía. Ambos eran demasiado inexpertos para ver el significado profundo del anhelo en sus miradas.

- Me alegra que regresaras hijo - Interrumpió Minato, intentando ser lo más amable posible. No se atrevería a invadir la privacidad de su hijo, pero en estos momentos era necesario. A pesar de su sutileza había provocado un sobresalto en la joven castaña que volvió su vista hacia él.

...

Los latidos de su corazón se aceleraron aún más cuando escuchó aquella voz, si es que era posible, despues de todo ya estaba desbocado mientras observaba fijamente a Menma pensando en lo mucho que le gustaba.

Los colores se agolparon en el rostro de Tenten cuando sus orbes castaños se encontraron con aquellos ojos azules tan parecidos a los de Menma que la miraban como si hubiese descubierto su secreto, o al menos uno de ellos. No pudo soportar la intensidad de su mirada y desvió la vista completamente abochornada. Esto era surreal ¡Estaba frente al mismísimo cuarto Hokage! Este mundo cada vez se ponía más interesante. La situación era increíblemente inusual.

Menma notó el nerviosismo de su compañera, sonrió complacido y se apresuró a presentarlos para aliviar la tensión.

- Ya estoy en casa papá - Saludó - Llegamos esta tarde. Estoy seguro que recuerdas a Tenten. Fue mi compañera en esta misión.

La castaña dio un violento respingo luego de la presentación que hizo Menma y se apresuró a saludar con una respetuosa inclinación.

Minato sonrió al verla actuar tan nerviosa, era una chica graciosa. Claro que la recordaba.

No la conocía personalmente pero hace un varios meses Menma le había comentado que una de sus compañeras actuaba de manera un poco extraña, casi sospechosa, le habló sobre ella y se interesó mucho por investigar sobre su repentina actitud poco usual, por lo que requería de su permiso para revisar algunos de sus documentos, Minato estaba a punto de salir a una misión así que lo autorizó antes de irse. Sin embargo, en aquel entonces la actitud e interés de Menma era completamente profesional. Eventualmente resultó que esa misma joven resultó ser sospechosa de traición y fue el mismo Menma quien se encargó de probar su inocencia. Él mismo le comentó los pormenores cuando regreso de su misión y se encontró con todo ese caos en la aldea.

¿Desde ese momento había empezado a fijarse en ella? Parece que pronto tendría una larga y tendida conversación con su hijo. Ya era mayor de edad y sería una buena conversación para acompañar con un par de tragos.

- Bienvenida, es un placer conocerte. Espero que te sientas cómoda en nuestra casa - Expresó Minato con sinceridad - Por favor, sigan hacia el comedor, en un momento estaré con ustedes.

Tenten lo miró con admiración mientras caminaba hasta que entró en su habitación. Se giró hacia Menma para decirle:

- Sé que esto debe resultar muy natural para ti pero es realmente emocionante - Le dijo susurrando sin poder ocultar sus sentimientos - ¡Es el cuarto Hokage! - Expresó graciosamente señalando con su dedo la dirección por la que había desaparecido el adulto.

Menma le devolvió la sonrisa. Podía entender que para ella algunas cosas comunes en este mundo le fuesen fascinantes. Le encantaba ser el único testigo de esos pequeños gestos en ella. Su padre había sido mucho más sutil al no hacer ninguna insinuación a diferencia de su madre. Menma sabía bien lo que significaba que, no solo les presentara a Tenten sino que también la hubiera llevado a cenar con ellos. Había dejado en evidencia sus sentimientos por ella ante sus padres pero confiaba en que ambos lo dejarían manejar la situación como él creyera conveniente. Aunque no iba a rechazar la conversación con su padre cuando tuvieran la oportunidad, estaba seguro de que necesitaría alguno de sus consejos.

Kushina les indicó que pronto estaría lista la cena cuando aparecieron en el comedor. Tenten se ofreció para ayudarle a servir la cena mientras Menma preparaba la mesa. Kushina, dominada por la curiosidad empezó a preguntarle muchas cosas a la castaña, ignorando por completo la expresión de exasperación que se dibujaba en el rostro de su hijo, aunque en el fondo sabía que él se sentía increíblemente complacido de que sus padres hubieran recibido cordialmente a Tenten.

Por otro lado, para la castaña no representaba ningún problema responder a las preguntas de Kushina ya que todas eran sobre ella, su vida, como había crecido, su tiempo en la academia, como le iba en el trabajo, entre otras cosas; simplemente respondía con sinceridad.

- No conocí a mis padres - Dijo cuando Kushina le preguntó sobre su familia. El rostro de la pelirroja se volvió como el de su cabello mientras Menma la miraba con reproche.

- ¡Lo lamento! No debí preguntarte tantas cosas - Respondió avergonzada.

- Por favor, no se preocupe - Le dijo Tenten intentando tranquilizarla.

La cena había transcurrido con fluidez una vez que Minato se reunió con ellos en la mesa. Conversaron sobre sus vidas como ninjas, sus sueños, ambiciones y habilidades, entre muchas cosas más. Kushina estaba encantada con la muchacha y Minato estaba teniendo una muy buena impresión de ella. Menma estaba cada vez más complacido de que Tenten les agradara a sus padres. Por su parte, la castaña se sentía muy a gusto, a pensar de la incomodidad del principio, eran unas personas encantadoras y la habían hecho sentir bienvenida.

- ¡Es increíble! - Expresó Kushina impresionada - ¿Estás diciéndome que puedes transportar cualquier cantidad objeto en tus pergaminos?

- No solo objetos - Agregó Menma - También tiene la capacidad de transportar algunos elementos naturales. Lo he visto.

Ambos héroes de la historia de la Hoja mostraron expresiones de asombro. Las técnicas de transporte eran muy comunes entre los ninjas pero nunca habían conocido a un Shinobi que hubiese aquella capacidad de invocar y sellar objetos sólidos en tantas cantidades, se requería de mucha astucia, precisión y grandes cantidades de chakra para lograrlo; sin mencionar la astucia que se necesitaba para sellar elementos naturales en pergaminos. Nunca habían escuchado sobre eso.

- Eres impresionante - Le dijo Kushina a Tenten.

- Yo solo me he esforzado en mis entrenamientos y algunas de las ideas fueron de mi sensei - Expresó Tenten con humildad, si lo decían así sonaba más impresionante de lo que realmente era, le parecía que exageraban sobre sus capacidades.

- Eres una chica encantadoramente modesta - Dijo Minato amablemente - Estuve fuera de la Aldea durante el ataque de Hanzo pero todos nos enteramos de tu participación. Hubiésemos estado en terribles problemas de no ser por tus habilidades. Tu actuación fue realmente heroica.

- ¡Oh, eso es verdad! También salvaste a Menma. Hubiese estado en un gran aprieto de no ser por ti - Agregó Kushina - ¡Te lo agradezco mucho!

Tenten sonreía y recibía sus cumplidos sin discutir demasiado. Los padres de Menma no aceptaban su modestia y refutaban sus comentarios cuando explicaba que lo que ella hacía no era realmente tan impresionante. Para ellos las habilidades de Tenten eran increíbles e innovadoras, nunca habían visto nada parecido y ella estaba agradecida por sus atenciones.

Había quedado tan encantada con la pareja así como ellos habían quedado encantados con ella; aunque Tenten no lo sabía.

- Por favor, debes venir otro día ¿Si? Insisto - Decía Kushina cuando había llegado la hora de las despedidas.

- Amm, yo...

- Ha sido una noche muy amena. Eres una chica muy agradable - Dijo Minato pasando su brazo sobre los hombros de su esposa - Menma no suele invitar a sus amigos a cenar. Realmente esperamos que puedas acompañarnos otro día. Si te parece bien.

- ¡Gracias! Por su puesto. Han sido muy amables, les agradezco por hacerme recibido en su hogar - Respondió Tenten con una reverencia antes de cruzar la puerta. El rubor producto de su vergüenza había desaparecido a lo largo de la cena.

Menma observó como sus padres le devolvían una mirada sugerente y silenciosamente les pidió respetar su privacidad antes de seguir a Tenten. Ninguno de los tres permitiría que la chica se fuera sola hasta su casa. Ninja o no, Menma la acompañaría.

Luego que la joven pareja desapareció tras cerrar la puerta Minato empujó suavemente a su esposa contra la puerta mientras la miraba provocativamente.

- A puesto a que Menma tardará un poco en regresar - Le dijo mientras procedía a desatar su delantal.

Kushina sonrió contagiándose de inmediato de la actitud fogosa de su marido - ¿Sabes qué? Apuesto a que no va a regresar esta noche - Dijo antes de besarlo apasionadamente.

Ambos rieron con travesura por haber descubierto el pequeño secreto de Menma. El joven aún no lo sabía pero era cuestión de tiempo para que empezara una relación romántica con esa encantadora joven.

Bueno, después de todo ya era mayor de edad y quizás sus próximas escapadas nocturnas les daría la privacidad que tanto disfrutaban. Además, confiaban en su hijo y la privacidad no les molestaba para nada.

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