Capitulo 6


Los jóvenes caminaban tranquilamente por las concurridas calles de la zona comercial de la Aldea. Tenten no paraba de hablar sobre lo maravilloso que son los padres de Menma.

Aunque algunas veces mencionaba a Naruto este hecho ya no le molestaba al rubio, sabía que la chica hablaba de ambos como dos personas diferentes. Por una parte se alegraba que existiese un mundo en el que su amigo viviera felizmente con sus padres y por otro lado no dejaba de preguntar a Menma como había sido crecer con ellos. El chico notó que ya no había confusión alguna en ella, lo reconocía como un individual. Tal vez pensaba en los dos como hermanos gemelos o algo parecido. Aquel pensamiento lo lleno de esperanza.

Lo cierto era que cada vez que lo miraba con aquellos enormes ojos castaños llenos de vida y lo llamaba por su nombre sentía que su mente se nublaba. Aquella sensación de vértigo y cosquilleo que solo había sentido cuando estaba en una situación extrema se le había presentado de otra manera. Se sentía fascinado.

Sus sentimientos por ella habían surgido tan sutilmente que no lo había notado. Al principio solo había sido sospecha y luego fue curiosidad acompañada de la empatía que siente por todos sus compañeros, pero dudaba mucho que hubiese llegado a desarrollar este tipo de sentimiento por alguna de las otras kunoichis, era evidente que Tenten era diferente. Tal vez había sido la experiencia de participar en una guerra lo que le había dado una perspectiva de madurez ante las situaciones en que las demás chicas de su edad no tienen experiencia. A pesar de que era un año mayor que él la chica era increíblemente inocente y su actitud al descubrir alguna novedad en este mundo se le hacía supremamente encantadora.

Esa mezcla de ambas cosas le fascinaba. Cada vez que ella tenía alguna duda sobre como funcionaba algo en este mundo siempre acudía a él y, gustoso, le explicaba todo lo que quisiera saber. Tenten es graciosa, amable, modesta, decidida, leal a su Aldea, astuta, talentosa, extrovertida y al mismo tiempo adaptable a cualquier situación; además de eso, es bonita, mucho más de lo que se veía a simple vista.

Mientras más lo pensaba, más le parecía que era perfecta. Menma nunca se había interesado en alguna relación romántica, se consideraba muy joven para involucrarse en una relación de ese tipo y no había alguna chica que hubiese logrado llamar su atención, o quizás era demasiado exigente con las mujeres, como Sasuke había mencionado alguna vez.

Aún así ¿Cómo podría dejar pasar la oportunidad de experimentar algo así con esa mujer? Mientras ella hablaba él no dejaba de pensar en como decirle lo que sentía.

No quería perder su tiempo haciéndose falsas ilusiones. Confiaba en los muchos planes que tenía en su vida profesional para distraerse en caso de que ella lo rechazara, aunque una parte de él sabía que no lo haría. Tal vez era por la forma en como lo miraba, en esos sutiles acercamientos que él buscaba y ella no rechazaba, el brillo en sus ojos era diferente cuando lo miraba. Dios, esperaba que nada de eso fuese producto de su imaginación.

Él no era una persona que se rindiera fácilmente y ya lo había decidido.

Iba a conquistarla.

Puede que fuese muy pronto para determinar si ella sentía lo mismo por él pero no desaprovecharía la curiosidad que despertaba en ella para usarla a su favor.

Se había convertido en otro de sus objetivos, conquistar a Tenten. Y él era una persona que lograba sus objetivos a cualquier costo.

De repente notó a lo lejos una presencia que siempre lograba incomodarlo. Casi por inercia actuó rápidamente tomando a Tenten del brazo y corrió con ella hacia el final de la calle, entrando por una vereda nada concurrida y oscura que los ocultaba de todo el bullicio que había en la calle. Ahí protegidos entre los dos edificios, esperó.

...

Tenten expresaba con emoción todo lo que había vivido esa noche. Sería un bonito recuerdo que se quedaría en su memoria permanentemente. Claro, los padres de Menma la habían invitado a acompañarlos más seguido pero eso es algo que no dependería de ella, no sabía si Menma estaría cómodo invitándola nuevamente a su casa, era un chico muy reservado, además, no le decía nada. Sea como fuere ella estaba muy feliz, hablaba sin parar, hacía mucho tiempo que no se sentía como ella misma. El rubio era un buen oyente, le había quitado de encima el yugo de su pasado, sentía que podía ser ella misma con él, a pesar que casi no había intervenido en la conversación no se quejaba de su parloteo.

De vez en cuando Tenten notaba que el chico la miraba con intensidad pero había decidido que se estaba imaginando cosas. Ella no tenía experiencia con los chicos, lo único que sabía era que nunca nadie la había mirado así antes. ¡Tenía que dejar de mirarla de esa manera! Sus ojos azules ya eran demasiado encantadores como para tener que resistir su fija mirada intensa sin que las ganas de besarlo la dominaran.

Justo imaginaba escenarios en su cabeza sobre como se sentirían sus besos cuando el rostro del joven cambió bruscamente su expresión serena a una de cautela, la tomó por el brazo y corrió con ella hasta el final de la calle donde, por alguna razón, se ocultaron en un callejón donde la concurrencia de la calle no los alcanzaba.

Estaba a punto de cuestionarle su extraña actitud cuando el chico hizo que apoyara su espalda contra la pared y acercó demasiado su cuerpo hacia el de ella.

La castaña se quedó inmóvil. Su nariz estaba a la altura de la masculina clavícula ahora desnuda pues la ropa que Menma usaba era civil. Una sencilla camiseta blanca de cuello abierto con el sello del Remolino y unos pantalones oscuros similares a los que usaba siempre.

Su calor y aroma la inundaban seduciendola sin que pudiera evitarlo. Esa mezcla del perfume, jabón y su propio olor característico iba a enloquecerla si no se alejaba de inmediato de ella.

- ¿Menma? - Dijo llamando su atención. Con lo cerca que estaba seguramente sería capaz de oír los latidos de su corazón.

Solo hasta ese momento fue que Menma notó la cercanía que había provocado entre ambos. No había sido su intensión pero entonces decidió no desaprovechar la oportunidad. Ahí en la privacidad de ese pasillo se permitió admirarla, disfrutar de la calidez de su cuerpo e impregnarse de su perfume femenino. No había caído en cuenta de lo increíblemente erótico que resultaba percibir el olor de su jabón de baño en la piel bronceada de Tenten.

Era gracioso como ella provocaba que sus pensamientos cambiaran radicalmente de un momento a otro pero ciertamente le debía una explicación ante su inesperada actitud, por lo que tomó una distancia prudencial antes de hablar. No podría concentrarse debidamente si no se alejaba un poco.

- Lo siento - Se disculpó al separarse - He sido algo brusco, solo no quería que supieran que ya regresé a la Aldea.

Ambos intentaban calmar sus emociones ahora que el aire de la fresca noche volvía a recorrer sus cuerpos con libertad. El calor del otro ya no se interponía.

Tenten lo miró aliviada por haber retomado el control de su propio cuerpo y a su vez expresó desconcierto - ¿Supieran? ¿Quiénes?

En vez de responder su pregunta él hizo una señal con su cabeza para que la chica dirigiera su mirada hacia la dirección que había indicado. Giro su cuerpo y asomó su rostro por la abertura de la vereda para ver como pasaban Shino, Hinata y Kiba.

Esos personajes siempre iban a parecerle extremadamente extraños.

Aquello le hizo recordar cierto detalle de su realidad que provocó que su estómago diera un vuelco, con la posibilidad de que todas sus esperanzas se derrumbaran. Entonces sintió mucha inseguridad pero se armó de valor para preguntar aquello que se le había venido a la mente.

Menma notó lo extraño de su mirada, lucía perdida, preocupada y algo aturdida, no pudo evitar mostrar una expresión expectante.

- Menma... Ammm, ¿Acaso Hinata y tú...? - Expresó la castaña con inseguridad.

- ¿Hinata y yo? - Contestó el rubio; frunció el seño desconcertado por la pregunta; tardó pocos segundos en entender el significado y entonces se exaltó un poco al responderle - ¡Oh! ¡No! Claro que no. ¿Ella y yo? No, eso jamás, bueno, realmente nunca había pensado en eso, pero no.

Había sido completamente sincero. La chica Hyuga no era su tipo, era demasiado... Demasiado. Él era una persona discreta. Sin embargo, sus mente divagó en las posibilidades poco tiempo. Lo que más había llamado su atención es que Tenten le hubiera preguntado eso ¿Acaso le había preocupado la posibilidad de que él tuviese una relación amorosa con Hinata?

Aquella posibilidad le provocó cierto cosquilleo en el estómago y tuvo usar todas sus fuerzas para reprimir una sonrisa.

- ¿Por qué lo preguntas? - Cuestionó mirándola con intensidad.

Tenten se sonrojó de inmediato y se removió incómoda en su lugar.

- Ah, es que... Bueno, en mi mundo hay una especie de "algo" entre Hinata y Naruto. Realmente más de parte de ella, todos saben que está enamorada de él. Pero el muy idiota no se da cuenta de lo evidente, en cambio parece que está enamorado de Sakura o algo así - Balbuceó Tenten. Pensar en aquello había hecho que le doliera la cabeza - Me preguntaba si algo eso es igual en esta realidad - Concluyó sonrojada mientras evadía su mirada.

No podía mentirse a sí mismo, se sentía muy alagado por su "preocupación" de que él tuviese alguna relación amorosa, si es que era eso lo que la había motivado a hacerle esa pregunta.

- No hay nada entre Hinata y yo - Aclaró con una sonrisa seductora - Tampoco hay nada entre Sakura y yo. Ni siquiera creo que ellas sientan algo real por mi.

- ¿Por qué lo dices? - Preguntó la castaña intrigada.

Aquella respuesta había logrado que ella se relajara. Le había alegrado mucho saber eso, además de que el flujo de la conversación le agradaba bastante.

- Umm, creo que es más una competencia entre ellas - Respondió Menma con voz baja y semblante pensativo.

Había desviado su vista hacia el cielo mientras buscaba en su mente algún recuerdo que explicara porqué había dicho eso. La verdad era que poco le importaba pero no quería que Tenten pensara que era insensible.

Tenten lo observaba divagar.

- No sé explicarlo y, de todos modos, no estoy interesado en ninguna de las dos.

Nuevamente sus miradas se conectaron. Tenten sintió como súbito calor subió por su columna y le recorrió el cuerpo. Sus mejillas ardieron al darse cuenta de lo que pensaba: si Menma no estaba interesado en alguna otra chica tal vez podría interesarse en ella.

El rubio se había perdido en la oscuridad de sus ojos castaños, sin mencionar que la intimidad del sitio en el que estaban le daba una sensación de docilidad que se mezclaba con el deseo sentir la tibieza de su cuerpo; era evidente que estaba vagamente excitado, nunca se había sentido de esa manera antes. Si no se controlaba iba a ceder ante el deseo de besarla, tocarla y tal vez, poseerla. El inevitable impulso de conquistador que ya había surgido en él se hizo más agudo.

Si, solo faltaba dar un paso. En este momento estaban más cerca de lo que nunca habían estado, era la oportunidad ideal y que agradable era sentirse atraído físicamente por ella, dominante y a la vez vulnerable ante su presencia. Tenten era casi tan alta como él, le devolvía la mirada con firmeza, de una manera generosa y elocuente, como si disfrutara de la situación, como si lo encontrara atractivo, interesante o quizás las dos cosas. Menma sonrió, descubrió que le gustaba mucho mirarla pero seguramente le gustaría más besarla.

Dio un paso para acercarse y ella lo estaba esperando. Colocó delicadamente una de sus manos sobre su firme pecho masculino pero el gesto no fue para detenerlo, fue una caricia que lo invitó a dar otro paso más hasta que sus narices hicieron contacto.

De repente el estruendo que hizo un gato al caer sobre un barril metálico rompió con la seductora atmósfera en la que habían caído los jóvenes. Se miraron con nerviosismo y rieron. Tal vez no podían oír los pensamientos del otro pero ambos sentían lo mismo.

Menma se había entretenido mirando sus labios, le parecían llenos, blandos, seguramente sería delicioso besarlos.

- ¿Deberíamos seguir? - Preguntó Tenten sonriendo, fingía sacudir de su ropa un inexistente rastro de lo que sea.

Menma se burló silenciosamente sin contestar y asistió. Si ella supiera lo que estaba pensando mientras miraba su boca, sus labios dulces...

Se miraron con complicidad antes de retomar el camino hacia el apartamento de Tenten.

- ¿Quieres entrar a tomar algo? - Preguntó Tenten de súbito cuando llegaron a su destino. Al parecer, ella misma se había quedado impresionada por su ofrecimiento y se apresuró a agregar - Es que, fuiste muy amable en invitarme a cenar y, de todos modos, siempre que llegamos de misión acostumbro a invitar a los chicos a tomar algo. Para celebrar que todo salió bien - Dijo balbuceando.

Lo que había dicho era cierto, pero una cosa era invitar a Neji o a Lee a entrar a su apartamento, siendo que vivía sola siempre había mantenido su privacidad, sin embargo había crecido con ellos, así que no le molestaba que entraran en su casa. Ahora, otra cosa muy distinta era invitar a Menma, a quien estaba empezando a conocer, y que por cierto, acababa de admitir a sí misma que le gustaba. Tal vez no era muy buena idea que estuvieran tan solos pero por otro lado, no quería que se fuera por lo que pensó rápidamente en una escusa para que se quedara.

Menma sintió otro estremecimiento, percibió el silencio de la noche. Sintió la proximidad de ella junto con la suave y limpia fragancia de su piel. Las farolas de la calle iluminaban su rostro. Creyó que había apartado su vista de él, que había cerrado los ojos pero la verdad era que lo miraba fijamente, con sus ojos muy abiertos y asistió. No habría podido negarse.

Menma la alcanzó cuando la castaña estaba cruzando la entrada que daba a las escaleras que los llevaría hasta el último piso del modesto edificio en el que ella habitaba. Cuando llegaron la puerta del apartamento ella le hizo un gesto para que pasara y tomara las pantuflas que tenía para invitados. Tenía tres para sus únicos invitados: su sensei, Neji y Lee.

- Es muy bonita tu casa - Dijo Menma mirando a su alrededor.

Todo estaba en su lugar, la decoración era sobria pero tenía ciertos toques de su personalidad. Como las armas decorativas, las estanterías llenas de libros y pergaminos. Era un espacio moderado, ideal para una sola persona, con una pequeña sala de estar, la cocina, el cuarto de baño, el cuarto de lavandería y el dormitorio.

Ya sabía como era esa habitación, había estado allí antes... Sacudió su cabeza intentando alejar los inoportunos pensamientos que vinieron a su cabeza. La idea de entrar a su dormitorio nuevamente le había excitado provocando que su rostro se encendiera.

- Gracias. Es un espacio sencillo y cómodo. Tu casa si que es hermosa - Dijo Tenten agradecida.

Menma no había dejado de mirarla ni por un momento. Se alegraba que ella no puede captar sus pensamientos.

La castaña caminó hasta al cocina. Estaba de pie frente a la nevera con sus rostro iluminado por la luz blanca. Su piel era bronceada al igual que la suya, lucía tersa y suave al tacto. Se dirigió hacia ella profundamente consciente de su presencia física, de la manera en como la luz creaba sobras en su rostro y de la manera en como se movía el cabello sobre su frente libre de la placa que la identificaba como ninja cada vez que se inclinaba o levantaba mientras preparaba las bebidas para ambos. En ese espacio reducido no eran guerreros, eran civiles, dos jóvenes que intentaban comprender la profundidad de sus sentimientos.

El rubio tomó asiento en el mesón, Tenten sirvió las bebidas para ambos y tomaron en silencio, extrañamente ninguno de los dos sabía bien que decir pero se sentían a gusto, sin desconectar sus miradas ni una vez, cómodos en aquel silencio acogedor hasta que la conversación fluyó entre ambos como siempre había sido. Siempre tenían algo sobre que conversar.

Mientras se acercaba la hora de despedirse Menma se permitió admirarla un poco más. Sus ojos eran grandes y profundos, sus labios eran generosos, su piel era perfecta, ciertamente estaba completamente atraído por ella. No quería pensar demasiado en ello o tal vez terminaría haciendo algo de lo que se arrepentiría pero una parte sentía que algo había terminado irremediablemente.

La reconstrucción de la aldea en su totalidad había tomado demasiado tiempo, las misiones secretas hacia la aldea de la lluvia pronto concluirían al igual que las misiones especiales en las que se creaban escuadrones de equipos según lo que se les hubiese asignado, en ese tiempo de hiatus compartieron mucho juntos, había sido un largo y al mismo tiempo corto año en el que tuvieron varias misiones juntos, sin mencionar todas las veces que se vieron debido a sus conversaciones e intentos por hacer que Tenten regresara a su dimensión. Se podría decir que en un año la aldea había logrado regresar a su estado de funcionamiento óptimo por lo que pronto tendrían que retomar las misiones con sus respectivos equipos y ya no se verían tan seguido.

Tenten también percibía aquel extraño sentimiento, la desolación de una separación indefinida ¿Cuándo volverían a verse? Ya no tenían razones para encontrarse. Todo lo que se tenía que decir había sido dicho. No había más secretos entre ambos, no había más razones para encontrarse otra vez.

Sin darse cuenta, el rubio ya estaba en la entrada de la puerta cambiando su calzado cuando Tenten se aproximó hacia él. Ambos se miraban con nostalgia. Menma pensó que a pesar de su semblante triste aún se veía hermosa. La verdad era que no soportaba ver la tristeza en su rostro, ese silencioso y súbito deseo, aquel torrente de emociones negativas. Lo que ella reflejaba en su elocuente rostro era lo que él mismo percibía con cada latido de su corazón. Entonces se devolvió dando dos pasos acercándose a ella, abriendo sus brazos para que la chica se refugiara en ellos.

Tenten se apretó con suavidad contra él. Menma acarició su espalda intentando obviar el hecho de que sus senos se sentían suaves y blandos mientras se acurrucaba en su pecho. La abrazó, la rodeó por completo entregado a ella - ¿Qué ocurre? - Murmuró aunque en realidad no era una pregunta, era más bien una caricia de palabras tranquilizadoras. Sentía los latidos de su corazón, también se sentía conmovido.

El sentimiento de protección que bullía en su interior era cálido y se transformaba rápidamente en algo más intenso, más apasionado. La mano que acariciaba la espada femenina iba subiendo tortuosamente hasta posarse en su nuca. Con un movimiento ligero el chico acarició su cuello y con sus dedos hizo que levantara su vista para mirarla.

- No lo sé - Respondió ella en un susurro con los ojos cristalizados.

Él mantuvo fija su mirada en ella y avanzó lentamente buscando besarla. No quería ser atrevido y realizar aquel acto en contra de su voluntad, le dio todo el tiempo del mundo para que ella se apartara, para que lo evitara, pero por supuesto, Tenten no tenía la más mínima intención de hacerlo.

Menma se sintió subyugado por su cuerpo delicado y a la vez sólido, firme, voluminoso. Solo podía pensar en lo maravillosa que era la sensación de abrazarla y besarla al mismo tiempo.

La besó una y otra vez. Había llevado una de sus manos hasta su rostro para acariciarlo mientras dejaba la otra firme en su espalda para mantenerla pegada a su cuerpo. La tersura de su piel bajo la tela de su vestido se le hacía demasiado atrayente.

Cuando se separaron debido a la falta de aire Menma sonrió complacido ante la visión que ella le proporcionaba. Lucía maravillosa con sus ojos resplandecientes, su rostro arrebolado, sus labios entreabiertos e hinchados por los besos; entonces ya no tuvo más dudas.

- Podríamos salir juntos - Dijo sonriéndole de medio lado - Solo lo digo como una escusa para poder verte seguido ¿Te gustaría?

Tenten sonrió con soltura y pasó sus brazos sobre su cuello sonriéndole seductoramente - Pensaba exactamente lo mismo - Dijo antes de besarlo otra vez.

No podían explicar la fascinación que sentían el uno por el otro, ni la forma en la que se sentían absorbidos por la mirada del otro. Todos esos meses de desvarío y locura habían sido extraordinarios.

Ya no había más nada que ocultar y las dudas del corazón de Tenten se habían esfumado.

Este mundo paralelo se había convertido en su nuevo hogar.

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Hasta aquí llegaba el oneshot. Agregaré un capítulo más dedicado a Sally!