Capitulo 7


Se entretenía besando sus labios una y otra vez, deslizando su humeda lengua por su cavidad bucal en una danza que lo privaba de sus sentidos. Se entretuvo en su cuello, en sus mejillas, en sus ojos castaños. Acariciaba su rostro sin dejar de besarla mientras sus manos se perdían en la tersura de su piel.

Ella se aferraba casi desesperadamente a él - No quiero que te vayas - Susurró contra sus labios, casi en un gemido. El rastro de sus lágrimas se había evaporado. Tal vez a causa de la elevanda temperatura de su piel.

- ¿Quieres decir que puedo quedarme un rato más? - A estas alturas ya estaba completamente fuera de sí.

No sabía de dónde había sacado el valor para besarla como lo hacía. Los besos torpes habían quedado atrás desde hacia mucho rato, no sabía si llevaban cinco minutos o quizás media hora besándose aún parados en el umbral de la puerta.

Solo estaba seguro de que sentía poderoso, cada suspiro que provocaba en Tenten lo fortalecía y lo motivaba a atreverse un poco más. Ella le seguía el ritmo, se apretaba a su cuerpo sin pudor. Arañaba la sensible piel de su nuca en una orden silenciosa para que no se alejara ni dejara de besarla. Un desconocido instinto posesivo se había adueñado de ella, no sabía de dónde había salido pero él le pertenecía, desde ese instante era suyo.

Menma la levantó poco a poco en sus brazos y ella cruzó sus piernas sobre sus caderas. Solo se alejó de sus labios por un instante para comprobar que tenía la aprobación de la fémina para continuar. Tenten no le contesto con palabras, en cambio acercó su rostro lentamente hacia su mandíbula y delineó con punta de su lengua el camino desde su mentón hasta su cuello finalizando con un atrevido mordizco en el lóbulo de su oreja.

No necesitaba decir nada.

Subió el escalón con ella en sus brazos, cruzó la sala y abrió la puerta de entrada hacia la gran habitación de la chica. Se desplomaron sobre la cama, Menma cuidó no aplastarla con su peso, antes de besarla llevó sus manos hacia su cabello. Se deshizo rápidamente de sus horquillas y peino su suave cabello con los dedos, maravillandose de lo que aquella sensación que le producía.

Tenten estaba completamente entregada a sus caricias y a sus besos. Su cabeza estaba a punto de estallar por la intensidad de las sensaciones. Con suma delicadeza deslizó sus manos bajo su camisa desde su abdomen hasta sus pectorales provocando que el rubio se alejara de ella lo suficiente para que pudiera quitarle la prenda por completo.

El joven sintió el frío de la noche golpear contra su pecho desnudo pero no representó gran diferencia, toda la habitación se había convertido en un sauna. Con un gruñido animal se dispuso a atacar su cuello. Sus manos habían dejado de quedarse estáticas desde hacia mucho rato. Por encima de la ropa se deleitaba acariciando las curvas femeninas, excitado por la anticipación de poder sentir su piel sin ninguna prenda que se interpusiera a su tacto.

Sus caricias lo enloquecían. El rubio trató de sacar el vestido de la joven pero la tarea se le estaba haciendo un poco difícil. Ella sonrió divertida e invirtió la posición de modo que quedó sentada a horcajadas sobre él.

Sin perder el contacto visual soltó los tres botones de su cuello cheonsang y deslizó lentamente el cierre invisible que se encontraba en uno de los costados de prenda, nunca lo habría adivinado. Con ese gesto el vestido quedó suelto. Tenten levantó los brazos y él consiguió quitárselo de un tirón provocando que ella quedara con el cabello alborotado. Lucía tan hermosa, era una aparición, una diosa.

Se dedicó a admirar sus pechos cubiertos por la fina tela de algodón y sonrió diabólicamente al recordar una anécdota graciosa. Tal vez Neji no estaba tan loco después de todo, Tenten usaba ropa interior deportiva y definitivamente sus provocativos senos se verían mucho más deliciosos cubiertos por un sostén más atrevido pero en estos momentos no importaba si el sostén era sexy o práctico ya que iba a terminar en el suelo como el resto de sus prendas.

Se levantó, de modo que quedó sentado con ella a horcajadas sobre su regazo, no podía estar más complacido con esta nueva posición. El peso de Tenten rosaba su erección tortuosamente y sus senos quedaban a la altura de su rostro por lo que se dedicó a besarlos, tomándose todo el tiempo del mundo. Por encima de la tela se dedicó a pasar su lengua por aquel oscuro círculo del pezón antes de quitarle la prenda.

Tenten se retorcía ante sus caricias, su cuerpo respondía por sí solo, lo observó suplicante diciéndole con su mirada lujuriosa que quería más. Entonces finalmente liberó sus senos y besó toda aquella extensión de piel, chupó los pezones una y otra vez con fuerza, frotaba y aprendaba con sus palmas la ardiente piel de sus pechos, era una sensación surreal. Besó el pliegue que se formaba debajo de sus generosos gemelos descubriendo que aquella jugosa hendidura se le había hecho imposible de ignorar. Ella enredaba sus manos en su cabello, sin reprimir sus gemidos, abrazándolo con fuerza mientras el rubio atacaba sus palpitantes pezones.

Menma conocía lo suficiente del tema como para saber que debía calmarse un poco. La fogocidad del momento lo haría estallar demasiado rápido si no se tranquilizaba, iba demasiado rápido. Tenten se desplomó a su lado y se deshizo de su pantalón con desesperación. Había escuchado que la primera vez era dolorosa pero ese hecho le tenía sin cuidado. Ella sabía manejar el dolor. La perversidad de su mente le gritaba que le exigiera al chico ser rudo, la tensión sexual que había crecido durante meses entre los dos finalmente estaba a punto de consumarse y no dejaría que su inexperiencia se interpusiera.

Cuando la castaña estaba a punto de deshacerse de la última prenda que la cubría Menma la detuvo, eso quería hacerlo el mismo. Se posicionó sobre el cuerpo femenino y antes de acomodarse entre sus piernas besaba, chupaba, lamía y mordía la firme piel del abdomen femenino mientras sus manos acariciaban la curva de su espalda hasta descansar en ese firme trasero que se moría por masajear.

La tela estorbaba y sin embargo no podía dejar de besarla. Deslizaba la prenda por sus perfectas piernas hasta que por fin llegó a parar a alguna parte del suelo junto con las demás prendas. Tenten gruñó y antes de abrir sus piernas dio un infantil tirón a la tela de su pantalón, él tenía demasiada ropa. Menma sonrió ante su gesto y fácilmente se deshizo de la prenda dejándose puesta su ropa interior pues si liberaba su erección iba a ser demasiado tentador, la anticipación provocaba que se pusiera aún más duro, tanto que le dolía. La excitación recorría todas sus extremidades como una corriente eléctrica, se moría por estar dentro de ella pero había un par de cosas que quería intentar antes.

Menma deslizó sus manos por encima de su vientre antes de acariciar la curva de su cadera para luego bajar hasta sus muslos, aplicando la presión suficiente para que ella abriera sus piernas y así posicionarse en medio de ellas.

Sintió como si los rayos del sol brillaran dentro de él o tal vez fue la abrazadora mirada de la mujer que se había convertido en su amante, vibraba ante la espectacion de que pronto sería suya.

Con la yema de sus dedos acariciaba la cara interna de sus muslos, acercándose lentamente hacia su jardín secreto sin dejar de mirarla, un solo gesto reprobatorio de ella y se detendría inmediatamente. Tenten lo quemaba con su mirada, no quería quedarse atrás así que levantó sus manos y acarició sus pezones, se moría por besarlos pero las caricias de Menma la distraían mientras se acercaba hasta su sexo.

El rubio quedó hipnotizado ante las expresiones de la chica, Tenten se mordía el labio, intentando reprimir la intensidad de lo que sentía o enmascarar sus emociones pero lo cierto era que el resplandor de la lujuria estaba fijado en sus rasgos faciales. Ni siquiera la sensación de los dedos femeninos torturando sus pezones pudo distraerlo de la fascinación que sintió cuando la punta de uno de sus dedos se deslizó a lo largo de la costura de sus labios vaginales.

No sabía que había sido más excitante, el hecho de que Tenten estuviera empapada y temblando por algo que él hizo, los suspiros desesperados que dejaba escapar, o la cálida y viscosa sensación que sentía en sus dedos debido a la suavidad de su sexo. Entonces una idea perversa se disparó en su cabeza, no quería solo sentirlo, quería probarlo. Sus dedos recorrían aquella zona, reconociendo con su tacto cada rincón.

Lamentablemente para lo que quería hacer tendría que dejar de mirar su rostro pero ninguno de los dos lo lamentaría. Se dirigió hacia el sur del cuerpo femenino y besaba la cara interna de sus muslos intentando ignorar por unos momentos la magnética fragancia de la vulva palpitante, deseaba disfrutar cada instante antes de dirigirse hacia ella. Besó su pelvis, aquello provoca otro grito de placer en la chica lo que provocó que sonriera con maldad, había descubierto otro punto débil, luego se dedicaría a explorarlo, ahora mismo el calor que expedía su sexo femenino era demasiado intenso como para ignorarlo.

Él dejó su cabeza suspendida en el medio de sus piernas mientras intenta recordar dónde se encontraba aquel lugar que había palpado con sus dedos.

Tenten gritó, gritó muy fuerte cuando sintió la humeda lengua recorrer su zona íntima. Dios, no sabía que podía ser tan intenso. Tal vez era el hecho de que él se atreviera a besarla ahí sin ningún pudor, o quizás era el constante cosquilleo que la llevaba al borde de la desesperación. Seguramente era una mezcla de ambos aspectos. Sus dedos habían sido extraordinarios cuando la habían tocado allí, la sensación de sus duras yemas sobre sus pliegues había sido tan intensa pero la sensación de su viscosa lengua, pesar de ser un roce mucho más suave, era muchísimo más significativa y eso provocaba corto circuito en su sistema nervioso.

Un jadeo entrecortado se atascó en su garganta cuando Menma encontró y chupó aquella pequeña protuberancia entre sus piernas, su sobresalto fue tan violento que Menma la miró con un su rostro contraído por la preocupación de haber hecho algo que la hubiese lastimado.

- ¿Te dolió? - Preguntó con suavidad.

- No... Yo solo... Es algo... - Respondió con palabras entrecortadas - No sé cómo explicarlo.

Menma se maravillaba de los descubrimientos que iba haciendo. Sonrió orgulloso, alentando su vanagloria y su capacidad de analizar las situaciones rápidamente. Quería provocarla - Lo siento, ¿Quieres que me detenga? - Preguntó con una inocencia que contrastaba con su malvada mirada.

Tenten sonrió agitada, su cabeza daba vueltas pero eso no evito que sonriera con perversidad - No te atrevas.

La traviesa lengua se deslizó por toda la extensión de su vagina, desde su entrada hasta el botón de máximo placer. Tenten dejó caer su cabeza hacia atrás gimiendo sonoramente.

- ¿Quieres que vaya más lento? - Dijo rodeando su montículo con sus dientes, solo para que ella sintiera que podía morderla si ella se lo pedía, no lo hizo, en cambio succionó con más fuerza demandando una respuesta de ella.

- ¡Ah! -- Gritó la castaña - ¡No! - Respondio orgullosa, no dejaba de sonreír con lujuria - No.

No quería que la tratara con delicadeza pero aún no se atrevía a decirlo en voz alta. En cambio deslizó sus dedos entre los mechones de cabello dorado y movió sus caderas rítmicamente como respuesta.

Menma se dedicó a complacerla, sabía que ella ya estaba lista para recibirlo por lo que deslizó uno de sus dedos dentro de su cavidad vaginal que estaba deliciosamente palpitante contra su dedo sin dejar de atender su hinchada protuberancia con sus labios.

Ella gemía sonoramente una otra vez, sus muslos se apretaban contra sus mejillas y su cuero cabelludo protestaba cuando ella jalaba su cabello sin ninguna compasión. ¡Cómo le encantaba aquella sensación! Además, el sabor de su manantial era exquisito.

Levantó su vista para detallar lo que estaba provocando en ella mientras deslizaba otro dedo dentro de su interior. Su cuerpo se contorsionaba, su rostro mostraba gestos de dolor, desesperación y placer. Dios, era sumamente hermosa. Tal vez se distrajo demasiado mirándola porque ella dejó salir un suspiro de frustración mientras decía entrecortadamente - No... No pares... Yo...

Se había perdido. Ella lucía tan encantadora intentando explicarle que quería seguir, que estaba cerca de terminar. Menma sonrió a modo de disculpa y buscó con dedicación aquella sensible zona. Tal vez lo que Tenten necesitaba era un poco más de velocidad así que intensificó la succión mientras la penetraba con sus dedos intentando tocar ese punto desde adentro. No sabía si lo estaba haciendo bien pero cuando sus paredes vaginales se contrajeron contra sus dedos y ella arqueó su espalda con tanta violencia que casi había logrado levantarlo supo que no lo había hecho mal.

Ella chilló temblorosa, completamente agotada mientras Menma recibía todo su manantial gustoso, no quería dejar de probarla, seguía besándola con lentitud hasta que los efectos de su orgasmo empezaron a menguar; solo hasta entonces limpió su rostro con la sábana y ascendió para abrazarla contra su pecho.

- Menma - Dijo ella suspirando.

Él respondió besando su rostro con devoción pensando que era suficiente por esta noche pero Tenten no estaba de acuerdo. Lo empujó con delicadeza para que quedara rescostado sobre el colchón y se dedicó a besarlo con lentitud. La cabeza de Menma se desconectó de la realidad, solo podía ser consiente de los deliciosos besos que ella dejaba en su cuello, rostro y pecho. Su entrepierna palpitaba dolorosamente demandando atención por lo que llevo una de sus manos hasta esa zona. Tenten lo detuvo a medio camino.

- Enséñame a hacerlo.

Menma le sonrió con ternura dándole su aprobación. Tenten bajó la bragueta de su ropa interior y expuso su sexo sin dejar de mirarlo a los ojos. Su curiosa mano tanteaba la zona con timidez, se sentía viscoso, caliente y palpitante, su punta roma estaba goteando y había encontrado la curiosa hendidura de su glande fascinante. Repentinamente sintió su garganta seca.

Menma tenía la vista nublada, esas inocentes caricias curiosas casi lo habían llevado al borde del abismo. Ella le había pedido que le enseñara así que colocó su mano sobre la de ella para guiarla y mostrarle los movimientos que más le gustaban.

Ella ardía otra vez. Tal vez el sintió esa misma lujuria cuando la observaba retorcerse ante sus caricias. Era una sensación increíblemente erótica el disfrutar como la otra persona se rendía ante sus caricias. Su humedad se deslizaba por sus piernas. Ya no podía esperar más y Menma tampoco.

Giró nuevamente dejándola bajo su peso, con desespero se deshizo de su última prenda y se posicionó sobre ella. Su pene sintió el suave costilleo de su vello púbico, el calor de sus labios internos mientras se abría ante su lenta intromisión y, por último, su húmeda vagina apretando toda su extensión fálica al mismo tiempo.

- Menma... - Soltó ella junto a un gemido. Escucharla tan vulnerable y vacilante en combinación con su apretón implacable casi lo hizo terminar. Pero no, todavía no habían acabado.

Acomodó la posición de modo que la pierna derecha de Tenten quedó enredada sobre la suya y la hizo flexionar su pierna izquierda, adoraba descubrir que ella era increíblemente flexible. Menma elevó su pierna derecha de modo que el pie de la fémina quedó reposando sobre su muslo y con una de sus manos sostuvo firmemente su trasero para empezar el lujurioso baile "dentro y fuera" que los tuvo en pocos segundos jadeando mientras que su otro brazo se hundía en el colchón para darse soporte.

Conforme se acostumbra a su intromisión Tenten sentía como su desespero aumentaba, necesitaba que se moviera más rápido, más fuerte. Un aguijón afilado llevó su furia contenida al punto de ebullición. Con rudeza lo obligó a mirarla mientras apretaba el cabello de su nuca - Más - Jadea con los dientes apretados - Hazlo con fuerza.

La impresión fue tanta como si lo hubiese abofeteado. La frágil figura de Tenten bajo su cuerpo, su suave y esponjosa carne no hacía más que incitarlo pero el fuego que reflejaban sus ojos lo había dejado anonadado.

Ninguna violación imaginaria habría sido más brutal. Las caderas se ella golpeaban contra las suyas. Su pierna lo rodeaba y sus uñas se enterraban en su pecho pero a él no le molestaba, ella estaba sometida bajo su voluntad o tal vez ella lo había hechizado para someter su voluntad y hacer todo lo que ella le pidiera.

Al mismo tiempo que se estrellaba contra ella buscaba su punto hinchado para frotarlo con su pulgar - Oh, Menma, si - Su cara sonrojada se contraia por el placer que aquel gesto le proporcionaba.

Él adoraba sus gritos.

Las manos calientes de Tenten ya no podían estar más quietas. Recorrian su pecho, arañaban su espalda, apretaban su trasero mientras él la penetraba como ella se lo pidió. En un arrebato de éxtasis mordió su hombro y él gruñó por el intenso placer que eso le había proporcionado. Aumentó la velocidad de sus estocadas hasta que sintió como ella se contraia nuevamente, esta vez sobre su verga al mismo tiempo que gritaba con sus ojos humedecidos esta vez por el placer.

Menma maldijo y se retiró rápidamente de su interior bombeando con su propia mano, como solía hacerlo en las noches más vergonzosas, hasta que el placer también estalló en él.

Exhausto, se dejó caer a su lado desplomandose en las suaves sábanas de algodón que no tenían salvación alguna. Tenían los miembros entrelazados aún, Menma disfrutaba de la deliciosa fragancia de sus cabellos, Tenten se acurrucó contra él y cubrió con una sábana arrugada sus cuerpos. Luego se volvió hacia él y se arrellanó contra su cuello.

A lo largo de ese año conociéndola Menma la había encontrado irresistible pero ahora era más que eso, más que suculenta, más misteriosa, más perfecta. Él la necesitaba.

- No iré a ningún lado - Le susurró al oído para después besarla otra vez.

No recordaba bien todo lo que había hecho. Solo había actuado de acuerdo a sus instintos más salvajes y profundos.

No importaba demasiado, ya tendría la oportunidad de perfeccionarse. Todo era cuestión de práctica.

Fin.

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Este Lemmon está dedicado a IdamariaK fue quien sembró la idea en mi jajaja. Malvada.

Tenía pensado continuar la historia. De hecho, tengo un capítulo armado y el argumento de lo que seguiría está definido pero actualmente no cuento con tiempo ni inspiración así que este será el último capítulo hasta que logre definir bien cuál sería el rumbo de la historia en caso de que decida continuarla.

¡Gracias por leer!