(Temporada 2)
(Voz de Isa)
"Vale, creo que ya puedo hablar de lo que sea." le digo a Nobu tras un par de tragos cortos a mi vaso y cerciorarme que no teníamos oídos indiscretos a lo que dijéramos "Me imagino que lo primero que querrás saber es…"
"Por qué te fuiste sin despedirte."
Vaya, empezábamos fuerte…
"Verás…" le digo tomándome unos segundos para pensar la respuesta "Lo de las despedidas se me da fatal. Sabía que tarde o temprano volvería, no imaginaba que sería tan tarde, pero… en fin, creo que me entiendes. Tenía que irme, no podía terminar de lograr mi plan desde aquí, siendo simplemente la cantante de una banda. Tenía… bueno, tenía que recuperar mi identidad, volver a ser la empresaria que era. Al frente de la Celtic y de mi pequeña flota hotelera."
"Y eso valía más que nosotros ¿no?"
"No." niego sin el menor atisvo de duda ni perder la compostura "Definitivamente no vale más que vosotros, pero era lo que debía hacerse en ese momento. Aunque me partiera el corazón."
Había imaginado ese momento miles de veces, sabía que cuando volviera, tendría que dar muchas explicaciones por haberme ido como lo había hecho. Y sin duda, ni en el peor de los casos que me había imaginado, había predicho esa cara de profundo dolor que estaba viendo en Nobu.
"¿Por qué no me dijiste nunca que teníamos un hijo?"
"¿Hubiera servido de algo?" le devuelvo la pelota "No podía volver aún, tú no podías dejar abandonada a tu familia, yo sola podía sacar adelante a Shin…"
Definitivamente, aunque no me lo hubiera propuesto, eso le estaba haciendo daño.
"Escucha…" suspiro "Igual me equivoqué, tal vez pudiera haber hecho las cosas de diferente forma, pero decidí que eso era lo mejor para todos. Nunca he pretendido ocultaros a ninguno de los dos la existencia del otro, solo hice lo que creí que era lo más conveniente en ese momento dadas las circunstancias."
De nuevo, no podía leer la expresión de la persona que tenía delante de mí; mejor dicho, no me estaba esforzando por hacerlo, conocía a Nobu, sabía que no tardaría demasiado en desvelarlo él mismo, así que prefería hacerlo como una persona normal que hablaba de un hombre con el que había tenido algo sobre un hijo que acababa de descubrir que tenía.
"Vale, entiendo lo que me dices." acaba por romper el silencio "Pero estoy harto de que todo el mundo decida por mí qué es lo mejor para mí."
"Nobu, no elegí esto porque fuera exactamente lo mejor para nosotros." le corrijo calmadamente "Sí, desde mi punto de vista, lo mejor para ti era que siguieras con tu vida sin saber que una única noche de locura había tenido esas repercusiones. Pero créeme, me dolió mucho tener que hacer todo sola."
"Entonces, por qué no me pediste ayuda."
"Por Shin." afirmo "Nuestro hijo es alguien extrahordinario, pero es muy pequeño aún. La vida de ambos estaba en Londres, saber que tenía un padre a miles de miles de kilómetros de distancia y que no podían verse solo le hubiera hecho daño. Aunque le hablé de ti, desde luego. Sabe que su padre es un gran guitarrista, que es japonés y que vive aquí. Se ha aprendido de memoria toda la vida que tuve aquí, hasta el más mínimo detalle."
"Vaya, no sé cómo debería tomarme eso."
"No pienso decirte cómo tienes que tomártelo." niego retomando mi valor y defendiendo mis decisiones pasadas "Tampoco pienso pedirte nada, y entiendo que tienes tu vida aquí igual que nosotros la tenemos allí. Lo único que te pido es que pienses bien qué le cuentas al niño y cómo lo llevas."
"¿Hubiéramos podido tener una oportunidad si las cosas hubieran sido diferentes?" me pregunta casi murmurando mientras me levanto y recojo mi vaso para llevarlo a lavar.
"Sin dudarlo ni un segundo." confieso asintiendo suavemente con la cabeza "Me gustabas, Nobuo Terashima; me gustabas mucho, pero la vida no siempre respeta lo que nosotros deseamos."
No, definitivamente la vida era a veces una amante cruel, que no dudaba en ponerte todas las trabas del mundo para apartarte de un camino que te gustaba y llevarte por otro más doloroso y solitario.
Nunca había parado a plantearme cómo hubiera sido todo si me hubiera dado igual lo de Ren y la Cookie Records y me hubiera limitado a ser una mera espectadora. Si hubiera seguido con mi vida allí, en Tokio y nos hubiera dado una oportunidad como pareja en lugar de volver a mi vida anterior para terminar de cobrarme mi venganza.
¿Hubiera acabado siendo la esposa de aquel hombre? ¿Nos hubiésemos separado al cabo de un tiempo porque nuestras vidas eran demasiado diferentes?
(Salto espacio temporal)
(Voz de Nobu)
No podía creérmelo. Isa me estaba diciendo que lo que había hecho era lo que debía hacer, no parecía arrepentirse de nada, aunque tampoco me parecía que la hubiera hecho feliz el camino que había decidido tomar hacía años.
Y bueno, era cierto que habíamos hablado, que me había dado ciertas explicaciones y, en cierto modo, me había arrojado algo de luz a ciertas lagunas que habían quedado tras su marcha. Pero no había acabado de aclararme todo.
Sí, según ella si las cosas hubieran sido diferentes, si hubiera podido seguir viviendo allí, con nosotros, ambos hubiéramos podido tener algo, y evidentemente hubiera estado en todo el proceso de la paternidad que me había perdido por la distancia y el desconocimiento.
Pero las cosas habían sido las que habían sido, y habían pasado varios años en que el único contacto que habíamos tenido habían sido mensajes que cada vez fueron espaciándose más y acortándose hasta apenas unas líneas de vez en cuando. Desde luego no lo suficiente como para poder mencionarme que había sido madre y el bebé era mío.
Pero aunque lo hubiera sabido antes de verle a su regreso… ¿qué hubiera hecho yo?
¿Me habría cruzado medio mundo para empezar de cero tan lejos de todo lo que conocía como habían hecho los Trapnest? ¿Hubiera podido ayudarla a criar y educar a nuestro hijo? Sin duda lo hubiera intentado, pero si me paraba a pensarlo con frialdad… posiblemente no hubiera podido hacer gran cosa. Ella veía de una familia demasiado elevada en la escala social, no creo que su familia me hubiera aceptado, por no hablar de que yo habría dejado atrás a mi familia y amigos para ir a un país donde casi no podría ni comunicarme, menos aún conseguir un trabajo digno que diera suficiente dinero para poder tener una familia con las comodidades que su familia le había dado.
¿Dónde hubiera vivido yo entonces? ¿De qué hubiera trabajado sin saber el idioma suficientemente bien como para desenvolverme cara al público?
Me había aclarado muchas cosas, pero igualmente habían surgido muchas dudas en mi cabeza.
Y realmente no merecía la pena pensar tanto en el pasado cuando había un presente en el que estaba y que iba hacia un futuro aún por llegar.
Y en el presente que me había tocado vivir, había heredado el hostal familiar, fuera de Tokyo, donde sin duda ella iba a alojarse mientras estuviera allí, el tiempo que eso fuese.
No podía dejar de lado mis obligaciones, el problema era que ahora eran más y mis obligaciones familiares y del negocio era evidente que iban en un camino separado al de mis recién adquiridas obligaciones con aquel niño. Por no hablar de que haber vuelto a ver y pasar días con aquella mujer me había removido algo dentro.
De pronto, la idea de volver a mi vida de siempre, en el hostal de mi familia que ahora yo regentaba, lejos de Isa y el pequeño Shin era algo que me dolía en lo más profundo. De igual modo que sabía que no podía dejar mi vida y mi trabajo por quedarme allí mientras ambos estuvieran en aquel piso, mucho menos abandonar el país cuando ellos se fueran y seguirles a Londres persiguiendo un futuro más que incierto.
Pero quedándome e ignorando el hecho de que ahora había un hijo mío en el otro lado del mundo… bueno, tampoco estaba siendo justo conmigo mismo, y ya estaba cansado de andar huyendo de los problemas.
No, tenía que hablar con Isa, en serio, aunque a ella no le apeteciera ibamos a tener que poner todas las cartas en la mesa para ver cómo lo hacíamos, porque evidentemente ni yo podía seguirla hasta Londres ni ella podía desatender sus negocios y venirse a vivir a mi pueblo para que pudiese estar cerca del pequeño.
(Salto espacio temporal)
(Voz de Shin Jr.)
De nuevo, me despierto abrazado a mamá, justo en el momento en que el dinosaurio cierra la mandíbula atrapándome para masticarme.
"Shin, amor, tranquilo…" me susurra mamá mientras yo entierro mi cara en su camiseta y ella me abraza mejor "Tranquilo, amor… solo era un sueño…"
Odiaba cuando los dinosaurios me tragaban, a veces no eran eso, a veces solo eran animales, lobos y esas cosas.
"Aún es un poco pronto…" Me dice besándome el pelo mientras me lo acaricia con suavidad haciéndome sentir mejor casi al instante "¿Quieres que vayamos a pasear a Nero y Lucius?"
"Vale." asiento.
Nero y Lucius eran los mejores perros que podíamos tener. Eran tan grandes como ponis, al menos desde mi altura, y cuando era bebé me gustaba que mamá me subiera encima de ellos cuando los sacaba a pasear. De los primeros recuerdos que tengo era el morderles las orejas y ellos apartarme con la pata porque les molestaba. A la gente les daba miedo que se les acercara, creo que pensaban que eran agresivos, pero nada más lejos de la realidad. A las únicas personas que amenazaban con morderles era a la prensa, y solo a los que salían de la nada y hacían preguntas malintencionadas. Y sí, a veces se ponían demasiado nerviosos cuando salíamos para cogerlos con las correas y sacarlos a pasear, pero solo daban saltos y a mí alguna vez me habían tirado para lamerme la cara, pero no eran peligrosos, para nada.
"Lucius…" le saludo cuando ambos se ponen a saltar cuando nos ven recogerles de la terraza donde mamá los deja cuando estamos allí.
"Recuerda que tengo que llevarlos yo aquí." me repite mamá mientras les pone los arneses para sacarlos a pasear "Eres demasiado pequeño para que no te arrastren como les de la gana."
"Pero podré cuando sea más grande ¿verdad?"
"Claro que sí." asiente sonriéndome "Lo que ya no sé si ellos estarán tan vitales para entonces."
Me gustaba cuando mamá sonreía así. En clase Henry y Percy solían meterse conmigo porque siempre me llevaba mamá y me recogía ella, porque no conocía a mi padre, pero yo prefería tener a mamá que me quería y siempre cumplía lo que me prometía que a una mamá y un papá como los suyos que no siempre podían llevarles y les dejaban en manos de canguros y demás cuidadores.
Mamá siempre estaba muy ocupada, pero siempre venía a llevarme al cole y me recogía. Y sí, solía tener que hacer llamadas durante horas, pero siempre que me prometía pasar tiempo conmigo lo cumplía, aunque no fuese demasiado tiempo a diario porque su trabajo era importante y muy exigente, que al parecer era que tenía que trabajar mucho.
"¡No comas basura, Nero!" le digo al perro cuando se para a mordisquear algo del suelo y yo corro para cogerle del collar y tirar tratando de separarles de eso "No, eso es caca. Toma una galleta." le digo sacándome un premio del bolsillo del pantalón haciendo sonreír a mamá mientras alejo a ambos perros de allí.
"Pero qué niño más listo eres, amor."
Mamá siempre me llamaba "amor" y "cariño", algo que no solía oír decir al resto de mamis y papis de mis amigos, ni siquiera a los de Ren y Momoko.
"Eh, cariño." me llama mamá mientras vemos a los perros correr en el interior del cercado donde podías soltarlos para que corrieran libres "Qué te parecen mi primo Shin y Nobu."
"Son majos." reconozco recordando lo que habíamos hecho el resto de días desde que nos conocimos "El primo Shin es muy divertido. Y Nobu toca muy bien la guitarra. Cuando volvamos a Londres pienso enseñarle a Ren que ya no es el mejor."
"Me alegra oírlo." contesta sonriendo y acariciándole la cabeza a Lucius antes de volver a mandarlo jugar por ahí "Estaba pensando en pasar aquí un poco más de tiempo. Buscaremos un colegio chulo y te llevaré y te recogeré todos los días, ya verás… será igual que en casa, y conocerás más Japón."
¡No!
A ver, una cosa era ir de vacaciones, y otra…
"Pero… mis amigos…" le digo triste.
"Hablaremos con ellos siempre que podamos." me dice con una sonrisa un poco más suave "Y todas las vacaciones que podamos iremos a verles ¿qué te parece? Hace mucho que no controlo nuestros asuntos aquí… y no quiero alejarte de tus amigos, pero…"
"No quieres que nos separen." asiento.
No quería tener que alejarme de mi hogar en Londres, del colegio, de mis amigos, mi primo… del tío me daba un poco más igual. Pero me daba cuenta de que a mamá tampoco le iba a resultar fácil tener que dejarlo todo un tiempo para ocuparse del trabajo allí.
"¿Prometes que será solo un tiempo?"
"Claro que sí, amor." afirma un poco más segura "Será solo un tiempo, estoy segura que harás tantos amigos aquí que luego no querrás volver a Londres de nuevo."
"Uhúm…"
Mamá siempre respetaba sus promesas, si no lo hacía era porque algo muy gordo había pasado y le era totalmente imposible así que había que aplazarlo. Si me decía que sería solo un tiempo, la creería.
"¿Quieres que le pregunte a Nana a qué cole va Satsuki?" me pregunta.
"Satsuki me cae bien." reconozco.
"Entonces haremos eso." asiente sonriendo y llamando a los perros para indicarles que nos íbamos a volver pronto "Llamaremos a Nana cuando sea una hora mejor para no asustarla y le preguntaremos cuál es el cole de Satsuki."
"Vale." Asiento.
Se me iba a hacer un mundo estar separado de mis amigos, había quedado con Ren que cuando comenzara el curso jugaríamos la revancha al guitar hero de mamá, y que le gastaríamos una broma a Momoko para reírnos un poco, aunque luego siempre terminábamos jugando con ella un rato a las muñecas o jugando a las bandas.
Pero ahora iba a tener que ir a un nuevo colegio, en un país nuevo y hacer amigos nuevos. Aunque comenzase por Satsuki, ella era una niña, aunque fuese de mi edad, no creo que quisiera jugar a futbol conmigo.
(Salto espacio temporal)
(Voz de Nobu)
"Que me meo, que me meo, que me… ¡ah!" grito al ver un par de bolas de pelo empapadas saltándome encima.
"¡Mamá, Nero se me ha escapado!" oigo quejarse a Shin Jr. "Gracias, Nobu."
"¡Quitármelo de encima, quitármelo de encima!"
"Sigues siendo un llorón, Nobu." me dice Isa quitándome de encima una de las bolas de pelo para llevarla a rastras cogido de los sobacos a la bañera donde lucha con él para mantenerlo en el agua "¿Te hemos despertado?"
"No, venía a… ya casi da igual." suspiro al darme cuenta que con el susto me lo he hecho encima "¿Os importa si echo esto a la lavadora?"
"Claro." asiente ella "Hazme un favor, recoge la ropa del suelo del cuarto de Shin, de los dos Shin, y échalo todo a la lavar. Blanco un montón, color al otro."
"Sí, como siempre." asiento recordándolo de golpe.
Hacía tanto tiempo desde la última vez… casi 5 años… en casa había empleadas de la limpieza que se encargaban de hacer la lavadora del hotel, y mi madre siempre se había encargado de hacer la mía desde que regresé.
"Oye, al menos tiene buen gusto." murmuro recogiendo un par de camisetas demasiado pequeñas para ser de la madre y una camisa de marca "Y mucha pasta."
Ah… había echado de menos los días de colada de cuando vivíamos allí Isa, su primo Shin y yo. Ahora al parecer habíamos cambiado un crío por otro, solo que este tenía edad de serlo.
"¿Qué temperatura era para la de color?" le pregunto a gritos.
"Espera, déjame." me dice el niño viniendo goteando y metiendo su bañador a la lavadora para mirar la máquina como si fuese un alien.
"¿Tu sabes poner lavadoras?"
"Janice y mamá me dejan ayudarlas." me dice buscando los botones y bufando "Es vieja… ¡mamá… la máquina no tiene pantalla!"
"¡Ponle el programa 4 y que Nobu le baje el tiempo!" le contesta a gritos "¡Y dile a Nobu que le eche un tapón de suavizante, que volvemos a tener!"
¿Suavizante? ¿Desde cuándo teníamos suavizante allí?
"Mmmm… qué bien huele…" dice el enano con voz de disfrutar del olor antes de volcar parte del producto en el tapón hasta llenarlo y que se le cayeran unas gotas que se sobran "Mamá siempre coge del que huele a colonia, pero aquí no tenían esa marca."
O sea, que no solo sabía poner la colada sino que además hacía las cosas él solo, y eso que juraría que no sabía ni contar bien.
"Oye, cómo es que Shin sabe poner lavadoras si no debe tener edad ni para contar." le pregunto a la madre mientras seca a sus bestias con la toalla.
"Oh, claro que sabe contar." afirma "Es muy listo, no sabe los números pero cuenta muy bien. Y sobre las lavadoras… le gusta ayudarme cuando hago las cosas, para él es un juego. Evidentemente no le dejo que use cuchillos de metal cuando me ayuda en la cocina, pero con el suyo de plástico… de mayor va a ser todo un cocinillas."
Madre mía… el muchacho era un crack. Yo con su edad no sabía casi ni hacer mi cama sin ayuda. ¿Y estaba diciéndome que el niño, tan pequeño como era, sabía hasta ayudar en la cocina? Me dejaba alucinado.
(Salto espacio temporal)
(Voz de Isa)
Lo de Nobu no tenía nombre, a veces me parecía que podría ser un buen padre, cariñoso y buen modelo masculino y otras en cambio…
"Por Dios… parece que tengo dos hijos." suspiro viéndoles jugar a la videoconsola mientras yo salgo del baño tras tomar una ducha para prepararme para quedar con Nana Ichinoise y su hija "¡Nobu!" le llamo sobresaltándole y haciéndole parar la partida que estuvieran jugando para mirarme como con miedo "¿Qué hace la mesa con el desayuno aún por recoger?"
"Esto…"
"No me vengas con excusas que tengo mucha experiencia con mi primo y mi hijo." le digo frotándome el pelo para secármelo.
"Ahora mismo lo recojo." Afirma levantándose de un salto y haciendo que nuestro hijo refunfuñe divertido.
"Y tú, Shin." le digo "Menos refunfuñar, que tú sabes las normas de casa. Además, os lo he pedido mientras me duchaba."
"Vaaaaaaaaleeeeee…" refunfuña para sonreír cuando le doy un azote suave en el culo sonriendo divertida.
"Nobu, he quedado con Hachi para tomar un café cerca de su negocio." le digo sin dejar de secarme el pelo con la toalla un poco mejor "Tengo que preguntarle a qué colegio lleva a Satsuki, como vamos a quedarnos al menos un trimestre me gustaría que Shin fuese a clase."
"Ah, en mi pueblo hay un colegio bastante decente." me contesta antes de darse cuenta de mi mirada "Sí, vale, la distancia…"
"Eso es." asiento "Un poco complicado para llevarle todos los días."
"Yo dentro de poco voy a tener que volver al hotel." me dice "Pero podría venir los días que libro. ¿Qué te parece, Shin? ¿Me concederás la revancha si vengo los fines de semana?"
"¡Sí!" asiente feliz.
De acuerdo, aún no veía claro lo de decirle que Nobu era el padre a no ser que sacara la conversación, pero me alegraba ver que habían hecho tan buenas migas.
Entendía por qué Nobu me había sugerido el colegio de su pueblo natal; él trabajaba ahora allí, imagino que querría conocer mejor a Shin dado que era sangre de su sangre, pero en su habitual espontaneidad, no había caído en la distancia que habría que recorrer a diario para ir desde ese piso hasta el colegio.
Por un lado, me daba confianza saber que él no se iba a desentender de nuestro hijo, por otro, era consciente de los privilegios que tendría si lo terminaba reconociendo y temía esa conversación. Él mismo lo había dicho, él tenía su vida atada al hotel de su familia, yo a mis negocios, su hogar estaba en aquel pueblo, el de Shin y el mío estaba en Londres. Claro que quería que Nobu ocupara su lugar como padre, pero la realidad era que nuestras vidas eran demasiado diferentes y estaban separadas por miles de miles de kilómetro, y eso era demasiado difícil de conciliar, porque uno u otro tendría que terminar por separarse del niño y… desde luego que yo antes me arrancaría un brazo que separarme del pequeño.
