Limpiar no es facil y menos un apellido manchado. Por eso, Draco tendrá que hacer todo para recuperar el prestigio. Cursar Estudios Muggles por ejemplo o... pedirle ayuda a Granger.

Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de J. K ROWLING.

Hola a todos, les presento mi nueva historia. ¡Aun no estoy segura si la dejaré como One Shot o la continuaré! Díganme que opinan en los comentarios.

Espero les guste.

-

La guerra acabó, por lo tanto, todos los jóvenes tienen que regresar a Hogwarts. Todos tienen que volver a cursar el año que no terminaron o, en ciertos casos, que no cursaron.
Por ello, el callejón Diagon había abierto sus puertas de nuevo… un poco rotas, a decir verdad. Muchos magos y brujas se apiñaban en las tiendas que estaban abiertas.

Hermione Granger paseaba por las tiendas comprando todo lo necesario, plumas, tinta, pergaminos, libros, todo. Estaba tan distraída que no se dio cuenta que pasó a lado de alguien… un chico rubio exactamente. Él sí notó su presencia desde que iba saliendo de la tienda de escobas, comprando un regalo para Potter o para Weasly, seguramente.

_

La primera noche en Hogwarts fue muy emotiva, todos saludaban a sus amigos y lloraban al verlos vivos, muchos otros lloraban la perdida de los que no sobrevivieron.

La cena fue igual a la de antaño y la nueva directora, Minerva McGonagall, dio el acostumbrado discurso antes de empezar con la cena, sin embargo, les dio unos minutos más que de costumbre para que saludaran a sus amigos de otras casas. Instantáneamente todos se pararon a intercambiar más saludos y abrazos, solo los de nuevo ingreso y los Slytherins se quedaron quietos en sus lugares.

Era un poco raro ver a los de Slytherin más callados de lo normal, unos hasta tenían la mirada fija en su plato. Otros se pudieron de pie para saludar a otros compañeros de otras casas, pero a Draco le sorprendió ver que Nott se levantaba de su lugar y le sonreía a Luna Lovegood y darle un rápido abrazo; causando gran conmoción entre sus compañeros de habitación, Draco y Blase Zabinni.

Draco Malfoy vio la acción no con desagrado, ni con despreció, sino con admiración disimulada. Él jamás se atrevería a hacer eso en público; por más que Luna hubiera impedido que una maldición impactara de lleno en el pecho de Nott en la batalla final… él no lo haría. El gran Draco Malfoy no fue educado para dar gracias ni establecer vínculos con los impuros ni traidores a la sangre y por más que ahora sea consciente que, cuando estas a punto de morir, lo último que importa es la sangre y, quizás, un traidor a la sangre o una sangre sucia en persona, sean tu última salvación.

_

Todos se apartaban cuando caminaba por los pasillos, unos no lo miraban a la cara, otros eran más atrevidos y miraban con disimulo su brazo dónde debería de estar la marca tenebrosa, pero ¿por qué miran? Esta cubierta por la capa, esperan que salte y se los coma o ¿qué?, pensaba Draco con hastío. Sabía que había hecho cosas horribles, primero por arrogante y querer demostrarle a su padre que era digno de llevar su apellido tal y como siempre le enseñó, después fue por miedo y por querer salvar a sus padres de una muerte segura.

Para medio día su humor estaba peor que en la mañana, pensaba amargamente mientras se dirigía desganadamente a su clase de, nada más y nada menos que Estudios Muggles… Sí, fue idea de su madre evidentemente, ya que le recomendó que sería buena idea empezarse a adaptar y cambiar la imagen familiar que ya estaba lo suficientemente dañada, especialmente si querían evitar el ostracismo de por vida… tenía que hacer un esfuerzo, por más que, tanto él como su madre, encontraban totalmente inútil esa materia. Incluso, cabe mencionar que la gran Narcissa Malfoy, antes Black, le llegó a sugerir a su preciado hijo que no estaría de más intentar socializar con algún traidor a la sangre; Por supuesto, no llegó al grado de insinuar amistad con ningún sangre sucia, puede que su madre estuviera empeñada en salvar la imagen de su familia, pero su empeño no llegaba a tanto.

Entró al aula con su usual porte y gracia, como si no hubiera pasado nada, como si él no fuera un ex-mortifago. Se sentó en uno de los primeros escritorios y puso atención a su clase, incluso tomó notas para sorpresa de todos.

Draco tenía que admitir que no era del todo aburrida la clase, esos muggles tienen ingenio para sobrellevar sus vidas sin magia. Lo que más le divertía eran los dichos que utilizan, aunque aún no estaba muy seguro qué significaban o cuándo se empleaban.

—De tarea quiero que traigan ensayo sobre el funcionamiento de la estufa y el teléfono; además, individualmente me mostraran, de forma práctica, su uso. Pueden retirarse.

Draco abrió los ojos asustado, ¿cómo diablos iba a saber cómo se usan esos cacharros muggles? ¿Existen libros para eso? ¡¿Por qué encargar tarea de una clase que dura dos horas y que, en realidad, en el mundo mágico no sirve de nada!?; Malfoy soltó un bufido y se regañó a si mismo por haber pensado que esa clase era interesante.

Se puso de pie mal humorado y se dirigió a la biblioteca, tenía una hora libre antes de ir a su siguiente clase así que puede empezar esa tarea inservible. Caminó por los pasillos, esos viejos pasillos… muchas imágenes le invadieron la mente; cuando iba caminando por aquí en primer grado, respaldado por los dos gorilas de Grabbe y Goyle que ahora uno está en una celda de Askaban y el otro muerto; otra imagen cruzó su mente, cuando le hizo más grandes los dientes a Granger, o cuando su diversión se limitaba a molestar al trío de oro. Una pequeña y nostálgica sonrisa se formó en su rostro, en ese entonces todo era más fácil, pensó tristemente.

Sin darse cuenta ya estaba entrando a la biblioteca, todo parecía igual. Madame Pince estaba con su mirada aguileña sentada viendo con ojos inquisidores a todos los ocupantes de las mesas, los libros polvorientos, Granger en la última mesa a la izquierda… entonces se le ocurrió una gran idea. Matar a dos pájaros de un tiro, Draco Malfoy, eres un genio.

—¡Hey, Granger! —Como era de esperarse, todos y cada uno de los alumnos presentes levantaron la mirada con los ojos abiertos al escuchar, precisamente, su voz hablándole a Hermione Granger… quién levantó la mirada desconcertada, ¿acaso Malfoy le estaba hablando?

—¿Sí? —respondió un poco insegura una vez que el joven de porte arrogante estuvo frente a ella. Este, con una sonrisa ladina, le preguntó:

—Te hiciste algo en esa mata de pelo o porqué no se ve tan enmarañado —Hermione levanto una ceja pensando en las posibilidades: 1- Malfoy se volvió loco, 2- Malfoy trama algo para matarla, 3- Malfoy necesita un favor o… la más probable: Draco Malfoy perdió la cabeza.

—¿Te sientes bien, Malfoy? Puedes ir con Madame Ponfrie para que te revise —dijo mientras regresaba su vista al libro que leía anteriormente, como si acabara de darle la solución al problema a un niño pequeño.

Draco reprimió un insulto, forzó una sonrisa y se sentó frente a Hermione. Esta lo volteó a ver de nuevo y se sorprendió al ver la mirada fija de Draco en ella… y se sorprendió en descubrir que es la primera vez que no la veía con desprecio, hasta le pareció agradable.

—¿Realmente no le hiciste nada a tu cabellera, Ganger?, podría jurar que antes era más esponjado —Hermione torció el rostro disgustada. De todas las personas, él se viene a dar cuenta ¡Ni Ron lo notó! Cuando volvió a buscar a sus padres y los llevó a San Mungo para que les restauraran la memoria, su madre la arrastró con su peluquero loco ¡le quería poner mechas rubias!, ella se negó rotundamente pero no pudo evitar que le cortaran el pelo… Sí, ese viejo loco casi la amarra a la silla y empezó a cortar el pelo murmurando cosas cómo "mucho volumen", "hay que reducir por aquí", y luego le hizo un permanente y la verdad es que quedó sorprendida con el resultado, ¡ahora no se tarda horas en cepillarlo!; claro que no es que hubiera mucha diferencia… solo si lo ves cuidadosamente.

—¿Qué quieres, Malfoy?, estoy segura de que no viniste a hablar de mi cabello —soltó bruscamente. Que Ron no se haya dado cuenta hasta que Harry y Ginny lo mencionaron, todavía la tenía poco malhumorada.

—No sabía que mi encantadora presencia te pusiera tan nerviosa —murmuró lo suficientemente alto para que Hermione lo escuchara. Esta bufó enojada y volvió su vista al libro, él no iba a perturbar sus renovadas horas de estudios.

Draco frunció el ceño, una parte de él se negaba a decirle que necesitaba su ayuda. Ya era suficiente con que toda la gente los estuviera viendo; claro que es por un fin mayor: terminar la tarea rápidamente y empezar con eso de "limpiar el nombre", pero él no podía pedir ayuda y menos a una sangre sucia, eso es contra sus principios, él fue educado para tomar lo qué él quiera cuándo quiera. Pero no tenía elección, a menos… que lo hiciera indirectamente y no tendría que leer un aburrido libro. Draco Malfoy, eres un genio, se dijo a si mismo triunfante.

—¿Cómo se usa un…? diablos, ¿cómo se decía? ¡esto! —dijo extendiéndole un pequeño pergamino. Hermione lo miró con curiosidad y lo tomó dudosa, realmente estaba muy desconcertada.

—Estufa, teléfono… ¿estas tomando Estudios Muggles? —preguntó confusa. Draco estaba a punto de pararse e irse ya que estaba empezando a sentir que se sonrojaba. Maldita bruja pensó enojado utilizando en contra de Hermione ese burdo insulto muggle… esa clase lo estaba volviendo loco.

—¿Me va a decir o no? —Le preguntó calmadamente. Por su suerte tiene buena memoria así que no necesita anotar lo que la "bruja" diga.

—No

—¿Cómo? — Draco la miró sorprendido, esa impura igualada le dijo que… ¿no? —¿No se supone que eres una Gryffindor, valerosa y loca por querer ayudar a los necesitados? —se burló mirándola despectivamente. Esa era su única forma de hacer que suelte la información.

—¿Desde cuando eres un necesitado, Malfoy? —De acuerdo, Granger tiene ingenio, lo admite. Estaba acostumbrado a Pansy que es tan lenta que no podría contestarle así de rápido, quedó realmente… asustado, ¿Qué clase de mujer es ella? ¿Siquiera es una mujer? Pensó disgustado, no le gusta que le hagan las cosas difíciles.

—¿Tanto disfrutas de mi presencia que te empeñas en no responder para retenerme aquí inútilmente? —preguntó jocosamente. No iba a pedir ayuda directamente.

—Nadie te tiene aquí a la fuerza, Malfoy —dijo Hermione, pero suspiró sonoramente y agregó: —La estufa es un "utensilio", por así decirlo, de la cocina; en él se cocinan los alimentos. Un teléfono es usado para comunicarte con otras personas, como un vociferador pero tú puedes contestar instantáneamente.

No levantó la vista de su libro, pero pudo sentir la mirada interesada y penetrante de Malfoy en su frente.

—¿Qué? —preguntó al fin sin entender ni una palabra—. Granger, no te ofendas… bueno sí, ofenderte ¡Eres pésima explicando! De maestra te mueres de hambre.

Hermione lo miró disgustada, no iba a soportar que Malfoy la empiece a humillar como de costumbre. Dignamente cerró su libro, con más fuerza de lo necesario, recogió sus cosas y se levantó ante la mirada atónita de su rubio acompañante.

¿Tan rápido se va? Pero desde hace dos años que no se divertía como ahora, a demás, intentaba limpiar su apellido hablando con una sangre sucia y ¡tenía tarea!, no iba a ir a hablar con otro perdedor impuro, con uno es suficiente.

Tal vez fue un impulso, pero cuando ella pasó por su lado la detuvo rápidamente, cogiéndola por la muñeca. Todas las miradas estaban sobre ellos, Hermione lo miraba sorprendida y, para la pena ajena de Draco, se estaba poniendo nervioso y como no, sus mejillas empezaron a teñir de un color rosa muy leve pero vergonzoso.

Hermione abrió más los ojos si era posible, era su imaginación o Malfoy estaba avergonzado; aunque claro, pensó amargamente, le está tomando la mano a una sangre sucia. Draco se paró de la silla lentamente sin sabía qué hacer así que la arrastró a unos estantes, lejos de las miradas.

—Mira, Granger, esto es importante —¿Por qué daba explicaciones? ¿estaba perdiendo la cabeza? Lo más probable, pero las suplicas de su madre le venía a su cabeza—, necesito que me digas cómo se usan esas cosas.

Listo, lo dijo; no hay duda de que Draco Malfoy es fuerte y pudo decirlo. Contrario a los pensamientos de Draco, Hermione lejos de estar impresionada, lo miró con cara de quien ve a un loco corriendo desnudo por la calle. No pudo contenerse, y una sonrisilla empezó a formarse en su rostro desconcertando completamente al rubio.

Estaban a un metro de distancia así que él podía ver con claridad como ella se iba poniendo roja y tapaba su boca para retener la risa que trataba de salir.
Draco entornó los ojos sin comprender, ¿por qué diablos Granger se estaba riendo después de su confesión? ¡Le dijo "necesito" alias "te necesito"! pensó desesperado y molesto.

Sin embargo, Hermione estaba muy ocupada conteniendo su carcajada que estaba a punto de salir, se tomó unos segundos y después lo volteó a ver. Realmente había cambiado y mucho pero, en esencia, seguía siendo el mismo niño mimado y tonto de siempre.

—Esta bien, te ayudaré pero hoy no. Te veo mañana aquí a primera hora —dijo una vez que pudo dejar de sacudirse por la risa contenida.

—¿Estas loca? Qué clase de… hija de muggles eres —corrigió a tiempo. Si decía eso ahora arruinaría todo—, ¿qué nunca has escuchado el dicho que dice "gusano que se levanta temprano es comido más rápido"?.

Ahora sí estaba desconcertada, y más por el hecho de que lo dijo muy convencido. Son sus ideas o, enserio, algo malo le pasa a Malfoy.

—No te refieres a: "pájaro tempranero atrapa el gusano".

—Es lo mismo —contestó mosqueado. Pero se sorprendió al ver cómo Hermione Granger le empezaba a ronreir lentamente. No era una sonrisa amigable, no; era más bien como divertida… ¿feliz?

—Te veré mañana.

Así fue cómo pasó todo el día pensando en esa graciosa sonrisa y que nunca había sido objeto de ninguna sonrisa así de genuina por parte de nadie.

En su siguiente clase entregó la tarea con la ayuda de la información que le dio Granger y, para sorpresa de todos, fue el mejor de su clase.

Tal vez hablar con Granger de vez en cuando no sea mala idea después de todo. Pero, lo más gracioso de todo es que se corrieron rumores de todo tipo, pero el que más le divirtió fue el de su romance secreto con Granger. Ahora, cuando van Weasley y Potter, el primero lo ve con odio y San Potter con el ceño fruncido. Sin mencionar que, cuando saca el tema a colación, Hermione lo ve un poco sonrojada y por alguna razón, le divierte de sobre manera.

Sin mencionar la carta de felicitaciones por su gran actuación por parte de su madre… si supiera que ya no es actuación, probablemente se muera de la sorpresa.

-

Espero les haya gustado! cómo ven, no pasa nada romántico pero, posiblemente continúe la historia hasta llegar a un verdadero Dramione a toda regla para ustedes.

Saludos(: