Disclaimer: Los personajes aquí representados, pertenecen a Bryan Konietzko, Michael Dante di Martino y Nickelodeon. Esta es una historia ficticia que usa a los personajes de Legend of Korra, así como otros elementos basados en personajes reales y también ficticios, así que cualquier parecido con entidades vivas o muertas o situaciones y eventos es pura coincidencia o malviaje del autor, así que no hagan mucho caso, después de todo esto es solo un fanfic. Adicionalmente: en este fic se hace mención sobre situaciones sexuales, así como consumo de drogas, alcohol y otras situaciones de índole cuestionable, sin embargo con la mención de esto, NO se hace apología del uso y abuso de dichas sustancias, solo se mencionan con fines ficticios y mostrando una situación de drama narrativo. Si la mención de estos temas causa algún conflicto con las creencias personales, religiosas o el conjunto de valores personales, lo mejor es que dejen de leer después de ver esta advertencia.
Gracias.
Rockstars
Capitulo 21
Le sirvo mas café Capitán Han? – Pregunto la asistente de vuelo al piloto del Dassault Falcon, que estaba plácidamente sentado en uno de los asientos ejecutivos del avión privado de Sato Motors. – No gracias Cass, creo que ya no falta mucho para llegar al HAM.
No se equivocaba, Asami misma no estaba muy atenta de los controles del avión debido al piloto automático, en su mente corrían muchas ideas, todas eran relacionadas a la sangre que había visto en su pañuelo, sobre todo, la palabras que más se repetía en su mente era Cancer.
Por ahora era todo una suposición, pero era una posibilidad, una muy alta, después de todo, el caso de Yazuko, su madre, había sido por demás invasivo y de una metástasis contundente.
Y si era ese su caso, habría poco que hacer al respecto.
Flug vier tausend fünf hundert drei und sechzig Foxtrot, HAM Kontrollturm hier, Ende.- Se escuchó por los auriculares, terminando con su hilo de ideas.
Hier Sierra, Mike, Foxtrot, Delta, Zero, One. Kontrollturm, Ich fordere einen näherungsvektor, Ende…- Contestó Asami en perfecto Alemán, preparándose para acercarse al aeropuerto.
Minutos después el avión ya enfilaba hacia unos de los varios hangares de la terminar donde un auto de marca Sato y su chofer ya esperaban por el arribo de Asami.
La joven CEO, sacudió su cabellera al viento y de nuevo usando su casi sobrenatural poder, su cabello quedo como recién peinado y sin perder el tiempo se metió al auto y dio unas instrucciones al chofer.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Korra se apretaba el entrecejo, tratando de mantener la compostura y haciendo lo posible para que su volcánico temperamento no estallara.
Yuna… De nuevo, fíjate en el tiempo de los compases, tus notas están bien, pero te sigues atrasando, y se nota más al final del coro. - Dijo con algo de molestia y no comprendiendo del todo su mal humor, se fijo en el reloj.- ¿Saben qué? Vayan a almorzar.- Ordenó, y mientras los demás jóvenes salían ella se tumbo en un sofá del área de descanso.
En su mente, lo que menos quería era darle la razón a Varrick, pero tenía que admitir que en efecto, sus músicos no eran del todo profesionales y tenían fallas, y aunque no era nada que no se pudiera corregir, lo que le faltaba era tiempo, ya que lo que más deseaba era terminar un disco y así poder plantarle cara a Varrick, y en lo posible, demostrarle a Mako, Bolin y Opal que no los necesitaba para nada.
Y con este propósito en mente, estiró su cuerpo, tratando de liberar algo de tensión muscular y entonces su celular sonó.
¿Hola?... ¡Asami! ¿Cómo estás?... Acabas de llegar, ya veo… Si, recuerdo que me dijiste… Pero claro que si…. Sí, me imagino que tu agenda está llena… ¿A las 8?... Weinbar Café…. Ok, anotado… Si, no te preocupes, con el mapa del celular no me perderé…. Claro, te veo en un rato… Bye. –
La joven morena sonrió, le hacía falta ver una cara amigable dentro de todo ese estrés que sentía y aun manteniendo la sonrisa regreso al estudio, para trabajar en solitario.
Horas más tarde, Asami esperaba pacientemente en una de las mesas del lugar que le había indicado a Korra, mientras degustaba una copa de vino y fumaba un cigarro. Su mentón descansaba en su mano y se sentía tentada a escribirle a su amiga, para preguntarle si se había extraviado, después de todo, Korra nunca había ido a Hamburgo, o eso era lo que suponía. Y entre esta y otras ideas que tenía, también rondaba el funesto recuerdo de la sangre cuando tosía, y aunque no había tocado un cigarro en meses después de que notó que realmente le afectaba para cantar, ahora la dominaba un sentimiento nihilista y autodestructivo que hacía que simplemente no le importara fumar.
Korra entro al lugar, y con su mirada buscó a Asami, quien le hizo una seña con la mano en alto.
Hola, siento llegar tarde, aun no termino de ubicarme en esta ciudad.- Se disculpó, correspondiendo al saludo de Asami.
No te preocupes… ¿Es tu primera vez en Europa? - Contestó Asami, descuidadamente.
Eeeeh, no. ¿Recuerdas que de hecho nos conocimos hace un año en el Kraken? – Replicó Korra, dándose cuenta que Asami no estaba concentrada. - ¿Estás bien? No luces como tú.-
Asami aterrizo su mente por un momento, tenía que admitir que estaba dispersa, pero también no quería de hablar de lo que sentía en realidad, aunque de cierta forma sabía que podía compartir sus penas con Korra, pero aun así no lo hizo, y solo bebió el resto de su copa de vino, y fue entonces cuando Korra se dio cuenta que su amiga ya llevaba varias copas encima.
Creo que lo mejor será que comamos algo, muero de hambre. - Sugirió, esperando que la comida hiciera que el alcohol disminuyera su efecto.
Asami respondió que si mecánicamente con la cabeza, y con un gesto altivo, llamó a un mesero.
Gutten Nacht. Was bekommen Sie? – Pregunto solícitamente el mesero.
Ich möchte gern bestellen Snichtzel, bitte.- Contestó Asami, sorprendiendo de nuevo a Korra.
Was möchten Sie trinken?
Ich möchte ein Bier trinken.- Terminó Asami, entregando la carta.
und für Sie? – Preguntó de nuevo el mesero, dirigiéndose a Korra.
Eeeh… umhh… K- kontesst du mirrr dassss jeben? – Contestó Korra señalando algo en la carta, y leyendo lo que decía en la pantalla del celular.
Saumagen… prachtvoll. Was möchten Sie trinken? – Asintió el mesero, disimulando un poco la sonrisa al ver que Korra no dominaba el idioma.
Bier!- Contestó Korra sonriendo, pronunciando correctamente la única palabra en alemán que sabía.
El mesero sonrió igualmente e indico que pronto traería lo ordenado.
¿Cómo has sobrevivido aquí si no hablas alemán? – Pregunto curiosa Asami.
No ha sido fácil, he tenido que usar mucho el traductor de mi celular… De hecho esta es la primera vez que piso un restaurante aquí, solo he comido de lo que hay en las tiendas de autoservicio y tomando mucha cerveza, lo demás lo arreglo con lo que sé de ingles.- Admitió la morena con algo de culpa.
Ya veo, debí de haber pensado en eso antes de considerar prestarte el estudio, de verdad no lo considere...- Contestó Asami, volviendo a su taciturno estado.
¡Oye! ¡No te sientas mal! Para mí ha sido toda una aventura y me ha servido mucho a salir de mi habitual hoyo en Cuidad República, créeme que esto me ha ayudado en más de una forma.- Contestó Korra, efusiva.
¿De verdad? – Inquirió Asami, no creyendo del todo lo que Korra le decía, aunque dada su forma de ser, era poco probable que ella estuviera siendo condescendiente.
¡Te lo juro! Créeme, ya no soportaba estar bajo la mirada vigilante de Varrick, que solo exige y exige, aquí por lo menos puedo trabajar a mi ritmo y sin presiones, en serio no tengo como agradecer el que me hayas prestado el estudio.-
No me agradezcas, es bueno saber que se le da un uso. Como es un estudio pequeño, no tiene contratos con músicos importantes, solo un par bandas de locales y bandas pequeñas que a veces lo piden, pero fuera de ellos está sin uso la mayor parte del año. Me da gusto saber que por lo menos se está usando el equipo y que los técnicos tengan algo que hacer.-
Korra esperaba que tras decir esto, Asami volviera a su estado habitual, abierto y alegre, pero tan pronto dejo de hablar volvió a bajar la mirada y se concentró de nuevo en su bebida. Ella deseaba que la plática volviera a un cauce normal, pero debía de recordar que aquel lugar no era en Dragón Jazmín, aunque estando fuera de Cd. República, aquel lugar era tan bueno como cualquier otro.
La cena llego y comenzaron a comer en silencio, si acaso alguna interrupción de Korra, para hacer notar algo o tratar de hacerse la graciosa, pero nada funcionaba.
Asami, no quiero ser molesta o insistente, pero creo que deberías de decirme que te molesta.- Preguntó Korra de nuevo, esforzándose por que Asami hablara.
Son cosas de la empresa, no es algo de lo quisiera hablar.- Dijo Asami, contestando casi forzadamente.
Korra levanto su ceja izquierda, asegurándose que Asami la viera, para que fuera evidente que no creía ninguna de sus palabras.
No es que tenga mucho tiempo de conocerte, pero como alguien que miente seguido, se reconocer las mentiras.-
Asami torció la boca, no le estaba gustando hacia donde se dirigía la conversación.
La cena fue consumida, y la cuenta pagada, y momentos después las dos jóvenes mujeres estaban en la calle, caminando lentamente por la calle empedrada. Asami quería dar por terminada la velada, ir a su hotel y regresar a Cd. República en la mañana, no tenia cabeza para otra cosa.
Iba a despedirse cuando Korra la jaló del brazo.
Agárrate.- Ordenó la morena.
¿Qué demo…? – Korra ya estaba sentada en una motocicleta bmw y ya se ajustaba el casco cuando Asami aun no terminaba de entender a que se refería.
Necesitas soltarte Asami, puedo sentir tu tensión.-
Asami no podía negar eso, y la duda estaba ahí, bien podría regresar al hotel, dejando ahí a una de las pocas personas con excepción de Tahno con la que podía hablar, así que suspiro resignada y se acomodo en el asiento de la moto.
¿De dónde sacaste la moto? – Preguntó intrigada.
Me la presto uno de tus técnicos.- Contestó Korra con una sonrisa maliciosa.
Y sin aclarar más, chirrió las llantas de la moto al arrancar y se dirigió velozmente hacia un destino desconocido.
Si bien Asami prefería conducir, ya que no le gustaba la sensación de no tener el control de un vehículo, debía de admitir que Korra era bastante buena conduciendo la moto, y dada la velocidad y seguridad que demostraba al manejar parecía conocer el rumbo al cual se dirigían, asi que aun y cuando tenía aprensión por no traer casco y desconocer la intenciones de su amiga, se dejo llevar y disfruto de la sensación del viento en su cabellera.
Varios kilómetros más tarde, cerca de unos de los afluentes del Rio Elba había un bar a la orilla del camino y ahí se detuvo.
Tengo la impresión de que no es la primera vez que vienes aquí.- Dijo Asami inquisitivamente.
Fue de las primeras cosas que les pregunte a tus técnicos. Donde podría encontrar un bar tranquilo.- Contestó guiñándole un ojo.
Entraron al bar e inmediatamente Asami supo el por qué ese lugar le había agradado a su amiga: Había un pequeño escenario y una banda preparaba sus instrumentos, disponiéndose a tocar. Asami siguió a Korra hasta la barra, que dada la hora estaba medio vacía.
Zwei biir bite.- Dijo Korra, con pésimo acento.
Veo que eso si lo sabes pedir.- Ironizó Asami, haciendo algo de mofa de la pronunciación de Korra.
La aludida se encogió de hombros y sonrió, dándose por enterada de que su manejo del idioma no era para nada aceptable.
Por los ausentes.- Brindó Korra, chocando su tarro con el de Asami, que aun no lo levantaba.
Por los ausentes.- Secundó Asami, casi sin ganas.
No quiero presionarte 'Sami, pero se te nota que traes algo que necesitas sacar, se nota en tus ojos.- Soltó Korra, sin el menor tacto.
Asami solo se limitó a beber de su cerveza, mientras ocultaba sus ojos verdes de la vista de Korra, usando el tarro como escudo.
Ok… Si no quieres hablar, está bien, pero estas aquí y eso es muy bueno, ¡Vamos a alocarnos! – Sentenció, golpeando con la palma la barra. - ¡Zwei jaegermeister! –
Asami contuvo su bebida, para no escupirla, ya que sabía lo fuerte que era el brebaje que Korra acababa de pedir.
Korra… no debería…- Contesto, cuando la morena puso el vaso con la bebida frente a ella.
Bébelo.- Ordenó Korra, con un gesto frio e imperativo de sus ojos azules.
Asami titubeo, sabía que la combinación de cerveza y jaeger le iba a pesar al otro día, pero… ¿Qué más daba? Y tomando el pequeño vaso, lo bebió de golpe.
Weiter, weiter ins Verderben
Wir müssen leben bis wir sterben
Der Mensch gehört nicht in die Luft
So der Herr im Himmel ruft
Seine Söhne auf dem Wind
Bringt mir dieses Menschenkind. – Cantaban Korra y Asami, mientras el grupo las acompañaba, era difícil decir cuántas horas habían pasado, pero el jaegermeister seguía fluyendo y las dos mujeres festejaban que eran jóvenes y que estaban vivas.
Jawohl! – Gritó Asami al terminar la canción, con una amplia sonrisa, tanto ella como Korra, hicieron una exagerada reverencia y se dispusieron a bajar del escenario, y mientras Korra entregaba la guitarra que le habían prestado, Asami, trato de bajar del improvisado escenario, pero sus pies tropezaron con un cable y solo la asistencia de tres de los parroquianos del bar la salvaron de caer al suelo. –
Danke! .- Agradeció Asami, dando traspiés hasta la barra.
Bist du der sänger von Töekomst? – Preguntó un joven, reconociendo a Asami, pero no estando completamente seguro.
Ja! – Gritó Asami, que ya tenía varios shots de Jaegermeister hablando por ella.
Emocionado el joven le pidió un selfie y rápidamente, otros más se unieron, reconociéndola, Korra por su parte, espero a que el barullo pasara, tenía que aceptar que el rostro de Asami era la marca más reconocible de Töekomst, y por lo mismo, podía decir que sin dudas era más famosa que ella, y aunque le dolía reconocerlo, no sentía envida por ello.
Ya me hacía falta esto.- Reconoció Asami, cuando ya había terminado el escándalo y Korra estaba sentada de nuevo a su lado.
Me da gusto que ya luzcas mas como la tú normal.- Dijo Korra, sonriéndole.
Creo que ya estoy lista para contarte algo, pero lo mejor sería que saliéramos, hay demasiado ruido y gente aquí.-
Korra asintió.
Necesito hacer una parada técnica antes.- Dijo nerviosamente y apuntando con el pulgar en dirección al baño.
Y mientras Asami se encargaba de liquidar la cuenta del consumo, varios hombres entraron al lugar, el más grande ellos, rápidamente reparó en la figura y presencia de Asami, y sin perder el tiempo se acercó a ella.
Warum bist du so einsam? - Dijo el hombre.
Nicht doch arsch mit ohren. – Contestó Asami, sabiendo las obvias intenciones del tipo, y adelantó su brazo, apartándolo de su paso.
Kutwijf! – Gruñó el corpulento hombre, jalando a Asami del cabello.
Los ojos de Asami centellearon con ira, y antes que pudiera hacer otra cosa, giró su cuerpo sujetando los dedos del hombre que a su vez sujetaba su cabello y haciendo palanca, logró sacarle un sonoro crujido a un par de ellos.
Incrédulo el tipo vio como dos de sus dedos se doblaban donde no deberían doblarse, pero antes de que pudiera hacer algo en contra de Asami, ella ya hundía la punta de una de sus zapatillas en las partes blandas del hombre. El dolor y la sorpresa llenaron la expresión del hombre, y un par de latidos después, su mirada se desvanecía en un estallido de dolor y sangre, al impacto del codo de Asami en su nariz.
Los presentes estaban sorprendidos, si bien la estatura de Asami no era baja, sin aparente esfuerzo había derribado a alguien que fácilmente la sobrepasaba 15 cm en estatura y fácilmente duplicaba su peso, pero la sorpresa fue rápidamente desplazada por un improvisado grito de guerra que provino de los compañeros del caído.
Asami torció la boca, justo cuando empezaba a sentir que el estrés que sentía en días pasados se liberaba un poco, pasaba esto, y casi se odio por sentir satisfacción al hundir de nuevo su codo en la cara de uno de los compañeros del tipo. Para los demás presentes Asami era un torbellino Carmín y Negro que acertaba golpes, hacia agarres y no cedía ni un centímetro de su posición.
Asami aceptó que en efecto estaba disfrutando esa pelea, hacía años que no se soltaba de esa manera, después de todo, los años que pasó con instructores particulares habían servido de algo, aun y cuando hacía meses que no se ejercitaba como era debido, se alegraba de no haber perdido el toque.
Pero perderse en los pensamientos en medio de una pelea era un descuido potencialmente fatal, y estaba a punto de comprobarlo, ya que otro compañero de los derribados se aproximaba a ella desde su punto ciego, dispuesto a reducirla.
El tipo levantó ambos brazos, disponiéndose a abrazarla por atrás y sus ojos brillaron, saboreando la inminente victoria, pero este brillo se apagó, justo después de oír como algo se rompía.
Asami se volteo rápidamente hacia donde escucho el ruido y vio como el enorme tipo caía noqueado al suelo, mientras una sonriente Korra sostenía los restos de una botella de bourbon en una de sus manos.
Vaya si te sabes mover Asami…- Dijo Korra, algo sorprendida.
La joven de ojos verdes sonrió complacida, y viendo que ya nadie más se acercaba a unirse al altercado se relajó y se acercó a Korra, que dejaba caer la que quedaba de la botella al piso con gesto descuidado.
¡Polizei! – Gritó alguien, al escuchar sirenas lejanas. Ya al escuchar esto, todos los que aun quedaban dentro del bar, se apresuraron hacia las salidas, incluidas Korra y Asami.
Pero la joven CEO fue atropellada en el tumulto de gente que se apresuraba a salir y casi caía cuando sintió que una mano sujetaba la suya y la jalaba imperiosamente hacia la salida.
Momentos después el aire frio le golpeaba la cara y todo se despejo, la mano que la jalaba era de Korra y sin perder un segundo se montaron en la moto y salieron raudas del lugar.
La motocicleta devoraba los kilómetros y por alguna razón Asami se sintió comida, después de tanto, abrazo fuertemente el cuerpo de Korra y apoyo su rostro contra su chamarra de cuero, cerró los ojos y se perdió en la sensación tranquila de quien confía plenamente en alguien más.
De vuelta en la Ciudad la motocicleta ya no iba tan rápido, pero aun así Korra notó que Asami se estaba aferrando a ella. No es que le molestara, pero era algo… inusual.
Creo que ya podemos relajarnos.- Dijo Korra, aminorando la marcha y deteniéndose en una calle aledaña a una plaza.
Las dos bajaron de la moto y caminaron hacia una fuente, confundiéndose entre la gente, que estaba reunida, observando a un cuarteto de cuerdas que tocaban el canon de Pachelbel.
Korra se puso a escuchar con atención, pero por su parte Asami se aparto a una banca de piedra, y con gesto descuidado sacó un cigarro del interior de su chamarra y comenzó a fumar.
El cigarro es pésimo para la voz.- Dijo Korra sentándose a su lado.
Un cigarro mas o uno menos no cambiara la situación.- Contestó Asami, con algo de cinismo. – Últimamente he estado tosiendo sangre, así que… Considerando mis antecedentes familiares, es posible que sea cáncer.-
Korra guardo silencio, si bien lo que había dicho su amiga, la tomaba por sorpresa, no se caracterizaba precisamente por ser muy empática, pero aun y cuando quería decir muchas cosas, lo mejor era que pensara muy bien cada palabra que fuera a decir.
¿Tahno y tu papá ya lo saben? –
No.-
¿Y ya tienes un diagnóstico de algún…? ¿Eh… umh… como se dice? ¿Oncólogo? -
No, tampoco he querido ver a algún médico.-
Entonces no estás segura.-
No.-
Entonces solo estas siendo fatalista.-
¿Fatalista? –
Korra notó la molestia de Asami en su voz.
No estoy diciendo que no sea lo que piensas, lo que quiero decir es que mientras no estés completamente segura, no es bueno que te hagas ideas infundadas.-
Asami volteo la cara para no ver los ojos azules de su amiga, que en ese punto eran como los de un cachorro suplicante. Y para no centrarse en eso, se enfocó en su cigarro, que pasados varios minutos se consumió en ceniza y poco después lo aplasto con su zapato.
Tengo miedo.-
Aceptó por fin.
Korra se limito a rodearla con sus brazos, sin saber que otra cosas hacer para confortarla o hacerla sentir mejor.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Ryu estacionó su auto a una distancia razonable de aquella esquina donde no hace mucho estaba su territorio, lo que más le molestaba acerca de que la triada hubiera sido desplazada por otra era el hecho de que seguramente Korra buscaría a un nuevo dealer para seguir alimentando su vicio, y todo el avance que había hecho hasta hacia poco se había ido por el drenaje.
Pero aun no era tarde para ponerle remedio a eso, quizás no eran las órdenes de viejo Hao Feng y del tal Tokuga, pero poco le importaba, sería una rata callejera menos, y si la nueva triada se atrevía a mandar a otro vendedor, igual lo despacharía.
Bajo del auto y reviso su pistola, que solo usaría en caso de que hubiera problemas, pero para despachar a este tipo usaría un cuchillo, tenía ganas de hacerlo sufrir, y sobre todo de verlo a los ojos cuando la vida se le escurriera en un charco de sangre.
Cruzó la calle con paso seguro, pero viendo hacia un lado y otro, buscando algún problema, pero todo estaba desierto, esto sería rápido.
Hey… ¿Traes caramelos? – Dijo, esperando bajar la guardia del muchacho llamado Kai.
Rojos, amarillos, verdes. Lo que quieras viejo.- Contestó el muchacho. Al que solo sus rápidos reflejos salvaron.
El cuchillo de Ryu rebano el aire, había apuntado hacia el cuello del muchacho y aunque Kai se había golpeado la cabeza contra la pared, siguió moviéndose, esquivando las salvajes embestidas de Ryu, quien ya estaba furioso.
De entre las ropas del muchacho algo destelló, y la desconfianza de Ryu lo hizo retroceder justo a tiempo, ya que una bala atravesaba su chamarra, justo debajo del brazo.
Otras dos balas se impactaron contra la pared, haciendo que Ryu rodara por el suelo, ocultándose tras la esquina del callejón.
Se asomo ligeramente y alcanzó a ver como el joven empuñaba un revolver y retrocedió rápidamente al ver su intención de disparar.
Cuatro tiros contó mentalmente, le quedaban dos disparos más para recargar y eso le daba ventaja, ya que su 9 mm era de diez tiros. Disparo un par de veces en dirección al muchacho, esperando que al devolverle el fuego agotara sus disparos. Un disparo mas se escucho, volvió a disparar dos veces más, esperando que se agotara el ansiado último disparo.
Pero lo siguiente es escucharse fue el chirriar de las llantas, seguidos de los disparos de un rifle automático.
Como pudo se escondió detrás de un contenedor de basura, escuchando como las balas daban contra el metal. Su respiración era agitada y revisando el cargador de su pistola se dio cuenta de que la sangre corría abundantemente de su brazo. Fue entonces cuando lo sintió, el dolor punzante y que le acalambraba todo el brazo, como pudo se quito la chamarra, y vio los dos sendos agujeros que tenia, uno en el hombro y otro un poco más abajo, en el bicep. El brazo no le respondía, era muy posible que el hueso estuviera roto o por lo menos astillado, pero eso no importaba, ahora lo importante era salir de ahí, podía jalar el contenedor, para así obtener algo de protección mientras corría al fondo del callejón, solo había una barda no muy alta que daba a un terreno baldío si mal no recordaba, pero el brazo herido era un impedimento para jalar bien el contenedor, ya que era un peso considerable, aun y cuando tenía ruedas.
¡Ríndete muchacho! – Grito una voz femenina. – ¡Si sales y nos contestas algunas preguntas quizás te perdone la vida! ¡Te lo promete Jargala Kumarr! –
La única respuesta de Ryu, fueron tres disparo en dirección a la voz. Seguidos de maldiciones de replica y una andanada de balas en el contenedor.
Tres balas le restaban, su otro cargador estaba en el auto, si tenía que huir por la barda, esas tres balas eran su única defensa para una huida improvisada. Gruño con dolor al jalar el contenedor con su brazo sano, pero este ni se movió. De nuevo las balas se oyeron cuando en su intento apenas y si asomó la cabeza, y de nuevo sintió el dolor punzante, de algún modo una bala había rebotado y lo había golpeado en el pie, cerca del tobillo, ahora si estaba en problemas.
Ryu consideró sus opciones: Podía fingir rendirse arrojando su pistola, y después trataría de defenderse a cuchillo, tratando de llevarse a cuantos pudiera con él, aunque esto representaba una sentencia de muerte, era la mejor opción a atenerse a la "clemencia" de las triadas. La otra opción era guardar la última bala para el mismo, y eso como que no le terminaba de agradar.
Disparo dos veces más, recibiendo otra andada de disparos como respuesta, sonrió y le dedico un pensamiento a Korra, justo antes de poner la pistola en su boca, cuando otro sonido de motor y más disparos acompañados de gritos lo hicieron asomarse por un costado de su escondite.
La gente de Jargala se disperso, disparando a su vez, repeliendo el ataque de los recién llegados, los disparos continuaron por algunos minutos más hasta que de nuevo el silencio reinó en las calles.
Ryu se apoyo en la pared, seguía sangrando y ya esperaba recibir una bala, cuando una figura conocida se apeo en la entrada del callejón.
Pero si es el joven Ryu… Sabía que tenía que vigilarte de cerca.- Dijo burlonamente Tokuga. – Creo que fue buena idea decirle a Shin que te siguiera, Yo ya contaba con que fueras un traidor para poder eliminarte la próxima vez que te aparecieras con Hao Feng, pero no creo que nadie se meta una bala por gusto, ya no digamos tres. – Sonrió. – Para la próxima sé un poco más prudente ¿Quieres?- Sentenció, el hombre golpeándolo amigablemente en su hombro sano y haciendo un ademan para que lo ayudaran.
Ryu estaba confundido, su plan para eliminar a Kai había fracasado sin dudas, pero había quedado bien ante el jefe Hao Feng y Tokuga, y eso era ¿bueno?, eso era difícil de definir, dado que Tokuga era alguien a quien incluso un desalmado sin escrúpulos como él tenía que respetar, pero si aquello significaba que volvería a las calles y podría seguir con su plan original poco le importaba, aunque ahora se tendría que preocupar más por curarse.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Tahno se hundió en su silla, con Asami en Hamburgo él había tenido que hacerse cargo de algunas de sus funciones y si bien no le molestaba tanto ser el centro de atracción, entre varios asuntos y mucho papeleo, se sentía realmente cansado.
Se masajeo el cuello y se puso de pie, lo que sea que haya quedado pendiente ya era asunto para otro día, apago las luces y salió de la oficina de Asami, y se disponía a ir hacia los elevadores cuando la luz que salía por debajo de una de las puertas le dijo que no era el único ahí, aun y cuando ya bastante tarde.
Creía haber visto a Mai marcharse hacia ya unas horas, aunque no estaba del todo seguro así que haciendo el menor ruido posible, giro la perilla de la puerta y entro a la oficina.
Se sorprendió un poco al ver a Mai, aquella no era su oficina, además estaba de espaldas a la puerta.
¿Mai? – Preguntó, esperando alguna reacción.
¡Señor Wolffe! – Contestó ella, sobresaltada y cerrando inmediatamente la pantalla de su laptop.
Ya es muy tarde, pensé que ta habías ido hacia ya un buen rato, ¿Qué haces aquí?- Interrogo Tahno.
Ooh… Es que están haciendo reparaciones en mi edificio, y no iba a tener internet por hoy, por eso me quede, quería terminar algunos pendientes.- Contestó ella, mirando con su acostumbrada seriedad a Tahno.
Ya veo… Sea cual sea el pendiente que tengas, lo mejor será que lo dejes para mañana en la mañana, ve a descansar.- Dijo Tahno. Tomandola del hombro e indicándole que debía de salir.
La joven hizo una breve reverencia cuando la puerta del ascensor se cerro y el indicador del mismo le indico que ya bajaba, pero algo no terminaba de cuadrar, si bien lo que dijo podría ser algo creíble, los instintos de Tahno le seguían causando cierta sensación, además de que la laptop que traía Mai, parecía ser de un modelo distinto a los usados por Sato Motors, ¿O serian figuraciones de él? Después de todo estaba cansado.
Ya habría tiempo para investigarlo más a fondo, por ahora le apremiaba mas dormir.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Mañana temprano regreso a Ciudad República… Gracias por escucharme.- Dijo Asami, abrazando a Korra, casi en la puerta del hotel donde se hospedaba.
Es lo menos que podía hacer. – Contestando Korra, apretando fuertemente a Asami. – Yo… Hay algo que también debes de saber. Es decir… Creo que lo justo es que… Que sea un secreto por otro…- Dijo finalmente Korra separándose del abrazo de Asami, y con una honda mirada de preocupación.-
¿Qué quieres decir? –
Este es mi secreto.- Dijo la morena finalmente. – Hace más o menos un año, poco antes del Waken, Varrick me facilitó las primeras dosis. – Continuó con voz temblorosa y mostrando las capsulas rojas en una de sus manos. – Al principio fue genial, no necesitaba comer, dormir… Pero ahora… Solo quiero dejar de tomarlas, pero lo estoy haciendo de a poco. Siento que si dejo de tomarlas perderé el poco control que me queda.-
Asami se quedo muda ante tal confesión, no sabía que decirle, y aunque era bien sabido que el mundo de la droga estaba muy de la mano junto con la música, jamás se imagino que Korra fuera de las personas que necesitaban de ese vicio, aunque tampoco podía juzgarla, ya que ella también dependía del lado "legal" de su vicios, empezando por el cigarro.
Esto… Jamás pensé que tú…- Dijo Asami con voz muy baja.
Nadie más sabe de esto. Solo Opal, que se dio cuenta y vio lo peor de mí poco antes de dejar la banda. Créeme que deseo apartarme de este vicio, pero es demasiado difícil.-
La joven CEO sabia que debía de decir las palabras apropiadas, pero sus prejuicios se estaban apoderando de su juicio, y una parte de ella agradeció sentir el teléfono vibrar dentro de su bolsillo.
¿Hola?... ¿Tahno?... En Ciudad República son como las 2 am, ¿Qué haces despierto?... ¿Qué?... No, No es eso… Espera un momento…- Asami silenció la llamada y se dirigió hacia Korra. – Algo surgió, espero que no te moleste, pero ya hablaremos calmadamente cuando regreses a Ciudad República.- Asami, la beso rápidamente en la mejilla y con sus agiles pasos subió la escalinata hacia el interior del Hotel.
Korra se quedo mirándola hasta que su figura se perdió de vista entre el ir y venir de la gente en el interior del hotel, de inmediato se arrepintió de decir lo que dijo, pero también sentía la necesidad de sacar un poco de todo lo que traía cargando en su corazón.
Estúpida.- Se dijo a sí misma, mientras apretaba los puños, y sin importarle que la gente la viera, se echó una de las capsulas a la boca, y espero pocos segundos por el efecto.
Las lágrimas que habían salido de sus ojos fueron secadas bruscamente por la manga de su chamarra, y un sonoro crujido de sus huesos acompaño su ascenso a la moto, que rugió impresionantemente haciendo que la gente se apartara y con otro potente rugido del motor la morena salió volando hacia la carretera.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
¿No crees que estas exagerando un poco?... Si, no me he olvidado del asunto de la seguridad y del espionaje industrial… ok… Te pasó eso, pero aun así creo que estas exagerando… Si, si, ve a dormir, hablaremos en cuanto llegue.- Asami término la llamada, su conciencia le recriminó inmediatamente, se había portado grosera con Korra, y era lo que menos se merecía después de que la consolara. Sostuvo el teléfono con la intención de llamarla, dudo durante algunos instantes y finalmente guardo el teléfono, ya habría tiempo para hablar cuando ambas estuvieran en Ciudad República.
Por su parte Tahno, no dejaba de pensar en lo ocurrido hacia poco, algo le decía que no estaba bien, pero también su recelo había sido considerado una exageración por Asami, y quizás tenía razón. Aunque de cualquier forma el llevaría su propia investigación en privado.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
El sudor perlaba la frente de Zuko y caía profusamente hacia la alfombra con cada flexión de sus brazos.
115…116…117… - Contaba el joven con la cicatriz, quien era observado atentamente por su tío.
Vas muy bien sobrino, solo tres más para el record.- Dijo sonriente el anciano, por su parte, los brazos del joven empezaron a temblar debido al esfuerzo mientras que en su voz también se escuchaba el esfuerzo físico que estaba haciendo.
119… - Sus brazos temblaron aun más, cuanto más se acercaba al ansiado número. – Ciento…. Vein… - Dijo, dando todo su esfuerzo, para finalmente caer al piso alfombrado sin haber terminado la ultima flexión.
El anciano Iroh sonrió, y le arrojo una toalla a la cara.
Estuviste muy cerca sobrino.
Cerca no es suficiente tío… Se lamentó el joven, cubriendo su cara con la toalla.
El anciano Iroh se levanto de su asiento y con su acostumbrada parsimonia, encendió el televisor.
"… las noticias financieras. Después de semanas de cotizar a la baja en la bolsa, y en medio de un escándalo de espionaje industrial la empresa Yaobahn anuncia que será absorbida por la multinacional Firebrand. Tenemos la declaración dada por su ahora CEO Emérito, quien dio la bienvenida a la nueva directiva, encabezada por la Joven Directora de Firebrand, Azula Fahjro." –
Al escuchar esto, Zuko se puso de pie de un salto y arrebatando el control remoto de las manos de su tío, subió el volumen.
"Es un orgullo para Firebrand International el poder ayudar a una empresa tan importante como lo es Yaobahn, me gustaría definir nuestra fusión empresarial, mas como una sociedad, más que una adquisición. Reiterando sobre todo que los empleados de Yaobahn no tendrán que preocuparse por su empleo, ya que las excelentes prestaciones de Firebrand se extenderán a su nuevos empleados y … " –
Azula siempre miente… Lo más probable es que haya sido una adquisición hostil, devaluando las acciones de la empresa primero y así no le dejo más opciones a los desesperados dueños, conociéndola, es muy probable que venda la empresa por partes y que incluso ya tenga comprador…- Sopesó el joven, apretando el control remoto con toda su ira.
Azula aprendió demasiado bien de mi hermano Ozai. Y eso es lamentable.- Agrego amargamente el anciano. – Pero por el momento solo puedes esperar joven Zuko, tendremos que hacer esto por las vías legales. –
¿Lo legal? ¡No hay nada legal en los métodos de Azula! – Grito furioso e impotente Zuko, ante la cara impasible de su tío.
Lo sé sobrino, pero es el método correcto.- Contesto el anciano.
Zuko bufó completamente enfadado, pero sabía que dada su situación actual no tenía más opción que esa. Arrojó la toalla a la cama y se dejo caer el piso, comenzando a hacer abdominales.
1… 2…. 3…. 4…. – Comenzó a contar el joven, haciendo que el anciano Iroh, suspirara con una mezcla de resignación e impotencia, al saber que por el momento no había nada más que pudieran hacer.
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Mako golpeaba impacientemente su zapato contra el piso de madera de la Oficina de Wu Prince, y estaba tan concentrado en repasar su discurso mentalmente, que apenas y se dio cuenta cuando Bolin puso su mano sobre su rodilla, indicándole que debía de detenerse.
Perdón.- Dijo Mako, viendo las miradas de molestia que le dirigían los demás presente.
Tienes que calmarte hermanito, tienes toda nuestra confianza, pero si metes la pata, no te volveré a dirigir la palabra por lo que me resta de vida.- Sentenció Bolin, luciendo demasiado serio a comparación de cómo se comportaba siempre.
¿Mako Tohsa? – Pregunto la recepcionista y sin perder el tiempo Mako, se acerco a la puerta de la oficina, atentamente escucho las indicaciones de la recepcionista y tratando de lucir lo mas confiado posible, ingreso al recinto.
El joven flacucho y amanerado llamado Wu hablaba por teléfono con exagerados gestos de su mano, y Mako hacia lo posible por desentenderse de la conversación, hasta que finalmente el joven terminó la conversación.
¡Mako! – Dijo efusivamente, mientras se acercaba a estrecharle la mano.
Es un gusto Sr. Prince.- Contestó.
No es necesario que seas tan formal, puedes llamarme solo Wu. Me encanto lo que hicieron Avatar y tú en el Kraken Fest del año pasado, espero que entiendas que no es personal que no estén este año, entre su separación y la falta de material nuevo… Tu entiendes.-
Esa es la razón principal por la que estoy aquí. Junto con mi hermano y su novia formamos una nueva banda, nos llamamos Dreieck y….-
Están buscando un nuevo sello lejos de Varrick Records, ¿No es así? – Interrumpió Wu, sabiendo por donde iba la situación.
Si, así es. Ya tenemos nuestro primer single, se llama "Trouble man".- Dijo Mako, poniendo en las manos del delgaducho un cd. –
¿CD? ¿No un archivo digital? Me gusta lo retro…. Veamos. – Wu, insertó el disco en su laptop y con paciente gesto, empezó a escuchar con atención.
Mako relajó su postura aunque ocultando una de sus manos tras la espalda comenzó a apretar una hoja de papel en su mano, gesto que era un síntoma de la enorme presión que sentía.
Pasados 3 minutos y medio, Wu se quito los audífonos y le dedico una mirada inquisitiva a Mako.
No voy a mentirte Mako, esta canción suya… Hard rock con toques de blues, un buen sonido, algo vintage, pero me gusta, creo que mis muchachos de post-producción puede hacer milagros con este diamante en bruto que tienes entre manos, pero obviamente, necesitamos formalizarlo, si es que vamos a trabajar juntos.
¿Formalizarlo? – Preguntó Mako, nervioso.
¡Claro! ¿No esperaras que hagamos maravillas sin un contrato firmado?- Contestó efusivamente el delgado joven.
¿Eso significa que nos contrata? –
En Capital Records siempre buscamos talento.- Dijo sonriente Wu, poniéndose de pie y ofreciendo su mano para despedirse.
Pero, no tenemos abogados, ni representante legal.- Dijo Mako, preocupado.
Nimiedades, nuestro departamento legal se hará cargo de todo, concreta una cita para firma con mi secretaria… y Bienvenidos a Capital Records.-
Wu tomó a un muy emocionado Mako del hombro, mostrándole la salida de su oficina, y justo antes de salir, y antes de que Amo pudiera decir algo, recibió una nalgada de parte de Wu, gesto que lo tomo por sorpresa y no supo cómo reaccionar, por lo que solo volteo sorprendido y se desconcertó aun mas cuando Wu, le sonrió pícaramente y le guiño un ojo.
Aun sorprendido por lo que acaba de pasar, Bolin lo regresó a lo que importaba.
¿Qué paso Mako? ¿Le gustó? – Preguntó el menor de los hermanos insistentemente.
Eeeh… Oooh… Eso… Tengo que decirle a la Secretaria de Wu que nos asigne fecha para firma de contrato…-
La cara de Bolin se transformo completamente al escuchar lo que acaba de decir su hermano, y comenzó a dar saltos y gritos de alegría, sin importarle que estuviera en en ese sitio privado.
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Asami checo la hora en su computadora:
09:53 p.m. – Dijo en voz baja.
No dejaba de pensar que había desperdiciado los últimos dos días desde que había regresado de Hamburgo en juntas y asuntos que hasta cierto punto parecían triviales, pero eso era parte inherente de la labor de Dirección empresarial.
Te vez fatal Asami.- Dijo Tahno desde la puerta.
La aludida solo frunció la boca, y cerrando la tapa de su laptop, se dispuso a salir.
Mañana no hay nada en extremo pendiente, asi que pensaba a citar a los muchachos en el estudio a ver si ahora si podemos trabajar en lo del sencillo que habías mencionado.- Dijo Tahno, ya con teléfono en mano dispuesto a mandar el mensaje.
Mañana no será. – Dijo Asami, tajante.
¿Qué?-
Me voy a tomar el día. Quiero hablar con Papá acerca del asunto de contratar a un nuevo CEO para Sato Motors, quiero dedicarle todo mi tiempo y esfuerzo a Töekomst, por lo menos hasta que…- Dijo Asami, interrumpiendo su frase, no queriéndole revelar a su amigo sus temores acerca de su condición.
¿Hasta qué?- Pregunto Tahno.
Hasta terminar el nuevo disco.- Finalizó ella, ocultando su verdadera intención.
Será difícil que puedas convencer a tu viejo de eso, a final de cuentas esta empresa es su vida. - Replicó el joven.
Ese es mi punto. Sato Motors es su sueño, no el mío. Tengo otras metas, quiero dejar un tipo distinto de legado, algo artístico.-
Te afecto mucho lo del Obsidian…- Dijo Tahno, sin morderse la lengua.
El Obsidian es… fue mi sueño. Lo diseñe casi desde cero, ¿Y todo para qué? Firebrand Int. Se llevo lo mejor de su diseño e incluso lo mejoró. Por lo menos la música es algo para las masas, no solamente para algunos privilegiados.- Sopesó Asami.
Entiendo lo que quieres decir, cancelare lo de mañana entonces.- Contestó Tahno, agriamente, guardando su teléfono.
Tú serás mi candidato para reemplazarme como CEO. En estos meses has demostrado gran capacidad para la Dirección y los negocios, casi puedo decir que supera tu habilidad de músico.- Dijo Asami, sorprendiendo a Tahno.
Oh… wow…-
Es la verdad te desempeñaste mejor de lo que hubiera pensado.-
Debo de aceptar que mucho de eso se lo debo a Mai, ella es excelente.-
¿Sigues sospechando de ella?-
Por supuesto, tiene un excelente desempeño, es difícil de creer que este sea su segundo empleo según su curriculum.-
Eres demasiado suspicaz.-
Aprendí de la mejor.-
Como quiera que sea, espero que no salga algún imprevisto mañana.-
Me hare cargo, no te preocupes.-
Y continuando con su plática trivial los dos jóvenes se dirigieron al elevador, sin darse cuenta que estaban siendo vigilados por la mirada escrutadora de Mai.
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Asami usó su mano para cubrir el sol de sus ojos, sonrió ampliamente y empujo la silla donde estaba Hiroshi.
Debimos haber traído a alguno de los guardias.- Dijo Hiroshi.
Es mejor así, no quiero que nadie ajeno escuche nuestra plática, además no tiene nada de malo algo de ejercicio. – Replicó Asami.
Hiroshi solo tosió educadamente, dándole la razón a su hija, y cruzó sus manos sobre las piernas, dejándose llevar por Asami.
Hacía mucho que no venía a este lugar.- Dijo el viejo industrial, observando las calmadas aguas del lago en el Parque Central de Ciudad República.
Si, no recuerdo la última vez que vinimos, pero siempre traías algo de pan para que alimentara a los patos.- Sonrió Asami, recordando su infancia.
Justo como ahora.- Dijo sonriendo el anciano, sacando una hogaza de pan del maletín de sus medicinas.
Asami rió alegremente, y acerco la silla de ruedas a la orilla, dividió el pan en dos partes y juntos comenzaron a arrojar migas al agua, haciendo que los patos se acercaran a comer.
¿Has pensado en lo que te dije? – Dijo Asami, sin perder el tiempo.
Si… Y aunque no estoy de acuerdo, lo mejor es que hagas lo que consideres mejor para ti misma.-
Sato Motors es tu sueño Papá, y es un sueño vivido, un testimonio de concreto de cristal y debo de decir que es impresionante. Construiste un imperio a partir de un pequeño préstamo y tomando decisiones difíciles, y lograste lo que pocos hombres logran en su vida. Pero yo quiero lograr algo para mí y por mí misma. Lejos de la influencia de Sato Motors. –
No olvides a Industrias Futuro, todo empezó a partir de ahí… Pero te entiendo, quieres hacer tu propio camino, tu propio legado. No puedo decir que me guste, pero es algo que respeto, y es algo que tu madre también respetaría.-
Padre e hija se quedaron en silencio.
¿Ya has pensado quien podría hacerse cargo de la compañía?- Pregunto el anciano.
Tengo algunos candidatos, pero Tahno Wolffe y Baatar Beifong, son a quienes encuentro más capaces.
¿No piensas que podría haber algunos candidatos capaces en una convocatoria pública? –
Si, pero no quiero poner a los buitres sobre aviso, después de lo del asunto del Obsidian, no quiero más sorpresas con Firebrand o BMY, sabes que siempre han querido una tajada de nuestra división de Investigación y Desarrollo.-
El viejo sonrió, sabiendo que a pesar de que las manos más capaces para hacerse cargo de Sato Motors seguían siendo las de Asami, no podía obligarla a hacerlo.
Dejare la decisión en tus manos, puedo ver que ya lo has pensado mucho.-
Solo sería un Director de negocios para la empresa, jamás dejaría que alguien ajeno a nuestra familia se hiciera del control total.-
Familia…- Murmuró Hiroshi con voz trémula. – La familia debió de ser todo para mí, pero después de lo que paso con Yazuko… Siento que cometí muchos errores contigo… - Asami escuchó lo ultimo muy atentamente, e iba a replicar algo cuando su padre carraspeo.- Eso es todo patos, hasta la próxima vez. – Dijo, sacudiendo sus manos de las migajas que habían quedado en ellas. – Asami, visitemos a Yazuko.-
Media hora después, el auto de Asami se detenía a la puerta del cementerio privado donde estaba la tumba de Yazuko Sato, la joven heredera, ayudo a su padre a salir del auto y a acomodarse en su silla de ruedas, después empujo la silla a través de las puertas de hierro que guardaban el lugar.
Lentamente recorrieron aquel mar de monumentos y efigies de piedra que marcaban el lugar de descanso de miles de difuntos, la vista se Hiroshi se perdía en los nombres de cada tumba, su mente revisaba las fechas en las lapidas, y hacia un cálculo rápido de la edad en la que habían fallecido, 76, 34, 42… Simples cifras de un principio y un final, no había testimonio de sus logros, metas, decepciones, ahora solo eran un nombre, una cifra, y quizás un recuerdo en la vida de alguien más.
Su hilo de pensamientos se cortó cuando Asami se detuvo, la tumba de mármol blanco se mantenía igual que la última vez que la había visitado.
Asami posó levemente su mano en el hombro de su padre, y él respondió poniendo su mano encima de la de ella.
Me pareció ver a una vendedora de flores en la entrada, ¿Te molestaría regresar y comprar algunos jazmines y rosas? – Pregunto el viejo.
Asami sonrió, recordando que esas eran las flores favoritas de su madre.
Ahora vuelvo.- Dijo Asami.
Hiroshi se inclino sobre su silla, y con mucho esfuerzo alcanzo a tocar la lapida de fría piedra blanca.
Nos haces mucha falta Yazuko… Sobre todo a ella, creo que muchas de las cosas que pasaron hasta ahora hubieran sido muy distintas si Asami hubiera tenido a su madre para apoyarla, yo siempre fui un viejo necio obsesionado con las maquinas en vez de ser un buen padre… Pero aun así, ella es una persona excelente, a pesar de la ruina de padre que soy.- El anciano Industrial se esforzó un poco más y retiro las hojas secas que estaban sobre la lapida, y cuando termino dio un resoplido satisfecho y se recargó en su silla de ruedas, mientras su vista se perdió en horizonte. – Que azul esta el cielo… - Dijo sonriendo.
Pasados varios minutos Asami regreso a donde la esperaba Hiroshi, y traía un par de sendos ramos de flores.
No había jazmines, pero encontré tus favoritas papá, tulipanes blancos.-
Asami se paro enfrente de su padre esperando por una respuesta, y sus ojos se abrieron incrédulos al ver el semblante tranquilo pero inerme de su padre, los ramos cayeron de sus manos y con las mismas nerviosas manos aflojo la camisa del anciano hombre y busco su pulso en el cuello.
Sus ojos verdes evidenciaron su desesperación, y conteniendo el llanto que amenazaba con inundar sus ojos, saco su teléfono y marco los números con dedos temblorosos.
¡Necesito una ambulancia! - Gritó, desesperada, mientas su otra mano sostenía la inerte mano de su padre.
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El lujoso mausoleo había sido construido en tiempo record, y como era de esperarse Asami no había escatimado en gastos, y la construcción del pequeño edificio había sido personalmente supervisada por ella.
Los materiales más lujosos y escasos habían sido traídos de diversas partes del mundo, como un capricho y derroche por parte de Asami, quien aparentemente permanecía impávida y centrada, sin permitirse ni un solo desliz en sus emociones.
Tahno esperaba que hubiera habido al menos una lagrima cuando Asami exhumó la tumba de su madre para poder así, tenerlos a ambos en el imponente Mausoleo Sato que ahora dominaba por completo una colina dentro del cementerio privado donde también estaba sepultada Kuvira, aunque lo más desconcertante para él, es que aquel enorme mausoleo estaba diseñado para contener 3 tumbas, y eso para él era algo mórbido, y una mala señal a juzgar por el carácter que Asami había mostrado los últimos meses.
Sin embargo, estuvo al lado de ella, todo el tiempo que le fue posible, desde que se entero de la noticia, hasta ahora, cuando la ceremonia luctuosa tenía lugar.
Entre los presentes había varias caras conocidas, Pakku, Tenzin, junto con Pema y sus cuatro hijos, el Alcalde de Cd. Republica, los dueños y socios de otras empresas relacionadas a Sato Motors, y también una que otra cara desconocida.
Tahno sintió el apretón en su brazo cuando Asami se percato de la presencia de Azula Fahjro, la CEO de Firebrand que también estaba ahí junto con su secretaria.
Para fortuna de Asami, los lentes oscuros que portaba, ocultaban bien la mirada recelosa que le dedico a la CEO de Firebrand, era muy difícil que Asami olvidara el asunto del Obsidian, y en su mente desconfiada aun persistía la idea de que todo aquel asunto había sido un asunto de espionaje industrial, pero sin pruebas, no podía hacer una acusación pública.
Azula por su parte, sabia los pensamientos y rumores que se desatarían por su sola presencia ahí, así que ocupo un asiento justo a la mitad de los reunidos, sabiendo que iba a ser el centro de las miradas.
"¿Qué diablos está pensando Azula?"
Leyó Ty Lee en la pantalla de su celular, y aprovechando también sus lentes oscuros, buscó con la vista a Mai, que estaba atrás y a la siniestra de Tahno mientras tecleaba discretamente.
"No lo sé exactamente. Pero me dijo que quería agitar las aguas un poco" – Contestó.
"Pues lo está logrando sin mucho esfuerzo." – Contestó Mai, viendo como la prensa se apresuraba a tomar fotos.
El sacerdote shinto comenzó a recitar sutras mientras Tahno sentía como Asami apretaba su brazo de nuevo, y solo atino a poner su mano sobre la de su amiga, tratando de tranquilizarla.
Entonces, en el recinto reverberó el eco metálico de uno de los enormes floreros de bronce al caer al suelo, inmediatamente todas las miradas de los presentes se dirigieron hacia la fuente del sonido, donde un apenadísimo rostro moreno trataba con torpes y apresurados movimientos devolver todo a su lugar.
Korra hizo una reverencia pidiendo disculpas, y el sacerdote continuo recitando los sutras mortuorios.
La joven morena saludo con una mano tímida al percatarse que Asami y Tahno estaban volteando hacia donde ella estaba, pero en vez de recibir aunque sea mínimamente un ademán o inclinación de parte de Asami, lo único que recibió fue un gesto de desdén de Asami, quien volvió a girar su cabeza para ver hacia donde estaba el sacerdote.
Bien hecho Korra… - Murmuro para ella misma, reprochándose su torpeza.
La ceremonia terminó, los féretros fueron colocados en sus respectivas criptas, y rápidamente Asami se vio rodeada de toda esa gente, que se turno para presentar sus respetos o en su defecto, las hipócritas condolencias.
Siento mucho su pérdida, Srita. Sato… Puedo decir que incluso la comprendo. Perdí a mi padre durante un ataque terrorista a la torre de Firebrand hace 3 años.- Dijo Azula cuando fue su turno de dar el pésame, y las palabras que dijo impresionaron aun a Ty Lee y a Mai, que abandono su acostumbrada expresión impávida por una de genuina sorpresa.
Asami también se sorprendió, sobre todo porque no esperaba un gesto en apariencia sincero de la más cercana competencia de Sato Motors, agradeció el pésame, e incluso correspondió el abrazo ofrecido por la CEO de Firebrand, aunque tanto Ty Lee como Mai, sabían que tal comportamiento debía de esconder alguna doble intención por parte de Azula, después de todo, tenían años de conocer su comportamiento.
Pasados varios minutos por fin Korra pudo acercarse, Tahno correspondió al saludo de la morena de manera cálida, pero para nada efusiva dada la situación. Asami por su parte recibió el abrazo de Korra de forma fría y apática, cosa que sorprendió a Tahno y a la misma Korra.
Créeme que lamento mucho tu perdida… Quisiera saber cómo te sientes para poder decir las palabras adecuadas para hacerte sentir mejor…- Dijo Korra, tratando de expresar exactamente lo que sentía.
No lo sabes… Nadie sabe cómo me siento.- Contesto Asami con una voz fría y cruda, para después apartarse de Korra y dirigirse hacia donde alguien más requería su atención.
Korra se quedo helada en su sitio, esa no era para nada la respuesta que había esperado recibir, y entre su desconcierto, solo podía pensar en que si había hecho algo mal.
Tendrás que disculparla, entre lo del Sr. Hiroshi y todas las presiones de la empresa, Asami no está en la mejor disposición.- Dijo Tahno, casi contestando lo que pensaba Korra.
Supongo que es eso… Creo que lo mejor será que me vaya, aprovechare mi viaje para hacer algunas cosas y después regresare a Hamburgo para terminar el disco, creo que lo mejor será que le quite esa presión de encima a Asami tan pronto como pueda. – Contestó Korra, ocultando que el desdén de Asami le había dolido en algo más que su orgullo. – Espero verlos cuando termine el disco, cuídala mucho.- Se despidió Korra, dándole un abrazo y un beso en la mejilla a Tahno.
Cuidate Korra.- Se despidió Tahno, deseando reclamarle a Asami por su mala actitud, pero eso tendría que ser después, por ahora tendría que guardarse sus reproches y seguir apoyándola.
El joven siguió con la vista a su amiga, quien se dirigió a uno de los estacionamientos donde estaba la ya conocida motocicleta Harley de color negro. Korra se coloco el casco y con ademan apresurado encendió el motor y se despidió de nuevo con la mano cuando paso rauda por el camino hacia la salida del cementerio.
Una hora después, el mausoleo se había vaciado de gente, solo permanecían Asami, Tahno y el sacerdote shinto, quien ya se despedía y presentaba sus respetos a Asami.
Creo que lo mejor será retirarnos, llamare al chofer para que nos espere en la puerta.- Dijo Tahno.
Me quedare un rato, a solas con mis papás, hay algo que quiero decirles… - Sentenció Asami con voz fría y calmada. – No te preocupes por mi estaré bien, mi auto está en la parte de atrás del mausoleo.- Dijo Asami, contestando la pregunta que Tahno aun no hacía.
¿Estás segura? –
Te veo mañana en la oficina Tahno.- Terminó Asami, sin dar alguna opción a replica.
El joven se dirigió a la limosina, esperando de corazón que su amiga estuviera bien. Asami por su parte se dirigió a su autor y de la guantera saco una botella de Macallan 1926, proveniente de la cava privada de Hiroshi Sato, junto con 3 pequeños vasos de vidrio.
Momentos después se apeo frente a las 3 criptas de mármol al centro del mausoleo, con sobrada calma, puso un vaso sobre cada tumba, e igualmente lento, lleno los 3 vasos tomando el vaso de la cripta que permanecía vacía a la espera de un nuevo ocupante.
Por los ausentes… y por quienes les harán compañía pronto.- Dijo Asami en voz alta y clara, levantando en alto el vaso que había tomado, y al terminar su solitario brindis, bebió de un trago el liquido color ambar.
En silencio, el vaso de Asami fue llenado y consumido con relativa rapidez, no había ninguna emoción en su cara, solo un semblante cabizbajo y sombrío. El vaso volvió a llenarse y la joven CEO se dio cuenta de que la botella estaba por vaciarse, contemplo el pequeño vaso en su mano y apuro el liquido hacia su garganta, y una leve tos la sacudió, tambaleante se acostó sobre la cripta vacía, y su vista se perdió en los colores reflejados del vitral que adornaba la parte alta del mausoleo.
Porque me dejaron sola…- Dijo.
¿Por qué me dejaron sola?- Reclamó, con voz más alta.
! Porque me dejaron sola ¡- Gritó con todas sus fuerzas.
Lo último del liquido de la botella fue bebido y un poco del mismo cayó al piso y a su ropa desde las comisuras de su boca, y cuando sintió la botella vaciarse, la retiro de su boca para verla y después la botella de cristal cortado se hizo añicos contra el piso cuando la arrojo con gesto furioso.
¡No quiero estar sola! – Gritó Asami. - ¡Los necesito aquí! ¡Conmigo! - Grito de nuevo.
Un grito furioso se convirtió en un sollozo, y el mismo llanto desesperado se convirtió en suplica, cuando empezó a golpear la fría piedra de las lapidas que marcaban los nombres de Hiroshi y Yazuko Sato.
Tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo… - Murmuraba Asami entre sollozos, su cuerpo era un ovillo en el suelo, entre las tumbas de sus padres…
En sus dedos, un pedazo de cristal roto se deslizó de un lado a otro, y después hacia sus antebrazos, donde comenzó a hacer pequeños cortes, haciendo que la sangre de Asami manchara aquél blanco mármol impoluto.
FIN DEL CAPITULO 21
