^ Loto ^

Capítulo I: "Prejuicio"

— ¡Ya llego el señor Taisho! –Una moza corría avisando con sonoridad.

En la sala de estar de aquella gran mansión victoriana, de un sillón un joven se paraba y cerraba un libro, no le gustaba mucho la idea de abandonar su lectura y recibir a su padre como el hijo "perfecto" que debía ser, pero era la costumbre de la época que obligaba a dar la bienvenida al amo de la casa con todos los sirvientes y familiares del recinto en la entrada principal. Sin más, abandono el lugar el hombre de ojos ámbar y cabellera larga y platinada.

Del jardín, una hermosa mujer de larguísima cabellera azabache, ojos avellana y elegante vestir, deja su bordado al oír el sonoro correr de los sirvientes:

—Inuyasha, deja eso y ve al jardín delantero –Con dulce voz le habla a un joven que jugaba con dos husky blancos- Tu padre ha llegado.

—Está bien, madre –El chico de mirada miel y cabello blanco deja a sus emocionados perros.

Ya en el patio principal donde la fuente borbotaba, la familia y los empleados esperaban al patriarca de la propiedad, quien venía en un automóvil –Que para la época era un lujo de pocos.

— ¿Viene de india o de Marruecos? –un mayordomo pregunto

—Eso fue el viaje pasado, ahora solo fue a un poblado relativamente cercano a ver una cosecha se algodón, por eso no tardo tanto –Contesto el cocinero

Inu Taisho, era un importante empresario del mercado textil que, aunque todo lo podría resolver enviando a emisarios a los largos viajes, él prefería ir en persona, ya que no solo le importaba la calidad de su mercancía, sino también el bienestar de los empleados que lo servían y creía necesario ver cómo eran tratados estos en sus diferentes sucursales. Él era del pensamiento de que un negocio con empleados felices proliferaba más, por esa razón sus trabajadores lo estimaban demasiado.

El carro ya estaba enfrente de la gran casa, apresuradamente el chofer salió y abrió la puerta trasera, de esta, salió un hombre mayor de gran presencia, cabellera larga y blanca recogida con sumo cuidado, y una mirada dorada fuerte pero cálida la vez.

— ¡Saludos! –Con desenfado habla y levanta la palma- Izayoi, Inuyasha, Sesshomaru vengan –Extrañados se acercan los mencionados.

— ¿Pasa algo, querido? –Comento la mujer.

—Es un poco raro que nos reúnas aquí y no dentro de la casa para hablar –Arquea una ceja Inuyasha.

—Mejor dinos que es lo que quieres –Con fastidio comento Sesshomaru.

—No seas ansioso Sesshomaru. Bueno, en este viaje no solo traje un gran trato firmado, sino también una pequeña joyita –Sonríe y voltea hacia la puerta del auto que aún permanecía abierta- ¡Vamos, sal de ahí! -Extiende la mano hasta dentro del vehículo.

—Otro de tus peculiares invitados Padre –Con certeza y sin mucho interés señalaba Sesshomaru.

Era acostumbrado de su padre llevar a sus amigos más humildes a pasar unos días en su casa como invitados, no parecía molestarles a su madrastra y a su medio hermano, pero a él de verdad le incomodaba tener a gente tan poca cosa en su casa, aunque nunca lo demostraba abiertamente, solo se limitaba a ignorarlos con su fría actitud.

— ¿Saldrás? –Cuestiono el patriarca.

—Si –Una voz femenina y jovial casi imperceptible responde.

—Bien –sobre su mano sale otra mano pero mucho más pálida y un poco maltratada.

Y así de mostrar la mano paso a verse todo el cuerpo de la joven, un vestido algo roído pero limpio y unos zapatos bastante desgastados mostraba, un cabello largo muy crespo y castaño tenia. Poco a poco fue alzando la mirada hasta salir por completo del carro, fue entonces cuando mostro unos resplandecientes ojos carmín que hacia juego con su extrañamente natural rojo de labios.

—Pues ella es Kagura –Toma por los hombros de forma cálida a la chica, pero esta estaba totalmente rígida-

— ¡Mucho gusto! –Con una gran sonrisa la acoge Izayoi.

Los hermanos se limitaron a observar con algo de sorpresa a la chica, ya que nunca había recibido a una persona tan humilde como ella.

—Ahora todos escuchen…. –Taisho levanto la voz– Esta chica se quedara un largo periodo por aquí.

—Con esa facha seguro que será una nueva empleada –Comento una moza en voz baja, lo cual reflejaba el pensamiento de la mayoría de los presentes.

—He decidido adoptar como protegida a Kagura –La joven mostraba cierta inquietud– Así que trátenla como si fuera uno de mis hijos.

En ese momento todos lo comprendieron, Kagura no sería otra empleada, se quedaría como una "nueva ama". Era muy sorpresiva la actitud de Taisho aun conociendo su naturaleza, era normal que llevara invitados y que luego los acogiera como empleados, pero ¿Qué se quedara como un miembro de la familia una chica como ella? Todos sabían que tenía sus razones, pero no tenían derecho a preguntarle cuales eran, aunque…

— ¡¿Es una broma?! –Sesshomaru sin pena alguna pregunto con tono fuerte.

—Sabía que no era buena idea esto –Farfullo con amargura la chica desviando su vista.

—Tranquila Kagura –Le dirigió una sonrisa– Por favor hijo, deja eso –Miro a su hijo mayor con severidad y tristeza.

—Gracias por todo, pero no quiero meterlo en problemas con su familia, yo puedo encontrar trabajo cerca –Aun con su vista perdida comienza a caminar para irse.

—De ninguna manera –Tomándola de la muñeca detiene su paso Taisho.

—Déjala –El primogénito dijo- Hasta ella sabe su posición y lo descabellada de tu idea –fríamente afirma.

— ¡Aquí vamos! –El hijo menor susurro desviando los ojos con tedio.

— ¡Hijo! –Levanto el volumen el padre– Ella se quedara te guste o no, ya le di mi palabra.

La joven solo observaba con culpa lo sucedido, no le gustaban los conflictos innecesarios y menos que los causara ella, no le gustaba ser una molestia, y en ese momento sentía que lo era.

—Padre, de verdad cada vez te desconozco más –Olvidando que había gente observando– Seguramente esta chiquilla… –Algo se movió en la muchacha por tal denominación despectiva– …Te termino engañando con actitud doliente. –Termino su argumento con mirada y son Mezquino.

—Ya pueden entrar a la casa– Rápidamente Izayoi, supo que esto no llegaría nada bueno y lo único que podía hacer era que los empleados no presenciaran esa escena en donde la recién llegada podía ser víctima de una humillación pública.

—¡Seré lo que quieras pero no una aprovechada! –De la nada, exploto la joven de forma impetuosa– ¡Eres un idiota! –Quedando a escasos centímetros de su agresor.

Tales palabras hicieron que todos se paralizaran, los empleados ni siquiera comenzaron su camino hacia la casa cuando oyeron semejantes palabras de la muchacha, nadie…pero absolutamente nadie había tenido el valor de hacerle ver sus errores al primogénito, menos en público y con ese tono de voz tan arrebatado. Además, en seguida se borró su imagen cohibida que mostró en un principio, seguramente solo era por que no conocía a nadie, pero al tocar su integridad sin siquiera haberla tratado, hizo que se encendiera de forma abrupta.

Izayoi y Inu Taisho se quedaron asombrados, Inuyasha saco fuerzas para no carcajearse –El ver que una muchachita "humilde" pusiera en su lugar a su medio hermano, era algo totalmente hilarante-. Y Sesshomaru solo la vio con una mirada más congelante y penetrante de lo habitual, lo cual siempre funcionaba para poner a cualquiera en su lugar, pero la "chiquilla" ni siquiera pestañeaba, en cambio, su mirada se convirtió en un hierro al rojo vivo.

— ¿Quién diablos es esta mujer? –En sus adentros cuestionaba Sesshomaru.

Todos se quedaron totalmente impactados ante las palabras y la actitud de la joven Oji-rubí….:

— ¡Pero que atrevimiento! –Vocifero un sirviente chaparro de tez pálida, se podría decir que hasta verdosa– Aprende cuál es tu lugar, jovencita –En tono represivo.

— ¡Él se lo busco! –Respondió Kagura, por fin desprendiéndose de la mirada retadora de Sesshomaru y mirando al curioso criado– Si a alguien le debo respeto es a su padre, no tengo que comportarme amable ante un tipo antipático, aunque sea hijo del señor Taisho –Prosiguió.

— ¡¿Qué?! –Quedo boquiabierto el sirviente junto a la demás servidumbre de la casa- Mira niña irrespetuosa, tú….

— ¡Silencio Jaken! –Ordeno el Primogénito, a lo cual el sirviente obedeció al instante y hasta se podría asegurar que hasta con miedo– Si mi padre quiere llenar la casa con este tipo de gente, ese será su problema –Se retira del lugar.

— ¡Sesshomaru! –Hablo el padre sin obtener respuesta– Este muchacho ¿Qué haré con él? –Posa su mano en la frente con preocupación.

—De verdad, no creo que sea una buena decisión el quedarme –La castaña aseguraba.

—Claro que es una buena decisión –Izayoi contradijo- Es lindo tener a una linda dama como tú en casa –Con una cálida sonrisa finaliza.

— ¿Linda Dama….Yo? –Parpadeo un par de veces extrañada por la afirmación de la joven señora, nunca pensó escuchar ese adjetivo para ella, aunque noto sinceridad en las palabras de Izayoi.

—Por supuesto –Sin quitar su semblante alegre.

—Es bueno tener alguien que pueda poner en su lugar a mi "querido hermano" –Comento Inuyasha con ironía.

—Hijo… –La madre predico.

—Pero es la verdad –Excusándose- Y por esa razón, estoy completamente de acuerdo con que se quede esta chica –Sonríe con malicia juguetona.

—Bueno, por lo visto la mayor parte de la familia aprueba que te quedes, así que ya no te preocupes Kagura…y en vez de quedarnos aquí parados, vamos a dentro, sirve que esta dama conoce las instalaciones de nuestra casa.

—E…Esta bien –Un poco desconfiada contesta Kagura– Aunque….siento que le hare pasar malos momentos con su hijo mayor –Ríe nerviosa.

—Ni lo menciones –Con calma opina el Padre– Como dice mi hijo menor, es bueno tener alguien que aplaque a Sesshomaru.

— ¡Querido! –Con sorpresa, llama la atención de su marido- Querida –Viendo a Kagura- bajemos tus cosas del carro ¿Si?

-Emmm… –Oculta su rostro con algo de pena– No hay nada que bajar.

De verdad no tenía nada en su poder la chica, solo lo que llevaba puesto, su vida había sido muy difícil desde que tenía cinco años de edad hasta aquel momento que conoció a Inu Taisho. Desde que su tío Naraku había tomado su custodia –Mucho después de la muerte de su padre en un accidente ferrocarrilero, pero enseguida de la muerte de su madre tras una extraña enfermedad-, al cual parecía que nunca le importaba la seguridad de ella, es más, estaba segura Kagura que él la odiaba, porque a pesar de que tenía gente que le ayudara en casa, siempre la ponía hacer las tareas más difíciles de la casa, incluso en los campos de algodón, sin importarle lo joven que era. Era alimentada peor que un sirviente y vestida con harapos como si fuera un mendigo, jamás se le enseño nada criándose como una ignorante, nadie nunca le tuvo consideración ni lastima, aunque estaba convencida de que era porque le temían a Naraku –Incluso ella se lo tenía, sin embargo, tras varias circunstancias este disminuyo en vez de incrementar-, no obstante a pesar de todo esto, ella siempre mantuvo una actitud sagas e irreverente dado por todo lo vivido, era su forma de defenderse ante la vida, no le quedaba más…Podía no tener la ropa más hermosa, la comida más ostentosa ni la educación más privilegiada, pero sin duda, tenía su dignidad, era a lo único que se podía aferrar con uñas y dientes, era su más valiosa y preciada joya. Por esa razón reacciono como lo hizo con Sesshomaru, no permitiría que nadie la tachara de cosas que no era ella.

No sabía si por fin le sonreiría la vida un poco, pero estaba segura que le debía mucho a Taisho por haberla sacado de tan escalofriante infierno, de verdad lo apreciaba de sobremanera por ese acto, antes de ninguna manera alguien le había tendido la mano como él lo había hecho. Pero…

Camino por aquella casa, todo era tan nuevo, su casa siempre fue muy austera, un poco más pequeña de esa gran mansión, pero siempre lúgubre, triste y descolorida, nada que ver con esa exuberante, vibrante y colorida Casa, fue observando todo como si fuera una niña en confitería, disfrutando lo que veía.

Llego a lo que parecía un pasillo externo donde se veía el hermoso jardín florido, lleno de aromas y texturas, se quedó embobada viéndolo. Recordaba lo único bueno que tenia del campo y lo que había más haya de él, recordaba un prado lleno de flores y una colina que surgía de entre la blancura de los pétalos silvestres, de dicha colina resaltaba un robusto Nogal, que cuando huía de su cárcel y su realidad, se recostaba bajo la sombra de este, sintiéndose un poquito libre aunque fueran breves momentos, sabiendo que podía recibir un severo castigo al volver, pero sin duda, lo valía…Era lo único que realmente extrañaría de ese lugar.

Seguía viendo el verdor del jardín sonriendo levemente.

— ¿Qué pretendes realmente? – De la nada escucho una voz masculina en son de sentencia.

—¡! –Volteo rápidamente al ser sacada de sus pensamientos- Ah, eres tú –con un poco de desprecio entre cerro los ojos- Sesshomaru ¿Ese es tu nombre verdad? –Esperando una respuesta que no recibió- ¡Como sea! –Sacudió la mando- Yo no pretendo nada, puedes estar tranquilo –Camina por el pasillo para entrar a la casa.

— ¿Por qué debería creerle a alguien como tú? –Seco, soltó la pregunta quedando justo al lado de la castaña.

—Si no me crees, ese es tu problema –Se detiene tratando de buscar la mirada del hombre, algo que casi nadie hacía por el miedo que infundía, solo su padre e Inuyasha lo hacían- ¿Es todo lo que dirás? –Sin siquiera parpadear.

—Sera mejor que te vayas por donde viniste –Respondió ignorando totalmente su mirada.

— ¿Y si no lo hago qué? –Retándolo- ¿Me sacaras a patadas?

—Al parecer tú no sabes cuál es tu lugar –Por fin la ve, pero con mirada vacía y fría.

—Si lo sé –Respondió al instante.

—No lo creo…será que –Sus ojos se entrecerraron con una congelante dureza- Mi padre por fin cambio a esa mujer por alguien más joven.

¡FLAP! Una bofetada había volteado el rostro de Sesshomaru. La ira en Kagura subió como espuma en menos de un segundo, de nueva cuenta se sintió severamente juzgada y sin razón aparente.

— ¡De verdad eres un maldito prejuicioso! –Sus orbes de encendieron llenas de indignación.

Sesshomaru ni siquiera se molestó en sobar su enrojecida mejilla –A pesar que el golpe de la mujer fue certero y doloroso, aunque sin duda jamás, jamás reflejaría que alguien lo había dañado–, solo se le quedo viendo con coraje contenido, había dos cosas que nadie –A excepción de su hermano– se habían atrevido a hacerle, y ambas las había hecho en un solo día esa muchacha. De algo estaba seguro, que no podría convivir con aquella niña salvaje que no sabía su lugar, y que ignórala como con otras personas no sería tan sencillo.

-¡Tú eres…! –Kagura seguía con su discurso, pero de pronto se calló- ¡Ah! –Sus ojos engrandecieron con sorpresa– ¡Señora Izayoi! –Con cierta preocupación dijo la chica, y a la vez, Sesshomaru volteo a ver a su madrastra, también con sorpresa –Que supo muy bien ocultar.

Sin saber qué hacer, la oji-rubí, salió corriendo como un animal asustado.

Izayoi lo había visto todo, desde la discusión hasta el tremendo bofetón plantado por la joven hacia su hijastro, también para ella eso fue muy sorpresivo y su cara no lo escondía. Sesshomaru la vio con tajante desprecio por un momento para después dale la espalda para caminar fuera de ahí.

—Se…Sesshomaru –Hablo la mujer con preocupación.

—No hay nada que ver aquí –Desapareció del lugar.


Nota de Autor:

¡Estoy VIVA!

En Verdad siento mucho lo abandonado que he tenido este sitio (En resumen: Ser adulto es muy duro y han pasado muchas cosas, No crezcan ¡Es una Trampa!)

Pero pues para esta historia hasta yo se que no hay perdón, no esta completada, pero ya tengo algo escrito, y quiero empezar a publicarla para ver como funciona y para ver si así recobro un poco la inspiración jejeje.

Al hacer un AU de la Europa del siglo XIX, espero que sea un poco obvio que puede que haya algunos errores de contexto histórico (investigue, pero no soy una experta jejeje), así que pido algo de comprensión.

Por ahora es todo, creo que por lo pronto los capítulos los subiré cada 15 días aproximadamente. Espero que disfruten esta nueva aventura de nuestra Amada pareja dispareja ;)

Ciao~~~

Pd. ¡El KaguxSessh nunca morirá!