Oscuridad.

Eso fue lo único que veía mientras que subía en esa cosa.

Caja. Recordé.

Conforme la caja subía, todo en mi mente iba desapareciendo. ¿Por qué no podía recordar nada? ¿Qué hacía ahí? ¿Cómo me llamaba? ¿Quién me había puesto ahí? Empecé a entrar en pánico hasta que escuché gritos y gemidos a mi lado, aparentemente no estaba sola.

A pesar de la oscuridad intenté ver quién más estaba ahí. Intenté levantarme, pero la caja se movía muy rápido y emitía un ruido extraño, así que me gaché y gateé hasta que encontré una caja, busqué en ella y agarré lo que parecía un cuchillo.

- ¿Quién está ahí? - grité.

- ¿Quién eres tú? ¿Por qué no puedo recordar nada? – gritó la voz de un chico, que se notaba que apenas era un adolescente por los cambios de su voz.

- ¡Yo tampoco puedo recordar nada! -

- Tranquilícense. ¿Cuántos somos? Voy a decir uno y luego otro dos, y así hasta que todos tengamos un número. ¿Está bien? Uno-

-Dos-

-Tres-

-Cuatro-

-Cinco-

-Seis-

-Siete-

-Ocho-

-Nueve-

-Diez-

Mientras escuchaba cada voz diciendo el número, me di cuenta que todas eran voces de niños, ninguna chica.

- ¿Alguno es una niña? – pregunté

Nadie respondió. Estaba encerrada en una caja en movimiento hacia quien sabe dónde, rodeada de niños, ninguna niña.

- ¿Tu eres una niña? – alguien preguntó.

No sabía si decirles la verdad, como sabía si podía confiar en ellos, así que decidí arriesgarme.

-Sí, lo soy. ¿Alguien recuerda algo? –

-Cass- otra voz dijo.

- ¿Qué? - pregunté

-Es lo único que recuerdo. No creo que ese sea mi nombre, porque es el de una niña-

-Yo recuerdo mi nombre. Minho-

-Alby-

-Siggy-

-Newt-

-Nick-

-George-

-Adam-

-Billy-

Intenté buscar en mi mente, algo que recordara. –Gally-

- ¿Ese es tu nombre? No suena como el de una chica- Quien fuera el que dijo eso, sonaba sarcástico.

-Si bueno, Quién le pone a su hijo Minho, ¿verdad? Tal vez escogieron el peor nombre que ponerte.

-Mejor que Gally- respondió el mismo chico.

-Ese ha de ser mi nombre, el tuyo Cass-

- ¿Y por qué tú recordarías mi nombre y yo el tuyo? – pregunté.

En cuanto esas palabras salieron de mi boca, la caja se detuvo. El sonido seguía, pero ya no estábamos moviéndonos.

- ¿Qué haremos ahora? –

-Salir. En la caja a mi lado, hay cuchillos. En cuanto esa cosa deje de sonar, nos asomaremos para ver que hay. Solo juren que no los van a usar para lastimar a otro. Porque no sabemos que hay afuera, ni que nos espera y si no podemos confiar entre nosotros, cómo vamos a sobrevivir- les dije.

- ¿Cómo esperas que confiemos en ti si no te conocemos? –

- No tenemos otra opción, ¿Verdad? Yo confié en decirles que soy una chica, cuando ustedes están en ventaja contra mí-

-Ya escucharon a la dama, intenten levantar la tapa de esta caja-

Intenté ayudar, pero era demasiado pequeña para alcanzarlo. Una mano se puso en mi hombro, apretándolo ligeramente y haciéndome a un lado dijo- Deja que los muchachos hagamos esto-

Era el mismo que se había burlado de que yo solo recordara "Gally". ¿Quién creía que era él? No porque fuera una chica, significaba que no podía hacer lo mismo que ellos.

Lograron levantar la tapa, la luz entró y por unos segundos la luz cegó nuestros ojos, pero en cuanto nos acostumbramos a ella, nos movimos para ver, si alguien podía ver algo.

- ¿Alguien ve algo? - preguntó un chico rubio.

-Hay que intentar subir- dijo otro.

Todos intentaron brincar para alcanzar la cima e impulsarse, pero se resbalaban. Busqué algo que me ayudara a subir, vi varias cajas apiladas, así que esperé que no se derrumbaran con mi peso. Logré llegar a la cima, desde ahí fácilmente podía salir.

-Ya pude- dije.

Todos los chicos me voltearon a ver, como si no hubieran pensado en intentar usar las cajas para escalar. Chicos.

El chico que se llamaba Minho, intentó subir, pero las cajas empezaron a moverse, prometiendo romperse si lo hacía.

-Bájate. Me vas a tirar. -

- ¿Y qué recomiendas para que todos podamos subir princesa? –

-Busquen una cuerda o algo lo suficientemente largo para que lo ate y puedan subir-

Un chico negrito me lanzó una cuerda. Me asomé para asegurarme de que no hubiera algo o alguien, salté y la até lo más rápido que pude.

-Está listo-

Cada uno empezó a subir, cuando todos estuvimos afuera, miramos intentando buscar a alguien que nos pudiera decir que hacíamos ahí. No encontramos a nadie, pero nos dimos cuenta que el lugar estaba rodeado por muros altos, había cuatro pasillos entre ellos. No había mucho, solo una construcción rectangular junto a una más grande, de forma cuadrada.

No nos movimos muy lejos de la caja de la que habíamos salido, por si algo nos fuera hacer daño, podríamos saltar rápidamente y bajar la tapa.

En un momento, fuertes chirridos empezaron a sonar. No era el mismo que habíamos escuchado cuando subíamos en la caja, era como si algo pesado se estuviera moviendo.

- ¿Qué es eso? – un chico de cabello café claro preguntó.

- Las paredes- Señaló el mismo chico que me había lanzado la cuerda.

Uno de los chicos, gritó de miedo y salió corriendo hacia ellas. Pasó justo cuando estás cerraron, no nos dio tiempo a ninguno para ir tras él.

Nos miramos en pánico.

Maldición. Estábamos encerrados ahí.