Al fin era jueves, eso quería decir que faltaba un día para el viernes y pronto el tan anhelado fin de semana.

Maki se encontraba un poco más feliz, de alguna forma.

Últimamente sentía que tenía una ventaja sobre la pelinegra, y era molestarla.

Seguía sin comprender por qué la pelinegra terminaba rabiando, pero cada vez que Maki le hablaba lindo a una chica o era muy coqueta con un chico, Nico la miraba como si fuera a jalarla por los pelos.

Hoy en la mañana, en el laboratorio de biología, había sido alucinante pero no del todo, ya que terminó con un encéfalo de vaca en su cabello. (Lo típico)

Ella tenía cómo compañera de mesa a Mia, única chica linda de su clase. Nunca habían hablado mucho pero hoy decidió ser muy encantadora con ella y, extrañamente, la chica le habló muy animadamente.

Recuerda aun cuando dijo un comentario sobre sus ojos y la chica se sonrojó. Maki se felicitaba interiormente, no sabía que tuviera algún talento para coquetear y menos con las chicas.

Miró divertida cómo toda la clase Nico cortaba el encéfalo prácticamente clavando el cuchillo en la tabla mientras observaba a Mia, luego la fulminó con la mirada a ella y Maki prefirió mantenerse alejada.

Había sido el colmo cuando Mia, con más confianza, había dejado un beso en la comisura de los labios de Maki, al despedirse. Antes de que pudieran hacer algo, Maki sintió un objeto pegajoso en su cabello.

Era un tentáculo del animal que acaban de disecar y Mia también tenía varios pedazos.

Nico estaba riendo con sus amigas e hizo una cara de ¿Yo?, yo no fui tan falsa, que por esa razón Maki no le dijo sus cinco palabras.

Pero igual seguía feliz, porque al salir y limpiarse, cuando volvió se encontró con que Mia estaba hablando con una amiga suya a lo lejos y Nico debía de ser quien ayudara a la ojivioleta.

Le pareció perfecto, duró una hora entera escuchando los insultos de la pelinegra cuando ella se equivocaba y también cómo rodaba sus ojos, sus hermosos ojos.

El problema era, que después de salir de aquella burbuja, cayó en cuenta de todo ¿Qué coño estaba haciendo?

No intentaba llamar la atención de ella, sólo que le gustaba fastidiar a Nico porque era muy perra con sus amigas. Si, si, debía de ser la razón. O eso misma se dijo mientras iba al salón, para su sorpresa no encontró a ninguna de sus amigas ¿Donde podrían estar?

Intentó ir por los pasillos, buscándolas, y decidió ver en el campo de fútbol. Las tres estaban allí, observando a los chicos entrenar y todos, incluso Kou, lucían muy bien con el uniforme azul y el casco. Lucy comía unas papas de su bolsa mientras sus piernas estaban estiradas hacia adelante, Tsubasa y Anju charlaban distraídamente de temas triviales.

-No sabia que iban a estar aquí-dijo sentándose junto a Anju y observándolas.

-Claro, se supone que hoy dan los resultados. Todas debemos estar aquí y ustedes, que son mis fieles amigas, también-dijo la pelinaranja, encogiendo los hombros. Después se acercó un poco más, susurrando-. Además, creo que tengo un flechazo por la atleta.

Se refería a la chica de cabello borgoña y ojos verdes, esa era Erena. Pertenecía al equipo de atletas, y era la estrella en ascenso del mismo. Maki aún la recordaba, ya que fue ella quien una vez el año pasado le tomó una foto cuando estaba bañada en pintura, obviamente por una broma de Nico.

-¿Erena? Es una idiota-afirmó y la chica hizo una mueca.

-Tu también te fijas en la enana idiota y yo no te digo nada. Gustos son gustos, querida-dijo cruzándose de brazos y mirando divertida a su amiga, que tenía un rubor delatándola en las mejillas.

-Yo no me he fijado en nadie-rebatió Maki, muy a la defensiva, y Tsubasa se rió en su cara.

-Oh, para nada: Chica- babeo-por-la-loli-en-uniforme, lo dejaste bien claro-robó una papa de la bolsa de Nozomi y esta se quejó.

-Ustedes imaginan cosas donde no las hay-rodó los ojos y fue hasta sentarse junto a Nozomi, mientras Anju negaba con la cabeza.

-Sólo recuerda que es una perra y siempre será una perra, Maki-chan. Es su lema-recordó Tsubasa, pero su mejor amiga la ignoró, Maki podía ser muy cabezota.

-Una gran zorra, al igual que Ayase-murmuró para ella misma, pero casi de inmediato su amiga pelipurpura giró para encararla.

-Eli no es una zorra-la defendió Nozomi y todas la observaron como si hubiera enloquecido. Un poco más consciente de sus palabras, intentó arreglarlo-. Bueno... no lo es tanto.

-¿Estamos hablando de la misma Ayase? La que siempre se burla de ti, la que nos hace maldades y cada vez que sonríe ahuyenta a un pájaro ¿Esa Ayase? -preguntó Tsubasa, abriendo los ojos con horror, su amiga no podría estar hablando enserio.

-Su... su sonrisa no es tan fea-Nozomi se cubrió el rostro con las manos y agitó la cabeza-. Ignórenme, chicas. Hoy estoy un poco tonta.

-Ya veo-dijo Anju e intentó cambiar de tema para salvar a su amiga.

Al poco rato comenzaron a llegar las chicas por los resultados de la audición.

Anju tuvo que bajar hasta el campo para poder escuchar mientras sus amigas la esperaban en las gradas.

En realidad, Maki había estado muy distraída tumbada en las gradas y mirando el cielo, tanto que no se percató de la gran entrada que hizo Nico con sus amigas cómo las reinas del lugar. Pero, aunque no supiera que ella estaba allí, Maki seguía pensando en Nico. Sus ojos rubies que la traían loca, la forma en la que arrugaba la nariz, cómo mordía sus dedos cuando estaba nerviosa o aburrida.

Se maldecía por saber tanto acerca de aquella chica engreída, incluso aún recordaba que le había escuchado mencionar que su manga favorito era Citrus. En las vacaciones, sin entender el por qué, había visto los primeros tomos. El manga era bastante bueno, pero le molestaba el hecho de que la hubiera visto sólo por la pelinegra.

Estúpida, estúpida.

-¡Maki-chan!-escuchó que una de sus amigas le gritaba algo.

No le dio tiempo ni de observar a su amiga cuando sintió algo estrellándose contra su cabeza, era un balón de fútbol, y prácticamente la punta se le había clavado en la sien. Maki comenzó a ver rojo mientras sentía el dolor recorrerle toda la cabeza, sus ojos no enfocaban y veía puntos negros en su campo de visión.

Intentó levantarse, pero cayó de rodillas en una de las gradas y sintió cómo una de sus amigas, seguramente Nozomi, la tomaba por los hombros.

Sólo fue capaz de distinguir una negra marrón acercándose, antes de caer inconsciente.

Dormía y desgraciadamente, al igual que varios meses, estaba soñando era con Nico. Sus ojos carmín mirándola con cariño y ellas dos saliendo, simplemente como si fueran amigas de toda la vida, pero siempre despertaba cuando Maki se comenzaba a acercar a ella.

Maki despertó, respirando pesadamente, y al levantarse de inmediato sintió una punzada en la cabeza, perdió el equilibrio y cayó rendida en el colchón.

Estaba en un cuarto limpio y ordenado, había un pequeño armario metálico y un bebedero.

Era la enfermería, ahora que la ojivioleta lograba recordar, le habían lanzado un balón.

Seguro se trataría que en uno de los pases alguien había apuntado mal y bueno, le había dado a ella.

En ese mismo instante, una señora de piel oscura y ojos dulces, entró al cuarto. Llevaba una bata y un pequeño cartel de identificación en ella.

-Al fin despiertas, jovencita. Tenías a todo el mundo preocupado-dijo colocando una bolsa de hielo en su cabeza, Maki la sostuvo.

-¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?-preguntó, confundida, aún le quedaban las clases en la tarde.

-Casi todo el día, faltaste a muchas clases y su mejor amiga tuvo que irse, antes de que el director la retara-respondió, sonriendo.

-¿Mejor amiga?¿Ella se quedó aquí, conmigo?-preguntó, sin saber si se refería a Tsubasa o a Nozomi, ya que las dos eran sus mejores amigas.

-Si. La chica parecía muy preocupada y se notaba que la quiere mucho, pero tuvo que irse porque ya estaba perdiendo muchas clases-le dio un analgésico y un vaso de agua, Maki no lo dudó y tomó la pastilla.

Se sentía feliz, ya que tenía unas amigas increíbles.

Esperaba no haberse perdido mucho y después recordó donde estaba en aquel momento exacto, cuando le pegó el balón.

Casi todo el grupito de Nico la había visto hacer el ridículo, seguro cuando viera a la enana esta se burlaría de ella durante todo el año escolar.

Enterró el rostro en la almohada y suspiró.

Aún no podía creer que estaba soñando con Nico, pero esa era la cruda realidad de Maki.

Y tendría que comenzar a acostumbrarse a ella.

Bueeeno y así termina el capítulo 10, la cosa de a poco se va empezando a subir de ton