Había transcurrido una semana. Maki no hablaba con nadie y si lo hacía con sus amigas, era durante unos breves minutos.
Mantenía toda su concentración en los estudios. Duraba horas en la biblioteca, intentado escapar de la realidad, de su asquerosa realidad.
Estaba enamorada de la perra que detestaban sus amigas, la misma que la humillaba a ella, la misma que se comía a su novio en los pasillos y la misma a quien había tratado de evitar todos estos días.
Ahora que era consciente de sus sentimientos, sentía un gran nerviosismo al verla, como si fuera más torpe de lo estrictamente debido.
Sus amigas le preguntaban qué sucedía y ella prefería mentir o cambiar de tema.
Las evitaba, evitaba a todo el mundo, al llegar a su casa iba directo a su habitación para estudiar. Ya no podía diferenciar qué día era del otro, el tiempo pasaba sin realmente estar pasando para ella.
No podía parar de pensar en el rostro de Nico y era una mierda.
Estaba caminando por el pasillo, con su mochila colgando del hombro y jugaba distraídamente con el cierre de su chaqueta mientras avanzaba.
Así llevaba todos esos días la chica de los ojos amatistas. Perdida en su mundo de enamorada. Era estúpido y lo sabía, pero no podía evitar sonreír cómo boba cada vez que recordaba la risa de Nico o cómo mordía su lengua al sonreír.
—¡Maaaki-chan!—canturreó Anju, colgándose de su brazo derecho, y Tsubasa sujetó el izquierdo.
—¿De qué va esto? —preguntó Maki, un poco intimidada por las sonrisas pícaras que mostraban sus amigas.
Nozomi intentaba parecer neutra, pero se reía.
—Tendremos una reunión de chicas—dijo y las tres comenzaron a llevarla a rastras fuera del colegio, por la calle.
—¿A dónde vamos? Tengo que estudiar, mañana hay clases y... —Maki intentaba poner vagas excusas, pero sus amigas la ignoraron.
—Hoy es viernes—dijo Anju y la ojivioleta abrió los ojos como platos. «¿No era martes o algo así?» Pensó distraídamente.
—Hoy, hoy será el día en que nos sueltes que sucede—dijo Tsubasa con una voz cargada de veneno.
Maki comenzó a temblar e intentó soltarse del agarre de sus amigas, ellas prácticamente la cargaron para entrar a la pizzería.
La dueña las recibió con alegría y comenzó a reír al ver cómo Maki intentaba escapar, pero Tsubasa la llevaba hasta la mesa.
—Los jóvenes de hoy en día son muy animados —dijo la atractiva mujer mayor con una sonrisa.
—Ya, habla. —exigió Anju fulminándola con la mirada, Maki se encogió en el asiento.
Parecía un interrogatorio, estaban en la mesa: Tsubasa y Anju estaban sentadas frente a ella con las manos cruzadas, observándola con una intensidad abrasadora. Maki tragó en seco, Nozomi sentada junto a ella también la observaba, expectante.
Le hizo señas con la mano, para que verbalizara alguna respuesta.
—¿Qué quieren que diga?—preguntó, haciéndose la desentendida. Tsubasa golpeó ligeramente su vaso contra la mesa y atravesó a Maki con los ojos.
—¡Habla, ya! Algo te sucede, llevas toda la semana prácticamente fuera de satélite—dijo, acusandola, y Maki bajó el rostro.
—¿Te hicieron algo?—preguntó Anju un poco preocupada, su amiga no había estado muy bien en estos días.
—No ha... sucedido nada, en verdad.
—Vete con esas mentiras a la vecina, porque yo sé que pasa algo contigo y no nos quieres decir—dijo Tsubasa, apartando un mechón de su rostro, esta podía ser muy dura cuando quería.
—Podrías contarnos, somos tus amigas. —dijo Nozomi un poco dolida, pero estaba más preocupada por su amiga que por el hecho de que no quisiera decirles la verdad —Habla, dinos algo por favor.
—Confiesa. —presionó Tsubasa.
—Por favor. —pidió Anju en tono amable y con ojos preocupados.
Sus amigas la estaban volviendo loca y Maki no podía decirlo.
—¡Qué no pasa nada!—exclamó y algunos chicos en las otras mesas voltearon a mirarla, ella se hundió y volvió a susurrar en voz baja— Ya paren con el tema.
—Por favor, no duermes, sólo estudias, ya no sales con nosotras y tampoco te he visto reír tanto cómo antes. Bueno, algunas veces te he pillado con una cara embobada y eso sólo cuando estas mirando al vacío, es aterrador. —dice Tsubasa, tomando un sorbo de su batido.
—Por Dios, pareces... —comenzó Nozomi, pero pronto un engranaje en su cabeza hizo clic, abrió los ojos tan grandes que parecían que se le fuesen a salir— ¡Joder! Makicchi... no me digas que... estás enamorada.
Tsubasa se ahogó con la bebida cómicamente y las dos observaron con un gran asombro e incredulidad a su amiga.
Anju era la única que no parecía sorprendida.
Maki sintió el corazón latirle con fuerza contra el pecho, intentó hablar pero la voz le fallaba, así que comenzó a balbucear.
—Yo... yo... yo... no, bueno... claro que... no... yo... ¡Ahg!—dijo frustrada, apretando los puños.
La mirada de la chica escarlata estaba clavada en la mesa, así que no logró ver los ojos de sus dos mejores amigas explotar.
—¡Mierda!—chilló Tsubasa y casi pega un brinco hasta el techo.
—¡No puede ser, si lo estás! Eso lo confirma todo—dijo Nozomi, apuntando a su amiga y luego observando a Tsubasa— ¿Cómo no nos dimos cuenta antes?
—¡Somos unas imbéciles! Debía de haber sospechado cuando preguntó aquella vez. —dijo recordando ese día en el que Maki había preguntado lo que era estar enamorada.
—¡Cierto, cierto, me siento ridícula!—Nozomi se golpeó internamente y volvió a observar a su amiga, incrédula—. ¿Maki, es por eso qué estas así?
Esta no respondió, se negaba a levantar el rostro, con los ojos fijos en la mesa.
—¡Claro que por eso está así! Oh, Dios. —Tsubasa se cubrió los ojos, aún muy impactada por el tema, era una muy mala amiga por no haberse dado cuenta— Somos las peores mejores amigas del mundo.
—Y cuéntanos, Maki-chan ¿De quién estás enamorada? —preguntó Anju con cierta picardía, ella conocía de sobra la respuesta, pero ver cómo Maki tensó el cuerpo en ese momento era muy gracioso.
Otra vez seguía balbuceando.
—Yo... bueno... yo... yo... yo... yo... yo—parecía ser que la única sílaba que podía formular era el "yo".
—¡Si, Maki! ¿De quién estás enamorada?—preguntó Tsubasa inclinándose hacia adelante en la mesa, parecía al borde del ataque.
—¿Lo... conocemos?—preguntó Nozomi con suavidad y Anju se rió.
—Oh, sí que la conocen—canturreó Anju, mirando a Maki quién se hundía de a poco en su asiento.
Quería que un rayo le partiera la cabeza necesariamente, ahora.
—¿La?—Nozomi frunció el ceño. Tsubasa abrió los ojos otra vez, horrorizada.
—¡No, no, no, no, no! Por favor, Maki. Dime que no es ella—dijo tomando las manos de Maki entre las suyas, parecía muy desesperada
—¿Ella? ¿Pero quién...? Un momento, no será... Oh... no, mierda. No, no, Makicchi. Dime, por favor, que no es Yazawa Nico —la chica de ojos violeta abrió los ojos como platos, literalmente todo su rostro y sus orejas, se tornaron de un fuerte tono carmín y abrió la boca. Esa era respuesta suficiente —. ¡Maki!
—¡No, no, no! ¡Anju, dime que es mentira! Que está confundida o en drogas. —dijo Tsubasa alejándose de su amiga para comenzar a abanicarse, y después comenzó a parlotear— Yo sabia... sabía que tú la mirabas, pero pensé que era un estúpido flechazo o que te parecía sexy, porque demonios es sexy, pero nunca creí que tu... tu... estuvieras ¡Dios, esto es mucho para mi pobre corazón!—hundió el rostro entre sus manos.
—¿No sabían?—preguntó Anju, divertida, la cara que habían puesto sus dos amigas fue épica, cómo para tomar una fotografía.
—¡¿Tú sí?!—chilló Nozomi, observando a Anju—. Se supone que sólo era un crush, nunca pensé que estaría enamorada de ella.
—¿Acaso no ven cómo la mira?—les preguntó Anju cómo si fuera obvio.
Maki (si era posible) se sonrojó aún más.
Tsubasa y Nozomi quedaron un instante en silencio, parecían estar recordando algún momento en el que Maki hubiera actuado raro con Nico.
Tsubasa abrió los ojos y comenzó a abanicarse, frenéticamente.
—¡Dios mío, Dios mío!—decía entre bocanadas de aire y por fin Nozomi tomó las riendas de la situación.
— Nishikino Maki, no puedes enamorarte de ella... es un...¡Es una perra!—dijo mirando a su amiga que intentó replicar.
—No le digas así. —dijo un en un susurro, pero Nozomi abrió los ojos.
—¡Maki, ella es una perra y tú lo sabes! ¿Recuerdas todo lo que nos ha hecho? ¿Las burlas?¿Todo?—sabía que estaba siendo muy dura, pero dejar que su amiga se enamorara aún más de esa zorra era cómo destruirla ella misma.
—Si... pero, yo ya no puedo evitarlo... Yo... Estoy jodida. —dijo agachando la cabeza, Tsubasa ya parecía más calmada, pero aún así replicó.
—¡Ella te va a romper el corazón!
—Lo sé...
—¡¿No se lo has dicho, verdad?!—preguntó Tsubasa volviendo a echarse para adelante y sosteniéndola de los hombros.
Maki abrió los ojos, horrorizada por la simple idea.
—¡No, ni muerta!—dijo y Tsubasa pensó que al menos tenía un poco de sensatez.
—Maki, ella tiene novio—comenzó Nozomi.
—A ella no le importa otra persona que no sea su ego. —completó Tsubasa y la ojivioleta bajó los hombros—Nunca te va a querer, ni siquiera le vas a gustar.
—Te destrozará el corazón y no quiero ver eso.
—¡Lo sé, mierda, lo sé! —dijo ya un poco alterada y sus dos amigas no dejaron de mirarla, Maki mostraba unos ojos vacíos—. Yo la conozco, sé que nunca pasará.
—¿Por qué de ella, Maki? —Nozomi intentó hablarle con voz más suave.
—Es que no lo sé... simplemente, no lo sé—suspiró y Nozomi le rodeó los hombros con el brazo.
—Te hubieras enamorado de Tsubasa, ella está disponible—dijo intentando subirle el ánimo.
—¡Sí! Además soy muy buena en la cama—agregó la más baja, haciendo que todas rieran.
