Ya estaban llegando a finales del año y por fin tendrían la excursión que hacían todos los de segundo año.
Viajarían a las montañas y pasarían dos noches en ella, acampando y para Maki nada se escuchaba mejor.
Desde aquel día en la biblioteca, cada vez que Nico se encontraba cerca de Maki, sus dos amigas actuaban como una muralla entre ellas.
A Maki le deprimía, ya que estaba deseosa de hablar con Nico.
Estaban actualmente en el aparcamiento de la escuela, esperando para subir a los buses.
Anju golpeteaba la suela del zapato contra el piso, ligeramente. Las otras dos chicas enviaban una mirada desaprobadora a Maki.
-Dos horas. Las dos putas horas de la ceremonia, estuviste mirando a Yazawa. -la regañó Tsubasa y la ojivioleta bajó el rostro -Ya te estás dejando en ridículo. -Maki pensaba hablar, cuando Tsubasa la hizo callar- Y no me vengas con el numerito de que es hermosa y todo eso.
-Ustedes no me han dejado estar cerca de ella, prácticamente me siguen hasta el baño. -dijo, exasperada, y sus amigas asintieron.
-Así es como debe ser. -le dijo Tsubasa.
-Te protegemos. -agregó Nozomi -No como esta loca de aquí. -dijo la pelimorada, señalando a la pelinaranja que tecleaba en su móvil.
Anju levantó el rostro, mirándolas.
-Está enamorada, ella no puede hacer nada contra eso. Y tampoco ustedes.
-¡Olvidarla! -espetó Nozomi.
-Raparle el cabello. - Ofreció Tsubasa sonriendo y Nozomi apoyó la idea.
-Se vería hermosa, aún sin cabello. -dijo Maki sin pensar y sus mejillas se sonrojaron-¿Dije eso en voz alta?
-Esperen un segundo, voy al baño a vomitar. -dijo Tsubasa, haciendo una mueca.
-Y mira, allí está tu amada chica. -Nozomi comentó sarcásticamente, señalando a la animadora a lo lejos.
Allí estaba Nico. Kou la recostaba contra el bus y prácticamente le comía la boca, cada día parecía que se besaban con más fuerza.
Por un segundo pensó que la lengua de Nico saldría por el ojo de Kou, la pelinegra enredaba los dedos en el cabello del chico pero, de un momento a otro, lo apartó lejos de ella. Se miraron con la respiración agitada y se dijeron algo que no pareció contentar del todo a Kou.
Maki no pudo soportar el seguir mirando y sus ojos se humedecieron, desviándolos.
-Ella... yo... yo... iré a ver cuando partimos-dijo en un susurro.
Anju observó a sus amigas con reproche y ellas entendieron que tal vez si se habían pasado un poco.
Maki fue hasta donde se encontraba el profesor y preguntó, dentro de unos diez minutos saldrían los buses. Esperó, mirando a los estudiantes avanzar y se sentía tan cansada que ya no veía el momento para echar una siesta durante el viaje.
Escondía las manos en los bolsillos de su chaqueta y bostezó, achicando los ojos. Observó a Nico hablando con el profesor a un costado y decidió no verla, le dolía mucho últimamente.
En realidad, siempre le dolía. Era su culpa por haberse enamorado de ella, tonta, tonta.
-¡Vayan subiendo, les asignaré a sus compañeros de asiento!-gritó el profesor y todos fueron tranquilos.
Maki se acomodó la mochila de viaje en su hombro, el equipaje completo ya estaba guardado en el maletero del bus.
Tsubasa sujetó sorprendida a su amiga por el brazo y Nozomi reclamaba al profesor, Maki seguía sin enterarse de nada ya que estaba muy distraída.
-No, mire otra vez la lista. Maki no puede ir con ella-dijo Tsubasa con desprecio y sujetó más fuerte a la ojivioleta.
-Así es el orden, jóvenes. Yazawa, ve entrando. -el señor Park dijo a la pelinegra, quien mostró una mirada inocente y luego le sacó la lengua a Tsubasa y a Nozomi, las dos estaban echando humo- Mia y Maki, se sientan con ella.
Maki se quedó helada. Mia era una chica linda cualquiera. Lo que le preocupaba era que tendría que compartir asiento con Nico, y otra vez los nervios la carcomían.
Sus amigas la miraron con preocupación y Maki les sonrío para calmarlas, ellas no querían que hiciese una estupidez y honestamente a Maki tampoco le fascinaba la idea.
Entró al bus y avanzó por el pasillo hasta que encontró la caseta de los asientos acolchados, Nico estaba sentada en la silla junto a la ventana. Mia iba tras ella y pensó que tal vez la chica quisiera sentarse junto a Nico para hablar, pero en eso la pelinegra la miró.
-¿Ta vas a sentar o prefieres ir todo el camino parada?-preguntó, observando a Maki como si fuera idiota.
-Yo... no... ¿No querías sentarte con Mia?-balbuceó, se sentía muy tonta y no podía dejar de observar a Nico como si en verdad lo fuera.
Nico negó con la cabeza y volteó a ver por la ventana.
-Siéntate. -murmuró sin mirarla y Maki obedeció.
Su asiento quedaba muy cerca del de Nico y compartían el mismo reposa brazos, trató de alejarse un poco de ella para así darle espacio personal.
La pelinegra no daba señales de prestarle atención, sus ojos estaban en el paisaje fuera del cristal.
Mia se sentó junto a ella y comenzó a hablarle.
-¿Nerviosa?-preguntó, apretando la mandíbula.
-No ¿Tu si?
-Un poco. No me gustan los vehículos grandes, podrían tener un accidente.
-Bueno, no creo que nos pase algo. -dijo sonriéndole y la chica le correspondió.
-Ojalá, pero al menos moriría hablando con una hermosa chica. -soltó una risa nerviosa.
-¿Yo?-preguntó muy amable y la chica asintió- Tienes suerte, mi hermosa voz será lo último que escuches.-ella solo estaba bromeando, pero cualquiera diría que hablaba en serio.
-¡Ja! ¿No sería mejor que me salvaras?-preguntó coqueta, y Maki pensaba que era un juego, así que le siguió la corriente.
-Claro que lo haría, no me quiero quedar sola. -arrugó la nariz y Mia habló sin pensar.
-Awww, eres toda una lindura. -dijo provocando que Maki riera.
-Mantén la boca cerrada, Nishikino. El profesor intenta hablar. -murmuró Nico, fulminándola con la mirada y sonriendo hipócritamente a Mia, quien le dio una sonrisa tímida.
El profesor indicó algunas normas de seguridad y cuanto tardaría el viaje, serían seis horas de carretera y Maki ya pensaba que sería aburrido.
No tenía con quien hablar. Nico la ignoraba olímpicamente y si la pelinegra no le hablaba Maki no quería hablar con nadie. De un momento a otro, Nico levantó el reposa brazos lo cual era lo único que las separabas a las dos y Maki la miró, extrañada.
-Me molesta al dormir. -se explicó simplemente y volvió su atención a la ventana.
Maki no se percató de en qué momento, pero el sueño la venció. La noche anterior no había dormido muy bien, digamos.
Pasó una hora cuando por fin despertó, sentía un cuerpo cálido abrazado a ella y por unos leves segundos tensó los músculos. Nico.
Era el aroma a fresas de Nico, o eso lograba recordar aún medio adormilada. Su barbilla estaba reposada sobre la cabeza de la pelinegra y su brazo derecho rodeaba los hombros de Nico pero, eso no era todo, ya que la mayor se abrazaba al torso de Maki y escondía el rostro en su cuello.
No tenía ni idea de cómo habían terminado así, sintió la respiración de Nico hacerse más rápida y concluyó que ella también había despertado. Estaban enroscadas una con la otra, abrazándose, mientras que Mia dormía con la cabeza hacia un lado y la boca abierta.
Maki aspiró la fragancia de Nico y se permitió sentir su calor junto a su cuerpo, nunca había mantenido un contacto tan directo con la chica y esta oportunidad no se repetía dos veces.
Duraron unos minutos así, hasta que detuvieron el bus.
Nico se apartó delicadamente de la ojiverde, acomodándose el cabello desordenado y sin mirarla. Maki suspiró, tal vez fuera incómodo para ella, pero sintió un pequeño destello de esperanza cuando la chica volteó a verla, para salir. Sus mejillas estaban de un fuerte color carmín y sus ojos brillaban. Observó a Maki, un poco a la defensiva.
-¿Qué?-preguntó y Maki negó con la cabeza, mostrando una enorme sonrisa y saliendo feliz.
Nico bufó varias veces pero no dijo nada ofensivo.
La estúpida sonrisa en el rostro de Maki mientras caminaban por el bosque, fue suficiente para indicarles a sus amigas que algo ocurría, la ojivioleta no dejaba de mirar a Nico a unos pasos más adelante y sonreía como boba.
-A ver ¿Por qué esa cara de idiota?-preguntó Tsubasa, rodando los ojos, Maki suspiró.
-Nico. -dijo simplemente.
-¿Qué hicieron? Dios, deja de sonreír, que con solo verte me dan caries. -bufó Tsubasa, aunque estaba feliz al ver a su amiga más animada.
-Ella... ella y yo estábamos al lado y me quedé dormida, pero al despertar estábamos completamente abrazadas. Ella es tan cómoda y su cuerpo es tan pequeño. -dijo suspirando, mientras recordaba el tacto de la pelinegra.
-¿Y no te dijo nada?-su amiga preguntó, sorprendida, conociendo a Nico esperaba que ella hubiese enloquecido.
-No, solo se quedó callada y creo que no me odia. -Maki comentó pensativa, deteniéndose mientras sus amigas la observaban, asombradas.
-¿Por qué lo dices?-preguntó Nozomi, un poco preocupada.
-Por la forma en que me mira a veces, parece como si se alegrara de verme-dijo muy ansiosa y sus amigas negaron con la cabeza.
-Estas imaginando cosas, Makicchi. -dijo Nozomi con tristeza, odiaba ver a su mejor amiga ilusionada de esa manera. -Es Yazawa Nico de la que hablamos.
-Pero... ella, yo puedo jurar que ella...
-No, ella tiene novio y siempre se besuquea con él, a ella solo le divierte molestarte. Por favor, date cuenta. -le suplicó Nozomi y Maki se calló. Podría ser cierto, a quien engañaba, esa era la cruda realidad.
Durante toda la caminata no volvió a hablar, sus amigas se preocuparon por ella pero decidieron que era lo mejor, dejarla pensar.
Llegaron hasta un camping y comenzaron a armar las tiendas de campaña, a Maki se le dificultó al principio ya que le tocó justo realizar la tarea de alzar las tiendas con sus amigas, Nico y Eli.
La suerte no la acompañaba ni de casualidad. Tsubasa no parecía feliz con la elección, pero entre las cinco intentaron montarlas, les estaba costando.
-¡Maaki, ese clavo no va allí!-la regañó Nozomi y Maki se percató de lo que hacía, estaba muy distraída.
-Eso estaba haciendo. -se defendió y volvió a hacerlo pero, esta vez bien.
-No te lo crees ni tú misma. -se burló Tsubasa y las tres comenzaron a reír.
-No vayan tan lento, idiotas. Que por su culpa nosotras también pagamos. -se quejó Eli, mirando fijamente a Nozomi.
Nico doblaba unas frazadas al lado de ellas, llevaba una camiseta ajustada blanca junto con unos short de jean claros de verano, y se veía hermosa.
Maki rodó los ojos.
-Lo que tú digas, plástica. -respondió Maki y Eli la fulminó con la mirada.
-Dejemos de pelear. Quiero terminar con esto, cabeza de tomate. -dijo Nico, ayudando a sostener el otro lado de la tienda.
Las cinco volvieron a su trabajo, Nozomi estaba muy cerca de Eli y parecían estar discutiendo entre ellas. Maki estaba tan distraída que mientras golpeaba un clavo, se dio con el martillo y vio todo negro.
-¡Auch! -chilló, llevándose el dedo a los labios, sacudía la mano pensando que así podría pasarse el dolor.
-¿Maki, estás bien? -preguntó Tsubasa, observando a su amiga.
Maki no tuvo tiempo de responderle, cuando Nico se movió hasta a ella y le sostuvo la mano, comenzó a frotarla con suavidad y de un bolso sacó un pequeño botiquín.
Lo abrió y esparció un ungüento por la herida roja, antes de envolverlo con una venda blanca. Maki intentaba no hacer muecas de dolor durante todo el proceso.
-Tú siempre haciendo idioteces ¿Es necesario, cabeza de tomate? -le reprochó, terminando de curar el dedo herido de Maki.-Listo, así estará mejor.
-Aún duele. - musitó Maki, llevándose el dedo a los labios, Nico negó con la cabeza.
-Si sigues moviéndolo te dolerá más. -le dijo capturando su mano y evitando que la ojivioleta la agitase. Maki miró a Nico a los ojos cariñosamente, logrando que la pelinegra se sonrojara. Todas miraban la escena sorprendidas, inclusive Eli, que mantenía la boca ligeramente abierta, sin creerse aún lo que sucedía. Nico se dio cuenta de que todos la miraban y se apartó de Maki, volvió a su trabajo y al ver que las otras chicas no se movían, les habló con voz altiva. -¿Van a hacer algo o que?-las retó y salieron del shock. La primera fue Eli, que observó un rato a su amiga y después volvió la atención a su tarea, hablarían más tarde de aquello. Tsubasa seguía vigilando a Nico ¿Acababa en serio de ayudar a Maki? Eso no era algo que se viera todos los días y lo peor era que Maki seguía sonriendo, en verdad esa chica era una idiota. Tsubasa se lamentó, al ver como Maki miraba a la pelinegra y esta no le daba bola, pobrecita. Serían unos dos días intensos.
