El primer día habían hecho muchas actividades: aprendieron a hacer fogatas, manualidades, pescar e hicieron un círculo alrededor de una fogata.

Maki había pasado todo el día con Nico, para la alegría de ella, ya que le habían colocado en su grupo de expedición, junto con Mia, otra vez.

Así que mientras las tres andaban por el sendero, estaban dando una caminata con el resto del grupo, podía observarla todo el tiempo que quisiera.

Mia charlaba con ella, pero Nico no le prestaba la gran atención, y cada vez que Mia parecía querer tocar a Maki, la pelinegra llamaba a la chica para que fuera adelante con ella.

Maki pensaba que era debido a que Nico no quería estar con ella, eso la deprimió, pero volvió a estar feliz cuando tuvieron que agarrarse de la mano, para cruzar el río sin caerse.

La mano de Nico era cálida y su piel extremadamente suave, sintió un choque eléctrico recorrerle todo el cuerpo cuando la tomó, fue una lástima que tuvieran que soltarse al llegar a la orilla.

-Me duelen los pies. -dijo Mia al rato, los otros grupos estaban unos pasos más adelante.

Maki había notado las miradas desaprobatorias de sus amigas, cada vez que la pillaban mirando a Nico.

Había intentado evadirlas cuando tuvieron que cruzar el río, ya que sospechaba que más tarde la reñirían por mostrarse como una boba al agarrar la mano de Nico.

-Podría cargarte. -ofreció Maki y por un momento la pelinegra delante de ellas les prestó atención, ladeando la cabeza para escuchar mejor. Mia sonrió a la ojivioleta- Pero ya que a mí también me duelen las piernas, no lo haré.

-¡Oh, vamos!-dijo dándole un golpecito juguetón en el hombro, Nico bufó. -Dejen de hacer el tonto. El grupo nos está dejando atrás, cabeza de tomate. -dijo y se fue unos pasos lejos de ellas, avanzando, y las dos chicas se apresuraron a alcanzarla.

Al llegar a la cascada todos quedaron impresionados, caía sobre unas rocas enormes y el agua parecía transparente. El profesor pidió a los estudiantes no perderse entre el bosque y que nadaran con precaución.

Maki recordó haber visto el bañador celeste de Nico, por debajo de su camiseta blanca. El corazón se le aceleró, la vería casi desnuda «casi, ya que la pelinegra tendría su bañador» pero, sintió como las manos de su amiga la jalaban y la llevaban a un lugar más apartado.

-Ni creas que vamos a dejar que pases el ridículo allí, mientras miras a esa perra. -le dijo Tsubasa y Nozomi asintió.

-¿De-de qué hablan?-preguntó, nerviosa.

-Hablamos de que aún no se había quitado la ropa y ya estabas babeando. -le retó Tsubasa y Maki se impresionó, le habían dado justo en el clavo.

-Yo no estaba haciendo eso.

-¡Claro! No planeabas quedártele mirando mientras se desvestía, ¿verdad?-preguntó Tsubasa, sarcásticamente, y Maki se sonrojó.

-¡Si lo ibas a hacer!-la acusó Nozomi, muy exasperada.

-Yo soy un ser humano, perdonen. -dijo apartándose malhumorada de sus amigas - Ahora, vamos nosotras a bañarnos.

Tsubasa y Nozomi la siguieron, aún enumerando las razones por las cual Maki era una idiota, y se encontraron a Anju con un bañador verde en la orilla del claro.

Las chicas ya se habían quitado la ropa, Maki llevaba un bañador con la parte superior y la inferior en color negro lo que lograba resaltar su piel, dejando a la vista todas aquellas curvas que ha obtenido desde dejar atrás la pubertad. Anju silbó a verlas.

-Vaya, Nishikino. Quién diría que estuvieses tan buena. ¡Miren esas piernas!-se burló su amiga y Maki le dio un empujón, haciendo que cayera al agua.

Las tres empezaron a reír al ver el cabello empapado de la pelinaranja, parecía un perro mojado.

Maki intentó no gritar tan alto cuando Nozomi la tumbó a ella también. Al hundirse en el agua su piel se erizó, estaba fría, muy fría. Se cubrió los brazos con sus manos y comenzó a frotarlos, miró a Nozomi con ojos amenazantes.

-Me las pagaras. -dijo señalándola con el dedo y su amiga le mostró la lengua.

-Dios, no, Maki. No actúes tan idiota, por favor-le suplicó Tsubasa y la ojivioleta no entendió.

Eso, hasta que escuchó la risa de Nico. Se encontraba un poco más lejos, bajo la cascada, riendo con sus amigas mientras se mojaban entre ellas.

Maki quedó sin respiración. ¿Qué era el oxígeno? ¿Se comía?

Allí estaba Nico, con su perfecto cuerpo de gimnasta, llevaba el bañador celeste que ya le había visto antes, y con el cabello mojado, peinado hacia atrás. Reía mucho y en serio, Maki sentía que se le iba a salir el corazón por la boca.

Se dio la vuelta, dándole la espalda y levantó el rostro hacia el cielo, con los ojos cerrados.

-¿Qué haces?-preguntó Anju, su amiga ojiverde movía los labios en silencio.

-Rezando.

-¿Para qué? -la pelinaranja estaba confundida.

-Para no tener que dormir en la misma tienda que Nico, no podré soportarlo. -dijo aun con los ojos cerrados.

-Amén. -murmuraron Nozomi y Tsubasa.

-Son unas exageradas. -Anju rodó los ojos.

Duraron un rato chapoteando felices. Maki hundió a Tsubasa por las piernas y ella comenzó a perseguirla mientras la ojivioleta corría, huyendo. Esta no vio a quien tenía en frente, sólo estaba concentrada en alejarse de su molesta amiga.

-¡No huyas, Maki!

-¡Atrápame! -dijo riendo y escuchó un grito, antes de chocar con un cuerpo.

Le dio tiempo a rodear el cuerpo cálido con el que había chocado, a la vez que unos brazos la abrazaban por el torso con fuerza, debido al impacto. Soltó un grito mientras ella y su acompañante resbalaban por las rocas y caían al agua helada. Se abrazó a la persona mientras se hundían y las dos flotaron a la superficie, después de toser, vio el cabello pelinegro de Nico y tensó el cuerpo.

La chica seguía abrazada a Maki mientras tosía el agua que había tragado.

Tsubasa las observaba desde la orilla, con los ojos abiertos.

-¡Cof!¡Cof!-tosía la pobre pelinegra, separó el rostro del pecho de Maki para mirarla. La ojivioleta estaba temblando y no era por el frío-. ¿Pero qué...?

-Perdón, yo... -no pudo hablar, ya que sus rostros estaban muy cerca y vio esos ojos carmín que la volvían loca.

Nico tampoco dijo nada, también la estaba mirando a los ojos.

Solo hicieron eso, duraron unos segundos en silencio, perdiéndose en los ojos de la otra y Maki podía sentir que se moría por besarla.

La necesidad fue tanto que se alejó un poco de ella, buscando espacio personal, y logrando que Nico también reaccionase.

Sus mejillas se tornaron rojas y se alejó del cuerpo de la ojivioleta, observándola con enojo.

Maki experimentaba un cosquilleo recorriéndole la piel, ya que había sentido la de Nico sobre la suya.

-Ten más cuidado, imbécil. -dijo apartando sus brazos y alejándose de Maki.

-No te vi.

-Ya veo, eres una ciega-le soltó respirando muy agitada, Maki seguía viéndola a los ojos.

-También te pasa por estar en el camino de las personas. -soltó para fastidiarla y se echó el cabello mojado hacia atrás mientras la veía fijamente con una sonrisa. Nico no dijo nada durante unos segundos, observándola y parpadeando rápidamente- Que pasa Yazawa, ¿Se te fue la voz?

Esa pregunta hizo que Nico sacudiera la cabeza para así concentrarse y volviera a hablar, cada vez más a la defensiva.

-Cállate. -le espetó aún más enojada y con las mejillas ardiendo, se dio la vuelta y se alejó nadando, hasta llegar a donde su novio.

Maki salió y fue hasta donde se encontraba Tsubasa con una sonrisa, su amiga la veía rodando los ojos.

-Eso fue...

-Patético. -le soltó, pero después abrió los ojos-Te van a joder.

Maki siguió su mirada y vio a lo lejos como Kou la asesinaba con la mirada, parecía muy furioso mientras abrazaba a la joven pelinegra.

Maki le devolvió una mirada dura pero por dentro sintió nervios, tenía en cuenta que pagaría por esto en la escuela.

Intentaron ignorarlo y se fueron a nadar, duraron toda la tarde feliz y en la noche decidieron comer al lado de la fogata.

Cabe decir que Nico, aún ignorando por completo a Maki, lucía hermosa con la luz rojiza del fuego iluminándole el rostro.

El problema fue a la hora de asignar las tiendas. Maki no creía que su suerte fuera tan mala pero, como siempre, se equivocó.