-¿Cómo que no puedo dormir con mis amigas?-preguntó Nico por cuarta vez, miraba con el ceño fruncido al profesor mientras sostenía en sus brazos la bolsa de dormir y su almohada.

El señor suspiró, esa chica llevaba un rato atormentándolo, y él estaba muy cansado.

Volvió a revisar la lista, en la cual claramente colocaba que las compañeras de la quinta tienda de dormir eran: la señorita Jung, Yazawa, Nishikino y Son.

-Disculpe, jovencita Yazawa, así dictan las reglas. Usted ha sido asignada a dormir con las compañeras en la lista, punto-dijo para la desgracia de la pelinegra.

Maki observaba con los ojos abiertos la escena. En ese instante su amiga Tsubasa salió a la defensa, al igual que Nico, no soportarían ser separadas de sus amigas.

-¡¿Cómo que dormirán juntas?!-exclamaron las dos, por primera vez en su vida de acuerdo con la otra.

El profesor volvió a suspirar, tendría que aguantar a esas chicas también.

-La señorita Yazawa, deberá compartir...

-Ya se toda esa patraña. Me refería, a que usted hiciera una excepción-dijo la chica de los ojos zafiros, Nico la apoyó cabeceando repetidamente.

-¡Por favor! No puedo dejar a mi amiga dormir con esa plástico.-dijo Tsubasa muy decidida, señalándola.

-¿A quién le dices así, pedazo de frentona?-le retó la pelinegra, mirándola con irritación.

Maki la miró con enojo, no le gustaba que insultaran a sus amigas.

-¡Ve, por eso no la quiero cerca de Maki! ¡No va por el camino de Yisus!-terminó diciendo la más baja de todas.

-La joven Nishikino tendrá que cumplir con las reglas, al igual que la señorita Yazawa. -repitió el profesor y Maki simplemente no podía hablar, sentía el corazón en la garganta mientras sacudía la cabeza.

-No, no, no podría...

-Nada de cambios. Ahora vayan a cambiarse, antes de que las mande a dormir al bosque-dijo muy serio mientras se colocaba los lentes.

-¡Perfecto, mejor es compartir con osos que con ella!-dijo Tsubasa y Maki hizo una mueca, ella no quería dormir en el bosque a mitad de la noche.

Maki intentaba no mirar a Nico (fallando totalmente). Sus ojos se encontraron con los rubies y no identificó el enojo en ellos, era más bien, una mezcla de emoción y pánico.

¿Por qué Yazawa Nico tendría que tener miedo? ¿Acaso pensaba que Maki le haría algo?

La que debería estar aterrada en ese aspecto era la ojivioleta, intentó no temblar aunque su piel estuviera de gallina.

Pasar toda una noche con la chica de tus sueños debía de ser magnifico.

Claro, si esta chica no te odiara y no estuviera haciendo todo lo posible por no dormir contigo.

-No, ya hablé. Y usted, jovencita Ayase, deberá compartir la tienda con Tojo Nozomi y Kira Tsubasa. -dijo señalando a su amiga, las mejillas de Nozomi enrojecieron y los labios de Eli perdieron color. Tsubasa sentía como si le fuera a dar un ataque.

-¡NOO!-chillaron las tres pero ya era tarde, la decisión estaba tomada.

Las cinco tuvieron que resignarse con su estadía en la tienda que les había tocado.

Maki notaba a sus amigas, especialmente a Nozomi, sumamente afectadas por tener que compartir la noche con Eli. Al menos se tenían la una a la otra mientras que Maki, al contrario, estaba sola con la pelinegra.

Tal vez en la noche fuera a hacerle alguna maldad y le tomaran fotos para subirlas a la red, no importa cuán enamorada estuviera de Nico, ella no podía evitar pensar en que eso sería lo que haría la pelinegra.

Anju tendría que compartir con dos amigas del equipo de animadoras, eso sí era suerte.

Estaban las cuatro recogiendo algunas cosas mientras todos se preparaban para dormir, las chicas vestían con shorts y camisetas holgadas, la vestimenta común para dormir.

Maki había dejado su cabello suelto y utilizaba una chaqueta de abrigo sobre la camiseta, ya que el frío le calaba hasta los huesos.

-Manos fuera, ¿entendiste, Nishikino?-le advirtió Tsubasa muy severa, seguía enojada con el profesor por haber hecho esos cambios-. No te aproveches, esta no es una oportunidad para dormir con esa perra, es el momento en el que ella va a encargarse de hacerte la vida imposible.

-No le digas así... y ya lo sé, me mantendré alejada de ella. -bajó la cabeza, mirando sus pies.

-Además, la defiendes. Maki, me llego a enterar de que la chica sabe algo sobre tu enamoramiento y...

-¡Nunca lo sabrá! Shhhh-saltó con los ojos abiertos, si Nico se llegaba a enterar sería su fin en la escuela.

-Te haría la vida imposible, lo sabes. Por eso, mantente alejada de ella-le dijo para luego mirar a Nozomi quien jugaba con sus manos nerviosamente-Tú también, Tojo. Nada de hacer el ridículo esta noche.

Nozomi la observó sin entender, luego por fin pareció captar la indirecta y aún tuvo la decencia de reclamarle, aunque sus mejillas estuvieran rojas.

-¡¿Por qué me dices a mi?!

-Porque vamos a estar toda una noche con Ayase, no finjas que eso no te emociona. -la acusó su amiga y las otras dos la miraron, las mejillas de la pelimorada enrojecieron más.

-¡No estoy así por ella!-dijo dando un pisotón para luego darse la vuelta e irse a la tienda, sus amigas suspiraron.

-Voy con ella, hasta mañana, chicas. Nishikino, por favor, que no te de un calentón. -dijo la alta, dándole un guiño antes de irse.

-¡Yo nunca haría eso, pervertida!-avisó con la cara roja, Tsbuasa se reía. Se despidieron.

Maki fue por su saco de dormir y la almohada, su tienda estaba casi al final de la fila y observaba como todos ya estaban entrando a dormir, con las brasas de la fogata aún crepitando.

En la funda habían varias frazadas extendidas en el suelo y almohadas, en realidad, el lugar lucía muy cómodo y en una esquina estaban Mia y Wendy, charlando. Eran las chicas con las que tendría que dormir. Al entrar las dos le sonrieron, no eran tan amigas pero con Mia mantenía una buena relación y a Wendy también los chicos de la escuela la fastidiaban.

-Hola, Nishikino-san. -saludó Wendy, era una chica con el cabello negro.

-Hola ¿Donde está Yazawa?-preguntó notando la falta de la pelinegra, la chica se tensó y Mia comenzó a reír.

-Perdónala, a ella no le agrada mucho Yazawa-dijo mirando los ojos asustadizos de Wendy, Maki río ya que ella también se sentía así a veces.

-A mí tampoco me cae bien.

-Lo sé, tú eres una de las pocas que se enfrenta a ella-le dijo la chica, mirando a Maki con admiración.

-Si, por esa razón ella me jode aún más.

-Todos conocen perfectamente la rivalidad entre tú y Yawaza . -dijo Wendy, sonriendo, aunque después bajó el rostro -. Eres muy valiente, por todo lo que les hace a ti y a tus amigas.

-¿Rivalidad? No sabía que era tan popular. -bromeó, aunque levemente sorprendida, era increíble que ya varias personas se lo hubieran mencionado.

-Pues sí. -dijo Mia feliz y luego sonrió a otra persona, Wendy se dio la vuelta en las sabanas- Hola Yazawa-san, hasta que al fin llegas.

Maki se tensó, no quería voltearse ya que cuando lo hiciera, allí estarían esos ojos carmín viéndola.

-Si ¿Ya van a dormir?-preguntó con una voz seria mientras entraba y dejaba las cosas, su cabello estaba suelto y lucía hermosa «Aunque Maki siempre pensaba que estaba hermosa».

-Sí, Wendy ya se durmió-dijo Mia, soltando una risa al ver como Nico rodaba los ojos.

-Eso es mentira, la patosa me tiene tanto miedo que se está haciendo la dormida. -dijo Nico, acostándose en una de las esquinas mientras acomodaba la almohada.

Wendy no dijo nada, se apartó aún más y Mia soltó una risa divertida.

Ellas dos dormían en una mitad así que, desgraciadamente, Maki tendría que dormir en la otra, al lado de Nico.

-Claro ¿Nishikino-san, ya vas a dormir?-preguntó Mia, mirándola con dulzura, y Maki asintió estúpidamente, forzándose a no mirar a la pelinegra.

-Pues entonces apaga la luz y mueve el trasero, cabeza de tomate. -le gruñó Nico mientras Maki hacía lo que le pedía.

Maki iba a acostarse, hasta que al darse cuenta de que Nico ocupaba una gran parte del espacio, frunció el ceño y se cruzó de brazos, viéndola.

Nico le vio y la retó con la mirada.

-¿Qué quieres?

-¿Eres gorda o qué? No todo el espacio es para ti. -le acusó, logrando las risas de las otras dos chicas y que Nico la asesinara con los ojos.

-Yo puedo hacer lo que me dé la gana. Así que, si no te gusta, vete a dormir al bosque. -le mostró el dedo del medio y se dio la vuelta, hoy no estaba con ganas de pelear.

-Ah, no. Apártate y hazme espacio. -dijo intentando jalarla del brazo y Nico la sacudió.

-¡No me toques!

-Pues muévete entonces, princesita. -dijo volviendo a jalarla pero ahora de los pies, Nico intentaba darle patadas y Maki las esquivaba.

-¡Déjame en paz, no me toques! ¡Imbécil!-le gritaba cualquier cantidad de palabras poco amistosas, debían de estar formando un escándalo.

-¡Muévete, maldito pedazo plástico!-le dijo sintiendo un golpe en su mejilla, Nico tenía el rostro rojo de la furia-. Mierda...

-¡¿A quién le dijiste así?!-chilló la más baja, lanzándose hacía a ella mientras le golpeaba con la almohada, Maki intentó cubrirse el rostro cuando recibía los golpes.

Maki la tomó de los hombros, Nico comenzó a darle palmadas en el rostro y Maki también, dieron vueltas por las mantas mientras las dos se gritaban.

Parecían dos niñas pequeñas y Mia pensó que ya era hora de intervenir.

-Chicas, paren. -les dijo, pero parecían no escucharla.

-¡Cabeza de tomate!

-¡Plana!

-¡Nerd!

-¡Plástica! -soltó Maki, colocándose encima de Nico, la pelinegra intentaba soltarse pero Maki había le capturando las muñecas, colocándolas sobre su cabeza.

-¡Suéltame ahora, Nishikino!-gruñó molesta mientras intentaba soltarse, sentía el rostro de Maki muy cerca del suyo y las dos se observaron con odio. El violeta amatista parecía relampaguear mientras se juntaba con el fuego carmín, estaban furiosas, enojadas y con unas inmensas ganas de golpearse.

Pero lo peor del asunto era, que a pesar de todo esto, Maki también la encontraba ardiente.

Las mejillas de la pelinegra estaban rojas y lucía extremadamente tierna arrugando la nariz mientras la miraba con enojo. La quería besar, tenía que hacerlo, sus labios la estaban llamando y Maki no podía hacer nada para evitarlo, lucían muy rosados como para no hacerlo.

-¡Cállate! -dijo Maki, al ver que Nico seguía gritándole, la pelinegra se enfureció el doble.

-¡Oblígame !-la retó pero al instante, los ojos de Maki brillaron, quería hacerlo.

La podría callar de un beso, era tan fácil. Pero en el momento se arrepentiría, quedaría humillada para siempre y tendría que recibir las golpizas de Kou. No podía hacerlo, pero deseaba tanto besarla.

Nico, de un momento a otro, se detuvo. Sus ojos rubíes se clavaron en los de Maki fijamente y sin poder evitarlo, se ruborizó, con la respiración acelerada.

-Oblígame... -musitó entrecortadamente, observando los intensos ojos amatistas que la miraban.

Maki lo consideró, pensaba hacerlo no importa que sucediera después pero entonces, escucharon una voz afuera.

-¿Qué es todo ese escándalo?-reclamó el profesor furioso, buscando entre las tiendas.

Nico apartó a Maki de un empujón y la jaló con ella, hasta entrar bajo las frazadas. La ojivioleta no dudó ni un segundo en seguirle, viendo como Mia también se hacía la dormida.

Maki tuvo que quedarse quieta, con Nico frente a ella. La pelinegra la miraba en la oscuridad, con un rostro severo mientras le hacía señas para que guardara silencio.

-¿Quién fue?-repitió el profesor, asomándose dentro de la tienda de las chicas pero al ver que todas parecían dormir, fue a la siguiente.

Las chicas soltaron un suspiro, se habían salvado del castigo.

En ese momento, Nico acercó su mano al rostro de Maki y le dio un golpe en la frente, Maki cerró los ojos y se apartó ligeramente de la pelinegra, haciendo una mueca de dolor.

-¡Auch!

-Es tu culpa-dijo en un susurro, pero la miraba enojada.

-¡Tú comenzaste!-chilló, y Nico se acercó para cubrirle la boca con las manos.

-Shhhh.

-Ya-susurró la ojivioleta y las dos se miraron fijamente.

Se descubrieron del escondite y Nico prácticamente la empujó de su lado, Maki hizo una mueca mientras Nico le mostraba la lengua y se daba la vuelta.

-¡Eres imposible!-dijo muy bajo, sólo para que ella pudiera escucharla.

Buscó sus mantas y ella misma se cubrió, duró un buen rato sin dormir, escuchando la respiración de las otras tres chicas.

Ya habían pasado dos horas y ella seguía sin poder cerrar los ojos, no podría calmar los latidos de su corazón sabiendo que la chica de sus sueños estaba junto a ella. Nico parecía haberse dormido, que suerte tenía, Maki estaba muy alterada y sin poder evitarlo, comenzó a imaginar cómo sería estar con Nico.

Ser su amiga y poder salir de compras con ella, o ser su novia y simplemente besarla y agarrarle de la mano. Maki estaba muy mal, intentó quitarse esos pensamientos y comenzó a rodar en las frazadas.

Dormir sería más difícil de lo que pensaba.